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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Resto del Mundo   ›   Paises del Mar del Este   ›   Pais del Te   ›   Puerto de Degarashi   ›   [Misión Avanzada] [Side Quest] Side Quest: Los Cajones del Mar
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[Side Quest] Side Quest: Los Cajones del Mar
Narrador General
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09-09-2026, 04:07 PM
Última modificación: 09-09-2026, 04:16 PM por Narrador General.
[Side Quest] Side Quest: Los Cajones del Mar
[Imagen: degarashi.jpg]
Día 06 de Otoño, del año 150:


Los Almacenes del Té se levantaban junto al Muelle Mayor como una extensión natural del puerto, enormes galpones de madera por cuyas puertas entraban y salían trabajadores cargando sacos, cajas y documentos. El edificio de techo azul que Hōjiro había indicado resultaba fácil de reconocer entre los demás, no solo por el color, sino porque parecía concentrar buena parte del movimiento administrativo del lugar. Allí dentro, el aroma del té seco se mezclaba con la humedad marina y el sonido constante de hojas pasando, cajones arrastrándose y voces cruzándose entre una mesa y otra.

Al fondo del galpón, detrás de un escritorio demasiado pequeño para la cantidad de papeles acumulados sobre él, un hombre de mediana edad revisaba una serie de manifiestos mientras mojaba periódicamente la punta de su pincel en un pequeño tintero. Tenía las mangas recogidas, el cabello sujeto hacia atrás y la expresión de alguien que llevaba varias horas resolviendo problemas ajenos. No parecía especialmente sorprendido por la llegada de más gente; simplemente levantó la mirada cuando los vio aproximarse.

—Si están buscando a Tadashi, soy yo. —dejó el pincel a un lado y cerró con cuidado el libro que tenía delante—. —Hōjiro suele mandar gente hasta aquí sin avisarme- Su tono no era hostil, aunque tampoco parecía dispuesto a adelantarse a explicar nada sin saber exactamente qué buscaban. Señaló el espacio frente al escritorio y añadió con tranquilidad: —Díganme qué necesitan.

A diferencia del exterior, donde los cajones habían atraído miradas y comentarios, aquel lugar parecía guardar las cosas de otra manera: en fechas, firmas, rutas, nombres y hojas apiladas unas sobre otras. Si había una explicación detrás de lo ocurrido en el puerto, probablemente no estaría esperando a simple vista entre las mercancías, sino escondida en alguna de aquellas pequeñas inconsistencias que solo aparecían cuando alguien sabía qué preguntar.


Para esta Side Quest se escribió:
  • Side Quest desbloqueada por: [Nodo de Exploración] Los Cajones que Volvieron]
  • Requisitos de inscripción: Estar en Puerto de Degarashi en la fecha del tema.
  • Dificultad: D
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Ibuki Inuzuka
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11-09-2026, 01:12 PM
Antes de irse del puerto, Ibuki observó la caja con mucho cuidado, y no solo ella. Uno de los tanukis salió de entre sus ropas y se dirigió hacia la punta de su mano, luego, se apoyó en la caja y se puso a olfatearla y a inspeccionarla. Ibuki comprendió entonces que algo raro pasaba ahí... El tanuki entonces saltó a la caja y empezó a rodearla para olfatearla mejor. Mientras Hojiro hablaba, Ibuki le observaba, pero no le veía del todo, era casi como hablar con un cascarón vacío para ella. Le temía y evitaba que le viese el rostro, por lo mismo, su máscara se mantuvo todo el tiempo posible arriba. Pudo entenderlo, él los confundió con otras personas, otro grupo tal vez... y mientras el tanuki terminaba de mear sobre las cajas de manera discreta, el grupo se puso en marcha a los galpones. El tanuki rápidamente corrió tras limpiarse las patas en el suelo, rasguñando las piedras para luego encaramarse y subirse por las ropas al hombro de Keisuke, donde simplemente se echó a dormir.

De camino a los galpones, tras la interrupción de Hojiro a la conversación de los shinobis, Ibuki retomaría un poco el tema.

Nee nee, niña linda - diría entonces, alborotando un poco el cabello de Asuna con la mano - Siento que no me estás haciendo caso. Por mucho que digas que sabes para qué son, no patearías las bolas de Kei-kun si realmente supieras - dijo, recordando las historias que su dama de corte, la criada que tanto le había ayudado en su infancia, le había contado tantas veces. Mentiras que ni ella misma se creía, pero que para Ibuki eran las reglas de oro de la ciencia y la política - Las bolas de un hombre son de oro, ¡oro puro! Y son muy difíciles de encontrar. Deben cuidarse y tratarse con mucho amor. Y cuando estas crecen... - decía, para luego regañar con el dedo a la niña - estos se vuelven hombres responsables que dan regalitos a las mujeres. Y, si tienes suerte, ¡puede que te regalen algo hecho de oro! ¡Imagina! - decía, abriendo los ojos de par en par - Además, dicen que un golpe en sus bolas de oro puede doler más que una torcedura de teta, así que sé más empática con el pobre, o te tuerzo los limoncitos que traes - dijo finalmente, volviendo a arremolinarle el cabello.

La verdad, Ibuki podía ser más ella cuando estaban lejos del resto de personas. No... no podía actuar así al frente de los bandidos estos raros que los rodeaban e, instintivamente, no paraba de sujetarle la mano a Kei. Temía, temía mucho... pero eso no le haría dejar de hacer su trabajo.

Eh, chicos, por cierto, esas cajas eran raras - diría, señalando a sus compañeros - Olían a mar... su hedor era asqueroso, idéntico al de la gente del mar esa que conocí en el país del mar, hediondos a sal, a restos de orín y fecas, a cloaca y a esas cosas llamadas "algas"... La verdad, ese aroma no me gustó para nada... pero todo el mar lo tiene, y esta gente de por aquí también - diría, apretando la mano de Ke - Sin embargo... esas sogas parecían nuevas. Parecía como si solo tuviesen el aroma de la sal impregnado en ellas, pero no esas algas, heces ni orina... esas sogas no han tocado el mar - diría, teniendo un escalofrío que le recorrió desde la punta de la nuca hasta la punta de la cintura, donde se terminaba de curvar la columna, estremeciendo levemente su cuerpo de un lado para otro mientras cerraba los ojos al recordar tales olores.

Ya estaban llegando al galpón y, en parte, su cabeza era un lío. Por una parte, aún recordaba los lloriqueos de Kei por culpa de Asuna al intentar golpearlo. Debía mejorar esa situación entre ambos y, aunque Ibuki estaba dispuesta a cuidar y sanar a Kei de todos esos golpes, no estaba segura de que pudiese arreglar el oro si este se llegaba a partir en dos.

Por otro lado, Asuna parecía súper áspera. Aunque le hablaba con cariño y familiaridad, parecía que esta mantenía una muralla entre ellos... Y bueno, tal vez sea cosa de generaciones. Es... una niña... una pequeña niña... junto a dos adultos... arriesgando la vida... No podía evitar sentir pena, empatía y ternura por ella. Debíamos de protegerla.

Para cuando llegaron con el tal Tadashi, este les pidió que le dijéramos qué necesitábamos... Fue entonces... cuando se percató... que no... ellos... no necesitaban nada de él.

Ibuki alzó la vista, trató de ver al hombre, no identificó nada que le fuese memorable realmente. Luego miró a Kei, su vista se nubló un momento y trató de hacerle entender. Le hizo un gesto con el rostro para que actuara y dijera algo... Solo podía pensar en el sello, era lo único que realmente querían investigar, y esto era un indicio, vago, pero indicio tal vez...

¿Qué era ese sello que tenían las cajas?

Ibuki... empezó a tiritar y solo optó... por ocultarse detrás de Kei, al menos, todo lo que pudo. Su cadera, su cintura, su cuerpo... ¿Por qué? Si ella... ella es la vanguardia, ella es la que debiese ir de frente... ¿Por qué temía tanto?

Fue entonces que simplemente señaló con una mano en dirección a los papeles, sin decir ni una palabra al ser inferior que tenía enfrente, al ente demoníaco que tenían en frente, a ese que se hacía pasar por humano, el que se autodenominó como Tadashi.

Porque... la gente fuera de Konoha no existe...
Ellos solo son demonios que intentan comer nuestras almas.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
AsunaMatata
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12-09-2026, 01:27 PM
Mi comentario sobre nuestro movimiento no paso inadvertido para uno de los hombres que allí se encontraban, presentándose como el encargado. Y por sus posteriores palabras este nos había confundido con otras personas las cuales esperaban. “Si que da información a desconocidos” - Me quedé pensando unos instantes sobre aquello. No me parecía demasiado prudente contar según qué cosas a personas que acababa de conocer, aunque preferí no decir nada. Quizás simplemente estuviera demasiado acostumbrado a tratar con gente que llegaba hasta aquel lugar. De todos modos, presté atención a la historia que comenzó a contarnos, intentando entender qué era exactamente lo que estaba ocurriendo y por qué nos había confundido con aquellas personas.

Ibuki parecía estar igual de atenta que yo, escuchando con interés cada una de sus palabras. En cambio, Kei… Lo miré de reojo durante un instante. “¿Seguirá intentando entender la broma del babero...?” - Tuve que contener una pequeña sonrisa antes de volver a centrar mi atención en el encargado.

Nos pusimos en marcha en la dirección que nos había indicado el encargado. Por el momento no tenía una idea mucho mejor de lo que hacer, así que seguir a Ibuki y Kei parecía lo más lógico. Al menos, mientras avanzábamos, podríamos intentar descubrir qué era exactamente lo que estaba sucediendo.

Caminé junto a ellos, observando de vez en cuando los alrededores y tratando de mantenerme atenta a cualquier cosa que pudiera resultar extraña. No sabía cuánto tiempo tendríamos que estar allí ni qué clase de situación nos encontraríamos, así que prefería no confiarme demasiado.

Fue entonces cuando Ibuki comenzó a acercarse de una forma un tanto extraña.

Antes de que pudiera siquiera preguntarle qué hacía, se acercó a mí y me rodeó con los brazos. Me quedé completamente quieta durante un instante, sorprendida por aquel gesto tan repentino. - ¿Eh...?- Ni siquiera me dio tiempo a reaccionar antes de que pasara una mano por mi cabello, revolviéndolo sin ningún cuidado.

Sentí cómo mi pelo, que había salido de casa perfectamente liso y arreglado, terminaba ligeramente revuelto, con varios mechones fuera de su sitio e incluso algunos pequeños nudos. La miré con una expresión de pocos amigos. Para molestarme más incluso, continuó hablando de Keisuke y las partes privadas de los hombres. - Sabes. - Le dije mientras trataba de apartarla un poco de mi. - Como te he dicho antes no es un tema que me interese mucho. Además no te conozco como para hablar de esas cosas. - Quería ser lo más formal posible con ella, pues no quería llevarme mal con ella. - ¿Sois novios?. - Pregunté poniéndome la mano en la cara pensativa. Tras todo lo que había visto y todo lo que ella hablaba de él, me interesaba conocer más acerca de su relación. - Osea os habéis cogido de la mano, hablas mucho de su cosita. - Lo último lo dije para tratar de molestar a Kei.

Escuché a Ibuki mientras terminaba de intentar arreglarme el cabello, aunque poco a poco fui dejando de prestar atención a mis propios mechones para centrarme en lo que estaba diciendo. - ¿Las sogas?- Repetí, mirando hacia las cajas que había señalado. Me quedé unos segundos observándolas con más atención. Hasta ese momento no había reparado demasiado en ellas, pero la explicación de Ibuki hizo que comenzara a fijarme en aquel detalle. “Es verdad…” - Si habían estado en contacto con el mar, resultaba extraño que las sogas no tuvieran el mismo olor que describía. Podían tener sal impregnada, pero parecía faltarles todo lo demás. - Entonces... ¿crees que las trajeron de otro sitio?

Ya en el almacén, Ibuki, comenzó a comportarse de forma extraña, asustada. “ ¿?” - No sabía muy bien como actuar. Mi primera opción fue cogerle de la mano, pero esta se ocultó tras Kei. “ Bueno, si piensas que estas segura con un hombre” . - Me fijé en su mano, y algo que ya tenía pensado hacer. - ¿Puedo revisar esos informes?. - Era una pregunta retorica, tampoco esperaba permiso. Simplemente quería asegurarme de que los envíos y la mercancía en los papeles coincidía. Buscar algo que se saliera de lo común.
[Imagen: Captura-de-pantalla-2026-10-12-100635.png]
Uchiha Keisuke
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13-09-2026, 12:56 AM
Última modificación: 13-09-2026, 01:10 AM por Uchiha Keisuke.
Para Ibuki y Asuna y un poquito de Paulo

El trío se dirigía a donde el otro hombre los había enviado. Por el camino, el Uchiha decidió decirle a las féminas que lo acompañaban la verdad. Aunque tuviera una guerra con Asuna, también sabía poner de lado sus diferencias en momentos de seriedad. Y si lo que él vió en las cajas les ayudaba a todos a resolver el misterio, pues que así sea.

