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		<title><![CDATA[Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto - Pais del Agua]]></title>
		<link>https://shinobigaiden.net/</link>
		<description><![CDATA[Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto - https://shinobigaiden.net]]></description>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2026 16:10:10 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[[Side Ques|C] Las Balsas de los Náutragos]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15097</link>
			<pubDate>Sat, 10 Oct 2026 12:24:03 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=62">Narrador Hebi-kun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15097</guid>
			<description><![CDATA[<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Las Balsas de los Náufragos</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/j6f4IAt.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: j6f4IAt.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
El mar callaba.<br />
<br />
Las olas llegaban a tierra con una mansedumbre impropia, como si procuraran no atraer la atención de algo más siniestro que la noche y la bruma. El cielo era una extensión oscura y cerrada, mientras la niebla blanqueaba el agua hasta convertirla en una masa lechosa donde apenas podía distinguirse algo más allá de unos cuantos pasos. En el puerto, aquella opacidad reducía los movimientos de la gente a trayectos breves y apresurados, siempre cerca de la seguridad relativa de los edificios y los muelles.<br />
<br />
El silencio sepulcral se quebró con un tintineo.<br />
<br />
Sutil, continuo, insistente.<br />
<br />
Campanillas sonaban desde el agua. Y aunque el sol no había llegado al amanecer en aquellas tierras, una tenue claridad comenzó a abrirse paso entre la niebla: luces anaranjadas, vacilantes, suspendidas sobre una multitud de balsas que emergían lentamente del blanco. Eran pequeñas embarcaciones de madera, alineadas en una procesión irregular, cada una guiada por un mono mecanizado.<br />
<br />
Sus cuerpos mostraban un ensamblaje grotesco de madera, mecanismos y restos orgánicos. Algunas extremidades dejaban ver articulaciones artificiales; otras conservaban jirones de pelaje verdadero adheridos a la estructura, como si hubiesen sido construidos a partir de cadáveres disecados o de imitaciones demasiado fieles. Sus rostros, inmóviles y ajados, conservaban una expresión rígida e inescrutable, mientras sus pequeñas manos sostenían remos o descansaban sobre las balsas como si aguardaran instrucciones.<br />
<br />
De ellos emanaba un olor dulce, empalagoso y corrupto, una mezcla desagradable que el aire húmedo del puerto arrastró hasta la orilla mucho antes de que las primeras balsas tocaran tierra.<br />
<br />
Las balsas aguardaban junto a los muelles, mientras las campanillas bajo sus faroles continuaban tintineando, como una invitación para quienes se encontraban en el puerto. Cada embarcación tenía espacio suficiente para un único pasajero y su pequeño barquero, dispuesto a conducirlo por el mar hacia un destino insondable.<br />
<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Reglas de Participación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Reglas de Participación'; }">Reglas de Participación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Bienvenidos al Evento de Halloween de Shinobi Gaiden!</span><br />
<br />
Este tema corresponde a la introducción del evento para los personajes de Kirigakure y se desarrollará bajo las condiciones de una <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Misión Rango C</span>.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Participación e inscripción</span><br />
<br />
Para participar, deberán responder a la primera ronda dentro del plazo establecido. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La primera publicación equivaldrá al registro oficial del personaje en el evento.</span><br />
<br />
Los participantes deberán narrar su llegada al puerto y su acercamiento a las misteriosas embarcaciones. Para incorporarse a esta misión, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">cada personaje deberá abordar una de las balsas durante la primera ronda</span>, teniendo en cuenta que únicamente existe espacio para un pasajero por embarcación, además de su pequeño barquero.<br />
<br />
Una vez concluido el plazo de inscripción, las balsas iniciarán su travesía y no podrán incorporarse nuevos participantes a este tema.<br />
<br />
Cada jugador tendrá libertad para decidir las acciones y reacciones de su personaje, respetando las intervenciones del narrador y las condiciones del escenario.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rondas y plazos</span><br />
<br />
Cada ronda comenzará con una publicación del narrador, a partir de la cual los participantes dispondrán de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">48 horas para responder</span>.<br />
<br />
Transcurrido este plazo, la ronda quedará cerrada y ya no podrán realizarse publicaciones correspondientes a ella. El narrador dispondrá de hasta <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">36 horas adicionales</span> para publicar la siguiente actualización.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sistema de Vidas y ausencias</span><br />
<br />
Cada personaje dispondrá de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">4 Vidas</span> durante el evento.<br />
<br />
Si un participante deja transcurrir las 48 horas sin responder, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">perderá automáticamente una Vida y quedará retirado de la misión en curso</span>. Esta consecuencia se aplicará desde la primera ausencia.<br />
<br />
También podrá perder una Vida como consecuencia de una derrota o muerte durante las misiones. La muerte dentro del evento no será permanente.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Agotar las 4 Vidas impedirá continuar participando en las misiones ON-Rol del evento.</span><br />
<br />
La retirada de una misión no implica la expulsión del evento completo, siempre que el personaje conserve al menos una Vida.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Continuidad y recompensas</span><br />
<br />
La participación en esta misión introductoria es opcional. Los personajes podrán incorporarse a las etapas posteriores del evento sin necesidad de haber completado este tema.<br />
<br />
Quienes sean retirados por inactividad también podrán participar en futuras misiones, siempre que conserven Vidas. Sin embargo, perderán la oportunidad de obtener las recompensas correspondientes a la finalización de esta misión.<br />
<br />
Las indicaciones particulares de cada escenario serán comunicadas por el narrador conforme avance la historia.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Disfruten del evento y procuren mantenerse activos!</span><br />
</div>
		</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Las Balsas de los Náufragos</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/j6f4IAt.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: j6f4IAt.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
El mar callaba.<br />
<br />
Las olas llegaban a tierra con una mansedumbre impropia, como si procuraran no atraer la atención de algo más siniestro que la noche y la bruma. El cielo era una extensión oscura y cerrada, mientras la niebla blanqueaba el agua hasta convertirla en una masa lechosa donde apenas podía distinguirse algo más allá de unos cuantos pasos. En el puerto, aquella opacidad reducía los movimientos de la gente a trayectos breves y apresurados, siempre cerca de la seguridad relativa de los edificios y los muelles.<br />
<br />
El silencio sepulcral se quebró con un tintineo.<br />
<br />
Sutil, continuo, insistente.<br />
<br />
Campanillas sonaban desde el agua. Y aunque el sol no había llegado al amanecer en aquellas tierras, una tenue claridad comenzó a abrirse paso entre la niebla: luces anaranjadas, vacilantes, suspendidas sobre una multitud de balsas que emergían lentamente del blanco. Eran pequeñas embarcaciones de madera, alineadas en una procesión irregular, cada una guiada por un mono mecanizado.<br />
<br />
Sus cuerpos mostraban un ensamblaje grotesco de madera, mecanismos y restos orgánicos. Algunas extremidades dejaban ver articulaciones artificiales; otras conservaban jirones de pelaje verdadero adheridos a la estructura, como si hubiesen sido construidos a partir de cadáveres disecados o de imitaciones demasiado fieles. Sus rostros, inmóviles y ajados, conservaban una expresión rígida e inescrutable, mientras sus pequeñas manos sostenían remos o descansaban sobre las balsas como si aguardaran instrucciones.<br />
<br />
De ellos emanaba un olor dulce, empalagoso y corrupto, una mezcla desagradable que el aire húmedo del puerto arrastró hasta la orilla mucho antes de que las primeras balsas tocaran tierra.<br />
<br />
Las balsas aguardaban junto a los muelles, mientras las campanillas bajo sus faroles continuaban tintineando, como una invitación para quienes se encontraban en el puerto. Cada embarcación tenía espacio suficiente para un único pasajero y su pequeño barquero, dispuesto a conducirlo por el mar hacia un destino insondable.<br />
<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Reglas de Participación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Reglas de Participación'; }">Reglas de Participación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Bienvenidos al Evento de Halloween de Shinobi Gaiden!</span><br />
<br />
Este tema corresponde a la introducción del evento para los personajes de Kirigakure y se desarrollará bajo las condiciones de una <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Misión Rango C</span>.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Participación e inscripción</span><br />
<br />
Para participar, deberán responder a la primera ronda dentro del plazo establecido. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La primera publicación equivaldrá al registro oficial del personaje en el evento.</span><br />
<br />
Los participantes deberán narrar su llegada al puerto y su acercamiento a las misteriosas embarcaciones. Para incorporarse a esta misión, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">cada personaje deberá abordar una de las balsas durante la primera ronda</span>, teniendo en cuenta que únicamente existe espacio para un pasajero por embarcación, además de su pequeño barquero.<br />
<br />
Una vez concluido el plazo de inscripción, las balsas iniciarán su travesía y no podrán incorporarse nuevos participantes a este tema.<br />
<br />
Cada jugador tendrá libertad para decidir las acciones y reacciones de su personaje, respetando las intervenciones del narrador y las condiciones del escenario.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rondas y plazos</span><br />
<br />
Cada ronda comenzará con una publicación del narrador, a partir de la cual los participantes dispondrán de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">48 horas para responder</span>.<br />
<br />
Transcurrido este plazo, la ronda quedará cerrada y ya no podrán realizarse publicaciones correspondientes a ella. El narrador dispondrá de hasta <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">36 horas adicionales</span> para publicar la siguiente actualización.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sistema de Vidas y ausencias</span><br />
<br />
Cada personaje dispondrá de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">4 Vidas</span> durante el evento.<br />
<br />
Si un participante deja transcurrir las 48 horas sin responder, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">perderá automáticamente una Vida y quedará retirado de la misión en curso</span>. Esta consecuencia se aplicará desde la primera ausencia.<br />
<br />
También podrá perder una Vida como consecuencia de una derrota o muerte durante las misiones. La muerte dentro del evento no será permanente.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Agotar las 4 Vidas impedirá continuar participando en las misiones ON-Rol del evento.</span><br />
<br />
La retirada de una misión no implica la expulsión del evento completo, siempre que el personaje conserve al menos una Vida.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Continuidad y recompensas</span><br />
<br />
La participación en esta misión introductoria es opcional. Los personajes podrán incorporarse a las etapas posteriores del evento sin necesidad de haber completado este tema.<br />
<br />
Quienes sean retirados por inactividad también podrán participar en futuras misiones, siempre que conserven Vidas. Sin embargo, perderán la oportunidad de obtener las recompensas correspondientes a la finalización de esta misión.<br />
<br />
Las indicaciones particulares de cada escenario serán comunicadas por el narrador conforme avance la historia.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Disfruten del evento y procuren mantenerse activos!</span><br />
</div>
		</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión|C]  Cazadores de recompensas]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15082</link>
			<pubDate>Wed, 07 Oct 2026 23:29:11 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=813">Hachibi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15082</guid>
			<description><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15079" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Misión</a><br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">49 de Verano del 150. Kirigakure</span></div>
<br />
El amanecer de aquella cálida mañana estuvo acompañado por el canto de las aves, que se ocultaban entre las hojas y ramas de los árboles hasta hacer parecer que el propio follaje tenía voz. Los aromas de la aldea también habían cambiado con la estación; hacía tiempo que las flores habían dejado de endulzar el aire y ahora eran las frutas maduras, algunas ya desprendidas de sus ramas, las que perfumaban los alrededores.<br />
<br />
El área de misiones de Kiri estaba particularmente concurrida. Había gente entrando y saliendo constantemente, mientras los encargados intentaban atender los asuntos que se acumulaban sobre sus escritorios. Recientemente se había producido un <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14454" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">motín</a> durante el cual algunos prisioneros consiguieron escapar. La aldea permanecía en alerta por la fuga de varios criminales, algunos conocidos por su violencia y otros por los secretos que guardaban. Entre estos últimos se encontraba Kantaro Kinzuka, cuya verdadera peligrosidad residía en los contactos que había establecido fuera del País del Agua.<br />
<br />
<span style="color: #6069B4;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Kamitawa, Hachibi. Seré breve, pues cada minuto es vital. Kantaro Kinzuka representa una amenaza para la aldea. Hace años intentó vender información confidencial de Kirigakure a organizaciones criminales y, debido a lo acontecido hace unos días, ha conseguido escapar de su confinamiento...</span></span><br />
<br />
Masaru Heizu hizo una breve pausa. Sus ojos se detuvieron en el mestizo, particularmente en su brazo izquierdo, cuya piel todavía conservaba una tonalidad más oscura de lo habitual. Conocía bien el origen de aquella marca: la tinta de sellado había penetrado lo suficiente para bloquear sus tenketsu y obligarlo a guardar sus garras durante el motín. Aunque aquella obstrucción ya había desaparecido, persistía una huella visible bajo la piel, como un recordatorio de lo sucedido cuatro noches atrás.<br />
<br />
El jōnin regresó su atención a ambos jóvenes antes de continuar.<br />
<br />
<span style="color: #6069B4;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La aldea necesita que capturen a este hombre lo antes posible y lo traigan con vida. Todavía debe comparecer ante la justicia y tenemos varias preguntas que hacerle. Sospechamos que intentará escapar hacia el oeste, rumbo al País del Té. No podemos permitir que alcance a sus contactos antes de que lo encontremos. Partan de inmediato y regresen con el fugitivo.</span></span><br />
<br />
El espadachín de la Niebla tomó un pergamino, extendió el correspondiente permiso de salida y lo firmó antes de entregárselo al Funato, quien tendría que presentarlo ante los guardias de la entrada. Cuando parecía haber concluido sus instrucciones, Masaru añadió una última observación.<br />
<br />
<span style="color: #6069B4;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Una cosa más, Kamitawa. Hachibi tiene un voto de silencio, así que no te lo tomes como algo personal si no te dirige la palabra.</span></span><br />
<br />
Dicho esto, Masaru realizó un saludo militar y los despidió sin mayores ceremonias. La cantidad de asuntos pendientes no le permitía dedicarles mucho más tiempo.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Hachibi había llegado completamente pertrechado. Su indumentaria ninja incluía un tantō visible en la cintura, el portakunáis sujeto al muslo derecho y una bolsa ninja acomodada en la parte posterior de su cintura. Sus nudilleras kunáis, al igual que el resto de su equipamiento, estaban dispuestas de tal manera que pudiera alcanzarlas con rapidez ante cualquier eventualidad.<br />
<br />
Acomodó el fleco de su largo cabello y alisó con ambas manos las telas que cubrían su torso, eliminando algunos pliegues antes de disponerse a partir. Permaneció quieto apenas unos instantes, consciente de que era su compañero quien llevaba el permiso de salida y que, por tanto, poco sentido tenía adelantarse demasiado. Sin embargo, aquella mañana su paciencia parecía especialmente escasa. Sin esperar mucho más, se giró sobre sus talones y abandonó el lugar con dirección a la entrada de la aldea.<br />
<br />
Sus pasos eran más acelerados de lo habitual, casi impacientes. Kamitawa no había estado presente durante el <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14454" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">motín</span></a>, pero Hachibi sí, y todavía pesaba sobre él el recuerdo de haber sido superado durante aquellos acontecimientos. Aunque no era responsable de todas las fugas, se sentía obligado a contribuir en la captura de quienes habían conseguido escapar cuatro noches atrás. Su rostro conservaba aquella habitual expresión gélida, difícil de interpretar, pero la rigidez de sus movimientos y el ritmo de su marcha delataban cierta irascibilidad.<br />
<br />
Al aproximarse a la entrada de Kirigakure, su cuerpo pareció inclinarse ligeramente hacia delante, como si pretendiera continuar sin detenerse. Sin embargo, contuvo aquel impulso y volvió la mirada hacia Kamitawa, buscando confirmar que estuviera preparado para partir.<br />
<br />
Sus ojos se encontraron directamente con los de su compañero y permanecieron allí unos instantes, examinándolo con una atención que contrastaba con su prisa anterior. Tal vez intentaba hacerse una primera impresión del Funato o simplemente esperaba una señal para continuar. Fuera cual fuera el motivo, su sellada boca no participó en juicio alguno.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Resumen'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Resumen'; }">Resumen</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen narrativo:</span><br />
Se establece el motivo por el que esta misión es de rango C, así como la urgencia de localizar y capturar al fugitivo antes de que consiga abandonar el territorio.<br />
<br />
En cuanto a Hachibi, su aparente sequedad responde a una combinación de circunstancias personales relacionadas con los acontecimientos recientes. Su actitud no está dirigida particularmente contra Kamitawa.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Indicaciones:</span><br />
Recuerda incluir al final de cada publicación un resumen de tus acciones, tus estadísticas, tu inventario y, cuando corresponda, las técnicas utilizadas. Si tienes alguna duda, consulta o sugerencia sobre el desarrollo de la misión, puedes contactarme directamente por Discord.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Inventario de Hachibi:</span><br />
Gracias a la virtud <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien Organizado</span>, dispongo de 1 senbon adicional.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Yato Hachibi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Yato Hachibi'; }">Estadísticas de Yato Hachibi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Yato Hachibi</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>50</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 3</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>100</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 5</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>15</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>15</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>515</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>565</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>36</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Armas Arrojadizas:</span><br />
• Agujas: 60/60<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Armas Empuñadas:</span><br />
• Nudillera Kunai: 2/2<br />
• Tanto: 1/1<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Herramientas:</span><br />
• Sello Explosivo: 9/9<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">PortaKunais:</span><br />
• Kunais: 3/3<br />
• Shuriken: 5/5<br />
• Hilo Ninja: 10/10<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bolsa Ninja:</span><br />
• Píldora de Soldado: 5/5<br />
• Botiquín: 5/5<br />
• Sello Explosivo: 3/3<br />
</div>
		</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15079" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Misión</a><br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">49 de Verano del 150. Kirigakure</span></div>
<br />
El amanecer de aquella cálida mañana estuvo acompañado por el canto de las aves, que se ocultaban entre las hojas y ramas de los árboles hasta hacer parecer que el propio follaje tenía voz. Los aromas de la aldea también habían cambiado con la estación; hacía tiempo que las flores habían dejado de endulzar el aire y ahora eran las frutas maduras, algunas ya desprendidas de sus ramas, las que perfumaban los alrededores.<br />
<br />
El área de misiones de Kiri estaba particularmente concurrida. Había gente entrando y saliendo constantemente, mientras los encargados intentaban atender los asuntos que se acumulaban sobre sus escritorios. Recientemente se había producido un <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14454" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">motín</a> durante el cual algunos prisioneros consiguieron escapar. La aldea permanecía en alerta por la fuga de varios criminales, algunos conocidos por su violencia y otros por los secretos que guardaban. Entre estos últimos se encontraba Kantaro Kinzuka, cuya verdadera peligrosidad residía en los contactos que había establecido fuera del País del Agua.<br />
<br />
<span style="color: #6069B4;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Kamitawa, Hachibi. Seré breve, pues cada minuto es vital. Kantaro Kinzuka representa una amenaza para la aldea. Hace años intentó vender información confidencial de Kirigakure a organizaciones criminales y, debido a lo acontecido hace unos días, ha conseguido escapar de su confinamiento...</span></span><br />
<br />
Masaru Heizu hizo una breve pausa. Sus ojos se detuvieron en el mestizo, particularmente en su brazo izquierdo, cuya piel todavía conservaba una tonalidad más oscura de lo habitual. Conocía bien el origen de aquella marca: la tinta de sellado había penetrado lo suficiente para bloquear sus tenketsu y obligarlo a guardar sus garras durante el motín. Aunque aquella obstrucción ya había desaparecido, persistía una huella visible bajo la piel, como un recordatorio de lo sucedido cuatro noches atrás.<br />
<br />
El jōnin regresó su atención a ambos jóvenes antes de continuar.<br />
<br />
<span style="color: #6069B4;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La aldea necesita que capturen a este hombre lo antes posible y lo traigan con vida. Todavía debe comparecer ante la justicia y tenemos varias preguntas que hacerle. Sospechamos que intentará escapar hacia el oeste, rumbo al País del Té. No podemos permitir que alcance a sus contactos antes de que lo encontremos. Partan de inmediato y regresen con el fugitivo.</span></span><br />
<br />
El espadachín de la Niebla tomó un pergamino, extendió el correspondiente permiso de salida y lo firmó antes de entregárselo al Funato, quien tendría que presentarlo ante los guardias de la entrada. Cuando parecía haber concluido sus instrucciones, Masaru añadió una última observación.<br />
<br />
<span style="color: #6069B4;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Una cosa más, Kamitawa. Hachibi tiene un voto de silencio, así que no te lo tomes como algo personal si no te dirige la palabra.</span></span><br />
<br />
Dicho esto, Masaru realizó un saludo militar y los despidió sin mayores ceremonias. La cantidad de asuntos pendientes no le permitía dedicarles mucho más tiempo.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Hachibi había llegado completamente pertrechado. Su indumentaria ninja incluía un tantō visible en la cintura, el portakunáis sujeto al muslo derecho y una bolsa ninja acomodada en la parte posterior de su cintura. Sus nudilleras kunáis, al igual que el resto de su equipamiento, estaban dispuestas de tal manera que pudiera alcanzarlas con rapidez ante cualquier eventualidad.<br />
<br />
Acomodó el fleco de su largo cabello y alisó con ambas manos las telas que cubrían su torso, eliminando algunos pliegues antes de disponerse a partir. Permaneció quieto apenas unos instantes, consciente de que era su compañero quien llevaba el permiso de salida y que, por tanto, poco sentido tenía adelantarse demasiado. Sin embargo, aquella mañana su paciencia parecía especialmente escasa. Sin esperar mucho más, se giró sobre sus talones y abandonó el lugar con dirección a la entrada de la aldea.<br />
<br />
Sus pasos eran más acelerados de lo habitual, casi impacientes. Kamitawa no había estado presente durante el <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14454" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">motín</span></a>, pero Hachibi sí, y todavía pesaba sobre él el recuerdo de haber sido superado durante aquellos acontecimientos. Aunque no era responsable de todas las fugas, se sentía obligado a contribuir en la captura de quienes habían conseguido escapar cuatro noches atrás. Su rostro conservaba aquella habitual expresión gélida, difícil de interpretar, pero la rigidez de sus movimientos y el ritmo de su marcha delataban cierta irascibilidad.<br />
<br />
Al aproximarse a la entrada de Kirigakure, su cuerpo pareció inclinarse ligeramente hacia delante, como si pretendiera continuar sin detenerse. Sin embargo, contuvo aquel impulso y volvió la mirada hacia Kamitawa, buscando confirmar que estuviera preparado para partir.<br />
<br />
Sus ojos se encontraron directamente con los de su compañero y permanecieron allí unos instantes, examinándolo con una atención que contrastaba con su prisa anterior. Tal vez intentaba hacerse una primera impresión del Funato o simplemente esperaba una señal para continuar. Fuera cual fuera el motivo, su sellada boca no participó en juicio alguno.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Resumen'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Resumen'; }">Resumen</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen narrativo:</span><br />
Se establece el motivo por el que esta misión es de rango C, así como la urgencia de localizar y capturar al fugitivo antes de que consiga abandonar el territorio.<br />
<br />
En cuanto a Hachibi, su aparente sequedad responde a una combinación de circunstancias personales relacionadas con los acontecimientos recientes. Su actitud no está dirigida particularmente contra Kamitawa.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Indicaciones:</span><br />
Recuerda incluir al final de cada publicación un resumen de tus acciones, tus estadísticas, tu inventario y, cuando corresponda, las técnicas utilizadas. Si tienes alguna duda, consulta o sugerencia sobre el desarrollo de la misión, puedes contactarme directamente por Discord.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Inventario de Hachibi:</span><br />
Gracias a la virtud <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien Organizado</span>, dispongo de 1 senbon adicional.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Yato Hachibi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Yato Hachibi'; }">Estadísticas de Yato Hachibi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Yato Hachibi</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>50</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 3</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>100</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 5</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>15</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>15</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>515</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>565</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>36</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Armas Arrojadizas:</span><br />
• Agujas: 60/60<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Armas Empuñadas:</span><br />
• Nudillera Kunai: 2/2<br />
• Tanto: 1/1<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Herramientas:</span><br />
• Sello Explosivo: 9/9<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">PortaKunais:</span><br />
• Kunais: 3/3<br />
• Shuriken: 5/5<br />
• Hilo Ninja: 10/10<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bolsa Ninja:</span><br />
• Píldora de Soldado: 5/5<br />
• Botiquín: 5/5<br />
• Sello Explosivo: 3/3<br />
</div>
		</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Automisión|C] Los forajidos]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15063</link>
			<pubDate>Mon, 05 Oct 2026 23:31:07 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=813">Hachibi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15063</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">25 de Verano del 150 — Kirigakure</span></div>
<br />
Hachibi terminó de ajustar la camisa y comprobó su equipo antes de salir. La katana era todavía una incorporación reciente, así que corrigió su posición hasta encontrar una inclinación que no estorbara al caminar ni al alcanzar el resto de sus armas. Se colocó después la bandana de Kirigakure y abandonó la habitación.<br />
<br />
La aldea llevaba horas despierta. El verano hacía más perceptible la humedad habitual del País del Agua y la neblina, aunque ya elevada, todavía se acumulaba entre algunas construcciones.<br />
<br />
De camino al edificio administrativo encontró a dos hombres intentando devolver una rueda al eje de una carreta. El mayor sostenía uno de los extremos con dificultad mientras su compañero trataba de encajar la pieza. Hachibi dejó sus pertenencias a un lado y ocupó su lugar.<br />
<br />
<span style="color: #B8860B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Gracias. Solo necesito que la mantengas así.</span></span><br />
<br />
Sostuvo el peso hasta que la rueda quedó asegurada y dejó descender la carreta con cuidado.<br />
<br />
<span style="color: #B8860B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muchas gracias, joven.</span></span><br />
<br />
Respondió con una inclinación, recogió sus cosas y continuó.<br />
<br />
La oficina de asignación de misiones mantenía la actividad habitual. Uno de los funcionarios llamó su atención y le tendió un documento.<br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hachibi. Tengo una asignación para ti. Automisión de rango C, dentro del País del Agua.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los forajidos.</span><br />
<br />
Un grupo de hombres se había instalado en un poblado y llevaba algún tiempo provocando riñas y amenazando a sus habitantes. La solicitud era escueta: no mencionaba asesinatos, secuestros ni heridas de gravedad, tampoco indicaba que los individuos fueran shinobi. Un forajido y un ninja renegado eran problemas muy distintos.<br />
<br />
Al final del documento aparecía una anotación:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ninja recomendado: Yatō Hachibi.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Masaru Heizu.</span><br />
<br />
Hachibi se detuvo en aquel segundo nombre.<br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí. La recomendación vino directamente de Masaru.</span></span><br />
<br />
Que su mentor siguiera sus progresos no tenía nada de particular; que lo hubiera señalado para una misión que parecía consistir simplemente en expulsar a unos pendencieros de un pueblo, sí.<br />
<br />
Hachibi tomó la libreta.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cuántos son?</span><br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No lo especificaron.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Se sabe qué armas llevan?</span><br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No con certeza.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Hay heridos?</span><br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ha habido peleas, pero nada grave figura en el informe.</span></span><br />
<br />
No era mucho con lo que trabajar.<br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tampoco existe una orden de captura. Se solicita acabar con el problema evitando daños innecesarios. Si basta con conseguir que abandonen el pueblo, puedes dejarlo ahí; si al llegar descubres algo más grave, tendrás que actuar según la situación.</span></span><br />
<br />
Eso definía mejor la misión. Kirigakure no lo enviaba detrás de un objetivo cuya culpabilidad y peligrosidad ya estuvieran establecidas; tendría que averiguar qué ocurría y decidir hasta dónde intervenir.<br />
<br />
La recomendación de Masaru adquiría con ello otro interés.<br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Firma aquí. Puedes partir cuando quieras.</span></span><br />
<br />
Hachibi firmó, devolvió el pincel y abandonó el edificio. La información que llevaba consigo apenas ocupaba una hoja: un pequeño pueblo del País del Agua, un grupo de forajidos, algunas riñas y amenazas. Nada parecía particularmente complicado.<br />
<br />
Salvo por un detalle: Masaru Heizu había leído aquella misma petición y había decidido recomendarlo personalmente.<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">25 de Verano del 150 — País del Agua</span></div>
<br />
El camino fue perdiendo poco a poco las señales de Kirigakure. Las construcciones quedaron atrás, el tránsito disminuyó y la ruta continuó entre terrenos húmedos, árboles de raíces expuestas y pequeños canales que aparecían y desaparecían entre la vegetación.<br />
<br />
Hachibi avanzó durante varias horas sin alterar demasiado el ritmo. La misión no exigía urgencia y tampoco ofrecía información suficiente para preparar una estrategia: sabía que varios forajidos se habían instalado en Mizuhama, provocaban riñas y habían terminado por cansar a sus habitantes. Poco más.<br />
<br />
Cuando el camino comenzó a dividirse en rutas menores, se detuvo para confirmar la dirección con un viajero que transportaba dos cestas suspendidas de una vara.<br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Mizuhama? Sigue derecho hasta el cruce de piedra y toma el sendero de la izquierda. Vas a ver los arrozales antes de llegar.</span></span><br />
<br />
Hachibi señaló la dirección indicada y el hombre asintió, pero al reparar en su bandana volvió a mirarlo.<br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces supongo que vas por esos tipos que se quedaron allá.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Los conoce?</span><br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Conocerlos, no. He pasado un par de veces desde que llegaron. Son ruidosos, sobre todo cuando beben. La última vez había dos peleándose fuera de una taberna y otro gritándole a un vendedor porque decía que le había cobrado de más.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Atacaron a alguien?</span><br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No vi cómo empezó la pelea. Uno terminó sangrando de la nariz, pero era de ellos. Al vendedor sí lo amenazaron; no sé si hicieron algo después.</span></span><br />
<br />
Hachibi se dispuso a continuar.<br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si vas a echarlos, suerte. La gente de Mizuhama no suele meterse en problemas. Si llegaron al punto de pedir ayuda a Kirigakure, por algo será.</span></span><br />
<br />
Eso no demostraba nada sobre los forajidos, pero sí aportaba un contexto que el informe no tenía. Hachibi agradeció con una inclinación y retomó el camino.<br />
<br />
Tras el cruce aparecieron los arrozales y, detrás de ellos, Mizuhama. Era un asentamiento modesto, sin murallas, compuesto principalmente por casas de madera oscurecida por la humedad, pequeños comercios y talleres alrededor de un camino principal. El olor a pescado, sal y carbón encendido llegaba desde algún punto cercano.<br />
<br />
La primera impresión no correspondía con la de un pueblo asediado. Una mujer sacudía una tela desde una ventana, dos niños perseguían una pelota improvisada y un pescador reparaba una red junto a varias cajas vacías. La gente trabajaba y entraba y salía de los comercios con normalidad.<br />
<br />
Solo al internarse un poco más comenzaron a aparecer detalles distintos.<br />
<br />
Una ventana había sido reparada recientemente con tablones más claros que el resto de la fachada. Cerca de allí, un hombre que barría frente a una tienda abandonó la escoba y entró cuando tres sujetos aparecieron por el extremo contrario de la calle.<br />
<br />
Uno era ancho de hombros y llevaba una espada corta a la espalda; otro, más joven, tenía el cabello recogido y una botella en la mano; el tercero caminaba algunos pasos detrás, con una chaqueta sin abrochar pese al calor. Ninguno hacía nada que justificara una intervención.<br />
<br />
Sin embargo, al pasar junto a una mujer que acomodaba verduras, la conversación que mantenía con un cliente se interrumpió hasta que los tres se alejaron.<br />
<br />
Hachibi los siguió con la mirada. No podía asegurar que fueran los hombres mencionados en la solicitud, pero la reacción de los habitantes bastaba para mantenerlos en consideración.<br />
<br />
La orden indicaba que debía presentarse ante el representante de Mizuhama. Lo encontró en un edificio junto a la plaza; un hombre de edad avanzada salió apenas reparó en la bandana.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Vienes por nuestra solicitud? Pensé que tardarían más. Entra.</span></span><br />
<br />
Dentro había una mesa grande, documentos, un mapa sencillo de los alrededores y otros dos hombres mayores. Uno de ellos observó a Hachibi de arriba abajo.<br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ese es el ninja?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Lleva la bandana de Kirigakure. ¿Qué crees?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pensé que mandarían a alguien... mayor.</span></span><br />
<br />
El tercero soltó aire por la nariz con cierta diversión.<br />
<br />
<span style="color: #6B8E23;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mientras pueda hacer el trabajo, me da igual cuántos años tenga.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Soy Isao. Me encargo de tratar con las autoridades cuando hace falta. Siéntate.</span></span><br />
<br />
Cuando le preguntó si necesitaba que explicaran la situación, Hachibi abrió la libreta.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Desde el principio.</span><br />
<br />
Isao reparó entonces en que no había pronunciado palabra.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿No hablas?</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Fantástico.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tú tampoco ayudas demasiado cuando hablas, Daichi, y llevamos años soportándote.</span></span><br />
<br />
El tercer hombre rió brevemente y la conversación volvió al asunto.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Llegaron hace poco más de tres semanas. Al principio eran cinco. Pagaban comida y alojamiento y no daban motivos para echarlos. Después comenzaron a llegar otros.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cuántos hay ahora?</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ocho que sepamos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nueve. El muchacho rubio volvió ayer. Lo vi junto al embarcadero.</span></span><br />
<br />
Hachibi anotó la cifra.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué han hecho?</span><br />
<br />
Los tres guardaron silencio por primera vez.<br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Cuánto tiempo tienes?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No hubo un único incidente —aclaró Isao—. Ese es el problema.</span></span><br />
<br />
El tercero apoyó los brazos sobre la mesa.<br />
<br />
<span style="color: #6B8E23;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Siempre se quedan justo antes. Rompen una silla y dejan dinero; se pelean y dicen que fue entre ellos; amenazan sin decir exactamente qué harán. Uno empieza a beber antes de haber pagado y, si el dueño protesta, aparecen cuatro más detrás.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Un comerciante cerró varios días después de discutir con uno. Dos empezaron a pasar todas las tardes frente a su negocio. Nunca entraron ni volvieron a dirigirle la palabra. Solo se quedaban allí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque sabían perfectamente lo que estaban haciendo.</span></span><br />
<br />
Si aquello era cierto, no necesitaban formular una amenaza para que se entendiera como tal.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Les pidieron que se marcharan?</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo mismo. Hablé con el hombre que parece dirigirlos, Gorō. Le expliqué que queríamos que abandonaran Mizuhama.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y él explicó muy amablemente que no podíamos echar a viajeros que pagan alojamiento y comida.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Gorō.</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Los amenazó?</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—A mí no.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque Gorō no necesita hacerlo.</span></span><br />
<br />
Hasta entonces Hachibi había oído hablar de daños menores, intimidación y una conducta sostenida durante semanas, pero nada justificaba todavía tratar a los nueve de la misma manera.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Quiero hablar con quienes hayan tenido problemas con ellos.</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Puedo reunirlos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Por separado.</span><br />
<br />
<span style="color: #6B8E23;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Será mejor. Algunos tienen miedo y otros están demasiado enojados. Si los juntas, en cinco minutos todos recordarán la misma historia.</span></span><br />
<br />
Isao aceptó y se levantó para organizarlo. Antes de seguirlo, Hachibi se acercó a una ventana que daba hacia la plaza.<br />
<br />
Los mismos tres hombres que había observado al llegar cruzaron conversando entre ellos. No provocaron a nadie ni prestaron atención a quienes tenían alrededor, pero un comerciante interrumpió su trabajo hasta que pasaron, alguien llamó a los niños desde una ventana y dos mujeres bajaron la voz.<br />
<br />
Mizuhama no estaba ocupado por la fuerza. Los negocios abrían, la gente trabajaba y los niños todavía podían jugar en la plaza. Solo habían aprendido cuándo convenía apartarse.<br />
<br />
Ya descubriría por qué.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">25 de Verano del 150 — Mizuhama, País del Agua</span><br />
<br />
Isao le consiguió una habitación cerca de la plaza. Hachibi dejó allí lo que no necesitaba y regresó al edificio de reuniones con la libreta, el equipo ninja y la katana. La primera persona ya lo esperaba.<br />
<br />
Era una mujer entrada en años, con el cabello recogido y las mangas remangadas.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Soy Hana. La taberna de la esquina es mía.</span></span><br />
<br />
Hachibi recordó la ventana reparada.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuénteme qué ocurrió.</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Todo? Entonces vamos a tardar.</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Al principio no daban problemas. Venían a comer, bebían, pagaban y se marchaban. Ruidosos, sí, pero he tenido pescadores peores. La cosa empezó cuando llegaron más.</span></span><br />
<br />
Una noche, dos de ellos se pelearon dentro del local: rompieron una mesa, tres jarras y uno terminó atravesando la ventana.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿La pagaron?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hasta la última moneda. Gorō contó los daños conmigo al día siguiente y hasta dio algo de más por haber tenido que cerrar antes. Si solo fuera por eso, no habría enviado ninguna queja.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces, ¿por qué la envió?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque volvieron a hacerlo. Pelear, gritar, molestar a otros clientes. Una vez rodearon entre cinco a un hombre porque se rió cuando uno perdió una apuesta. No llegaron a golpearlo, pero tampoco hacía falta.</span></span><br />
<br />
Luego mencionó un nombre nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji. Alto, pelo oscuro, una cicatriz pequeña junto a la barbilla. Sobrio hasta parece razonable; después de cuatro vasos empieza a buscar motivos para ofenderse.</span></span><br />
<br />
Hachibi anotó los rasgos que podían ayudarle a reconocerlo sin depender del rostro.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Ha herido a alguien?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Le partió el labio a Kenji hace una semana, pero Kenji golpeó primero. Tetsuji llevaba rato provocándolo: se burló de su hermano, le tiró bebida encima y se quedó delante esperando. Técnicamente fue defensa propia, si quieres llamarlo así.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Gorō estaba presente?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí. Intervino cuando consideró que ya había sido suficiente.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Alguno la ha amenazado?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Directamente, no. Tetsuji sí me preguntó cuánto costaría reemplazar la otra ventana. Sonrió mientras lo decía. Decide tú qué quiso decir.</span></span><br />
<br />
Hachibi anotó la frase sin interpretarla.<br />
<br />
Cuando terminó, Hana se puso de pie.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No quiero que los maten. Quiero que se larguen. Hay diferencia.</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
El segundo testimonio fue Kazuo, un comerciante delgado de unos cuarenta años, con las manos manchadas por tinta y polvo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Me dijeron que cerró su negocio tres días.</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cuatro. Y no porque quisiera.</span></span><br />
<br />
Uno de los forajidos había discutido con él por el precio del tabaco. Kazuo lo echó y, al día siguiente, dos hombres se plantaron frente a la tienda.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Hicieron algo?</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Entraron? ¿Le hablaron?</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Pero estuvieron todo el día. Al siguiente volvieron. Miraban a cada cliente que entraba y salía. ¿Sabes cuánta gente quiso comprarme algo después de eso?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Eran siempre los mismos?</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Cambiaban.</span></span><br />
<br />
Eso convertía la presencia frente a la tienda en algo menos casual.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El cuarto día vino Gorō. Entró solo, compró el tabaco al precio marcado y preguntó por qué llevaba días cerrado. Le dije que dejara de hacerse el idiota. Aseguró que no sabía de qué hablaba; después se marchó y no volvieron a plantarse frente al negocio.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Le cree?</span><br />
<br />
Kazuo tardó en responder.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No lo sé. Quiero pensar que mentía, porque la otra opción es que esos hombres hagan lo que quieran sin que él pueda controlarlos.</span></span><br />
<br />
Antes de marcharse añadió:<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No dejes que te convenza de que exageramos. Habla bien. Muy bien. Esa es parte del problema.</span></span><br />
<br />
El tercer testimonio fue Kenji. Apenas superaba la edad de Hachibi y todavía conservaba una marca en el labio inferior.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Tengo que contar todo otra vez? Ya se lo dije a Isao.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Quiero escucharlo de usted.</span><br />
<br />
Kenji aceptó de mala gana.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji y yo peleamos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué?</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque es un imbécil.</span></span><br />
<br />
La espera de Hachibi bastó para obligarlo a continuar.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estaba borracho y empezó a meterse conmigo. Después habló de mi hermano.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué dijo?</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Que era un cobarde.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Lo es?</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡No!</span></span><br />
<br />
Kenji comprendió demasiado tarde la dirección de la pregunta.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Quién golpeó primero?</span><br />
<br />
Apartó la vista.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo. Pero él quería que lo hiciera.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cómo lo sabe?</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque después sonrió.</span></span><br />
<br />
Kenji explicó que Tetsuji lo había derribado y golpeado dos o tres veces antes de que Gorō ordenara detenerse. Tetsuji obedeció de inmediato.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no convierte a Gorō en buena persona. Todos dicen que es el razonable porque paga lo que rompen y evita que los demás se pasen demasiado. Pero siguen haciéndolo. Si realmente quisiera detenerlos, podría hacerlo.</span></span><br />
<br />
Era una opinión, aunque el mismo patrón empezaba a aparecer en varios testimonios.<br />
<br />
La cuarta fue Emi, una joven de la lavandería. Su respuesta inicial rompió la tendencia.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Ha tenido problemas con alguno?</span><br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Nunca me han amenazado ni roto nada. Pagan cuando llevan ropa y uno de ellos incluso me ayudó a mover una tina cuando se rompió una pata.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Quién?</span><br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ren. Es el más joven de los que llegaron primero, pelo claro, casi rubio. Tampoco lo he visto molestar a nadie.</span></span><br />
<br />
Emi mencionó también a Mina, una mujer que compraba comida, hablaba con algunos y rara vez participaba en las reuniones o peleas del grupo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces no todos causan problemas.</span><br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso intento decir. Hay gente aquí que quiere que se marchen todos porque ya está cansada, pero también he oído cosas que sé que no son verdad.</span></span><br />
<br />
Contó que el día anterior alguien había acusado al grupo de robar pescado. Ella estaba presente: uno había tomado una pieza antes de pagarla, discutió con el vendedor, pero terminó pagando.<br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Fue un idiota, sí. Ladrón, no.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué cree que dicen cosas así?</span><br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque cuando alguien te cae mal durante suficiente tiempo, empiezas a creer cualquier cosa mala que escuches sobre él.</span></span><br />
<br />
Cuando Emi salió, Isao ofreció traer a otros dos testigos antes del anochecer. Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mañana.</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ya terminaste por hoy?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Con ellos.</span><br />
<br />
Isao comprendió.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Quieres ver a los forajidos. Gorō y varios de los suyos suelen cenar en la taberna de Hana. Si siguen su costumbre, aparecerán dentro de una hora.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Quieres que vaya contigo?</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces procura no dejar que Tetsuji descubra demasiado pronto que vienes a echarlos. Es solo un consejo.</span></span><br />
<br />
Al salir, Hachibi repasó lo aprendido. Gorō pagaba los daños y parecía capaz de imponer obediencia, aunque no siempre lo hacía. Tetsuji buscaba enfrentamientos y sabía empujar a otros a iniciar las peleas. Ren y Mina, en cambio, apenas aparecían en las acusaciones.<br />
<br />
No existía todavía una respuesta que pudiera aplicar por igual a los nueve.<br />
<br />
Había escuchado bastante sobre ellos. Ahora quería observarlos cuando nadie estuviera acusándolos.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">25 de Verano del 150 — Mizuhama, País del Agua</span><br />
<br />
La taberna de Hana ocupaba una esquina de la plaza. La ventana reparada resultaba todavía más evidente de cerca, con astillas nuevas y dos tablas que aún no habían oscurecido con la humedad.<br />
<br />
Hachibi entró y eligió una mesa desde la que podía observar buena parte del salón. La bandana de Kirigakure no era discreta, pero tampoco pretendía ocultarse.<br />
<br />
Hana se acercó.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Vas a comer? Bien. Si te quedas sentado sin pedir nada, vas a llamar más la atención que con esa banda.</span></span><br />
<br />
Hachibi señaló uno de los platos de la pizarra.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pescado con arroz. Te lo traigo. Todavía no han llegado.</span></span><br />
<br />
Mientras esperaba, comprobó que la presencia de los forajidos no había vaciado el establecimiento. Los habitantes seguían conversando y bebiendo, aunque varios asientos alrededor de una mesa grande permanecían libres incluso cuando empezaron a escasear sitios.<br />
<br />
Unos veinte minutos después entraron cuatro personas. Hachibi reconoció a dos de los hombres vistos por la tarde; los acompañaban otro de cabello claro y una mujer con un brazalete oscuro en el antebrazo izquierdo.<br />
<br />
Ren y Mina, probablemente.<br />
<br />
Los cuatro ocuparon la mesa que nadie había querido utilizar. Nadie se marchó ni ocurrió nada amenazante, pero el volumen general descendió durante unos segundos.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hana, cuatro vasos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tres. Mina pidió agua las últimas dos veces. Si quiere otra cosa, que me lo diga ella.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Agua está bien.</span></span><br />
<br />
El hombre ancho rió.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tres vasos y agua, entonces. Mujer difícil.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Por eso sigues viniendo.</span></span><br />
<br />
Durante varios minutos hablaron de un bote mal reparado. Ren discutía sobre la madera, el hombre ancho culpaba a las herramientas y Mina intervenía solo para señalar alguna tontería. Nada de aquello confirmaba la imagen que el pueblo tenía de ellos, aunque tampoco la desmentía.<br />
<br />
El quinto integrante llegó poco después. Hachibi reparó primero en la cicatriz junto a la barbilla.<br />
<br />
Tetsuji.<br />
<br />
Entró con el andar ligeramente irregular de quien ya había bebido y tomó el vaso del hombre ancho sin preguntar.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pídete uno.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estoy comprobando que no esté envenenado.</span></span><br />
<br />
Bebió buena parte.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Todavía no lo sé. Necesito otra prueba.</span></span><br />
<br />
Ren rió; Mina y Hana no.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya sé, ya sé. El mío.</span></span><br />
<br />
Dejó monedas sobre la mesa. Hana tenía razón: no se negaban a pagar; el problema estaba en lo que ocurría antes.<br />
<br />
Poco después entraron dos pescadores y, al no encontrar otra mesa, se sentaron cerca del grupo. Tetsuji apenas los miró. El mayor lo ignoró; el joven no.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué miras?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nada.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces tienes una forma rara de mirar nada.</span></span><br />
<br />
Ren dejó de hablar. Mina apoyó el vaso sobre la mesa.<br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo queremos cenar.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo también. No les estoy impidiendo nada.</span></span><br />
<br />
Era cierto, por ahora.<br />
<br />
Tetsuji observó al joven un poco más.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿No eres tú el hermano de Kenji? Dile que la próxima vez aprenda a pegar.</span></span><br />
<br />
El muchacho apretó la mandíbula.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Aunque supongo que eso corre en la familia.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Come.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estoy hablando.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ese es el problema.</span></span><br />
<br />
Ren soltó una carcajada. Tetsuji pareció dejar el asunto, hasta que tomó una pequeña semilla de su bebida y la lanzó contra la espalda del pescador.<br />
<br />
No hizo daño, pero consiguió que se volviera.<br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Puedes dejarme tranquilo?</span></span><br />
<br />
Tetsuji abrió las manos.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo no hice nada.</span></span><br />
<br />
El hombre mayor sujetó a su acompañante antes de que se levantara.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hazle caso. Tu hermano tampoco sabía cuándo sentarse.</span></span><br />
<br />
El joven intentó soltarse.<br />
<br />
Hachibi ya entendía la mecánica: Tetsuji no necesitaba empezar una pelea; bastaba con conseguir que alguien más lo hiciera.<br />
<br />
El pescador logró ponerse de pie.<br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Vuelve a mencionar a mi hermano.</span></span><br />
<br />
Tetsuji también comenzó a levantarse, pero una mano cayó sobre su hombro.<br />
<br />
El recién llegado era mayor que los demás, llevaba una espada a la cintura y no necesitó levantar la voz para que Tetsuji volviera a sentarse.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya basta.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo estábamos hablando.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces habla con nosotros.</span></span><br />
<br />
Después miró al pescador.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Él no volverá a molestarte.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y mañana?</span></span><br />
<br />
Hubo unos segundos de silencio.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tampoco.</span></span><br />
<br />
Tetsuji resopló, pero obedeció.<br />
<br />
El hombre ocupó la silla libre.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Llegas tarde, Gorō.</span></span><br />
<br />
La sospecha de Hachibi quedó confirmada.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te perdiste a Tetsuji haciendo amigos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No hice nada.</span></span><br />
<br />
Gorō ni siquiera lo miró.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esa frase empieza a preocuparme cada vez que sale de tu boca.</span></span><br />
<br />
Durante los minutos siguientes no hubo más problemas. Gorō pidió comida y habló con los suyos con absoluta normalidad. Lo importante era otra cosa: todos le prestaban atención cuando hablaba, incluido Tetsuji.<br />
<br />
La escena coincidía con los testimonios. Gorō intervenía cuando consideraba que uno de los suyos había llegado demasiado lejos, pero no parecía sorprendido de encontrar a Tetsuji provocando a alguien ni exigía disculpas después. Simplemente lo detenía.<br />
<br />
Hachibi terminó de comer. Cuando se levantó, Tetsuji reparó en la bandana.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tú. El de Kirigakure.</span></span><br />
<br />
Hachibi se detuvo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué hace un shinobi solo en un pueblo como este?</span></span><br />
<br />
No respondió.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Eres sordo?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No parece.</span></span><br />
<br />
Tetsuji ignoró a Mina.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te pregunté algo.</span></span><br />
<br />
Hachibi sacó la libreta. El movimiento bastó para que Ren enderezara la espalda y el hombre ancho dejara el vaso.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estoy trabajando.</span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿En qué?</span></span><br />
<br />
Hachibi cerró la libreta.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Déjalo, Tetsuji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo estoy preguntando.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y él claramente no quiere responderte.</span></span><br />
<br />
Tetsuji se reclinó de nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Qué gente tan poco sociable.</span></span><br />
<br />
Hachibi siguió hacia la puerta.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Shinobi.</span></span><br />
<br />
Se volvió. Gorō sostuvo su mirada desde la mesa.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si tu trabajo tiene algo que ver con nosotros, será más fácil que vengas a hablar conmigo directamente.</span></span><br />
<br />
No había amenaza ni sorpresa en el tono.<br />
<br />
Hachibi respondió con una inclinación y salió.<br />
<br />
De regreso a la posada ya no necesitaba consultar las notas. Tetsuji provocaba hasta obtener una reacción que después podía utilizar como excusa; Mina parecía más dispuesta a contenerlo que a acompañarlo; Ren no había mostrado interés en el conflicto y Gorō podía detener una situación con unas pocas palabras.<br />
<br />
La cuestión era por qué esperaba hasta que ya había comenzado.<br />
<br />
A juzgar por la última frase de Gorō, ambos habían terminado de fingir que no sabían por qué Hachibi estaba en Mizuhama.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">26 de Verano del 150 — Mizuhama, País del Agua</span><br />
<br />
Hachibi regresó a la taberna durante la mañana. A esa hora solo había dos mesas ocupadas y Hana revisaba cuentas detrás del mostrador.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si buscas a Tetsuji, todavía debe estar durmiendo la mitad de lo que bebió ayer.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó y escribió un nombre.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Gorō.</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ese sí suele levantarse temprano. Están en una casa cerca del embarcadero, una antigua posada con contraventanas verdes.</span></span><br />
<br />
Le indicó el camino y, antes de que saliera, añadió:<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No te confundas porque Gorō sepa hablar sin escupirle a nadie en la cara. Si quisiera que los demás dejaran de comportarse así, ya lo habría conseguido.</span></span><br />
<br />
Hachibi agradeció con una inclinación y se dirigió al embarcadero.<br />
<br />
Encontró la casa sin dificultades. Varias botas descansaban junto a la puerta y una cuerda improvisada cruzaba la entrada lateral para tender ropa. Ren abrió con el cabello todavía húmedo.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ah. El shinobi silencioso. Supongo que buscas a Gorō.</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Está atrás. Puedes pasar. Si quisieras arrestarnos, imagino que habrías traído más gente.</span></span><br />
<br />
La casa parecía menos un refugio que el alojamiento desordenado de un grupo que llevaba demasiado tiempo compartiendo techo. Mina reparaba una correa cerca de una ventana y saludó con tranquilidad.<br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buenos días.</span></span><br />
<br />
Ren señaló el patio trasero.<br />
<br />
Gorō estaba sentado sobre una caja, afilando su espada. No pareció sorprendido al verlo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pensé que vendrías anoche. Supongo que preferiste escuchar primero al resto del pueblo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sí.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sensato.</span></span><br />
<br />
Guardó el arma.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces ya sabes quién soy.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y usted sabe por qué estoy aquí.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Lo sospecho. La gente de Mizuhama se cansó de nosotros y pidió que Kirigakure viniera a echarnos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Se equivoca?</span><br />
<br />
Gorō apoyó los antebrazos sobre las rodillas.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Depende de qué parte. Sí, se cansaron. Sí, algunos de los nuestros se han comportado como idiotas. Y sí, Tetsuji tiene una capacidad casi admirable para encontrar problemas incluso cuando nadie está buscándolos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces sabe que existe un problema.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Claro que existe. Lo que no acepto es que eso convierta automáticamente a nueve personas en criminales.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No he dicho que lo sean.</span><br />
<br />
Gorō rió brevemente.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Por eso estás aquí solo hablando conmigo y no rodeando la casa con shinobi.</span></span><br />
<br />
Enumeró después lo que Hachibi ya había escuchado: pagó la ventana de Hana, apartó a los hombres de la tienda de Kazuo cuando supo lo que hacían y Kenji había golpeado primero.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí lo mencionó, ¿verdad?</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces al menos no te están alimentando únicamente con la versión que más les conviene.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">También hablé con Emi.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso explica por qué todavía no has decidido que Ren roba niños y Mina incendia casas.</span></span><br />
<br />
Ren apareció apoyado en el marco de la puerta.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo los martes.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cállate.</span></span><br />
<br />
Ren desapareció y Gorō volvió hacia Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ves el problema.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Veo varios. Tetsuji provoca peleas. Algunos de sus hombres intimidan comerciantes. La gente cambia su comportamiento cuando ustedes aparecen.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nada de eso lo discuto.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y usted lo permite.</span><br />
<br />
Gorō tardó un poco más.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Los detengo cuando cruzan la línea.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué línea?</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No robar. No tocar a alguien que no quiera pelea. No acosar mujeres. No amenazar niños. No destruir algo sin pagarlo. No matar a nadie.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tetsuji provoca a otros hasta que lo golpean.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sus hombres redujeron el negocio de Kazuo sin amenazarlo.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y los aparté en cuanto lo supe.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hana recibió una pregunta sobre cuánto costaría romper otra ventana.</span><br />
<br />
Gorō frunció el ceño.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no lo sabía.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces no puede garantizar sus reglas.</span><br />
<br />
El hombre sostuvo su mirada y acabó concediendo:<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Pero tampoco puedo encerrar a ocho adultos en una habitación para impedir que hagan algo estúpido.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Puede marcharse con ellos.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ahí está. La verdadera razón de esta conversación.</span></span><br />
<br />
Explicó que esperaban una embarcación que pasaría por Mizuhama dentro de cuatro días; tenían trabajo al otro lado de la costa y parte del pago ya estaba adelantado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuatro días son suficientes para otro problema.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—También son cuatro días durante los cuales puedo asegurarme de que no ocurra.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué quieres que haga? ¿Que obligue a todos a salir hoy cargando nuestras cosas porque el pueblo ya no nos soporta? Pagamos alojamiento, comida y lo que rompemos. Nadie aquí puede señalar un delito por el que los nueve debamos ser detenidos.</span></span><br />
<br />
Hachibi no discutió esa última parte.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué quedarse si nadie los quiere aquí?</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque estar incómodo no es lo mismo que estar obligado. Y porque si cada vez que alguien decide que no le gusta nuestra presencia tenemos que levantar el campamento, pasaremos la vida caminando.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No es su presencia. Es su conducta.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La conducta de algunos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que usted dirige.</span><br />
<br />
Gorō guardó silencio antes de hablar de nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Quieres saber por qué siguen conmigo? Porque conmigo tienen reglas. Tetsuji sin alguien que le diga cuándo detenerse dura dos semanas antes de terminar muerto o matar a otro. Ren es mejor de lo que aparenta, pero tiene el sentido común de una piedra cuando alguien le ofrece dinero rápido. Mina podría irse cuando quisiera. Los demás tienen sus propias razones.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Eso no convierte al pueblo en responsable de ellos.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Y tampoco pretendo que lo sea.</span></span><br />
<br />
Gorō se levantó.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hagámoslo sencillo. Cuatro días. Yo mantengo a los míos fuera de problemas y, cuando llegue nuestra embarcación, desaparecemos de Mizuhama.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Y si alguno vuelve a causar problemas?</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Me encargo yo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No.</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Me encargo yo.</span><br />
<br />
La cordialidad desapareció por un instante.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso depende de qué entiendas por encargarte.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dependerá de lo que hagan.</span><br />
<br />
Gorō terminó sonriendo, aunque con menos humor.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bien. Entonces tenemos un acuerdo.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tenemos cuatro días.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eres bastante molesto para alguien que no habla.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te lo dije anoche.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nadie te preguntó.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso nunca me ha detenido.</span></span><br />
<br />
Hachibi se dispuso a marcharse, pero Gorō lo detuvo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Cómo te llamas?</span></span><br />
<br />
Hasta entonces ninguno de ellos se lo había preguntado.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Yatō Hachibi.</span><br />
<br />
Gorō leyó el nombre.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hachibi. Nos veremos estos días, entonces.</span></span><br />
<br />
No había conseguido que se marcharan, pero tampoco tenía todavía una razón para obligarlos. Gorō acababa de comprometerse a mantener bajo control a ocho personas durante cuatro días y Hachibi había dejado claro que intervendría si fallaba.<br />
<br />
Regresó con Isao.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Hablaste con él?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dicen que se marcharán en cuatro días.</span><br />
<br />
La expresión del anciano bastó para anticipar la respuesta.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso mismo dijo hace dos semanas. No cuatro días exactamente; dijo que esperaban trabajo y después continuarían su camino.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Mintió?</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No puedo demostrarlo. Puede que el trabajo se retrasara. Gorō es cuidadoso con las palabras; rara vez dice algo que luego puedas señalar y llamar mentira.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aceptó mantenerlos fuera de problemas hasta que se marchen.</span><br />
<br />
Isao soltó una risa breve.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—También intenta hacer eso todos los días. No te digo que no le creas; solo que llevamos semanas escuchando razones para soportarlos un poco más.</span></span><br />
<br />
Hachibi pasó las horas siguientes recorriendo Mizuhama. La diferencia se hizo perceptible antes del mediodía: los forajidos seguían en las calles, pero parecían tener destinos concretos. Ren descargaba una caja cerca del embarcadero a cambio de unas monedas; Mina compró alimentos y regresó a la casa; otros dos hombres atravesaron la plaza rumbo a las afueras.<br />
<br />
Tetsuji no apareció.<br />
<br />
Hana también lo notó.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si Gorō logró mantenerlo encerrado todo el día, quizá deberíamos pagarle nosotros.</span></span><br />
<br />
No había motivo para considerar resuelto el problema, pero tampoco para intervenir en una tranquilidad que, al menos durante unas horas, parecía genuina.<br />
<br />
Después de comer encontró a Kazuo discutiendo con uno de los forajidos. El hombre, corpulento y con una cuerda roja atada a una muñeca, quería dos paquetes de tabaco y no tenía suficiente dinero.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te estoy diciendo que no.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y yo que solo necesito hasta mañana.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No vendo fiado.</span></span><br />
<br />
El forajido reparó en Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto no tiene nada que ver contigo.</span></span><br />
<br />
Kazuo resopló.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Lleva diez minutos intentando convencerme de lo mismo.</span></span><br />
<br />
Hachibi miró al comerciante.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No me ha amenazado.</span></span><br />
<br />
Añadió, después de una pausa:<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Todavía.</span></span><br />
<br />
El hombre contó sus monedas sobre el mostrador; no alcanzaban.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto es lo que tengo. El resto mañana.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
El forajido guardó el dinero y miró la bandana de Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tú eres el que habló con Gorō esta mañana. Ya entiendo por qué todos actúan como si fueran a arrestarlos por respirar.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Su nombre?</span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Saburō.</span></span><br />
<br />
Hachibi anotó el nombre junto con la cuerda roja.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Gorō le dijo que evitara problemas?</span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces váyase.</span><br />
<br />
Saburō miró la frase.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y qué problema estoy causando?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ninguno todavía.</span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces no tienes nada que hacer aquí.</span></span><br />
<br />
Tenía razón. Había discutido, pero no amenazado, golpeado ni intentado llevarse mercancía. Hachibi no intervino.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso pensé.</span></span><br />
<br />
Antes de irse, Saburō miró a Kazuo.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mañana vuelvo cuando tenga todo el dinero.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y mañana te venderé si todavía quiero venderte.</span></span><br />
<br />
Cuando se alejó, Kazuo volvió hacia Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ves lo que hacen? Nunca es suficiente. Siempre hay una excusa para quedarse un minuto más, pedir una cosa más, discutir una vez más. Y si te quejas, técnicamente no hicieron nada.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esta vez no hizo nada.</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque estabas aquí.</span></span><br />
<br />
Podía ser cierto. También podía no serlo.<br />
<br />
La tarde terminó sin incidentes y, al caer el sol, la tranquilidad empezaba a parecer menos casual. Gorō había cumplido, al menos durante el primer día.<br />
<br />
Hachibi cenó temprano. De regreso a la posada escuchó un golpe seco en una calle lateral, seguido por algo metálico cayendo al suelo.<br />
<br />
Encontró tres figuras detrás de varios almacenes: Tetsuji, Saburō y el pescador mayor que la noche anterior acompañaba al hermano de Kenji. Este último respiraba con dificultad y ya se formaba una marca rojiza alrededor de su cuello.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te pregunté dónde está.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y ya te dije que no lo sé.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces piensa mejor.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Déjalo en paz.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no depende de ti.</span></span><br />
<br />
Saburō fue el primero en ver a Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mierda.</span></span><br />
<br />
Tetsuji se volvió.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mira quién apareció.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué ocurre?</span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nada que te importe.</span></span><br />
<br />
El pescador respondió:<br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Está buscando a Kenji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cállate.</span></span><br />
<br />
Hachibi dio un paso.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No lo estoy golpeando.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Todavía.</span></span><br />
<br />
Saburō intervino.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya estuvo. Gorō dijo que no quería problemas.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Gorō no está aquí.</span></span><br />
<br />
La respuesta dejó claro que no actuaban siguiendo una orden.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Déjelo ir.</span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿O qué?</span></span><br />
<br />
Tetsuji se separó de la pared y avanzó hacia él.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ayer te vi sentado ahí, mirándonos como si fueras mejor que todos. Hoy vas preguntando nombres y metiendo la nariz en cada discusión. ¿Eso te hace sentir importante? Vamos. Escribe algo.</span></span><br />
<br />
Hachibi mantuvo el pincel quieto.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Nada?</span></span><br />
<br />
Cerró la libreta.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso pensé.</span></span><br />
<br />
Tetsuji intentó volver hacia el pescador, pero Hachibi se interpuso.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muévete.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No te metas.</span></span><br />
