Como fuera, Kaname se había movido a la que había sido asignada su habitación. Adán parecía haber retornado a sus oficios y ella ahora podría dedicarse a entrenar un poco más o a conocer un poco mejor a los integrantes de la organización. Un vez en aquel lugar, se desprendió de sus ropas y se dio un baño, le aterraba la idea de sentirse sucia o sudorosa, siempre prefería estar completamente aseada, por lo que se vistió con su ropa habitual y salió a andar por los pasillos de la base.
Era un territorio bastante amplio y aunque habría podido estar antes allí, y a pesar de eso, sentía que aquel espacio creía con los días. Encontraba cosas nuevas siempre o nuevas salidas al exterior que normalmente no estaban. Una de ellas parecía ser una especie de balcón, así que sin esperar mucho más se acercó ahí.
El espacio en el que estaba podría decirse, era como una ventana de la base, parecía ser el balcón de un enorme castillo. Desde ahí, podía divisarse el horizonte perfectamente con el sol poniente y sin nubes pintando la tarde con colores excepcionales. Uno que otro pájaro pasaba por ahí atravesando como si nada la barrera que ocultaba la base y claro, también había espacio para alguien más en aquel balcón.
Kaname empezaría una especie de meditación en la que se confrontaba con la inmensidad del lugar que tenía en frente, con la magnitud del universo y claro, se reconocía y reconocía su avance como kunoichi. ¿Cuál era sin embargo su próxima ficha a mover? Estaba un poco perdida en sus pensamientos así que, en ese momento, cualquiera podría meterle un buen susto.
—Y si... emprendo el camino hacia esa nueva técnica ¿podría ganarme su aprobación?— era evidente que aquel pensamiento se había escapado por la forma tan delicada y perdida en que lo había dicho, apenas audible para ella.
![[Imagen: Firma-Kaname.jpg]](https://i.ibb.co/JcBW6fk/Firma-Kaname.jpg)