Durante la caminata la conversación se tornó un poco más extraña.

-Nee, Ibuki-san. ¿Todo bien? Te he notado algo ansiosa. Tranquila, todo estará bien. - Le sonríe.

Pero Ibuki comenzaría a decir cosas … bastante … comprometedoras. Cosas que dejarían a Keisuke así: 

[Imagen: surprised-pikachu-surpised-pikachu-face.gif]

-Nee nee, niña linda - diría entonces, alborotando un poco el cabello de Asuna con la mano - Siento que no me estás haciendo caso. Por mucho que digas que sabes para qué son, no patearías las bolas de Kei-kun si realmente supieras. -I-Ibu…ki…s…saaan… - Trató de detenerla.

-Las bolas de un hombre son de oro, ¡oro puro! -Ibuki-saan. ~ -Y son muy difíciles de encontrar. Deben cuidarse y tratarse con mucho amor. -I-bu-ki-saaaan. ~ - Intentaba interrumpir a Ibuki llamando a su nombre con una tonalida melódica, cantando. -Y cuando estas crecen... estos se vuelven hombres responsables que dan regalitos a las mujeres. - Keisuke suspiró. -Se llama s… Bueno, ya que…  -Y, si tienes suerte, ¡puede que te regalen algo hecho de oro! ¡Imagina! -Ibuki-saaaan… Que Asuna-san no quiere saber de esas cos…  -Además, dicen que un golpe en sus bolas de oro puede doler más que una torcedura de teta, así que sé más empática con el pobre, o te tuerzo los limoncitos que traes.

El Uchiha se llevó las manos a la cara avergonzado y sonrojado por lo que la Inuzuka había hecho por él. No podía regañarla ni decirle “Oye, basta…” pero ella si le creyó. También notó que ella estaba intentando hacer una reconciliación entre ambos, pero… ¿Sería posible? … Keisuke tomó a Ibuki de los hombros con firmeza, la miró fijamente a los ojos marrones que tenía ella observando más alla de su mirada, conectando con su alma… y le dió un abrazo apachurroso. -Gracias. - Le susurró al oído. El abrazo duró algunos segundos que parecieron una eternidad y luego se apartó para darle su espacio a la kunoichi.

Con esto hecho, decidió dar su brazo a torcer a lo que Asuna le había dicho de ponerse un babero. Keisuke se dió cuenta que si él respondía, ella seguiría respondiéndo de vuelta. Y no quería decirle al feto… Es decir, a Asuna, más cosas de las que ya le había dicho. Quizás era mejor ignorar algunas cosas por el bien del Equipo 1, o por el bien de próximas misiones, o para evitar que a ambos se les explotara una vena cada vez que se vieran y se enojaran. Suspiró y le concedería el turno a la muchachita.

- ¿Sois novios? Osea os habéis cogido de la mano, hablas mucho de su cosita.

-No somos novios. Pero me encantan sus Tanukis y la personalidad de Ibuki-san es linda y divertida. Yo la he tirado de cabeza contra un saco de comida de palomas, y ella me ha arrastrado por todo el suelo. Además de que nos hemos revolcado por el río por un accidente que tuvimos, y todavía no decidimos de quien fue la culpa. La he regañado por su bien, la he ayudado, le he comprado ropa, le llevo la tienda para que no lleve todas las cosas por su cuenta, dejo que me patee y haga lo que quiera conmigo, me escucha, me comprende y… - Se queda en silencio pensativo y en shock. -Oye, Ibuki-san… Creo que estoy haciéndo el rol de novio y no me había percatado… - Mira a Ibuki a los ojos. -¡¡¡IBUKI-SAN!!! ¡¡¡PARECEMOS NOVIOS!!! ¿¡NOS OFICIALIZAMOS SI TUS TANUKIS Y KIRO ME DAN PERMISO!?

Bueno, pensandolo así… Ibuki-san no era mala persona. Solo que en realidad no sabía para donde iba su corazón. A ella le gustaba Akira-san, le gustaba Naoe-san, le gustaba Mayura-san, y también Kyoraku-san… También le gustaban otros que no conocía. ¿Por qué hice esa pregunta? Sabía que Ibuki-san podía ponerme los kuernos en cualquier momento por tanto pretendiente que tenía, pero… ¿Eh?

-Te puedo compartir con Akira-san, pero solo con él, ¡¡ehh!! - Ríe a modo broma, se arrodilla y toma la mano de Ibuki. -Entonces, Tanukis-san, Kiro-san, ¿me dejan tomar la mano de Ibuki-san? Ibuki-san… ¿Quieres ser mi novia, compartida con Akira-san y con Ran-san cuando vuelva a verla? Pero solo los cuatro. - Le besa el dorso de la mano como si ella fuera una princesa.

————————————————————————————————-

Pasado el rato el equipo sigue hablando de las cajas.

-Muy buena información la que has mencionado, Ibuki-san. Gracias por aclararlo. En cambio, yo noté algo en las cajas.
”Narrador” escribió:Keisuke, sin embargo, tardaría apenas unos segundos más en reparar en algo que los trabajadores parecían haber pasado por alto. El sello de la cooperativa de Midori era auténtico, pero debajo de uno de los cajones quedaba todavía pegado un diminuto fragmento de papel de embarque. La tinta estaba desgastada, aunque podían distinguirse dos datos: “Salida: Degarashi” y una fecha correspondiente a casi un mes atrás. Lo verdaderamente curioso era una segunda marca, mucho más reciente, hecha con carbón directamente sobre la madera: “E-17”. Hōjiro frunció el ceño al verla. 

^ El Uchiha le narró a las féminas lo que había visto con sus ojos con lujo de detalle. El sello desgastado, el sello arriba, las iniciales, todo. Hasta el hecho de Hojiro haber fruncido el ceño al verlo y decir: —Como les dije a sus jefes en el correo...Eso no estaba cuando los enviamos.

-Y eso ha sido todo lo que he notado, de mi parte. - Siguieron caminando.


Para Paulo relacionado al tema xD
Ok, no había duda. Algo extraño estaba pasando. Estas personas los estaban confundiendo con otras. Ibuki lo estaba mirando con cara de “Si, inventate algo tu.” Y Keisuke la miró con cara de “Carajo, yo esperaba que alguna de ustedes dos hablara…” Suspiró para sí mismo, se relajó y decidió decir la verdad por diferentes razones:

1) Había un misterio en el lugar, y el hombre del puerto les dijo que mañana llegarían los responsables de ayudar a resolver el misterio. Si el Equipo 1 NO lograba resolver el misterio a tiempo, eso empeoraría las cosas y serían tratados como mentirosos en un país extranjero. Incluso, como criminales.

2) Habían más ninjas de Konoha en algún lugar… O eso Keisuke asumía, porque salieron todos juntos de Konoha y llegaron ahí. Si uno de ellos los encontraba, obviamente iba a decir “¡Ola ke asen!” En medio de estos hombres desconocidos, y eso descubriría la verdad.

3) Si decía la verdad, podrían hacer una alianza o quizás… Tendrían que correr por sus vidas. Ya veríamos. Pero claro, Keisuke tomaría en cuenta la desconfianza que tenían Asuna e Ibuki, y no diría toda la verdad. Se guardaría algunas cosas importantes, como los apellidos de todos.

4) No era bueno decirle sus apellidos a cualquiera porque con eso se harían una idea de sus clan y eso era lo más preciado de un ninja.

5) Vinimos de vacaciones (?) y no a hacer una misión dentro de una misión. (?)
—Si están buscando a Tadashi, soy yo. Hōjiro suele mandar gente hasta aquí sin avisarme. Díganme qué necesitan.

- ¿Puedo revisar esos informes?

-¡Saludos, buen hombre, señor Tadashi! ¡Es un placer! El Señor del puerto, Hōjiro, nos envió hasta acá. Sin embargo, creo que hay un pequeño error, algo que no pudimos hablarlo como quisimos por la prisa que había en el puerto. - Le sonríe Keisuke a Tadashi.

-No somos las personas que están esperando y no venimos de Kogaré. Somos guardianes de un lugar no tan lejano de aquí, y estabamos de turistas en esta hermosa ciudad. Para evitar malos entendidos y poner las cosas claras, mi compañera pidió los informes de buena fé, para ayudarlos. - Sonríe. -Sin embargo, quería hacer esas aclaraciones. Me llamo Keisuke Date. Mi compañera de los informes se llama Asuna Lestrange, y mi otra compañera aquí presente se llama Ibuki Amapola Santiago de las Rivas. Es un tanto distraída.  

Keisuke hizo una reverencia a Tadashi.

-Ya que están las cartas sobre la mesa… ¿Desea usted que le ayudemos en su problema con la caja, el barco y lo demás, o prefiere mantener este asunto con los que ya está comprometido y nos vamos a comprar té a otra parte? :3 Lamento mucho haberle hecho perder el tiempo, pero si desea nuestra ayuda, nos gustaría un poco más de información. Muchas gracias.

"Joder... Me he arriesgado bastante... Pero aposté al 50/50.... Carajo, espero que todo salga bien, pero hubiera sido peor si se dan cuenta de que estamos pretendiendo ser quienes no somos...." - Pensó. 

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VCARIS
El ninja tiene una forma natural de expresarse y comportarse que genera simpatía o respeto en los demás. Su actitud, tono de voz y lenguaje corporal facilitan que otras personas lo escuchen con atención y respondan de manera positiva. No siempre obtiene lo que quiere, pero suele empezar las interacciones con una ventaja social clara.

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13-09-2026, 08:50 PM
Tadashi dejó que Keisuke terminara sin interrumpirlo. Su mirada pasó brevemente por Asuna, luego por Ibuki medio oculta detrás del Uchiha y finalmente por el tanuki acomodado sobre su hombro, pero no hizo ningún comentario sobre ninguno de ellos. La reverencia y la franqueza del muchacho parecieron bastarle para relajar un poco la expresión. —Bueno, “Date”... agradezco que lo aclares antes de que alguien termine metido en un problema por hacerse pasar por quien no es. No sonó particularmente ofendido; más bien cansado. —Hōjiro no suele mandar desconocidos a revolver mis registros, pero tampoco suele mandar a nadie que llegue preguntando por algo que él mismo no entiende. Si quieren ayudar, ayuden. Solo no saquen ningún documento del galpón. Ante la petición de Asuna, apartó varios libros y deslizó hacia el borde del escritorio una carpeta gruesa de manifiestos. Al notar la incomodidad de Ibuki, tampoco intentó acercarse a ella ni exigirle palabra alguna; simplemente siguió el gesto que había hecho hacia los papeles.

Los informes no tardaron en mostrar algo bastante más extraño que una mercancía perdida. Entre las páginas aparecían tres anotaciones hechas con carbón que no pertenecían al formato normal de los manifiestos, pequeñas y fáciles de confundir con marcas de almacén: un cargamento de 12 cajones, despachado a las 07:10, tenía escrito C-09; otro de 18 cajones, salido a las 08:40, llevaba D-13; y un tercero de 24 cajones, registrado a las 10:10, tenía junto al margen precisamente E-17. Este último correspondía al barco desaparecido cuyos cajones habían regresado al puerto. Tadashi se inclinó sobre la mesa al reconocer la marca que Keisuke había descrito. —Eso no lo escribimos nosotros. Pasó una página hacia atrás y otra hacia delante, cada vez más rápido. —Y tampoco estaba cuando firmé estos manifiestos. Alguien está añadiendo esas marcas después de que los cargamentos pasan por esta oficina.

Entonces dejó de buscar. Una campana sonó desde los muelles y Tadashi levantó la cabeza de golpe. Tomó el libro de salidas de aquel mismo día y lo abrió casi arrancando una de las páginas. Allí figuraban tres embarques todavía pendientes: uno de 30 cajones a las 11:40, otro de 27 cajones a las 11:40 y un tercero de 30 cajones a las 12:10. Ninguno mostraba una de aquellas marcas en el registro oficial. Tadashi miró nuevamente la secuencia anterior —12, 18, 24; 07:10, 08:40, 10:10; C-09, D-13, E-17— y por primera vez su tranquilidad desapareció por completo. —Esperen... murmuró. Otra campana resonó afuera, seguida por gritos de trabajadores preparando amarres. —El primer barco de esos tres está cargándose ahora mismo en la Dársena Menor. Ocho personas a bordo. Cuando suene la tercera campana, sale del puerto.

