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		<title><![CDATA[Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto - Pais de la Tierra]]></title>
		<link>https://shinobigaiden.net/</link>
		<description><![CDATA[Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto - https://shinobigaiden.net]]></description>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2026 12:25:26 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[No seas entrometido]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13282</link>
			<pubDate>Fri, 02 Aug 2024 11:52:01 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=373">Kano</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13282</guid>
			<description><![CDATA[Día caluroso y pesado, así se podía distinguir el ambiente que se vivía en una pequeña zona que se encontraba cerca de los límites del país de la tierra. El sol iluminaba con una intensidad que realmente era algo irreal, o al menos así era para el joven Kano. Este último había estado viajando por toda la nación, esto por decisión propia y para conocer el mundo como tal, además de poder conocer a alguien más de su propio clan - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que calor...</span></span> - su voz denotaba total cansancio, cosa que también se podía revelar con total seguridad en su forma de caminar algo tosca y lenta. Era extraño en él, que se supone que es un muchacho enérgico y que además estaba en la flor de la juventud, pero eso no quitaba que también se podía llegar a cansar, más teniendo en cuenta que el clima no era el más favorecedor. <br />
<br />
Su vestimenta era la usual, lo cual era un problema, pues el tener una franela negra y una chaqueta clara le hacía tener calor, aunque viéndolo desde otro punto de vista, sus pantalones anchos le hacían sentir algo de comodidad. Sus botas negras le ayudaban a pisar con firmeza el caluroso suelo de tierra y rocas, revelando así que el ronin estaba transitando a través de un sendero simple que constaba de un camino de tierra recto de un metro y medio de anchura.  A su derecha se encontraba una pared de roca  de tres metros de altura que estaba presente durante todo el camino, cosa que, además, hacía mucho contraste con el lado izquierdo que parecía ser una especie de linda y plana pradera donde se podría algún que otro animal. Su vista y caminar revelaban que se dirigía hacia el sureste, aunque el pelinegro no tenía muy en claro esto, siendo que por su mente solo estaba la posibilidad de llegar a un supuesto poblado que le habían dicho que estaba en esa dirección. <br />
<br />
Por un momento se llegó a sentir totalmente burlado, pues ya tenía varios minutos caminando, y la verdad es que no había podido ver siquiera a nadie... ni siquiera una casa o lugar para comer. Sus ojos, más que cansados, se mostraban algo decepcionados, pensando en que quizás no debía irse por ese camino - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Igual, ¿Qué iba a saber yo qué estaría más lejos?</span></span></span> - comentó inocentemente para sí mismo, cayendo en cuenta que tal vez no le quedaba otra opción. Lo más práctico para él en ese momento era seguir con el camino, pues sabía que en algún momento llegaría a su destino. <br />
<br />
No quedaba de otra, así que sin quedarse corto y con algo de pesadez, continuó su caminata hasta que hubo un momento en particular en que sus ojos se abrieron un poco más, esto debido a que habían divisado a lo lejos algo en particular. - <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Eso es una persona?</span></span></span> - ese fue su pensamiento al instante, y es que si su mente no le estaba jugando en contra, él estaba viendo a unos cuantos metros de distancia a alguien que se encontraba tirado en el suelo. No dijo nada y apresuró su paso para poder ayudar en lo que pudiese. Al irse acercando pudo ir notando que se traba de una fémina de cabellos negros y facciones que la delataban como alguien de unos treinta años de edad. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Oiga está bien?</span></span> - preguntó tonta e inocentemente Kano al acercarse. Posó su rodilla izquierda en el suelo para poder agacharse y usar su diestra para tomar la cabeza de la mujer - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡Despierte!</span></span> - su tono estaba cada vez más alarmado de lo normal, cosa que era normal para cualquiera. Comenzó a mover la un poco la cabeza de la mujer, hasta que se dio cuenta de que esta comenzó a moverse y se mantuvo atento. No obstante, apenas ella abrió los ojos con suavidad y vio a nuestro protagonista, solo pudo pegar un grito de miedo - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Ah!</span> - era algo extraño, pero podía prestarse para malentendidos si alguien llegaba a ver esa escena por casualidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Día caluroso y pesado, así se podía distinguir el ambiente que se vivía en una pequeña zona que se encontraba cerca de los límites del país de la tierra. El sol iluminaba con una intensidad que realmente era algo irreal, o al menos así era para el joven Kano. Este último había estado viajando por toda la nación, esto por decisión propia y para conocer el mundo como tal, además de poder conocer a alguien más de su propio clan - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que calor...</span></span> - su voz denotaba total cansancio, cosa que también se podía revelar con total seguridad en su forma de caminar algo tosca y lenta. Era extraño en él, que se supone que es un muchacho enérgico y que además estaba en la flor de la juventud, pero eso no quitaba que también se podía llegar a cansar, más teniendo en cuenta que el clima no era el más favorecedor. <br />
<br />
Su vestimenta era la usual, lo cual era un problema, pues el tener una franela negra y una chaqueta clara le hacía tener calor, aunque viéndolo desde otro punto de vista, sus pantalones anchos le hacían sentir algo de comodidad. Sus botas negras le ayudaban a pisar con firmeza el caluroso suelo de tierra y rocas, revelando así que el ronin estaba transitando a través de un sendero simple que constaba de un camino de tierra recto de un metro y medio de anchura.  A su derecha se encontraba una pared de roca  de tres metros de altura que estaba presente durante todo el camino, cosa que, además, hacía mucho contraste con el lado izquierdo que parecía ser una especie de linda y plana pradera donde se podría algún que otro animal. Su vista y caminar revelaban que se dirigía hacia el sureste, aunque el pelinegro no tenía muy en claro esto, siendo que por su mente solo estaba la posibilidad de llegar a un supuesto poblado que le habían dicho que estaba en esa dirección. <br />
<br />
Por un momento se llegó a sentir totalmente burlado, pues ya tenía varios minutos caminando, y la verdad es que no había podido ver siquiera a nadie... ni siquiera una casa o lugar para comer. Sus ojos, más que cansados, se mostraban algo decepcionados, pensando en que quizás no debía irse por ese camino - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Igual, ¿Qué iba a saber yo qué estaría más lejos?</span></span></span> - comentó inocentemente para sí mismo, cayendo en cuenta que tal vez no le quedaba otra opción. Lo más práctico para él en ese momento era seguir con el camino, pues sabía que en algún momento llegaría a su destino. <br />
<br />
No quedaba de otra, así que sin quedarse corto y con algo de pesadez, continuó su caminata hasta que hubo un momento en particular en que sus ojos se abrieron un poco más, esto debido a que habían divisado a lo lejos algo en particular. - <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Eso es una persona?</span></span></span> - ese fue su pensamiento al instante, y es que si su mente no le estaba jugando en contra, él estaba viendo a unos cuantos metros de distancia a alguien que se encontraba tirado en el suelo. No dijo nada y apresuró su paso para poder ayudar en lo que pudiese. Al irse acercando pudo ir notando que se traba de una fémina de cabellos negros y facciones que la delataban como alguien de unos treinta años de edad. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Oiga está bien?</span></span> - preguntó tonta e inocentemente Kano al acercarse. Posó su rodilla izquierda en el suelo para poder agacharse y usar su diestra para tomar la cabeza de la mujer - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡Despierte!</span></span> - su tono estaba cada vez más alarmado de lo normal, cosa que era normal para cualquiera. Comenzó a mover la un poco la cabeza de la mujer, hasta que se dio cuenta de que esta comenzó a moverse y se mantuvo atento. No obstante, apenas ella abrió los ojos con suavidad y vio a nuestro protagonista, solo pudo pegar un grito de miedo - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Ah!</span> - era algo extraño, pero podía prestarse para malentendidos si alguien llegaba a ver esa escena por casualidad.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Carmín Amanecer]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13266</link>
			<pubDate>Sat, 27 Jul 2024 17:11:03 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=352">Kaito Sarutobi Viejo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13266</guid>
			<description><![CDATA[El sol todavía no asomaba en el horizonte y aún así una intensa luz carmesí lo pintaba. Eran las 6 de la mañana, aproximadamente. Riku se acercó a cumplir su misión en la pastelería de Iwagakure, que a medida que se acercaba, sus fosas nasales se inundaban del aroma de los distintos pasteles que se acababan de hornear allí. Esperó en la puerta a sus demás colegas de misión, que debían distribuirlo hacia las pequeñas aldeas de la zona. El aroma era tan atractivo que la idea de abandonar la misión y sentarse en el cordón de la vereda a comer las delicias y tomar un poco de café no le parecía a Riku para nada desagradable, pero la labor era la labor. Sólo esperaba que sus colegas pensaran de la misma forma y que pudieran mantener la compostura hasta que la última miga de pasteles hubiera sido entregada a su comprador.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sol todavía no asomaba en el horizonte y aún así una intensa luz carmesí lo pintaba. Eran las 6 de la mañana, aproximadamente. Riku se acercó a cumplir su misión en la pastelería de Iwagakure, que a medida que se acercaba, sus fosas nasales se inundaban del aroma de los distintos pasteles que se acababan de hornear allí. Esperó en la puerta a sus demás colegas de misión, que debían distribuirlo hacia las pequeñas aldeas de la zona. El aroma era tan atractivo que la idea de abandonar la misión y sentarse en el cordón de la vereda a comer las delicias y tomar un poco de café no le parecía a Riku para nada desagradable, pero la labor era la labor. Sólo esperaba que sus colegas pensaran de la misma forma y que pudieran mantener la compostura hasta que la última miga de pasteles hubiera sido entregada a su comprador.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pacto] El Halcón Milenario]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13239</link>
			<pubDate>Wed, 17 Jul 2024 21:37:03 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=372">Kurami</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13239</guid>
			<description><![CDATA[El sonido de la tierra chocando con la suela los zapatos de la pelinegra resonaba en el ambiente, siendo este el único sonido que se alcanzaba a escuchar. La luz de la luna era la única iluminación presente en el camino de Kurami, quien había decidido salir de Iwagakure por unos días con la cuestión de relajarse un poco y alejarse por unos instantes de su estresante vida. Su andar, lento pero decidido, llevo a la Origami hasta un lugar despejado, rodeado apenas por unos pocos árboles con pocas hojas.<br />
<br />
En el borde de esta zona, había un pequeño tronco talado, su estructura era firme y liza, era perfecto para poder sentarse sin incomodidades. La mirada carmesí de Kurami se enfocó en aquel tronco, y sin pensarlo dos veces, decidió ir hasta él y tomar asiento para comenzar con un pequeño descanso. Realmente no tenía miedo de que algún ladrón o ninja pudiera aparecer, ella nunca tiene miedo aparentemente y si se llegaba a suscitar un combate en medio de la noche, ella lucharía sin problemas, después de todo, para eso entrenaba.<br />
<br />
Un leve suspiro salió de los labios de la pelinegra, su mente empezó a recordar aquellos momentos en los que tenía a sus padres cerca de ella, protegiéndola y amándola. También se preguntaba por qué habían muerto, porqué le tuvo que tocar a ella, el vivir sin sus padres, sin esa guía que muchos necesitan. Ahora estaba viviendo con personas que parecían no sentir nada de aprecio por ella, siempre regañándola y dándole estrictas órdenes que ella se veía obligada a cumplir. A Kurami realmente le gustaba servir a la Aldea, pero le daba asco el hecho de saber que sus servicios en ocasiones eran de gran ayuda para incrementar el poderío del Imperio, el Imperio que le había arrebatado a sus padres.<br />
<br />
Prácticamente estaba sola, sin nadie con quien hablar. Era cierto que en el camino de ninja había hecho conexiones con otros ninjas, fueran de Iwagakure o no, pero realmente ninguno era muy cercano a ella como para que la pelinegra quisiera abrirse a ellos y contarles sus problemas. Debido a eso, llevaba tiempo pensando que talvez necesitaba de un amigo, y que mejor opción que un compañero animal, alguien que estaría con ella en las buenas y en las malas, aunque ciertamente, aquel animal no podía abandonarla hasta que alguno de los dos murieran, pero Kurami de verdad quería un amigo cercano, alguien en quien confiar.<br />
<br />
Con eso en mente, la Origami se levantó de su asiento generado por la naturaleza y elevó sus manos a la altura de su pecho, suspiró y lentamente empezó a moverlas, entrelazando sus dedos de forma maestra hasta que luego de algunos segundos, su tanda de sellos manuales estaba finalizada, solo faltaba entregar un poco de su sangre. Su dedo pulgar fue llevado hasta la tsuka de la Katana que estaba enfundada en su cintura, la tomó y desenvainó levemente la hoja, colocando su dedo en la hoja para ocasionar un corte no tan profundo que la haría sangrar.<br />
<br />
Con el dedo sangrante y sus sellos realizados, Kurami se agachó y dio un ligero golpe con la mano abierta al suelo de tierra frente a ella, de su golpe, una serie de Kanjis se dispersaron hasta crear una especie de círculo. De pronto, una pequeña nube de humo se creó en medio de toda la escritura con símbolos. La pelinegra estaba levemente asombrada, no se esperaba que en su primera vez usando el Jutsu de Invocación, un animal fuera a aparecer pata atender su llamado, pero claro, ella aún no sabía que tenía que pasar una pequeña prueba para poder generar ese lazo que tanto buscaba con el animal.<br />
<br />
De la nube, un gran halcón con un plumaje de un vivo color anaranjado salió, mirando fijamente a la Kunoichi de la Roca con sus pupilas negras, rodeadas por un globo ocular que hacia juego con el color de su plumaje. Kurami tragó saliva y antes de pudiera hablar, el halcón anaranjado de nombre aún desconocido alzó levemente su pluma, indicándole que debía callar por el momento. El animal volador carraspeó levemente su garganta antes de comenzar a hablar. <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— Dachi… Ese es mi nombre, Buenas Noches por cierto —</span>. Dijo el ave en un tono bastante formal y amistoso.<br />
<br />
Dachi se quedó observando a los ojos de Kurami directamente, esperando a que la contraria empezara a hablar. La chica tragó algo de saliva y luego de un leve suspiro decidió levantarse y comenzar con su presentación. <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">— Kurami Origami de Iwagakure, un gusto en conocerte —</span>.<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> — El gusto es mío, Kunoichi de Iwagakure. Bien… Supongo tu llamado no es casualidad… Quieres firmar un pacto con las aves… ¿cierto? —</span>. La recién ascendida a Chunin asintió con la cabeza de forma decidida, a este gesto, el halcón lo replicó y comenzó a moverse de lado a lado.<br />
<br />
<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— De acuerdo, entonces vamos a la prueba, bastante sencilla comparada con la prueba que suele hacer nuestro maestro de pacto… —</span>. <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">— Espera, ¿prueba? No sabía nada de eso… Pensé que solo te invocada y firmaba cuanto antes —</span>. El halcón, a pesar de ser alguien de carácter formal, quería romper en risa, era la primera vez en toda su vida que conocía a un Ninja que pensaba de la forma como Kurami lo hacía. Pero no lo hizo, en su lugar decidió explicarle a la pelinegra como era todo el proceso, que si bien era sencillo, nunca estaba de más una bonita explicación.<br />
<br />
<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— Verás, cuando tu realizas el Jutsu de Invocación, un animal, como yo, aparece frente a ti. El animal se encarga de entregar pistas a los aspirantes para encontrar a nuestro maestro de pacto y que sea él quien haga la prueba, pero nuestro maestro está… algo ocupado, así que seré yo quien te haga la prueba. Una vez la cumplas, podrás firmar, ¿entendido? —</span>. De forma decidida, Kurami asintió con la cabeza, empezó a hacer movimientos para aflojar sus músculos y poder comenzar de una vez con la dichosa prueba, estaba bastante ansiosa por cumplirla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sonido de la tierra chocando con la suela los zapatos de la pelinegra resonaba en el ambiente, siendo este el único sonido que se alcanzaba a escuchar. La luz de la luna era la única iluminación presente en el camino de Kurami, quien había decidido salir de Iwagakure por unos días con la cuestión de relajarse un poco y alejarse por unos instantes de su estresante vida. Su andar, lento pero decidido, llevo a la Origami hasta un lugar despejado, rodeado apenas por unos pocos árboles con pocas hojas.<br />
<br />
En el borde de esta zona, había un pequeño tronco talado, su estructura era firme y liza, era perfecto para poder sentarse sin incomodidades. La mirada carmesí de Kurami se enfocó en aquel tronco, y sin pensarlo dos veces, decidió ir hasta él y tomar asiento para comenzar con un pequeño descanso. Realmente no tenía miedo de que algún ladrón o ninja pudiera aparecer, ella nunca tiene miedo aparentemente y si se llegaba a suscitar un combate en medio de la noche, ella lucharía sin problemas, después de todo, para eso entrenaba.<br />
<br />
Un leve suspiro salió de los labios de la pelinegra, su mente empezó a recordar aquellos momentos en los que tenía a sus padres cerca de ella, protegiéndola y amándola. También se preguntaba por qué habían muerto, porqué le tuvo que tocar a ella, el vivir sin sus padres, sin esa guía que muchos necesitan. Ahora estaba viviendo con personas que parecían no sentir nada de aprecio por ella, siempre regañándola y dándole estrictas órdenes que ella se veía obligada a cumplir. A Kurami realmente le gustaba servir a la Aldea, pero le daba asco el hecho de saber que sus servicios en ocasiones eran de gran ayuda para incrementar el poderío del Imperio, el Imperio que le había arrebatado a sus padres.<br />
<br />
Prácticamente estaba sola, sin nadie con quien hablar. Era cierto que en el camino de ninja había hecho conexiones con otros ninjas, fueran de Iwagakure o no, pero realmente ninguno era muy cercano a ella como para que la pelinegra quisiera abrirse a ellos y contarles sus problemas. Debido a eso, llevaba tiempo pensando que talvez necesitaba de un amigo, y que mejor opción que un compañero animal, alguien que estaría con ella en las buenas y en las malas, aunque ciertamente, aquel animal no podía abandonarla hasta que alguno de los dos murieran, pero Kurami de verdad quería un amigo cercano, alguien en quien confiar.<br />
<br />
Con eso en mente, la Origami se levantó de su asiento generado por la naturaleza y elevó sus manos a la altura de su pecho, suspiró y lentamente empezó a moverlas, entrelazando sus dedos de forma maestra hasta que luego de algunos segundos, su tanda de sellos manuales estaba finalizada, solo faltaba entregar un poco de su sangre. Su dedo pulgar fue llevado hasta la tsuka de la Katana que estaba enfundada en su cintura, la tomó y desenvainó levemente la hoja, colocando su dedo en la hoja para ocasionar un corte no tan profundo que la haría sangrar.<br />
<br />
Con el dedo sangrante y sus sellos realizados, Kurami se agachó y dio un ligero golpe con la mano abierta al suelo de tierra frente a ella, de su golpe, una serie de Kanjis se dispersaron hasta crear una especie de círculo. De pronto, una pequeña nube de humo se creó en medio de toda la escritura con símbolos. La pelinegra estaba levemente asombrada, no se esperaba que en su primera vez usando el Jutsu de Invocación, un animal fuera a aparecer pata atender su llamado, pero claro, ella aún no sabía que tenía que pasar una pequeña prueba para poder generar ese lazo que tanto buscaba con el animal.<br />
<br />
De la nube, un gran halcón con un plumaje de un vivo color anaranjado salió, mirando fijamente a la Kunoichi de la Roca con sus pupilas negras, rodeadas por un globo ocular que hacia juego con el color de su plumaje. Kurami tragó saliva y antes de pudiera hablar, el halcón anaranjado de nombre aún desconocido alzó levemente su pluma, indicándole que debía callar por el momento. El animal volador carraspeó levemente su garganta antes de comenzar a hablar. <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— Dachi… Ese es mi nombre, Buenas Noches por cierto —</span>. Dijo el ave en un tono bastante formal y amistoso.<br />
<br />
Dachi se quedó observando a los ojos de Kurami directamente, esperando a que la contraria empezara a hablar. La chica tragó algo de saliva y luego de un leve suspiro decidió levantarse y comenzar con su presentación. <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">— Kurami Origami de Iwagakure, un gusto en conocerte —</span>.<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> — El gusto es mío, Kunoichi de Iwagakure. Bien… Supongo tu llamado no es casualidad… Quieres firmar un pacto con las aves… ¿cierto? —</span>. La recién ascendida a Chunin asintió con la cabeza de forma decidida, a este gesto, el halcón lo replicó y comenzó a moverse de lado a lado.<br />
<br />
<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— De acuerdo, entonces vamos a la prueba, bastante sencilla comparada con la prueba que suele hacer nuestro maestro de pacto… —</span>. <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">— Espera, ¿prueba? No sabía nada de eso… Pensé que solo te invocada y firmaba cuanto antes —</span>. El halcón, a pesar de ser alguien de carácter formal, quería romper en risa, era la primera vez en toda su vida que conocía a un Ninja que pensaba de la forma como Kurami lo hacía. Pero no lo hizo, en su lugar decidió explicarle a la pelinegra como era todo el proceso, que si bien era sencillo, nunca estaba de más una bonita explicación.<br />
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<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— Verás, cuando tu realizas el Jutsu de Invocación, un animal, como yo, aparece frente a ti. El animal se encarga de entregar pistas a los aspirantes para encontrar a nuestro maestro de pacto y que sea él quien haga la prueba, pero nuestro maestro está… algo ocupado, así que seré yo quien te haga la prueba. Una vez la cumplas, podrás firmar, ¿entendido? —</span>. De forma decidida, Kurami asintió con la cabeza, empezó a hacer movimientos para aflojar sus músculos y poder comenzar de una vez con la dichosa prueba, estaba bastante ansiosa por cumplirla.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Rebeldía de pensar diferente]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13165</link>