<br />
Cuando Tetsuji extendió el brazo para sujetar otra vez al pescador, Hachibi interceptó su muñeca y lo apartó.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Quieres pelear?</span></span><br />
<br />
Hachibi negó de nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces deja de tocarme.</span></span><br />
<br />
Lo empujó. Antes de que pudiera intentarlo otra vez, Saburō se colocó entre ambos.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Ya basta!</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ahora estás de su lado?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estoy del lado de no tener a Gorō partiéndome la cabeza porque tú no sabes detenerte.</span></span><br />
<br />
Hachibi indicó al pescador que se marchara.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Váyase.</span><br />
<br />
El hombre obedeció de inmediato.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto no terminó.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sí.</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Terminó.</span><br />
<br />
Tetsuji soltó una carcajada breve.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ahora entiendo por qué Gorō te encuentra divertido. Vamos, Saburō.</span></span><br />
<br />
Saburō no lo siguió inmediatamente.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo no lo toqué. Solo vine porque dijo que quería hablar con él.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Eso no fue hablar.</span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
Tetsuji lo llamó y Saburō se marchó tras él.<br />
<br />
Hachibi fue directamente a la casa.<br />
<br />
Ren abrió la puerta y dejó de bromear al verlo.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Está arriba.</span></span><br />
<br />
Gorō apareció antes de que alcanzara las escaleras.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué ocurrió?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tetsuji estaba intimidando a un pescador para encontrar a Kenji. Saburō estaba con él, pero intentó detenerlo cuando llegué.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Golpearon al hombre?</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tetsuji lo había sujetado. Intentó hacerlo otra vez.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y tú?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Lo detuve.</span><br />
<br />
Gorō pasó una mano por el cabello. En ese momento llegaron Tetsuji y Saburō, todavía discutiendo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te dije que no necesitaba que fueras corriendo detrás de mí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y yo te dije que esto iba a terminar mal.</span></span><br />
<br />
Callaron al ver a Gorō.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Fuiste a buscar a Kenji?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Quería hablar con él.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te pregunté si fuiste a buscarlo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Después de que te dije que dejaras a esa familia tranquila.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No encontré a Kenji. Me topé con el viejo y le pregunté dónde estaba.</span></span><br />
<br />
Saburō negó.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No fue así. Lo agarraste del cuello.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No lo golpeé.</span></span><br />
<br />
Gorō cerró los ojos un instante.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ese no es el punto.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Siempre termina siendo el punto. Nadie salió herido, no robé nada y ni siquiera encontré al tipo que buscaba. ¿Qué quieres, que pida permiso antes de hablar con alguien?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Quiero que entiendas una orden sencilla cuando te la doy.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No eres mi padre.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Soy el hombre que lleva años evitando que termines muerto por una estupidez.</span></span><br />
<br />
Tetsuji acabó apartando la mirada.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces échame. Tienes al shinobi encima, el pueblo llorando y todos esperando que seas razonable. Hazlo y problema resuelto.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No conviertas esto en algo que no es.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y qué es?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Que te dije que pararas y no lo hiciste.</span></span><br />
<br />
Gorō lo observó unos segundos y señaló las escaleras.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Recoge tus cosas. Te marchas mañana.</span></span><br />
<br />
La decisión sorprendió incluso a Tetsuji.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La embarcación llega en tres días.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces caminarás.</span></span><br />
<br />
Tetsuji miró alrededor, pero nadie salió en su defensa.<br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te lo buscaste.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muy bien.</span></span><br />
<br />
Al pasar junto a Hachibi, se detuvo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Espero que estés satisfecho.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó. Tetsuji subió las escaleras con más irritación que antes.<br />
<br />
Gorō esperó a que desapareciera.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Eso resuelve tu problema?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Uno.</span><br />
<br />
Gorō soltó aire por la nariz.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sabía que ibas a decir algo así.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Saburō intentó detenerlo. No considero que haya hecho lo mismo.</span><br />
<br />
Saburō levantó las cejas.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pero Tetsuji no es el único problema. Mizuhama pidió ayuda por semanas de intimidación. Sacarlo a él no borra lo demás.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué quieres entonces?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que se marchen mañana.</span><br />
<br />
Gorō negó.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Dijimos cuatro días. Tetsuji rompió el acuerdo y ya me estoy ocupando de él. Los demás no tienen por qué perder un trabajo por lo que hizo uno.</span></span><br />
<br />
Mina intervino.<br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Gorō. Podemos irnos mañana.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No tenemos transporte.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tenemos piernas.</span></span><br />
<br />
Ren asintió.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y hemos perdido trabajos peores. Quedarnos tres días más para demostrar un punto empieza a salir más caro que largarnos.</span></span><br />
<br />
Saburō se encogió de hombros.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo tampoco tengo nada aquí que valga una pelea con Kirigakure.</span></span><br />
<br />
Las palabras de los suyos cambiaron la conversación más que cualquier argumento de Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Todos piensan igual?</span></span><br />
<br />
Los demás asintieron.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mañana al mediodía.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Al amanecer.</span><br />
<br />
Gorō rió.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No abuses.</span></span><br />
<br />
Hachibi no cedió.<br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Podemos estar listos al amanecer.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Del lado que duerme tranquilo mañana.</span></span><br />
<br />
Gorō terminó aceptando.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Al amanecer.</span></span><br />
<br />
El asunto parecía resuelto hasta que se escuchó un golpe arriba. Un segundo ruido, mucho más fuerte, hizo que todos se movieran.<br />
<br />
La habitación de Tetsuji estaba vacía y la ventana permanecía abierta. Había ropa abandonada, un cajón volcado y su mochila había desaparecido.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no estaba así hace cinco minutos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Se fue.</span></span><br />
<br />
Si Tetsuji solo hubiese querido abandonar Mizuhama, no existía problema alguno. Pero había pasado las últimas horas buscando a Kenji.<br />
<br />
Gorō comprendió lo mismo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Dónde vive el muchacho?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cerca de los campos del norte.</span></span><br />
<br />
Gorō tomó su espada.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ren, conmigo.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó y señaló hacia el resto de la casa.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Quieres que me quede con los demás. Tetsuji es asunto mío.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ahora es asunto de la misión.</span><br />
<br />
Gorō no discutió.<br />
<br />
Cuando Hachibi bajó, Saburō lo siguió.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Conozco los lugares a los que va cuando quiere que nadie lo encuentre. Y antes de que preguntes: no pienso ayudarlo.</span></span><br />
<br />
Salieron juntos. Ahora sí había prisa.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si está buscando a Kenji, no irá directamente a su casa. Hay un cobertizo viejo detrás de los canales. Si quiere esperar a alguien sin que lo vean desde el camino, empezaría por ahí.</span></span><br />
<br />
Dejaron atrás las últimas viviendas. Cerca de un canal encontraron una tabla desplazada y huellas recientes en el barro.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Alguien pasó por aquí.</span></span><br />
<br />
Hachibi señaló dos marcas diferentes.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Dos personas.</span></span><br />
<br />
Kenji podía haber llegado primero o Tetsuji ya podía haberlo encontrado.<br />
<br />
Continuaron con mayor rapidez.<br />
<br />
El cobertizo apareció unos minutos después. Había luz en el interior y se escuchaban voces.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te di una oportunidad ayer.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Una oportunidad para qué? ¿Para dejar que sigas haciendo lo que quieres?</span></span><br />
<br />
Kenji estaba dentro, con un palo de madera entre las manos. Tetsuji permanecía frente a él, desarmado.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Me pegaste primero aquella noche y luego fuiste llorando por el pueblo hasta conseguir que todos hablaran de mí como si hubiera intentado matarte.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo no fui a buscar a nadie.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No hacía falta. Todos estaban encantados de contar la historia por ti.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y por eso agarraste a mi tío? ¿También fue culpa mía?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo quería saber dónde estabas.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pues ya me encontraste. ¿Qué quieres?</span></span><br />
<br />
Tetsuji sonrió.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Que termines lo que empezaste.</span></span><br />
<br />
Eso bastaba. Hachibi abrió la puerta.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No puede ser.</span></span><br />
<br />
Saburō entró detrás.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te dije que esto iba a acabar mal.</span></span><br />
<br />
Hachibi señaló la salida a Kenji.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No pienso dejarlo ir otra vez.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Usted también vino a buscarlo. Y vino armado.</span><br />
<br />
Kenji miró el palo.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Es un pedazo de madera.</span></span><br />
<br />
Hachibi esperó. Kenji terminó soltándolo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Qué obediente.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No ayudas.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Vuelva al pueblo.</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y él?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Se queda.</span><br />
<br />
Kenji obedeció esta vez.<br />
<br />
Cuando sus pasos desaparecieron, Tetsuji se dirigió a la puerta.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo también terminé.</span></span><br />
<br />
Hachibi se interpuso.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya no estoy con Gorō. Ya no estoy en el pueblo. No he golpeado a Kenji y no voy a volver. Así que no tienes nada conmigo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Agarraste a su tío por el cuello para encontrarlo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y sigue vivo.</span></span><br />
<br />
Saburō cerró los ojos con cansancio.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Regresará conmigo.</span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Puede hacerlo caminando. O puedo llevarlo.</span><br />
<br />
Tetsuji levantó la mirada y sonrió.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ahí está. Sabía que debajo de toda esa tinta había alguien esperando una pelea.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji, no seas estúpido.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ahora también me tienes miedo por él?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Tengo miedo de tener que explicarle a Gorō por qué dejé que hicieras otra estupidez.</span></span><br />
<br />
Tetsuji atacó antes de que terminara la frase.<br />
<br />
El primer golpe fue directo al rostro. Hachibi lo esquivó y retrocedió lo justo para evitar el segundo. Tetsuji intentó cerrar la distancia, pero el muchacho cambió el ángulo y evitó quedar contra la pared.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Deja de moverte!</span></span><br />
<br />
Volvió a atacar. Hachibi desvió el brazo y utilizó su impulso para obligarlo a girar; Tetsuji recuperó el equilibrio y respondió con un codazo que pasó demasiado cerca.<br />
<br />
No era un borracho incapaz de defenderse.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mucho mejor.</span></span><br />
<br />
Tetsuji volvió a buscar la corta distancia. Hachibi retrocedió hacia la entrada y él lo siguió, justo lo que quería: fuera tendría más espacio para desplazarse.<br />
<br />
Apenas cruzaron la puerta, Hachibi cambió de dirección. Tetsuji resbaló ligeramente sobre la tierra húmeda y necesitó corregir la postura. Ese instante bastó para que varias agujas se clavaran en el suelo frente a él.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ahora sí vas a usar armas?</span></span><br />
<br />
Hachibi ya tenía otras entre los dedos.<br />
<br />
Tetsuji probó a rodearlo por un costado, pero Hachibi le cerró el paso. Cuando lo intentó por el contrario, encontró la misma respuesta.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Qué fastidio.</span></span><br />
<br />
Tetsuji llevó una mano hacia la cintura.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
Era demasiado tarde: un cuchillo apareció en su mano. Desde ese momento, Hachibi dejó de tratar aquello como una riña.<br />
<br />
Tetsuji lanzó el arma. Hachibi salió de la trayectoria y la hoja terminó clavada en el cobertizo. Antes de que pudiera alcanzar otra, el Genin lanzó dos agujas: una rozó la manga y la segunda atravesó la tela del pantalón lo suficiente para sujetarlo momentáneamente a una tabla caída.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡¿Qué demonios?!</span></span><br />
<br />
Hachibi cerró la distancia. Apartó con un golpe la mano que buscaba otra arma y no volvió a darle espacio para organizarse. Tetsuji logró empujarlo y liberarse de la tela, pero recibió un golpe en el costado y otro en el hombro antes de responder.<br />
<br />
Hachibi bloqueó parcialmente el puñetazo, tomó su muñeca y utilizó el desequilibrio para llevarlo al suelo. Una rodilla contra la espalda y el brazo inmovilizado detrás terminaron el enfrentamiento.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Suéltame!</span></span><br />
<br />
Hachibi aumentó la presión.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Está bien! ¡Dije que está bien!</span></span><br />
<br />
Saburō se acercó.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Creo que quiere saber qué significa exactamente “está bien”.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Que vuelvo al maldito pueblo! Y no voy a buscar a Kenji.</span></span><br />
<br />
La presión cedió.<br />
<br />
Tetsuji se levantó cubierto de barro y regresó entre ambos sin volver a discutir.<br />
<br />
Gorō los esperaba cerca de la entrada de Mizuhama. Kenji había llegado antes y había explicado suficiente para evitar otra búsqueda.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Supongo que no quiso venir caminando.</span></span><br />
<br />
Saburō rió.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Al final sí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Váyanse al demonio.</span></span><br />
<br />
Tetsuji pasó de largo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Kenji está bien? ¿Su tío?</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió a ambas preguntas.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces ya terminó.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuando se marchen.</span><br />
<br />
Gorō sonrió con cansancio.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Al amanecer. Lo recuerdo.</span></span><br />
<br />
Esta vez no hubo discusión.<br />
<br />
La salida comenzó antes de que el sol apareciera por completo. Los integrantes del grupo se reunieron frente a la antigua posada con mochilas, armas y sus pocas pertenencias. Nadie organizó una despedida, aunque varias ventanas se abrieron cuando comenzaron a caminar.<br />
<br />
Ren cargaba más de lo que parecía pertenecerle.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Me hicieron responsable de todo lo que nadie quiso llevar.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque fuiste el último en levantarte.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no convierte esto en justicia.</span></span><br />
<br />
Saburō saludó a Hachibi con una inclinación breve. Tetsuji no lo miró.<br />
<br />
Gorō fue el último en abandonar la casa. Entregó la llave al propietario y se acercó a Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Supongo que ahora sí puedes decir que cumpliste.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuando estén fuera de Mizuhama.</span><br />
<br />
Gorō rió.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Realmente eres insoportable.</span></span><br />
<br />
Comenzó a alejarse, pero se detuvo después de unos pasos.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Una cosa, Hachibi. Dile a Masaru que todavía sabe escoger a quién mandar.</span></span><br />
<br />
Por primera vez desde que se conocían, Gorō consiguió sorprenderlo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Así que no te dijo nada.</span></span><br />
<br />
Hachibi buscó la libreta, pero Gorō levantó una mano.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pregúntaselo a él.</span></span><br />
<br />
Continuó caminando.<br />
<br />
Hachibi observó al grupo tomar el camino que abandonaba Mizuhama hasta que el último desapareció detrás de los campos.<br />
<br />
Isao esperaba frente al edificio de reuniones cuando regresó a la plaza.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Se fueron?</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pensé que sería más difícil.</span></span><br />
<br />
No compartía del todo aquella valoración.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Gracias.</span></span><br />
<br />
Hachibi respondió con una inclinación.<br />
<br />
No había mucho más que hacer. Los daños ya estaban pagados, nadie requería atención urgente y los nueve habían abandonado el pueblo. Solo quedaba redactar el informe, incluyendo la intimidación al pescador y el enfrentamiento posterior.<br />
<br />
Recogió sus pertenencias y emprendió el regreso a Kirigakure.<br />
<br />
La misión había comenzado con una recomendación de Masaru y terminaba con un hombre que, aparentemente, conocía el motivo. Cuando regresara, aquella sería la primera pregunta que intentaría responder.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">25 de Verano del 150 — Kirigakure</span></div>
<br />
Hachibi terminó de ajustar la camisa y comprobó su equipo antes de salir. La katana era todavía una incorporación reciente, así que corrigió su posición hasta encontrar una inclinación que no estorbara al caminar ni al alcanzar el resto de sus armas. Se colocó después la bandana de Kirigakure y abandonó la habitación.<br />
<br />
La aldea llevaba horas despierta. El verano hacía más perceptible la humedad habitual del País del Agua y la neblina, aunque ya elevada, todavía se acumulaba entre algunas construcciones.<br />
<br />
De camino al edificio administrativo encontró a dos hombres intentando devolver una rueda al eje de una carreta. El mayor sostenía uno de los extremos con dificultad mientras su compañero trataba de encajar la pieza. Hachibi dejó sus pertenencias a un lado y ocupó su lugar.<br />
<br />
<span style="color: #B8860B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Gracias. Solo necesito que la mantengas así.</span></span><br />
<br />
Sostuvo el peso hasta que la rueda quedó asegurada y dejó descender la carreta con cuidado.<br />
<br />
<span style="color: #B8860B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muchas gracias, joven.</span></span><br />
<br />
Respondió con una inclinación, recogió sus cosas y continuó.<br />
<br />
La oficina de asignación de misiones mantenía la actividad habitual. Uno de los funcionarios llamó su atención y le tendió un documento.<br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hachibi. Tengo una asignación para ti. Automisión de rango C, dentro del País del Agua.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los forajidos.</span><br />
<br />
Un grupo de hombres se había instalado en un poblado y llevaba algún tiempo provocando riñas y amenazando a sus habitantes. La solicitud era escueta: no mencionaba asesinatos, secuestros ni heridas de gravedad, tampoco indicaba que los individuos fueran shinobi. Un forajido y un ninja renegado eran problemas muy distintos.<br />
<br />
Al final del documento aparecía una anotación:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ninja recomendado: Yatō Hachibi.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Masaru Heizu.</span><br />
<br />
Hachibi se detuvo en aquel segundo nombre.<br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí. La recomendación vino directamente de Masaru.</span></span><br />
<br />
Que su mentor siguiera sus progresos no tenía nada de particular; que lo hubiera señalado para una misión que parecía consistir simplemente en expulsar a unos pendencieros de un pueblo, sí.<br />
<br />
Hachibi tomó la libreta.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cuántos son?</span><br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No lo especificaron.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Se sabe qué armas llevan?</span><br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No con certeza.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Hay heridos?</span><br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ha habido peleas, pero nada grave figura en el informe.</span></span><br />
<br />
No era mucho con lo que trabajar.<br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tampoco existe una orden de captura. Se solicita acabar con el problema evitando daños innecesarios. Si basta con conseguir que abandonen el pueblo, puedes dejarlo ahí; si al llegar descubres algo más grave, tendrás que actuar según la situación.</span></span><br />
<br />
Eso definía mejor la misión. Kirigakure no lo enviaba detrás de un objetivo cuya culpabilidad y peligrosidad ya estuvieran establecidas; tendría que averiguar qué ocurría y decidir hasta dónde intervenir.<br />
<br />
La recomendación de Masaru adquiría con ello otro interés.<br />
<br />
<span style="color: #4E9ABF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Firma aquí. Puedes partir cuando quieras.</span></span><br />
<br />
Hachibi firmó, devolvió el pincel y abandonó el edificio. La información que llevaba consigo apenas ocupaba una hoja: un pequeño pueblo del País del Agua, un grupo de forajidos, algunas riñas y amenazas. Nada parecía particularmente complicado.<br />
<br />
Salvo por un detalle: Masaru Heizu había leído aquella misma petición y había decidido recomendarlo personalmente.<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">25 de Verano del 150 — País del Agua</span></div>
<br />
El camino fue perdiendo poco a poco las señales de Kirigakure. Las construcciones quedaron atrás, el tránsito disminuyó y la ruta continuó entre terrenos húmedos, árboles de raíces expuestas y pequeños canales que aparecían y desaparecían entre la vegetación.<br />
<br />
Hachibi avanzó durante varias horas sin alterar demasiado el ritmo. La misión no exigía urgencia y tampoco ofrecía información suficiente para preparar una estrategia: sabía que varios forajidos se habían instalado en Mizuhama, provocaban riñas y habían terminado por cansar a sus habitantes. Poco más.<br />
<br />
Cuando el camino comenzó a dividirse en rutas menores, se detuvo para confirmar la dirección con un viajero que transportaba dos cestas suspendidas de una vara.<br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Mizuhama? Sigue derecho hasta el cruce de piedra y toma el sendero de la izquierda. Vas a ver los arrozales antes de llegar.</span></span><br />
<br />
Hachibi señaló la dirección indicada y el hombre asintió, pero al reparar en su bandana volvió a mirarlo.<br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces supongo que vas por esos tipos que se quedaron allá.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Los conoce?</span><br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Conocerlos, no. He pasado un par de veces desde que llegaron. Son ruidosos, sobre todo cuando beben. La última vez había dos peleándose fuera de una taberna y otro gritándole a un vendedor porque decía que le había cobrado de más.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Atacaron a alguien?</span><br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No vi cómo empezó la pelea. Uno terminó sangrando de la nariz, pero era de ellos. Al vendedor sí lo amenazaron; no sé si hicieron algo después.</span></span><br />
<br />
Hachibi se dispuso a continuar.<br />
<br />
<span style="color: #8A6D3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si vas a echarlos, suerte. La gente de Mizuhama no suele meterse en problemas. Si llegaron al punto de pedir ayuda a Kirigakure, por algo será.</span></span><br />
<br />
Eso no demostraba nada sobre los forajidos, pero sí aportaba un contexto que el informe no tenía. Hachibi agradeció con una inclinación y retomó el camino.<br />
<br />
Tras el cruce aparecieron los arrozales y, detrás de ellos, Mizuhama. Era un asentamiento modesto, sin murallas, compuesto principalmente por casas de madera oscurecida por la humedad, pequeños comercios y talleres alrededor de un camino principal. El olor a pescado, sal y carbón encendido llegaba desde algún punto cercano.<br />
<br />
La primera impresión no correspondía con la de un pueblo asediado. Una mujer sacudía una tela desde una ventana, dos niños perseguían una pelota improvisada y un pescador reparaba una red junto a varias cajas vacías. La gente trabajaba y entraba y salía de los comercios con normalidad.<br />
<br />
Solo al internarse un poco más comenzaron a aparecer detalles distintos.<br />
<br />
Una ventana había sido reparada recientemente con tablones más claros que el resto de la fachada. Cerca de allí, un hombre que barría frente a una tienda abandonó la escoba y entró cuando tres sujetos aparecieron por el extremo contrario de la calle.<br />
<br />
Uno era ancho de hombros y llevaba una espada corta a la espalda; otro, más joven, tenía el cabello recogido y una botella en la mano; el tercero caminaba algunos pasos detrás, con una chaqueta sin abrochar pese al calor. Ninguno hacía nada que justificara una intervención.<br />
<br />
Sin embargo, al pasar junto a una mujer que acomodaba verduras, la conversación que mantenía con un cliente se interrumpió hasta que los tres se alejaron.<br />
<br />
Hachibi los siguió con la mirada. No podía asegurar que fueran los hombres mencionados en la solicitud, pero la reacción de los habitantes bastaba para mantenerlos en consideración.<br />
<br />
La orden indicaba que debía presentarse ante el representante de Mizuhama. Lo encontró en un edificio junto a la plaza; un hombre de edad avanzada salió apenas reparó en la bandana.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Vienes por nuestra solicitud? Pensé que tardarían más. Entra.</span></span><br />
<br />
Dentro había una mesa grande, documentos, un mapa sencillo de los alrededores y otros dos hombres mayores. Uno de ellos observó a Hachibi de arriba abajo.<br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ese es el ninja?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Lleva la bandana de Kirigakure. ¿Qué crees?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pensé que mandarían a alguien... mayor.</span></span><br />
<br />
El tercero soltó aire por la nariz con cierta diversión.<br />
<br />
<span style="color: #6B8E23;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mientras pueda hacer el trabajo, me da igual cuántos años tenga.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Soy Isao. Me encargo de tratar con las autoridades cuando hace falta. Siéntate.</span></span><br />
<br />
Cuando le preguntó si necesitaba que explicaran la situación, Hachibi abrió la libreta.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Desde el principio.</span><br />
<br />
Isao reparó entonces en que no había pronunciado palabra.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿No hablas?</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Fantástico.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tú tampoco ayudas demasiado cuando hablas, Daichi, y llevamos años soportándote.</span></span><br />
<br />
El tercer hombre rió brevemente y la conversación volvió al asunto.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Llegaron hace poco más de tres semanas. Al principio eran cinco. Pagaban comida y alojamiento y no daban motivos para echarlos. Después comenzaron a llegar otros.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cuántos hay ahora?</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ocho que sepamos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nueve. El muchacho rubio volvió ayer. Lo vi junto al embarcadero.</span></span><br />
<br />
Hachibi anotó la cifra.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué han hecho?</span><br />
<br />
Los tres guardaron silencio por primera vez.<br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Cuánto tiempo tienes?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No hubo un único incidente —aclaró Isao—. Ese es el problema.</span></span><br />
<br />
El tercero apoyó los brazos sobre la mesa.<br />
<br />
<span style="color: #6B8E23;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Siempre se quedan justo antes. Rompen una silla y dejan dinero; se pelean y dicen que fue entre ellos; amenazan sin decir exactamente qué harán. Uno empieza a beber antes de haber pagado y, si el dueño protesta, aparecen cuatro más detrás.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Un comerciante cerró varios días después de discutir con uno. Dos empezaron a pasar todas las tardes frente a su negocio. Nunca entraron ni volvieron a dirigirle la palabra. Solo se quedaban allí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque sabían perfectamente lo que estaban haciendo.</span></span><br />
<br />
Si aquello era cierto, no necesitaban formular una amenaza para que se entendiera como tal.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Les pidieron que se marcharan?</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo mismo. Hablé con el hombre que parece dirigirlos, Gorō. Le expliqué que queríamos que abandonaran Mizuhama.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y él explicó muy amablemente que no podíamos echar a viajeros que pagan alojamiento y comida.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Gorō.</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Los amenazó?</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—A mí no.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A67C52;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque Gorō no necesita hacerlo.</span></span><br />
<br />
Hasta entonces Hachibi había oído hablar de daños menores, intimidación y una conducta sostenida durante semanas, pero nada justificaba todavía tratar a los nueve de la misma manera.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Quiero hablar con quienes hayan tenido problemas con ellos.</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Puedo reunirlos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Por separado.</span><br />
<br />
<span style="color: #6B8E23;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Será mejor. Algunos tienen miedo y otros están demasiado enojados. Si los juntas, en cinco minutos todos recordarán la misma historia.</span></span><br />
<br />
Isao aceptó y se levantó para organizarlo. Antes de seguirlo, Hachibi se acercó a una ventana que daba hacia la plaza.<br />
<br />
Los mismos tres hombres que había observado al llegar cruzaron conversando entre ellos. No provocaron a nadie ni prestaron atención a quienes tenían alrededor, pero un comerciante interrumpió su trabajo hasta que pasaron, alguien llamó a los niños desde una ventana y dos mujeres bajaron la voz.<br />
<br />
Mizuhama no estaba ocupado por la fuerza. Los negocios abrían, la gente trabajaba y los niños todavía podían jugar en la plaza. Solo habían aprendido cuándo convenía apartarse.<br />
<br />
Ya descubriría por qué.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">25 de Verano del 150 — Mizuhama, País del Agua</span><br />
<br />
Isao le consiguió una habitación cerca de la plaza. Hachibi dejó allí lo que no necesitaba y regresó al edificio de reuniones con la libreta, el equipo ninja y la katana. La primera persona ya lo esperaba.<br />
<br />
Era una mujer entrada en años, con el cabello recogido y las mangas remangadas.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Soy Hana. La taberna de la esquina es mía.</span></span><br />
<br />
Hachibi recordó la ventana reparada.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuénteme qué ocurrió.</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Todo? Entonces vamos a tardar.</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Al principio no daban problemas. Venían a comer, bebían, pagaban y se marchaban. Ruidosos, sí, pero he tenido pescadores peores. La cosa empezó cuando llegaron más.</span></span><br />
<br />
Una noche, dos de ellos se pelearon dentro del local: rompieron una mesa, tres jarras y uno terminó atravesando la ventana.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿La pagaron?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hasta la última moneda. Gorō contó los daños conmigo al día siguiente y hasta dio algo de más por haber tenido que cerrar antes. Si solo fuera por eso, no habría enviado ninguna queja.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces, ¿por qué la envió?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque volvieron a hacerlo. Pelear, gritar, molestar a otros clientes. Una vez rodearon entre cinco a un hombre porque se rió cuando uno perdió una apuesta. No llegaron a golpearlo, pero tampoco hacía falta.</span></span><br />
<br />
Luego mencionó un nombre nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji. Alto, pelo oscuro, una cicatriz pequeña junto a la barbilla. Sobrio hasta parece razonable; después de cuatro vasos empieza a buscar motivos para ofenderse.</span></span><br />
<br />
Hachibi anotó los rasgos que podían ayudarle a reconocerlo sin depender del rostro.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Ha herido a alguien?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Le partió el labio a Kenji hace una semana, pero Kenji golpeó primero. Tetsuji llevaba rato provocándolo: se burló de su hermano, le tiró bebida encima y se quedó delante esperando. Técnicamente fue defensa propia, si quieres llamarlo así.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Gorō estaba presente?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí. Intervino cuando consideró que ya había sido suficiente.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Alguno la ha amenazado?</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Directamente, no. Tetsuji sí me preguntó cuánto costaría reemplazar la otra ventana. Sonrió mientras lo decía. Decide tú qué quiso decir.</span></span><br />
<br />
Hachibi anotó la frase sin interpretarla.<br />
<br />
Cuando terminó, Hana se puso de pie.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No quiero que los maten. Quiero que se larguen. Hay diferencia.</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
El segundo testimonio fue Kazuo, un comerciante delgado de unos cuarenta años, con las manos manchadas por tinta y polvo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Me dijeron que cerró su negocio tres días.</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cuatro. Y no porque quisiera.</span></span><br />
<br />
Uno de los forajidos había discutido con él por el precio del tabaco. Kazuo lo echó y, al día siguiente, dos hombres se plantaron frente a la tienda.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Hicieron algo?</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Entraron? ¿Le hablaron?</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Pero estuvieron todo el día. Al siguiente volvieron. Miraban a cada cliente que entraba y salía. ¿Sabes cuánta gente quiso comprarme algo después de eso?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Eran siempre los mismos?</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Cambiaban.</span></span><br />
<br />
Eso convertía la presencia frente a la tienda en algo menos casual.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El cuarto día vino Gorō. Entró solo, compró el tabaco al precio marcado y preguntó por qué llevaba días cerrado. Le dije que dejara de hacerse el idiota. Aseguró que no sabía de qué hablaba; después se marchó y no volvieron a plantarse frente al negocio.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Le cree?</span><br />
<br />
Kazuo tardó en responder.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No lo sé. Quiero pensar que mentía, porque la otra opción es que esos hombres hagan lo que quieran sin que él pueda controlarlos.</span></span><br />
<br />
Antes de marcharse añadió:<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No dejes que te convenza de que exageramos. Habla bien. Muy bien. Esa es parte del problema.</span></span><br />
<br />
El tercer testimonio fue Kenji. Apenas superaba la edad de Hachibi y todavía conservaba una marca en el labio inferior.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Tengo que contar todo otra vez? Ya se lo dije a Isao.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Quiero escucharlo de usted.</span><br />
<br />
Kenji aceptó de mala gana.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji y yo peleamos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué?</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque es un imbécil.</span></span><br />
<br />
La espera de Hachibi bastó para obligarlo a continuar.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estaba borracho y empezó a meterse conmigo. Después habló de mi hermano.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué dijo?</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Que era un cobarde.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Lo es?</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡No!</span></span><br />
<br />
Kenji comprendió demasiado tarde la dirección de la pregunta.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Quién golpeó primero?</span><br />
<br />
Apartó la vista.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo. Pero él quería que lo hiciera.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cómo lo sabe?</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque después sonrió.</span></span><br />
<br />
Kenji explicó que Tetsuji lo había derribado y golpeado dos o tres veces antes de que Gorō ordenara detenerse. Tetsuji obedeció de inmediato.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no convierte a Gorō en buena persona. Todos dicen que es el razonable porque paga lo que rompen y evita que los demás se pasen demasiado. Pero siguen haciéndolo. Si realmente quisiera detenerlos, podría hacerlo.</span></span><br />
<br />
Era una opinión, aunque el mismo patrón empezaba a aparecer en varios testimonios.<br />
<br />
La cuarta fue Emi, una joven de la lavandería. Su respuesta inicial rompió la tendencia.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Ha tenido problemas con alguno?</span><br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Nunca me han amenazado ni roto nada. Pagan cuando llevan ropa y uno de ellos incluso me ayudó a mover una tina cuando se rompió una pata.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Quién?</span><br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ren. Es el más joven de los que llegaron primero, pelo claro, casi rubio. Tampoco lo he visto molestar a nadie.</span></span><br />
<br />
Emi mencionó también a Mina, una mujer que compraba comida, hablaba con algunos y rara vez participaba en las reuniones o peleas del grupo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces no todos causan problemas.</span><br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso intento decir. Hay gente aquí que quiere que se marchen todos porque ya está cansada, pero también he oído cosas que sé que no son verdad.</span></span><br />
<br />
Contó que el día anterior alguien había acusado al grupo de robar pescado. Ella estaba presente: uno había tomado una pieza antes de pagarla, discutió con el vendedor, pero terminó pagando.<br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Fue un idiota, sí. Ladrón, no.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué cree que dicen cosas así?</span><br />
<br />
<span style="color: #B58AA5;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque cuando alguien te cae mal durante suficiente tiempo, empiezas a creer cualquier cosa mala que escuches sobre él.</span></span><br />
<br />
Cuando Emi salió, Isao ofreció traer a otros dos testigos antes del anochecer. Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mañana.</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ya terminaste por hoy?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Con ellos.</span><br />
<br />
Isao comprendió.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Quieres ver a los forajidos. Gorō y varios de los suyos suelen cenar en la taberna de Hana. Si siguen su costumbre, aparecerán dentro de una hora.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Quieres que vaya contigo?</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces procura no dejar que Tetsuji descubra demasiado pronto que vienes a echarlos. Es solo un consejo.</span></span><br />
<br />
Al salir, Hachibi repasó lo aprendido. Gorō pagaba los daños y parecía capaz de imponer obediencia, aunque no siempre lo hacía. Tetsuji buscaba enfrentamientos y sabía empujar a otros a iniciar las peleas. Ren y Mina, en cambio, apenas aparecían en las acusaciones.<br />
<br />
No existía todavía una respuesta que pudiera aplicar por igual a los nueve.<br />
<br />
Había escuchado bastante sobre ellos. Ahora quería observarlos cuando nadie estuviera acusándolos.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">25 de Verano del 150 — Mizuhama, País del Agua</span><br />
<br />
La taberna de Hana ocupaba una esquina de la plaza. La ventana reparada resultaba todavía más evidente de cerca, con astillas nuevas y dos tablas que aún no habían oscurecido con la humedad.<br />
<br />
Hachibi entró y eligió una mesa desde la que podía observar buena parte del salón. La bandana de Kirigakure no era discreta, pero tampoco pretendía ocultarse.<br />
<br />
Hana se acercó.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Vas a comer? Bien. Si te quedas sentado sin pedir nada, vas a llamar más la atención que con esa banda.</span></span><br />
<br />
Hachibi señaló uno de los platos de la pizarra.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pescado con arroz. Te lo traigo. Todavía no han llegado.</span></span><br />
<br />
Mientras esperaba, comprobó que la presencia de los forajidos no había vaciado el establecimiento. Los habitantes seguían conversando y bebiendo, aunque varios asientos alrededor de una mesa grande permanecían libres incluso cuando empezaron a escasear sitios.<br />
<br />
Unos veinte minutos después entraron cuatro personas. Hachibi reconoció a dos de los hombres vistos por la tarde; los acompañaban otro de cabello claro y una mujer con un brazalete oscuro en el antebrazo izquierdo.<br />
<br />
Ren y Mina, probablemente.<br />
<br />
Los cuatro ocuparon la mesa que nadie había querido utilizar. Nadie se marchó ni ocurrió nada amenazante, pero el volumen general descendió durante unos segundos.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hana, cuatro vasos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tres. Mina pidió agua las últimas dos veces. Si quiere otra cosa, que me lo diga ella.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Agua está bien.</span></span><br />
<br />
El hombre ancho rió.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tres vasos y agua, entonces. Mujer difícil.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Por eso sigues viniendo.</span></span><br />
<br />
Durante varios minutos hablaron de un bote mal reparado. Ren discutía sobre la madera, el hombre ancho culpaba a las herramientas y Mina intervenía solo para señalar alguna tontería. Nada de aquello confirmaba la imagen que el pueblo tenía de ellos, aunque tampoco la desmentía.<br />
<br />
El quinto integrante llegó poco después. Hachibi reparó primero en la cicatriz junto a la barbilla.<br />
<br />
Tetsuji.<br />
<br />
Entró con el andar ligeramente irregular de quien ya había bebido y tomó el vaso del hombre ancho sin preguntar.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pídete uno.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estoy comprobando que no esté envenenado.</span></span><br />
<br />
Bebió buena parte.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Todavía no lo sé. Necesito otra prueba.</span></span><br />
<br />
Ren rió; Mina y Hana no.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya sé, ya sé. El mío.</span></span><br />
<br />
Dejó monedas sobre la mesa. Hana tenía razón: no se negaban a pagar; el problema estaba en lo que ocurría antes.<br />
<br />
Poco después entraron dos pescadores y, al no encontrar otra mesa, se sentaron cerca del grupo. Tetsuji apenas los miró. El mayor lo ignoró; el joven no.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué miras?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nada.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces tienes una forma rara de mirar nada.</span></span><br />
<br />
Ren dejó de hablar. Mina apoyó el vaso sobre la mesa.<br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo queremos cenar.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo también. No les estoy impidiendo nada.</span></span><br />
<br />
Era cierto, por ahora.<br />
<br />
Tetsuji observó al joven un poco más.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿No eres tú el hermano de Kenji? Dile que la próxima vez aprenda a pegar.</span></span><br />
<br />
El muchacho apretó la mandíbula.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Aunque supongo que eso corre en la familia.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Come.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estoy hablando.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ese es el problema.</span></span><br />
<br />
Ren soltó una carcajada. Tetsuji pareció dejar el asunto, hasta que tomó una pequeña semilla de su bebida y la lanzó contra la espalda del pescador.<br />
<br />
No hizo daño, pero consiguió que se volviera.<br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Puedes dejarme tranquilo?</span></span><br />
<br />
Tetsuji abrió las manos.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo no hice nada.</span></span><br />
<br />
El hombre mayor sujetó a su acompañante antes de que se levantara.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hazle caso. Tu hermano tampoco sabía cuándo sentarse.</span></span><br />
<br />
El joven intentó soltarse.<br />
<br />
Hachibi ya entendía la mecánica: Tetsuji no necesitaba empezar una pelea; bastaba con conseguir que alguien más lo hiciera.<br />
<br />
El pescador logró ponerse de pie.<br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Vuelve a mencionar a mi hermano.</span></span><br />
<br />
Tetsuji también comenzó a levantarse, pero una mano cayó sobre su hombro.<br />
<br />
El recién llegado era mayor que los demás, llevaba una espada a la cintura y no necesitó levantar la voz para que Tetsuji volviera a sentarse.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya basta.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo estábamos hablando.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces habla con nosotros.</span></span><br />
<br />
Después miró al pescador.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Él no volverá a molestarte.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y mañana?</span></span><br />
<br />
Hubo unos segundos de silencio.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tampoco.</span></span><br />
<br />
Tetsuji resopló, pero obedeció.<br />
<br />
El hombre ocupó la silla libre.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Llegas tarde, Gorō.</span></span><br />
<br />
La sospecha de Hachibi quedó confirmada.<br />
<br />
<span style="color: #C1843F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te perdiste a Tetsuji haciendo amigos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No hice nada.</span></span><br />
<br />
Gorō ni siquiera lo miró.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esa frase empieza a preocuparme cada vez que sale de tu boca.</span></span><br />
<br />
Durante los minutos siguientes no hubo más problemas. Gorō pidió comida y habló con los suyos con absoluta normalidad. Lo importante era otra cosa: todos le prestaban atención cuando hablaba, incluido Tetsuji.<br />
<br />
La escena coincidía con los testimonios. Gorō intervenía cuando consideraba que uno de los suyos había llegado demasiado lejos, pero no parecía sorprendido de encontrar a Tetsuji provocando a alguien ni exigía disculpas después. Simplemente lo detenía.<br />
<br />
Hachibi terminó de comer. Cuando se levantó, Tetsuji reparó en la bandana.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tú. El de Kirigakure.</span></span><br />
<br />
Hachibi se detuvo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué hace un shinobi solo en un pueblo como este?</span></span><br />
<br />
No respondió.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Eres sordo?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No parece.</span></span><br />
<br />
Tetsuji ignoró a Mina.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te pregunté algo.</span></span><br />
<br />
Hachibi sacó la libreta. El movimiento bastó para que Ren enderezara la espalda y el hombre ancho dejara el vaso.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estoy trabajando.</span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿En qué?</span></span><br />
<br />
Hachibi cerró la libreta.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Déjalo, Tetsuji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo estoy preguntando.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y él claramente no quiere responderte.</span></span><br />
<br />
Tetsuji se reclinó de nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Qué gente tan poco sociable.</span></span><br />
<br />
Hachibi siguió hacia la puerta.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Shinobi.</span></span><br />
<br />
Se volvió. Gorō sostuvo su mirada desde la mesa.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si tu trabajo tiene algo que ver con nosotros, será más fácil que vengas a hablar conmigo directamente.</span></span><br />
<br />
No había amenaza ni sorpresa en el tono.<br />
<br />
Hachibi respondió con una inclinación y salió.<br />
<br />
De regreso a la posada ya no necesitaba consultar las notas. Tetsuji provocaba hasta obtener una reacción que después podía utilizar como excusa; Mina parecía más dispuesta a contenerlo que a acompañarlo; Ren no había mostrado interés en el conflicto y Gorō podía detener una situación con unas pocas palabras.<br />
<br />
La cuestión era por qué esperaba hasta que ya había comenzado.<br />
<br />
A juzgar por la última frase de Gorō, ambos habían terminado de fingir que no sabían por qué Hachibi estaba en Mizuhama.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">26 de Verano del 150 — Mizuhama, País del Agua</span><br />
<br />
Hachibi regresó a la taberna durante la mañana. A esa hora solo había dos mesas ocupadas y Hana revisaba cuentas detrás del mostrador.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si buscas a Tetsuji, todavía debe estar durmiendo la mitad de lo que bebió ayer.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó y escribió un nombre.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Gorō.</span><br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ese sí suele levantarse temprano. Están en una casa cerca del embarcadero, una antigua posada con contraventanas verdes.</span></span><br />
<br />
Le indicó el camino y, antes de que saliera, añadió:<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No te confundas porque Gorō sepa hablar sin escupirle a nadie en la cara. Si quisiera que los demás dejaran de comportarse así, ya lo habría conseguido.</span></span><br />
<br />
Hachibi agradeció con una inclinación y se dirigió al embarcadero.<br />
<br />
Encontró la casa sin dificultades. Varias botas descansaban junto a la puerta y una cuerda improvisada cruzaba la entrada lateral para tender ropa. Ren abrió con el cabello todavía húmedo.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ah. El shinobi silencioso. Supongo que buscas a Gorō.</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Está atrás. Puedes pasar. Si quisieras arrestarnos, imagino que habrías traído más gente.</span></span><br />
<br />
La casa parecía menos un refugio que el alojamiento desordenado de un grupo que llevaba demasiado tiempo compartiendo techo. Mina reparaba una correa cerca de una ventana y saludó con tranquilidad.<br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buenos días.</span></span><br />
<br />
Ren señaló el patio trasero.<br />
<br />
Gorō estaba sentado sobre una caja, afilando su espada. No pareció sorprendido al verlo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pensé que vendrías anoche. Supongo que preferiste escuchar primero al resto del pueblo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sí.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sensato.</span></span><br />
<br />
Guardó el arma.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces ya sabes quién soy.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y usted sabe por qué estoy aquí.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Lo sospecho. La gente de Mizuhama se cansó de nosotros y pidió que Kirigakure viniera a echarnos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Se equivoca?</span><br />
<br />
Gorō apoyó los antebrazos sobre las rodillas.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Depende de qué parte. Sí, se cansaron. Sí, algunos de los nuestros se han comportado como idiotas. Y sí, Tetsuji tiene una capacidad casi admirable para encontrar problemas incluso cuando nadie está buscándolos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces sabe que existe un problema.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Claro que existe. Lo que no acepto es que eso convierta automáticamente a nueve personas en criminales.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No he dicho que lo sean.</span><br />
<br />
Gorō rió brevemente.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Por eso estás aquí solo hablando conmigo y no rodeando la casa con shinobi.</span></span><br />
<br />
Enumeró después lo que Hachibi ya había escuchado: pagó la ventana de Hana, apartó a los hombres de la tienda de Kazuo cuando supo lo que hacían y Kenji había golpeado primero.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí lo mencionó, ¿verdad?</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces al menos no te están alimentando únicamente con la versión que más les conviene.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">También hablé con Emi.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso explica por qué todavía no has decidido que Ren roba niños y Mina incendia casas.</span></span><br />
<br />
Ren apareció apoyado en el marco de la puerta.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo los martes.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cállate.</span></span><br />
<br />
Ren desapareció y Gorō volvió hacia Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ves el problema.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Veo varios. Tetsuji provoca peleas. Algunos de sus hombres intimidan comerciantes. La gente cambia su comportamiento cuando ustedes aparecen.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nada de eso lo discuto.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y usted lo permite.</span><br />
<br />
Gorō tardó un poco más.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Los detengo cuando cruzan la línea.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué línea?</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No robar. No tocar a alguien que no quiera pelea. No acosar mujeres. No amenazar niños. No destruir algo sin pagarlo. No matar a nadie.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tetsuji provoca a otros hasta que lo golpean.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sus hombres redujeron el negocio de Kazuo sin amenazarlo.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y los aparté en cuanto lo supe.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hana recibió una pregunta sobre cuánto costaría romper otra ventana.</span><br />
<br />
Gorō frunció el ceño.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no lo sabía.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces no puede garantizar sus reglas.</span><br />
<br />
El hombre sostuvo su mirada y acabó concediendo:<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Pero tampoco puedo encerrar a ocho adultos en una habitación para impedir que hagan algo estúpido.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Puede marcharse con ellos.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ahí está. La verdadera razón de esta conversación.</span></span><br />
<br />
Explicó que esperaban una embarcación que pasaría por Mizuhama dentro de cuatro días; tenían trabajo al otro lado de la costa y parte del pago ya estaba adelantado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuatro días son suficientes para otro problema.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—También son cuatro días durante los cuales puedo asegurarme de que no ocurra.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué quieres que haga? ¿Que obligue a todos a salir hoy cargando nuestras cosas porque el pueblo ya no nos soporta? Pagamos alojamiento, comida y lo que rompemos. Nadie aquí puede señalar un delito por el que los nueve debamos ser detenidos.</span></span><br />
<br />
Hachibi no discutió esa última parte.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué quedarse si nadie los quiere aquí?</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque estar incómodo no es lo mismo que estar obligado. Y porque si cada vez que alguien decide que no le gusta nuestra presencia tenemos que levantar el campamento, pasaremos la vida caminando.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No es su presencia. Es su conducta.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La conducta de algunos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que usted dirige.</span><br />
<br />
Gorō guardó silencio antes de hablar de nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Quieres saber por qué siguen conmigo? Porque conmigo tienen reglas. Tetsuji sin alguien que le diga cuándo detenerse dura dos semanas antes de terminar muerto o matar a otro. Ren es mejor de lo que aparenta, pero tiene el sentido común de una piedra cuando alguien le ofrece dinero rápido. Mina podría irse cuando quisiera. Los demás tienen sus propias razones.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Eso no convierte al pueblo en responsable de ellos.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Y tampoco pretendo que lo sea.</span></span><br />
<br />
Gorō se levantó.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hagámoslo sencillo. Cuatro días. Yo mantengo a los míos fuera de problemas y, cuando llegue nuestra embarcación, desaparecemos de Mizuhama.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Y si alguno vuelve a causar problemas?</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Me encargo yo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No.</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Me encargo yo.</span><br />
<br />
La cordialidad desapareció por un instante.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso depende de qué entiendas por encargarte.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dependerá de lo que hagan.</span><br />
<br />
Gorō terminó sonriendo, aunque con menos humor.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bien. Entonces tenemos un acuerdo.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tenemos cuatro días.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eres bastante molesto para alguien que no habla.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te lo dije anoche.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nadie te preguntó.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso nunca me ha detenido.</span></span><br />
<br />
Hachibi se dispuso a marcharse, pero Gorō lo detuvo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Cómo te llamas?</span></span><br />
<br />
Hasta entonces ninguno de ellos se lo había preguntado.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Yatō Hachibi.</span><br />
<br />
Gorō leyó el nombre.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hachibi. Nos veremos estos días, entonces.</span></span><br />
<br />
No había conseguido que se marcharan, pero tampoco tenía todavía una razón para obligarlos. Gorō acababa de comprometerse a mantener bajo control a ocho personas durante cuatro días y Hachibi había dejado claro que intervendría si fallaba.<br />
<br />
Regresó con Isao.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Hablaste con él?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dicen que se marcharán en cuatro días.</span><br />
<br />
La expresión del anciano bastó para anticipar la respuesta.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso mismo dijo hace dos semanas. No cuatro días exactamente; dijo que esperaban trabajo y después continuarían su camino.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Mintió?</span><br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No puedo demostrarlo. Puede que el trabajo se retrasara. Gorō es cuidadoso con las palabras; rara vez dice algo que luego puedas señalar y llamar mentira.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aceptó mantenerlos fuera de problemas hasta que se marchen.</span><br />
<br />
Isao soltó una risa breve.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—También intenta hacer eso todos los días. No te digo que no le creas; solo que llevamos semanas escuchando razones para soportarlos un poco más.</span></span><br />
<br />
Hachibi pasó las horas siguientes recorriendo Mizuhama. La diferencia se hizo perceptible antes del mediodía: los forajidos seguían en las calles, pero parecían tener destinos concretos. Ren descargaba una caja cerca del embarcadero a cambio de unas monedas; Mina compró alimentos y regresó a la casa; otros dos hombres atravesaron la plaza rumbo a las afueras.<br />
<br />
Tetsuji no apareció.<br />
<br />
Hana también lo notó.<br />
<br />
<span style="color: #B65F5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si Gorō logró mantenerlo encerrado todo el día, quizá deberíamos pagarle nosotros.</span></span><br />
<br />
No había motivo para considerar resuelto el problema, pero tampoco para intervenir en una tranquilidad que, al menos durante unas horas, parecía genuina.<br />
<br />
Después de comer encontró a Kazuo discutiendo con uno de los forajidos. El hombre, corpulento y con una cuerda roja atada a una muñeca, quería dos paquetes de tabaco y no tenía suficiente dinero.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te estoy diciendo que no.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y yo que solo necesito hasta mañana.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No vendo fiado.</span></span><br />
<br />
El forajido reparó en Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto no tiene nada que ver contigo.</span></span><br />
<br />
Kazuo resopló.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Lleva diez minutos intentando convencerme de lo mismo.</span></span><br />
<br />
Hachibi miró al comerciante.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No me ha amenazado.</span></span><br />
<br />
Añadió, después de una pausa:<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Todavía.</span></span><br />
<br />
El hombre contó sus monedas sobre el mostrador; no alcanzaban.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto es lo que tengo. El resto mañana.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
El forajido guardó el dinero y miró la bandana de Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tú eres el que habló con Gorō esta mañana. Ya entiendo por qué todos actúan como si fueran a arrestarlos por respirar.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Su nombre?</span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Saburō.</span></span><br />
<br />
Hachibi anotó el nombre junto con la cuerda roja.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Gorō le dijo que evitara problemas?</span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Entonces váyase.</span><br />
<br />
Saburō miró la frase.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y qué problema estoy causando?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ninguno todavía.</span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces no tienes nada que hacer aquí.</span></span><br />
<br />
Tenía razón. Había discutido, pero no amenazado, golpeado ni intentado llevarse mercancía. Hachibi no intervino.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso pensé.</span></span><br />
<br />
Antes de irse, Saburō miró a Kazuo.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mañana vuelvo cuando tenga todo el dinero.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y mañana te venderé si todavía quiero venderte.</span></span><br />
<br />
Cuando se alejó, Kazuo volvió hacia Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ves lo que hacen? Nunca es suficiente. Siempre hay una excusa para quedarse un minuto más, pedir una cosa más, discutir una vez más. Y si te quejas, técnicamente no hicieron nada.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esta vez no hizo nada.</span><br />
<br />
<span style="color: #8F7A5A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque estabas aquí.</span></span><br />
<br />
Podía ser cierto. También podía no serlo.<br />
<br />
La tarde terminó sin incidentes y, al caer el sol, la tranquilidad empezaba a parecer menos casual. Gorō había cumplido, al menos durante el primer día.<br />
<br />
Hachibi cenó temprano. De regreso a la posada escuchó un golpe seco en una calle lateral, seguido por algo metálico cayendo al suelo.<br />
<br />
Encontró tres figuras detrás de varios almacenes: Tetsuji, Saburō y el pescador mayor que la noche anterior acompañaba al hermano de Kenji. Este último respiraba con dificultad y ya se formaba una marca rojiza alrededor de su cuello.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te pregunté dónde está.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y ya te dije que no lo sé.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces piensa mejor.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Déjalo en paz.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no depende de ti.</span></span><br />
<br />
Saburō fue el primero en ver a Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mierda.</span></span><br />
<br />
Tetsuji se volvió.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mira quién apareció.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué ocurre?</span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nada que te importe.</span></span><br />
<br />
El pescador respondió:<br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Está buscando a Kenji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cállate.</span></span><br />
<br />
Hachibi dio un paso.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No lo estoy golpeando.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5E8293;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Todavía.</span></span><br />
<br />
Saburō intervino.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya estuvo. Gorō dijo que no quería problemas.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Gorō no está aquí.</span></span><br />
<br />
La respuesta dejó claro que no actuaban siguiendo una orden.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Déjelo ir.</span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿O qué?</span></span><br />
<br />
Tetsuji se separó de la pared y avanzó hacia él.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ayer te vi sentado ahí, mirándonos como si fueras mejor que todos. Hoy vas preguntando nombres y metiendo la nariz en cada discusión. ¿Eso te hace sentir importante? Vamos. Escribe algo.</span></span><br />
<br />
Hachibi mantuvo el pincel quieto.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Nada?</span></span><br />
<br />
Cerró la libreta.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso pensé.</span></span><br />
<br />
Tetsuji intentó volver hacia el pescador, pero Hachibi se interpuso.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muévete.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No te metas.</span></span><br />
<br />
Cuando Tetsuji extendió el brazo para sujetar otra vez al pescador, Hachibi interceptó su muñeca y lo apartó.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Quieres pelear?</span></span><br />
<br />
Hachibi negó de nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces deja de tocarme.</span></span><br />
<br />
Lo empujó. Antes de que pudiera intentarlo otra vez, Saburō se colocó entre ambos.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Ya basta!</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ahora estás de su lado?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estoy del lado de no tener a Gorō partiéndome la cabeza porque tú no sabes detenerte.</span></span><br />
<br />
Hachibi indicó al pescador que se marchara.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Váyase.</span><br />
<br />
El hombre obedeció de inmediato.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto no terminó.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sí.</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Terminó.</span><br />
<br />
Tetsuji soltó una carcajada breve.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ahora entiendo por qué Gorō te encuentra divertido. Vamos, Saburō.</span></span><br />
<br />
Saburō no lo siguió inmediatamente.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo no lo toqué. Solo vine porque dijo que quería hablar con él.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Eso no fue hablar.</span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
Tetsuji lo llamó y Saburō se marchó tras él.<br />
<br />
Hachibi fue directamente a la casa.<br />
<br />
Ren abrió la puerta y dejó de bromear al verlo.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Está arriba.</span></span><br />
<br />
Gorō apareció antes de que alcanzara las escaleras.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué ocurrió?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tetsuji estaba intimidando a un pescador para encontrar a Kenji. Saburō estaba con él, pero intentó detenerlo cuando llegué.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Golpearon al hombre?</span></span><br />
<br />
Hachibi negó.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tetsuji lo había sujetado. Intentó hacerlo otra vez.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y tú?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Lo detuve.</span><br />
<br />
Gorō pasó una mano por el cabello. En ese momento llegaron Tetsuji y Saburō, todavía discutiendo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te dije que no necesitaba que fueras corriendo detrás de mí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y yo te dije que esto iba a terminar mal.</span></span><br />
<br />
Callaron al ver a Gorō.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Fuiste a buscar a Kenji?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Quería hablar con él.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te pregunté si fuiste a buscarlo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Después de que te dije que dejaras a esa familia tranquila.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No encontré a Kenji. Me topé con el viejo y le pregunté dónde estaba.</span></span><br />
<br />
Saburō negó.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No fue así. Lo agarraste del cuello.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No lo golpeé.</span></span><br />
<br />
Gorō cerró los ojos un instante.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ese no es el punto.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Siempre termina siendo el punto. Nadie salió herido, no robé nada y ni siquiera encontré al tipo que buscaba. ¿Qué quieres, que pida permiso antes de hablar con alguien?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Quiero que entiendas una orden sencilla cuando te la doy.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No eres mi padre.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Soy el hombre que lleva años evitando que termines muerto por una estupidez.</span></span><br />
<br />
Tetsuji acabó apartando la mirada.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces échame. Tienes al shinobi encima, el pueblo llorando y todos esperando que seas razonable. Hazlo y problema resuelto.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No conviertas esto en algo que no es.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y qué es?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Que te dije que pararas y no lo hiciste.</span></span><br />
<br />
Gorō lo observó unos segundos y señaló las escaleras.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Recoge tus cosas. Te marchas mañana.</span></span><br />
<br />
La decisión sorprendió incluso a Tetsuji.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La embarcación llega en tres días.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces caminarás.</span></span><br />
<br />
Tetsuji miró alrededor, pero nadie salió en su defensa.<br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te lo buscaste.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muy bien.</span></span><br />
<br />
Al pasar junto a Hachibi, se detuvo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Espero que estés satisfecho.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó. Tetsuji subió las escaleras con más irritación que antes.<br />
<br />
Gorō esperó a que desapareciera.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Eso resuelve tu problema?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Uno.</span><br />
<br />
Gorō soltó aire por la nariz.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Sabía que ibas a decir algo así.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Saburō intentó detenerlo. No considero que haya hecho lo mismo.</span><br />
<br />
Saburō levantó las cejas.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pero Tetsuji no es el único problema. Mizuhama pidió ayuda por semanas de intimidación. Sacarlo a él no borra lo demás.</span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué quieres entonces?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que se marchen mañana.</span><br />
<br />
Gorō negó.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Dijimos cuatro días. Tetsuji rompió el acuerdo y ya me estoy ocupando de él. Los demás no tienen por qué perder un trabajo por lo que hizo uno.</span></span><br />
<br />
Mina intervino.<br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Gorō. Podemos irnos mañana.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No tenemos transporte.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tenemos piernas.</span></span><br />
<br />
Ren asintió.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y hemos perdido trabajos peores. Quedarnos tres días más para demostrar un punto empieza a salir más caro que largarnos.</span></span><br />
<br />
Saburō se encogió de hombros.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo tampoco tengo nada aquí que valga una pelea con Kirigakure.</span></span><br />
<br />
Las palabras de los suyos cambiaron la conversación más que cualquier argumento de Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Todos piensan igual?</span></span><br />
<br />
Los demás asintieron.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mañana al mediodía.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Al amanecer.</span><br />
<br />
Gorō rió.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No abuses.</span></span><br />
<br />
Hachibi no cedió.<br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Podemos estar listos al amanecer.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Del lado que duerme tranquilo mañana.</span></span><br />
<br />
Gorō terminó aceptando.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Al amanecer.</span></span><br />
<br />
El asunto parecía resuelto hasta que se escuchó un golpe arriba. Un segundo ruido, mucho más fuerte, hizo que todos se movieran.<br />
<br />
La habitación de Tetsuji estaba vacía y la ventana permanecía abierta. Había ropa abandonada, un cajón volcado y su mochila había desaparecido.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no estaba así hace cinco minutos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Se fue.</span></span><br />
<br />
Si Tetsuji solo hubiese querido abandonar Mizuhama, no existía problema alguno. Pero había pasado las últimas horas buscando a Kenji.<br />
<br />
Gorō comprendió lo mismo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Dónde vive el muchacho?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cerca de los campos del norte.</span></span><br />
<br />
Gorō tomó su espada.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ren, conmigo.</span></span><br />
<br />
Hachibi negó y señaló hacia el resto de la casa.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Quieres que me quede con los demás. Tetsuji es asunto mío.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ahora es asunto de la misión.</span><br />
<br />
Gorō no discutió.<br />
<br />
Cuando Hachibi bajó, Saburō lo siguió.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Conozco los lugares a los que va cuando quiere que nadie lo encuentre. Y antes de que preguntes: no pienso ayudarlo.</span></span><br />
<br />