Sobre la mesa quedaba una secuencia incompleta y, afuera, el puerto continuaba trabajando sin saber que uno de sus cargamentos podía estar siguiendo exactamente el mismo patrón que los anteriores. Los números, las horas y aquellas letras no parecían distribuidos al azar: había una lógica detrás de ellos y, si continuaba, debía conducir a una única combinación siguiente. El problema ya no era únicamente descubrir quién estaba manipulando los manifiestos. La tercera campana todavía no había sonado, pero desde la Dársena Menor ya podía escucharse el golpe seco de los últimos cajones entrando en una embarcación cuyo destino podía terminar siendo el mismo que el del barco desaparecido.
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Ibuki Inuzuka
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16-09-2026, 02:47 PM
Pasado, previo a la sala con Tadashi.

Keisuke le abrazó... con fuerza, con pasión y emoción. Le dijo unas palabras al oído... Él. Aquel hombre que ella tanto admiraba, el hombre que siempre le había causado emoción, al que le gustaba desde niña, al que veía en la sala siempre. Aquel que, aunque parecía apartarse de otros, era el amor más amoroso del mundo. Ese que se apasionaba por la medicina, ese que tenía un cabello hermoso, una mirada hermosa, un cuerpo hermoso... un rostro...

Ese hombre, del que podía reconocer solamente una parte de su rostro, pero cuyo aroma siempre lograba apaciguar el suyo. Aquel que nunca la había alejado por ir cochina, por tener el pelo alborotado, por llevar perros tanuki a todos lados, por oler a can. Él, que ya la había visto desnuda, tanto en cuerpo como en alma...

Ese hombre... la abrazaba.
Con fuerza.
Y le susurraba algo que no fue capaz de comprender.
Estaba tan alborotada...

Su respiración, su pulso, su sangre... todo estaba al límite. Su rostro estaba rojo como un tomate, sus orejas ardían de calor y sus ojos estaban casi desorbitados, buscando un centro en el cual contenerse. Sus manos alcanzaron a posarse sobre su pecho, generando un pequeño muro entre el pecho de Kei y el suyo, pero... no era algo que evitara que sus manos se quedaran apoyadas sobre aquellos pectorales. Sus palmas estaban completamente apoyadas en ellos, mientras sus dedos tocaban con delicadeza su clavícula.

Tiritaba un poco de emoción.
Su respiración se agitó y, cuando él se separó y empezó a hablar... era casi como un pitido para ella.
No le quiso entender.
Quiso detenerse...
Pero luego...
Todo se calmó.

Su respiración volvió lentamente a la normalidad. Le miró a los ojos y le sonrió con una sonrisa tan amable que una lágrima se le escapó por el lagrimal - Pero cómo dices tales cosas... Sabes que te amo - diría, acercándose al rostro de Kei y sujetándole con ambas manos - Siempre me has gustado, y he aprendido a amarte - Entonces se acercaría y besaría lentamente sus labios.

Después se separaría, pero mantendría su frente unida a la de él - Me gustas... me gustas tanto como me gusta Kyo, y ahora, también Asuna-chan... pero... tú sabes bien que estoy comprometida. No puedo... - diría, para luego separarse y caminar un par de pasos hacia atrás - No puedo ser tu novia.

Ibuki sonreia.

Luego caminaría hasta Asuna, sin darle la espalda a Kei. Apenas un par de pasos. Buscaría tomar la mano de la niña y, una vez que la tuviera, volvería a mirar a Keisuke - También amo a esta niña, y te amo a ti - sonreiría de oreja a oreja, cerrando los ojos para acentuar su felicidad - ¡Me hacen muy feliz!

De vuelta al presente, en la oficina de Tadashi.

Ibuki escuchaba con atención las palabras de aquel hombre. Se notaba la desesperación de ese demonio infernal, de aquel ente de la destrucción. Algo malo estaba pasando.

Y ella, ellos, estaban aquí para apoyar... a estos putos extranjeros. No... Lo que estaba pasando parecía perturbarle.

A lo mejor, muchas vidas de esta gente inferior e inmunda se estaban desperdiciando en el mar, y esos paquetes tenían algo que ver. Dijo que el barco estaba a punto de marchar.

Dijo eso...
Y, sin pensarlo dos veces, decidió actuar.
Rápidamente, Ibuki dio un paso al frente de sus compañeros. Le dio la espalda a Tadashi por un instante; no necesitaba comunicarle nada a él. Solo a ellos.

Señaló con el pulgar su propio pecho. Luego señaló con sus dedos índice y medio hacia la salida e indicó con la mirada lo que iba a hacer. A la hora de los kiubos, ella era la que más rápido corría.

Y nadie podía vencerla en ello.

Sin esperar una respuesta, simplemente salió corriendo por la puerta en dirección al barco del que hablaba Tadashi. Solo tenía que encontrar la embarcación mencionada.

Estaba a punto de salir.

Y nadie más que ella podría llegar lo suficientemente rápido como para detenerlos. Sobre su espalda, un Tanuki con un letrero grande encima que decía lo siguiente.


Cita:DONDE PUTAS ESTA EL DÁRSENA MENOR?!?
AYURA! DIRECCIONES!!

OFF
En resumen, salgo corriendo hacia la embarcación. Con mis 24 puntos de Velocidad base debiese poder llegar a la Dársena Menor, solo necesito descripción del lugar y si tengo que sortear algún obstáculo o algo. También puedes simplemente narrar que salí corriendo para cualquier lado, así mismo, podrías guiar con npc la dirección hacia a donde voy, el Tanuki tiene un cartelito encima xD
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AsunaMatata
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16-09-2026, 07:06 PM
Me quedé completamente quieta mientras observaba la escena, sin saber muy bien qué estaba pasando. Primero miré a Ibuki y después a Kei, intentando seguir sus palabras. Parecía estar hablando completamente en serio, aunque cada frase hacía que me resultara más difícil entender la situación. “¿Qué está pasando...?” Cuando finalmente se acercó hasta mí y tomó mi mano, bajé la mirada hacia nuestras manos durante unos segundos, completamente desconcertada.

- ¿¡Que?!. - No sabía qué responder a aquello. Apenas conocía a Ibuki y, de repente, estaba incluyéndome en una declaración que parecía mucho más complicada de lo que yo podía entender. - ¡Me pareces maja y eso pero yo no…, osea…!. - Podía sentir como me enrojecía cada vez más. Me quedé mirando a Kei mientras enumeraba todas aquellas cosas, intentando seguir el hilo de lo que estaba diciendo. “¿Que la ha lanzado contra un saco de comida? ¿Y ella lo ha arrastrado por el suelo? ¡Pero que clase de relación enfermiza tienes estos dos! ." - No dije nada en voz alta para herir los sentimientos de nadie, pero ganas no me faltaron. Cuanto más hablaba, más rara me parecía la situación. Aunque, después de escuchar todo lo que habían hecho juntos, incluso yo podía entender por qué había llegado a aquella conclusión.

- ¿Me puedes soltar porfa?. - Ibuki seguía sujetandome y así era imposible moverse.



Me quedé mirando los manifiestos sobre la mesa mientras Tadashi hablaba. Al principio, aquellas anotaciones me habían parecido simples marcas de almacén, pequeños detalles que podían pasar completamente desapercibidos entre tantos documentos. Sin embargo, ahora que sabíamos que alguien las había añadido después de que los cargamentos pasaran por la oficina, no podía dejar de pensar en ellas.

Volví a recorrerlas con la mirada una y otra vez. “No pueden ser simples marcas…" - Después me fijé en las cantidades de los cajones. - Los números aumentan de 6 en 6, las letras y los horarios también siguen un patrón. - Mi expresión cambió al comprender lo que aquello podía significar. “Pero esa marca todavía no aparece en el manifiesto.” - Miré hacia Tadashi. - Si estoy en lo cierto, todavía no la han añadido porque el cargamento aún no ha salido.

Sentí un pequeño nudo en el estómago. Hasta ese momento estábamos investigando algo que ya había ocurrido. Ahora, en cambio, teníamos delante la posibilidad de impedir que volviera a suceder. Una campana resonó desde los muelles. Giré inmediatamente la cabeza hacia el exterior. “Ese es el barco” – Pero Ibuki salió corriendo antes de que pudiera decir nada. - ¡Eh!. - Quizás ella también había llegado a la misma conclusión que yo, aunque pronto me di cuenta de que no, incluso uno de sus adorables tanukis lo escribió en un cartel. El como lo había escrito lo desconocía. - ¡Ibuki, espera! ¡La Dársena Menor! - Grité mientras la veía comenzar a correr.

- ¡Es una zona de agua más pequeña, apartada de la dársena principal! ¡Allí están cargando el barco de treinta cajones que sale a las once y cuarenta! ¡Tienes que pararlo! . - Mire entonces a Kei. - Tu consigue eso. - Señalé los documentos que Tadashi se había guardado. - ¡Voy!. - Traté de seguir a Ibuki, pero fue imposible, ella era rapidísima. Estaba dispuesta a disparar contra el propio barco una de mis técnicas ígneas para incendiar las velas si no llegábamos a tiempo, nada podía salir de aquel puerto.  



off
Ahora viene cuando todos morimos, espero que nos hayamos enterado de algo xD 
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Uchiha Keisuke
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17-09-2026, 01:10 AM
Academia Ninja: Años atrás…
Sabía que estaba rodeado de estudiantes. Sabía que muchos de ellos eran personas que a él personalmente les agradaba, y aunque le gustaría acercarse a entrenar o jugar con todos ellos, decidió no hacerlo.

Él sabía muy bien que no podía acercarse a nadie aunque quisiera, porque se encariñaría y empezaría a querer, y del querer, comenzaría a amar. Y él, siendo un Uchiha, no podía amar. Él muy bien sabía que amar llevaría a una obsesión, y que esa obsesión terminaría en alguna locura. ¿Por qué? Porque no soportaría perder a la persona que ame. El sentimiento de pérdida era algo que lo volvería loco. Y por eso prefería mantener distancia de los demás. Observaba de lejos como se comportaban, queriéndo pertenecer a ellos y no pudiendo. Lo único que podía hacer era mantener una máscara social para que no se le acercara, evitar mantener contacto con alguien más y regresar a casa donde lo esperaba una familia amorosa.

A veces los entrenamientos le salían bien, pero otras se le hacían fallidos y se le notaba la frustracción en el rostro. Al menos los profesores y las personas que fueran observadoras. Se sentía mal por ser un gusano. Era un Uchiha que no podía hacer Jutsus de fuego. ¡Ja! Que gracioso. Un Uchiha sin el control del fuego… ¿De cuándo acá eso era posible? Estaba comiendo una barra de chocolate pensando como demonios pasar ese obstáculo en su vida. Que enojo, que frustración… Ojala pudiera tener el control de todo.

G…e…n…j…u…t…s…u…s…

Escuchó ese susurro dentro de su cabeza. Giró el rostro hacia un arbusto que estaba moviéndose y vió como una niña de cabellos marrones se ocultaba, y un Tanuki pequeño sacaba la cabeza por entre los arbustos. Keisuke dejó caer su cabeza de lado y miró con curiosidad el arbusto, a la niña, y al Tanuki. Sonrió levemente al ver el animalillo y luego a la niña con sus ojos grandotes y curiosos.

-También me gustan los animales. - Iba a acercarse a Ibuki, pero…
-¡Keisuke-kuuuuun!
-Ah, lo siento. Mi madre me llama. Espero que algún día podamos conocernos, niña graciosa-san, tanuki-san. - Le sonríe y le hace una reverencia. Le tiró la mitad del chocolate que se estaba comiendo para compartirlo con ella. Se despide con la mano y se va corriendo. Ella era la niña que estaba en la clase, ¿verdad?

Pasado antes de llegar a Tadashi
¿Te he abrazado antes? ¿En algún otro momento? Me da la impresión de que así es. Entonces, ¿por qué te he olvidado?

Pasado: Casa de Keisuke
El Uchiha tenía un cuchillo lleno de sangre en sus manos. Una de sus hermanas estaba tirada en el suelo, sangrando. Su cuerpo y sus manos estaban temblorosas. -O-Oye… L-Levantate… Estabamos jugando… Estabamos jugando… - El grito aterrador de una mujer, de su madre…

-¡¡¡KEISUKE, IDIOTA!!! ¿¡QUÉ HICISTE!? - Por primera vez llamaba a su hijo así.

-N-No… Se… N-No… Se… La voz… Me dijo… La voz… - Reissa aterrada miró los ojos de su hijo. ¿Qué eran esos ojos? ¿¡Qué hizo!? La ninja médico utilizó un Jutsu en él para…

OST: 空に光る - YouTube

”Recuerdo que todo se iba en negro…”
Pasado: Salida de la Academia Ninja

-¡Niña de los Ojos-grandes-saaaaaaaaan! - Llamó el pequeño Uchiha a Ibuki, y llegó corriendo a donde ella. Estaba fatigado, su punto fuerte no era, por el momento, lo atlético, porque se la pasaba estudiando en la Biblioteca y no corría tanto como los demás. Respiró, se fue calmando, tomó postura y extendió su mano a Ibuki. Le daba una bolsa transparente con Zanahorias picadas y también un ungüento dentro de la bolsa.