			<pubDate>Thu, 20 Jun 2024 22:40:32 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=514">Defton.</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13165</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"> <br />
<span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">El atardecer se desvanecía lentamente, como si el cielo mismo se resistiera a dejar ir los tonos cálidos que lo habían pintado. Naranja y violeta se entremezclaban como si se tratase de la paleta de un pintor que busca el color perfecto para su obra.  Defton observaba la escena desde uno de los edificios mas altos de la zona oeste de la ciudad. su mirada fija en el horizonte, absorto por el momento que parecía ser especial. A su lado,  un par de niños jugaban con un viejo perro llamado oketsu, un fiel compañero de pelaje enmarañado, que habría vivido toda su vida entre los mineros que residían por esa zona ganándose el cariño de grandes y chicos por igual.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">La aldea de Iwagakure se extendía ante defton, sus edificios de piedra y techos de tejas formando un mosaico irregular. Las luces comenzaban a encenderse en las ventanas, y el aroma a comida cocinándose se mezclaba con el humo del carbón que flotaba en el aire. Recordó su infancia en estas calles, cuando la guerra aún no había dejado su huella en cada rincón, o mas bien, cuando su corta edad no le permitía saber todo lo que tiempo después descubrió y que asi mismo, pronto descubrirían aquellos niños que jugaban con oketsu, inocentes de todo a su alrededor.</span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">—</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #ffa339;" class="mycode_color">¿Qué nos deparará el futuro, querido Defton?</span></span><span style="color: #888888;" class="mycode_color"> —susurró, como si las palabras pudieran escapar del viento y encontrar respuesta en el crepúsculo.</span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">El Genin se ajustó la bandana de la aldea en la frente. La tela áspera le recordaba su deber, su papel como parte de ese sistema que él mismo cuestionaba. Pero no era solo un engranaje más; tenía una misión personal. No quería ser un simple agente del gobierno, sino alguien capaz de cambiar las cosas desde adentro.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">El perro se movió inquieto, olfateando el aire. Pronto todos se quedaron absortos en el cielo, el tiempo parecio detenerse.  Defton sonrió. A veces, la paz se encontraba en los momentos más inesperados. Quizás no todo estaba perdido en esta tierra llena de desgracia. Quizás, con determinación y valentía, podría generar un cambio real.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">Se levantó de aquel techo y se dirigió hacia la aldea. Los niños seguían jugando, ajenos a las preocupaciones de los adultos. Mientras caminaba por los techos de la aldea, aquel genin se prometió a sí mismo que protegería la inocencia de aquellos niños, que lucharía por un futuro mejor. No por venganza ni odio, sino por amor a su hogar y a quienes lo habitaban.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">El sol se ocultó por completo, y las estrellas comenzaron a brillar en el cielo nocturno. Defton caminó hacia las afueras de la aldea, listo para enfrentar lo que viniera. El sistema podía estar corrompido, pero él sería la chispa que encendería la llama del cambio. por ahora, solo debía patrullar a las afueras de la ciudad.  <br />
 </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Y así, bajo la mirada atenta del perro y la promesa silenciosa del atardecer, Defton se adentró en las sombras, decidido a escribir su propia historia en los añales de Iwagakure.<br />
<br />
Para cuando anocheció por completo, se encontraba  investigando algunas cuevas a escasos kilometros de la aldea.</span></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"> <br />
<span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">El atardecer se desvanecía lentamente, como si el cielo mismo se resistiera a dejar ir los tonos cálidos que lo habían pintado. Naranja y violeta se entremezclaban como si se tratase de la paleta de un pintor que busca el color perfecto para su obra.  Defton observaba la escena desde uno de los edificios mas altos de la zona oeste de la ciudad. su mirada fija en el horizonte, absorto por el momento que parecía ser especial. A su lado,  un par de niños jugaban con un viejo perro llamado oketsu, un fiel compañero de pelaje enmarañado, que habría vivido toda su vida entre los mineros que residían por esa zona ganándose el cariño de grandes y chicos por igual.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">La aldea de Iwagakure se extendía ante defton, sus edificios de piedra y techos de tejas formando un mosaico irregular. Las luces comenzaban a encenderse en las ventanas, y el aroma a comida cocinándose se mezclaba con el humo del carbón que flotaba en el aire. Recordó su infancia en estas calles, cuando la guerra aún no había dejado su huella en cada rincón, o mas bien, cuando su corta edad no le permitía saber todo lo que tiempo después descubrió y que asi mismo, pronto descubrirían aquellos niños que jugaban con oketsu, inocentes de todo a su alrededor.</span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">—</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #ffa339;" class="mycode_color">¿Qué nos deparará el futuro, querido Defton?</span></span><span style="color: #888888;" class="mycode_color"> —susurró, como si las palabras pudieran escapar del viento y encontrar respuesta en el crepúsculo.</span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">El Genin se ajustó la bandana de la aldea en la frente. La tela áspera le recordaba su deber, su papel como parte de ese sistema que él mismo cuestionaba. Pero no era solo un engranaje más; tenía una misión personal. No quería ser un simple agente del gobierno, sino alguien capaz de cambiar las cosas desde adentro.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">El perro se movió inquieto, olfateando el aire. Pronto todos se quedaron absortos en el cielo, el tiempo parecio detenerse.  Defton sonrió. A veces, la paz se encontraba en los momentos más inesperados. Quizás no todo estaba perdido en esta tierra llena de desgracia. Quizás, con determinación y valentía, podría generar un cambio real.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">Se levantó de aquel techo y se dirigió hacia la aldea. Los niños seguían jugando, ajenos a las preocupaciones de los adultos. Mientras caminaba por los techos de la aldea, aquel genin se prometió a sí mismo que protegería la inocencia de aquellos niños, que lucharía por un futuro mejor. No por venganza ni odio, sino por amor a su hogar y a quienes lo habitaban.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font">El sol se ocultó por completo, y las estrellas comenzaron a brillar en el cielo nocturno. Defton caminó hacia las afueras de la aldea, listo para enfrentar lo que viniera. El sistema podía estar corrompido, pero él sería la chispa que encendería la llama del cambio. por ahora, solo debía patrullar a las afueras de la ciudad.  <br />
 </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Times New Roman', 'serif;" class="mycode_font"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Y así, bajo la mirada atenta del perro y la promesa silenciosa del atardecer, Defton se adentró en las sombras, decidido a escribir su propia historia en los añales de Iwagakure.<br />
<br />
Para cuando anocheció por completo, se encontraba  investigando algunas cuevas a escasos kilometros de la aldea.</span></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Matando el tiempo (ft. Jikaro)]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13155</link>
			<pubDate>Tue, 18 Jun 2024 20:10:41 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=156">Akari</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13155</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">5 de Enero, 16DK<br />
Amanecer</span></span><br />
<br />
¿Habrá algo de interesante que tengan las rocas? Tal vez entre sus grietas y poros un secreto muy especial se esconda, por supuesto Akari ya es lo bastante grande como para seguir creyendo esas cosas, pero no a sido capaz de echar fuera ese habito que ha estado creciendo desde la infancia. Admirar las rocas se ha convertido en su manera predilecta de pasar el tiempo, y en el País de la Tierra hay más que suficientes, ni siquiera uno tiene que buscarlas, eso ahorraría a Akari tener que levantarse de su asiento.<br />
<br />
<span style="color: #746D69;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">'Matar el tiempo, matar el tiempo, matar el tiempo...'</span></span> Pero incluso eso probaría ser aburrido tras pasar las horas ¿Y si fuese posible matar el tiempo para poder saltarlo? Akari suspiro a la absurda idea que le cruzo, el aburrimiento ya estaba subiendosele a la cabeza.<br />
<br />
Tomando su wakizashi enfundada, la balancearía sobre su dedo índice con moderado éxito mientras peleaba con la gravedad para mantenerlo completamente en una sola posición con su dedo. <br />
<br />
Eventualmente perdería la batalla y su arma caería en el cuerpo sin vida a su lado. Por supuesto, la tomaría en un instante e intentaría otra vez, y de nuevo caería, en la frustración, clavaría la hoja desenfundada en el torso de este mismo cadáver descansando a la cima de la pila de cadáveres.<br />
<br />
¿Irrespetuoso? Claro, pero más irrespetuosos fueron ellos por asaltar un poblado e incurrir su ira, no es como si los aldeanos no pudiesen recolectar el suficiente dinero para contratar a un ninja lo medianamente suficiente para lidiar con estos guijarros de bandidos.<br />
<br />
Bueno, menos contratar, más colocar un póster para atraer a cualquier ninja interesado en dinero rápido que por coincidencia pura se encuentre pasando por tan remoto poblado, sin no fuese por su costumbre de divagar, Akari jamas hubiese sabido que siquiera existía tal. Bajo esa misma suerte ella esperaba por alguna otra desamparada alma ninja que afortunadamente deduciese la localización del campamento bandido y le ayudase a cargar con los tantos cuerpos que, con tan meticuloso cuidado, apilo en una torre durante su prolongada espera.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">5 de Enero, 16DK<br />
Amanecer</span></span><br />
<br />
¿Habrá algo de interesante que tengan las rocas? Tal vez entre sus grietas y poros un secreto muy especial se esconda, por supuesto Akari ya es lo bastante grande como para seguir creyendo esas cosas, pero no a sido capaz de echar fuera ese habito que ha estado creciendo desde la infancia. Admirar las rocas se ha convertido en su manera predilecta de pasar el tiempo, y en el País de la Tierra hay más que suficientes, ni siquiera uno tiene que buscarlas, eso ahorraría a Akari tener que levantarse de su asiento.<br />
<br />
<span style="color: #746D69;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">'Matar el tiempo, matar el tiempo, matar el tiempo...'</span></span> Pero incluso eso probaría ser aburrido tras pasar las horas ¿Y si fuese posible matar el tiempo para poder saltarlo? Akari suspiro a la absurda idea que le cruzo, el aburrimiento ya estaba subiendosele a la cabeza.<br />
<br />
Tomando su wakizashi enfundada, la balancearía sobre su dedo índice con moderado éxito mientras peleaba con la gravedad para mantenerlo completamente en una sola posición con su dedo. <br />
<br />
Eventualmente perdería la batalla y su arma caería en el cuerpo sin vida a su lado. Por supuesto, la tomaría en un instante e intentaría otra vez, y de nuevo caería, en la frustración, clavaría la hoja desenfundada en el torso de este mismo cadáver descansando a la cima de la pila de cadáveres.<br />
<br />
¿Irrespetuoso? Claro, pero más irrespetuosos fueron ellos por asaltar un poblado e incurrir su ira, no es como si los aldeanos no pudiesen recolectar el suficiente dinero para contratar a un ninja lo medianamente suficiente para lidiar con estos guijarros de bandidos.<br />
<br />
Bueno, menos contratar, más colocar un póster para atraer a cualquier ninja interesado en dinero rápido que por coincidencia pura se encuentre pasando por tan remoto poblado, sin no fuese por su costumbre de divagar, Akari jamas hubiese sabido que siquiera existía tal. Bajo esa misma suerte ella esperaba por alguna otra desamparada alma ninja que afortunadamente deduciese la localización del campamento bandido y le ayudase a cargar con los tantos cuerpos que, con tan meticuloso cuidado, apilo en una torre durante su prolongada espera.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Melodía de la Venganza]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12935</link>
			<pubDate>Sat, 20 Apr 2024 20:50:30 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=356">Kaito</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12935</guid>
			<description><![CDATA[En una noche oscura y nebulosa, tres ninjas extremas sombras, miembros de la ya conocida Yakuza, pero más importante aún, nativos de la pequeña hoshi se deslizaban sigilosamente por las calles de un pequeño pueblo, donde el Chiakamtsu, llevaba algunos días oculto. Sus pasos eran apenas audibles, entrenados en el arte del sigilo y la clandestinidad. Sus rostros ocultos tras máscaras, cada uno portando las marcas distintivas de la orden a quien representaban, sus ojos brillaban con determinación mientras avanzaban hacia su objetivo: encontrar a Kaito.<br />
<br />
Habían descubierto el papel que Kaito desempeñó en el ataque a Hoshigakure, una información valiosa que decidieron no reportar a sus superiores. En cambio, ambiciosos de poder y llenos de ira decidieron cobrar venganza y así actuar por tomar la justicia en sus propias manos y buscar al joven rebelde personalmente.<br />
<br />
Los ninjas de la Yakuza sabían que encontrar a Kaito no sería una tarea fácil. Había demostrado habilidades formidables en el pasado, y su capacidad para el sigilo y el combate era conocida. Pero estaban decididos a cumplir su misión, a cualquier costo.<br />
<br />
Con cautela, se deslizaron por callejones oscuros y tejados silenciosos, cada uno alerta ante cualquier signo de peligro. Sus sentidos agudizados escudriñaban el entorno, buscando cualquier indicio de la presencia de su blanco, Sabían que debían actuar con rapidez y astucia si querían tener alguna posibilidad de éxito.<br />
<br />
Mientras tanto, en algún rincón oculto de la ciudad, Kaito también estaba en guardia. Había sentido el cambio en el ambiente, la presencia sutil pero palpable de la amenaza que se cernía sobre él. Sus sentidos estaban alerta, sus músculos tensos, preparados para enfrentar cualquier desafío que se presentara.<br />
<br />
El encuentro entre Kaito y los ninjas de la Yakuza era inevitable. En esa noche oscura y cargada de tensión, el destino los había entrelazado en un enfrentamiento que cambiaría el curso de sus vidas para siempre.<br />
<br />
<br />
Los tres ninjas de la Yakuza se movían con precisión y coordinación mientras se acercaban al escondite de Kaito. Sus movimientos eran silenciosos, casi imperceptibles en la oscuridad de la noche. Se mantenían alerta, sus sentidos agudizados, listos para cualquier sorpresa que pudiera surgir.<br />
<br />
Finalmente, llegaron al lugar donde sospechaban que Kaito se encontraba. Era un callejón estrecho y poco iluminado, rodeado de edificios abandonados y sombríos. Con cautela, los ninjas se dispersaron estratégicamente, rodeando el área y cubriendo todas las posibles rutas de escape.<br />
<br />
El líder del grupo, un ninja experimentado con una mirada fría y determinada, dio una señal a sus compañeros. Con movimientos fluidos y precisos, se acercaron sigilosamente al escondite de Kaito, listos para emboscarlo en cuanto apareciera.<br />
<br />
El silencio se hizo aún más denso mientras esperaban. Cada segundo parecía una eternidad, con la tensión palpable en el aire. Finalmente, un ligero crujido resonó en el callejón, seguido de un susurro apenas audible. Era Kaito, moviéndose con la misma cautela que sus perseguidores aproximándose a aquel callejón donde un pequeño laboratorio improvisado le esperaba.<br />
<br />
En un instante, los ninjas de la Yakuza se lanzaron hacia adelante, saliendo de las sombras y rodeando a Kaito antes de que pudiera reaccionar por completo. Lo tenían acorralado, sin posibilidad de escapatoria.<br />
<br />
Kaito, aunque sorprendido por la emboscada, no demostró signos de miedo. En su lugar, su rostro reflejaba determinación y alerta, sus ojos escudriñando a sus adversarios en busca de una oportunidad de escape o de enfrentamiento.<br />
<br />
El líder del pequeño grupo dio un paso adelante, su presencia imponente llenando el callejón. Con una voz fría y amenazadora, pronunció las palabras que anunciaban el comienzo de un enfrentamiento inevitable:<br />
<br />
<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Kaito Chikamatsu, tus días de libertad han llegado a su fin. Ríndete ahora, o enfrenta las consecuencias, venimos en nombre de hoshigakure-.</span><br />
<br />
<br />
Silencio fue todo lo que surgió del inmutable Kaito que de modo casi imperceptible deslizó un pergamino entre sus dedos preparado para el combate<br />
<br />
El hombre, con su mirada llena de odio y determinación, realizo un extraño sello de manos y de su piel un chakra de color violeta emergió, el Chikamatsu parecía reconocer esa técnica, en aquel toreno de isla papaya uno de sus rivales era capaz del mismo ninjutsu y el chikamatsu sabía lo peligroso de éste. A sus espaldas el más joven de los tres atacantes desenfundó una flauta ornamentada de extraño aspecto, y el tercero de los hombres hizo un ademan tan rápido como la luz lanzandose contra Kaito con dos delgadas espadas.<br />
<br />
Kaito pudo evitar sin mucho problema al espadachín a la vez que invocaba a su marioneta aracnida. Kumo<br />
<br />
Al instante, el aire se llenó de una energía oscura y opresiva. Desde las sombras, surgieron extrañas criaturas, distorsiones grotescas de la realidad, invocadas por el poder de las flauta del joven ninja detrás de Kaito. El propio chikamatsu las reconoció como arte de su propia especialidad, el genjutsu. Cada una de estas abominaciones se movía con ferocidad, listas para atacar a Kaito con una furia desenfrenada.<br />
<br />
Kaito, por su parte, se mantuvo firme frente a la embestida de los yakuza. Con un gesto de su mano, desplegó desde su marioneta, extrañas navajs cada una más intimidante que la anterior. Con movimientos expertos, comenzó a manipular los hilos con destreza, utilizando su maestría, disipó  las ilusiones del flautista y usó su propio genjutsu para confundir y desorientar a sus adversarios.<br />
<br />
El odio ardía en los ojos de los yakuza de la tierra de la estrella mientras observaban la habilidad y el poder de Kaito. Se sentían desafiados, humillados por la presencia de este intruso en su territorio. Con cada movimiento, nuevas ofensivas de sus enemigos eran detenidas y el combate se empezaba a inclinarse a Kaito, así su ira aumentaba, alimentando su determinación de acabar con Kaito de una vez por todas.<br />
<br />
El callejón se convirtió en un campo de batalla caótico, lleno de marionetas danzantes y monstruos retorcidos. Los gritos de guerra y los golpes resonaban en la noche, mientras Kaito y los yakuza se enfrentaban en un duelo de habilidad, poder y odio desenfrenado.<br />
<br />
<br />
Con cada movimiento de sus marionetas, Kaito desataba una tormenta de fuerza y destreza sobre los yakuza. Sus entes de madera se movían con una precisión milimétrica, contrarrestando cada ataque y desbaratando los ninjutsu que los ninjas intentaban lanzar.<br />
<br />
Con una mirada fría y determinada, se abalanzó sobre el líder de la Yakuza.<br />
<br />
Las metalicas y afiladas garras de KUmo, se cerraron alrededor del cuerpo del usuario de kujaku, aprisionándolo con fuerza mientras las delgadas patas de madera se abalanzaban sobre él. Con movimientos ágiles y precisos, las cuchillas y las garras de la marioneta desgarraban la carne del enemigo, dejando un rastro de destrucción a su paso.<br />
<br />
Mientras tanto, otro de los ninjas yakuza se encontraba en un duelo desesperado con las ilusiones de Kaito. Sin embargo, la superioridad en habilidad y poder del joven marionetista era evidente. Con cada golpe y cada embate, Kaito demostraba su dominio sobre sus entes de madera, superando los ataques de su oponente con facilidad.<br />
<br />
Finalmente, el líder y el espadachin entre los ninja cayeron derrotados bajo el poder avasallador de Kaito y sus marionetas. Solo uno de los enemigos logró escapar con vida, pero no sin antes presenciar la devastación que había causado el joven marionetista. <br />
<br />
<br />
Kaito persiguió al ninja restante con determinación a través de los oscuros callejones de la ciudad. Cada paso lo acercaba más a su objetivo, alimentando su sed de venganza contra aquellos que osaron enfrentarlo. Sin embargo, el destino tenía preparada una trampa para él.<br />
<br />
Finalmente, el ninja restante se detuvo en un callejón estrecho y oscuro, donde parecía esperarlo. Antes de que Kaito pudiera reaccionar, surgieron más shinobi de las sombras, rodeándolo con habilidad y destreza. Kaito se encontraba ahora en desventaja numérica, pero su determinación no flaqueó.<br />
<br />
Antes de que pudiera actuar, un sello brillante se materializó frente a él, emitiendo una energía oscura y ominosa. Con un destello cegador, el sello se activó, envolviendo a Kaito en un aura de poder maldito. Una fuerza invisible lo inmovilizó, impidiéndole moverse o utilizar su chakra.<br />
<br />
Kaito luchó con todas sus fuerzas contra el sello que lo aprisionaba, pero era inútil. La trampa había sido efectiva, y ahora se encontraba a merced de sus enemigos. Con impotencia y rabia ardiendo en su interior, Kaito se preparó para enfrentar lo que viniera a continuación, sin rendirse ante la adversidad.<br />
<br />
<br />
Los ninja trasladaron a Kaito a un lugar oscuro y lúgubre, lejos de cualquier mirada indiscreta. Lo encadenaron a una pared, dos shinobi manenian sellos inibidores sobre Kaito mientras este reposaba en el muro, con sus manos atadas firmemente sobre su cabeza, dejándolo vulnerable a los crueles designios de sus captores. La habitación estaba iluminada solo por un débil foco, que arrojaba sombras siniestras sobre las paredes descascaradas.<br />
<br />
Con miradas frías y determinadas, los  se prepararon para el interrogatorio. Uno de ellos se acercó a Kaito con un látigo en la mano, mientras que otro sostenía un cubo de agua helada y un tercer miembro del grupo mantenía un cuchillo afilado cerca.<br />
<br />
<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Vas a hablar, marionetista —</span>gruñó uno de los yakuza, con voz ronca y amenazadora—<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">. No vamos a tolerar tus juegos. Sabemos que estás involucrado en el ataque a Hoshigakure, y queremos toda la información ¿Quién era el tatsumaki?.</span><br />
<br />
Sin decir una palabra, Kaito permaneció en silencio, con la mandíbula apretada y los ojos fijos en sus captores. No mostraría debilidad ante ellos, no importaba cuánto lo torturaran.<br />
<br />
El yakuza con el látigo avanzó, descargando un golpe cruel sobre la espalda de Kaito. El dolor se extendió por su cuerpo, pero no emitió ni un gemido. Los golpes continuaron, uno tras otro, mientras los otros yakuza observaban con satisfacción retorcida.<br />
<br />
Durante horas los golpes se alternaron con multiples preguntas que el aturdido a Kaito se negó a responder <br />
<br />
Luego, llegó el turno del agua helada. El líquido gélido fue arrojado sobre el cuerpo de Kaito, haciéndolo temblar de frío. Aún así, su expresión permaneció imperturbable, su determinación inquebrantable.<br />
<br />
