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		<title><![CDATA[Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto - Academia Shinobi]]></title>
		<link>https://shinobigaiden.net/</link>
		<description><![CDATA[Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto - https://shinobigaiden.net]]></description>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2026 13:52:13 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[[Tema de Maestro Alumno]  "Dos cascabeles, un equipo"]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15165</link>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 21:31:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=764">Akira Hyuuga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15165</guid>
			<description><![CDATA[El campo de entrenamiento conservaba aquella tranquilidad engañosa de los lugares que, tarde o temprano, terminaban siendo escenario de alguna desgracia menor. El viento se deslizaba entre las copas de los árboles, arrastrando hojas secas sobre la tierra y haciendo crujir las ramas más altas. A lo lejos, las voces de otros shinobi llegaban amortiguadas, mezclándose con el canto ocasional de algún pájaro.<br />
<br />
Akira Hyūga había llegado con suficiente antelación como para arrepentirse de ello.<br />
<br />
Sentado sobre uno de los postes de madera que delimitaban el terreno, el Chūnin balanceaba una pierna mientras contemplaba el claro. Makey descansaba sobre sus hombros, con las patas delanteras apoyadas a ambos lados de su cuello y la cola enroscada alrededor de una de sus orejas. El pequeño felino parecía mucho más cómodo con la situación que su dueño.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Bueno, Makey. Tenemos un problema.</span></span><br />
<br />
El gato levantó una oreja.<br />
<br />
Akira bajó la mirada hacia él.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No, no es un problema de esos que se arreglan mordiendo algo. Aunque, ahora que lo mencionas, tampoco es una mala idea.</span></span><br />
<br />
Makey soltó un maullido breve.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Exactamente! Eso mismo pienso yo. ¿A quién se le ocurre asignarme tres alumnos de golpe?</span></span><br />
<br />
El gato volvió la cabeza y comenzó a lamerse una pata.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Ajá. Muy fácil decirlo cuando uno no tiene que hacerse responsable de nadie.</span></span><br />
<br />
Akira resopló por la nariz, aunque la sonrisa que asomó en sus labios desmentía cualquier indignación auténtica. Había recibido la noticia con una mezcla bastante incómoda de satisfacción y desconcierto. Que le confiaran un equipo significaba que alguien consideraba que estaba preparado para enseñar. Era un reconocimiento, desde luego. Uno que, por alguna razón, le producía más inquietud que muchas de las misiones en las que había participado.<br />
<br />
En combate, al menos, las reglas solían ser más sencillas. Había un adversario, un objetivo y un resultado que podía medirse de manera bastante concreta.<br />
<br />
Enseñar a tres personas era otra historia.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Y antes de que preguntes, sí, ya sé que puedo hacerlo. No he dicho que no pueda. He dicho que es un problema.</span></span><br />
<br />
Makey le rozó la mejilla con los bigotes.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No pongas esa cara. Tú tampoco tienes experiencia enseñando a nadie.</span></span><br />
<br />
El felino lo miró con sus ojos de distinto color.<br />
<br />
Akira guardó silencio un instante.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—...No, dormir encima de alguien no cuenta como instrucción personalizada.</span></span><br />
<br />
Un nuevo maullido.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Y tampoco cuenta como liderazgo. Que seas capaz de convencerme de que te dé la mitad de mi comida no te convierte en un estratega.</span></span><br />
<br />
La cola de Makey le golpeó suavemente la nuca.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Oye! Eso ha sido un ataque personal.</span></span><br />
<br />
Akira se llevó una mano al pecho con fingida ofensa. La escena habría resultado bastante ridícula para cualquier observador, aunque, por fortuna para su dignidad, el campo todavía estaba prácticamente desierto.<br />
<br />
O eso esperaba.<br />
<br />
El Hyūga volvió la vista hacia el camino por el que debían llegar sus futuros alumnos. Tres nombres. Tres historias. Tres formas distintas de convertirse en un dolor de cabeza.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—A ver, repasemos. El primero es Tokuma.</span></span><br />
<br />
Su expresión se suavizó ligeramente.<br />
<br />
Conocía al Senju. Habían compartido un par de copas, aunque Akira no se atrevería a decir que lo conocía por completo. Se había hecho una idea general de él. Tokuma tenía una manera de comportarse que no siempre invitaba a las conversaciones fáciles. Reservado, de pocas concesiones, parecía observar el mundo con una cautela que Akira no terminaba de encontrar desagradable.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Tokuma es... complicado.</span></span><br />
<br />
Makey dejó de acicalarse.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No, no complicado en el mal sentido. Bueno, tampoco sé si hay un buen sentido. Es alguien que piensa las cosas a su manera. No creo que vaya a impresionarse porque le enseñe los músculos o porque le diga que soy su maestro.</span></span><br />
<br />
El gato parpadeó lentamente.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Que eso no funciona con nadie? Qué curioso. Juraría que tú me respetas muchísimo.</span></span><br />
<br />
Makey bostezó.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Cruel.</span></span><br />
<br />
Akira se acomodó mejor sobre el poste, mirando distraídamente las marcas que el uso había dejado en la madera.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—En fin. Con Tokuma tendré que procurar que esto no parezca una pérdida de tiempo. No me gustaría que se marchara pensando que lo he convocado para hacerle perder una mañana.</span></span><br />
<br />
La idea le hizo fruncir el ceño por un momento. Ser responsable de alguien implicaba algo más que impartir órdenes o corregir posturas. Al menos, eso suponía. Si quería que aquellos tres aprendieran algo de él, tendría que prestar atención a lo que cada uno necesitaba, en lugar de limitarse a enseñar lo que a él le había funcionado.<br />
<br />
Una tarea sencilla, en teoría.<br />
<br />
Akira suspiró.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Bien. Uno. Nos quedan dos.</span></span><br />
<br />
Makey emitió un sonido que podría haber sido un maullido o una protesta.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Natsu.</span></span><br />
<br />
El nombre provocó una sonrisa bastante más peligrosa.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Ah, ese sí que puede darme trabajo.</span></span><br />
<br />
Según sus profesores, Natsu tenía una energía particular, una de esas que parecían encontrar una excusa para manifestarse incluso cuando no había ninguna necesidad de hacerlo. Y, si los recuerdos de Akira no le fallaban, tampoco era precisamente el tipo de persona que recibía una provocación y decidía ignorarla por prudencia.<br />
<br />
Lo cual, por supuesto, podía ser un problema.<br />
<br />
O una oportunidad.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Me pregunto cuánto tardará en intentar quitarme los cascabeles antes de que termine de explicar las reglas.</span></span><br />
<br />
Makey ladeó la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Cinco segundos? Qué poca fe tienes en él. Yo le doy tres.</span></span><br />
<br />
El gato soltó un maullido.<br />
<br />
Akira se echó a reír.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Eso es lo que digo! Por fin alguien entiende la gravedad del asunto.</span></span><br />
<br />
La risa se apagó poco a poco, dejando tras de sí una expresión más pensativa.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Aunque, hablando en serio, quizá Natsu necesite aprender a detenerse un momento antes de lanzarse de cabeza contra algo. No es que la iniciativa sea mala. Ni mucho menos. Pero hay ocasiones en las que pensar durante unos segundos ahorra bastante tiempo después.</span></span><br />
<br />
Makey volvió a apoyar la barbilla sobre el hombro de su dueño.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Sí, ya sé. Yo también me lanzo de cabeza a las cosas.</span></span><br />
<br />
Akira lo miró de reojo.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No pongas esa cara. Tú eres un gato. Se supone que debes ser impulsivo, misterioso y ligeramente desconsiderado con las personas que te alimentan.</span></span><br />
<br />
Una pausa.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—...Retiro lo de ligeramente.</span></span><br />
<br />
La conversación con el felino le estaba resultando más útil de lo que habría querido admitir. Al poner en voz alta sus impresiones, las ideas dejaban de amontonarse en su cabeza y empezaban a parecerse a algo que podía organizar. Quizá por eso hablaba tanto con Makey. El gato no lo interrumpía para corregir sus argumentos, no le exigía respuestas inmediatas y, en ocasiones, tenía la cortesía de bostezar justo cuando Akira necesitaba recordar que estaba complicando demasiado las cosas.<br />
<br />
Era un excelente interlocutor.<br />
<br />
Terrible consejero, pero excelente interlocutor.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Y por último... Argeon Senju.</span></span><br />
<br />
El nombre no despertó en él la misma familiaridad que los otros dos. Le sonaba, sí. Tal vez lo había oído en algún pasillo de la aldea, durante alguna conversación ajena o en medio del incesante intercambio de nombres que acompañaba la vida de los shinobi. Pero no conseguía asociarlo con un rostro ni con un encuentro concreto.<br />
<br />
Akira entrecerró los ojos, esforzándose por rescatar el recuerdo.<br />
<br />
Nada.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Argeon. Argeon... ¿Te suena de algo?</span></span><br />
<br />
Makey lo miró.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No, a mí tampoco me mires así. Tú tienes mejor memoria para las personas que te dan de comer, no para los nombres.</span></span><br />
<br />
El gato dejó escapar un maullido suave.<br />
<br />
Akira señaló al animal con un dedo.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Exactamente! Primero lo conoceremos y después decidiremos qué hacer con él. No voy a inventarme una impresión de alguien al que ni siquiera recuerdo haber visto.</span></span><br />
<br />
Aquello, al menos, le parecía una buena regla para empezar. No tenía sentido anticipar qué clase de shinobi sería Argeon antes de verlo actuar. Tendría que escuchar, observar y dejar que el muchacho le mostrara quién era. Lo mismo que con los otros dos, aunque con él no contara siquiera con la ventaja de los encuentros previos.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Tres personas completamente distintas, tres maneras de complicarme la vida.</span></span><br />
<br />
Makey ronroneó contra su cuello.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Gracias por el apoyo moral.</span></span><br />
<br />
Akira le rascó suavemente detrás de una oreja y dejó que la mirada recorriera una vez más el campo. Los postes de madera, los árboles que bordeaban el terreno, las zonas de sombra donde alguien podía ocultarse sin demasiada dificultad... El lugar serviría perfectamente para lo que tenía en mente.<br />
<br />
Los cascabeles descansaban en una pequeña bolsa sujeta a su cintura. Al mover una pierna, el metal chocó contra otro objeto y produjo un tintineo discreto.<br />
<br />
Akira bajó los ojos hacia ellos.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Supongo que debería decidir qué voy a decirles.</span></span><br />
<br />
Makey levantó la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No, no voy a empezar con un discurso sobre el trabajo en equipo. Sería demasiado obvio.</span></span><br />
<br />
El gato lo observó fijamente.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Qué? ¿Por qué me miras así? No voy a hacer un discurso.</span></span><br />
<br />
Un maullido.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—He dicho que no.</span></span><br />
<br />
Otro maullido, más corto.<br />
<br />
Akira apretó los labios, como si estuviera considerando seriamente la posibilidad de discutir con él hasta el anochecer.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Está bien. Quizá unas pocas palabras. Pero nada de sermones.</span></span><br />
<br />
Makey volvió a acomodarse sobre sus hombros, aparentemente satisfecho con el resultado de aquella negociación.<br />
<br />
El Hyūga sonrió y se inclinó un poco hacia delante, apoyando los antebrazos sobre las rodillas. La impaciencia inicial había dado paso a una expectación difícil de disimular. No sabía cómo sería tener a tres Genin bajo su responsabilidad, ni si conseguiría transmitirles algo que realmente les sirviera. Tampoco sabía si alguno de ellos estaría dispuesto a escucharlo.<br />
<br />
Pero sí sabía una cosa.<br />
<br />
No quería que aquellos tres shinobi —aunque Tokuma fuera bastante mayor que él— aprendieran únicamente a ser más fuertes.<br />
<br />
Quería que, cuando llegara el momento de tomar una decisión importante, tuvieran algo más que sus propias capacidades en las que confiar.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Bueno, Makey. Ya está decidido. Vamos a hacerlo bien.</span></span><br />
<br />
El gato le dio un golpecito con la pata en la mejilla.<br />
<br />
Akira sonrió de lado.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Sí, sí. También vamos a intentar no hacer el ridículo.</span></span><br />
<br />
Se incorporó sobre el poste, estiró los brazos por encima de la cabeza y dejó escapar un bostezo. Después, con la naturalidad de quien no tenía ninguna intención de admitir que estaba nervioso, volvió a acomodarse la banda ninja y dirigió la mirada hacia el camino de entrada.<br />
<br />
Los cascabeles tintinearon una vez más.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—A ver cuánto tardan.</span></span><br />
<br />
Y así, con un gato sobre los hombros, tres futuros alumnos en camino y una confianza que esperaba que nadie pusiera demasiado a prueba, Akira Hyūga aguardó la llegada de su primer equipo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El campo de entrenamiento conservaba aquella tranquilidad engañosa de los lugares que, tarde o temprano, terminaban siendo escenario de alguna desgracia menor. El viento se deslizaba entre las copas de los árboles, arrastrando hojas secas sobre la tierra y haciendo crujir las ramas más altas. A lo lejos, las voces de otros shinobi llegaban amortiguadas, mezclándose con el canto ocasional de algún pájaro.<br />
<br />
Akira Hyūga había llegado con suficiente antelación como para arrepentirse de ello.<br />
<br />
Sentado sobre uno de los postes de madera que delimitaban el terreno, el Chūnin balanceaba una pierna mientras contemplaba el claro. Makey descansaba sobre sus hombros, con las patas delanteras apoyadas a ambos lados de su cuello y la cola enroscada alrededor de una de sus orejas. El pequeño felino parecía mucho más cómodo con la situación que su dueño.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Bueno, Makey. Tenemos un problema.</span></span><br />
<br />
El gato levantó una oreja.<br />
<br />
Akira bajó la mirada hacia él.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No, no es un problema de esos que se arreglan mordiendo algo. Aunque, ahora que lo mencionas, tampoco es una mala idea.</span></span><br />
<br />
Makey soltó un maullido breve.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Exactamente! Eso mismo pienso yo. ¿A quién se le ocurre asignarme tres alumnos de golpe?</span></span><br />
<br />
El gato volvió la cabeza y comenzó a lamerse una pata.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Ajá. Muy fácil decirlo cuando uno no tiene que hacerse responsable de nadie.</span></span><br />
<br />
Akira resopló por la nariz, aunque la sonrisa que asomó en sus labios desmentía cualquier indignación auténtica. Había recibido la noticia con una mezcla bastante incómoda de satisfacción y desconcierto. Que le confiaran un equipo significaba que alguien consideraba que estaba preparado para enseñar. Era un reconocimiento, desde luego. Uno que, por alguna razón, le producía más inquietud que muchas de las misiones en las que había participado.<br />
<br />
En combate, al menos, las reglas solían ser más sencillas. Había un adversario, un objetivo y un resultado que podía medirse de manera bastante concreta.<br />
<br />
Enseñar a tres personas era otra historia.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Y antes de que preguntes, sí, ya sé que puedo hacerlo. No he dicho que no pueda. He dicho que es un problema.</span></span><br />
<br />
Makey le rozó la mejilla con los bigotes.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No pongas esa cara. Tú tampoco tienes experiencia enseñando a nadie.</span></span><br />
<br />
El felino lo miró con sus ojos de distinto color.<br />
<br />
Akira guardó silencio un instante.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—...No, dormir encima de alguien no cuenta como instrucción personalizada.</span></span><br />
<br />
Un nuevo maullido.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Y tampoco cuenta como liderazgo. Que seas capaz de convencerme de que te dé la mitad de mi comida no te convierte en un estratega.</span></span><br />
<br />
La cola de Makey le golpeó suavemente la nuca.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Oye! Eso ha sido un ataque personal.</span></span><br />
<br />
Akira se llevó una mano al pecho con fingida ofensa. La escena habría resultado bastante ridícula para cualquier observador, aunque, por fortuna para su dignidad, el campo todavía estaba prácticamente desierto.<br />
<br />
O eso esperaba.<br />
<br />
El Hyūga volvió la vista hacia el camino por el que debían llegar sus futuros alumnos. Tres nombres. Tres historias. Tres formas distintas de convertirse en un dolor de cabeza.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—A ver, repasemos. El primero es Tokuma.</span></span><br />
<br />
Su expresión se suavizó ligeramente.<br />
<br />
Conocía al Senju. Habían compartido un par de copas, aunque Akira no se atrevería a decir que lo conocía por completo. Se había hecho una idea general de él. Tokuma tenía una manera de comportarse que no siempre invitaba a las conversaciones fáciles. Reservado, de pocas concesiones, parecía observar el mundo con una cautela que Akira no terminaba de encontrar desagradable.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Tokuma es... complicado.</span></span><br />
<br />
Makey dejó de acicalarse.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No, no complicado en el mal sentido. Bueno, tampoco sé si hay un buen sentido. Es alguien que piensa las cosas a su manera. No creo que vaya a impresionarse porque le enseñe los músculos o porque le diga que soy su maestro.</span></span><br />
<br />
El gato parpadeó lentamente.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Que eso no funciona con nadie? Qué curioso. Juraría que tú me respetas muchísimo.</span></span><br />
<br />
Makey bostezó.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Cruel.</span></span><br />
<br />
Akira se acomodó mejor sobre el poste, mirando distraídamente las marcas que el uso había dejado en la madera.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—En fin. Con Tokuma tendré que procurar que esto no parezca una pérdida de tiempo. No me gustaría que se marchara pensando que lo he convocado para hacerle perder una mañana.</span></span><br />
<br />
La idea le hizo fruncir el ceño por un momento. Ser responsable de alguien implicaba algo más que impartir órdenes o corregir posturas. Al menos, eso suponía. Si quería que aquellos tres aprendieran algo de él, tendría que prestar atención a lo que cada uno necesitaba, en lugar de limitarse a enseñar lo que a él le había funcionado.<br />
<br />
Una tarea sencilla, en teoría.<br />
<br />
Akira suspiró.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Bien. Uno. Nos quedan dos.</span></span><br />
<br />
Makey emitió un sonido que podría haber sido un maullido o una protesta.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Natsu.</span></span><br />
<br />
El nombre provocó una sonrisa bastante más peligrosa.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Ah, ese sí que puede darme trabajo.</span></span><br />
<br />
Según sus profesores, Natsu tenía una energía particular, una de esas que parecían encontrar una excusa para manifestarse incluso cuando no había ninguna necesidad de hacerlo. Y, si los recuerdos de Akira no le fallaban, tampoco era precisamente el tipo de persona que recibía una provocación y decidía ignorarla por prudencia.<br />
<br />
Lo cual, por supuesto, podía ser un problema.<br />
<br />
O una oportunidad.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Me pregunto cuánto tardará en intentar quitarme los cascabeles antes de que termine de explicar las reglas.</span></span><br />
<br />
Makey ladeó la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Cinco segundos? Qué poca fe tienes en él. Yo le doy tres.</span></span><br />
<br />
El gato soltó un maullido.<br />
<br />
Akira se echó a reír.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Eso es lo que digo! Por fin alguien entiende la gravedad del asunto.</span></span><br />
<br />
La risa se apagó poco a poco, dejando tras de sí una expresión más pensativa.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Aunque, hablando en serio, quizá Natsu necesite aprender a detenerse un momento antes de lanzarse de cabeza contra algo. No es que la iniciativa sea mala. Ni mucho menos. Pero hay ocasiones en las que pensar durante unos segundos ahorra bastante tiempo después.</span></span><br />
<br />
Makey volvió a apoyar la barbilla sobre el hombro de su dueño.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Sí, ya sé. Yo también me lanzo de cabeza a las cosas.</span></span><br />
<br />
Akira lo miró de reojo.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No pongas esa cara. Tú eres un gato. Se supone que debes ser impulsivo, misterioso y ligeramente desconsiderado con las personas que te alimentan.</span></span><br />
<br />
Una pausa.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—...Retiro lo de ligeramente.</span></span><br />
<br />
La conversación con el felino le estaba resultando más útil de lo que habría querido admitir. Al poner en voz alta sus impresiones, las ideas dejaban de amontonarse en su cabeza y empezaban a parecerse a algo que podía organizar. Quizá por eso hablaba tanto con Makey. El gato no lo interrumpía para corregir sus argumentos, no le exigía respuestas inmediatas y, en ocasiones, tenía la cortesía de bostezar justo cuando Akira necesitaba recordar que estaba complicando demasiado las cosas.<br />
<br />
Era un excelente interlocutor.<br />
<br />
Terrible consejero, pero excelente interlocutor.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Y por último... Argeon Senju.</span></span><br />
<br />
El nombre no despertó en él la misma familiaridad que los otros dos. Le sonaba, sí. Tal vez lo había oído en algún pasillo de la aldea, durante alguna conversación ajena o en medio del incesante intercambio de nombres que acompañaba la vida de los shinobi. Pero no conseguía asociarlo con un rostro ni con un encuentro concreto.<br />
<br />
Akira entrecerró los ojos, esforzándose por rescatar el recuerdo.<br />
<br />
Nada.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Argeon. Argeon... ¿Te suena de algo?</span></span><br />
<br />
Makey lo miró.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No, a mí tampoco me mires así. Tú tienes mejor memoria para las personas que te dan de comer, no para los nombres.</span></span><br />
<br />
El gato dejó escapar un maullido suave.<br />
<br />
Akira señaló al animal con un dedo.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¡Exactamente! Primero lo conoceremos y después decidiremos qué hacer con él. No voy a inventarme una impresión de alguien al que ni siquiera recuerdo haber visto.</span></span><br />
<br />
Aquello, al menos, le parecía una buena regla para empezar. No tenía sentido anticipar qué clase de shinobi sería Argeon antes de verlo actuar. Tendría que escuchar, observar y dejar que el muchacho le mostrara quién era. Lo mismo que con los otros dos, aunque con él no contara siquiera con la ventaja de los encuentros previos.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Tres personas completamente distintas, tres maneras de complicarme la vida.</span></span><br />
<br />
Makey ronroneó contra su cuello.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Gracias por el apoyo moral.</span></span><br />
<br />
Akira le rascó suavemente detrás de una oreja y dejó que la mirada recorriera una vez más el campo. Los postes de madera, los árboles que bordeaban el terreno, las zonas de sombra donde alguien podía ocultarse sin demasiada dificultad... El lugar serviría perfectamente para lo que tenía en mente.<br />
<br />
Los cascabeles descansaban en una pequeña bolsa sujeta a su cintura. Al mover una pierna, el metal chocó contra otro objeto y produjo un tintineo discreto.<br />
<br />
Akira bajó los ojos hacia ellos.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Supongo que debería decidir qué voy a decirles.</span></span><br />
<br />
Makey levantó la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No, no voy a empezar con un discurso sobre el trabajo en equipo. Sería demasiado obvio.</span></span><br />
<br />
El gato lo observó fijamente.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Qué? ¿Por qué me miras así? No voy a hacer un discurso.</span></span><br />
<br />
Un maullido.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—He dicho que no.</span></span><br />
<br />
Otro maullido, más corto.<br />
<br />
Akira apretó los labios, como si estuviera considerando seriamente la posibilidad de discutir con él hasta el anochecer.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Está bien. Quizá unas pocas palabras. Pero nada de sermones.</span></span><br />
<br />
Makey volvió a acomodarse sobre sus hombros, aparentemente satisfecho con el resultado de aquella negociación.<br />
<br />
El Hyūga sonrió y se inclinó un poco hacia delante, apoyando los antebrazos sobre las rodillas. La impaciencia inicial había dado paso a una expectación difícil de disimular. No sabía cómo sería tener a tres Genin bajo su responsabilidad, ni si conseguiría transmitirles algo que realmente les sirviera. Tampoco sabía si alguno de ellos estaría dispuesto a escucharlo.<br />
<br />
Pero sí sabía una cosa.<br />
<br />
No quería que aquellos tres shinobi —aunque Tokuma fuera bastante mayor que él— aprendieran únicamente a ser más fuertes.<br />
<br />
Quería que, cuando llegara el momento de tomar una decisión importante, tuvieran algo más que sus propias capacidades en las que confiar.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Bueno, Makey. Ya está decidido. Vamos a hacerlo bien.</span></span><br />
<br />
El gato le dio un golpecito con la pata en la mejilla.<br />
<br />
Akira sonrió de lado.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Sí, sí. También vamos a intentar no hacer el ridículo.</span></span><br />
<br />
Se incorporó sobre el poste, estiró los brazos por encima de la cabeza y dejó escapar un bostezo. Después, con la naturalidad de quien no tenía ninguna intención de admitir que estaba nervioso, volvió a acomodarse la banda ninja y dirigió la mirada hacia el camino de entrada.<br />
<br />
Los cascabeles tintinearon una vez más.<br />
<br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—A ver cuánto tardan.</span></span><br />
<br />
Y así, con un gato sobre los hombros, tres futuros alumnos en camino y una confianza que esperaba que nadie pusiera demasiado a prueba, Akira Hyūga aguardó la llegada de su primer equipo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Preparaciones]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15095</link>
