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[Capítulo I] Entre la Niebla y las Hojas
Narrador General
Rango Genin
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20-07-2026, 01:51 PM
Última modificación: 22-07-2026, 02:43 AM por Yokubari.
[Capítulo I] Entre la Niebla y las Hojas

Habían pasado varias semanas desde los incidentes que sacudieron Kirigakure. La desaparición del Daibune, el hundimiento de la Plaza de la Fuente, el incendio del Gran Mercado y la tragedia de la isla del norte ya no ocupaban cada conversación, pero sus consecuencias seguían presentes. Ahora, otra noticia recorría públicamente la aldea: Kirigakure adelantaría su reunión anual con la llamada Gente del Bosque. Su existencia nunca había sido un secreto. Eran una parte importante de la historia de la Niebla y antiguos aliados en la protección de los sellos de chakra. Sin embargo, quiénes eran realmente, dónde vivían y qué había sido de ellos durante el último siglo continuaba siendo un misterio para la mayoría. Hasta el momento, aquella distancia había resultado conveniente para ambas aldeas.

Como había sido costumbre durante décadas, el encuentro tendría lugar en una pequeña península del País de las Olas. La comunidad que habitaba aquel territorio ofrecía hospedaje, alimento y un terreno neutral a las dos delegaciones durante el tiempo que duraba la reunión, normalmente entre una y dos semanas. A cambio de su hospitalidad, los shinobi de Kirigakure y de la Gente del Bosque prestaban sus servicios al pueblo: atendían enfermos, reparaban caminos, protegían las costas, escoltaban comerciantes y se ocupaban de cualquier problema que hubiera quedado sin resolver durante el año. No era únicamente una reunión entre líderes...Después de cien años, ahora también era una tradición compartida, construida alrededor de una deuda que ambas aldeas insistían en pagar.

En la madrugada del día cuarenta y cinco de primavera, los muelles de Kiriminato se encontraban ocupados por una flota considerable. Varios Kiri Daibune esperaban sobre las aguas grises, acompañados por numerosos Kiri Hayate. Marineros, guardias y trabajadores Funato recorrían las pasarelas cargando cajas, asegurando cuerdas y comprobando las embarcaciones por última vez. Después de todo lo ocurrido, ningún navío zarparía sin haber sido revisado más de una vez.

Las bodegas llevaban alimentos propios de la región, aunque reunirlos había resultado mucho más difícil que en años anteriores. Había pescado salado, arroz, algas, conservas, medicinas y barriles de agua limpia, además de herramientas y materiales destinados a los habitantes del País de las Olas. También transportaban los regalos que exigía la tradición: piezas elaboradas por los artesanos de Kirigakure, telas, y otros objetos preparados para la gente del bosque. La cantidad era menor que en reuniones pasadas, pero cada caja había sido llenada con cuidado. Kirigakure tenía poco que ofrecer aquel año y, aun así, se negaba a presentarse con las manos vacías.

Los líderes de la aldea habían convocado a algunos de sus mejores shinobi de diferentes rangos para cumplir tareas específicas durante el encuentro. La mayoría de los seleccionados ya había abordado y el cuerpo chūnin se encontraba distribuido entre las embarcaciones. Solo faltaba organizar al cuerpo genin. A medida que los jóvenes llegaban al muelle, eran dirigidos hacia la zona central, donde recibirían sus asignaciones antes de abordar el Daibune principal o alguno de los Hayate reservados para ellos.

Renjiro Funato, el Mizukage, los esperaba en medio del embarcadero, con el Kiri Daibune y los Hayate destinados a los genin alineados a su espalda. A su derecha se encontraba Masato Heizu, observando las llegadas y revisando una lista de nombres; a su izquierda, Daizen Hoshigaki permanecía con los brazos cruzados, valorando en silencio a cada joven que se aproximaba. El Mizukage no los miró de inmediato. Durante unos segundos mantuvo la vista sobre Kirigakure, visible a la distancia entre los muelles, los tejados y la niebla de la mañana. Tal vez intentaba memorizarla antes de partir. Tal vez se preguntaba cuánto habría cambiado cuando regresaran. Finalmente se volvió hacia los genin y enderezó la postura. —Acérquense y formen filas. Se les indicó que no trajeran su protector de la aldea. Si lo hicieron, depositen su protector de la aldea con los chunnin de las puertas. Recibirán sus equipos y responsabilidades antes de partir. No los abran aún. Lean bien el documento que se les dio en su documento oficial....es su responsabilidad saber en qué nave viajará y qué se espera de ustedes durante estas dos semanas.

Para las reglas del tema se escribió:1- Este tema solo dura 2 rondas.
2- Participar no es obligatorio. 
3- Los que participen, no podrán crear temas en la aldea con fecha del 45 al 60 de Verano.
4- Para participar, deben ser nivel 7 o mayor.
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 144 horas para postear ya se cumplió.
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
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20-07-2026, 02:27 PM
Última modificación: 20-07-2026, 02:28 PM por Orión Hoshigaki.
La niebla de Kiriminato olía distinta aquella mañana. No era únicamente la humedad que ascendía desde el mar ni el perfume áspero del alquitrán impregnado en los muelles. Había demasiadas personas respirando el mismo aire, demasiadas manos moviendo cajas y demasiadas voces intentando ocultar el cansancio bajo órdenes repetidas una y otra vez. El puerto seguía vivo, pero no respiraba con tranquilidad. Respiraba como un hombre que había sobrevivido a un naufragio y todavía esperaba el siguiente golpe de las olas. Orión avanzó despacio entre los trabajadores sin apartarse de los bordes del embarcadero. Sus enormes botas hacían crujir la madera húmeda mientras un pequeño trozo de madera seca descansaba entre sus dientes. No lo mascaba por hambre ni por nervios; era una costumbre demasiado antigua.