Incluso shinobis especializados trataron de perturbar la mente del Chikamatsu, pero Kaito simplemente no cedía al paso de las horas <br />
<br />
Por último, el yakuza con el cuchillo se acercó a Kaito, amenazante. Con movimientos calculados, trazó líneas en el aire con la hoja afilada, insinuando el daño que podía causar.<br />
<br />
<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">—Habla, marionetista —</span>espetó—<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">. O las cosas se pondrán mucho peor para ti</span>.<br />
<br />
Pero Kaito guardó el mismo sepulcral silencio, resistiendo con valentía cada golpe, cada amenaza, cada tortura. Su mente estaba enfocada en un único propósito: proteger sus secretos a cualquier costo. Y así, soportó el brutal interrogatorio, negándose a ceder ante la crueldad de sus captores, aún cuando su delgado cuerpo no podía ni siquiera mantenerse erguido, su mente seguía fuerte.<br />
<br />
<br />
Después de horas de tortura sin éxito, los yakuza decidieron recurrir a una táctica aún más desesperada y siniestra. Reunieron a sus lideres de interrogación dos shinobi terribles los más hábiles practicantes de medicina oscura, cuyas habilidades superaban incluso las de Kaito en ese campo. Con maestría inquietante, prepararon un ritual oscuro destinado a extraer las técnicas de sangre de Kaito, buscando arrebatarle sus habilidades más preciadas.<br />
<br />
Kaito, debilitado pero aún lleno de determinación, observó con impotencia lo que estaba por suceder, el mismo había estudiado esa habilidad y con temor observaba cómo los yakuza preparaban su próximo tormento. Sabía que este sería el desafío más grande al que se había enfrentado hasta ahora, una prueba de resistencia y voluntad que pondría a prueba incluso sus límites.<br />
<br />
Con una crueldad implacable, los yakuza llevaron a cabo el ritual, invocando fuerzas oscuras y retorciendo la realidad misma para alcanzar su objetivo. Kaito sintió el dolor agudo de la magia oscura que lo envolvía, como si estuviera siendo desgarrado desde dentro.<br />
<br />
A medida que el ritual avanzaba, Kaito luchaba por mantenerse consciente, resistiendo con todas sus fuerzas el tormento que le infligían. Sus habilidades de control de la sangre, tan intrínsecamente ligadas a su ser, parecían desvanecerse lentamente bajo la influencia de la magia de los yakuza, el cuerpo de Kaito de desvanecía mientras decenas de mangueras extraían y filtraban su sangre.<br />
<br />
A cada segundo los dedos Kaito dolían como nunca, aquellos musculos que antes habían activado tantas veces su famoso kugutsu comenzaban a adormecerse, poco a poco era como sí su cuerpo olvidara aquellas habilidades.<br />
<br />
El dolor era abrumador, pero era aún peor el sentimiento de vacío que le seguía a aquel dolor.<br />
<br />
Con la última y desgarradora pérdida de sus habilidades de marionetista, Kaito se sintió consumido por una mezcla de ira, dolor y desesperación. En medio de su agonía, su autocontrol finalmente cedió, algo profundo dentro de él se agitó, una fuerza antigua y poderosa que había permanecido dormida durante toda su tortura.<br />
<br />
El espíritu de la bestia con colas Saiken, aquel fragmento de la bestia antediluviana latente en su interior, sintió el sufrimiento de su portador y respondió con un estallido de furia incontenible. Con un rugido ensordecedor, la bestia despertó de su letargo, desatando una cascada de chakra que envolvía a Kaito y a sus captores por igual.<br />
<br />
El poder de la bestia se manifestó con una violencia desenfrenada, miles de bulbos y tentaculares espacios sin forma, hechos de una masa de chakra, tan corrosivo como el peor de los ácidos crecían, se arremolinaban desde Kaito devastando todo a su paso. El chakra rugía como un torrente furioso, arrasando con la sala de interrogatorio y consumiendo a los ninja que habían osado despojar a Kaito de su legado.<br />
<br />
El caos reinaba mientras la bestia rugía en lo más profundo de la psique de Kaito, liberando una oleada de destrucción que consumía todo a su paso. El edificio temblaba y se desmoronaba bajo el impacto de su ira, mientras los yakuza eran reducidos a cenizas por la furia desatada del espíritu de la bestia.<br />
<br />
En medio de la devastación, solo el flautista que había guiado a Kaito a la trampa logró escapar, viendo con horror cómo la venganza se desataba ante sus ojos. Mientras tanto, Kaito yacía en el suelo, al borde del colapso, su mente envuelta en una neblina de dolor y pérdida.<br />
<br />
La explosión de chakra finalmente se desvaneció mientras Kaito notó como hasta la ultima gota de aquel extraño poder del biju se perdía en aire, dejando atrás un paisaje de destrucción y desolación. Kaito se encontraba solo en medio de los escombros, su cuerpo agotado y su espíritu destrozado por la brutalidad de lo que acababa de suceder. Aunque había logrado vengarse de sus captores, el precio que había pagado era alto y las cicatrices de esa noche permanecerían con él para siempre, pero la paz no acompañaba al marionetista. A lo lejos, a unos 100 metros el flautista aquel que lo llevó a aquella situación magullado se revolcaba buscando alejarse de Kaito.<br />
<br />
Con renovada determinación, Kaito se puso de pie entre los escombros, su mirada ardiente con un deseo de venganza incandescente. No dejaría irse a aquel flautista que lo había llevado a la trampa, y estaba decidido a hacerle pagar por ello.<br />
<br />
Persiguió al flautista a través de las oscuras ruinas y más allá, hasta las inhóspitas montañas que se alzaban en el horizonte. Con cada paso, el cuerpo destrozado de ambos se movía más lento, pero la ira de Kaito crecía, alimentada por el recuerdo del sufrimiento que había soportado a manos de aquel que ahora huía delante de él.<br />
<br />
Finalmente, Kaito alcanzó al flautista, quien, al ver el fuego en los ojos de su perseguidor, supo que su destino estaba sellado. Sin piedad, Kaito realizó un único sello de manos, entró en la mente de aquel jove y lo sometió a una tormenta de genjutsu, torturándolo con las peores pesadillas imaginables, retorciendo su mente hasta que apenas podía distinguir la realidad de la ilusión.<br />
<br />
Cuando el flautista yacía herido y roto, Kaito ejecutó su venganza final. Con manos hábiles, se dispuso a abrir en canal con sus propias manos el cuerpo de aquel ninja, y replicando gracías a sus sanguijuelas ankoku aquel procedimiento que él mismo había pasado a penas hace unos momentos, drenando la sangre del flautista arrancó la habilidad de clan de aquel ninja y la implantó en sí mismo, absorbiendo su poder y su conocimiento con una sensación de satisfacción cruel.<br />
<br />
Ahora, Kaito se alzaba como un ente que ni el mismo reconocía, el maestro de las marionetas había muerto, había perdido su ser, su sangre y la ultima conexión con su linaje y su tierra, a cambio una extraña fuerza había sido implantada en su cuerpo.<br />
<br />
El chikamatsu miró sus manos temblorosas con terror mientras algunas lagrimas se deslizaban sobre su rostro, muerto en vida, caminó al destazado cadaver del flautista y tomó de sus bolsillos una pequeña flauta negra de algun extraño metal, la colocó entre sus dedos temblorosos y se dispuso a marcharse destrozado, presa de la incertidumbre y el miedo de nunca volver a ser el shinobi que alguna vez fue,<br />
<br />
El único bastión ninja de la yakuza o de hoshigakure que conocía la identidad de Kaito había muerto, pero el precio de mantener sus secretos había sido alto, el maestro de las marionetas se había ido para siempre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En una noche oscura y nebulosa, tres ninjas extremas sombras, miembros de la ya conocida Yakuza, pero más importante aún, nativos de la pequeña hoshi se deslizaban sigilosamente por las calles de un pequeño pueblo, donde el Chiakamtsu, llevaba algunos días oculto. Sus pasos eran apenas audibles, entrenados en el arte del sigilo y la clandestinidad. Sus rostros ocultos tras máscaras, cada uno portando las marcas distintivas de la orden a quien representaban, sus ojos brillaban con determinación mientras avanzaban hacia su objetivo: encontrar a Kaito.<br />
<br />
Habían descubierto el papel que Kaito desempeñó en el ataque a Hoshigakure, una información valiosa que decidieron no reportar a sus superiores. En cambio, ambiciosos de poder y llenos de ira decidieron cobrar venganza y así actuar por tomar la justicia en sus propias manos y buscar al joven rebelde personalmente.<br />
<br />
Los ninjas de la Yakuza sabían que encontrar a Kaito no sería una tarea fácil. Había demostrado habilidades formidables en el pasado, y su capacidad para el sigilo y el combate era conocida. Pero estaban decididos a cumplir su misión, a cualquier costo.<br />
<br />
Con cautela, se deslizaron por callejones oscuros y tejados silenciosos, cada uno alerta ante cualquier signo de peligro. Sus sentidos agudizados escudriñaban el entorno, buscando cualquier indicio de la presencia de su blanco, Sabían que debían actuar con rapidez y astucia si querían tener alguna posibilidad de éxito.<br />
<br />
Mientras tanto, en algún rincón oculto de la ciudad, Kaito también estaba en guardia. Había sentido el cambio en el ambiente, la presencia sutil pero palpable de la amenaza que se cernía sobre él. Sus sentidos estaban alerta, sus músculos tensos, preparados para enfrentar cualquier desafío que se presentara.<br />
<br />
El encuentro entre Kaito y los ninjas de la Yakuza era inevitable. En esa noche oscura y cargada de tensión, el destino los había entrelazado en un enfrentamiento que cambiaría el curso de sus vidas para siempre.<br />
<br />
<br />
Los tres ninjas de la Yakuza se movían con precisión y coordinación mientras se acercaban al escondite de Kaito. Sus movimientos eran silenciosos, casi imperceptibles en la oscuridad de la noche. Se mantenían alerta, sus sentidos agudizados, listos para cualquier sorpresa que pudiera surgir.<br />
<br />
Finalmente, llegaron al lugar donde sospechaban que Kaito se encontraba. Era un callejón estrecho y poco iluminado, rodeado de edificios abandonados y sombríos. Con cautela, los ninjas se dispersaron estratégicamente, rodeando el área y cubriendo todas las posibles rutas de escape.<br />
<br />
El líder del grupo, un ninja experimentado con una mirada fría y determinada, dio una señal a sus compañeros. Con movimientos fluidos y precisos, se acercaron sigilosamente al escondite de Kaito, listos para emboscarlo en cuanto apareciera.<br />
<br />
El silencio se hizo aún más denso mientras esperaban. Cada segundo parecía una eternidad, con la tensión palpable en el aire. Finalmente, un ligero crujido resonó en el callejón, seguido de un susurro apenas audible. Era Kaito, moviéndose con la misma cautela que sus perseguidores aproximándose a aquel callejón donde un pequeño laboratorio improvisado le esperaba.<br />
<br />
En un instante, los ninjas de la Yakuza se lanzaron hacia adelante, saliendo de las sombras y rodeando a Kaito antes de que pudiera reaccionar por completo. Lo tenían acorralado, sin posibilidad de escapatoria.<br />
<br />
Kaito, aunque sorprendido por la emboscada, no demostró signos de miedo. En su lugar, su rostro reflejaba determinación y alerta, sus ojos escudriñando a sus adversarios en busca de una oportunidad de escape o de enfrentamiento.<br />
<br />
El líder del pequeño grupo dio un paso adelante, su presencia imponente llenando el callejón. Con una voz fría y amenazadora, pronunció las palabras que anunciaban el comienzo de un enfrentamiento inevitable:<br />
<br />
<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Kaito Chikamatsu, tus días de libertad han llegado a su fin. Ríndete ahora, o enfrenta las consecuencias, venimos en nombre de hoshigakure-.</span><br />
<br />
<br />
Silencio fue todo lo que surgió del inmutable Kaito que de modo casi imperceptible deslizó un pergamino entre sus dedos preparado para el combate<br />
<br />
El hombre, con su mirada llena de odio y determinación, realizo un extraño sello de manos y de su piel un chakra de color violeta emergió, el Chikamatsu parecía reconocer esa técnica, en aquel toreno de isla papaya uno de sus rivales era capaz del mismo ninjutsu y el chikamatsu sabía lo peligroso de éste. A sus espaldas el más joven de los tres atacantes desenfundó una flauta ornamentada de extraño aspecto, y el tercero de los hombres hizo un ademan tan rápido como la luz lanzandose contra Kaito con dos delgadas espadas.<br />
<br />
Kaito pudo evitar sin mucho problema al espadachín a la vez que invocaba a su marioneta aracnida. Kumo<br />
<br />
Al instante, el aire se llenó de una energía oscura y opresiva. Desde las sombras, surgieron extrañas criaturas, distorsiones grotescas de la realidad, invocadas por el poder de las flauta del joven ninja detrás de Kaito. El propio chikamatsu las reconoció como arte de su propia especialidad, el genjutsu. Cada una de estas abominaciones se movía con ferocidad, listas para atacar a Kaito con una furia desenfrenada.<br />
<br />
Kaito, por su parte, se mantuvo firme frente a la embestida de los yakuza. Con un gesto de su mano, desplegó desde su marioneta, extrañas navajs cada una más intimidante que la anterior. Con movimientos expertos, comenzó a manipular los hilos con destreza, utilizando su maestría, disipó  las ilusiones del flautista y usó su propio genjutsu para confundir y desorientar a sus adversarios.<br />
<br />
El odio ardía en los ojos de los yakuza de la tierra de la estrella mientras observaban la habilidad y el poder de Kaito. Se sentían desafiados, humillados por la presencia de este intruso en su territorio. Con cada movimiento, nuevas ofensivas de sus enemigos eran detenidas y el combate se empezaba a inclinarse a Kaito, así su ira aumentaba, alimentando su determinación de acabar con Kaito de una vez por todas.<br />
<br />
El callejón se convirtió en un campo de batalla caótico, lleno de marionetas danzantes y monstruos retorcidos. Los gritos de guerra y los golpes resonaban en la noche, mientras Kaito y los yakuza se enfrentaban en un duelo de habilidad, poder y odio desenfrenado.<br />
<br />
<br />
Con cada movimiento de sus marionetas, Kaito desataba una tormenta de fuerza y destreza sobre los yakuza. Sus entes de madera se movían con una precisión milimétrica, contrarrestando cada ataque y desbaratando los ninjutsu que los ninjas intentaban lanzar.<br />
<br />
Con una mirada fría y determinada, se abalanzó sobre el líder de la Yakuza.<br />
<br />
Las metalicas y afiladas garras de KUmo, se cerraron alrededor del cuerpo del usuario de kujaku, aprisionándolo con fuerza mientras las delgadas patas de madera se abalanzaban sobre él. Con movimientos ágiles y precisos, las cuchillas y las garras de la marioneta desgarraban la carne del enemigo, dejando un rastro de destrucción a su paso.<br />
<br />
Mientras tanto, otro de los ninjas yakuza se encontraba en un duelo desesperado con las ilusiones de Kaito. Sin embargo, la superioridad en habilidad y poder del joven marionetista era evidente. Con cada golpe y cada embate, Kaito demostraba su dominio sobre sus entes de madera, superando los ataques de su oponente con facilidad.<br />
<br />
Finalmente, el líder y el espadachin entre los ninja cayeron derrotados bajo el poder avasallador de Kaito y sus marionetas. Solo uno de los enemigos logró escapar con vida, pero no sin antes presenciar la devastación que había causado el joven marionetista. <br />
<br />
<br />
Kaito persiguió al ninja restante con determinación a través de los oscuros callejones de la ciudad. Cada paso lo acercaba más a su objetivo, alimentando su sed de venganza contra aquellos que osaron enfrentarlo. Sin embargo, el destino tenía preparada una trampa para él.<br />
<br />
Finalmente, el ninja restante se detuvo en un callejón estrecho y oscuro, donde parecía esperarlo. Antes de que Kaito pudiera reaccionar, surgieron más shinobi de las sombras, rodeándolo con habilidad y destreza. Kaito se encontraba ahora en desventaja numérica, pero su determinación no flaqueó.<br />
<br />
Antes de que pudiera actuar, un sello brillante se materializó frente a él, emitiendo una energía oscura y ominosa. Con un destello cegador, el sello se activó, envolviendo a Kaito en un aura de poder maldito. Una fuerza invisible lo inmovilizó, impidiéndole moverse o utilizar su chakra.<br />
<br />
Kaito luchó con todas sus fuerzas contra el sello que lo aprisionaba, pero era inútil. La trampa había sido efectiva, y ahora se encontraba a merced de sus enemigos. Con impotencia y rabia ardiendo en su interior, Kaito se preparó para enfrentar lo que viniera a continuación, sin rendirse ante la adversidad.<br />
<br />
<br />
Los ninja trasladaron a Kaito a un lugar oscuro y lúgubre, lejos de cualquier mirada indiscreta. Lo encadenaron a una pared, dos shinobi manenian sellos inibidores sobre Kaito mientras este reposaba en el muro, con sus manos atadas firmemente sobre su cabeza, dejándolo vulnerable a los crueles designios de sus captores. La habitación estaba iluminada solo por un débil foco, que arrojaba sombras siniestras sobre las paredes descascaradas.<br />
<br />
Con miradas frías y determinadas, los  se prepararon para el interrogatorio. Uno de ellos se acercó a Kaito con un látigo en la mano, mientras que otro sostenía un cubo de agua helada y un tercer miembro del grupo mantenía un cuchillo afilado cerca.<br />
<br />
<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Vas a hablar, marionetista —</span>gruñó uno de los yakuza, con voz ronca y amenazadora—<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">. No vamos a tolerar tus juegos. Sabemos que estás involucrado en el ataque a Hoshigakure, y queremos toda la información ¿Quién era el tatsumaki?.</span><br />
<br />
Sin decir una palabra, Kaito permaneció en silencio, con la mandíbula apretada y los ojos fijos en sus captores. No mostraría debilidad ante ellos, no importaba cuánto lo torturaran.<br />
<br />
El yakuza con el látigo avanzó, descargando un golpe cruel sobre la espalda de Kaito. El dolor se extendió por su cuerpo, pero no emitió ni un gemido. Los golpes continuaron, uno tras otro, mientras los otros yakuza observaban con satisfacción retorcida.<br />
<br />
Durante horas los golpes se alternaron con multiples preguntas que el aturdido a Kaito se negó a responder <br />
<br />
Luego, llegó el turno del agua helada. El líquido gélido fue arrojado sobre el cuerpo de Kaito, haciéndolo temblar de frío. Aún así, su expresión permaneció imperturbable, su determinación inquebrantable.<br />
<br />
Incluso shinobis especializados trataron de perturbar la mente del Chikamatsu, pero Kaito simplemente no cedía al paso de las horas <br />
<br />
Por último, el yakuza con el cuchillo se acercó a Kaito, amenazante. Con movimientos calculados, trazó líneas en el aire con la hoja afilada, insinuando el daño que podía causar.<br />
<br />
<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">—Habla, marionetista —</span>espetó—<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">. O las cosas se pondrán mucho peor para ti</span>.<br />
<br />
Pero Kaito guardó el mismo sepulcral silencio, resistiendo con valentía cada golpe, cada amenaza, cada tortura. Su mente estaba enfocada en un único propósito: proteger sus secretos a cualquier costo. Y así, soportó el brutal interrogatorio, negándose a ceder ante la crueldad de sus captores, aún cuando su delgado cuerpo no podía ni siquiera mantenerse erguido, su mente seguía fuerte.<br />
<br />
<br />
Después de horas de tortura sin éxito, los yakuza decidieron recurrir a una táctica aún más desesperada y siniestra. Reunieron a sus lideres de interrogación dos shinobi terribles los más hábiles practicantes de medicina oscura, cuyas habilidades superaban incluso las de Kaito en ese campo. Con maestría inquietante, prepararon un ritual oscuro destinado a extraer las técnicas de sangre de Kaito, buscando arrebatarle sus habilidades más preciadas.<br />
<br />
Kaito, debilitado pero aún lleno de determinación, observó con impotencia lo que estaba por suceder, el mismo había estudiado esa habilidad y con temor observaba cómo los yakuza preparaban su próximo tormento. Sabía que este sería el desafío más grande al que se había enfrentado hasta ahora, una prueba de resistencia y voluntad que pondría a prueba incluso sus límites.<br />
<br />
Con una crueldad implacable, los yakuza llevaron a cabo el ritual, invocando fuerzas oscuras y retorciendo la realidad misma para alcanzar su objetivo. Kaito sintió el dolor agudo de la magia oscura que lo envolvía, como si estuviera siendo desgarrado desde dentro.<br />
<br />
A medida que el ritual avanzaba, Kaito luchaba por mantenerse consciente, resistiendo con todas sus fuerzas el tormento que le infligían. Sus habilidades de control de la sangre, tan intrínsecamente ligadas a su ser, parecían desvanecerse lentamente bajo la influencia de la magia de los yakuza, el cuerpo de Kaito de desvanecía mientras decenas de mangueras extraían y filtraban su sangre.<br />
<br />
A cada segundo los dedos Kaito dolían como nunca, aquellos musculos que antes habían activado tantas veces su famoso kugutsu comenzaban a adormecerse, poco a poco era como sí su cuerpo olvidara aquellas habilidades.<br />
<br />
El dolor era abrumador, pero era aún peor el sentimiento de vacío que le seguía a aquel dolor.<br />
<br />
Con la última y desgarradora pérdida de sus habilidades de marionetista, Kaito se sintió consumido por una mezcla de ira, dolor y desesperación. En medio de su agonía, su autocontrol finalmente cedió, algo profundo dentro de él se agitó, una fuerza antigua y poderosa que había permanecido dormida durante toda su tortura.<br />
<br />
El espíritu de la bestia con colas Saiken, aquel fragmento de la bestia antediluviana latente en su interior, sintió el sufrimiento de su portador y respondió con un estallido de furia incontenible. Con un rugido ensordecedor, la bestia despertó de su letargo, desatando una cascada de chakra que envolvía a Kaito y a sus captores por igual.<br />
<br />
El poder de la bestia se manifestó con una violencia desenfrenada, miles de bulbos y tentaculares espacios sin forma, hechos de una masa de chakra, tan corrosivo como el peor de los ácidos crecían, se arremolinaban desde Kaito devastando todo a su paso. El chakra rugía como un torrente furioso, arrasando con la sala de interrogatorio y consumiendo a los ninja que habían osado despojar a Kaito de su legado.<br />
<br />
El caos reinaba mientras la bestia rugía en lo más profundo de la psique de Kaito, liberando una oleada de destrucción que consumía todo a su paso. El edificio temblaba y se desmoronaba bajo el impacto de su ira, mientras los yakuza eran reducidos a cenizas por la furia desatada del espíritu de la bestia.<br />
<br />
En medio de la devastación, solo el flautista que había guiado a Kaito a la trampa logró escapar, viendo con horror cómo la venganza se desataba ante sus ojos. Mientras tanto, Kaito yacía en el suelo, al borde del colapso, su mente envuelta en una neblina de dolor y pérdida.<br />
<br />
La explosión de chakra finalmente se desvaneció mientras Kaito notó como hasta la ultima gota de aquel extraño poder del biju se perdía en aire, dejando atrás un paisaje de destrucción y desolación. Kaito se encontraba solo en medio de los escombros, su cuerpo agotado y su espíritu destrozado por la brutalidad de lo que acababa de suceder. Aunque había logrado vengarse de sus captores, el precio que había pagado era alto y las cicatrices de esa noche permanecerían con él para siempre, pero la paz no acompañaba al marionetista. A lo lejos, a unos 100 metros el flautista aquel que lo llevó a aquella situación magullado se revolcaba buscando alejarse de Kaito.<br />
<br />
Con renovada determinación, Kaito se puso de pie entre los escombros, su mirada ardiente con un deseo de venganza incandescente. No dejaría irse a aquel flautista que lo había llevado a la trampa, y estaba decidido a hacerle pagar por ello.<br />
<br />
