Con el fin de mantener a la pequeña en un lugar más seguro, Matteyo fue enviada junto algunos otros niños al País del Agua para seguir con su educación y formación hasta que la situación en el Rayo se estabilizara. Era una medida algo apresurada pero muchos de esos niños ahora eran huérfanos tras la sexta guerra mundial ninja; por ende estaban bajo la tutela de algunos familiares cercanos, así que aquel peregrinaje era una buena oportunidad para librarse de las nuevas cargas por un tiempo.
Una vez llegados a Kirigakure algunos de los ninjas que tenían capacidad para manipular el ninjutsu eran educados en la academia. Allí Matteyo quedo junto algun otro niño a cargo de un maestro llamado Issei, contando ambos con una relación algo complicada dada la procedencia de la joven del Rayo, pero aun así ella se mostraba respetuosa como la habian criado hacia un instructor y él tenia vocación para la enseñanza y sabia trazar la línea entre lo personal y el deber.
Pero no pudo estar muchos años bajo ese tutelaje. Puesto que un nuevo cambio azoto al mundo entero y forzó a Matteyo a volver al País del Rayo. El nuevo gobierno de Kami-sama estaba dando inicio y toda aldea estaba en el punto de mira y bajo la amenaza de una batalla inminente. Los infantes fueron enviados de nuevo a sus hogares. El primer motivo fue que todas las naciones estaban en jaque, así que no habia lugar seguro. Y la segunda es que si la muerte nos deparaba a todos, por lo menos que murieran en sus tierras.
Los pasos de la muchacha la llevaron hasta las puertas de la academia ninja de Kirigakure, donde avanzo sin duda alguna entrando por la misma como si conociera bien el lugar, incluso por un momento deslizo su mano por la madera que formaba el marco de la entrada principal, como si estuviera nostálgica de ver aquello. Aunque claro estaba irrumpiendo de la nada en una institución, así que no tardo en aparecer alguien del personal de lugar para detenerla - Disculpe, vengo de visita, estoy buscando a Issei-sensei, seria tan amable de avisarle, por favor - La mujer sonreiría cálidamente al joven que vino a pararla - Si es necesario esperare fuera en la entrada - Aunque el hombre no tardo en disculparse diciendo que no es que la quisiera echar, pero que no podía dejar que cualquiera deambulara por la escuela y le ofreció a Matteyo aguardar en la sala de espera que habia un poco más adelante a que avisaran al instructor. Una sala destinada a las visitas que en ocasiones venían, generalmente padres. A lo que la joven accedió encantada dejándose guiar, aunque ya conocía el camino.
![[Imagen: Picsart-24-05-21-23-42-52-195.jpg]](https://i.postimg.cc/jdrvJmVs/Picsart-24-05-21-23-42-52-195.jpg)