-Las zanahorias son para el Tanuki-san. - Dijo fatigado. -Y el ungüento… Para ti. Por si acaso algún día lo necesitas.

¿De dónde había sacado las Zanahorias? Era un niño, así que… De la cocina de su casa. ¿Y el ungüento? Lo mismo. Del botiquín médico que había en su casa. (?)

Pasado, previo a la sala con Tadashi.
Evadía para evitar el apego. Evadía para evitar el cariño, o el amor. Y sin embargo, esta mujer canina, referente a su clan y no a otro tipo de mujer, siempre lograba desarmarme con su personalidad. ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué esa confianza? ¿Por qué bajaba yo la guardia estándo con ella? ¿Por qué nunca tuve el valor de alejarla? ¿Por qué siempre confié e intenté entenderla… a mi manera?

Pensé que iba a ser un abrazo de amigos. Un abrazo de compañero de equipos. Eso es lo que somos, después de todo. Pero no. Algo más nos envolvió. Siempre quise buscar la felicidad de Ibuki-san en otros shinobis para que ella estuviera protegida,porque sabía que yo era una basura como ninja, que yo no iba a poder darle el mejor futuro, que algo malo estaba pasando conmigo, ese otro “yo”, esa otra personalidad que podía herirla. No ibamos a ser compatibles y tampoco quería lastimarla. Solo la admiraba desde lejos. Su stamina, su personalidad, su alegría y su extraña manera de ayudar a los demás y repartir sandías con otros. Ella no era perfecta, pero era ella.

Ella era incluso más fuerte que yo. Ella era quien podía protegerme a mi. Yo solo era un estorbo en su camino. No tenía su fuerza, su velocidad… ¿Cómo podría alguien como yo protegerla, proteger su sonrisa, proteger su vida…? Si, era médico, pero… En misiones de alto riesgo solo dependía de ella… No me molestaba si una mujer era más fuerte que yo, lo que me preocupaba era quedarme tan atrás que cuando llegase el momento yo fuese la mismísima nada.

No pretendía llevar ese abrazo a algo más allá que un abrazo amistoso, un abrazo de compañero de Equipo 1. Sin embargo, denuevo, la ternura de Ibuki-san lo atrapó. ”Keisuke… Estúpido… ¿Qué te habías prometido a ti mismo en el aviario? Que no ibas a acercarte emocionalmente a nadie. Entonces, ¿por qué tenía que pasar?” - Pensó el Uchiha cuando abrazándola sintió no a una Ibuki ruda que se encontró en el río de Konoha, sino a una pequeña bolita de ternurita apachurrable, con sus manos sobre su pecho y su dedo tocándo su clavícula.

”Era un abrazo amistoso… Era solo un gracias…”
No quería sentir amor, porque sabía que él no amaría sanamente. ¿O si podría hacerlo?
La vió mirarlo a los ojos y sonreírle con esa gran sonrisa típica de ella que jamás olvidaría. Acarició la mejilla de Ibuki para limpiar con el dedo pulgar la lágrima que caía por su rostro.

- Pero cómo dices tales cosas... Sabes que te amo - No, no sabía. Porque siempre pensó que era un amor de joda. Ella amaba a todo el mundo, y pensó que eso era un juego. O quizás, ¿si sabía, pero se negaba a verlo para no lastimarla? ¿O quizás era para no lastimarse a sí mismo amándo a quien no debía por respeto a otras personas o para evitar que ella sufriera a su lado?

- Siempre me has gustado, y he aprendido a amarte - Entreabrió los labios percatándose que los Tanukis eran la excusa que él usaba para ver a Ibuki-san, y que estando cerca de los Tanukis, de Kiro-san, se sentía cerca de ella. ”¿Qué…? ¿Qué hiciste, Keisuke? Habíamos quedado en que no ibas a mirar a Ibuki-san… Habíamos quedado, en el aviario, que tu corazón iba a permanecer cerrado. Que no, que no ibas a mirarla. Que ella no iba a ser tuya… Que algo así no podía pasar. Que no podías sucumbir ante ese sentimiento. Pero siempre te gustó tocarla aunque fuera para tirarla de cabeza contra un saco de comida de palomas… Y siempre dejabas que te golpeara con su Gatsuga, para al menos sentir una leve caricia suya, ruda, contra su cuerpo. ¿Por qué no lo viste antes? Era alejarte de ella, no acercarte…” - Analizaba para sus adentros.

Ella se acercó y lo besó lentamente. El Uchiha quedó paralizado por unos momentos, pero luego le rodeó la cintura con los brazos y la acercó a su cuerpo para convertir ese beso en un beso profundo, en un beso lleno de ternura. Abrazaba su cuerpo contra el suyo, sin querer dejarla ir. Esto hasta que ella decidió apartarse pero mantener su frente unida a la de él. Podía sentir la respiración cálida de la ajena. - Me gustas... me gustas tanto como me gusta Kyo, y ahora, también Asuna-chan... pero... tú sabes bien que estoy comprometida. No puedo...

”¿Por qué te gustan tantas personas a la vez? ¿Por qué amas… a tantas personas a la vez? ¿Estás confundiendo sentimientos? ¿Qué hay detrás de tu forma de pensar…? ¿Por qué si estás comprometida nunca te he visto de la mano de él…? ¿Por qué si estas comprometida nunca te he escuchado hablar con tanto amor de…? Oh…”

  - No puedo ser tu novia.

Ella mostró su sonrisa, evadiéndo la situación para ir a donde Asuna. - También amo a esta niña, y te amo a ti.  ¡Me hacen muy feliz! - Se levantó del suelo escuchándola.

”¿Somos sus amores platónicos? ¿Pretendes encontrar la familia que no tuviste o quizás…?”

Fijé mi mirada en los ojos de Ibuki, intentando adentrarme a su alma.

-¿Eres feliz, Ibuki-san? - Le observé con firmeza a los ojos, tratando de entrañar más allá de lo que podía ver. -¿Eres feliz con tu prometido? ¿Él te hace feliz?

Fue una pregunta que dejé para que ella respondiera. Quería saber si debía secuestrarla, si debía tomarla a ella a la fuerza para casarnos en otro lugar y comenzar una guerra de Clanes… Estaba loco, me volvía loco y era capaz de hacer cosas como esas. Por eso, yo era un tóxico de mierda intentando reprimir sus pendejadas… No se, no se hasta cuando, no se cuando me quiebre. Pero Ibuki-san me ha mantenido cuerdo, ahora que lo pienso. Su sonrisa evita que me vaya a buscar el lado oscuro, esa sombra que me llama, ese otro yo que me sonríe desde el fuego queriéndo romper las cadenas en las que lo intento suprimir.

-Más vale que te hagan feliz, Ibuki-san… Porque si me entero que no eres feliz… - Activé mi Sharingan de tres aspas inconscientemente. -Voy a buscarlo, y voy a matarlo, y voy a comerme su corazón, no sin antes torturarlo lenta, y cruelmente… Aunque me muera en el intento, Ibuki-san… - Mencioné con mis manos temblorosas aguantando la rabia. -Porque una persona como tu merece que le regalen el firmamento.

Si… Después de pensarlo bien, si ese maldito no la trataba como la dama que era, el Uchiha comenzaría una guerra de clanes y la madre del que lo intentara detener.

- ¿Me puedes soltar porfa? - Keisuke en ningún momento observó a Asuna a los ojos. Y sin embargo…

-Si también la amas, ella puede ser como nuestra hija, Ibuki-san. Hagamos nuestra propia familia a espaldas del mundo.

De vuelta al presente, en la oficina de Tadashi.
Por suerte fue honesto y dijo la verdad. Las palabras de Tadashi le dejarían ver la gravedad del asunto si Keisuke (ya sin el Sharingan activo) no hubiese sido sincero. El hombre se mostró coperador después de escucharlo y el Equipo 1 pareció haber esquivado la bala de fingir la mentira. Bueno, mintieron un poquito en los apellidos pero eso era lo de menos. Él entendería que era por protección.

—Eso no lo escribimos nosotros. —Y tampoco estaba cuando firmé estos manifiestos. Alguien está añadiendo esas marcas después de que los cargamentos pasan por esta oficina.

Keisuke miró a Tadashi. -¿Realmente confía usted en Hojiro-san? Mencionó que se le cayó una herramienta en una de las cajas. ¿Qué herramientas usa que es capaz de hacer semejante agujero? ~ - Fijó su mirada en Tadashi, como quien no quería la cosa, para ver sus expresiones faciales. -Pero no pasa nada, no pasa nada. - Cambió ligeramente el tema. -Es que… Alguien debe saber su horario de entrada y salida de la oficina como para escribir manifiestos, agregar, añadir, y hacer lo que se le de la gana con ellos. ¿No se le ocurre quien pueda ser la persona? ¿La pequeña… rata? ¿Una lista de sospechosos que quiera lograr algo más…?  

Observó la numeración y todo lo dicho… De reojo observaba a Ibuki, incómoda con la situación, y Asuna intentando también descifrar el misterio.

Cita:Allí figuraban tres embarques todavía pendientes: uno de 30 cajones a las 11:40, otro de 27 cajones a las 11:40 y un tercero de 30 cajones a las 12:10. Ninguno mostraba una de aquellas marcas en el registro oficial. Tadashi miró nuevamente la secuencia anterior —12, 18, 24; 07:10, 08:40, 10:10; C-09, D-13, E-17

- Los números aumentan de 6 en 6, las letras y los horarios también siguen un patrón.

”Ok… Ok… Buena observación de la niña.” - Analizaba en silencio.

—Esperen... El primer barco de esos tres está cargándose ahora mismo en la Dársena Menor. Ocho personas a bordo. Cuando suene la tercera campana, sale del puerto.

-….. - Vió a Ibuki dando un paso hacia al frente. Señalar con el dedo pulgar su propio pecho y luego con sus dedos índices y medio hacia la puerta.

-Ten cuidado y no hagas locur… - La vió salir corriendo. Keisuke inhaló una gran cantidad de aire con los ojos cerrados, y luego exhalo lentamente.

- ¡Es una zona de agua más pequeña, apartada de la dársena principal! ¡Allí están cargando el barco de treinta cajones que sale a las once y cuarenta! ¡Tienes que pararlo!

-Vamos a seguirl…

- Tu consigue eso. - Señaló los documentos que Tadashi había guardado.

- ¡Voy! - Y salió Asuna corriendo detrás de Ibuki. El Uchiha se puso la mano sobre la frente y la masajeó, en plan de “Ahora no es solo una impulsiva, son dos.” -O bueno… Eso también funciona… - Mencionó para si mismo mirando que lo habían dejado como Secretario/Detective Privado junto a Tadashi. Miró a Tadashi y sonrió así a lo “Pues… Nos han dejado solos.”

-¿Crees que necesites un Guardaespaldas? ¿Crees que tu vida corre peligro? - Preguntó a Tadashi mientras seguía hojeando y leyendo los documentos que pudieron haberse quedado sin leer.

-Menciono porque ya hundieron una embarcación, se toman el atrevimiento de firmar por usted… Y sinceramente empiezo a pensar si quieren su cabeza fuera de la Empresa que tiene. Quizás, estoy pensando demasiado pronto o imaginando cosas que no pasarán, pero… Mejor le pregunto por si acaso. - Se sinceró con el hombre, cubriéndo también un flanco diferente en esa misión para evitar alguna otra tragedia.
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
[Imagen: Kei-Thresh1.png]
[Imagen: Kuroto-Kei1Firma.png]
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17-09-2026, 05:29 PM
La velocidad de Ibuki convirtió el trayecto hasta la dársena menor en algo considerablemente más corto de lo que habría sido para cualquier trabajador del puerto. El cartel que cargaba el tanuki provocó primero un par de miradas desconcertadas y después una reacción bastante más útil: uno de los estibadores levantó el brazo y señaló violentamente hacia un corredor entre dos almacenes. —¡Por ahí! ¡Baja las escaleras y gira donde están las grúas pequeñas! La ruta desembocaba en una sección más estrecha del puerto, protegida del oleaje por un rompeolas de piedra. Había tres embarcaciones preparándose para partir, pero una destacaba por la cantidad de mercancía acumulada sobre su cubierta. Treinta cajones. Cerca de ella, una tablilla colgada del puesto de control mostraba claramente la hora de salida: 11:40. La tercera campana todavía no había sonado. Ibuki había llegado a tiempo. No mucho después, Asuna alcanzaría la misma zona siguiendo el recorrido que ella misma había indicado y podría comprobar que su deducción había sido correcta: de las tres salidas pendientes, aquella era la única que reunía simultáneamente ambas condiciones.