			<pubDate>Sat, 10 Oct 2026 10:43:47 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=873">Tokuma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15095</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 55 del Verano del Año 150, 10:15 horas. Academia Shinobi, Konohagakure no Sato.</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">La guerra se intensificaba, cada día más soldados caían y otros tantos emergían victoriosos. Konohagakure nunca medía recursos en la preparación de sus peones. Los superiores entendían, gracias a un análisis de los conflictos más recientes y el análisis de los datos ofrecidos por la academia, que existía una brecha significativa entre la experiencia bélica de los recién graduados y los efectivos militares que ya estaban participando activamente en los conflictos armados. Debido a ello decidieron citar a unos cuantos novatos y emparejarlos con aquellos cuya experiencia hablaba por sí sola. ¿La razón? Que los más experimentados pudieran enseñarles una o dos cosas a sus inferiores mediante un kumite tradicional. Los limites eran pocos: cero muertes o lesiones que causaran daño permanente. Fuera de esas reglas los encargados de esta iniciativa esperaban que los genin seleccionados obtuvieran una prueba de lo que les esperaba una vez fueran llamados a la acción.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">La citación llegó en la tarde del día anterior. Tokuma la encontró al llegar a casa, cuando el calor comenzaba a abandonar el apartamento, y la leyó de pie en medio de la habitación, sin sentarse. Kumite tradicional. Academia ninja. La siguiente mañana. Al pie, escrita con una caligrafía más descuidada que el resto, la frase que lo explicaba todo: selección por orden de mérito.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Relevó los límites una segunda vez. Cero muertes, cero lesiones permanentes. Era una forma elegante de decir que la aldea había decidido que la mejor manera de enseñar la guerra era mostrar un poco de ella. Tokuma dobló el papel en tres con cuidado, sin que el rostro se le moviera, aunque algo se le endureció detrás de las costillas. Peleaba por el bienestar madre, no por convicción, y esa distinción nunca le había parecido tan clara como esa noche. Aunque en su mente ya sabía que el bienestar de la aldea garantizaba la seguridad de su madre</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Nunca imaginó, o por lo menos no se había detenido aún a pensar, que le tocaría estar en el frente activo durante la guerra ahora que era militar. Dentro de la aldea, sin participación militar alguna, la guerra no era más que un tema de conversación entre civiles. De ahí a vivir un combate armado parecía existir kilómetros de distancia, pero esa distancia fue acortada el momento en que Gonzo lo reclutó para explorar su linaje como Senju. Solo que esperaba esto no sucediera tan rápido como estaba sucediendo.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Dejó la carta junto a la taza vacía de su madre, que se marcharía de madrugada a la lavandería, y se lavó la cara con agua del balde. Y se fue a descansar para levantarse temprano el día de la citación. </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Ya en la mañana, con más energía y una mejor disposición comenzó a preparase. El reflejo del único espejo le devolvió unos ojos azules sin comentarios. Estiró los hombros hasta oírlos crujir, flexionó los dedos, rotó las muñecas, y repasó mentalmente lo poco que sabía de sí mismo en combate: lo que había aprendido con Gonzo, lo que había aprendido solo, lo que prefería no mostrar. Fuera del entrenamiento, nunca había peleado frente a nadie.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Sus vestimentas eran clásicas aquella agradable mañana de verano. Botas típicas de cuero negro que estabilizaban el tobillo, pantalones largos que cubriera color verde olivo sujetado a nivel de la cintura por un cinturón de cuero negro, y en cada costado tenía una pequeña colección de bolsillos. En la parte superior de su cuerpo ocupaba una camiseta ajustada, de manga corta, y de color blanco. La bandana ninja, que también era de color blanco, símbolo de su estatus como militar activo, la poseía amarrada en la frente. Su pelo tapaba gran parte del logo de la aldea, pero no bloqueaba su fácil identificación. Ajustó su porta kunais amarrado en la pierna derecha, a la altura del muslo donde su mano alcanzaría sin muchos estragos, mientras que su bola ninja reposaba encima de su nalga izquierda, amarrada de su cinturón.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Antes de salir se detuvo frente a la puerta y respiró hondo tres veces, despacio. No era nerviosismo. Era costumbre, el mismo ritual que le había enseñado a calmar el pulso cuando el mundo se ponía demasiado ruidoso.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">La caminata hasta la academia fue larga y pegajosa. El sol apenas había empezado a subir, pero el aire ya pesaba como una manta mojada. Pasó junto a los puestos que abrían, los niños que corrían con sus mochilas y los soldados que marchaban en sentido contrario con el cansancio de quien no ha dormido en días.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Cuando las puertas de la academia aparecieron al final de la calle, redujo el paso sin darse cuenta. Un instructor de bata gris lo esperaba en la entrada con una tablilla en la mano.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Nanahoshi Tokuma. </span></span>— Dijo Tokuma, con la voz pareja. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Me citaron esta mañana para un entrenamiento.</span></span></span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">El instructor revisó la lista, asintió y lo guió por un pasillo largo que olía a cera, tiza y encierro. Sus pasos resonaban contra las paredes más fuerte de lo que le habría gustado. Al final, una puerta doble de metal se abrió con un chirrido y le mostró el gimnasio.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Era un salón amplio, de techo alto, con baldosas de cemento gris que devolvían el eco de cada pisada. La luz era artificial, blanca y pareja, sin sombras que ofrecieran refugio ni ventanas que dejaran entrar el verano. Se trataba de una sala rectangular con área de 450 metros (30 metros de largo y 15 metros de ancho), una altura de veinte metros desde el piso hasta el techo y a 10 metros de altura en una de las paredes se encontraba un área de observación. Nada de patio, nada de tierra, nada de cielo. Solo un espacio cerrado, frío y limpio, hecho para medir a quien entrara en él. Tokuma cruzó el umbral, recorrió el lugar con la mirada, calculó distancias, buscó salidas, y se detuvo a pocos pasos de la puerta, con los brazos a los costados esperando a su superior.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">El eco de la puerta al cerrarse a su espalda tardó un segundo de más en apagarse. Esperó, quieto, con la gota de sudor deslizándose hasta su mandíbula y el aire acondicionado rozándole la piel húmeda.</span><br />
<br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Fuera de Rol (FDR)'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Fuera de Rol (FDR)'; }">Fuera de Rol (FDR)</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Tokuma Nanahoshi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Tokuma Nanahoshi'; }">Estadísticas de Tokuma Nanahoshi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Tokuma Nanahoshi</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>30</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>11</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>315</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>320</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>40</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	</span><br />
<br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Herramientas:</span></span><br />
• Sello Explosivo: 3/3<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">PortaKunais:</span><br />
• Kunais: 3/3<br />
• Shuriken: 5/5<br />
• Hilo Ninja: 10/10<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bolsa Ninja:</span><br />
• Píldora de Soldado: 5/5<br />
• Botiquín: 5/5<br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">• Bomba de Humo: 3/3</div>
		</div><br />
</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 55 del Verano del Año 150, 10:15 horas. Academia Shinobi, Konohagakure no Sato.</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">La guerra se intensificaba, cada día más soldados caían y otros tantos emergían victoriosos. Konohagakure nunca medía recursos en la preparación de sus peones. Los superiores entendían, gracias a un análisis de los conflictos más recientes y el análisis de los datos ofrecidos por la academia, que existía una brecha significativa entre la experiencia bélica de los recién graduados y los efectivos militares que ya estaban participando activamente en los conflictos armados. Debido a ello decidieron citar a unos cuantos novatos y emparejarlos con aquellos cuya experiencia hablaba por sí sola. ¿La razón? Que los más experimentados pudieran enseñarles una o dos cosas a sus inferiores mediante un kumite tradicional. Los limites eran pocos: cero muertes o lesiones que causaran daño permanente. Fuera de esas reglas los encargados de esta iniciativa esperaban que los genin seleccionados obtuvieran una prueba de lo que les esperaba una vez fueran llamados a la acción.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">La citación llegó en la tarde del día anterior. Tokuma la encontró al llegar a casa, cuando el calor comenzaba a abandonar el apartamento, y la leyó de pie en medio de la habitación, sin sentarse. Kumite tradicional. Academia ninja. La siguiente mañana. Al pie, escrita con una caligrafía más descuidada que el resto, la frase que lo explicaba todo: selección por orden de mérito.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Relevó los límites una segunda vez. Cero muertes, cero lesiones permanentes. Era una forma elegante de decir que la aldea había decidido que la mejor manera de enseñar la guerra era mostrar un poco de ella. Tokuma dobló el papel en tres con cuidado, sin que el rostro se le moviera, aunque algo se le endureció detrás de las costillas. Peleaba por el bienestar madre, no por convicción, y esa distinción nunca le había parecido tan clara como esa noche. Aunque en su mente ya sabía que el bienestar de la aldea garantizaba la seguridad de su madre</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Nunca imaginó, o por lo menos no se había detenido aún a pensar, que le tocaría estar en el frente activo durante la guerra ahora que era militar. Dentro de la aldea, sin participación militar alguna, la guerra no era más que un tema de conversación entre civiles. De ahí a vivir un combate armado parecía existir kilómetros de distancia, pero esa distancia fue acortada el momento en que Gonzo lo reclutó para explorar su linaje como Senju. Solo que esperaba esto no sucediera tan rápido como estaba sucediendo.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Dejó la carta junto a la taza vacía de su madre, que se marcharía de madrugada a la lavandería, y se lavó la cara con agua del balde. Y se fue a descansar para levantarse temprano el día de la citación. </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Ya en la mañana, con más energía y una mejor disposición comenzó a preparase. El reflejo del único espejo le devolvió unos ojos azules sin comentarios. Estiró los hombros hasta oírlos crujir, flexionó los dedos, rotó las muñecas, y repasó mentalmente lo poco que sabía de sí mismo en combate: lo que había aprendido con Gonzo, lo que había aprendido solo, lo que prefería no mostrar. Fuera del entrenamiento, nunca había peleado frente a nadie.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Sus vestimentas eran clásicas aquella agradable mañana de verano. Botas típicas de cuero negro que estabilizaban el tobillo, pantalones largos que cubriera color verde olivo sujetado a nivel de la cintura por un cinturón de cuero negro, y en cada costado tenía una pequeña colección de bolsillos. En la parte superior de su cuerpo ocupaba una camiseta ajustada, de manga corta, y de color blanco. La bandana ninja, que también era de color blanco, símbolo de su estatus como militar activo, la poseía amarrada en la frente. Su pelo tapaba gran parte del logo de la aldea, pero no bloqueaba su fácil identificación. Ajustó su porta kunais amarrado en la pierna derecha, a la altura del muslo donde su mano alcanzaría sin muchos estragos, mientras que su bola ninja reposaba encima de su nalga izquierda, amarrada de su cinturón.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Antes de salir se detuvo frente a la puerta y respiró hondo tres veces, despacio. No era nerviosismo. Era costumbre, el mismo ritual que le había enseñado a calmar el pulso cuando el mundo se ponía demasiado ruidoso.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">La caminata hasta la academia fue larga y pegajosa. El sol apenas había empezado a subir, pero el aire ya pesaba como una manta mojada. Pasó junto a los puestos que abrían, los niños que corrían con sus mochilas y los soldados que marchaban en sentido contrario con el cansancio de quien no ha dormido en días.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Cuando las puertas de la academia aparecieron al final de la calle, redujo el paso sin darse cuenta. Un instructor de bata gris lo esperaba en la entrada con una tablilla en la mano.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Nanahoshi Tokuma. </span></span>— Dijo Tokuma, con la voz pareja. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Me citaron esta mañana para un entrenamiento.</span></span></span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">El instructor revisó la lista, asintió y lo guió por un pasillo largo que olía a cera, tiza y encierro. Sus pasos resonaban contra las paredes más fuerte de lo que le habría gustado. Al final, una puerta doble de metal se abrió con un chirrido y le mostró el gimnasio.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Era un salón amplio, de techo alto, con baldosas de cemento gris que devolvían el eco de cada pisada. La luz era artificial, blanca y pareja, sin sombras que ofrecieran refugio ni ventanas que dejaran entrar el verano. Se trataba de una sala rectangular con área de 450 metros (30 metros de largo y 15 metros de ancho), una altura de veinte metros desde el piso hasta el techo y a 10 metros de altura en una de las paredes se encontraba un área de observación. Nada de patio, nada de tierra, nada de cielo. Solo un espacio cerrado, frío y limpio, hecho para medir a quien entrara en él. Tokuma cruzó el umbral, recorrió el lugar con la mirada, calculó distancias, buscó salidas, y se detuvo a pocos pasos de la puerta, con los brazos a los costados esperando a su superior.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">El eco de la puerta al cerrarse a su espalda tardó un segundo de más en apagarse. Esperó, quieto, con la gota de sudor deslizándose hasta su mandíbula y el aire acondicionado rozándole la piel húmeda.</span><br />
<br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Fuera de Rol (FDR)'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Fuera de Rol (FDR)'; }">Fuera de Rol (FDR)</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Tokuma Nanahoshi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Tokuma Nanahoshi'; }">Estadísticas de Tokuma Nanahoshi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Tokuma Nanahoshi</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>30</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>11</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>315</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>320</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>40</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	</span><br />
<br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Herramientas:</span></span><br />
• Sello Explosivo: 3/3<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">PortaKunais:</span><br />
• Kunais: 3/3<br />
• Shuriken: 5/5<br />
• Hilo Ninja: 10/10<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bolsa Ninja:</span><br />
• Píldora de Soldado: 5/5<br />
• Botiquín: 5/5<br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">• Bomba de Humo: 3/3</div>
		</div><br />
</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Misión: Autonarrada- Rango D. Lección bajo vigilancia]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15090</link>
			<pubDate>Fri, 09 Oct 2026 12:39:03 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=860">Argeon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15090</guid>
			<description><![CDATA[El rocío fresco de la mañana primaveral aún permanecía posado sobre las tejas de barro rojo y las maderas oscuras que delimitaban el amplio recinto ancestral del clan. Cuando la puerta maciza del pabellón principal se abrió con un crujido seco, la luz tenue del amanecer iluminó la figura de un joven shinobi que cruzaba el umbral en completo silencio. El muchacho se detuvo apenas un instante para ajustar la cinta de tela azul que sostenía la placa metálica con el grabado de la hoja sobre su frente. A pocos metros, en el patio central de la propiedad, varios miembros adultos de la familia practicaban secuencias de combate con lanzas y sellos manuales bajo el ritmo constante de instrucciones severas. Ninguno de los presentes interrumpió su rutina para dirigirse al muchacho, ni este buscó la mirada de los suyos. La frialdad del aire matutino se entrelazaba con una distancia no expresada en palabras, pero profundamente arraigada en la dinámica cotidiana. Las miradas breves y rigurosas que siguieron sus pasos no recibieron respuesta alguna; con un movimiento firme de hombros y el rostro sereno, el genin dejó atrás los altos muros de madera y piedra que protegían la hacienda, adentrándose en las avenidas empedradas de Konohagakure no Sato mientras las sombras de los edificios aún se proyectaban largas sobre el suelo húmedo.<br />
<br />
El trayecto a través de las calles de la aldea sirvió para regular el flujo de su energía interna y repasar mentalmente la naturaleza de la encomienda de Rango D. La solicitud cursada por el Consejo Educativo de la Academia Ninja especificaba con claridad los parámetros de la tarea: se requería una presencia de seguridad absolutamente discreta para supervisar una clase práctica especial impartida a un grupo de recién ingresados. Los incidentes recientes de indisciplina y las bromas descontroladas que casi destruyen el ala este del edificio escolar habían encendido las alarmas de las autoridades, exigiendo una vigilancia externa capaz de neutralizar cualquier riesgo sin interrumpir la labor del docente a cargo ni alarmar a los pequeños aspirantes. Al aproximarse al perímetro exterior del complejo educativo, el joven médico no utilizó los accesos habituales ni cruzó la puerta principal. Un impulso ágil en las extremidades inferiores lo elevó sin esfuerzo directo hacia las ramas superiores de un denso roble ancestral que flanqueaba el patio de entrenamiento.<br />
<br />
Desde la copa del árbol, la visibilidad sobre los rectángulos de tierra delimitados por cercas de madera era perfecta. Abajo, un grupo de niños de apenas seis años correteaba en evidente desorden, luciendo atuendos de entrenamiento diversos y portando cananas de cuero aún vacías en la cintura. Frente a ellos, un veterano instructor de combate se mantenía erguido con los brazos cruzados sobre el pecho, sujetando con una mano una carpeta de madera donde revisaba los registros y las pautas de la jornada. La visión de los infantes intentando alinearse en filas torpes provocó un instante de fijación en la mirada del observador oculto. El crujido de los postes de práctica clavados en el suelo y el olor a madera barnizada de los blancos de tiro trajeron a su memoria una imagen fugaz del pasado: las mañanas de exigencia implacable en los terrenos de entrenamiento de su propio clan, donde las caídas de los niños no recibían pausas para el consuelo y los errores en la ejecución de la técnica se pagaban con jornadas dobles de acondicionamiento físico extremo. Aquella evocación de la infancia duró únicamente un pestañeo. El especialista en ninjutsu médico parpadeó lentamente para disipar el recuerdo y enfocar la totalidad de sus sentidos en el presente, acomodando el cuerpo entre el follaje espeso para permanecer invisible a los ojos de los alumnos y del profesor.<br />
<br />
La lección comenzó formalmente cuando el maestro a cargo dio dos golpeteos secos contra el suelo utilizando la base de un bastón de madera, exigiendo silencio absoluto. Los niños, desbordantes de una energía difícil de canalizar a esa edad, intentaron imitar la postura básica de equilibrio y desenfregistro de herramientas. Un infante de cabello alborotado descolgó una estrella de práctica fabricada en madera pesada y, cediendo al impulso de destacar ante sus compañeros, ejecutó un giro brusco de cadera para lanzarla contra una de las dianas fijadas en los postes. Sin embargo, la falta de técnica y la fuerza desmedida provocaron que el proyectil saliera despedido en un ángulo completamente errático, tomando una trayectoria parabólica directa hacia la cara de una niña que se encontraba de espaldas atando los cordones de sus calzados.<br />
<br />
Desde las alturas del roble, el guardián de la misión reaccionó de manera instantánea y silenciosa. Mediante un control minucioso de la energía Suiton, condensó una diminuta esfera de agua en la yema de su dedo índice. Con un impulso suave pero preciso de la muñeca, disparó un hilo fluido a alta presión que atravesó la distancia en una fracción de segundo, impactando la superficie de la estrella de madera en el momento exacto en que alcanzaba la cúspide de su trayectoria. El golpe hidráulico alteró sutilmente el centro de gravedad del objeto en el aire, desviándolo hacia un costado para que se clavara de forma inofensiva en la hierba, a más de dos metros de la pequeña. La niña únicamente sintió el roce de una brisa fresca sobre el cuello, mientras el instructor alzaba la voz para reprender con dureza al lanzador por haber actuado sin haber recibido la indicación correspondiente.<br />
<br />
Pasados unos minutos, la dinámica de la clase avanzó hacia la fase de reconocimiento de materiales de apoyo y manipulación de sellos explosivos de ensayo. El docente distribuyó sobre varias bancas de pino largo tiras de papel desactivado de muy bajo nivel, diseñadas únicamente para producir una chispita leve y una pequeña columna de humo gris que enseñara a los alumnos la velocidad de reacción del material. No obstante, en la parte posterior del grupo, dos niños comenzaron a susurrar y a manipular los sellos a espaldas del maestro, intentando juntar la carga de tres tiras distintas para generar una deflagración mayor. Al canalizar su chakra de manera errática e inexperta sobre el papel, la fibra comenzó a consumirse con un chisporroteo inusualmente rápido y descontrolado, amenazando con estallar directamente sobre sus rostros y quemar la estructura de madera de la banca.<br />
<br />
El shinobi de apoyo descendió de la copa del árbol con una caída parabólica perfectamente calculada, aterrizando al otro lado del muro divisorio de la Academia sin producir el menor ruido. Apoyando la palma de la mano derecha sobre la tierra húmeda, canalizó una corriente de agua subterránea por debajo del tejido radicular del césped. La humedad ascendió como una vena invisible a través de las patas de madera de la banca, impregnando el papel sintético un instante antes de que alcanzara la temperatura de ignición. El material se deshizo en una masa de celulosa mojada e inservible, dejando a los dos infantes mirando desconcertados sus dedos manchados de hollín húmedo sin comprender la razón por la que la prueba había fallado. El profesor se acercó a paso firme para retirar los restos del papel, aplicando una sanción verbal inmediata a los responsables mientras la intervención externa permanecía oculta a la vista de todos. <br />
<br />
<br />
<br />
La lección avanzó hacia el bloque de acondicionamiento motor y desarrollo de la agilidad. El profesor ordenó a los alumnos alinearse frente a una estructura de obstáculos de madera compuesta por vigas elevadas, rampas y una serie de postes verticales hincados en la tierra. Los niños, impulsados por un entusiasmo creciente y por la rivalidad propia de su edad, comenzaron a avanzar a través del recorrido. Sin embargo, en el tramo central del circuito, cuatro infantes decidieron competir en un tramo estrecho, saltando de manera simultánea sobre la misma viga de contención. El peso combinado y el impacto desordenado de sus pequeños cuerpos provocaron un crujido seco en la base del soporte de pino. La viga principal perdió su eje de apoyo y comenzó a inclinarse peligrosamente hacia un costado, justo sobre la zona donde tres pequeños descansaban sentados en el suelo recuperando el aliento.<br />
<br />
El vigilante encubierto actuó en una fracción de segundo. Desplazándose desde la penumbra del muro posterior con una velocidad sobrehumana que convirtió su figura en un trazo borroso, se posicionó bajo el marco de madera antes de que este colapsara sobre los estudiantes. Colocando el hombro firmemente bajo la viga principal, hizo uso de la descomunal fuerza física heredada de su sangre para frenar la caída de varios cientos de kilos de golpe. Con un movimiento ascendente, limpio y amortiguado de su brazo izquierdo, devolvió la estructura a su posición vertical sin que los tablones chirriaran ni emitieran vibración alguna. Al mismo tiempo, deslizó la mano derecha, impregnada con un destello tenue de chakra Yang de tono verdoso, sobre el tobillo de uno de los niños que había tropezado al intentar apartarse. La energía médica penetró en los tejidos blandos de la articulación, reparando en un pestañeo la microlesión del ligamento antes de que el dolor o la inflamación llegaran a manifestarse.<br />
<br />
Aprovechando la cegadora rapidez de sus movimientos, el joven médico encajó una piedra de gran tamaño bajo la base del poste dañado para asegurar el contrapeso de la viga, retirándose de inmediato mediante un salto vertical hacia la cornisa superior del edificio escolar. Cuando los niños se giraron asustados creyendo que la viga caería sobre ellos, solo encontraron la estructura perfectamente erguida y estable, interpretando el fuerte crujido inicial como un simple reajuste del terreno. Ninguno de los pequeños percató la presencia del shinobi ni la intervención terapéutica que había evitado una lesión dolorosa en el tobillo del compañero.<br />
<br />
A medida que la mañana alcanzaba su punto culminante, la intensidad del sol de primavera comenzó a calentar el aire sobre el patio de entrenamiento. Las sombras de las cornisas se redujeron a finas líneas, exponiendo el terreno de tierra batida donde los infantes realizaban ahora la fase final de la clase: ejercicios de control respiratorio y estiramiento muscular básico. El instructor caminaba entre las filas de estudiantes, ajustando con voz firme la posición de los codos y la alineación de las espaldas de los niños, quienes mostraban signos evidentes de agotamiento tras el esfuerzo acumulado.<br />
<br />
Desde su punto de observación elevado, el protector encubierto mantenía una atención serena y constante sobre cada uno de los alumnos. Gracias a su formación médica, su mirada escudriñaba las fluctuaciones de energía, el ritmo de respiración y los patrones de sudoración de los pequeños. Al notar que dos niñas en la última fila comenzaban a tambalearse debido a un golpe de calor leve y a la fatiga muscular, canalizó un fino caudal de Suiton mezclado con la humedad del ambiente. Una brisa imperceptible, cargada de diminutas microgotas de agua fresca, envolvió a las dos estudiantes, bajando suavemente su temperatura corporal y tonificando sus músculos cansados. Las niñas respiraron con alivio y recuperaron la postura con renovada vitalidad, completando la rutina de estiramiento sin sufrir desmayos o mareos.<br />
<br />