Sus enormes ojos recorrieron las embarcaciones detenidamente. Los Daibune y los Hayate esperaban preparados para zarpar, pero incluso desde tierra podían distinguirse los remiendos recientes. Maderos nuevos contrastaban con tablones envejecidos, velas recién cosidas ondeaban con timidez y gruesas cuerdas parecían haber sido reemplazadas hacía apenas unos días. Nadie había olvidado los desastres de las últimas semanas. Los barcos tampoco.

Inspiró con calma, permitiendo que el aire llenara lentamente sus pulmones. El mundo siempre hablaba a través de los olores antes que mediante las palabras. Percibió pescado salado, resina fresca, arroz, medicinas, algas húmedas, aceite para embarcaciones y el característico perfume del agua golpeando la madera. Entre todos ellos también existía otro aroma más tenue, casi escondido, uno que pocas personas parecían advertir. El miedo. No era intenso ni dominaba el ambiente, apenas una nota agria mezclada con el sudor de algunos marineros que revisaban por tercera o cuarta vez las mismas cuerdas, los mismos nudos y las mismas poleas, como si una inspección adicional pudiera convencer al océano de mantenerse tranquilo durante el viaje. Orión jamás juzgaba aquello. El mar enseñaba demasiado pronto que ningún hombre podía domesticarlo y quienes creían lo contrario solían desaparecer antes que el siguiente amanecer.

Continuó caminando sin apresurarse. Uno de los cargadores perdió el equilibrio mientras intentaba mover un pesado barril destinado a las bodegas del Daibune principal. Antes de que la carga golpeara el suelo, la enorme mano azulada del Hoshigaki la sostuvo con una facilidad que parecía impropia para un simple genin. Acomodó nuevamente el barril sobre la carreta, realizó un breve asentimiento al trabajador y siguió avanzando antes incluso de escuchar el agradecimiento. No necesitaba palabras para entender cuándo alguien requería ayuda. Proteger nunca comenzaba cuando aparecía un enemigo; muchas veces empezaba mucho antes, en esos pequeños momentos donde nadie reparaba en lo sucedido.

Solo cuando alcanzó la zona central del embarcadero levantó la vista hacia las figuras que aguardaban a los genin. Renjiro Funato permanecía frente a todos con la serenidad propia de quien cargaba una aldea entera sobre los hombros. A su lado se encontraban Masato Heizu y Daizen Hoshigaki. Orión no necesitó distinguir sus rostros. Hacía demasiado tiempo que había aprendido a reconocer a las personas por el olor que el viento transportaba hasta él. Los rostros nunca habían significado demasiado en su mundo.

Se incorporó silenciosamente a una de las filas destinadas a los genin. No buscó conversación ni intentó llamar la atención. Permaneció inmóvil con las manos cruzadas detrás de la espalda mientras el trozo de madera desaparecía lentamente de su boca para regresar al bolsillo interior de su túnica. Había momentos para masticar y momentos para escuchar. El mar, por alguna razón, siempre parecía conocer la diferencia antes que los hombres.

Sin dudarlo, llevó una mano hasta la frente y desató lentamente el protector de Kirigakure que había llevado con orgullo desde el día en que dejó la Academia. El metal, todavía marcado por pequeños arañazos de entrenamientos y misiones, descansó unos instantes entre sus enormes manos antes de ser depositado sobre la mesa junto a los demás. No sintió que abandonara su aldea al desprenderse de aquella banda. Un símbolo podía quedarse en tierra; el deber viajaba con quien lo aceptaba. Ajustó nuevamente su cabello, enderezó la espalda y, sin apartar la vista del Daibune que aguardaba en el muelle, esperó en silencio a recibir el equipo y las instrucciones que marcarían el comienzo de una travesía de la que, como toda buena travesía por mar, nadie regresaría siendo exactamente la misma persona.

Deslizó una mano hacia el interior de su ropa y comprobó, casi por costumbre, si su viejo cuaderno de tapas desgastadas descansaba allí. No lo abrió. Algunas páginas no debían escribirse antes de zarpar. Algunas historias necesitaban primero abandonar el puerto para comprender por qué habían comenzado.
Yukine Sekki
Rango Genin
Clan Yuki
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20-07-2026, 03:57 PM
Los placeres de la vida, las personas le ponen muchos nombres como sexo, dinero o la adrenalina de alguna aventura pero para Yukine sus dos grandes placeres era el comer bien y el dormir bien, así que al ser pobre lo primero era un lujo que solo se podía dar de vez en cuando y de cuando en vez. Pero dormir es gratis así que ¿Cómo no disfrutarlo? El tiempo volaba, no sentías hambre y podías tener hermosos sueños como devorar un pedazo de carne por ejemplo.

Por eso era tan jodidamente molesto cuando alguien venía a interrumpir el sueño ajeno ¡¿Por qué demonios están tocando su puerta si aún no sale el sol?! ¡Dementes! No, que vayan a joder a su madre. Yukine se colocó su almohada encima de su cabeza para ignorar el golpe en su puerta y ciertamente parecía que había funcionado a la perfección, no se oía nada-Ahora podré seguir durmiendo...-o al menos eso pensó, un golpe contra su cabeza vino justo después de esas palabras.

Yukine Sekki, a sido seleccionado para ayudar en una misión urgente de la aldea. Lo llevaré a las buenas o a las malas-un Chunin se había infiltrado en la habitación del muchacho, obviamente una puerta como la del rubio no era rival para un ninja entrenado capaz de forzar cerraduras.

¿Y yo por qué? Es muy temprano... No es justo-el muchacho se levantó de su cama de mala gana mientras se acariciaba la cabeza.

Bueno, eres de los pocos que firmó para ser llamado en las misiones que más nadie quiere. Dijiste que aceptas las misiones mientras haya dinero de por medio... Y viendo este lugar ya entiendo por qué-el Chunin suspiró y salió de la pequeña habitación para esperar al rubio afuera, ciertamente Yukine no podía quejarse de una decisión que tomó a lo pendejo así que ya ni modo, se vistió y alistó lo mejor posible antes de salir.

