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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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  ›   [Misión Simple] [D] El Conflicto de las redes.
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[D] El Conflicto de las redes.
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30-06-2026, 11:33 AM
Día 10 de Verano | Año 150 | Kirigakure no sato

El sol apenas comenzaba a elevarse sobre el horizonte cuando el barrio pesquero de Kirigakure ya rebosaba de actividad. Como cada mañana, el ir y venir de embarcaciones marcaba el inicio de una nueva jornada de trabajo. El sonido de los remos golpeando el agua se mezclaba con el graznido de las gaviotas que sobrevolaban el puerto en busca de algún descuido, mientras el aroma a salitre y pescado fresco impregnaba cada rincón del muelle. Comerciantes acomodaban sus mercancías, marineros descargaban cajas repletas de la captura del día anterior y algunos niños corrían entre los callejones de madera jugando a perseguirse antes de que sus padres los llamaran para ayudar en las labores cotidianas. Sin embargo, aquella rutina se había visto interrumpida por un alboroto que no tardó en atraer la atención de buena parte de los vecinos.

En uno de los extremos del embarcadero, dos pescadores discutían con tal vehemencia que incluso quienes continuaban trabajando dirigían miradas de reojo hacia el origen de los gritos. Frente a frente, separados apenas por un par de pasos, ambos sostenían redes visiblemente deterioradas, llenas de desgarros y agujeros que las volvían prácticamente inútiles para salir a pescar. —¡No vuelvas a señalarme con ese dedo! —vociferó un hombre de complexión robusta, barba entrecana y manos curtidas por décadas de trabajo en el mar —¡Sé perfectamente que fuiste tú! ¡Llevas meses intentando quitarme los mejores lugares de pesca!— Su interlocutor, bastante más joven, apretó los dientes mientras sujetaba su propia red, igualmente dañada. —¿Yo? ¡Mira cómo dejaron la mía! ¿De verdad crees que destrozaría mis herramientas solo para hacerte una broma? Si alguien está intentando perjudicar a otro eres tú.  —

—¡Mentiroso! —,  —¡Viejo testarudo! —  Las voces resonaban por todo el muelle. Un par de hombres intentaron acercarse para calmarlos, pero bastó una mirada cargada de furia por parte de ambos pescadores para que decidieran mantenerse al margen. Nadie quería terminar involucrado en una pelea que, por el momento, solo era verbal. No era la primera vez que aquellos dos hombres discutían. Durante los últimos meses habían competido por vender las mejores capturas del barrio y, aunque nunca habían llegado a las manos, la rivalidad entre ambos era bien conocida entre los habitantes de la zona. Aquella mañana, sin embargo, el ambiente era diferente. La pérdida de sus redes significaba quedarse varios días sin trabajar hasta conseguir repararlas o reunir el dinero suficiente para reemplazarlas. Una mujer de edad avanzada observó la escena desde la puerta de su vivienda antes de negar lentamente con la cabeza.

—Esto terminará mal si nadie hace algo.— Otro vecino suspiró mientras acomodaba unas cajas de madera. —Ya avisaron a la administración de la aldea. Dijeron que enviarían un par de Genin para solucionar el problema antes de que toda esta disputa termine dividiendo al barrio. — La noticia había corrido con rapidez. Los habitantes del puerto conocían bien el valor de la cooperación, una pelea entre pescadores no solo afectaba a quienes participaban en ella, sino también al intercambio de herramientas, a las ventas compartidas e incluso a la confianza entre familias que llevaban generaciones viviendo unas junto a otras. No pasó demasiado tiempo antes de que dos figuras con protectores shinobi fueran divisadas acercándose al muelle. Su sola presencia bastó para que varios curiosos se apartaran, abriéndoles paso entre el pequeño círculo que se había formado alrededor de los pescadores.

Al notar su llegada, ambos hombres comenzaron a hablar casi al mismo tiempo, intentando imponer su versión de los hechos antes que la del otro. —¡Exijo que investiguen lo que hizo este desgraciado! —bramó el hombre mayor mientras levantaba la red rota como si fuera una prueba irrefutable.  —¡No le crean ni una palabra! —replicó el más joven sin perder un segundo —¡Él está buscando un culpable porque no quiere admitir que alguien arruinó también su trabajo!— Las acusaciones se cruzaban una tras otra sin permitir que nadie interviniera. Ninguno parecía dispuesto a escuchar razones, y cuanto más hablaban, más convencidos se mostraban de que el responsable estaba justo frente a ellos. A simple vista, lo único que resultaba evidente era que ambas redes presentaban daños muy similares. Lo demás eran sospechas, resentimientos acumulados y una comunidad expectante que confiaba en que los jóvenes shinobi fueran capaces de descubrir la verdad antes de que un conflicto entre dos pescadores terminara arrastrando consigo la tranquilidad de todo el barrio costero.