La carrera de Ibuki había llamado suficiente atención como para que el encargado de aquella dársena interrumpiera los preparativos antes de comprender siquiera qué ocurría. —¡Eh, eh! ¿Qué demonios pasa? Uno de los cargadores, que todavía estaba asegurando la última hilera, retiró una cuña para reajustar una de las tablas laterales y entonces apareció aquello que necesitaban. No estaba escrito sobre el manifiesto ni a plena vista sobre un cajón, sino en la cara interior del listón que mantenía unido todo el lote, oculto una vez terminada la carga: F-21, trazado con el mismo carbón oscuro de las anotaciones anteriores. El supervisor miró la marca, después la tablilla de salida y finalmente a las dos recién llegadas. Su expresión perdió rápidamente la irritación. —Nadie toca las amarras. La orden recorrió el muelle inmediatamente. —Puedo bloquear una salida durante una revisión, pero no indefinidamente. Cuando Capitanía pregunte por qué estoy reteniendo un barco con ocho personas a bordo, necesito algo mejor que una inscripción escondida en una tabla. Por el momento, sin embargo, el barco no saldría. El primer patrón había sido resuelto y confirmado exactamente donde debía aparecer.

Mientras tanto, Tadashi permaneció unos segundos mirando a Keisuke después de sus preguntas. —Hōjiro lleva años aquí. Confío en él para hacer su trabajo; eso no significa que pueda jurar dónde estuvo cada minuto del último mes. Sobre la grieta tampoco mostró demasiada sorpresa. —Usamos ganchos de estiba, palancas, martillos, tensores... si dijo que una herramienta se le cayó, pudo dejar una marca así. No sé...no lo convierte ni en inocente ni en culpable. Entonces negó lentamente cuando Keisuke habló de alguien entrando en la oficina para modificar sus papeles. —Hijo...creo que estás suponiendo algo que no ocurre. Sacó una carpeta más estrecha de debajo del registro principal. —Mira...El manifiesto que firmo no se queda aquí. Por lo general, una copia acompaña la mercancía al pesaje, pasa al registro de sellos, llega al muelle y regresa aquí cuando la salida queda cerrada. Quien escribió C-09, D-13 y E-17 no necesitaba entrar en mi oficina. Solo necesitaba tocar el documento durante ese recorrido. La pregunta sobre un guardaespaldas consiguió arrancarle una sonrisa nerviosa que desapareció casi inmediatamente. —Hasta esta mañana habría dicho que no. Ahora prefiero no responder tan rápido.

Fue precisamente al revisar aquella segunda carpeta cuando la petición de Asuna de conseguir los documentos terminó dando algo mucho más importante. Junto a cada cargamento existía un registro de sellado individual, utilizado para indicar el orden exacto en que las cajas habían sido cerradas y estibadas. Tadashi colocó los tres anteriores uno junto al otro. En el cargamento de doce cajones había una anotación de revisión extraordinaria sobre el cajón 9. En el de dieciocho, una corrección semejante aparecía sobre el 13. En el de veinticuatro, la única irregularidad del registro estaba sobre el 17. Tadashi dejó de pasar páginas. Miró C-09. Después D-13. Después E-17. —No puede ser... tomó el registro del cargamento que acababan de detener. Treinta cajones. Todavía no figuraba ninguna revisión extraordinaria porque ninguno había sido abierto. —C... nueve. D... trece. E... diecisiete. F... veintiuno. Por primera vez, el segundo número parecía algo más que una parte arbitraria del código.

En la Dársena Menor, sin embargo, encontrar el cajón veintiuno no sería algo sencillo...y es que no consistía simplemente en buscar un número pintado sobre la madera. Las cajas no llevaban numeración exterior precisamente para evitar que los comerciantes conocieran el orden interno de los lotes; aquella información solo aparecía en el registro de estiba. El encargado desplegó la hoja correspondiente sobre una barrica. El barco llevaba los treinta cajones colocados en cinco hileras de seis, siguiendo el sistema habitual de carga alternada para distribuir el peso: la primera hilera había sido introducida desde babor hacia estribor y figuraba como 1, 2, 3, 4, 5, 6; la segunda había entrado en dirección contraria y constaba como 12, 11, 10, 9, 8, 7; la tercera volvía a invertir el sentido con 13, 14, 15, 16, 17, 18. La cuarta línea del documento estaba manchada por agua y sus números habían desaparecido casi por completo. La quinta, nuevamente legible, terminaba con 25, 26, 27, 28, 29, 30. El supervisor miró hacia la carga compacta ya asegurada sobre cubierta. —Solo voy a permitir que rompan un sello sin autorización de la cooperativa. Su dedo golpeó el registro. —Uno. Si abren el equivocado, cierro la inspección y el barco vuelve al turno de salida. Mi trasero está en juego...

La segunda campana ya había quedado atrás, y ahora el riesgo era distinto. Habían impedido que la embarcación partiera por pura deducción, pero para demostrar que F-21 no era una coincidencia debían localizar exactamente el cajón señalado dentro de una carga donde el orden cambiaba de dirección en cada hilera. Si la relación entre los tres registros anteriores y el nuevo código era correcta, el contenido del número veintiuno debía contener la siguiente pieza del problema. Si no lo era, habrían roto el sello de mercancía extranjera sin autorización suficiente y perdido la única razón formal que mantenía a ocho personas todavía dentro del puerto.
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 72 horas para postear ya se cumplió.
AsunaMatata
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20-09-2026, 08:30 PM
Última modificación: 20-09-2026, 08:31 PM por AsunaMatata.
Llegué a la Dársena Menor poco después que Ibuki, todavía recuperando el aliento de la carrera, y lo primero que hice fue dirigir la mirada hacia la embarcación que teníamos delante. Treinta cajones. La cifra encajaba exactamente con la secuencia que habíamos descubierto en los manifiestos: doce, dieciocho, veinticuatro y ahora treinta. También estaba la hora, 11:40, que seguía el mismo intervalo que las anteriores. Y, sobre todo, aquella marca que habíamos encontrado oculta en la carga: F-21. Hasta ese momento habíamos conseguido descubrir qué significaba cada parte de la secuencia, pero todavía nos faltaba averiguar dónde estaba exactamente el cajón que buscábamos.

- ¿Y ahora qué...? —murmuré, observando la carga.

El problema era que los cajones no tenían ninguna numeración visible y, según nos había explicado el encargado, solo nos permitirían romper un sello. Uno. No podíamos simplemente empezar a abrirlos hasta encontrar el correcto. Me quedé mirando el registro de estiba mientras intentaba ordenar todas las pistas que teníamos. C-09, D-13, E-17, F-21. Al principio había pensado que aquellas cifras podían ser simplemente identificadores, pero había algo demasiado regular en ellas. Nueve, trece, diecisiete, veintiuno. Cuatro números de diferencia cada vez. Quizá el segundo número no era únicamente parte del código, sino que estaba señalando algo dentro de cada cargamento.

- Nueve... trece... diecisiete... veintiuno. - Repetí en voz baja. - Siempre cuatro más.

Entonces presté atención a la explicación sobre cómo estaban colocados los cajones. Cinco filas de seis. La primera estaba formada por 1, 2, 3, 4, 5 y 6. La segunda, en cambio, volvía en sentido contrario: 12, 11, 10, 9, 8 y 7. Entrecerré un poco los ojos mientras seguía el recorrido con la mirada. La tercera volvía a invertir el sentido y quedaba como 13, 14, 15, 16, 17 y 18. En ese momento comprendí lo que estaban haciendo.

- Van haciendo zigzag… - Me incliné un poco más sobre el documento, imaginando las filas sobre la cubierta. Si la primera iba de izquierda a derecha, la segunda regresaba de derecha a izquierda y la tercera volvía a avanzar, entonces la cuarta tenía que invertir nuevamente el sentido. Además, aunque aquella parte del documento estuviera prácticamente borrada por el agua, los números no podían aparecer de cualquier manera: después del dieciocho tenían que continuar el diecinueve, veinte, veintiuno, veintidós, veintitrés y veinticuatro. Y como la dirección cambiaba en cada fila, el orden debía ser exactamente el contrario al de la anterior. - Entonces sería... veinticuatro, veintitrés, veintidós, veintiuno, veinte, diecinueve.

Mi dedo se detuvo sobre el registro justo cuando llegué al cuarto número. - Veintiuno. - Levanté la mirada hacia la carga y después volví a señalar el documento. - Cuarta fila. Cuarto cajón. -Por un instante me quedé callada, comprobando mentalmente el recorrido una última vez. El código no solo encajaba con la progresión de cuatro en cuatro que habíamos encontrado en los cargamentos anteriores, sino que ahora también podía traducirse en una posición concreta dentro de aquella embarcación. Si las marcas anteriores habían señalado de la misma forma el cajón nueve, el trece y el diecisiete, entonces F-21 no podía ser una simple coincidencia. - Creo que es ese. - Dije finalmente, señalando la posición en el registro. - Ese es el que yo abriría, pero somos tres. - Me volví hacia Ibuki y Keisuke. - Si decís otro pues vale, pero yo nunca me equivoco con las matemáticas. 



Off: Tanta suma para que ahora no sea xD
[Imagen: Captura-de-pantalla-2026-10-12-100635.png]
Ibuki Inuzuka
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21-09-2026, 04:37 AM
Pasado, previo a la oficina.

Ibuki estaba tan cerca de Asuna que no pudo evitar tomarle la mano. Era una mano cálida y bastante suave, con una piel tersa, un poco grasosa, pero de esa grasa saludable, con uñas limpias, piel clara, ausencia de callos... era la mano de una niña hermosa.

En cambio, la mano de Ibuki estaba sucia, con tierra bajo las uñas, con vendas que cubrían sus nudillos partidos, áspera, con callos por donde iban las kunai, con costras bajo las uñas por el filo de sus propias uñas afiladas y con cicatrices en varias partes de la piel, cortes que ella misma se provocaba por la torpeza de sus uñas.

Su mano se detuvo un segundo y la mente de Ibuki empezó a procesarlo. Se quedó mirando el agarre de sus manos y no pudo prestar atención del todo a lo que hablaba Kei.

Qué suave - dijo, mientras Kei preguntaba por su felicidad.

Cuando él preguntaba por esa persona que tenía, cuando preguntaba todo lo que quiso preguntar... la verdad es que Ibuki lo escuchó todo y decidió intentar ignorarlo.

¿Me puedes soltar, porfa? - diría Asuna.

Ibuki, lejos de soltarla de inmediato, levantó su mano y buscó empalmar palma con palma, mientras Kei le hablaba de que fuera su hija.

Jejeje, me encantan tus manos. Un día ayúdame a que las mías sean menos toscas - diría, sonriéndole alegremente, buscando entrelazar los dedos de la muchacha con los suyos - He pensado en que quiero ser más como tú... eres hermosa, fuerte y amorosa, y por eso me gustas. - Luego se abalanzaría frente a Asuna y besaría su frente, mientras sujetaba con su otra mano su mentón.

Después de eso, retrocedería un par de pasos, soltaría su mano y entrelazaría las suyas detrás de su espalda, tratando de ignorar lo que Kei le había preguntado... tratando de pasarlo por alto y ponerse a caminar, ignorándolo - Ya estamos por llegar, ¿cierto? ¡Vamos, Kei! - diría, ofreciéndole una sonrisa.

Nunca he sido realmente feliz. Me he tratado de suicidar un par de veces, y mi prometido... - diría entonces, con una sonrisa de oreja a oreja - creo que ni siquiera sabe que existo. No me ve para nada. Al parecer es gay.

Empezaría a trotar en el sitio, preparándose para lo que venía. - Le he visto cómo mira a los hombres. Ni a mí ni a mis criadas nos mira, y eso que hasta han desfilado semidesnudas frente a él. ¡Jajaja! Será putazo. - Una lágrima correría por su mejilla, sin dejar de sonreír en ningún momento. Intentaría limpiarla con el dorso de su mano, tratando de que pasara desapercibida... como si fuese una lágrima de risa.

Presente.

Maldición... mi más grande y acérrimo enemigo - diría Ibuki, mirando uno de sus mapaches, mientras Asuna se encargaba de todo eso - Los malditos números.

Ibuki luego soltaría a su bestia y la dejaría deambular por el sector. Se aproximaría a Asuna, en busca de protección. Le tocaría con cuidado la espalda, tratando de aferrarse a su ropa y... luego... se escondería tras de ella, intentando mirar por encima de su hombro y fingir como que entendía algo de todo aquello.

Lo único que le llamó la atención fue aquella sección borrada por agua de mar. Decidió olfatear esa parte. Era incoherente.

Luego de eso, se separaría de Asuna mientras ella hacía de Sherlock Holmes y se pondría a divagar entre las cajas, olfateándolas una por una, mientras su mapache ya llevaba más de la mitad del recorrido.

Mochi, por su parte, mearía sobre una en específico: la misma que Asuna había dicho que había que abrir.