Persiguió al flautista a través de las oscuras ruinas y más allá, hasta las inhóspitas montañas que se alzaban en el horizonte. Con cada paso, el cuerpo destrozado de ambos se movía más lento, pero la ira de Kaito crecía, alimentada por el recuerdo del sufrimiento que había soportado a manos de aquel que ahora huía delante de él.<br />
<br />
Finalmente, Kaito alcanzó al flautista, quien, al ver el fuego en los ojos de su perseguidor, supo que su destino estaba sellado. Sin piedad, Kaito realizó un único sello de manos, entró en la mente de aquel jove y lo sometió a una tormenta de genjutsu, torturándolo con las peores pesadillas imaginables, retorciendo su mente hasta que apenas podía distinguir la realidad de la ilusión.<br />
<br />
Cuando el flautista yacía herido y roto, Kaito ejecutó su venganza final. Con manos hábiles, se dispuso a abrir en canal con sus propias manos el cuerpo de aquel ninja, y replicando gracías a sus sanguijuelas ankoku aquel procedimiento que él mismo había pasado a penas hace unos momentos, drenando la sangre del flautista arrancó la habilidad de clan de aquel ninja y la implantó en sí mismo, absorbiendo su poder y su conocimiento con una sensación de satisfacción cruel.<br />
<br />
Ahora, Kaito se alzaba como un ente que ni el mismo reconocía, el maestro de las marionetas había muerto, había perdido su ser, su sangre y la ultima conexión con su linaje y su tierra, a cambio una extraña fuerza había sido implantada en su cuerpo.<br />
<br />
El chikamatsu miró sus manos temblorosas con terror mientras algunas lagrimas se deslizaban sobre su rostro, muerto en vida, caminó al destazado cadaver del flautista y tomó de sus bolsillos una pequeña flauta negra de algun extraño metal, la colocó entre sus dedos temblorosos y se dispuso a marcharse destrozado, presa de la incertidumbre y el miedo de nunca volver a ser el shinobi que alguna vez fue,<br />
<br />
El único bastión ninja de la yakuza o de hoshigakure que conocía la identidad de Kaito había muerto, pero el precio de mantener sus secretos había sido alto, el maestro de las marionetas se había ido para siempre.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA["Trazando el Camino de la Lava: El Entrenamiento de Iroh en el País de la Tierra"]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12808</link>
			<pubDate>Mon, 01 Apr 2024 10:26:37 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=396">Iroh Azulón</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12808</guid>
			<description><![CDATA[En un terreno árido y rocoso del Pais de la Tierra, Iroh se encontraba inmerso en su entrenamiento solitario, dedicado a dominar por completo su control sobre el elemento lava. El sol ardiente del mediodía iluminaba el paisaje desértico mientras el aire vibraba con el calor.<br />
<br />
Iroh se mantenía en calma, su concentración absoluta mientras canalizaba su chakra, sintiendo la tierra bajo sus pies y la energía ardiente dentro de él. Con movimientos fluidos y precisos, comenzó a manipular el entorno a su alrededor, moldeando la tierra y la roca con su habilidad en el control del fuego y la tierra.<br />
<br />
Con cada respiración, Iroh se sumergía más en el flujo de chakra, permitiendo que su energía se fusionara con la naturaleza misma. Con un gesto de su mano, hizo que la tierra se agitara y se elevara, formando pilares de roca alrededor de él. Luego, con un pensamiento enfocado, comenzó a introducir su chakra de fuego en la mezcla, elevando la temperatura hasta que la roca comenzó a derretirse y fluir como lava incandescente.<br />
<br />
El calor era intenso, pero Iroh lo toleraba con serenidad, su determinación inquebrantable. Con movimientos expertos, comenzó a dar forma y dirigir la lava fundida, creando flujos y cascadas de fuego líquido que serpentean entre las formaciones rocosas. Cada movimiento era calculado y preciso, su mente y cuerpo en perfecta armonía mientras exploraba los límites de su dominio sobre el elemento.<br />
<br />
A medida que avanzaba el día, Iroh continuaba su entrenamiento, perfeccionando su técnica y fortaleciendo su conexión con el chakra elemental. La tierra temblaba bajo su comando, la lava rugía en respuesta a su voluntad. En ese paisaje escarpado y desafiante, el maestro de la caldera forjaba su camino hacia la maestría, decidido a alcanzar nuevas alturas en su dominio del poderoso elemento lava.<br />
<br />
<br />
A medida que avanzaba el entrenamiento, Iroh se sumergía más profundamente en su conexión con el elemento lava. Cada movimiento se volvía más fluido y poderoso, cada manipulación de la roca y el fuego más precisa y controlada. La lava ardiente se convertía en una extensión natural de su voluntad, respondiendo a sus deseos con una obediencia sin igual.<br />
<br />
Concentrado en su tarea, Iroh exploraba las diferentes formas en que podía utilizar el elemento lava en combate. Experimentaba con la creación de proyectiles de lava ardiente, lanzándolos con precisión milimétrica hacia objetivos imaginarios. También practicaba la formación de barreras defensivas de lava fundida, erigiendo muros impenetrables para bloquear ataques entrantes.<br />
<br />
A medida que el sol se deslizaba lentamente hacia el horizonte, pintando el cielo con tonos dorados y rojizos, Iroh continuaba su arduo trabajo, sin descanso ni distracción. Su determinación era inquebrantable, su voluntad de dominar el elemento lava inquebrantable.<br />
<br />
Finalmente, al caer la noche y envolver el paisaje en una oscuridad profunda, Iroh detuvo su entrenamiento. Se sentó en silencio en el suelo, sintiendo el pulso de la tierra bajo él y la calidez del fuego en su interior. Sabía que aún tenía mucho por aprender y mejorar, pero también sabía que cada día estaba más cerca de alcanzar la maestría que buscaba.<br />
<br />
Con una sensación de satisfacción y determinación renovada, Iroh se puso de pie y miró hacia el horizonte oscuro. Sabía que el camino hacia la maestría era largo y desafiante, pero estaba listo para enfrentar cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino. Con paso firme y corazón valiente, se encaminó hacia el futuro, listo para enfrentar cualquier desafío que el destino le deparara.<br />
<br />
<br />
A la mañana siguiente, Iroh regresó al campo de entrenamiento con renovada energía y determinación. La luz del sol iluminaba el paisaje, infundiendo el aire con una sensación de frescura y vitalidad. Para Iroh, era como si el propio mundo estuviera a su favor, listo para apoyarlo en su búsqueda de dominar el control de la lava.<br />
<br />
Con cada movimiento, Iroh buscaba perfeccionar su técnica, puliendo sus habilidades y refinando su conexión con el elemento tierra y fuego que componía la lava. Se sumergió en su entrenamiento con una intensidad renovada, enfocándose en cada detalle y ajustando su enfoque con cada intento.<br />
<br />
A lo largo del día, Iroh experimentó con nuevas formas de manipular la lava, explorando la variedad de posibilidades que ofrecía su poder. Probó diferentes técnicas de moldeado y modelado, dando forma a la lava fundida con una destreza impresionante y una precisión casi artística.<br />
<br />
A medida que el sol alcanzaba su punto más alto en el cielo, Iroh se detuvo brevemente para descansar y reflexionar sobre su progreso. Se sentía satisfecho con lo que había logrado hasta ahora, pero sabía que aún quedaba mucho por hacer. La maestría sobre el control de la lava no era algo que se lograra fácilmente, y él estaba dispuesto a dedicar todo el tiempo y esfuerzo necesarios para alcanzar su objetivo.<br />
<br />
Con un nuevo sentido de propósito y determinación, Iroh se levantó y se preparó para continuar con su entrenamiento. Sabía que el camino hacia la maestría sería largo y desafiante, pero estaba decidido a perseverar. Con cada día que pasaba, se acercaba un poco más a convertirse en el maestro del control de la lava que sabía que podía ser.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En un terreno árido y rocoso del Pais de la Tierra, Iroh se encontraba inmerso en su entrenamiento solitario, dedicado a dominar por completo su control sobre el elemento lava. El sol ardiente del mediodía iluminaba el paisaje desértico mientras el aire vibraba con el calor.<br />
<br />
Iroh se mantenía en calma, su concentración absoluta mientras canalizaba su chakra, sintiendo la tierra bajo sus pies y la energía ardiente dentro de él. Con movimientos fluidos y precisos, comenzó a manipular el entorno a su alrededor, moldeando la tierra y la roca con su habilidad en el control del fuego y la tierra.<br />
<br />
Con cada respiración, Iroh se sumergía más en el flujo de chakra, permitiendo que su energía se fusionara con la naturaleza misma. Con un gesto de su mano, hizo que la tierra se agitara y se elevara, formando pilares de roca alrededor de él. Luego, con un pensamiento enfocado, comenzó a introducir su chakra de fuego en la mezcla, elevando la temperatura hasta que la roca comenzó a derretirse y fluir como lava incandescente.<br />
<br />
El calor era intenso, pero Iroh lo toleraba con serenidad, su determinación inquebrantable. Con movimientos expertos, comenzó a dar forma y dirigir la lava fundida, creando flujos y cascadas de fuego líquido que serpentean entre las formaciones rocosas. Cada movimiento era calculado y preciso, su mente y cuerpo en perfecta armonía mientras exploraba los límites de su dominio sobre el elemento.<br />
<br />
A medida que avanzaba el día, Iroh continuaba su entrenamiento, perfeccionando su técnica y fortaleciendo su conexión con el chakra elemental. La tierra temblaba bajo su comando, la lava rugía en respuesta a su voluntad. En ese paisaje escarpado y desafiante, el maestro de la caldera forjaba su camino hacia la maestría, decidido a alcanzar nuevas alturas en su dominio del poderoso elemento lava.<br />
<br />
<br />
A medida que avanzaba el entrenamiento, Iroh se sumergía más profundamente en su conexión con el elemento lava. Cada movimiento se volvía más fluido y poderoso, cada manipulación de la roca y el fuego más precisa y controlada. La lava ardiente se convertía en una extensión natural de su voluntad, respondiendo a sus deseos con una obediencia sin igual.<br />
<br />
Concentrado en su tarea, Iroh exploraba las diferentes formas en que podía utilizar el elemento lava en combate. Experimentaba con la creación de proyectiles de lava ardiente, lanzándolos con precisión milimétrica hacia objetivos imaginarios. También practicaba la formación de barreras defensivas de lava fundida, erigiendo muros impenetrables para bloquear ataques entrantes.<br />
<br />
A medida que el sol se deslizaba lentamente hacia el horizonte, pintando el cielo con tonos dorados y rojizos, Iroh continuaba su arduo trabajo, sin descanso ni distracción. Su determinación era inquebrantable, su voluntad de dominar el elemento lava inquebrantable.<br />
<br />
Finalmente, al caer la noche y envolver el paisaje en una oscuridad profunda, Iroh detuvo su entrenamiento. Se sentó en silencio en el suelo, sintiendo el pulso de la tierra bajo él y la calidez del fuego en su interior. Sabía que aún tenía mucho por aprender y mejorar, pero también sabía que cada día estaba más cerca de alcanzar la maestría que buscaba.<br />
<br />
Con una sensación de satisfacción y determinación renovada, Iroh se puso de pie y miró hacia el horizonte oscuro. Sabía que el camino hacia la maestría era largo y desafiante, pero estaba listo para enfrentar cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino. Con paso firme y corazón valiente, se encaminó hacia el futuro, listo para enfrentar cualquier desafío que el destino le deparara.<br />
<br />
<br />
A la mañana siguiente, Iroh regresó al campo de entrenamiento con renovada energía y determinación. La luz del sol iluminaba el paisaje, infundiendo el aire con una sensación de frescura y vitalidad. Para Iroh, era como si el propio mundo estuviera a su favor, listo para apoyarlo en su búsqueda de dominar el control de la lava.<br />
<br />
Con cada movimiento, Iroh buscaba perfeccionar su técnica, puliendo sus habilidades y refinando su conexión con el elemento tierra y fuego que componía la lava. Se sumergió en su entrenamiento con una intensidad renovada, enfocándose en cada detalle y ajustando su enfoque con cada intento.<br />
<br />
A lo largo del día, Iroh experimentó con nuevas formas de manipular la lava, explorando la variedad de posibilidades que ofrecía su poder. Probó diferentes técnicas de moldeado y modelado, dando forma a la lava fundida con una destreza impresionante y una precisión casi artística.<br />
<br />
A medida que el sol alcanzaba su punto más alto en el cielo, Iroh se detuvo brevemente para descansar y reflexionar sobre su progreso. Se sentía satisfecho con lo que había logrado hasta ahora, pero sabía que aún quedaba mucho por hacer. La maestría sobre el control de la lava no era algo que se lograra fácilmente, y él estaba dispuesto a dedicar todo el tiempo y esfuerzo necesarios para alcanzar su objetivo.<br />
<br />
Con un nuevo sentido de propósito y determinación, Iroh se levantó y se preparó para continuar con su entrenamiento. Sabía que el camino hacia la maestría sería largo y desafiante, pero estaba decidido a perseverar. Con cada día que pasaba, se acercaba un poco más a convertirse en el maestro del control de la lava que sabía que podía ser.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada] El templo de los Demonios]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12687</link>
			<pubDate>Fri, 08 Mar 2024 21:50:53 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=351">Shen</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12687</guid>
			<description><![CDATA[Había llegado el momento. Tras salir de Iwa junto con los mercaderes Demi Oni de mi clan, me dirigí hacia las afueras de la aldea, en donde un grupo de Demi Onis aguardaban a por nosotros.<br />
<br />
-Viene un cargamento de piezas importantes desde "El País de los Demonios". Es importante que todo llegue en buenas condiciones, nos veremos en la frontera del País, antes de salir, en donde nos darán el cargamento- dijo uno de los líderes del clan, un viejo de larga cabellera blanca, vestido con ropajes de piel de tigre.<br />
<br />
-¿Algo que deba saber?- le pregunté- ¿algún código por si es alguien usando un Henge?<br />
<br />
-Deberás inspeccionar las piezas en cuanto las recibas- dijo el anciano. Una vez todo listo, partimos rumbo a la frontera, en donde los mercaderes encontrarían a la otra caravana para transportar las piezas.<br />
<br />
Era de las pocas veces que veía el cielo, y daba la casualidad de que se trataba de un cielo nocturno. Las estrellas llenaban el cielo, y la luna brillaba con toda su intensidad.<br />
<br />
Esperé unos momentos, observando bien a mis alrededores, esperando alguna sorpresa, sin embargo, no sucedió nada. Volví a admirar el cielo nocturno, el viento fresco de la noche y los páramos rocosos, con formaciones de roca que emergían del suelo. Para el amanecer, habíamos pasado las montañas de una de las tantas cordilleras que nos rodeaban. <br />
<br />
Otro onikuma, un chico de piel azul y un sólo cuerno, me relevó para que pudiera descansar. Comí la carne asada proporcionada por los mercaderes y bebí el té que tenían. Tras un breve descanso, volvimos a cruzar una montaña tras la cual llegaríamos a Ciudad Io.<br />
<br />
-Aquí descansaremos. Acamparemos junto al río antes de volver a partir mañana- dijo el mercader Onikuma- almacenen todo el agua y comida que puedan, ya que de regreso no nos detendremos.<br />
<br />
Nadamás llegar al lugar, pudimos ver un enorme castillo que coronaba la ciudad. La gente era clase media, y vivían en una zona vieja de la ciudad donde varios ríos cruzaban la plaza.<br />
<br />
Otro soldado de Iwa se nos acercó. Era un sujeto alto de piel roja y un solo cuerno, como yo. <br />
<br />
-Shounin sama, que gusto verle. Los líderes mencionaron que vendría, preparé carne seca, galletas de trigo y té negro para su viaje- dijo el Oni, mientras otros soldados de Iwa, humanos comunes y corrientes, llegaban con su cargamento de suministros.<br />
<br />
Pasamos la noche junto a uno de los ríos, en donde los demás comerciantes acampaban. Había varias posadas, pero decidimos no parar en ninguna para no ser tan fácilmente reconocibles por la gente que pudiera haber dentro. <br />
<br />
La noche fue sencilla, sin embargo, tras el amanecer volveríamos a reanudar nuestro camino hacia el País de los Pájaros. Yo yacía inquieto, la verdad deseaba que esta misión terminara pronto, por lo que jugaba constantemente con mi kunai.<br />
<br />
-Ahí está- dijo el comerciante, Shounin Sama, señalando una cordillera que delimitaba el País de la Tierra con El País de los Pájaros. Llegaríamos hasta el mero borde de la nación, en donde nos detuvimos.<br />
<br />
-¿Que sucede?- cuestioné.<br />
<br />
-Espera un momento- dijo el mercader, realizando un jutsu de detección- si, chakra negro, son ellos.<br />
<br />
Tras unos momentos, desde todos lados, los mercaderes Oni que nos esperaban retiraron sus cubiertas especiales de camuflaje, revelando su identidad. Piedras, arbustos, troncos y el mismo suelo era ellos escondidos.<br />
<br />
-Shoushin Sama, finalmente. Hemos hecho un muy largo recorrido desde el País de los Demonios... confiamos que la carga esté segura en tus manos- dijo el otro mercader, un oni de piel amarilla, arrugado y con un solo cuerno.<br />
<br />
-Es un placer recibir las reliquias, Diiraa Sama- respondió el mercader- el Templo de los Demonios agradecerá su ayuda.<br />
<br />
Enseguida, uno de los compañeros se acercó con una enorme caja, como un cofre más alto que yo, camuflado como arbusto, dentro del cual se encontraban las reliquias.<br />
<br />
El mercader nos pidió abrir la caja y, tras unos breves momentos, logramos abrirla.<br />
<br />
Había pergaminos viejos escritos en piel, runas antiguas con grabados, pero lo que más llamó mi atención eran las figurillas extrañas que contenía.<br />
<br />
<img src="https://i.etsystatic.com/6301548/r/il/43b79c/2426472709/il_fullxfull.2426472709_f2tx.jpg" loading="lazy"  width="300" height="200" alt="[Imagen: il_fullxfull.2426472709_f2tx.jpg]" class="mycode_img" /> <img src="https://i.ebayimg.com/images/g/SHIAAOSw6plh5xs~/s-l1200.webp" loading="lazy"  width="300" height="200" alt="[Imagen: s-l1200.webp]" class="mycode_img" /><br />
<br />
-Se ven muy antiguas- dije mientras revisaba más del encargo. Había pergaminos con idiomas raros y símbolos desconocidos.<br />
<br />
-Excelente, el cargamento está listo- dijo el mercader Shounin Sama- sin embargo, respecto a las "otras reliquias"...<br />
<br />
-Las otras reliquias están en el antiguo templo Onikuma, en el santuario. El lugar está ocupado por indeseados invasores. Necesitaremos ayuda por parte de los líderes.<br />
<br />
-Quizás logre que envíen un grupo de shinobis a recuperarlas. Después de todo, tiene objetos y cosas peligrosas, únicas y sobre todo importantes- dijo Shounin Sama.<br />
<br />
....<br />
<br />
Continuará en otro post]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Había llegado el momento. Tras salir de Iwa junto con los mercaderes Demi Oni de mi clan, me dirigí hacia las afueras de la aldea, en donde un grupo de Demi Onis aguardaban a por nosotros.<br />
<br />
-Viene un cargamento de piezas importantes desde "El País de los Demonios". Es importante que todo llegue en buenas condiciones, nos veremos en la frontera del País, antes de salir, en donde nos darán el cargamento- dijo uno de los líderes del clan, un viejo de larga cabellera blanca, vestido con ropajes de piel de tigre.<br />
<br />
-¿Algo que deba saber?- le pregunté- ¿algún código por si es alguien usando un Henge?<br />
<br />
-Deberás inspeccionar las piezas en cuanto las recibas- dijo el anciano. Una vez todo listo, partimos rumbo a la frontera, en donde los mercaderes encontrarían a la otra caravana para transportar las piezas.<br />
<br />
Era de las pocas veces que veía el cielo, y daba la casualidad de que se trataba de un cielo nocturno. Las estrellas llenaban el cielo, y la luna brillaba con toda su intensidad.<br />
<br />
Esperé unos momentos, observando bien a mis alrededores, esperando alguna sorpresa, sin embargo, no sucedió nada. Volví a admirar el cielo nocturno, el viento fresco de la noche y los páramos rocosos, con formaciones de roca que emergían del suelo. Para el amanecer, habíamos pasado las montañas de una de las tantas cordilleras que nos rodeaban. <br />
<br />
Otro onikuma, un chico de piel azul y un sólo cuerno, me relevó para que pudiera descansar. Comí la carne asada proporcionada por los mercaderes y bebí el té que tenían. Tras un breve descanso, volvimos a cruzar una montaña tras la cual llegaríamos a Ciudad Io.<br />
<br />
-Aquí descansaremos. Acamparemos junto al río antes de volver a partir mañana- dijo el mercader Onikuma- almacenen todo el agua y comida que puedan, ya que de regreso no nos detendremos.<br />
<br />
Nadamás llegar al lugar, pudimos ver un enorme castillo que coronaba la ciudad. La gente era clase media, y vivían en una zona vieja de la ciudad donde varios ríos cruzaban la plaza.<br />
<br />
Otro soldado de Iwa se nos acercó. Era un sujeto alto de piel roja y un solo cuerno, como yo. <br />
<br />
-Shounin sama, que gusto verle. Los líderes mencionaron que vendría, preparé carne seca, galletas de trigo y té negro para su viaje- dijo el Oni, mientras otros soldados de Iwa, humanos comunes y corrientes, llegaban con su cargamento de suministros.<br />
<br />
Pasamos la noche junto a uno de los ríos, en donde los demás comerciantes acampaban. Había varias posadas, pero decidimos no parar en ninguna para no ser tan fácilmente reconocibles por la gente que pudiera haber dentro. <br />
<br />
La noche fue sencilla, sin embargo, tras el amanecer volveríamos a reanudar nuestro camino hacia el País de los Pájaros. Yo yacía inquieto, la verdad deseaba que esta misión terminara pronto, por lo que jugaba constantemente con mi kunai.<br />
<br />
-Ahí está- dijo el comerciante, Shounin Sama, señalando una cordillera que delimitaba el País de la Tierra con El País de los Pájaros. Llegaríamos hasta el mero borde de la nación, en donde nos detuvimos.<br />
<br />
-¿Que sucede?- cuestioné.<br />
<br />
-Espera un momento- dijo el mercader, realizando un jutsu de detección- si, chakra negro, son ellos.<br />
<br />
Tras unos momentos, desde todos lados, los mercaderes Oni que nos esperaban retiraron sus cubiertas especiales de camuflaje, revelando su identidad. Piedras, arbustos, troncos y el mismo suelo era ellos escondidos.<br />
<br />
-Shoushin Sama, finalmente. Hemos hecho un muy largo recorrido desde el País de los Demonios... confiamos que la carga esté segura en tus manos- dijo el otro mercader, un oni de piel amarilla, arrugado y con un solo cuerno.<br />
<br />
-Es un placer recibir las reliquias, Diiraa Sama- respondió el mercader- el Templo de los Demonios agradecerá su ayuda.<br />
<br />
Enseguida, uno de los compañeros se acercó con una enorme caja, como un cofre más alto que yo, camuflado como arbusto, dentro del cual se encontraban las reliquias.<br />
<br />
El mercader nos pidió abrir la caja y, tras unos breves momentos, logramos abrirla.<br />
<br />
Había pergaminos viejos escritos en piel, runas antiguas con grabados, pero lo que más llamó mi atención eran las figurillas extrañas que contenía.<br />
<br />
<img src="https://i.etsystatic.com/6301548/r/il/43b79c/2426472709/il_fullxfull.2426472709_f2tx.jpg" loading="lazy"  width="300" height="200" alt="[Imagen: il_fullxfull.2426472709_f2tx.jpg]" class="mycode_img" /> <img src="https://i.ebayimg.com/images/g/SHIAAOSw6plh5xs~/s-l1200.webp" loading="lazy"  width="300" height="200" alt="[Imagen: s-l1200.webp]" class="mycode_img" /><br />
<br />
-Se ven muy antiguas- dije mientras revisaba más del encargo. Había pergaminos con idiomas raros y símbolos desconocidos.<br />
