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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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El Mirón [Misión D]
Yukine Sekki
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16-07-2026, 11:21 PM
Petición: Aquí

El Barrio Hoshigaki, una zona pequeña pero con las casas más altas de Kirigakure, sus lugareños generalmente más altos de la media poseían rasgos que ninguna otra persona que no fuera del clan compartía como pieles de colores azules, grises, rosas e incluso a rayas y manchadas, dientes filosos con un patrón igual a una cierra, branquias cercanas a sus cuellos o costillas y algunos incluso con ojos totalmente negros y una aleta dorsal. Sin duda la apariencia del clan Hoshigaki era muy variada y monstruosa para todo aquel que no estuviera acostumbrado a su exótica biología.

Aún así, la belleza es subjetiva, por ende la belleza de los Hoshigaki depende mucho de quién la aprecie. Al igual que muchos podrían verlos como monstruos creados bajo una maldición del mar a aquellos humanos que osaron enfrentarla también habían muchos que adoraban lo peculiar y hasta original que podía ser alguien del clan Hoshigaki y otros simplemente los veían con los mismos ojos con los que se les vé a un animal salvaje, si, ese raro equilibrio entre temor por su nivel de peligro y admiración por su majestuosidad distinta a la humana. Y claro, también estaban aquellos que les parecían totalmente repulsivos y otros aún más raros que pensaban que eran el pináculo de la sexualidad.

Sea cual sea vuestro caso han sido seleccionados para una misión dentro de este barrio, según el informe entregado durante las noches una o quizás varias personas se asoman por las ventanas de las casas a espiar a sus habitantes, los pocos que han notado este perturbador acto señalan que al intentar enfrentarlos aquel o aquellos mirones simplemente desaparecían entre la niebla de la aldea y la oscuridad de la noche como espíritus en penas.

Las mujeres preocupadas por algún pervertido y los hombres preocupados por algún tipo de futuro ladrón o asesino domiciliario han puesto la queja en la oficina del Mizukage esperando que se encuentre un culpable del insomnio de algunas jóvenes del barrio.

Ustedes, miembros del equipo 4 actualmente se encuentran frente a la casa con más avistamientos, ahí reside una hermosa mujer llegando a sus 40 (solo por favor no se lo digan) y un fuerte hombre de casi 50, el atardecer está apunto de llegar así que ustedes deciden que hacer ¿Tocar la puerta e intentar hablar con ellos? O saltarse las formalidades y empezar de una vez con la búsqueda del mirón.
Virtudes, defectos y pasivas
[Imagen: kSBHJF.jpg]
Yocko
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17-07-2026, 06:46 PM
Última modificación: 17-07-2026, 06:48 PM por Yocko.
Aunque no era la primera vez que visitaba el barrio, aquella ocasión era realmente especial: era la primera misión que realizaría junto al equipo 4. Por eso había recorrido aquellas calles sin pensar siquiera en las rarezas del clan que las habitaba; pensaba únicamente en cómo podría ser de utilidad para su equipo. Después de todo, era la menos experimentada y ni siquiera de forma individual había afrontado una misión superior a rango E.

Había caminado desde el centro, donde la costurera de su madre le pidió ayuda para cortar algunas telas. A cambio le regaló una manzana y un bollo de arroz. No es que Yocko fuese una niña pobre y hambrienta, sólo era hambrienta. Pertenecía a una familia acomodada, que procuraba parecerse a las familias de alta alcurnia, aparentando lo mejor posible, tratando de proyectar la imagen perfecta de una familia adinerada. En casa no tenían una empleada de servicio ni mayordomos, por ahora eran costos que no podían asumir, pero tampoco querían que hubiese rumores acerca de la realidad tras las puertas.

En cuanto vio el punto de encuentro, se apresuró; no quería ser la última en llegar. Le tomó unos cuantos pasos más alcanzar el lugar acordado, justo frente a la casa de la pareja más visitada. No había mucha gente deambulando alrededor, pero tampoco pudo reconocer entre aquellos rostros a sus compañeros. No tenía prisa por que aparecieran pronto. Tampoco tenía intención de empezar sin ellos. << Llegué mucho antes de lo acordado >>, se dijo, acomodando la bandana en su antebrazo derecho.

Sacó de su bolsa la manzana que la costurera le había regalado. La limpió un poco con el reverso de su blusa y le dio un mordisco. Mientras saboreaba su dulzura y jugosidad, vio pasar un grupo de Hoshigaki y se descubrió admirando sin disimulo la estatura de todos ellos. Eran realmente imponentes, << Si tan solo no fuesen tan feos >> pensó, mientras le daba otro mordisco a su manzana. Los vio alejarse en dirección a uno de esos talleres de pintura, de esos donde se pueden fabricar las mezclas a medida. Durante unos instantes siguió observando el ir y venir de los vecinos del barrio. Era evidente que la jornada laboral había acabado, algunos entraban a sus casas con bolsas bajo el brazo y otros pocos simplemente caminaban sin aparente prisa. Se preguntó cuántos de ellos habrían escuchado los rumores sobre el mirón o quiénes de ellos podrían hacer parte de todo eso. La idea le pareció desagradable.

Depositó el corazón de la manzana de regreso en su bolsa, quería sembrar un manzano y era lo suficientemente ingenua para intentarlo en Kirigakure.

Levantó la mirada y observó los ventanales de la casa, << Quizás es demasiado fácil subir allí... Pero, aunque estuviesen abiertas, no hay derecho >>. Observó las casas colindantes, la forma en que los tejados a veces parecían entretejerse; además, los pasacalles podían servir como puentes improvisados. Se preguntaba si al subir allí podrían encontrar algún rastro, alguna pista que los dirigiera al origen. Pero de pronto el viento le trajo un frío impropio del verano, arrancándola de sus pensamientos.
[Imagen: q0yojli.png]
Yogan Terumi
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17-07-2026, 07:20 PM
Llegué al barrio Hoshigaki con las manos ocupadas por un onigiri que había comprado de camino. No tenía ninguna prisa. La misión no comenzaría antes porque yo caminara más rápido, y el onigiri tampoco iba a comerse solo, mientras avanzaba, mi mirada recorría las calles con calma. Era un barrio curioso. Los Hoshigaki siempre llamaban la atención, incluso para alguien nacido en Kirigakure. Había pieles azuladas, grises y rosadas; algunos tenían branquias visibles, otros dientes que parecían serruchos y unos cuantos poseían ojos tan oscuros que costaba distinguir el iris de la pupila. Aun así, nunca me habían parecido monstruosos. Eran simplemente Hoshigaki.
 
Las personas solían complicar demasiado las diferencias, di otro mordisco al onigiri. Lo verdaderamente extraño era que alguien quisiera pasarse las noches mirando por las ventanas de las casas, si uno iba a arriesgarse a que lo descubrieran, al menos debería ser por algo más interesante, como buscar onigiris, eso tenía más sentido. Cuando llegué al punto de encuentro vi a Yocko unos metros más adelante. Parecía haber llegado hacía rato, permanecía observando las viviendas y los tejados con una concentración impropia de alguien tan joven, como si ya estuviera imaginando posibles rutas de escape para el sospechoso.
 