Cuando la sombra del poste central marcó el mediodía exacto, el maestro dio por concluida la lección práctica con tres palmadas sonoras. Los niños, entre risas y comentarios sobre el entrenamiento, comenzaron a recoger las herramientas de madera y a colocarlas ordenadamente en los cofres de almacenamiento antes de encaminarse hacia la salida principal de la Academia. El patio quedó en absoluto silencio, completamente limpio, sin destrozos en el mobiliario ni un solo reporte de heridos entre los aspirantes.<br />
<br />
Desde lo alto del tejado, el especialista en ninjutsu médico contempló la figura del profesor mientras este cerraba las puertas del almacén y se retiraba hacia la sala de docentes. Tras realizar una última inspección visual para verificar la estabilidad de las estructuras y el estado de los blancos de tiro, el genin ajustó los guantes de cuero de sus manos y alisó la tela de su vestimenta. Cumplida la labor de protección y contención encomendada por el Consejo Educativo, dio la espalda al terreno de prácticas y saltó en silencio entre las sombras de los tejados de la aldea, dando por concluida la misión en la absoluta penumbra.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El rocío fresco de la mañana primaveral aún permanecía posado sobre las tejas de barro rojo y las maderas oscuras que delimitaban el amplio recinto ancestral del clan. Cuando la puerta maciza del pabellón principal se abrió con un crujido seco, la luz tenue del amanecer iluminó la figura de un joven shinobi que cruzaba el umbral en completo silencio. El muchacho se detuvo apenas un instante para ajustar la cinta de tela azul que sostenía la placa metálica con el grabado de la hoja sobre su frente. A pocos metros, en el patio central de la propiedad, varios miembros adultos de la familia practicaban secuencias de combate con lanzas y sellos manuales bajo el ritmo constante de instrucciones severas. Ninguno de los presentes interrumpió su rutina para dirigirse al muchacho, ni este buscó la mirada de los suyos. La frialdad del aire matutino se entrelazaba con una distancia no expresada en palabras, pero profundamente arraigada en la dinámica cotidiana. Las miradas breves y rigurosas que siguieron sus pasos no recibieron respuesta alguna; con un movimiento firme de hombros y el rostro sereno, el genin dejó atrás los altos muros de madera y piedra que protegían la hacienda, adentrándose en las avenidas empedradas de Konohagakure no Sato mientras las sombras de los edificios aún se proyectaban largas sobre el suelo húmedo.<br />
<br />
El trayecto a través de las calles de la aldea sirvió para regular el flujo de su energía interna y repasar mentalmente la naturaleza de la encomienda de Rango D. La solicitud cursada por el Consejo Educativo de la Academia Ninja especificaba con claridad los parámetros de la tarea: se requería una presencia de seguridad absolutamente discreta para supervisar una clase práctica especial impartida a un grupo de recién ingresados. Los incidentes recientes de indisciplina y las bromas descontroladas que casi destruyen el ala este del edificio escolar habían encendido las alarmas de las autoridades, exigiendo una vigilancia externa capaz de neutralizar cualquier riesgo sin interrumpir la labor del docente a cargo ni alarmar a los pequeños aspirantes. Al aproximarse al perímetro exterior del complejo educativo, el joven médico no utilizó los accesos habituales ni cruzó la puerta principal. Un impulso ágil en las extremidades inferiores lo elevó sin esfuerzo directo hacia las ramas superiores de un denso roble ancestral que flanqueaba el patio de entrenamiento.<br />
<br />
Desde la copa del árbol, la visibilidad sobre los rectángulos de tierra delimitados por cercas de madera era perfecta. Abajo, un grupo de niños de apenas seis años correteaba en evidente desorden, luciendo atuendos de entrenamiento diversos y portando cananas de cuero aún vacías en la cintura. Frente a ellos, un veterano instructor de combate se mantenía erguido con los brazos cruzados sobre el pecho, sujetando con una mano una carpeta de madera donde revisaba los registros y las pautas de la jornada. La visión de los infantes intentando alinearse en filas torpes provocó un instante de fijación en la mirada del observador oculto. El crujido de los postes de práctica clavados en el suelo y el olor a madera barnizada de los blancos de tiro trajeron a su memoria una imagen fugaz del pasado: las mañanas de exigencia implacable en los terrenos de entrenamiento de su propio clan, donde las caídas de los niños no recibían pausas para el consuelo y los errores en la ejecución de la técnica se pagaban con jornadas dobles de acondicionamiento físico extremo. Aquella evocación de la infancia duró únicamente un pestañeo. El especialista en ninjutsu médico parpadeó lentamente para disipar el recuerdo y enfocar la totalidad de sus sentidos en el presente, acomodando el cuerpo entre el follaje espeso para permanecer invisible a los ojos de los alumnos y del profesor.<br />
<br />
La lección comenzó formalmente cuando el maestro a cargo dio dos golpeteos secos contra el suelo utilizando la base de un bastón de madera, exigiendo silencio absoluto. Los niños, desbordantes de una energía difícil de canalizar a esa edad, intentaron imitar la postura básica de equilibrio y desenfregistro de herramientas. Un infante de cabello alborotado descolgó una estrella de práctica fabricada en madera pesada y, cediendo al impulso de destacar ante sus compañeros, ejecutó un giro brusco de cadera para lanzarla contra una de las dianas fijadas en los postes. Sin embargo, la falta de técnica y la fuerza desmedida provocaron que el proyectil saliera despedido en un ángulo completamente errático, tomando una trayectoria parabólica directa hacia la cara de una niña que se encontraba de espaldas atando los cordones de sus calzados.<br />
<br />
Desde las alturas del roble, el guardián de la misión reaccionó de manera instantánea y silenciosa. Mediante un control minucioso de la energía Suiton, condensó una diminuta esfera de agua en la yema de su dedo índice. Con un impulso suave pero preciso de la muñeca, disparó un hilo fluido a alta presión que atravesó la distancia en una fracción de segundo, impactando la superficie de la estrella de madera en el momento exacto en que alcanzaba la cúspide de su trayectoria. El golpe hidráulico alteró sutilmente el centro de gravedad del objeto en el aire, desviándolo hacia un costado para que se clavara de forma inofensiva en la hierba, a más de dos metros de la pequeña. La niña únicamente sintió el roce de una brisa fresca sobre el cuello, mientras el instructor alzaba la voz para reprender con dureza al lanzador por haber actuado sin haber recibido la indicación correspondiente.<br />
<br />
Pasados unos minutos, la dinámica de la clase avanzó hacia la fase de reconocimiento de materiales de apoyo y manipulación de sellos explosivos de ensayo. El docente distribuyó sobre varias bancas de pino largo tiras de papel desactivado de muy bajo nivel, diseñadas únicamente para producir una chispita leve y una pequeña columna de humo gris que enseñara a los alumnos la velocidad de reacción del material. No obstante, en la parte posterior del grupo, dos niños comenzaron a susurrar y a manipular los sellos a espaldas del maestro, intentando juntar la carga de tres tiras distintas para generar una deflagración mayor. Al canalizar su chakra de manera errática e inexperta sobre el papel, la fibra comenzó a consumirse con un chisporroteo inusualmente rápido y descontrolado, amenazando con estallar directamente sobre sus rostros y quemar la estructura de madera de la banca.<br />
<br />
El shinobi de apoyo descendió de la copa del árbol con una caída parabólica perfectamente calculada, aterrizando al otro lado del muro divisorio de la Academia sin producir el menor ruido. Apoyando la palma de la mano derecha sobre la tierra húmeda, canalizó una corriente de agua subterránea por debajo del tejido radicular del césped. La humedad ascendió como una vena invisible a través de las patas de madera de la banca, impregnando el papel sintético un instante antes de que alcanzara la temperatura de ignición. El material se deshizo en una masa de celulosa mojada e inservible, dejando a los dos infantes mirando desconcertados sus dedos manchados de hollín húmedo sin comprender la razón por la que la prueba había fallado. El profesor se acercó a paso firme para retirar los restos del papel, aplicando una sanción verbal inmediata a los responsables mientras la intervención externa permanecía oculta a la vista de todos. <br />
<br />
<br />
<br />
La lección avanzó hacia el bloque de acondicionamiento motor y desarrollo de la agilidad. El profesor ordenó a los alumnos alinearse frente a una estructura de obstáculos de madera compuesta por vigas elevadas, rampas y una serie de postes verticales hincados en la tierra. Los niños, impulsados por un entusiasmo creciente y por la rivalidad propia de su edad, comenzaron a avanzar a través del recorrido. Sin embargo, en el tramo central del circuito, cuatro infantes decidieron competir en un tramo estrecho, saltando de manera simultánea sobre la misma viga de contención. El peso combinado y el impacto desordenado de sus pequeños cuerpos provocaron un crujido seco en la base del soporte de pino. La viga principal perdió su eje de apoyo y comenzó a inclinarse peligrosamente hacia un costado, justo sobre la zona donde tres pequeños descansaban sentados en el suelo recuperando el aliento.<br />
<br />
El vigilante encubierto actuó en una fracción de segundo. Desplazándose desde la penumbra del muro posterior con una velocidad sobrehumana que convirtió su figura en un trazo borroso, se posicionó bajo el marco de madera antes de que este colapsara sobre los estudiantes. Colocando el hombro firmemente bajo la viga principal, hizo uso de la descomunal fuerza física heredada de su sangre para frenar la caída de varios cientos de kilos de golpe. Con un movimiento ascendente, limpio y amortiguado de su brazo izquierdo, devolvió la estructura a su posición vertical sin que los tablones chirriaran ni emitieran vibración alguna. Al mismo tiempo, deslizó la mano derecha, impregnada con un destello tenue de chakra Yang de tono verdoso, sobre el tobillo de uno de los niños que había tropezado al intentar apartarse. La energía médica penetró en los tejidos blandos de la articulación, reparando en un pestañeo la microlesión del ligamento antes de que el dolor o la inflamación llegaran a manifestarse.<br />
<br />
Aprovechando la cegadora rapidez de sus movimientos, el joven médico encajó una piedra de gran tamaño bajo la base del poste dañado para asegurar el contrapeso de la viga, retirándose de inmediato mediante un salto vertical hacia la cornisa superior del edificio escolar. Cuando los niños se giraron asustados creyendo que la viga caería sobre ellos, solo encontraron la estructura perfectamente erguida y estable, interpretando el fuerte crujido inicial como un simple reajuste del terreno. Ninguno de los pequeños percató la presencia del shinobi ni la intervención terapéutica que había evitado una lesión dolorosa en el tobillo del compañero.<br />
<br />
A medida que la mañana alcanzaba su punto culminante, la intensidad del sol de primavera comenzó a calentar el aire sobre el patio de entrenamiento. Las sombras de las cornisas se redujeron a finas líneas, exponiendo el terreno de tierra batida donde los infantes realizaban ahora la fase final de la clase: ejercicios de control respiratorio y estiramiento muscular básico. El instructor caminaba entre las filas de estudiantes, ajustando con voz firme la posición de los codos y la alineación de las espaldas de los niños, quienes mostraban signos evidentes de agotamiento tras el esfuerzo acumulado.<br />
<br />
Desde su punto de observación elevado, el protector encubierto mantenía una atención serena y constante sobre cada uno de los alumnos. Gracias a su formación médica, su mirada escudriñaba las fluctuaciones de energía, el ritmo de respiración y los patrones de sudoración de los pequeños. Al notar que dos niñas en la última fila comenzaban a tambalearse debido a un golpe de calor leve y a la fatiga muscular, canalizó un fino caudal de Suiton mezclado con la humedad del ambiente. Una brisa imperceptible, cargada de diminutas microgotas de agua fresca, envolvió a las dos estudiantes, bajando suavemente su temperatura corporal y tonificando sus músculos cansados. Las niñas respiraron con alivio y recuperaron la postura con renovada vitalidad, completando la rutina de estiramiento sin sufrir desmayos o mareos.<br />
<br />
Cuando la sombra del poste central marcó el mediodía exacto, el maestro dio por concluida la lección práctica con tres palmadas sonoras. Los niños, entre risas y comentarios sobre el entrenamiento, comenzaron a recoger las herramientas de madera y a colocarlas ordenadamente en los cofres de almacenamiento antes de encaminarse hacia la salida principal de la Academia. El patio quedó en absoluto silencio, completamente limpio, sin destrozos en el mobiliario ni un solo reporte de heridos entre los aspirantes.<br />
<br />
Desde lo alto del tejado, el especialista en ninjutsu médico contempló la figura del profesor mientras este cerraba las puertas del almacén y se retiraba hacia la sala de docentes. Tras realizar una última inspección visual para verificar la estabilidad de las estructuras y el estado de los blancos de tiro, el genin ajustó los guantes de cuero de sus manos y alisó la tela de su vestimenta. Cumplida la labor de protección y contención encomendada por el Consejo Educativo, dio la espalda al terreno de prácticas y saltó en silencio entre las sombras de los tejados de la aldea, dando por concluida la misión en la absoluta penumbra.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Kumite]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15087</link>
			<pubDate>Thu, 08 Oct 2026 20:25:22 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=873">Tokuma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15087</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 53 del Verano del Año 150, 10:15 horas. Academia Shinobi, Konohagakure no Sato.</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Las citaciones de la aldea son nefastas, son como los impuestos: nadie se libra de ellas, a menos que tengas suficiente dinero. La de Tokuma apareció bajo la puerta del apartamento, doblada en tres y sellada con el emblema de la academia, mientras el sol apenas empezaba a calentar las paredes.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Se agachó a recogerla con una mano, todavía medio dormido, y la leyó de pie en medio de la habitación. Combate de exhibición. Patio de la academia. Esa misma mañana. Releyó la última línea una segunda vez, sin mover un solo músculo del rostro, aunque algo se le endureció detrás de las costillas. Pelear como entretenimiento, en específico para entretener niños, le resultaba una idea ajena a todo lo que creía. No solo ajena, sino que un tanto estúpida, no era la razón por la que se había unido a las fuerzas militares. Aunque, luego de personarlo un poco se resignó. No había mucho más que aceptar la demanda de sus superiores. Todo fuera por el bienestar de su madre.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Dejó la carta sobre la mesa, junto a la taza de su madre, que ya se había marchado a la lavandería, y se lavó la cara con agua del balde. El calor de la mañana ya se pegaba a la piel, y el reflejo del único espejo le devolvió una mirada que no dijo nada. Se vistió sin prisa, ajustando cada pieza con la precisión de quien ha aprendido que los detalles pequeños deciden los combates grandes.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Botas típicas de cuero negro que estabilizaban el tobillo, pantalones largos que cubriera color verde olivo sujetado a nivel de la cintura por un cinturón de cuero negro, y en cada costado tenía una pequeña colección de bolsillos. En la parte superior de su cuerpo ocupaba una camiseta ajustada, de manga corta, y de color blanco. La bandana ninja, que también era de color blanco, símbolo de su estatus como militar activo, la poseía amarrada en la frente. Su pelo tapaba gran parte del logo de la aldea, pero no bloqueaba su fácil identificación. Ajustó su porta kunais amarrado en la pierna derecha, a la altura del muslo donde su mano alcanzaría sin muchos estragos, mientras que su bola ninja reposaba encima de su nalga izquierda, amarrada de su cinturón. </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Antes de salir estiró los hombros y las muñecas, flexionó los dedos hasta oírlos crujir y respiró hondo tres veces, despacio. No era nerviosismo. Era costumbre.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">La caminata hasta la academia fue larga y silenciosa. Las calles despertaban a su alrededor, con los comerciantes levantando persianas y los niños corriendo hacia sus clases con las mochilas rebotando en la espalda. Tokuma los esquivaba sin mirarlos demasiado, con las manos en los bolsillos y el sudor ya asomando en la sien. Una gota resbaló hasta su mandíbula y la dejó estar. Cada paso lo acercaba a un lugar donde no quería ser el ejemplo de nadie.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Las puertas de la academia lo recibieron abiertas, y un profesor de rostro amable y gafas redondas lo esperaba en la entrada, con una tablilla bajo el brazo. Tokuma se detuvo a dos pasos y inclinó la cabeza lo justo.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Nanahoshi Tokuma.</span></span> — Dijo, con voz pareja. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Me citaron esta mañana.</span></span></span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Te estábamos esperando.</span></span> — Respondió el profesor, y le indicó el pasillo con un gesto del brazo. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Los niños están ansiosos.</span></span></span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Tokuma asintió y lo siguió sin añadir nada. Los pasillos olían a tiza, madera encerada y verano, y sus pasos resonaban más fuerte de lo que le gustaría.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">El patio se abrió ante él como un claro entre los edificios: tierra apisonada, amplia y sin obstáculos, bañada por una luz blanca que no dejaba sombras. A un costado, sentados en hileras sobre bancos de madera, decenas de niños lo observaban con los ojos muy abiertos, murmurando entre sí. Tokuma recorrió el espacio con la mirada, midió distancias, calculó el terreno, y se detuvo en el centro, con los brazos a los costados. La arena de combate tenía forma circular, un diámetro de veinte metros, el espacio perfecto para asegurar un combate directo sin muchas distracciones. </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Sí la idea era que los niños aprendieran viendo a dos militares activos, la elección del escenario no podía ser mejor. El sol le pegaba en la nuca y la tierra seca crujía bajo sus botas. Esperó, quieto, a que su contrincante llegara para dar inicio a la demostración.</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Fuera de Rol (FDR)'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Fuera de Rol (FDR)'; }">Fuera de Rol (FDR)</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Tokuma Nanahoshi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Tokuma Nanahoshi'; }">Estadísticas de Tokuma Nanahoshi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Tokuma Nanahoshi</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>15</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>285</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>295</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>40</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"></div>
		</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 53 del Verano del Año 150, 10:15 horas. Academia Shinobi, Konohagakure no Sato.</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Las citaciones de la aldea son nefastas, son como los impuestos: nadie se libra de ellas, a menos que tengas suficiente dinero. La de Tokuma apareció bajo la puerta del apartamento, doblada en tres y sellada con el emblema de la academia, mientras el sol apenas empezaba a calentar las paredes.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Se agachó a recogerla con una mano, todavía medio dormido, y la leyó de pie en medio de la habitación. Combate de exhibición. Patio de la academia. Esa misma mañana. Releyó la última línea una segunda vez, sin mover un solo músculo del rostro, aunque algo se le endureció detrás de las costillas. Pelear como entretenimiento, en específico para entretener niños, le resultaba una idea ajena a todo lo que creía. No solo ajena, sino que un tanto estúpida, no era la razón por la que se había unido a las fuerzas militares. Aunque, luego de personarlo un poco se resignó. No había mucho más que aceptar la demanda de sus superiores. Todo fuera por el bienestar de su madre.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Dejó la carta sobre la mesa, junto a la taza de su madre, que ya se había marchado a la lavandería, y se lavó la cara con agua del balde. El calor de la mañana ya se pegaba a la piel, y el reflejo del único espejo le devolvió una mirada que no dijo nada. Se vistió sin prisa, ajustando cada pieza con la precisión de quien ha aprendido que los detalles pequeños deciden los combates grandes.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Botas típicas de cuero negro que estabilizaban el tobillo, pantalones largos que cubriera color verde olivo sujetado a nivel de la cintura por un cinturón de cuero negro, y en cada costado tenía una pequeña colección de bolsillos. En la parte superior de su cuerpo ocupaba una camiseta ajustada, de manga corta, y de color blanco. La bandana ninja, que también era de color blanco, símbolo de su estatus como militar activo, la poseía amarrada en la frente. Su pelo tapaba gran parte del logo de la aldea, pero no bloqueaba su fácil identificación. Ajustó su porta kunais amarrado en la pierna derecha, a la altura del muslo donde su mano alcanzaría sin muchos estragos, mientras que su bola ninja reposaba encima de su nalga izquierda, amarrada de su cinturón. </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Antes de salir estiró los hombros y las muñecas, flexionó los dedos hasta oírlos crujir y respiró hondo tres veces, despacio. No era nerviosismo. Era costumbre.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">La caminata hasta la academia fue larga y silenciosa. Las calles despertaban a su alrededor, con los comerciantes levantando persianas y los niños corriendo hacia sus clases con las mochilas rebotando en la espalda. Tokuma los esquivaba sin mirarlos demasiado, con las manos en los bolsillos y el sudor ya asomando en la sien. Una gota resbaló hasta su mandíbula y la dejó estar. Cada paso lo acercaba a un lugar donde no quería ser el ejemplo de nadie.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Las puertas de la academia lo recibieron abiertas, y un profesor de rostro amable y gafas redondas lo esperaba en la entrada, con una tablilla bajo el brazo. Tokuma se detuvo a dos pasos y inclinó la cabeza lo justo.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Nanahoshi Tokuma.</span></span> — Dijo, con voz pareja. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Me citaron esta mañana.</span></span></span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Te estábamos esperando.</span></span> — Respondió el profesor, y le indicó el pasillo con un gesto del brazo. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Los niños están ansiosos.</span></span></span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Tokuma asintió y lo siguió sin añadir nada. Los pasillos olían a tiza, madera encerada y verano, y sus pasos resonaban más fuerte de lo que le gustaría.</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">El patio se abrió ante él como un claro entre los edificios: tierra apisonada, amplia y sin obstáculos, bañada por una luz blanca que no dejaba sombras. A un costado, sentados en hileras sobre bancos de madera, decenas de niños lo observaban con los ojos muy abiertos, murmurando entre sí. Tokuma recorrió el espacio con la mirada, midió distancias, calculó el terreno, y se detuvo en el centro, con los brazos a los costados. La arena de combate tenía forma circular, un diámetro de veinte metros, el espacio perfecto para asegurar un combate directo sin muchas distracciones. </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font">Sí la idea era que los niños aprendieran viendo a dos militares activos, la elección del escenario no podía ser mejor. El sol le pegaba en la nuca y la tierra seca crujía bajo sus botas. Esperó, quieto, a que su contrincante llegara para dar inicio a la demostración.</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Fuera de Rol (FDR)'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Fuera de Rol (FDR)'; }">Fuera de Rol (FDR)</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Tokuma Nanahoshi'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Tokuma Nanahoshi'; }">Estadísticas de Tokuma Nanahoshi</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Tokuma Nanahoshi</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>15</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>285</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>295</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>40</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	</span><br />
<span style="font-family: serif;" class="mycode_font"></div>
		</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión Autonarrada - Rango D] Sustituto por un Día]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15054</link>
			<pubDate>Sun, 04 Oct 2026 15:46:05 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=827">Natsu Ashida</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15054</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font">Verano 39 del Año 150<br />
Konohagakure no Sato – Academia Shinobi<br />
<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15015" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Petición de la Misión</a></span></div>
<span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><br />
La Academia Shinobi seguía teniendo prácticamente el mismo aspecto que recordaba. No era de extrañar: había pasado buena parte de los últimos cinco años allí. Aun así, recorrer aquellos pasillos con el protector ninja ya en mi poder se sentía un poco diferente.<br />
<br />
Cuando llegué a Konoha, había tenido que aprender muchas cosas a toda velocidad. No solamente todo lo relacionado con ser un shinobi. Incluso conceptos que para los demás estudiantes parecían completamente normales podían resultar nuevos para mí. Había materias que nunca había estudiado, normas que desconocía y un montón de información que los demás habían aprendido durante años mientras yo intentaba ponerme al día. Por eso, durante una temporada, algunos profesores tuvieron que darme clases aparte.<br />
<br />
Todavía recordaba aquellas lecciones. No eran precisamente divertidas. Tampoco había olvidado cuántas veces tuvieron que explicarme lo mismo antes de que por fin lograra entenderlo.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– ¡Ashida!</span><br />
<br />
Giré la cabeza. Un hombre de mediana edad acababa de salir de una de las aulas y se había quedado mirándome con cierta sorpresa. Tardé un par de segundos en reconocerlo.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Ah! –</span> Lo señalé. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Tú eras profesor!</span><br />
<br />
No era precisamente la mejor forma de saludar a alguien, pero el hombre pareció reconocerme de inmediato.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Veo que sigues teniendo la misma memoria para los nombres. –</span> Dijo con resignación.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Me acuerdo de las caras y el olor! –</span> Respondí, despreocupado.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Eso no es lo mismo.</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Para mí sí.</span><br />
<br />
El profesor soltó una risa breve y se acercó.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Así que finalmente lo conseguiste.</span><br />