Con los ojos aún pesados caminó junto al chunin hasta el puerto Funato mientras era informado de la situación, al parecer se había adelantado un evento bastante importante y muchos de los ninjas de la aldea saldrían finalmente del país para interactuar con "La Gente del Bosque" ciertamente Yukine no entendía nada pero ya tendría tiempo de entender todo después.

Finalmente en el puerto la situación estaba más grande de lo que imaginó Yukine en un principio, todas las embarcaciones mayores estaban alistándose, los chunin y Jounin subían en grandes grupos a los barcos y el mismísimo Mizukage estaba ahí presente esperando a todos los genin, ya habían varios formados, muchas caras conocidas pero no era momento de cháchara así que el rubio también se formó ¿Enserio era una misión formal? Parecía algo mucho mayor... Diablos debió haber cenado mucho mejor, puede que hoy fuese su último día....

Las palabras de Lord Mizukage eran profesionales, las misiones tan simplonas de la aldea le habían hecho olvidar a Yukine que ciertamente era parte de un cuerpo militar pero ¿Por qué debían ir si sus bandas shinobi? ¿No eran demasiadas tropas como para pasar desapercibidos como simples civiles? Todo estaba muy raro y tenso. Yukine tomó el sobre con los documentos que detallaban su papel en esta misión, por orden del Mizukage aún no les echó un ojo pero se moría de la intriga por su contenido. Miró nuevamente de un lado a otro no había señales de Ao y Douma por lo cuál significaba que no contaría con el equipo 1 pero al menos lograría ver a Orión, ya había hecho misiones con él y luchado contra él, pero dado a su peculiar memoria cuestionaba si podía confiar plenamente en él si la situación escalaba a un enfrentamiento de armas.
Virtudes, defectos y pasivas
[Imagen: kSBHJF.jpg]
Issei
Rango Genin
Clan Heizu
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20-07-2026, 04:14 PM
Última modificación: 20-07-2026, 04:22 PM por Issei.
El puerto estaba mucho más tranquilo que la última vez que había puesto un pie allí. Resultaba casi extraño verlo lleno de marineros revisando cuerdas, cargando provisiones y preparando las embarcaciones como si nada hubiera ocurrido. Caminé despacio entre ellos con las manos en los bolsillos, dejando que el sonido del agua golpeando el muelle acompañara unos pensamientos que llevaban varias semanas dando vueltas por mi cabeza sin terminar de desaparecer. Desde la búsqueda del Daibune todo parecía haber cambiado demasiado deprisa. Habíamos encontrado el barco, sí, pero también una isla condenada y una playa donde acabé cubierto de sangre hasta el punto de que ya ni siquiera recordaba a qué aldeanos pertenecía.

Lo más curioso era que no sentía absolutamente nada al recordarlo, ni culpa ni satisfacción, solo la certeza de que había hecho exactamente lo que debía hacerse y lo que se esperaba de mi. Si aquella gente había decidido interponerse entre Kirigakure y la misión, el resultado solo podía ser uno. Todavía era capaz de recordar la resistencia de mi hoz atravesando el cuello de aquellos aldeano o las caras de los demás cuando les grité desde el Hayate para hacerles creer que llegaban refuerzos. Había funcionado, bastó una mentira y unos segundos de duda para salvar un barco entero. Al final, las personas eran mucho más fáciles de manipular de lo que les gustaba admitir.

Aquella misión, sin embargo, ya había quedado atrás. Lo que teníamos delante era otra cosa completamente distinta. La famosa reunión con la Gente del Bosque llevaba celebrándose desde mucho antes de que yo naciera y apenas sabía nada de ellos, eso solo conseguía despertar todavía más mi curiosidad. Si el Mizukage movilizaba semejante flota y reunía a tantos shinobi para un simple encuentro diplomático, estaba claro que había mucho más detrás de aquella tradición de lo que contaban los libros de la Academia.

Mientras avanzaba hacia el resto de genin, mi mirada terminó posándose sobre Masato Heizu. El contenido de aquel informe que me había dado el viejo volvió a ocupar mi cabeza. Ya no recordaba frases sueltas, sino el conjunto entero: cómo habían tejido una red de mentiras alrededor de mi padre, cómo lo habían apartado de todos hasta dejarlo completamente solo y cómo bautizaron todo aquello con un nombre tan limpio como hipócrita: Operación Niebla Serena. Un plan pensado para quebrarlo lentamente hasta convertirlo en el monstruo que todos fingían temer. Durante un instante sentí un impulso casi ridículo de acercarme hasta él y comprobar si sangraba igual que cualquier otra persona, pero la idea desapareció tan rápido como había llegado. No era el momento, ni sería tan estúpido como para regalarles otra excusa. Si aquel documento me había enseñado algo era que quienes realmente movían los hilos nunca se manchaban las manos. Bajé ligeramente la vista, respiré una sola vez y enterré aquel pensamiento donde correspondía. Ya habría tiempo para ajustar cuentas.

Cuando volví a levantar la cabeza, mi expresión era la habitual, aunque sabía que cualquiera que me conociera lo suficiente notaría la diferencia. No hacía falta fruncir el ceño ni apretar los puños; bastaba con mirar a mis ojos para darse cuenta de que algo había cambiado. Había desaparecido la rabia impulsiva de hacía unas semanas. En su lugar solo quedaba una frialdad incómoda, mucho más peligrosa, acompañada de una determinación que ni yo mismo recordaba haber sentido antes.

Preferí apartar la vista de Masato y busqué una cara bastante más agradable entre toda aquella gente. No tardé en encontrar a Orión, pero antes de moverme distinguí también a Yukine entre el resto de los genin. Le saludé con un gesto de cabeza.

— ¿Qué pasa, rubio?

Si había algo que había cambiado desde la última vez que nos vimos, no era mi expresión ni mi forma de moverme. Mi presencia siempre había resultado incómoda, pero desde que leí aquel informe, se había vuelto insoportablemente pesada.  Finalmente me acerqué al Hoshigaki hasta colocarme a su lado antes de cruzarme de brazos mientras esperábamos las órdenes del Mizukage.

— ¿Qué tal, tiburoncín? —le dije de reojo con una media sonrisa torcida—. Si esto se complica, procura que no floten.