Salieron juntos. Ahora sí había prisa.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si está buscando a Kenji, no irá directamente a su casa. Hay un cobertizo viejo detrás de los canales. Si quiere esperar a alguien sin que lo vean desde el camino, empezaría por ahí.</span></span><br />
<br />
Dejaron atrás las últimas viviendas. Cerca de un canal encontraron una tabla desplazada y huellas recientes en el barro.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Alguien pasó por aquí.</span></span><br />
<br />
Hachibi señaló dos marcas diferentes.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Dos personas.</span></span><br />
<br />
Kenji podía haber llegado primero o Tetsuji ya podía haberlo encontrado.<br />
<br />
Continuaron con mayor rapidez.<br />
<br />
El cobertizo apareció unos minutos después. Había luz en el interior y se escuchaban voces.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te di una oportunidad ayer.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Una oportunidad para qué? ¿Para dejar que sigas haciendo lo que quieres?</span></span><br />
<br />
Kenji estaba dentro, con un palo de madera entre las manos. Tetsuji permanecía frente a él, desarmado.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Me pegaste primero aquella noche y luego fuiste llorando por el pueblo hasta conseguir que todos hablaran de mí como si hubiera intentado matarte.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo no fui a buscar a nadie.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No hacía falta. Todos estaban encantados de contar la historia por ti.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y por eso agarraste a mi tío? ¿También fue culpa mía?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Solo quería saber dónde estabas.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pues ya me encontraste. ¿Qué quieres?</span></span><br />
<br />
Tetsuji sonrió.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Que termines lo que empezaste.</span></span><br />
<br />
Eso bastaba. Hachibi abrió la puerta.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No puede ser.</span></span><br />
<br />
Saburō entró detrás.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te dije que esto iba a acabar mal.</span></span><br />
<br />
Hachibi señaló la salida a Kenji.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No pienso dejarlo ir otra vez.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Usted también vino a buscarlo. Y vino armado.</span><br />
<br />
Kenji miró el palo.<br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Es un pedazo de madera.</span></span><br />
<br />
Hachibi esperó. Kenji terminó soltándolo.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Qué obediente.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No ayudas.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Vuelva al pueblo.</span><br />
<br />
<span style="color: #5F8FAF;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y él?</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Se queda.</span><br />
<br />
Kenji obedeció esta vez.<br />
<br />
Cuando sus pasos desaparecieron, Tetsuji se dirigió a la puerta.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo también terminé.</span></span><br />
<br />
Hachibi se interpuso.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya no estoy con Gorō. Ya no estoy en el pueblo. No he golpeado a Kenji y no voy a volver. Así que no tienes nada conmigo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Agarraste a su tío por el cuello para encontrarlo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y sigue vivo.</span></span><br />
<br />
Saburō cerró los ojos con cansancio.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Regresará conmigo.</span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Puede hacerlo caminando. O puedo llevarlo.</span><br />
<br />
Tetsuji levantó la mirada y sonrió.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ahí está. Sabía que debajo de toda esa tinta había alguien esperando una pelea.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tetsuji, no seas estúpido.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ahora también me tienes miedo por él?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No. Tengo miedo de tener que explicarle a Gorō por qué dejé que hicieras otra estupidez.</span></span><br />
<br />
Tetsuji atacó antes de que terminara la frase.<br />
<br />
El primer golpe fue directo al rostro. Hachibi lo esquivó y retrocedió lo justo para evitar el segundo. Tetsuji intentó cerrar la distancia, pero el muchacho cambió el ángulo y evitó quedar contra la pared.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Deja de moverte!</span></span><br />
<br />
Volvió a atacar. Hachibi desvió el brazo y utilizó su impulso para obligarlo a girar; Tetsuji recuperó el equilibrio y respondió con un codazo que pasó demasiado cerca.<br />
<br />
No era un borracho incapaz de defenderse.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mucho mejor.</span></span><br />
<br />
Tetsuji volvió a buscar la corta distancia. Hachibi retrocedió hacia la entrada y él lo siguió, justo lo que quería: fuera tendría más espacio para desplazarse.<br />
<br />
Apenas cruzaron la puerta, Hachibi cambió de dirección. Tetsuji resbaló ligeramente sobre la tierra húmeda y necesitó corregir la postura. Ese instante bastó para que varias agujas se clavaran en el suelo frente a él.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Ahora sí vas a usar armas?</span></span><br />
<br />
Hachibi ya tenía otras entre los dedos.<br />
<br />
Tetsuji probó a rodearlo por un costado, pero Hachibi le cerró el paso. Cuando lo intentó por el contrario, encontró la misma respuesta.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Qué fastidio.</span></span><br />
<br />
Tetsuji llevó una mano hacia la cintura.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No.</span></span><br />
<br />
Era demasiado tarde: un cuchillo apareció en su mano. Desde ese momento, Hachibi dejó de tratar aquello como una riña.<br />
<br />
Tetsuji lanzó el arma. Hachibi salió de la trayectoria y la hoja terminó clavada en el cobertizo. Antes de que pudiera alcanzar otra, el Genin lanzó dos agujas: una rozó la manga y la segunda atravesó la tela del pantalón lo suficiente para sujetarlo momentáneamente a una tabla caída.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡¿Qué demonios?!</span></span><br />
<br />
Hachibi cerró la distancia. Apartó con un golpe la mano que buscaba otra arma y no volvió a darle espacio para organizarse. Tetsuji logró empujarlo y liberarse de la tela, pero recibió un golpe en el costado y otro en el hombro antes de responder.<br />
<br />
Hachibi bloqueó parcialmente el puñetazo, tomó su muñeca y utilizó el desequilibrio para llevarlo al suelo. Una rodilla contra la espalda y el brazo inmovilizado detrás terminaron el enfrentamiento.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Suéltame!</span></span><br />
<br />
Hachibi aumentó la presión.<br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Está bien! ¡Dije que está bien!</span></span><br />
<br />
Saburō se acercó.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Creo que quiere saber qué significa exactamente “está bien”.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Que vuelvo al maldito pueblo! Y no voy a buscar a Kenji.</span></span><br />
<br />
La presión cedió.<br />
<br />
Tetsuji se levantó cubierto de barro y regresó entre ambos sin volver a discutir.<br />
<br />
Gorō los esperaba cerca de la entrada de Mizuhama. Kenji había llegado antes y había explicado suficiente para evitar otra búsqueda.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Supongo que no quiso venir caminando.</span></span><br />
<br />
Saburō rió.<br />
<br />
<span style="color: #A56B43;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Al final sí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #B24A4A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Váyanse al demonio.</span></span><br />
<br />
Tetsuji pasó de largo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Kenji está bien? ¿Su tío?</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió a ambas preguntas.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces ya terminó.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuando se marchen.</span><br />
<br />
Gorō sonrió con cansancio.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Al amanecer. Lo recuerdo.</span></span><br />
<br />
Esta vez no hubo discusión.<br />
<br />
La salida comenzó antes de que el sol apareciera por completo. Los integrantes del grupo se reunieron frente a la antigua posada con mochilas, armas y sus pocas pertenencias. Nadie organizó una despedida, aunque varias ventanas se abrieron cuando comenzaron a caminar.<br />
<br />
Ren cargaba más de lo que parecía pertenecerle.<br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Me hicieron responsable de todo lo que nadie quiso llevar.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #9B7EAE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Porque fuiste el último en levantarte.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #D1B47A;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eso no convierte esto en justicia.</span></span><br />
<br />
Saburō saludó a Hachibi con una inclinación breve. Tetsuji no lo miró.<br />
<br />
Gorō fue el último en abandonar la casa. Entregó la llave al propietario y se acercó a Hachibi.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Supongo que ahora sí puedes decir que cumpliste.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuando estén fuera de Mizuhama.</span><br />
<br />
Gorō rió.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Realmente eres insoportable.</span></span><br />
<br />
Comenzó a alejarse, pero se detuvo después de unos pasos.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Una cosa, Hachibi. Dile a Masaru que todavía sabe escoger a quién mandar.</span></span><br />
<br />
Por primera vez desde que se conocían, Gorō consiguió sorprenderlo.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Así que no te dijo nada.</span></span><br />
<br />
Hachibi buscó la libreta, pero Gorō levantó una mano.<br />
<br />
<span style="color: #6F7885;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pregúntaselo a él.</span></span><br />
<br />
Continuó caminando.<br />
<br />
Hachibi observó al grupo tomar el camino que abandonaba Mizuhama hasta que el último desapareció detrás de los campos.<br />
<br />
Isao esperaba frente al edificio de reuniones cuando regresó a la plaza.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Se fueron?</span></span><br />
<br />
Hachibi asintió.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pensé que sería más difícil.</span></span><br />
<br />
No compartía del todo aquella valoración.<br />
<br />
<span style="color: #708090;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Gracias.</span></span><br />
<br />
Hachibi respondió con una inclinación.<br />
<br />
No había mucho más que hacer. Los daños ya estaban pagados, nadie requería atención urgente y los nueve habían abandonado el pueblo. Solo quedaba redactar el informe, incluyendo la intimidación al pescador y el enfrentamiento posterior.<br />
<br />
Recogió sus pertenencias y emprendió el regreso a Kirigakure.<br />
<br />
La misión había comenzado con una recomendación de Masaru y terminaba con un hombre que, aparentemente, conocía el motivo. Cuando regresara, aquella sería la primera pregunta que intentaría responder.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada C] Escolta Mercantil]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15008</link>
			<pubDate>Mon, 28 Sep 2026 07:39:25 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=816">Rin to Rei</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15008</guid>
			<description><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14985" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Petición de Misión</a><br />
<br />
La solicitud no prometía gloria, secretos militares ni una recompensa capaz de cambiar la vida de nadie. Un mercader llamado Takashima debía viajar desde Kirigakure hasta el País de las Olas, recoger una mercancía de escaso valor y regresar con ella. La administración consideraba improbable que alguien organizara una operación seria para robarle rollos de lona, cajas de clavos, cuencos de cerámica, mechas para lámparas y paquetes de algas secas. Sin embargo, la distancia bastaba para sacarlo de la protección directa de la aldea, y en el mar hasta una carga barata podía parecer valiosa para quien no tuviera nada. Rin y Rei aceptaron la misión sin discutir su rango. La primera leyó dos veces la ruta señalada; la segunda se detuvo más en el nombre del cliente y en la nota escrita junto a él: «Tiene conocimientos básicos de defensa, pero no debe confundirse eso con competencia para combatir».<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Eso parece una advertencia redactada después de conocerlo&gt;</span><br />
<br />
Rin dobló el documento por la mitad y se lo guardó antes de ponerse en marcha.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Significa que no debemos dejarlo intentarlo&gt;</span><br />
<br />
La respuesta acompañó sus primeros pasos hacia el puerto, tan seca como práctica. Rei caminó a su lado, imaginando ya a un hombre que blandía una balanza como arma mientras defendía sus mercancías. No consiguió arrancarle a su hermana ninguna especulación adicional. Para Rin, la misión se reducía a tres objetivos: llevar al mercader hasta el País de las Olas, protegerlo mientras recogía la carga y devolverlo a Kirigakure. Todo lo demás eran circunstancias que tendrían que ordenar cuando aparecieran.<br />
<br />
Takashima las esperaba junto a una embarcación de casco ancho y vela única llamada Aguja de Mar. Era un hombre próximo a los cincuenta años, de espalda ligeramente encorvada y barba recortada con un cuidado que su ropa de viaje no compartía. Llevaba una chaqueta impermeable color mostaza, un bolso cruzado sobre el pecho y un bastón corto cuyo mango ocultaba, según explicó antes incluso de saludarlas, una hoja estrecha. No parecía avergonzado por necesitar escolta. Parecía molesto por tener que incluirla dentro de sus gastos. A su lado, tres fardos vacíos, una docena de cajas de embalaje y varios rollos de cuerda aguardaban la mercancía que todavía se encontraba al otro lado del mar.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Dos kunoichi. Bien. Me dijeron que mandarían a alguien capaz, pero no especificaron cuántas raciones tendría que añadir al presupuesto</span>&gt;<br />
<br />
Rei observó primero al hombre y después las cajas vacías.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Puede descontarlas de lo que habría perdido viajando solo&gt;</span><br />
<br />
Takashima abrió la boca, hizo un cálculo silencioso y la cerró sin ofrecer una réplica inmediata. Rin aprovechó el intervalo para rodear la embarcación. Revisó el amarre, la altura de la borda, el acceso a la pequeña bodega y los objetos que podrían entorpecer un combate sobre cubierta. No sabía navegar y no fingía lo contrario, pero sí reconocía un espacio donde alguien podía ocultarse, una cuerda capaz de inmovilizar un tobillo o una caja mal asegurada que se convertiría en proyectil con el primer movimiento brusco.<br />
<br />
La capitana de la Aguja de Mar se presentó como Hanae. Era una mujer baja, de brazos endurecidos por años de maniobrar cabos y una voz que parecía haber aprendido a atravesar tormentas antes que conversaciones. Su único tripulante era Genzō, un marinero anciano que respondía a cualquier instrucción con un gruñido distinto y que, según ella, podía distinguir seis significados en cada uno. Hanae no mostró entusiasmo ante la presencia de shinobi en su cubierta, aunque tampoco desconfianza. Les señaló dónde podían sentarse, dónde no debían estorbar y cuál era la única cubeta que nadie debía confundir con un asiento.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">En mi barco mando yo mientras el problema sea el mar. Si el problema lleva cuchillo, pasa a ser de ustedes</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Un reparto bastante razonable&gt;</span><br />
<br />
Rei inclinó la cabeza hacia Takashima.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Y qué hará él si el problema lleva un libro de cuentas&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Cobrarle intereses</span>&gt; respondió el mercader, y aquella fue la primera frase suya que consiguió que Rei sonriera sin provocarlo deliberadamente.<br />
<br />
Antes de zarpar, las hermanas establecieron con Takashima reglas sencillas. Permanecería donde alguna de ellas pudiera verlo. No abandonaría la embarcación en el País de las Olas sin avisar. Si Rin le ordenaba agacharse, lo haría antes de preguntar por qué; si Rei le pedía información, respondería completa y no solo con la parte que considerara conveniente para el negocio. Takashima intentó explicar que sabía defenderse y tocó el mango de su bastón. Rin sostuvo su mirada el tiempo suficiente para que retirara la mano sin desenvainarlo. No necesitó discutir la utilidad de una hoja oculta contra piratas o ninjas.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Úsela solamente si llegamos a fallar&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Eso no suena especialmente tranquilizador</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Debería tranquilizarlo que ella no planea fallar&gt;</span><br />
<br />
La Aguja de Mar abandonó el puerto con la marea favorable. Kirigakure se desdibujó tras la neblina hasta convertirse en una franja oscura, interrumpida por las siluetas de torres y embarcaciones mayores. Rin permaneció cerca de proa, con un pie adelantado y el cuerpo preparado para compensar el balanceo. No le gustaba que el suelo decidiera moverse por cuenta propia, pero adaptó la postura sin quejarse. Rei se instaló cerca de Takashima, no por comodidad, sino porque aquel era el momento más sencillo para averiguar si el mercader había omitido algún detalle capaz de transformar una misión ordinaria en otra cosa.<br />
<br />
El interrogatorio comenzó como una conversación. Rei le preguntó cuánto tiempo llevaba comerciando con el País de las Olas, quién preparaba la mercancía, quién conocía la fecha de recogida y por qué había solicitado escolta aquella vez si ya había completado antes el trayecto. Takashima respondió mientras revisaba tres copias del mismo inventario. Llevaba once años comprando excedentes a pequeños talleres y cooperativas; la carga la preparaba un almacenista llamado Sadao; conocían la fecha él, Sadao, Hanae y el funcionario que registró la salida. Había pedido protección porque dos mercaderes regresaron recientemente con historias sobre robos cerca de las rutas secundarias. Uno perdió arroz y herramientas. Al otro solo le quitaron combustible, botas y una campana de bronce.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No atacan por lo que vale mucho. Atacan por lo que pueden vender antes de que alguien lo reconozca</span>&gt;<br />
<br />
Rei dejó de sonreír. Aquello convertía una carga modesta en una presa razonable.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Alguno viajaba en esta embarcación&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No. Pero ambos utilizaron barcos pequeños, con poca tripulación y rutas parecidas</span>&gt;<br />
<br />
Desde proa, Rin escuchó sin volverse. Sus ojos continuaron recorriendo el horizonte, las olas y las zonas donde la niebla reducía la visibilidad. El peligro ya no dependía de que alguien conociera específicamente a Takashima. Bastaba con que la Aguja de Mar pareciera fácil de abordar. La presencia de dos kunoichi podía disuadir a observadores cuidadosos, pero no a quienes las descubrieran demasiado tarde ni a quienes confundieran juventud con falta de experiencia. Rin acomodó discretamente el Kōketsu sobre su mano y comprobó la salida de la cadena con el pulgar.<br />
<br />
Durante las primeras horas no encontraron más que barcos pesqueros, boyas de señalización y aves que acompañaban la estela esperando desperdicios. Rei aprovechó la calma para revisar con Takashima el plan en tierra. El almacén se encontraba a poca distancia del muelle principal de una población costera del País de las Olas. Hanae permanecería en el barco junto con Genzō. Rin y Rei escoltarían al mercader hasta el depósito, comprobarían el lugar y acompañarían el traslado de la carga. Takashima esperaba completar el intercambio antes del anochecer y emprender el regreso con la primera marea de la mañana.<br />
<br />
Rin señaló el mapa extendido sobre una caja.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Esta calle es estrecha&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Es la ruta más corta</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;También la más fácil de cerrar&gt;</span><br />
<br />
Rei estudió los edificios dibujados alrededor.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Usaremos la avenida del mercado a la ida. Si alguien quiere saber adónde vamos, lo descubrirá de todos modos cuando carguemos medio almacén. A la vuelta alternaremos los carros y no entraremos juntos en un callejón&gt;</span><br />
<br />
Takashima calculó la diferencia de distancia utilizando el borde de una moneda.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">La avenida añade once minutos si hay tránsito</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Añade once minutos vivos&gt;</span><br />
<br />
El mercader guardó la moneda.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Anotaré que la ruta segura tiene un coste de once minutos</span>&gt;<br />
<br />
Rei miró a su hermana de reojo.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Le agradas&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;No&gt;</span><br />
<br />
La respuesta fue tan inmediata que Takashima soltó una breve risa antes de fingir que había tosido. El sonido alivió parte de la rigidez del viaje, pero Rin no relajó la vigilancia. Cerca del mediodía divisó una vela baja que se mantenía a distancia, demasiado pequeña para ser un carguero y demasiado constante para un pescador concentrado en sus redes. La señaló sin levantar la voz. Rei siguió la dirección y distinguió una embarcación angosta con tres figuras. No se acercaba, aunque corregía el rumbo cada vez que Hanae lo hacía.<br />
<br />
Hanae comprobó el viento y ordenó a Genzō ajustar la vela. La Aguja de Mar cambió ligeramente hacia una zona de corrientes más rápidas. El barco distante imitó parte de la maniobra, pero no toda. Durante veinte minutos permaneció visible entre bancos de niebla; después viró hacia el este y desapareció. Takashima intentó convencerse de que solo eran pescadores. Rei no le respondió con una acusación que todavía no podía demostrar. Memorizó el color remendado de la vela, el perfil elevado de la proa y el ritmo irregular de uno de los remos.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Quizá pescaban&gt;</span> dijo finalmente, manteniendo la vista en el lugar vacío.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Y quizá les interesó demasiado saber hacia dónde viajábamos. No cambiaremos el plan por una sospecha, pero tampoco la olvidaremos&gt;</span><br />
<br />
Rin permaneció en proa hasta que la costa del País de las Olas comenzó a definirse. Sus hombros solo perdieron parte de la tensión cuando aparecieron edificios, muelles y suficientes embarcaciones para dificultar que un perseguidor eligiera un acercamiento limpio. No confundía población con seguridad. Un puerto ofrecía testigos, pero también escondites, rutas de huida y cientos de rostros imposibles de recordar. Al aproximarse al embarcadero asignado, localizó tres accesos a la zona, dos tejados adecuados para vigilar y un cobertizo cuya puerta entreabierta no permitía comprobar el interior.<br />
<br />
Hanae atracó sin incidentes. Genzō aseguró los cabos mientras Takashima ajustaba el bolso contra su pecho y comprobaba por tercera vez que llevaba los documentos de compra. Rin descendió primero. Revisó el espacio inmediato, miró debajo de la pasarela y esperó a que Rei alcanzara el muelle antes de permitir que el mercader bajara entre ambas. Nadie intentó acercarse. Los trabajadores continuaron descargando pescado, madera y sacos; algunos observaron los guanteletes de las hermanas, pero apartaron la mirada en cuanto Rin los sorprendió haciéndolo.<br />
<br />
El camino por la avenida del mercado resultó más lento de lo que Takashima había calculado. Carretillas, vendedores y grupos de marineros ocupaban cada espacio disponible. Rei caminó junto al mercader y aprovechó el movimiento para conversar con él sin que pareciera un interrogatorio continuado. Rin se mantuvo un paso por delante, alterando la dirección antes de que la multitud pudiera separar al grupo. Cuando alguien chocaba con Takashima, Rei comprobaba inmediatamente sus manos y el cierre del bolso. Dos veces descubrió dedos demasiado próximos a los bolsillos del mercader; ambas bastaron con una mirada y una sonrisa que no alcanzaba sus ojos.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">¿Siempre sospechan de todo el mundo</span>&gt; preguntó Takashima después de que un muchacho se alejara apresuradamente.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;No. A veces sospechamos dos veces de la misma persona&gt;</span><br />
<br />
Rin se detuvo al llegar a una intersección. Un carro bloqueaba parcialmente la calle prevista y obligaba a los peatones a pasar junto a una pared sin ventanas. Examinó las ruedas, la carga cubierta y al conductor que discutía con un comerciante. Podía tratarse de un accidente común. También podía conducirlos hacia un espacio donde la movilidad de sus cadenas quedaría reducida. Indicó otra dirección sin ofrecer explicaciones. Takashima observó el desvío y luego el carro, pero esta vez no calculó los minutos en voz alta.<br />
<br />
El almacén de Sadao ocupaba una construcción de madera oscura cerca de los canales interiores. Su fachada mostraba años de sal, lluvia y reparaciones realizadas con materiales distintos. Sadao era un hombre ancho, de manos teñidas por barniz y una ceja dividida por una cicatriz vieja. Recibió a Takashima con la familiaridad de quien llevaba demasiado tiempo esperando el pago. Su manera de hablar consistía en colocar una queja antes y otra después de cada dato útil. Según él, los cuencos estaban perfectamente embalados pese a que los artesanos no sabían apilar, la lona estaba seca pese a que el techo goteaba y los clavos eran excelentes pese a que el herrero pretendía cobrar como si cada uno llevara su firma.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Y ustedes deben ser la razón por la que este hombre cree que ahora merece llegar entero a todas partes</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Solo hasta Kirigakure. Después tendrá que contratar la siguiente garantía&gt;</span><br />
<br />
Mientras Rei acompañaba el intercambio, Rin recorrió el interior sin alejarse de su hermana. Las mercancías estaban distribuidas en estantes altos y plataformas elevadas para protegerlas de la humedad. Había una salida trasera cerrada con una barra, dos ventanas pequeñas y un altillo con suficiente espacio para ocultar a una persona. Rin pidió permiso para revisarlo. Sadao respondió con una protesta sobre la confianza comercial, pero terminó indicándole la escalera. No encontró a nadie arriba, solo redes viejas, cajas vacías y huellas de roedores.<br />
<br />
El inventario coincidió casi por completo. Había doce rollos de lona basta, seis cajas de clavos y bisagras, ocho cajones de cuencos baratos, cuatro fardos de mechas, tres sacos de sal impura para curtir cuero y cinco paquetes grandes de algas secas. La diferencia era un cajón adicional que Sadao había incluido sin cobrar. Contenía piezas de cerámica con defectos de esmalte y pequeñas grietas, todavía útiles para tabernas que no exigieran uniformidad. Takashima recibió el regalo con el entusiasmo que otro hombre habría reservado para una joya.<br />
<br />
Rei no permitió que lo cargaran sin abrirlo. Retiró parte de la paja protectora, levantó varios cuencos y revisó el fondo. No encontró armas, mensajes ni un doble compartimento. Sadao siguió cada movimiento con creciente impaciencia.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Si alguien quisiera contrabandear algo, escogería una caja que no sonara como una cocina cayéndose por las escaleras</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Eso diría alguien que confía demasiado en los contrabandistas&gt;</span><br />
<br />
Rin regresó del altillo y observó el contenido.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Está limpio&gt;</span><br />
<br />
Takashima cerró el cajón con satisfacción.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Entonces son diecisiete piezas aprovechables, nueve reparables y cuatro que puedo vender como platos para macetas</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Ha calculado eso muy rápido&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">La supervivencia de un mercader depende de reconocer cuándo una grieta es un defecto y cuándo puede llamarse decoración</span>&gt;<br />
<br />
La carga no podía trasladarse en un solo viaje sin concentrarla demasiado. Sadao proporcionó dos carros de mano y a cuatro ayudantes. Rin dividió el grupo. El primer carro llevaría la lona, las mechas y parte de la cerámica; el segundo, las piezas metálicas, la sal, las algas y el cajón adicional. Takashima quiso acompañar el carro más valioso hasta que Rei le recordó que ninguno era particularmente valioso. Finalmente caminó entre ambos, donde las hermanas podían protegerlo sin abandonar por completo la mercancía.<br />
<br />
Antes de salir, Rei preguntó a Sadao si alguien se había interesado por aquel pedido. El almacenista negó haber hablado de él, aunque después recordó a dos hombres que visitaron el depósito la tarde anterior buscando trabajo como cargadores. No los contrató porque uno olía a licor y el otro preguntó cuánto tardaría una embarcación cargada en abandonar el puerto con marea baja. Sadao consideró la pregunta una prueba de estupidez. Rei la consideró una forma poco hábil de reconocimiento. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Eran flacos, ropa de pescador y botas que no habían pisado un barco en semanas</span>&gt; añadió Sadao.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Uno tenía una cuerda roja alrededor de la muñeca. El otro había perdido la punta de la oreja izquierda</span>&gt;<br />
<br />
Rei repitió los detalles para fijarlos. Rin comprobó la calle desde la puerta. No vio ninguno de los rasgos descritos, pero localizó a una mujer apoyada contra un puesto cerrado que había pasado antes frente al almacén. Su ropa era distinta y su posición podía ser casual. Cuando Rin sostuvo su mirada, la mujer se alejó sin prisa y dobló la esquina. No bastaba para detenerla. Bastaba para elegir una ruta diferente.<br />
<br />
El primer traslado atravesó una calle paralela a la avenida. Rin avanzó por delante del carro inicial y Rei permaneció junto a Takashima, que empujaba el segundo con ayuda de dos trabajadores. Cada cruce fue revisado antes de exponer la carga. No hubo ataques. Un grupo de niños siguió durante unos metros el sonido de la cerámica, esperando quizá que algo se rompiera; una anciana intentó comprar un rollo de lona directamente desde el carro; un perro se interesó demasiado por las algas secas. La normalidad no tranquilizó a Rin, pero permitió que la primera mitad llegara al muelle sin incidentes.<br />
<br />
Hanae organizó la bodega con Genzō. Distribuyó el peso, colocó la cerámica lejos de las zonas más húmedas y rechazó dos veces las sugerencias de Takashima. Rei observó el barco contiguo mientras fingía ayudar con una cuerda. La vela remendada que habían visto en el mar no estaba entre las embarcaciones atracadas, aunque encontró un hilo rojo atado a una argolla del muelle. Podía pertenecer a cualquier red. Lo retiró y se lo mostró a Rin sin hacer una afirmación que no podían sostener. <br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Nos observan o quieren que pensemos que lo hacen&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;En ambos casos prefiero que crean que lo hemos notado&gt;</span><br />
<br />
Rei ató el hilo rojo alrededor de un poste visible, acompañado por un nudo distinto. No era una amenaza formal ni un código real, solo una respuesta: alguien había encontrado la marca y decidido no ignorarla. Takashima preguntó qué significaba. Rei le dijo que significaba que debían terminar antes de que la marea cambiara. Esa explicación bastó para hacerlo caminar más rápido durante el segundo traslado.<br />
<br />
La ruta de regreso al almacén permaneció despejada, pero la calle próxima a los canales había cambiado. El carro averiado ya no estaba. En su lugar, dos hombres descargaban barriles cerca de la intersección. Uno llevaba la oreja izquierda cubierta por un pañuelo pese al calor. Rin no redujo el paso ni miró directamente hacia él después de identificarlo. Tocó dos veces el costado de su Kōketsu, señal convenida para advertir a Rei sin alertar a Takashima. Rei continuó hablando sobre el inventario mientras observaba reflejos en las ventanas y charcos.<br />
<br />
El hombre del pañuelo no los siguió. Otro sí. Una figura con sombrero de paja abandonó un puesto pocos segundos después de que las hermanas pasaran y mantuvo veinte pasos de distancia. Rei permitió que continuara hasta una zona concurrida. Luego se detuvo frente a una tienda de telas, obligando a Takashima a fingir interés por una muestra. Rin cruzó la calle, rodeó un grupo de compradores y reapareció detrás del perseguidor. El hombre la descubrió demasiado tarde. No estaba armado de forma visible y todavía no había cometido nada que justificara detenerlo.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Deja de seguirnos&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Voy hacia el puerto</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Entonces llega primero&gt;</span><br />
<br />
Rin se apartó lo suficiente para ofrecerle paso. El hombre miró hacia adelante, hacia Rei y Takashima, y después nuevamente a Rin. Eligió una calle lateral. Ella no lo persiguió; volver junto al protegido era más importante que obtener respuestas de un observador menor. Cuando alcanzó a su hermana, Rei no le preguntó qué había dicho. La dirección tomada por el desconocido y el hecho de que ya no estuviera detrás respondían lo necesario.<br />
<br />
El segundo lote estaba preparado cuando regresaron al almacén. Sadao había añadido una cubierta impermeable y colocado las cajas metálicas en el fondo del carro para que su peso estabilizara los fardos. También había reunido a los ayudantes cerca de la entrada, preocupado ahora que Rei le explicó la presencia del hombre descrito. Sus protestas se redujeron hasta desaparecer. Cerró la salida trasera, ordenó al trabajador más joven permanecer dentro y tomó un mazo de carpintero que, por la forma en que lo sostenía, no utilizaba únicamente para clavar tablas.<br />
<br />
Rei le pidió que no saliera con ellos.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Si buscan la carga, tener un quinto hombre alrededor del carro no impedirá que lo intenten. Si buscan información, usted puede averiguar después quién pregunta por el fracaso&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">¿Y si no fracasan</span>&gt;<br />
<br />
Rin comprobó el cierre de una caja.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Fracasarán&gt;</span><br />
<br />
Sadao miró el guantelete, la cadena oculta bajo la palma y la expresión de Rin.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Entonces intentaré recordar qué parte de mi negocio depende de no preguntar cómo</span>&gt;<br />
<br />
La segunda salida se realizó por parejas separadas. Dos ayudantes partieron primero con un carro vacío hacia la avenida, ofreciendo un movimiento fácil de detectar. Cinco minutos después, Rin, Rei, Takashima y los otros dos trabajadores salieron con la carga por una puerta lateral. No era una maniobra compleja, pero obligaba a cualquier observador a decidir con información incompleta. Rei caminó esta vez delante del mercader, atenta a quienes pudieran reconocer demasiado pronto el contenido. Rin cerró la formación y vigiló los cruces que quedaban atrás.<br />
<br />
El engaño funcionó durante la mitad del recorrido. Cerca de un pequeño puente de piedra, un silbido atravesó la calle. Dos hombres aparecieron desde un pasaje detrás del grupo, mientras otros tres abandonaban un cobertizo frente a Rei. No vestían uniformes ni portaban protecciones adecuadas. Llevaban cuchillos de trabajo, garrotes cortos y la seguridad prestada por superar en número a unos cargadores. El hombre del pañuelo estaba entre ellos. La punta faltante de su oreja confirmó la descripción de Sadao.<br />
<br />
Takashima llevó la mano hacia su bastón. Rin ya se encontraba a su lado cuando sus dedos tocaron el mango. Sujetó la muñeca del mercader y la descendió sin apartar la vista de los adversarios.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Todavía no hemos fallado&gt;</span> La frase bastó para que Takashima soltara el arma oculta. Rei indicó a los trabajadores que dejaran el carro sin volcarlo y se colocaran contra la pared, detrás del mercader. Ninguno discutió.<br />
<br />
El hombre de la oreja herida levantó ambas manos, aunque conservó un cuchillo entre los dedos de la derecha.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No buscamos sangre. Dejen las cajas y sigan caminando. Las mercancías están aseguradas, ¿no</span>&gt;<br />
<br />
Takashima hizo un ruido indignado. Rei se interpuso antes de que respondiera.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;La cerámica defectuosa no está asegurada. Si la quiere, puede comprársela. Él aceptará casi cualquier oferta que le permita llamarla venta&gt;</span> <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No estamos negociando</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Entonces ha escogido una manera extraña de empezar diciendo lo que quiere y cuánto daño pretende evitar&gt;</span><br />
<br />
Mientras Rei mantenía la conversación, Rin contó distancias. Dos atacantes detrás, tres delante, un puente a la derecha y agua poco profunda debajo. Ninguno mostraba una bandana ninja. El más próximo sostenía el garrote demasiado alto, exponiendo las piernas; otro miraba repetidamente al hombre de la oreja, esperando una orden. No eran combatientes disciplinados. Seguían siendo suficientes para herir a los trabajadores o alcanzar a Takashima si las hermanas se alejaban demasiado.<br />
<br />
Rei vio cambiar el peso del cabecilla antes de que bajara la mano.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Rin&gt;</span><br />
<br />
No necesitó añadir nada. Su hermana giró hacia los dos hombres de atrás al mismo tiempo que la cadena del Kōketsu salió bajo su palma. El tramo cubierto de filos cruzó la distancia a baja altura, buscando envolver las piernas del primero sin dirigirse a una zona vital. El hombre intentó saltar, pero el espacio estrecho y la sorpresa redujeron su movimiento. La cadena rodeó un tobillo; Rin tiró y lo derribó antes de que alcanzara al trabajador más cercano.<br />
<br />
Rei lanzó dos senbon hacia el brazo armado del cabecilla. Una rozó la manga; la otra se clavó cerca del hombro y le hizo perder firmeza en la mano. No esperó para comprobar cuánto dolor había causado. Se desplazó lateralmente, manteniéndose entre los tres hombres y Takashima, y levantó el Kōketsu cuando el atacante del garrote descargó un golpe. El metal chocó contra las garras del guantelete. Rei desvió el arma hacia la pared y respondió con el hombro, empujándolo fuera de la línea que conducía al mercader.<br />
<br />
Rin recuperó parte de la cadena mientras el segundo hombre de la retaguardia trataba de rodearla. En lugar de perseguirlo, soltó tensión y permitió que el tramo tendido sobre el suelo ocupara el camino que pretendía usar. El atacante redujo el paso para no pisar los filos. Ese instante permitió que Rin se acercara y golpeara con el antebrazo su muñeca. El cuchillo cayó. Ella lo apartó de una patada y volvió inmediatamente hacia su hermana, sin dedicar un segundo ataque a quien ya había perdido el arma.<br />
<br />
Los ayudantes permanecieron contra la pared. Takashima se había agachado junto al carro, obedeciendo por fin sin que nadie tuviera que recordárselo. El tercer hombre del frente intentó alcanzarlo desde el lado del puente. Rei lanzó el extremo libre de la cadena en su dirección, no para cortarlo, sino para obligarlo a detenerse ante la barrera de estrellas metálicas. Cuando el hombre retrocedió, Rin recogió el movimiento desde el otro extremo y cerró el espacio entre ambas. La coordinación transformó la cadena en una frontera móvil que ningún atacante podía cruzar sin exponerse.<br />
<br />
El cabecilla arrancó la senbon de su manga y ordenó retirarse. Su autoridad duró hasta que comprobó que el primero seguía en el suelo y que los otros dos habían perdido sus armas. Abandonó el cuchillo para correr más rápido. Rei pudo perseguirlo, pero miró a Takashima, a los trabajadores y a las cajas. Dejar la escolta para capturar a un ladrón que huía habría convertido una victoria sencilla en una oportunidad para cualquiera que siguiera oculto. Permitió que escapara con uno de sus hombres. Rin hizo lo mismo con el atacante desarmado cuando este se arrastró fuera del alcance de la cadena.<br />
<br />
Quedó uno, el hombre cuyo tobillo seguía sujeto. Rin mantuvo la tensión suficiente para impedir que se levantara sin aumentar los cortes. Rei se agachó a varios pasos y observó su ropa, sus manos y la cuerda roja alrededor de su muñeca.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;La embarcación con la vela remendada. ¿Era de ustedes&gt;</span><br />
<br />
El hombre negó demasiado rápido.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No sé de qué hablas</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Entonces no sabrá quién la espera fuera del puerto ni por qué dos pescadores sin redes preguntan por la marea de salida&gt;</span><br />
<br />
La mirada del capturado se desvió hacia Takashima antes de regresar a Rei. Fue suficiente. No necesitaba una confesión completa para confirmar la relación. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Gracias&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No dije nada</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Dijiste suficiente&gt;</span><br />
<br />
Unos guardias del puerto llegaron atraídos por el ruido y se hicieron cargo del capturado. Los trabajadores reconocieron a uno de los asaltantes como cargador ocasional de la zona, lo que permitió ofrecer nombres y lugares donde buscar a los demás. Rei entregó una explicación breve, describió al cabecilla y mencionó la embarcación sospechosa. No reclamó que los guardias cerraran todo el puerto por una tentativa contra mercancía barata; solicitó que vigilaran la salida y notificaran si veían una vela baja con parches oscuros. El oficial aceptó con la gravedad de quien sabía que los pequeños robos se convertían en costumbre cuando nadie los detenía.<br />
<br />
Takashima revisó cada caja antes de permitir que reanudaran la marcha. Una esquina del cajón de cuencos se había golpeado contra el carro, pero el contenido permanecía entero. El mercader anotó la marca en su libreta. Rei lo observó escribir.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Va a cobrársela a los bandidos si los encuentran&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Voy a descontarla del precio de las piezas decoradas. Ya tienen una historia</span>&gt;<br />
<br />
Rin limpió la cadena con un trozo de tela que uno de los trabajadores le ofreció.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Nos están esperando en el mar&gt;</span><br />
<br />
La frase eliminó la satisfacción de Takashima.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Podríamos quedarnos otra noche</span>&gt;<br />
<br />
Rei negó mientras contemplaba el cielo.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Ellos también. Además, ahora saben que estamos avisadas. Cambiaremos la hora, la salida y el aspecto de la carga visible. Si esperan una presa fácil, tendremos la ventaja de que siguen equivocados&gt;</span><br />
<br />
Completar el traslado tomó menos tiempo del previsto. En la Aguja de Mar, Hanae recibió el relato sin sorpresa. Había visto hombres como aquellos en muchos puertos: ladrones que llamaban pesca a cualquier cosa atrapada lejos de un guardia. Inspeccionó los amarres de la carga, ordenó cubrir los fardos con redes viejas y trasladó las cajas más reconocibles bajo cubierta. Desde fuera, el barco parecía transportar aparejos usados y sacos sin identificar. Takashima protestó cuando una red húmeda rozó su lona. Hanae le recordó que la humedad era menos cara que un abordaje.<br />
<br />
El plan inicial consistía en zarpar al amanecer. Hanae propuso salir durante la última parte de la noche, aprovechando una marea suficiente y la confusión de barcos que regresaban o partían antes del mercado. No encenderían la lámpara de popa hasta abandonar los canales interiores. Genzō preparó cabos adicionales y distribuyó dos garfios largos que servían para apartar obstáculos. Rin revisó la cubierta con él y eligió posiciones desde las cuales sus cadenas no cortarían la vela ni las líneas principales. Rei regresó brevemente al muelle para consultar con los guardias.<br />
<br />
El oficial informó que no habían localizado la embarcación remendada entre los amarres registrados. Un pescador aseguró haberla visto entrar en una ensenada al norte antes del atardecer. Era un lugar adecuado para esperar sin pagar atraque y salir detrás de cualquier barco que abandonara el puerto. Rei agradeció la información y adquirió en un puesto cercano dos pequeñas lámparas de aceite. No pretendía iluminar más; pretendía decidir desde dónde creerían otros que viajaba la Aguja de Mar.<br />
<br />
Durante las horas restantes descansaron por turnos. Takashima intentó dormir junto a la bodega y se despertó cada vez que la cerámica producía un sonido. Rin permaneció la primera guardia en cubierta. Rei se sentó cerca de ella cuando llegó el momento de relevarla, aunque ninguna se movió de inmediato. El puerto nocturno mezclaba conversaciones lejanas, agua contra pilotes y madera crujiendo. Entre todos aquellos sonidos resultaba difícil distinguir una aproximación deliberada. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;No era necesario decirle a Sadao que fracasarían&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Fracasaron&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Podrían haber sido más competentes&gt;</span><br />
<br />
Rin miró a su hermana.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Entonces habría sido necesario decirlo&gt;</span><br />
<br />
Rei dejó escapar una risa baja, breve para no despertar al mercader. La seguridad absoluta de Rin no procedía de creer que nada podía salir mal. Rei la conocía demasiado bien para confundirla con arrogancia. Su hermana pronunciaba algunas decisiones como hechos porque necesitaba construir alrededor de ellas el espacio donde ambas sobrevivirían. Si el enemigo era más competente, cambiarían la forma de detenerlo. La posibilidad de abandonarse mutuamente no entraba en el cálculo.<br />
<br />
Zarparon cuando el cielo apenas comenzaba a perder oscuridad. Genzō soltó los amarres sin encender luces. Hanae condujo la Aguja de Mar entre embarcaciones ancladas utilizando la corriente y órdenes murmuradas. Rei colocó una de las lámparas compradas dentro de un bote pesquero abandonado junto al extremo del muelle, con permiso del guardia. La luz descendió lentamente por un canal secundario atada a una tabla, imitando durante unos minutos la posición de una popa pequeña. Si alguien observaba desde la ensenada, tendría que escoger qué movimiento seguir.<br />
<br />
Rin se mantuvo cerca de Takashima hasta que dejaron atrás las últimas construcciones. El mercader obedeció la instrucción de permanecer bajo la borda, aunque asomaba la cabeza cada pocos minutos para comprobar la costa. Rei vigiló la ensenada del norte. No distinguió velas al principio. Cuando la Aguja de Mar alcanzó aguas abiertas, una sombra abandonó finalmente la protección de las rocas. Era demasiado lejana para identificar las figuras, pero el perfil elevado de la proa coincidía con el barco del viaje de ida.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Eligieron la luz equivocada y aun así nos encontraron&gt;</span><br />
<br />
Hanae no miró atrás.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Entonces conocen estas corrientes mejor de lo que esperaba o tienen a alguien informándoles desde tierra</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;¿Puede dejarlos atrás&gt;</span><br />
<br />
La capitana evaluó el viento, el peso de la carga y la vela distante.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Vacía, sí. Cargada, no sin romper algo que Takashima quiere vender</span>&gt;<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Prefiero venderlo</span>&gt; respondió el mercader desde el suelo.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Entonces tendremos que convencerlos de que perseguirnos cuesta más que la mercancía&gt;</span><br />
<br />
Durante la primera hora, la embarcación enemiga mantuvo la distancia. No navegaba directamente detrás, sino en una ruta paralela que podía justificarse como coincidencia. Rei contó cuatro siluetas, quizá cinco cuando la vela cambiaba de posición. Ninguna exhibía banderas. Rin observó el agua al lado opuesto y descubrió una segunda barca más baja, impulsada por remos, que había permanecido oculta entre las sombras costeras. El primer barco no pretendía alcanzarlos por sí solo. Los estaba obligando a conservar un rumbo predecible.<br />
<br />
Rin señaló la segunda amenaza. Hanae maldijo sin levantar la voz y giró el timón para ganar espacio antes de que ambas embarcaciones cerraran el ángulo. La Aguja de Mar respondió con lentitud debido a la carga. Genzō reajustó la vela. Takashima comenzó a preguntar qué debía hacer, pero se detuvo cuando Rin lo miró. Se trasladó hasta el hueco entre dos pilas de cajas, se arrodilló y cubrió la cabeza con los brazos. Había aprendido al menos una parte útil del viaje.<br />
<br />
La barca de remos aceleró. Tres hombres remaban y otros dos esperaban en proa con ganchos. No llevaban protecciones uniformes; uno vestía la misma chaqueta oscura del cabecilla que escapó en tierra. La distancia se redujo hasta que Rei pudo distinguir la punta incompleta de su oreja. Había abandonado a un compañero ante los guardias y regresado con más hombres. Su insistencia ya no correspondía al valor de la carga. Correspondía al orgullo de no aceptar el primer fracaso. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;El de la oreja sigue llevando las cuentas&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Se equivocó otra vez&gt;</span><br />
<br />
El primer garfio voló hacia la borda. Rin disparó la cadena del Kōketsu y golpeó la cuerda en pleno recorrido, desviando el metal antes de que se aferrara. El segundo alcanzó una baranda cercana a popa. Genzō intentó cortarlo con un hacha pequeña, pero dos hombres tiraron desde la barca y acercaron ambas embarcaciones. Rei sujetó la cuerda con el guantelete, protegida del roce, y en lugar de soltarla tiró hacia un costado. El cambio repentino alteró el ángulo del gancho y lo arrancó de la madera antes de que aseguraran otro punto.<br />
<br />
La barca chocó lateralmente contra la Aguja de Mar. Uno de los asaltantes saltó sobre cubierta y otro lo siguió. Rin se colocó entre ellos y el centro del barco. No buscó intercambiar golpes prolongados sobre un suelo que se movía. Extendió la cadena a la altura de las rodillas y avanzó, obligándolos a escoger entre retroceder hacia la borda o saltar el tramo cubierto de filos. El primero levantó un garrote para golpearla. Rin recogió la cadena, bloqueó con el Kōketsu y respondió con un empuje seco al pecho.<br />
<br />
El hombre perdió el equilibrio y cayó sentado contra la baranda. Antes de que pudiera levantarse, Rin pasó la cadena alrededor de su brazo armado y tiró hasta inmovilizarlo contra la madera. El segundo atacante trató de aprovechar que ella tenía ocupada una mano. Rei apareció por su costado y lanzó un chakram a baja altura. El aro metálico no buscó atravesarlo; golpeó la tabla delante de su pie y lo obligó a cambiar el apoyo. Rei cerró la distancia durante aquella vacilación y descargó el borde reforzado del antebrazo contra su muñeca.<br />
<br />
Un tercer garfio se aferró a la cubierta desde la barca. El cabecilla comenzó a trepar utilizando la cuerda. Rei recuperó su chakram y observó la tensión del cabo, no al hombre. Podía cortarlo, pero una caída entre dos cascos en movimiento podía matarlo sin necesidad. En cambio, lanzó dos senbon hacia la mano que ascendía. Una se clavó en la madera junto a sus dedos; la otra rozó la piel. El cabecilla soltó una mano por reflejo. Hanae aprovechó para girar el timón, separando los barcos lo suficiente para que su pie perdiera el apoyo. Cayó de vuelta en su propia embarcación, golpeándose contra uno de los bancos.<br />
<br />
La primera vela remendada se aproximó desde el lado contrario. Su cubierta mostraba cuatro figuras y una red enrollada en proa. No pretendían abordar individualmente. Querían lanzar la red sobre la vela o el timón, frenar la Aguja de Mar y permitir que la barca recuperara posición. Rin identificó la preparación cuando dos hombres levantaron el paquete. No podía alcanzar aquella distancia con un golpe directo, pero sí advertir a Rei. Un movimiento de sus ojos hacia la proa enemiga bastó.<br />
<br />
Rei tomó tres shuriken del porta armas y esperó a que la red comenzara a desplegarse. No apuntó a los hombres. Lanzó las estrellas hacia el borde de la malla y los cabos que sostenían las pesas. Dos fallaron o rebotaron; la tercera cortó una sección de cuerda antes de que la red completara su apertura. El peso se distribuyó mal. Parte del tejido cayó al agua y arrastró el resto, obligando a los atacantes a soltarlo para no quedar unidos a su propio obstáculo.<br />
<br />
El hombre retenido por Rin dejó caer el garrote. Ella aflojó la cadena solo lo necesario para empujarlo hacia la barca de remos, que todavía golpeaba el costado. No pretendía conservar prisioneros sobre una cubierta donde Takashima y la carga necesitaban espacio. El atacante saltó torpemente y cayó entre dos bancos. Su compañero, desarmado por Rei, lo siguió cuando ella señaló la borda con las garras del Kōketsu. Ambos comprendieron que retirarse era preferible a descubrir si la invitación podía volverse menos amable.<br />
<br />
El cabecilla no compartió esa prudencia. Recuperó el garfio y trató de enganchar la cuerda alrededor de Genzō desde abajo. Rin vio el movimiento y lanzó nuevamente la cadena. Las estrellas metálicas envolvieron el mango antes de que completara el tirón. Durante un instante, ambos sostuvieron extremos opuestos: el hombre desde la barca, Rin desde la cubierta. Él contaba con el peso de sus compañeros y el balanceo del mar. Ella contaba con una decisión que no estaba dispuesta a negociar.<br />
<br />
Rin afirmó los pies y tiró. El garfio escapó de las manos del hombre, cruzó la distancia y golpeó contra la borda de la Aguja de Mar. La cadena continuó recogiendo el arma hasta dejarla cerca de sus pies. Rei miró al cabecilla desde arriba.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Primero perdió la mercancía, después a un compañero y ahora también el garfio. Esta persecución empieza a superar cualquier ganancia posible&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">¡Todavía no han salido de estas aguas</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Tú tampoco&gt;</span><br />
<br />
Hanae ordenó a Genzō soltar uno de los cabos preparados. El marinero liberó una cuerda gruesa con varios flotadores que cayó detrás de la Aguja de Mar. La barca de remos, demasiado próxima, tuvo que reducir la velocidad para evitar que la cuerda se enredara en los remos. Dos hombres levantaron las palas; otro intentó apartar el cabo con el garrote. La separación aumentó por primera vez desde el choque.<br />
<br />
La embarcación de vela todavía podía continuar la persecución. Cambió de rumbo para rodear el obstáculo, pero ya no contaba con la red. Rei vio a uno de sus tripulantes sacar una ballesta. Alertó a Rin y se agachó detrás de una caja asegurada. Rin extendió la cadena frente a Takashima, formando una línea que no detendría por sí sola un proyectil, pero le permitía percibir cualquier impacto y responder hacia su origen. El primer virote se clavó en el mástil. El segundo atravesó parte de la cubierta de red que protegía los fardos sin alcanzar la carga.<br />
<br />
Rei preparó el arco. No era su herramienta preferida a aquella distancia sobre una superficie inestable, pero no necesitaba herir al tirador. Apuntó hacia la vela remendada, esperó el ascenso de la proa enemiga y soltó una flecha contra una de las líneas secundarias. El proyectil rozó la cuerda sin cortarla. Ajustó la siguiente tentativa, compensando el balanceo que había desviado la primera. La segunda flecha penetró la vela cerca del borde y quedó atrapada sin causar un daño decisivo. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Podrías dejar de moverte exactamente cuando disparo&gt;</span> comentó hacia el mar, sin esperar que la embarcación obedeciera.<br />
<br />
Rin mantuvo la atención sobre la ballesta. <br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Dispárale al hombre&gt;</span> <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Qué solución tan inesperadamente directa&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Está disparándonos&gt;</span><br />
<br />
Rei no discutió. En lugar de buscar el torso, apuntó al arma cuando el adversario comenzó a tensarla nuevamente. Su tercera flecha golpeó la parte frontal de la ballesta y desvió el mecanismo contra la cubierta. No pudo confirmar si lo había roto, pero el hombre retrocedió y dejó de preparar el siguiente virote. Rin aprovechó para recuperar la cadena y reforzar la protección inmediata de Takashima.<br />
<br />
La persecución todavía duró varios minutos. Hanae guio la Aguja de Mar hacia una zona donde dos corrientes se encontraban alrededor de bancos poco profundos. Conocía el paso; los asaltantes también, aunque sus embarcaciones debían escoger rutas distintas. La barca de remos no podía atravesar el tramo con rapidez sin arriesgar el casco. El velero remendado tenía mejor calado, pero había perdido el ángulo favorable. Poco a poco, la distancia comenzó a crecer.<br />
<br />
El cabecilla gritó algo que el viento deshizo antes de alcanzar a las hermanas. Rei solo distinguió una amenaza contra Kirigakure y una promesa de recuperar el coste de sus pérdidas. No respondió. Una provocación podía animarlo a prolongar una persecución que ya estaba abandonando. Rin tampoco apartó la mirada hasta que ambas embarcaciones quedaron reducidas a figuras lejanas. Incluso entonces mantuvo la cadena preparada durante otra hora.<br />
<br />
Cuando Hanae consideró que podían reducir la velocidad sin permitir que los alcanzaran, comenzó la revisión de daños. La baranda presentaba dos marcas profundas donde habían mordido los garfios. Un virote permanecía clavado en el mástil y otro había atravesado la red superior. La cuerda lanzada con flotadores tendría que ser recuperada o reemplazada, y una de las cajas se había desplazado varios centímetros pese a los amarres. Nada comprometía el casco ni la vela principal. Genzō resumió el estado con un gruñido que Hanae tradujo como una valoración poco favorable sobre la ascendencia de los atacantes.<br />
<br />
Takashima salió de su refugio lentamente. Conservaba el bastón, el bolso y una capa de polvo procedente de las cajas. Lo primero que hizo fue revisar la cerámica. Rei esperaba una queja, pero el mercader se detuvo al descubrir que Genzō se había cortado la palma con una astilla durante el choque. Cerró la bodega sin terminar el inventario y sacó una venda limpia del bolso. Sus conocimientos de defensa quizá no merecían confianza, pero sabía envolver una herida y no intentó presumir mientras lo hacía. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">La red, dos secciones de baranda, una reparación menor en el mástil y probablemente tres cuencos rotos</span>&gt; enumeró Takashima. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Ha sido una mañana cara</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Sigue teniendo el barco, la mercancía y todas las partes del cuerpo con las que salió&gt;</span><br />
<br />
El mercader terminó el nudo de la venda. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Por eso he dicho cara y no ruinosa</span>&gt;<br />
<br />
Rin revisó a Rei sin pedir permiso. Comprobó sus brazos, la ropa cercana al hombro y el costado que había recibido parte del empuje durante el abordaje. No encontró sangre ni una limitación visible. Rei dejó que terminara y después hizo lo mismo con ella, levantándole una muñeca para observar el lugar donde la cadena había tensado el guantelete. Rin intentó retirar la mano antes de tiempo. Rei la sostuvo un segundo adicional. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Si tú puedes comprobar, yo también&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Estoy bien&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Eso estaba comprobando&gt;</span><br />
<br />
No se abrazaron ni pronunciaron cuánto había importado encontrar a la otra todavía en pie. Rin acomodó una correa torcida del equipo de Rei y regresó a la borda. Rei limpió una mancha oscura del Kōketsu de su hermana antes de apartarse. Para ambas, aquellos gestos bastaban. Takashima las observó sin intervenir y terminó por abrir nuevamente la bodega, concediéndoles una privacidad que no necesitaba distancia.<br />
<br />
La calma posterior no duró todo el viaje. Hacia el mediodía, el viento cambió y arrastró nubes densas desde el sureste. Hanae había advertido que el clima empeoraría, pero la persecución les había impedido escoger una ruta más protegida. La superficie comenzó a levantarse en olas cortas y seguidas. La Aguja de Mar soportaba el movimiento, aunque cada inclinación ejercía presión sobre los amarres y golpeaba las cajas entre sí.<br />
<br />
Rin y Rei no intentaron tomar decisiones de navegación que no comprendían. Siguieron las instrucciones de Hanae. Rin descendió a la bodega con Takashima para reforzar la carga; Rei permaneció arriba ayudando a Genzō a recoger objetos sueltos y mantener libres los desagües de cubierta. La lluvia llegó poco después, oblicua y fría, reduciendo el horizonte hasta borrar cualquier posibilidad de comprobar si los perseguidores continuaban detrás.<br />
<br />
En la bodega, una cuerda cedió alrededor de los sacos de sal. Rin atrapó el extremo antes de que se soltara por completo y utilizó la cadena lisa cercana al guantelete para rodear la pila, evitando que los filos tocaran la tela. Takashima se arrastró entre dos cajones y pasó un cabo nuevo por debajo. Trabajaron sin espacio para incorporarse, guiándose por el balanceo. Cada vez que el barco se inclinaba, Rin sostenía el peso mientras el mercader ajustaba el nudo. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Si se moja la sal, pierde valor</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Si se mueve esa caja, usted pierde la cabeza&gt;</span><br />
<br />
Takashima miró el cajón suspendido unos centímetros por encima de su hombro y apretó el nudo con mayor rapidez.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Prioridades entendidas</span>&gt;<br />
<br />
Arriba, Rei vació agua con una cubeta mientras Genzō aseguraba la vela. No encontró nada divertido en la tormenta, aunque intentó una observación cuando Hanae les ordenó reducir todavía más el paño.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Al menos los piratas tendrían que estar muy comprometidos con su mala decisión para seguirnos aquí&gt;</span><br />
<br />
Hanae sostuvo el timón con ambas manos.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Si aparecen ahora, les regalo las algas con tal de que se lleven también esta lluvia</span>&gt;<br />
<br />
Un golpe procedente de la bodega hizo que Rei se volviera. Rin apareció poco después por la escotilla, empapada aunque había pasado los últimos minutos bajo cubierta. Al verla entera, Rei regresó a la cubeta. Su hermana se acercó sin esperar indicaciones y comenzó a retirar agua desde el otro lado. No necesitaban hablar para repartirse el trabajo: una llenaba mientras la otra arrojaba, alternando el esfuerzo al ritmo del barco.<br />
<br />
La tormenta se mantuvo durante casi dos horas. No fue lo bastante violenta para hundir una embarcación en buenas condiciones, pero castigó cada reparación provisional y convirtió la mercancía más barata en un conjunto de pesos peligrosos. Rin sostuvo un poste auxiliar cuando una unión comenzó a moverse. Rei reemplazó a Genzō en la cubeta mientras él reparaba el desagüe bloqueado por fibras de la red. Takashima permaneció abajo, vigilando amarres y avisando antes de que las cajas se desplazaran.<br />
<br />
Cuando la lluvia disminuyó, ninguno celebró. Hanae esperó a que el viento se estabilizara antes de permitirles relajar el esfuerzo. El cielo abrió una franja gris hacia el oeste y la costa del País del Agua volvió a aparecer mucho más cerca de lo que Rei esperaba. La tormenta había desviado ligeramente la ruta, pero también los había empujado con rapidez. Los perseguidores no estaban a la vista.<br />
<br />
Takashima subió con una tablilla húmeda donde había anotado los daños.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Cinco cuencos rotos, un fardo de mechas mojado por una esquina y parte de la sal endurecida. He tenido viajes tranquilos que costaron más</span>&gt; <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Eso significa que dejará de mirar la bodega como si estuviera llena de familiares enfermos&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Los familiares enfermos no pueden venderse con descuento</span>&gt;<br />
<br />
Rin le dirigió una mirada plana. Takashima levantó ambas manos.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Era una comparación comercial, no una propuesta</span>&gt;<br />
<br />
Rei apoyó un hombro contra el mástil.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Empiezo a comprender por qué el informe decía que sabía defenderse. Logra que la gente prefiera alejarse sin necesidad de sacar el bastón&gt;</span><br />
<br />
Por primera vez, Rin permitió que una sonrisa mínima apareciera antes de volver la cara hacia el horizonte. Takashima la vio y decidió no señalarlo. La Aguja de Mar continuó bordeando la costa hasta encontrar una ruta reconocida por Hanae. A partir de allí aumentó el tráfico. Barcos pesqueros con insignias del País del Agua, patrullas lejanas y cargueros mayores redujeron el riesgo de un segundo intento de abordaje.<br />
<br />
Las hermanas no abandonaron la vigilancia. Rei repasó con Takashima todo lo ocurrido desde la salida del almacén. Obtuvo descripciones adicionales de los hombres, estimaciones de la mercancía dañada y la lista de personas que conocían la operación. Rin reconstruyó las posiciones de las dos embarcaciones enemigas y el punto aproximado donde interrumpieron la persecución. La información serviría para advertir a otras rutas, aunque aquella banda no fuera una amenaza importante por sí sola.<br />
<br />
También discutieron la posibilidad de que alguien hubiera informado a los ladrones desde tierra. Takashima descartó a Sadao con una seguridad basada más en años de negocios que en pruebas. Hanae conocía la salida, pero habría tenido pocas razones para preparar un ataque contra su propia embarcación. El funcionario del registro podía haber hablado sin mala intención en una taberna. Los cargadores y trabajadores del puerto vieron la mercancía después. Rei concluyó que no podían acusar a una persona específica, pero sí recomendar que futuras recogidas variaran horarios y evitaran anunciar el destino completo a empleados temporales. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;No parece que lo eligieran por la carga. Eligieron el tamaño del barco, la poca tripulación y una ruta que ya habían atacado antes&gt;</span><br />
<br />
Takashima cerró la libreta.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Entonces contratar escolta fue una buena inversión</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Sí&gt;</span><br />
<br />
Rei miró a Rin.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Podrías permitirle llegar solo a esa conclusión. Le costó todo el viaje&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Ya llegó&gt;</span><br />
<br />
La niebla característica de Kirigakure los recibió antes que el puerto. Hanae encendió por fin la lámpara de proa y realizó las señales necesarias para identificarse. Una patrulla se aproximó, comprobó el nombre de la embarcación y escuchó el resumen del abordaje. Dos agentes escoltaron la Aguja de Mar durante el tramo final mientras otro tomó nota de la descripción del velero remendado y la barca de remos.<br />
<br />
Takashima permaneció de pie cuando cruzaron la entrada del puerto. Su postura intentaba recuperar la dignidad que había perdido escondido entre cajas, aunque la chaqueta mostaza seguía manchada de polvo y agua. Rin no se burló. Había obedecido, ayudado durante la tormenta y evitado convertirse en otra responsabilidad innecesaria. Para un civil con una hoja oculta y demasiada confianza en sus cuentas, aquello era suficiente.<br />
<br />
La descarga se realizó bajo supervisión. Cada caja fue trasladada hasta el depósito de Takashima en la zona comercial. Rin caminó junto al primer carro y Rei permaneció con el mercader en el último, repitiendo la formación utilizada en el País de las Olas. Esta vez nadie los siguió. Los trabajadores de Kirigakure recibieron la lona, los clavos, las mechas, las algas, la sal y la cerámica sin concederles la importancia por la que varias personas habían peleado.<br />
<br />
Takashima abrió el cajón adicional frente a las hermanas. Cinco cuencos se habían roto durante el viaje, tal como había calculado. Separó los fragmentos, examinó las piezas restantes y eligió dos con defectos de esmalte parecidos. Se los ofreció a Rin y Rei.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No forman parte del pago. Son mercancía que habría vendido barata y un recordatorio de que incluso lo barato merece llegar a destino</span>&gt;<br />
<br />
Rei tomó uno y lo giró entre las manos. Una línea azul se interrumpía a mitad del borde, como si el artesano hubiera olvidado terminarla. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Está seguro de que no piensa descontarlo de nuestras raciones&gt;</span> <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Después de verlas comer durante un viaje, regalar cuencos resulta menos costoso que discutir raciones</span>&gt;<br />
<br />
Rin aceptó el suyo tras una breve vacilación. No agradeció con una frase extensa. <br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Cumplió las instrucciones&gt;</span><br />
<br />
Takashima entendió el reconocimiento oculto en aquellas palabras. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Ustedes también</span>&gt;<br />
<br />
El informe final fue entregado esa misma tarde. Rei expuso la ruta, la tentativa de robo en tierra, la descripción de los atacantes y el abordaje durante el regreso. Incluyó la participación de los guardias del País de las Olas, la posible base en la ensenada septentrional y las características de ambas embarcaciones. Rin añadió las posiciones desde las que se produjo la intercepción, el tipo de armas observadas y la ausencia de técnicas que permitieran identificar ninjas entrenados entre los asaltantes.<br />
<br />
No exageraron la amenaza. Se trataba de una banda oportunista, capaz de organizar vigilancia y cerrar rutas contra mercaderes pequeños, pero dispuesta a retirarse cuando el coste superaba la ganancia. Recomendaron compartir la descripción con patrullas marítimas y advertir a embarcaciones de poca tripulación. También dejaron constancia de que el cargamento no ocultaba bienes valiosos ni material ilegal. La misión había sido peligrosa por el viaje y por la vulnerabilidad aparente del barco, no por la importancia de Takashima.<br />
<br />
Cuando abandonaron la oficina, la noche ya cubría buena parte de Kirigakure. Rei llevaba el cuenco bajo un brazo. Rin sostenía el suyo envuelto en la tela que había utilizado para limpiar la cadena. Caminaron juntas hacia la zona residencial sin necesidad de discutir el resultado. Habían llevado al mercader hasta el País de las Olas, protegido la recogida, conservado casi toda la mercancía y regresado con Takashima, Hanae y Genzō a salvo. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;El mío tiene una línea incompleta. Podría decir que representa un viaje interrumpido&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;El viaje terminó&gt;</span> <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Entonces representa una interpretación artística de la ruta&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Está defectuoso&gt;</span><br />
<br />
Rei observó el cuenco durante unos pasos, fingiendo considerar seriamente ambas posibilidades. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;El tuyo también&gt;</span><br />
<br />
Rin acomodó la tela alrededor del suyo para protegerlo mejor. <br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Lo sé&gt;</span><br />
<br />
No lo devolvió ni lo dejó atrás. Rei sonrió al advertirlo, pero tuvo suficiente prudencia para no señalarlo. Continuaron caminando entre la niebla con los cuencos baratos bajo los brazos, la ropa todavía impregnada de sal y las cadenas nuevamente guardadas. La recompensa de la misión no sería memorable y la mercancía probablemente desaparecería en tiendas comunes antes de terminar la semana. Para las hermanas, bastaba con que aquello que se les había confiado hubiera llegado a casa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14985" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Petición de Misión</a><br />
<br />
La solicitud no prometía gloria, secretos militares ni una recompensa capaz de cambiar la vida de nadie. Un mercader llamado Takashima debía viajar desde Kirigakure hasta el País de las Olas, recoger una mercancía de escaso valor y regresar con ella. La administración consideraba improbable que alguien organizara una operación seria para robarle rollos de lona, cajas de clavos, cuencos de cerámica, mechas para lámparas y paquetes de algas secas. Sin embargo, la distancia bastaba para sacarlo de la protección directa de la aldea, y en el mar hasta una carga barata podía parecer valiosa para quien no tuviera nada. Rin y Rei aceptaron la misión sin discutir su rango. La primera leyó dos veces la ruta señalada; la segunda se detuvo más en el nombre del cliente y en la nota escrita junto a él: «Tiene conocimientos básicos de defensa, pero no debe confundirse eso con competencia para combatir».<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Eso parece una advertencia redactada después de conocerlo&gt;</span><br />
<br />
Rin dobló el documento por la mitad y se lo guardó antes de ponerse en marcha.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Significa que no debemos dejarlo intentarlo&gt;</span><br />
<br />
La respuesta acompañó sus primeros pasos hacia el puerto, tan seca como práctica. Rei caminó a su lado, imaginando ya a un hombre que blandía una balanza como arma mientras defendía sus mercancías. No consiguió arrancarle a su hermana ninguna especulación adicional. Para Rin, la misión se reducía a tres objetivos: llevar al mercader hasta el País de las Olas, protegerlo mientras recogía la carga y devolverlo a Kirigakure. Todo lo demás eran circunstancias que tendrían que ordenar cuando aparecieran.<br />
<br />
Takashima las esperaba junto a una embarcación de casco ancho y vela única llamada Aguja de Mar. Era un hombre próximo a los cincuenta años, de espalda ligeramente encorvada y barba recortada con un cuidado que su ropa de viaje no compartía. Llevaba una chaqueta impermeable color mostaza, un bolso cruzado sobre el pecho y un bastón corto cuyo mango ocultaba, según explicó antes incluso de saludarlas, una hoja estrecha. No parecía avergonzado por necesitar escolta. Parecía molesto por tener que incluirla dentro de sus gastos. A su lado, tres fardos vacíos, una docena de cajas de embalaje y varios rollos de cuerda aguardaban la mercancía que todavía se encontraba al otro lado del mar.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Dos kunoichi. Bien. Me dijeron que mandarían a alguien capaz, pero no especificaron cuántas raciones tendría que añadir al presupuesto</span>&gt;<br />
<br />
Rei observó primero al hombre y después las cajas vacías.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Puede descontarlas de lo que habría perdido viajando solo&gt;</span><br />
<br />
Takashima abrió la boca, hizo un cálculo silencioso y la cerró sin ofrecer una réplica inmediata. Rin aprovechó el intervalo para rodear la embarcación. Revisó el amarre, la altura de la borda, el acceso a la pequeña bodega y los objetos que podrían entorpecer un combate sobre cubierta. No sabía navegar y no fingía lo contrario, pero sí reconocía un espacio donde alguien podía ocultarse, una cuerda capaz de inmovilizar un tobillo o una caja mal asegurada que se convertiría en proyectil con el primer movimiento brusco.<br />
<br />
La capitana de la Aguja de Mar se presentó como Hanae. Era una mujer baja, de brazos endurecidos por años de maniobrar cabos y una voz que parecía haber aprendido a atravesar tormentas antes que conversaciones. Su único tripulante era Genzō, un marinero anciano que respondía a cualquier instrucción con un gruñido distinto y que, según ella, podía distinguir seis significados en cada uno. Hanae no mostró entusiasmo ante la presencia de shinobi en su cubierta, aunque tampoco desconfianza. Les señaló dónde podían sentarse, dónde no debían estorbar y cuál era la única cubeta que nadie debía confundir con un asiento.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">En mi barco mando yo mientras el problema sea el mar. Si el problema lleva cuchillo, pasa a ser de ustedes</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Un reparto bastante razonable&gt;</span><br />
<br />
Rei inclinó la cabeza hacia Takashima.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Y qué hará él si el problema lleva un libro de cuentas&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Cobrarle intereses</span>&gt; respondió el mercader, y aquella fue la primera frase suya que consiguió que Rei sonriera sin provocarlo deliberadamente.<br />
<br />
Antes de zarpar, las hermanas establecieron con Takashima reglas sencillas. Permanecería donde alguna de ellas pudiera verlo. No abandonaría la embarcación en el País de las Olas sin avisar. Si Rin le ordenaba agacharse, lo haría antes de preguntar por qué; si Rei le pedía información, respondería completa y no solo con la parte que considerara conveniente para el negocio. Takashima intentó explicar que sabía defenderse y tocó el mango de su bastón. Rin sostuvo su mirada el tiempo suficiente para que retirara la mano sin desenvainarlo. No necesitó discutir la utilidad de una hoja oculta contra piratas o ninjas.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Úsela solamente si llegamos a fallar&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Eso no suena especialmente tranquilizador</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Debería tranquilizarlo que ella no planea fallar&gt;</span><br />
<br />
La Aguja de Mar abandonó el puerto con la marea favorable. Kirigakure se desdibujó tras la neblina hasta convertirse en una franja oscura, interrumpida por las siluetas de torres y embarcaciones mayores. Rin permaneció cerca de proa, con un pie adelantado y el cuerpo preparado para compensar el balanceo. No le gustaba que el suelo decidiera moverse por cuenta propia, pero adaptó la postura sin quejarse. Rei se instaló cerca de Takashima, no por comodidad, sino porque aquel era el momento más sencillo para averiguar si el mercader había omitido algún detalle capaz de transformar una misión ordinaria en otra cosa.<br />
<br />
El interrogatorio comenzó como una conversación. Rei le preguntó cuánto tiempo llevaba comerciando con el País de las Olas, quién preparaba la mercancía, quién conocía la fecha de recogida y por qué había solicitado escolta aquella vez si ya había completado antes el trayecto. Takashima respondió mientras revisaba tres copias del mismo inventario. Llevaba once años comprando excedentes a pequeños talleres y cooperativas; la carga la preparaba un almacenista llamado Sadao; conocían la fecha él, Sadao, Hanae y el funcionario que registró la salida. Había pedido protección porque dos mercaderes regresaron recientemente con historias sobre robos cerca de las rutas secundarias. Uno perdió arroz y herramientas. Al otro solo le quitaron combustible, botas y una campana de bronce.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No atacan por lo que vale mucho. Atacan por lo que pueden vender antes de que alguien lo reconozca</span>&gt;<br />