<br />
Miré mi protector ninja. Por alguna razón, sus palabras me hicieron sonreír.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí. Soy genin.</span><br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Lo sé. Algunos profesores ya me lo habían comentado.</span><br />
<br />
Arqueé una ceja. No esperaba que siguieran hablando de mí.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿En serio?</span><br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Claro. Después de tantos años siguiéndote de cerca, era difícil no enterarse.</span><br />
<br />
Me rasqué la mejilla. Cinco años... Tampoco sentía que hubiese pasado tanto.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Bueno... al final lo conseguí. –</span> Dije, algo sonrojado.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Y parece que te has adaptado bastante bien.</span><br />
<br />
Sonreí. Me gustó oír eso.<br />
<br />
Después de intercambiar unas palabras, le expliqué el motivo de por qué estaba allí: un instructor necesitaba ausentarse durante unas horas y me habían pedido que vigilara a un grupo de alumnos mientras realizaban un ejercicio sencillo.<br />
<br />
El profesor soltó una pequeña carcajada.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– ¿Tú vas a encargarte de ellos? –</span> Preguntó, incrédulo.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí. –</span> Respondí. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué tiene de divertido?</span>"</span><br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Entonces espero que tengas más paciencia que cuando eras estudiante. –</span> Bromeó.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Eh!</span><br />
<br />
Antes de que pudiera defenderme, varias voces llegaron desde el aula.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– ¿Ya llegó el sustituto?</span><br />
<br />
<span style="color: #b3d5f4;" class="mycode_color">– ¿Quién es?</span><br />
<br />
<span style="color: #fff5b3;" class="mycode_color">– ¡Es un genin!</span><br />
<br />
<span style="color: #ffdbbb;" class="mycode_color">– ¡Tiene el pelo rosa!</span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¡Yo lo he visto antes!</span><br />
<br />
Giré la cabeza hacia la puerta. Varios niños estaban asomándose por ella, mirándome con una curiosidad que no intentaban disimular en absoluto. Algunos parecían pequeños, quizá de los primeros años de la Academia; otros eran un poco mayores.<br />
<br />
Uno de ellos me señaló directamente.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¡Es Ashida! –</span> Exclamó, para mi sorpresa.<br />
<br />
<span style="color: #d9f4ff;" class="mycode_color">– ¿Lo conoces? –</span> Preguntó otro.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¡No! Pero he escuchado hablar de él.</span><br />
<br />
<span style="color: #c0f0c6;" class="mycode_color">– ¿Qué has escuchado?</span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– Que quema cosas.</span><br />
<br />
Me tembló una ceja mientras el profesor volvía a reirse.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Por qué saben eso...?</span><br />
<br />
El profesor me dio unas palmaditas en la espalda, divertido.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Los rumores corren rápido por aquí.</span><br />
<br />
Me acerqué a la puerta y varios de los niños retrocedieron un poco. No parecían asustados; más bien, trataban de decidir si podían acercarse o si debían esperar a que yo les dijera algo.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Qué pasa? –</span> Pregunté, mirándolos con extrañeza.<br />
<br />
Ellos guardaron silencio. Miré a uno y después a otro, hasta que finalmente uno levantó la mano.<br />
<br />
<span style="color: #fff5b3;" class="mycode_color">– ¿De verdad sabes usar fuego?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí.</span><br />
<br />
Otra mano se alzó.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¿Puedes hacer una bola de fuego?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí.</span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¿Y es grande?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Puede serlo.</span><br />
<br />
Una tercera pregunta no tardó en llegar.<br />
<br />
<span style="color: #b3d5f4;" class="mycode_color">– ¿Has hecho misiones?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí.</span><br />
<br />
<span style="color: #b3d5f4;" class="mycode_color">– ¿Y has peleado contra otros ninjas?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– A veces.</span><br />
<br />
<span style="color: #b3d5f4;" class="mycode_color">– ¿Y has ganado?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Uhum...</span><br />
<br />
Un último niño levantó la mano.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– ¿Y has perdido?</span><br />
<br />
Me quedé callado un instante.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– A... ¿A qué vienen tantas preguntas? ¡Por supuesto que no! –</span> Dije, sin saber muy bien qué responder.<br />
<br />
El profesor aprovechó el momento para llamar la atención de todos y explicarles qué haríamos durante las siguientes horas. El ejercicio consistía en una serie de prácticas sencillas en el patio de entrenamiento. Los alumnos tendrían que seguir instrucciones básicas, trabajar en equipo y completar un pequeño circuito en el que debían recoger varios objetos y llevarlos hasta un punto determinado. <br />
<br />
Nada especialmente complicado.<br />
<br />
En teoría.<br />
<br />
Una vez que el profesor terminó la explicación, me dio algunas indicaciones, se despidió y salió del aula. Por fin, me había dejado a cargo.<br />
<br />
Esperé unos segundos. Miré a los niños; ellos me miraron a mí.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Bueno... –</span> Me llevé las manos a las caderas. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Vamos a intentar que nadie termine con un brazo roto! ¿De acuerdo?</span><br />
<br />
Algunos se rieron.<br />
<br />
<span style="color: #ffffff;" class="mycode_color">– <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Sí!</span></span><br />
<br />
Sonreí, parecía sencillo.<br />
<br />
Cuando salimos al patio, el ejercicio empezó bastante bien. Los alumnos se dividieron en grupos y comenzaron a recorrer el circuito. Algunos entendieron las instrucciones enseguida; otros necesitaron un par de recordatorios para dejar de discutir sobre quién debía recoger cada objeto. No tardé en descubrir que mantenerlos concentrados iba a ser más complicado de lo que parecía.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Oye, no empujes! –</span> Le reclamé a uno.<br />
<br />
<span style="color: #fff5b3;" class="mycode_color">– ¡Pero él se estaba adelantando!</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Pues déjalo!</span><br />
<br />
<span style="color: #fff5b3;" class="mycode_color">– ¡Eso no vale!</span><br />
<br />
Me llevé una mano a la frente.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Por qué siento que ya he vivido esto? –</span> Murmuré. Estaba repitiendo las mismas cosas que me decían mis tutores.<br />
<br />
Los niños soltaron algunas risas.<br />
<br />
Por suerte, la situación no llegó a descontrolarse. Hubo un pequeño incidente cuando uno de los alumnos, demasiado emocionado por terminar primero, salió corriendo de la zona marcada. Tropezó al intentar girar y estuvo a punto de caer de cabeza. Me moví antes de que llegara al suelo y lo sujeté por la parte de atrás de la ropa. Lo sostuve hasta que recuperó el equilibrio.<br />
<br />
El niño parpadeó.<br />
<br />
<span style="color: #ffc6c3;" class="mycode_color">– ¿Estoy fuera? –</span> Preguntó.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí. –</span> Respondí, poniendo mi mejor cara seria.<br />
<br />
<span style="color: #ffc6c3;" class="mycode_color">– ¿Perdí?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– No.</span><br />
<br />
<span style="color: #ffc6c3;" class="mycode_color">– ¿Entonces puedo seguir?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Solo si miras por dónde corres.</span><br />
<br />
El niño asintió rápidamente y volvió con su grupo. Aproveché entonces para reunir a todos durante un momento.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Escuchen. No importa quién termine primero. Si alguien se distrae o sale del circuito, todo el equipo falla. Así que presten atención y ayúdense entre ustedes. –</span> Expliqué, intentando recordar las palabras que me había dicho el profesor la primera vez que hice esta actividad.<br />
<br />
Los niños se miraron. Uno de ellos levantó la mano.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– ¿Entonces tenemos que trabajar juntos?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Exactamente.</span><br />
<br />
La siguiente ronda salió mucho mejor. Los alumnos comenzaron a avisarse entre ellos cuando alguno iba demasiado rápido, esperaron a quienes se quedaban atrás y se repartieron las tareas sin discutir tanto. Incluso el niño que había salido corriendo terminó ayudando a otro a recoger uno de los objetos.<br />
<br />
Cuando el último grupo completó el circuito, todos alzaron los brazos. La actividad había terminado. No había sido precisamente complicada, pero parecía que habían entendido bien el objetivo.<br />
<br />
<span style="color: #c0f0c6;" class="mycode_color">– ¿Y aprobamos? –</span> Me preguntó uno de repente.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Ehh... –</span> Titubeé. ¿Tenía que anotar los resultados? ¡Nadie me había dicho eso! <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Eso tendrá que decidirlo su profesor... –</span> Me excusé, mirando hacia otro lado.<br />
<br />
<span style="color: #c0f0c6;" class="mycode_color">– ¡Pero tu estabas a cargo! –</span> Protestó.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Pero yo no soy profesor!</span><br />
<br />
El niño hizo un puchero y volvió con sus compañeros. Después de recoger los materiales y asegurarme de que nadie se hubiera hecho daño, acompañé a los alumnos de vuelta al aula. El profesor regresó poco después. Miró a los niños, luego los materiales y, por último, a mí.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– ¿Todo está en orden? –</span> Preguntó, visiblemente sorprendido.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Sí...? –</span> Respondí, arqueando una ceja. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Acaso no confiaba en mí?</span>"</span><br />
<br />
Algunos de los niños empezaron a hablar bien de mí entonces. Contaron lo del compañero que casi se cayó y cómo lo había atrapado a tiempo, además de lo divertida que había sido la actividad. El profesor sonrió al escucharlos.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Entonces parece que la misión ha sido un éxito. ¿Quién lo diría? –</span> Dijo, y me dio un par de palmadas en el hombro. <span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Hasta los cabezas duras pueden madurar. Estoy orgulloso.</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Se supone que eso es un cumplido?</span>" –</span> Le miré con una sonrisa sarcástica.<br />
<br />
Luego miré a los niños. Habían sido ruidosos, inquietos y bastante más difíciles de controlar de lo que esperaba, pero habían terminado el ejercicio sin problemas. Y, de alguna manera, aquello me hizo recordar mis propios años en la Academia.<br />
<br />
Cuando llegué a Konoha, era yo quien necesitaba que los profesores se detuvieran a explicarme las cosas una y otra vez. Ahora, cinco años después, acababa de pasar la mañana ayudando a otros alumnos a aprender algo. No estaba nada mal.<br />
<br />
Me despedí de los alumnos y, por fin, salí del aula. Antes de marcharme, eché un último vistazo a los pasillos de la Academia, que había recorrido tantas veces durante aquellos cinco años. A simple vista, nada había cambiado: el lugar seguía igual, y yo, en el fondo, también. Pero ahora llevaba un protector ninja, era capaz de controlar parcialmente mis llamas y acababa de completar una misión sin que ocurriera ningún desastre.<br />
<br />
Sonreí, me estiré y eché a andar hacia la salida. Mi encargo había terminado.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font">Verano 39 del Año 150<br />
Konohagakure no Sato – Academia Shinobi<br />
<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15015" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Petición de la Misión</a></span></div>
<span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><br />
La Academia Shinobi seguía teniendo prácticamente el mismo aspecto que recordaba. No era de extrañar: había pasado buena parte de los últimos cinco años allí. Aun así, recorrer aquellos pasillos con el protector ninja ya en mi poder se sentía un poco diferente.<br />
<br />
Cuando llegué a Konoha, había tenido que aprender muchas cosas a toda velocidad. No solamente todo lo relacionado con ser un shinobi. Incluso conceptos que para los demás estudiantes parecían completamente normales podían resultar nuevos para mí. Había materias que nunca había estudiado, normas que desconocía y un montón de información que los demás habían aprendido durante años mientras yo intentaba ponerme al día. Por eso, durante una temporada, algunos profesores tuvieron que darme clases aparte.<br />
<br />
Todavía recordaba aquellas lecciones. No eran precisamente divertidas. Tampoco había olvidado cuántas veces tuvieron que explicarme lo mismo antes de que por fin lograra entenderlo.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– ¡Ashida!</span><br />
<br />
Giré la cabeza. Un hombre de mediana edad acababa de salir de una de las aulas y se había quedado mirándome con cierta sorpresa. Tardé un par de segundos en reconocerlo.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Ah! –</span> Lo señalé. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Tú eras profesor!</span><br />
<br />
No era precisamente la mejor forma de saludar a alguien, pero el hombre pareció reconocerme de inmediato.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Veo que sigues teniendo la misma memoria para los nombres. –</span> Dijo con resignación.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Me acuerdo de las caras y el olor! –</span> Respondí, despreocupado.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Eso no es lo mismo.</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Para mí sí.</span><br />
<br />
El profesor soltó una risa breve y se acercó.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Así que finalmente lo conseguiste.</span><br />
<br />
Miré mi protector ninja. Por alguna razón, sus palabras me hicieron sonreír.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí. Soy genin.</span><br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Lo sé. Algunos profesores ya me lo habían comentado.</span><br />
<br />
Arqueé una ceja. No esperaba que siguieran hablando de mí.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿En serio?</span><br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Claro. Después de tantos años siguiéndote de cerca, era difícil no enterarse.</span><br />
<br />
Me rasqué la mejilla. Cinco años... Tampoco sentía que hubiese pasado tanto.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Bueno... al final lo conseguí. –</span> Dije, algo sonrojado.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Y parece que te has adaptado bastante bien.</span><br />
<br />
Sonreí. Me gustó oír eso.<br />
<br />
Después de intercambiar unas palabras, le expliqué el motivo de por qué estaba allí: un instructor necesitaba ausentarse durante unas horas y me habían pedido que vigilara a un grupo de alumnos mientras realizaban un ejercicio sencillo.<br />
<br />
El profesor soltó una pequeña carcajada.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– ¿Tú vas a encargarte de ellos? –</span> Preguntó, incrédulo.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí. –</span> Respondí. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué tiene de divertido?</span>"</span><br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Entonces espero que tengas más paciencia que cuando eras estudiante. –</span> Bromeó.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Eh!</span><br />
<br />
Antes de que pudiera defenderme, varias voces llegaron desde el aula.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– ¿Ya llegó el sustituto?</span><br />
<br />
<span style="color: #b3d5f4;" class="mycode_color">– ¿Quién es?</span><br />
<br />
<span style="color: #fff5b3;" class="mycode_color">– ¡Es un genin!</span><br />
<br />
<span style="color: #ffdbbb;" class="mycode_color">– ¡Tiene el pelo rosa!</span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¡Yo lo he visto antes!</span><br />
<br />
Giré la cabeza hacia la puerta. Varios niños estaban asomándose por ella, mirándome con una curiosidad que no intentaban disimular en absoluto. Algunos parecían pequeños, quizá de los primeros años de la Academia; otros eran un poco mayores.<br />
<br />
Uno de ellos me señaló directamente.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¡Es Ashida! –</span> Exclamó, para mi sorpresa.<br />
<br />
<span style="color: #d9f4ff;" class="mycode_color">– ¿Lo conoces? –</span> Preguntó otro.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¡No! Pero he escuchado hablar de él.</span><br />
<br />
<span style="color: #c0f0c6;" class="mycode_color">– ¿Qué has escuchado?</span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– Que quema cosas.</span><br />
<br />
Me tembló una ceja mientras el profesor volvía a reirse.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Por qué saben eso...?</span><br />
<br />
El profesor me dio unas palmaditas en la espalda, divertido.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Los rumores corren rápido por aquí.</span><br />
<br />
Me acerqué a la puerta y varios de los niños retrocedieron un poco. No parecían asustados; más bien, trataban de decidir si podían acercarse o si debían esperar a que yo les dijera algo.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Qué pasa? –</span> Pregunté, mirándolos con extrañeza.<br />
<br />
Ellos guardaron silencio. Miré a uno y después a otro, hasta que finalmente uno levantó la mano.<br />
<br />
<span style="color: #fff5b3;" class="mycode_color">– ¿De verdad sabes usar fuego?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí.</span><br />
<br />
Otra mano se alzó.<br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¿Puedes hacer una bola de fuego?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí.</span><br />
<br />
<span style="color: #e8b6ef;" class="mycode_color">– ¿Y es grande?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Puede serlo.</span><br />
<br />
Una tercera pregunta no tardó en llegar.<br />
<br />
<span style="color: #b3d5f4;" class="mycode_color">– ¿Has hecho misiones?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí.</span><br />
<br />
<span style="color: #b3d5f4;" class="mycode_color">– ¿Y has peleado contra otros ninjas?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– A veces.</span><br />
<br />
<span style="color: #b3d5f4;" class="mycode_color">– ¿Y has ganado?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Uhum...</span><br />
<br />
Un último niño levantó la mano.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– ¿Y has perdido?</span><br />
<br />
Me quedé callado un instante.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– A... ¿A qué vienen tantas preguntas? ¡Por supuesto que no! –</span> Dije, sin saber muy bien qué responder.<br />
<br />
El profesor aprovechó el momento para llamar la atención de todos y explicarles qué haríamos durante las siguientes horas. El ejercicio consistía en una serie de prácticas sencillas en el patio de entrenamiento. Los alumnos tendrían que seguir instrucciones básicas, trabajar en equipo y completar un pequeño circuito en el que debían recoger varios objetos y llevarlos hasta un punto determinado. <br />
<br />
Nada especialmente complicado.<br />
<br />
En teoría.<br />
<br />
Una vez que el profesor terminó la explicación, me dio algunas indicaciones, se despidió y salió del aula. Por fin, me había dejado a cargo.<br />
<br />
Esperé unos segundos. Miré a los niños; ellos me miraron a mí.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Bueno... –</span> Me llevé las manos a las caderas. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Vamos a intentar que nadie termine con un brazo roto! ¿De acuerdo?</span><br />
<br />
Algunos se rieron.<br />
<br />
<span style="color: #ffffff;" class="mycode_color">– <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Sí!</span></span><br />
<br />
Sonreí, parecía sencillo.<br />
<br />
Cuando salimos al patio, el ejercicio empezó bastante bien. Los alumnos se dividieron en grupos y comenzaron a recorrer el circuito. Algunos entendieron las instrucciones enseguida; otros necesitaron un par de recordatorios para dejar de discutir sobre quién debía recoger cada objeto. No tardé en descubrir que mantenerlos concentrados iba a ser más complicado de lo que parecía.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Oye, no empujes! –</span> Le reclamé a uno.<br />
<br />
<span style="color: #fff5b3;" class="mycode_color">– ¡Pero él se estaba adelantando!</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Pues déjalo!</span><br />
<br />
<span style="color: #fff5b3;" class="mycode_color">– ¡Eso no vale!</span><br />
<br />
Me llevé una mano a la frente.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Por qué siento que ya he vivido esto? –</span> Murmuré. Estaba repitiendo las mismas cosas que me decían mis tutores.<br />
<br />
Los niños soltaron algunas risas.<br />
<br />
Por suerte, la situación no llegó a descontrolarse. Hubo un pequeño incidente cuando uno de los alumnos, demasiado emocionado por terminar primero, salió corriendo de la zona marcada. Tropezó al intentar girar y estuvo a punto de caer de cabeza. Me moví antes de que llegara al suelo y lo sujeté por la parte de atrás de la ropa. Lo sostuve hasta que recuperó el equilibrio.<br />
<br />
El niño parpadeó.<br />
<br />
<span style="color: #ffc6c3;" class="mycode_color">– ¿Estoy fuera? –</span> Preguntó.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Sí. –</span> Respondí, poniendo mi mejor cara seria.<br />
<br />
<span style="color: #ffc6c3;" class="mycode_color">– ¿Perdí?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– No.</span><br />
<br />
<span style="color: #ffc6c3;" class="mycode_color">– ¿Entonces puedo seguir?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Solo si miras por dónde corres.</span><br />
<br />
El niño asintió rápidamente y volvió con su grupo. Aproveché entonces para reunir a todos durante un momento.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Escuchen. No importa quién termine primero. Si alguien se distrae o sale del circuito, todo el equipo falla. Así que presten atención y ayúdense entre ustedes. –</span> Expliqué, intentando recordar las palabras que me había dicho el profesor la primera vez que hice esta actividad.<br />
<br />
Los niños se miraron. Uno de ellos levantó la mano.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– ¿Entonces tenemos que trabajar juntos?</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Exactamente.</span><br />
<br />
La siguiente ronda salió mucho mejor. Los alumnos comenzaron a avisarse entre ellos cuando alguno iba demasiado rápido, esperaron a quienes se quedaban atrás y se repartieron las tareas sin discutir tanto. Incluso el niño que había salido corriendo terminó ayudando a otro a recoger uno de los objetos.<br />
<br />
Cuando el último grupo completó el circuito, todos alzaron los brazos. La actividad había terminado. No había sido precisamente complicada, pero parecía que habían entendido bien el objetivo.<br />
<br />
<span style="color: #c0f0c6;" class="mycode_color">– ¿Y aprobamos? –</span> Me preguntó uno de repente.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Ehh... –</span> Titubeé. ¿Tenía que anotar los resultados? ¡Nadie me había dicho eso! <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Eso tendrá que decidirlo su profesor... –</span> Me excusé, mirando hacia otro lado.<br />
<br />
<span style="color: #c0f0c6;" class="mycode_color">– ¡Pero tu estabas a cargo! –</span> Protestó.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Pero yo no soy profesor!</span><br />
<br />
El niño hizo un puchero y volvió con sus compañeros. Después de recoger los materiales y asegurarme de que nadie se hubiera hecho daño, acompañé a los alumnos de vuelta al aula. El profesor regresó poco después. Miró a los niños, luego los materiales y, por último, a mí.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– ¿Todo está en orden? –</span> Preguntó, visiblemente sorprendido.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Sí...? –</span> Respondí, arqueando una ceja. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Acaso no confiaba en mí?</span>"</span><br />
<br />
Algunos de los niños empezaron a hablar bien de mí entonces. Contaron lo del compañero que casi se cayó y cómo lo había atrapado a tiempo, además de lo divertida que había sido la actividad. El profesor sonrió al escucharlos.<br />
<br />
<span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Entonces parece que la misión ha sido un éxito. ¿Quién lo diría? –</span> Dijo, y me dio un par de palmadas en el hombro. <span style="color: #8FBC8F;" class="mycode_color">– Hasta los cabezas duras pueden madurar. Estoy orgulloso.</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– "<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Se supone que eso es un cumplido?</span>" –</span> Le miré con una sonrisa sarcástica.<br />
<br />
Luego miré a los niños. Habían sido ruidosos, inquietos y bastante más difíciles de controlar de lo que esperaba, pero habían terminado el ejercicio sin problemas. Y, de alguna manera, aquello me hizo recordar mis propios años en la Academia.<br />
<br />
Cuando llegué a Konoha, era yo quien necesitaba que los profesores se detuvieran a explicarme las cosas una y otra vez. Ahora, cinco años después, acababa de pasar la mañana ayudando a otros alumnos a aprender algo. No estaba nada mal.<br />
<br />
Me despedí de los alumnos y, por fin, salí del aula. Antes de marcharme, eché un último vistazo a los pasillos de la Academia, que había recorrido tantas veces durante aquellos cinco años. A simple vista, nada había cambiado: el lugar seguía igual, y yo, en el fondo, también. Pero ahora llevaba un protector ninja, era capaz de controlar parcialmente mis llamas y acababa de completar una misión sin que ocurriera ningún desastre.<br />
<br />
Sonreí, me estiré y eché a andar hacia la salida. Mi encargo había terminado.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Misión: Autonarrada- Rango D.  Lección Práctica en la Academia]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15012</link>
			<pubDate>Mon, 28 Sep 2026 13:04:36 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=860">Argeon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15012</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Verano 47 del Año 150<br />
<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15006" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Link de la misión de rango D</a></span></span></div>
El sol del verano en Konohagakure no Sato comenzó a filtrarse con absoluta lentitud a través de las cortinas de la habitación de Argeon Senju, proyectando tenues haces de luz dorada sobre el pulcro suelo de madera. El shinobi se encontraba completamente de pie frente al espejo de cuerpo entero, ajustando con una paciencia meticulosa las oscuras mangas de su atuendo cotidiano antes de dar inicio formal a sus actividades del día. Sus ojos oscuros se detuvieron por un instante prolongado en su uniforme de trabajo, evaluando que cada costura y cada elemento táctico estuviera perfectamente colocado para garantizar la máxima movilidad y comodidad durante la jornada. Al contemplar su reflejo en el cristal, su mente retrocedió de inmediato hacia los años formativos de su juventud y su rigurosa preparación en la aldea. En aquel tiempo pasado, las exigencias de sus instructores eran brutalmente estrictas, obligándole a llevar su cuerpo y su chakra al límite absoluto bajo la amenaza constante del fracaso. Aquellos dolorosos recuerdos de golpes certeros, sudor espeso y repeticiones interminables formaban el cimiento sólido sobre el cual se había forjado su disciplina actual. Exhalando un suspiro lento, pesado y sumamente controlado, Argeon apartó de golpe la mirada del espejo para concentrarse plenamente en el presente que reclamaba su total atención.<br />