Después guardé silencio y volví a mirar al frente, como si acabara de hacer el comentario más normal del mundo. Al fin y al cabo, para mí lo era.
Arako Heizu
Rango Genin
Clan Heizu
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20-07-2026, 08:14 PM
Aquella mañana me levantaría a primera hora, todo mientras el viejo recuerdo del collar de mi amado gato fallecido aún permanecía con su fantasma mirándome tranquilamente… -Disculpa por quitarte el sueño Azúcar… - Exclame refregándome la manga de mi ropa vieja que usaba por pijama contra mis ojos, llevaba semanas sin dormir bien, poniendo la misma puta sonrisa forzada y hoy tenía que hacer lo mismo otra vez… Las pesadillas con las almas de aquellos civiles muertos seguían atormentándome durante las noches, si en algo envidiaba a otros… Era probablemente magnifico vivir sin remordimiento, y mucho menos con pena sobre tus propios actos, solo lamentando las acciones de los demás y sacándote el peso de encima de la misma culpa… ¿Tal vez sea esa la razón por la que nunca me volvió a mirar al rostro…? Ni yo al suyo…

Me levante lenta pero segura de la cama, mi madre me esperaba fuera de mi habitación mirando la niebla con severidad digna de una madre que sabe que tal vez su hija no regrese de nuevo a casa -¿Y…? – Exclamo sin mirarme aun del todo, permanecía mirando las afueras observando específicamente desde esa ventana el fondo del clan, para luego toser levemente, haciéndome intentar acercarme mientras de un gesto me detenía solo con su paciencia, quería mandarla a acostar debido a su enfermedad que obtuvo cuando mi padre murió… - ¿Te has dado cuenta…? – Me pregunto por fin mirándome con una mirada serena la cual dejaría helado a cualquiera, después de todo, es la vista de alguien quien había perdido el miedo a la muerte -D… ¿De qué hablas…? – Exclame con una sonrisa nerviosa de quien no entiende lo que esta hablando, cuando ella por fin me respondió mientras con una mano iba prendiéndose un puro – De que no todo es tan fácil como planteas… - Dijo mirándome fijamente -Quieres ser ninja y hasta ahora no te lo habías planteado… - Movió la mano de un lado para otro temblorosa, mientras daba una calada tirando el humo para afuera de la ventana, quería pararla porque sabía lo mal que le hacían aquellas bolsas de basura que tanto le gustaba calar… - Para cumplir misiones hay que pelear o engañar a la gente… Para hacer cualquiera de las dos cosas, hay que ser una herramienta y para ello debes cumplir con las condiciones de ello… Que es ser obediente… Si quieres un cambio real debiste dedicarte a la política interior… Y esperar no tener que usar un arma real. – Dijo entonces dándome un discurso tan poco motivador como podría serlo el día de afuera, que permanecía helado a pesar de ser el mismo verano…

Entonces lo comprendí, era su manera de decirme adiós… Dado que no era la chica que siempre había estado criando… Ya estaba convirtiéndome en una mujer… Y no cualquiera una Kunoichi de una aldea en plena crisis que no dejaba indiferente a nadie… Pero, que, aun así… Quería seguir para cambiar el mundo - ¿Entonces? ¡¿Quieres me rinda?! – Exclame casi que, con lágrimas en los ojos, ella lo tenía claro de mi… Había nacido como una carga para kiri, para el clan y por sobre todo… Para mi familia, mi presencia significaba pájaro de mal agüero ante los ojos de cualquiera y mis dones mas que nadie eran una debilidad constante, por lo que mi indignación era evidente ¡¿Qué rayos es lo que quería conseguir de todo esto?! -Si tu idea es morirte con esos cigarrillos y tus frases hirientes… - Dije apunto de querer mandar todo a la mierda cuando ella comento interrumpiéndome de nuevo -Cariño… Esto espero no sea un adiós por siempre… Pero te has dado cuenta lo cruel que puede ser el mundo. – Logrando soltar aquel comentario que voló hacia mi como kunai en duelo clandestino por lo cual me hizo sentir verdaderamente herida y vulnerable.

¿Qué acaso no recordaba lo cruel que la vida era conmigo? ¿Esto era alguna especie de broma o…? ¿De verdad hablaba con la verdad? Entonces ella se canso de aquel cigarro y agrego -El mundo ninja es aún peor de lo que viste en tu vida amor… No te puedo mentir sobre eso, escogiste un camino lleno de espinas y baches… Pero, estoy segura te volverás a levantar… Eres joven Arako, no como esta vieja que tienes por madre… - Me tomo del hombro entonces y me abrazo con todas las fuerzas que ella tenía -No sé cuánto resista, pero lo intentare por ti… - Logrando entonces que ambas empezáramos a llorar -Cuídate mi amor intenta regresar en una pieza. – Asentí entonces y tomé mi bandana ninja por pura inercia, poniéndome mis ropas típicas, saliendo de aquel lugar limpiándome las lágrimas… Debía volver de una pieza… ¿Qué clase de sentencia era esa?

Mas tarde… En aquella playa vi a los distintos personajes importantes dentro de la misión posicionándome cerca de Yukine seria que diría -Hey… ¿Cómo has estado? – Mi rostro reflejaba una sonrisa clara y poco falsa, pero mis ojos simbolizaban un cansancio mental digno de haber estado en mitad de una guerra ya… No quería meter mucho ruido porque pronto irían empezando a contarnos porque nos habrían llamado en primer lugar, era de locos pensar que el mismo Mizukage estaba frente nosotros un grupo de meros genin, a su lado el líder de mi clan… Mire levemente la cara de Issei que estaba al lado nuestro sin decir mucho más… No tenía ganas de dedicarle ni una sola palabra, todos sabíamos que era una misión tensa que, aunque no hubiera conflicto implícito, podría explotar a algo mayor con facilidad... Por lo que, intentamos mantener el animo alto a pesar de todo con el típico “Nada va a pasar” Que tan difícil era de creer.