<br />
-Excelente, el cargamento está listo- dijo el mercader Shounin Sama- sin embargo, respecto a las "otras reliquias"...<br />
<br />
-Las otras reliquias están en el antiguo templo Onikuma, en el santuario. El lugar está ocupado por indeseados invasores. Necesitaremos ayuda por parte de los líderes.<br />
<br />
-Quizás logre que envíen un grupo de shinobis a recuperarlas. Después de todo, tiene objetos y cosas peligrosas, únicas y sobre todo importantes- dijo Shounin Sama.<br />
<br />
....<br />
<br />
Continuará en otro post]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Bingo] La cacería del Arashi]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12591</link>
			<pubDate>Wed, 21 Feb 2024 08:36:39 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=444">Narrador 7</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12591</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8eaed;" class="mycode_color"><span style="font-family: Roboto, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">29 de Febrero 16 D.K</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8eaed;" class="mycode_color"><span style="font-family: Roboto, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cordilleras norte de Iwagakure </span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8eaed;" class="mycode_color"><span style="font-family: Roboto, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">6am</span></span></span></div>
<br />
<br />
En medio de la cordillera de Iwagakure, Raiken Arashi avanzaba con paso decidido a través de los escarpados senderos, cada huella marcada por la lluvia persistente que amenazaba con convertirse en una tormenta. El sonido de la lluvia golpeando las rocas y el suelo creaba una sinfonía acompasada con sus pensamientos inquietos.<br />
<br />
Por fin los últimos días de constante persecución jugando al gato y al ratón con distintos hombres rendían frutos, el Aarashi se encontraba a aproximadamente 10 km de Iwagakure, la aldea oculta entre las rocas, Raiken sabía que su destino estaba cerca, pero la persecución implacable le recordaba que no podía bajar la guardia. La marca de Kumogakure sobre él en el Libro Bingo lo convertía en presa, y cada movimiento debía ser calculado para evitar caer en las manos de aquellos que buscaban su captura. El cuerpo sin vida de a quien antes hubiera llamado compañero, un compatriota de Kumo yacía a sus pies, fue capturado por la astucia del rubio Arashi y gracias al pergamino que cargaba con él, el muchacho estaba alerta pues sabía que otro grupo de perseguidores se encontraban cerca. <br />
<br />
La cordillera ofrecía terreno desafiante, pero Raiken, había pasado semanas de estudio y exploración previa, conocía sus rincones y grietas como la palma de su mano. La lluvia, compañera de estruendo que ante el corazón agitado parecía silenciosa en su viaje, le daba una ventaja adicional al difuminar sus rastros y ahogar cualquier sonido que pudiera delatar su posición.<br />
<br />
Con el sigilo de un lobo en la noche, Raiken colocaba trampas hábilmente en el camino, piezas de su ajedrez personal para disuadir a aquellos que lo perseguían. Cuerdas tensas entre árboles, piedras estratégicamente ubicadas, y sellos explosivos y de otros variados tipos se encontraban ocultos entre las sombras. Cada trampa era una barrera entre él y sus perseguidores, una oportunidad para ganar tiempo y espacio.<br />
<br />
La adrenalina corría por sus venas cuando el sonido de pasos cercanos alertó sus sentidos agudos. Un perseguidor, inconsciente de las artimañas de Raiken, cayó en una de las trampas. Una explosión resonó en la cordillera, marcando el fin de la amenaza temporal. Raiken observó con frialdad mientras las llamas se extinguían, dejando tras de sí un recordatorio efímero de la batalla que libraba,La explosión si bien había acabado con un perseguidor era el detonant epara que Raiken  huyera, el humo en medio de la mojada montaña delataría su posición y pronto más de ellos vendrían a su encuentro.<br />
<br />
Sin pausa, continuó su avance hacia Iwagakure. En la entrada de la aldea, un contacto le esperaba. Un intermediario que le ofrecía la oportunidad de un nuevo comienzo a cambio de información vital de Kumogakure. La oferta de un salvo conducto y una nueva identidad resonaba como un eco de redención en sus oídos atormentados.<br />
<br />
La lluvia persistía, pero Raiken, no permitiría que nada ni nadie lo detuviera. La cordillera era su aliada, las trampas su estrategia, y la promesa de un nuevo amanecer en Iwagakure, su motivación. El destino aguardaba en las sombras, y Raiken estaba dispuesto a desafiarlo.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='OFF'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='OFF'; }">OFF</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
La cordillera es un lugar donde es relativamente fácil encontrar al blanco, pero también complicado tomarlo por sorpresa, la lluvia se hará mas fuerte cada turno , cada turno de narrador, moveré al bingo (icono de ninja) el bingo necesita 5 turnos sin contar este para llegar a su objetivo, cada turno dibujaré la trayectoria del bingo y con eso un área donde el bingo podrá colocar hasta 2 trampas por turno en un hide.<br />
<br />
Las trampas estarán ocultas ante la vista y deberán buscar en cada post pistas que puedan darles información sobre los posibles peligros.<br />
<br />
Las trampas siempre serán algo lógico, de acuerdo a las limitantes y capacidades del npc.<br />
<br />
Ustedes como jugadores podrán comenzar en cualquier parte del circulo rojo  y deberán encontrar on rol al objetivo, la referencia que tienen es la explosión, acercarse al lugar donde fue la explosión les tomará dos turnos (turno 1, este turno donde se presentan o introducen al post, aquí mismo ecuchan o ven la explosión y el siguiente turno donde ya podrán llegar al área)<br />
<br />
<br />
Recuerden, solo uno puede llevarse la recompensa del bingo y sí el bingo llega a iwa (icono de aldea) se considerará fallido.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='mapa'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='mapa'; }">mapa</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><img src="https://media.discordapp.net/attachments/1151943410454904874/1209650139929776128/Diseno_sin_titulo_6.png?ex=65e7b17b&amp;is=65d53c7b&amp;hm=e984f7e4917604258b27293337ce196ad8e59cba29d9e2afe10f4b08224ea7ae&amp;=&amp;format=webp&amp;quality=lossless&amp;width=575&amp;height=575" loading="lazy"  alt="[Imagen: Diseno_sin_titulo_6.png?ex=65e7b17b&amp;is=6...height=575]" class="mycode_img" /> El mapa es una referencia pero muestra cosas a tomar en cuenta, como la presencia de desniveles y formaciones rocosas que pueden tener relevancía</div>
		</div><br />
</div>
		</div></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8eaed;" class="mycode_color"><span style="font-family: Roboto, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">29 de Febrero 16 D.K</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8eaed;" class="mycode_color"><span style="font-family: Roboto, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cordilleras norte de Iwagakure </span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8eaed;" class="mycode_color"><span style="font-family: Roboto, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">6am</span></span></span></div>
<br />
<br />
En medio de la cordillera de Iwagakure, Raiken Arashi avanzaba con paso decidido a través de los escarpados senderos, cada huella marcada por la lluvia persistente que amenazaba con convertirse en una tormenta. El sonido de la lluvia golpeando las rocas y el suelo creaba una sinfonía acompasada con sus pensamientos inquietos.<br />
<br />
Por fin los últimos días de constante persecución jugando al gato y al ratón con distintos hombres rendían frutos, el Aarashi se encontraba a aproximadamente 10 km de Iwagakure, la aldea oculta entre las rocas, Raiken sabía que su destino estaba cerca, pero la persecución implacable le recordaba que no podía bajar la guardia. La marca de Kumogakure sobre él en el Libro Bingo lo convertía en presa, y cada movimiento debía ser calculado para evitar caer en las manos de aquellos que buscaban su captura. El cuerpo sin vida de a quien antes hubiera llamado compañero, un compatriota de Kumo yacía a sus pies, fue capturado por la astucia del rubio Arashi y gracias al pergamino que cargaba con él, el muchacho estaba alerta pues sabía que otro grupo de perseguidores se encontraban cerca. <br />
<br />
La cordillera ofrecía terreno desafiante, pero Raiken, había pasado semanas de estudio y exploración previa, conocía sus rincones y grietas como la palma de su mano. La lluvia, compañera de estruendo que ante el corazón agitado parecía silenciosa en su viaje, le daba una ventaja adicional al difuminar sus rastros y ahogar cualquier sonido que pudiera delatar su posición.<br />
<br />
Con el sigilo de un lobo en la noche, Raiken colocaba trampas hábilmente en el camino, piezas de su ajedrez personal para disuadir a aquellos que lo perseguían. Cuerdas tensas entre árboles, piedras estratégicamente ubicadas, y sellos explosivos y de otros variados tipos se encontraban ocultos entre las sombras. Cada trampa era una barrera entre él y sus perseguidores, una oportunidad para ganar tiempo y espacio.<br />
<br />
La adrenalina corría por sus venas cuando el sonido de pasos cercanos alertó sus sentidos agudos. Un perseguidor, inconsciente de las artimañas de Raiken, cayó en una de las trampas. Una explosión resonó en la cordillera, marcando el fin de la amenaza temporal. Raiken observó con frialdad mientras las llamas se extinguían, dejando tras de sí un recordatorio efímero de la batalla que libraba,La explosión si bien había acabado con un perseguidor era el detonant epara que Raiken  huyera, el humo en medio de la mojada montaña delataría su posición y pronto más de ellos vendrían a su encuentro.<br />
<br />
Sin pausa, continuó su avance hacia Iwagakure. En la entrada de la aldea, un contacto le esperaba. Un intermediario que le ofrecía la oportunidad de un nuevo comienzo a cambio de información vital de Kumogakure. La oferta de un salvo conducto y una nueva identidad resonaba como un eco de redención en sus oídos atormentados.<br />
<br />
La lluvia persistía, pero Raiken, no permitiría que nada ni nadie lo detuviera. La cordillera era su aliada, las trampas su estrategia, y la promesa de un nuevo amanecer en Iwagakure, su motivación. El destino aguardaba en las sombras, y Raiken estaba dispuesto a desafiarlo.<br />
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<br />
<br />
<br />
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<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='OFF'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='OFF'; }">OFF</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
La cordillera es un lugar donde es relativamente fácil encontrar al blanco, pero también complicado tomarlo por sorpresa, la lluvia se hará mas fuerte cada turno , cada turno de narrador, moveré al bingo (icono de ninja) el bingo necesita 5 turnos sin contar este para llegar a su objetivo, cada turno dibujaré la trayectoria del bingo y con eso un área donde el bingo podrá colocar hasta 2 trampas por turno en un hide.<br />
<br />
Las trampas estarán ocultas ante la vista y deberán buscar en cada post pistas que puedan darles información sobre los posibles peligros.<br />
<br />
Las trampas siempre serán algo lógico, de acuerdo a las limitantes y capacidades del npc.<br />
<br />
Ustedes como jugadores podrán comenzar en cualquier parte del circulo rojo  y deberán encontrar on rol al objetivo, la referencia que tienen es la explosión, acercarse al lugar donde fue la explosión les tomará dos turnos (turno 1, este turno donde se presentan o introducen al post, aquí mismo ecuchan o ven la explosión y el siguiente turno donde ya podrán llegar al área)<br />
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Recuerden, solo uno puede llevarse la recompensa del bingo y sí el bingo llega a iwa (icono de aldea) se considerará fallido.<br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='mapa'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='mapa'; }">mapa</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><img src="https://media.discordapp.net/attachments/1151943410454904874/1209650139929776128/Diseno_sin_titulo_6.png?ex=65e7b17b&amp;is=65d53c7b&amp;hm=e984f7e4917604258b27293337ce196ad8e59cba29d9e2afe10f4b08224ea7ae&amp;=&amp;format=webp&amp;quality=lossless&amp;width=575&amp;height=575" loading="lazy"  alt="[Imagen: Diseno_sin_titulo_6.png?ex=65e7b17b&amp;is=6...height=575]" class="mycode_img" /> El mapa es una referencia pero muestra cosas a tomar en cuenta, como la presencia de desniveles y formaciones rocosas que pueden tener relevancía</div>
		</div><br />
</div>
		</div></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El bueno, el malo y el feo]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12576</link>
			<pubDate>Mon, 19 Feb 2024 20:07:14 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=313">Arata</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12576</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Afueras de la aldea.<br />
Pasado el mediodía.</span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Con cada movimiento de su mandíbula, por más minúsculo que fuese, aquel crujir desalmado invadía sus alrededores. Había tantísimo silencio que no era posible ignorarlo. Y, lo que es más, tal martirio parecía adrede. El ojicarmesí estaba apoyado en una de las varias paredes que adornaban el callejón, delimitando el paso y creando un cuello de botella que, al final, desembocaba en una de las calles principales que rodeaban la entrada a la aldea. <br />
<br />
Ya el sol había marcado el paso tras el mediodía, y sus funciones -en teoría- estaban a punto de terminar. Por ello entre la impaciencia y el aburrimiento le habían hecho la jugarreta de traerle a la mente una idea ya desechada, pero que no pudo evitar colarse entre aquellos cajones del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“¿Y si esta vez sí funciona?”</span>. <br />
<br />
Sin embargo, con un gesto amargo impreso en el rostro haría el fugaz movimiento para para del bolsillo izquierdo de su sobretodo una pequeña libreta con su respectivo lápiz, y escribiría algo del orden de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Sigue sabiendo a mierda”</span>. Acto seguido, con su opinión clara y plasmada sobre el papel, escupiría el manojo de arena que había estado mascando hasta ahora. <span style="color: #0074D9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Tan asquerosa es la comida de acá que prefieres comer arena? —</span></span> Preguntó una voz inicialmente incorpórea cuya fuente se dejaría ver al cruzar la esquina más alejada del callejón, en dirección al Jiki. <span style="color: #FF4136;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— No es eso. ¿Sabes cuánto ahorraría si pudiese vivir a base de arena? Una vez leí que los antiguos habitantes de Sunagakure usaban arena para condimentar sus platos. —</span></span> Respondió el peliazul mientras dirigía la mirada hacia el recién llegado, reconociendo desde incluso antes por su voz. <span style="color: #FF4136;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Aunque no sabría decir si por iniciativa propia o mala suerte. —</span></span> Al terminar agregando se reincorporaría, dejando de apoyarse contra la pared del callejón. <br />
<br />
Con poco más que un bufido irónico el recién llegado se sacudiría la insensatez del oriundo del desierto para entrar en materia de lo que lo llevaba allí. Este alcanzó un pequeño trozo de papel de su bolsillo, que iría destinado a la mano extendida de Arata, quien no tardaría mucho en leerlo. Sabía lo que significaba aquello; nuevas órdenes. Y por tanto, más paga. <span style="color: #FF4136;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Otro descarriado? —</span></span> Preguntó el de ojos rojos, a lo que su compañero de profesión asentiría antes de dejar el sitio con paso tan simple como llegó. <br />
<br />
No era extraño que en estos tiempos se decidiera impulsar una vigilancia personal a extranjeros que entrasen en la casilla de sospechosos, y cuando alguno pasaba cerca de algún punto de control era seguido tanto como se pudiese. Arata no era demasiado entusiasta de tal tarea, porque al final siempre resultaban ser falsos positivos. Además, el criterio tampoco estaba muy claro, ¿Era necesario perseguir a cualquiera que luciera un tanto extravagante? Todos terminaban siendo inadaptados o mercaderes, o ambas al tiempo. <br />
<br />
Pero no iba a ser él quien se quejase, si al fin y al cabo tocaba seguir -o fingir que seguía- a un extraño por un par de momentos hasta que terminase entrando a un bar o cosas del estilo, y luego iría por su paga. <br />
<br />
No invertiría mucho esfuerzo en ubicar al objetivo, pero andaría por los caminos principales de las afueras de la aldea en caso de tener la suerte -o desdicha- de toparse con él o algún otro conocido.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Afueras de la aldea.<br />
Pasado el mediodía.</span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Con cada movimiento de su mandíbula, por más minúsculo que fuese, aquel crujir desalmado invadía sus alrededores. Había tantísimo silencio que no era posible ignorarlo. Y, lo que es más, tal martirio parecía adrede. El ojicarmesí estaba apoyado en una de las varias paredes que adornaban el callejón, delimitando el paso y creando un cuello de botella que, al final, desembocaba en una de las calles principales que rodeaban la entrada a la aldea. <br />
<br />
Ya el sol había marcado el paso tras el mediodía, y sus funciones -en teoría- estaban a punto de terminar. Por ello entre la impaciencia y el aburrimiento le habían hecho la jugarreta de traerle a la mente una idea ya desechada, pero que no pudo evitar colarse entre aquellos cajones del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“¿Y si esta vez sí funciona?”</span>. <br />
<br />
Sin embargo, con un gesto amargo impreso en el rostro haría el fugaz movimiento para para del bolsillo izquierdo de su sobretodo una pequeña libreta con su respectivo lápiz, y escribiría algo del orden de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Sigue sabiendo a mierda”</span>. Acto seguido, con su opinión clara y plasmada sobre el papel, escupiría el manojo de arena que había estado mascando hasta ahora. <span style="color: #0074D9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Tan asquerosa es la comida de acá que prefieres comer arena? —</span></span> Preguntó una voz inicialmente incorpórea cuya fuente se dejaría ver al cruzar la esquina más alejada del callejón, en dirección al Jiki. <span style="color: #FF4136;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— No es eso. ¿Sabes cuánto ahorraría si pudiese vivir a base de arena? Una vez leí que los antiguos habitantes de Sunagakure usaban arena para condimentar sus platos. —</span></span> Respondió el peliazul mientras dirigía la mirada hacia el recién llegado, reconociendo desde incluso antes por su voz. <span style="color: #FF4136;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Aunque no sabría decir si por iniciativa propia o mala suerte. —</span></span> Al terminar agregando se reincorporaría, dejando de apoyarse contra la pared del callejón. <br />
<br />
Con poco más que un bufido irónico el recién llegado se sacudiría la insensatez del oriundo del desierto para entrar en materia de lo que lo llevaba allí. Este alcanzó un pequeño trozo de papel de su bolsillo, que iría destinado a la mano extendida de Arata, quien no tardaría mucho en leerlo. Sabía lo que significaba aquello; nuevas órdenes. Y por tanto, más paga. <span style="color: #FF4136;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Otro descarriado? —</span></span> Preguntó el de ojos rojos, a lo que su compañero de profesión asentiría antes de dejar el sitio con paso tan simple como llegó. <br />
<br />
No era extraño que en estos tiempos se decidiera impulsar una vigilancia personal a extranjeros que entrasen en la casilla de sospechosos, y cuando alguno pasaba cerca de algún punto de control era seguido tanto como se pudiese. Arata no era demasiado entusiasta de tal tarea, porque al final siempre resultaban ser falsos positivos. Además, el criterio tampoco estaba muy claro, ¿Era necesario perseguir a cualquiera que luciera un tanto extravagante? Todos terminaban siendo inadaptados o mercaderes, o ambas al tiempo. <br />
<br />
Pero no iba a ser él quien se quejase, si al fin y al cabo tocaba seguir -o fingir que seguía- a un extraño por un par de momentos hasta que terminase entrando a un bar o cosas del estilo, y luego iría por su paga. <br />
<br />
No invertiría mucho esfuerzo en ubicar al objetivo, pero andaría por los caminos principales de las afueras de la aldea en caso de tener la suerte -o desdicha- de toparse con él o algún otro conocido.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Concurso SV]Amándome a mí mismo]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3269</link>
			<pubDate>Fri, 16 Feb 2024 13:28:14 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=356">Kaito</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3269</guid>
			<description><![CDATA[Era una noche especial en la guarida oculta entre las sombras, y el singular titiritero Kaito no era ajeno al revuelo que causaba la celebración próxima de aquello que llamaban  San Valentín. Sin embargo, su enfoque en el amor era peculiar, centrado en un reflejo que solo él podía entender.<br />
<br />
En su laboratorio, rodeado de marionetas y experimentos, Kaito reflexionaba sobre el amor de una manera única: el amor hacia sí mismo. Sus ojos se posaban en los espejos que decoraban las paredes, reflejando su propia imagen con admiración.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"El verdadero amor comienza por uno mismo"*</span>, pensaba Kaito, convencido de que su narcisismo era la manifestación más pura de afecto. Decidió celebrar esta noche especial rindiéndose homenaje a sí mismo, como un monarca en su propio reino.<br />
<br />
Vestido con su atuendo característico y con una marioneta especial a su lado, Kaito se dispuso a disfrutar de una cena preparada exclusivamente para él. Las sombras danzaban a su alrededor mientras encendía velas, creando una atmósfera única para su festín personal.<br />
<br />
La mesa estaba adornada con arreglos extravagantes, reflejando la estética oscura que caracterizaba al titiritero. Se sentó con gracia, sus ojos brillando de satisfacción al contemplar su propia compañía en el reflejo de los cubiertos de plata.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"Brindo por ti, Kaito, el amo de las sombras, el dueño de su propio corazón"</span>*, susurró, levantando la copa hacia su imagen reflejada. El tintineo del cristal resonó en el laboratorio, marcando el inicio de su singular celebración.<br />
<br />
Mientras saboreaba cada bocado, Kaito se deleitaba en su propia compañía, elogiando sus logros, su ingenio y su inigualable habilidad con las marionetas. La marioneta a su lado, cuidadosamente tallada a su semejanza, parecía compartir la misma admiración por su creador.<br />
<br />
La noche continuó con la música de las sombras y los susurros de autocomplacencia. Kaito, envuelto en su mundo de narcisismo, celebraba un San Valentín peculiar, donde el amor propio era el único protagonista.<br />
<br />
El titiritero Kaito, envuelto en su festín de narcisismo, se sumergía más profundamente en su propio mundo. La noche avanzaba, y la celebración tomaba un giro más introspectivo mientras Kaito exploraba el espejismo del amor propio.<br />
<br />
Después de su cena, Kaito se levantó con elegancia de la mesa, decidido a llevar su celebración a nuevas alturas. Se acercó a uno de los espejos que decoraban su laboratorio y observó su reflejo con intensidad, como si estuviera buscando respuestas en los ojos que lo miraban.<br />