<br />
Sabía perfectamente que las duras lecciones del pasado ya habían cumplido su propósito vital, convirtiéndole en el shinobi calmado, analítico y calculador que era hoy en día dentro de la comunidad. Tomó su equipo shinobi estándar de la repisa de madera, asegurándose de que cada herramienta, desde los kunai afilados hasta las bolsas de pergaminos, estuviera en su sitio exacto antes de salir. La puerta principal de su hogar se cerró a sus espaldas con un sonido seco y definitivo, dejándole ver las calles bulliciosas de Konoha bajo el cielo despejado y brillante de la mañana estival. El trayecto tranquilo hacia la Academia Ninja estuvo marcado por el murmullo constante de los comerciantes locales, las risas de los transeúntes y el paso ligero de otros compañeros ninjas. Al llegar al imponente complejo educativo de la aldea, el ambiente apacible cambió de inmediato hacia un bullicio juvenil compuesto por risas estridentes, carreras y voces animadas. El instructor principal de la Academia lo divisó con rapidez desde el patio central y se apresuró a recibirlo con una reverencia de profunda respeto institucional. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—¡Qué bueno que llegas a tiempo, Argeon-san! Los muchachos están bastante ansiosos por comenzar la práctica de hoy —</span></span></span>saludó el profesor con un evidente alivio en su tono. Argeon asintió con absoluta seriedad, cruzando los grandes arcos de entrada hacia el área principal de entrenamiento donde aguardaban los estudiantes novatos.<br />
<br />
Las miradas sumamente curiosas de los niños no tardaron en posarse sobre él al reconocer la imponente presencia del guerrero experimentado que fungiría como su asistente temporal. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—Muy bien, escuchen todos con absoluta atención la siguiente indicación —</span></span></span>la voz firme del instructor retumbó por todo el patio para silenciar el alboroto inicial y alinear a los pequeños. Los niños guardaron silencio de inmediato, observando con una mezcla de respeto y temor reverente al Senju frente a las dianas de madera dispuestas en el fondo. Argeon recorrió con una mirada sumamente crítica cada una de las filas de alumnos, detectando al instante los errores más comunes en la postura corporal de los novatos. Sabía perfectamente que un lanzamiento de shuriken completamente ineficiente nacía siempre de una mala base en la distribución del peso y del flujo de chakra. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—El chakra no es un recurso ilimitado que se desperdicia lanzando golpes por simple fuerza bruta; debe canalizarse con precisión milimétrica —</span></span></span>explicó Argeon con voz grave. Se acercó con paso firme a un estudiante pelirrojo que apretaba el arma con excesiva fuerza y ajustó personalmente la posición de su pie izquierdo en la tierra. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—Afloja un poco los dedos de tus manos, respira hondo para calmar los nervios y alinea por completo tu torso con el blanco antes de soltar —</span></span></span>indicó con calma. <br />
<br />
El niño obedeció las instrucciones al pie de la letra, concentró una pequeña chispa de energía en sus yemas y lanzó el shuriken hacia el centro exacto de la diana. La dinámica matutina continuó de forma fluida durante la siguiente hora, con Argeon corrigiendo codos caídos, malas posturas corporales y explicaciones erróneas sobre el chakra. Se detenía pacientemente en cada estación de trabajo para explicar cómo el equilibrio físico influía directamente en la trayectoria del proyectil metálico a través del aire. Muchos de los pequeños aspirantes a ninja comprendían por fin que la teoría de las aulas debía complementarse obligatoriamente con la práctica constante y disciplinada en el campo. Los errores más frecuentes, como la rigidez en las muñecas o la mala colocación de los pies, eran corregidos con absoluta paciencia y firmeza por el shinobi invitado. Sin embargo, en el extremo opuesto del patio, donde se practicaba el difícil equilibrio sobre troncos inclinados colocados sobre una fosa, la situación comenzó a complicarse rápidamente. Un par de alumnos imprudentes había iniciado una competencia secreta para demostrar quién resistía más tiempo sobre la superficie elevada del circuito sin perder la compostura. En un intento desesperado por no caer al vacío, uno de los niños canalizó de golpe un exceso masivo de energía inestable en la planta de sus pies.<br />
<br />
El descontrol absoluto provocó una pequeña explosión interna de chakra que terminó por astillar la madera y desestabilizar por completo a su compañero de prácticas. El segundo alumno perdió totalmente el apoyo y resbaló hacia atrás, cayendo de forma aparatosa y directa hacia los bordes afilados de piedra de la fosa artificial. El instructor principal abrió los ojos con terror absoluto desde el otro extremo, dándose cuenta de inmediato de que se encontraba demasiado lejos para intervenir a tiempo. Pero los reflejos sobrehumanos de Argeon, pulidos a través de largos años de misiones complejas, ya se habían activado milisegundos antes del desastre inminente. Sus piernas se impulsaron con tremenda fuerza contra el suelo del patio, haciendo que su cuerpo cruzara el espacio abierto a una velocidad verdaderamente asombrosa. Dejó una ligera estela difusa en el aire ante la mirada completamente atónita de todos los estudiantes y del personal docente presente en el lugar de los hechos. Extendió los brazos con una precisión milimétrica justo antes de que el alumno golpeara contra el suelo duro y peligroso de piedra de la fosa. Amortiguó la violenta caída con maestría y giró su propio cuerpo con agilidad para disipar por completo el impulso cinético acumulado durante el trayecto.<br />
<br />
Depositó al niño con total suavidad sobre el césped seguro, manteniéndole completamente alejado de cualquier peligro inminente para su integridad física y su salud general. Un silencio sepulcral se adueñó de inmediato de todo el vasto patio de entrenamiento de la Academia tras la vertiginosa acción ejecutada por el shinobi. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—¿Te encuentras completamente bien, muchacho? —</span></span></span>preguntó Argeon con un tono sumamente sereno, arrodillándose a su lado para comprobar su estado físico general sin alarmarlo. El pequeño, con los ojos abiertos de par en par a causa del tremendo susto vivido, asintió con rapidez mientras recuperaba el aliento perdido por la impresión. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Sí... Muchísimas gracias por salvarme de golpearme, señor —</span></span></span>balbuceó el alumno, aferrándose con ambas manos temblorosas a la tela de su uniforme escolar. El instructor principal llegó corriendo con el rostro visiblemente pálido y las manos agitadas, agachándose junto a ellos con un profundo sentimiento de alivio. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Mil gracias, Argeon-san! Pudo haber ocurrido una verdadera tragedia institucional si no hubieras reaccionado con esa velocidad sobrenatural —</span></span></span>exclamó con evidente agitación. Argeon se puso de pie con total naturalidad, sacudiendo levemente la tierra invisible de su ropa oscura tras el esfuerzo físico realizado en la carrera.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">—Los niños todavía están aprendiendo a medir sus propios límites físicos y el flujo de su energía; la supervisión debe ser rigurosa para evitar accidentes —</span></span></span>respondió con severidad. El profesor asintió con una expresión sumamente apenada, volviéndose de inmediato hacia los dos alumnos responsables para reprenderles con dureza por su imprudencia. Les recordó las normas básicas de seguridad en el uso del chakra y la importancia de no realizar prácticas peligrosas sin la debida supervisión de un adulto. Tras este tenso incidente, la clase de la Academia retomó su curso bajo una atmósfera mucho más estricta, seria y plenamente disciplinada por parte de todos. Los estudiantes volvieron a concentrarse de lleno en sus prácticas de lanzamiento con un rigor renovado y una atención mucho mayor a las reglas establecidas en clase. Argeon permaneció firme en su puesto de vigilancia durante el resto de la jornada, observando minuciosamente cómo los pequeños corregían sus fallos técnicos anteriores. Para él, a pesar de tratarse de una simple misión de Rango D, cada hora invertida allí representaba un pilar fundamental en la construcción del futuro de la aldea. Comprende perfectamente que la estabilidad de Konohagakure depende en gran medida de la correcta formación ética, mental y técnica de las nuevas generaciones.<br />
<br />
Los niños, al notar la constante y silenciosa vigilancia del Senju, se esforzaron por mostrar una ejecución mucho más limpia y profesional en cada uno de sus movimientos. Cuando el sol comenzó a descender lentamente por el horizonte occidental, tiñendo el cielo de hermosos tonos anaranjados y violáceos, sonó el timbre final. Los niños, visiblemente agotados pero satisfechos tras el gran esfuerzo acumulado, comenzaron a recoger sus equipos y a despedirse con respetuosas reverencias. El patio principal quedó finalmente en un silencio absoluto, acompañado únicamente por el suave crujir de las hojas mecidas por la brisa fresca de la tarde. El instructor principal se acercó nuevamente a Argeon con una sonrisa de gratitud sincera en el rostro, extendiéndole el portapapeles oficial de la tarea escolar. <span style="color: #d900a7;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Has hecho un trabajo verdaderamente excepcional hoy, Argeon-san. Tu presencia, tu autoridad y tu temple marcaron una gran diferencia para todos —</span></span></span>comentó el docente. Argeon firmó con un trazo limpio, firme y seguro en la línea correspondiente del documento, validando de este modo la culminación sumamente exitosa de la misión. Tras una última despedida formal con todo el personal docente, el Senju dio media vuelta con elegancia y comenzó a marchar a paso firme hacia la salida principal.<br />
<br />
Las farolas tradicionales de la aldea empezaban a parpadear e encenderse una a una, iluminando cálidamente las calles adoquinadas mientras los ciudadanos regresaban a casa. Aquel día de verano había concluido sin mayores contratiempos, reafirmando de forma contundente su compromiso inquebrantable con el futuro próspero de Konohagakure. Paso a paso, su imponente silueta se fue desvaneciendo poco a poco entre las sombras apacibles del atardecer que cubrían por completo la comunidad oculta. Las lecciones impartidas en la Academia quedaban formalmente atrás, cerrando una jornada donde la disciplina estricta y la amplia experiencia marcaron la pauta. La paz duradera de la aldea se sostenía tanto en las grandes batallas estratégicas como en la paciente guía de los niños que la defenderían.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Verano 47 del Año 150<br />
<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=15006" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Link de la misión de rango D</a></span></span></div>
El sol del verano en Konohagakure no Sato comenzó a filtrarse con absoluta lentitud a través de las cortinas de la habitación de Argeon Senju, proyectando tenues haces de luz dorada sobre el pulcro suelo de madera. El shinobi se encontraba completamente de pie frente al espejo de cuerpo entero, ajustando con una paciencia meticulosa las oscuras mangas de su atuendo cotidiano antes de dar inicio formal a sus actividades del día. Sus ojos oscuros se detuvieron por un instante prolongado en su uniforme de trabajo, evaluando que cada costura y cada elemento táctico estuviera perfectamente colocado para garantizar la máxima movilidad y comodidad durante la jornada. Al contemplar su reflejo en el cristal, su mente retrocedió de inmediato hacia los años formativos de su juventud y su rigurosa preparación en la aldea. En aquel tiempo pasado, las exigencias de sus instructores eran brutalmente estrictas, obligándole a llevar su cuerpo y su chakra al límite absoluto bajo la amenaza constante del fracaso. Aquellos dolorosos recuerdos de golpes certeros, sudor espeso y repeticiones interminables formaban el cimiento sólido sobre el cual se había forjado su disciplina actual. Exhalando un suspiro lento, pesado y sumamente controlado, Argeon apartó de golpe la mirada del espejo para concentrarse plenamente en el presente que reclamaba su total atención.<br />
<br />
Sabía perfectamente que las duras lecciones del pasado ya habían cumplido su propósito vital, convirtiéndole en el shinobi calmado, analítico y calculador que era hoy en día dentro de la comunidad. Tomó su equipo shinobi estándar de la repisa de madera, asegurándose de que cada herramienta, desde los kunai afilados hasta las bolsas de pergaminos, estuviera en su sitio exacto antes de salir. La puerta principal de su hogar se cerró a sus espaldas con un sonido seco y definitivo, dejándole ver las calles bulliciosas de Konoha bajo el cielo despejado y brillante de la mañana estival. El trayecto tranquilo hacia la Academia Ninja estuvo marcado por el murmullo constante de los comerciantes locales, las risas de los transeúntes y el paso ligero de otros compañeros ninjas. Al llegar al imponente complejo educativo de la aldea, el ambiente apacible cambió de inmediato hacia un bullicio juvenil compuesto por risas estridentes, carreras y voces animadas. El instructor principal de la Academia lo divisó con rapidez desde el patio central y se apresuró a recibirlo con una reverencia de profunda respeto institucional. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—¡Qué bueno que llegas a tiempo, Argeon-san! Los muchachos están bastante ansiosos por comenzar la práctica de hoy —</span></span></span>saludó el profesor con un evidente alivio en su tono. Argeon asintió con absoluta seriedad, cruzando los grandes arcos de entrada hacia el área principal de entrenamiento donde aguardaban los estudiantes novatos.<br />
<br />
Las miradas sumamente curiosas de los niños no tardaron en posarse sobre él al reconocer la imponente presencia del guerrero experimentado que fungiría como su asistente temporal. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—Muy bien, escuchen todos con absoluta atención la siguiente indicación —</span></span></span>la voz firme del instructor retumbó por todo el patio para silenciar el alboroto inicial y alinear a los pequeños. Los niños guardaron silencio de inmediato, observando con una mezcla de respeto y temor reverente al Senju frente a las dianas de madera dispuestas en el fondo. Argeon recorrió con una mirada sumamente crítica cada una de las filas de alumnos, detectando al instante los errores más comunes en la postura corporal de los novatos. Sabía perfectamente que un lanzamiento de shuriken completamente ineficiente nacía siempre de una mala base en la distribución del peso y del flujo de chakra. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—El chakra no es un recurso ilimitado que se desperdicia lanzando golpes por simple fuerza bruta; debe canalizarse con precisión milimétrica —</span></span></span>explicó Argeon con voz grave. Se acercó con paso firme a un estudiante pelirrojo que apretaba el arma con excesiva fuerza y ajustó personalmente la posición de su pie izquierdo en la tierra. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—Afloja un poco los dedos de tus manos, respira hondo para calmar los nervios y alinea por completo tu torso con el blanco antes de soltar —</span></span></span>indicó con calma. <br />
<br />
El niño obedeció las instrucciones al pie de la letra, concentró una pequeña chispa de energía en sus yemas y lanzó el shuriken hacia el centro exacto de la diana. La dinámica matutina continuó de forma fluida durante la siguiente hora, con Argeon corrigiendo codos caídos, malas posturas corporales y explicaciones erróneas sobre el chakra. Se detenía pacientemente en cada estación de trabajo para explicar cómo el equilibrio físico influía directamente en la trayectoria del proyectil metálico a través del aire. Muchos de los pequeños aspirantes a ninja comprendían por fin que la teoría de las aulas debía complementarse obligatoriamente con la práctica constante y disciplinada en el campo. Los errores más frecuentes, como la rigidez en las muñecas o la mala colocación de los pies, eran corregidos con absoluta paciencia y firmeza por el shinobi invitado. Sin embargo, en el extremo opuesto del patio, donde se practicaba el difícil equilibrio sobre troncos inclinados colocados sobre una fosa, la situación comenzó a complicarse rápidamente. Un par de alumnos imprudentes había iniciado una competencia secreta para demostrar quién resistía más tiempo sobre la superficie elevada del circuito sin perder la compostura. En un intento desesperado por no caer al vacío, uno de los niños canalizó de golpe un exceso masivo de energía inestable en la planta de sus pies.<br />
<br />
El descontrol absoluto provocó una pequeña explosión interna de chakra que terminó por astillar la madera y desestabilizar por completo a su compañero de prácticas. El segundo alumno perdió totalmente el apoyo y resbaló hacia atrás, cayendo de forma aparatosa y directa hacia los bordes afilados de piedra de la fosa artificial. El instructor principal abrió los ojos con terror absoluto desde el otro extremo, dándose cuenta de inmediato de que se encontraba demasiado lejos para intervenir a tiempo. Pero los reflejos sobrehumanos de Argeon, pulidos a través de largos años de misiones complejas, ya se habían activado milisegundos antes del desastre inminente. Sus piernas se impulsaron con tremenda fuerza contra el suelo del patio, haciendo que su cuerpo cruzara el espacio abierto a una velocidad verdaderamente asombrosa. Dejó una ligera estela difusa en el aire ante la mirada completamente atónita de todos los estudiantes y del personal docente presente en el lugar de los hechos. Extendió los brazos con una precisión milimétrica justo antes de que el alumno golpeara contra el suelo duro y peligroso de piedra de la fosa. Amortiguó la violenta caída con maestría y giró su propio cuerpo con agilidad para disipar por completo el impulso cinético acumulado durante el trayecto.<br />
<br />
Depositó al niño con total suavidad sobre el césped seguro, manteniéndole completamente alejado de cualquier peligro inminente para su integridad física y su salud general. Un silencio sepulcral se adueñó de inmediato de todo el vasto patio de entrenamiento de la Academia tras la vertiginosa acción ejecutada por el shinobi. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—¿Te encuentras completamente bien, muchacho? —</span></span></span>preguntó Argeon con un tono sumamente sereno, arrodillándose a su lado para comprobar su estado físico general sin alarmarlo. El pequeño, con los ojos abiertos de par en par a causa del tremendo susto vivido, asintió con rapidez mientras recuperaba el aliento perdido por la impresión. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Sí... Muchísimas gracias por salvarme de golpearme, señor —</span></span></span>balbuceó el alumno, aferrándose con ambas manos temblorosas a la tela de su uniforme escolar. El instructor principal llegó corriendo con el rostro visiblemente pálido y las manos agitadas, agachándose junto a ellos con un profundo sentimiento de alivio. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Mil gracias, Argeon-san! Pudo haber ocurrido una verdadera tragedia institucional si no hubieras reaccionado con esa velocidad sobrenatural —</span></span></span>exclamó con evidente agitación. Argeon se puso de pie con total naturalidad, sacudiendo levemente la tierra invisible de su ropa oscura tras el esfuerzo físico realizado en la carrera.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">—Los niños todavía están aprendiendo a medir sus propios límites físicos y el flujo de su energía; la supervisión debe ser rigurosa para evitar accidentes —</span></span></span>respondió con severidad. El profesor asintió con una expresión sumamente apenada, volviéndose de inmediato hacia los dos alumnos responsables para reprenderles con dureza por su imprudencia. Les recordó las normas básicas de seguridad en el uso del chakra y la importancia de no realizar prácticas peligrosas sin la debida supervisión de un adulto. Tras este tenso incidente, la clase de la Academia retomó su curso bajo una atmósfera mucho más estricta, seria y plenamente disciplinada por parte de todos. Los estudiantes volvieron a concentrarse de lleno en sus prácticas de lanzamiento con un rigor renovado y una atención mucho mayor a las reglas establecidas en clase. Argeon permaneció firme en su puesto de vigilancia durante el resto de la jornada, observando minuciosamente cómo los pequeños corregían sus fallos técnicos anteriores. Para él, a pesar de tratarse de una simple misión de Rango D, cada hora invertida allí representaba un pilar fundamental en la construcción del futuro de la aldea. Comprende perfectamente que la estabilidad de Konohagakure depende en gran medida de la correcta formación ética, mental y técnica de las nuevas generaciones.<br />
<br />
Los niños, al notar la constante y silenciosa vigilancia del Senju, se esforzaron por mostrar una ejecución mucho más limpia y profesional en cada uno de sus movimientos. Cuando el sol comenzó a descender lentamente por el horizonte occidental, tiñendo el cielo de hermosos tonos anaranjados y violáceos, sonó el timbre final. Los niños, visiblemente agotados pero satisfechos tras el gran esfuerzo acumulado, comenzaron a recoger sus equipos y a despedirse con respetuosas reverencias. El patio principal quedó finalmente en un silencio absoluto, acompañado únicamente por el suave crujir de las hojas mecidas por la brisa fresca de la tarde. El instructor principal se acercó nuevamente a Argeon con una sonrisa de gratitud sincera en el rostro, extendiéndole el portapapeles oficial de la tarea escolar. <span style="color: #d900a7;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Has hecho un trabajo verdaderamente excepcional hoy, Argeon-san. Tu presencia, tu autoridad y tu temple marcaron una gran diferencia para todos —</span></span></span>comentó el docente. Argeon firmó con un trazo limpio, firme y seguro en la línea correspondiente del documento, validando de este modo la culminación sumamente exitosa de la misión. Tras una última despedida formal con todo el personal docente, el Senju dio media vuelta con elegancia y comenzó a marchar a paso firme hacia la salida principal.<br />
<br />
Las farolas tradicionales de la aldea empezaban a parpadear e encenderse una a una, iluminando cálidamente las calles adoquinadas mientras los ciudadanos regresaban a casa. Aquel día de verano había concluido sin mayores contratiempos, reafirmando de forma contundente su compromiso inquebrantable con el futuro próspero de Konohagakure. Paso a paso, su imponente silueta se fue desvaneciendo poco a poco entre las sombras apacibles del atardecer que cubrían por completo la comunidad oculta. Las lecciones impartidas en la Academia quedaban formalmente atrás, cerrando una jornada donde la disciplina estricta y la amplia experiencia marcaron la pauta. La paz duradera de la aldea se sostenía tanto en las grandes batallas estratégicas como en la paciente guía de los niños que la defenderían.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión Autonarrada - Rango D] Algo se ha Perdido]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14971</link>
			<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 18:59:32 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=827">Natsu Ashida</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14971</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font">Verano 34 del Año 150<br />
Konohagakure no Sato – Academia Shinobi<br />
<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14933" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Petición de la Misión</a></span></div>
<span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><br />
No había pasado demasiado tiempo desde la última vez que había estado en la Academia Ninja, aunque esta vez no tenía que asistir a ninguna clase. ¡Menos mal! Después de todo, ya me había graduado y no tenía muchas ganas de volver a sentarme frente a un montón de libros. Sin embargo, cuando me solicitaron ayuda para encontrar un objeto que había desaparecido de las instalaciones, no me pareció una tarea demasiado complicada. Al menos, eso pensé al principio.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Y qué es exactamente lo que se perdió? –</span> Pregunté, mirando al instructor que me había recibido.<br />
<br />
El hombre me explicó que uno de los materiales utilizados para las actividades de la Academia había desaparecido. Lo necesitaban para una clase que estaba a punto de comenzar, así que me habían pedido que colaborara en su búsqueda antes de que los estudiantes se vieran afectados.<br />
<br />
Solté un suspiro, rascándome la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Solo eso? Creí que sería algo más interesante. –</span> Como un pergamino prohibido o armas antiguas.<br />
<br />
El instructor puso sus ojos en blanco y me indicó el aula donde se había visto el objeto por última vez. Se trataba de un pequeño pergamino con ejercicios que los estudiantes debían utilizar durante una práctica. No era nada especialmente valioso, pero contenía las indicaciones necesarias para organizar la actividad, y sin él tendrían que improvisar otra cosa.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Entendido. ¡Ya me encargaré yo!</span><br />
<br />
Con una sonrisa confiada, me dirigí hacia el aula, dispuesto a terminar cuanto antes. Aunque, apenas entré, me encontré con varias mesas, sillas y estudiantes que todavía se preparaban para comenzar las clases. Algunos conversaban entre ellos, mientras que otros revisaban sus materiales. Miré a mi alrededor, tratando de encontrar algo que llamara mi atención, pero nada. Me acerqué al escritorio del instructor y revisé la superficie, echando un vistazo debajo de algunos papeles. También miré alrededor de las mesas cercanas, por si el pergamino había terminado allí por accidente.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Oigan, ¿alguno de ustedes sabe dónde estaba el pergamino de la clase? –</span> Pregunté, volviéndome hacia los estudiantes.<br />
<br />
Un par de ellos negaron con la cabeza, mientras que otro levantó la mano.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– Creo que estaba aquí esta mañana, pero después nos pidieron que ordenáramos el aula.</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Y alguien lo movió?</span><br />
<br />
El estudiante se encogió de hombros.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– No lo sé. Había muchas cosas que guardar.</span><br />
<br />
Fruncí ligeramente el ceño. Vaya ayuda.<br />
<br />
Aun así, no tenía sentido quedarme mirando el escritorio esperando que el pergamino apareciera por arte de magia. Si había desaparecido mientras ordenaban el aula, lo más probable era que alguien lo hubiera dejado en otro lugar. Decidí comenzar revisando los alrededores. Salí al pasillo y observé las puertas de las aulas cercanas, preguntándome si alguien habría confundido el material con el de otra clase. También presté atención a los sonidos que llegaban desde el interior de las habitaciones, aunque entre las conversaciones de los estudiantes y el movimiento de los profesores no resultaba sencillo distinguir demasiado.<br />
<br />
Me detuve junto a una de las puertas y asomé la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Hola, ¿han visto un pergamino de ejercicios por aquí?</span><br />
<br />
El instructor que se encontraba dentro negó con la cabeza. Le agradecí antes de continuar mi búsqueda.<br />
<br />