Me acerqué sin hacer demasiado ruido. —Llegaste temprano Yockoyaki-chan— Fue todo lo que dije antes de terminar el último bocado de mi comida y uardé el envoltorio en una pequeña bolsa. Tirar basura en mitad de una misión me parecía bastante más ofensivo que comer durante ella, levanté la vista hacia la casa señalada por el informe. Las ventanas sobresalían lo suficiente como para que alguien pudiera asomarse desde los tejados o apoyándose sobre alguna estructura cercana. También había varios pasillos estrechos entre viviendas y suficientes sombras como para ocultar a una persona cuando cayera la noche, no era un mal lugar para desaparecer.
 
Mis ojos siguieron recorriendo los alrededores mientras el oído hacía el resto del trabajo, las conversaciones de los vecinos se mezclaban con puertas cerrándose, utensilios de cocina chocando entre sí y el sonido lejano del agua golpeando los canales de la aldea, nada fuera de lo normal todavía.
 
Inspiré lentamente. El aire traía humedad, madera vieja, pescado y pintura fresca desde alguno de los talleres cercanos. Eran tantos aromas superpuestos que cualquier rastro reciente del supuesto mirón habría desaparecido hacía horas, eso hacía inútil intentar seguirlo ahora, la niebla terminaría siendo tanto un problema como una ventaja. Volví a mirar la vivienda donde se habían producido la mayoría de los avistamientos. Lo lógico era hablar primero con los dueños. Las personas solían fijarse en detalles que no consideraban importantes hasta que alguien hacía las preguntas adecuadas, la altura del individuo, la dirección por la que escapaba, cuánto tiempo permanecía observando o incluso si aparecía siempre a la misma hora.
 
La mayoría de las misiones sencillas dejaban de serlo cuando nadie prestaba atención a esos detalles. Di un paso hacia la entrada de la vivienda antes de detenerme un instante, había otra posibilidad y era que, si el supuesto mirón llevaba varios días actuando de la misma forma, quizá esperaba que nadie hiciera nada. Los hábitos eran difíciles de romper, muchas personas repetían exactamente el mismo recorrido una y otra vez sin darse cuenta, los criminales también.
 
Desvié la vista hacia los tejados vecinos, calculando mentalmente las distancias entre ellos. Algunos estaban lo bastante cerca para desplazarse de uno a otro sin demasiada dificultad, especialmente para un shinobi. También había callejones estrechos donde una persona podría desaparecer en apenas unos segundos si conocía bien el barrio. Resultaba un escenario bastante cómodo para alguien que quisiera observar sin ser visto, entonces me llevé una mano al mentón mientras terminaba de ordenar aquellas ideas. —Si yo fuera el mirón. — La frase quedó suspendida unos instantes. —esperaría a que oscureciera y volvería exactamente al mismo sitio. ¿tu que piensas Yockoyaki-chan— No porque fuera inteligente, sino porque las personas rara vez cambiaban aquello que les funcionaba, aparté la mirada de los tejados y observé nuevamente la puerta de la vivienda.
 
Todavía quedaba tiempo antes de que la noche cubriera el barrio, así que desperdiciarlo buscando sombras que aún no existían no parecía una buena decisión, primero convenía hablar con los habitantes de la casa, averiguar todo lo posible y después preparar una vigilancia silenciosa, con un poco de suerte, el único pervertido de aquella misión aparecería por su cuenta y si no, bueno. Siempre podía ser una mariposa, aunque prefería sinceramente que esta vez no hiciera falta.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Issei
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17-07-2026, 10:37 PM
El Barrio Hoshigaki no era un lugar por el que soliera pasar. Más allá de alguna misión puntual, apenas tenía motivos para acercarme hasta allí. Aun así, mientras recorría sus calles, no pude evitar preguntarme si Sora viviría por aquella zona. Después de todo pertenecía al clan, igual que Kaito. Resultaba extraño pensar que, fuera del uniforme y las misiones, ambos llevarían una vida relativamente normal entre aquellas casas, cruzándose con vecinos como cualquier otra persona.

Había llegado con bastante antelación. No por entusiasmo precisamente, sino porque prefería estudiar el terreno antes de que empezaran a aparecer más variables. Activé el Aokigan y dejé que una fina capa de niebla envolviera mi cuerpo hasta confundirme con la bruma que ya cubría el barrio. Apoyado contra una de las paredes de la vivienda señalada en el informe, permanecí completamente inmóvil, esperando.

La primera en aparecer fue Yoko. Apenas la conocía; nos habíamos cruzado por primera vez un par de días antes, en un callejón. Recordaba haberla visto allí, aunque todo lo ocurrido aquel día permanecía envuelto en una especie de niebla mucho más espesa que la que me cubría en ese momento. La rabia que llevaba dentro lo había distorsionado todo hasta convertir los recuerdos en fragmentos inconexos. Ahora ocupaba el lugar de Soma en el equipo; solo esperaba que, llegado el momento, demostrara ser más útil que él.

Poco después apareció Yogan. Habíamos coincidido en suficientes misiones como para conocerlo bien y seguía sin comprender cómo funcionaba su cabeza. Era el tipo de persona capaz de parecer completamente despreocupado en mitad de cualquier situación... y eso me sacaba de quicio más de lo que estaba dispuesto a admitir. Cuando lo escuché comentar que, si él fuera el mirón, simplemente volvería al mismo sitio al caer la noche, no pude evitar poner los ojos en blanco.

Menuda deducción...

Los dejé hablar unos segundos más y en cuanto vi la oportunidad perfecta, la niebla que me envolvía se deshizo de golpe.

— Bu.

Los dos ya estaban bastante cerca de la casa cuando aparecí prácticamente pegado a la pared. No pude evitar esbozar una ligera sonrisa al ver sus caras.

— Llegáis tarde. Llevo aquí más de veinte minutos —mi mirada descendió directamente hacia lo que seguían comiendo—. Y todavía os da tiempo a merendar, increíble.

Negué despacio con la cabeza antes de apartarme de la pared.

— Si algún día os mandan a apagar un incendio, seguro que primero buscaréis una sombra para terminar el almuerzo.

Sin esperar respuesta me acerqué hasta la puerta principal de la casa y llamé con tres golpes secos sobre la madera.

— Dejad de perder el tiempo. Cuanta más información consigamos antes de que anochezca, menos tendremos que improvisar luego. Si ese mirón lleva varios días actuando aquí, alguien habrá visto algo más de lo que contó en el informe.
[Imagen: xd.png]
Yukine Sekki
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21-07-2026, 02:02 PM
Los integrantes del equipo 4 fueron llegando poco a poco, primero Issei que usaría su niebla negra para ocultarse y esperar a sus compañeros, el joven Heizu quería gastarles una broma y esperaría todo el tiempo que hiciera falta para conseguirlo, la segunda en llegar fué Yocko, la Yuki pelirroja gozaba de mucho pero muchísimo dinero si contaba con el lujo de comer una manzana, la gente que pasaba cerca se le quedaba mirando asombradas por el fruto rojo que ella mordía sin preocupación, todos pensaban lo mismo, de seguro le costó millones hacerse con una pero había otra pregunta en el aire ¿Quién fué su contacto y como logró conseguir una fruta como esa? Nadie tu el valor de preguntarle y posiblemente Yocko sería incapaz de decirles si quiera algo. Por último pero no menos importante llegaría Yogan, el peliblanco comía un onigiri con pereza, llegó mucho después de la hora acordada y si Yocko había llegado mucho antes significaba que Issei era un desquiciado que esperó al rededor de una hora entera a sus compañeros...