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30-06-2026, 09:59 PM
El olor a sal y pescado fue lo primero que noté al acercarme al barrio pesquero. No era precisamente un lugar que me resultara extraño; después de todo, Kirigakure estaba construida alrededor del mar, y tarde o temprano todos terminábamos cruzándonos con sus muelles, sus barcos y su gente. Sin embargo, aquella mañana el ambiente era diferente. Había demasiado ruido para ser una jornada normal, demasiadas voces elevándose por encima del movimiento habitual del puerto.

Había sido asignado a una misión sencilla en apariencia: mediar en una disputa entre pescadores que estaba empezando a escalar más de la cuenta. En teoría, el tipo de trabajo que se resolvía hablando. En la práctica, el tipo de trabajo que se volvía insoportable si la gente se negaba a escuchar razones. No tardé en localizar el problema: Dos pescadores discutían en mitad del embarcadero mientras sostenían unas redes completamente destrozadas. Desde la distancia ya podía ver que ninguno estaba dispuesto a ceder, y por el tono de sus voces parecía que llevaban bastante tiempo acumulando aquella rabia.

Suspiré ligeramente, impaciente. Las disputas entre civiles rara vez eran complicadas de resolver. La mayoría de veces el problema no era encontrar la verdad, sino conseguir que dejaran de comportarse como niños el tiempo suficiente para escucharla. Seguí avanzando sin acelerar el paso, no tenía intención de entrar gritando ni de hacer una demostración innecesaria, pero tampoco pensaba quedarme esperando a que ambos terminaran de lanzarse acusaciones durante media hora. Cuando llegué lo suficientemente cerca, dejé que mi presencia hablara antes que mis palabras. No era algo que hiciera de manera consciente; simplemente estaba acostumbrado a que la gente midiera mejor sus acciones cuando tenía delante a alguien que no parecía dispuesto a tolerar tonterías.

Me detuve frente a ellos y observé primero las redes, después a ellos—. ¿Ya habéis terminado de intentar convencer al puerto entero de quién es más culpable o todavía vais a seguir perdiendo el tiempo? —Mi tono no era especialmente amable, tampoco pretendía serlo. No estaba allí para hacer amigos.

Me agaché ligeramente para revisar una de las redes, pasando los dedos por la zona dañada mientras mantenía la mirada fija en los cortes. No parecía una destrucción hecha al azar. Había algo extraño en cómo estaban rotas, aunque todavía no tenía suficiente información para sacar una conclusión.

Me incorporé y miré a ambos pescadores—. Los dos tenéis la misma historia: vuestra herramienta está destruida y el otro es el culpable. Curioso, teniendo en cuenta que ninguno parece tener una prueba real más allá de que os caéis mal —hice una pausa breve, dejando que mis palabras calaran antes de continuar—. Así que vamos a hacer esto sencillo. Yo voy a investigar qué ha pasado, y vosotros vais a dejar de comportaros como si estuvierais en una pelea de críos. Si alguien ha hecho esto, lo encontraremos. Si ha sido otra cosa, también.

No esperé aprobación ni agradecimientos, de hecho, tampoco los necesitaba. A veces la gente confundía el liderazgo con ser agradable, con intentar que todos se sintieran cómodos. Para mí era mucho más simple: alguien tenía que tomar una decisión cuando los demás estaban demasiado ocupados discutiendo. Y si nadie quería hacerlo, lo haría yo.

Volví a mirar las redes dañadas mientras repasaba mentalmente las posibilidades. Podría ser sabotaje, una disputa que hubiera ido demasiado lejos o incluso algún accidente que ambos estuvieran interpretando de la peor manera posible por su rivalidad. No iba a asumir nada antes de revisar la zona. Aunque, viendo la actitud de ambos, una parte de mí ya imaginaba que, si encontraba al responsable, probablemente tendría que evitar que ellos mismos intentaran encargarse del castigo.

— Ahora decidme exactamente dónde estaban las redes cuando aparecieron así, y esta vez intentad responder sin gritar. No me interesa cuál de los dos tiene más ganas de acusar al otro.

Me quedé esperando la información, con los brazos cruzados y la mirada fija en ellos. No porque quisiera intimidarlos, sino porque si iban a perder mi tiempo, al menos iban a hacerlo siguiendo mis reglas.

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- Irritante
- Líder nato
- Presencia intimidante
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Yukine Sekki
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01-07-2026, 05:02 PM
Yukine por fin había encontrado otro lugar para vivir, un pequeño departamento que el dueño llamaba como "minimalista" pero a ojos de Yukine era mucho más grande que su último departamento, al menos este tenía el baño separado de la cama y con una pequeña zona para ducharse... Aunque al parecer no había agua en las tuberías por los momentos. Si, no era mucho pero era lo que podía pagar y era mejor que el parque público donde tuvo que dormir la última semana para reunir dinero.