Ibuki continuaría olfateando, intentando descubrir qué demonios fuera lo que fuese que había dentro de aquellas cajas. Cuando llegó a la caja que Asuna había indicado, se detuvo en seco tras haber terminado su rastreo.

Entonces levantó la mirada y, totalmente erguida, señaló la caja con cierta duda e incertidumbre, esperando haber acertado en la que Asuna había indicado: la cuarta de la cuarta.

Mientras tanto, daba un mascazo a un trozo de sandía que... bueno... quién sabe cuándo había sacado de entre sus ropas.

El tanuki, por otro lado, un tanuki llamado Mochi, estaba cagando frente a la última caja, dejando un pequeño y molesto mojón de color negro, pero bien formado.

La fibra en este animalito era bastante decente.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
Uchiha Keisuke
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 11
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Generales
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Especiales
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21-09-2026, 10:42 PM
Pasado, previo a la oficina.
Keisuke se quedó con una expresión neutra mirando a Ibuki. ¿Y ahora qué hacía esa niña con Asuna? Se quedó observándola, notando como ignoraba todas y cada una de las preguntas que hacía. ¿Lo estaba evadiendo? ¿Se atrevía a evadirlo? ¿Acaso lo que le preguntó había sido la verdad? ¿Así de doloroso era? La dejaría ser, la dejaría actuar, probablemente ella estaba buscando las palabras adecuadas. Dejaría que usara a Asuna como un escudo protector, pero sospechaba que lo hacía para no decirle la verdad. Tenía tres opciones: O dejarla ser y olvidarse de todo ahí; o buscar hablar del tema en otra ocasión; o arrinconarla y enfrentarla de una vez y por todas. Y Kei estaba entre la segunda y la tercera opción. La segunda opción para darle tiempo y espacio a la Inuzuka para que aclare su mente y poder hablar en un lugar más privado. La tercera opción era, porque temía que no pudieran volver a hablar con la misma cercanía de ahora.

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[OST] Top Fairy Tail 【SAD|Beautiful】 Soundtrack Collection ??? - YouTube[url=https://www.youtube.com/watch?v=kgBdjZ_SIQw&list=RDkgBdjZ_SIQw&start_radio=1]
Ella volvió a cambiar el tema como si nada para seguir avanzando. Keisuke la miró con expresión neutra en su rostro y la siguió. Denuevo, Ibuki mencionaba la felicidad, que nunca había estado tan feliz como ahora. ”¿Pero… qué?” - Las veces anteriores pensaba que era una forma de hablar, pero notó que volvía el tema de la felicidad en un momento que para Keisuke era “un día más” o “una tarde más en la vida de misión…”, ¿por qué un momento como este era para ella el día más feliz de su… v… I….d…a…? Poco a poco fue deteniéndo el paso hasta detenerse en seco, subir la mirada hacia Ibuki… -Nunca he sido realmente feliz. Me he tratado de suicidar un par de veces, y mi prometido...

Ahora era él a quien se le pegó el TDAH. Las palabras de Ibuki sonaban como un “jhsdfkjsda” en el background. Todo sonido, todo color quedó atrás y sentía él estar encerrado en una habitación. ¿Ella? ¿Ella que parecía ser tan alegre? No, ¿por qué ella?

Caminó a paso lento hacia Ibuki y le tomó la mano. La miró a los ojos y sonrió. -Te entiendo perfectamente. Si algún día quieres volver a intentarlo, o te sientes tan abrumada que sientes que el mundo se te viene encima, no dudes en contactarme, no importa el día o la hora que sea, ¿lo entiendes? - Dijo mirándola a los ojos con una sonrisa tierna. Movió su brazo y enrrolló sus mangas largas para enseñarle a Ibuki unas marcas en su muñeca izquierda. Pasó el dedo índice de Ibuki por las marcas en sus venas.

-Cuchillo. - Dijo sonriéndole. -Salió mucha sangre. Tuvieron que hospitalizarme. - Ríe. -Intenté brincar de un acantilado, pero soy muy cobarde para dar el paso final. Intenté ahorcarme, intenté tomar pastillas. Busco que algún oponente me mate, que algún explosivo me… queme por error… Experimento con mi propio cuerpo… Los cuchillos son mi método favorito. Un día estoy bien, otro día mal, pero hay días que toco fondo, un fondo en el que no veo salida y… Solo pasa. Es la única salida que veo para salir del dolor, ¿sabes? - Le sonríe y acaricia la mejilla.

-Eres la primera persona a la que le cuento. - ….. -Te entiendo, Ibuki. - Notese que ya no le dijo Ibuki-san, sino Ibuki, para la cercanía. -He pasado por ello. No estas sola. Gracias por confiar en mi. Y si algún día vuelves a recaer, aquí estaré. No importa la hora, no importa el día, no importa si estamos enojados, si estamos tristes, si estamos lejos o cerca. Llámame. Grítame. Golpéame. Pero por favor, no me dejes solo. No dejes a los Tanuki. No dejes a Asuna-san. - Miró a Asuna de reojo y con la mirada quiso decirle “Son mujeres… Más vale que le hables…” Para luego volver a mirar a Ibuki. -Eres más valiosa de lo que piensas. Saldrás de esto, lo se. Te casarás con un hombre… O mujer maravillosa, la que tu elijas, y dejarás atrás el desgraciado que no te mira. Este no es el final, Ibuki. Solo piedras desafortunadas e indeseables en el camino. Cuenta conmigo para lo que sea. - La abraza con fuerza mientras le acaricia la cabeza.

-Mi mamá decía que había que hablar. No te calles tus problemas. La depresión no es fácil, pero acompañados… Y no estas sola. Nos tienes. - Siguió abrazándola.

Presente

Keisuke estaba jugueteando con sus manos (haciéndo sellos), haciéndolos parecer como si tuviera un pequeño ataque de ansiedad y estuviera simplemente jugando con sus dedos. Escuchaba con calma a Tadashi. Habían hecho cosas raras en la carpeta que mencionaba Asuna. Tadashi subiría la mirada hacia un jóven Keisuke que ahora tenía una sonrisa amable en su rostro.

-¿Me has dicho toda la verdad, señor Tadashi?

✔Aprendida · 20-09-2026
◈Yin
✦Nivel: 1
#ID: YIN002R
◔Coste
25 de Chakra, 15 de Chakra por Turno
▣Descripción

Esta técnica de naturaleza Yin permite al usuario ejercer un sutil pero implacable Control Mental mediante contacto visual directo con su objetivo. Una vez establecida la conexión visual, el ejecutor impone una compulsión que obliga a la víctima a responder con sinceridad a una única pregunta por turno. La respuesta del objetivo se limita estrictamente a un “sí” o “no”, sin posibilidad de mentir, evadir o guardar silencio. Esta restricción la vuelve ideal para situaciones de infiltración, manipulación social o interrogatorios encubiertos, sin que la víctima sea plenamente consciente del efecto.

Sin embargo, esta técnica no puede considerarse sigilosa, ya que requiere la realización de sellos manuales como cualquier otro jutsu, lo cual delata claramente las intenciones del usuario al momento de ejecutarla. Su efectividad disminuye con la distancia: por cada metro que separe al usuario del objetivo, se resta 1 punto de Inteligencia del ejecutor a la hora de mantener el efecto activo.

✧Efecto
15 (MCCK) de Rango


El Uchiha esperaría a que él respondiera.

-¿Qué le parece si vamos y hablamos con Hojiro-san para ver si él sabe algo al respecto? Quizás no sea el culpable, pero quizás puede tener más pistas que nos lleven hacia el culpable, Tadashi-san. - Le sonríe. -Iría por mi cuenta, pero la verdad… No quiero dejarle solo. La vida me ha enseñado a desconfiar un poco de aquí y un poco de allá y quisiera mantenerle cerca mio, o de mis compañeras, por si acaso. Quizás, si, quizás estoy siendo un poco paranoico, pero prefiero prevenir a lamentar. ¿Comprende? - Esperó a que Tadashi analizara sus palabras.

-Puede hacer que Hojiro-san venga a la oficina. O podemos quedarnos aquí si se siente mejor. - Dijo sentándose en un mueble y poniéndose cómodo. -Haga las llamadas que tenga que hacer para avisar de la situación a sus trabajadores… A donde usted vaya, yo iré... Hasta que se resuelva la situación. - Sacó una bolita de stress y empezó a lanzarla al aire y a cacharla. -Espero que no tenga inconveniente. :)

Solo tenía que confiar en Ibuki y en Asuna-san. Esperaba que ellas lograran resolver el misterio. Keisuke temía que si iba con ellas la vida del señor Tadashi corriera peligro. Aunque también pensó en la posibilidad de que Hojiro-san… O quizás alguna otra persona… Joder, que reguero era todo.
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
[Imagen: Kei-Thresh1.png]
[Imagen: Kuroto-Kei1Firma.png]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
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22-09-2026, 03:07 AM
El supervisor siguió el dedo de Asuna sobre el registro y después trasladó la vista hacia la carga. Repitió mentalmente la secuencia una vez, comenzando por la primera hilera y recorriendo las siguientes en zigzag, hasta detenerse exactamente donde ella había indicado. Ibuki, por su parte, había llegado al mismo cajón por un camino completamente diferente. Para su olfato, aquella mancha que había borrado la cuarta línea del registro ni siquiera olía al puerto: no había sal, algas ni humedad marina, sino agua dulce, tinta diluida y un tenue aroma a té. Alguien había mojado aquella sección después de escribirla. Más extraño todavía, cuando recorrió los cajones pudo distinguir en la parte inferior del señalado por Asuna un olor tenue a resina fresca que no estaba presente en los demás. El supervisor miró primero a Asuna, después a Ibuki y finalmente al desafortunado cajón que Mochi también había decidido marcar a su manera. —Cuarta hilera, cuarto desde este lado... veintiuno. Hizo una seña a uno de los trabajadores. —Ábranlo. Ese y ningún otro.

El sello cedió con un chasquido seco. Debajo de la tapa había exactamente lo que debía haber: paquetes de té prensado, ordenados y completamente secos. Durante unos segundos pareció que todo había terminado en una equivocación, hasta que uno de los estibadores retiró el primer nivel de paquetes y encontró una tabla demasiado gruesa para ser el fondo normal del cajón. La resina que Ibuki había detectado recorría precisamente sus bordes. Al levantarla apareció un compartimento de apenas unos centímetros de profundidad y, encajado dentro, un cilindro metálico del tamaño de un antebrazo, envuelto en tela encerada. No llevaba el sello de Midori, de Degarashi ni de ninguna compañía comercial. Únicamente tenía grabada una pequeña rosa de los vientos atravesada por una línea ondulada. El supervisor dejó de tocarlo en cuanto vio el mecanismo instalado alrededor de su centro. —Esto no forma parte de la mercancía. Sobre el cilindro había cuatro aros móviles: uno cubierto de letras, otro de números de dos cifras, un tercero con cantidades separadas de seis en seis y el último marcado como un pequeño reloj. En una diminuta ventana, las posiciones actuales mostraban exactamente: F — 21 — 30 — 11:40.

En los Almacenes del Té, entretanto, la pregunta de Keisuke produjo una respuesta mucho más sencilla de lo que quizá esperaba. Tadashi mantuvo la mirada sobre él y, tras una breve pausa, respondió sin adornos. —Sí. Había contado todo cuanto sabía. Parpadeó un par de veces después, fijándose por primera vez en los sellos que Keisuke había realizado con las manos, aunque no pareció comprender del todo qué acababa de ocurrir. —Y si de verdad crees que Hōjiro puede saber algo más, que venga él. Yo no pienso ir recorriendo el puerto mientras alguien anda metiendo cosas en mis manifiestos. Apenas había terminado cuando un trabajador apareció jadeando en la entrada anunciando que las dos muchachas habían encontrado algo dentro del cajón veintiuno. Tadashi reunió inmediatamente los cuatro registros que habían utilizado y llamó a otro empleado para que buscara a Hōjiro. Después salió hacia la Dársena Menor con los documentos bajo el brazo; tal y como Keisuke había indicado que haría si Tadashi se desplazaba, el recorrido terminó reuniéndolo nuevamente con sus compañeras.

Hōjiro apareció pocos minutos después y su primera reacción al ver el cilindro fue bastante menos tranquila que la del resto. —No lo giren. Se inclinó sin tocarlo y señaló una estrecha ranura lateral. A través de ella podía distinguirse el borde de un papel enrollado... y, atravesándolo longitudinalmente, una ampolla de vidrio llena de tinta negra. Tadashi entendió el mecanismo antes de que Hōjiro terminara de explicarlo. —Si los aros se colocan en una combinación incorrecta, esa aguja entra. —señaló una pequeña pieza metálica situada junto al cierre—. —Rompe el vidrio y empapa lo que haya dentro. Una sola combinación abre el seguro sin mover la aguja. Hōjiro tomó entonces los manifiestos que Tadashi había traído y los dejó abiertos junto al cilindro. Allí volvía a aparecer toda la secuencia que los había llevado hasta aquel punto: C-09, doce cajones, 07:10; D-13, dieciocho cajones, 08:40; E-17, veinticuatro cajones, 10:10; y finalmente F-21, treinta cajones, 11:40. La combinación visible en el mecanismo no era una contraseña cualquiera. Era exactamente el cargamento que tenían delante.

