05-12-2023, 11:04 PM
13 de Septiembre 15 D.K.
17:30
Primavera en el hogar, no hay nada y, sin embargo, hay de todo.
Todo parecía inmutable, como siempre, pero algo había cambiado. Seguía sin saber quien era en realidad ni tampoco tenía demasiado información sobre su “otra vida”, no obstante, aunque los fantasmas del pasado se esforzasen en intentar atormentarlo tenía la mirada puesta en un futuro esperanzador, en el cual cumpliría todos y cada uno de sus más profundos anhelos, solo necesitaba una cosa para eso: ambición.
Había heredado la residencia que había pertenecido a sus supuestos progenitores y, aunque no tuviese ningún tipo de recuerdo de ellos ni de las vivencias familiares en aquel lugar era reconfortante saber que al menos el tenía un techo bajo el que vivir, a diferencia de muchos otros desafortunados que tenían que subsistir a la intemperie. Le había sido legada la mansión familiar, una estructura que mezclaba cuasi a la perfección un estilo arquitectónico moderno y tradicional, de aspecto minimalista. Se trataba de una vivienda de planta baja de perfil cuadrangular, con estancias que respetaban el equilibrio y la armonía, con el color negro y el blanco predominantes sobre algún que otro toque de algún color sobrio y la presencia de decoración siguiendo el modelo feng shui. También contaba con un patio interior en el que solía entrenar o meditar, el cual tenía un cerezo en el centro, para aportarle un extra de paz y tranquilidad.
En aquel preciso instante estaba realizando un entrenamiento enfocado a mejorar su físico cuando escuchó un ruido sordo que provenía de la puerta que comunicaba con la calle. Entornó los ojos y soltó una blasfemia acompañada de una mueca de desagrado a la par que caminaba sin demasiada prisa pero sin pausa hacia la entrada para comprobar quien o que había osado perturbar su pequeño momento de paz.