Tomar las misiones del tablero era la forma más común de obtener un trabajo rápido y con las especificaciones de tu agrado pero aveces un ninja podía ser solicitado para participar en misiones específicas, ya sea por sus habilidades, disponibilidad, relación con la tarea o sus implicados o por mero castigo. En este caso Yukine había sido solicitado como un "apoyo" para una disputa entre pescadores que se le había ido un poco de tono y aunque la misión encargada no era difícil la administración del Mizukage quería fomentar el trabajo en equipo en distintos genin así que le advirtieron que tendría un compañero.

El gran problema era que no dijeron nombre, ni clan, ni nada, solo que también iría a dicho encargo. Yukine acabaría llegando al muelle con su ropa usual excepto por qué no llevaba su chaqueta verde, había un grupo de personas rodeando a otras que se encontraba discutiendo, el rubio se iba a acercar pero notó a Issei-Esto debe ser una broma ¿Por qué él?-Yukine se acercó con sigilo dejando que Issei entrara al círculo de civiles para poder observar su desempeño esperando lo peor.

¿Cómo van a enviar a un tipo como Issei a una misión como esta? ¿Que hará? ¿Gritarle a todos y repartir golpes hasta que se calmen?-continuó espiando y escuchó lo que diría Issei... Si, no era muy suave con las palabras pero irónicamente trabajó mucho más dócil de lo que esperaba Yukine, quizás podía ser un matón pero al parecer su experiencia siendo el jefe de varias personas le habían dado cierta habilidad nata para liderar y dirigir.

Yukine suspiró y también hizo acto de presencia, pidiendo permiso a la gente para que se hiciera a un lado y así pudiera estar cara a Issei y los pescadores rivales-Les aseguramos que encontraremos una solución a esto. Yo también me encargaré de que mi compañero no sea tan agresivo contra el culpable. Somos una sociedad con leyes y el culpable tendrá lo que merece según la ley-afirmó mientras miraba de reojo a Issei esperando que este no se volviera loco con su presencia.

Virtudes, defectos y pasivas
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03-07-2026, 01:21 AM
Los murmullos que envolvían el muelle comenzaron a disiparse cuando los dos Genin tomaron la palabra. Aunque sus formas diferían notablemente, ambos habían coincidido en lo esencial, antes de señalar a un culpable, era necesario averiguar qué había sucedido realmente. Los dos pescadores, que hasta ese momento parecían dispuestos a continuar gritando hasta quedarse sin voz, guardaron un incómodo silencio durante unos segundos.

El hombre de barba entrecana resopló con fuerza antes de responder al interrogatorio de Issei. —Las dejé donde siempre. En mi bote, amarrado al extremo oeste del embarcadero. Cuando vine al amanecer, estaban así.— Levantó la red una vez más. Desde cerca era evidente que los daños no consistían en un único corte, había numerosos desgarros repartidos a distintas alturas de la malla, algunos más grandes que otros.

El pescador más joven señaló inmediatamente hacia otro pequeño bote situado apenas a unos quince metros. —Las mías estaban allí. También las dejé anoche antes de volver a casa y cuando regresé esta mañana encontré exactamente lo mismo.— Aquella última frase hizo que varios vecinos intercambiaran miradas.

—Es verdad, yo fui de los primeros en llegar y los dos empezaron a gritar casi al mismo tiempo. — comentó un anciano mientras apoyaba ambas manos sobre un bastón de bambú. —Ninguno parecía haber visto al otro durante la noche —añadió una mujer que cargaba una cesta de pescado fresco —Solo comenzaron a acusarse cuando descubrieron los agujeros.— Las palabras de los vecinos no demostraban inocencia, pero sí debilitaban la idea de que alguno hubiera sorprendido al otro cometiendo el supuesto sabotaje.

El hombre mayor, sin embargo, seguía sin ceder. —¡Claro que iba a negarlo! ¡¿Qué clase de idiota admitiría haberlo hecho?! — Estaba decidido en decir que el joven era el culpable de tal situación. —¡Porque no lo hice! —replicó el joven, dando un paso al frente antes de detenerse al recordar la presencia de los shinobi. El ambiente volvió a tensarse por un instante y fue entonces cuando algunos curiosos acercaron ambas redes hasta los Genin para que pudieran examinarlas con mayor comodidad.

