30-10-2023, 04:00 AM
Uno, dos tres... ¿Cuatro horas habían pasado ya? El paso del tiempo se le había escapado ya mucho antes de lo que pudo notarlo y prevenirlo, horas que había usado en su totalidad en localizar al pequeño peludo. Waffles, un Borzoi de pelaje negro con pequeñas pintas blancas que hacía de ojos, olfato y manos de una señora mayor que residía en la Aldea Ocultas entre las Hojas.
Dependía completamente del pequeño animal dada la reducción de visión que había desarrollado en su avanzada edad y su incapacidad para realizar cualquier acción física que implicara una ínfima cantidad de esfuerzo. Si veía lo que tenía en frente era un milagro, y aún ahora se preguntaba cómo narices es que esa octogenaria había conseguido escribir el anuncio con márgenes perfectos y una caligrafía envidiable. Ya quisiera él tener la mano que esa señora tenía para la escritura.
El calor era uno de los factores que más empujaban en contra a que la búsqueda se diera bien, y que el sol estuviera en su punto más alto solo exacerbaba esto. Se mantenía pálido frente a las tierras mas áridas como los terrenos que absorbía dentro de sí el País del Viento, pero el País del Fuego conseguía una temperatura promedio que era, para Yukine, lo suficiente para ser molesta. No solo agrandaba la dificultad de pensar racionalmente sin que sus pensamientos se desviaran a un buen tazón de cualquier comida que fuese 70% hielo con algo más, sino también hacía reconsiderar a los aldeanos el salir de sus cómodos hogares con aire acondicionado en primer lugar. Si no tenía a quién preguntar por pistas, de menos valía que se esforzara por dar con el pobre animal que no había vuelto a casa.
-¡Ah! Disculpe, ¿ha visto a este perro?- Preguntó Yukine nuevamente mientras levantaba un cartel del animal en dirección al interrogado, recibiendo su cuadragésimo "No, disculpa." de su pequeña desventura. Inevitable, sacó un suspiro completamente carente de energías o ánimo alguno. Se rascó la nuca con la mano en acto inconsciente de exteriorizar la frustración que sentía con respecto a la búsqueda, e intentó reconsiderar si valía la pena continuar con esto. Si bien la paga no lo valía en lo absoluto, le partía el corazón tener que volver a casa de la señora y decirle que no había conseguido nada para luego dejarla con su problema. -Espero que algo suceda para bien muy pronto, por suerte o lo que sea... O al menos que aparezca alguien con un kilo de hielo que ponerme en la cabeza.- Bromeó, intentando restarle importancia a la negatividad de la situación.
Dependía completamente del pequeño animal dada la reducción de visión que había desarrollado en su avanzada edad y su incapacidad para realizar cualquier acción física que implicara una ínfima cantidad de esfuerzo. Si veía lo que tenía en frente era un milagro, y aún ahora se preguntaba cómo narices es que esa octogenaria había conseguido escribir el anuncio con márgenes perfectos y una caligrafía envidiable. Ya quisiera él tener la mano que esa señora tenía para la escritura.
El calor era uno de los factores que más empujaban en contra a que la búsqueda se diera bien, y que el sol estuviera en su punto más alto solo exacerbaba esto. Se mantenía pálido frente a las tierras mas áridas como los terrenos que absorbía dentro de sí el País del Viento, pero el País del Fuego conseguía una temperatura promedio que era, para Yukine, lo suficiente para ser molesta. No solo agrandaba la dificultad de pensar racionalmente sin que sus pensamientos se desviaran a un buen tazón de cualquier comida que fuese 70% hielo con algo más, sino también hacía reconsiderar a los aldeanos el salir de sus cómodos hogares con aire acondicionado en primer lugar. Si no tenía a quién preguntar por pistas, de menos valía que se esforzara por dar con el pobre animal que no había vuelto a casa.
-¡Ah! Disculpe, ¿ha visto a este perro?- Preguntó Yukine nuevamente mientras levantaba un cartel del animal en dirección al interrogado, recibiendo su cuadragésimo "No, disculpa." de su pequeña desventura. Inevitable, sacó un suspiro completamente carente de energías o ánimo alguno. Se rascó la nuca con la mano en acto inconsciente de exteriorizar la frustración que sentía con respecto a la búsqueda, e intentó reconsiderar si valía la pena continuar con esto. Si bien la paga no lo valía en lo absoluto, le partía el corazón tener que volver a casa de la señora y decirle que no había conseguido nada para luego dejarla con su problema. -Espero que algo suceda para bien muy pronto, por suerte o lo que sea... O al menos que aparezca alguien con un kilo de hielo que ponerme en la cabeza.- Bromeó, intentando restarle importancia a la negatividad de la situación.