Pero la paciencia da sus frutos, el Heizu salió de su escondite e hizo lo posible por asustar a sus compañeros ¿Cómo reaccionarian? Ojalá no empiecen con sus agresividad o los Hoshigaki los sacarán a patadas por ser unos alborotadores. Issei regañó a su equipo por llegar tarde aunque en realidad Yocko si llegó temprano, pero supongo que es más fácil culpar a los dos si sabes que tú compañera no puede decir nada al respecto. Yogan propuso esperar hasta la noche para buscar al mirón pero Issei estaba más convencido en la idea de interrogar a las personas, no eran malas propuestas ninguna de ellas pero haría falta el voto de Yocko para inclinar la balanza... Si tan solo pudiera decir algo.

En fin, llevaban tanto rato frente a la casa de la pareja Hoshigaki que el hombre de la casa tuvo que abrir su puerta de golpe y mirarlos con rabia-¡Malditos mocosos la puerta de mi casa no es un centro de reunión! ¡Largo! ¡De seguro son una panda de vagos! ¡A vaguear a otro lado!-el gran hombre de dos metros veinte de piel gris y muchas cicatrices estaba sin camisa y con unos clásicos pantalones de pesca al estilo militar.

Pero antes de que alguno pudiera regresarle los gritos apareció detrás de él una señora de tez azul y cabello corto, su piel tenía un estilo rayado como el tiburón tigre y su cuerpo gordito la delataba como la señora de la casa, eso y su vestido sencillo de color rosa con un delantal blanco ¿Que más hogareño que eso? Bueno, la señora tocó el brazo del Hoshigaki e intentó calmarlo-Cariño recuerda que hoy iban a venir unos jovencitos a ayudar con el caso del pervertido. No los trates así-el hombre miró a su esposa y tras un suspiro le dió la espalda a los jóvenes y entró a la casa. La señora les dedicó una sonrisa a todos y les hizo una única pregunta-¿Gustan pasar? No tengo nada que ofrecer pero podemos charlar en el sofá-con un movimiento de mano les invitó a entrar pero ella entendería si estaban apurados y solo le preguntarían ahí mismo sus dudas.

Virtudes, defectos y pasivas
[Imagen: kSBHJF.jpg]
Yocko
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21-07-2026, 05:53 PM
Última modificación: 21-07-2026, 05:57 PM por Yocko.
Era Yogan. Se había acercado con tanta discreción que su presencia llegó primero a los instintos de la kunoichi que, a sus pensamientos, provocándole un breve sobresalto. Yocko sonrió un instante después, como tratando de reaccionar de forma apropiada ante ese pequeño susto. Hizo una breve inclinación de cabeza, una reverencia dirigida a alguien mayor. « Este es Yogan-san. ¿O debería ser Yogan-sama? » lo pensó por un momento « Qué bueno que no tengo que preocuparme de esos formalismos. »

Luego siguió la mirada del joven. Observó los tejados y asintió en cuanto él sugirió su hipótesis. Aunque en el fondo no llegaba a comprender la mentalidad del mirón: si quería mapear la casa para robar algo, debería elegir otra perspectiva cada vez, pero ¿dónde estaba el placer de observar dormir a una pareja de esposos? Entonces algo hizo clic en su cabeza, se sonrojó con enojo y vergüenza, al darle cabida a una posibilidad tan oscura... o tan rosa.

De pronto, frente a ellos apareció Issei, el chico extraño del otro día. Como si se tratara de un fantasma, el muy sinvergüenza había irrumpido con sorpresa y, no conforme con asustarlos, procedió a darles un sermón. Para su propia desgracia, a ella le pareció que aquello de buscar una sombra para almorzar con mayor comodidad tenía bastante sentido. Por suerte, no podía responder con el tono de voz que seguramente habría usado.

- El problema está en que podríamos alertar al mirón. - Dijo en lengua de señas, respondiendo a la propuesta de Issei. Dudaba que alguno de sus compañeros pudiera comprenderla, pero nada perdía con intentarlo antes de buscar otra alternativa para comunicarse. - Lo pondríamos en aviso - agregó. Aunque no tenía idea de qué alternativa podría dar, le parecía más sencillo esperar en lo oscurito, al anochecer, para atrapar con las manos en la masa al mirón. De todas formas, tenían información clara sobre su reincidencia, que los había llevado hasta allí. Entonces, aunque fortaleciera las palabras que Issei les había dedicado en su monólogo, esperar en silencio en la sombra parecía mejor opción.

No hubo apenas tiempo para saber si alguno le había entendido, cuando el hombre corpulento salió de casa, vociferando y usando su lenguaje corporal para acentuar sus palabrotas. En ese momento sus compañeros también enmudecieron – ¡ja! – y pronto, salió en defensa de todos una mujer azulita y regordeta que detuvo al tiburón parlanchín. La discusión se le perdió en el viento, porque ella comenzó a pensar cosas totalmente ajenas. ¿Cómo es que podía haber pasión en un hogar así? Pero inmediatamente después sacudió la cabeza. « Calla. No pienses en eso. » se dijo.
Escuchó como en un eco al fondo de una habitación vacía, palabras desconectadas que lograban darle una idea de lo que la mujer había dicho « pasar… sofá ». Como una autómata, avanzó al interior de la casa. Ni siquiera atinó a saludar, estaba en piloto automático.

Al ingresar pudo sentir un aroma conocido. Agudizó su olfato aspirando y frunciendo la nariz. Se sintió culpable, quizás estaba siendo racista, pero juraría que toda la casa olía a pescado. « ¿Estará cocinando? » se preguntó, mirando el sofá a una corta distancia. « ¿O les huelen los pies? »
[Imagen: q0yojli.png]
Yogan Terumi
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23-07-2026, 01:08 AM
Fue entonces cuando una voz surgió desde uno de los costados de la residencia. La niebla era lo bastante espesa como para ocultar por completo a quien hablaba. Durante un instante solo se distinguía una silueta difusa recortándose entre el blanco que envolvía las calles del barrio. No tardé demasiado en reconocerla, era Issei, el ultimo de los integrantes del equipo 4, ya estábamos juntos los tres mosqueteros, que divertido. No, claro que no lo era, en fin no era la primera misión que compartíamos, así que bastaron un par de palabras para identificarlo. Su costumbre de aparecer donde menos uno lo esperaba parecía mantenerse intacta.