Ahora que las tenían frente a ellos, los desperfectos podían apreciarse con mucho más detalle. Los hilos aparecían desgarrados en múltiples direcciones. Algunos extremos estaban deshilachados y retorcidos, como si hubieran soportado una fuerte presión antes de romperse. No existían cortes largos, rectos o uniformes que recordaran al filo de un cuchillo o a una herramienta de pesca, tampoco se apreciaban marcas propias de haber sido arrastradas contra rocas o arrecifes. Entre varios de los nudos permanecían adheridos pequeños restos blanquecinos de origen desconocido. Eran diminutos fragmentos curvos, de apenas unos milímetros, que podían confundirse fácilmente con simples residuos marinos si nadie prestaba demasiada atención.

Mientras los shinobi observaban las redes, un niño que apenas alcanzaría los diez años se abrió paso tímidamente entre los adultos. —Yo...—murmuró con cierta inseguridad. —No molestes a los señores. — Su madre intentó sujetarlo del hombro. —Pero mamá.— Los presentes giraron la cabeza hacia él, ese muchacho tragó saliva antes de continuar. —Esta madrugada vine porque papá salió a pescar muy temprano y vi muchas cosas moviéndose por los tablones del muelle. — Algunos vecinos fruncieron el ceño confundidos y pensando que el niño solo quería llamar la atención.

—¿Cosas? — El niño asintió con energía. —Sí. Eran bajitas y y y hacían mucho ruido con las patas cuando caminaban y luego se metieron cerca de los barcos. — El pequeño hablaba con tanta seguridad que a cualquiera le daba pena sacarlo de ese juicio que había hecho. —¿Animales? —preguntó un comerciante. —No lo sé. Había niebla y todavía estaba oscuro.— El niño se encogió de hombros al responder.

—Los niños imaginan cualquier cosa —bufó uno de los pescadores, restándole importancia, sin embargo, un anciano soltó una breve risa nasal. —No sería la primera vez que aparecen visitantes nocturnos por esta zona cuando hace calor. — La frase quedó flotando en el aire sin mayor explicación. Los vecinos comenzaron nuevamente a intercambiar comentarios entre ellos, mientras los dos pescadores aguardaban con evidente impaciencia una respuesta de los shinobi. Ambos seguían convencidos de tener razón, pero, por primera vez desde que comenzó la discusión, la posibilidad de que hubiese ocurrido algo distinto al sabotaje empezaba a abrirse paso entre las acusaciones. La decisión de aceptar o descartar esas primeras pistas recaía ahora por completo en los dos Genin.
Issei
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07-07-2026, 07:29 PM
Las voces fueron apagándose poco a poco cuando tanto Yukine como yo terminamos de intervenir. Fue entonces cuando escuché la suya a mi lado y giré la cabeza casi por reflejo. En cuanto lo vi, no pude evitar sonreír. Hacía tiempo que no coincidíamos desde aquel combate en la Academia y, por extraño que pudiera parecer, aquella era probablemente la persona que más ganas tenía de volver a encontrarme dentro de la aldea. Di un par de pasos hacia él sin ningún tipo de reparo, como si acabara de cruzarme con un viejo amigo después de demasiado tiempo, aunque ni siquiera me sabía su nombre.

— ¡Rubio! Qué alegría verte. Ya empezaba a preocuparme... Pensaba que igual te habías vuelto un blandengue desde la última vez.

Solté una breve risa antes de cruzarme de brazos, recorriéndolo de arriba abajo con una mirada que rozaba lo inquietante por el interés con el que lo observaba.

— Sigues entrenando, ¿verdad? Más te vale. Sería una pérdida enorme que alguien como tú dejara de hacerse fuerte.

La sonrisa se ensanchó todavía un poco más.

— Tengo muchas ganas de volver a cruzar unos kunais contigo.

No añadí nada más, ya habría tiempo para comprobar cuánto había progresado. Si seguía recorriendo ese camino, volveríamos a encontrarnos tarde o temprano en circunstancias mucho más interesantes que una discusión entre pescadores.

Aparté finalmente la atención de Yukine y me agaché frente a las redes. Pasé los dedos por varios de los desgarros mientras iba recorriendo cada rotura con calma, sin dejarme llevar por las acusaciones que seguían flotando en el ambiente. No tenían el aspecto de haber sido hechas con un arma; los hilos estaban abiertos en distintas direcciones, retorcidos y arrancados por la fuerza, como si algo hubiera tirado de ellos hasta vencer la resistencia de la malla. Entre algunos nudos también encontré pequeños fragmentos blanquecinos adheridos a las fibras. Los recogí entre los dedos y los acerqué a la luz durante unos segundos. No parecían restos de madera, tampoco de roca... había algo extraño en ellos.