Y por fin al lado el tercer hombre analizándonos como queriendo buscar el guerrero en nuestro interior… -Eh… También está el buen Orion…- Exclame mirándole sorprendida ¿Acaso otra vez estaría sin mi equipo tres de nuevo…? Una lástima siendo honesta, por lo que mire ahora el discurso del kage que venía a que no nos distrajésemos. Cosa que, una vez dado, mire al rubio a mi lado y exclame -Oh ehm… Pues iré a dejar mi bandana… Se me ha quedado dentro de mis cosas… Nos vemos en un rato. – Asentí un par de veces sonriendo, mientras agitaba la mano.

resumen
En resumen Arako despierta tiene una conversacion con su madre y por error saca la bandana, que entrega a los chunins respectivos...

Interactue con Yukine hablandole, mencione a Orion y solo dedique una mirada a Issei.
Info del pj
Crono del pj

cancion del personaje
[Video: https://www.youtube.com/watch?v=OHAjc-ay...rt_radio=1]
Yogan Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 9
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24-07-2026, 07:17 PM
La brisa salada golpeó mi rostro apenas llegué a los muelles de Kiriminato. El lugar estaba mucho más concurrido de lo habitual. Marineros cruzaban de un lado a otro cargando cajas, los Funato comprobaban cuerdas y velas con una dedicación casi obsesiva, y los enormes Daibune permanecían inmóviles sobre el agua, esperando la orden de partir. Después de lo ocurrido semanas atrás, era comprensible que nadie quisiera dejar nada al azar. Avancé sin prisa entre los presentes, observando el movimiento mientras mi oído distinguía el golpeteo de las herramientas, el crujido de la madera y el ir y venir de decenas de conversaciones mezcladas con el sonido constante del mar. Había demasiadas voces como para intentar prestar atención a alguna en particular, así que simplemente seguí caminando.
 
Aquella reunión con la Gente del Bosque era conocida por cualquiera que hubiera crecido en Kirigakure. Nunca había entendido por qué tanto misterio alrededor de ellos, aunque tampoco era algo que me quitara el sueño. Si los altos mandos confiaban en esa tradición desde hacía tanto tiempo, seguramente tenían sus razones. Lo único que esperaba era que las siguientes dos semanas fueran más tranquilas que las anteriores. Sería una agradable novedad.
 
Al acercarme al punto de reunión distinguí al Mizukage acompañado por Masato Heizu y Daizen Hoshigaki. Permanecían frente a los barcos mientras los genin continuaban llegando poco a poco. Sin decir nada, me incorporé a las filas como se nos había indicado, manteniendo la postura relajada de siempre. Había dejado el protector de Kirigakure donde se nos ordenó antes de acercarme. Resultaba extraño no llevarlo conmigo, incluso si solo fuese durante el viaje.
Instintivamente llevé una mano hacia mi pecho donde acostumbraba a sujetarlo antes de recordar que ya no estaba allí. —Se siente raro. — Murmuré para mí, aunque en realidad no era una sensación desagradable, solo diferente. Esperé en silencio mientras observaba de reojo las embarcaciones asignadas para los genin. Mi mirada recorría sus cubiertas, las provisiones cuidadosamente acomodadas y a los chūnin que supervisaban los preparativos. Todo parecía estar organizado con una precisión poco habitual, como si cada detalle hubiera sido revisado una y otra vez, probablemente así había sido.
 
Cuando comenzaron a repartir los equipos y documentos, recibí el mío sin hacer preguntas. Lo sostuve entre las manos unos segundos, resistiendo el impulso de abrirlo por simple curiosidad, las instrucciones habían sido bastante claras, simplemente esperar no era algo que me costara demasiado. Mientras el resto terminaba de formar, dejé que mi vista se perdiera unos instantes sobre la superficie gris del mar. Las olas golpeaban suavemente el muelle, indiferentes a la importancia del viaje que estaba por comenzar. —Espero que en esa península hagan buenos onigiris. — Comenté en voz baja, casi como un pensamiento escapando de mis labios, después de todo, dos semanas eran mucho tiempo, especialmente si la comida no acompañaba.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Douma Kodon
Rango Genin
Clan Kodon
Nivel 10
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Sigilo12
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425
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24-07-2026, 11:19 PM
El frío de la madrugada en los muelles de Kiriminato no era distinto al de cualquier otra jornada, pero el aire se sentía incomparablemente más pesado. Entre el trajín incesante de los marineros Funato y el crujir de las cuerdas que sujetaban la flota de Kiri Daibune y Kiri Hayate, Douma avanzó con paso firme pero pausado, sintiendo una opresión sutil e inusual en el pecho.

Era la primera vez en toda su vida que cruzaba el límite de los muelles con la certeza de que no regresaría a su hogar en varios días. Para un Kodon cuya existencia transcurría entre la disciplina del clan, las salas de práctica y las misiones de inspección dentro del perímetro de las murallas, la idea de cruzar el mar abierto hacia el País de las Olas representaba un salto hacia lo desconocido. El deseo de recorrer el mundo y ver qué había más allá de la bruma perpetua era un anhelo que siempre había guardado en el terreno de las ideas abstractas, ver ese sueño comenzar a materializarse bajo la etiqueta de una misión oficial de alta relevancia nacional le generaba una extraña consternación que se esforzaba por mantener oculta tras su habitual compostura fría e impasible.

Siguiendo las directivas previas, Douma no portaba su protector de la aldea. Sus ropas oscuras y su chaqueta clara estaban perfectamente ajustadas para el viaje marítimo, con la riñonera táctica asegurada al cinturón y sus documentos de asignación resguardados en el compartimento interior.

Al aproximarse a la zona central del embarcadero, sus ojos oscuros escanearon la formación de los altos mandos. La presencia imponente de Renjiro Funato, flanqueado por Masato Heizu y Daizen Hoshigaki, imponía un silencio solemne entre los recién llegados. Douma se integró a las filas de los Genin manteniendo la distancia justa, omitiendo deliberadamente cualquier intento de buscar la mirada de su compañero Yukine. En un entorno operativo de esa escala, las relaciones personales quedaban subordinadas a la cadena de mando y a la lectura del entorno. Además de que ya tendría tiempo de charlar con él, después de todos eran más de siete dias. 