Escuché su comentario sin alterar mi expresión. Luego avancé un par de pasos hacia la esquina donde estuvo oculto por la niebla. Cuando estuve lo bastante cerca, incliné ligeramente la cabeza y aspiré el aire con calma, dejando que mi olfato hiciera el resto del trabajo. Primero una inspiración breve. Después otra algo más profunda, recorriendo lentamente el aroma que flotaba a su alrededor con una naturalidad casi inquietante, permanecí en silencio un instante. Entonces asentí muy levemente. —Ah, sí.— Mi tono fue completamente serio, como si acabara de confirmar una hipótesis importante. —Definitivamente huele a mierda cuando estás cerca.— No había rastro de molestia en mis palabras, únicamente una tranquilidad absoluta. Para cualquiera que no me conociera, incluso podría parecer un comentario hecho con genuina objetividad.

Sin esperar una respuesta, desvié nuevamente la atención hacia la vivienda frente a nosotros. La niebla seguía cubriendo buena parte del barrio y el atardecer avanzaba poco a poco, acercando el momento en que el supuesto mirón, si realmente seguía un patrón, volvería a aparecer. La misión apenas estaba comenzando y prefería guardar mis sentidos para alguien más interesante que Issei. Escuché la idea de hablar con los propietarios de la casa o la gente del barrio y no pude evitar desviar la vista hacia las viviendas del barrio. Varias ventanas permanecían cerradas pese a que todavía no había anochecido y algunos vecinos observaban desde lejos con esa expresión desconfiada tan común cuando aparecían shinobis haciendo preguntas.

No me inspiraban demasiada colaboración, negué suavemente con la cabeza antes de responder. —¿De verdad esperas que la gente de este barrio de mierda vaya a decirnos algo? — Mi tono no era agresivo, sino el de alguien que simplemente estaba exponiendo un hecho. —Ni porque les entregues dos quintales de pescado fresco.— Volví a recorrer el vecindario con la mirada. Si el supuesto mirón llevaba varios días actuando sin que nadie lograra atraparlo, lo más probable era que los vecinos ya estuvieran cansados de hablar del tema. Algunos exagerarían lo que habían visto, otros ocultarían detalles por miedo y unos cuantos preferirían no involucrarse en absoluto.

Las personas rara vez eran buenas testigos cuando el miedo entraba en la ecuación por eso mis ojos terminaron otra vez sobre los tejados, las huellas desaparecían. Los testimonios cambiaban, los hábitos, en cambio, casi nunca mentían. Si alguien llevaba noches apareciendo en el mismo lugar, tarde o temprano volvería a hacerlo. Solo había que tener más paciencia que él. Fue entonces cuando Yocko comenzó a mover las manos con una serie de gestos bastante precisos. Permanecí observándola durante unos segundos, intentando encontrar algún sentido a aquello, pero no lo encontré por eso parpadeé un par de veces y pensé que quizá estaba espantando mosquitos o entrenando los dedos ya que las dos posibilidades me parecían razonables. Me acerqué hasta quedar a su lado y apoyé ligeramente un brazo sobre su hombro, completamente ajeno a que aquellos movimientos constituían un lenguaje en sí mismo.

—Ah, Yockoyaki-chan, tan callada como siempre.— Desvié la mirada hacia Issei. —Si tan solo el come mierda este fuera igual, seríamos el equipo perfecto.— Dicho aquello, volví a fijarme en la vivienda. Habíamos permanecido frente a ella el tiempo suficiente como para que nuestra presencia empezara a llamar la atención. No era precisamente una estrategia discreta quedarse reunidos frente a la casa donde supuestamente actuaba un mirón y el dueño terminó por demostrarlo. La puerta se abrió de golpe y un hombre de aspecto robusto salió con una expresión que dejaba bastante claro que su paciencia había llegado al límite. Antes siquiera de escuchar todas sus palabras, supe exactamente cuál era el problema, tres shinobis plantados frente a su casa sin hacer absolutamente nada útil.

Era comprensible. Incliné apenas la cabeza y di media vuelta con total naturalidad. —Bueno— Suspiré. —Misión cumplida, muchachos.— Comencé a alejarme un par de pasos. —Dejemos que el mirón le siga viendo la verga a este viejo. Al fin y al cabo, dudo que sea una mariposa. — La lógica me parecía impecable sin embargo, apenas había avanzado cuando una segunda figura apareció en la entrada. Una mujer de aspecto mucho más sereno salió apresuradamente, deteniendo a su esposo antes de que siguiera desahogándose con nosotros. Bastaron unas pocas palabras para recordarle que aquel día recibirían la visita de unos shinobis enviados por la oficina del Mizukage, nosotros obviamente.

Observé cómo el hombre cambiaba lentamente la expresión de su rostro mientras parecía recordar aquel detalle y tenía todo el sentido del mundo, pues olvidar una visita oficial era menos vergonzoso que admitir que alguien llevaba noches espiando las ventanas de tu casa. La mujer nos dedicó una disculpa amable y, enseguida, nos invitó a entrar y no vi motivo para rechazar la oferta. Después de todo, si queríamos descubrir al supuesto mirón, lo más sensato era empezar desde el lugar donde más veces había aparecido. Además, observar el interior de la vivienda podría revelar detalles que desde la calle resultaban imposibles de apreciar y, con un poco de suerte, también encontraría algo de comer. Las investigaciones siempre eran más llevaderas con el estómago lleno.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Issei
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23-07-2026, 08:55 PM
Última modificación: 23-07-2026, 08:56 PM por Issei.
Yocko empezó a mover las manos con rapidez, y yo por otro lado observé sus gestos en silencio y no tardé en comprender lo que intentaba decir. Levanté una mano y le respondí con la misma naturalidad, reproduciendo cada signo con una fluidez que probablemente sorprendería a la kunoichi.

— ¿Y qué más da? —mis manos se movieron sin vacilar—. Si solo con que nos vea conseguimos que deje de aparecer durante una temporada, tampoco sería un mal resultado.

Bajé la mano como si no acabara de hacer algo fuera de lo normal. Nadie del equipo lo sabía, pero mi madre era sorda y aquella había sido nuestra forma de hablar desde que tenía memoria, así que no necesitaba traducirlo en mi cabeza.

La intervención de Yogan consiguió que apartara la atención de Yocko. Primero se dedicó a olisquearme como si fuera un perro callejero y después soltó aquella estupidez sobre que olía a mierda. Lo miré unos segundos con cara de poker, la verdad es que resultaba difícil enfadarse con alguien que invertía tanto esfuerzo en parecer idiota.

— Vaya, yo pensaba que ese olor venía de dentro de tu cabeza.

Cuando empezó a decir que los vecinos no servirían de nada, solté un resoplido por la nariz.

— Claro que van a hablar, son los primeros interesados en que esto termine. Y si resulta que alguno decide pasarse de listo... —me encogí ligeramente de hombros— ya encontraremos una forma de refrescarle la memoria.

El dueño de la casa salió entonces hecho una furia, gritando como si nosotros fuéramos el problema. Ni siquiera me molesté en responderle. Su mujer apareció poco después, lo calmó con cuatro palabras y nos invitó a entrar, aquello era suficiente.