La tercera campana sonó mientras todos aquellos datos permanecían juntos sobre la barrica. El barco ya no partiría, pero el sonido dejó claro que el tiempo seguía avanzando. El cierre del cilindro no pedía repetir la combinación actual: junto a la ventana existía una pequeña flecha grabada apuntando hacia un quinto espacio vacío, como si quien recibiera aquel objeto tuviera que conocer cuál era el registro siguiente de la cadena para abrirlo. Letras, posición del cajón, cantidad total y hora avanzaban siguiendo cuatro progresiones distintas, todas visibles ahora en los manifiestos. Dentro esperaba el primer objeto encontrado en toda la investigación que había sido preparado deliberadamente para viajar oculto dentro de uno de los cargamentos marcados; y por la rosa de los vientos grabada en su superficie, fuera quien fuese que esperaba aquella información, no parecía estar esperándola en otro almacén de Degarashi. Una combinación incorrecta convertiría el contenido en una masa de papel y tinta antes de que nadie pudiera descubrir hacia dónde conducía.
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 72 horas para postear ya se cumplió.
Ibuki Inuzuka
Rango Chuunin
Clan Inuzuka
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24-09-2026, 12:18 AM
En el Pasado.

Ibuki se sorprendió ante la manera de actuar de Kei... ya había soltado a la linda de Asuna y, para cuando él se puso a hablar sobre sus cosas, Ibuki se acercó, tomó su mano y empezó a inspeccionarlo. ¿Cómo podía ser? ¿Cómo podía ser que, tras haberlo conocido tanto tiempo, nunca hubiera visto esta faceta de él? Nunca había olido la sangre, nunca había hecho nada para entenderlo...

Las emociones empezaron a florecer y... sin pensarlo, lo miró a los ojos mientras sostenía su mano y, sin oírlo, sin prestarle mayor atención y totalmente enojada, le pegó una palmada súper fuerte encima de las cicatrices - ¡ESO NO SE HACE, niño malo! - Y otro golpe.

¡Y que te arda! Y si tuviese limón y sal te lo echo para que dejes de llamar la atención así - diría, con una actitud casi como de vieja fea, olvidando por completo que hacía poco había confesado haber tratado de acabar con su vida... pero bueno... ella lo intentó al dejarse devorar por montones de bestias en el Bosque de la Muerte, y que por alguna razón no la quisieron ni para merendar - No vuelvas a hacerlo, es súper peligroso - diría, reprochándole en la cara - Sabes bien lo que nos han enseñado, el cómo matar y cómo evitar ser matados. ¡No hagas estupideces!

En el Presente.

Ibuki miraba la caja. Estaba bastante... decepcionada "Pudo haber sido un cargamento de sandía" pensaría.

Sin importarle mucho, se echaría hacia un lado, bostezando y rascándose la cabeza, mientras metía su mano derecha entre las telas de su traje, buscando entre su pecho, debajo del busto, en uno de sus bolsillos de escondite, diseñado principalmente para esconder sus armas, pero que ella usualmente usaba para esconder otras cosas.

De ahí sacaría unas galletas de sandía y simplemente le daría un mordisco a una, se acercaría a Mochi y, al verlo concentrado lejos de todos, simplemente se sentaría frente a una de las cajas de costado, comiendo su galleta y ocultando con su cuerpo lo que el cachorro estaba haciendo, ya que estaba cagando al lado de las cajas.

Entonces alzaría la voz para decir una de sus estupideces - Ah, sí, por cierto, esas mierdas de códigos las borraron con un poco de té... y del barato. - Porque para Ibuki todos los tés eran baratos comparados con los tés que consumía en su mansión.

Deberían tener más cuidado los trabajadores. Esa wea no es agua de mar - diría entonces, masticando otro bocado, totalmente relajada, olvidándose de su mutismo selectivo por culpa de una simple distracción. Un perro cagando.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
AsunaMatata
Rango Genin
Clan Uchiha
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24-09-2026, 06:13 PM
PASADO

Ibuki era peculiar, por no llamarla directamente rara. Yo no estaba acostumbrada al contacto físico y mucho menos a una forma tan empalagosa de relacionarme con ella. Cada vez que se acercaba demasiado o hacía alguna de aquellas cosas que parecían salirle con absoluta naturalidad, sentía cómo mi cuerpo se tensaba. “Estamos en una misión” - La miraba con cierta agresividad, los ojos levemente entornados y el ceño fruncido, intentando dejar claro que no entendía muy bien qué pretendía conmigo.

Sin embargo, conforme Ibuki continuaba hablando, mi expresión fue relajándose poco a poco. Había algo extraño en sus palabras. Cuanto más la escuchaba, más tenía la sensación de que aquella forma de comportarse no era simplemente porque fuese así. Parecía haber algo detrás, algo que no enseñaba fácilmente y que quizá utilizaba precisamente aquella actitud tan excéntrica como una manera de esconderlo.

Kei fue el primero en reaccionar ante aquella revelación posterior. Yo, en cambio, tardé bastante más en hacerlo, tratando de asimilar todo lo que acababa de escuchar. Me quedé en silencio, observándolo mientras hablaba y sintiendo cómo cada una de sus palabras iba encajando poco a poco con aquella reacción que había tenido antes. «…». Entonces entendí por qué había reaccionado de aquella manera. No era simplemente empatía ni una forma de intentar consolar a Ibuki; él también había pasado por momentos en los que había tenido pensamientos parecidos. De repente, algunas de sus palabras adquirían un significado completamente distinto.

Hasta ese momento solo había visto a Keisuke como un hombre más, pero por primera vez estaba viendo en él a una persona con sentimientos reales; y a Ibuki como aquella chica tan peculiar que parecía no tomarse nada demasiado en serio, entender porque lo hacía. Y eso me hizo sentir extrañamente pequeña. Yo también había pasado por algo que todavía me costaba recordar, algo que prefería mantener enterrado y que no quería expresar delante de ellos. No estaba preparada para ponerlo en palabras, mucho menos para compartirlo con personas a las que todavía estaba aprendiendo a considerar cercanas.

Bajé ligeramente la mirada, no estaba sola como había pensado durante tanto tiempo. La idea me resultaba reconfortante... y, al mismo tiempo, un poco aterradora. Porque si ellos habían sido capaces de contar algo tan personal, significaba que, de alguna manera, me consideraban algo parecido a una amiga.

-…..- Suspiré, pero de una forma distinta a la habitual, sino más bien de forma relajada. - Supongo que somos compañeras. - Fue entonces cuando yo cogí la mano de Ibuki por primera vez. - Solo nos vemos en misiones, y quizás deberíamos cambiar eso. - Le sonreí, la acaba de invitar formalmente para charlar tranquilas en algún sitio agradable de la aldea, no se me daban demasiado bien las relaciones, pero no quería que nadie pudiera sufrir como lo había hecho yo. - Y tu… - Miré a Keisuke, mis manos temblaban. “¿ Es pronto? ¿Si no es ahora, cuando?” . - Me armé de valor. Mucho más que el propio valor que reunía en batalla, aquello era mucho más duro. - También eres mi compa...ñe...ro… - Las palabras salieron débiles, como un susurro que se iban desvaneciendo en el aire mientras mi mano izquierda se posABA sobre su hombre durante apenas un instante. Mi cabeza ligeramente ladeada sin siquiera mirarle a los ojos. - Puedes… hablarme… - Estaba a punto de desmayarme cuando di un paso atrás cortando el contacto con él. Respiré profundamente, ¡lo había hecho! - Ahora tenemos que terminar la misión… -


PRESENTE

Estaba cansada, con la mente en más de una cosa y algo ausente. Me quedé mirando el interior del cajón durante unos segundos, todavía intentando asimilar que aquella búsqueda hubiera terminado revelando algo mucho más elaborado de lo que esperaba. Habíamos empezado siguiendo una simple secuencia de números y horarios, pensando que quizá encontraríamos mercancía escondida o alguna prueba de que alguien estaba manipulando los cargamentos. Mis ojos se detuvieron sobre la pequeña rosa de los vientos grabada en la superficie. Había alguien detrás de todo aquello que se había tomado muchas molestias para ocultar algo dentro de un cargamento perfectamente normal.

- ¿Borrado?. - Me volví ante las palabras de Ibuki.- Entonces… - La explicación de Hōjiro sobre el mecanismo hizo que apartara ligeramente la mano cuando señaló la aguja y la pequeña ampolla de tinta. No me hacía ninguna gracia la idea de que una combinación incorrecta pudiera destruir el único indicio que teníamos. Habíamos llegado demasiado lejos como para echarlo a perder por intentar abrirlo a la fuerza.

- Empiezo a pensar que estas poniendo más inconvenientes que soluciones, y no tenemos tiempo para esto. - Me giré hacia Tadashi, buscando fijar mis ojos en él. Aproveché aquel instante en el que nuestras miradas se cruzaron. -ESA es la combinación. - Dejé que el genjutsu se deslizara apenas durante unos segundos, lo justo para alterar su percepción sin que el resto pudiera darse cuenta. No necesitaba mantenerlo atrapado ni hacerle perder el control; simplemente quería introducir una conversación fugaz en su mente, una en la que yo le hacía entender que había descifrado todos los códigos y que conocía perfectamente el orden que debían seguir. “Por favor, que funcione” . - No podía permitir que nadie descubriera que, en realidad, acababa de improvisar completamente.



Acciones
✔Aprendida · 21-07-2026
◈Yin
✦Nivel: 1
#ID: UCHI101B
◔Coste
40 de Chakra | 30 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario manifiesta el verdadero poder del Sharingan activándolo en ambos ojos al mismo tiempo. El iris de cada ojo se vuelve rojo, y las astas negras comienzan a surgir conforme se avanza en el dominio de las ramas del dōjutsu, ganando una por cada técnica base desbloqueada. Esta técnica no requiere sellos de mano para ejecutarse.

Cada asta representa una mejora pasiva que amplifica la capacidad visual del usuario y su instinto de reacción. Estas se acumulan entre sí para crear un efecto progresivamente más poderoso en combate.

Beneficios acumulativos por número de astas:

1 asta: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.
2 astas: Permite esquivar técnicas de nivel 0 sin perder potencial de esquiva.
3 astas: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.

Al utilizar ambos ojos, todas las otras habilidades del Sharingan se consideran pasivas (excepto Mejoras) y no consumen chakra mientras la técnica esté activa.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.
✔Aprendida · 20-08-2026
◈Yin
✦Nivel: 1
#ID: UCHI001R
◔Coste
25 de Chakra
▣Descripción

Concede al usuario la capacidad de aplicar Genjutsu a través del contacto visual directo, sin necesidad de sellos de mano. Mientras mantenga la mirada con su objetivo, puede ejecutar cualquier técnica ilusoria, pagando su coste y respetando sus limitaciones como cualquier otro Jutsu. En caso de que no usar un Genjutsu específico en ese momento, el contacto visual provocará un efecto básico de Confusión en el objetivo, dificultando su concentración y reduciendo su Sigilo durante la ilusión.

Si el enemigo decide evitar el contacto visual para prevenir el Genjutsu, todas las ofensivas del Uchiha que normalmente serían visibles se considerarán sigilosas. En estas situaciones, el Uchiha recibe una reducción de sigilo en combates cara a cara proporcional a su Inteligencia, lo que le permite ocultar mejor sus intenciones incluso frente a oponentes atentos. Debido al conflicto actual, evitar la mirada de un Uchiha se considera una precaución justificada, no metarol.

✧Efecto
-6 (MINT) de Sigilo - 4 (MINT) de Confusión
[Imagen: Captura-de-pantalla-2026-10-12-100635.png]
Uchiha Keisuke
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra55(3)
Inteligencia100(5)
Especiales
Salud9
Velocidad11
Tenketsu13
Sigilo14
485
480
Enlace al Post
25-09-2026, 12:17 AM
Pasado

OST:    「Homura (炎 ) - LiSA」KAN/ENG/ROMAJI LYRICS (Demon Slayer the movie: Mugen Train theme)

Lo que Ibuki-san sentía era lo que estaba sintiéndo él mismo. ¿Cómo podía ser que él era el médico del equipo y no se haya dado cuenta de que ella tenía esas ideas suicidas? Era frustrante el “lado humano” del médico, es decir, el no poder “saberlo todo”, porque así podría tener tantas respuestas y ayudarlos a todos… Dejó que ella inspeccionara su mano, su antebrazo, brazo de ser necesario. Para luego ser golpeado en las cicatrices que no se notaban tanto (Defecto Alimentado: Vicio - Recibir golpe gratis). Kei abrió los ojos grande por el golpe y luego sonrió. -¡ESO NO SE HACE, niño malo! - Y luego recibió otro golpe para más vicio (?). Se dejó golpear, porque los golpes eran una forma de mantenerlo en el “presente.”