<br />
*<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">"El amor propio es un espejismo",* </span>pensó Kaito, cuestionando la realidad de su conexión con su propia imagen. Sus manos se movían con gracia, manipulando hilos de chakra que creaban figuras ilusorias a su alrededor. Las sombras se materializaron en formas que emulaban su propia silueta, como una danza etérea de reflejos.<br />
<br />
El titiritero, inmerso en la ilusión, comenzó a conversar consigo mismo a través de las sombras. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"Kaito, amo de las marionetas, ¿qué es lo que más amas de ti mismo?"*</span>, se preguntó, buscando respuestas en el espejismo que había creado. Las sombras respondieron con susurros enigmáticos, como un eco de sus propios pensamientos.<br />
<br />
La ilusión se volvía cada vez más compleja, revelando facetas de Kaito que solo él conocía. Se enfrentó a versiones sombrías de sí mismo, explorando sus miedos y deseos más profundos. La danza de las sombras reflejaba la complejidad de su propia psique, creando un espectáculo hipnótico.<br />
<br />
En un momento de introspección, Kaito se encontró a sí mismo preguntándose sobre la autenticidad de su amor propio. ¿Era real o simplemente un espejismo que él mismo había creado para llenar un vacío? Las sombras no dieron respuestas definitivas, dejando al titiritero en un estado de reflexión.<br />
<br />
La noche avanzaba, y Kaito, rodeado de sombras y espejismos, llegó a comprender que el amor propio iba más allá de la admiración superficial. En el silencio de su laboratorio, abrazó la complejidad de su ser y aceptó que, incluso en su amor narcisista, había matices de vulnerabilidad.<br />
<br />
Con un gesto de satisfacción, Kaito concluyó su peculiar celebración de San Valentín. Mientras las sombras se desvanecían y el silencio llenaba el laboratorio, el titiritero se retiró a descansar, llevando consigo el conocimiento de que el amor propio, aunque ilusorio en parte, también podía ser una búsqueda profunda de autenticidad.<br />
<br />
El nuevo día emergió, y Kaito, aún envuelto en las reflexiones de la noche anterior, decidió llevar su búsqueda de autenticidad a un nuevo nivel. Se adentró en su laboratorio, donde los títeres descansaban en la penumbra, listos para recibir nuevas órdenes.<br />
<br />
La sala resonaba con el murmullo de hilos danzantes de chakra mientras Kaito daba vida a sus marionetas. No eran solo juguetes de madera y hilos; eran extensiones de su propia identidad. Cada movimiento era una expresión de su arte y, en cierto sentido, de su ser interno.<br />
<br />
El titiritero comenzó a trabajar en una nueva creación, una marioneta especial que representaría la esencia de su amor propio. Sus manos expertas modelaron cuidadosamente la figura, infundiendo chakra con cada detalle. La marioneta cobró vida, sus ojos reflejando la chispa única de Kaito.<br />
<br />
Mientras manipulaba la marioneta, Kaito reflexionaba sobre las complejidades de su propia identidad. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"¿Quién soy realmente detrás de esta máscara de narcisismo?"*</span>, se preguntó. La marioneta, como un espejo animado, parecía buscar respuestas junto a su creador.<br />
<br />
La danza de los hilos se convirtió en una expresión artística de la autoexploración. Kaito, a través de sus títeres, se sumergió en la dualidad de su naturaleza. La marioneta, reflejo de su amor propio, realizaba movimientos gráciles mientras enfrentaba las sombras que surgían en su camino.<br />
<br />
La figura de madera se convirtió en un vehículo para la introspección, un espejo en movimiento que capturaba los matices de la verdadera identidad de Kaito. Los hilos de chakra tejieron una narrativa silenciosa, revelando la complejidad y las capas ocultas detrás de la fachada narcisista.<br />
<br />
Con cada movimiento de la marioneta, Kaito descubría nuevas facetas de sí mismo. La autenticidad brillaba a través de la danza de los títeres, como si los hilos fueran hilos de reflexión que se entrelazaban con su propia alma.<br />
<br />
Finalmente, la marioneta, ahora imbuida con la esencia de su creador, tomó vida propia. Kaito contempló la creación con un sentido de asombro y autenticidad. La figura de madera, lejos de ser solo un reflejo narcisista, se había convertido en una expresión genuina de su identidad única.<br />
<br />
Concluida su obra maestra, Kaito observó la marioneta con una mezcla de satisfacción y aceptación. El amor propio, ahora personificado en madera y chakra, le recordaba que la autenticidad residía en la complejidad de su ser.<br />
<br />
El titiritero, rodeado de títeres y reflexiones, abrazó la dualidad de su identidad con una sonrisa. El arte de los hilos le había llevado a descubrir no solo el amor propio, sino también la riqueza de ser verdaderamente uno mismo.<br />
<br />
La noche de San Valentín finalmente  envolvió el laboratorio de Kaito en una tenue penumbra. El titiritero, acompañado de sus creaciones animadas, se sumergió en una introspección más profunda. La marioneta especial, símbolo de su amor propio, esperaba junto a las demás, creando una escena única y fascinante.<br />
<br />
Kaito, imbuido de una tranquilidad reflexiva, tomó asiento entre sus títeres. La sala resonaba con el susurro de hilos de chakra que tejían historias invisibles en el aire. La noche ofrecía la oportunidad perfecta para explorar las conexiones más allá de las marionetas: los hilos entrelazados que unían a las personas.<br />
<br />
Decidió llevar su reflexión al siguiente nivel, usando su habilidad única para explorar las conexiones entre seres humanos. Creó una marioneta especial para representar a aquellos que había conocido en su viaje: aliados, adversarios y personas que, de alguna manera, habían dejado una impresión en su historia.<br />
<br />
Cada movimiento de la marioneta reflejaba una relación única. Los hilos de chakra, como lazos invisibles, se extendían desde la figura de madera hacia otras marionetas dispuestas en círculo. Kaito, maestro de las conexiones y las interacciones, observaba la danza de hilos con ojos agudos.<br />
<br />
La marioneta especial comenzó a interactuar con las demás. Los hilos creaban patrones intricados, reflejando las complejidades de las relaciones humanas. Hubo encuentros y despedidas, conflictos y momentos de complicidad. Cada interacción era una historia única, tejida con los hilos de chakra que conectaban a las marionetas.<br />
<br />
El titiritero, inmerso en la narrativa silenciosa de los títeres, reflexionaba sobre el valor de las conexiones humanas. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"Cada hilo representa una historia compartida, una experiencia única. Somos marionetas de nuestras propias interacciones, entrelazados en la danza eterna de la vida"*</span>, pensó.<br />
<br />
A medida que la marioneta especial se movía entre las demás, Kaito sentía una conexión más profunda con su propio viaje. Las relaciones, como hilos invisibles, habían dejado una marca imborrable en su ser. La noche de San Valentín se convirtió en un recordatorio de la riqueza que se encuentra en los lazos humanos.<br />
<br />
Concluida la danza de hilos, Kaito se levantó con una nueva apreciación. El laboratorio resonaba con la energía de las conexiones, y el titiritero se sintió agradecido por las historias entrelazadas que había compartido con otros.<br />
<br />
La marioneta especial regresó a su lugar junto a las demás, y Kaito, rodeado de títeres y reflexiones, cerró los ojos con una sonrisa. La noche había sido un viaje profundo hacia el significado de las conexiones, un recordatorio de que, al final del día, todos somos marionetas en la danza interminable de hilos entrelazados.<br />
<br />
La noche de San Valentín se desvaneció lentamente, dejando tras de sí un rastro de reflexiones en el laboratorio de Kaito. A medida que los últimos destellos de luz lunar se filtraban por las ventanas, el titiritero se sumió en sus pensamientos.<br />
<br />
Los títeres, ahora en reposo, parecían guardar en silencio las historias compartidas durante esa noche especial. Kaito, en el centro de su creación, contemplaba el significado más profundo de las conexiones humanas.<br />
<br />
El amor narcisista que había explorado durante la velada no se trataba solo de admirarse a sí mismo; era una mirada hacia adentro, hacia las experiencias que habían dado forma a su viaje. Cada encuentro, cada relación tejida con hilos de chakra, era un recordatorio de la complejidad y belleza de la existencia.<br />
<br />
Kaito se dio cuenta de que, aunque él mismo era el titiritero principal de su historia, las marionetas a su alrededor también desempeñaban un papel crucial. Cada una representaba una conexión única, un hilo que se entrelazaba con otros para formar la red compleja de su vida.<br />
<br />
Con una sensación de gratitud, Kaito agradeció a las marionetas y en ellas simbólicamente a las personas que habían compartido su historia. La noche de San Valentín se había convertido en un recordatorio de que, incluso en el mundo de las sombras y los hilos, los lazos humanos eran poderosos y significativos.<br />
<br />
Se levantó del centro de la escena, rodeado de títeres en reposo y silencio. La danza de hilos había llegado a su fin, pero los lazos que se formaron dentro de la mente del muchacho esa noche perdurarían. Kaito, el titiritero de su propia historia, se encaminó hacia el nuevo día con una comprensión renovada de la importancia de las conexiones humanas.<br />
<br />
La luz del amanecer comenzó a filtrarse por las ventanas, iluminando el laboratorio en una paleta de colores cálidos. Kaito, con la sonrisa en el rostro, se sumergió en la promesa de nuevos encuentros y nuevas historias que seguirían tejiendo su intrincada trama.<br />
<br />
Así concluyó la noche de San Valentín en el laboratorio de Kaito, donde las marionetas y los hilos contaban historias silenciosas de conexiones humanas y amor narcisista. En el mundo de las sombras, la luz de los lazos perduraba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era una noche especial en la guarida oculta entre las sombras, y el singular titiritero Kaito no era ajeno al revuelo que causaba la celebración próxima de aquello que llamaban  San Valentín. Sin embargo, su enfoque en el amor era peculiar, centrado en un reflejo que solo él podía entender.<br />
<br />
En su laboratorio, rodeado de marionetas y experimentos, Kaito reflexionaba sobre el amor de una manera única: el amor hacia sí mismo. Sus ojos se posaban en los espejos que decoraban las paredes, reflejando su propia imagen con admiración.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"El verdadero amor comienza por uno mismo"*</span>, pensaba Kaito, convencido de que su narcisismo era la manifestación más pura de afecto. Decidió celebrar esta noche especial rindiéndose homenaje a sí mismo, como un monarca en su propio reino.<br />
<br />
Vestido con su atuendo característico y con una marioneta especial a su lado, Kaito se dispuso a disfrutar de una cena preparada exclusivamente para él. Las sombras danzaban a su alrededor mientras encendía velas, creando una atmósfera única para su festín personal.<br />
<br />
La mesa estaba adornada con arreglos extravagantes, reflejando la estética oscura que caracterizaba al titiritero. Se sentó con gracia, sus ojos brillando de satisfacción al contemplar su propia compañía en el reflejo de los cubiertos de plata.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"Brindo por ti, Kaito, el amo de las sombras, el dueño de su propio corazón"</span>*, susurró, levantando la copa hacia su imagen reflejada. El tintineo del cristal resonó en el laboratorio, marcando el inicio de su singular celebración.<br />
<br />
Mientras saboreaba cada bocado, Kaito se deleitaba en su propia compañía, elogiando sus logros, su ingenio y su inigualable habilidad con las marionetas. La marioneta a su lado, cuidadosamente tallada a su semejanza, parecía compartir la misma admiración por su creador.<br />
<br />
La noche continuó con la música de las sombras y los susurros de autocomplacencia. Kaito, envuelto en su mundo de narcisismo, celebraba un San Valentín peculiar, donde el amor propio era el único protagonista.<br />
<br />
El titiritero Kaito, envuelto en su festín de narcisismo, se sumergía más profundamente en su propio mundo. La noche avanzaba, y la celebración tomaba un giro más introspectivo mientras Kaito exploraba el espejismo del amor propio.<br />
<br />
Después de su cena, Kaito se levantó con elegancia de la mesa, decidido a llevar su celebración a nuevas alturas. Se acercó a uno de los espejos que decoraban su laboratorio y observó su reflejo con intensidad, como si estuviera buscando respuestas en los ojos que lo miraban.<br />
<br />
*<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">"El amor propio es un espejismo",* </span>pensó Kaito, cuestionando la realidad de su conexión con su propia imagen. Sus manos se movían con gracia, manipulando hilos de chakra que creaban figuras ilusorias a su alrededor. Las sombras se materializaron en formas que emulaban su propia silueta, como una danza etérea de reflejos.<br />
<br />
El titiritero, inmerso en la ilusión, comenzó a conversar consigo mismo a través de las sombras. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"Kaito, amo de las marionetas, ¿qué es lo que más amas de ti mismo?"*</span>, se preguntó, buscando respuestas en el espejismo que había creado. Las sombras respondieron con susurros enigmáticos, como un eco de sus propios pensamientos.<br />
<br />
La ilusión se volvía cada vez más compleja, revelando facetas de Kaito que solo él conocía. Se enfrentó a versiones sombrías de sí mismo, explorando sus miedos y deseos más profundos. La danza de las sombras reflejaba la complejidad de su propia psique, creando un espectáculo hipnótico.<br />
<br />
En un momento de introspección, Kaito se encontró a sí mismo preguntándose sobre la autenticidad de su amor propio. ¿Era real o simplemente un espejismo que él mismo había creado para llenar un vacío? Las sombras no dieron respuestas definitivas, dejando al titiritero en un estado de reflexión.<br />
<br />
La noche avanzaba, y Kaito, rodeado de sombras y espejismos, llegó a comprender que el amor propio iba más allá de la admiración superficial. En el silencio de su laboratorio, abrazó la complejidad de su ser y aceptó que, incluso en su amor narcisista, había matices de vulnerabilidad.<br />
<br />
Con un gesto de satisfacción, Kaito concluyó su peculiar celebración de San Valentín. Mientras las sombras se desvanecían y el silencio llenaba el laboratorio, el titiritero se retiró a descansar, llevando consigo el conocimiento de que el amor propio, aunque ilusorio en parte, también podía ser una búsqueda profunda de autenticidad.<br />
<br />
El nuevo día emergió, y Kaito, aún envuelto en las reflexiones de la noche anterior, decidió llevar su búsqueda de autenticidad a un nuevo nivel. Se adentró en su laboratorio, donde los títeres descansaban en la penumbra, listos para recibir nuevas órdenes.<br />
<br />
La sala resonaba con el murmullo de hilos danzantes de chakra mientras Kaito daba vida a sus marionetas. No eran solo juguetes de madera y hilos; eran extensiones de su propia identidad. Cada movimiento era una expresión de su arte y, en cierto sentido, de su ser interno.<br />
<br />
El titiritero comenzó a trabajar en una nueva creación, una marioneta especial que representaría la esencia de su amor propio. Sus manos expertas modelaron cuidadosamente la figura, infundiendo chakra con cada detalle. La marioneta cobró vida, sus ojos reflejando la chispa única de Kaito.<br />
<br />
Mientras manipulaba la marioneta, Kaito reflexionaba sobre las complejidades de su propia identidad. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"¿Quién soy realmente detrás de esta máscara de narcisismo?"*</span>, se preguntó. La marioneta, como un espejo animado, parecía buscar respuestas junto a su creador.<br />
<br />
La danza de los hilos se convirtió en una expresión artística de la autoexploración. Kaito, a través de sus títeres, se sumergió en la dualidad de su naturaleza. La marioneta, reflejo de su amor propio, realizaba movimientos gráciles mientras enfrentaba las sombras que surgían en su camino.<br />
<br />
La figura de madera se convirtió en un vehículo para la introspección, un espejo en movimiento que capturaba los matices de la verdadera identidad de Kaito. Los hilos de chakra tejieron una narrativa silenciosa, revelando la complejidad y las capas ocultas detrás de la fachada narcisista.<br />
<br />
Con cada movimiento de la marioneta, Kaito descubría nuevas facetas de sí mismo. La autenticidad brillaba a través de la danza de los títeres, como si los hilos fueran hilos de reflexión que se entrelazaban con su propia alma.<br />
<br />
Finalmente, la marioneta, ahora imbuida con la esencia de su creador, tomó vida propia. Kaito contempló la creación con un sentido de asombro y autenticidad. La figura de madera, lejos de ser solo un reflejo narcisista, se había convertido en una expresión genuina de su identidad única.<br />
<br />
Concluida su obra maestra, Kaito observó la marioneta con una mezcla de satisfacción y aceptación. El amor propio, ahora personificado en madera y chakra, le recordaba que la autenticidad residía en la complejidad de su ser.<br />
<br />
El titiritero, rodeado de títeres y reflexiones, abrazó la dualidad de su identidad con una sonrisa. El arte de los hilos le había llevado a descubrir no solo el amor propio, sino también la riqueza de ser verdaderamente uno mismo.<br />
<br />
La noche de San Valentín finalmente  envolvió el laboratorio de Kaito en una tenue penumbra. El titiritero, acompañado de sus creaciones animadas, se sumergió en una introspección más profunda. La marioneta especial, símbolo de su amor propio, esperaba junto a las demás, creando una escena única y fascinante.<br />
<br />
Kaito, imbuido de una tranquilidad reflexiva, tomó asiento entre sus títeres. La sala resonaba con el susurro de hilos de chakra que tejían historias invisibles en el aire. La noche ofrecía la oportunidad perfecta para explorar las conexiones más allá de las marionetas: los hilos entrelazados que unían a las personas.<br />
<br />
Decidió llevar su reflexión al siguiente nivel, usando su habilidad única para explorar las conexiones entre seres humanos. Creó una marioneta especial para representar a aquellos que había conocido en su viaje: aliados, adversarios y personas que, de alguna manera, habían dejado una impresión en su historia.<br />
<br />
Cada movimiento de la marioneta reflejaba una relación única. Los hilos de chakra, como lazos invisibles, se extendían desde la figura de madera hacia otras marionetas dispuestas en círculo. Kaito, maestro de las conexiones y las interacciones, observaba la danza de hilos con ojos agudos.<br />
<br />
La marioneta especial comenzó a interactuar con las demás. Los hilos creaban patrones intricados, reflejando las complejidades de las relaciones humanas. Hubo encuentros y despedidas, conflictos y momentos de complicidad. Cada interacción era una historia única, tejida con los hilos de chakra que conectaban a las marionetas.<br />
<br />
El titiritero, inmerso en la narrativa silenciosa de los títeres, reflexionaba sobre el valor de las conexiones humanas. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">*"Cada hilo representa una historia compartida, una experiencia única. Somos marionetas de nuestras propias interacciones, entrelazados en la danza eterna de la vida"*</span>, pensó.<br />
<br />
A medida que la marioneta especial se movía entre las demás, Kaito sentía una conexión más profunda con su propio viaje. Las relaciones, como hilos invisibles, habían dejado una marca imborrable en su ser. La noche de San Valentín se convirtió en un recordatorio de la riqueza que se encuentra en los lazos humanos.<br />
<br />
Concluida la danza de hilos, Kaito se levantó con una nueva apreciación. El laboratorio resonaba con la energía de las conexiones, y el titiritero se sintió agradecido por las historias entrelazadas que había compartido con otros.<br />
<br />
La marioneta especial regresó a su lugar junto a las demás, y Kaito, rodeado de títeres y reflexiones, cerró los ojos con una sonrisa. La noche había sido un viaje profundo hacia el significado de las conexiones, un recordatorio de que, al final del día, todos somos marionetas en la danza interminable de hilos entrelazados.<br />
<br />
La noche de San Valentín se desvaneció lentamente, dejando tras de sí un rastro de reflexiones en el laboratorio de Kaito. A medida que los últimos destellos de luz lunar se filtraban por las ventanas, el titiritero se sumió en sus pensamientos.<br />
<br />
Los títeres, ahora en reposo, parecían guardar en silencio las historias compartidas durante esa noche especial. Kaito, en el centro de su creación, contemplaba el significado más profundo de las conexiones humanas.<br />
<br />
El amor narcisista que había explorado durante la velada no se trataba solo de admirarse a sí mismo; era una mirada hacia adentro, hacia las experiencias que habían dado forma a su viaje. Cada encuentro, cada relación tejida con hilos de chakra, era un recordatorio de la complejidad y belleza de la existencia.<br />
<br />
Kaito se dio cuenta de que, aunque él mismo era el titiritero principal de su historia, las marionetas a su alrededor también desempeñaban un papel crucial. Cada una representaba una conexión única, un hilo que se entrelazaba con otros para formar la red compleja de su vida.<br />
<br />
Con una sensación de gratitud, Kaito agradeció a las marionetas y en ellas simbólicamente a las personas que habían compartido su historia. La noche de San Valentín se había convertido en un recordatorio de que, incluso en el mundo de las sombras y los hilos, los lazos humanos eran poderosos y significativos.<br />
<br />
Se levantó del centro de la escena, rodeado de títeres en reposo y silencio. La danza de hilos había llegado a su fin, pero los lazos que se formaron dentro de la mente del muchacho esa noche perdurarían. Kaito, el titiritero de su propia historia, se encaminó hacia el nuevo día con una comprensión renovada de la importancia de las conexiones humanas.<br />
<br />
La luz del amanecer comenzó a filtrarse por las ventanas, iluminando el laboratorio en una paleta de colores cálidos. Kaito, con la sonrisa en el rostro, se sumergió en la promesa de nuevos encuentros y nuevas historias que seguirían tejiendo su intrincada trama.<br />
<br />
Así concluyó la noche de San Valentín en el laboratorio de Kaito, donde las marionetas y los hilos contaban historias silenciosas de conexiones humanas y amor narcisista. En el mundo de las sombras, la luz de los lazos perduraba.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Rango C: Algo se come mis gallinas.]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3155</link>
			<pubDate>Thu, 25 Jan 2024 20:41:30 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=296">Sayuri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3155</guid>
			<description><![CDATA[El sol se pone sobre sobre una pintoresca comuna agricola, tiñendo el horizonte de tonos cálidos mientras una suave brisa acaricia las hojas y ramas de la gran variedad de arboles en la zona. La granja de pollos, normalmente tranquila y repleta de cacareos, se sume en la quietud crepuscular. La luna, con su luz plateada, comienza a aparecer en el cielo, revelando una sombra inusual al borde de la granja.<br />
<br />