Sin esperar a nadie crucé el umbral como si la invitación hubiera sido únicamente para mí. Dejando a los demás atrás, ya estaba observando el interior de la vivienda y terminé dejándome caer en el sofá con absoluta confianza, apoyando un brazo sobre el respaldo.

— Vamos a ahorrar tiempo —miré directamente a la mujer—. ¿Cuántas veces ha aparecido exactamente? ¿Siempre a la misma hora? ¿Desde la misma ventana? ¿Llegó a verle la cara o solo una silueta?

No tenía sentido perder varios minutos con formalidades, aunque probablemente me verían como un grosero y un mal educado. Si aquel mirón llevaba días apareciendo, lo único que me interesaba era reconstruir su patrón antes de que anocheciera, todo lo demás me daba igual.
Narrador General
Rango Genin
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25-07-2026, 05:58 AM
Yocko cruzó el umbral todavía distraída por sus propios pensamientos, percibiendo de inmediato el fuerte olor a pescado que llenaba la vivienda. Yogan, por su parte, aceptó la invitación y entró detrás de ella, mientras Issei se adelantó, ocupó el sofá y dirigió sus preguntas hacia la mujer sin perder tiempo en formalidades. La señora explicó que la figura había aparecido en varias noches, aunque no podía asegurar una hora exacta ni confirmar que se hubiese acercado siempre por la misma ventana. Tampoco había conseguido verle el rostro: cada vez que ella o su esposo intentaban enfrentarlo, la silueta desaparecía entre la niebla antes de que pudieran reconocerla. Su relato coincidía con la denuncia, pero no ofrecía ninguna pista concreta que permitiera identificar al responsable.

La mujer estaba a punto de añadir algo cuando su expresión cambió de golpe. Al otro lado de uno de los ventanales, detrás de ellos, una silueta permanecía inmóvil entre la bruma con la cabeza inclinada hacia el interior de la vivienda. —Es él... —alcanzó a murmurar la señora, levantando una mano temblorosa para señalarlo. Su esposo reaccionó antes de que pudiera decir nada más: apartó lo que tenía delante, abrió la puerta de golpe y salió gritando hacia la calle. —¡Esta vez no vas a escaparte, desgraciado! —rugió mientras abandonaba la casa. La figura se apartó de la ventana de inmediato y ascendió hacia los tejados, perdiéndose por momentos entre las viviendas, los pasacalles y la niebla que comenzaba a cubrir el barrio. El movimiento fue rápido, pero lo bastante visible como para confirmar que no se trataba de una confusión de los propietarios.

Los gritos del hombre provocaron que varias puertas y ventanas se abrieran alrededor de la casa, llenando la calle de vecinos que trataban de descubrir qué estaba ocurriendo. Algunos comenzaron a intercambiar preguntas desde sus entradas, mientras otros levantaban la mirada hacia los tejados intentando localizar al fugitivo. La silueta todavía podía distinguirse brevemente cada vez que cruzaba un espacio abierto entre las casas, aunque la bruma la ocultaba de nuevo pocos segundos después. Las numerosas rutas que Yocko había observado impedían saber por cuál continuaría; los olores de pescado, humedad, madera y pintura fresca dificultaban separar un rastro claro para Yogan; y la salida impulsiva del propietario había dejado a Issei frente a una vivienda alterada y un vecindario que comenzaba a alarmarse. El mirón finalmente había aparecido ante el equipo, pero ahora escapaba mientras la discreción exigida por la misión comenzaba a desmoronarse.
Issei
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza60(3)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu12
Sigilo18
495
580
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25-07-2026, 05:04 PM
Última modificación: 25-07-2026, 05:15 PM por Issei.
El instante en que aquella mujer señaló hacia la ventana bastó para que todo encajara. Ni siquiera terminé de escuchar sus palabras, ya que mi cuerpo reaccionó antes que mi cabeza. Me puse en pie de un movimiento seco, con la adrenalina recorriéndome el cuerpo mientras mi mirada encontraba aquella silueta justo cuando empezaba a retirarse de la ventana. 

Así que existías de verdad.

No perdí un segundo intentando abrirme paso por la puerta. Mientras el Hoshigaki salía gritando como un condenado, yo ya había tomado otra decisión. El chakra comenzó a concentrarse en mis ojos y sentí esa familiar presión detrás de mis pupilas, y en apenas un instante el azul inundó mis iris y, sobre ellos, aparecieron dos flechas, iluminándose con un brillo tenue mientras la niebla dejaba de ser un obstáculo para convertirse en una aliada para mi.

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ101B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, los ojos del usuario brillan con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En cada ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en la misma dirección:

↑↑ Dos flechas hacia arriba: la niebla se vuelve densa. Todos los ataques provenientes de ella se consideran ofensivas sigilosas.

↓↓ Dos flechas hacia abajo: el usuario del Aokigan ve a través de la niebla como si no existiera, aunque para los demás continúe otorgando Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (ambos efectos se aplican al mismo tiempo):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-6 (MDES) de Sigilo por Niebla - 3 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista

— ¡Voy a por él! ¡Seguidme si no queréis perderlo! — solté por encima del hombro sin detenerme a comprobar si alguno reaccionaba.

No había tiempo para coordinarse, cada segundo que pasaba era un metro más de ventaja para aquel imbécil.

Una masa de niebla gris brotó de mis pies y me impulsó con violencia hacia arriba. En lugar de lanzarme a la calle, atravesé el espacio entre dos edificios y aterricé directamente sobre el tejado más cercano con un golpe seco de mis sandalias contra las tejas húmedas. Apenas absorbí el impacto flexionando las rodillas, volví a impulsarme.

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yang
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ003R
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario hace brotar niebla desde los poros de su cuerpo en un impulso controlado de chakra, lo que le permite propulsarse hacia adelante con velocidad aumentada. Este estallido genera una estela de niebla en el trayecto recorrido, la cual permanece suspendida durante un tiempo antes de disiparse por completo. Cuanto mayor sea el control y experiencia del usuario con esta técnica, más tiempo perdura la niebla sobre el campo.

La niebla que queda tras el desplazamiento sirve como cobertura visual inmediata, y puede bloquear la línea de visión del enemigo, dificultando los contraataques. En escenarios de combate rápido, esta técnica convierte al usuario en un borrón difícil de seguir, dejando una secuencia de zonas ocultas que benefician a aliados o crean confusión en el enemigo. Su ejecución requiere precisión y dominio del movimiento corporal.

✧Efecto
4 (MDES) de Velocidad - 4 (MDES) de Turnos con Niebla
✔Aprendida · 22-06-2026
◈Especialidad
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ303E
◔Coste
25 de Chakra, 15 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario manipula la niebla generada por el Unare Kiri no Jutsu para impulsarse libremente en cualquier entorno, sobre tierra, bajo el agua o incluso en el aire. Esta movilidad mejorada le permite maniobrar con precisión y desplazarse con gran agilidad en cualquier dirección, incluso en espacios reducidos o durante el combate cercano.