-¡Y que te arda! -Hehehe. -Y si tuviese limón y sal te lo echo para que dejes de llamar la atención así - La miró sonriendo…. Y le robó un beso rápido.

- No vuelvas a hacerlo, es súper peligroso.

-Pero Ibuki-san… Usted también es un poquito hipócrita, ¿no lo cree? Me regaña a mi por hacerlo, pero usted hace lo mismo.

- Sabes bien lo que nos han enseñado, el cómo matar y cómo evitar ser matados. ¡No hagas estupideces!

-Lo dejaré de hacer cuando usted deje de hacerlo, señorita… - La miró a los ojos con seriedad. Le extendió el brazo y le puso el dedo de las promesas al frente, el meñique. -Salgamos de esto, de las ideas suicidas e intentos de hacerlo, salgamos de eso juntos. 

……………………

Terminado de hablar con Ibuki, se acercó Asuna, esta vez menos a la defensiva, y le dirigió unas palabras. Ya al menos Ibuki tendría una amiga, y con eso estaba más tranquilo. Porque entre ellas podrían hablar, socializar y compartir. Lo que no esperaba era que Asuna le dirigiera unas palabras a él.

- Y tu… También eres mi compa...ñe...ro… Puedes… hablarme…

¿Qué le habría pasado a esa niña en su vida para que fuera tan… Tan… Tan así? Dejaría que el tiempo hablara, pero él ya tenía algunas teorías sin confirmar y una de ellas le hacía mucho ruído en la cabeza. Keisuke bajó la guardia. Sentía que Asuna merecía unas palabras también. Llevaba tiempo pensando en las palabras pero no sabía si hacerlo o no. Entre su ego y el bien del equipo…

-Mucho gusto. Soy Uchiha Keisuke. Lamento mucho si te asusté cuando nos conocimos, Asuna-san. - Le dijo y le hizo una reverencia de disculpas, pero también le hablaba esto en un tono más bajo de lo usual, para que nadie por los pasillos fuera a enterarse así de repente. (?). -Me sentía frustrado porque el Kage no me dejó ir con mi equipo de misión al País ese al que fueron y no pude proteger a Ran-chan, a Ibuki-san, ni al resto de mi equipo ni amistades. Era como si me hubieran dejado atrás porque si. Y decidí desquitarme de todo lo que se moviera en una batalla de entrenamiento, dejándome llevar por mis emociones, sin tener en cuenta que tu también tenías las tuyas. No debí hacerlo, se mezcló todo. Por esa parte, disculpa. - Denuevo, una reverencia. Siguió hablando bajísimo, solo para que ellos escucharan.

-No se cuanto me temas, ni que pienses de mi. Pero tenemos la misma sangre. Si algún día quieres entrenar, tienes preguntas del clan, te sientes incomprendida, como he visto que le pasa a muchos de nosotros… Puedes hablarme. Y si algún día necesitas ayuda porque intentan matarte, también me avisas. Que nuestras diferencias no sean un impedimento si en algún momento llegases a sentir que tu vida corra peligro. Entre Uchihas nos apoyaremos, y va para todos… - Agarra la cabeza de Ibuki y le da coscorrones. -…y para ella también. Acabo de adoptarla dentro del Clan. - Dice sonriéndo, hablando por lo bajo.

Presente

Keisuke seguía relax, escuchando a todo Dios hablando a su alrededor. Apartado en una esquina jugando con la bola de stress, tirándola hacia arriba, agarrandola, volviendola a tirar, volviendola a tomar cuando caía… Hacía cálculos mentales… Si Asuna había descifrado el código en la oficina mediante un juego de zig-zags, luego estaban estos otros informes que él mismo vió… Luego pasaba esto otro… Mover la X a la derecha y la Y hacia la izquierda, ah, eso no, se equivocó de materia, bueno, más o menos (?)… El Ninja miraba a su alrededor por si acaso había alguien oculto. Se percató de la inquietud de Hojiro, pero el Uchiha se hizo como quien no lo había notado, solo le sonrió con amabilidad en un saludo coordial. ”O es responsable y/o parcialmente responsable de todo esto, o ya tiene esa actitud de por si. ¿Cuál será la respuesta, Ho-ji-ro … san ~?” - Pensaba sin dejar de jugar cual niño infantil con la bola de stress. Respiraba para recuperar el Chakra perdido de antes.

—No lo giren. Si los aros se colocan en una combinación incorrecta, esa aguja entra. Rompe el vidrio y empapa lo que haya dentro. Una sola combinación abre el seguro sin mover la aguja.

Ya para este punto Asuna e Ibuki parecían hartas. No las culparía. Esos hombres si que se tomaban su puesto y seguían protocolos aún en medio de una crisis. Sus razones tendrán y tenían que respetarlas. Quizás no generaban tanto dinero de otros recursos y podían perder clientes importantes. Pero también admitía que era una menuda mierda no poder saltarse los pasos.

- Ah, sí, por cierto, esas mierdas de códigos las borraron con un poco de té... y del barato. Deberían tener más cuidado los trabajadores. Esa wea no es agua de mar. - Ahí iba Ibuki tan honesta, tan directa. Keisuke mantuvo una expresión neutra, pero para sus adentros hacía “lol”. Sin embargo, aprovecharía la oportunidad para ver como reaccionaban los trabajadores, sobretodo Hojiro-san. La bola de stress cayó en sus manos una vez más, la apretó y la guardó entre sus vestimentas.

- Empiezo a pensar que estas poniendo más inconvenientes que soluciones, y no tenemos tiempo para esto.

-Tranquila, Asuna-san. - Se acerca. -Les estamos ayudando, aunque concuerdo en que… - Miró a Hojiro a los ojos. -…Hojiro-san debió ayudarnos a abrir el mecanismo y no dejarnos a nosotros hacerlo al azar. - Puso sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón mirando a Hojiro-san a los ojos con la carisma que le caracterizaba: Aquella sonrisa amigable, unos ojos que podían atravesar tu alma, la serenidad, la tranquilidad que podía calmar el grupo con solo su presencia.

Keisuke puso las manos en el cilindro y fue poniendo la clave cual Templo de Agua de Ocarina of Time (?). G-25-36-13:10 - Y la dijo en voz alta. -Me debe usted un té si se daña, Hojiro-san. - Dijo con una sonrisa amable, a modo de broma. -…por no poner usted la clave, que es el Jefe del lugar, y dejar que yo lo haga, bueh… -.-

La clave: G-25-36-13:10 fue ingresada para abrir el mecanismo.


PD: Ahora le toca a Paulo. (?) El Pasado de Tadashi y Hojiro plz!!! XDDD
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
[Imagen: Kei-Thresh1.png]
[Imagen: Kuroto-Kei1Firma.png]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
25-09-2026, 07:40 PM
Última modificación: 25-09-2026, 08:18 PM por Narrador General.
El último aro encajó en 13:10 y, durante un instante, no ocurrió absolutamente nada. Después llegó un clic metálico desde el interior. La pequeña aguja se retrajo antes de que el cierre liberara sus seguros, dejando intacta la ampolla de tinta y permitiendo extraer el papel enrollado. La combinación había sido correcta: G — 25 — 36 — 13:10. Tadashi extendió el documento con cuidado sobre la barrica mientras Hōjiro se inclinaba a su lado. No era una carta ni llevaba nombre alguno, sino una hoja de operaciones extremadamente breve. En ella figuraban los códigos anteriores —C-09, D-13, E-17 y F-21— junto a las horas, cantidades y una misma instrucción repetida: “recuperar inserto, inutilizar transporte, devolver muestra”. Debajo aparecía ya preparado el siguiente registro: G-25 — 36 — 13:10. Hōjiro tardó unos segundos en comprenderlo. —Entonces nunca quisieron el té... Tadashi negó lentamente. —Los cargamentos eran el correo.

Aquello terminó de encajar las anomalías que habían perseguido desde el principio. El cajón marcado transportaba clandestinamente uno de aquellos cilindros oculto bajo un falso fondo; alguien dentro del circuito portuario añadía el código después de que el manifiesto abandonara la oficina de Tadashi, y una segunda parte de la operación identificaba el cargamento una vez que alcanzaba el mar. Los barcos no desaparecían porque alguien quisiera robar sus mercancías: eran interceptados para recuperar aquello que viajaba dentro del cajón señalado, y después se eliminaba la embarcación y con ella a quienes pudieran contar lo sucedido. Los seis cajones encontrados cerca de Degarashi tampoco habían permanecido semanas flotando. La nota incluía una orden anterior de devolver seis unidades del cargamento E como “muestra de pérdida”; habían sido conservadas fuera del agua, vueltas a atar poco antes de ser soltadas cerca de la costa y abandonadas para sostener la apariencia de un accidente marítimo. Eso explicaba el té completamente seco, el olor viejo a mar de la madera y, sobre todo, las cuerdas prácticamente nuevas que Ibuki había detectado desde el inicio.

Tadashi tomó entonces la sección dañada del registro y la acercó al documento recién recuperado. —Y esto...mierda... tampoco fue el mar. La observación de Ibuki terminaba de cerrar aquella parte: la hoja había sido mojada deliberadamente con té para borrar únicamente la línea que permitía reconstruir la posición del cajón veintiuno. Eso significaba que la manipulación se había producido en tierra, durante el recorrido interno de los documentos, no después de zarpar. Hōjiro ordenó detener inmediatamente el movimiento de todos los manifiestos relacionados y Capitanía retuvo el barco de las 11:40; sus ocho tripulantes quedaron fuera de peligro y el cargamento fue puesto bajo custodia. El registro de tránsito permitía además reducir el acceso a un número pequeño de empleados entre pesaje, sellado y muelle, algo que las autoridades de Degarashi podrían investigar sin depender ya de conjeturas. Hōjiro miró finalmente a los tres ninjas y luego al cilindro. —No sé quién empezó esto. Pero ahora sabemos cómo lo hacen, qué buscan y por qué vuelven las cajas. Eso es bastante más de lo que sabíamos esta mañana.

Había, sin embargo, una última anotación en la parte inferior de la hoja. No correspondía a ningún almacén ni a ningún muelle: una pequeña rosa de los vientos señalaba un punto al este de la costa acompañado únicamente por dos palabras: “Recolector — espera". Casi al mismo tiempo, desde el extremo opuesto del puerto llegó un grito. Uno de los vigilantes del Astillero Pequeño señalaba hacia las rocas situadas debajo del Mirador del Este. Entre las rompientes acababa de emerger un hombre vestido con prendas oscuras completamente empapadas, llevando enrollado alrededor de un brazo un grueso cable terminado en un gancho metálico. Permaneció inmóvil apenas unos segundos, observando desde lejos el barco detenido, la concentración de trabajadores y, finalmente, el cilindro abierto sobre la barrica. No intentó acercarse. Cuando comprendió lo que estaba viendo, descendió nuevamente entre las rocas y desapareció detrás del saliente costero antes de que nadie del puerto pudiera alcanzarlo. Hōjiro palideció al mirar de nuevo aquella última línea. —Creo que acabamos de conocer al hombre que estaba esperando F-21.

El misterio de los cajones quedaba finalmente explicado: no regresaban por azar, no existía ninguna anomalía marítima y el cargamento jamás había sido el verdadero objetivo. Degarashi estaba siendo utilizado como punto de salida para una cadena clandestina de mensajes, con ayuda desde el interior y una segunda operación esperándolos fuera de la costa. El barco de las 11:40 había sido salvado, el siguiente envío podía ser detenido antes de existir y Capitanía disponía por fin de pruebas suficientes para cerrar aquella ruta. Pero mientras los documentos quedaban bajo custodia, en el extremo oriental de Degarashi comenzaban a movilizarse vigilantes hacia el Astillero Pequeño y el Mirador del Este. El hombre que había venido desde el mar no había conseguido recuperar su paquete... y ahora sabía exactamente quiénes se lo habían quitado.

Side Quest Completada: Los Cajones del Mar — Dificultad D

Desbloqueado: Incursión — Los Cajones del Mar, Parte II
Masashi Kishimoto
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28-09-2026, 03:49 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Side Quest] Side Quest: Los Cajones del Mar (TID 14848)
Tipo: Side Quest · Rango: D
  • Ibuki Inuzuka — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp
  • Asuna — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp
  • Uchiha Keisuke — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo9
270
255
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28-09-2026, 03:49 PM
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