<br />
Rei dejó de sonreír. Aquello convertía una carga modesta en una presa razonable.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Alguno viajaba en esta embarcación&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No. Pero ambos utilizaron barcos pequeños, con poca tripulación y rutas parecidas</span>&gt;<br />
<br />
Desde proa, Rin escuchó sin volverse. Sus ojos continuaron recorriendo el horizonte, las olas y las zonas donde la niebla reducía la visibilidad. El peligro ya no dependía de que alguien conociera específicamente a Takashima. Bastaba con que la Aguja de Mar pareciera fácil de abordar. La presencia de dos kunoichi podía disuadir a observadores cuidadosos, pero no a quienes las descubrieran demasiado tarde ni a quienes confundieran juventud con falta de experiencia. Rin acomodó discretamente el Kōketsu sobre su mano y comprobó la salida de la cadena con el pulgar.<br />
<br />
Durante las primeras horas no encontraron más que barcos pesqueros, boyas de señalización y aves que acompañaban la estela esperando desperdicios. Rei aprovechó la calma para revisar con Takashima el plan en tierra. El almacén se encontraba a poca distancia del muelle principal de una población costera del País de las Olas. Hanae permanecería en el barco junto con Genzō. Rin y Rei escoltarían al mercader hasta el depósito, comprobarían el lugar y acompañarían el traslado de la carga. Takashima esperaba completar el intercambio antes del anochecer y emprender el regreso con la primera marea de la mañana.<br />
<br />
Rin señaló el mapa extendido sobre una caja.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Esta calle es estrecha&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Es la ruta más corta</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;También la más fácil de cerrar&gt;</span><br />
<br />
Rei estudió los edificios dibujados alrededor.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Usaremos la avenida del mercado a la ida. Si alguien quiere saber adónde vamos, lo descubrirá de todos modos cuando carguemos medio almacén. A la vuelta alternaremos los carros y no entraremos juntos en un callejón&gt;</span><br />
<br />
Takashima calculó la diferencia de distancia utilizando el borde de una moneda.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">La avenida añade once minutos si hay tránsito</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Añade once minutos vivos&gt;</span><br />
<br />
El mercader guardó la moneda.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Anotaré que la ruta segura tiene un coste de once minutos</span>&gt;<br />
<br />
Rei miró a su hermana de reojo.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Le agradas&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;No&gt;</span><br />
<br />
La respuesta fue tan inmediata que Takashima soltó una breve risa antes de fingir que había tosido. El sonido alivió parte de la rigidez del viaje, pero Rin no relajó la vigilancia. Cerca del mediodía divisó una vela baja que se mantenía a distancia, demasiado pequeña para ser un carguero y demasiado constante para un pescador concentrado en sus redes. La señaló sin levantar la voz. Rei siguió la dirección y distinguió una embarcación angosta con tres figuras. No se acercaba, aunque corregía el rumbo cada vez que Hanae lo hacía.<br />
<br />
Hanae comprobó el viento y ordenó a Genzō ajustar la vela. La Aguja de Mar cambió ligeramente hacia una zona de corrientes más rápidas. El barco distante imitó parte de la maniobra, pero no toda. Durante veinte minutos permaneció visible entre bancos de niebla; después viró hacia el este y desapareció. Takashima intentó convencerse de que solo eran pescadores. Rei no le respondió con una acusación que todavía no podía demostrar. Memorizó el color remendado de la vela, el perfil elevado de la proa y el ritmo irregular de uno de los remos.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Quizá pescaban&gt;</span> dijo finalmente, manteniendo la vista en el lugar vacío.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Y quizá les interesó demasiado saber hacia dónde viajábamos. No cambiaremos el plan por una sospecha, pero tampoco la olvidaremos&gt;</span><br />
<br />
Rin permaneció en proa hasta que la costa del País de las Olas comenzó a definirse. Sus hombros solo perdieron parte de la tensión cuando aparecieron edificios, muelles y suficientes embarcaciones para dificultar que un perseguidor eligiera un acercamiento limpio. No confundía población con seguridad. Un puerto ofrecía testigos, pero también escondites, rutas de huida y cientos de rostros imposibles de recordar. Al aproximarse al embarcadero asignado, localizó tres accesos a la zona, dos tejados adecuados para vigilar y un cobertizo cuya puerta entreabierta no permitía comprobar el interior.<br />
<br />
Hanae atracó sin incidentes. Genzō aseguró los cabos mientras Takashima ajustaba el bolso contra su pecho y comprobaba por tercera vez que llevaba los documentos de compra. Rin descendió primero. Revisó el espacio inmediato, miró debajo de la pasarela y esperó a que Rei alcanzara el muelle antes de permitir que el mercader bajara entre ambas. Nadie intentó acercarse. Los trabajadores continuaron descargando pescado, madera y sacos; algunos observaron los guanteletes de las hermanas, pero apartaron la mirada en cuanto Rin los sorprendió haciéndolo.<br />
<br />
El camino por la avenida del mercado resultó más lento de lo que Takashima había calculado. Carretillas, vendedores y grupos de marineros ocupaban cada espacio disponible. Rei caminó junto al mercader y aprovechó el movimiento para conversar con él sin que pareciera un interrogatorio continuado. Rin se mantuvo un paso por delante, alterando la dirección antes de que la multitud pudiera separar al grupo. Cuando alguien chocaba con Takashima, Rei comprobaba inmediatamente sus manos y el cierre del bolso. Dos veces descubrió dedos demasiado próximos a los bolsillos del mercader; ambas bastaron con una mirada y una sonrisa que no alcanzaba sus ojos.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">¿Siempre sospechan de todo el mundo</span>&gt; preguntó Takashima después de que un muchacho se alejara apresuradamente.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;No. A veces sospechamos dos veces de la misma persona&gt;</span><br />
<br />
Rin se detuvo al llegar a una intersección. Un carro bloqueaba parcialmente la calle prevista y obligaba a los peatones a pasar junto a una pared sin ventanas. Examinó las ruedas, la carga cubierta y al conductor que discutía con un comerciante. Podía tratarse de un accidente común. También podía conducirlos hacia un espacio donde la movilidad de sus cadenas quedaría reducida. Indicó otra dirección sin ofrecer explicaciones. Takashima observó el desvío y luego el carro, pero esta vez no calculó los minutos en voz alta.<br />
<br />
El almacén de Sadao ocupaba una construcción de madera oscura cerca de los canales interiores. Su fachada mostraba años de sal, lluvia y reparaciones realizadas con materiales distintos. Sadao era un hombre ancho, de manos teñidas por barniz y una ceja dividida por una cicatriz vieja. Recibió a Takashima con la familiaridad de quien llevaba demasiado tiempo esperando el pago. Su manera de hablar consistía en colocar una queja antes y otra después de cada dato útil. Según él, los cuencos estaban perfectamente embalados pese a que los artesanos no sabían apilar, la lona estaba seca pese a que el techo goteaba y los clavos eran excelentes pese a que el herrero pretendía cobrar como si cada uno llevara su firma.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Y ustedes deben ser la razón por la que este hombre cree que ahora merece llegar entero a todas partes</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Solo hasta Kirigakure. Después tendrá que contratar la siguiente garantía&gt;</span><br />
<br />
Mientras Rei acompañaba el intercambio, Rin recorrió el interior sin alejarse de su hermana. Las mercancías estaban distribuidas en estantes altos y plataformas elevadas para protegerlas de la humedad. Había una salida trasera cerrada con una barra, dos ventanas pequeñas y un altillo con suficiente espacio para ocultar a una persona. Rin pidió permiso para revisarlo. Sadao respondió con una protesta sobre la confianza comercial, pero terminó indicándole la escalera. No encontró a nadie arriba, solo redes viejas, cajas vacías y huellas de roedores.<br />
<br />
El inventario coincidió casi por completo. Había doce rollos de lona basta, seis cajas de clavos y bisagras, ocho cajones de cuencos baratos, cuatro fardos de mechas, tres sacos de sal impura para curtir cuero y cinco paquetes grandes de algas secas. La diferencia era un cajón adicional que Sadao había incluido sin cobrar. Contenía piezas de cerámica con defectos de esmalte y pequeñas grietas, todavía útiles para tabernas que no exigieran uniformidad. Takashima recibió el regalo con el entusiasmo que otro hombre habría reservado para una joya.<br />
<br />
Rei no permitió que lo cargaran sin abrirlo. Retiró parte de la paja protectora, levantó varios cuencos y revisó el fondo. No encontró armas, mensajes ni un doble compartimento. Sadao siguió cada movimiento con creciente impaciencia.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Si alguien quisiera contrabandear algo, escogería una caja que no sonara como una cocina cayéndose por las escaleras</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Eso diría alguien que confía demasiado en los contrabandistas&gt;</span><br />
<br />
Rin regresó del altillo y observó el contenido.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Está limpio&gt;</span><br />
<br />
Takashima cerró el cajón con satisfacción.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Entonces son diecisiete piezas aprovechables, nueve reparables y cuatro que puedo vender como platos para macetas</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Ha calculado eso muy rápido&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">La supervivencia de un mercader depende de reconocer cuándo una grieta es un defecto y cuándo puede llamarse decoración</span>&gt;<br />
<br />
La carga no podía trasladarse en un solo viaje sin concentrarla demasiado. Sadao proporcionó dos carros de mano y a cuatro ayudantes. Rin dividió el grupo. El primer carro llevaría la lona, las mechas y parte de la cerámica; el segundo, las piezas metálicas, la sal, las algas y el cajón adicional. Takashima quiso acompañar el carro más valioso hasta que Rei le recordó que ninguno era particularmente valioso. Finalmente caminó entre ambos, donde las hermanas podían protegerlo sin abandonar por completo la mercancía.<br />
<br />
Antes de salir, Rei preguntó a Sadao si alguien se había interesado por aquel pedido. El almacenista negó haber hablado de él, aunque después recordó a dos hombres que visitaron el depósito la tarde anterior buscando trabajo como cargadores. No los contrató porque uno olía a licor y el otro preguntó cuánto tardaría una embarcación cargada en abandonar el puerto con marea baja. Sadao consideró la pregunta una prueba de estupidez. Rei la consideró una forma poco hábil de reconocimiento. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Eran flacos, ropa de pescador y botas que no habían pisado un barco en semanas</span>&gt; añadió Sadao.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Uno tenía una cuerda roja alrededor de la muñeca. El otro había perdido la punta de la oreja izquierda</span>&gt;<br />
<br />
Rei repitió los detalles para fijarlos. Rin comprobó la calle desde la puerta. No vio ninguno de los rasgos descritos, pero localizó a una mujer apoyada contra un puesto cerrado que había pasado antes frente al almacén. Su ropa era distinta y su posición podía ser casual. Cuando Rin sostuvo su mirada, la mujer se alejó sin prisa y dobló la esquina. No bastaba para detenerla. Bastaba para elegir una ruta diferente.<br />
<br />
El primer traslado atravesó una calle paralela a la avenida. Rin avanzó por delante del carro inicial y Rei permaneció junto a Takashima, que empujaba el segundo con ayuda de dos trabajadores. Cada cruce fue revisado antes de exponer la carga. No hubo ataques. Un grupo de niños siguió durante unos metros el sonido de la cerámica, esperando quizá que algo se rompiera; una anciana intentó comprar un rollo de lona directamente desde el carro; un perro se interesó demasiado por las algas secas. La normalidad no tranquilizó a Rin, pero permitió que la primera mitad llegara al muelle sin incidentes.<br />
<br />
Hanae organizó la bodega con Genzō. Distribuyó el peso, colocó la cerámica lejos de las zonas más húmedas y rechazó dos veces las sugerencias de Takashima. Rei observó el barco contiguo mientras fingía ayudar con una cuerda. La vela remendada que habían visto en el mar no estaba entre las embarcaciones atracadas, aunque encontró un hilo rojo atado a una argolla del muelle. Podía pertenecer a cualquier red. Lo retiró y se lo mostró a Rin sin hacer una afirmación que no podían sostener. <br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Nos observan o quieren que pensemos que lo hacen&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;En ambos casos prefiero que crean que lo hemos notado&gt;</span><br />
<br />
Rei ató el hilo rojo alrededor de un poste visible, acompañado por un nudo distinto. No era una amenaza formal ni un código real, solo una respuesta: alguien había encontrado la marca y decidido no ignorarla. Takashima preguntó qué significaba. Rei le dijo que significaba que debían terminar antes de que la marea cambiara. Esa explicación bastó para hacerlo caminar más rápido durante el segundo traslado.<br />
<br />
La ruta de regreso al almacén permaneció despejada, pero la calle próxima a los canales había cambiado. El carro averiado ya no estaba. En su lugar, dos hombres descargaban barriles cerca de la intersección. Uno llevaba la oreja izquierda cubierta por un pañuelo pese al calor. Rin no redujo el paso ni miró directamente hacia él después de identificarlo. Tocó dos veces el costado de su Kōketsu, señal convenida para advertir a Rei sin alertar a Takashima. Rei continuó hablando sobre el inventario mientras observaba reflejos en las ventanas y charcos.<br />
<br />
El hombre del pañuelo no los siguió. Otro sí. Una figura con sombrero de paja abandonó un puesto pocos segundos después de que las hermanas pasaran y mantuvo veinte pasos de distancia. Rei permitió que continuara hasta una zona concurrida. Luego se detuvo frente a una tienda de telas, obligando a Takashima a fingir interés por una muestra. Rin cruzó la calle, rodeó un grupo de compradores y reapareció detrás del perseguidor. El hombre la descubrió demasiado tarde. No estaba armado de forma visible y todavía no había cometido nada que justificara detenerlo.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Deja de seguirnos&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Voy hacia el puerto</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Entonces llega primero&gt;</span><br />
<br />
Rin se apartó lo suficiente para ofrecerle paso. El hombre miró hacia adelante, hacia Rei y Takashima, y después nuevamente a Rin. Eligió una calle lateral. Ella no lo persiguió; volver junto al protegido era más importante que obtener respuestas de un observador menor. Cuando alcanzó a su hermana, Rei no le preguntó qué había dicho. La dirección tomada por el desconocido y el hecho de que ya no estuviera detrás respondían lo necesario.<br />
<br />
El segundo lote estaba preparado cuando regresaron al almacén. Sadao había añadido una cubierta impermeable y colocado las cajas metálicas en el fondo del carro para que su peso estabilizara los fardos. También había reunido a los ayudantes cerca de la entrada, preocupado ahora que Rei le explicó la presencia del hombre descrito. Sus protestas se redujeron hasta desaparecer. Cerró la salida trasera, ordenó al trabajador más joven permanecer dentro y tomó un mazo de carpintero que, por la forma en que lo sostenía, no utilizaba únicamente para clavar tablas.<br />
<br />
Rei le pidió que no saliera con ellos.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Si buscan la carga, tener un quinto hombre alrededor del carro no impedirá que lo intenten. Si buscan información, usted puede averiguar después quién pregunta por el fracaso&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">¿Y si no fracasan</span>&gt;<br />
<br />
Rin comprobó el cierre de una caja.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Fracasarán&gt;</span><br />
<br />
Sadao miró el guantelete, la cadena oculta bajo la palma y la expresión de Rin.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Entonces intentaré recordar qué parte de mi negocio depende de no preguntar cómo</span>&gt;<br />
<br />
La segunda salida se realizó por parejas separadas. Dos ayudantes partieron primero con un carro vacío hacia la avenida, ofreciendo un movimiento fácil de detectar. Cinco minutos después, Rin, Rei, Takashima y los otros dos trabajadores salieron con la carga por una puerta lateral. No era una maniobra compleja, pero obligaba a cualquier observador a decidir con información incompleta. Rei caminó esta vez delante del mercader, atenta a quienes pudieran reconocer demasiado pronto el contenido. Rin cerró la formación y vigiló los cruces que quedaban atrás.<br />
<br />
El engaño funcionó durante la mitad del recorrido. Cerca de un pequeño puente de piedra, un silbido atravesó la calle. Dos hombres aparecieron desde un pasaje detrás del grupo, mientras otros tres abandonaban un cobertizo frente a Rei. No vestían uniformes ni portaban protecciones adecuadas. Llevaban cuchillos de trabajo, garrotes cortos y la seguridad prestada por superar en número a unos cargadores. El hombre del pañuelo estaba entre ellos. La punta faltante de su oreja confirmó la descripción de Sadao.<br />
<br />
Takashima llevó la mano hacia su bastón. Rin ya se encontraba a su lado cuando sus dedos tocaron el mango. Sujetó la muñeca del mercader y la descendió sin apartar la vista de los adversarios.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Todavía no hemos fallado&gt;</span> La frase bastó para que Takashima soltara el arma oculta. Rei indicó a los trabajadores que dejaran el carro sin volcarlo y se colocaran contra la pared, detrás del mercader. Ninguno discutió.<br />
<br />
El hombre de la oreja herida levantó ambas manos, aunque conservó un cuchillo entre los dedos de la derecha.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No buscamos sangre. Dejen las cajas y sigan caminando. Las mercancías están aseguradas, ¿no</span>&gt;<br />
<br />
Takashima hizo un ruido indignado. Rei se interpuso antes de que respondiera.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;La cerámica defectuosa no está asegurada. Si la quiere, puede comprársela. Él aceptará casi cualquier oferta que le permita llamarla venta&gt;</span> <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No estamos negociando</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Entonces ha escogido una manera extraña de empezar diciendo lo que quiere y cuánto daño pretende evitar&gt;</span><br />
<br />
Mientras Rei mantenía la conversación, Rin contó distancias. Dos atacantes detrás, tres delante, un puente a la derecha y agua poco profunda debajo. Ninguno mostraba una bandana ninja. El más próximo sostenía el garrote demasiado alto, exponiendo las piernas; otro miraba repetidamente al hombre de la oreja, esperando una orden. No eran combatientes disciplinados. Seguían siendo suficientes para herir a los trabajadores o alcanzar a Takashima si las hermanas se alejaban demasiado.<br />
<br />
Rei vio cambiar el peso del cabecilla antes de que bajara la mano.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Rin&gt;</span><br />
<br />
No necesitó añadir nada. Su hermana giró hacia los dos hombres de atrás al mismo tiempo que la cadena del Kōketsu salió bajo su palma. El tramo cubierto de filos cruzó la distancia a baja altura, buscando envolver las piernas del primero sin dirigirse a una zona vital. El hombre intentó saltar, pero el espacio estrecho y la sorpresa redujeron su movimiento. La cadena rodeó un tobillo; Rin tiró y lo derribó antes de que alcanzara al trabajador más cercano.<br />
<br />
Rei lanzó dos senbon hacia el brazo armado del cabecilla. Una rozó la manga; la otra se clavó cerca del hombro y le hizo perder firmeza en la mano. No esperó para comprobar cuánto dolor había causado. Se desplazó lateralmente, manteniéndose entre los tres hombres y Takashima, y levantó el Kōketsu cuando el atacante del garrote descargó un golpe. El metal chocó contra las garras del guantelete. Rei desvió el arma hacia la pared y respondió con el hombro, empujándolo fuera de la línea que conducía al mercader.<br />
<br />
Rin recuperó parte de la cadena mientras el segundo hombre de la retaguardia trataba de rodearla. En lugar de perseguirlo, soltó tensión y permitió que el tramo tendido sobre el suelo ocupara el camino que pretendía usar. El atacante redujo el paso para no pisar los filos. Ese instante permitió que Rin se acercara y golpeara con el antebrazo su muñeca. El cuchillo cayó. Ella lo apartó de una patada y volvió inmediatamente hacia su hermana, sin dedicar un segundo ataque a quien ya había perdido el arma.<br />
<br />
Los ayudantes permanecieron contra la pared. Takashima se había agachado junto al carro, obedeciendo por fin sin que nadie tuviera que recordárselo. El tercer hombre del frente intentó alcanzarlo desde el lado del puente. Rei lanzó el extremo libre de la cadena en su dirección, no para cortarlo, sino para obligarlo a detenerse ante la barrera de estrellas metálicas. Cuando el hombre retrocedió, Rin recogió el movimiento desde el otro extremo y cerró el espacio entre ambas. La coordinación transformó la cadena en una frontera móvil que ningún atacante podía cruzar sin exponerse.<br />
<br />
El cabecilla arrancó la senbon de su manga y ordenó retirarse. Su autoridad duró hasta que comprobó que el primero seguía en el suelo y que los otros dos habían perdido sus armas. Abandonó el cuchillo para correr más rápido. Rei pudo perseguirlo, pero miró a Takashima, a los trabajadores y a las cajas. Dejar la escolta para capturar a un ladrón que huía habría convertido una victoria sencilla en una oportunidad para cualquiera que siguiera oculto. Permitió que escapara con uno de sus hombres. Rin hizo lo mismo con el atacante desarmado cuando este se arrastró fuera del alcance de la cadena.<br />
<br />
Quedó uno, el hombre cuyo tobillo seguía sujeto. Rin mantuvo la tensión suficiente para impedir que se levantara sin aumentar los cortes. Rei se agachó a varios pasos y observó su ropa, sus manos y la cuerda roja alrededor de su muñeca.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;La embarcación con la vela remendada. ¿Era de ustedes&gt;</span><br />
<br />
El hombre negó demasiado rápido.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No sé de qué hablas</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Entonces no sabrá quién la espera fuera del puerto ni por qué dos pescadores sin redes preguntan por la marea de salida&gt;</span><br />
<br />
La mirada del capturado se desvió hacia Takashima antes de regresar a Rei. Fue suficiente. No necesitaba una confesión completa para confirmar la relación. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Gracias&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No dije nada</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Dijiste suficiente&gt;</span><br />
<br />
Unos guardias del puerto llegaron atraídos por el ruido y se hicieron cargo del capturado. Los trabajadores reconocieron a uno de los asaltantes como cargador ocasional de la zona, lo que permitió ofrecer nombres y lugares donde buscar a los demás. Rei entregó una explicación breve, describió al cabecilla y mencionó la embarcación sospechosa. No reclamó que los guardias cerraran todo el puerto por una tentativa contra mercancía barata; solicitó que vigilaran la salida y notificaran si veían una vela baja con parches oscuros. El oficial aceptó con la gravedad de quien sabía que los pequeños robos se convertían en costumbre cuando nadie los detenía.<br />
<br />
Takashima revisó cada caja antes de permitir que reanudaran la marcha. Una esquina del cajón de cuencos se había golpeado contra el carro, pero el contenido permanecía entero. El mercader anotó la marca en su libreta. Rei lo observó escribir.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Va a cobrársela a los bandidos si los encuentran&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Voy a descontarla del precio de las piezas decoradas. Ya tienen una historia</span>&gt;<br />
<br />
Rin limpió la cadena con un trozo de tela que uno de los trabajadores le ofreció.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Nos están esperando en el mar&gt;</span><br />
<br />
La frase eliminó la satisfacción de Takashima.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Podríamos quedarnos otra noche</span>&gt;<br />
<br />
Rei negó mientras contemplaba el cielo.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Ellos también. Además, ahora saben que estamos avisadas. Cambiaremos la hora, la salida y el aspecto de la carga visible. Si esperan una presa fácil, tendremos la ventaja de que siguen equivocados&gt;</span><br />
<br />
Completar el traslado tomó menos tiempo del previsto. En la Aguja de Mar, Hanae recibió el relato sin sorpresa. Había visto hombres como aquellos en muchos puertos: ladrones que llamaban pesca a cualquier cosa atrapada lejos de un guardia. Inspeccionó los amarres de la carga, ordenó cubrir los fardos con redes viejas y trasladó las cajas más reconocibles bajo cubierta. Desde fuera, el barco parecía transportar aparejos usados y sacos sin identificar. Takashima protestó cuando una red húmeda rozó su lona. Hanae le recordó que la humedad era menos cara que un abordaje.<br />
<br />
El plan inicial consistía en zarpar al amanecer. Hanae propuso salir durante la última parte de la noche, aprovechando una marea suficiente y la confusión de barcos que regresaban o partían antes del mercado. No encenderían la lámpara de popa hasta abandonar los canales interiores. Genzō preparó cabos adicionales y distribuyó dos garfios largos que servían para apartar obstáculos. Rin revisó la cubierta con él y eligió posiciones desde las cuales sus cadenas no cortarían la vela ni las líneas principales. Rei regresó brevemente al muelle para consultar con los guardias.<br />
<br />
El oficial informó que no habían localizado la embarcación remendada entre los amarres registrados. Un pescador aseguró haberla visto entrar en una ensenada al norte antes del atardecer. Era un lugar adecuado para esperar sin pagar atraque y salir detrás de cualquier barco que abandonara el puerto. Rei agradeció la información y adquirió en un puesto cercano dos pequeñas lámparas de aceite. No pretendía iluminar más; pretendía decidir desde dónde creerían otros que viajaba la Aguja de Mar.<br />
<br />
Durante las horas restantes descansaron por turnos. Takashima intentó dormir junto a la bodega y se despertó cada vez que la cerámica producía un sonido. Rin permaneció la primera guardia en cubierta. Rei se sentó cerca de ella cuando llegó el momento de relevarla, aunque ninguna se movió de inmediato. El puerto nocturno mezclaba conversaciones lejanas, agua contra pilotes y madera crujiendo. Entre todos aquellos sonidos resultaba difícil distinguir una aproximación deliberada. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;No era necesario decirle a Sadao que fracasarían&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Fracasaron&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Podrían haber sido más competentes&gt;</span><br />
<br />
Rin miró a su hermana.<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Entonces habría sido necesario decirlo&gt;</span><br />
<br />
Rei dejó escapar una risa baja, breve para no despertar al mercader. La seguridad absoluta de Rin no procedía de creer que nada podía salir mal. Rei la conocía demasiado bien para confundirla con arrogancia. Su hermana pronunciaba algunas decisiones como hechos porque necesitaba construir alrededor de ellas el espacio donde ambas sobrevivirían. Si el enemigo era más competente, cambiarían la forma de detenerlo. La posibilidad de abandonarse mutuamente no entraba en el cálculo.<br />
<br />
Zarparon cuando el cielo apenas comenzaba a perder oscuridad. Genzō soltó los amarres sin encender luces. Hanae condujo la Aguja de Mar entre embarcaciones ancladas utilizando la corriente y órdenes murmuradas. Rei colocó una de las lámparas compradas dentro de un bote pesquero abandonado junto al extremo del muelle, con permiso del guardia. La luz descendió lentamente por un canal secundario atada a una tabla, imitando durante unos minutos la posición de una popa pequeña. Si alguien observaba desde la ensenada, tendría que escoger qué movimiento seguir.<br />
<br />
Rin se mantuvo cerca de Takashima hasta que dejaron atrás las últimas construcciones. El mercader obedeció la instrucción de permanecer bajo la borda, aunque asomaba la cabeza cada pocos minutos para comprobar la costa. Rei vigiló la ensenada del norte. No distinguió velas al principio. Cuando la Aguja de Mar alcanzó aguas abiertas, una sombra abandonó finalmente la protección de las rocas. Era demasiado lejana para identificar las figuras, pero el perfil elevado de la proa coincidía con el barco del viaje de ida.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Eligieron la luz equivocada y aun así nos encontraron&gt;</span><br />
<br />
Hanae no miró atrás.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Entonces conocen estas corrientes mejor de lo que esperaba o tienen a alguien informándoles desde tierra</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;¿Puede dejarlos atrás&gt;</span><br />
<br />
La capitana evaluó el viento, el peso de la carga y la vela distante.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Vacía, sí. Cargada, no sin romper algo que Takashima quiere vender</span>&gt;<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Prefiero venderlo</span>&gt; respondió el mercader desde el suelo.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Entonces tendremos que convencerlos de que perseguirnos cuesta más que la mercancía&gt;</span><br />
<br />
Durante la primera hora, la embarcación enemiga mantuvo la distancia. No navegaba directamente detrás, sino en una ruta paralela que podía justificarse como coincidencia. Rei contó cuatro siluetas, quizá cinco cuando la vela cambiaba de posición. Ninguna exhibía banderas. Rin observó el agua al lado opuesto y descubrió una segunda barca más baja, impulsada por remos, que había permanecido oculta entre las sombras costeras. El primer barco no pretendía alcanzarlos por sí solo. Los estaba obligando a conservar un rumbo predecible.<br />
<br />
Rin señaló la segunda amenaza. Hanae maldijo sin levantar la voz y giró el timón para ganar espacio antes de que ambas embarcaciones cerraran el ángulo. La Aguja de Mar respondió con lentitud debido a la carga. Genzō reajustó la vela. Takashima comenzó a preguntar qué debía hacer, pero se detuvo cuando Rin lo miró. Se trasladó hasta el hueco entre dos pilas de cajas, se arrodilló y cubrió la cabeza con los brazos. Había aprendido al menos una parte útil del viaje.<br />
<br />
La barca de remos aceleró. Tres hombres remaban y otros dos esperaban en proa con ganchos. No llevaban protecciones uniformes; uno vestía la misma chaqueta oscura del cabecilla que escapó en tierra. La distancia se redujo hasta que Rei pudo distinguir la punta incompleta de su oreja. Había abandonado a un compañero ante los guardias y regresado con más hombres. Su insistencia ya no correspondía al valor de la carga. Correspondía al orgullo de no aceptar el primer fracaso. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;El de la oreja sigue llevando las cuentas&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Se equivocó otra vez&gt;</span><br />
<br />
El primer garfio voló hacia la borda. Rin disparó la cadena del Kōketsu y golpeó la cuerda en pleno recorrido, desviando el metal antes de que se aferrara. El segundo alcanzó una baranda cercana a popa. Genzō intentó cortarlo con un hacha pequeña, pero dos hombres tiraron desde la barca y acercaron ambas embarcaciones. Rei sujetó la cuerda con el guantelete, protegida del roce, y en lugar de soltarla tiró hacia un costado. El cambio repentino alteró el ángulo del gancho y lo arrancó de la madera antes de que aseguraran otro punto.<br />
<br />
La barca chocó lateralmente contra la Aguja de Mar. Uno de los asaltantes saltó sobre cubierta y otro lo siguió. Rin se colocó entre ellos y el centro del barco. No buscó intercambiar golpes prolongados sobre un suelo que se movía. Extendió la cadena a la altura de las rodillas y avanzó, obligándolos a escoger entre retroceder hacia la borda o saltar el tramo cubierto de filos. El primero levantó un garrote para golpearla. Rin recogió la cadena, bloqueó con el Kōketsu y respondió con un empuje seco al pecho.<br />
<br />
El hombre perdió el equilibrio y cayó sentado contra la baranda. Antes de que pudiera levantarse, Rin pasó la cadena alrededor de su brazo armado y tiró hasta inmovilizarlo contra la madera. El segundo atacante trató de aprovechar que ella tenía ocupada una mano. Rei apareció por su costado y lanzó un chakram a baja altura. El aro metálico no buscó atravesarlo; golpeó la tabla delante de su pie y lo obligó a cambiar el apoyo. Rei cerró la distancia durante aquella vacilación y descargó el borde reforzado del antebrazo contra su muñeca.<br />
<br />
Un tercer garfio se aferró a la cubierta desde la barca. El cabecilla comenzó a trepar utilizando la cuerda. Rei recuperó su chakram y observó la tensión del cabo, no al hombre. Podía cortarlo, pero una caída entre dos cascos en movimiento podía matarlo sin necesidad. En cambio, lanzó dos senbon hacia la mano que ascendía. Una se clavó en la madera junto a sus dedos; la otra rozó la piel. El cabecilla soltó una mano por reflejo. Hanae aprovechó para girar el timón, separando los barcos lo suficiente para que su pie perdiera el apoyo. Cayó de vuelta en su propia embarcación, golpeándose contra uno de los bancos.<br />
<br />
La primera vela remendada se aproximó desde el lado contrario. Su cubierta mostraba cuatro figuras y una red enrollada en proa. No pretendían abordar individualmente. Querían lanzar la red sobre la vela o el timón, frenar la Aguja de Mar y permitir que la barca recuperara posición. Rin identificó la preparación cuando dos hombres levantaron el paquete. No podía alcanzar aquella distancia con un golpe directo, pero sí advertir a Rei. Un movimiento de sus ojos hacia la proa enemiga bastó.<br />
<br />
Rei tomó tres shuriken del porta armas y esperó a que la red comenzara a desplegarse. No apuntó a los hombres. Lanzó las estrellas hacia el borde de la malla y los cabos que sostenían las pesas. Dos fallaron o rebotaron; la tercera cortó una sección de cuerda antes de que la red completara su apertura. El peso se distribuyó mal. Parte del tejido cayó al agua y arrastró el resto, obligando a los atacantes a soltarlo para no quedar unidos a su propio obstáculo.<br />
<br />
El hombre retenido por Rin dejó caer el garrote. Ella aflojó la cadena solo lo necesario para empujarlo hacia la barca de remos, que todavía golpeaba el costado. No pretendía conservar prisioneros sobre una cubierta donde Takashima y la carga necesitaban espacio. El atacante saltó torpemente y cayó entre dos bancos. Su compañero, desarmado por Rei, lo siguió cuando ella señaló la borda con las garras del Kōketsu. Ambos comprendieron que retirarse era preferible a descubrir si la invitación podía volverse menos amable.<br />
<br />
El cabecilla no compartió esa prudencia. Recuperó el garfio y trató de enganchar la cuerda alrededor de Genzō desde abajo. Rin vio el movimiento y lanzó nuevamente la cadena. Las estrellas metálicas envolvieron el mango antes de que completara el tirón. Durante un instante, ambos sostuvieron extremos opuestos: el hombre desde la barca, Rin desde la cubierta. Él contaba con el peso de sus compañeros y el balanceo del mar. Ella contaba con una decisión que no estaba dispuesta a negociar.<br />
<br />
Rin afirmó los pies y tiró. El garfio escapó de las manos del hombre, cruzó la distancia y golpeó contra la borda de la Aguja de Mar. La cadena continuó recogiendo el arma hasta dejarla cerca de sus pies. Rei miró al cabecilla desde arriba.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Primero perdió la mercancía, después a un compañero y ahora también el garfio. Esta persecución empieza a superar cualquier ganancia posible&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">¡Todavía no han salido de estas aguas</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Tú tampoco&gt;</span><br />
<br />
Hanae ordenó a Genzō soltar uno de los cabos preparados. El marinero liberó una cuerda gruesa con varios flotadores que cayó detrás de la Aguja de Mar. La barca de remos, demasiado próxima, tuvo que reducir la velocidad para evitar que la cuerda se enredara en los remos. Dos hombres levantaron las palas; otro intentó apartar el cabo con el garrote. La separación aumentó por primera vez desde el choque.<br />
<br />
La embarcación de vela todavía podía continuar la persecución. Cambió de rumbo para rodear el obstáculo, pero ya no contaba con la red. Rei vio a uno de sus tripulantes sacar una ballesta. Alertó a Rin y se agachó detrás de una caja asegurada. Rin extendió la cadena frente a Takashima, formando una línea que no detendría por sí sola un proyectil, pero le permitía percibir cualquier impacto y responder hacia su origen. El primer virote se clavó en el mástil. El segundo atravesó parte de la cubierta de red que protegía los fardos sin alcanzar la carga.<br />
<br />
Rei preparó el arco. No era su herramienta preferida a aquella distancia sobre una superficie inestable, pero no necesitaba herir al tirador. Apuntó hacia la vela remendada, esperó el ascenso de la proa enemiga y soltó una flecha contra una de las líneas secundarias. El proyectil rozó la cuerda sin cortarla. Ajustó la siguiente tentativa, compensando el balanceo que había desviado la primera. La segunda flecha penetró la vela cerca del borde y quedó atrapada sin causar un daño decisivo. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Podrías dejar de moverte exactamente cuando disparo&gt;</span> comentó hacia el mar, sin esperar que la embarcación obedeciera.<br />
<br />
Rin mantuvo la atención sobre la ballesta. <br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Dispárale al hombre&gt;</span> <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Qué solución tan inesperadamente directa&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Está disparándonos&gt;</span><br />
<br />
Rei no discutió. En lugar de buscar el torso, apuntó al arma cuando el adversario comenzó a tensarla nuevamente. Su tercera flecha golpeó la parte frontal de la ballesta y desvió el mecanismo contra la cubierta. No pudo confirmar si lo había roto, pero el hombre retrocedió y dejó de preparar el siguiente virote. Rin aprovechó para recuperar la cadena y reforzar la protección inmediata de Takashima.<br />
<br />
La persecución todavía duró varios minutos. Hanae guio la Aguja de Mar hacia una zona donde dos corrientes se encontraban alrededor de bancos poco profundos. Conocía el paso; los asaltantes también, aunque sus embarcaciones debían escoger rutas distintas. La barca de remos no podía atravesar el tramo con rapidez sin arriesgar el casco. El velero remendado tenía mejor calado, pero había perdido el ángulo favorable. Poco a poco, la distancia comenzó a crecer.<br />
<br />
El cabecilla gritó algo que el viento deshizo antes de alcanzar a las hermanas. Rei solo distinguió una amenaza contra Kirigakure y una promesa de recuperar el coste de sus pérdidas. No respondió. Una provocación podía animarlo a prolongar una persecución que ya estaba abandonando. Rin tampoco apartó la mirada hasta que ambas embarcaciones quedaron reducidas a figuras lejanas. Incluso entonces mantuvo la cadena preparada durante otra hora.<br />
<br />
Cuando Hanae consideró que podían reducir la velocidad sin permitir que los alcanzaran, comenzó la revisión de daños. La baranda presentaba dos marcas profundas donde habían mordido los garfios. Un virote permanecía clavado en el mástil y otro había atravesado la red superior. La cuerda lanzada con flotadores tendría que ser recuperada o reemplazada, y una de las cajas se había desplazado varios centímetros pese a los amarres. Nada comprometía el casco ni la vela principal. Genzō resumió el estado con un gruñido que Hanae tradujo como una valoración poco favorable sobre la ascendencia de los atacantes.<br />
<br />
Takashima salió de su refugio lentamente. Conservaba el bastón, el bolso y una capa de polvo procedente de las cajas. Lo primero que hizo fue revisar la cerámica. Rei esperaba una queja, pero el mercader se detuvo al descubrir que Genzō se había cortado la palma con una astilla durante el choque. Cerró la bodega sin terminar el inventario y sacó una venda limpia del bolso. Sus conocimientos de defensa quizá no merecían confianza, pero sabía envolver una herida y no intentó presumir mientras lo hacía. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">La red, dos secciones de baranda, una reparación menor en el mástil y probablemente tres cuencos rotos</span>&gt; enumeró Takashima. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Ha sido una mañana cara</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Sigue teniendo el barco, la mercancía y todas las partes del cuerpo con las que salió&gt;</span><br />
<br />
El mercader terminó el nudo de la venda. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Por eso he dicho cara y no ruinosa</span>&gt;<br />
<br />
Rin revisó a Rei sin pedir permiso. Comprobó sus brazos, la ropa cercana al hombro y el costado que había recibido parte del empuje durante el abordaje. No encontró sangre ni una limitación visible. Rei dejó que terminara y después hizo lo mismo con ella, levantándole una muñeca para observar el lugar donde la cadena había tensado el guantelete. Rin intentó retirar la mano antes de tiempo. Rei la sostuvo un segundo adicional. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Si tú puedes comprobar, yo también&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Estoy bien&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Eso estaba comprobando&gt;</span><br />
<br />
No se abrazaron ni pronunciaron cuánto había importado encontrar a la otra todavía en pie. Rin acomodó una correa torcida del equipo de Rei y regresó a la borda. Rei limpió una mancha oscura del Kōketsu de su hermana antes de apartarse. Para ambas, aquellos gestos bastaban. Takashima las observó sin intervenir y terminó por abrir nuevamente la bodega, concediéndoles una privacidad que no necesitaba distancia.<br />
<br />
La calma posterior no duró todo el viaje. Hacia el mediodía, el viento cambió y arrastró nubes densas desde el sureste. Hanae había advertido que el clima empeoraría, pero la persecución les había impedido escoger una ruta más protegida. La superficie comenzó a levantarse en olas cortas y seguidas. La Aguja de Mar soportaba el movimiento, aunque cada inclinación ejercía presión sobre los amarres y golpeaba las cajas entre sí.<br />
<br />
Rin y Rei no intentaron tomar decisiones de navegación que no comprendían. Siguieron las instrucciones de Hanae. Rin descendió a la bodega con Takashima para reforzar la carga; Rei permaneció arriba ayudando a Genzō a recoger objetos sueltos y mantener libres los desagües de cubierta. La lluvia llegó poco después, oblicua y fría, reduciendo el horizonte hasta borrar cualquier posibilidad de comprobar si los perseguidores continuaban detrás.<br />
<br />
En la bodega, una cuerda cedió alrededor de los sacos de sal. Rin atrapó el extremo antes de que se soltara por completo y utilizó la cadena lisa cercana al guantelete para rodear la pila, evitando que los filos tocaran la tela. Takashima se arrastró entre dos cajones y pasó un cabo nuevo por debajo. Trabajaron sin espacio para incorporarse, guiándose por el balanceo. Cada vez que el barco se inclinaba, Rin sostenía el peso mientras el mercader ajustaba el nudo. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Si se moja la sal, pierde valor</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Si se mueve esa caja, usted pierde la cabeza&gt;</span><br />
<br />
Takashima miró el cajón suspendido unos centímetros por encima de su hombro y apretó el nudo con mayor rapidez.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Prioridades entendidas</span>&gt;<br />
<br />
Arriba, Rei vació agua con una cubeta mientras Genzō aseguraba la vela. No encontró nada divertido en la tormenta, aunque intentó una observación cuando Hanae les ordenó reducir todavía más el paño.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Al menos los piratas tendrían que estar muy comprometidos con su mala decisión para seguirnos aquí&gt;</span><br />
<br />
Hanae sostuvo el timón con ambas manos.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Si aparecen ahora, les regalo las algas con tal de que se lleven también esta lluvia</span>&gt;<br />
<br />
Un golpe procedente de la bodega hizo que Rei se volviera. Rin apareció poco después por la escotilla, empapada aunque había pasado los últimos minutos bajo cubierta. Al verla entera, Rei regresó a la cubeta. Su hermana se acercó sin esperar indicaciones y comenzó a retirar agua desde el otro lado. No necesitaban hablar para repartirse el trabajo: una llenaba mientras la otra arrojaba, alternando el esfuerzo al ritmo del barco.<br />
<br />
La tormenta se mantuvo durante casi dos horas. No fue lo bastante violenta para hundir una embarcación en buenas condiciones, pero castigó cada reparación provisional y convirtió la mercancía más barata en un conjunto de pesos peligrosos. Rin sostuvo un poste auxiliar cuando una unión comenzó a moverse. Rei reemplazó a Genzō en la cubeta mientras él reparaba el desagüe bloqueado por fibras de la red. Takashima permaneció abajo, vigilando amarres y avisando antes de que las cajas se desplazaran.<br />
<br />
Cuando la lluvia disminuyó, ninguno celebró. Hanae esperó a que el viento se estabilizara antes de permitirles relajar el esfuerzo. El cielo abrió una franja gris hacia el oeste y la costa del País del Agua volvió a aparecer mucho más cerca de lo que Rei esperaba. La tormenta había desviado ligeramente la ruta, pero también los había empujado con rapidez. Los perseguidores no estaban a la vista.<br />
<br />
Takashima subió con una tablilla húmeda donde había anotado los daños.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Cinco cuencos rotos, un fardo de mechas mojado por una esquina y parte de la sal endurecida. He tenido viajes tranquilos que costaron más</span>&gt; <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Eso significa que dejará de mirar la bodega como si estuviera llena de familiares enfermos&gt;</span><br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Los familiares enfermos no pueden venderse con descuento</span>&gt;<br />
<br />
Rin le dirigió una mirada plana. Takashima levantó ambas manos.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Era una comparación comercial, no una propuesta</span>&gt;<br />
<br />
Rei apoyó un hombro contra el mástil.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Empiezo a comprender por qué el informe decía que sabía defenderse. Logra que la gente prefiera alejarse sin necesidad de sacar el bastón&gt;</span><br />
<br />
Por primera vez, Rin permitió que una sonrisa mínima apareciera antes de volver la cara hacia el horizonte. Takashima la vio y decidió no señalarlo. La Aguja de Mar continuó bordeando la costa hasta encontrar una ruta reconocida por Hanae. A partir de allí aumentó el tráfico. Barcos pesqueros con insignias del País del Agua, patrullas lejanas y cargueros mayores redujeron el riesgo de un segundo intento de abordaje.<br />
<br />
Las hermanas no abandonaron la vigilancia. Rei repasó con Takashima todo lo ocurrido desde la salida del almacén. Obtuvo descripciones adicionales de los hombres, estimaciones de la mercancía dañada y la lista de personas que conocían la operación. Rin reconstruyó las posiciones de las dos embarcaciones enemigas y el punto aproximado donde interrumpieron la persecución. La información serviría para advertir a otras rutas, aunque aquella banda no fuera una amenaza importante por sí sola.<br />
<br />
También discutieron la posibilidad de que alguien hubiera informado a los ladrones desde tierra. Takashima descartó a Sadao con una seguridad basada más en años de negocios que en pruebas. Hanae conocía la salida, pero habría tenido pocas razones para preparar un ataque contra su propia embarcación. El funcionario del registro podía haber hablado sin mala intención en una taberna. Los cargadores y trabajadores del puerto vieron la mercancía después. Rei concluyó que no podían acusar a una persona específica, pero sí recomendar que futuras recogidas variaran horarios y evitaran anunciar el destino completo a empleados temporales. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;No parece que lo eligieran por la carga. Eligieron el tamaño del barco, la poca tripulación y una ruta que ya habían atacado antes&gt;</span><br />
<br />
Takashima cerró la libreta.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Entonces contratar escolta fue una buena inversión</span>&gt;<br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Sí&gt;</span><br />
<br />
Rei miró a Rin.<br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Podrías permitirle llegar solo a esa conclusión. Le costó todo el viaje&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Ya llegó&gt;</span><br />
<br />
La niebla característica de Kirigakure los recibió antes que el puerto. Hanae encendió por fin la lámpara de proa y realizó las señales necesarias para identificarse. Una patrulla se aproximó, comprobó el nombre de la embarcación y escuchó el resumen del abordaje. Dos agentes escoltaron la Aguja de Mar durante el tramo final mientras otro tomó nota de la descripción del velero remendado y la barca de remos.<br />
<br />
Takashima permaneció de pie cuando cruzaron la entrada del puerto. Su postura intentaba recuperar la dignidad que había perdido escondido entre cajas, aunque la chaqueta mostaza seguía manchada de polvo y agua. Rin no se burló. Había obedecido, ayudado durante la tormenta y evitado convertirse en otra responsabilidad innecesaria. Para un civil con una hoja oculta y demasiada confianza en sus cuentas, aquello era suficiente.<br />
<br />
La descarga se realizó bajo supervisión. Cada caja fue trasladada hasta el depósito de Takashima en la zona comercial. Rin caminó junto al primer carro y Rei permaneció con el mercader en el último, repitiendo la formación utilizada en el País de las Olas. Esta vez nadie los siguió. Los trabajadores de Kirigakure recibieron la lona, los clavos, las mechas, las algas, la sal y la cerámica sin concederles la importancia por la que varias personas habían peleado.<br />
<br />
Takashima abrió el cajón adicional frente a las hermanas. Cinco cuencos se habían roto durante el viaje, tal como había calculado. Separó los fragmentos, examinó las piezas restantes y eligió dos con defectos de esmalte parecidos. Se los ofreció a Rin y Rei.<br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No forman parte del pago. Son mercancía que habría vendido barata y un recordatorio de que incluso lo barato merece llegar a destino</span>&gt;<br />
<br />
Rei tomó uno y lo giró entre las manos. Una línea azul se interrumpía a mitad del borde, como si el artesano hubiera olvidado terminarla. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;¿Está seguro de que no piensa descontarlo de nuestras raciones&gt;</span> <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Después de verlas comer durante un viaje, regalar cuencos resulta menos costoso que discutir raciones</span>&gt;<br />
<br />
Rin aceptó el suyo tras una breve vacilación. No agradeció con una frase extensa. <br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Cumplió las instrucciones&gt;</span><br />
<br />
Takashima entendió el reconocimiento oculto en aquellas palabras. <br />
<br />
&lt;<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">Ustedes también</span>&gt;<br />
<br />
El informe final fue entregado esa misma tarde. Rei expuso la ruta, la tentativa de robo en tierra, la descripción de los atacantes y el abordaje durante el regreso. Incluyó la participación de los guardias del País de las Olas, la posible base en la ensenada septentrional y las características de ambas embarcaciones. Rin añadió las posiciones desde las que se produjo la intercepción, el tipo de armas observadas y la ausencia de técnicas que permitieran identificar ninjas entrenados entre los asaltantes.<br />
<br />
No exageraron la amenaza. Se trataba de una banda oportunista, capaz de organizar vigilancia y cerrar rutas contra mercaderes pequeños, pero dispuesta a retirarse cuando el coste superaba la ganancia. Recomendaron compartir la descripción con patrullas marítimas y advertir a embarcaciones de poca tripulación. También dejaron constancia de que el cargamento no ocultaba bienes valiosos ni material ilegal. La misión había sido peligrosa por el viaje y por la vulnerabilidad aparente del barco, no por la importancia de Takashima.<br />
<br />
Cuando abandonaron la oficina, la noche ya cubría buena parte de Kirigakure. Rei llevaba el cuenco bajo un brazo. Rin sostenía el suyo envuelto en la tela que había utilizado para limpiar la cadena. Caminaron juntas hacia la zona residencial sin necesidad de discutir el resultado. Habían llevado al mercader hasta el País de las Olas, protegido la recogida, conservado casi toda la mercancía y regresado con Takashima, Hanae y Genzō a salvo. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;El mío tiene una línea incompleta. Podría decir que representa un viaje interrumpido&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;El viaje terminó&gt;</span> <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;Entonces representa una interpretación artística de la ruta&gt;</span><br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Está defectuoso&gt;</span><br />
<br />
Rei observó el cuenco durante unos pasos, fingiendo considerar seriamente ambas posibilidades. <br />
<br />
<span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">&lt;El tuyo también&gt;</span><br />
<br />
Rin acomodó la tela alrededor del suyo para protegerlo mejor. <br />
<br />
<span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">&lt;Lo sé&gt;</span><br />
<br />
No lo devolvió ni lo dejó atrás. Rei sonrió al advertirlo, pero tuvo suficiente prudencia para no señalarlo. Continuaron caminando entre la niebla con los cuencos baratos bajo los brazos, la ropa todavía impregnada de sal y las cadenas nuevamente guardadas. La recompensa de la misión no sería memorable y la mercancía probablemente desaparecería en tiendas comunes antes de terminar la semana. Para las hermanas, bastaba con que aquello que se les había confiado hubiera llegado a casa.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión|A+] Cazar al cazador]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14948</link>
			<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 14:07:07 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=62">Narrador Hebi-kun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14948</guid>
			<description><![CDATA[<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cazar al cazador</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/xCJCqJw.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: xCJCqJw.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">
63 de Verano del año 150<br />
Konohagakure no Sato — 3:25 a. m.<br />
<br />
Misión protagonizada por <span style="color: #E63B3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kuroto Uchiha</span></span> y <span style="color: #E63B3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Yokubari</span></span><br />
Narrado por <span style="color: #5A9825;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hachibi / Serpientes-Kun</span></span></div>
<br />
<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Briefing</span></span><br />
<br />
Aún salía humo de la pipa en el cenicero. Una sola lámpara de techo cortaba la oscuridad de la habitación, mientras las ventanas no daban paso ni a la luz de las farolas de afuera, dejando aquello que estuviera fuera del cono lumínico completamente a oscuras. Un ventilador empujaba el humo a momentos, oscilando de un lado a otro para, por instantes, refrescar a quien quedara bajo su mirada.<br />
<br />
El escritorio estaba plagado de carpetas abiertas; en ellas había fotografías de cuerpos ensangrentados, encontrados en lugares remotos y en fechas recientes.<br />
<br />
Al otro lado del escritorio estaba la figura ensombrecida de un hombre. Su mano derecha se tallaba los ojerosos ojos. Parecía llevar demasiado tiempo respirando el aire viciado de aquella habitación; recargado en su silla, aspiró profundamente, como si despertara de un corto letargo, para reincorporarse, dejando que la lámpara de encima lo bañara y apenas algunos de sus rasgos se apreciaran.<br />
<br />
Asuka Yamanaka estaba ante el par de shinobis citados. Su edad avanzada no le restaba presencia; cada arruga, cada marca en su piel, contaba una historia y hablaba de la sabiduría de un hombre que cargaba con gran parte del peso de la aldea.<br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Seré corto</span> —dijo con una voz que parecía indicar que no había hablado por varias horas—. <span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">Hace poco más de dos meses, un Jōnin de la aldea desapareció.</span><br />
<br />
No los miraba. Sus ojos permanecieron recorriendo las carpetas por encima.<br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Su partida fue repentina y sin explicación.</span><br />
<br />
Su mirada se desvió hacia una esquina y tomó una de las carpetas más enterradas. Era de Chōto Akimichi.<br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Desconocemos el motivo, pero tenemos serias sospechas de que ha pasado a eliminar sistemáticamente nuestras fuerzas.</span><br />
<br />
El hombre tomó un respiro, sus ojos viajaron a la pipa que ya no tenía más para ofrecerle y su mano viajó al vaso a su costado, del cual bebió un líquido traslúcido, levemente ambarino.<br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Han muerto siete de nuestras unidades. No parece matar al azar, pero no sabemos aún cómo selecciona sus víctimas. Por cómo actúa, creemos que…</span><br />
<br />
Desde la penumbra fuera de la lámpara, una figura se materializó. Su máscara era de conejo, blanca, con los ojos delineados y dos líneas para denotar los bigotes encima de un par de dientes largos; el resto de su cuerpo permanecía cubierto por una capucha negra.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Encontramos el cuerpo.</span><br />
<br />
La mesa fue golpeada con fuerza. La pérdida de compostura del Yamanaka fue breve, reducida a aquel arrebato repentino. Su mano viajó rápidamente a su boca, donde pareció ahogar un pequeño sollozo. Por fin sus ojos se posaron sobre el par de shinobis frente a él. Su mirada era afilada, de las que parecían capaces de matar a quien la sostuviera más de un par de segundos.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Estábamos revisando los movimientos de nuestras unidades. Misiones de reconocimiento, traslados entre puestos, tareas que por su naturaleza requieren que un shinobi opere solo durante periodos prolongados.</span><br />
<br />
La figura del conejo se acercó al escritorio y dejó una nueva carpeta entre las demás. No la aventó, sino que la colocó con cuidado. Asuka no la abrió. Deliberadamente apartó la vista y llevó el vaso a su boca, pero no pudo tragar; se quedó con sus labios besando el fino cristal.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Encontramos tres casos que coincidían con ese perfil.</span><br />
<br />
Usagi sacó dos carpetas de entre sus ropajes y las colocó frente a los shinobis con menos cuidado que con la primera.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Tres shinobis que, durante los próximos días, quedarían expuestos en condiciones similares a las de las víctimas anteriores.</span><br />
<br />
El conejo abrió las carpetas recién traídas.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Ahora quedan dos.</span><br />
<br />
En la primera aparecía la ficha de un Jōnin.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Karoto está actualmente infiltrado dentro de una organización criminal. Lleva tiempo operando bajo una identidad encubierta y, hasta ahora, no tenemos indicios de que su cobertura haya sido comprometida. Eso reduce su exposición, pero también significa que no podemos reforzarlo sin poner en riesgo la operación.</span><br />
<br />
Usagi desplazó la segunda carpeta hasta dejarla junto a la primera.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Leda Aburame es una Chūnin experimentada que realiza labores de investigación de campo. A diferencia de Karoto, no está encubierta. Sus movimientos son más fáciles de reconstruir y, si nuestro patrón es correcto, también resulta un objetivo considerablemente más accesible.</span><br />
<br />
La máscara se mantuvo unos segundos sobre ambas carpetas.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—No sabemos cuál de los dos está en mayor peligro. Tampoco sabemos si Chōto ya ha comenzado a seguir a alguno.</span><br />
<br />
La máscara giró hacia la primera carpeta que había dejado sobre la mesa.<br />
<br />
El hombre mayor ya tenía sus ojos sobre la portada y su mano levantó la tapa con tanto cuidado que parecía que la carpeta iba a desmoronarse completamente sobre la mesa con el más simple de los soplos.<br />
<br />
Lo primero que sobresalió fue la imagen de un joven, de unos diecisiete años, amarrado contra un árbol, con claras muestras de tortura. La segunda foto mostraba que le faltaban algunos dientes; en la tercera aparecían repartidos por el lugar. En la ficha, bajo la fotografía del joven, figuraba un nombre: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kin Yamanaka.</span><br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Chōto Akimichi fue marcado como renegado hace poco más de dos semanas. Hasta entonces su expediente era prácticamente intachable. Jōnin experimentado, especializado en combate frontal, de más de dos metros de altura y con una constitución difícil de confundir.</span><br />
<br />
Los dedos de Usagi golpearon suavemente la carpeta.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Tenemos suficientes indicios para afirmar que estuvo en varias de las escenas. Lo que no entendemos es cómo un hombre como él está consiguiendo acercarse a sus víctimas, aislarlas y desaparecer sin dejar que nadie lo vea venir.</span><br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Su misión</span> —el Yamanaka mayor tomó la palabra—… <span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">es encontrarlo y traerlo. Por su peligrosidad, no sabemos si será posible traerlo con vida, pero si pueden, tengo algunas preguntas que hacerle.</span><br />
<br />
Luego de aquello, ambos guardaron silencio, dando a los Chūnin tiempo suficiente para revisar los expedientes sobre la mesa y hacer las preguntas que consideraran necesarias.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Resumen y Expedientes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Resumen y Expedientes'; }">Resumen y Expedientes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Bienvenidos a esta misión, que he hecho para ustedes con mucho cariño. A continuación les presentaré las carpetas recopiladas durante la investigación.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='01 ─ Asura Sarutobi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='01 ─ Asura Sarutobi'; }">01 ─ Asura Sarutobi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ASURA SARUTOBI</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Tokubetsu Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Sarutobi<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Asura Sarutobi nació y creció en Konohagakure como miembro del clan Sarutobi. Inició su carrera shinobi a temprana edad y pasó buena parte de su vida adulta dentro de las fuerzas regulares de la aldea, participando en misiones de distinta naturaleza antes de comenzar a asumir funciones de instrucción.<br />
<br />
Su expediente registra una trayectoria estable y escasos incidentes disciplinarios. Con el paso de los años empezó a ser utilizada con mayor frecuencia como responsable de shinobi jóvenes, especialmente en formaciones que requerían coordinación entre capacidades muy diferentes.<br />
<br />
Quince años atrás fue asignada como instructora de una formación tradicional compuesta por miembros de los clanes Yamanaka, Nara y Akimichi:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Yumei Yamanaka</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ren Nara</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span><br />
<br />
Permaneció vinculada al desarrollo de los tres durante varios años. La formación terminó disolviéndose progresivamente conforme sus integrantes avanzaron dentro de la estructura de la aldea y Yumei Yamanaka fue transferida a ANBU.<br />
<br />
Años después, Asura recibió nuevamente una formación de características similares:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kin Yamanaka</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Usure Nara</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōjo Akimichi</span><br />
<br />
Al momento de su muerte continuaba relacionada con la instrucción y supervisión de este segundo equipo.<br />
<br />
Durante su carrera fue considerada una kunoichi confiable y fuertemente vinculada a los intereses de Konohagakure. No constan antecedentes recientes de abandono de funciones, conflictos internos graves o conductas que justificaran considerarla un objetivo evidente.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Asura era una combatiente experimentada de media y larga distancia, especializada en el control del campo de batalla.<br />
<br />
Poseía dominio avanzado de tres naturalezas elementales:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Katon</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fūton</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Doton</span><br />
<br />
Sus evaluaciones destacaban su capacidad para alternar entre ellas durante un mismo enfrentamiento, modificar el terreno y dificultar la aproximación de adversarios físicamente superiores.<br />
<br />
Su experiencia le permitía combatir sin apoyo inmediato contra shinobi de rango comparable y adaptarse a enfrentamientos prolongados.<br />
<br />
No existían antecedentes recientes que hicieran presumir una disminución considerable de sus capacidades físicas, percepción o precisión.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado en una zona boscosa alejada de los principales caminos.<br />
<br />
La escena presentaba señales claras de enfrentamiento.<br />
<br />
Se localizaron alteraciones del terreno atribuibles a Doton, marcas de combustión compatibles con Katon y cortes irregulares sobre árboles y vegetación que podrían corresponder a técnicas Fūton.<br />
<br />
La víctima presentó traumatismos severos compatibles con impactos producidos mediante fuerza física aumentada.<br />
<br />
No fueron encontrados indicios inmediatos que permitieran identificar al atacante.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Observación:</span> Considerando las capacidades conocidas de Sarutobi, resulta difícil determinar el método para derrotarla.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cómo la derrotaron?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
Un análisis posterior de las marcas dejadas por las técnicas de Sarutobi reveló varias anomalías.<br />
<br />
Al menos tres ataques parecen haber sido ejecutados correctamente, pero no alcanzaron al objetivo.<br />
<br />
Las trayectorias reconstruidas no coinciden con las posiciones que, según las huellas encontradas en el terreno, ocupaba el atacante durante esos momentos.<br />
<br />
Una técnica Katon impactó varios metros a un costado.<br />
<br />
Una alteración Doton surgió detrás de la posición estimada del objetivo.<br />
<br />
Las marcas de una técnica Fūton atravesaron vegetación próxima sin converger sobre las pisadas encontradas.<br />
<br />
La distancia de los errores resulta inusual considerando la experiencia de la víctima.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Falló intencionalmente?</span><br />
<br />
No puede descartarse que algunos ataques hayan tenido una función intimidatoria o de advertencia en lugar de intención letal.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN POSTERIOR</span><br />
<br />
Los traumatismos encontrados en el cuerpo presentan similitudes con los registrados posteriormente en las víctimas <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">03, 04 y 05</span>.<br />
<br />
El tipo de impacto, la distribución del daño y determinadas alteraciones del entorno sugieren que un mismo individuo pudo participar en los cuatro enfrentamientos.<br />
<br />
Se inició una revisión comparativa de capacidades conocidas de shinobi desaparecidos y renegados.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
La evidencia acumulada ha llevado a considerar a <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span> como principal sospechoso.<br />
<br />
Las dimensiones de algunas huellas recuperadas, el tipo de daño físico producido y la capacidad necesaria para generar determinados impactos son compatibles con su expediente.<br />
<br />
La relación previa entre Sarutobi y el sospechoso fue reconsiderada a la luz de los nuevos hallazgos.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Se contuvo por conocer a Chōto?</span><br />
<br />
La hipótesis explicaría parcialmente la baja precisión de algunas de sus técnicas, pero no permite explicar todos los elementos observados en la escena.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pendiente:</span> determinar si existió algún factor adicional que limitara la capacidad de respuesta de Sarutobi durante el enfrentamiento.<br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='02 ─ Messmer'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='02 ─ Messmer'; }">02 ─ Messmer</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">MESSMER</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> No disponible<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Unidad:</span> ANBU<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Identidad civil:</span> No disponible<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Dónde está su información?</span><br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
Se localizaron restos de sangre y fragmentos de una máscara ANBU en una zona severamente dañada.<br />
<br />
Los fragmentos permitieron identificar una máscara blanca con características de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">kitsune</span>, asociada al nombre código Messmer.<br />
<br />
No se recuperó ningún cadáver.<br />
<br />
El terreno presentaba múltiples hundimientos, árboles fracturados y daños compatibles con impactos de gran fuerza física.<br />
<br />
La cantidad de sangre recuperada, junto con la extensión de los daños, llevó inicialmente a concluir que Messmer había fallecido.<br />
<br />
La ausencia de restos corporales fue atribuida a un posible protocolo de seguridad ANBU destinado a impedir la recuperación del cadáver o de información sensible.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN POSTERIOR</span><br />
<br />
Los daños encontrados en la escena presentan similitudes con alteraciones registradas posteriormente en otros homicidios vinculados a la investigación.<br />
<br />
Existen indicios compatibles con la presencia de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span> en el área.<br />
<br />
No se localizaron señales claras del procedimiento que habría provocado la desaparición completa del cuerpo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Dónde está la marca de inmolación?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Al solicitarse información adicional sobre Messmer para incorporarla a la investigación, se descubrió que su expediente carecía de prácticamente toda documentación previa.<br />
<br />
No se encontró constancia de una eliminación autorizada ni explicación administrativa inmediata para la ausencia de información.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pendiente:</span> identificar la identidad civil asociada al nombre código Messmer.<br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='03 ─ Tōma Senju'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='03 ─ Tōma Senju'; }">03 ─ Tōma Senju</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">TŌMA SENJU</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Senju<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Tōma Senju nació y desarrolló la totalidad de su carrera shinobi dentro de Konohagakure.<br />
<br />
Durante sus primeros años participó regularmente en operaciones de campo, pero con el tiempo comenzó a asumir responsabilidades relacionadas con planificación, evaluación de riesgo y coordinación de misiones.<br />
<br />
Su experiencia y trayectoria le permitieron participar en operaciones que requerían distribuir personal, determinar rutas y tomar decisiones bajo condiciones cambiantes.<br />
<br />
Su expediente registra una carrera estable y una reputación de carácter metódico. Era conocido por priorizar el cumplimiento de los objetivos establecidos incluso cuando las condiciones operativas comenzaban a deteriorarse.<br />
<br />
Durante los meses anteriores a su muerte participó en varias operaciones clasificadas.<br />
<br />
En una de ellas, los informes previos advertían que determinadas acciones podían comprometer la cobertura de una unidad infiltrada que operaba de manera paralela en el mismo sector.<br />
<br />
La operación continuó.<br />
<br />
Los registros posteriores confirmaron que la identidad de al menos uno de los infiltrados quedó expuesta.<br />
<br />
No constan sanciones ni investigaciones formales derivadas de aquella decisión.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Tōma era considerado un shinobi equilibrado y de gran resistencia, características particularmente asociadas a su linaje Senju.<br />
<br />
Poseía reservas de chakra superiores a la media y experiencia suficiente para mantener enfrentamientos prolongados sin una disminución inmediata de su capacidad operativa.<br />
<br />
Su estilo favorecía el control del terreno, la defensa y la adaptación a cambios inesperados durante una misión.<br />
<br />
Las evaluaciones registraban experiencia con técnicas de media distancia y una notable capacidad para continuar combatiendo después de recibir daño considerable.<br />
<br />
No era considerado un especialista absoluto en una única disciplina, sino un combatiente versátil con suficiente experiencia para responder ante adversarios de distintos perfiles.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado fuera de una ruta secundaria utilizada para desplazamientos entre distintos puestos de vigilancia.<br />
<br />
La escena presentaba señales de un enfrentamiento breve pero violento.<br />
<br />
La víctima sufrió múltiples traumatismos provocados mediante fuerza física considerable.<br />
<br />
Se localizaron árboles dañados, desplazamientos de tierra y varias marcas producidas aparentemente durante intentos de mantener distancia frente al atacante.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
La distribución de huellas permite reconstruir varios cambios de posición durante el enfrentamiento.<br />
<br />
Tōma parece haber retrocedido repetidamente mientras intentaba impedir la aproximación de su adversario.<br />
<br />
Pese a ello, el atacante consiguió reducir la distancia en varias ocasiones.<br />
<br />
Los traumatismos encontrados presentan similitudes con los registrados anteriormente en <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi</span>.<br />
<br />
La duración estimada del enfrentamiento resulta menor de la esperada considerando la resistencia conocida de la víctima.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué terminó tan rápido?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Las dimensiones de varias huellas recuperadas y las características de los impactos son compatibles con <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span>.<br />
<br />
No se ha localizado evidencia suficiente para determinar cómo el sospechoso consiguió aproximarse inicialmente sin que Tōma solicitara apoyo.<br />
<br />
Durante la revisión de los antecedentes de la víctima se detectó su participación en una operación clasificada que terminó comprometiendo una infiltración paralela.<br />
<br />
No se ha determinado si este antecedente guarda relación con el homicidio.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Tiene relación con aquella operación?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='04 ─ Daigo Uchiha'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='04 ─ Daigo Uchiha'; }">04 ─ Daigo Uchiha</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">DAIGO UCHIHA</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Tokubetsu Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Uchiha<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Daigo Uchiha desarrolló gran parte de su carrera dentro de áreas relacionadas con seguridad interna, evaluación de personal y coordinación con unidades especializadas de Konohagakure.<br />
<br />
Durante sus primeros años permaneció en servicio activo de campo. Posteriormente comenzó a recibir responsabilidades que aprovechaban tanto su experiencia como su capacidad para evaluar el desempeño y potencial de otros shinobi.<br />
<br />
Entre sus funciones se encontraba revisar perfiles de miembros de las fuerzas regulares cuyas capacidades podían resultar particularmente útiles para Inteligencia, unidades de infiltración u operaciones clasificadas.<br />
<br />
Participó en numerosos procesos de reasignación y transferencia durante la última década.<br />
<br />
Su nombre aparece dentro de documentación relacionada con la evaluación de distintos integrantes del clan Yamanaka cuyas capacidades mentales fueron consideradas de especial interés para unidades de Inteligencia.<br />
<br />
Parte de aquellas evaluaciones derivó posteriormente en transferencias hacia unidades especializadas y ANBU.<br />
<br />
No constaban procedimientos disciplinarios activos contra Daigo al momento de su muerte.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Daigo era un usuario experimentado del <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sharingan</span>.<br />
<br />
Sus evaluaciones destacaban percepción visual, capacidad para seguir movimientos de alta velocidad y experiencia identificando patrones durante enfrentamientos.<br />
<br />
Poseía especialización en <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Katon</span>, además de formación suficiente para mantener combate tanto a corta como a media distancia.<br />
<br />
Aunque durante los últimos años sus funciones habían reducido considerablemente su participación en misiones de campo, continuaba cumpliendo con las evaluaciones físicas necesarias para servicio activo.<br />
<br />
La combinación de experiencia, percepción visual y Sharingan hacía particularmente difícil sorprenderlo mediante una aproximación frontal convencional.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado en una instalación administrativa secundaria utilizada para almacenar documentación y material operativo.<br />
<br />
La escena mostraba señales de un enfrentamiento breve.<br />
<br />
La víctima presentó múltiples traumatismos producidos mediante fuerza física aumentada.<br />
<br />
Una de las paredes exteriores sufrió daños considerables después de que el cuerpo de Daigo impactara contra ella.<br />
<br />
Varios muebles y archivadores habían sido desplazados o abiertos.<br />
<br />
No pudo determinarse inicialmente si aquello ocurrió durante el combate o si alguien revisó la documentación después de la muerte.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
Los traumatismos presentan similitudes con los encontrados en <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi</span> y <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tōma Senju</span>.<br />