Fue entonces cuando la voz insegura de un niño consiguió hacerse un hueco entre los adultos. Continué examinando las redes mientras escuchaba su relato sin interrumpirlo, enlazando mentalmente cada detalle con lo que tenía delante. Cuando terminó, uno de los pescadores bufó, restándole importancia como si no fuera más que la imaginación de un crío.

— Cállate un momento.

Ni siquiera levanté la voz. Bastó con pronunciar aquellas palabras mientras seguía observando los restos atrapados en la red para dejar claro que no tenía el menor interés en escuchar prejuicios.

— Los niños suelen fijarse en cosas que los adultos dejan de mirar precisamente porque creen saberlo todo. Si dice que vio algo, prefiero comprobar primero si tiene razón antes que descartarlo porque sí.

Me incorporé despacio, guardando aquellos pequeños fragmentos entre los dedos mientras dirigía una última mirada hacia las embarcaciones amarradas. Las palabras del muchacho seguían resonando en mi cabeza. Cosas pequeñas, muchas patas, movimiento entre la niebla. Y, sobre todo, escondiéndose cerca de los barcos. Una sonrisa torcida apareció en mi rostro, aquello empezaba a resultar bastante más interesante que una simple pelea de vecinos.

Giré la cabeza hacia Yukine—. Vamos. Si esas "cosas" terminaron escondiéndose bajo los barcos, ahí es donde empezaría yo a buscar.

Sin esperar demasiado, eché a andar directamente hacia las embarcaciones del muelle.
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09-07-2026, 10:26 PM
Ante la aparición de Yukine, Issei se le acercó aparentemente feliz... Raro. El joven Heizu no recordaba el nombre de Yukine y ciertamente no tenía toda la culpa, en aquel primer y actualmente último enfrentamiento ninguno dió su nombre formalmente. En fin, Yukine lo miró con una ceja levantada, esperaba gritos o gruñidos, no imaginó que aquel sujeto le hablara con tanta confianza amigable como si fueran rivales de toda la vida.

Por supuesto que me he vuelto más fuerte. Ya ha pasado bastante tiempo, sería patético continuar en aquel nivel-confesó cruzado de brazos intentando ser alguien orgulloso y reacio a Issei  pero el pelinegro no paraba de sonreírle y además confesó estar deseoso por una revancha. Bueno, al menos esas si eran palabras que Yukine esperaba oír de él-Cuando quieras. Aunque te adelanto que el resultado será el mismo que aquel día-afirmó confiado pero con una ligera sonrisa competitiva, el pelinegro fué un dolor de muelas aquel día pero parecía haber madurado, Yukine sabía explicarlo pero le veía madera para ser alguien con quién competir.

En fin, ambos ninjas se acercaron a revisar las redes mientras oían lo que tenían que decir aquel par de pescadores... Quizás nada de esto hubiera pasado si hubieran guardado las redes en un lugar más seguro, como en sus casas o dentro de los barcos... En el agua obviamente podrían sufrir por algún depredador que aprovechará la comida atrapada y pues, acabara comiéndose también las redes.

Señores, por favor. Ya dijimos que sin discusiones hasta que terminemos la investigación-pediría el muchacho mientras suspiraba, un niño del público dijo algo pero los adultos rápidamente intentaron callarlo, los adultos pueden ser muy crueles contra la inocencia de los niños. Issei sorpresivamente defendió al niño, si, pudo haberlo hecho de forma más respetuosa pero en sí sorprendió a Yukine sus palabras con cierto gramo de sabiduría.

Lo que el niño decía no tenía demasiado sentido aunque obviamente era por culpa de la niebla, aún así Issei parecía convencido de que era una excelente pista-¿Cangrejos gigantes? Podría explicar las redes. Bueno, busquemos ahí entonces-Yukine haría un par de sellos de manos y una burbuja apareció alrededor de su cabeza como un casco de buzo.
✔Aprendida · 05-07-2026
◈Suiton
✦Nivel: Cero
#ID: SUIT003R
◔Coste
15 de Chakra, 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario crea una pequeña burbuja de agua, lo suficientemente grande para proteger una parte de su cuerpo, como la cabeza o una extremidad, utilizándola netamente como defensa. Esta técnica sigue las reglas generales de una defensa, pero al ser de naturaleza Suiton, posee propiedades elementales y evita el contacto directo con la ofensiva mientras no sea superada.

Si el usuario se encuentra sobre una fuente de agua, puede expandir la técnica y envolver todo su cuerpo para protegerse del daño de forma completa. A pesar de estar rodeado de agua, el usuario puede respirar libremente dentro de la burbuja sin dificultad.

✧Efecto
25 (CCK) de Defensa

Sabía que esto sería útil. Yo veré debajo del agua. Tu enfócate en los alrededores del muelle-sugirio Yukine mientras se metía al agua para nadar hasta los barcos por debajo del agua.