Fue precisamente durante esa inspección visual del grupo cuando algo llamó poderosamente la atención analítica del pelinegro. A pocos metros de distancia, identificó la silueta de Orión Hoshigaki, con quien había compartido la arena de combate en el Coliseo Óseo semanas atrás. Sin embargo, lo que descuadró los esquemas de Douma fue notar la presencia de otra figura que compartía la misma pigmentación azulina en la piel y rasgos acuáticos distintivos. Para el Kodon, ver a dos individuos con adaptaciones biológicas tan marcadamente similares fuera de la estructura estándar de los clanes tradicionales de la aldea resultaba una anomalía fascinante y extraña a la vez. Registró la variable en su mente, cuestionándose las implicaciones genéticas y el origen de esas ramificaciones dentro de las filas de Kirigakure – El mundo está cada vez más loco – diría pensativo mientras trataba de disimular la mirada que le echaba al hombre y a la mujer azul.

Cuando la voz firme del Mizukage resonó sobre el muelle, ordenando la formación y recordando las restricciones de seguridad, Douma prestó absoluta atención. Extrajo el documento oficial que le habían entregado previamente, desdoblando el papel con cuidado quirúrgico para no dañarlo con la humedad de la bruma.

Sus ojos leyeron con detenimiento cada línea de las instrucciones, verificando el número de embarcación a la que debía abordar, memorizando los protocolos esperados para las próximas dos semanas en el País de las Olas. El mundo exterior lo esperaba al otro lado del horizonte, y aunque el peso de la responsabilidad era enorme, la mente del Kodon ya trabajaba procesando cada dato para garantizar que su desempeño estuviera a la altura de la misión.
Kyūso Kyōdai
Rango Genin
Clan Akizu
Nivel 8
Estadísticas
Generales
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Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
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Tenketsu9
Sigilo11
400
400
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25-07-2026, 12:50 AM
¡La aldea se mueve! ¡La aldea se mueve! Los líderes de Kirigakure actuaban con audacía frente a la crisis que preocupaba a todos de diferentes maneras, y a los hermanos Kyuso les urgía con una gran intensidad. Criados como alimañas sobreprotectoras de su Nido, no podían reconocer a la Niebla como otra cosa que un nido mayor que rodeaba al primero. ¿No fueron ellos los que tomaron una actitud paranoica y persecutora respecto al incendio del Gran Mercado? ¿Se puede olvidar que fueron quienes identificaron con evidencia escrita a los ladrones de barcos y gritaron que había que capturarlos vivos o muertos antes de la intervención y limpieza de sus superiores? Los enmascarados se consideraban a sí mismos más que buenos soldados: eran vigilantes, centinelas genin de acción directa contra las adversidades que atormentaban a su hogar.

Este grupo inseparable llamaría un poco la atención en la fila, pues se negaban rotundamente a separarse demasiado. Caminan juntos, casi al unísono. Por su parte, no solían llevar el protector de la aldea, por lo cual la orden de retirarlo y entregarlo no les correspondía. Aquel se hallaba escondido en sus madrigueras subterráneas, en sus casas, o más bien, en el entramado de túneles y guaridas que constituye la villa de los Kyuso, una comunidad relativamente autosuficiente y con una identidad cultural y social muy distintiva.

Las palabras del Mizukage fueron comentadas en cuchilleos entre los Akizu, quienes reconocían con cierto respeto a su jefe político, administrativo y militar, pero al mismo tiempo los separaba un cierto umbral. No lo admiraban, ni le querían; lo respetaban. Él mandaba y ellos obedecen, siempre y cuando los intereses del Nido Kyuso se alineen con los intereses del Mizukage, y estos, a su vez, sean parte de lo que ellos, desde los ojos de un ratón, consideran los intereses de Kirigakure. En sus a veces retorcidos análisis, se confunden sus demandas localistas y familiares con las de toda la nación.

— ¡Eh! ¡Yabei! Deja echarle un ojo al documento... — Urgió en voz baja Kihei, el menor.
— ¡Aún no! ¡Espera! — Le reprendió en el mismo volumen Yabei.
— ¡Pero no nos van a ver! ¡Hay muchos! ¡Si me pongo detrás de Jinbei-! — Insistió el primero, siendo interrumpido.
— ¡SSSSSSSH! — El propio Jinbei, el más alto, lo hizo callar. Después le agarró la cabeza forzosamente y le hizo mirar al Mizukage, de quien esperaban instrucciones.

Mientras Jinbei imponía disciplina jerárquica, concentrado en las indicaciones marciales, y Kihei tanteaba de reojo el documento que tanto quería leer, Yabei aprovechó esos instantes para escanear sus alrededores, identificando algunas caras conocidas entre la multitud. La verdad es que, en misiones anteriores, los Akizu habían demostrado poca cooperación y comunicación con sus pares, actuando como una unidad colectiva autosustentable. No se podía decir que destacasen compartir con colegas entrañables; pero sí, al menos, servía de punto de partida para inventariar los recursos humanos de su lado y para, al menos, tener un piso desde el cual comunicarse. 

Ya habían tenido varias conversaciones sobre la necesidad de tener lazos diplomáticos con otros genin. El hermano del medio fue muy insistente en esto, hasta que convenció a sus parientes que era lo mejor. No obstante, por ahora se mantendrían de bajo perfil, hasta que el escalafón determinase las posiciones que le correspondían a cada uno.