No tardé en regresar al aula original, donde volví a observar el escritorio. Había algo que no terminaba de encajar. Si el objeto estaba allí por la mañana y los estudiantes habían ordenado el lugar, debía haber alguna posibilidad de que lo hubieran guardado junto con otros materiales. Me acerqué a uno de los armarios y abrí sus puertas, revisando las cajas que se encontraban en su interior. Había cuadernos, tizas y varios utensilios utilizados durante las clases, pero nada que pareciera ser el pergamino que buscaba.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Dónde demonios lo habrán metido? –</span> Murmuré, cerrando el armario.<br />
<br />
Fue entonces cuando noté que uno de los estudiantes me observaba desde su asiento.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Qué pasa? –</span> Le pregunté, frunciendo un poco el ceño.<br />
<br />
El muchacho pareció dudar antes de responder.<br />
<br />
<span style="color: #c0f0c6;" class="mycode_color">– Bueno... creo que vi a alguien llevando unos papeles hacia el almacén. No sé si era ese pergamino.</span><br />
<br />
Mis ojos se abrieron ligeramente.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿De verdad? –</span> Eso sí era una pista.<br />
<br />
No perdí más tiempo. Le pregunté dónde estaba el almacén y me dirigí hacia allí, recorriendo el pasillo con paso rápido. Mientras caminaba, intenté recordar la distribución de las instalaciones. Había pasado bastante tiempo en aquel lugar durante mi formación, así que no me resultaba demasiado difícil orientarme. Al llegar, abrí la puerta y eché un vistazo al interior. Había estantes con materiales de entrenamiento, cajas apiladas y algunos objetos que parecían llevar bastante tiempo sin utilizarse.<br />
<br />
El lugar estaba algo desordenado.<br />
<br />
Solté un suspiro y comencé a revisar los estantes, apartando algunas cajas para mirar detrás de ellas. Algunas casi se me caían al suelo, pero lograba sostenerlas a tiempo. No quería terminar tirándolo todo y tener que quedarme allí ordenando después. Me agaché para revisar una caja que se encontraba junto a la pared. Dentro había varias hojas y materiales de clase, pero nada que coincidiera con la descripción que me habían dado.<br />
<br />
Entonces, un pequeño ruido llamó mi atención.<br />
<br />
Giré la cabeza hacia el otro extremo del almacén, donde una caja mal colocada se había deslizado ligeramente al mover otra. Me acerqué para acomodarla y, al hacerlo, descubrí un pequeño pergamino atrapado entre ambas.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Ajá! ¡Aquí estás! –</span> Lo recogí con cuidado y comprobé que tuviera las características que me habían descrito. Parecía ser el material que estaba buscando.<br />
<br />
Sonreí satisfecho. ¡Al final no había sido tan complicado!<br />
<br />
Con el pergamino en la mano, regresé al aula y me dirigí directamente hacia el instructor que me había encargado la tarea.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Lo encontré! Estaba en el almacén, atrapado entre unas cajas.</span><br />
<br />
El hombre pareció aliviado al recibirlo. Lo revisó brevemente antes de agradecerme, explicándome que ahora podrían continuar con la actividad sin mayores inconvenientes.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡No hay problema! –</span> Respondí, llevándome las manos detrás de la cabeza. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Aunque, para la próxima, deberían ponerme a buscar algo más importante. –</span> Dije con un pequeño puchero, sin darle demasiada importancia al asunto. Después de todo, había cumplido con lo que me habían pedido y, por suerte, no había tenido que pasarme todo el día revisando cajas.<br />
<br />
Me despedí del instructor y salí del aula, estirando los brazos mientras caminaba por el pasillo. Otra misión completada, y ahora que había terminado, solo podía pensar en una cosa: encontrar algo rico para comer.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font">Verano 34 del Año 150<br />
Konohagakure no Sato – Academia Shinobi<br />
<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14933" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Petición de la Misión</a></span></div>
<span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><br />
No había pasado demasiado tiempo desde la última vez que había estado en la Academia Ninja, aunque esta vez no tenía que asistir a ninguna clase. ¡Menos mal! Después de todo, ya me había graduado y no tenía muchas ganas de volver a sentarme frente a un montón de libros. Sin embargo, cuando me solicitaron ayuda para encontrar un objeto que había desaparecido de las instalaciones, no me pareció una tarea demasiado complicada. Al menos, eso pensé al principio.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Y qué es exactamente lo que se perdió? –</span> Pregunté, mirando al instructor que me había recibido.<br />
<br />
El hombre me explicó que uno de los materiales utilizados para las actividades de la Academia había desaparecido. Lo necesitaban para una clase que estaba a punto de comenzar, así que me habían pedido que colaborara en su búsqueda antes de que los estudiantes se vieran afectados.<br />
<br />
Solté un suspiro, rascándome la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Solo eso? Creí que sería algo más interesante. –</span> Como un pergamino prohibido o armas antiguas.<br />
<br />
El instructor puso sus ojos en blanco y me indicó el aula donde se había visto el objeto por última vez. Se trataba de un pequeño pergamino con ejercicios que los estudiantes debían utilizar durante una práctica. No era nada especialmente valioso, pero contenía las indicaciones necesarias para organizar la actividad, y sin él tendrían que improvisar otra cosa.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Entendido. ¡Ya me encargaré yo!</span><br />
<br />
Con una sonrisa confiada, me dirigí hacia el aula, dispuesto a terminar cuanto antes. Aunque, apenas entré, me encontré con varias mesas, sillas y estudiantes que todavía se preparaban para comenzar las clases. Algunos conversaban entre ellos, mientras que otros revisaban sus materiales. Miré a mi alrededor, tratando de encontrar algo que llamara mi atención, pero nada. Me acerqué al escritorio del instructor y revisé la superficie, echando un vistazo debajo de algunos papeles. También miré alrededor de las mesas cercanas, por si el pergamino había terminado allí por accidente.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Oigan, ¿alguno de ustedes sabe dónde estaba el pergamino de la clase? –</span> Pregunté, volviéndome hacia los estudiantes.<br />
<br />
Un par de ellos negaron con la cabeza, mientras que otro levantó la mano.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– Creo que estaba aquí esta mañana, pero después nos pidieron que ordenáramos el aula.</span><br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Y alguien lo movió?</span><br />
<br />
El estudiante se encogió de hombros.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">– No lo sé. Había muchas cosas que guardar.</span><br />
<br />
Fruncí ligeramente el ceño. Vaya ayuda.<br />
<br />
Aun así, no tenía sentido quedarme mirando el escritorio esperando que el pergamino apareciera por arte de magia. Si había desaparecido mientras ordenaban el aula, lo más probable era que alguien lo hubiera dejado en otro lugar. Decidí comenzar revisando los alrededores. Salí al pasillo y observé las puertas de las aulas cercanas, preguntándome si alguien habría confundido el material con el de otra clase. También presté atención a los sonidos que llegaban desde el interior de las habitaciones, aunque entre las conversaciones de los estudiantes y el movimiento de los profesores no resultaba sencillo distinguir demasiado.<br />
<br />
Me detuve junto a una de las puertas y asomé la cabeza.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Hola, ¿han visto un pergamino de ejercicios por aquí?</span><br />
<br />
El instructor que se encontraba dentro negó con la cabeza. Le agradecí antes de continuar mi búsqueda.<br />
<br />
No tardé en regresar al aula original, donde volví a observar el escritorio. Había algo que no terminaba de encajar. Si el objeto estaba allí por la mañana y los estudiantes habían ordenado el lugar, debía haber alguna posibilidad de que lo hubieran guardado junto con otros materiales. Me acerqué a uno de los armarios y abrí sus puertas, revisando las cajas que se encontraban en su interior. Había cuadernos, tizas y varios utensilios utilizados durante las clases, pero nada que pareciera ser el pergamino que buscaba.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Dónde demonios lo habrán metido? –</span> Murmuré, cerrando el armario.<br />
<br />
Fue entonces cuando noté que uno de los estudiantes me observaba desde su asiento.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿Qué pasa? –</span> Le pregunté, frunciendo un poco el ceño.<br />
<br />
El muchacho pareció dudar antes de responder.<br />
<br />
<span style="color: #c0f0c6;" class="mycode_color">– Bueno... creo que vi a alguien llevando unos papeles hacia el almacén. No sé si era ese pergamino.</span><br />
<br />
Mis ojos se abrieron ligeramente.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¿De verdad? –</span> Eso sí era una pista.<br />
<br />
No perdí más tiempo. Le pregunté dónde estaba el almacén y me dirigí hacia allí, recorriendo el pasillo con paso rápido. Mientras caminaba, intenté recordar la distribución de las instalaciones. Había pasado bastante tiempo en aquel lugar durante mi formación, así que no me resultaba demasiado difícil orientarme. Al llegar, abrí la puerta y eché un vistazo al interior. Había estantes con materiales de entrenamiento, cajas apiladas y algunos objetos que parecían llevar bastante tiempo sin utilizarse.<br />
<br />
El lugar estaba algo desordenado.<br />
<br />
Solté un suspiro y comencé a revisar los estantes, apartando algunas cajas para mirar detrás de ellas. Algunas casi se me caían al suelo, pero lograba sostenerlas a tiempo. No quería terminar tirándolo todo y tener que quedarme allí ordenando después. Me agaché para revisar una caja que se encontraba junto a la pared. Dentro había varias hojas y materiales de clase, pero nada que coincidiera con la descripción que me habían dado.<br />
<br />
Entonces, un pequeño ruido llamó mi atención.<br />
<br />
Giré la cabeza hacia el otro extremo del almacén, donde una caja mal colocada se había deslizado ligeramente al mover otra. Me acerqué para acomodarla y, al hacerlo, descubrí un pequeño pergamino atrapado entre ambas.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Ajá! ¡Aquí estás! –</span> Lo recogí con cuidado y comprobé que tuviera las características que me habían descrito. Parecía ser el material que estaba buscando.<br />
<br />
Sonreí satisfecho. ¡Al final no había sido tan complicado!<br />
<br />
Con el pergamino en la mano, regresé al aula y me dirigí directamente hacia el instructor que me había encargado la tarea.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡Lo encontré! Estaba en el almacén, atrapado entre unas cajas.</span><br />
<br />
El hombre pareció aliviado al recibirlo. Lo revisó brevemente antes de agradecerme, explicándome que ahora podrían continuar con la actividad sin mayores inconvenientes.<br />
<br />
<span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– ¡No hay problema! –</span> Respondí, llevándome las manos detrás de la cabeza. <span style="color: #D66673;" class="mycode_color">– Aunque, para la próxima, deberían ponerme a buscar algo más importante. –</span> Dije con un pequeño puchero, sin darle demasiada importancia al asunto. Después de todo, había cumplido con lo que me habían pedido y, por suerte, no había tenido que pasarme todo el día revisando cajas.<br />
<br />
Me despedí del instructor y salí del aula, estirando los brazos mientras caminaba por el pasillo. Otra misión completada, y ahora que había terminado, solo podía pensar en una cosa: encontrar algo rico para comer.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Misión: Autonarrada- Rango D. Protocolo de Guerra]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14942</link>
			<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 09:56:08 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=860">Argeon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14942</guid>
			<description><![CDATA[<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Misión de Grado D'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Misión de Grado D'; }">Misión de Grado D</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<br />
● Nombre de la Misión: Protocolo de Guerra<br />
<br />
● Información de la Misión: Ante la agudización de las hostilidades y la amenaza real de incursiones enemigas en el territorio de la aldea, el alto mando militar exige instruir con urgencia a los estudiantes de los cursos inferiores. El shinobi asignado deberá impartir una rigurosa clase teórica y práctica en las instalaciones de la Academia, adoctrinando a los niños en protocolos de evacuación táctica ante bombardeos, localización de refugios subterráneos, racionamiento de suministros y control del pánico bajo situaciones de asedio inminente.<br />
<br />
● Rango y Tipo de la Misión: Autonarrada- Rango D <br />
● Fecha y Lugar: Día 48 del verano en las aulas e instalaciones de entrenamiento de la Academia Ninja de Konohagakure <br />
[● Cantidad de Usuarios: 1 (Argeon Senju) <br />
● Cantidad máxima de horas por ronda: 24<br />
</div>
		</div><br />
<br />
<div class="sg-spoiler sg-spoiler--warm sg-tree-technique">
  <button class="sg-spoiler__toggle" type="button" onclick="sgToggleSpoiler(this)" aria-expanded="false">
    <span class="sg-spoiler__lead">
      <span class="sg-spoiler__icon">●</span>
      <span class="sg-spoiler__titles">
        <span class="sg-spoiler__eyebrow">Técnica</span>
        <span class="sg-spoiler__title">Byakugō</span>
      </span>
    </span>
    <span class="sg-spoiler__aside">
      <span class="sg-spoiler__caret">+</span>
    </span>
  </button>
  <div class="sg-spoiler__panel">
    <div class="sg-spoiler__body">
      <div class="sg-spoiler__content">
        <div class="sg-technique">
          <div class="sg-technique__rail">
            <div class="sg-technique__badges"><div class="sg-technique__badge sg-technique__badge--accent"><span class="sg-technique__badge-icon">✔</span>Aprendida · 12-09-2026</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">◈</span>Pasiva</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">✦</span>Nivel: Cero</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">#</span>ID: SENJ101B</div></div>
            <div class="sg-technique__stat">
              <div class="sg-technique__stat-label"><span class="sg-technique__label-icon">◔</span>Coste</div>
              <div class="sg-technique__stat-value">Sin coste indicado</div>
            </div>
          </div>
          <div class="sg-technique__main">
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">▣</span>Descripción</div>
              <p class="sg-technique__text">El Clan Senju basa su poder en la acumulación progresiva de chakra mediante el Byakugō, un sello latente que se manifiesta una vez que el usuario ha adquirido sus especialidades. Esta técnica permite almacenar y posteriormente liberar dicho chakra, habilitando el uso de las especialidades mientras el Byakugō permanezca activo. Las especialidades se dividen en niveles [I], [II] y [III] que representan distintos grados de dominio y enfoque dentro del desarrollo del usuario.<br />
<br />
El Byakugō dispone de una cantidad máxima de turnos de uso, los cuales pueden administrarse de forma fraccionada a lo largo del combate. Sin embargo, una vez activado por primera vez, el usuario deberá asumir el costo correspondiente de uso del Byakugō, quedando obligado posteriormente a pagar en su totalidad los costos en Posts indicados en las especialidades antes de poder volver a utilizarlo.<br />
<br />
Al obtener sus especialidades, el usuario será clasificado dentro de uno de los tres tipos de Senju de acuerdo con el grupo de especialidades que posea en mayor número. Si existe un empate entre dos o más grupos, el usuario podrá escoger el estilo que adoptará al activar el Byakugō.<br />
<br />
[I] - Jōkai (Constante): Estos manifiestan tres marcas permanentes en el rostro, reflejando una afinidad por la estabilidad y el uso constante de sus capacidades.<br />
<br />
[II] - Jōkara (Equilibrio): Estos poseen una marca inicial que se expande por el cuerpo durante la activación del Byakugō y desaparece posteriormente, representando su naturaleza intermedia entre la constancia y el poder.<br />
<br />
[III] - Chikara (Poder): Inicialmente no presentan marcas visibles; sin embargo, al liberar el Byakugō aparecen múltiples marcas distribuidas por todo el cuerpo, simbolizando la liberación masiva de poder acumulado.</p>
            </div>
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">✧</span>Efecto</div>
              <div class="sg-technique__text"><span class="sg-tec-parsed" title="Control de Chakra (modificador) × 1">1 (MCCK)</span> de Daño y Resistencia - <span class="sg-tec-parsed" title="Control de Chakra (modificador) × 1">1 (MCCK)</span> de Turnos Máximo</div>
            </div>
          </div>
        </div>
      </div>
    </div>
  </div>
</div>

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}
</script><br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Argeon'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Argeon'; }">Estadísticas de Argeon</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Argeon</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>55</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 3</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>5</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>5</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>11</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>12</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>330</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>305</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>44</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">
<img src="https://i.imgur.com/YGfZCet.jpeg" loading="lazy"  width="400" height="200" alt="[Imagen: YGfZCet.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El Despliegue Matutino</span></span></div>
<br />
El alba del Día 48 del verano no trajo consigo un amanecer apacible sobre Konohagakure, sino el tinte ceniciento y plomizo característico de una aldea volcada por completo en el esfuerzo de guerra y la economía de supervivencia. Dentro de su modesto y solitario refugio, Argeon Senju comenzó su ritual matutino con una precisión quirúrgica, libre de cualquier atisbo de duda. Se incorporó del futón en completo silencio, regulando su ritmo cardíaco mediante técnicas avanzadas de respiración controlada y estirando sus músculos con la rigurosidad de un operativo que sabe que la tensión en las fibras puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Con gestos mecánicos, sobrios y entrenados hasta el cansancio, vistió su indumentaria táctica estándar, ajustando con firmeza las correas de su chaleco y asegurando su equipamiento básico; cada movimiento respondía a una estricta economía de energía y a un ascetismo férreo que había refinado durante años de ascetismo.<br />
<br />
Al cruzar el umbral y abandonar su recinto, el peso invisible pero aplastante del estigma recayó de inmediato sobre sus hombros: para la comunidad, los clanes y las altas esferas de la aldea, seguía cargando con la sombra imborrable de ser el "hijo del traidor". No obstante, antes de poder dirigirse a su destino en la Academia, su ruta operativa le exigió presentarse primero en el núcleo del poder administrativo para recibir formalmente la directiva de la misión. Al ingresar al complejo central de las oficinas del Hokage, el ambiente estaba impregnado de un denso olor a pergamino viejo, tinta fresca y la tensión latente de los despachos de mando donde se decidían las bajas diarias. Los oficiales de intendencia lo recibieron con miradas gélidas, cargadas de recelo y desconfianza institucional, extendiéndole el rollo de misión de mala gana, casi con desprecio. Sin sutileza alguna, le recordaron los motivos de su presencia: su designación como instructor de urgencia era estrictamente una medida de desesperación. Las fuerzas de élite del clan Senju habían sido movilizadas masivamente al frente de batalla para contener el avance enemigo, dejando la retaguardia de Konoha peligrosamente desprovista de personal calificado. Solo la filtración y posterior constatación de que Argeon había logrado dominar el Suiton —una de las dos afinidades elementales históricas asociadas a su estirpe— había obligado al alto mando a tragarse sus prejuicios y disponer de él por pura y dura necesidad táctica.<br />
<br />
Con el rollo oficial sellado y guardado en su compartimento táctico, emprendió su marcha definitiva hacia la Academia Ninja a través de los sectores restringidos de la aldea. Las patrullas de la ANBU lo escrutaban desde las azoteas bajo un régimen de vigilancia estricta, sus máscaras inexpresivas ocultando una desconfianza latente. A su paso, los civiles madrugadores, los comerciantes que levantaban las persianas de sus locales y los transeúntes apresurados desviaban la mirada de forma ostentosa, o bien se congelaban por un instante para clavarle ojos llenos de recelo, hostilidad reprimida y murmullos apenas audibles que laceraban el aire a su espalda. Aquella atmósfera de repudio constante golpeó su interior, removiendo una densa marea de sensaciones: un frío seco y punzante en la boca del estómago, mezcla de resignación helada y un orgullo indomable que se negaba a quebrarse ante el desprecio ajeno. Y fue precisamente ese trayecto físico, bajo el peso de esas miradas ajenas cargadas de juicio, el que despertó un eco profundo y visceral en su memoria. Mientras caminaba por los pasillos y patios exteriores de la institución, Argeon evocó fugazmente los fantasmas de su propio pasado: el día lejano en que su madre, con una sonrisa firme pero cargada de una secreta y melancólica preocupación, lo había tomado de la mano para guiarlo por primera vez a esos mismos salones de aprendizaje.<br />
<br />
Aquel recuerdo le produjo un dolor sordo y punzante en el pecho, un contraste brutal entre la calidez de aquel tacto maternal ya extinguido y la gélida soledad que lo envolvía ahora. Aquellos destellos de su infancia, una época en la que el distrito todavía respiraba una frágil y engañosa armonía familiar antes de que la tragedia y la traición mancharan su apellido, chocaban violentamente con la cruda realidad del presente. Sintió el amargo peso de la ausencia y, al mismo tiempo, una oleada de estoica determinación. Ahora, el paria a quien todos señalaban regresaba no como un alumno ilusionado que aspiraba a la gloria de la aldea, sino como la última e indeseable alternativa de un sistema en crisis, investido con la solemne y a la vez amarga responsabilidad de enseñar a las futuras generaciones de shinobi las implacables leyes del asedio. Con la respiración perfectamente regulada para aplacar cualquier atisbo de emoción superflua, el semblante imperturbable y la mirada fija en su objetivo, cruzó el umbral del ala académica, plenamente consciente de que su deber esa jornada no era desangrarse en las trincheras del frente, sino moldear a las mentes inocentes de los niños antes de que la maquinaria de la guerra los devorara sin piedad.<br />
<br />
Mientras cruzaba el patio exterior de la Academia, con el eco de sus propias pisadas resonando en los corredores vacíos, la fría hostilidad de las paredes blancas pareció desvanecerse por un instante, arrastrada por una corriente interna que removió los sedimentos más profundos de su memoria. Aquel ambiente cargado de tensiones bélicas y miradas de reojo le devolvió, con una claridad pasmosa, el sabor metálico y denso de su primera gran derrota en el campo de entrenamiento: el día de su primera lesión real. Aquel recuerdo se proyectó en su mente como una herida abierta. Era un niño aún, presionado por el apellido que portaba y la exigencia implícita de estar a la altura del legado de su sangre. En medio de un ejercicio de combate simulado frente a instructores que ya lo miraban con recelo, un contrincante lo había superado en velocidad, abriéndole el costado con un kunai y dejándolo tendido sobre la tierra húmeda y fría. Pero el dolor físico de la carne desgarrada no había sido lo más devastador, sino la humillación sorda que sobrevino al intentar invocar su herencia. En el momento crítico, cuando su cuerpo debió responder canalizando el poder ancestral de su estirpe, el chakra se había ahogado en su interior. No había brotado ni una sola gota de agua, ni la más mínima humedad que respondiera a la afinidad elemental con el Suiton que todos daban por sentada en un Senju.<br />
<br />
Para su clan, incapaz de manifestar el elemento primario del agua a temprana edad, aquello no era solo una anomalía; era una prueba temprana de insuficiencia, una mancha invisible que anunciaba la decadencia o la traición latente de su rama familiar. Recordar esa impotencia visceral —el vacío en sus pulmones, la sequedad en su garganta y la mirada de desaprobación de los supervisores al constatar que el niño carecía del don elemental clásico— le produjo una punzada helada en el pecho. Sin embargo, lejos de quebrarlo, esa vieja frustración actuó como un bálsamo de rigor: apretó los dientes, reajustó la postura de su chaleco con manos firmes y devolvió su mente al presente. Aquella carencia de antaño había sido superada a base de una disciplina férrea y un doloroso despertar tardío, el mismo dominio elemental que hoy, ironías del destino y de la guerra, obligaba al alto mando a suplicar su presencia en las aulas de la retaguardia. El eco de aquel recuerdo doloroso se desvaneció lentamente cuando una voz seca, áspera y cargada de una severidad exenta de cualquier amabilidad quebró el silencio del pasillo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Senju. No has venido a pasear por los pasillos de la Academia.—</span></span></span><br />
<br />
Argeon detuvo su marcha en seco y levantó la vista. A pocos metros, de pie junto al umbral que separaba el patio interior del ala de los cursos inferiores, se encontraba un instructor veterano de la institución, un shinobi de facciones duras, cicatrices marcadas por la guerra y una mirada implacable que fungiría como su supervisor directo durante la jornada. El hombre lo observó de arriba abajo con evidente desdén, evaluando su postura con la misma frialdad con la que se inspecciona a un arma defectuosa pero necesaria. Sin ofrecerle un saludo ni concederle el más mínimo atisbo de respeto por su investidura, el veterano le hizo un gesto cortante con la barbilla para que se adelantase, recordándole con ese simple acto que, para la retaguardia, él seguía siendo una herramienta vigilada bajo sospecha. Con el semblante imperturbable y la respiración perfectamente controlada, Argeon dio el paso definitivo hacia el interior del recinto, cruzando la línea que marcaba el inicio formal de su misión.<br />
<br />
——————<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Academia</span></div>
<br />
El ambiente en el interior del complejo educativo respiraba una asfixiante ley marcial. Los tablones de anuncios tradicionales, antaño repletos de avisos sobre actividades escolares y torneos de destreza, habían sido reemplazados por carteles de movilización de tropas, mapas estratégicos con rutas de evacuación marcadas en tinta roja y listas de bajas actualizadas diariamente. Argeon cruzó el umbral principal sintiendo cómo la atmósfera del edificio se tornaba densa, impregnada con el olor a desinfectante, metal pulido y la ansiedad contenida de una institución que había dejado de ser un centro de aprendizaje para convertirse en un cuartel de retaguardia. El instructor veterano que lo había interceptado en el pasillo lo guió a través de los corredores en completo silencio, marcando un paso firme cuyas botas resonaban rítmicamente contra el suelo de piedra. A su alrededor, los pocos instructores regulares y celadores de seguridad que permanecían en las instalaciones los observaban al pasar. No había saludos de camaradería ni miradas neutrales; cada par de ojos fijos en Argeon destilaba una profunda desconfianza institucional. Sabían perfectamente que el joven no estaba allí por vocación pedagógica ni por un reconocimiento a sus méritos, sino porque las fuerzas de élite del clan Senju habían sido vaciadas de la retaguardia para ser enviadas al frente de batalla, dejando los cimientos de la aldea peligrosamente desguarnecidos.<br />