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16-07-2026, 02:44 PM
La breve tensión que se había generado entre los dos Genin al reconocerse desapareció tan rápido como había surgido. Para sorpresa de varios vecinos, lejos de entorpecer la investigación, aquel intercambio pareció reforzar la coordinación entre ambos. Bastaron unas pocas palabras para que Issei y Yukine dirigieran su atención nuevamente al problema que los había llevado hasta el puerto.
 
Los pescadores, aunque todavía inquietos, permanecieron en silencio. Ninguno deseaba arriesgarse a recibir otra reprimenda de los shinobi. Siguiendo el razonamiento de Issei, ambos avanzaron hacia el extremo del embarcadero donde permanecían amarradas las pequeñas embarcaciones de pesca. La marea estaba tranquila, el agua golpeaba rítmicamente los pilotes de madera mientras la neblina, ya mucho menos espesa que al amanecer, dejaba pasar la luz del sol sobre la superficie.
 
Yukine tomó la iniciativa. Tras realizar una breve secuencia de sellos, una esfera de agua envolvió su cabeza como si se tratara del casco de un buzo. Sin perder tiempo, descendió por uno de los laterales del muelle y se sumergió bajo las embarcaciones. Desde arriba, Issei comenzó a recorrer lentamente los tablones, observando con atención cada rincón del embarcadero. Los fragmentos blanquecinos encontrados entre las redes seguían en su poder, y ahora sabía exactamente qué clase de marcas debía buscar.
 
No tardó demasiado. Cerca de uno de los pilotes encontró varias pequeñas astillas blanquecinas similares a las incrustadas en las redes. A diferencia de aquellas, estas permanecían sobre la madera húmeda del muelle, mezcladas con restos de algas y escamas de pescado, más adelante aparecieron otras y después otras más. Formaban un rastro irregular que conducía hacia una zona donde los pescadores acostumbraban a limpiar parte de su captura antes de regresar a casa. Allí el olor a pescado era considerablemente más intenso y el suelo conservaba pequeños restos que nadie se había molestado en recoger.
 
Mientras tanto, bajo la superficie, Yukine pudo comprobar que el agua era mucho más clara de lo esperado. Pequeños bancos de peces se apartaban a su paso, ocultándose entre los pilotes cubiertos de algas. Al acercarse a la parte inferior de las embarcaciones observó algo peculiar. Sujetos a la madera mediante sus fuertes pinzas permanecían varios cangrejos de gran tamaño para los estándares habituales de la costa. No eran monstruos ni criaturas extraordinarias, pero sí bastante más robustos de lo que uno esperaría encontrar en aquella zona. Algunos todavía sostenían entre sus pinzas pequeños restos de pescado atrapados entre fibras desgastadas de cuerda. Uno de ellos, al notar la presencia del shinobi, soltó inmediatamente el trozo que sujetaba y desapareció caminando de lado entre las sombras del fondo marino, otros lo imitaron, ocultándose bajo las embarcaciones. Desde la superficie resultaba imposible apreciarlos, sin embargo, había un detalle todavía más revelador.
 
En una vieja cuerda que colgaba desde uno de los barcos podían verse mordidas y desgarros prácticamente idénticos a los que presentaban las redes de los pescadores. Las fibras aparecían abiertas de forma irregular, aplastadas en algunos puntos y arrancadas en otros, exactamente igual que los daños examinados unos minutos antes. Arriba, Issei llegó hasta un cubo olvidado junto al puesto donde normalmente se limpiaban los peces. En su interior quedaban vísceras, espinas y pequeños restos que probablemente llevaban allí desde la jornada anterior. Alrededor del recipiente, sobre la madera húmeda, podían distinguirse numerosas marcas diminutas impresas en el barro y entre los charcos dejados por la marea. Ninguna parecía pertenecer a un calzado humano.
 
Los vecinos observaban desde la distancia, cada vez más intrigados. Los dos pescadores comenzaron a intercambiar miradas de incertidumbre. Las pruebas que iban apareciendo no señalaban a ninguno de ellos, sino a una posibilidad que ninguno había considerado al iniciar la discusión. Aunque todavía quedaba atar los últimos cabos, la investigación empezaba a dibujar una explicación mucho más sencilla que un acto de sabotaje, algo había sido atraído hasta el muelle durante la noche, y todo indicaba que las redes dañadas habían sido una consecuencia accidental de esa visita. Quedaba ahora que los Genin reunieran las evidencias suficientes para convencer a dos hombres cuyo orgullo había hablado mucho antes que su paciencia.


Pruebas.