Kihei está intentando quitarle discretamente la carpeta a Yabei. Jinbei se da cuenta y le da una bofetada en la cabeza. No muy fuerte ni ruidosa, pero suficiente para ordenarlo.
[Imagen: AhAOZ2C.png]
— Jinbei, Yabei, Kihei —
Kyūso Kyōdai
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
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Generales
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Inteligencia25(2)
Especiales
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26-07-2026, 04:47 AM
Me gustó la idea de que aquel sobre llegara a primera hora de la mañana, cuando todavía estaba terminando de arreglarme el pelo frente al pequeño espejo de mi habitación. Apenas escuché los golpes en la puerta levanté una ceja, dejé el peine sobre la mesa y caminé hasta abrir, encontrándome con un chūnin que simplemente me entregó un documento sellado antes de marcharse sin demasiadas explicaciones. Cerré la puerta, le di un par de vueltas al sobre entre los dedos y terminé rompiendo el sello con curiosidad. —A ver qué quieren ahora...— Mis ojos comenzaron a recorrer las líneas con rapidez. Fecha, hora, punto de reunión, puerto de Kiriminato... hasta ahí todo parecía bastante normal. Sin embargo, al llegar a una de las últimas indicaciones me detuve por completo.

"¿No traer el protector de la aldea...?" Fruncí ligeramente el ceño. —Venga va... eso sí que no me lo esperaba.— Volví a leer aquella parte por segunda vez para asegurarme de que no había entendido mal. No. Lo decía bien claro. Nada de la banda de Kirigakure. Me llevé una mano a la barbilla mientras empezaba a caminar de un lado a otro de la habitación. —Vale... entonces esto no es una misión cualquiera. ¿Espionaje? Tiene sentido. Nos mezclamos con alguien, nadie sabe de dónde somos, hacemos nuestro trabajo y volvemos.— Negué con la cabeza. —No, no... demasiado evidente.— Seguí dándole vueltas mientras, sin darme cuenta, comenzaba a deshacer mi propia trenza para volver a peinarla. —¿Y si tenemos que infiltrarnos? Bueno... eso estaría bastante bien.— Una pequeña sonrisa apareció bajo la mascarilla. —Aunque claro... si necesitan a alguien que pase desapercibido quizá no soy precisamente la primera opción.— Solté una risa para mí misma. —Bueno, qué más da. Seguro que encuentran la manera.

Terminé de rehacer la trenza con calma, comprobando en el espejo que quedara perfectamente recta. Entonces me dirigí hacia el armario. —Dos semanas...— Abrí las puertas y me quedé mirando toda la ropa durante unos segundos. —Vale, Sayuri. No puedes llevártelo todo. Pero casi todo, si...— Empecé a sacar prendas una detrás de otra. Un conjunto ligero para entrenar, otro algo más resistente para el viaje, un abrigo impermeable por si el tiempo empeoraba, varias mudas, vendas limpias y un par de cintas nuevas para el cabello. Empecé a sacar prendas una detrás de otra. Un conjunto ligero para entrenar, otro algo más resistente para el viaje, un abrigo impermeable por si el tiempo empeoraba, varias mudas, vendas limpias y un par de cintas nuevas para el cabello. 

Después preparé el equipo ninja con mucha más rapidez. Kunais, shuriken, hilo, sellos explosivos, el pequeño botiquín y todo lo necesario quedó perfectamente colocado dentro de la mochila. Era una rutina que ya hacía casi sin pensar, así que enseguida volví a centrarme en lo realmente importante. Mi aspecto. Saqué un pequeño espejo de mano, me observé desde varios ángulos y volví a recolocar un mechón que se había escapado de la trenza.

—Ahora sí.— Me puse la mascarilla y asentí satisfecha. Coloque la placa metalica sobre la mesa y sali hacia el muelle.

Cuanto más me acercaba al puerto, mayor era el movimiento de personas. Marineros, comerciantes, trabajadores Funato y shinobi recorrían los muelles cargando cajas y asegurando provisiones con un ritmo que hacía evidente que aquella salida llevaba días preparándose. Pero cuando llegué al embarcadero principal incluso yo tuve que detenerme unos segundos. —Madre mía...— Frente a mí se extendía una auténtica flota. Los enormes Daibune permanecían alineados sobre las aguas grises mientras numerosos Hayate ocupaban los espacios libres entre ellos. Había embarcaciones por todas partes, algunas cargando barriles, otras recibiendo cajas de suministros y otras siendo revisadas una vez más por marineros que parecían negarse a dejar el más mínimo detalle al azar.

Seguí avanzando mientras observaba la cantidad de shinobi reunidos. Había muchísimas caras conocidas y otras tantas que apenas recordaba de la Academia o de alguna misión menor. Sacudí ligeramente la cabeza riéndome para mí misma antes de empezar a buscar el lugar donde debía formar. No tardé demasiado en distinguir algunas figuras familiares entre los genin. 

La primera fue imposible de confundir. Orión destacaba incluso estando completamente quieto. Levanté inmediatamente la mano. —¡Orión!— Caminé directamente hasta él y, nada más llegar, le di un par de golpecitos amistosos en el brazo. —Mira que eres fácil de encontrar. El equipo diez nuevamente, siuu.—

Después mi mirada encontró a Arako. —¡Arako!— Me acerqué un poco para saludarla con una sonrisa mucho más cálida. —Qué bien volver a coincidir. Esta vez vamos a intentar que todo salga un poquito mejor, ¿sí va?—

Por último vi a Issei. Mi expresión no cambió demasiado; simplemente levanté una mano en señal de saludo desde una distancia prudente. —Epa, Issei. ¿Todo bien?— Sabía perfectamente que no era alguien a quien le entusiasmara que invadieran su espacio personal, así que no tenía sentido hacerlo.

Finalmente ocupé mi sitio junto a Orión mientras llevaba una mano hasta mi trenza para asegurarme, casi por costumbre, de que seguía perfectamente colocada. —En fin... ahora sí. A ver qué nos tienen preparado esta vez. Ojala y no tenga que ver con asesinar gente porque si...—
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
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26-07-2026, 02:56 PM
Los genin terminaron de formar frente al Mizukage mientras varios chūnin descendían de las embarcaciones cargando cajas largas de madera. Al abrirlas, revelaron decenas de capuchas negras, confeccionadas con una tela gruesa y resistente a la humedad. No incluían máscaras ni piezas destinadas a ocultar el rostro; cubrían únicamente la cabeza, el cuello y parte de los hombros. Los oficiales comenzaron a repartirlas una por una, registrando cuidadosamente quién recibía cada prenda. En el borde interior de todas había una combinación diferente de una letra y un número, tejida con hilo gris, que permitiría reconocer a su portador sin revelar su verdadera identidad.