<br />
Mientras avanzaban hacia el sector de los cursos inferiores, el supervisor se detuvo frente a una puerta metálica pesada, reforzada para soportar impactos estructurales, y le lanzó una última advertencia con voz ronca y cortante: —Los críos que están ahí dentro son lo único que nos queda para asegurar el futuro de la aldea si el perímetro cae. El alto mando te ha dado esta tregua y te tolera porque tu control del Suiton es la única carta que la intendencia pudo rescatar de tu linaje. Pero no olvides dónde estás, Senju. Un solo paso en falso, y tu apellido te terminará de enterrar.— Sin inmutarse ante la amenaza implícita, con el rostro imperturbable y el ritmo cardíaco perfectamente regulado mediante su disciplina respiratoria, Argeon asintió con la cabeza en un gesto seco.<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Vaya, qué expresión tan solemne. Cuidado, Senju, no vayas a romper el suelo con tanta altivez... a menos que, claro, el agua te vuelva a fallar como aquella vez en el campo de entrenamiento y termines ahogándote en tu propio ridículo.—</span></span><br />
</span><br />
<br />
Ante esas palabras, Argeon sintió como si una cuchilla helada le atravesara el pecho. Su cuerpo se congeló en el acto. Por un segundo, el pasillo entero pareció desvanecerse y la sangre le zumbó en los oídos, arrastrándolo de golpe al dolor sordo de su primera gran derrota, a la humillación de aquel día en que su chakra se había negado a responder y su linaje había quedado en entredicho. La rigidez se apoderó de sus músculos, conteniendo la respiración bajo un esfuerzo sobrehumano para evitar que el resentimiento quebrara su fachada. El veterano, al notar la fulminante y helada quietud del joven, dio un paso al frente y bajó el tono de su voz, transformando el escarnio en una advertencia pragmática y áspera:<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Guárdate ese orgullo para las trincheras —</span></span></span> murmuró el supervisor, cambiando a un tono estrictamente táctico. <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Allá adentro no tienes soldados; tienes críos que apenas entienden el peso de un kunai. No les hables de la guerra abierta ni les digas que el frente está cayendo, o se te van a quebrar en las manos. Dales reglas simples, procedimientos basicos y una rutina estricta; hazles creer que todo es un simulacro. Si logras que respiren al mismo compás que tú, salvarás el pellejo de la mitad de ese salón. Entra de una vez.—</span></span></span><br />
<br />
Ante la ácida indicación del instructor y el peso instantáneo de lo que debería hacer ante los estudiantes que le esperaban, Argeon permaneció completamente inmóvil. Su respiración se detuvo por un segundo, y la rabia contenida comenzó a arder en su interior como brasas bajo la ceniza. Sin embargo, su férrea disciplina ascética actuó como un dique de contención. Obligó a su ritmo cardíaco a desacelerar, cerró los ojos un instante para enterrar el fantasma de su pasado y, al abrirlos, su mirada recuperó una frialdad absoluta. Comprendió que el sarcasmo del veterano no era solo crueldad, sino una prueba más de supervivencia y una advertencia velada sobre la fragilidad del entorno. Con el semblante ya completamente inalterable, Argeon inclinó ligeramente la cabeza en un gesto formal y contenido, rompiendo el mutismo con voz baja pero firme:<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entendido, superior. Gracias por el consejo —</span></span></span><br />
<br />
Respondió el Senju, reconociendo el valor táctico de las palabras del viejo shinobi a pesar de la aspereza con la que se las había entregado. El veterano, sorprendido sutilmente por la madurez con la que el joven había tragado tanto el insulto como la lección, dio media vuelta ajustándose las correas del chaleco. Mientras comenzaba a alejarse por el pasillo hacia su puesto de mando, alzó la mano sin mirar atrás y lanzó su última instrucción por sobre el hombro:<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No me agradezcas con palabras, Senju. Demuestra que tu apellido sirve para algo más que para cargar culpas. Estaré en mi oficina esperando buenas noticias... más te vale no decepcionarme.—</span></span></span><br />
<br />
—————<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El Desafío</span></span></div>
<br />
<br />
El pestillo cedió con un chasquido metálico y Argeon empujó la pesada puerta, cruzando el umbral hacia el interior del aula de los cursos inferiores. De inmediato, el aire cerrado y denso del salón lo golpeó como una bofetada. El espacio era un hervidero de caos infantil: niños de apenas seis y siete años corrían entre los pupitres de madera, lanzándose borradores de tiza, riendo con estridencia o discutiendo a los gritos por un trozo de pergamino arrugado. La ausencia prolongada de directrices claras y el clima de tensión general que se respiraba en la aldea habían desbordado por completo el autocontrol de los pequeños, convirtiendo el aula en un reflejo en miniatura del desconcierto que imperaba en el exterior. Al percibir la presencia de una nueva figura en la entrada, algunos niños más cercanos se detuvieron, pero el bullicio general persistía, consumido en sus propios juegos y gritos. Gritarles o imponer una autoridad marcial y seca, tal como el veterano le había advertido en el pasillo, solo conseguiría aterrorizarlos o quebrarlos de inmediato. Recordando la directiva táctica de manejar la situación con precisión psicológica y control del entorno, Argeon supo que necesitaba un estímulo distinto para capturar su atención sin desatar el pánico.<br />
<br />
Sin decir una sola palabra, caminó con paso medido hasta colocarse frente a la pizarra central. Respiró hondo, regulando su flujo interno, y extendió dos dedos de su mano derecha con una fluidez milimétrica. Concentrando una mínima y controlada chispa de chakra en la yema de sus dedos —invocando sutilmente la afinidad elemental del <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Suiton </span></span>que tanto le había costado dominar— <br />
<br />
<div class="sg-spoiler sg-spoiler--warm sg-tree-technique">
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      <span class="sg-spoiler__icon">●</span>
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        <span class="sg-spoiler__eyebrow">Técnica</span>
        <span class="sg-spoiler__title">Mizu Dōmu no Jutsu</span>
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      <span class="sg-spoiler__caret">+</span>
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            <div class="sg-technique__badges"><div class="sg-technique__badge sg-technique__badge--accent"><span class="sg-technique__badge-icon">✔</span>Aprendida · 14-09-2026</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">◈</span>Suiton</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">✦</span>Nivel: Cero</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">#</span>ID: SUIT003R</div></div>
            <div class="sg-technique__stat">
              <div class="sg-technique__stat-label"><span class="sg-technique__label-icon">◔</span>Coste</div>
              <div class="sg-technique__stat-value">15 de Chakra, 5 de Chakra por Turno	</div>
            </div>
          </div>
          <div class="sg-technique__main">
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">▣</span>Descripción</div>
              <p class="sg-technique__text">El usuario crea una pequeña burbuja de agua, lo suficientemente grande para proteger una parte de su cuerpo, como la cabeza o una extremidad, utilizándola netamente como defensa. Esta técnica sigue las reglas generales de una defensa, pero al ser de naturaleza Suiton, posee propiedades elementales y evita el contacto directo con la ofensiva mientras no sea superada.<br />
<br />
Si el usuario se encuentra sobre una fuente de agua, puede expandir la técnica y envolver todo su cuerpo para protegerse del daño de forma completa. A pesar de estar rodeado de agua, el usuario puede respirar libremente dentro de la burbuja sin dificultad.</p>
            </div>
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">✧</span>Efecto</div>
              <div class="sg-technique__text"><span class="sg-tec-parsed" title="Control de Chakra ÷ 2">2,5 (CCK)</span> de Defensa</div>
            </div>
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}
</script><br />
<br />

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					</script><br />
<br />
El leve silbido del chakra al condensarse cortó el bullicio del aula de golpe. Sobre la superficie de madera polvorienta del estrado, Argeon no limitó su técnica a un simple rastro congelado; lo que modeló con milimétrica precisión fue una perfecta y translúcida burbuja de agua. Aquella esfera fluida flotaba suspendida sobre sus dedos, meciéndose con una ligereza pasmosa que desmentía la enorme y agónica dificultad que le había costado dominarla durante sus años de su duro entrenamiento. El impacto visual fue inmediato. Los niños de seis y siete años, que un segundo antes corrían y se arrojaban borradores de tiza, detuvieron sus juegos en seco. Las pequeñas cabezas se giraron al unísono hacia el estrado, y decenas de pares de ojos quedaron completamente fijos en la esfera cristalina que giraba con suavidad, reflejando la tenue luz de las ventanas. El caos ruidoso del aula se extinguił por completo, sepultado bajo un asombro silencioso y expectante.<br />
<br />
Aprovechando que había capturado la atención de la clase sin recurrir a gritos ni a una severidad aterrorizante, Argeon estabilizó su respiración mediante su férrea disciplina ascética. Permitió que la burbuja flotara un instante más ante los rostros fascinados de los niños antes de disiparla con un parpadeo, devolviendo el agua a la palma de su mano con absoluta naturalidad. Con el rostro imperturbable y la voz firme, midió sus primeras palabras, mientras que finalizaba la técnica y <span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">recuperaba chacra</span></span>:<br />
<br />
<span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La atención es la única línea que separa el orden del caos —</span></span></span>comenzó Argeon, recorriendo el salón con una mirada sobria y penetrante que obligó a los pequeños a enderezarse en sus asientos. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—A partir de hoy, las reglas en este recinto cambian. No estamos aquí para jugar, sino para aprender a resistir.—</span></span></span><br />
<br />
El silencio expectante que había dejado la flotación de la burbuja de agua se rompió casi de inmediato por el chisporroteo de las primeras voces infantiles. Desde la segunda fila, un niño de cabello revuelto y mejillas regordetas levantó la mano con timidez, incapaz de contener la curiosidad que superaba su miedo inicial:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—¡Ey! ¿Cómo hiciste eso con el agua sin usar sellos de manos? ¿Es una técnica secreta de los Senju? </span>— </span></span>preguntó, con los ojos brillando de fascinación, olvidando por completo el protocolo marcial.<br />
<br />
Otro niño, sentado más hacia la esquina, se inclinó sobre su pupitre y añadió con genuina intriga:<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Por qué tenemos que ver cartografía hoy? El Sensei anterior nos hacía practicar shurikens en el patio. ¿Hoy toca juego de estrategia o examen sorpresa?—</span></span></span><br />
<br />
Argeon observó las caritas expectantes. En lugar de reprenderlos con la frialdad que dictaban los manuales de la retaguardia, sintió un leve eco en su memoria: el recuerdo lejano de su madre enseñándole los fundamentos del Suiton cuando era niño, transformando los ejercicios más agónicos y frustrantes en dinámicas de desafío y descubrimiento que su mente infantil procesaba como un juego. Esa había sido la estrategia de su madre para mantenerlo a salvo y enfocado cuando el peso de su linaje ya comenzaba a asfixiarlo; una pedagogía intuitiva que, en otra época, los eruditos llamarían gamificación, pero que para aquellos niños de siete años era simplemente una forma de engañar al terror. Con el rostro imperturbable, pero con una sutil modulación en la voz que suavizó la aspereza anterior, Argeon respondió manteniendo el control absoluto del aula:<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No es una técnica secreta, es solo control de flujo y geometría de la atención —</span></span></span> respondió con calma, cruzando los brazos. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y para responder a tu duda sobre los shurikens: el patio hoy será usado como parte de un entrenamiento especial, el cual les hará ganar puntos y practicarán su sigilo y capacidad de esconderse.—</span></span></span><br />
<br />
Hizo una pausa breve, barriendo el salón con una mirada firme mientras canalizaba la lejanía de las enseñanzas maternas.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—A partir de este momento, cada ejercicio que hagamos aquí funcionará bajo un esquema diferente —</span></span></span> prosiguió Argeon, midiendo cada palabra.<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —Lo llamaremos una simulación de alta prioridad. Cada mapa que tracen, cada ruta de evacuación que memoricen y cada litro de agua que aprendan a estabilizar no será una tarea escolar común. Cada acierto acumulará puntos de supervivencia para mantener en pie el juego; cada error, en cambio, ples va quitar puntos, y hará que no puedan ganar el premio que les traje.— </span></span></span><br />
<br />
Los niños se quedaron en absoluto silencio, asimilando el concepto. No entendían de terminologías pedagógicas avanzadas, pero el tono de Argeon convirtió el lúgubre deber de la supervivencia en un desafío táctico que capturó por completo su atención infantil. <br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Abran los manuales en la página doce —</span></span></span> ordenó de nuevo, con la autoridad restablecida pero con un matiz de guía. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—El juego de la retaguardia ha comenzado. Veamos quiénes logran mantener a salvo su sector antes de que suene la siguiente sirena.—</span></span></span><br />
<br />
Mientras los niños, con los rostros iluminados por una súbita chispa de emoción competitiva, se apresuraban a buscar la página doce en sus manuales arrugados, Argeon se desplazó con paso silencioso entre los pasillos formados por los pupitres de madera. Su mirada, afilada y vigilante, inspeccionaba de reojo la forma en que cada pequeño trataba de orientar los planos subterráneos con los lápices de grafito. Mantenía la respiración rítmicamente regulada, consciente de que esa ilusión de un "juego de supervivencia" era la única barrera psicológica que impedía que el pánico real de la guerra se filtrara en el aula.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No marquen las rutas principales con trazo grueso —</span></span></span>indicó con voz baja pero firme al detenerse junto a una niña de coletas deshechas que trazaba líneas titubeantes sobre el papel. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— En una contingencia real, las vías principales son las primeras en colapsar. Busquen siempre los ductos de servicio secundarios, los que están ocultos tras los cimientos de piedra. Esos son los que realmente salvan el sector.—</span></span></span><br />
<br />
La pequeña asintió con fervor, cambiando el trazo del lápiz con una concentración absoluta, adoptando el desafío con la misma seriedad con la que un shinobi evaluaba un mapa de territorio hostil. Argeon continuó avanzando, deteniéndose brevemente en cada mesa para corregir ángulos, modular posturas y mantener a los niños inmersos en la dinámica, vigilando cada segundo para que la atmósfera del aula no decayera y se mantuviera firme bajo su estricta y calculada tutela. Y aún con los manuales aún abiertos sobre los pupitres, Argeon no se limitó a señalar los errores generales, sino que descendió al nivel de cada estudiante para ofrecer una retroalimentación técnica, inmediata y precisa, cumpliendo rigurosamente con el estándar de instrucción que exigía el protocolo. Se inclinó ligeramente sobre el primer banco, observando el mapa de la niña de coletas deshechas.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Tu elección de los ductos secundarios fue correcta, pero fallaste en la densidad del trazo —</span></span> </span>le indicó con voz pausada pero firme, señalando con el dedo índice sobre el papel. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—En una situación real, si marcas los límites con tanta debilidad, el equipo de rescate confundirá un muro de contención con una salida de emergencia. Para la próxima sesión, corrige la presión del lápiz y duplica el grosor en las esquinas críticas. ¿Entendido?—</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">—Sí, instructor —</span></span></span> respondió la pequeña, asintiendo con la cabeza mientras ajustaba su trazo de inmediato. Argeon dio un paso hacia el siguiente pupitre, donde el niño de mejillas regordetas lo miraba con expectación contenida.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Resolviste la velocidad de evacuación en tiempo récord, lo cual es vital, pero pasaste por alto la variable ambiental —</span></span></span>señaló Argeon, tocando suavemente la sección de ventilación del plano. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Si evacuas a cincuenta personas a una zona segura de tercer nivel sin calcular el consumo de oxígeno de los primeros diez minutos, habrás sacado a todos del fuego para condenarlos al asfixiamiento. La próxima vez, calcula primero la capacidad volumétrica antes de trazar la ruta de salida.—</span></span></span><br />
<br />
El niño tragó saliva, mirando el gráfico con nueva seriedad, y prometió corregirlo antes del siguiente toque de campana. Y finalmente el Senju termino recorrer las filas restantes bajo el mismo método de corrección directa, Argeon se aseguró de que cada estudiante entendiera que el elogio inicial no significaba perfección, sino el punto de partida para exigirles un rigor técnico absoluto. Con el rostro imperturbable y el control absoluto del aula, consolidó las bases de su enseñanza antes de dar paso al siguiente bloque del día.<br />
<br />
——————<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Prueba del Patio</span></span></div>
<br />
Con las correcciones individuales firmemente anotadas en los márgenes de los manuales y el aula estabilizada bajo su estricto control, el Senju se irguió por completo y cruzó los brazos sobre el chaleco táctico. Su mirada recorrió las filas de niños, quienes aún procesaban el peso de las observaciones técnicas que acababa de darles.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Guarden los manuales —</span></span></span>ordenó Argeon con voz clara y cortante, cuyo eco resonó en el silencio del salón<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—. La teoría sobre el papel ha terminado. Es hora de comprobar si su cartografía sobrevive al terreno real. Fila india, en completo orden. Salimos al patio central.—</span></span></span><br />
<br />
Los niños, obedeciendo de inmediato a la directiva, se pusieron de pie con rapidez y se formaron en una hilera disciplinada, conteniendo la nerviosa excitación propia de su edad. Argeon abrió la pesada puerta metálica y los condujo por los pasillos de la Academia hasta alcanzar la salida posterior que daba al patio principal. Al cruzar el umbral hacia el exterior, el contraste fue absoluto. El patio, que en los días de paz solía albergar juegos y prácticas libres de shurikens, había sido transformado por completo bajo la dirección de los instructores veteranos y los equipos de intendencia en un circuito cerrado de simulación táctica. Cintas rojas delimitaban falsos campos minados y zonas de impacto, barricadas improvisadas con sacos de arena simulaban trincheras urbanas, y se habían dispuesto una serie de obstáculos y túneles de baja altura que replicaban fielmente las condiciones de un perímetro sitiado. La fría brisa matutina de la retaguardia mecía las cintas de advertencia, mientras a lo lejos se percibía la presencia estática de algunos celadores de seguridad supervisando el perímetro desde las pasarelas elevadas.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Argeon detuvo a su grupo al borde del asfalto marcado y se giró para observarlos, manteniendo su semblante gélido y la respiración perfectamente regulada. </span><span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">[i]<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El sector exterior ha sido acondicionado como zona de contingencia —</span>.</span>[/i]</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> les indicó y señalo con un gesto seco el circuito de obstáculos frente a ellos.  </span><span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">[i]<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Cada equipo deberá recorrer los búnkeres improvisados aplicando la cartografía que acaban de corregir en sus manuales. No busquen velocidad; busquen precisión geométrica y control de rutas. El que tropiece con el perímetro restringido, abandona el ejercicio. Comiencen.</span>.</span>[/i]</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Lista de equipos'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Lista de equipos'; }">Lista de equipos</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 1</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Kenji Sarutobi</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Sora Senju, Mei Haruno</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 2</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Tatsuya Yamanaka</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Chiharu Hyuga, Ren Uzumaki</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 3</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Kenta Inuzuka</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Ayame Aburame, Shizuka Uchiha</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 4</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Hayato Nara</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Daichi Inuzuka, Hana Hyuga</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 5</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Daiki Sarutobi</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Naoko Akimichi, Riku Akimichi</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 6</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Raido Hatake</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Kazuha Nara, Akane Yamanaka</div>
		</div></span><br />
<br />
Los niños fueron divididos en pequeños escuadrones bajo la atenta y severa mirada de Argeon con apoyo de otros instructores que supervisan el desempeño del Genin, se alinearon frente al circuito de obstáculos del patio. Organizados en un total de seis equipos debidamente estructurados, cada escuadrón aguardaba su turno de salida bajo la estricta supervisión de sus respectivos líderes de formación. Y el Senju con el rostro completamente inalterable y la respiración regulada según su disciplina ascética expresó una última instrucción<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">[i]<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Escuchen bien, escuadrones —</span></span></span> [/i]ordenó Argeon con voz firme, cortando cualquier atisbo de murmullos<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—. El terreno está diseñado para castigar el error. No busquen velocidad ciega; apliquen la cartografía que acaban de corregir en sus manuales y mantengan la formación táctica en los búnkeres. El Equipo 1 a la línea de partida. En posición... Comiencen.—</span></span></span><br />
<br />
El silbato de inicio cortó la brisa fría del patio y el Equipo 1, encabezado por Kenji Sarutobi junto a Sora Senju y Mei Haruno, se precipitó hacia el circuito de búnkeres con una velocidad desmedida. En su afán por superar los obstáculos, el escuadrón ignoró el margen de tolerancia volumétrica que Argeon les había corregido previamente en el aula; al ingresar de golpe en la estructura subterránea simulada, la falta de cálculo en la ventilación provocó que los niños tropezaran con las estacas de delimitación y cruzaran las cintas rojas que señalaban el perímetro minado. En las pasarelas elevadas y al borde del asfalto, los supervisores y instructores veteranos no interrumpieron la prueba. Con rostros impasibles, sostenían tablas de portapapeles de madera y anotaban de inmediato las infracciones con trazos secos de tinta negra. Apuntaban los fallos estructurales, la pérdida de formación y la negligencia en la lectura de los mapas secundarios, registrando cada penalización con fría precisión militar.<br />
<br />
Uno a uno, los siguientes escuadrones tomaron la línea de salida bajo la misma tensión. El Equipo 2, liderado por Tatsuya Yamanaka y acompañado por Chiharu Hyuga y Ren Uzumaki, demostró mayor cautela en los giros, pero falló en la densidad del trazo de los ductos del norte al momento de coordinar sus posiciones, lo que obligó a los supervisores a consignar marcas rojas de advertencia en sus reportes de campo. Por su parte, el Equipo 3, con Kenta Inuzuka al frente junto a Ayame Aburame y Shizuka Uchiha, cometió errores críticos de orientación al elegir una ruta de evacuación principal que ya había colapsado teóricamente, un desliz que los anotadores registraron de inmediato como una falla letal de procedimiento. <br />
<br />
Los equipos restantes se sucedieron bajo el implacable escrutinio del circuito. El Equipo 4, bajo la tutela de Hayato Nara, avanzó con una notable eficiencia geométrica en los planos subterráneos, aunque el joven líder demoró demasiado en dar la orden de repliegue, retrasando la salida del escuadrón completo y ganándose una anotación de penalización temporal en los portapapeles. Inmediatamente después, el Equipo 5, liderado por Daiki Sarutobi junto a Naoko y Riku Akimichi, demostró una fuerza bruta considerable al superar los obstáculos físicos, pero descuidó por completo las esquinas críticas de los búnkeres, provocando que los supervisores marcaran múltiples infracciones por desprotección de flancos.<br />
<br />
Finalmente, el Equipo 6, encabezado por Raido Hatake y secundado por Kazuha Nara y Akane Yamanaka, cerró la prueba práctica. Mantuvieron una compostura disciplinada y respetaron los trazados secundarios que Argeon había exigido, pero sufrieron un colapso en la coordinación de la retaguardia cuando una mala lectura de las líneas de aire comprimido los obligó a detenerse en seco dentro del túnel principal. A lo largo de todo el perímetro, los instructores veteranos continuaron firmes, moviendo los lápices sin descanso sobre las hojas de registro. Los portapapeles se llenaron de marcas rojas, advertencias de riesgo y calificaciones frías que evaluaban la ejecución de cada escuadrón, encapsulando en tinta el balance de una simulación donde el margen de error era estrictamente nulo.<br />
<br />
El sonido del silbato final marcó el cierre definitivo de la simulación. Con los rostros sudorosos, las respiraciones agitadas y el polvo del circuito impregnado en la ropa, los seis equipos se reagruparon en el patio central bajo las directrices de los instructores. Las tablas de los portapapeles ya estaban cerradas, repletas de las marcas rojas que los veteranos habían registrado sin piedad durante los recorridos. Para mitigar el desgaste físico y mantener la disciplina ante la fatiga, la intendencia dispuso la entrega de un pequeño refrigerio: una barra compacta de ración seca y una cantimplora individual con agua purificada para cada estudiante. Los niños, sentados en filas ordenadas sobre el borde de las plataformas de concreto, tomaron los víveres con manos aún temblorosas mientras el peso de la experiencia comenzaba a asentarse en sus mentes.<br />