Mientras esta especialidad esté activa, el aumento de velocidad base otorgado por el jutsu se ve aumentada, incrementando notablemente su capacidad de movimiento. Como limitación, el usuario no puede elevarse por encima de la altura que recorrería en un segundo utilizando únicamente la velocidad del jutsu.

✧Efecto
3 (MCCK) de Velocidad

Desde aquella altura el barrio se transformó en un laberinto de tejados cubiertos por la bruma. Para cualquiera habría sido casi imposible seguir a alguien en esas condiciones, pero para mí... era otra historia.

Mis ojos permanecían fijos en aquella figura que aparecía y desaparecía entre la niebla. Aunque el entorno intentara devorarlo, el Aokigan seguía encontrando su posición cada vez que cruzaba un espacio abierto, permitiéndome corregir mi trayectoria sin apenas perder velocidad.

— Corre todo lo que quieras... — murmuré entre una respiración y la siguiente, mientras saltaba de un tejado al otro con agilidad—. Solo estás consiguiendo cansarte antes de que te alcance.

No me molesté en mirar atrás, confiaba en que Yocko y Yogan fueran lo bastante listos como para seguir el rastro de niebla que había dejado. Yo tenía una única preocupación, no perder de vista a aquella sombra ni un solo instante.
Chakra: 370/445
Yocko
Rango Genin
Clan Yuki
Nivel 11
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Ctrl. de Chakra59(3)
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25-07-2026, 10:35 PM
El hecho de que Yogan respondiera de aquella forma, con su natural amabilidad, no le sorprendió. Comprendía perfectamente que incluso la viera como una rarita; después de todo, ¿por qué iba a ser una prioridad explicar a sus compañeros que la kunoichi era muda? Nunca le había gustado que aquello la convirtiera en algo distinto. Era una genin igual que los demás y, por extraño que pareciera, le agradaba pensar que nadie había considerado necesario advertirlo de antemano.

Por otro lado, Issei la había sorprendido, aunque no precisamente porque estuviera de acuerdo con su razonamiento, sino que la tomó desprevenida la facilidad con la que había utilizado su lenguaje, sin titubeos y con total soltura. En ese momento un velo de prejuicios se desvaneció frente a sus ojos. Todavía seguía pensando en ello cuando cruzó el umbral de la vivienda.

Entre el olor a pescado, la conversación de los propietarios y la posibilidad de comunicarse con uno de sus compañeros sin necesidad de esforzarse demasiado, Yocko se encontró más distraída de lo habitual. Tan distraída, de hecho, que cuando la mujer gritó tardó un instante en comprender qué estaba ocurriendo. Giró la cabeza hacia la ventana justo a tiempo para ver el movimiento entre la niebla. Los gritos del propietario casi le arrebatan el impulso instintivo de iniciar la persecución.

Echó a correr de inmediato, aunque no alcanzó a distinguir demasiados detalles. Sin embargo, sabía perfectamente que jamás podría alcanzar la velocidad de sus compañeros y eso se confirmaría con el paso de unos pocos segundos. Aunque se quedaba atrás, podía seguir el movimiento de Issei a unos metros de distancia y le pareció que en cualquier momento sería preciso trazar una diagonal para interceptar al mirón. La idea le pareció razonable, pero no tenía la menor idea de hacia dónde pensaba correr el sospechoso, lo cual era requisito indispensable para calcular una intercepción, y en ese momento a duras penas lograba seguir el ritmo mientras saltaba entre tejados y pasarelas húmedas.

Aun así, continuó buscando ángulos imposibles con la mirada, convencida de que si observaba lo suficiente terminaría apareciendo una brecha por donde cortar el paso. Su mirada recorría constantemente los espacios entre edificios, los cruces elevados y los huecos abiertos entre los tejados, buscando una oportunidad. No necesitaba predecir todo el recorrido. Bastaría con encontrar un único error, un instante de duda o una abertura lo bastante amplia para adelantarse unos metros y cerrarle el paso.

Entonces, por un segundo se preguntó si acaso estaban haciendo justo lo que el mirón quería y habían dejado atrás a su verdadero objetivo.
[Imagen: q0yojli.png]
Yogan Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
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29-07-2026, 12:59 PM
Entré a la vivienda después de Yocko e Issei, dejando que fueran ellos quienes tomaran la iniciativa. Mientras avanzaba, mis ojos recorrieron el interior de la casa con tranquilidad. Las ventanas, la distribución de los muebles, los pasillos y cualquier rincón que pudiera servir de referencia si el supuesto mirón decidía aparecer nuevamente. Issei comenzó a hacer preguntas a la mujer de la casa. No intervine. Escuchaba mientras observaba el exterior a través de una de las ventanas.
 
Entonces ocurrió, una silueta apareció apenas un instante entre la niebla, eso fue suficiente. La mujer lanzó un grito sobresaltado, señalando hacia la ventana con evidente nerviosismo. El marido reaccionó de inmediato, empujando la puerta con fuerza y echándose a correr detrás de aquella figura sin pensarlo dos veces, todo sucedió en apenas unos segundos. Issei fue el siguiente en moverse. Se lanzó al exterior con una rapidez sorprendente, deslizándose entre la niebla con una facilidad que incluso logró llamar mi atención. Durante un instante casi parecía que el propio barrio lo estuviera llevando, era demasiado curioso no sabía que podía hacer eso, pero no perdí tiempo admirándolo.
 
Salí de la vivienda con un paso mucho más calmado. La mayoría de las personas, al iniciar una persecución, solo pensaban en correr detrás del objetivo. El problema era que el objetivo también sabía que lo estaban persiguiendo y un hombre desesperado siempre corría más rápido. Apenas crucé el umbral, busqué a Yocko con la mirada. —Yockoyaki-chan. — Esperé a que me prestara atención. —No pierdas a Issei de vista. Te lo confío. —No añadí ninguna explicación más, si el mirón intentaba deshacerse de quienes lo seguían, Issei sería quien mantuviera la persecución y si Issei conseguía mantener el ritmo, Yocko podría seguirlo. No necesitaban a una tercera persona corriendo exactamente por el mismo camino, por mi parte prefería otra opción.
 
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: TERU101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Los miembros del clan Terumi han sido formados en las condiciones únicas del País del Agua, desarrollando una capacidad innata para fundirse con la niebla y el entorno húmedo. Esta habilidad solo puede manifestarse dentro de territorios pertenecientes al País del Agua, donde la densidad ambiental y las condiciones naturales permiten al usuario ocultar su presencia con facilidad. Mientras se encuentre fuera del rango melee de sus oponentes, el Terumi puede entrar en estado de Oculto, volviéndose indetectable sin el uso de acciones de búsqueda o detección directa; sin embargo, toda ofensiva sigilosa realizada desde una posición donde el oponente podría percibir el ataque con normalidad implica un descuento en su Sigilo, facilitando su detección. Además, gracias a su conocimiento del terreno, los Terumi pueden guiar a otros shinobi hacia puntos donde la niebla y el entorno facilitan el ocultamiento, permitiéndoles esconderse con mayor eficacia bajo sus indicaciones.