A lo largo de los post les he dado un total de 14 pruebas para que logren deducir quien o que es el culpable, deben ponerse de acuerdo sobre quien o que es  y luego intentar explicarselo a los dos pescadores para que estos entiendan la situación-
Issei
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19-07-2026, 09:33 AM
Repasé mentalmente todo lo que había encontrado: El rastro de aquellos pequeños fragmentos blanquecinos terminaba justo donde los pescadores limpiaban las capturas y dejaban los restos tirados sin demasiadas preocupaciones. Agaché la vista hacia las marcas impresas sobre la madera húmeda y resoplé por la nariz.

Cada vez me parecía menos probable que aquello fuera un sabotaje. Si alguien hubiera querido destrozar las redes, habría buscado un método mucho más eficiente que ir rompiéndolas poco a poco. Aquello tenía toda la pinta de ser consecuencia de la estupidez humana. Habían dejado comida por todas partes, algo había acudido por la noche atraído por el olor y, en su intento por alcanzar los restos, terminó destrozando las redes que encontraba por el camino.

Solo había un detalle que seguía sin encajarme. Saqué uno de aquellos pequeños fragmentos blancos que me había guardado y lo hice girar entre los dedos. No se parecían a fibras de cuerda ni a simples astillas de madera, había visto suficientes cosas rotas como para distinguirlas.

Esperé a que Yukine regresara desde el agua y, cuando volvió a subir al muelle, me acerqué hasta él con tranquilidad.

— ¿Qué has visto ahí abajo?

Escucharía su explicación sin interrumpirlo. Cangrejos escondidos bajo las embarcaciones, restos de pescado atrapados entre sus pinzas, cuerdas mordidas exactamente igual que las redes... Cuando terminó, permanecí unos segundos en silencio, ordenando las piezas dentro de mi cabeza antes de asentir despacio.

— No creo que haya ningún culpable entre los pescadores... al menos no de la forma en que ellos creen. Han estado dejando las sobras de pescado aquí mismo y esos cangrejos han encontrado un banquete gratuito. Al intentar alcanzar la comida, han acabado destrozando las redes por accidente.

Volví a observar el fragmento blanco entre mis dedos, frunciendo ligeramente el ceño.

— Lo único que todavía no me cuadra es esto. Si todo ha sido obra de los cangrejos... ¿qué demonios son estos trozos? No parecen cuerda ni madera.

Le tendí el fragmento para que también pudiera examinarlo.

— A ver si tú ves algo que se me esté escapando. Me fastidiaría resolver casi todo el rompecabezas y dejar precisamente la última pieza sin colocar.
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25-07-2026, 05:13 PM
Yukine emergió junto a uno de los pilotes del embarcadero con un suave chapoteo. La esfera de agua que rodeaba su cabeza se disipó apenas volvió a tomar pie sobre la superficie de madera. Sacudió parte del agua de sus ropas antes de acercarse a Issei, mientras varios de los curiosos aguardaban expectantes a unos metros de distancia. Su informe no hizo más que confirmar las sospechas que comenzaban a tomar forma.

Bajo las embarcaciones permanecían ocultos numerosos cangrejos costeros de gran tamaño. No eran criaturas especialmente peligrosas, pero sí poseían unas pinzas lo bastante fuertes como para romper cuerdas desgastadas o desgarrar redes cuando estas se interponían entre ellos y el alimento. Algunos incluso seguían sujetando pequeños restos de pescado entre sus pinzas cuando Yukine los encontró, y una vieja amarra de uno de los barcos presentaba exactamente el mismo patrón de desgarros que las redes examinadas minutos atrás.

Las últimas piezas del rompecabezas parecían haber encajado. Los dos pescadores, que habían permanecido observando la investigación desde cierta distancia, comenzaron a acercarse lentamente. El gesto desafiante que ambos habían mostrado al inicio de la misión había dado paso a una expresión mucho más incierta. —¿Entonces? —preguntó finalmente el hombre de barba canosa —¿Encontraron al responsable?— Nadie respondió de inmediato. Fue entonces cuando un joven volvió a fijarse en los pequeños fragmentos blanquecinos que había recogido de las redes. Los sostuvo frente a la luz mientras los hacía girar entre sus dedos. Eran demasiado curvos para pertenecer a una cuerda y demasiado finos para ser simples astillas de madera.

Uno de los ancianos del puerto, que había seguido toda la investigación apoyado sobre su bastón, entrecerró los ojos al verlos. —¿Puedo ver eso, muchacho?— Con permiso de los shinobi, tomó uno de los diminutos fragmentos entre sus dedos curtidos. Apenas necesitó unos segundos para esbozar una leve sonrisa. —Ya decía yo que me resultaban familiares.— Acercó el pequeño trozo a los presentes. —Esto no es madera.— Lo giró ligeramente. —Es un pedazo de caparazón.— Algunos vecinos intercambiaron miradas de sorpresa.