Un crujido retumba en el aire mientras las vallas de madera que rodean la granja se estremecen bajo una presión formidable. En la penumbra, se vislumbra una figura imponente: un animal gigantesco con pelaje oscuro y ojos brillantes. Es el misterioso intruso que ha estado acechando la comuna. Con un rugido estruendoso, el animal rompe las vallas con una facilidad sorprendente. Sus garras afiladas y su furia descontrolada crean un caos instantáneo en la granja de pollos. Plumas revolotean en el aire mientras el animal se abalanza sobre el gallinero, atrapando a varios pollos en su ferocidad.<br />
<br />
La escena está marcada por el sonido aterrador de la destrucción y el lastimoso cacareo de las aves indefensas. La sangre mancha el suelo y las plumas, dejando rastros de la feroz incursión. Los agricultores, despertados por el alboroto, corren hacia la granja, sus linternas revelando una escena de desorden y caos. El animal gigantesco, su silueta apenas visible en la oscuridad, se aleja con la presa en sus garras. La comuna agrícola, ahora enmudecida por la sorpresa y el temor, se enfrenta a la realidad de que algo más oscuro y poderoso deambula entre ellos, amenazando la esencia misma de su forma de vida.<br />
<br />
Kibano, una pintoresca comuna agrícola enclavada entre colinas onduladas y campos fértiles, es hogar de varias granjas dedicadas a la cría de diversos animales y cultivos. La armonía de esta comuna se ve amenazada por un misterioso problema que afecta en particular a una de sus granjas: la granja de pollos. Esta granja, conocida por sus sabrosos huevos y carne de pollo, está envuelta en un manto de incertidumbre. <br />
<br />
La comuna, normalmente llena de vida y actividad agrícola, ahora se encuentra en un estado de inquietud. Los agricultores, cuyas vidas dependen de la crianza de diversos animales, están llenos de preocupación mientras intentan comprender la naturaleza de la amenaza que acecha la granja de pollos. Las calles que solían ser el escenario de bulliciosas conversaciones sobre cosechas y animales ahora están llenas de especulaciones y teorías sobre lo que podría estar detrás de estos misteriosos incidentes. Es en este contexto intrigante que se le encarga a Sayuri una mision para desentrañar el enigma que envuelve la granja de pollos de Kibano y preservar la vitalidad y diversidad de la comuna agrícola. La verdad detrás de estos eventos se convierte en el objetivo primordial de esta misteriosa misión. Pero no lo hara sola, ya que la aldea cuenta con que se lleve a dos genin novatas que se graduaron hace poco para que las instruya de cierta manera.<br />
<br />
El propietario de la granja afectada implora una acción inmediata, ya que duda de su capacidad para soportar otra incursión de la misteriosa entidad que ha estado arrebatando sus animales. Es evidente que se trata de un ser de proporciones gigantescas, una amenaza monumental para la cual los ciudadanos no están preparados. Mientras que podrían lidiar con criaturas más pequeñas por sí mismos, las escasas evidencias actuales indican claramente que se enfrentan a una bestia colosal de la cual saben muy poco.<br />
<br />
La misión del grupo en esta ocasión parece ser aparentemente sencilla: dar caza a la criatura que ha perturbado la paz que, hasta hace unos días, disfrutaban los desafortunados agricultores. <br />
<br />
En las afueras de la comuna, en un día lleno de ansiedad y desesperación, el dueño de la granja aguarda impaciente la llegada de los shinobis convocados para la misión. Con cada minuto que pasa, su desespero se intensifica. Se pasea de un lado a otro, lanzando miradas nerviosas al horizonte, esperando ver los destellos de chalecos y las figuras de los ninjas que prometieron ayuda.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='off'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='off'; }">off</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">En su primer post solo narren como reciben el encargo y como llegan al lugar.<br />
Como bien les comenté. para no alargar esto demasiado, yo tambien participare en la mision.<br />
Aun que no lo hare de manera tan tan activa.<br />
<br />
Es bastante probable que meta un combate, pero tranquilos, no hay riesgo de muerte y saldran de aqui con sus cuerpos enteritos.</div>
		</div><br />

					<div style='position:relative;overflow:hidden;text-align:center;margin:10px 0;padding:14px 18px;background:#130f1e;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #b5544b;'>
						<span style='position:absolute;top:-10px;right:6px;font-size:56px;line-height:1;color:#b5544b;opacity:0.08;pointer-events:none;'>時</span>
						<div style='position:relative;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#b5544b;margin-bottom:6px;'>⏳ Tiempo expirado</div>
						<div style='position:relative;font-size:13.5px;color:#e8dff8;'>El límite de <strong>48 horas</strong> para postear ya se cumplió.</div>
					</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sol se pone sobre sobre una pintoresca comuna agricola, tiñendo el horizonte de tonos cálidos mientras una suave brisa acaricia las hojas y ramas de la gran variedad de arboles en la zona. La granja de pollos, normalmente tranquila y repleta de cacareos, se sume en la quietud crepuscular. La luna, con su luz plateada, comienza a aparecer en el cielo, revelando una sombra inusual al borde de la granja.<br />
<br />
Un crujido retumba en el aire mientras las vallas de madera que rodean la granja se estremecen bajo una presión formidable. En la penumbra, se vislumbra una figura imponente: un animal gigantesco con pelaje oscuro y ojos brillantes. Es el misterioso intruso que ha estado acechando la comuna. Con un rugido estruendoso, el animal rompe las vallas con una facilidad sorprendente. Sus garras afiladas y su furia descontrolada crean un caos instantáneo en la granja de pollos. Plumas revolotean en el aire mientras el animal se abalanza sobre el gallinero, atrapando a varios pollos en su ferocidad.<br />
<br />
La escena está marcada por el sonido aterrador de la destrucción y el lastimoso cacareo de las aves indefensas. La sangre mancha el suelo y las plumas, dejando rastros de la feroz incursión. Los agricultores, despertados por el alboroto, corren hacia la granja, sus linternas revelando una escena de desorden y caos. El animal gigantesco, su silueta apenas visible en la oscuridad, se aleja con la presa en sus garras. La comuna agrícola, ahora enmudecida por la sorpresa y el temor, se enfrenta a la realidad de que algo más oscuro y poderoso deambula entre ellos, amenazando la esencia misma de su forma de vida.<br />
<br />
Kibano, una pintoresca comuna agrícola enclavada entre colinas onduladas y campos fértiles, es hogar de varias granjas dedicadas a la cría de diversos animales y cultivos. La armonía de esta comuna se ve amenazada por un misterioso problema que afecta en particular a una de sus granjas: la granja de pollos. Esta granja, conocida por sus sabrosos huevos y carne de pollo, está envuelta en un manto de incertidumbre. <br />
<br />
La comuna, normalmente llena de vida y actividad agrícola, ahora se encuentra en un estado de inquietud. Los agricultores, cuyas vidas dependen de la crianza de diversos animales, están llenos de preocupación mientras intentan comprender la naturaleza de la amenaza que acecha la granja de pollos. Las calles que solían ser el escenario de bulliciosas conversaciones sobre cosechas y animales ahora están llenas de especulaciones y teorías sobre lo que podría estar detrás de estos misteriosos incidentes. Es en este contexto intrigante que se le encarga a Sayuri una mision para desentrañar el enigma que envuelve la granja de pollos de Kibano y preservar la vitalidad y diversidad de la comuna agrícola. La verdad detrás de estos eventos se convierte en el objetivo primordial de esta misteriosa misión. Pero no lo hara sola, ya que la aldea cuenta con que se lleve a dos genin novatas que se graduaron hace poco para que las instruya de cierta manera.<br />
<br />
El propietario de la granja afectada implora una acción inmediata, ya que duda de su capacidad para soportar otra incursión de la misteriosa entidad que ha estado arrebatando sus animales. Es evidente que se trata de un ser de proporciones gigantescas, una amenaza monumental para la cual los ciudadanos no están preparados. Mientras que podrían lidiar con criaturas más pequeñas por sí mismos, las escasas evidencias actuales indican claramente que se enfrentan a una bestia colosal de la cual saben muy poco.<br />
<br />
La misión del grupo en esta ocasión parece ser aparentemente sencilla: dar caza a la criatura que ha perturbado la paz que, hasta hace unos días, disfrutaban los desafortunados agricultores. <br />
<br />
En las afueras de la comuna, en un día lleno de ansiedad y desesperación, el dueño de la granja aguarda impaciente la llegada de los shinobis convocados para la misión. Con cada minuto que pasa, su desespero se intensifica. Se pasea de un lado a otro, lanzando miradas nerviosas al horizonte, esperando ver los destellos de chalecos y las figuras de los ninjas que prometieron ayuda.<br />
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<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='off'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='off'; }">off</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">En su primer post solo narren como reciben el encargo y como llegan al lugar.<br />
Como bien les comenté. para no alargar esto demasiado, yo tambien participare en la mision.<br />
Aun que no lo hare de manera tan tan activa.<br />
<br />
Es bastante probable que meta un combate, pero tranquilos, no hay riesgo de muerte y saldran de aqui con sus cuerpos enteritos.</div>
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					<div style='position:relative;overflow:hidden;text-align:center;margin:10px 0;padding:14px 18px;background:#130f1e;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #b5544b;'>
						<span style='position:absolute;top:-10px;right:6px;font-size:56px;line-height:1;color:#b5544b;opacity:0.08;pointer-events:none;'>時</span>
						<div style='position:relative;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#b5544b;margin-bottom:6px;'>⏳ Tiempo expirado</div>
						<div style='position:relative;font-size:13.5px;color:#e8dff8;'>El límite de <strong>48 horas</strong> para postear ya se cumplió.</div>
					</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(Auto-narrada) Misión C: La caza del colibrí]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3095</link>
			<pubDate>Mon, 15 Jan 2024 03:58:29 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=402">Shiga Yuta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3095</guid>
			<description><![CDATA[La joven ninja llamada Yuta era conocida por ser muy entusiasta y dedicada a su entrenamiento en Iwagakure. Aunque aún era una principiante, su determinación y perseverancia la habían llevado a destacar en misiones de bajo nivel. Sin embargo, nunca se imaginó que su siguiente misión sería tan única y complicada...<br />
<br />
Un día, mientras entrenaba en el campo de batalla, Yuta recibió una carta de la central de misiones de su aldea. El papel informó que había un cliente especial que necesitaba la ayuda de un ninja. Era un renombrado ornitólogo que buscaba la ayuda de un experto para capturar una rara especie de colibrí que solo podía encontrarse en las montañas cercanas.<br />
<br />
El colibrí en cuestión era conocido por su increíble velocidad, capaz de alcanzar los 100 metros por segundo. Esta velocidad extrema lo convertía en un desafío para los científicos, ya que era casi imposible verlo a simple vista. El ornitólogo estaba emocionado por la posibilidad de estudiar de cerca a esta enigmática criatura, pero necesitaba la ayuda de un ninja para asegurar su captura sin dañarla.<br />
<br />
Yuta, emocionada por la oportunidad de participar en una misión tan inusual, aceptó de inmediato. Después de recibir instrucciones detalladas sobre el avistamiento del colibrí en una zona específica de las montañas, comenzó a prepararse para el desafío que le esperaba. Sabía que su entrenamiento ninja no solo se basaba en habilidades de combate, sino también en habilidades de sigilo y manipulación elemental. Además, había perfeccionado sus habilidades de control del agua, lo cual sería esencial para esta misión. Preparó todas sus herramientas y aseguró llevar consigo todo lo necesario para atrapar al colibrí de forma segura y sin causarle daño alguno.<br />
<br />
Una vez en las montañas, Yuta se adentró en el espeso bosque, siguiendo las indicaciones proporcionadas por el ornitólogo. Siguió su intuición y comenzó a buscar los signos y las señales que indicaran la presencia del colibrí. Pasaron horas de búsqueda incansable, hasta que finalmente, Yuta logró avistar un destello de color que se movía con extrema velocidad entre los árboles.<br />
<br />
Con una habilidad ninja innata, Yuta desató todo su potencial. Utilizó su velocidad y agilidad para perseguir al colibrí a través del bosque. Sin embargo, la velocidad del ave era sorprendente y la joven ninja empezó a dudar de si podría realmente atraparlo. Era evidente que no podría atraparlo simplemente corriendo a toda velocidad como una loca por el bosque, pero debía intentarlo para poner a prueba sus propias capacidades, pero en definitiva era impensable capturar a un ave como esa de esa manera. Aunque le dio perspectiva a Yuta para hacer un plan mejor.<br />
<br />
Yuta ataría varios de sus hilos metálicos de tal forma que formasen una red. El hilo metálico era lo suficientemente delgado y fuerte como para soportar la velocidad y fuerza de aquel colibrí. Era sin duda una buena forma, solo que faltaba una cosa esencial. Conducir al colibrí hasta la red sin que el ave lo notara o pudiera esquivarlo. Ahí supo que tenia un recurso mejor para obstruir la visión del ave, consistía en una combinación de jutsus para hacer invisible al ojo un ninjutsu, el cual aplicaría sobre una esfera de luz que sabia invocar para explorar las cuevas. Y la traca final era hacer estallar dicha esfera invisible para crear un destello de luz muy potente que cegara. <br />
<br />
Pero entonces dependían de las habilidades del ornitólogo para localizar el habitad cercano de uno de esos pájaros. En ese momento el hombre le dijo donde colocar la red y la esfera de luz próximos a uno de los nidos de aquella ave. La táctica seria sencilla entonces, asustar en su nido al ave para que saliera volando de tal forma que fuera directamente hasta la red, donde antes de llegar Yuta hizo explotar la esfera de luz cegando al pájaro para que no viera la red y chocara contra ella quedando atrapada.<br />
<br />
Rápidamente, Yuta se acercó al colibrí cautelosamente. Lo observó maravillada por su belleza y rareza, y sin perder tiempo, tomó sus herramientas para estudiar el ave en detalle. Tomó medidas, observó su comportamiento y extrajo muestras de plumas y sangre para futuros análisis. Finalmente, una vez que terminó de estudiar al colibrí, Yuta lo liberó suavemente, asegurando que no sufriera daños. Sabía que, gracias a su esfuerzo y dedicación, había contribuido al conocimiento de esta rara especie y había cumplido con éxito su misión.<br />
<br />
Había sido una misión diferente, peculiar incluso. Pero le permitió a Yuta ser más creativa e ingeniosa que nunca con sus habilidades, demostrándole una vez más que no solo la fuerza bruta o la violencia serian necesarias para completar todas las misiones. Entonces hubo que usar la maquina de pensar, es decir su cerebro y descubrió una forma más creativa de utilizar sus habilidades y eso le serviria mucho a futuro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La joven ninja llamada Yuta era conocida por ser muy entusiasta y dedicada a su entrenamiento en Iwagakure. Aunque aún era una principiante, su determinación y perseverancia la habían llevado a destacar en misiones de bajo nivel. Sin embargo, nunca se imaginó que su siguiente misión sería tan única y complicada...<br />
<br />
Un día, mientras entrenaba en el campo de batalla, Yuta recibió una carta de la central de misiones de su aldea. El papel informó que había un cliente especial que necesitaba la ayuda de un ninja. Era un renombrado ornitólogo que buscaba la ayuda de un experto para capturar una rara especie de colibrí que solo podía encontrarse en las montañas cercanas.<br />
<br />
El colibrí en cuestión era conocido por su increíble velocidad, capaz de alcanzar los 100 metros por segundo. Esta velocidad extrema lo convertía en un desafío para los científicos, ya que era casi imposible verlo a simple vista. El ornitólogo estaba emocionado por la posibilidad de estudiar de cerca a esta enigmática criatura, pero necesitaba la ayuda de un ninja para asegurar su captura sin dañarla.<br />
<br />
Yuta, emocionada por la oportunidad de participar en una misión tan inusual, aceptó de inmediato. Después de recibir instrucciones detalladas sobre el avistamiento del colibrí en una zona específica de las montañas, comenzó a prepararse para el desafío que le esperaba. Sabía que su entrenamiento ninja no solo se basaba en habilidades de combate, sino también en habilidades de sigilo y manipulación elemental. Además, había perfeccionado sus habilidades de control del agua, lo cual sería esencial para esta misión. Preparó todas sus herramientas y aseguró llevar consigo todo lo necesario para atrapar al colibrí de forma segura y sin causarle daño alguno.<br />
<br />
Una vez en las montañas, Yuta se adentró en el espeso bosque, siguiendo las indicaciones proporcionadas por el ornitólogo. Siguió su intuición y comenzó a buscar los signos y las señales que indicaran la presencia del colibrí. Pasaron horas de búsqueda incansable, hasta que finalmente, Yuta logró avistar un destello de color que se movía con extrema velocidad entre los árboles.<br />
<br />
Con una habilidad ninja innata, Yuta desató todo su potencial. Utilizó su velocidad y agilidad para perseguir al colibrí a través del bosque. Sin embargo, la velocidad del ave era sorprendente y la joven ninja empezó a dudar de si podría realmente atraparlo. Era evidente que no podría atraparlo simplemente corriendo a toda velocidad como una loca por el bosque, pero debía intentarlo para poner a prueba sus propias capacidades, pero en definitiva era impensable capturar a un ave como esa de esa manera. Aunque le dio perspectiva a Yuta para hacer un plan mejor.<br />
<br />
Yuta ataría varios de sus hilos metálicos de tal forma que formasen una red. El hilo metálico era lo suficientemente delgado y fuerte como para soportar la velocidad y fuerza de aquel colibrí. Era sin duda una buena forma, solo que faltaba una cosa esencial. Conducir al colibrí hasta la red sin que el ave lo notara o pudiera esquivarlo. Ahí supo que tenia un recurso mejor para obstruir la visión del ave, consistía en una combinación de jutsus para hacer invisible al ojo un ninjutsu, el cual aplicaría sobre una esfera de luz que sabia invocar para explorar las cuevas. Y la traca final era hacer estallar dicha esfera invisible para crear un destello de luz muy potente que cegara. <br />
<br />
Pero entonces dependían de las habilidades del ornitólogo para localizar el habitad cercano de uno de esos pájaros. En ese momento el hombre le dijo donde colocar la red y la esfera de luz próximos a uno de los nidos de aquella ave. La táctica seria sencilla entonces, asustar en su nido al ave para que saliera volando de tal forma que fuera directamente hasta la red, donde antes de llegar Yuta hizo explotar la esfera de luz cegando al pájaro para que no viera la red y chocara contra ella quedando atrapada.<br />
<br />
Rápidamente, Yuta se acercó al colibrí cautelosamente. Lo observó maravillada por su belleza y rareza, y sin perder tiempo, tomó sus herramientas para estudiar el ave en detalle. Tomó medidas, observó su comportamiento y extrajo muestras de plumas y sangre para futuros análisis. Finalmente, una vez que terminó de estudiar al colibrí, Yuta lo liberó suavemente, asegurando que no sufriera daños. Sabía que, gracias a su esfuerzo y dedicación, había contribuido al conocimiento de esta rara especie y había cumplido con éxito su misión.<br />
<br />
Había sido una misión diferente, peculiar incluso. Pero le permitió a Yuta ser más creativa e ingeniosa que nunca con sus habilidades, demostrándole una vez más que no solo la fuerza bruta o la violencia serian necesarias para completar todas las misiones. Entonces hubo que usar la maquina de pensar, es decir su cerebro y descubrió una forma más creativa de utilizar sus habilidades y eso le serviria mucho a futuro.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(Auto-narrada) Misión C: Asalto Fronterizo]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3075</link>
			<pubDate>Sat, 13 Jan 2024 05:53:01 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=402">Shiga Yuta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3075</guid>
			<description><![CDATA[Un día, Yuta fue asignada a una misión de escoltar a un mercader que se dirigía hacia el país del fuego teniendo que cruzar la frontera de la nación de la Tierra. La misión parecía sencilla, pero Yuta sabía que debía estar alerta en todo momento, ya que el camino era peligroso y estaba infestado de bandidos.<br />
<br />
Durante el trayecto, Yuta y el mercader fueron interceptados por un grupo de bandidos. Los delincuentes, armados hasta los dientes, exigieron el cargamento del mercader. Sin embargo, Yuta no estaba dispuesta a dejar que los bandidos se salieran con la suya. Rápidamente, utilizó sus habilidades ninjas para arremeter contra los bandidos con poderosos movimientos de sus armas. Los delincuentes se vieron sorprendidos por la fuerza y agilidad de Yuta, quien no tardó en someter a la mayoría de ellos logrando repelerlos y que volvieran a ocultarse en las montañas. Le habría gustado capturarlos, pero no podía darse ese lujo teniendo un cliente al que escoltar y proteger todavía.<br />
<br />
Después de repeler el ataque, Yuta y el mercader llegaron a salvo a su destino. Sin embargo, la valiente joven no se conformó con haber cumplido con su misión inicial. Sabía que si los bandidos no eran capturados, podrían seguir sembrando el caos y causando problemas en la frontera del país. Así que decidió reportar la presencia de los delincuentes a su superior una vez regreso a la aldea de la roca.<br />
<br />
Al escuchar el informe de Yuta, el líder de la aldea tomó una decisión urgente. Los bandidos debían ser detenidos y capturados cuanto antes. Nadie podía permitir que camparan libremente a sus anchas. Yuta fue asignada a la misión para emprender una expedición para someter a los bandidos, algo que la joven ninja recibió con entusiasmo y determinación. Puesto que ya había sometido en una ocasión a los bandidos no le debería resultar muy difícil capturarlos ahora que su único trabajo era aquel y no había otros intereses por el camino.<br />
<br />
Preparada para enfrentar su mayor desafío hasta el momento, Yuta se equipó con todas sus herramientas ninjas y tomó su arma más querida, una kanabo de acero macizo. Esta poderosa arma que formaba parte de su demoniaco linaje, un arma que representaba plenamente la esencia de los oni y que podía servir perfectamente para intimidar a muchos adversarios solo con su presencia. Eso sumado a que la chica era capaz de manifestar el mazo a voluntad.<br />
<br />
Yuta con un par de shinobis más partieron hacia la frontera de Iwagakure, y no pasó mucho tiempo antes de que encontraran la guarida de los bandidos. Yuta lideró el ataque con valentía, utilizando sus habilidades de proyección de agua para contrarrestar las armas de los delincuentes. Estaba siendo una batalla campal por las montañas. Diversos bandidos cayeron por los riesgos quedando incapacitados hasta de moverse, otros simplemente estaban siendo sometidos y aplacados por el grupo de apenas tres ninjas de Iwagakure. Pero era evidente, un solo ninja podía equivaler fácilmente a un pequeño escuadron de simples soldados sin capacidad de usar el chakra. Los ninjas superaban en reflejos, velocidad, fuerza y habilidades a los bandidos pudiendo incluso caminar y saltar por las paredes de aquellos riscos montañosos dejando en muy mal lugar a los bandidos.<br />