Este estado de ocultamiento se vuelve progresivamente más fácil de detectar con el paso del combate, por lo que cada vez que el usuario es descubierto, el tiempo necesario para volver a ingresar a este estado aumenta de forma acumulativa. Tras ser revelado, deberá esperar 2 turnos para ocultarse nuevamente; si es descubierto otra vez, la espera se incrementa a 3 turnos, y así sucesivamente durante el combate. Por su parte, el número de aliados que pueden beneficiarse simultáneamente de la guía del usuario está determinado por su Modificador de Inteligencia, reflejando su capacidad para coordinarse y transmitir instrucciones precisas en medio de la niebla. Los miembros del clan Terumi aunque poseen Tendencia Elemental con Suiton, Katon y Doton, la formación inicial de todos los Terumi se basa en el Suiton, siendo este el elemento con el que dan sus primeros pasos como shinobi.

✧Efecto
1 (MINT) de Aliados Afectados, -9 (MINT) de Sigilo


Respiré lentamente mientras la niebla húmeda envolvía mi cuerpo. Sentí cómo el aire frío acariciaba mi piel y, un instante después, dejé que la técnica característica de mi clan hiciera el resto, mi silueta comenzó a desdibujarse hasta fundirse con la bruma que cubría las calles del barrio, desaparecí justo frente a Yocko. El sonido de mis pasos se extinguió casi por completo mientras avanzaba oculto entre la niebla, procurando alejarme de la trayectoria de la persecución. Si el sospechoso estaba concentrado en escapar de quienes corrían detrás de él, difícilmente prestaría atención a la propia niebla que lo rodeaba.
 
Y ahí era precisamente donde pensaba estar, las persecuciones rara vez terminaban alcanzando a alguien por detrás. Lo habitual era hacerlo cuando dejaba de tener un lugar hacia donde huir, quien escapaba siempre esperaba que sus perseguidores continuaran siguiendo sus pasos, y era precisamente esa expectativa la que pensaba aprovechar, mi plan era sencillo mientras Issei, Yocko e incluso el dueño de la casa mantenían toda la atención del sospechoso sobre la persecución, yo utilizaría un camino distinto. Oculto entre la niebla gracias a las habilidades de mi clan, avanzaría por calles paralelas, atajos y callejones, intentando anticipar la dirección de la huida en lugar de limitarme a seguirla.
 
No necesitaba verlo en todo momento, bastaba con pensar como alguien que acababa de ser descubierto, buscaría los tejados más cercanos, las calles con mayor cobertura de niebla y cualquier ruta que le permitiera perder de vista a quienes corrían tras él. Si lograba prever esas decisiones, tarde o temprano nuestros caminos terminarían cruzándose y lo mejor de todo era que, hasta ese momento, el mirón no tenía motivos para sospechar que alguien más lo estaba cazando, toda su atención estaría puesta en Issei, en Yocko y en el anciano que corría detrás de él, yo solo era una parte más de la niebla que el pensaba que estaba de su lado.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Narrador General
Rango Genin
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30-07-2026, 04:53 AM
La ventaja obtenida por el mirón comenzó a reducirse rápidamente. El Aokigan permitía que Issei mantuviera la silueta dentro de su campo de visión incluso cuando la niebla se cerraba sobre los tejados, mientras los impulsos de chakra dejaban tras él una estela fácil de reconocer. La figura continuó huyendo sin volverse al principio, saltando entre las casas y utilizando los pasacalles para cambiar de altura, pero la distancia entre ambos disminuyó hasta que el sonido de las sandalias de Issei golpeando las tejas resultó imposible de ignorar. El fugitivo miró brevemente por encima del hombro y alcanzoa ver el resplandor azul y negro de aquellos ojos antes de acelerar haciai la zona donde Yocko había visto los talleres de pintura

Yocko logró mantenerse dentro de la ruta marcada por la niebla de Issei, aunque cada salto ampliaba la separación entre ambos. Desde su posición pudo distinguir que el sospechoso no avanzaba de manera desordenada: conocía los cruces elevados, evitaba los tejados con mayor inclinación y se dirigía hacia una diagonal concreta entre dos filas de viviendas. Aquella misma dirección permitió que Yogan, oculto entre la bruma y avanzando por las calles paralelas, se adelantara a la persecución. El Terumi alcanzó un callejón estrecho frente a uno de los talleres justo cuando la silueta apareció sobre el edificio contiguo, quedando por primera vez con Issei detrás y la ruta oculta de Yogan delante.

El mirón comprendió que comenzaban a cerrarle el paso y cambió inmediatamente su forma de huir. Al cruzar el techo del taller, pisó con fuerza una de las estructuras de madera que sostenían las telas y recipientes utilizados para preparar las mezclas de pintura. Después arrancó una cuerda de soporte y se lanzó hacia el edificio siguiente. La estructura se inclinó con un crujido violento: recipientes rodaron por las tejas, telas húmedas se soltaron y una nube espesa de pigmento seco estalló sobre los tejados. Al mismo tiempo, uno de los extremos del pasacalle elevado que Yocko acababa de alcanzar cedió varios centímetros, dejando la madera inclinada sobre la calle donde el propietario Hoshigaki todavía avanzaba gritando tras el fugitivo.

La nube de pigmento se extendió contra Issei y cubrió por completo la última posición visible del sospechoso. Sus ojos continuaban atravesando la niebla, pero aquella cortina de polvo coloreado no formaba parte de ella y comenzaba a romper la línea de visión que había mantenido hasta entonces. Por el lado opuesto, una corriente de pintura líquida descendió por las tejas hacia el callejón utilizado por Yogan; cualquier cuerpo oculto que quedara cubierto por ella tomaría forma de inmediato frente al fugitivo. Sobre el paso inclinado, la madera bajo Yocko continuó crujiendo mientras varios recipientes caían hacia la calle. En medio del desastre, un pequeño cuaderno se deslizó de la ropa del mirón y quedó atrapado entre dos tejas, abierto en una página llena de líneas, anotaciones y dibujos que reproducían las fachadas y ventanas de varias casas del Barrio Hoshigaki.
Yocko
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30-07-2026, 12:31 PM
Última modificación: 30-07-2026, 12:33 PM por Yocko.
Tan pronto como el lugar empezó a desmoronarse, se vio obligada a infundir chakra en sus pies para saltar al otro lado del pasacalles, intuyendo la ruta del mirón y tomando una bocanada de aire, tratando de que su corazón no se reventara dentro de su pecho. « No debí comerme todo ese arroz... ah... y la bendita manzana ». Sentía la boca seca y que las piernas podrían resistir siempre que no bajara la velocidad, pero su corazón y pulmones no estaban entrenados para un sprint tan prolongado. Se prometió que después de ese día nunca más le ocurriría, que no permitiría que su corazón la limitara de nuevo de esa forma.