<br />
Se recuperaron huellas parciales compatibles con las dimensiones registradas en escenas anteriores.<br />
<br />
No se encontraron evidencias de un enfrentamiento prolongado.<br />
<br />
Considerando las capacidades perceptivas de la víctima, resulta difícil explicar que un adversario de las características físicas atribuidas al sospechoso consiguiera reducir la distancia sin producir una respuesta defensiva más extensa.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Daigo no pudo verlo venir?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN POSTERIOR</span><br />
<br />
Durante el inventario de la instalación se detectaron irregularidades entre los documentos archivados y los registros de consulta.<br />
<br />
Varias carpetas relacionadas con procesos antiguos de transferencia habían sido manipuladas recientemente.<br />
<br />
No fue posible determinar qué información pudo haber sido retirada.<br />
<br />
Entre los expedientes consultados aparecían perfiles de shinobi transferidos a unidades de Inteligencia y ANBU durante la década anterior.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
La evidencia física continúa siendo compatible con la participación de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span>.<br />
<br />
No se ha encontrado una relación personal reciente entre ambos.<br />
<br />
La revisión del historial profesional de Daigo confirmó su participación, años atrás, en procesos de evaluación que precedieron a distintas transferencias hacia Inteligencia y ANBU.<br />
<br />
No existen elementos suficientes para determinar si alguno de aquellos casos guarda relación con su muerte.<br />
<br />
Los motivos por los que fueron revisados antiguos expedientes de transferencia permanecen sin esclarecer.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué buscaba el atacante entre archivos de hace tantos años?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='05 ─ Genzō'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='05 ─ Genzō'; }">05 ─ Genzō</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">GENZŌ</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> No disponible<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Área de servicio:</span> Inteligencia<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Quién retiró su información?</span><br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Eliminó su propio archivo?</span><br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue recuperado en una instalación utilizada de manera ocasional por personal de Inteligencia.<br />
<br />
La identidad fue confirmada mediante documentación encontrada entre sus pertenencias y reconocimiento personal realizado por Usagi, miembro de ANBU.<br />
<br />
La víctima presentaba traumatismos severos compatibles con los observados en los cuerpos de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi, Tōma Senju y Daigo Uchiha</span>.<br />
<br />
No fueron encontrados indicios de una lucha prolongada.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
Varias áreas destinadas al almacenamiento de documentos habían sido revisadas antes de la llegada de los investigadores.<br />
<br />
No fue posible determinar qué información pudo haber sido retirada.<br />
<br />
Entre el material restante se encontraron referencias fragmentarias a la investigación de los homicidios recientes.<br />
<br />
Genzō había solicitado acceso a información correspondiente a varias víctimas durante los días anteriores a su muerte.<br />
<br />
Parte del registro de consultas realizado con sus credenciales también se encontraba incompleto.<br />
<br />
No fue posible determinar con certeza qué expedientes había revisado inmediatamente antes de morir.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
No fue localizada ninguna copia completa de las conclusiones que Genzō hubiera podido alcanzar.<br />
<br />
Con la incorporación de nuevos hallazgos al caso, se determinó que existen tres expedientes cuya información de servicio no se encuentra disponible.<br />
<br />
El cuerpo de Genzō, a diferencia de los otros casos incompletos, fue recuperado e identificado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tres expedientes vacíos.</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Fueron alterados por la misma persona?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='06 ─ Shiori Inuzuka'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='06 ─ Shiori Inuzuka'; }">06 ─ Shiori Inuzuka</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">SHIORI INUZUKA</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Inuzuka<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Shiori Inuzuka pasó gran parte de su carrera realizando labores de rastreo, búsqueda y persecución de objetivos.<br />
<br />
Participó en operaciones de localización de desaparecidos, captura de renegados y seguimiento de individuos capaces de desplazarse fuera de las rutas principales.<br />
<br />
Trabajaba habitualmente junto a un Ninken con el que mantenía vínculo desde su juventud.<br />
<br />
Tras la desaparición de Chōto Akimichi, Shiori participó en varias búsquedas secundarias realizadas fuera de la aldea.<br />
<br />
En las semanas posteriores comenzó a colaborar con la investigación de los homicidios.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Shiori poseía capacidades sensoriales desarrolladas propias del clan Inuzuka, particularmente mediante olfato y seguimiento de rastros.<br />
<br />
Su estilo de combate dependía ampliamente de la coordinación con su Ninken y favorecía aproximaciones rápidas, persecución y ataques conjuntos.<br />
<br />
Las evaluaciones la consideraban especialmente difícil de evadir una vez que había identificado correctamente el rastro de un objetivo.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado en una zona boscosa a varios kilómetros de la última posición comunicada por la víctima.<br />
<br />
Se encontraron señales de persecución anteriores al enfrentamiento.<br />
<br />
La distribución de huellas indica que Shiori no permaneció inmóvil esperando a su atacante: estuvo siguiendo algo antes de que comenzara la lucha.<br />
<br />
La víctima presentó lesiones compatibles con los patrones observados en homicidios anteriores.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
Se localizaron huellas correspondientes a su Ninken en distintos puntos del área.<br />
<br />
Los rastros se separan de la escena después del enfrentamiento y continúan hacia una región boscosa de difícil acceso.<br />
<br />
No se localizó cadáver del animal.<br />
<br />
No existe evidencia suficiente para determinar si resultó herido.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ninken:</span> No localizado.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Varias huellas humanas recuperadas son compatibles con Chōto Akimichi.<br />
<br />
La participación de Shiori en la búsqueda del sospechoso permite considerar que pudo haber sido localizada durante el desarrollo de su propia investigación.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Encontró a Chōto antes de que Chōto la encontrara a ella?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='07 ─ Naho Aburame'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='07 ─ Naho Aburame'; }">07 ─ Naho Aburame</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">NAHO ABURAME</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Chūnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Aburame<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
Un brazo atribuido a Naho Aburame fue localizado fuera de una ruta de reconocimiento utilizada regularmente por la víctima.<br />
<br />
No se recuperó el resto del cuerpo.<br />
<br />
La escena presentaba daños físicos y rastros de sangre compatibles con los patrones observados en homicidios anteriores.<br />
<br />
La cantidad de sangre y restos biológicos recuperados llevó a considerarla fallecida.<br />
<br />
La ausencia de un enfrentamiento prolongado resulta particularmente llamativa considerando las capacidades de vigilancia habitualmente asociadas al clan Aburame.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN POSTERIOR</span><br />
<br />
Entre los efectos recuperados en la zona fueron encontradas notas correspondientes a movimientos observados durante semanas anteriores.<br />
<br />
Varias anotaciones hacen referencia a inconsistencias entre rutas registradas oficialmente y desplazamientos detectados sobre el terreno.<br />
<br />
Uno de los documentos contiene una referencia incompleta a la investigación de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span>.<br />
<br />
No se ha determinado qué había descubierto la víctima.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Los daños encontrados y varias huellas parciales mantienen a Chōto como principal sospechoso.<br />
<br />
Continúa sin explicarse cómo logró aproximarse a una zona bajo vigilancia sin ser detectado con suficiente antelación.<br />
<br />
La desaparición de los antecedentes y registros de capacidades de Naho tampoco cuenta todavía con una explicación.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué falta su información?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='08 ─ Kin Yamanaka'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='08 ─ Kin Yamanaka'; }">08 ─ Kin Yamanaka</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">KIN YAMANAKA</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Chūnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Yamanaka<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Kin Yamanaka nació en Konohagakure y comenzó su formación como shinobi dentro del clan Yamanaka.<br />
<br />
Desde temprana edad mostró facilidad para las técnicas características de su familia y obtuvo evaluaciones favorables relacionadas con control de chakra, disciplina y capacidad para trabajar dentro de formaciones coordinadas.<br />
<br />
Formaba parte de un equipo compuesto por:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kin Yamanaka</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Usure Nara</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōjo Akimichi</span><br />
<br />
El equipo había sido instruido por <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi</span>.<br />
<br />
Tras alcanzar el rango de Chūnin, Kin comenzó a recibir responsabilidades que requerían mayor autonomía y periodos de operación individual.<br />
<br />
No constaban sanciones disciplinarias ni conflictos recientes.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Kin había desarrollado capacidades avanzadas para su edad dentro de las técnicas mentales del clan Yamanaka.<br />
<br />
Sus evaluaciones destacaban especialmente su facilidad para técnicas de transmisión, interferencia y control mental.<br />
<br />
Aún se encontraba en desarrollo y no poseía la experiencia de los miembros veteranos del clan, pero era considerado un shinobi con elevado potencial.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME PRELIMINAR</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado treinta y seis horas después de su desaparición.<br />
<br />
Kin fue encontrado atado contra un árbol en una zona apartada.<br />
<br />
El cadáver presenta señales claras de tortura.<br />
<br />
Varios dientes fueron extraídos durante el proceso. Algunos permanecían dispersos alrededor del lugar.<br />
<br />
La disposición de la escena indica que la víctima permaneció con vida durante una parte considerable de las agresiones.<br />
<br />
No se han completado todavía los análisis forenses.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">OBSERVACIONES INICIALES</span><br />
<br />
No parece tratarse de una muerte producida únicamente durante un enfrentamiento.<br />
<br />
A diferencia de varias víctimas anteriores, el agresor dispuso de tiempo suficiente para inmovilizar a Kin y prolongar deliberadamente el ataque.<br />
<br />
Las circunstancias sugieren una motivación particularmente personal.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué Kin?</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pendiente:</span> comparación completa con las escenas anteriores.<br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Sospechoso ─ Chōto Akimichi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Sospechoso ─ Chōto Akimichi'; }">Sospechoso ─ Chōto Akimichi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">CHŌTO AKIMICHI</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Akimichi<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clasificación actual:</span> Renegado<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Paradero desconocido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Chōto Akimichi nació y creció en Konohagakure como miembro del clan Akimichi.<br />
<br />
Durante su juventud fue asignado a una formación tradicional Yamanaka–Nara–Akimichi bajo la tutela de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi</span>.<br />
<br />
La formación permaneció activa durante varios años antes de separarse progresivamente conforme sus integrantes avanzaron dentro de la estructura de la aldea.<br />
<br />
Chōto continuó su carrera dentro de las fuerzas regulares de Konohagakure y eventualmente alcanzó el rango de Jōnin.<br />
<br />
Hasta su desaparición, su expediente era prácticamente intachable. Era considerado un shinobi fiable, disciplinado y especialmente eficaz en enfrentamientos directos.<br />
<br />
Hace poco más de dos meses dejó de presentarse a sus funciones sin autorización ni explicación previa.<br />
<br />
Inicialmente fue registrado como shinobi desaparecido.<br />
<br />
Su clasificación fue modificada a <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">renegado</span> hace poco más de dos semanas, después de que la evidencia acumulada comenzara a vincularlo con múltiples homicidios.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Chōto supera los dos metros de altura y posee una constitución física difícil de confundir.<br />
<br />
Como integrante del clan Akimichi, se especializa en técnicas basadas en expansión corporal, manipulación de masa y aumento considerable de fuerza física.<br />
<br />
Sus registros lo describen como un combatiente especializado en enfrentamientos frontales, capaz de producir daños severos mediante impactos físicos y técnicas Akimichi.<br />
<br />
Pese a su tamaño, posee una movilidad considerablemente superior a la esperada para un individuo de sus características.<br />
<br />
Las evaluaciones previas a su desaparición no registraban deterioro físico, problemas disciplinarios graves ni alteraciones de conducta suficientemente significativas como para anticipar su abandono de la aldea.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">DESAPARICIÓN</span><br />
<br />
Chōto dejó de presentarse a sus funciones hace poco más de dos meses.<br />
<br />
No fueron encontrados mensajes, solicitudes de ausencia ni indicios claros de preparación para abandonar definitivamente Konohagakure.<br />
<br />
Durante las primeras semanas no existían elementos suficientes para clasificarlo como renegado.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">PRIMERAS COINCIDENCIAS</span><br />
<br />
Conforme avanzaron las investigaciones de distintos homicidios comenzaron a aparecer patrones compatibles con sus capacidades.<br />
<br />
Huellas de gran tamaño, traumatismos producidos mediante fuerza física aumentada y determinadas alteraciones del terreno se repitieron en escenas independientes.<br />
<br />
La acumulación de estos elementos llevó a incluir formalmente a Chōto dentro de la investigación.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Actualmente se considera altamente probable que Chōto haya estado físicamente presente en múltiples escenas.<br />
<br />
Las características de los daños permiten atribuirle participación directa en varios homicidios.<br />
<br />
Sin embargo, persiste una anomalía.<br />
<br />
Chōto es un individuo de más de dos metros de altura, especializado en combate frontal y difícil de ocultar incluso entre otros shinobi.<br />
<br />
Aun así, varias víctimas fueron aisladas y atacadas sin que existan testimonios fiables de su aproximación.<br />
<br />
Algunas poseían capacidades específicamente destinadas a detectar, seguir o controlar adversarios antes de que pudieran aproximarse.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cómo consigue que nadie lo vea venir?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">RELACIONES IDENTIFICADAS</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi:</span> antigua instructora.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Shiori Inuzuka:</span> participaba en las operaciones destinadas a localizarlo.<br />
<br />
No se ha establecido una relación directa con la mayoría de las demás víctimas.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pendiente:</span> determinar el criterio de selección de objetivos y establecer si Chōto actúa sin apoyo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Está actuando solo?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><br />
</div>
		</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cazar al cazador</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/xCJCqJw.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: xCJCqJw.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">
63 de Verano del año 150<br />
Konohagakure no Sato — 3:25 a. m.<br />
<br />
Misión protagonizada por <span style="color: #E63B3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kuroto Uchiha</span></span> y <span style="color: #E63B3B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Yokubari</span></span><br />
Narrado por <span style="color: #5A9825;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hachibi / Serpientes-Kun</span></span></div>
<br />
<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Briefing</span></span><br />
<br />
Aún salía humo de la pipa en el cenicero. Una sola lámpara de techo cortaba la oscuridad de la habitación, mientras las ventanas no daban paso ni a la luz de las farolas de afuera, dejando aquello que estuviera fuera del cono lumínico completamente a oscuras. Un ventilador empujaba el humo a momentos, oscilando de un lado a otro para, por instantes, refrescar a quien quedara bajo su mirada.<br />
<br />
El escritorio estaba plagado de carpetas abiertas; en ellas había fotografías de cuerpos ensangrentados, encontrados en lugares remotos y en fechas recientes.<br />
<br />
Al otro lado del escritorio estaba la figura ensombrecida de un hombre. Su mano derecha se tallaba los ojerosos ojos. Parecía llevar demasiado tiempo respirando el aire viciado de aquella habitación; recargado en su silla, aspiró profundamente, como si despertara de un corto letargo, para reincorporarse, dejando que la lámpara de encima lo bañara y apenas algunos de sus rasgos se apreciaran.<br />
<br />
Asuka Yamanaka estaba ante el par de shinobis citados. Su edad avanzada no le restaba presencia; cada arruga, cada marca en su piel, contaba una historia y hablaba de la sabiduría de un hombre que cargaba con gran parte del peso de la aldea.<br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Seré corto</span> —dijo con una voz que parecía indicar que no había hablado por varias horas—. <span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">Hace poco más de dos meses, un Jōnin de la aldea desapareció.</span><br />
<br />
No los miraba. Sus ojos permanecieron recorriendo las carpetas por encima.<br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Su partida fue repentina y sin explicación.</span><br />
<br />
Su mirada se desvió hacia una esquina y tomó una de las carpetas más enterradas. Era de Chōto Akimichi.<br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Desconocemos el motivo, pero tenemos serias sospechas de que ha pasado a eliminar sistemáticamente nuestras fuerzas.</span><br />
<br />
El hombre tomó un respiro, sus ojos viajaron a la pipa que ya no tenía más para ofrecerle y su mano viajó al vaso a su costado, del cual bebió un líquido traslúcido, levemente ambarino.<br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Han muerto siete de nuestras unidades. No parece matar al azar, pero no sabemos aún cómo selecciona sus víctimas. Por cómo actúa, creemos que…</span><br />
<br />
Desde la penumbra fuera de la lámpara, una figura se materializó. Su máscara era de conejo, blanca, con los ojos delineados y dos líneas para denotar los bigotes encima de un par de dientes largos; el resto de su cuerpo permanecía cubierto por una capucha negra.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Encontramos el cuerpo.</span><br />
<br />
La mesa fue golpeada con fuerza. La pérdida de compostura del Yamanaka fue breve, reducida a aquel arrebato repentino. Su mano viajó rápidamente a su boca, donde pareció ahogar un pequeño sollozo. Por fin sus ojos se posaron sobre el par de shinobis frente a él. Su mirada era afilada, de las que parecían capaces de matar a quien la sostuviera más de un par de segundos.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Estábamos revisando los movimientos de nuestras unidades. Misiones de reconocimiento, traslados entre puestos, tareas que por su naturaleza requieren que un shinobi opere solo durante periodos prolongados.</span><br />
<br />
La figura del conejo se acercó al escritorio y dejó una nueva carpeta entre las demás. No la aventó, sino que la colocó con cuidado. Asuka no la abrió. Deliberadamente apartó la vista y llevó el vaso a su boca, pero no pudo tragar; se quedó con sus labios besando el fino cristal.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Encontramos tres casos que coincidían con ese perfil.</span><br />
<br />
Usagi sacó dos carpetas de entre sus ropajes y las colocó frente a los shinobis con menos cuidado que con la primera.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Tres shinobis que, durante los próximos días, quedarían expuestos en condiciones similares a las de las víctimas anteriores.</span><br />
<br />
El conejo abrió las carpetas recién traídas.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Ahora quedan dos.</span><br />
<br />
En la primera aparecía la ficha de un Jōnin.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Karoto está actualmente infiltrado dentro de una organización criminal. Lleva tiempo operando bajo una identidad encubierta y, hasta ahora, no tenemos indicios de que su cobertura haya sido comprometida. Eso reduce su exposición, pero también significa que no podemos reforzarlo sin poner en riesgo la operación.</span><br />
<br />
Usagi desplazó la segunda carpeta hasta dejarla junto a la primera.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Leda Aburame es una Chūnin experimentada que realiza labores de investigación de campo. A diferencia de Karoto, no está encubierta. Sus movimientos son más fáciles de reconstruir y, si nuestro patrón es correcto, también resulta un objetivo considerablemente más accesible.</span><br />
<br />
La máscara se mantuvo unos segundos sobre ambas carpetas.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—No sabemos cuál de los dos está en mayor peligro. Tampoco sabemos si Chōto ya ha comenzado a seguir a alguno.</span><br />
<br />
La máscara giró hacia la primera carpeta que había dejado sobre la mesa.<br />
<br />
El hombre mayor ya tenía sus ojos sobre la portada y su mano levantó la tapa con tanto cuidado que parecía que la carpeta iba a desmoronarse completamente sobre la mesa con el más simple de los soplos.<br />
<br />
Lo primero que sobresalió fue la imagen de un joven, de unos diecisiete años, amarrado contra un árbol, con claras muestras de tortura. La segunda foto mostraba que le faltaban algunos dientes; en la tercera aparecían repartidos por el lugar. En la ficha, bajo la fotografía del joven, figuraba un nombre: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kin Yamanaka.</span><br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Chōto Akimichi fue marcado como renegado hace poco más de dos semanas. Hasta entonces su expediente era prácticamente intachable. Jōnin experimentado, especializado en combate frontal, de más de dos metros de altura y con una constitución difícil de confundir.</span><br />
<br />
Los dedos de Usagi golpearon suavemente la carpeta.<br />
<br />
<span style="color: #8299AA;" class="mycode_color">—Tenemos suficientes indicios para afirmar que estuvo en varias de las escenas. Lo que no entendemos es cómo un hombre como él está consiguiendo acercarse a sus víctimas, aislarlas y desaparecer sin dejar que nadie lo vea venir.</span><br />
<br />
<span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">—Su misión</span> —el Yamanaka mayor tomó la palabra—… <span style="color: #B1845A;" class="mycode_color">es encontrarlo y traerlo. Por su peligrosidad, no sabemos si será posible traerlo con vida, pero si pueden, tengo algunas preguntas que hacerle.</span><br />
<br />
Luego de aquello, ambos guardaron silencio, dando a los Chūnin tiempo suficiente para revisar los expedientes sobre la mesa y hacer las preguntas que consideraran necesarias.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Resumen y Expedientes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Resumen y Expedientes'; }">Resumen y Expedientes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Bienvenidos a esta misión, que he hecho para ustedes con mucho cariño. A continuación les presentaré las carpetas recopiladas durante la investigación.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='01 ─ Asura Sarutobi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='01 ─ Asura Sarutobi'; }">01 ─ Asura Sarutobi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ASURA SARUTOBI</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Tokubetsu Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Sarutobi<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Asura Sarutobi nació y creció en Konohagakure como miembro del clan Sarutobi. Inició su carrera shinobi a temprana edad y pasó buena parte de su vida adulta dentro de las fuerzas regulares de la aldea, participando en misiones de distinta naturaleza antes de comenzar a asumir funciones de instrucción.<br />
<br />
Su expediente registra una trayectoria estable y escasos incidentes disciplinarios. Con el paso de los años empezó a ser utilizada con mayor frecuencia como responsable de shinobi jóvenes, especialmente en formaciones que requerían coordinación entre capacidades muy diferentes.<br />
<br />
Quince años atrás fue asignada como instructora de una formación tradicional compuesta por miembros de los clanes Yamanaka, Nara y Akimichi:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Yumei Yamanaka</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ren Nara</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span><br />
<br />
Permaneció vinculada al desarrollo de los tres durante varios años. La formación terminó disolviéndose progresivamente conforme sus integrantes avanzaron dentro de la estructura de la aldea y Yumei Yamanaka fue transferida a ANBU.<br />
<br />
Años después, Asura recibió nuevamente una formación de características similares:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kin Yamanaka</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Usure Nara</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōjo Akimichi</span><br />
<br />
Al momento de su muerte continuaba relacionada con la instrucción y supervisión de este segundo equipo.<br />
<br />
Durante su carrera fue considerada una kunoichi confiable y fuertemente vinculada a los intereses de Konohagakure. No constan antecedentes recientes de abandono de funciones, conflictos internos graves o conductas que justificaran considerarla un objetivo evidente.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Asura era una combatiente experimentada de media y larga distancia, especializada en el control del campo de batalla.<br />
<br />
Poseía dominio avanzado de tres naturalezas elementales:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Katon</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fūton</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Doton</span><br />
<br />
Sus evaluaciones destacaban su capacidad para alternar entre ellas durante un mismo enfrentamiento, modificar el terreno y dificultar la aproximación de adversarios físicamente superiores.<br />
<br />
Su experiencia le permitía combatir sin apoyo inmediato contra shinobi de rango comparable y adaptarse a enfrentamientos prolongados.<br />
<br />
No existían antecedentes recientes que hicieran presumir una disminución considerable de sus capacidades físicas, percepción o precisión.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado en una zona boscosa alejada de los principales caminos.<br />
<br />
La escena presentaba señales claras de enfrentamiento.<br />
<br />
Se localizaron alteraciones del terreno atribuibles a Doton, marcas de combustión compatibles con Katon y cortes irregulares sobre árboles y vegetación que podrían corresponder a técnicas Fūton.<br />
<br />
La víctima presentó traumatismos severos compatibles con impactos producidos mediante fuerza física aumentada.<br />
<br />
No fueron encontrados indicios inmediatos que permitieran identificar al atacante.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Observación:</span> Considerando las capacidades conocidas de Sarutobi, resulta difícil determinar el método para derrotarla.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cómo la derrotaron?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
Un análisis posterior de las marcas dejadas por las técnicas de Sarutobi reveló varias anomalías.<br />
<br />
Al menos tres ataques parecen haber sido ejecutados correctamente, pero no alcanzaron al objetivo.<br />
<br />
Las trayectorias reconstruidas no coinciden con las posiciones que, según las huellas encontradas en el terreno, ocupaba el atacante durante esos momentos.<br />
<br />
Una técnica Katon impactó varios metros a un costado.<br />
<br />
Una alteración Doton surgió detrás de la posición estimada del objetivo.<br />
<br />
Las marcas de una técnica Fūton atravesaron vegetación próxima sin converger sobre las pisadas encontradas.<br />
<br />
La distancia de los errores resulta inusual considerando la experiencia de la víctima.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Falló intencionalmente?</span><br />
<br />
No puede descartarse que algunos ataques hayan tenido una función intimidatoria o de advertencia en lugar de intención letal.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN POSTERIOR</span><br />
<br />
Los traumatismos encontrados en el cuerpo presentan similitudes con los registrados posteriormente en las víctimas <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">03, 04 y 05</span>.<br />
<br />
El tipo de impacto, la distribución del daño y determinadas alteraciones del entorno sugieren que un mismo individuo pudo participar en los cuatro enfrentamientos.<br />
<br />
Se inició una revisión comparativa de capacidades conocidas de shinobi desaparecidos y renegados.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
La evidencia acumulada ha llevado a considerar a <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span> como principal sospechoso.<br />
<br />
Las dimensiones de algunas huellas recuperadas, el tipo de daño físico producido y la capacidad necesaria para generar determinados impactos son compatibles con su expediente.<br />
<br />
La relación previa entre Sarutobi y el sospechoso fue reconsiderada a la luz de los nuevos hallazgos.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Se contuvo por conocer a Chōto?</span><br />
<br />
La hipótesis explicaría parcialmente la baja precisión de algunas de sus técnicas, pero no permite explicar todos los elementos observados en la escena.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pendiente:</span> determinar si existió algún factor adicional que limitara la capacidad de respuesta de Sarutobi durante el enfrentamiento.<br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='02 ─ Messmer'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='02 ─ Messmer'; }">02 ─ Messmer</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">MESSMER</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> No disponible<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Unidad:</span> ANBU<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Identidad civil:</span> No disponible<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Dónde está su información?</span><br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
Se localizaron restos de sangre y fragmentos de una máscara ANBU en una zona severamente dañada.<br />
<br />
Los fragmentos permitieron identificar una máscara blanca con características de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">kitsune</span>, asociada al nombre código Messmer.<br />
<br />
No se recuperó ningún cadáver.<br />
<br />
El terreno presentaba múltiples hundimientos, árboles fracturados y daños compatibles con impactos de gran fuerza física.<br />
<br />
La cantidad de sangre recuperada, junto con la extensión de los daños, llevó inicialmente a concluir que Messmer había fallecido.<br />
<br />
La ausencia de restos corporales fue atribuida a un posible protocolo de seguridad ANBU destinado a impedir la recuperación del cadáver o de información sensible.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN POSTERIOR</span><br />
<br />
Los daños encontrados en la escena presentan similitudes con alteraciones registradas posteriormente en otros homicidios vinculados a la investigación.<br />
<br />
Existen indicios compatibles con la presencia de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span> en el área.<br />
<br />
No se localizaron señales claras del procedimiento que habría provocado la desaparición completa del cuerpo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Dónde está la marca de inmolación?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Al solicitarse información adicional sobre Messmer para incorporarla a la investigación, se descubrió que su expediente carecía de prácticamente toda documentación previa.<br />
<br />
No se encontró constancia de una eliminación autorizada ni explicación administrativa inmediata para la ausencia de información.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pendiente:</span> identificar la identidad civil asociada al nombre código Messmer.<br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='03 ─ Tōma Senju'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='03 ─ Tōma Senju'; }">03 ─ Tōma Senju</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">TŌMA SENJU</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Senju<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Tōma Senju nació y desarrolló la totalidad de su carrera shinobi dentro de Konohagakure.<br />
<br />
Durante sus primeros años participó regularmente en operaciones de campo, pero con el tiempo comenzó a asumir responsabilidades relacionadas con planificación, evaluación de riesgo y coordinación de misiones.<br />
<br />
Su experiencia y trayectoria le permitieron participar en operaciones que requerían distribuir personal, determinar rutas y tomar decisiones bajo condiciones cambiantes.<br />
<br />
Su expediente registra una carrera estable y una reputación de carácter metódico. Era conocido por priorizar el cumplimiento de los objetivos establecidos incluso cuando las condiciones operativas comenzaban a deteriorarse.<br />
<br />
Durante los meses anteriores a su muerte participó en varias operaciones clasificadas.<br />
<br />
En una de ellas, los informes previos advertían que determinadas acciones podían comprometer la cobertura de una unidad infiltrada que operaba de manera paralela en el mismo sector.<br />
<br />
La operación continuó.<br />
<br />
Los registros posteriores confirmaron que la identidad de al menos uno de los infiltrados quedó expuesta.<br />
<br />
No constan sanciones ni investigaciones formales derivadas de aquella decisión.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Tōma era considerado un shinobi equilibrado y de gran resistencia, características particularmente asociadas a su linaje Senju.<br />
<br />
Poseía reservas de chakra superiores a la media y experiencia suficiente para mantener enfrentamientos prolongados sin una disminución inmediata de su capacidad operativa.<br />
<br />
Su estilo favorecía el control del terreno, la defensa y la adaptación a cambios inesperados durante una misión.<br />
<br />
Las evaluaciones registraban experiencia con técnicas de media distancia y una notable capacidad para continuar combatiendo después de recibir daño considerable.<br />
<br />
No era considerado un especialista absoluto en una única disciplina, sino un combatiente versátil con suficiente experiencia para responder ante adversarios de distintos perfiles.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado fuera de una ruta secundaria utilizada para desplazamientos entre distintos puestos de vigilancia.<br />
<br />
La escena presentaba señales de un enfrentamiento breve pero violento.<br />
<br />
La víctima sufrió múltiples traumatismos provocados mediante fuerza física considerable.<br />
<br />
Se localizaron árboles dañados, desplazamientos de tierra y varias marcas producidas aparentemente durante intentos de mantener distancia frente al atacante.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
La distribución de huellas permite reconstruir varios cambios de posición durante el enfrentamiento.<br />
<br />
Tōma parece haber retrocedido repetidamente mientras intentaba impedir la aproximación de su adversario.<br />
<br />
Pese a ello, el atacante consiguió reducir la distancia en varias ocasiones.<br />
<br />
Los traumatismos encontrados presentan similitudes con los registrados anteriormente en <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi</span>.<br />
<br />
La duración estimada del enfrentamiento resulta menor de la esperada considerando la resistencia conocida de la víctima.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué terminó tan rápido?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Las dimensiones de varias huellas recuperadas y las características de los impactos son compatibles con <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span>.<br />
<br />
No se ha localizado evidencia suficiente para determinar cómo el sospechoso consiguió aproximarse inicialmente sin que Tōma solicitara apoyo.<br />
<br />
Durante la revisión de los antecedentes de la víctima se detectó su participación en una operación clasificada que terminó comprometiendo una infiltración paralela.<br />
<br />
No se ha determinado si este antecedente guarda relación con el homicidio.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Tiene relación con aquella operación?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='04 ─ Daigo Uchiha'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='04 ─ Daigo Uchiha'; }">04 ─ Daigo Uchiha</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">DAIGO UCHIHA</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Tokubetsu Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Uchiha<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Daigo Uchiha desarrolló gran parte de su carrera dentro de áreas relacionadas con seguridad interna, evaluación de personal y coordinación con unidades especializadas de Konohagakure.<br />
<br />
Durante sus primeros años permaneció en servicio activo de campo. Posteriormente comenzó a recibir responsabilidades que aprovechaban tanto su experiencia como su capacidad para evaluar el desempeño y potencial de otros shinobi.<br />
<br />
Entre sus funciones se encontraba revisar perfiles de miembros de las fuerzas regulares cuyas capacidades podían resultar particularmente útiles para Inteligencia, unidades de infiltración u operaciones clasificadas.<br />
<br />
Participó en numerosos procesos de reasignación y transferencia durante la última década.<br />
<br />
Su nombre aparece dentro de documentación relacionada con la evaluación de distintos integrantes del clan Yamanaka cuyas capacidades mentales fueron consideradas de especial interés para unidades de Inteligencia.<br />
<br />
Parte de aquellas evaluaciones derivó posteriormente en transferencias hacia unidades especializadas y ANBU.<br />
<br />
No constaban procedimientos disciplinarios activos contra Daigo al momento de su muerte.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Daigo era un usuario experimentado del <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sharingan</span>.<br />
<br />
Sus evaluaciones destacaban percepción visual, capacidad para seguir movimientos de alta velocidad y experiencia identificando patrones durante enfrentamientos.<br />
<br />
Poseía especialización en <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Katon</span>, además de formación suficiente para mantener combate tanto a corta como a media distancia.<br />
<br />
Aunque durante los últimos años sus funciones habían reducido considerablemente su participación en misiones de campo, continuaba cumpliendo con las evaluaciones físicas necesarias para servicio activo.<br />
<br />
La combinación de experiencia, percepción visual y Sharingan hacía particularmente difícil sorprenderlo mediante una aproximación frontal convencional.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado en una instalación administrativa secundaria utilizada para almacenar documentación y material operativo.<br />
<br />
La escena mostraba señales de un enfrentamiento breve.<br />
<br />
La víctima presentó múltiples traumatismos producidos mediante fuerza física aumentada.<br />
<br />
Una de las paredes exteriores sufrió daños considerables después de que el cuerpo de Daigo impactara contra ella.<br />
<br />
Varios muebles y archivadores habían sido desplazados o abiertos.<br />
<br />
No pudo determinarse inicialmente si aquello ocurrió durante el combate o si alguien revisó la documentación después de la muerte.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
Los traumatismos presentan similitudes con los encontrados en <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi</span> y <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tōma Senju</span>.<br />
<br />
Se recuperaron huellas parciales compatibles con las dimensiones registradas en escenas anteriores.<br />
<br />
No se encontraron evidencias de un enfrentamiento prolongado.<br />
<br />
Considerando las capacidades perceptivas de la víctima, resulta difícil explicar que un adversario de las características físicas atribuidas al sospechoso consiguiera reducir la distancia sin producir una respuesta defensiva más extensa.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Daigo no pudo verlo venir?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN POSTERIOR</span><br />
<br />
Durante el inventario de la instalación se detectaron irregularidades entre los documentos archivados y los registros de consulta.<br />
<br />
Varias carpetas relacionadas con procesos antiguos de transferencia habían sido manipuladas recientemente.<br />
<br />
No fue posible determinar qué información pudo haber sido retirada.<br />
<br />
Entre los expedientes consultados aparecían perfiles de shinobi transferidos a unidades de Inteligencia y ANBU durante la década anterior.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
La evidencia física continúa siendo compatible con la participación de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span>.<br />
<br />
No se ha encontrado una relación personal reciente entre ambos.<br />
<br />
La revisión del historial profesional de Daigo confirmó su participación, años atrás, en procesos de evaluación que precedieron a distintas transferencias hacia Inteligencia y ANBU.<br />
<br />
No existen elementos suficientes para determinar si alguno de aquellos casos guarda relación con su muerte.<br />
<br />
Los motivos por los que fueron revisados antiguos expedientes de transferencia permanecen sin esclarecer.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué buscaba el atacante entre archivos de hace tantos años?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='05 ─ Genzō'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='05 ─ Genzō'; }">05 ─ Genzō</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">GENZŌ</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> No disponible<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Área de servicio:</span> Inteligencia<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Quién retiró su información?</span><br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Eliminó su propio archivo?</span><br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue recuperado en una instalación utilizada de manera ocasional por personal de Inteligencia.<br />
<br />
La identidad fue confirmada mediante documentación encontrada entre sus pertenencias y reconocimiento personal realizado por Usagi, miembro de ANBU.<br />
<br />
La víctima presentaba traumatismos severos compatibles con los observados en los cuerpos de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi, Tōma Senju y Daigo Uchiha</span>.<br />
<br />
No fueron encontrados indicios de una lucha prolongada.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
Varias áreas destinadas al almacenamiento de documentos habían sido revisadas antes de la llegada de los investigadores.<br />
<br />
No fue posible determinar qué información pudo haber sido retirada.<br />
<br />
Entre el material restante se encontraron referencias fragmentarias a la investigación de los homicidios recientes.<br />
<br />
Genzō había solicitado acceso a información correspondiente a varias víctimas durante los días anteriores a su muerte.<br />
<br />
Parte del registro de consultas realizado con sus credenciales también se encontraba incompleto.<br />
<br />
No fue posible determinar con certeza qué expedientes había revisado inmediatamente antes de morir.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
No fue localizada ninguna copia completa de las conclusiones que Genzō hubiera podido alcanzar.<br />
<br />
Con la incorporación de nuevos hallazgos al caso, se determinó que existen tres expedientes cuya información de servicio no se encuentra disponible.<br />
<br />
El cuerpo de Genzō, a diferencia de los otros casos incompletos, fue recuperado e identificado.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tres expedientes vacíos.</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Fueron alterados por la misma persona?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='06 ─ Shiori Inuzuka'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='06 ─ Shiori Inuzuka'; }">06 ─ Shiori Inuzuka</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">SHIORI INUZUKA</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Inuzuka<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Shiori Inuzuka pasó gran parte de su carrera realizando labores de rastreo, búsqueda y persecución de objetivos.<br />
<br />
Participó en operaciones de localización de desaparecidos, captura de renegados y seguimiento de individuos capaces de desplazarse fuera de las rutas principales.<br />
<br />
Trabajaba habitualmente junto a un Ninken con el que mantenía vínculo desde su juventud.<br />
<br />
Tras la desaparición de Chōto Akimichi, Shiori participó en varias búsquedas secundarias realizadas fuera de la aldea.<br />
<br />
En las semanas posteriores comenzó a colaborar con la investigación de los homicidios.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Shiori poseía capacidades sensoriales desarrolladas propias del clan Inuzuka, particularmente mediante olfato y seguimiento de rastros.<br />
<br />
Su estilo de combate dependía ampliamente de la coordinación con su Ninken y favorecía aproximaciones rápidas, persecución y ataques conjuntos.<br />
<br />
Las evaluaciones la consideraban especialmente difícil de evadir una vez que había identificado correctamente el rastro de un objetivo.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado en una zona boscosa a varios kilómetros de la última posición comunicada por la víctima.<br />
<br />
Se encontraron señales de persecución anteriores al enfrentamiento.<br />
<br />
La distribución de huellas indica que Shiori no permaneció inmóvil esperando a su atacante: estuvo siguiendo algo antes de que comenzara la lucha.<br />
<br />
La víctima presentó lesiones compatibles con los patrones observados en homicidios anteriores.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN DE LA ESCENA</span><br />
<br />
Se localizaron huellas correspondientes a su Ninken en distintos puntos del área.<br />
<br />
Los rastros se separan de la escena después del enfrentamiento y continúan hacia una región boscosa de difícil acceso.<br />
<br />
No se localizó cadáver del animal.<br />
<br />
No existe evidencia suficiente para determinar si resultó herido.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ninken:</span> No localizado.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Varias huellas humanas recuperadas son compatibles con Chōto Akimichi.<br />
<br />
La participación de Shiori en la búsqueda del sospechoso permite considerar que pudo haber sido localizada durante el desarrollo de su propia investigación.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Encontró a Chōto antes de que Chōto la encontrara a ella?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='07 ─ Naho Aburame'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='07 ─ Naho Aburame'; }">07 ─ Naho Aburame</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">NAHO ABURAME</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Chūnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Aburame<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecida<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
No encontrado.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME INICIAL</span><br />
<br />
Un brazo atribuido a Naho Aburame fue localizado fuera de una ruta de reconocimiento utilizada regularmente por la víctima.<br />
<br />
No se recuperó el resto del cuerpo.<br />
<br />
La escena presentaba daños físicos y rastros de sangre compatibles con los patrones observados en homicidios anteriores.<br />
<br />
La cantidad de sangre y restos biológicos recuperados llevó a considerarla fallecida.<br />
<br />
La ausencia de un enfrentamiento prolongado resulta particularmente llamativa considerando las capacidades de vigilancia habitualmente asociadas al clan Aburame.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REVISIÓN POSTERIOR</span><br />
<br />
Entre los efectos recuperados en la zona fueron encontradas notas correspondientes a movimientos observados durante semanas anteriores.<br />
<br />
Varias anotaciones hacen referencia a inconsistencias entre rutas registradas oficialmente y desplazamientos detectados sobre el terreno.<br />
<br />
Uno de los documentos contiene una referencia incompleta a la investigación de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōto Akimichi</span>.<br />
<br />
No se ha determinado qué había descubierto la víctima.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Los daños encontrados y varias huellas parciales mantienen a Chōto como principal sospechoso.<br />
<br />
Continúa sin explicarse cómo logró aproximarse a una zona bajo vigilancia sin ser detectado con suficiente antelación.<br />
<br />
La desaparición de los antecedentes y registros de capacidades de Naho tampoco cuenta todavía con una explicación.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué falta su información?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='08 ─ Kin Yamanaka'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='08 ─ Kin Yamanaka'; }">08 ─ Kin Yamanaka</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">KIN YAMANAKA</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Chūnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Yamanaka<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Fallecido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Kin Yamanaka nació en Konohagakure y comenzó su formación como shinobi dentro del clan Yamanaka.<br />
<br />
Desde temprana edad mostró facilidad para las técnicas características de su familia y obtuvo evaluaciones favorables relacionadas con control de chakra, disciplina y capacidad para trabajar dentro de formaciones coordinadas.<br />
<br />
Formaba parte de un equipo compuesto por:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kin Yamanaka</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Usure Nara</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chōjo Akimichi</span><br />
<br />
El equipo había sido instruido por <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi</span>.<br />
<br />
Tras alcanzar el rango de Chūnin, Kin comenzó a recibir responsabilidades que requerían mayor autonomía y periodos de operación individual.<br />
<br />
No constaban sanciones disciplinarias ni conflictos recientes.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Kin había desarrollado capacidades avanzadas para su edad dentro de las técnicas mentales del clan Yamanaka.<br />
<br />
Sus evaluaciones destacaban especialmente su facilidad para técnicas de transmisión, interferencia y control mental.<br />
<br />
Aún se encontraba en desarrollo y no poseía la experiencia de los miembros veteranos del clan, pero era considerado un shinobi con elevado potencial.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">INFORME PRELIMINAR</span><br />
<br />
El cuerpo fue localizado treinta y seis horas después de su desaparición.<br />
<br />
Kin fue encontrado atado contra un árbol en una zona apartada.<br />
<br />
El cadáver presenta señales claras de tortura.<br />
<br />
Varios dientes fueron extraídos durante el proceso. Algunos permanecían dispersos alrededor del lugar.<br />
<br />
La disposición de la escena indica que la víctima permaneció con vida durante una parte considerable de las agresiones.<br />
<br />
No se han completado todavía los análisis forenses.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">OBSERVACIONES INICIALES</span><br />
<br />
No parece tratarse de una muerte producida únicamente durante un enfrentamiento.<br />
<br />
A diferencia de varias víctimas anteriores, el agresor dispuso de tiempo suficiente para inmovilizar a Kin y prolongar deliberadamente el ataque.<br />
<br />
Las circunstancias sugieren una motivación particularmente personal.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Por qué Kin?</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pendiente:</span> comparación completa con las escenas anteriores.<br />
</div>
		</div></div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Sospechoso ─ Chōto Akimichi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Sospechoso ─ Chōto Akimichi'; }">Sospechoso ─ Chōto Akimichi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">CHŌTO AKIMICHI</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango:</span> Jōnin<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación:</span> Konohagakure<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clan:</span> Akimichi<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clasificación actual:</span> Renegado<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado:</span> Paradero desconocido<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Antecedentes'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Antecedentes'; }">Antecedentes</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Chōto Akimichi nació y creció en Konohagakure como miembro del clan Akimichi.<br />
<br />
Durante su juventud fue asignado a una formación tradicional Yamanaka–Nara–Akimichi bajo la tutela de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi</span>.<br />
<br />
La formación permaneció activa durante varios años antes de separarse progresivamente conforme sus integrantes avanzaron dentro de la estructura de la aldea.<br />
<br />
Chōto continuó su carrera dentro de las fuerzas regulares de Konohagakure y eventualmente alcanzó el rango de Jōnin.<br />
<br />
Hasta su desaparición, su expediente era prácticamente intachable. Era considerado un shinobi fiable, disciplinado y especialmente eficaz en enfrentamientos directos.<br />
<br />
Hace poco más de dos meses dejó de presentarse a sus funciones sin autorización ni explicación previa.<br />
<br />
Inicialmente fue registrado como shinobi desaparecido.<br />
<br />
Su clasificación fue modificada a <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">renegado</span> hace poco más de dos semanas, después de que la evidencia acumulada comenzara a vincularlo con múltiples homicidios.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Habilidades'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Habilidades'; }">Habilidades</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Chōto supera los dos metros de altura y posee una constitución física difícil de confundir.<br />
<br />
Como integrante del clan Akimichi, se especializa en técnicas basadas en expansión corporal, manipulación de masa y aumento considerable de fuerza física.<br />
<br />
Sus registros lo describen como un combatiente especializado en enfrentamientos frontales, capaz de producir daños severos mediante impactos físicos y técnicas Akimichi.<br />
<br />
Pese a su tamaño, posee una movilidad considerablemente superior a la esperada para un individuo de sus características.<br />
<br />
Las evaluaciones previas a su desaparición no registraban deterioro físico, problemas disciplinarios graves ni alteraciones de conducta suficientemente significativas como para anticipar su abandono de la aldea.<br />
</div>
		</div><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Investigación'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Investigación'; }">Investigación</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">DESAPARICIÓN</span><br />
<br />
Chōto dejó de presentarse a sus funciones hace poco más de dos meses.<br />
<br />
No fueron encontrados mensajes, solicitudes de ausencia ni indicios claros de preparación para abandonar definitivamente Konohagakure.<br />
<br />
Durante las primeras semanas no existían elementos suficientes para clasificarlo como renegado.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">PRIMERAS COINCIDENCIAS</span><br />
<br />
Conforme avanzaron las investigaciones de distintos homicidios comenzaron a aparecer patrones compatibles con sus capacidades.<br />
<br />
Huellas de gran tamaño, traumatismos producidos mediante fuerza física aumentada y determinadas alteraciones del terreno se repitieron en escenas independientes.<br />
<br />
La acumulación de estos elementos llevó a incluir formalmente a Chōto dentro de la investigación.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTUALIZACIÓN</span><br />
<br />
Actualmente se considera altamente probable que Chōto haya estado físicamente presente en múltiples escenas.<br />
<br />
Las características de los daños permiten atribuirle participación directa en varios homicidios.<br />
<br />
Sin embargo, persiste una anomalía.<br />
<br />
Chōto es un individuo de más de dos metros de altura, especializado en combate frontal y difícil de ocultar incluso entre otros shinobi.<br />
<br />
Aun así, varias víctimas fueron aisladas y atacadas sin que existan testimonios fiables de su aproximación.<br />
<br />
Algunas poseían capacidades específicamente destinadas a detectar, seguir o controlar adversarios antes de que pudieran aproximarse.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Cómo consigue que nadie lo vea venir?</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">RELACIONES IDENTIFICADAS</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asura Sarutobi:</span> antigua instructora.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Shiori Inuzuka:</span> participaba en las operaciones destinadas a localizarlo.<br />
<br />
No se ha establecido una relación directa con la mayoría de las demás víctimas.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pendiente:</span> determinar el criterio de selección de objetivos y establecer si Chōto actúa sin apoyo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Está actuando solo?</span><br />
</div>
		</div></div>
		</div><br />
</div>
		</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Correspondencia ─ Instrucciones]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14802</link>
			<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 14:18:22 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=813">Hachibi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14802</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> 7 del Verano, 150. </span></div>
El pergamino no parecía especialmente importante. Lo que contenía, aunque ignorado, tampoco significaba mucho para la persona promedio, apenas un grupo de instrucciones, pero para la persona correcta podía convertir el plomo en oro. <br />
 <br />
No era más grande que cualquier documento administrativo utilizado en Kirigakure, estaba enrollado con cuidado y protegido por una cubierta sencilla que impedía que la humedad alcanzara el papel. Un hilo oscuro rodeaba ambos extremos y, sobre el cierre, descansaba un pequeño sello de cera que Hachibi había comprobado tres veces desde que lo recibió.<br />
Intacto.<br />
 <br />
El encargo tampoco parecía complicado.<br />
 <br />
La solicitud llevaba el nombre de Masaru Heizu y pedía únicamente trasladar aquella correspondencia hasta un shinobi de inteligencia destinado temporalmente en uno de los puestos de avanzada del País del Agua. No se esperaba oposición, persecuciones ni ninguna otra clase de peligro. El camino permanecía dentro de territorio controlado por Kirigakure y el desplazamiento podía realizarse durante el mismo día.<br />
 <br />
Lo extraño era que nadie le había proporcionado el nombre del destinatario. En su lugar, junto al pergamino había recibido una segunda hoja. Hachibi la desplegó.<br />
Las instrucciones ocupaban mucho más espacio que la descripción de la propia misión.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><ul class="mycode_list"><li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Primero:</span> llegar al pequeño poblado costero situado sobre la ruta norte antes de que el sol alcanzara su punto más alto.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Segundo:</span> comprar una manzana roja en el puesto situado frente al pozo.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tercero:</span> adquirir un pequeño carrete de hilo blanco encerado en el taller de reparación de redes próximo al embarcadero.<br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cuarto:</span> caminar hasta el muelle más antiguo del poblado y dejar la manzana sobre el pretil de piedra situado junto a una campana oxidada.<br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quinto:</span> conservar el hilo.<br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sexto:</span> esperar.<br />
</li>
</ul>
 <br />
La nota se inmoló en los dedos y se convirtió en ceniza, pero en la cabeza de Hachibi había quedado perfectamente grabada. <br />
 <br />
Pergamino, instrucciones, destinatario. Tres cosas. Su mano pasó una vez más sobre el pequeño bolsillo interior donde mantenía asegurado el mensaje antes de comenzar el trayecto. Pasó su dedo sobre sus armas, comprobó que estuviera completo su arsenal, cada aguja de las sesenta que portaba estaba tan perfectamente acomodada que no había manera matemática de meter una más y, sin embargo, no tenía problema de sacar una para un ataque rápido. Acomodó su atuendo, planchó sus arrugas con un paso firme de su mano y marchó.<br />
 <br />
El camino no presentó ninguna dificultad.<br />
 <br />
La humedad del País del Agua permanecía adherida a prácticamente todo cuanto encontraba a su paso. Los árboles crecían cerca unos de otros, cubiertos en ciertas zonas por musgo oscuro, mientras pequeñas acumulaciones de agua permanecían entre las raíces después de las lluvias de la noche anterior. La niebla nunca llegó a cerrarse completamente sobre el sendero, aunque sí bastaba para convertir las formas más alejadas en manchas desdibujadas entre el verde.<br />
 <br />
La misión no premiaba la velocidad y llegar antes de tiempo tampoco parecía formar parte de las instrucciones. Mantuvo un ritmo constante mientras comprobaba las señales colocadas junto al camino y evitaba desviaciones innecesarias.<br />
 <br />
El poblado apareció después de varias horas de marcha, no era particularmente grande: Una calle principal descendía suavemente hacia el agua y pequeñas viviendas de madera se repartían alrededor de ella, muchas con redes extendidas junto a las puertas o herramientas utilizadas para trabajar sobre embarcaciones pequeñas. El olor del pescado llegaba desde la costa, mezclado con madera mojada, humo de cocina y sal.<br />
 <br />
Había suficiente movimiento para que un muchacho desconocido no resultara especialmente interesante. <br />
 <br />
Encontró el pozo sin dificultad.<br />
 <br />
Frente a él descansaba un puesto pequeño protegido por una cubierta de tela. Frutas, algunas verduras y varios productos traídos desde otras regiones se distribuían sobre cajas de madera.<br />
 <br />
Había manzanas.<br />
 <br />
El Heizu tomó una roja, sin manchas evidentes. La dejó sobre el mostrador. La mujer encargada del puesto dijo algo relacionado con el precio mientras levantaba dos dedos. Hachibi colocó las monedas correspondientes, recibió el cambio y lo guardó sin necesidad de intercambio de palabra alguna.<br />
 <br />
Continuó hacia el embarcadero.<br />
 <br />
El taller de redes tampoco necesitó demasiada búsqueda. Una estructura abierta permitía ver a dos hombres trabajando sobre una red extendida entre varias estacas. Cerca de ellos había herramientas, agujas gruesas, cordeles y pequeños carretes de diferentes materiales.<br />
 <br />
Hachibi señaló uno de hilo blanco encerado. El encargado lo observó durante unos instantes.<br />
 <br />
—¿Todo?<br />
 <br />
Hachibi asintió. Otro intercambio de monedas. El carrete terminó guardado entre sus pertenencias.<br />
 <br />
Nada parecía conectar ambas compras: Una manzana, un hilo.<br />
 <br />
Podrían haber sido objetos escogidos precisamente porque nadie tendría motivos para recordar a una persona que adquiriera semejantes cosas durante la misma mañana.<br />
 <br />
El muelle antiguo estaba apartado de los embarcaderos utilizados con mayor frecuencia.<br />
 <br />
Algunas de sus tablas habían sido sustituidas recientemente y otras conservaban manchas oscuras provocadas por años de humedad. Junto al inicio de la estructura  había una campana de metal colocada sobre un soporte de madera. La oxidación había devorado gran parte de su superficie y Hachibi dudaba que hubiese sonado correctamente durante bastante tiempo.<br />
 <br />
El pretil se encontraba allí: Bajo, de piedra. Hachibi sacó la manzana y la colocó encima. Después comprobó el carrete. La siguiente instrucción era esperar.<br />
 <br />
Hacerlo habría resultado más extraño que simplemente permanecer allí.<br />
 <br />
Escogió un lugar próximo desde donde podía observar el pretil sin mantenerse directamente frente a él y dejó pasar el tiempo mientras barcos pequeños entraban y salían del poblado. Algunos pescadores descargaban cajas. Una mujer lavaba recipientes cerca de una vivienda. Dos niños atravesaron corriendo el extremo de la calle antes de desaparecer entre las casas.<br />
 <br />
Nada cambió.<br />
 <br />
La manzana continuaba en el mismo sitio.<br />
 <br />
Hachibi comenzó a comprender que esa parte de las instrucciones podía resultar más importante que todas las anteriores. No le habían dicho cuánto tiempo esperar.  Tampoco qué debía ocurrir.<br />
 <br />
Entonces escuchó madera quebrándose, no fue un sonido fuerte, apenas un chasquido seguido por varios objetos golpeando el suelo: A poca distancia del muelle, un anciano había intentado levantar una cesta demasiado cargada. Una de las asas había cedido y parte de su contenido terminó desparramado sobre la calle húmeda.  <br />
<br />
Algunas verduras rodaron hacia un costado y un pequeño recipiente de madera estuvo cerca de terminar bajo una carreta estacionada.<br />
 <br />
El hombre dejó escapar una queja, se inclinó con dificultad.<br />
 <br />
Hachibi miró la manzana, continuaba allí.<br />
 <br />
Después miró al anciano; las instrucciones decían esperar, pero nada de permanecer inmóvil. Recogió primero el recipiente antes de que pudiera alejarse más y después comenzó a reunir lo que había caído alrededor. El anciano intentó hacerlo también, aunque su espalda parecía convertir cada movimiento en una tarea considerablemente más lenta.<br />
 <br />
—Déjalo, muchacho. Puedo hacerlo.<br />
 <br />
No necesitó demasiado tiempo para devolver el contenido a la cesta, El problema seguía siendo el asa.<br />
 <br />
Una de las tiras de fibra se había roto prácticamente desde la base. El anciano la levantó y observó el daño con una expresión resignada.<br />
 <br />
—Eso ya no aguanta otro viaje.<br />
 <br />
Metió una mano entre sus pertenencias, el carrete blanco apareció entre sus dedos. Se detuvo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Conservar el hilo.</span><br />
 <br />
Aquello formaba parte de las instrucciones. No necesitaba utilizar todo.<br />
 <br />
Desenrolló una pequeña extensión, la cortó y comenzó a reforzar la unión dañada. Pasó el hilo varias veces alrededor de las fibras, ajustándolo con suficiente tensión antes de asegurar el extremo incluso usó una de sus agujas como esqueleto para reforzar la sujeción.<br />
No era una reparación definitiva, pero sí permitiría que el anciano llegara a su destino sin volver a recoger todas sus cosas del suelo.<br />
 <br />
El hombre comprobó el asa. Luego observó el carrete todavía en manos de Hachibi.<br />
 <br />
—Ese hilo no era para arreglar cestas.<br />
 <br />
No había sido una pregunta, el anciano permaneció observándolo unos segundos más, después sostuvo nuevamente la cesta.<br />
 <br />
—Gracias.<br />
 <br />
El bruno inclinó ligeramente la cabeza. Cuando regresó hacia el muelle, la manzana ya no estaba. Sobre el pretil había algo diferente, una pequeña pieza de madera. No tendría más de unos cuantos centímetros de diámetro y parecía haber sido cortada de algún resto de tabla. Al recogerla descubrió un grabado sencillo sobre uno de sus lados.<br />
 <br />
Una garza.<br />
 <br />
El cuerpo apenas estaba representado mediante unas cuantas líneas, el pico, en cambio, resultaba imposible de confundir, apuntaba hacia el este. Giró la mirada.<br />
 <br />
El anciano continuaba avanzando calle arriba sin prestarle atención. La cesta colgaba nuevamente de su brazo.<br />
 <br />
Sobre una de las asas podía distinguirse todavía el pequeño tramo de hilo blanco.<br />
 <br />
No sabía si aquello había ocurrido porque el viejo formaba parte del procedimiento desde el principio o si simplemente había reconocido algo que no debía resultar evidente para los demás.<br />
 <br />
Guardó la pieza de madera, y siguió la dirección de la garza.<br />
 <br />
El recorrido lo alejó poco a poco de la parte más transitada del poblado.<br />
 <br />
Atravesó dos calles, dejó atrás varias viviendas y terminó siguiendo un sendero estrecho que avanzaba paralelo a la costa. Allí los edificios comenzaron a desaparecer y fueron sustituidos por pequeños cobertizos utilizados para guardar redes, herramientas y embarcaciones durante las temporadas de tormenta.<br />
 <br />
Hachibi no encontró ninguna señal que identificara un puesto shinobi, eso era probablemente una buena señal. La ficha de madera acabó llevándolo hasta una estructura ligeramente separada de las demás. Parecía un antiguo cobertizo de pescadores, había redes extendidas junto a una pared y un bote pequeño descansaba boca abajo sobre dos soportes. Cerca de la entrada, un hombre se encontraba sentado reparando una sección de cuerda con una aguja gruesa.<br />
 <br />
No reaccionó cuando Hachibi apareció. El Heizu se detuvo a varios metros.<br />
 <br />
El hombre continuó trabajando: Pasó la aguja entre las fibras, tensó el nudo, volvió a repetirlo.<br />
 <br />
—Si vienes por pescado, llegaste tarde.<br />
 <br />
Hachibi permaneció quieto. El hombre levantó finalmente la vista. Sus ojos pasaron sobre él con una tranquilidad demasiado calculada para alguien sorprendido por una visita inesperada.<br />
 <br />
Después bajaron hacia una de las manos del muchacho. Hachibi sostenía la ficha de la garza. El hombre dejó la red.<br />
 <br />
—Acércate.<br />
 <br />
El Heizu lo hizo. El desconocido tomó la ficha y la giró entre sus dedos.<br />
 <br />
—La garza no suele escoger caminos largos.<br />
 <br />
Sus ojos descendieron entonces hacia las pertenencias de Hachibi.<br />
 <br />
—¿Conservaste el hilo?<br />
 <br />
Hachibi sacó el carrete, el hombre lo recibió. Lo giró una vez y encontró el corte, Faltaba una pequeña parte su expresión cambió apenas.<br />
 <br />
—Las instrucciones decían que debías conservarlo.<br />
 <br />
—Era necesario.<br />
 <br />
Fue todo.<br />
 <br />
El hombre permaneció inmóvil unos instantes. Después miró por encima del hombro del muchacho, hacia el camino por el que había llegado. Una ligera curvatura apareció en una de las esquinas de su boca.<br />
 <br />
—Ya veo.<br />
 <br />
Dejó el hilo sobre una caja, entonces extendió la mano. No pidió el pergamino.<br />
 <br />
No mencionó a Masaru.<br />
 <br />
No preguntó siquiera quién era Hachibi.<br />
 <br />
Simplemente mantuvo la palma abierta.<br />
 <br />
El Heizu introdujo la mano bajo su ropa, retiró el documento del compartimento donde lo había protegido durante todo el trayecto y comprobó por última vez el sello antes de entregarlo.<br />
 <br />
Intacto.<br />
 <br />
El hombre hizo exactamente lo mismo: Revisó la cera, el hilo oscuro, Los bordes de la cubierta. Solo entonces tomó el pergamino, no lo abrió. Lo guardó dentro de una caja de madera situada detrás de él y colocó sobre la tapa una pequeña marca realizada con tinta.<br />
 <br />
Después extrajo otro trozo de papel: una confirmación de recepción.<br />
 <br />
—Puedes regresar.<br />
 <br />
El shinobi tomó nuevamente la red como si aquella conversación nunca hubiese ocurrido. Hachibi guardó el comprobante. Antes de marcharse, sus ojos se desviaron hacia el pequeño carrete blanco abandonado sobre la caja.<br />
 <br />
El hombre lo notó.<br />
 <br />
—Quédate con él.<br />
 <br />
El regreso fue incluso más tranquilo que el trayecto de ida.<br />
 <br />
<br />
El sol había comenzado a descender cuando Hachibi dejó atrás el poblado y regresó al sendero que conducía hacia Kirigakure. La correspondencia ya no estaba con él. En su lugar llevaba solamente la confirmación de entrega, la ficha de madera y aquel carrete incompleto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> 7 del Verano, 150. </span></div>
El pergamino no parecía especialmente importante. Lo que contenía, aunque ignorado, tampoco significaba mucho para la persona promedio, apenas un grupo de instrucciones, pero para la persona correcta podía convertir el plomo en oro. <br />
 <br />
No era más grande que cualquier documento administrativo utilizado en Kirigakure, estaba enrollado con cuidado y protegido por una cubierta sencilla que impedía que la humedad alcanzara el papel. Un hilo oscuro rodeaba ambos extremos y, sobre el cierre, descansaba un pequeño sello de cera que Hachibi había comprobado tres veces desde que lo recibió.<br />
Intacto.<br />
 <br />
El encargo tampoco parecía complicado.<br />
 <br />
La solicitud llevaba el nombre de Masaru Heizu y pedía únicamente trasladar aquella correspondencia hasta un shinobi de inteligencia destinado temporalmente en uno de los puestos de avanzada del País del Agua. No se esperaba oposición, persecuciones ni ninguna otra clase de peligro. El camino permanecía dentro de territorio controlado por Kirigakure y el desplazamiento podía realizarse durante el mismo día.<br />
 <br />
Lo extraño era que nadie le había proporcionado el nombre del destinatario. En su lugar, junto al pergamino había recibido una segunda hoja. Hachibi la desplegó.<br />
Las instrucciones ocupaban mucho más espacio que la descripción de la propia misión.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><ul class="mycode_list"><li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Primero:</span> llegar al pequeño poblado costero situado sobre la ruta norte antes de que el sol alcanzara su punto más alto.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Segundo:</span> comprar una manzana roja en el puesto situado frente al pozo.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tercero:</span> adquirir un pequeño carrete de hilo blanco encerado en el taller de reparación de redes próximo al embarcadero.<br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cuarto:</span> caminar hasta el muelle más antiguo del poblado y dejar la manzana sobre el pretil de piedra situado junto a una campana oxidada.<br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quinto:</span> conservar el hilo.<br />
</li>
<li><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sexto:</span> esperar.<br />
</li>
</ul>
 <br />
La nota se inmoló en los dedos y se convirtió en ceniza, pero en la cabeza de Hachibi había quedado perfectamente grabada. <br />
 <br />
Pergamino, instrucciones, destinatario. Tres cosas. Su mano pasó una vez más sobre el pequeño bolsillo interior donde mantenía asegurado el mensaje antes de comenzar el trayecto. Pasó su dedo sobre sus armas, comprobó que estuviera completo su arsenal, cada aguja de las sesenta que portaba estaba tan perfectamente acomodada que no había manera matemática de meter una más y, sin embargo, no tenía problema de sacar una para un ataque rápido. Acomodó su atuendo, planchó sus arrugas con un paso firme de su mano y marchó.<br />
 <br />
El camino no presentó ninguna dificultad.<br />
 <br />
La humedad del País del Agua permanecía adherida a prácticamente todo cuanto encontraba a su paso. Los árboles crecían cerca unos de otros, cubiertos en ciertas zonas por musgo oscuro, mientras pequeñas acumulaciones de agua permanecían entre las raíces después de las lluvias de la noche anterior. La niebla nunca llegó a cerrarse completamente sobre el sendero, aunque sí bastaba para convertir las formas más alejadas en manchas desdibujadas entre el verde.<br />
 <br />
La misión no premiaba la velocidad y llegar antes de tiempo tampoco parecía formar parte de las instrucciones. Mantuvo un ritmo constante mientras comprobaba las señales colocadas junto al camino y evitaba desviaciones innecesarias.<br />
 <br />
El poblado apareció después de varias horas de marcha, no era particularmente grande: Una calle principal descendía suavemente hacia el agua y pequeñas viviendas de madera se repartían alrededor de ella, muchas con redes extendidas junto a las puertas o herramientas utilizadas para trabajar sobre embarcaciones pequeñas. El olor del pescado llegaba desde la costa, mezclado con madera mojada, humo de cocina y sal.<br />
 <br />
Había suficiente movimiento para que un muchacho desconocido no resultara especialmente interesante. <br />
 <br />
Encontró el pozo sin dificultad.<br />
 <br />
Frente a él descansaba un puesto pequeño protegido por una cubierta de tela. Frutas, algunas verduras y varios productos traídos desde otras regiones se distribuían sobre cajas de madera.<br />
 <br />
Había manzanas.<br />
 <br />
El Heizu tomó una roja, sin manchas evidentes. La dejó sobre el mostrador. La mujer encargada del puesto dijo algo relacionado con el precio mientras levantaba dos dedos. Hachibi colocó las monedas correspondientes, recibió el cambio y lo guardó sin necesidad de intercambio de palabra alguna.<br />
 <br />
Continuó hacia el embarcadero.<br />
 <br />
El taller de redes tampoco necesitó demasiada búsqueda. Una estructura abierta permitía ver a dos hombres trabajando sobre una red extendida entre varias estacas. Cerca de ellos había herramientas, agujas gruesas, cordeles y pequeños carretes de diferentes materiales.<br />
 <br />
Hachibi señaló uno de hilo blanco encerado. El encargado lo observó durante unos instantes.<br />
 <br />
—¿Todo?<br />
 <br />
Hachibi asintió. Otro intercambio de monedas. El carrete terminó guardado entre sus pertenencias.<br />
 <br />
Nada parecía conectar ambas compras: Una manzana, un hilo.<br />
 <br />
Podrían haber sido objetos escogidos precisamente porque nadie tendría motivos para recordar a una persona que adquiriera semejantes cosas durante la misma mañana.<br />
 <br />
El muelle antiguo estaba apartado de los embarcaderos utilizados con mayor frecuencia.<br />
 <br />
Algunas de sus tablas habían sido sustituidas recientemente y otras conservaban manchas oscuras provocadas por años de humedad. Junto al inicio de la estructura  había una campana de metal colocada sobre un soporte de madera. La oxidación había devorado gran parte de su superficie y Hachibi dudaba que hubiese sonado correctamente durante bastante tiempo.<br />