<br />
Finalmente termino por salir el lider de los bandidos, junto a un par de sus más leales hombres. La lucha se dividiría en tres bandos ahí. Mientras los dos compañeros de Yuta se llevaron a los dos ayudantes del líder junto a los remanentes del grupo bandido, la joven Yuta estaba cara a cara con el líder bandido. Un hombre que portaba un sable gigante, tan grande como la propia Yuta, no obstante estaban muy igualados en el intercambio físico de golpes mientras repicaban la kanabo de la chica con el sable del hombre. Seguramente para el mismo seria un golpe en el orgullo que una chica tan pequeña le estuviera siguiendo el ritmo en un intercambio de golpes, pero el hombre no era tan insensato como para subestimar a una ninja por su aspecto.<br />
<br />
La lucha prosiguió por un rato hasta que Yuta vio que era inútil intentar luchar en un combate directo con armas y comenzó a utilizar otras herramientas a su alcance como las bombas de humo para desposicionarse y acometer con algunas armas arrojadizas para intentar colar algún daño en el hombre que le hiciera blandir su espada en peores condiciones. Pero todo aquello era una distracción, puesto que en el humo la chica había realizado unos sellos para salir posando sus manos en el suelo y hacer brotar de los pies del hombre una columna de agua que lo elevaría por los aires quitándole su estabilidad y propiciando que Yuta saltara contra la pared de la montaña para impulsarse contra el bandido dándole un golpe certero en la nuca que lo dejaría inconsciente.<br />
<br />
El grupo de tres shinobi habría sometido a todos los bandidos en su totalidad con facilidad. Pudiendo llevarlos detenidos hasta la aldea de la roca, poniendo así fin a los asaltos de bandidos por aquella zona de la frontera. Aunque algo le decia a Yuta que todo no había terminado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un día, Yuta fue asignada a una misión de escoltar a un mercader que se dirigía hacia el país del fuego teniendo que cruzar la frontera de la nación de la Tierra. La misión parecía sencilla, pero Yuta sabía que debía estar alerta en todo momento, ya que el camino era peligroso y estaba infestado de bandidos.<br />
<br />
Durante el trayecto, Yuta y el mercader fueron interceptados por un grupo de bandidos. Los delincuentes, armados hasta los dientes, exigieron el cargamento del mercader. Sin embargo, Yuta no estaba dispuesta a dejar que los bandidos se salieran con la suya. Rápidamente, utilizó sus habilidades ninjas para arremeter contra los bandidos con poderosos movimientos de sus armas. Los delincuentes se vieron sorprendidos por la fuerza y agilidad de Yuta, quien no tardó en someter a la mayoría de ellos logrando repelerlos y que volvieran a ocultarse en las montañas. Le habría gustado capturarlos, pero no podía darse ese lujo teniendo un cliente al que escoltar y proteger todavía.<br />
<br />
Después de repeler el ataque, Yuta y el mercader llegaron a salvo a su destino. Sin embargo, la valiente joven no se conformó con haber cumplido con su misión inicial. Sabía que si los bandidos no eran capturados, podrían seguir sembrando el caos y causando problemas en la frontera del país. Así que decidió reportar la presencia de los delincuentes a su superior una vez regreso a la aldea de la roca.<br />
<br />
Al escuchar el informe de Yuta, el líder de la aldea tomó una decisión urgente. Los bandidos debían ser detenidos y capturados cuanto antes. Nadie podía permitir que camparan libremente a sus anchas. Yuta fue asignada a la misión para emprender una expedición para someter a los bandidos, algo que la joven ninja recibió con entusiasmo y determinación. Puesto que ya había sometido en una ocasión a los bandidos no le debería resultar muy difícil capturarlos ahora que su único trabajo era aquel y no había otros intereses por el camino.<br />
<br />
Preparada para enfrentar su mayor desafío hasta el momento, Yuta se equipó con todas sus herramientas ninjas y tomó su arma más querida, una kanabo de acero macizo. Esta poderosa arma que formaba parte de su demoniaco linaje, un arma que representaba plenamente la esencia de los oni y que podía servir perfectamente para intimidar a muchos adversarios solo con su presencia. Eso sumado a que la chica era capaz de manifestar el mazo a voluntad.<br />
<br />
Yuta con un par de shinobis más partieron hacia la frontera de Iwagakure, y no pasó mucho tiempo antes de que encontraran la guarida de los bandidos. Yuta lideró el ataque con valentía, utilizando sus habilidades de proyección de agua para contrarrestar las armas de los delincuentes. Estaba siendo una batalla campal por las montañas. Diversos bandidos cayeron por los riesgos quedando incapacitados hasta de moverse, otros simplemente estaban siendo sometidos y aplacados por el grupo de apenas tres ninjas de Iwagakure. Pero era evidente, un solo ninja podía equivaler fácilmente a un pequeño escuadron de simples soldados sin capacidad de usar el chakra. Los ninjas superaban en reflejos, velocidad, fuerza y habilidades a los bandidos pudiendo incluso caminar y saltar por las paredes de aquellos riscos montañosos dejando en muy mal lugar a los bandidos.<br />
<br />
Finalmente termino por salir el lider de los bandidos, junto a un par de sus más leales hombres. La lucha se dividiría en tres bandos ahí. Mientras los dos compañeros de Yuta se llevaron a los dos ayudantes del líder junto a los remanentes del grupo bandido, la joven Yuta estaba cara a cara con el líder bandido. Un hombre que portaba un sable gigante, tan grande como la propia Yuta, no obstante estaban muy igualados en el intercambio físico de golpes mientras repicaban la kanabo de la chica con el sable del hombre. Seguramente para el mismo seria un golpe en el orgullo que una chica tan pequeña le estuviera siguiendo el ritmo en un intercambio de golpes, pero el hombre no era tan insensato como para subestimar a una ninja por su aspecto.<br />
<br />
La lucha prosiguió por un rato hasta que Yuta vio que era inútil intentar luchar en un combate directo con armas y comenzó a utilizar otras herramientas a su alcance como las bombas de humo para desposicionarse y acometer con algunas armas arrojadizas para intentar colar algún daño en el hombre que le hiciera blandir su espada en peores condiciones. Pero todo aquello era una distracción, puesto que en el humo la chica había realizado unos sellos para salir posando sus manos en el suelo y hacer brotar de los pies del hombre una columna de agua que lo elevaría por los aires quitándole su estabilidad y propiciando que Yuta saltara contra la pared de la montaña para impulsarse contra el bandido dándole un golpe certero en la nuca que lo dejaría inconsciente.<br />
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El grupo de tres shinobi habría sometido a todos los bandidos en su totalidad con facilidad. Pudiendo llevarlos detenidos hasta la aldea de la roca, poniendo así fin a los asaltos de bandidos por aquella zona de la frontera. Aunque algo le decia a Yuta que todo no había terminado.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión D] [Autonarrada/Solitario] Documentos insensibles]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3065</link>
			<pubDate>Thu, 11 Jan 2024 22:43:29 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=413">Solf J. Kimblee</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=3065</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Comiendo se encontraba el imbécil carcomido por su propia inutilidad. Empezando tardío su camino de vida, y que aunque tiempo en su vida no haya perdido, no era vida la que realmente vivía. No era aquello que toda su vida realizo; apuestas, contratos, inversiones, negocios, a lo que realmente estaba destinado. Y como toda flor...Él no era ninguna flor, no por maldad, sino por ausencia de belleza. Él era, más bien, un hombre ya viejo a punto de dar inicio a prácticas que otros empiezan a tempranas edades. Pero bueno, por algún lado debía de empezar, y fue así como en una de sus tantas tareas, era adaptarse a la realización de tareas comunes. Ya no más apuestas, ya no más estafas, ya no más abusar de economías quebradas de pueblos sin ningún futuro fructífero posible en cuanto a lo comercial refiere.</span></div>
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">-¡Bueno! ¿Cómo serán estos trabajos de bajo nivel? Me pregunto cuánto pagarán...<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Más vale sean 10.000! </span>Es lo mínimo que puedo aceptar, no, más bien lo mínimo que deberían de pagar.-</span></span></span><br />
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Nervioso por ser sometido a la pobreza se encontraba, y con pasos acelerados en su cabeza contaba; ¿Quinientos, mil, diez mil?, ¿Cuánto sería la recompensa adecuada por realizar una tarea simple como lo era acomodar documentos? Aunque la verdad es que él muy en el fondo sabía que esa no era la realidad, pues siempre estuvo interesado en las finanzas, y sabía bien que la recompensa por misiones como esta no era baja, sino un insulto a la desventaja por presentar tanta inutilidad siendo un hombre de rango tan bajo con poca habilidad. Pero qué importaba, allí se encontraba él, recordando direcciones y con una libreta en mano, verificando cada uno de los puntos a revisar, pues tenía dividida la lista en dos partes: La primera era aquella que mencionaba direcciones y nombres de los residentes, mientras que la segunda parte especificaba la parte a anotar de cada contrato, es decir, aquellas partes faltantes como cálculo de comisiones, renta, descuentos por beneficios varios, impuestos y hasta datos sobre los hogares de cada individuo para acomodar así mucho mejor el...¿El qué? A Kimblee la verdad no le interesaba, no le resultaba tan atractivo como el pagar apuestas para ver quién caería primero ya sea en un duelo de resistencia al alcohol, en un duelo de resistencia en patadas a la entrepierna.</span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Huevos?</span> Ah, sí. Debe ser la señora que vende huevos en aquella esquina...¿Por qué vende sólo huevos? No entiendo la manía de querer crear un monopolio basado en un solo y único producto. ¿Tendrá al menos variaciones de huevos?, ¿Gallinas de raza? Y yo que sé, no tengo idea, tampoco es como que deba de darle importancia, ¿O sí?... Quizás hacen peleas de gallos, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Por eso sí que apostaría!</span>, ¡Siempre voy a por los que tienen el pico roto! Se ven débiles, pero por algo aún sobreviven y siguen peleando con su hermoso, bello, y horripilantemente roto pico.-</span></span></span><br />
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Dijo aquella amalgama de palabras sin sentido al revisar el primer domicilio en sus notas a investigar. Se trataba de una residencia algo pequeña, cuya dueña era una señora popular por la zona ya que vendía huevos de muy buena calidad. Se preguntaba luego por dentro, ¿Qué es lo que define a un huevo de calidad? Ninguno tiene pelos, todos son limpiados con agua tibia, y salen de gallinas de muy buena crianza, además de que...Bueno, eso no importaba en lo absoluto, mucho menos el barullo sin sentido que recitaba para sí mismo. Aún se encontraba adicto a las apuestas, pero al menos le reconfortaba que, de seguir este camino de vida, en algún momento se le iba a pagar sumas exorbitantes por realizar una buena cantidad de misiones, de buena calidad también, o más bien rango, o sino...La verdad es que él no tenía el vocabulario específico para referirse a todo el tema "shinobi". Le es imposible de comprender sin huir de su perspectiva mercantil.</span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">-¡Buenas, señora! Vengo a hacerle unas cuantas preguntas. No se preocupe comerciante, las cosas están en orden. Tan ordenadas están, que es difícil que le sobre.-</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Al decir "que le sobre", saca uno de sus pocos billetes de Ryos que tenía, indicándole que no venía con intenciones de robo, ni mucho menos de estafa. Aunque es raro, eso no era necesario aclararlo, pero para un hombre con tan pocos modales y aún enganchado a sus viejas usanza de abusos de negocios, quizás se le hizo costumbre especificar que todo estaba bien. Es decir, es un ladrón especificando que no quiere robar. Extraño, pero a él le hacía sentido.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Con la mayor cantidad de modales que pudo, le explicó a la mujer cuál era su tarea, a qué venía, quién lo enviaba, y qué datos buscaba específicamente. Empezó por los más básicos, recordando las cláusulas pactadas previamente para el acuerdo con fin de mejoro de su negocio; cantidad de compra de unidades, inversión de nuevas unidades de gallinas, y aumento del tamaño del establo para más crianza y espacio. Luego era importante aclarar los costos de los que cada parte se haría cargo con respecto a impuestos y porcentajes correspondidos a cada uno. </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">La anotación había sido rápida, y la tarea no era tan complicada como aquel oficinista pensaba, pero ¿Qué conoce uno de urgencias cuando en realidad lo que sucede es que no hay nada más de lo que preocuparse? La relajación es difícil de adquirir para algunos, pero para Kimblee no tanto. Sin embargo, algo que le sería extraño de adquirir era la sorpresa que se llevó cuando se dio cuenta que uno de los clientes que se encontraba allí a punto de comprar una docena de huevos, era el otro de la lista del que tenía que tomar datos.</span><br />
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<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-</span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Oh mis disculpas, quizás será la suerte que tengo como buen hombre de negocios; </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Los clientes siempre vienen a mí!-</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Procedió a llenar el siguiente y último formulario. Sorpresa también le daba el hecho de que tan sólo se trataba de dos clientes de los que tomar información. No era una tarea tan grande como el oficinista planteaba, pero ¿Qué conoce uno de urgencias cuando en realidad- Bueno, eso ya estaba claro en la cabeza de Kimblee, no era necesario repetir frases innecesarias.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Luego del "arduo" trabajo que Kimblee había realizado, procedió a ir camino a la oficina del mercader novato. Su única tarea restante era llevar las notas a su oficina para que este las adjuntara a los documentos correspondientes. Y así fue: Caminó rumbo al edificio, tocó la puerta, ingresó con su permiso y entregó las notas del pedido. Por último, se retiró, agradeció la paga de la misión y apenas cerró la puerta sintió un asco tremendo recorriendo todo su cuerpo: "¿¡Qué clase de inútil hombre de negocios quiere invertir en una cantidad de negocios de tantos rubros diferentes!? Si no tiene capacidad para ordenar simples documentos, ¡Menos la va a tener para manejar ganado e infraestructura invasiva de campos!". Inútil, esa es la palabra en la que pensaba constantemente al recordar aquel hombre tan novato en negocios, y de hecho tenía la duda de que sus inversiones dieran frutos más allá de la zona en la que trabajaba. Pero qué importaba ya, el trabajo de Kimblee estaba hecho, y podía ir al siguiente o tomarse un tiempo de descanso para recomponerse de semejante asquerosidad de inútil.</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/3226CSAUho0" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Comiendo se encontraba el imbécil carcomido por su propia inutilidad. Empezando tardío su camino de vida, y que aunque tiempo en su vida no haya perdido, no era vida la que realmente vivía. No era aquello que toda su vida realizo; apuestas, contratos, inversiones, negocios, a lo que realmente estaba destinado. Y como toda flor...Él no era ninguna flor, no por maldad, sino por ausencia de belleza. Él era, más bien, un hombre ya viejo a punto de dar inicio a prácticas que otros empiezan a tempranas edades. Pero bueno, por algún lado debía de empezar, y fue así como en una de sus tantas tareas, era adaptarse a la realización de tareas comunes. Ya no más apuestas, ya no más estafas, ya no más abusar de economías quebradas de pueblos sin ningún futuro fructífero posible en cuanto a lo comercial refiere.</span></div>
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">-¡Bueno! ¿Cómo serán estos trabajos de bajo nivel? Me pregunto cuánto pagarán...<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Más vale sean 10.000! </span>Es lo mínimo que puedo aceptar, no, más bien lo mínimo que deberían de pagar.-</span></span></span><br />
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Nervioso por ser sometido a la pobreza se encontraba, y con pasos acelerados en su cabeza contaba; ¿Quinientos, mil, diez mil?, ¿Cuánto sería la recompensa adecuada por realizar una tarea simple como lo era acomodar documentos? Aunque la verdad es que él muy en el fondo sabía que esa no era la realidad, pues siempre estuvo interesado en las finanzas, y sabía bien que la recompensa por misiones como esta no era baja, sino un insulto a la desventaja por presentar tanta inutilidad siendo un hombre de rango tan bajo con poca habilidad. Pero qué importaba, allí se encontraba él, recordando direcciones y con una libreta en mano, verificando cada uno de los puntos a revisar, pues tenía dividida la lista en dos partes: La primera era aquella que mencionaba direcciones y nombres de los residentes, mientras que la segunda parte especificaba la parte a anotar de cada contrato, es decir, aquellas partes faltantes como cálculo de comisiones, renta, descuentos por beneficios varios, impuestos y hasta datos sobre los hogares de cada individuo para acomodar así mucho mejor el...¿El qué? A Kimblee la verdad no le interesaba, no le resultaba tan atractivo como el pagar apuestas para ver quién caería primero ya sea en un duelo de resistencia al alcohol, en un duelo de resistencia en patadas a la entrepierna.</span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Huevos?</span> Ah, sí. Debe ser la señora que vende huevos en aquella esquina...¿Por qué vende sólo huevos? No entiendo la manía de querer crear un monopolio basado en un solo y único producto. ¿Tendrá al menos variaciones de huevos?, ¿Gallinas de raza? Y yo que sé, no tengo idea, tampoco es como que deba de darle importancia, ¿O sí?... Quizás hacen peleas de gallos, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Por eso sí que apostaría!</span>, ¡Siempre voy a por los que tienen el pico roto! Se ven débiles, pero por algo aún sobreviven y siguen peleando con su hermoso, bello, y horripilantemente roto pico.-</span></span></span><br />
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Dijo aquella amalgama de palabras sin sentido al revisar el primer domicilio en sus notas a investigar. Se trataba de una residencia algo pequeña, cuya dueña era una señora popular por la zona ya que vendía huevos de muy buena calidad. Se preguntaba luego por dentro, ¿Qué es lo que define a un huevo de calidad? Ninguno tiene pelos, todos son limpiados con agua tibia, y salen de gallinas de muy buena crianza, además de que...Bueno, eso no importaba en lo absoluto, mucho menos el barullo sin sentido que recitaba para sí mismo. Aún se encontraba adicto a las apuestas, pero al menos le reconfortaba que, de seguir este camino de vida, en algún momento se le iba a pagar sumas exorbitantes por realizar una buena cantidad de misiones, de buena calidad también, o más bien rango, o sino...La verdad es que él no tenía el vocabulario específico para referirse a todo el tema "shinobi". Le es imposible de comprender sin huir de su perspectiva mercantil.</span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">-¡Buenas, señora! Vengo a hacerle unas cuantas preguntas. No se preocupe comerciante, las cosas están en orden. Tan ordenadas están, que es difícil que le sobre.-</span></span></span><br />
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Al decir "que le sobre", saca uno de sus pocos billetes de Ryos que tenía, indicándole que no venía con intenciones de robo, ni mucho menos de estafa. Aunque es raro, eso no era necesario aclararlo, pero para un hombre con tan pocos modales y aún enganchado a sus viejas usanza de abusos de negocios, quizás se le hizo costumbre especificar que todo estaba bien. Es decir, es un ladrón especificando que no quiere robar. Extraño, pero a él le hacía sentido.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Con la mayor cantidad de modales que pudo, le explicó a la mujer cuál era su tarea, a qué venía, quién lo enviaba, y qué datos buscaba específicamente. Empezó por los más básicos, recordando las cláusulas pactadas previamente para el acuerdo con fin de mejoro de su negocio; cantidad de compra de unidades, inversión de nuevas unidades de gallinas, y aumento del tamaño del establo para más crianza y espacio. Luego era importante aclarar los costos de los que cada parte se haría cargo con respecto a impuestos y porcentajes correspondidos a cada uno. </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">La anotación había sido rápida, y la tarea no era tan complicada como aquel oficinista pensaba, pero ¿Qué conoce uno de urgencias cuando en realidad lo que sucede es que no hay nada más de lo que preocuparse? La relajación es difícil de adquirir para algunos, pero para Kimblee no tanto. Sin embargo, algo que le sería extraño de adquirir era la sorpresa que se llevó cuando se dio cuenta que uno de los clientes que se encontraba allí a punto de comprar una docena de huevos, era el otro de la lista del que tenía que tomar datos.</span><br />
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<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-</span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Oh mis disculpas, quizás será la suerte que tengo como buen hombre de negocios; </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Los clientes siempre vienen a mí!-</span></span></span></span><br />
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Procedió a llenar el siguiente y último formulario. Sorpresa también le daba el hecho de que tan sólo se trataba de dos clientes de los que tomar información. No era una tarea tan grande como el oficinista planteaba, pero ¿Qué conoce uno de urgencias cuando en realidad- Bueno, eso ya estaba claro en la cabeza de Kimblee, no era necesario repetir frases innecesarias.</span><br />
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Luego del "arduo" trabajo que Kimblee había realizado, procedió a ir camino a la oficina del mercader novato. Su única tarea restante era llevar las notas a su oficina para que este las adjuntara a los documentos correspondientes. Y así fue: Caminó rumbo al edificio, tocó la puerta, ingresó con su permiso y entregó las notas del pedido. Por último, se retiró, agradeció la paga de la misión y apenas cerró la puerta sintió un asco tremendo recorriendo todo su cuerpo: "¿¡Qué clase de inútil hombre de negocios quiere invertir en una cantidad de negocios de tantos rubros diferentes!? Si no tiene capacidad para ordenar simples documentos, ¡Menos la va a tener para manejar ganado e infraestructura invasiva de campos!". Inútil, esa es la palabra en la que pensaba constantemente al recordar aquel hombre tan novato en negocios, y de hecho tenía la duda de que sus inversiones dieran frutos más allá de la zona en la que trabajaba. Pero qué importaba ya, el trabajo de Kimblee estaba hecho, y podía ir al siguiente o tomarse un tiempo de descanso para recomponerse de semejante asquerosidad de inútil.</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/3226CSAUho0" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>]]></content:encoded>
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