Entonces algo cayó de entre las ropas del mirón. Apenas fue un destello entre las tejas, un pequeño objeto oscuro que rebotó una vez antes de quedar atrapado entre dos tablillas levantadas por el impacto. Yocko lo vio de reojo mientras saltaba y durante una fracción de segundo intentó ignorarlo, el mirón seguía escapando y detenerse por un objeto era... Era la excusa perfecta para no morir de un paro cardiaco en su primera misión importante.

Aún jadeante, regresó sobre sus pasos y se agachó junto a las tejas. Se puso de cuclillas para ayudarse a recuperar aliento y tomó el objeto. Al abrirlo descubrió páginas enteras cubiertas de líneas, medidas y dibujos de fachadas. Ventanas vistas desde distintos ángulos. Algunas casas aparecían repetidas varias veces con anotaciones escritas en los márgenes.  « ¿Pero dónde están los chicos? ¿las chicas? » Pasó varias páginas más rápido, ventanas, balcones, más ventanas, más balcones «Vaya estafador.»

Entonces, aún respirando con dificultad, levantó los ojos buscando entre la niebla al mirón, con una expresión de decepción. Quiso saber si a lo mejor en el día era arquitecto y en la noche le gustaba ver cómo funcionaban los interiores. Tan pronto como el oxígeno volvió a sus venas sacudió la cabeza « ¡Oh no! no pienses esas cosas »

Seguramente sus compañeros estarían persiguiéndolo aún o quizás tratando de lidiar con las cosas que caían y que saltaban de un lugar a otro. Y ella seguía allí, agachada sobre un tejado, jadeando y hojeando un cuaderno. De pronto pensó «Voy a tener que explicar por qué parece que estoy haciendo del dos en un tejado. »
[Imagen: q0yojli.png]
Issei
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30-07-2026, 10:08 PM
La cortina de pigmento seco me envolvió por completo. Durante un instante no vi absolutamente nada; el polvo se me pegó a la ropa, al cabello y hasta al interior de la boca. Maldije entre dientes mientras seguía avanzando a ciegas, atravesando aquella nube. Cuando por fin salí al otro lado, la primera imagen que encontré no fue la del mirón, sino la del pasacalle que estaba cediendo.

Un Hoshigaki, aquel vecino que nos había recibido a gritos, estaba justo debajo demasiado ocupado gritando para darse cuenta de que toda la estructura iba a desplomarse sobre él.

— ... Inútil

Ni siquiera lo pensé, como un civil saliera herido por mi ineptitud iba a tener problemas. La niebla estalló desde mi espalda y me impulsó hacia delante. Alcancé el extremo del pasacalle justo antes de que terminara de romperse, lo sujeté con ambas manos durante un breve instante para frenar la caída y desviarlo hacia un lado antes de soltarlo deliberadamente. La pesada estructura se estrelló contra el empedrado con un estruendo seco, levantando una nube de polvo y astillas... pero lejos del hombre.

No esperé agradecimientos y levanté la vista de inmediato, buscando la silueta que había estado persiguiendo. Nada, solo veía tejados vacíos. Apreté la mandíbula con tanta fuerza que noté cómo rechinaban los dientes.

— Maldita sea... —la oportunidad se me había escapado. 

Salté hasta el tejado donde se encontraba Yocko y la vi agachada con un pequeño cuaderno entre las manos y, sin perder un segundo, levanté ambas manos para comunicarme con ella mediante signos.

─ ¿Hacia dónde ha ido?

Mi mirada siguió recorriendo los tejados incluso mientras esperaba su respuesta. El mirón había desaparecido... pero aún podía quedar un hilo del que tirar.
[Imagen: xd.png]
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31-07-2026, 08:41 PM
La decisión de Issei evitó que la persecución terminara con un civil aplastado. El pasacalle cayó lejos del propietario Hoshigaki, aunque el estruendo sacudió las viviendas cercanas y terminó de llenar la calle de vecinos alarmados. Para cuando el Heizu volvió a levantar la mirada, el mirón ya no aparecía entre los tejados; únicamente quedaban la pintura derramada, las telas desprendidas y la niebla atravesada por el polvo de colores. Yocko, por su parte, había recuperado el cuaderno extraviado durante la huida, conservando la primera prueba física vinculada directamente con el sospechoso.

Sin embargo, la desaparición del fugitivo no significó que hubiera conseguido escapar. La ruta paralela escogida por Yogan lo había colocado delante del taller, justo en la dirección hacia la que el mirón se había desviado para evitar a Issei. Sin conocer la presencia oculta del Terumi, la figura descendió desde los tejados hacia el estrecho callejón y aterrizó sobre la corriente de pintura que había comenzado a escurrirse entre los edificios. Sus pies resbalaron apenas tocaron el suelo; el fugitivo perdió el equilibrio, chocó con violencia contra una pared y terminó tendido entre los recipientes volcados. Cuando intentó incorporarse, la pintura que salpicó el lugar dibujó la posición de Yogan bloqueando la salida, mientras detrás de él comenzaban a escucharse los gritos del propietario y de los vecinos que habían seguido la persecución. Sin una ruta libre y demasiado aturdido para regresar a los tejados, el hombre levantó las manos y dejó de resistirse.

Bajo la capucha no encontraron a una criatura ni a un espíritu de la niebla, sino a un joven del propio barrio que había aprovechado su conocimiento de las viviendas para desplazarse sin ser reconocido. El cuaderno recuperado por Yocko permitió aclarar sus verdaderas intenciones: las páginas no contenían retratos de los habitantes, sino medidas de ventanas, balcones, distancias entre tejados y anotaciones sobre los puntos desde los que podía observarse el interior de cada casa. Cuando las autoridades compararon los dibujos con las fachadas señaladas en las denuncias, comprobaron que el supuesto mirón llevaba varias noches estudiando accesos y rutas de escape para preparar futuros robos. Había permanecido junto a las ventanas para comprobar qué habitaciones estaban ocupadas, cuánto tardaban sus habitantes en reaccionar y por dónde podía retirarse cuando fuera descubierto.

El sospechoso quedó bajo custodia junto con el cuaderno y las anotaciones que demostraban la planificación de los delitos. Aunque el vecindario había terminado bastante más alterado de lo previsto y el taller necesitaría reparar parte de su estructura, ninguno de los habitantes resultó herido. La persecución organizada por el equipo había cerrado las rutas del fugitivo desde tres direcciones distintas: Issei mantuvo la presión y evitó que el propietario fuera alcanzado por el derrumbe, Yogan anticipó la huida y bloqueó la salida elegida, mientras Yocko recuperó la evidencia que permitió demostrar el propósito de los avistamientos. Con la identidad del responsable descubierta, sus intenciones aclaradas y el incidente detenido antes de que pudiera convertirse en una cadena de robos, la misión en el Barrio Hoshigaki quedó completada.
Masashi Kishimoto
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31-07-2026, 10:09 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: El Mirón [Misión D] (TID 14033)
Tipo: Misión Normal · Rango: D
  • Yocko — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp
  • Issei — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp
  • Kyoshiro — Narrador Oficial (80%): 600 Ryos, 0 Tobis, 40 Exp, Pergamino PERG002

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Himawari
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31-07-2026, 10:09 PM
閉
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