 <br />
El pretil se encontraba allí: Bajo, de piedra. Hachibi sacó la manzana y la colocó encima. Después comprobó el carrete. La siguiente instrucción era esperar.<br />
 <br />
Hacerlo habría resultado más extraño que simplemente permanecer allí.<br />
 <br />
Escogió un lugar próximo desde donde podía observar el pretil sin mantenerse directamente frente a él y dejó pasar el tiempo mientras barcos pequeños entraban y salían del poblado. Algunos pescadores descargaban cajas. Una mujer lavaba recipientes cerca de una vivienda. Dos niños atravesaron corriendo el extremo de la calle antes de desaparecer entre las casas.<br />
 <br />
Nada cambió.<br />
 <br />
La manzana continuaba en el mismo sitio.<br />
 <br />
Hachibi comenzó a comprender que esa parte de las instrucciones podía resultar más importante que todas las anteriores. No le habían dicho cuánto tiempo esperar.  Tampoco qué debía ocurrir.<br />
 <br />
Entonces escuchó madera quebrándose, no fue un sonido fuerte, apenas un chasquido seguido por varios objetos golpeando el suelo: A poca distancia del muelle, un anciano había intentado levantar una cesta demasiado cargada. Una de las asas había cedido y parte de su contenido terminó desparramado sobre la calle húmeda.  <br />
<br />
Algunas verduras rodaron hacia un costado y un pequeño recipiente de madera estuvo cerca de terminar bajo una carreta estacionada.<br />
 <br />
El hombre dejó escapar una queja, se inclinó con dificultad.<br />
 <br />
Hachibi miró la manzana, continuaba allí.<br />
 <br />
Después miró al anciano; las instrucciones decían esperar, pero nada de permanecer inmóvil. Recogió primero el recipiente antes de que pudiera alejarse más y después comenzó a reunir lo que había caído alrededor. El anciano intentó hacerlo también, aunque su espalda parecía convertir cada movimiento en una tarea considerablemente más lenta.<br />
 <br />
—Déjalo, muchacho. Puedo hacerlo.<br />
 <br />
No necesitó demasiado tiempo para devolver el contenido a la cesta, El problema seguía siendo el asa.<br />
 <br />
Una de las tiras de fibra se había roto prácticamente desde la base. El anciano la levantó y observó el daño con una expresión resignada.<br />
 <br />
—Eso ya no aguanta otro viaje.<br />
 <br />
Metió una mano entre sus pertenencias, el carrete blanco apareció entre sus dedos. Se detuvo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Conservar el hilo.</span><br />
 <br />
Aquello formaba parte de las instrucciones. No necesitaba utilizar todo.<br />
 <br />
Desenrolló una pequeña extensión, la cortó y comenzó a reforzar la unión dañada. Pasó el hilo varias veces alrededor de las fibras, ajustándolo con suficiente tensión antes de asegurar el extremo incluso usó una de sus agujas como esqueleto para reforzar la sujeción.<br />
No era una reparación definitiva, pero sí permitiría que el anciano llegara a su destino sin volver a recoger todas sus cosas del suelo.<br />
 <br />
El hombre comprobó el asa. Luego observó el carrete todavía en manos de Hachibi.<br />
 <br />
—Ese hilo no era para arreglar cestas.<br />
 <br />
No había sido una pregunta, el anciano permaneció observándolo unos segundos más, después sostuvo nuevamente la cesta.<br />
 <br />
—Gracias.<br />
 <br />
El bruno inclinó ligeramente la cabeza. Cuando regresó hacia el muelle, la manzana ya no estaba. Sobre el pretil había algo diferente, una pequeña pieza de madera. No tendría más de unos cuantos centímetros de diámetro y parecía haber sido cortada de algún resto de tabla. Al recogerla descubrió un grabado sencillo sobre uno de sus lados.<br />
 <br />
Una garza.<br />
 <br />
El cuerpo apenas estaba representado mediante unas cuantas líneas, el pico, en cambio, resultaba imposible de confundir, apuntaba hacia el este. Giró la mirada.<br />
 <br />
El anciano continuaba avanzando calle arriba sin prestarle atención. La cesta colgaba nuevamente de su brazo.<br />
 <br />
Sobre una de las asas podía distinguirse todavía el pequeño tramo de hilo blanco.<br />
 <br />
No sabía si aquello había ocurrido porque el viejo formaba parte del procedimiento desde el principio o si simplemente había reconocido algo que no debía resultar evidente para los demás.<br />
 <br />
Guardó la pieza de madera, y siguió la dirección de la garza.<br />
 <br />
El recorrido lo alejó poco a poco de la parte más transitada del poblado.<br />
 <br />
Atravesó dos calles, dejó atrás varias viviendas y terminó siguiendo un sendero estrecho que avanzaba paralelo a la costa. Allí los edificios comenzaron a desaparecer y fueron sustituidos por pequeños cobertizos utilizados para guardar redes, herramientas y embarcaciones durante las temporadas de tormenta.<br />
 <br />
Hachibi no encontró ninguna señal que identificara un puesto shinobi, eso era probablemente una buena señal. La ficha de madera acabó llevándolo hasta una estructura ligeramente separada de las demás. Parecía un antiguo cobertizo de pescadores, había redes extendidas junto a una pared y un bote pequeño descansaba boca abajo sobre dos soportes. Cerca de la entrada, un hombre se encontraba sentado reparando una sección de cuerda con una aguja gruesa.<br />
 <br />
No reaccionó cuando Hachibi apareció. El Heizu se detuvo a varios metros.<br />
 <br />
El hombre continuó trabajando: Pasó la aguja entre las fibras, tensó el nudo, volvió a repetirlo.<br />
 <br />
—Si vienes por pescado, llegaste tarde.<br />
 <br />
Hachibi permaneció quieto. El hombre levantó finalmente la vista. Sus ojos pasaron sobre él con una tranquilidad demasiado calculada para alguien sorprendido por una visita inesperada.<br />
 <br />
Después bajaron hacia una de las manos del muchacho. Hachibi sostenía la ficha de la garza. El hombre dejó la red.<br />
 <br />
—Acércate.<br />
 <br />
El Heizu lo hizo. El desconocido tomó la ficha y la giró entre sus dedos.<br />
 <br />
—La garza no suele escoger caminos largos.<br />
 <br />
Sus ojos descendieron entonces hacia las pertenencias de Hachibi.<br />
 <br />
—¿Conservaste el hilo?<br />
 <br />
Hachibi sacó el carrete, el hombre lo recibió. Lo giró una vez y encontró el corte, Faltaba una pequeña parte su expresión cambió apenas.<br />
 <br />
—Las instrucciones decían que debías conservarlo.<br />
 <br />
—Era necesario.<br />
 <br />
Fue todo.<br />
 <br />
El hombre permaneció inmóvil unos instantes. Después miró por encima del hombro del muchacho, hacia el camino por el que había llegado. Una ligera curvatura apareció en una de las esquinas de su boca.<br />
 <br />
—Ya veo.<br />
 <br />
Dejó el hilo sobre una caja, entonces extendió la mano. No pidió el pergamino.<br />
 <br />
No mencionó a Masaru.<br />
 <br />
No preguntó siquiera quién era Hachibi.<br />
 <br />
Simplemente mantuvo la palma abierta.<br />
 <br />
El Heizu introdujo la mano bajo su ropa, retiró el documento del compartimento donde lo había protegido durante todo el trayecto y comprobó por última vez el sello antes de entregarlo.<br />
 <br />
Intacto.<br />
 <br />
El hombre hizo exactamente lo mismo: Revisó la cera, el hilo oscuro, Los bordes de la cubierta. Solo entonces tomó el pergamino, no lo abrió. Lo guardó dentro de una caja de madera situada detrás de él y colocó sobre la tapa una pequeña marca realizada con tinta.<br />
 <br />
Después extrajo otro trozo de papel: una confirmación de recepción.<br />
 <br />
—Puedes regresar.<br />
 <br />
El shinobi tomó nuevamente la red como si aquella conversación nunca hubiese ocurrido. Hachibi guardó el comprobante. Antes de marcharse, sus ojos se desviaron hacia el pequeño carrete blanco abandonado sobre la caja.<br />
 <br />
El hombre lo notó.<br />
 <br />
—Quédate con él.<br />
 <br />
El regreso fue incluso más tranquilo que el trayecto de ida.<br />
 <br />
<br />
El sol había comenzado a descender cuando Hachibi dejó atrás el poblado y regresó al sendero que conducía hacia Kirigakure. La correspondencia ya no estaba con él. En su lugar llevaba solamente la confirmación de entrega, la ficha de madera y aquel carrete incompleto.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Autonarrada D:  Rayo de Luz]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14733</link>
			<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 17:09:15 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=813">Hachibi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14733</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 7 de Verano, año 150 — País del Agua</span></div>
 <br />
El combustible pesaba más cuando se movía.<br />
<br />
 <br />
Hachibi había comprobado aquella peculiaridad durante la primera hora de camino, no porque los recipientes aumentaran realmente su masa, sino porque el líquido en su interior parecía recordar cada cambio de dirección unos instantes después que él. Al detenerse empujaba todavía hacia delante; al girar buscaba conservar la trayectoria anterior y, al descender por una pendiente, cargaba contra las paredes metálicas con suficiente fuerza para obligarlo a corregir la postura. Los dos bidones habían sido entregados sellados, revisados y acompañados por una ubicación, algunas indicaciones sobre el camino y una instrucción tan sencilla que casi resultaba insultante para la cantidad de kilómetros que separaban ambas cosas.<br />
 <br />
Llevar el combustible hasta el faro.<br />
 <br />
Masaru Heizu había recomendado su nombre para el encargo, aunque eso no significaba que hubiera preparado también la solución. Nadie esperaba que el Genin cargara ambos recipientes entre sus brazos durante todo el trayecto, pero tampoco le habían proporcionado una carreta, una embarcación ni un animal; cómo llegaran hasta su destino era problema suyo mientras llegaran completos, y aquella pequeña diferencia convertía un trabajo de mensajería en uno de logística.<br />
 <br />
Antes de partir había dedicado varios minutos a distribuir el peso. Una vara resistente, cuerda y algunos nudos permitieron suspender ambos bidones a los lados del cuerpo sin obligarlo a llevarlos continuamente con las manos, aunque la solución estaba lejos de ser cómoda. Cada cierto tiempo cambiaba el apoyo, revisaba las ataduras y comprobaba los cierres, repitiendo la misma inspección antes de continuar. No quería descubrir después de varias horas que una cuerda había estado rozando metal hasta cortarse o que parte de la carga se había perdido lentamente detrás de él.<br />
 <br />
El camino comenzó siendo conocido. Senderos próximos a Kirigakure, humedad entre los árboles y una niebla que todavía reconocía como propia fueron quedando atrás conforme se alejaba hacia regiones menos transitadas del País del Agua. No tenía necesidad de esconderse ni razón para apresurarse hasta agotar las piernas durante la primera mitad del viaje; llevaba comida suficiente para no detenerse demasiado, agua y el equipo habitual, aunque esta vez cualquier herramienta parecía secundaria junto a los dos objetos que continuamente golpeaban con suavidad a ambos lados de su cuerpo.<br />
 <br />
Horas después comenzaron a aparecer pequeñas viviendas separadas por cultivos, cercados y caminos de tierra. La presencia humana se anunciaba antes mediante humo, animales o ruedas marcadas sobre el barro que por las personas mismas, y él prestaba atención a cada carreta que avanzara en su misma dirección. Caminar era una solución, no necesariamente la mejor; si encontraba a alguien dispuesto a acercarlo una parte del trayecto, rechazarlo por orgullo sería una manera particularmente absurda de cumplir una misión.<br />
 <br />
No tuvo que esperar demasiado para encontrar una.<br />
 <br />
La divisó a cierta distancia, detenida junto a un cercado donde un hombre forcejeaba con algo que el bruno todavía no alcanzaba a distinguir. El vehículo parecía cargado con redes, cajas y diversos bultos cubiertos por telas, mientras una res permanecía varios metros más adelante con una cuerda suelta arrastrándose entre las patas. El hombre trataba de aproximarse despacio, hablándole con aquella paciencia tensa de quien sabía que el animal podía decidir cooperar o multiplicar el problema según el siguiente ruido que escuchara.<br />
Redujo el paso. No era asunto suyo, aunque también era difícil ignorar a alguien intentando recuperar una vaca en mitad del camino.<br />
 <br />
Dejó los bidones cuidadosamente junto a una piedra, comprobó que permanecieran firmes y comenzó a acercarse sin decir nada. El hombre alcanzó a verlo y levantó una mano, quizá para pedir ayuda, quizá para advertirle que no avanzara todavía; nunca llegó a saberse cuál de las dos cosas pretendía.<br />
 <br />
Algo estalló entre los arbustos.<br />
 <br />
Una bandada de aves se levantó de golpe. Alarma.<br />
 <br />
La res dio un salto, giró con violencia y emprendió la carrera hacia el camino. El hombre apenas consiguió apartarse mientras el bruno retrocedía un paso, dejando pasar al animal junto a él con la cuerda ondeando detrás.<br />
 <br />
Acostumbrada a su propio volumen y sin la menor idea del extra que acababa de sumar a su figura, la res continuó la carrera con una de las correas enganchada al cuerno. Sintió primero el tirón. Un bidón desapareció. Durante un instante permaneció mirando a la vaca que se alejaba por el camino con una parte del abastecimiento del faro rebotando detrás de ella.<br />
 <br />
Su misión acababa de desarrollar patas.<br />
 <br />
La res no había avanzado siquiera diez metros cuando Yatō dejó atrás el segundo recipiente. La vara golpeó el suelo, las cuerdas cayeron junto a ella y el muchacho salió tras el animal mientras el bidón arrastrado brincaba de costado, chocando contra la tierra en cada tirón de la correa. El hombre gritó algo que quedó detrás; delante sólo había una bestia asustada, un camino irregular y varios kilos de combustible empeñados en probar cuánto castigo soportaba el metal antes de abrirse.<br />
 <br />
No intentó darle caza siguiendo exactamente sus huellas. A la izquierda, una cerca de madera dividía el camino de un terreno más limpio y permitía recortar la curva que la res estaba tomando; saltó sobre ella, atravesó en diagonal el sembradío y volvió a cruzarla varios metros adelante, justo cuando el animal abandonaba el camino principal con intención de internarse entre los árboles. Un tirón especialmente violento hizo girar el recipiente sobre sí mismo y la correa comenzó a deslizarse por el cuerno.<br />
 <br />
Aumentó el paso, alcanzó el bidón antes que a la res y pisó la cuerda cuando ésta finalmente cayó libre. El recipiente respondió con un golpe seco, quiso continuar detrás del animal y terminó revolcándose una última vez antes de quedar sujeto bajo la tensión de su peso. La vaca siguió corriendo varios metros más, ahora liberada de aquello que la perseguía y golpeaba, hasta reducir por sí sola la carrera cuando el miedo comenzó a ceder.<br />
 <br />
El bruno permaneció agachado junto al combustible. Primero comprobó el cierre, después recorrió con los dedos las abolladuras y finalmente levantó el recipiente apenas lo suficiente para observar su parte inferior. Una línea aceitosa descendía desde uno de los bordes.<br />
 <br />
No era una grieta.<br />
 <br />
El cierre había cedido ligeramente durante los golpes. Hachibi respiró.<br />
 <br />
Lo ajustó de inmediato, limpió el borde con un pedazo de tela y mantuvo el bidón inclinado unos segundos, atento a cualquier nueva humedad que apareciera alrededor de la tapa. Nada. Había perdido combustible, aunque por fortuna mucho menos de lo que aquella persecución amenazaba con costarle.<br />
 <br />
El propietario llegó bastante después que su voz. Venía jadeando, con una cuerda enrollada en una mano y una cantidad de disculpas que comenzó a gastar incluso antes de alcanzar al shinobi; miró el recipiente, después a la res que ahora mordisqueaba vegetación unos metros más allá y finalmente volvió a mirar el recipiente como si todavía esperara que éste decidiera explotar por despecho.<br />
 <br />
—Esa condenada jamás había hecho eso.<br />
 <br />
El shinobi levantó la mirada hacia la cuadrúpeda, ahora entregada a comer con tanta tranquilidad que costaba creer lo ocurrido apenas unos segundos atrás.<br />
 <br />
—Jamás —insistió el hombre.<br />
 <br />
No tenía razones para discutirlo ni culpas por cobrar. El hombre tenía un mal día casi tanto o más que él; era fácil empatizar con alguien que casi perdía a su compañera y productora de bienes.<br />
 <br />
Entre ambos recuperaron primero a la fugitiva. El granjero conocía suficientemente bien al animal para acercarse sin provocar otra carrera, mientras el shinobi permanecía al otro lado cerrándole cualquier salida cómoda hasta que la cuerda volvió a quedar asegurada. Revisó de cola a nariz a su ejemplar: no tenía heridas graves, aunque una pata mostraba una lesión leve, posiblemente producto de una mala pisada contra alguna piedra, nada que pareciera preocupante. Hoy no se sacrificaría esa res.<br />
 <br />
Sólo entonces regresaron por el resto del equipaje y, al descubrir el segundo recipiente, el hombre comprendió que aquello no era una compra particular.<br />
 <br />
—¿Adónde llevas tanto aceite?<br />
 <br />
—Al faro. Reabastecimiento.<br />
 <br />
El hombre entendió entonces que no se trataba de una carga cualquiera, sino de un servicio para el país, y que su agitado animal había estado cerca de provocar algo bastante más serio que un simple descarriamiento. Se volvió hacia la carreta detenida junto al camino y señaló con el mentón la carga amarrada atrás.<br />
 <br />
—Voy hasta Mizuhama. No es el faro, pero desde ahí salen botes por la costa. Después de lo que hizo esta condenada, por lo menos puedo ahorrarte unas horas de camino.<br />
 <br />
Miró primero al hombre, después a la vaca. La responsable siguió masticando con absoluta indiferencia.<br />
 <br />
Aceptó.<br />
 <br />
Subir el abastecimiento resultó considerablemente más sencillo que cargar con él. El granjero desplazó un par de cajas, extendió una manta vieja sobre la madera y entre ambos acomodaron los recipientes contra uno de los laterales de la carreta, asegurándolos con cuerda para impedir que el traqueteo repitiera el accidente.  <br />
 <br />
Hachibi comprobó personalmente los nudos y, antes de subir, volvió sobre el contenedor abollado; pasó dos dedos alrededor del cierre, los observó secos y sólo entonces ocupó un espacio junto a la carga.<br />
 <br />
La res regresó también a su puesto, esta vez sujeta con una cuerda cuyo nudo recibió mucha más atención que aquella mañana. El hombre terminó de apretarlo, tiró dos veces para comprobarlo y miró al animal con severidad.<br />
 <br />
—Como vuelvas a hacer eso, te vendo.<br />
 <br />
Ella sacudió una oreja.<br />
 <br />
—Y sabes que puedo.<br />
 <br />
No parecía saberlo.<br />
 <br />
La carreta volvió a ponerse en marcha con una sacudida. Durante los primeros minutos el granjero se dedicó principalmente a recuperar el aliento y a lanzar alguna mirada hacia atrás; cuando finalmente aceptó que su pasajero no parecía interesado en reclamar daños, empezó a hablar.<br />
 <br />
Se llamaba Genzaemon, aunque todos lo llamaban Gen. La vaca era Mugi, producía buena leche, tenía seis años y, según aseguró otra vez, jamás había salido corriendo de aquella manera. El silencio de su acompañante no supuso obstáculo alguno: Gen parecía tener conversación suficiente para ambos y pasó de Mugi a la cosecha, de la cosecha al estado de los caminos y de allí a explicar cómo reconocía la lluvia por el olor de la tierra.<br />
 <br />
El muchacho no necesitaba responder para obtener información.<br />
 <br />
Mizuhama quedaba todavía a varias horas, pero allí encontraría un embarcadero bastante activo y al menos un par de rutas que bordeaban la costa. Ninguna llegaba directamente al faro; una podía acercarlo hasta una cala situada bastante más adelante, mientras la otra se internaba hacia varias islas menores y no le ofrecía ninguna ventaja. Gen conocía a algunos barqueros, aunque dejó claro que eso no significaba que alguno aceptara necesariamente aquella carga.<br />
 <br />
—A algunos no les gusta llevar combustible. Tendrás que enseñárselo antes.<br />
 <br />
Una inclinación ligera indicó que lo había entendido.<br />
 <br />
La carreta avanzaba despacio, aunque a una velocidad que las piernas agradecían después de varias horas sosteniendo peso. El sendero serpenteaba entre campos pequeños y zonas de bosque donde las ramas crecían tan próximas que por momentos formaban un techo irregular sobre el camino; conforme se acercaban a la costa, la vegetación comenzó a cambiar y el aire adquirió aquella salinidad que se reconocía antes incluso de escuchar el mar. Hachibi aprovechó cada tramo relativamente estable para comer pequeñas porciones de las barras que llevaba consigo, beber agua y revisar el lastimado encargo. La fuga no volvió a aparecer.<br />
 <br />
Mugi parecía haber decidido que el desastre no merecía conservarse en la memoria. Caminaba con absoluta docilidad y de vez en cuando giraba una oreja hacia la carreta al escuchar algún movimiento detrás. En una ocasión el bruno descubrió sus ojos oscuros mirándolo durante varios segundos.<br />
La observó de vuelta.<br />
 <br />
La vacuna regresó la atención al camino.<br />
 <br />
No llegaron a ningún acuerdo explícito, pero la paz parecía restablecida.<br />
 <br />
El sol había recorrido buena parte del cielo cuando los primeros tejados de Mizuhama aparecieron entre los árboles. El pueblo crecía alrededor de una pequeña bahía protegida por dos elevaciones rocosas, con viviendas de madera concentradas cerca del agua y otras desperdigadas por las pendientes. Redes extendidas a secar, pequeños talleres, olor a pescado, algas y humo recibieron a la carreta antes que cualquier letrero; más abajo, varios muelles penetraban en la bahía y una decena de embarcaciones de distinto tamaño se balanceaban amarradas.<br />
 <br />
Gen detuvo a Mugi junto a un almacén. Hachibi bajó primero y, antes de preocuparse por su propia carga, ayudó a retirar algunas cajas que impedían alcanzarla. Cuando los recipientes volvieron a quedar sobre el suelo y el Genin preparaba nuevamente la vara, el hombre señaló hacia los muelles.<br />
 <br />
—Espera. Vamos a preguntar primero.<br />
 <br />
Una inclinación de cabeza bastó.<br />
 <br />
Atravesaron juntos la parte baja del pueblo, Gen saludando por nombre a más personas de las que cualquier visitante habría podido recordar en una tarde. Preguntó primero a un pescador que remendaba una red, después a una mujer descargando cestas y finalmente a un hombre de piel curtida que revisaba unas cuerdas junto a una embarcación de vela corta y casco ancho. Éste escuchó la explicación mientras observaba alternativamente al muchacho y los contenedores que aguardaban varias decenas de metros atrás.<br />
 <br />
—¿Combustible?<br />
 <br />
—Para el faro —respondió Gen—. Tiene que llevar el abastecimiento.<br />
 <br />
El barquero frunció ligeramente el ceño.<br />
 <br />
—Voy hasta Kaseki. Puedo dejarlo en la cala de Akane; desde ahí tendrá que seguir por tierra.<br />
 <br />
Hachibi desplegó el mapa, localizó ambos puntos y comprobó la distancia restante. La cala lo acercaba considerablemente al objetivo, por lo que señaló primero el lugar y después llevó una mano hacia la bolsa donde guardaba sus monedas.<br />
 <br />
El hombre entendió y mencionó una cantidad modesta.<br />
 <br />
Gen comenzó a buscar algo dentro de su ropa, pero una mano sobre su muñeca lo detuvo antes de que sacara el dinero.<br />
 <br />
—Mi vaca casi te echa a perder medio cargamento.<br />
 <br />
Una negativa de cabeza.<br />
 <br />
—Pero...<br />
 <br />
Gen lo contempló unos segundos y terminó guardando las monedas.<br />
 <br />
—Testarudo.<br />
 <br />
No recibió respuesta.<br />
 <br />
El barquero quiso revisar los cierres, el estado del metal y la manera en que la carga sería asegurada a bordo. La abolladura despertó cierta reserva, pero después de comprobar que no comprometía el contenedor aceptó transportarlos. Faltaba casi una hora para partir y todavía debía recibir varias cajas y dos pasajeros que viajarían hasta Kaseki.<br />
 <br />
El Genin podía haber utilizado ese tiempo para descansar, pero observar a tres personas mover mercancías mientras él permanecía sentado le pareció poco útil. Comenzó a ayudar sin anunciarlo. Los primeros bultos pasaron de manos civiles a cubierta con bastante menos esfuerzo; después vinieron cestas, un pequeño barril de agua, varios rollos de cuerda y finalmente su propio abastecimiento, asegurado cerca del centro de la embarcación para limitar su movimiento con el oleaje y mantenerlo lejos de cualquier llama.<br />
 <br />
Cuando todo estuvo preparado regresó junto a Gen. El hombre había vuelto a su carreta y Mugi aprovechaba la espera para arrancar hierba del borde del camino.<br />
 <br />
—De aquí deberías llegar antes de que oscurezca demasiado, si el mar se porta.<br />
 <br />
El bruno inclinó la cabeza y llevó brevemente una mano al pecho antes de repetir el gesto hacia él.<br />
 <br />
Gen entendió el agradecimiento.<br />
 <br />
—No hay de qué. Y si vuelves por aquí...<br />
 <br />
Miró a Mugi.<br />
 <br />
—...yo escondería los bidones.<br />
 <br />
Los ojos del muchacho siguieron los suyos hasta la responsable, que continuaba comiendo como si aquella mañana no hubiera hecho nada cuestionable. Una mínima curvatura apareció en uno de los extremos de su boca antes de desaparecer.<br />
 <br />
Gen se rio.<br />
 <br />
Poco después soltaron amarras y Mizuhama comenzó a separarse lentamente detrás de ellos. La bahía protegió el viaje durante los primeros minutos, pero al superar las dos formaciones rocosas que abrazaban el pueblo el casco recibió de lleno el movimiento del mar y empezó a elevarse y caer sobre ondas mucho más amplias que cualquier irregularidad del camino. El combustible volvía a moverse.<br />
Esta vez podía hacerlo todo lo que quisiera; ya no tenía que cargarlo.<br />
 <br />
El barquero comprobó las amarras antes de acomodarse junto al timón. No parecía particularmente conversador y su pasajero tampoco hizo esfuerzo por cambiar aquello, de modo que durante buena parte del trayecto la embarcación se llenó únicamente con el sonido de la vela, la madera y el agua quebrándose contra el casco.  <br />
 <br />
Era una compañía fácil.<br />
 <br />
Desde el mar, el País del Agua ofrecía una geografía diferente a la conocida desde sus caminos. Las elevaciones que por tierra parecían simples obstáculos se levantaban ahora como murallas cubiertas de vegetación, perforadas ocasionalmente por pequeñas cuevas y cortadas por arroyos que terminaban cayendo directamente al océano. Algunas aves descansaban sobre piedras inaccesibles desde tierra; otras acompañaban al barco durante unos minutos antes de perder interés. Más lejos, la niebla borraba segmentos enteros de costa y hacía parecer que ciertas formaciones aparecían únicamente cuando la embarcación se aproximaba lo suficiente para merecer conocerlas.<br />
 <br />
Hachibi dedicó parte del viaje a reconstruir mentalmente la ruta. Había avanzado durante horas por tierra, una vaca había intentado apropiarse del abastecimiento y ahora el mar reducía considerablemente la distancia restante. No era el trayecto que había imaginado al salir de Kirigakure, pero tampoco tenía sentido conservar un plan simplemente porque hubiese existido primero.<br />
 <br />
El barquero rompió el silencio cuando la costa comenzó a volverse más escarpada.<br />
 <br />
—Akane está detrás de aquella punta.<br />
 <br />
Señaló una formación rocosa que penetraba considerablemente en el mar.<br />
 <br />
—Desde la cala sale un sendero hacia el norte. Hay un tramo pegado a la costa que desaparece cuando sube la marea; si ya está cubierto, toma la subida por el bosque. Es más larga, pero con esa carga te conviene.<br />
 <br />
El Genin observó primero la costa y luego el agua.<br />
 <br />
La cala apareció poco después como una abertura estrecha entre paredes de roca, protegida del oleaje exterior y ocupada apenas por un pequeño embarcadero. La embarcación se aproximó despacio hasta que uno de los pasajeros pudo saltar a tierra con una cuerda y asegurar la proa; el bruno descendió detrás, ayudó a bajar el abastecimiento y pasó dos dedos alrededor del cierre castigado. Seguía seco.<br />
El barquero señaló el inicio del camino.<br />
 <br />
—Empieza por ahí. Más adelante verás la subida.<br />
 <br />
Una inclinación de cabeza cerró el intercambio. Acomodó nuevamente la vara sobre los hombros y sintió regresar de inmediato aquello que el barco le había permitido olvidar: el peso no sólo estaba allí, también volvía a moverse con él. Ajustó las cuerdas y emprendió el último tramo.<br />
 <br />
El sendero comenzó amable, casi decepcionante. Tierra compacta, vegetación baja y suficiente anchura para caminar sin pensar demasiado dónde colocar los pies; sólo el ascenso paulatino recordaba que el destino debía encontrarse bastante más arriba. Después aparecieron raíces atravesando la ruta, algunas piedras húmedas y pequeñas pendientes donde el movimiento interno de la carga volvía a obligarlo a corregir el equilibrio. La costa permanecía casi siempre visible entre los árboles y le ofrecía una referencia sencilla de dirección.<br />
 <br />
Una hora más tarde encontró el paso del que le habían advertido. El camino descendía hasta una franja estrecha entre la pared rocosa y el océano, pero el agua ya alcanzaba buena parte de ella. Las olas entraban, cubrían el terreno hasta golpear la piedra y retrocedían durante unos segundos antes de repetir el proceso.  <br />
 <br />
Atravesarlo era posible; hacerlo con el abastecimiento transformaba «posible» en una opción poco atractiva. Observó varios ciclos, calculó cuánto terreno quedaba expuesto entre una ola y otra y terminó levantando la vista hacia la pendiente cubierta de árboles.<br />
 <br />
El mar podía quedarse esperando.<br />
 <br />
Tomó la subida.<br />
 <br />
Aquella elección comenzó castigándolo desde los primeros metros. La pendiente no era demasiado pronunciada para alguien acostumbrado a terrenos peores, pero el peso suspendido a ambos lados convertía cada raíz, piedra húmeda y cambio de altura en una corrección constante del equilibrio. Allí ya no podía conservar el ritmo uniforme del camino; escogía dónde apoyar primero el pie, levantaba ligeramente la vara para impedir que el metal golpeara contra el suelo y aprovechaba los troncos más gruesos para descargar durante unos segundos, parte del peso, antes de continuar. El bosque tampoco parecía interesado en facilitarle el paso: ramas bajas atrapaban las cuerdas, la maleza escondía desniveles y en un par de ocasiones tuvo que girar completamente el cuerpo para atravesar espacios donde la encomienda sobresalía más que sus hombros.<br />
 <br />
La ruta superior se desviaba mucho más de lo que había parecido desde abajo. Durante algunos minutos dejó incluso de escuchar con claridad el mar, sustituido por insectos, hojas y pequeños cauces que descendían hacia la costa. Uno de ellos cruzaba directamente su trayectoria, apenas un arroyo de poca profundidad, aunque el fondo cubierto de piedras lisas desaconsejaba atravesarlo cargando todo de una sola vez. Bajó el abastecimiento, comprobó la estabilidad de una roca junto a la orilla y utilizó la vara como apoyo mientras transportaba cada mitad por separado. Era más lento, pero bastante menos estúpido que intentar demostrarle algo a un arroyo.<br />
Al recuperar la parte castigada del encargo volvió a comprobar el cierre. Seco.<br />
 <br />
Continuó.<br />
 <br />
Cuando el terreno cedió finalmente hacia la costa, la luz entre los árboles ya había cambiado. El verde conservaba restos del día, pero las sombras se estiraban y el cielo visible entre las ramas comenzaba a perder el azul. Había invertido más tiempo del esperado, aunque el cálculo seguía siendo favorable; el faro no necesitaba el combustible en ese mismo instante y todavía quedaba claridad suficiente para recuperar el sendero antes de que la noche terminara de ocuparlo todo.<br />
 <br />
El mar regresó primero como ruido entre los árboles, después como sal en el aire y finalmente como una franja oscura más allá de la vegetación. Desde aquella altura podía observar el paso que había evitado, ahora prácticamente cubierto por el agua, y siguió durante unos segundos las olas golpeando contra la pared de roca. Había perdido tiempo, no combustible. Buen intercambio.<br />
 <br />
Retomó el descenso.<br />
 <br />
La primera luz no pareció provenir de una torre. Atravesó la niebla a bastante distancia, una línea pálida y definida que surgió entre dos elevaciones costeras, recorrió brevemente la humedad suspendida sobre el mar y desapareció antes de que pudiera localizar su origen. El bruno redujo el paso y esperó; unos segundos después volvió a aparecer, esta vez más arriba, barriendo lentamente el horizonte antes de perderse otra vez detrás de la bruma.<br />
 <br />
El Faro.<br />
 <br />
No veía todavía la estructura, pero ya no necesitaba verla para orientarse.<br />
 <br />
El sendero siguió la costa durante un trecho antes de ascender hacia un promontorio oculto hasta entonces por la vegetación. Cada cierto tiempo regresaba el haz, distinto según el punto desde donde lo observara: a veces apenas una mancha blanca filtrándose entre ramas, otras una franja completa cruzando el camino y haciendo brillar por un instante las gotas acumuladas sobre hojas y piedras. Conforme la noche terminaba de asentarse, aquella repetición dejó de ser sólo una referencia y comenzó a convertirse en compañía.<br />
 <br />
La torre apareció al superar una última curva. No era particularmente monumental; piedra clara castigada por sal, varias ventanas estrechas y una construcción más baja adosada a la base formaban un conjunto que parecía haber aprendido a soportar el viento durante décadas. Más arriba, detrás de los cristales de la linterna, el mecanismo mantenía su giro constante. Desde allí también podían distinguirse restos de un pequeño embarcadero mucho más abajo, unido al promontorio por una escalera que la oscuridad y la roca se encargaban de esconder a tramos.<br />
 <br />
Dejó la vara junto a la puerta y, antes de llamar, estiró la espalda, movió los hombros y comprobó por última vez el maltrecho abastecimiento. Después golpeó la madera tres veces.<br />
 <br />
Esperó unos instantes y volvió a llamar.<br />
 <br />
Un ruido metálico respondió desde el interior, seguido de pasos que descendían con suficiente parsimonia para pertenecer a alguien que no esperaba una emergencia. La puerta se abrió y apareció una mujer de cabello gris, recogido sin demasiado cuidado detrás de la cabeza, vestida con ropa de trabajo demasiado gruesa para la estación y sosteniendo una lámpara pequeña que resultaba casi ridícula frente a la instalada sobre su cabeza.<br />
Miró al muchacho y después la carga.<br />
 <br />
—Pensaba que llegarías mañana.<br />
 <br />
Una inclinación mínima de cabeza. La mujer reparó entonces en las abolladuras.<br />
 <br />
—¿Qué le pasó a ése?<br />
 <br />
Los ojos descendieron hacia el metal. Era una historia bastante larga para alguien que ya había gastado sus palabras. Rina pareció entender que no obtendría explicación y abrió completamente la puerta.<br />
 <br />
—Déjalos ahí.<br />
 <br />
El interior olía a aceite, cuerda húmeda, metal calentado durante demasiadas horas y comida sencilla. Era más estrecho de lo que sugería desde fuera; una escalera circular se enroscaba alrededor del muro mientras pequeñas habitaciones se abrían en distintos niveles, algunas destinadas claramente al almacenamiento y otras a la vida cotidiana. Había botas secándose cerca de una estufa, una mesa cubierta de papeles y una colección de tazas tan distinta entre sí que ninguna parecía haber sido comprada junto a otra.<br />
 <br />
Subieron primero la mitad intacta del abastecimiento. La otra exigió algo más de cuidado, aunque las abolladuras parecían bastante peores de lo que realmente eran. La mujer intentó levantarla unos centímetros antes de decidir que su espalda llevaba suficientes años trabajando para no necesitar aquella demostración, de modo que el Genin terminó cargando la mayor parte mientras ella guiaba por la escalera. El combustible no iba directamente hasta la linterna, sino a un depósito intermedio desde donde podía trasladarse según necesidad; quedaba todavía una reserva pequeña, suficiente para mantener la luz durante aquella noche, aunque no mucho más.<br />
 <br />
—Llegaste a tiempo. Mañana ya iba a tener que racionar.<br />
 <br />
No había urgencia. Sólo previsión bien hecha.<br />
 <br />
Eso le gustó.<br />
 <br />
Ayudó a trasvasar parte de la carga y permaneció atento al contenedor lastimado, esperando que alguna deformación hubiera comprometido más de lo observado durante el camino. No ocurrió. El metal había soportado la persecución y el cierre continuaba firme; sólo la abolladura y un olor ligeramente más intenso alrededor de  <br />
 <br />
la tapa daban testimonio de Mugi.<br />
 <br />
La mujer aseguró el depósito y se limpió las manos en un trapo.<br />
 <br />
—Soy Rina.<br />
  <br />
La mirada del muchacho pasó hacia ella, pero no llegó respuesta alguna. La farera esperó apenas un instante antes de aceptar el silencio sin darle mayor importancia.<br />
 <br />
—Hay sopa en la olla y una cama libre arriba. Con esta oscuridad, yo no bajaría por la costa hasta mañana.<br />
 <br />
Una mirada hacia las ventanas confirmó el argumento. Afuera ya era noche cerrada y el camino que acababa de recorrer difícilmente mejoraría con menos luz.<br />
 <br />
Inclinó la cabeza.<br />
 <br />
Rina entendió.<br />
 <br />
La cena fue sencilla y silenciosa sólo de un lado. La mujer hablaba sin exigir respuestas, comentando el estado del mar, un barco que había pasado dos noches atrás, una bisagra que la humedad llevaba semanas empeñada en arruinar y las aves que insistían en ensuciar la plataforma superior. El bruno comió despacio y, al terminar, llevó su plato hasta el fregadero.<br />
 <br />
—Anda, alguien que recoge lo que usa.<br />
 <br />
El ligero veneno parecía dirigido a visitantes anteriores, no a él. Rina tomó su propia vajilla y continuó como si aquello bastara por conversación.<br />
 <br />
Todavía debía revisar la linterna antes de retirarse. Él la siguió escaleras arriba más por curiosidad que por obligación, recorriendo con la mirada los cambios de material y las reparaciones visibles entre piedras antiguas. Algunas zonas habían sido sustituidas años atrás; otras conservaban marcas de herramientas, irregularidades y superficies desgastadas por incontables manos. En circunstancias distintas habría querido detenerse, sobar aquellas paredes y recorrer con los dedos sus diferencias para intentar descubrir qué parte pertenecía a qué época, pero esa noche guardó la curiosidad para otra ocasión.<br />
 <br />
La plataforma superior los recibió con viento. Allí arriba soplaba sin árboles ni construcciones capaces de suavizarlo, aunque esa misma fuerza había despejado buena parte de la niebla. El mar se extendía oscuro alrededor del promontorio y la costa apenas sobrevivía como una silueta irregular, mientras a sus espaldas la linterna mantenía su recorrido constante sobre el agua.<br />
Rina alzó la vista.<br />
 <br />
—Mira. El cielo se está despejando.<br />
 <br />
El País del Agua seguía ocultando buena parte del firmamento, pero entre nubes y bancos de niebla aparecían huecos suficientemente amplios para revelar muchas más estrellas de las que había podido contemplar durante el viaje. Una de ellas cruzó cerca del horizonte como una línea blanca, tan breve que desapareció antes de que pudiera decidir si realmente la había visto.<br />
Sus ojos permanecieron allí.<br />
Minutos después apareció otra, más alta y prolongada, descendiendo en diagonal hasta borrarse detrás de una nube. Rina dejó de limpiar el cristal.<br />
 <br />
—Eso sí lo vi.<br />
 <br />
La tercera atravesó otro claro y, para entonces, ambos habían dejado cualquier otra tarea para mirar hacia arriba. Después llegaron más, algunas apenas visibles durante un instante y otras capaces de recorrer una buena porción del firmamento antes de apagarse. La niebla abría y cerraba ventanas distintas sobre ellas hasta que contar dejó de tener sentido.<br />
Rina abandonó el trapo sobre la barandilla.<br />
 <br />
—Veintisiete años mirando este mar y nunca me había tocado algo así.<br />
 <br />
El bruno volvió ligeramente el rostro hacia ella antes de regresar la atención al cielo.<br />
Una especialmente brillante apareció cerca del horizonte justo cuando la linterna completaba otra vuelta. Durante unos segundos ambas luces ocuparon el mismo paisaje: una avanzaba sobre el mar, lenta y deliberada, destinada a repetir aquel recorrido noche tras noche; la otra cayó desde el cielo, existió apenas un momento y desapareció para siempre.<br />
 <br />
Hachibi no apartó los ojos.<br />
 <br />
La luz continuó girando.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 7 de Verano, año 150 — País del Agua</span></div>
 <br />
El combustible pesaba más cuando se movía.<br />
<br />
 <br />
Hachibi había comprobado aquella peculiaridad durante la primera hora de camino, no porque los recipientes aumentaran realmente su masa, sino porque el líquido en su interior parecía recordar cada cambio de dirección unos instantes después que él. Al detenerse empujaba todavía hacia delante; al girar buscaba conservar la trayectoria anterior y, al descender por una pendiente, cargaba contra las paredes metálicas con suficiente fuerza para obligarlo a corregir la postura. Los dos bidones habían sido entregados sellados, revisados y acompañados por una ubicación, algunas indicaciones sobre el camino y una instrucción tan sencilla que casi resultaba insultante para la cantidad de kilómetros que separaban ambas cosas.<br />
 <br />
Llevar el combustible hasta el faro.<br />
 <br />
Masaru Heizu había recomendado su nombre para el encargo, aunque eso no significaba que hubiera preparado también la solución. Nadie esperaba que el Genin cargara ambos recipientes entre sus brazos durante todo el trayecto, pero tampoco le habían proporcionado una carreta, una embarcación ni un animal; cómo llegaran hasta su destino era problema suyo mientras llegaran completos, y aquella pequeña diferencia convertía un trabajo de mensajería en uno de logística.<br />
 <br />
Antes de partir había dedicado varios minutos a distribuir el peso. Una vara resistente, cuerda y algunos nudos permitieron suspender ambos bidones a los lados del cuerpo sin obligarlo a llevarlos continuamente con las manos, aunque la solución estaba lejos de ser cómoda. Cada cierto tiempo cambiaba el apoyo, revisaba las ataduras y comprobaba los cierres, repitiendo la misma inspección antes de continuar. No quería descubrir después de varias horas que una cuerda había estado rozando metal hasta cortarse o que parte de la carga se había perdido lentamente detrás de él.<br />
 <br />
El camino comenzó siendo conocido. Senderos próximos a Kirigakure, humedad entre los árboles y una niebla que todavía reconocía como propia fueron quedando atrás conforme se alejaba hacia regiones menos transitadas del País del Agua. No tenía necesidad de esconderse ni razón para apresurarse hasta agotar las piernas durante la primera mitad del viaje; llevaba comida suficiente para no detenerse demasiado, agua y el equipo habitual, aunque esta vez cualquier herramienta parecía secundaria junto a los dos objetos que continuamente golpeaban con suavidad a ambos lados de su cuerpo.<br />
 <br />
Horas después comenzaron a aparecer pequeñas viviendas separadas por cultivos, cercados y caminos de tierra. La presencia humana se anunciaba antes mediante humo, animales o ruedas marcadas sobre el barro que por las personas mismas, y él prestaba atención a cada carreta que avanzara en su misma dirección. Caminar era una solución, no necesariamente la mejor; si encontraba a alguien dispuesto a acercarlo una parte del trayecto, rechazarlo por orgullo sería una manera particularmente absurda de cumplir una misión.<br />
 <br />
No tuvo que esperar demasiado para encontrar una.<br />
 <br />
La divisó a cierta distancia, detenida junto a un cercado donde un hombre forcejeaba con algo que el bruno todavía no alcanzaba a distinguir. El vehículo parecía cargado con redes, cajas y diversos bultos cubiertos por telas, mientras una res permanecía varios metros más adelante con una cuerda suelta arrastrándose entre las patas. El hombre trataba de aproximarse despacio, hablándole con aquella paciencia tensa de quien sabía que el animal podía decidir cooperar o multiplicar el problema según el siguiente ruido que escuchara.<br />
Redujo el paso. No era asunto suyo, aunque también era difícil ignorar a alguien intentando recuperar una vaca en mitad del camino.<br />
 <br />
Dejó los bidones cuidadosamente junto a una piedra, comprobó que permanecieran firmes y comenzó a acercarse sin decir nada. El hombre alcanzó a verlo y levantó una mano, quizá para pedir ayuda, quizá para advertirle que no avanzara todavía; nunca llegó a saberse cuál de las dos cosas pretendía.<br />
 <br />
Algo estalló entre los arbustos.<br />
 <br />
Una bandada de aves se levantó de golpe. Alarma.<br />
 <br />
La res dio un salto, giró con violencia y emprendió la carrera hacia el camino. El hombre apenas consiguió apartarse mientras el bruno retrocedía un paso, dejando pasar al animal junto a él con la cuerda ondeando detrás.<br />
 <br />
Acostumbrada a su propio volumen y sin la menor idea del extra que acababa de sumar a su figura, la res continuó la carrera con una de las correas enganchada al cuerno. Sintió primero el tirón. Un bidón desapareció. Durante un instante permaneció mirando a la vaca que se alejaba por el camino con una parte del abastecimiento del faro rebotando detrás de ella.<br />
 <br />
Su misión acababa de desarrollar patas.<br />
 <br />
La res no había avanzado siquiera diez metros cuando Yatō dejó atrás el segundo recipiente. La vara golpeó el suelo, las cuerdas cayeron junto a ella y el muchacho salió tras el animal mientras el bidón arrastrado brincaba de costado, chocando contra la tierra en cada tirón de la correa. El hombre gritó algo que quedó detrás; delante sólo había una bestia asustada, un camino irregular y varios kilos de combustible empeñados en probar cuánto castigo soportaba el metal antes de abrirse.<br />
 <br />
No intentó darle caza siguiendo exactamente sus huellas. A la izquierda, una cerca de madera dividía el camino de un terreno más limpio y permitía recortar la curva que la res estaba tomando; saltó sobre ella, atravesó en diagonal el sembradío y volvió a cruzarla varios metros adelante, justo cuando el animal abandonaba el camino principal con intención de internarse entre los árboles. Un tirón especialmente violento hizo girar el recipiente sobre sí mismo y la correa comenzó a deslizarse por el cuerno.<br />
 <br />
Aumentó el paso, alcanzó el bidón antes que a la res y pisó la cuerda cuando ésta finalmente cayó libre. El recipiente respondió con un golpe seco, quiso continuar detrás del animal y terminó revolcándose una última vez antes de quedar sujeto bajo la tensión de su peso. La vaca siguió corriendo varios metros más, ahora liberada de aquello que la perseguía y golpeaba, hasta reducir por sí sola la carrera cuando el miedo comenzó a ceder.<br />
 <br />
El bruno permaneció agachado junto al combustible. Primero comprobó el cierre, después recorrió con los dedos las abolladuras y finalmente levantó el recipiente apenas lo suficiente para observar su parte inferior. Una línea aceitosa descendía desde uno de los bordes.<br />
 <br />
No era una grieta.<br />
 <br />
El cierre había cedido ligeramente durante los golpes. Hachibi respiró.<br />
 <br />
Lo ajustó de inmediato, limpió el borde con un pedazo de tela y mantuvo el bidón inclinado unos segundos, atento a cualquier nueva humedad que apareciera alrededor de la tapa. Nada. Había perdido combustible, aunque por fortuna mucho menos de lo que aquella persecución amenazaba con costarle.<br />
 <br />
El propietario llegó bastante después que su voz. Venía jadeando, con una cuerda enrollada en una mano y una cantidad de disculpas que comenzó a gastar incluso antes de alcanzar al shinobi; miró el recipiente, después a la res que ahora mordisqueaba vegetación unos metros más allá y finalmente volvió a mirar el recipiente como si todavía esperara que éste decidiera explotar por despecho.<br />
 <br />
—Esa condenada jamás había hecho eso.<br />
 <br />
El shinobi levantó la mirada hacia la cuadrúpeda, ahora entregada a comer con tanta tranquilidad que costaba creer lo ocurrido apenas unos segundos atrás.<br />
 <br />
—Jamás —insistió el hombre.<br />
 <br />
No tenía razones para discutirlo ni culpas por cobrar. El hombre tenía un mal día casi tanto o más que él; era fácil empatizar con alguien que casi perdía a su compañera y productora de bienes.<br />
 <br />
Entre ambos recuperaron primero a la fugitiva. El granjero conocía suficientemente bien al animal para acercarse sin provocar otra carrera, mientras el shinobi permanecía al otro lado cerrándole cualquier salida cómoda hasta que la cuerda volvió a quedar asegurada. Revisó de cola a nariz a su ejemplar: no tenía heridas graves, aunque una pata mostraba una lesión leve, posiblemente producto de una mala pisada contra alguna piedra, nada que pareciera preocupante. Hoy no se sacrificaría esa res.<br />
 <br />
Sólo entonces regresaron por el resto del equipaje y, al descubrir el segundo recipiente, el hombre comprendió que aquello no era una compra particular.<br />
 <br />
—¿Adónde llevas tanto aceite?<br />
 <br />
—Al faro. Reabastecimiento.<br />
 <br />
El hombre entendió entonces que no se trataba de una carga cualquiera, sino de un servicio para el país, y que su agitado animal había estado cerca de provocar algo bastante más serio que un simple descarriamiento. Se volvió hacia la carreta detenida junto al camino y señaló con el mentón la carga amarrada atrás.<br />
 <br />
—Voy hasta Mizuhama. No es el faro, pero desde ahí salen botes por la costa. Después de lo que hizo esta condenada, por lo menos puedo ahorrarte unas horas de camino.<br />
 <br />
Miró primero al hombre, después a la vaca. La responsable siguió masticando con absoluta indiferencia.<br />
 <br />
Aceptó.<br />
 <br />
Subir el abastecimiento resultó considerablemente más sencillo que cargar con él. El granjero desplazó un par de cajas, extendió una manta vieja sobre la madera y entre ambos acomodaron los recipientes contra uno de los laterales de la carreta, asegurándolos con cuerda para impedir que el traqueteo repitiera el accidente.  <br />
 <br />
Hachibi comprobó personalmente los nudos y, antes de subir, volvió sobre el contenedor abollado; pasó dos dedos alrededor del cierre, los observó secos y sólo entonces ocupó un espacio junto a la carga.<br />
 <br />
La res regresó también a su puesto, esta vez sujeta con una cuerda cuyo nudo recibió mucha más atención que aquella mañana. El hombre terminó de apretarlo, tiró dos veces para comprobarlo y miró al animal con severidad.<br />
 <br />
—Como vuelvas a hacer eso, te vendo.<br />
 <br />
Ella sacudió una oreja.<br />
 <br />
—Y sabes que puedo.<br />
 <br />
No parecía saberlo.<br />
 <br />
La carreta volvió a ponerse en marcha con una sacudida. Durante los primeros minutos el granjero se dedicó principalmente a recuperar el aliento y a lanzar alguna mirada hacia atrás; cuando finalmente aceptó que su pasajero no parecía interesado en reclamar daños, empezó a hablar.<br />
 <br />
Se llamaba Genzaemon, aunque todos lo llamaban Gen. La vaca era Mugi, producía buena leche, tenía seis años y, según aseguró otra vez, jamás había salido corriendo de aquella manera. El silencio de su acompañante no supuso obstáculo alguno: Gen parecía tener conversación suficiente para ambos y pasó de Mugi a la cosecha, de la cosecha al estado de los caminos y de allí a explicar cómo reconocía la lluvia por el olor de la tierra.<br />
 <br />
El muchacho no necesitaba responder para obtener información.<br />
 <br />
Mizuhama quedaba todavía a varias horas, pero allí encontraría un embarcadero bastante activo y al menos un par de rutas que bordeaban la costa. Ninguna llegaba directamente al faro; una podía acercarlo hasta una cala situada bastante más adelante, mientras la otra se internaba hacia varias islas menores y no le ofrecía ninguna ventaja. Gen conocía a algunos barqueros, aunque dejó claro que eso no significaba que alguno aceptara necesariamente aquella carga.<br />
 <br />
—A algunos no les gusta llevar combustible. Tendrás que enseñárselo antes.<br />
 <br />
Una inclinación ligera indicó que lo había entendido.<br />
 <br />
La carreta avanzaba despacio, aunque a una velocidad que las piernas agradecían después de varias horas sosteniendo peso. El sendero serpenteaba entre campos pequeños y zonas de bosque donde las ramas crecían tan próximas que por momentos formaban un techo irregular sobre el camino; conforme se acercaban a la costa, la vegetación comenzó a cambiar y el aire adquirió aquella salinidad que se reconocía antes incluso de escuchar el mar. Hachibi aprovechó cada tramo relativamente estable para comer pequeñas porciones de las barras que llevaba consigo, beber agua y revisar el lastimado encargo. La fuga no volvió a aparecer.<br />
 <br />
Mugi parecía haber decidido que el desastre no merecía conservarse en la memoria. Caminaba con absoluta docilidad y de vez en cuando giraba una oreja hacia la carreta al escuchar algún movimiento detrás. En una ocasión el bruno descubrió sus ojos oscuros mirándolo durante varios segundos.<br />
La observó de vuelta.<br />
 <br />
La vacuna regresó la atención al camino.<br />
 <br />
No llegaron a ningún acuerdo explícito, pero la paz parecía restablecida.<br />
 <br />
El sol había recorrido buena parte del cielo cuando los primeros tejados de Mizuhama aparecieron entre los árboles. El pueblo crecía alrededor de una pequeña bahía protegida por dos elevaciones rocosas, con viviendas de madera concentradas cerca del agua y otras desperdigadas por las pendientes. Redes extendidas a secar, pequeños talleres, olor a pescado, algas y humo recibieron a la carreta antes que cualquier letrero; más abajo, varios muelles penetraban en la bahía y una decena de embarcaciones de distinto tamaño se balanceaban amarradas.<br />
 <br />
Gen detuvo a Mugi junto a un almacén. Hachibi bajó primero y, antes de preocuparse por su propia carga, ayudó a retirar algunas cajas que impedían alcanzarla. Cuando los recipientes volvieron a quedar sobre el suelo y el Genin preparaba nuevamente la vara, el hombre señaló hacia los muelles.<br />
 <br />
—Espera. Vamos a preguntar primero.<br />
 <br />
Una inclinación de cabeza bastó.<br />
 <br />
Atravesaron juntos la parte baja del pueblo, Gen saludando por nombre a más personas de las que cualquier visitante habría podido recordar en una tarde. Preguntó primero a un pescador que remendaba una red, después a una mujer descargando cestas y finalmente a un hombre de piel curtida que revisaba unas cuerdas junto a una embarcación de vela corta y casco ancho. Éste escuchó la explicación mientras observaba alternativamente al muchacho y los contenedores que aguardaban varias decenas de metros atrás.<br />
 <br />
—¿Combustible?<br />
 <br />
—Para el faro —respondió Gen—. Tiene que llevar el abastecimiento.<br />
 <br />
El barquero frunció ligeramente el ceño.<br />
 <br />
—Voy hasta Kaseki. Puedo dejarlo en la cala de Akane; desde ahí tendrá que seguir por tierra.<br />
 <br />
Hachibi desplegó el mapa, localizó ambos puntos y comprobó la distancia restante. La cala lo acercaba considerablemente al objetivo, por lo que señaló primero el lugar y después llevó una mano hacia la bolsa donde guardaba sus monedas.<br />
 <br />
El hombre entendió y mencionó una cantidad modesta.<br />
 <br />
Gen comenzó a buscar algo dentro de su ropa, pero una mano sobre su muñeca lo detuvo antes de que sacara el dinero.<br />
 <br />
—Mi vaca casi te echa a perder medio cargamento.<br />
 <br />
Una negativa de cabeza.<br />
 <br />
—Pero...<br />
 <br />
Gen lo contempló unos segundos y terminó guardando las monedas.<br />
 <br />
—Testarudo.<br />
 <br />
No recibió respuesta.<br />
 <br />
El barquero quiso revisar los cierres, el estado del metal y la manera en que la carga sería asegurada a bordo. La abolladura despertó cierta reserva, pero después de comprobar que no comprometía el contenedor aceptó transportarlos. Faltaba casi una hora para partir y todavía debía recibir varias cajas y dos pasajeros que viajarían hasta Kaseki.<br />
 <br />
El Genin podía haber utilizado ese tiempo para descansar, pero observar a tres personas mover mercancías mientras él permanecía sentado le pareció poco útil. Comenzó a ayudar sin anunciarlo. Los primeros bultos pasaron de manos civiles a cubierta con bastante menos esfuerzo; después vinieron cestas, un pequeño barril de agua, varios rollos de cuerda y finalmente su propio abastecimiento, asegurado cerca del centro de la embarcación para limitar su movimiento con el oleaje y mantenerlo lejos de cualquier llama.<br />
 <br />
Cuando todo estuvo preparado regresó junto a Gen. El hombre había vuelto a su carreta y Mugi aprovechaba la espera para arrancar hierba del borde del camino.<br />
 <br />
—De aquí deberías llegar antes de que oscurezca demasiado, si el mar se porta.<br />
 <br />
El bruno inclinó la cabeza y llevó brevemente una mano al pecho antes de repetir el gesto hacia él.<br />
 <br />
Gen entendió el agradecimiento.<br />
 <br />
—No hay de qué. Y si vuelves por aquí...<br />
 <br />
Miró a Mugi.<br />
 <br />
—...yo escondería los bidones.<br />
 <br />
Los ojos del muchacho siguieron los suyos hasta la responsable, que continuaba comiendo como si aquella mañana no hubiera hecho nada cuestionable. Una mínima curvatura apareció en uno de los extremos de su boca antes de desaparecer.<br />
 <br />
Gen se rio.<br />
 <br />
Poco después soltaron amarras y Mizuhama comenzó a separarse lentamente detrás de ellos. La bahía protegió el viaje durante los primeros minutos, pero al superar las dos formaciones rocosas que abrazaban el pueblo el casco recibió de lleno el movimiento del mar y empezó a elevarse y caer sobre ondas mucho más amplias que cualquier irregularidad del camino. El combustible volvía a moverse.<br />
Esta vez podía hacerlo todo lo que quisiera; ya no tenía que cargarlo.<br />
 <br />
El barquero comprobó las amarras antes de acomodarse junto al timón. No parecía particularmente conversador y su pasajero tampoco hizo esfuerzo por cambiar aquello, de modo que durante buena parte del trayecto la embarcación se llenó únicamente con el sonido de la vela, la madera y el agua quebrándose contra el casco.  <br />
 <br />
Era una compañía fácil.<br />
 <br />
Desde el mar, el País del Agua ofrecía una geografía diferente a la conocida desde sus caminos. Las elevaciones que por tierra parecían simples obstáculos se levantaban ahora como murallas cubiertas de vegetación, perforadas ocasionalmente por pequeñas cuevas y cortadas por arroyos que terminaban cayendo directamente al océano. Algunas aves descansaban sobre piedras inaccesibles desde tierra; otras acompañaban al barco durante unos minutos antes de perder interés. Más lejos, la niebla borraba segmentos enteros de costa y hacía parecer que ciertas formaciones aparecían únicamente cuando la embarcación se aproximaba lo suficiente para merecer conocerlas.<br />
 <br />
Hachibi dedicó parte del viaje a reconstruir mentalmente la ruta. Había avanzado durante horas por tierra, una vaca había intentado apropiarse del abastecimiento y ahora el mar reducía considerablemente la distancia restante. No era el trayecto que había imaginado al salir de Kirigakure, pero tampoco tenía sentido conservar un plan simplemente porque hubiese existido primero.<br />
 <br />
El barquero rompió el silencio cuando la costa comenzó a volverse más escarpada.<br />
 <br />
—Akane está detrás de aquella punta.<br />
 <br />
Señaló una formación rocosa que penetraba considerablemente en el mar.<br />
 <br />
—Desde la cala sale un sendero hacia el norte. Hay un tramo pegado a la costa que desaparece cuando sube la marea; si ya está cubierto, toma la subida por el bosque. Es más larga, pero con esa carga te conviene.<br />
 <br />
El Genin observó primero la costa y luego el agua.<br />
 <br />
La cala apareció poco después como una abertura estrecha entre paredes de roca, protegida del oleaje exterior y ocupada apenas por un pequeño embarcadero. La embarcación se aproximó despacio hasta que uno de los pasajeros pudo saltar a tierra con una cuerda y asegurar la proa; el bruno descendió detrás, ayudó a bajar el abastecimiento y pasó dos dedos alrededor del cierre castigado. Seguía seco.<br />
El barquero señaló el inicio del camino.<br />
 <br />
—Empieza por ahí. Más adelante verás la subida.<br />
 <br />
Una inclinación de cabeza cerró el intercambio. Acomodó nuevamente la vara sobre los hombros y sintió regresar de inmediato aquello que el barco le había permitido olvidar: el peso no sólo estaba allí, también volvía a moverse con él. Ajustó las cuerdas y emprendió el último tramo.<br />
 <br />
El sendero comenzó amable, casi decepcionante. Tierra compacta, vegetación baja y suficiente anchura para caminar sin pensar demasiado dónde colocar los pies; sólo el ascenso paulatino recordaba que el destino debía encontrarse bastante más arriba. Después aparecieron raíces atravesando la ruta, algunas piedras húmedas y pequeñas pendientes donde el movimiento interno de la carga volvía a obligarlo a corregir el equilibrio. La costa permanecía casi siempre visible entre los árboles y le ofrecía una referencia sencilla de dirección.<br />
 <br />
Una hora más tarde encontró el paso del que le habían advertido. El camino descendía hasta una franja estrecha entre la pared rocosa y el océano, pero el agua ya alcanzaba buena parte de ella. Las olas entraban, cubrían el terreno hasta golpear la piedra y retrocedían durante unos segundos antes de repetir el proceso.  <br />
 <br />
Atravesarlo era posible; hacerlo con el abastecimiento transformaba «posible» en una opción poco atractiva. Observó varios ciclos, calculó cuánto terreno quedaba expuesto entre una ola y otra y terminó levantando la vista hacia la pendiente cubierta de árboles.<br />
 <br />
El mar podía quedarse esperando.<br />
 <br />
Tomó la subida.<br />
 <br />
Aquella elección comenzó castigándolo desde los primeros metros. La pendiente no era demasiado pronunciada para alguien acostumbrado a terrenos peores, pero el peso suspendido a ambos lados convertía cada raíz, piedra húmeda y cambio de altura en una corrección constante del equilibrio. Allí ya no podía conservar el ritmo uniforme del camino; escogía dónde apoyar primero el pie, levantaba ligeramente la vara para impedir que el metal golpeara contra el suelo y aprovechaba los troncos más gruesos para descargar durante unos segundos, parte del peso, antes de continuar. El bosque tampoco parecía interesado en facilitarle el paso: ramas bajas atrapaban las cuerdas, la maleza escondía desniveles y en un par de ocasiones tuvo que girar completamente el cuerpo para atravesar espacios donde la encomienda sobresalía más que sus hombros.<br />
 <br />
La ruta superior se desviaba mucho más de lo que había parecido desde abajo. Durante algunos minutos dejó incluso de escuchar con claridad el mar, sustituido por insectos, hojas y pequeños cauces que descendían hacia la costa. Uno de ellos cruzaba directamente su trayectoria, apenas un arroyo de poca profundidad, aunque el fondo cubierto de piedras lisas desaconsejaba atravesarlo cargando todo de una sola vez. Bajó el abastecimiento, comprobó la estabilidad de una roca junto a la orilla y utilizó la vara como apoyo mientras transportaba cada mitad por separado. Era más lento, pero bastante menos estúpido que intentar demostrarle algo a un arroyo.<br />
Al recuperar la parte castigada del encargo volvió a comprobar el cierre. Seco.<br />
 <br />
Continuó.<br />
 <br />
Cuando el terreno cedió finalmente hacia la costa, la luz entre los árboles ya había cambiado. El verde conservaba restos del día, pero las sombras se estiraban y el cielo visible entre las ramas comenzaba a perder el azul. Había invertido más tiempo del esperado, aunque el cálculo seguía siendo favorable; el faro no necesitaba el combustible en ese mismo instante y todavía quedaba claridad suficiente para recuperar el sendero antes de que la noche terminara de ocuparlo todo.<br />
 <br />
El mar regresó primero como ruido entre los árboles, después como sal en el aire y finalmente como una franja oscura más allá de la vegetación. Desde aquella altura podía observar el paso que había evitado, ahora prácticamente cubierto por el agua, y siguió durante unos segundos las olas golpeando contra la pared de roca. Había perdido tiempo, no combustible. Buen intercambio.<br />
 <br />
Retomó el descenso.<br />
 <br />
La primera luz no pareció provenir de una torre. Atravesó la niebla a bastante distancia, una línea pálida y definida que surgió entre dos elevaciones costeras, recorrió brevemente la humedad suspendida sobre el mar y desapareció antes de que pudiera localizar su origen. El bruno redujo el paso y esperó; unos segundos después volvió a aparecer, esta vez más arriba, barriendo lentamente el horizonte antes de perderse otra vez detrás de la bruma.<br />
 <br />
El Faro.<br />
 <br />
No veía todavía la estructura, pero ya no necesitaba verla para orientarse.<br />
 <br />
El sendero siguió la costa durante un trecho antes de ascender hacia un promontorio oculto hasta entonces por la vegetación. Cada cierto tiempo regresaba el haz, distinto según el punto desde donde lo observara: a veces apenas una mancha blanca filtrándose entre ramas, otras una franja completa cruzando el camino y haciendo brillar por un instante las gotas acumuladas sobre hojas y piedras. Conforme la noche terminaba de asentarse, aquella repetición dejó de ser sólo una referencia y comenzó a convertirse en compañía.<br />
 <br />
La torre apareció al superar una última curva. No era particularmente monumental; piedra clara castigada por sal, varias ventanas estrechas y una construcción más baja adosada a la base formaban un conjunto que parecía haber aprendido a soportar el viento durante décadas. Más arriba, detrás de los cristales de la linterna, el mecanismo mantenía su giro constante. Desde allí también podían distinguirse restos de un pequeño embarcadero mucho más abajo, unido al promontorio por una escalera que la oscuridad y la roca se encargaban de esconder a tramos.<br />
 <br />
Dejó la vara junto a la puerta y, antes de llamar, estiró la espalda, movió los hombros y comprobó por última vez el maltrecho abastecimiento. Después golpeó la madera tres veces.<br />
 <br />
Esperó unos instantes y volvió a llamar.<br />
 <br />
Un ruido metálico respondió desde el interior, seguido de pasos que descendían con suficiente parsimonia para pertenecer a alguien que no esperaba una emergencia. La puerta se abrió y apareció una mujer de cabello gris, recogido sin demasiado cuidado detrás de la cabeza, vestida con ropa de trabajo demasiado gruesa para la estación y sosteniendo una lámpara pequeña que resultaba casi ridícula frente a la instalada sobre su cabeza.<br />
Miró al muchacho y después la carga.<br />
 <br />
—Pensaba que llegarías mañana.<br />
 <br />
Una inclinación mínima de cabeza. La mujer reparó entonces en las abolladuras.<br />
 <br />
—¿Qué le pasó a ése?<br />
 <br />
Los ojos descendieron hacia el metal. Era una historia bastante larga para alguien que ya había gastado sus palabras. Rina pareció entender que no obtendría explicación y abrió completamente la puerta.<br />
 <br />
—Déjalos ahí.<br />
 <br />
El interior olía a aceite, cuerda húmeda, metal calentado durante demasiadas horas y comida sencilla. Era más estrecho de lo que sugería desde fuera; una escalera circular se enroscaba alrededor del muro mientras pequeñas habitaciones se abrían en distintos niveles, algunas destinadas claramente al almacenamiento y otras a la vida cotidiana. Había botas secándose cerca de una estufa, una mesa cubierta de papeles y una colección de tazas tan distinta entre sí que ninguna parecía haber sido comprada junto a otra.<br />
 <br />
Subieron primero la mitad intacta del abastecimiento. La otra exigió algo más de cuidado, aunque las abolladuras parecían bastante peores de lo que realmente eran. La mujer intentó levantarla unos centímetros antes de decidir que su espalda llevaba suficientes años trabajando para no necesitar aquella demostración, de modo que el Genin terminó cargando la mayor parte mientras ella guiaba por la escalera. El combustible no iba directamente hasta la linterna, sino a un depósito intermedio desde donde podía trasladarse según necesidad; quedaba todavía una reserva pequeña, suficiente para mantener la luz durante aquella noche, aunque no mucho más.<br />
 <br />
—Llegaste a tiempo. Mañana ya iba a tener que racionar.<br />
 <br />
No había urgencia. Sólo previsión bien hecha.<br />
 <br />
Eso le gustó.<br />
 <br />
Ayudó a trasvasar parte de la carga y permaneció atento al contenedor lastimado, esperando que alguna deformación hubiera comprometido más de lo observado durante el camino. No ocurrió. El metal había soportado la persecución y el cierre continuaba firme; sólo la abolladura y un olor ligeramente más intenso alrededor de  <br />
 <br />
la tapa daban testimonio de Mugi.<br />
 <br />
La mujer aseguró el depósito y se limpió las manos en un trapo.<br />
 <br />
—Soy Rina.<br />
  <br />
La mirada del muchacho pasó hacia ella, pero no llegó respuesta alguna. La farera esperó apenas un instante antes de aceptar el silencio sin darle mayor importancia.<br />
 <br />
—Hay sopa en la olla y una cama libre arriba. Con esta oscuridad, yo no bajaría por la costa hasta mañana.<br />
 <br />
Una mirada hacia las ventanas confirmó el argumento. Afuera ya era noche cerrada y el camino que acababa de recorrer difícilmente mejoraría con menos luz.<br />
 <br />
Inclinó la cabeza.<br />
 <br />
Rina entendió.<br />
 <br />
La cena fue sencilla y silenciosa sólo de un lado. La mujer hablaba sin exigir respuestas, comentando el estado del mar, un barco que había pasado dos noches atrás, una bisagra que la humedad llevaba semanas empeñada en arruinar y las aves que insistían en ensuciar la plataforma superior. El bruno comió despacio y, al terminar, llevó su plato hasta el fregadero.<br />
 <br />
—Anda, alguien que recoge lo que usa.<br />
 <br />
El ligero veneno parecía dirigido a visitantes anteriores, no a él. Rina tomó su propia vajilla y continuó como si aquello bastara por conversación.<br />
 <br />
Todavía debía revisar la linterna antes de retirarse. Él la siguió escaleras arriba más por curiosidad que por obligación, recorriendo con la mirada los cambios de material y las reparaciones visibles entre piedras antiguas. Algunas zonas habían sido sustituidas años atrás; otras conservaban marcas de herramientas, irregularidades y superficies desgastadas por incontables manos. En circunstancias distintas habría querido detenerse, sobar aquellas paredes y recorrer con los dedos sus diferencias para intentar descubrir qué parte pertenecía a qué época, pero esa noche guardó la curiosidad para otra ocasión.<br />
 <br />
La plataforma superior los recibió con viento. Allí arriba soplaba sin árboles ni construcciones capaces de suavizarlo, aunque esa misma fuerza había despejado buena parte de la niebla. El mar se extendía oscuro alrededor del promontorio y la costa apenas sobrevivía como una silueta irregular, mientras a sus espaldas la linterna mantenía su recorrido constante sobre el agua.<br />
Rina alzó la vista.<br />
 <br />
—Mira. El cielo se está despejando.<br />
 <br />
El País del Agua seguía ocultando buena parte del firmamento, pero entre nubes y bancos de niebla aparecían huecos suficientemente amplios para revelar muchas más estrellas de las que había podido contemplar durante el viaje. Una de ellas cruzó cerca del horizonte como una línea blanca, tan breve que desapareció antes de que pudiera decidir si realmente la había visto.<br />
Sus ojos permanecieron allí.<br />
Minutos después apareció otra, más alta y prolongada, descendiendo en diagonal hasta borrarse detrás de una nube. Rina dejó de limpiar el cristal.<br />
 <br />
—Eso sí lo vi.<br />
 <br />
La tercera atravesó otro claro y, para entonces, ambos habían dejado cualquier otra tarea para mirar hacia arriba. Después llegaron más, algunas apenas visibles durante un instante y otras capaces de recorrer una buena porción del firmamento antes de apagarse. La niebla abría y cerraba ventanas distintas sobre ellas hasta que contar dejó de tener sentido.<br />
Rina abandonó el trapo sobre la barandilla.<br />
 <br />
—Veintisiete años mirando este mar y nunca me había tocado algo así.<br />
 <br />
El bruno volvió ligeramente el rostro hacia ella antes de regresar la atención al cielo.<br />
Una especialmente brillante apareció cerca del horizonte justo cuando la linterna completaba otra vuelta. Durante unos segundos ambas luces ocuparon el mismo paisaje: una avanzaba sobre el mar, lenta y deliberada, destinada a repetir aquel recorrido noche tras noche; la otra cayó desde el cielo, existió apenas un momento y desapareció para siempre.<br />
 <br />
Hachibi no apartó los ojos.<br />
 <br />
La luz continuó girando.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Borrón y cuenta nueva [priv. Douma]]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14604</link>
			<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 11:59:21 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=832">Shikyo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14604</guid>
			<description><![CDATA[Los equipos de Kirigakure siempre habían sido asignados por el Kage respectivo de la aldea d la niebla. El problema con esto es que algunos debido a malas combinaciones no podrían durar poco más de unas semanas posteriores a una misión. Ya sea que los escogiera al azar o por selectividad, habían veces en que lo planeado no resultaba tener mismos resultados esperados. Curioso no es así?.<br />
<br />
Después de una temprana disolución del equipo uno se debían de tomar reemplazos inmediatos a los anteriores miembros de este, el único que quedaba dentro del grupo había sido Douma Kodon, que hoy tendría que conocer a uno de los reemplazos de sus compañeros. Otra de las miembro del clan Heizu, aunque mucho más joven parecía ser mucho más dedicada a la vida de Kunoichi que Ao, aunque en realidad nadie le preguntaba por esto porque no le entendían al no hablar mucho, lo que poco se contaba es que ella directamente no podia hacer esta acción para comunicarse, solo movía sus manos de una forma aparentemente aleatoria para tratar de llamar la atención. Una señorita que nadie cuestionaba pero porque no era entendible su forma de ser, tal vez solo dejaba que la corriente se la llevara como a cualquier camarón durmiente.<br />
<br />
Afueras de la academia mientras esperaba el turno para entrar, se había sentado justo en las escaleras de madera en medio de la humedad del ambiente. Ya le habían avisado que formaría un equipo con un miembro del equipo 1 de la aldea y que ella por lo tanto, pertenecería. Toqueteaba una piedra mientras escuchaba desde su posición, a su propia lejanía, las olas chocar entre si en sus costas pues tenía una gran audición compensando su pobre habilidad comunicativa. Sin media palabra (porque no podía), se levantó de su nada cómodo asiento mirándose hacia si misma en un charco de agua cristalina en el suelo. Buscando en que poder perder su tiempo.<br />
<br />
Otra Heizu para el equipo, aunque a diferencia de Ao, parecía ser menor expresiva. Su mirada perdida en vez de mirar sus facciones, miraba el reflejo del cielo, del que no podía ver.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los equipos de Kirigakure siempre habían sido asignados por el Kage respectivo de la aldea d la niebla. El problema con esto es que algunos debido a malas combinaciones no podrían durar poco más de unas semanas posteriores a una misión. Ya sea que los escogiera al azar o por selectividad, habían veces en que lo planeado no resultaba tener mismos resultados esperados. Curioso no es así?.<br />
<br />
Después de una temprana disolución del equipo uno se debían de tomar reemplazos inmediatos a los anteriores miembros de este, el único que quedaba dentro del grupo había sido Douma Kodon, que hoy tendría que conocer a uno de los reemplazos de sus compañeros. Otra de las miembro del clan Heizu, aunque mucho más joven parecía ser mucho más dedicada a la vida de Kunoichi que Ao, aunque en realidad nadie le preguntaba por esto porque no le entendían al no hablar mucho, lo que poco se contaba es que ella directamente no podia hacer esta acción para comunicarse, solo movía sus manos de una forma aparentemente aleatoria para tratar de llamar la atención. Una señorita que nadie cuestionaba pero porque no era entendible su forma de ser, tal vez solo dejaba que la corriente se la llevara como a cualquier camarón durmiente.<br />
<br />
Afueras de la academia mientras esperaba el turno para entrar, se había sentado justo en las escaleras de madera en medio de la humedad del ambiente. Ya le habían avisado que formaría un equipo con un miembro del equipo 1 de la aldea y que ella por lo tanto, pertenecería. Toqueteaba una piedra mientras escuchaba desde su posición, a su propia lejanía, las olas chocar entre si en sus costas pues tenía una gran audición compensando su pobre habilidad comunicativa. Sin media palabra (porque no podía), se levantó de su nada cómodo asiento mirándose hacia si misma en un charco de agua cristalina en el suelo. Buscando en que poder perder su tiempo.<br />
<br />
Otra Heizu para el equipo, aunque a diferencia de Ao, parecía ser menor expresiva. Su mirada perdida en vez de mirar sus facciones, miraba el reflejo del cielo, del que no podía ver.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Rango C] Donde termina la niebla]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14577</link>
			<pubDate>Sat, 15 Aug 2026 21:25:27 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=58">Narrador General</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14577</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">[Rango C] Donde termina la niebla</span></span><br />
Misión anterior: <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14520" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">La niebla de los peregrinos</a><br />
Solicitud de misión: <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14571&amp;pid=27329#pid27329" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Aquí</a><br />
Día 44 de Verano del año 150 — Bosques al norte del Camino de Shiosai, País del Agua<br />
<hr class="mycode_hr" />
Seis días atrás, Naoto Heizu había recorrido aquel bosque formando parte de una caravana utilizada como señuelo para descubrir qué estaba ocurriendo con quienes desaparecían en el camino de Shiosai. Las campanillas que durante semanas habían alimentado historias entre comerciantes terminaron teniendo una explicación considerablemente menos sobrenatural: eran señales dentro de una operación organizada. Árboles preparados para bloquear el camino, humo para romper la visibilidad, mecanismos destinados a detener los carruajes y hombres que ignoraban mercancías, animales y dinero para concentrarse directamente en sus ocupantes. La emboscada no consiguió separar la caravana y uno de sus responsables terminó capturado, pero el descubrimiento verdaderamente importante apareció después. Una senda oculta condujo a Naoto hasta una hondonada donde varios carruajes desaparecidos habían sido ocultados y parcialmente desmontados. Allí encontró también un cobertizo cerrado desde fuera y, dentro, cuatro de las personas desaparecidas. Ninguna había llegado allí para quedarse. Otros cautivos habían sido retirados periódicamente en carros que continuaban por una segunda ruta hacia el norte. Antes de regresar a Kirigakure, Naoto escuchó por primera vez una palabra que terminaría ocupando buena parte de los informes posteriores: experimentos.<br />
<br />
Durante los seis días siguientes, aquella palabra había sido repetida demasiadas veces como para descartarla. Los testimonios de los cuatro supervivientes fueron tomados por separado y comparados con el interrogatorio del hombre capturado durante la emboscada. Las versiones coincidían en lo esencial. La hondonada nunca había sido el destino final; servía para sacar personas y vehículos del camino principal, ocultarlos durante un periodo corto y organizar nuevos traslados hacia el norte. El prisionero conocía la operación del Camino de Shiosai y admitió haber participado en más de una intercepción, pero aseguró que los hombres encargados de aquella primera parte no acompañaban necesariamente los siguientes traslados. Sobre el lugar al que llevaban a los cautivos proporcionó poco más que referencias vagas. Sobre los experimentos, todavía menos. Para cuando Kirigakure terminó de reunir toda aquella información existía además un problema imposible de ignorar: varios miembros de la organización habían escapado y sabían exactamente qué había descubierto Naoto. Nadie esperaba que durante esos seis días hubieran permanecido cruzados de brazos.<br />