El anciano señaló entonces hacia el agua, donde de vez en cuando podía verse alguna pequeña silueta desplazándose entre los pilotes. —Cuando los cangrejos pelean por la comida o se meten por espacios estrechos, a veces rompen parte de su viejo caparazón. Es bastante común encontrar fragmentos como estos por el muelle durante el verano sobre todo cuando alguien deja desperdicios de pescado tirados por aquí. — El silencio que siguió fue bastante elocuente. El pescador más joven desvió lentamente la vista hacia el cubo repleto de restos olvidados junto a la zona de limpieza, el hombre de barba hizo lo mismo. Ambos parecían recordar perfectamente quién había utilizado aquel lugar por última vez la tarde anterior.

Ninguno habló. Alrededor de ellos, algunos vecinos comenzaron a murmurar entre sí. Varios asintieron con cierta resignación, otros incluso soltaron una breve risa al comprender que toda la disputa había nacido por una conclusión precipitada, las pruebas parecían apuntar en una única dirección. No existía evidencia alguna de un sabotaje deliberado. Las marcas de las redes coincidían con las de la cuerda dañada bajo el agua, los fragmentos encontrados pertenecían al caparazón de los cangrejos y la presencia de restos de pescado abandonados ofrecía una explicación lógica sobre por qué aquellos animales habían invadido el embarcadero durante la noche.

Ahora solo quedaba lo más importante. Los dos pescadores aguardaban frente a los Genin, esperando escuchar el veredicto de quienes habían reunido todas las piezas del incidente. Los vecinos también guardaron silencio, atentos a las palabras de los shinobi. Dependía de Issei y Yukine explicar lo ocurrido, disipar las acusaciones que habían dividido al barrio aquella mañana y encontrar una solución que evitara que el mismo problema volviera a repetirse cuando cayera la próxima noche sobre el puerto de Kirigakure.
Issei
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza60(3)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu12
Sigilo18
495
580
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25-07-2026, 09:20 PM
Permanecí en silencio mientras el anciano examinaba aquel pequeño fragmento blanquecino entre sus dedos. Había llegado convencido de que aquello sería algún resto de alguna herramienta de pesca o a saber qué, pero la respuesta fue mucho más simple de lo que esperaba: Un trozo de caparazón. Parpadeé sorprendido, aquello era curioso. Nunca me había detenido a pensar que los cangrejos pudieran ir desprendiendo partes de su propio caparazón mientras se movían. Bueno... pues ya sabía una cosa más que esa mañana.

Solté un leve resoplido antes de guardar los pequeños fragmentos en mi bolsillo. No había mucho más que investigar, todas las piezas terminaban apuntando exactamente al mismo sitio, y cuanto más lo pensaba, más evidente resultaba que aquellos dos pescadores habían preferido buscar un culpable antes que una explicación. Muy propio de la gente.

Di un paso al frente y paseé la mirada entre ambos hombres y los vecinos que aguardaban expectantes.

— Pues ya lo habéis oído, nadie ha saboteado nada —dije con total tranquilidad—. Los culpables han sido esos cangrejos. Habéis dejado restos de pescado en el muelle, se han acercado a comer y, mientras se abrían paso entre las redes y las amarras, las han destrozado con las pinzas. Los trozos de caparazón, las marcas en las cuerdas... todo encaja.

Hice un pequeño gesto con la cabeza hacia el cubo donde seguían amontonados los desperdicios.

— Si no queréis que vuelva a pasar, dejad de convertir el puerto en un buffet libre para ellos. Limpiad los restos cuando terminéis de trabajar y revisad las amarras de vez en cuando. Es bastante más barato que pasaros otra semana acusándoos mutuamente como idiotas.

Dejé que el silencio hiciera el resto del trabajo. Vi cómo ambos evitaban cruzar la mirada durante unos segundos y tuve que contener una risa. Toda aquella discusión por culpa de unos cangrejos.

— En fin... misión resuelta.

Me di media vuelta sin darle más importancia al asunto y empecé a alejarme del embarcadero, ya había perdido suficiente tiempo allí. Si la próxima vez decidían volver a pelearse, esperaba que al menos antes comprobasen que el enemigo no tuviera ocho patas.
[Imagen: xd.png]
Masashi Kishimoto
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25-07-2026, 09:33 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [D] El Conflicto de las redes. (TID 13789)
Tipo: Misión Normal · Rango: D
  • Issei — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp
  • Yukine — Participante (40%): 200 Ryos, 2 Tobis, 28 Exp
  • Vesper — Narrador Oficial (100%): 750 Ryos, 0 Tobis, 50 Exp, Pergamino PERG002

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
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