Masato Heizu avanzó entre las filas revisando la vestimenta de cada seleccionado, mientras otros chūnin comprobaban que nadie conservara puesto un protector de Kirigakure. Quienes todavía llevaban uno debían retirarlo y guardarlo dentro de su equipaje antes de abordar. Símbolos de clan, emblemas familiares y cualquier otro objeto que revelara su procedencia también debían permanecer ocultos durante las funciones oficiales. —Revisen bien sus pertenencias. No tendrán problemas por conservar sus objetos personales, pero ninguno deberá quedar visible cuando desembarquemos. Si alguien pierde su capucha o descubre daños en el código tejido, deberá informarlo de inmediato. No intenten intercambiarlas. Daizen Hoshigaki observaba el procedimiento desde el frente, asegurándose de que las instrucciones fueran tomadas con la seriedad necesaria.

Cuando todos recibieron su capucha, Renjiro Funato dio un paso al frente.
Ficha de NPC: Renjiro Funato
Renjiro Funato
Líder del Clan Funato – Primer Mizukage
NPKR001KageNv. 20FunatoKiriEdad 52
““El mar no perdona a los débiles, pero recompensa a los que resisten.””
Historia / Trasfondo
Renjiro Funato es el actual comandante de las defensas marítimas de Kirigakure y uno de los líderes más experimentados de la aldea. Nació en una generación marcada por tormentas constantes y rutas comerciales cada vez más peligrosas. Desde joven fue entrenado en navegación y combate naval, aprendiendo que la supervivencia de Kiri depende del control del mar. Durante su juventud, lideró misiones de rescate en medio de tifones que destruyeron embarcaciones y asentamientos costeros. Estas experiencias lo convirtieron en un estratega prudente, capaz de evaluar riesgos antes de actuar. Su reputación creció rápidamente, y fue elegido líder tras la muerte de su predecesor en una expedición fallida. Como líder actual, Renjiro supervisa todas las flotas de patrulla y mantiene sistemas de alerta temprana contra amenazas marinas. También ha promovido la construcción de puertos fortificados y refugios costeros para proteger a la población. Renjiro cree que la guerra no es el mayor peligro para Kirigakure; el verdadero enemigo es la negligencia. Su liderazgo se basa en la preparación constante y la responsabilidad colectiva.
Estadísticas Generales
Fuerza
75 M: 4
Inteligencia
75 M: 4
Destreza
100 M: 5
Ctrl. Chakra
49 M: 2
Estadísticas Especiales
Salud
20
Tenketsu
9
Sigilo
9
Velocidad
18
Vida 758 Chakra 699 Reg. Chakra 3
El movimiento de trabajadores, cajas y marineros disminuyó alrededor del embarcadero hasta dejar únicamente el sonido del agua golpeando los cascos. —La Gente del Bosque es nuestra aliada más antigua. Mucho antes de que cualquiera de nosotros naciera, ellos lucharon junto a nuestros antepasados para proteger este mundo. Nos reuniremos con ellos en el País de las Olas, como manda una tradición que ha sobrevivido durante generaciones. Sin embargo, todo lo que escuchen, descubran o presencien durante el encuentro será confidencial. No se comentará al regresar, no se incluirá en conversaciones con civiles y no se compartirá con quienes no hayan sido convocados.

Renjiro dejó que la advertencia se asentara antes de continuar. —Mientras permanezcamos en la península, no utilizarán el nombre de Kirigakure ni revelarán el nombre de sus clanes. Allí, todos ustedes llevarán el apellido Umi. Significa “mar”, porque eso es lo que somos ante quienes nos reciban: la Gente del Mar. Sus nombres verdaderos podrán conservarlos, pero cualquier apellido será reemplazado. La letra y el número de su capucha serán su identificación durante misiones, guardias y labores oficiales. Deben llevarla siempre consigo, incluso cuando no la tengan puesta. Si un superior solicita su código, responderán sin demora. Aquello no era un juego ni una oportunidad para inventarse una vida nueva; era una medida de protección acordada por ambas aldeas desde hacía décadas.

Daizen señaló entonces las embarcaciones alineadas detrás de ellos. Los genin serían divididos entre el Daibune principal y los Kiri Hayate de escolta, siempre bajo la supervisión de un chūnin. Nadie podría cambiar de nave sin autorización, abandonar su puesto durante el viaje ni abrir las cajas destinadas al País de las Olas. —Partiremos desde Kiriminato, seguiremos hacia el oeste hasta llegar a la península sureste del País de las Olas. Cuando lleguemos, anclaremos frente a la costa y trasladaremos la carga en grupos. Permanezcan atentos. El océano ha estado demasiado impredecible como para tratar este viaje como un paseo.

El Mizukage volvió a contemplar la aldea antes de dirigir sus últimas palabras a los jóvenes. —Cuando lleguemos, recuerden que no estaremos ocupando un campamento militar. Entraremos en el hogar de un pueblo que nos ofrece refugio durante una o dos semanas. Ayudarán a sus pescadores, repararán sus caminos, protegerán a sus habitantes y cumplirán las tareas que se les asignen. Traten a la Gente del Bosque con respeto, aunque sus costumbres les parezcan extrañas, y no provoquen conflictos por rivalidades entre aldeas o clanes. Ellos no son nuestros enemigos. Son nuestros aliados y nuestros compañeros en una responsabilidad mucho más antigua que todos nosotros. Representen bien al mar. Renjiro levantó una mano hacia las naves. Los chūnin comenzaron a llamar los códigos tejidos en las capuchas y a separar a los genin según su embarcación. La flota estaba lista; solo faltaba que cada uno ocupara su lugar.

Pueden postear aquí: https://shinobigaiden.net/showthread.php...5#pid25565
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