<br />
La mañana del día cuarenta y cuatro encontró nuevamente a Naoto en la misma hondonada. Esta vez no había cautivos golpeando desde el interior del cobertizo ni voces ordenando evacuar carruajes. Las autoridades habían retirado buena parte de las pertenencias utilizadas como evidencia, aunque algunas estructuras permanecían exactamente donde habían sido encontradas. Cerca de la entrada norte esperaba un hombre vestido con el uniforme oscuro de Kirigakure, sin capa ceremonial ni nada que lo distinguiera especialmente entre la niebla. Tōma Ishikawa pertenecía al equipo que había participado en los interrogatorios y sostenía bajo un brazo un pequeño estuche impermeable con copias de las declaraciones y un mapa incompleto de aquella parte del bosque. Había asumido que Naoto llegaría; cuando finalmente lo tuvo delante, abrió el estuche, retiró el mapa y señaló la línea que terminaba justamente donde comenzaba la segunda senda.<br />
<br />
<span style="color: #5B9BD5;" class="mycode_color">—Hmmm mira...Lo que encontraste aquí...parece que era solamente la mitad del camino. El prisionero terminó confirmándolo y...pues... los cuatro supervivientes cuentan prácticamente lo mismo. Los recogían aquí, esperaban hasta el siguiente traslado y los llevaban hacia el norte. Pero ninguno de los cuatro llegó suficientemente lejos para decirnos dónde termina....Hmmmm</span> —. Su dedo avanzó unos centímetros sobre una parte completamente vacía del mapa antes de entregárselo a Naoto. <span style="color: #5B9BD5;" class="mycode_color">—Tu misión empieza donde terminó la anterior. Sigue esa ruta, averigua dónde estaban llevando a los desaparecidos y encuentra cualquier cosa que permita saber qué demonios significaban esos “experimentos”. Si quedan cautivos, localízalos. Pero no des por sentado que vas a encontrar el mismo camino que viste hace seis días. Ellos saben que estuvimos aquí.</span> Tōma apartó la mirada hacia la abertura entre los árboles. La advertencia no era teórica. Allí donde Naoto había recordado dos surcos profundos producidos por el paso repetido de carruajes, la tierra había sido removida deliberadamente durante varios metros y cubierta después con hojas, ramas y barro. Más adelante, la antigua senda continuaba hacia el norte, pero ya no existía una huella evidente que indicara cuánto de ella seguía siendo auténtico. <span style="color: #5B9BD5;" class="mycode_color">—A partir de aquí no hemos tocado nada. Lo que encuentres delante será cosa tuya.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">[Rango C] Donde termina la niebla</span></span><br />
Misión anterior: <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14520" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">La niebla de los peregrinos</a><br />
Solicitud de misión: <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14571&amp;pid=27329#pid27329" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Aquí</a><br />
Día 44 de Verano del año 150 — Bosques al norte del Camino de Shiosai, País del Agua<br />
<hr class="mycode_hr" />
Seis días atrás, Naoto Heizu había recorrido aquel bosque formando parte de una caravana utilizada como señuelo para descubrir qué estaba ocurriendo con quienes desaparecían en el camino de Shiosai. Las campanillas que durante semanas habían alimentado historias entre comerciantes terminaron teniendo una explicación considerablemente menos sobrenatural: eran señales dentro de una operación organizada. Árboles preparados para bloquear el camino, humo para romper la visibilidad, mecanismos destinados a detener los carruajes y hombres que ignoraban mercancías, animales y dinero para concentrarse directamente en sus ocupantes. La emboscada no consiguió separar la caravana y uno de sus responsables terminó capturado, pero el descubrimiento verdaderamente importante apareció después. Una senda oculta condujo a Naoto hasta una hondonada donde varios carruajes desaparecidos habían sido ocultados y parcialmente desmontados. Allí encontró también un cobertizo cerrado desde fuera y, dentro, cuatro de las personas desaparecidas. Ninguna había llegado allí para quedarse. Otros cautivos habían sido retirados periódicamente en carros que continuaban por una segunda ruta hacia el norte. Antes de regresar a Kirigakure, Naoto escuchó por primera vez una palabra que terminaría ocupando buena parte de los informes posteriores: experimentos.<br />
<br />
Durante los seis días siguientes, aquella palabra había sido repetida demasiadas veces como para descartarla. Los testimonios de los cuatro supervivientes fueron tomados por separado y comparados con el interrogatorio del hombre capturado durante la emboscada. Las versiones coincidían en lo esencial. La hondonada nunca había sido el destino final; servía para sacar personas y vehículos del camino principal, ocultarlos durante un periodo corto y organizar nuevos traslados hacia el norte. El prisionero conocía la operación del Camino de Shiosai y admitió haber participado en más de una intercepción, pero aseguró que los hombres encargados de aquella primera parte no acompañaban necesariamente los siguientes traslados. Sobre el lugar al que llevaban a los cautivos proporcionó poco más que referencias vagas. Sobre los experimentos, todavía menos. Para cuando Kirigakure terminó de reunir toda aquella información existía además un problema imposible de ignorar: varios miembros de la organización habían escapado y sabían exactamente qué había descubierto Naoto. Nadie esperaba que durante esos seis días hubieran permanecido cruzados de brazos.<br />
<br />
La mañana del día cuarenta y cuatro encontró nuevamente a Naoto en la misma hondonada. Esta vez no había cautivos golpeando desde el interior del cobertizo ni voces ordenando evacuar carruajes. Las autoridades habían retirado buena parte de las pertenencias utilizadas como evidencia, aunque algunas estructuras permanecían exactamente donde habían sido encontradas. Cerca de la entrada norte esperaba un hombre vestido con el uniforme oscuro de Kirigakure, sin capa ceremonial ni nada que lo distinguiera especialmente entre la niebla. Tōma Ishikawa pertenecía al equipo que había participado en los interrogatorios y sostenía bajo un brazo un pequeño estuche impermeable con copias de las declaraciones y un mapa incompleto de aquella parte del bosque. Había asumido que Naoto llegaría; cuando finalmente lo tuvo delante, abrió el estuche, retiró el mapa y señaló la línea que terminaba justamente donde comenzaba la segunda senda.<br />
<br />
<span style="color: #5B9BD5;" class="mycode_color">—Hmmm mira...Lo que encontraste aquí...parece que era solamente la mitad del camino. El prisionero terminó confirmándolo y...pues... los cuatro supervivientes cuentan prácticamente lo mismo. Los recogían aquí, esperaban hasta el siguiente traslado y los llevaban hacia el norte. Pero ninguno de los cuatro llegó suficientemente lejos para decirnos dónde termina....Hmmmm</span> —. Su dedo avanzó unos centímetros sobre una parte completamente vacía del mapa antes de entregárselo a Naoto. <span style="color: #5B9BD5;" class="mycode_color">—Tu misión empieza donde terminó la anterior. Sigue esa ruta, averigua dónde estaban llevando a los desaparecidos y encuentra cualquier cosa que permita saber qué demonios significaban esos “experimentos”. Si quedan cautivos, localízalos. Pero no des por sentado que vas a encontrar el mismo camino que viste hace seis días. Ellos saben que estuvimos aquí.</span> Tōma apartó la mirada hacia la abertura entre los árboles. La advertencia no era teórica. Allí donde Naoto había recordado dos surcos profundos producidos por el paso repetido de carruajes, la tierra había sido removida deliberadamente durante varios metros y cubierta después con hojas, ramas y barro. Más adelante, la antigua senda continuaba hacia el norte, pero ya no existía una huella evidente que indicara cuánto de ella seguía siendo auténtico. <span style="color: #5B9BD5;" class="mycode_color">—A partir de aquí no hemos tocado nada. Lo que encuentres delante será cosa tuya.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Autonarrada E: Martillos y Anzuelos: Reparación en los Muelles (ICKID1)]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14522</link>
			<pubDate>Tue, 11 Aug 2026 15:15:23 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=820">Shinsei Kaguya</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14522</guid>
			<description><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14521" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Aprobada aqui</a><br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">45 verano año 150</div>
<br />
Si Shinsei Kaguya cruzara el umbral de la sombría y gélida sala de asignaciones de Kirigakure, lo haría con el paso torpe de alguien cuyas extremidades todavía intentarían asimilar la pesadez de un cuerpo forjado en el universo de Shinobi Gaiden. El ambiente en el recinto estaría impregnado por el hedor a humedad estancada, pergaminos ajados y el humo denso de una estufa de carbón que apenas mitigaría el frío calándome en los huesos. A su alrededor, otros aspirantes y ninjas de rango bajo murmururían entre corrillos, revisando tablones de anuncios con expresiones de fastidio o concentración táctica.<br />
<br />
Nadie notaría absolutamente nada extraño en su apariencia exterior, pues no habría pantallas flotantes, ni barras de vida parpadeando en el aire, ni joysticks invisibles flotando frente a sus manos. Todo el fenómeno ocurriría exclusivamente en el plano mental. En su conciencia, una voz incorpórea y monocorde —la interfaz de seguridad y censura conocida como <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">P.A.U.L.O.</span> (Protocolo Automático Unificado de Limitación Ontológica)— interrumpiría de forma abrupta sus pensamientos más profundos con la precisión de un moderador de foro exasperado.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Oye, P.A.U.L.O</span>.—, pensaría Shinsei mentalmente, dirigiendo su atención hacia el rincón más recóndito de su mente mientras fingiría examinar un cartel en la pared. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Explícame una cosa sobre las mecánicas de este mundo de Naruto. Si canalizo chakra a través de los tenketsus para potenciar mis golpes contra una madera podrida, ¿la fatiga muscular se acumula en el servidor o es un efecto secundario puramente biológico de este clan que odia el calcio?</span>—<br />
<br />
La respuesta de<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> P.A.U.L.O</span>. resonaría de inmediato en su mente, cortante, fría y cargada de una burocracia digital que desesperaría a cualquiera:<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Alerta de P.A.U.L.O.: Consulta rechazada por imprecisión conceptual. El usuario insiste en emplear terminología de servidores y foros externos cuando se encuentra plenamente inmerso en el canon físico y geográfico de Kirigakure. Se le recuerda al usuario que las leyes del lore de Shinobi Gaiden no contemplan 'lag', 'servidores' ni 'parches de actualización'. Toda alteración de la realidad conceptual será severamente censurada para evitar sanciones de los administradores del foro]</span>.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Sí, sí, lo que digas, censor de pacotilla</span>—, replicaría Shinsei en el silencio de su mente mientras avanzaría con desgana hacia el tablón de corcho. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero admitelo, la redacción con la que el usuario que me controla ha estado escribiendo mis acciones últimamente ha sido un galimatías bastante confuso. Parecía un borrador mal traducido de una novela ligera de baja categoría donde las ideas se atropellan entre sí sin orden ni concierto.</span>—<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Nota de P.A.U.L.O.: Se coincide parcialmente con la apreciación del usuario. La estructuración narrativa y el estilo de posteo del creador de este personaje han dejado bastante que desear en términos de cohesión literaria. No obstante, en lugar de criticar la gramática ajena, el usuario debería centrarse en repasar las especificaciones de su propia ficha técnica para evitar errores tácticos imperdonables en el campo de batalla. A continuación, el sistema procederá a listar las capacidades de línea de sangre registradas en la base de datos oficial del clan Kaguya:]</span><br />
<br />
Una serie de líneas de texto conceptuales comenzarían a proyectarse en la mente de Shinsei, enumerando cada una de las virtudes y restricciones de su clan tal como aparecerían en el documento oficial:<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Shikotsumyaku (Pulso de los Huesos Muertos):</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Descripción técnica: Habilidad innata del clan Kaguya que otorga control total sobre la estructura ósea del propio cuerpo. El usuario es capaz de manipular la densidad, el crecimiento y la dureza de sus huesos, utilizándolos tanto como armadura defensiva interna como proyectiles uホsperas armas blancas en combate cuerpo a cuerpo (Taijutsu).</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Restricciones del Lore: El uso excesivo de la osificación acelerada genera un desgaste físico severo, requiriendo un control de chakra sumamente preciso para evitar fracturas espontáneas o daños tisulares colaterales.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Manipulación de la Matriz Osteoblástica:</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Descripción técnica: Permite extraer los huesos del cuerpo a través de la piel sin sufrir daños fatales inmediatos, gracias a una regeneración celular preliminar regulada por el flujo de chakra. Los huesos adquieren una dureza comparable al acero templado.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Restricciones del Sistema Ninja (Shinobi Gaiden):</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Descripción técnica: El personaje parte con estadísticas base de Genin de Nivel 1. Cualquier intento de invocar elementos externos a la ambientación ninja (tales como referencias tecnológicas modernas, vehículos de transporte de tracción pesada o ruptura deliberada de la cuarta pared frente a personajes no jugadores) activará de forma automática los protocolos de supresión de P.A.U.L.O.</span></span><br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Ya, ya lo sé... huesitos por aquí, dolor por allá</span>—, pensaría Shinsei con fastidio mientras apartaría la vista del tablón mental. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero sigo diciendo que sacarme una costilla para usarla de espada es una pésima idea de diseño estético y médico.</span>—<br />
<br />
Con pasos lentos y deliberados, recorrería la distancia que lo separaba del mostrador principal de la sala de asignaciones. Frente a él, un Chūnin con una profunda cicatriz en el puente nasal revisaría un montón de expedientes acumulados en la madera.<br />
<br />
Shinsei abriría la boca para solicitar la misión, e impulsado por el hábito de su vida anterior, estaría a punto de decir:<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Hola, vengo a farmear algo de experiencia porque el camión isekai me dejó sin opciones y necesito..</span>.—<br />
<br />
De manera fulminante, <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">P.A.U.L.O</span>. intervendría en sus cuerdas vocales, aplicando un bloqueo ontológico instantáneo que provocaría que Shinsei sufriera un espasmo repentino en la garganta y emitiera una tos seca y forzada antes de corregir sus palabras a mitad de la frase:<br />
<br />
—<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">...buenos días, honorable oficial. Me presento para solicitar formalmente una misión de Rango E disponible en los registros del tablón</span>—, lograría articular Shinsei con una rigidez casi robótica, mientras por dentro maldecía mentalmente a la interfaz.<br />
<br />
[Advertencia de <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">P.A.U.L.O.</span>: Intento de filtración de información extradimensional detectado y neutralizado con éxito. Se le recuerda al usuario que cualquier mención a incidentes viales ajenos al continente ninja será sancionada con un bloqueo temporal en la capacidad de emisión de voz] —le recordaría la voz con fría serenidad—. [Manténgase estrictamente dentro de los márgenes del canon interpretativo].<br />
<br />
El Chūnin del mostrador alzaría una ceja con absoluta indiferencia, mirándolo por encima de sus lentes gastados con una mezcla de fastidio y desdén corporativo.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Un Kaguya pidiendo misiones de Rango E? Qué raro. Por lo general los de tu estirpe prefieren buscar bronca en los callejones oscuros o romperle los dientes a los mercaderes antes de hacer papeles de oficina. Pero bueno, la escasez de mano de obra en los muelles no discrimina apellidos. Toma este sello de autorización.</span></span><br />
<br />
El oficial estamparía con fuerza un sello de tinta roja sobre un pergamino arrugado y se lo arrojaría sobre la mesa.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Te presentaras en los muelles este antes del mediodía. Hay barcas pesqueras destrozadas por la última marea alta y los gremios necesitan que alguien repare los cascos con madera nueva y brea caliente. No rompas nada que no debas o te descontaremos el coste de tu propia paga. Siguiente.</span></span><br />
<br />
Shinsei tomaría el documento con ambas manos, haría una reverencia protocolar exigida por el reglamento de la aldea y se daría media vuelta para abandonar el recinto. Una vez que cruzaría las pesadas puertas de madera y saldría a las calles empedradas de Kirigakure, donde la neblina perpetua envolvía los edificios de metal oxidado y piedra gris, aprovecharía para dialogar nuevamente con su censor interno.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Oye, P.A.U.L.O.</span>—, pensaría mientras caminaría con las manos en los bolsillos de su túnica ninja. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Es mi impresión o los NPCs de este foro de rol tienen programada una sobredosis perpetua de amargura? El tipo del mostrador me miró como si le debiera dinero desde la tercera gran guerra ninja.</span>—<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Análisis de P.A.U.L.O.: La actitud del Oficial de Asignaciones refleja el estándar sociológico de Kirigakure durante el periodo de la Niebla Sangrienta. El entorno no fomenta la cordialidad interpersonal. Se recomienda al usuario enfocar su atención en la optimización de sus recursos actuales: 210 puntos de vida, 205 puntos de chakra y 0 Ryos en el inventario. La misión de reparación en los muelles aportará los primeros fondos necesarios para la subsistencia]</span> —le respondería la interfaz.<br />
<br />
El trayecto hacia la zona portuaria transcurriría en completo silencio exterior, salvo por el eco de sus sandalias golpeando contra el suelo mojado y el murmullo lejano de las olas rompiendo contra los malecones fortificados. Con cada paso, Shinsei intentaría sintonizar su mente con las dudas teóricas que albergaba sobre el universo en el que había  caído.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Dime una cosa, P.A.U.L.O.</span>—, continuaría pensando mientras esquivaba a un grupo de mercaderes que transportaban cajas de pescado salado. ——S<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">i los Kaguya tienen esa obsesión patológica con la batalla y el uso de los huesos, ¿por qué demonios me mandan a martillar clavos en una barca de madera? ¿No se supone que mi build está optimizada para el combate a corta distancia y no para la carpintería naval de baja categoría?</span>—<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Respuesta de P.A.U.L.O.: La progresión de un personaje dentro de las normativas de Shinobi Gaiden exige cumplir con etapas de desarrollo de baja intensidad antes de acceder a tramas de combate complejas. El usuario carece de experiencia previa y su redacción en las tiradas de dados ha sido históricamente deficiente. Por lo tanto, el sistema determina que la carpintería de Rango E constituye un ejercicio idóneo para calibrar la coordinación motora fina y el control elemental del chakra sin poner en riesgo la integridad del servidor global]</span>.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Qué manera tan elegante de decirme que soy un mindundi que no sabe hacer otra cosa que trabajos mal pagados</span>—, pensaría Shinsei con ironía, deteniéndose justo en el límite donde la calle empedrada daba paso a la vasta explanada de los muelles de Kiri.<br />
<br />
El panorama frente a sus ojos sería desolador y ruidoso a partes iguales. Decenas de embarcaciones de madera oscura, con los costados astillados por la fuerza del mar y las amarras deshilachadas, descansaban sobre los maderos húmedos del puerto. Varios pescadores con abrigos gruesos de lana burda, botas altas de cuero endurecido y rostros surcados por el viento salino gritaban órdenes de un lado a otro, arrastrando redes pesadas y evaluando los daños con expresiones de profunda frustración. El olor a pescado fresco mezclado con algas podridas y alquitrán caliente impregnaría el aire de manera densa.<br />
<br />
Shinsei localizaría al capataz encargado de la zona: un hombre de complexión robusta, barba descuidada y una cicatriz vertical que le cruzaba la mejilla izquierda hasta perderse bajo el cuello de su abrigo. Al notar la presencia del joven Kaguya, el capataz dejaría de gritarle a un par de jornaleros y se acercaría con pasos pesados, cruzándose de brazos y evaluándolo con una mirada de escasa confianza.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Así que tú eres el refuerzo mandado por la oficina de misiones?</span></span>— preguntaría el capataz con voz ronca y áspera, exhalando una bocanada de vaporeante aliento por el frío matutino—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Un muchacho del clan Kaguya encargado de arreglar barcos pesqueros? Vaya chiste. Por lo general los de tu apellido vienen a romper cabezas o a buscar peleas de taberna, no a clavar tablones de roble. Espero que sepas usar un martillo con la misma soltura con la que blandirías un fémur afilado, porque aquí no hay piedad para los incompetentes</span></span>.<br />
<br />
Shinsei mantendría una postura respetuosa, reprimiendo cualquier comentario sarcástico que pudiera activar los censores de P.A.U.L.O., y respondería con tono neutro:<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">No se preocupe, señor. Sé adaptarme a las necesidades del trabajo. Vengo a poner manos a la obra y asegurarme de que estas barcas queden completamente listas antes de la marea de la tarde.</span><br />
<br />
El capataz soltaría una risa corta y seca, antes de señalar con la barbilla hacia una embarcación de mediano tamaño varada a pocos metros, cuyo costado de estribor presentaba una brecha considerable provocada por el impacto contra un arrecife sumergido.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Perfecto. Esa barca de ahí es la tuya. El casco está abierto de par en par, las cuadernas están cedidas y el agua se filtra como si fuera un colador. Tu labor consiste en retirar la madera podrida, aplicar sellador de brea caliente en las juntas, clavar las tablas de reemplazo y verificar que la estructura soporte la presión hidrostática. Tienes herramientas en la caja de metal junto a la rampa. No me hagas perder el tiempo.</span></span><br />
<br />
Sin esperar respuesta, el capataz se daría media vuelta y regresaría a sus gritos con los demás operarios. Shinsei se acercaría a la barca señalada, exhalando un suspiro profundo mientras observaría la magnitud de la tarea manual que le esperaba. Al inclinarse para levantar la pesada caja de herramientas —repleta de martillos de hierro oxidado, cuñas de madera, cinceles y cubos de brea—, sentiría cómo sus músculos reaccionaban con una rigidez latente.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Oye, P.A.U.L.O.</span>—, pensaría mientras sujetaba el asa de metal de la caja, sintiendo el frío del hierro congelándole los dedos. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Seguro que no hay un comando de consola para saltarnos esta parte de crafteo aburrido y pasar directamente al arco de entrenamiento ninja avanzado?</span>—<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Notificación de P.A.U.L.O.: Comando no reconocido. El usuario debe recordar que la progresión de nivel en este mundo se adquiere mediante el esfuerzo físico y la superación de tareas asignadas dentro del marco narrativo del foro. Cualquier intento de eludir el trabajo manual mediante exploits mentales será sancionado con una reducción temporal en la tasa de regeneración de chakra]</span> —le respondería la interfaz con implacable rigidez mental.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Bien, bien, mensaje captado, tirano virtual</span>—, murmuraría Shinsei para sí mismo, comenzando a vaciar el contenido de la caja sobre los tablones húmedos del muelle.<br />
<br />
Tomaría el primer cincel y el martillo pesado, acercándose al costado destrozado de la embarcación. Al primer golpe certero contra una de las astillas podridas, notaría cómo la vibración del metal recorrería dolorosamente sus antebrazos. Sus movimientos iniciales serían torpes y desalineados; el martillo golpearía con demasiada fuerza en un ángulo incorrecto, provocando que un trozo de madera inservible saliera disparado y golpeara ligeramente la pierna de un pescador que pasaba cerca con una cesta de redes.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Eh, ten más cuidado con ese trasto, muchacho!</span></span>— gritaría el pescador con tono irritado, deteniéndose para fulminarlo con la mirada—.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Si sigues destrozando lo poco que queda sano del casco, al final vas a terminar hundiéndote tú mismo en el puerto.</span></span><br />
<br />
Shinsei asiente rápidamente con la cabeza, manteniendo una expresión de fingida disculpa, mientras en su fuero interno pensaría: —'Claro, perdonen si mi avatar humanoide apenas está sincronizando los reflejos motores y el 'input lag' de este cuerpo me impide calcular la fuerza exacta de impacto'.—<br />
<br />
[<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Aviso de P.A.U.L.O.: Se detecta una eficiencia del cincuenta por ciento en la coordinación muscular. Se aconseja al usuario emplear un flujo moderado de chakra a través de las vías energéticas de las manos para estabilizar el agarre de las herramientas sin depender exclusivamente de la fuerza bruta]</span> —le indicaría la voz en su mente.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Gracias por el consejo no solicitado, P.A.U.L.O.</span>—, pensaría Shinsei mientras cerraría los ojos un instante, concentrándose en el punto de calor situado en la boca del estómago.<br />
<br />
Decidiría poner a prueba las directrices de la interfaz. Respirando hondo, canalizaría una diminuta chispa de energía espiritual y física, guiándola deliberadamente a través de los canales de sus brazos hasta concentrarla en las palmas de sus manos y las yemas de los dedos. Al principio, el flujo sería demasiado intenso; una oleada de calor repentino recorrería sus extremidades, haciendo que sus manos vibraran con una energía sutil y provocando que apretara el mango del martillo con tanta fuerza que la madera de la herramienta crujiría bajo la presión excesiva.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Alerta de P.A.U.L.O.: Canalización de chakra inestable detectada. Pérdida estimada de recursos energéticos: treinta y cinco por ciento. Regule la intensidad del flujo para evitar sobrecalentamiento en los tenketsus de las manos].</span><br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Cálmate, sistema, estoy calibrando la sensibilidad del tacto</span>—, respondería mentalmente, relajando los hombros y disipando el exceso de energía hasta encontrar un punto de equilibrio armónico.<br />
<br />
Poco a poco, a medida que continuaba golpeando los cinceles para arrancar la madera podrida, notaría cómo el chakra dejaba de desbordarse y comenzaba a actuar como una capa invisible de soporte interno. La fatiga en sus muñecas disminuiría de forma notable, y sus movimientos se volverían firmes, precisos y silenciosos. El martillo golpearía cada clavo con una exactitud milimétrica, hundiéndolo en el madero de roble nuevo sin dañar la superficie circundante.<br />
<br />
Mientras trabajaba de manera rítmica en la reconstrucción del casco, un par de pescadores locales veteranos se acercarían con curiosidad contenida para observar de cerca el desempeño del joven Kaguya, escépticos ante la idea de que un miembro de un clan tan temido pudiera realizar un trabajo manual tan delicado.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Vaya, muchacho </span></span>—comentaría uno de los veteranos, apoyando las manos en su propia cintura mientras inspeccionaba las tablas recién instaladas—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Debo admitir que tienes buen pulso para esto. Por lo general los novatos que vienen aquí dejan los tablones torcidos y llenos de goteras que harían agua en cuanto el bote toque mar abierto.</span></span><br />
<br />
Shinsei se enderezaría ligeramente, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la manga y adoptando una sonrisa educada y modesta que encajara con el estándar de respeto de la aldea:<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Hago lo que puedo, señor. Al final del día, si el trabajo no se hace bien, los únicos perjudicados terminan siendo ustedes en altamar, y no creo que nadie quiera naufragar por culpa de una chapuza mal hecha.</span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Palabras sabias para alguien tan joven</span></span>—, respondería el veterano con una risa ronca y aprobatoria, dándole una palmada en el hombro que haría que los huesos de Shinsei crujieran ligeramente bajo la presión inesperada—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sigue a ese ritmo y terminarás antes de que la niebla de la tarde se vuelva más densa.</span></span><br />
<br />
Una vez que los pescadores se alejarían para continuar con sus propias labores en los muelles, Shinsei aprovecharía el momento de relativa soledad junto a la popa de la embarcación para volver a comunicarse con su incorpóreo censor.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Oye, P.A.U.L.O.</span>—, pensaría con una mezcla de ansiedad y curiosidad contenida. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Dime que esta misión ya cumplió con los requisitos mínimos del sistema para ver reflejado algo de progreso en mi barra de experiencia. Mis manos están llenas de ampollas y siento que mi nivel de paciencia ha bajado al mínimo crítico.</span>—<br />
<br />
Una ventana conceptual translúcida y brillante se materializaría de golpe en su mente, acompañada por un sutil sonido de notificación que solo él escucharía:<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[¡Misión Autonarrada de Rango E completada con éxito!(pendiente por moderacion)]</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Objetivo cumplido: Reparación, calafateo y sellado estructural de barcas pesqueras en los muelles de Kirigakure].</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Recompensas obtenidas: 50 Puntos de Experiencia (XP), 200 Ryos, +2 tobis].</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Progreso de Nivel: Experiencia actual 50/100 XP. Nivel 1 (50% completado hacia el Nivel 2)].</span><br />
<br />
Una amplia sonrisa de satisfacción se dibujaría en el rostro de Shinsei mientras contemplaba la barca completamente restaurada, con el sellado de brea negra brillando bajo la luz tenue y cenicienta que comenzaba a filtrarse a través del denso banco de niebla vespertina.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Bien. Medio nivel asegurado, algo de dinero contante y sonante en el inventario y ninguna falange ósea disparada por error hacia la cabeza de ningún NPC</span>—, pensaría con alivio mientras comenzaría a recoger ordenadamente las herramientas para devolverlas al capataz. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">El grind en este servidor es duro y la redacción del mundo a veces es un dolor de cabeza, pero al menos ya descubrí cómo sobrevivir al tutorial sin morir en el intento</span>.—]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14521" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Aprobada aqui</a><br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">45 verano año 150</div>
<br />
Si Shinsei Kaguya cruzara el umbral de la sombría y gélida sala de asignaciones de Kirigakure, lo haría con el paso torpe de alguien cuyas extremidades todavía intentarían asimilar la pesadez de un cuerpo forjado en el universo de Shinobi Gaiden. El ambiente en el recinto estaría impregnado por el hedor a humedad estancada, pergaminos ajados y el humo denso de una estufa de carbón que apenas mitigaría el frío calándome en los huesos. A su alrededor, otros aspirantes y ninjas de rango bajo murmururían entre corrillos, revisando tablones de anuncios con expresiones de fastidio o concentración táctica.<br />
<br />
Nadie notaría absolutamente nada extraño en su apariencia exterior, pues no habría pantallas flotantes, ni barras de vida parpadeando en el aire, ni joysticks invisibles flotando frente a sus manos. Todo el fenómeno ocurriría exclusivamente en el plano mental. En su conciencia, una voz incorpórea y monocorde —la interfaz de seguridad y censura conocida como <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">P.A.U.L.O.</span> (Protocolo Automático Unificado de Limitación Ontológica)— interrumpiría de forma abrupta sus pensamientos más profundos con la precisión de un moderador de foro exasperado.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Oye, P.A.U.L.O</span>.—, pensaría Shinsei mentalmente, dirigiendo su atención hacia el rincón más recóndito de su mente mientras fingiría examinar un cartel en la pared. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Explícame una cosa sobre las mecánicas de este mundo de Naruto. Si canalizo chakra a través de los tenketsus para potenciar mis golpes contra una madera podrida, ¿la fatiga muscular se acumula en el servidor o es un efecto secundario puramente biológico de este clan que odia el calcio?</span>—<br />
<br />
La respuesta de<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> P.A.U.L.O</span>. resonaría de inmediato en su mente, cortante, fría y cargada de una burocracia digital que desesperaría a cualquiera:<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Alerta de P.A.U.L.O.: Consulta rechazada por imprecisión conceptual. El usuario insiste en emplear terminología de servidores y foros externos cuando se encuentra plenamente inmerso en el canon físico y geográfico de Kirigakure. Se le recuerda al usuario que las leyes del lore de Shinobi Gaiden no contemplan 'lag', 'servidores' ni 'parches de actualización'. Toda alteración de la realidad conceptual será severamente censurada para evitar sanciones de los administradores del foro]</span>.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Sí, sí, lo que digas, censor de pacotilla</span>—, replicaría Shinsei en el silencio de su mente mientras avanzaría con desgana hacia el tablón de corcho. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero admitelo, la redacción con la que el usuario que me controla ha estado escribiendo mis acciones últimamente ha sido un galimatías bastante confuso. Parecía un borrador mal traducido de una novela ligera de baja categoría donde las ideas se atropellan entre sí sin orden ni concierto.</span>—<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Nota de P.A.U.L.O.: Se coincide parcialmente con la apreciación del usuario. La estructuración narrativa y el estilo de posteo del creador de este personaje han dejado bastante que desear en términos de cohesión literaria. No obstante, en lugar de criticar la gramática ajena, el usuario debería centrarse en repasar las especificaciones de su propia ficha técnica para evitar errores tácticos imperdonables en el campo de batalla. A continuación, el sistema procederá a listar las capacidades de línea de sangre registradas en la base de datos oficial del clan Kaguya:]</span><br />
<br />
Una serie de líneas de texto conceptuales comenzarían a proyectarse en la mente de Shinsei, enumerando cada una de las virtudes y restricciones de su clan tal como aparecerían en el documento oficial:<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Shikotsumyaku (Pulso de los Huesos Muertos):</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Descripción técnica: Habilidad innata del clan Kaguya que otorga control total sobre la estructura ósea del propio cuerpo. El usuario es capaz de manipular la densidad, el crecimiento y la dureza de sus huesos, utilizándolos tanto como armadura defensiva interna como proyectiles uホsperas armas blancas en combate cuerpo a cuerpo (Taijutsu).</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Restricciones del Lore: El uso excesivo de la osificación acelerada genera un desgaste físico severo, requiriendo un control de chakra sumamente preciso para evitar fracturas espontáneas o daños tisulares colaterales.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Manipulación de la Matriz Osteoblástica:</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Descripción técnica: Permite extraer los huesos del cuerpo a través de la piel sin sufrir daños fatales inmediatos, gracias a una regeneración celular preliminar regulada por el flujo de chakra. Los huesos adquieren una dureza comparable al acero templado.</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Restricciones del Sistema Ninja (Shinobi Gaiden):</span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Descripción técnica: El personaje parte con estadísticas base de Genin de Nivel 1. Cualquier intento de invocar elementos externos a la ambientación ninja (tales como referencias tecnológicas modernas, vehículos de transporte de tracción pesada o ruptura deliberada de la cuarta pared frente a personajes no jugadores) activará de forma automática los protocolos de supresión de P.A.U.L.O.</span></span><br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Ya, ya lo sé... huesitos por aquí, dolor por allá</span>—, pensaría Shinsei con fastidio mientras apartaría la vista del tablón mental. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero sigo diciendo que sacarme una costilla para usarla de espada es una pésima idea de diseño estético y médico.</span>—<br />
<br />
Con pasos lentos y deliberados, recorrería la distancia que lo separaba del mostrador principal de la sala de asignaciones. Frente a él, un Chūnin con una profunda cicatriz en el puente nasal revisaría un montón de expedientes acumulados en la madera.<br />
<br />
Shinsei abriría la boca para solicitar la misión, e impulsado por el hábito de su vida anterior, estaría a punto de decir:<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Hola, vengo a farmear algo de experiencia porque el camión isekai me dejó sin opciones y necesito..</span>.—<br />
<br />
De manera fulminante, <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">P.A.U.L.O</span>. intervendría en sus cuerdas vocales, aplicando un bloqueo ontológico instantáneo que provocaría que Shinsei sufriera un espasmo repentino en la garganta y emitiera una tos seca y forzada antes de corregir sus palabras a mitad de la frase:<br />
<br />
—<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">...buenos días, honorable oficial. Me presento para solicitar formalmente una misión de Rango E disponible en los registros del tablón</span>—, lograría articular Shinsei con una rigidez casi robótica, mientras por dentro maldecía mentalmente a la interfaz.<br />
<br />
[Advertencia de <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">P.A.U.L.O.</span>: Intento de filtración de información extradimensional detectado y neutralizado con éxito. Se le recuerda al usuario que cualquier mención a incidentes viales ajenos al continente ninja será sancionada con un bloqueo temporal en la capacidad de emisión de voz] —le recordaría la voz con fría serenidad—. [Manténgase estrictamente dentro de los márgenes del canon interpretativo].<br />
<br />
El Chūnin del mostrador alzaría una ceja con absoluta indiferencia, mirándolo por encima de sus lentes gastados con una mezcla de fastidio y desdén corporativo.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Un Kaguya pidiendo misiones de Rango E? Qué raro. Por lo general los de tu estirpe prefieren buscar bronca en los callejones oscuros o romperle los dientes a los mercaderes antes de hacer papeles de oficina. Pero bueno, la escasez de mano de obra en los muelles no discrimina apellidos. Toma este sello de autorización.</span></span><br />
<br />
El oficial estamparía con fuerza un sello de tinta roja sobre un pergamino arrugado y se lo arrojaría sobre la mesa.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Te presentaras en los muelles este antes del mediodía. Hay barcas pesqueras destrozadas por la última marea alta y los gremios necesitan que alguien repare los cascos con madera nueva y brea caliente. No rompas nada que no debas o te descontaremos el coste de tu propia paga. Siguiente.</span></span><br />
<br />
Shinsei tomaría el documento con ambas manos, haría una reverencia protocolar exigida por el reglamento de la aldea y se daría media vuelta para abandonar el recinto. Una vez que cruzaría las pesadas puertas de madera y saldría a las calles empedradas de Kirigakure, donde la neblina perpetua envolvía los edificios de metal oxidado y piedra gris, aprovecharía para dialogar nuevamente con su censor interno.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Oye, P.A.U.L.O.</span>—, pensaría mientras caminaría con las manos en los bolsillos de su túnica ninja. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Es mi impresión o los NPCs de este foro de rol tienen programada una sobredosis perpetua de amargura? El tipo del mostrador me miró como si le debiera dinero desde la tercera gran guerra ninja.</span>—<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Análisis de P.A.U.L.O.: La actitud del Oficial de Asignaciones refleja el estándar sociológico de Kirigakure durante el periodo de la Niebla Sangrienta. El entorno no fomenta la cordialidad interpersonal. Se recomienda al usuario enfocar su atención en la optimización de sus recursos actuales: 210 puntos de vida, 205 puntos de chakra y 0 Ryos en el inventario. La misión de reparación en los muelles aportará los primeros fondos necesarios para la subsistencia]</span> —le respondería la interfaz.<br />
<br />
El trayecto hacia la zona portuaria transcurriría en completo silencio exterior, salvo por el eco de sus sandalias golpeando contra el suelo mojado y el murmullo lejano de las olas rompiendo contra los malecones fortificados. Con cada paso, Shinsei intentaría sintonizar su mente con las dudas teóricas que albergaba sobre el universo en el que había  caído.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Dime una cosa, P.A.U.L.O.</span>—, continuaría pensando mientras esquivaba a un grupo de mercaderes que transportaban cajas de pescado salado. ——S<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">i los Kaguya tienen esa obsesión patológica con la batalla y el uso de los huesos, ¿por qué demonios me mandan a martillar clavos en una barca de madera? ¿No se supone que mi build está optimizada para el combate a corta distancia y no para la carpintería naval de baja categoría?</span>—<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Respuesta de P.A.U.L.O.: La progresión de un personaje dentro de las normativas de Shinobi Gaiden exige cumplir con etapas de desarrollo de baja intensidad antes de acceder a tramas de combate complejas. El usuario carece de experiencia previa y su redacción en las tiradas de dados ha sido históricamente deficiente. Por lo tanto, el sistema determina que la carpintería de Rango E constituye un ejercicio idóneo para calibrar la coordinación motora fina y el control elemental del chakra sin poner en riesgo la integridad del servidor global]</span>.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Qué manera tan elegante de decirme que soy un mindundi que no sabe hacer otra cosa que trabajos mal pagados</span>—, pensaría Shinsei con ironía, deteniéndose justo en el límite donde la calle empedrada daba paso a la vasta explanada de los muelles de Kiri.<br />
<br />
El panorama frente a sus ojos sería desolador y ruidoso a partes iguales. Decenas de embarcaciones de madera oscura, con los costados astillados por la fuerza del mar y las amarras deshilachadas, descansaban sobre los maderos húmedos del puerto. Varios pescadores con abrigos gruesos de lana burda, botas altas de cuero endurecido y rostros surcados por el viento salino gritaban órdenes de un lado a otro, arrastrando redes pesadas y evaluando los daños con expresiones de profunda frustración. El olor a pescado fresco mezclado con algas podridas y alquitrán caliente impregnaría el aire de manera densa.<br />
<br />
Shinsei localizaría al capataz encargado de la zona: un hombre de complexión robusta, barba descuidada y una cicatriz vertical que le cruzaba la mejilla izquierda hasta perderse bajo el cuello de su abrigo. Al notar la presencia del joven Kaguya, el capataz dejaría de gritarle a un par de jornaleros y se acercaría con pasos pesados, cruzándose de brazos y evaluándolo con una mirada de escasa confianza.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Así que tú eres el refuerzo mandado por la oficina de misiones?</span></span>— preguntaría el capataz con voz ronca y áspera, exhalando una bocanada de vaporeante aliento por el frío matutino—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Un muchacho del clan Kaguya encargado de arreglar barcos pesqueros? Vaya chiste. Por lo general los de tu apellido vienen a romper cabezas o a buscar peleas de taberna, no a clavar tablones de roble. Espero que sepas usar un martillo con la misma soltura con la que blandirías un fémur afilado, porque aquí no hay piedad para los incompetentes</span></span>.<br />
<br />
Shinsei mantendría una postura respetuosa, reprimiendo cualquier comentario sarcástico que pudiera activar los censores de P.A.U.L.O., y respondería con tono neutro:<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">No se preocupe, señor. Sé adaptarme a las necesidades del trabajo. Vengo a poner manos a la obra y asegurarme de que estas barcas queden completamente listas antes de la marea de la tarde.</span><br />
<br />
El capataz soltaría una risa corta y seca, antes de señalar con la barbilla hacia una embarcación de mediano tamaño varada a pocos metros, cuyo costado de estribor presentaba una brecha considerable provocada por el impacto contra un arrecife sumergido.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Perfecto. Esa barca de ahí es la tuya. El casco está abierto de par en par, las cuadernas están cedidas y el agua se filtra como si fuera un colador. Tu labor consiste en retirar la madera podrida, aplicar sellador de brea caliente en las juntas, clavar las tablas de reemplazo y verificar que la estructura soporte la presión hidrostática. Tienes herramientas en la caja de metal junto a la rampa. No me hagas perder el tiempo.</span></span><br />
<br />
Sin esperar respuesta, el capataz se daría media vuelta y regresaría a sus gritos con los demás operarios. Shinsei se acercaría a la barca señalada, exhalando un suspiro profundo mientras observaría la magnitud de la tarea manual que le esperaba. Al inclinarse para levantar la pesada caja de herramientas —repleta de martillos de hierro oxidado, cuñas de madera, cinceles y cubos de brea—, sentiría cómo sus músculos reaccionaban con una rigidez latente.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Oye, P.A.U.L.O.</span>—, pensaría mientras sujetaba el asa de metal de la caja, sintiendo el frío del hierro congelándole los dedos. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Seguro que no hay un comando de consola para saltarnos esta parte de crafteo aburrido y pasar directamente al arco de entrenamiento ninja avanzado?</span>—<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Notificación de P.A.U.L.O.: Comando no reconocido. El usuario debe recordar que la progresión de nivel en este mundo se adquiere mediante el esfuerzo físico y la superación de tareas asignadas dentro del marco narrativo del foro. Cualquier intento de eludir el trabajo manual mediante exploits mentales será sancionado con una reducción temporal en la tasa de regeneración de chakra]</span> —le respondería la interfaz con implacable rigidez mental.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Bien, bien, mensaje captado, tirano virtual</span>—, murmuraría Shinsei para sí mismo, comenzando a vaciar el contenido de la caja sobre los tablones húmedos del muelle.<br />
<br />
Tomaría el primer cincel y el martillo pesado, acercándose al costado destrozado de la embarcación. Al primer golpe certero contra una de las astillas podridas, notaría cómo la vibración del metal recorrería dolorosamente sus antebrazos. Sus movimientos iniciales serían torpes y desalineados; el martillo golpearía con demasiada fuerza en un ángulo incorrecto, provocando que un trozo de madera inservible saliera disparado y golpeara ligeramente la pierna de un pescador que pasaba cerca con una cesta de redes.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Eh, ten más cuidado con ese trasto, muchacho!</span></span>— gritaría el pescador con tono irritado, deteniéndose para fulminarlo con la mirada—.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Si sigues destrozando lo poco que queda sano del casco, al final vas a terminar hundiéndote tú mismo en el puerto.</span></span><br />
<br />
Shinsei asiente rápidamente con la cabeza, manteniendo una expresión de fingida disculpa, mientras en su fuero interno pensaría: —'Claro, perdonen si mi avatar humanoide apenas está sincronizando los reflejos motores y el 'input lag' de este cuerpo me impide calcular la fuerza exacta de impacto'.—<br />
<br />
[<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Aviso de P.A.U.L.O.: Se detecta una eficiencia del cincuenta por ciento en la coordinación muscular. Se aconseja al usuario emplear un flujo moderado de chakra a través de las vías energéticas de las manos para estabilizar el agarre de las herramientas sin depender exclusivamente de la fuerza bruta]</span> —le indicaría la voz en su mente.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Gracias por el consejo no solicitado, P.A.U.L.O.</span>—, pensaría Shinsei mientras cerraría los ojos un instante, concentrándose en el punto de calor situado en la boca del estómago.<br />
<br />
Decidiría poner a prueba las directrices de la interfaz. Respirando hondo, canalizaría una diminuta chispa de energía espiritual y física, guiándola deliberadamente a través de los canales de sus brazos hasta concentrarla en las palmas de sus manos y las yemas de los dedos. Al principio, el flujo sería demasiado intenso; una oleada de calor repentino recorrería sus extremidades, haciendo que sus manos vibraran con una energía sutil y provocando que apretara el mango del martillo con tanta fuerza que la madera de la herramienta crujiría bajo la presión excesiva.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Alerta de P.A.U.L.O.: Canalización de chakra inestable detectada. Pérdida estimada de recursos energéticos: treinta y cinco por ciento. Regule la intensidad del flujo para evitar sobrecalentamiento en los tenketsus de las manos].</span><br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Cálmate, sistema, estoy calibrando la sensibilidad del tacto</span>—, respondería mentalmente, relajando los hombros y disipando el exceso de energía hasta encontrar un punto de equilibrio armónico.<br />
<br />
Poco a poco, a medida que continuaba golpeando los cinceles para arrancar la madera podrida, notaría cómo el chakra dejaba de desbordarse y comenzaba a actuar como una capa invisible de soporte interno. La fatiga en sus muñecas disminuiría de forma notable, y sus movimientos se volverían firmes, precisos y silenciosos. El martillo golpearía cada clavo con una exactitud milimétrica, hundiéndolo en el madero de roble nuevo sin dañar la superficie circundante.<br />
<br />
Mientras trabajaba de manera rítmica en la reconstrucción del casco, un par de pescadores locales veteranos se acercarían con curiosidad contenida para observar de cerca el desempeño del joven Kaguya, escépticos ante la idea de que un miembro de un clan tan temido pudiera realizar un trabajo manual tan delicado.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Vaya, muchacho </span></span>—comentaría uno de los veteranos, apoyando las manos en su propia cintura mientras inspeccionaba las tablas recién instaladas—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Debo admitir que tienes buen pulso para esto. Por lo general los novatos que vienen aquí dejan los tablones torcidos y llenos de goteras que harían agua en cuanto el bote toque mar abierto.</span></span><br />
<br />
Shinsei se enderezaría ligeramente, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la manga y adoptando una sonrisa educada y modesta que encajara con el estándar de respeto de la aldea:<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Hago lo que puedo, señor. Al final del día, si el trabajo no se hace bien, los únicos perjudicados terminan siendo ustedes en altamar, y no creo que nadie quiera naufragar por culpa de una chapuza mal hecha.</span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Palabras sabias para alguien tan joven</span></span>—, respondería el veterano con una risa ronca y aprobatoria, dándole una palmada en el hombro que haría que los huesos de Shinsei crujieran ligeramente bajo la presión inesperada—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sigue a ese ritmo y terminarás antes de que la niebla de la tarde se vuelva más densa.</span></span><br />
<br />
Una vez que los pescadores se alejarían para continuar con sus propias labores en los muelles, Shinsei aprovecharía el momento de relativa soledad junto a la popa de la embarcación para volver a comunicarse con su incorpóreo censor.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Oye, P.A.U.L.O.</span>—, pensaría con una mezcla de ansiedad y curiosidad contenida. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Dime que esta misión ya cumplió con los requisitos mínimos del sistema para ver reflejado algo de progreso en mi barra de experiencia. Mis manos están llenas de ampollas y siento que mi nivel de paciencia ha bajado al mínimo crítico.</span>—<br />
<br />
Una ventana conceptual translúcida y brillante se materializaría de golpe en su mente, acompañada por un sutil sonido de notificación que solo él escucharía:<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[¡Misión Autonarrada de Rango E completada con éxito!(pendiente por moderacion)]</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Objetivo cumplido: Reparación, calafateo y sellado estructural de barcas pesqueras en los muelles de Kirigakure].</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Recompensas obtenidas: 50 Puntos de Experiencia (XP), 200 Ryos, +2 tobis].</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">[Progreso de Nivel: Experiencia actual 50/100 XP. Nivel 1 (50% completado hacia el Nivel 2)].</span><br />
<br />
Una amplia sonrisa de satisfacción se dibujaría en el rostro de Shinsei mientras contemplaba la barca completamente restaurada, con el sellado de brea negra brillando bajo la luz tenue y cenicienta que comenzaba a filtrarse a través del denso banco de niebla vespertina.<br />
<br />
——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Bien. Medio nivel asegurado, algo de dinero contante y sonante en el inventario y ninguna falange ósea disparada por error hacia la cabeza de ningún NPC</span>—, pensaría con alivio mientras comenzaría a recoger ordenadamente las herramientas para devolverlas al capataz. ——<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">El grind en este servidor es duro y la redacción del mundo a veces es un dolor de cabeza, pero al menos ya descubrí cómo sobrevivir al tutorial sin morir en el intento</span>.—]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión Normal Rango C] La niebla de los peregrinos]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14520</link>
			<pubDate>Tue, 11 Aug 2026 08:32:00 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=705">Orión Hoshigaki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14520</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">38 de Verano del año150</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"> de Kirigakure - Camino de Shiosai</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14503" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Pedido </span></span></span></span></a></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/209N4jQz/IMG-1680.jpg" loading="lazy"  width="650" height="250" alt="[Imagen: IMG-1680.jpg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
El punto de reunión no estaba en ninguna plaza importante ni frente a las grandes puertas de Kirigakure. Habían escogido uno de los viejos depósitos que bordeaban el camino costero, un edificio de madera castigada por la humedad que durante años había servido para guardar redes, sal y barriles antes de que buena parte de la actividad comercial se trasladara hacia el puerto. A esa hora de la mañana todavía quedaba suficiente niebla prendida de los tejados como para ocultar parcialmente el lugar desde el camino principal. Afuera esperaban tres carruajes y un pequeño grupo de personas que, visto desde lejos, no tenía absolutamente nada de extraordinario.<br />
<br />
Los tres vehículos tampoco eran idénticos. El primero parecía haber recorrido media costa antes de llegar hasta allí; la madera presentaba reparaciones de distintas tonalidades y una de las ruedas tenía el borde reforzado con una placa de hierro que chirriaba cada vez que el caballo cambiaba de posición. El segundo era más ancho y estaba cargado con cajas sujetas mediante cuerdas gruesas, sacos de grano, herramientas y un par de barriles pequeños. El tercero resultaba bastante más modesto, cubierto por una lona verde descolorida por la humedad y el salitre.<br />
<br />
Un hombre de barba corta y cabello entrecano esperaba junto al primero con una tablilla debajo del brazo. No llevaba protector ninja ni arma visible. Vestía una chaqueta marrón bastante sencilla para alguien que parecía haber decidido que absolutamente todo cuanto ocurría alrededor de aquellos carros era asunto suyo. En ese momento observaba cómo uno de los mozos terminaba de acomodar un barril en la parte posterior del segundo vehículo.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Ese barril va en el segundo. Si vuelven a ponerlo detrás terminará rodando encima de alguien en la primera pendiente. - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">-Lleva dos días ahí y no se ha movido.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Mozo de carga</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Entonces lleva dos días esperando el momento adecuado para matarte.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
El muchacho miró primero el barril y después al comerciante. Pareció considerar durante un instante la posibilidad de continuar discutiendo, pero finalmente decidió que enfrentarse a un recipiente con aparentes intenciones homicidas no formaba parte de su salario y comenzó a moverlo. Tadayoshi soltó un bufido satisfecho, tachó algo de su tablilla y solo entonces prestó verdadera atención a Naoto.<br />
<br />
Aquel era Tadayoshi Mura, comerciante de pescado seco desde hacía casi treinta años, propietario de dos de los carruajes y uno de los pocos hombres de la zona que había aceptado participar voluntariamente en aquella operación. No porque tuviera una vocación heroica especialmente desarrollada. Las desapariciones estaban comenzando a espantar comerciantes, encarecer transportes y obligar a utilizar rutas considerablemente más largas. Tadayoshi parecía ser de esos hombres capaces de soportar fantasmas, bandidos y amenazas mientras ninguna de las tres cosas empezara a costarle dinero.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Supongo que tú eres el que faltaba.- </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
No utilizó nombres. Eso también había sido acordado. Para cualquier observador externo, aquella debía parecer una caravana ordinaria acompañada por algunos guardias contratados. Naoto no había sido anunciado como responsable de la operación y el comerciante tenía instrucciones bastante claras de mantener aquello de esa manera. Tadayoshi metió una mano dentro de su chaqueta, sacó un pequeño papel doblado varias veces y se lo ofreció.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Me dijeron que si llegabas debía enseñarte esto y después dejarte hacer tu trabajo. La segunda parte pienso cumplirla con muchísimo entusiasmo. -</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span><br />
<br />
No era otro informe completo, sino una recopilación apresurada de observaciones obtenidas después de revisar los incidentes anteriores. Los carruajes encontrados tras las desapariciones no habían sido saqueados. En dos ocasiones aparecieron bolsas de dinero todavía dentro de los vehículos. Las mercancías permanecían prácticamente intactas y los caballos de una de las caravanas habían sido localizados horas después vagando por el camino con parte del arnés todavía colocado. Otro animal apareció junto al propio carruaje sin heridas importantes. Nada de aquello parecía compatible con simples salteadores de caminos.<br />
<br />
Había otra coincidencia. Tres de los incidentes se habían producido dentro de una franja de menos de ochocientos metros. Cerca de los lugares donde aparecieron los vehículos se encontraron pequeñas incisiones verticales sobre algunos árboles. Eran demasiado simples para reconocerlas como algún símbolo concreto y durante la primera inspección fueron descartadas como marcas antiguas o señales dejadas por viajeros. Sin embargo, aparecieron nuevamente en el segundo incidente y después en el tercero. Al final del papel alguien había añadido una última observación. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">los carros parecían haber sido separados entre sí antes de quedar abandonados</span>." <span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #72ff84;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Investigador</span></span></span></span></span><br />
<br />
Aquella última parte no figuraba en los informes generales de la misión. Era precisamente la clase de información que había terminado llegando anticipadamente hasta Naoto. No resolvía el misterio, pero permitía descartar una posibilidad bastante evidente, quien estuviese interceptando aquellas caravanas no parecía demasiado interesado en lo que transportaban. El valor estaba en otra parte.<br />
<br />
Tadayoshi esperó a que Naoto terminara de revisar el papel antes de guardar nuevamente la tablilla bajo el brazo.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-No sé qué esperan encontrar ahí dentro. Pero llevo veinte años usando ese camino y jamás escuché voces saliendo de la niebla hasta hace unas semanas. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Yo sí. </span>-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
La interrupción llegó desde el segundo carruaje. Una mujer de poco más de cuarenta años estaba sentada sobre uno de sus laterales, con el cabello recogido debajo de un pañuelo gris y dos cestas cubiertas por tela descansando entre sus pies. Tadayoshi cerró los ojos durante un segundo, como si conociera perfectamente el rumbo que tomaría aquella conversación.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Chiyo...</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-¿Qué? Las escuché. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
Chiyo Aramaki era recolectora de plantas medicinales de uno de los pequeños poblados costeros. Había recorrido aquel camino durante años y aceptado formar parte de la caravana porque necesitaba regresar a su aldea de todas formas. Según la lista de pasajeros viajaba sola y, a diferencia de algunos de los otros presentes, parecía bastante menos impresionada por la fama que había adquirido aquella carretera.<br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Hace nueve días. No iba por el camino, estaba recogiendo cerca de los acantilados. Escuché a una mujer llamar a alguien. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Eso no estaba en el informe.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Porque nadie me preguntó.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span><br />
<br />
Tadayoshi se llevó dos dedos al entrecejo antes de mirarla nuevamente.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-¿Qué dijo? </span>-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Un nombre. Haru, creo. Quizá Haruto. Lo repitió tres veces. Después escuché una campanilla. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-¿Y fuiste a mirar?</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
Chiyo lo observó durante unos segundos con una expresión que consiguió convertir la pregunta en algo considerablemente más estúpido de lo que probablemente había pretendido.<br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Tengo cuarenta y tres años, Tadayoshi. No cuatro</span>. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
Una carcajada llegó desde el tercer carruaje. Su conductor, un hombre ancho de hombros y bigote irregular, levantó una mano cuando Tadayoshi giró hacia él. Goro parecía haberse divertido bastante más de lo conveniente con la respuesta, aunque tuvo la prudencia de volver rápidamente a ocuparse de las riendas.<br />
<br />
No todos estaban igual de relajados. Junto al primer carruaje esperaba Renji Sazanami, responsable de los cuatro guardias contratados para acompañar la columna. Era alto, bastante delgado, con una naginata corta apoyada sobre el hombro y una cicatriz que ascendía desde la mandíbula hasta casi desaparecer detrás de la oreja. No era shinobi. Había trabajado durante años protegiendo embarcaciones mercantes y tenía la incómoda costumbre de mirar constantemente hacia lugares donde nadie más estaba mirando.<br />
<br />
Los otros tres guardias eran más jóvenes. Isao hablaba poco y llevaba varios minutos comprobando que su espada pudiera abandonar la funda sin engancharse. Kenta, de cabello negro cortado demasiado corto, había sido asignado a la retaguardia. Mizuki, la única mujer del grupo, cargaba un arco ligera sobre la espalda y observaba la niebla con una expresión que dejaba bastante claro que preferiría enfrentarse a algo que pudiera ver.<br />
<br />
Renji dejó finalmente su posición junto al carro y se acercó a Naoto. No había desafío en su forma de hablar. Solamente la necesidad bastante razonable de saber qué se esperaba de cuatro personas normales si aquello terminaba convirtiéndose en un enfrentamiento entre shinobi.<br />
<br />
<span style="color: #ffc95f;" class="mycode_color">-Nosotros no somos ninjas. Si las cosas se complican, necesito saber qué espera que hagamos. Puedo dejar dos delante y dos detrás como hacemos normalmente, o repartirlos entre los carros. Los conductores conocen el camino. Mientras nadie obligue a los caballos a detenerse, deberían mantener la marcha. </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Renji Sazanami</span></span><br />
<br />
La formación preparada inicialmente era sencilla. Renji e Isao marcharían en vanguardia. Veinte metros detrás viajaría el primer carruaje, conducido por Saburō y ocupado por tres pasajeros. Diez metros más atrás estaría el segundo, conducido por Tadayoshi, cargado principalmente con mercancías aunque transportando también a Chiyo y otro viajero. Otros diez metros separarían aquel vehículo del tercero, donde viajaban dos pasajeros bajo la conducción de Goro. Finalmente, Kenta y Mizuki cerrarían la marcha aproximadamente veinte metros detrás.<br />
<br />
Nada de aquello era obligatorio. Naoto podía modificar la formación, redistribuir a los guardias, alterar las distancias o preparar cualquier otra medida antes de entrar en la zona de las desapariciones. Tadayoshi aparentemente estaba decidido a dejar bien clara esa responsabilidad antes de ponerse nuevamente al frente de su carruaje.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Hasta el tramo de las desapariciones puedo conducir esto como cualquier otro viaje. Cuando lleguemos allí, la organización será cosa tuya. Si sale bien, diré que fue gracias a tus órdenes. Si sale mal, probablemente también.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span><br />
<br />
La caravana no tardó demasiado en ponerse en marcha. Durante los primeros kilómetros no ocurrió absolutamente nada que justificara la tensión con la que algunos habían comenzado el recorrido. El bosque se abría ocasionalmente para dejar ver fragmentos de la costa, pequeños arroyos atravesaban el camino y las ruedas se hundían apenas unos centímetros en la tierra húmeda. Chiyo pasó una buena parte del trayecto intentando convencer a Tadayoshi de comprarle una cesta de plantas que él aseguraba no necesitar. Goro canturreó durante casi media hora. Isao, después de mantener silencio durante buena parte del viaje, terminó atrapado en una discusión con Renji acerca del tamaño de un tiburón que ambos juraban haber visto años atrás.<br />
<br />
Después el bosque comenzó a cerrarse. No ocurrió de golpe. Primero desapareció la vista hacia la costa. Luego los árboles fueron acercándose progresivamente al camino y la niebla, que hasta entonces permanecía baja entre raíces y arbustos, comenzó a ocupar también los espacios entre los troncos. Las conversaciones fueron desapareciendo por sí mismas. Goro dejó de cantar. Chiyo cubrió completamente sus cestas. Mizuki llevó una mano hacia la empuñadura de su arco sin llegar todavía a descolgarlo.<br />
<br />
Unos minutos después, Renji levantó una mano y la caravana entera fue deteniéndose poco a poco. Delante había dos pilares de piedra. Uno estaba quebrado cerca de la parte superior y ambos se encontraban cubiertos de musgo hasta casi la mitad. Entre ellos no quedaban puertas, cadenas ni restos suficientes para saber exactamente qué había existido allí. Solamente marcaban el punto donde, décadas atrás, algún pequeño puesto de control había vigilado el tránsito de aquella carretera.<br />
<br />
<span style="color: #ff857a;" class="mycode_color">-Es aquí.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Renji Sazanami</span></span><br />
<br />
Tadayoshi descendió del segundo carruaje. El cambio en su comportamiento fue pequeño, pero evidente. Ya no parecía el mismo hombre que unos kilómetros atrás discutía con un muchacho acerca de las intenciones homicidas de un barril. Miró los pilares y después el camino que desaparecía lentamente dentro del gris.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-El primer carro apareció a unos seiscientos treinta metros después de esos postes</span>. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span><br />
<br />
Chiyo dejó las cestas a un lado. Mizuki terminó por quitarse el arco de la espalda. Isao comprobó una vez más su espada y Renji permaneció delante de la columna observando el bosque. Más allá de aquellos pilares no había nada particularmente distinto. El mismo camino. Los mismos árboles. La misma niebla. Sin embargo, nadie volvió a conversar. Tampoco se escuchaban campanillas, silbidos ni voces. Solo el resoplido ocasional de los caballos y el pequeño crujido de la madera cuando alguno de ellos movía el peso de un lado al otro. <br />
<br />
Tadayoshi permaneció unos segundos mirando hacia delante antes de volverse hacia Naoto.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Bueno... desde aquí, mandas tú. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span><br />
<br />
La caravana permanecería detenida unos minutos antes de atravesar los antiguos pilares. Era tiempo suficiente para realizar preparativos, pero no para convertir aquella carretera en una fortaleza. Naoto tendría que decidir qué consideraba realmente importante. Podía concentrarse en mantener unidos los vehículos, preparar a los civiles para una emergencia, esconder su verdadera función dentro de la escolta, convertir uno de los carruajes en un señuelo o estudiar los alrededores inmediatos intentando anticipar cómo podría ser detenida una columna en aquel lugar. Después tendría que escoger dónde situarse cuando comenzaran a avanzar.<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Preparativos de la caravana'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Preparativos de la caravana'; }">Preparativos de la caravana</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">Antes de atravesar los pilares, Naoto dispone de tiempo para realizar 2 preparaciones. Deberá escoger dos de las siguientes opciones, narrar cómo las lleva a cabo y realizar la tirada correspondiente.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">1- Formación cerrada - 1d20 + MINT</span><br />
Reorganizar la posición y distancia entre los carruajes para mantener cohesionada la columna.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">2- Protocolo de emergencia - 1d20 + MINT</span><br />
Dar instrucciones a conductores, pasajeros y guardias sobre cómo reaccionar ante una posible emergencia.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3- Escolta fantasma - 1d20 + Punto de sigilo asignado por suba de nvel.</span><br />
Ocultar entre los integrantes de la caravana quién es realmente el responsable de su protección.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">4- Carro señuelo - 1d20 + MINT</span><br />
Escoger uno de los tres carruajes y modificar su apariencia, pasajeros o carga para convertirlo en un objetivo aparentemente más interesante.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">5- Contramedidas - 1d20 + MINT</span><br />
Examinar el terreno antes de avanzar para anticipar posibles bloqueos, trampas o puntos de emboscada.<br />
<br />
Además de las dos preparaciones, Naoto deberá indicar en qué posición queda respecto a la caravana cuando esta atraviese los pilares.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Posición inicial</span> Además de escoger sus dos preparaciones, Naoto deberá indicar desde qué posición acompañará a la caravana cuando esta atraviese los pilares. Esta elección no requiere tirada. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">1- Vanguardia</span> Junto a Renji e Isao, aproximadamente 20 metros por delante del Carro 1. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">2- Carro 1</span> Junto al primer carruaje, cerca de Saburō y sus tres pasajeros. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3- Carro 2</span> En el centro de la columna, junto al segundo carruaje, cerca de Tadayoshi y Chiyo. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">4- Carro 3</span> Junto al tercer carruaje, cerca de Goro y sus pasajeros. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">5- Retaguardia</span> Junto a Kenta y Mizuki, aproximadamente 20 metros detrás del Carro 3. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">6- Flanco izquierdo</span> Fuera del camino, aproximadamente 10 metros a la izquierda del Carro 2, avanzando paralelamente a la caravana. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">7- Flanco derecho</span> Fuera del camino, aproximadamente 10 metros a la derecha del Carro 2, avanzando paralelamente a la caravana. <br />
<br />
Naoto deberá finalizar su turno indicando: <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Preparación 1:</span> opción escogida + tirada. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Preparación 2:</span> opción escogida + tirada. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Posición inicial:</span> opción escogida.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REGLA GENERAL DE RESULTADOS</span><br />
1 natural &gt;&gt; efecto especial negativo<br />
2-5 &gt;&gt; Defectuosa<br />
6-10 &gt;&gt; Básica<br />
11-15 &gt;&gt; Competente<br />
16-20 &gt;&gt; Excelente<br />
21+ &gt;&gt; Magistral<br />
20 natural &gt;&gt; efecto especial máximo</div>
		</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">38 de Verano del año150</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"> de Kirigakure - Camino de Shiosai</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14503" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Pedido </span></span></span></span></a></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/209N4jQz/IMG-1680.jpg" loading="lazy"  width="650" height="250" alt="[Imagen: IMG-1680.jpg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
El punto de reunión no estaba en ninguna plaza importante ni frente a las grandes puertas de Kirigakure. Habían escogido uno de los viejos depósitos que bordeaban el camino costero, un edificio de madera castigada por la humedad que durante años había servido para guardar redes, sal y barriles antes de que buena parte de la actividad comercial se trasladara hacia el puerto. A esa hora de la mañana todavía quedaba suficiente niebla prendida de los tejados como para ocultar parcialmente el lugar desde el camino principal. Afuera esperaban tres carruajes y un pequeño grupo de personas que, visto desde lejos, no tenía absolutamente nada de extraordinario.<br />
<br />
Los tres vehículos tampoco eran idénticos. El primero parecía haber recorrido media costa antes de llegar hasta allí; la madera presentaba reparaciones de distintas tonalidades y una de las ruedas tenía el borde reforzado con una placa de hierro que chirriaba cada vez que el caballo cambiaba de posición. El segundo era más ancho y estaba cargado con cajas sujetas mediante cuerdas gruesas, sacos de grano, herramientas y un par de barriles pequeños. El tercero resultaba bastante más modesto, cubierto por una lona verde descolorida por la humedad y el salitre.<br />
<br />
Un hombre de barba corta y cabello entrecano esperaba junto al primero con una tablilla debajo del brazo. No llevaba protector ninja ni arma visible. Vestía una chaqueta marrón bastante sencilla para alguien que parecía haber decidido que absolutamente todo cuanto ocurría alrededor de aquellos carros era asunto suyo. En ese momento observaba cómo uno de los mozos terminaba de acomodar un barril en la parte posterior del segundo vehículo.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Ese barril va en el segundo. Si vuelven a ponerlo detrás terminará rodando encima de alguien en la primera pendiente. - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">-Lleva dos días ahí y no se ha movido.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Mozo de carga</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Entonces lleva dos días esperando el momento adecuado para matarte.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
El muchacho miró primero el barril y después al comerciante. Pareció considerar durante un instante la posibilidad de continuar discutiendo, pero finalmente decidió que enfrentarse a un recipiente con aparentes intenciones homicidas no formaba parte de su salario y comenzó a moverlo. Tadayoshi soltó un bufido satisfecho, tachó algo de su tablilla y solo entonces prestó verdadera atención a Naoto.<br />
<br />
Aquel era Tadayoshi Mura, comerciante de pescado seco desde hacía casi treinta años, propietario de dos de los carruajes y uno de los pocos hombres de la zona que había aceptado participar voluntariamente en aquella operación. No porque tuviera una vocación heroica especialmente desarrollada. Las desapariciones estaban comenzando a espantar comerciantes, encarecer transportes y obligar a utilizar rutas considerablemente más largas. Tadayoshi parecía ser de esos hombres capaces de soportar fantasmas, bandidos y amenazas mientras ninguna de las tres cosas empezara a costarle dinero.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Supongo que tú eres el que faltaba.- </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
No utilizó nombres. Eso también había sido acordado. Para cualquier observador externo, aquella debía parecer una caravana ordinaria acompañada por algunos guardias contratados. Naoto no había sido anunciado como responsable de la operación y el comerciante tenía instrucciones bastante claras de mantener aquello de esa manera. Tadayoshi metió una mano dentro de su chaqueta, sacó un pequeño papel doblado varias veces y se lo ofreció.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Me dijeron que si llegabas debía enseñarte esto y después dejarte hacer tu trabajo. La segunda parte pienso cumplirla con muchísimo entusiasmo. -</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span><br />
<br />
No era otro informe completo, sino una recopilación apresurada de observaciones obtenidas después de revisar los incidentes anteriores. Los carruajes encontrados tras las desapariciones no habían sido saqueados. En dos ocasiones aparecieron bolsas de dinero todavía dentro de los vehículos. Las mercancías permanecían prácticamente intactas y los caballos de una de las caravanas habían sido localizados horas después vagando por el camino con parte del arnés todavía colocado. Otro animal apareció junto al propio carruaje sin heridas importantes. Nada de aquello parecía compatible con simples salteadores de caminos.<br />
<br />
Había otra coincidencia. Tres de los incidentes se habían producido dentro de una franja de menos de ochocientos metros. Cerca de los lugares donde aparecieron los vehículos se encontraron pequeñas incisiones verticales sobre algunos árboles. Eran demasiado simples para reconocerlas como algún símbolo concreto y durante la primera inspección fueron descartadas como marcas antiguas o señales dejadas por viajeros. Sin embargo, aparecieron nuevamente en el segundo incidente y después en el tercero. Al final del papel alguien había añadido una última observación. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">los carros parecían haber sido separados entre sí antes de quedar abandonados</span>." <span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #72ff84;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Investigador</span></span></span></span></span><br />
<br />
Aquella última parte no figuraba en los informes generales de la misión. Era precisamente la clase de información que había terminado llegando anticipadamente hasta Naoto. No resolvía el misterio, pero permitía descartar una posibilidad bastante evidente, quien estuviese interceptando aquellas caravanas no parecía demasiado interesado en lo que transportaban. El valor estaba en otra parte.<br />
<br />
Tadayoshi esperó a que Naoto terminara de revisar el papel antes de guardar nuevamente la tablilla bajo el brazo.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-No sé qué esperan encontrar ahí dentro. Pero llevo veinte años usando ese camino y jamás escuché voces saliendo de la niebla hasta hace unas semanas. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Yo sí. </span>-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
La interrupción llegó desde el segundo carruaje. Una mujer de poco más de cuarenta años estaba sentada sobre uno de sus laterales, con el cabello recogido debajo de un pañuelo gris y dos cestas cubiertas por tela descansando entre sus pies. Tadayoshi cerró los ojos durante un segundo, como si conociera perfectamente el rumbo que tomaría aquella conversación.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Chiyo...</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-¿Qué? Las escuché. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
Chiyo Aramaki era recolectora de plantas medicinales de uno de los pequeños poblados costeros. Había recorrido aquel camino durante años y aceptado formar parte de la caravana porque necesitaba regresar a su aldea de todas formas. Según la lista de pasajeros viajaba sola y, a diferencia de algunos de los otros presentes, parecía bastante menos impresionada por la fama que había adquirido aquella carretera.<br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Hace nueve días. No iba por el camino, estaba recogiendo cerca de los acantilados. Escuché a una mujer llamar a alguien. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Eso no estaba en el informe.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Porque nadie me preguntó.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span><br />
<br />
Tadayoshi se llevó dos dedos al entrecejo antes de mirarla nuevamente.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-¿Qué dijo? </span>-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Un nombre. Haru, creo. Quizá Haruto. Lo repitió tres veces. Después escuché una campanilla. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-¿Y fuiste a mirar?</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span></span><br />
<br />
Chiyo lo observó durante unos segundos con una expresión que consiguió convertir la pregunta en algo considerablemente más estúpido de lo que probablemente había pretendido.<br />
<br />
<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Tengo cuarenta y tres años, Tadayoshi. No cuatro</span>. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Chiyo Aramaki</span></span></span><br />
<br />
Una carcajada llegó desde el tercer carruaje. Su conductor, un hombre ancho de hombros y bigote irregular, levantó una mano cuando Tadayoshi giró hacia él. Goro parecía haberse divertido bastante más de lo conveniente con la respuesta, aunque tuvo la prudencia de volver rápidamente a ocuparse de las riendas.<br />
<br />
No todos estaban igual de relajados. Junto al primer carruaje esperaba Renji Sazanami, responsable de los cuatro guardias contratados para acompañar la columna. Era alto, bastante delgado, con una naginata corta apoyada sobre el hombro y una cicatriz que ascendía desde la mandíbula hasta casi desaparecer detrás de la oreja. No era shinobi. Había trabajado durante años protegiendo embarcaciones mercantes y tenía la incómoda costumbre de mirar constantemente hacia lugares donde nadie más estaba mirando.<br />
<br />
Los otros tres guardias eran más jóvenes. Isao hablaba poco y llevaba varios minutos comprobando que su espada pudiera abandonar la funda sin engancharse. Kenta, de cabello negro cortado demasiado corto, había sido asignado a la retaguardia. Mizuki, la única mujer del grupo, cargaba un arco ligera sobre la espalda y observaba la niebla con una expresión que dejaba bastante claro que preferiría enfrentarse a algo que pudiera ver.<br />
<br />
Renji dejó finalmente su posición junto al carro y se acercó a Naoto. No había desafío en su forma de hablar. Solamente la necesidad bastante razonable de saber qué se esperaba de cuatro personas normales si aquello terminaba convirtiéndose en un enfrentamiento entre shinobi.<br />
<br />
<span style="color: #ffc95f;" class="mycode_color">-Nosotros no somos ninjas. Si las cosas se complican, necesito saber qué espera que hagamos. Puedo dejar dos delante y dos detrás como hacemos normalmente, o repartirlos entre los carros. Los conductores conocen el camino. Mientras nadie obligue a los caballos a detenerse, deberían mantener la marcha. </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Renji Sazanami</span></span><br />
<br />
La formación preparada inicialmente era sencilla. Renji e Isao marcharían en vanguardia. Veinte metros detrás viajaría el primer carruaje, conducido por Saburō y ocupado por tres pasajeros. Diez metros más atrás estaría el segundo, conducido por Tadayoshi, cargado principalmente con mercancías aunque transportando también a Chiyo y otro viajero. Otros diez metros separarían aquel vehículo del tercero, donde viajaban dos pasajeros bajo la conducción de Goro. Finalmente, Kenta y Mizuki cerrarían la marcha aproximadamente veinte metros detrás.<br />
<br />
Nada de aquello era obligatorio. Naoto podía modificar la formación, redistribuir a los guardias, alterar las distancias o preparar cualquier otra medida antes de entrar en la zona de las desapariciones. Tadayoshi aparentemente estaba decidido a dejar bien clara esa responsabilidad antes de ponerse nuevamente al frente de su carruaje.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Hasta el tramo de las desapariciones puedo conducir esto como cualquier otro viaje. Cuando lleguemos allí, la organización será cosa tuya. Si sale bien, diré que fue gracias a tus órdenes. Si sale mal, probablemente también.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span><br />
<br />
La caravana no tardó demasiado en ponerse en marcha. Durante los primeros kilómetros no ocurrió absolutamente nada que justificara la tensión con la que algunos habían comenzado el recorrido. El bosque se abría ocasionalmente para dejar ver fragmentos de la costa, pequeños arroyos atravesaban el camino y las ruedas se hundían apenas unos centímetros en la tierra húmeda. Chiyo pasó una buena parte del trayecto intentando convencer a Tadayoshi de comprarle una cesta de plantas que él aseguraba no necesitar. Goro canturreó durante casi media hora. Isao, después de mantener silencio durante buena parte del viaje, terminó atrapado en una discusión con Renji acerca del tamaño de un tiburón que ambos juraban haber visto años atrás.<br />
<br />
Después el bosque comenzó a cerrarse. No ocurrió de golpe. Primero desapareció la vista hacia la costa. Luego los árboles fueron acercándose progresivamente al camino y la niebla, que hasta entonces permanecía baja entre raíces y arbustos, comenzó a ocupar también los espacios entre los troncos. Las conversaciones fueron desapareciendo por sí mismas. Goro dejó de cantar. Chiyo cubrió completamente sus cestas. Mizuki llevó una mano hacia la empuñadura de su arco sin llegar todavía a descolgarlo.<br />
<br />
Unos minutos después, Renji levantó una mano y la caravana entera fue deteniéndose poco a poco. Delante había dos pilares de piedra. Uno estaba quebrado cerca de la parte superior y ambos se encontraban cubiertos de musgo hasta casi la mitad. Entre ellos no quedaban puertas, cadenas ni restos suficientes para saber exactamente qué había existido allí. Solamente marcaban el punto donde, décadas atrás, algún pequeño puesto de control había vigilado el tránsito de aquella carretera.<br />
<br />
<span style="color: #ff857a;" class="mycode_color">-Es aquí.</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Renji Sazanami</span></span><br />
<br />
Tadayoshi descendió del segundo carruaje. El cambio en su comportamiento fue pequeño, pero evidente. Ya no parecía el mismo hombre que unos kilómetros atrás discutía con un muchacho acerca de las intenciones homicidas de un barril. Miró los pilares y después el camino que desaparecía lentamente dentro del gris.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-El primer carro apareció a unos seiscientos treinta metros después de esos postes</span>. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span><br />
<br />
Chiyo dejó las cestas a un lado. Mizuki terminó por quitarse el arco de la espalda. Isao comprobó una vez más su espada y Renji permaneció delante de la columna observando el bosque. Más allá de aquellos pilares no había nada particularmente distinto. El mismo camino. Los mismos árboles. La misma niebla. Sin embargo, nadie volvió a conversar. Tampoco se escuchaban campanillas, silbidos ni voces. Solo el resoplido ocasional de los caballos y el pequeño crujido de la madera cuando alguno de ellos movía el peso de un lado al otro. <br />
<br />
Tadayoshi permaneció unos segundos mirando hacia delante antes de volverse hacia Naoto.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">-Bueno... desde aquí, mandas tú. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Tadayoshi Mura</span></span><br />
<br />
La caravana permanecería detenida unos minutos antes de atravesar los antiguos pilares. Era tiempo suficiente para realizar preparativos, pero no para convertir aquella carretera en una fortaleza. Naoto tendría que decidir qué consideraba realmente importante. Podía concentrarse en mantener unidos los vehículos, preparar a los civiles para una emergencia, esconder su verdadera función dentro de la escolta, convertir uno de los carruajes en un señuelo o estudiar los alrededores inmediatos intentando anticipar cómo podría ser detenida una columna en aquel lugar. Después tendría que escoger dónde situarse cuando comenzaran a avanzar.<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Preparativos de la caravana'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Preparativos de la caravana'; }">Preparativos de la caravana</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">Antes de atravesar los pilares, Naoto dispone de tiempo para realizar 2 preparaciones. Deberá escoger dos de las siguientes opciones, narrar cómo las lleva a cabo y realizar la tirada correspondiente.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">1- Formación cerrada - 1d20 + MINT</span><br />
Reorganizar la posición y distancia entre los carruajes para mantener cohesionada la columna.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">2- Protocolo de emergencia - 1d20 + MINT</span><br />
Dar instrucciones a conductores, pasajeros y guardias sobre cómo reaccionar ante una posible emergencia.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3- Escolta fantasma - 1d20 + Punto de sigilo asignado por suba de nvel.</span><br />
Ocultar entre los integrantes de la caravana quién es realmente el responsable de su protección.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">4- Carro señuelo - 1d20 + MINT</span><br />
Escoger uno de los tres carruajes y modificar su apariencia, pasajeros o carga para convertirlo en un objetivo aparentemente más interesante.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">5- Contramedidas - 1d20 + MINT</span><br />
Examinar el terreno antes de avanzar para anticipar posibles bloqueos, trampas o puntos de emboscada.<br />
<br />
Además de las dos preparaciones, Naoto deberá indicar en qué posición queda respecto a la caravana cuando esta atraviese los pilares.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Posición inicial</span> Además de escoger sus dos preparaciones, Naoto deberá indicar desde qué posición acompañará a la caravana cuando esta atraviese los pilares. Esta elección no requiere tirada. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">1- Vanguardia</span> Junto a Renji e Isao, aproximadamente 20 metros por delante del Carro 1. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">2- Carro 1</span> Junto al primer carruaje, cerca de Saburō y sus tres pasajeros. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3- Carro 2</span> En el centro de la columna, junto al segundo carruaje, cerca de Tadayoshi y Chiyo. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">4- Carro 3</span> Junto al tercer carruaje, cerca de Goro y sus pasajeros. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">5- Retaguardia</span> Junto a Kenta y Mizuki, aproximadamente 20 metros detrás del Carro 3. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">6- Flanco izquierdo</span> Fuera del camino, aproximadamente 10 metros a la izquierda del Carro 2, avanzando paralelamente a la caravana. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">7- Flanco derecho</span> Fuera del camino, aproximadamente 10 metros a la derecha del Carro 2, avanzando paralelamente a la caravana. <br />
<br />
Naoto deberá finalizar su turno indicando: <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Preparación 1:</span> opción escogida + tirada. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Preparación 2:</span> opción escogida + tirada. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Posición inicial:</span> opción escogida.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">REGLA GENERAL DE RESULTADOS</span><br />
1 natural &gt;&gt; efecto especial negativo<br />
2-5 &gt;&gt; Defectuosa<br />
6-10 &gt;&gt; Básica<br />
11-15 &gt;&gt; Competente<br />
16-20 &gt;&gt; Excelente<br />
21+ &gt;&gt; Magistral<br />
20 natural &gt;&gt; efecto especial máximo</div>
		</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión | C] Los moluscos de la niebla vuelven a la acción]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14497</link>
			<pubDate>Sun, 09 Aug 2026 16:20:56 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=808">Naoto</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14497</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día <span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Source Serif 4', serif;" class="mycode_font">44 de Verano,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Source Serif 4', serif;" class="mycode_font">Kirigakure no Sato</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: 'Source Serif 4', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color">Misión protagonizada por </span><span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Arako Heizu</span></span><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color"> y </span><span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kinzo Funato</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: 'Source Serif 4', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color">Narrada por </span><span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Naoto Heizu</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">Los moluscos de la niebla vuelven a la acción</span></span></span></span></div>
<br />
La fuga de cinco prisioneros nunca era precisamente una noticia agradable para la administración de Kirigakure, mucho menos cuando los informes que empezaron a circular durante las primeras horas de la mañana indicaban que ninguno de aquellos sujetos había conseguido salir de allí derrotando guardias o destruyendo muros. Uno había desaparecido durante un cambio de vigilancia, otro aprovechó la confusión provocada minutos después y, para cuando los responsables comprendieron lo que ocurría, los cinco se habían escurrido utilizando una mezcla bastante molesta de humo, sustituciones y movimientos que nadie recordaba que conocieran cuando fueron encerrados.<br />
<br />
La humedad tampoco ayudaba demasiado al humor general. Una llovizna constante cubría Kirigakure desde antes del amanecer, dejando pequeños hilos de agua sobre las ventanas de la oficina mientras la neblina ocultaba buena parte de los edificios más alejados.<br />
<br />
—<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Los Moluscos de la Niebla…</span> —Repitió uno de los oficinistas observando el expediente que tenía entre sus manos, como si todavía no comprendiera quién había decidido colocarles semejante nombre.<br />
<br />
Pasó un par de hojas antes de mirar hacia los dos ninjas.<br />
<br />
—<span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">Arako Heizu… Claro. Usted fue quien los arrestó la primera vez.</span><br />
<br />
Volvió a mirar el expediente.<br />
<br />
—<span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">A los cinco.</span><br />
<br />
Los hombres registrados en aquellos documentos habían convertido años atrás el canal Mizuki en una pequeña fuente personal de ingresos, robando embarcaciones y cargamentos mediante métodos que difícilmente podían considerarse brillantes. Llegaron a permanecer debajo del agua durante horas esperando alguna nave o incluso sobornar trabajadores para introducirlos dentro de cajas antes de zarpar. Aquellas estupideces habían funcionado durante bastante tiempo hasta que Arako encontró finalmente su guarida y terminó con todos ellos a golpes.<br />
<br />
Desde entonces permanecieron encarcelados.<br />
<br />
—<span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">El problema es que durante ese tiempo aprendieron cosas.</span> —El oficinista dejó algunas hojas sobre la mesa para que ambos pudieran observarlas—. <span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">Tuvieron contacto con otros presos que sí poseían entrenamiento ninja. Nadie creyó que pudieran sacar demasiado de esas conversaciones, pero parece que nos equivocamos.</span><br />
<br />
<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No se trataba de grandes técnicas ni de algo capaz de convertirlos repentinamente en shinobis peligrosos. Los guardias que participaron en la fuga únicamente habían registrado sustituciones, movimientos evasivos y algunas formas de ocultarse o interrumpir una persecución. Nadie había terminado gravemente herido.</span><br />
<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">El problema era atraparlos.</span><br />
<br />
—<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No son cinco grandes combatientes. Siguen siendo los mismos cinco idiotas que fueron encerrados.</span> —Expresaría el hombre rascándose ligeramente la sien antes de señalar el expediente—. <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Solo que ahora son bastante mejores escapando.</span><br />
<br />
Aquello explicaba por qué Arako había sido llamada nuevamente. Ella conocía sus rostros, los había enfrentado y sabía buena parte de las cosas que habían utilizado para esconderse antes de ser capturados. Aunque había una pequeña desventaja que el oficinista tampoco tardaría en remarcar.<br />
<br />
—<span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">Usted sabe cómo actúan ellos, Heizu. Ellos también saben cómo actúa usted.</span><br />
<br />
Por esa razón Kinzo estaría allí.<br />
<br />
Algunos documentos relacionados a la estancia de los cinco en prisión mostraban contactos repetidos con reclusos que conocían técnicas de infiltración y defensa, intercambio de pequeños objetos e incluso varias sanciones por encontrarse donde no deberían. Por separado no significaban demasiado, pero luego de la fuga resultaba bastante evidente de dónde habían sacado algunos de sus nuevos trucos.<br />
<br />
Sin embargo, había una pista más inmediata.<br />
<br />
Durante aquella misma mañana uno de los equipos encargados de rastrear a los fugitivos había encontrado señales de actividad cerca del canal Mizuki. Exactamente en el mismo sector donde años atrás habían utilizado su antigua guarida.<br />
<br />
No sabían si continuaban allí.<br />
<br />
Solo que alguien había regresado.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Unas horas después la lluvia había disminuido, aunque la humedad continuaba pegándose a las ropas y la niebla permanecía suspendida sobre buena parte del canal Mizuki. El agua golpeaba suavemente contra los viejos muros de piedra mientras el movimiento de comerciantes quedaba cada vez más atrás conforme ambos se internaban en aquella zona.<br />
<br />
Arako conocía el camino.<br />
<br />
Había recorrido aquel lugar tiempo atrás, metiéndose por uno de los antiguos acueductos hasta alcanzar una abertura parcialmente cubierta por algas. La barrera improvisada continuaba allí.<br />
<br />
Aunque alguien la había movido.<br />
<br />
El interior tampoco conservaba demasiado de aquella primera visita. Algunos muebles se encontraban podridos por la humedad, las botellas vacías permanecían desperdigadas entre piedras y agua, y muchas de las pertenencias que nadie consideró importantes durante el arresto seguían exactamente donde habían quedado. Ya no había cinco hombres bebiendo, durmiendo o hablando a los gritos.<br />
<br />
Esta vez solamente los recibió el sonido del agua.<br />
<br />
Pero algunas cosas no encajaban con el abandono.<br />
<br />
Una caja había sido desplazada varios centímetros. Las algas del fondo estaban aplastadas y ciertas marcas en el barro parecían demasiado recientes para llevar allí desde la primera captura.<br />
<br />
Los Moluscos habían vuelto.<br />
<br />
Ahora faltaba descubrir qué habían venido a buscar.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<blockquote class="mycode_quote"><cite>Cita:</cite><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Tirada de investigación — 1D20 | CD 13</span></span><br />
—Deben lanzar el dado para obtener información dentro de la antigua guardida. <br />
—En caso de éxito de alguno de los dos, se revelará información de la habitación. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bonificaciones en la tirada de Arako:</span><br />
+1 — MINT<br />
+2 — Conocimiento previo de la guarida.<br />
+1 — Brújula Interna<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bonificaciones en la tirada de Kinzo</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">:</span><br />
+1 — MINT<br />
+2 — Investigador</blockquote>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">12 o menos</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">13 o más</span><br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="var c=this.parentNode.nextElementSibling; c.style.display = (c.style.display==='block') ? 'none' : 'block';">Contenido Oculto </span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Algo llamaba la atención en una de las paredes del fondo. Varias algas habían sido aplastadas y los depósitos minerales se encontraban quebrados siguiendo una línea demasiado recta para tratarse solamente de una formación natural.<br /><br />
<br /><br />
Bajo el agua existía una vieja anilla de hierro.<br /><br />
<br /><br />
Al tirar de ella, una sección pesada de la pared comenzaba a desplazarse lentamente sobre rieles oxidados, revelando un corredor estrecho que Arako jamás había visto durante su primera visita.<br /><br />
<br /><br />
La cámara del otro lado estaba llena de cajas impermeabilizadas, prendas antiguas de trabajadores portuarios, herramientas y numerosos compartimentos vacíos. Alguien había retirado cosas de allí recientemente.<br /><br />
<br /><br />
Sobre uno de los muebles todavía permanecían algunas llaves junto a pequeñas anotaciones escritas directamente sobre la madera.<br /><br />
<br /><br />
Una faltaba.<br /><br />
<br /><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">«Compuerta III»</span><br /><br />
<br /><br />
Al fondo de la habitación un túnel continuaba descendiendo hasta desaparecer completamente bajo el agua.<br /><br />
<br /><br />
Las marcas alrededor de su entrada todavía eran recientes.<br /><br />
</div>
		</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día <span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Source Serif 4', serif;" class="mycode_font">44 de Verano,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Source Serif 4', serif;" class="mycode_font">Kirigakure no Sato</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: 'Source Serif 4', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color">Misión protagonizada por </span><span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Arako Heizu</span></span><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color"> y </span><span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kinzo Funato</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: 'Source Serif 4', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color">Narrada por </span><span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Naoto Heizu</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #e8dff8;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">Los moluscos de la niebla vuelven a la acción</span></span></span></span></div>
<br />
La fuga de cinco prisioneros nunca era precisamente una noticia agradable para la administración de Kirigakure, mucho menos cuando los informes que empezaron a circular durante las primeras horas de la mañana indicaban que ninguno de aquellos sujetos había conseguido salir de allí derrotando guardias o destruyendo muros. Uno había desaparecido durante un cambio de vigilancia, otro aprovechó la confusión provocada minutos después y, para cuando los responsables comprendieron lo que ocurría, los cinco se habían escurrido utilizando una mezcla bastante molesta de humo, sustituciones y movimientos que nadie recordaba que conocieran cuando fueron encerrados.<br />
<br />
La humedad tampoco ayudaba demasiado al humor general. Una llovizna constante cubría Kirigakure desde antes del amanecer, dejando pequeños hilos de agua sobre las ventanas de la oficina mientras la neblina ocultaba buena parte de los edificios más alejados.<br />
<br />
—<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Los Moluscos de la Niebla…</span> —Repitió uno de los oficinistas observando el expediente que tenía entre sus manos, como si todavía no comprendiera quién había decidido colocarles semejante nombre.<br />
<br />
Pasó un par de hojas antes de mirar hacia los dos ninjas.<br />
<br />
—<span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">Arako Heizu… Claro. Usted fue quien los arrestó la primera vez.</span><br />
<br />
Volvió a mirar el expediente.<br />
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—<span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">A los cinco.</span><br />
<br />
Los hombres registrados en aquellos documentos habían convertido años atrás el canal Mizuki en una pequeña fuente personal de ingresos, robando embarcaciones y cargamentos mediante métodos que difícilmente podían considerarse brillantes. Llegaron a permanecer debajo del agua durante horas esperando alguna nave o incluso sobornar trabajadores para introducirlos dentro de cajas antes de zarpar. Aquellas estupideces habían funcionado durante bastante tiempo hasta que Arako encontró finalmente su guarida y terminó con todos ellos a golpes.<br />
<br />
Desde entonces permanecieron encarcelados.<br />
<br />
—<span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">El problema es que durante ese tiempo aprendieron cosas.</span> —El oficinista dejó algunas hojas sobre la mesa para que ambos pudieran observarlas—. <span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">Tuvieron contacto con otros presos que sí poseían entrenamiento ninja. Nadie creyó que pudieran sacar demasiado de esas conversaciones, pero parece que nos equivocamos.</span><br />
<br />
<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">No se trataba de grandes técnicas ni de algo capaz de convertirlos repentinamente en shinobis peligrosos. Los guardias que participaron en la fuga únicamente habían registrado sustituciones, movimientos evasivos y algunas formas de ocultarse o interrumpir una persecución. Nadie había terminado gravemente herido.</span><br />
<span style="color: #cccccc;" class="mycode_color">El problema era atraparlos.</span><br />
<br />
—<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No son cinco grandes combatientes. Siguen siendo los mismos cinco idiotas que fueron encerrados.</span> —Expresaría el hombre rascándose ligeramente la sien antes de señalar el expediente—. <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Solo que ahora son bastante mejores escapando.</span><br />
<br />
Aquello explicaba por qué Arako había sido llamada nuevamente. Ella conocía sus rostros, los había enfrentado y sabía buena parte de las cosas que habían utilizado para esconderse antes de ser capturados. Aunque había una pequeña desventaja que el oficinista tampoco tardaría en remarcar.<br />
<br />
—<span style="color: #7fdbff;" class="mycode_color">Usted sabe cómo actúan ellos, Heizu. Ellos también saben cómo actúa usted.</span><br />
<br />
Por esa razón Kinzo estaría allí.<br />
<br />
Algunos documentos relacionados a la estancia de los cinco en prisión mostraban contactos repetidos con reclusos que conocían técnicas de infiltración y defensa, intercambio de pequeños objetos e incluso varias sanciones por encontrarse donde no deberían. Por separado no significaban demasiado, pero luego de la fuga resultaba bastante evidente de dónde habían sacado algunos de sus nuevos trucos.<br />
<br />
Sin embargo, había una pista más inmediata.<br />
<br />
Durante aquella misma mañana uno de los equipos encargados de rastrear a los fugitivos había encontrado señales de actividad cerca del canal Mizuki. Exactamente en el mismo sector donde años atrás habían utilizado su antigua guarida.<br />
<br />
No sabían si continuaban allí.<br />
<br />
Solo que alguien había regresado.<br />
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<hr class="mycode_hr" />
<br />
Unas horas después la lluvia había disminuido, aunque la humedad continuaba pegándose a las ropas y la niebla permanecía suspendida sobre buena parte del canal Mizuki. El agua golpeaba suavemente contra los viejos muros de piedra mientras el movimiento de comerciantes quedaba cada vez más atrás conforme ambos se internaban en aquella zona.<br />
<br />
Arako conocía el camino.<br />
<br />
Había recorrido aquel lugar tiempo atrás, metiéndose por uno de los antiguos acueductos hasta alcanzar una abertura parcialmente cubierta por algas. La barrera improvisada continuaba allí.<br />
<br />
Aunque alguien la había movido.<br />
<br />
El interior tampoco conservaba demasiado de aquella primera visita. Algunos muebles se encontraban podridos por la humedad, las botellas vacías permanecían desperdigadas entre piedras y agua, y muchas de las pertenencias que nadie consideró importantes durante el arresto seguían exactamente donde habían quedado. Ya no había cinco hombres bebiendo, durmiendo o hablando a los gritos.<br />
<br />
Esta vez solamente los recibió el sonido del agua.<br />
<br />
Pero algunas cosas no encajaban con el abandono.<br />
<br />
Una caja había sido desplazada varios centímetros. Las algas del fondo estaban aplastadas y ciertas marcas en el barro parecían demasiado recientes para llevar allí desde la primera captura.<br />
<br />
Los Moluscos habían vuelto.<br />
<br />
Ahora faltaba descubrir qué habían venido a buscar.<br />
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<blockquote class="mycode_quote"><cite>Cita:</cite><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Tirada de investigación — 1D20 | CD 13</span></span><br />
—Deben lanzar el dado para obtener información dentro de la antigua guardida. <br />
—En caso de éxito de alguno de los dos, se revelará información de la habitación. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bonificaciones en la tirada de Arako:</span><br />
+1 — MINT<br />
+2 — Conocimiento previo de la guarida.<br />
+1 — Brújula Interna<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bonificaciones en la tirada de Kinzo</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">:</span><br />
+1 — MINT<br />
+2 — Investigador</blockquote>
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">12 o menos</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">13 o más</span><br />
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			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="var c=this.parentNode.nextElementSibling; c.style.display = (c.style.display==='block') ? 'none' : 'block';">Contenido Oculto </span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
Algo llamaba la atención en una de las paredes del fondo. Varias algas habían sido aplastadas y los depósitos minerales se encontraban quebrados siguiendo una línea demasiado recta para tratarse solamente de una formación natural.<br /><br />
<br /><br />
Bajo el agua existía una vieja anilla de hierro.<br /><br />
<br /><br />
Al tirar de ella, una sección pesada de la pared comenzaba a desplazarse lentamente sobre rieles oxidados, revelando un corredor estrecho que Arako jamás había visto durante su primera visita.<br /><br />
<br /><br />
La cámara del otro lado estaba llena de cajas impermeabilizadas, prendas antiguas de trabajadores portuarios, herramientas y numerosos compartimentos vacíos. Alguien había retirado cosas de allí recientemente.<br /><br />
<br /><br />
Sobre uno de los muebles todavía permanecían algunas llaves junto a pequeñas anotaciones escritas directamente sobre la madera.<br /><br />
<br /><br />
Una faltaba.<br /><br />
<br /><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">«Compuerta III»</span><br /><br />
<br /><br />
Al fondo de la habitación un túnel continuaba descendiendo hasta desaparecer completamente bajo el agua.<br /><br />
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Las marcas alrededor de su entrada todavía eran recientes.<br /><br />
</div>
		</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada E] Hierbas medicinales]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14369</link>
			<pubDate>Wed, 29 Jul 2026 14:13:37 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=808">Naoto</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14369</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El sol como pocas veces atravesaba el camuflaje natural que se creaba en las afueras de la aldea, un manto de neblinas que era siempre bienvenido. Siempre tan único. Era mediodía, y a lo lejos como era habitual en las afueras del poblado se veía a los pescadores regresar con sus botines. Naoto se apoyaba sobre un árbol, aferrado al suelo como este; envuelto en los vendajes que cubrían la totalidad de su cuerpo se hallaba silencioso, con la mirada inclinada puesta sobre un viejo papel tallado en tinta negra que traía consigo breves descripciones, algunos garabatos y pequeños dibujos tallados casi a la perfección de las plantas buscadas por los médicos. Recordó la forma de sus hojas, de sus pétalos y los intensos colores de cada uno. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hizo una mueca, fastidiado. Hacía más de un año que se encontraba recuperado, en cuerpo, no en alma. A su edad sentía vergüenza por la clase de misiones que debía hacer, sin embargo, por algún lado había que empezar. “De a poco”, se intentaba convencer por dentro. La única alegría que tuvo es recordar varias de las hierbas gracias a sus estudios con el clan Kodon, quienes estaban acostumbrados a tratar con los elementos medicinales para las toxinas. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Guardó el pergamino bajo su kimono y atravesó el camino principal de la aldea en dirección a los alrededores. De a poco, el ninja se alejó de la civilización hasta encontrarse con el bosque. No era tan frondoso ni compacto como los que se rumoreaban que existían en el País del Fuego, no, este era desorganizado, poco amigable, y no tan agradable a la vista. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El gennin se agachó para observar la maleza. La combinación de pequeñas plantas, hierbas y hojas amontonadas alrededor de algunos árboles podían llegar a confundir a los ojos inocentes, un pequeño parecido con las descripciones tan detalladas del pergamino de hierbas frente a alguien despistado podría bastar para tomar la hierba equivocada y asegurarse que la yema de los dedos tocara una planta venenosa. Por eso, bajo la experiencia de Naoto, la misión era mucho más sencilla. Movió los arbustos con ambas manos para despejar y contempló durante minutos cada rincón de ese lugar. Parecía saqueado. Era posible que los propios habitantes recurrieran a la zona, no tan alejada de la aldea. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— <span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Debo adentrarme más</span> —murmuró casi imperceptible. Su mirada se apoyó sobre la oscura profundidad verde. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El ninja decidió seguir el camino, a la par que sacaba nuevamente el pergamino para chequear por última vez la apariencia de cada elemento medicinal.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El sol como pocas veces atravesaba el camuflaje natural que se creaba en las afueras de la aldea, un manto de neblinas que era siempre bienvenido. Siempre tan único. Era mediodía, y a lo lejos como era habitual en las afueras del poblado se veía a los pescadores regresar con sus botines. Naoto se apoyaba sobre un árbol, aferrado al suelo como este; envuelto en los vendajes que cubrían la totalidad de su cuerpo se hallaba silencioso, con la mirada inclinada puesta sobre un viejo papel tallado en tinta negra que traía consigo breves descripciones, algunos garabatos y pequeños dibujos tallados casi a la perfección de las plantas buscadas por los médicos. Recordó la forma de sus hojas, de sus pétalos y los intensos colores de cada uno. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hizo una mueca, fastidiado. Hacía más de un año que se encontraba recuperado, en cuerpo, no en alma. A su edad sentía vergüenza por la clase de misiones que debía hacer, sin embargo, por algún lado había que empezar. “De a poco”, se intentaba convencer por dentro. La única alegría que tuvo es recordar varias de las hierbas gracias a sus estudios con el clan Kodon, quienes estaban acostumbrados a tratar con los elementos medicinales para las toxinas. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Guardó el pergamino bajo su kimono y atravesó el camino principal de la aldea en dirección a los alrededores. De a poco, el ninja se alejó de la civilización hasta encontrarse con el bosque. No era tan frondoso ni compacto como los que se rumoreaban que existían en el País del Fuego, no, este era desorganizado, poco amigable, y no tan agradable a la vista. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El gennin se agachó para observar la maleza. La combinación de pequeñas plantas, hierbas y hojas amontonadas alrededor de algunos árboles podían llegar a confundir a los ojos inocentes, un pequeño parecido con las descripciones tan detalladas del pergamino de hierbas frente a alguien despistado podría bastar para tomar la hierba equivocada y asegurarse que la yema de los dedos tocara una planta venenosa. Por eso, bajo la experiencia de Naoto, la misión era mucho más sencilla. Movió los arbustos con ambas manos para despejar y contempló durante minutos cada rincón de ese lugar. Parecía saqueado. Era posible que los propios habitantes recurrieran a la zona, no tan alejada de la aldea. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— <span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Debo adentrarme más</span> —murmuró casi imperceptible. Su mirada se apoyó sobre la oscura profundidad verde. </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El ninja decidió seguir el camino, a la par que sacaba nuevamente el pergamino para chequear por última vez la apariencia de cada elemento medicinal.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Rango D] La canción de la niebla]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14366</link>
			<pubDate>Wed, 29 Jul 2026 12:22:30 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=792">Yocko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14366</guid>
			<description><![CDATA[La primera vez que alguien le habló de una canción que hacía perderse a las personas, Yocko pensó que debía de ser una melodía muy pegadiza. La segunda vez empezó a sospechar que quizá no se referían a eso. En ese entonces recordó algunas historias de marineros que aseguraban haber escuchado cantos extraños antes de encontrarse con monstruos marinos. Nunca había sabido si aquellos monstruos existían de verdad o si simplemente aparecían después de varias semanas oliendo a pescado, quizá aquel olor terminara haciendo cosas extrañas en la cabeza de la gente. La tercera vez comprendió que, cuando varias personas describían el mismo fenómeno con tanta seriedad, probablemente no estaban hablando de una simple canción. Aun así, no pudo evitar preguntarse si la melodía sería bonita. Si uno iba a perderse durante horas, al menos esperaba que valiera la pena escucharla.<br />
<br />
Había recibido la misión cuando estaba de camino a buscar a su hermano Milo, quería entrenar o hacer cualquier cosa que resultara productiva, así que simplemente continuó su camino hacia las afueras de la aldea. Los canales exteriores de Kirigakure permanecían cubiertos por la niebla habitual. El agua apenas producía pequeños remolinos contra los pilotes de madera, mientras los juncos se balanceaban suavemente con la brisa. Allí el sonido viajaba de una forma extraña. Un chapoteo lejano parecía producirse justo detrás de uno y una conversación podía recorrer el canal antes de desvanecerse entre el vapor blanquecino. No le costó imaginar que una melodía pudiera engañar fácilmente a quien no prestara atención. Por esa razón decidió avanzar despacio. No seguía la dirección del sonido, sino el canal mismo. Cada pocos metros se detenía unos segundos para observar las orillas, la corriente y las pequeñas embarcaciones amarradas. Si realmente alguien estaba cantando, tendría que encontrarse en alguna parte. Y si no era una persona... bueno, prefería descubrirlo antes de empezar a inventar monstruos marinos capaces de tocar la flauta.<br />
<br />
Fue precisamente mientras descartaba aquella posibilidad cuando una melodía comenzó a deslizarse entre la niebla. Era tenue, casi un murmullo, pero lo bastante clara para distinguir algunas notas que parecían repetirse una y otra vez. Sin darse cuenta, dio un paso en aquella dirección. Luego otro. El tercer paso fue algo más largo. Solo cuando estuvo a punto de abandonar el sendero de madera recordó por qué había ido hasta allí. Frunció el ceño consigo misma, retrocedió un par de pasos y decidió que, si la canción quería que la siguieran, tendría que esforzarse bastante más.<br />
<br />
Con una sonrisa apenas perceptible, utilizó su hyōton para crear una estructura filosa en la palma de su mano y comenzó a marcar discretamente algunos postes del canal a medida que avanzaba. Si acababa desorientándose como les había ocurrido a los demás, al menos quería averiguar si era la niebla la que la hacía caminar en círculos... o si era ella quien tenía un talento extraordinario para perderse incluso siguiendo un camino recto.<br />
<br />
La melodía volvió a sonar, como envolviéndola, lo que la hizo continuar siguiendo sus propias marcas de hielo. De pronto descubrió que una de ellas "desapareció". Se acercó y observa que el poste siguiente no está donde debería... porque en realidad el camino termina en una pasarela parcialmente hundida. La madera cede bajo su peso, pero gracias a su control del chakra consigue quedarse sobre el agua en lugar de caer. Desde allí observa cómo la corriente se introduce bajo la estructura y comprende que cualquier civil habría sido arrastrado sin posibilidad de reaccionar.<br />
Ahora tenía que encontrar la fuente de aquella melodía, que atraía a cualquiera dispuesto a seguir una melodía nueva sin mirar por dónde caminaba. La melodía terminó conduciéndola hasta una pequeña lengua de tierra rodeada por juncos. Allí la niebla era menos espesa y dejaba pasar algunos rayos de la tarde entre las hojas de los sauces. Sentada sobre un viejo pilote caído, con los pies descalzos apenas rozando el agua, una muchacha sostenía una larga flauta de bambú entre las manos. No parecía mucho mayor que Yocko. Mantenía los ojos cerrados mientras dejaba que el aire atravesara el instrumento con una serenidad absoluta, completamente ajena a todo lo que ocurría varios cientos de metros más atrás.<br />
<br />
Yocko permaneció inmóvil unos segundos, esperando a que la última nota terminara de perderse entre la niebla antes de acercarse despacio. Cuando la joven abrió los ojos y la descubrió allí de pie, dio un pequeño respingo, como si no hubiera esperado encontrar compañía en aquel lugar. Entonces la kunoichi reaccionó con una sonrisa, luego hizo un gesto con la mano para señalar su cintura, donde traía el pergamino que recientemente había recibido para su misión. Al desplegarlo, casi lo puso contra la cara de la joven, de forma que no invadiera su espacio personal. Le dio algo de tiempo, hasta que esa expresión de desconcierto apareció en el rostro de la joven, como preguntando qué tenía que ver esto consigo. Yocko entonces señaló la flauta de bambú, luego el pergamino de la misión y finalmente extendió el brazo hacia el canal por el que acababa de llegar.<br />
<br />
A continuación, juntó las manos frente a la boca fingiendo soplar una flauta. Luego comenzó a caminar dos pasos hacia la niebla con expresión distraída, exagerando el movimiento como si siguiera un sonido invisible. En el tercer paso levantó las manos fingiendo perder el equilibrio y señaló el agua con gesto de resignación. La joven sonrió entendiendo justo en ese momento lo que ocurría. Se disculpó en lengua de signos, mientras hacía un gesto que suplicaba perdón por no poder comunicar aquello de otra forma.  Yocko observó sus manos moverse durante unos segundos antes de responder. Al principio únicamente negó con la cabeza, despacio, para dejar claro que no había nada que perdonar. Después señaló la flauta y, con un gesto breve, le preguntó si podía volver a tocar. No era la primera vez que alguien se comunicaba con ella mediante aquella lengua, pero sí la primera vez que conocía a alguien que la utilizaba con la misma naturalidad con la que otros hablaban. Durante un instante olvidó incluso el motivo por el que había ido hasta allí.<br />
<br />
La muchacha dudó un instante antes de asentir. Llevó el bambú a los labios y dejó escapar una melodía mucho más suave que la anterior. Sin la prisa de alcanzar a nadie. Sin la necesidad de llenar la niebla. Yocko permaneció completamente inmóvil hasta que la última nota desapareció entre los juncos. « <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Es hermosa.</span> » La muchacha respondió con otro. « <span style="color: #c3ffff;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gracias.</span></span> »<br />
<br />
Solo le restaba restringir el paso al canal, o al menos asegurarse de que su informe fuese lo suficientemente completo como para que las autoridades autorizaran el bloqueo. La joven guardó la flauta entre los pliegues de su ropa mientras ambas emprendían el camino de regreso. Antes de abandonar la pequeña isla de juncos, Yocko volvió la vista hacia la niebla que cubría el canal. Pensó que, después de todo, la canción sí merecía la pena. Lo que no merecía la pena era terminar en el agua para escucharla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La primera vez que alguien le habló de una canción que hacía perderse a las personas, Yocko pensó que debía de ser una melodía muy pegadiza. La segunda vez empezó a sospechar que quizá no se referían a eso. En ese entonces recordó algunas historias de marineros que aseguraban haber escuchado cantos extraños antes de encontrarse con monstruos marinos. Nunca había sabido si aquellos monstruos existían de verdad o si simplemente aparecían después de varias semanas oliendo a pescado, quizá aquel olor terminara haciendo cosas extrañas en la cabeza de la gente. La tercera vez comprendió que, cuando varias personas describían el mismo fenómeno con tanta seriedad, probablemente no estaban hablando de una simple canción. Aun así, no pudo evitar preguntarse si la melodía sería bonita. Si uno iba a perderse durante horas, al menos esperaba que valiera la pena escucharla.<br />
<br />
Había recibido la misión cuando estaba de camino a buscar a su hermano Milo, quería entrenar o hacer cualquier cosa que resultara productiva, así que simplemente continuó su camino hacia las afueras de la aldea. Los canales exteriores de Kirigakure permanecían cubiertos por la niebla habitual. El agua apenas producía pequeños remolinos contra los pilotes de madera, mientras los juncos se balanceaban suavemente con la brisa. Allí el sonido viajaba de una forma extraña. Un chapoteo lejano parecía producirse justo detrás de uno y una conversación podía recorrer el canal antes de desvanecerse entre el vapor blanquecino. No le costó imaginar que una melodía pudiera engañar fácilmente a quien no prestara atención. Por esa razón decidió avanzar despacio. No seguía la dirección del sonido, sino el canal mismo. Cada pocos metros se detenía unos segundos para observar las orillas, la corriente y las pequeñas embarcaciones amarradas. Si realmente alguien estaba cantando, tendría que encontrarse en alguna parte. Y si no era una persona... bueno, prefería descubrirlo antes de empezar a inventar monstruos marinos capaces de tocar la flauta.<br />
<br />
Fue precisamente mientras descartaba aquella posibilidad cuando una melodía comenzó a deslizarse entre la niebla. Era tenue, casi un murmullo, pero lo bastante clara para distinguir algunas notas que parecían repetirse una y otra vez. Sin darse cuenta, dio un paso en aquella dirección. Luego otro. El tercer paso fue algo más largo. Solo cuando estuvo a punto de abandonar el sendero de madera recordó por qué había ido hasta allí. Frunció el ceño consigo misma, retrocedió un par de pasos y decidió que, si la canción quería que la siguieran, tendría que esforzarse bastante más.<br />
<br />
Con una sonrisa apenas perceptible, utilizó su hyōton para crear una estructura filosa en la palma de su mano y comenzó a marcar discretamente algunos postes del canal a medida que avanzaba. Si acababa desorientándose como les había ocurrido a los demás, al menos quería averiguar si era la niebla la que la hacía caminar en círculos... o si era ella quien tenía un talento extraordinario para perderse incluso siguiendo un camino recto.<br />
<br />
La melodía volvió a sonar, como envolviéndola, lo que la hizo continuar siguiendo sus propias marcas de hielo. De pronto descubrió que una de ellas "desapareció". Se acercó y observa que el poste siguiente no está donde debería... porque en realidad el camino termina en una pasarela parcialmente hundida. La madera cede bajo su peso, pero gracias a su control del chakra consigue quedarse sobre el agua en lugar de caer. Desde allí observa cómo la corriente se introduce bajo la estructura y comprende que cualquier civil habría sido arrastrado sin posibilidad de reaccionar.<br />
Ahora tenía que encontrar la fuente de aquella melodía, que atraía a cualquiera dispuesto a seguir una melodía nueva sin mirar por dónde caminaba. La melodía terminó conduciéndola hasta una pequeña lengua de tierra rodeada por juncos. Allí la niebla era menos espesa y dejaba pasar algunos rayos de la tarde entre las hojas de los sauces. Sentada sobre un viejo pilote caído, con los pies descalzos apenas rozando el agua, una muchacha sostenía una larga flauta de bambú entre las manos. No parecía mucho mayor que Yocko. Mantenía los ojos cerrados mientras dejaba que el aire atravesara el instrumento con una serenidad absoluta, completamente ajena a todo lo que ocurría varios cientos de metros más atrás.<br />
<br />
Yocko permaneció inmóvil unos segundos, esperando a que la última nota terminara de perderse entre la niebla antes de acercarse despacio. Cuando la joven abrió los ojos y la descubrió allí de pie, dio un pequeño respingo, como si no hubiera esperado encontrar compañía en aquel lugar. Entonces la kunoichi reaccionó con una sonrisa, luego hizo un gesto con la mano para señalar su cintura, donde traía el pergamino que recientemente había recibido para su misión. Al desplegarlo, casi lo puso contra la cara de la joven, de forma que no invadiera su espacio personal. Le dio algo de tiempo, hasta que esa expresión de desconcierto apareció en el rostro de la joven, como preguntando qué tenía que ver esto consigo. Yocko entonces señaló la flauta de bambú, luego el pergamino de la misión y finalmente extendió el brazo hacia el canal por el que acababa de llegar.<br />
<br />
A continuación, juntó las manos frente a la boca fingiendo soplar una flauta. Luego comenzó a caminar dos pasos hacia la niebla con expresión distraída, exagerando el movimiento como si siguiera un sonido invisible. En el tercer paso levantó las manos fingiendo perder el equilibrio y señaló el agua con gesto de resignación. La joven sonrió entendiendo justo en ese momento lo que ocurría. Se disculpó en lengua de signos, mientras hacía un gesto que suplicaba perdón por no poder comunicar aquello de otra forma.  Yocko observó sus manos moverse durante unos segundos antes de responder. Al principio únicamente negó con la cabeza, despacio, para dejar claro que no había nada que perdonar. Después señaló la flauta y, con un gesto breve, le preguntó si podía volver a tocar. No era la primera vez que alguien se comunicaba con ella mediante aquella lengua, pero sí la primera vez que conocía a alguien que la utilizaba con la misma naturalidad con la que otros hablaban. Durante un instante olvidó incluso el motivo por el que había ido hasta allí.<br />
<br />
La muchacha dudó un instante antes de asentir. Llevó el bambú a los labios y dejó escapar una melodía mucho más suave que la anterior. Sin la prisa de alcanzar a nadie. Sin la necesidad de llenar la niebla. Yocko permaneció completamente inmóvil hasta que la última nota desapareció entre los juncos. « <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Es hermosa.</span> » La muchacha respondió con otro. « <span style="color: #c3ffff;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gracias.</span></span> »<br />
<br />
Solo le restaba restringir el paso al canal, o al menos asegurarse de que su informe fuese lo suficientemente completo como para que las autoridades autorizaran el bloqueo. La joven guardó la flauta entre los pliegues de su ropa mientras ambas emprendían el camino de regreso. Antes de abandonar la pequeña isla de juncos, Yocko volvió la vista hacia la niebla que cubría el canal. Pensó que, después de todo, la canción sí merecía la pena. Lo que no merecía la pena era terminar en el agua para escucharla.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada C] La Casa del Coleccionista]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14343</link>
			<pubDate>Tue, 28 Jul 2026 06:14:40 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=723">Issei</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14343</guid>
			<description><![CDATA[Un nuevo encargo me llegó al amanecer, mucho antes de que el distrito Heizu terminara de despertar. La orden era sencilla sobre el papel: acompañar a un chūnin de la División de Patrulla Marítima hasta una pequeña isla del sur para investigar el robo de varias reliquias históricas pertenecientes a un coleccionista local. Ninguna de las piezas tenía utilidad, pero todas procedían de antiguos asentamientos del País del Agua y algunas conservaban un valor cultural que superaba con creces el económico. Los informes indicaban que varias habían reaparecido recientemente en el mercado negro, aunque nadie sabía quién las estaba sacando de la isla ni hacia dónde terminaban viajando después.<br />
<br />
El embarcadero todavía permanecía cubierto por la niebla cuando llegué al punto de reunión. Allí me esperaba un único chūnin, un hombre de unos cuarenta años llamado Harada, curtido por demasiados años navegando aquellas aguas. No era especialmente alto ni llamativo, pero bastó verlo preparar el pequeño Kiri Hayate para comprender por qué lo habían asignado a aquella misión. Movía cada cuerda y cada vela con naturalidad, como si llevara toda la vida respirando sal en lugar de aire.<br />
<br />
No perdimos tiempo con presentaciones innecesarias, en cuanto el equipo estuvo asegurado, soltó amarras y la pequeña embarcación abandonó Kirigakure deslizándose entre los canales hasta alcanzar el mar abierto.<br />
<br />
Fue entonces cuando el verdadero País del Agua volvió a aparecer ante mis ojos. El océano seguía siendo inmenso, pero cada viaje dejaba más claro que algo estaba muriendo bajo su superficie. El agua había perdido parte de aquel tono limpio que, según los registros antiguos, había caracterizado durante generaciones al País del Agua. En algunas zonas adquiría un matiz grisáceo, casi enfermizo, y una espuma densa se acumulaba alrededor de los islotes, arrastrada por unas corrientes cada vez más impredecibles. Apenas vimos bancos de peces durante horas de navegación, ni aves marinas, ni tan siquiera los grandes depredadores que antaño dominaban aquellas aguas.<br />
<br />
Las islas tampoco ofrecían un aspecto mejor, la primera que dejamos atrás conservaba los esqueletos ennegrecidos de un bosque entero. Decenas de árboles permanecían todavía en pie, pero sus ramas estaban desnudas y la corteza se desprendía a tiras, como si hubieran envejecido décadas en apenas unos años. Más adelante apareció otra donde los arrozales se habían convertido en extensiones de barro cuarteado incapaces de sostener una sola planta sana. Incluso desde el mar podían distinguirse las casas abandonadas y los pequeños embarcaderos vacíos, devorados lentamente por el óxido y la humedad.<br />
<br />
El viento tampoco ayudaba, no era especialmente fuerte, pero soplaba de manera irregular, cambiando de dirección sin previo aviso y obligando a Harada a corregir constantemente el rumbo del Hayate. Varias veces levantó la vista hacia un cielo completamente cubierto por nubes oscuras que parecían haberse instalado allí para siempre.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Hace diez años este viaje era agradable</span></span> —murmuró sin apartar las manos del timón—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Ahora cada salida al mar parece una apuesta.</span></span><br />
<br />
No respondí, sino que me limité a observar el horizonte mientras el casco golpeaba suavemente las olas. Cuanto más me alejaba de Kirigakure, más evidente resultaba que el problema no solo se limitaba a la aldea, era el país entero el que se marchitaba a un ritmo vertiginoso. La tierra, los bosques, el mar... todo parecía avanzar hacia el mismo destino. Y, por primera vez desde que me convertí en shinobi, comprendí que muchas de las misiones que nos esperaban a partir de ahora no consistirían únicamente en derrotar enemigos, sino en intentar sostener un país que amenazaba con desmoronarse por sí solo.<br />
<br />
Tardamos cerca de tres horas en alcanzar nuestro destino. La isla apenas aparecía en la mayoría de mapas oficiales, era poco más que una pequeña elevación rocosa rodeada por acantilados bajos y un diminuto pueblo pesquero construido alrededor de una ensenada natural donde apenas cabían una docena de embarcaciones. Varias viviendas mostraban grietas profundas en sus muros, las redes colgaban vacías frente a las casas y los pocos habitantes que caminaban por los caminos de tierra tenían ese mismo aspecto cansado que empezaba a repetirse en casi cualquier rincón del país. No parecía un lugar donde alguien pudiera hacerse rico, precisamente por eso resultaba tan extraño que allí hubiera comenzado una red de tráfico de antigüedades.<br />
<br />
Harada aseguró el Hayate junto al viejo embarcadero de madera y saltó a tierra con la tranquilidad de quien ya había visitado aquella isla otras veces.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"> Vamos</span> </span>—dijo mientras comenzaba a caminar hacia el interior del pueblo—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">El coleccionista vive en la casa más grande de toda la isla.</span></span><br />
<br />
Ajusté las hoces contra mi cinturón y eché un último vistazo al mar antes de seguirlo. Algo me decía que aquellas reliquias escondían una historia mucho más grande que un simple robo.<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
La vivienda del coleccionista dominaba la parte más alta del pequeño pueblo, levantada sobre una plataforma de piedra desde la que podía contemplarse prácticamente toda la bahía. Era una construcción antigua, más grande que el resto de casas de la isla, aunque el paso del tiempo también había terminado alcanzándola. La cal blanca de las paredes se desprendía por varias zonas, las vigas exteriores estaban deformadas por décadas soportando la humedad del mar y el jardín que rodeaba la casa apenas conservaba unas pocas plantas marchitas que luchaban por seguir vivas.<br />
<br />
Nos abrió un anciano de espalda encorvada, pero mirada sorprendentemente firme. Su nombre era Shunpei Takara, y bastó cruzar la puerta para comprender que el verdadero valor de aquella casa no estaba en su aspecto exterior.<br />
<br />
Las paredes permanecían cubiertas por mapas antiguos del País del Agua, máscaras ceremoniales, cerámicas, armaduras corroídas por el tiempo y decenas de estanterías donde descansaban objetos que probablemente llevaban siglos sin abandonar aquellas islas. Cada pieza tenía una pequeña etiqueta escrita a mano con su procedencia y una breve explicación. <br />
<br />
No parecía la vivienda de un hombre rico, sino que parecía un museo construido por alguien que se negaba a dejar morir la historia de su país.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No buscaban dinero</span> —nos explicó mientras caminábamos entre las vitrinas vacías—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pasaron por alto monedas antiguas, joyas y piezas mucho más valiosas. Vinieron a por algo muy concreto.</span><br />
<br />
Nos condujo hasta una habitación interior donde varios pedestales permanecían completamente vacíos.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tres tablillas de piedra... una brújula ceremonial... y un cilindro lacrado perteneciente a un antiguo cartógrafo.</span><br />
<br />
Fruncí ligeramente el ceño, no era una combinación especialmente lógica para un ladrón corriente. Harada pareció llegar a la misma conclusión.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Qué relación guardaban entre sí?</span></span><br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eso llevo preguntándome desde que desaparecieron.</span><br />
<br />
Durante las siguientes horas registramos la vivienda habitación por habitación. No tardamos en confirmar que los ladrones sabían exactamente dónde debían entrar; ninguna cerradura había sido forzada, y habían evitado las zonas más visibles de la casa, ignorado deliberadamente otras reliquias de mayor valor económico y entrado directamente en el archivo privado del anciano.<br />
<br />
Abandonamos la casa poco después para reconstruir el recorrido de los responsables. La isla era pequeña, lo bastante como para que prácticamente todos recordaran haber visto algo. Un pescador aseguraba haber observado dos desconocidos descargando varias cajas tres noches atrás. Una tabernera recordaba haber servido comida a unos comerciantes demasiado bien vestidos para pertenecer a la isla. Y por último, un niño afirmaba haber visto luces moviéndose entre los antiguos acantilados durante la madrugada.<br />
<br />
Por separado, ninguna declaración servía de gran cosa, pero juntas empezaban a formar un dibujo. Harada dividió mentalmente la isla en sectores mientras yo recorría los alrededores del viejo almacén donde varios vecinos aseguraban haber visto por última vez a aquellos hombres.<br />
<br />
Encontré marcas de arrastre recientes entre la vegetación, después restos de cuerda, y más adelante, varias huellas parcialmente borradas por la lluvia terminaban desapareciendo junto a una pequeña cala oculta entre las rocas. Me agaché para observarlas con calma, la arena todavía conservaba la marca profunda del casco de una embarcación ligera. No llevaba demasiado tiempo allí.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Harada.</span></span><br />
<br />
El chūnin descendió hasta la cala mientras observaba el terreno, no necesitó demasiadas explicaciones.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Han utilizado este sitio como embarcadero.</span></span><br />
<br />
Asentí. No parecía un punto de desembarco habitual, apenas era visible desde mar abierto y la propia forma de los acantilados protegía la pequeña ensenada del oleaje. Era el escondite perfecto.<br />
<br />
Mientras seguíamos inspeccionando el lugar, encontré algo más, bajo una roca parcialmente cubierta por algas sobresalía un pequeño trozo de pergamino humedecido. Lo desplegué con cuidado, la tinta estaba parcialmente corrida, pero aún podían distinguirse varias palabras.<br />
<br />
"<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">...segunda luna...</span></span>"<br />
<br />
"<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">...misma ruta...</span></span>"<br />
<br />
"<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">...mañana al anochecer...</span></span>"<br />
<br />
"<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">...no retrasarse...</span></span>"<br />
<br />
Harada tomó el pergamino y permaneció varios segundos leyéndolo en silencio.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No han terminado.</span></span><br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Está claro que no.</span></span><br />
<br />
Levanté la vista hacia el mar. Si el mensaje era correcto, las reliquias ni siquiera habían abandonado todavía aquella región del archipiélago, solo estaban esperando el momento adecuado.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Van a mover la mercancía esta misma noche.</span></span><br />
<br />
El chūnin dobló cuidadosamente el pergamino antes de guardarlo entre sus documentos. Durante unos segundos ninguno de los dos habló, pero Harada finalmente dejó escapar un leve suspiro.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Con dos personas no podemos interceptar un traslado sin saber cuántos hombres participan.</span></span><br />
<br />
Era cierto, ya que aquello ya no era un simple robo, sino una operación organizada.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Volveremos a Kirigakure.</span></span><br />
<br />
Lo miré sin apartar los ojos del horizonte.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">¿Los dejaremos escapar?</span></span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"> Los dejaremos creer que han escapado </span></span>—una ligera sonrisa apareció en su rostro—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Y la próxima vez los estaremos esperando.</span></span><br />
<br />
Abandonamos la cala poco después, llevando con nosotros el informe del coleccionista, el fragmento de pergamino y la certeza de que aquella investigación estaba muy lejos de haber terminado. Las reliquias seguían ahí fuera, moviéndose entre las islas del País del Agua... y por primera vez teníamos una oportunidad real de seguir su rastro antes de que desaparecieran para siempre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un nuevo encargo me llegó al amanecer, mucho antes de que el distrito Heizu terminara de despertar. La orden era sencilla sobre el papel: acompañar a un chūnin de la División de Patrulla Marítima hasta una pequeña isla del sur para investigar el robo de varias reliquias históricas pertenecientes a un coleccionista local. Ninguna de las piezas tenía utilidad, pero todas procedían de antiguos asentamientos del País del Agua y algunas conservaban un valor cultural que superaba con creces el económico. Los informes indicaban que varias habían reaparecido recientemente en el mercado negro, aunque nadie sabía quién las estaba sacando de la isla ni hacia dónde terminaban viajando después.<br />
<br />
El embarcadero todavía permanecía cubierto por la niebla cuando llegué al punto de reunión. Allí me esperaba un único chūnin, un hombre de unos cuarenta años llamado Harada, curtido por demasiados años navegando aquellas aguas. No era especialmente alto ni llamativo, pero bastó verlo preparar el pequeño Kiri Hayate para comprender por qué lo habían asignado a aquella misión. Movía cada cuerda y cada vela con naturalidad, como si llevara toda la vida respirando sal en lugar de aire.<br />
<br />
No perdimos tiempo con presentaciones innecesarias, en cuanto el equipo estuvo asegurado, soltó amarras y la pequeña embarcación abandonó Kirigakure deslizándose entre los canales hasta alcanzar el mar abierto.<br />
<br />
Fue entonces cuando el verdadero País del Agua volvió a aparecer ante mis ojos. El océano seguía siendo inmenso, pero cada viaje dejaba más claro que algo estaba muriendo bajo su superficie. El agua había perdido parte de aquel tono limpio que, según los registros antiguos, había caracterizado durante generaciones al País del Agua. En algunas zonas adquiría un matiz grisáceo, casi enfermizo, y una espuma densa se acumulaba alrededor de los islotes, arrastrada por unas corrientes cada vez más impredecibles. Apenas vimos bancos de peces durante horas de navegación, ni aves marinas, ni tan siquiera los grandes depredadores que antaño dominaban aquellas aguas.<br />
<br />
Las islas tampoco ofrecían un aspecto mejor, la primera que dejamos atrás conservaba los esqueletos ennegrecidos de un bosque entero. Decenas de árboles permanecían todavía en pie, pero sus ramas estaban desnudas y la corteza se desprendía a tiras, como si hubieran envejecido décadas en apenas unos años. Más adelante apareció otra donde los arrozales se habían convertido en extensiones de barro cuarteado incapaces de sostener una sola planta sana. Incluso desde el mar podían distinguirse las casas abandonadas y los pequeños embarcaderos vacíos, devorados lentamente por el óxido y la humedad.<br />
<br />
El viento tampoco ayudaba, no era especialmente fuerte, pero soplaba de manera irregular, cambiando de dirección sin previo aviso y obligando a Harada a corregir constantemente el rumbo del Hayate. Varias veces levantó la vista hacia un cielo completamente cubierto por nubes oscuras que parecían haberse instalado allí para siempre.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Hace diez años este viaje era agradable</span></span> —murmuró sin apartar las manos del timón—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Ahora cada salida al mar parece una apuesta.</span></span><br />
<br />
No respondí, sino que me limité a observar el horizonte mientras el casco golpeaba suavemente las olas. Cuanto más me alejaba de Kirigakure, más evidente resultaba que el problema no solo se limitaba a la aldea, era el país entero el que se marchitaba a un ritmo vertiginoso. La tierra, los bosques, el mar... todo parecía avanzar hacia el mismo destino. Y, por primera vez desde que me convertí en shinobi, comprendí que muchas de las misiones que nos esperaban a partir de ahora no consistirían únicamente en derrotar enemigos, sino en intentar sostener un país que amenazaba con desmoronarse por sí solo.<br />
<br />
Tardamos cerca de tres horas en alcanzar nuestro destino. La isla apenas aparecía en la mayoría de mapas oficiales, era poco más que una pequeña elevación rocosa rodeada por acantilados bajos y un diminuto pueblo pesquero construido alrededor de una ensenada natural donde apenas cabían una docena de embarcaciones. Varias viviendas mostraban grietas profundas en sus muros, las redes colgaban vacías frente a las casas y los pocos habitantes que caminaban por los caminos de tierra tenían ese mismo aspecto cansado que empezaba a repetirse en casi cualquier rincón del país. No parecía un lugar donde alguien pudiera hacerse rico, precisamente por eso resultaba tan extraño que allí hubiera comenzado una red de tráfico de antigüedades.<br />
<br />
Harada aseguró el Hayate junto al viejo embarcadero de madera y saltó a tierra con la tranquilidad de quien ya había visitado aquella isla otras veces.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"> Vamos</span> </span>—dijo mientras comenzaba a caminar hacia el interior del pueblo—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">El coleccionista vive en la casa más grande de toda la isla.</span></span><br />
<br />
Ajusté las hoces contra mi cinturón y eché un último vistazo al mar antes de seguirlo. Algo me decía que aquellas reliquias escondían una historia mucho más grande que un simple robo.<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
La vivienda del coleccionista dominaba la parte más alta del pequeño pueblo, levantada sobre una plataforma de piedra desde la que podía contemplarse prácticamente toda la bahía. Era una construcción antigua, más grande que el resto de casas de la isla, aunque el paso del tiempo también había terminado alcanzándola. La cal blanca de las paredes se desprendía por varias zonas, las vigas exteriores estaban deformadas por décadas soportando la humedad del mar y el jardín que rodeaba la casa apenas conservaba unas pocas plantas marchitas que luchaban por seguir vivas.<br />
<br />
Nos abrió un anciano de espalda encorvada, pero mirada sorprendentemente firme. Su nombre era Shunpei Takara, y bastó cruzar la puerta para comprender que el verdadero valor de aquella casa no estaba en su aspecto exterior.<br />
<br />
Las paredes permanecían cubiertas por mapas antiguos del País del Agua, máscaras ceremoniales, cerámicas, armaduras corroídas por el tiempo y decenas de estanterías donde descansaban objetos que probablemente llevaban siglos sin abandonar aquellas islas. Cada pieza tenía una pequeña etiqueta escrita a mano con su procedencia y una breve explicación. <br />
<br />
No parecía la vivienda de un hombre rico, sino que parecía un museo construido por alguien que se negaba a dejar morir la historia de su país.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No buscaban dinero</span> —nos explicó mientras caminábamos entre las vitrinas vacías—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pasaron por alto monedas antiguas, joyas y piezas mucho más valiosas. Vinieron a por algo muy concreto.</span><br />
<br />
Nos condujo hasta una habitación interior donde varios pedestales permanecían completamente vacíos.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tres tablillas de piedra... una brújula ceremonial... y un cilindro lacrado perteneciente a un antiguo cartógrafo.</span><br />
<br />
Fruncí ligeramente el ceño, no era una combinación especialmente lógica para un ladrón corriente. Harada pareció llegar a la misma conclusión.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Qué relación guardaban entre sí?</span></span><br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eso llevo preguntándome desde que desaparecieron.</span><br />
<br />
Durante las siguientes horas registramos la vivienda habitación por habitación. No tardamos en confirmar que los ladrones sabían exactamente dónde debían entrar; ninguna cerradura había sido forzada, y habían evitado las zonas más visibles de la casa, ignorado deliberadamente otras reliquias de mayor valor económico y entrado directamente en el archivo privado del anciano.<br />
<br />
Abandonamos la casa poco después para reconstruir el recorrido de los responsables. La isla era pequeña, lo bastante como para que prácticamente todos recordaran haber visto algo. Un pescador aseguraba haber observado dos desconocidos descargando varias cajas tres noches atrás. Una tabernera recordaba haber servido comida a unos comerciantes demasiado bien vestidos para pertenecer a la isla. Y por último, un niño afirmaba haber visto luces moviéndose entre los antiguos acantilados durante la madrugada.<br />
<br />
Por separado, ninguna declaración servía de gran cosa, pero juntas empezaban a formar un dibujo. Harada dividió mentalmente la isla en sectores mientras yo recorría los alrededores del viejo almacén donde varios vecinos aseguraban haber visto por última vez a aquellos hombres.<br />
<br />
Encontré marcas de arrastre recientes entre la vegetación, después restos de cuerda, y más adelante, varias huellas parcialmente borradas por la lluvia terminaban desapareciendo junto a una pequeña cala oculta entre las rocas. Me agaché para observarlas con calma, la arena todavía conservaba la marca profunda del casco de una embarcación ligera. No llevaba demasiado tiempo allí.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Harada.</span></span><br />
<br />
El chūnin descendió hasta la cala mientras observaba el terreno, no necesitó demasiadas explicaciones.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Han utilizado este sitio como embarcadero.</span></span><br />
<br />
Asentí. No parecía un punto de desembarco habitual, apenas era visible desde mar abierto y la propia forma de los acantilados protegía la pequeña ensenada del oleaje. Era el escondite perfecto.<br />
<br />
Mientras seguíamos inspeccionando el lugar, encontré algo más, bajo una roca parcialmente cubierta por algas sobresalía un pequeño trozo de pergamino humedecido. Lo desplegué con cuidado, la tinta estaba parcialmente corrida, pero aún podían distinguirse varias palabras.<br />
<br />
"<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">...segunda luna...</span></span>"<br />
<br />
"<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">...misma ruta...</span></span>"<br />
<br />
"<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">...mañana al anochecer...</span></span>"<br />
<br />
"<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">...no retrasarse...</span></span>"<br />
<br />
Harada tomó el pergamino y permaneció varios segundos leyéndolo en silencio.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No han terminado.</span></span><br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Está claro que no.</span></span><br />
<br />
Levanté la vista hacia el mar. Si el mensaje era correcto, las reliquias ni siquiera habían abandonado todavía aquella región del archipiélago, solo estaban esperando el momento adecuado.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Van a mover la mercancía esta misma noche.</span></span><br />
<br />
El chūnin dobló cuidadosamente el pergamino antes de guardarlo entre sus documentos. Durante unos segundos ninguno de los dos habló, pero Harada finalmente dejó escapar un leve suspiro.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Con dos personas no podemos interceptar un traslado sin saber cuántos hombres participan.</span></span><br />
<br />
Era cierto, ya que aquello ya no era un simple robo, sino una operación organizada.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Volveremos a Kirigakure.</span></span><br />
<br />
Lo miré sin apartar los ojos del horizonte.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">¿Los dejaremos escapar?</span></span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"> Los dejaremos creer que han escapado </span></span>—una ligera sonrisa apareció en su rostro—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Y la próxima vez los estaremos esperando.</span></span><br />
<br />
Abandonamos la cala poco después, llevando con nosotros el informe del coleccionista, el fragmento de pergamino y la certeza de que aquella investigación estaba muy lejos de haber terminado. Las reliquias seguían ahí fuera, moviéndose entre las islas del País del Agua... y por primera vez teníamos una oportunidad real de seguir su rastro antes de que desaparecieran para siempre.]]></content:encoded>
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