<br />
El ambiente, que antes era de tensión competitiva, se transformó en un murmullo contenido mientras los pequeños compartían sus impresiones del ejercicio:<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Yo pensé que el túnel del norte era más ancho —</span></span></span> susurró Sora Senju, dando un pequeño sorbo de agua a su cantimplora y mirando de reojo al líder de su equipo. <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cuando nos metimos todos juntos, el aire se sintió pesado de verdad, como si el búnker se fuera a cerrar.—</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El instructor Senju nos lo advirtió en el mapa —</span></span></span> respondió Kenji Sarutobi, apretando la mandíbula mientras mordía la barra energética. <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si no marcas el doble grosor en las esquinas, el equipo de rescate te confunde con un muro caído. Casi perdemos el sector por mi culpa.—</span></span></span><br />
<br />
Más allá, en el grupo del Equipo 3, Kenta Inuzuka sacudía la cabeza con frustración contenida: <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Elegimos la ruta principal porque era la más corta, pero Kazuha tenía razón... en una contingencia real, esa zona ya estaría bloqueada por escombros. Los supervisores anotaron tres cruces rojas en nuestro informe apenas cruzamos la cinta.—</span></span></span><br />
<br />
Los comentarios se extendieron por el patio, mezclando el alivio de haber terminado con la cruda constatación de que la teoría del aula y la realidad del circuito no perdonaban descuidos. Argeon, de pie a pocos metros con los brazos cruzados y la mirada fija en el horizonte del complejo, observaba en silencio cómo cada niño procesaba su propio tropiezo, sabiendo que el verdadero aprendizaje comenzaba justo allí, donde la simulación dejaba de ser un juego para convertirse en instinto de supervivencia. Y con el último sorbo de agua en las cantimploras y las barras de ración terminadas, Argeon dio un paso al frente, indicando con un gesto seco que el descanso había concluido. Los murmullos infantiles se apagaron de golpe ante la inquebrantable autoridad del joven Senju.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La simulación ha terminado, pero el ejercicio intelectual recién comienza —</span></span></span>anunció Argeon, recorriendo con la mirada las filas de los seis escuadrones. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ningún informe de los supervisores tiene valor si ustedes mismos no son capaces de auditar su propio desempeño. Saquen nuevamente los manuales y el lápiz de anotación.—</span></span></span><br />
<br />
Bajo la atenta instrucción de Argeon, los niños pasaron de la ejecución táctica a un ejercicio de profunda autoevaluación y coevaluación.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Primero, la autocrítica —</span></span></span>ordenó Argeon, marcando el compás con voz sobria. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Evalúen su propio rendimiento individual: ¿fallaron en el cálculo del aire, titubearon en el trazo o permitieron que el pánico alterara su ritmo respiratorio? Anoten su propia falta principal en el margen de la página.—</span></span></span><br />
<br />
Los niños se inclinaron sobre los manuales, escribiendo con trazos temerosos pero honestos. Una vez cumplido el primer paso, Argeon indicó la transición hacia la coevaluación:<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Ahora, intercambien los manuales con el compañero de al lado dentro de su escuadrón. Revisen el trabajo del otro. Si su compañero cometió un error que ustedes habrían evitado, señálenlo y explíquenle por qué esa falla habría costado la vida del sector en un escenario real. Deben comprender el porqué de cada corrección; la metacognición es el escudo invisible que protege a la retaguardia antes de pisar el terreno.—</span></span></span><br />
<br />
Durante varios minutos, el patio se llenó de un intercambio inusual para una academia militar: niños de siete años analizando críticamente el razonamiento detrás de sus elecciones cartográficas, discutiendo por qué una línea mal trazada o un cálculo de oxígeno omitido representaba una brecha en la supervivencia colectiva. Mientras los escuadrones debatían sus propios errores con una naciente conciencia táctica, los instructores veteranos que habían permanecido en las pasarelas descendieron lentamente hacia el patio con los portapapeles repletos de marcas rojas bajo el brazo, se reunieron alrededor de Argeon para contrastar los registros de campo con las autoevaluaciones y coevaluaciones que los niños acababan de realizar. El análisis conjunto entre el joven Senju y la vieja guardia comenzó a estructurar el balance final de la jornada, cerrando el círculo pedagógico donde el error ya no era solo un castigo, sino una lección comprendida desde la raíz.<br />
<br />
Y toda historia tiene su final, porque ahora con los manuales cerrados y el aire frío de la retaguardia envolviendo el patio, Argeon dio un paso al frente ante las filas de los seis escuadrones. Su rostro mantenía la seriedad implacable, pero sus ojos recorrieron con precisión a cada uno de los niños que habían resistido el circuito táctico.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Un operativo que solo recibe castigos aprende a temer al error, pero un shinobi que comprende su mérito aprende a sobrevivir —</span></span></span> enunció Argeon con voz clara y cortante, rompiendo la tensión del momento. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La coevaluación ha terminado. Ahora se recompensa la precisión bajo presión.—</span></span></span><br />
<br />
Sin vacilar, Argeon comenzó a nombrar los aciertos específicos de cada equipo, entregando simbólicamente los puntos de supervivencia acumulados y reconociendo el mérito de cada escuadrón:<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Equipo 1: Kenji Sarutobi, Sora Senju y Mei Haruno. Aunque fallaron en la densidad inicial de los ductos, demostraron una rápida capacidad de reacción al corregir el rumbo en la segunda mitad del circuito subterráneo. Mérito otorgado por adaptabilidad táctica en espacios confinados.<br />
<br />
Equipo 2: Tatsuya Yamanaka, Chiharu Hyuga y Ren Uzumaki. Mantuvieron el orden geométrica y la disciplina de marcha en los giros más cerrados del sector este. Mérito otorgado por rigor en la formación.<br />
<br />
Equipo 3: Kenta Inuzuka, Ayame Aburame y Shizuka Uchiha. A pesar de haber optado inicialmente por una ruta colapsada, supieron frenar a tiempo antes de cruzar la línea de exclusión tras la advertencia. Mérito otorgado por contención y juicio ante el riesgo letal.<br />
<br />
Equipo 4: Hayato Nara, Daichi Inuzuka y Hana Hyuga. Exhibieron la mayor eficiencia matemática en el cálculo de los planos y la distribución espacial de los búnkeres. Mérito otorgado por cartografía limpia y exacta.<br />
<br />
Equipo 5: Daiki Sarutobi, Naoko Akimichi y Riku Akimichi. Mostraron una resistencia física sobresaliente al superar los obstáculos pesados de la zona de impacto. Mérito otorgado por potencia de avance y fortaleza corporal.<br />
<br />
Equipo 6: Raido Hatake, Kazuha Nara y Akane Yamanaka. Conservaron la compostura institucional y el respeto absoluto a los protocolos de soporte vital en la retaguardia. Mérito otorgado por disciplina estricta de búnker.—</span></span></span><br />
<br />
Al terminar de nombrar y premiar el mérito de cada equipo, Argeon hizo una seña a los instructores veteranos que aguardaban con los portapapeles. La tensión en las expresiones de los niños se transformó en un silencioso orgullo: ya no eran solo estudiantes novatos castigados por sus fallos, sino operativos en formación cuyas virtudes individuales y colectivas habían quedado registradas oficialmente en los anales de la Academia. El murmullo de los niños al recibir sus respectivas menciones se atenuó cuando Argeon dio un paso más al frente. La brisa de la tarde mecía las tiras de su chaleco táctico mientras su mirada gris, profunda y cargada de un peso generacional que ellos apenas comenzaban a vislumbrar, se posó en cada uno de los rostros infantiles.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No hay mayor victoria para un instructor que ver a la retaguardia comprender el valor de la vida a través de la disciplina —</span></span></span> expresó Argeon, con un tono que por primera vez suavizó su aspereza habitual, dejando escapar un atisbo de sincera gratitud<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.— Gracias por resistir, por sostenerse unos a otros y por demostrar que esta generación puede cargar con el peso de la aldea cuando el terreno se vuelva oscuro. No lo olviden.—</span></span></span><br />
<br />
Antes de que los niños pudieran responder o formular palabra alguna, Argeon ejecutó un leve parpadeo de velocidad en un parpadeo corporal sincronizado con su control de chakra. No hubo una despedida prolongada ni pasos apresurados; en una fracción de segundo, el joven Senju se desvaneció por completo frente a sus ojos, dejando tras de sí únicamente una ligera estela de aire frío y la firme presencia de los instructores veteranos que los rodeaban. Los pequeños se quedaron mirando el espacio vacío donde un instante antes había estado el instructor, con una mezcla de sorpresa y profundo respeto en la mirada. Aquellos niños, que al inicio del día desconocían por completo el sombrío pasado de la familia Senju y las cicatrices que cargaba su tutor, ahora lo observaban con una silenciosa y renovada admiración, comprendiendo que detrás de cada corrección severa y cada fría exigencia, solo existía el deseo inquebrantable de verlos sobrevivir al mañana.<br />
<br />
——————<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El Informe de Mando</span></span></div>
El vacío dejado por la repentina desaparición de Argeon en el patio central no duró mucho tiempo; los instructores veteranos asumieron de inmediato el control, ordenando la retirada ordenada de los escuadrones hacia sus dormitorios. Mientras los niños marchaban en completo silencio, aún procesando la lección y la figura del joven Senju, Argeon ya se encontraba cruzando los pasillos interiores de la Academia bajo el manto de un atardecer que teñía los muros de gris plomoro. Su camino lo llevó directamente hacia la oficina de mando del instructor veterano principal, el espacio donde se consolidaban los destinos tácticos de la retaguardia. Al abrir la puerta de madera pesada, el ambiente denso a tabaco viejo y tinta fresca lo recibió sin preámbulos. El veterano levantó la vista de los portapapeles repletos de marcas rojas y notas de coevaluación que los instructores habían recolectado en el patio.<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Veo que sobrevivieron al circuito, Senju —</span></span></span> señaló el anciano instructor con voz ronca, arrojando una carpeta sobre el escritorio antes de cruzar los brazos. <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Los reportes indican que la coevaluación funcionó; rompieron los esquemas tradicionales de castigo y los obligaron a pensar como unidades reales. Aunque el Equipo 3 casi colapsa el sector principal por su terquedad.—</span></span></span><br />
<br />
Argeon tomó asiento frente al escritorio, manteniendo la respiración rítmica y el semblante imperturbable bajo el peso del uniforme táctico.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El error de cálculo en la ruta principal era previsible, veterano —</span></span></span> respondió Argeon con tono firme y pausado. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—La teoría sin la presión del terreno es solo ilusión. Al obligarlos a auditar el error del compañero, entendieron que una línea mal trazada en el mapa no es una simple mancha de tinta; es una tumba en el subsuelo. Los escuadrones respondieron al estímulo.—</span></span></span><br />
<br />
El veterano esbozó una sonrisa cínica, analizando las notas finales de los méritos otorgados.<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bien. Has cumplido con el protocolo de hoy con la precisión esperada. La esperanza en la siguiente generación necesita ese temple si pretende resistir lo que se avecina en la frontera, por suerte hoy contamos con tu innovadora estrategia.— </span></span></span>Sonríe. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Quizás la Academia te pudiera solicitar de nuevo, porque ya no eres ese crio llorón que no puede hacer algún jutsu o taijutsu.—</span></span></span>Lo mira fijamente. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Retírate.—</span></span></span><br />
<br />
Ante la estocada verbal y el recordatorio punzante de su pasado, Argeon no emitió sonido alguno. Su mandíbula se contrajo ligeramente en un gesto imperceptible, pero mantuvo el dominio absoluto de su respiración. Con una frialdad inquebrantable, se limitó a asentir con la cabeza en un seco y protocolar saludo, dando media vuelta de inmediato para abandonar la oficina sin concederle al anciano una sola palabra de réplica. El trayecto lo condujo lejos de la academia, hacia un pequeño puesto de comidas clandestino y solitario al borde del distrito comercial, envuelto en las sombras de la ley marcial. Tomó asiento en un banco de madera desvencijado y pidió una porción simple de sopa caliente, un bocado humilde para aplacar el desgaste de la jornada.<br />
<br />
Mientras el vapor se elevaba frente a sus ojos, el peso del silencio nocturno fracturó la coraza de su disciplina. Su mente retrocedió inevitablemente al pasado, arrastrándolo de regreso a los días en que cruzaba esos mismos patios con el uniforme limpio y la ilusión quebrada. Recordó con dolorosa nitidez aquel rostro maternal observándolo desde la grada lejana el día de la ceremonia de ingreso a la Academia, con los ojos llenos de un orgullo tierno y esperanzado. Pero el recuerdo se ensombreció de inmediato con la memoria de la graduación: el estruendo de la guerra, el caos repentino y el cuerpo sin vida de su madre siendo retirado bajo el cielo plomizo exactamente ese mismo día, impidiéndole ver el momento en que finalmente recibió su banda. Argeon apretó los nudillos contra la madera de la mesa, cerrando los ojos por un instante mientras el eco de aquella pérdida resonaba en su pecho, recordándole por qué se obligaba a ser de piedra en un mundo donde los seres queridos se desvanecían antes de ver el fruto de su esfuerzo.<br />
<br />
El calor de la sopa apenas mitigaba el frío que parecía filtrarse desde los huesos. Frente al humilde plato, la soledad del puesto nocturno se volvió absoluta. Fue entonces, en el quiebre de la armadura que con tanta fuerza sostenía, cuando una única y solitaria lágrima rompió el curso de su rigidez, surcando el carril de su mejilla endurecida por el polvo del circuito y perdiéndose en el vapor del cuenco. Argeon dejó el dinero exacto sobre la tabla de madera y se puso de pie, emprendiendo la marcha definitiva hacia su casa. El trayecto de regreso se convirtió en un desfile silencioso de fantasmas entrañables. Con cada paso que daba sobre las adoquineras calles oscuras bajo la ley marcial, la fría estela de la noche comenzó a poblarse de destellos cálidos. Las imágenes de su madre emergieron desde los recovecos más profundos de su memoria: la vio riendo en la cocina mientras intentaba ajustar las vendas de sus manos infantiles; la recordó sentada al borde de su tatami, curando las quemaduras de chakra en sus palmas tras horas de fallar con el Suiton; y revivió el brillo de sus ojos cuando, en medio de sus peores crisis de frustración, ella le acariciaba el cabello con una paciencia infinita, enseñándole que la verdadera fuerza no nacía de la perfección, sino de la capacidad de levantarse tras el tropiezo.<br />
<br />
El contacto con los niños en el patio, el pulso de los escuadrones intentando comprender el valor del error, y el eco de su propia voz guiando a la retaguardia habían abierto una puerta que llevaba años sellada. Aquella pedagogía del cuidado y la supervivencia que su madre le había inculcado de niño —y que él ahora transmitía como un mandato militar— dejó de sentirse solo como una carga pesada. Un destello de calidez genuina atravesó su pecho. Poco a poco, la línea recta de sus labios se quebró, cediendo ante una sonrisa melancólica pero profundamente apacible que se dibujó en su rostro en medio de la penumbra. Al llegar a su solitario hogar, abrió la puerta pesada y cerró el mundo exterior. La casa estaba vacía y fría, pero por primera vez en mucho tiempo, el eco de los pasos de su madre dentro de aquellas paredes no dolía como una herida abierta, sino como el recordatorio de que él era, en cada fibra de su ser, el reflejo viviente de su legado.<br />
<br />
Sin embargo, algo era diferente, ya que al encender un tenue farol sobre la mesa del comedor, la luz reveló un detalle que quebrantó el silencio de la estancia. Sobre la madera pulida reposaba un sobre ajado, doblado con torpeza infantil y cerrado con un sello improvisado de cera. Argeon se detuvo en seco. Su respiración se atascó un instante mientras extendía la mano con rigidez, reconociendo el trazo irregular y apresurado en el anverso del papel: los caracteres torpes escritos por las manos de la misma retaguardia que acababa de huir de su presencia para evitar que notara su vulnerabilidad. Al desdoblar la hoja, las palabras escritas con lápiz grafito se abrieron paso ante sus ojos:<br />
<br />
<blockquote class="mycode_quote"><cite>Cita:</cite><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Instructor Senju:</span></span><br />
Sabemos que no le gustan las despedidas largas y que se fue rápido para que nadie lo viera. Pero queríamos decirle que gracias por no rendirse con nosotros en el circuito. Hoy entendimos que las marcas rojas en el mapa no son para hacernos sentir mal, sino para cuidarnos. Sabemos que usted carga con mucho peso solo, pero hoy nos enseñó a levantarnos. De parte del Equipo 1 al 6: nosotros también vamos a sobrevivir.</blockquote>
<br />
Las líneas finales venían acompañadas de firmas temblorosas y pequeños dibujos de escudos y kunais trazados al margen. El peso de aquellas palabras golpeó el pecho de Argeon con una fuerza inusitada. La sonrisa melancólica se profundizó, temblando ligeramente en sus labios, mientras una nueva lágrima —esta vez cálida y desprovista de amargura— resbalaba por su mejilla y caía directamente sobre la carta de los niños. En medio de la fría soledad de su hogar, el círculo finalmente se había cerrado: el maestro que temía mostrar su vulnerabilidad había recibido, sin saberlo, el refugio más sincero de aquellos a quienes intentaba salvar.<br />
<br />
El parpadeo del farol en la mesa del comedor comenzó a difuminarse lentamente entre las sombras de la habitación. Argeon dobló con extrema delicadeza el papel ajado, guardándolo junto al pecho, justo bajo las capas de su uniforme táctico, como un recordatorio tangible de que el frío de la guerra podía encontrar resistencia en los lugares más inesperados. Afuera, la ley marcial continuaba imponiendo su paso firme sobre las calles desiertas de la aldea, y el mañana exigiría de nuevo la rigurosidad del circuito, el peso de los portapapeles y la inquebrantable disciplina del Protocolo de Guerra. Pero en el interior de aquellas cuatro paredes, la soledad ya no pesaba de la misma manera. Con los ojos fijos en la oscuridad y una paz largamente postergada habitando al fin en su pecho, el joven Senju apagó la luz, listo para descansar sabiendo que el legado de su madre, transformado ahora en el escudo de una nueva generación, había comenzado a echar raíces.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Misión de Grado D'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Misión de Grado D'; }">Misión de Grado D</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><br />
<br />
● Nombre de la Misión: Protocolo de Guerra<br />
<br />
● Información de la Misión: Ante la agudización de las hostilidades y la amenaza real de incursiones enemigas en el territorio de la aldea, el alto mando militar exige instruir con urgencia a los estudiantes de los cursos inferiores. El shinobi asignado deberá impartir una rigurosa clase teórica y práctica en las instalaciones de la Academia, adoctrinando a los niños en protocolos de evacuación táctica ante bombardeos, localización de refugios subterráneos, racionamiento de suministros y control del pánico bajo situaciones de asedio inminente.<br />
<br />
● Rango y Tipo de la Misión: Autonarrada- Rango D <br />
● Fecha y Lugar: Día 48 del verano en las aulas e instalaciones de entrenamiento de la Academia Ninja de Konohagakure <br />
[● Cantidad de Usuarios: 1 (Argeon Senju) <br />
● Cantidad máxima de horas por ronda: 24<br />
</div>
		</div><br />
<br />
<div class="sg-spoiler sg-spoiler--warm sg-tree-technique">
  <button class="sg-spoiler__toggle" type="button" onclick="sgToggleSpoiler(this)" aria-expanded="false">
    <span class="sg-spoiler__lead">
      <span class="sg-spoiler__icon">●</span>
      <span class="sg-spoiler__titles">
        <span class="sg-spoiler__eyebrow">Técnica</span>
        <span class="sg-spoiler__title">Byakugō</span>
      </span>
    </span>
    <span class="sg-spoiler__aside">
      <span class="sg-spoiler__caret">+</span>
    </span>
  </button>
  <div class="sg-spoiler__panel">
    <div class="sg-spoiler__body">
      <div class="sg-spoiler__content">
        <div class="sg-technique">
          <div class="sg-technique__rail">
            <div class="sg-technique__badges"><div class="sg-technique__badge sg-technique__badge--accent"><span class="sg-technique__badge-icon">✔</span>Aprendida · 12-09-2026</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">◈</span>Pasiva</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">✦</span>Nivel: Cero</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">#</span>ID: SENJ101B</div></div>
            <div class="sg-technique__stat">
              <div class="sg-technique__stat-label"><span class="sg-technique__label-icon">◔</span>Coste</div>
              <div class="sg-technique__stat-value">Sin coste indicado</div>
            </div>
          </div>
          <div class="sg-technique__main">
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">▣</span>Descripción</div>
              <p class="sg-technique__text">El Clan Senju basa su poder en la acumulación progresiva de chakra mediante el Byakugō, un sello latente que se manifiesta una vez que el usuario ha adquirido sus especialidades. Esta técnica permite almacenar y posteriormente liberar dicho chakra, habilitando el uso de las especialidades mientras el Byakugō permanezca activo. Las especialidades se dividen en niveles [I], [II] y [III] que representan distintos grados de dominio y enfoque dentro del desarrollo del usuario.<br />
<br />
El Byakugō dispone de una cantidad máxima de turnos de uso, los cuales pueden administrarse de forma fraccionada a lo largo del combate. Sin embargo, una vez activado por primera vez, el usuario deberá asumir el costo correspondiente de uso del Byakugō, quedando obligado posteriormente a pagar en su totalidad los costos en Posts indicados en las especialidades antes de poder volver a utilizarlo.<br />
<br />
Al obtener sus especialidades, el usuario será clasificado dentro de uno de los tres tipos de Senju de acuerdo con el grupo de especialidades que posea en mayor número. Si existe un empate entre dos o más grupos, el usuario podrá escoger el estilo que adoptará al activar el Byakugō.<br />
<br />
[I] - Jōkai (Constante): Estos manifiestan tres marcas permanentes en el rostro, reflejando una afinidad por la estabilidad y el uso constante de sus capacidades.<br />
<br />
[II] - Jōkara (Equilibrio): Estos poseen una marca inicial que se expande por el cuerpo durante la activación del Byakugō y desaparece posteriormente, representando su naturaleza intermedia entre la constancia y el poder.<br />
<br />
[III] - Chikara (Poder): Inicialmente no presentan marcas visibles; sin embargo, al liberar el Byakugō aparecen múltiples marcas distribuidas por todo el cuerpo, simbolizando la liberación masiva de poder acumulado.</p>
            </div>
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">✧</span>Efecto</div>
              <div class="sg-technique__text"><span class="sg-tec-parsed" title="Control de Chakra (modificador) × 1">1 (MCCK)</span> de Daño y Resistencia - <span class="sg-tec-parsed" title="Control de Chakra (modificador) × 1">1 (MCCK)</span> de Turnos Máximo</div>
            </div>
          </div>
        </div>
      </div>
    </div>
  </div>
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</script><br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Argeon'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Argeon'; }">Estadísticas de Argeon</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Argeon</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>55</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 3</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>5</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>10</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>5</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>11</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>12</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>330</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>305</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>44</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">
<img src="https://i.imgur.com/YGfZCet.jpeg" loading="lazy"  width="400" height="200" alt="[Imagen: YGfZCet.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El Despliegue Matutino</span></span></div>
<br />
El alba del Día 48 del verano no trajo consigo un amanecer apacible sobre Konohagakure, sino el tinte ceniciento y plomizo característico de una aldea volcada por completo en el esfuerzo de guerra y la economía de supervivencia. Dentro de su modesto y solitario refugio, Argeon Senju comenzó su ritual matutino con una precisión quirúrgica, libre de cualquier atisbo de duda. Se incorporó del futón en completo silencio, regulando su ritmo cardíaco mediante técnicas avanzadas de respiración controlada y estirando sus músculos con la rigurosidad de un operativo que sabe que la tensión en las fibras puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Con gestos mecánicos, sobrios y entrenados hasta el cansancio, vistió su indumentaria táctica estándar, ajustando con firmeza las correas de su chaleco y asegurando su equipamiento básico; cada movimiento respondía a una estricta economía de energía y a un ascetismo férreo que había refinado durante años de ascetismo.<br />
<br />
Al cruzar el umbral y abandonar su recinto, el peso invisible pero aplastante del estigma recayó de inmediato sobre sus hombros: para la comunidad, los clanes y las altas esferas de la aldea, seguía cargando con la sombra imborrable de ser el "hijo del traidor". No obstante, antes de poder dirigirse a su destino en la Academia, su ruta operativa le exigió presentarse primero en el núcleo del poder administrativo para recibir formalmente la directiva de la misión. Al ingresar al complejo central de las oficinas del Hokage, el ambiente estaba impregnado de un denso olor a pergamino viejo, tinta fresca y la tensión latente de los despachos de mando donde se decidían las bajas diarias. Los oficiales de intendencia lo recibieron con miradas gélidas, cargadas de recelo y desconfianza institucional, extendiéndole el rollo de misión de mala gana, casi con desprecio. Sin sutileza alguna, le recordaron los motivos de su presencia: su designación como instructor de urgencia era estrictamente una medida de desesperación. Las fuerzas de élite del clan Senju habían sido movilizadas masivamente al frente de batalla para contener el avance enemigo, dejando la retaguardia de Konoha peligrosamente desprovista de personal calificado. Solo la filtración y posterior constatación de que Argeon había logrado dominar el Suiton —una de las dos afinidades elementales históricas asociadas a su estirpe— había obligado al alto mando a tragarse sus prejuicios y disponer de él por pura y dura necesidad táctica.<br />
<br />
Con el rollo oficial sellado y guardado en su compartimento táctico, emprendió su marcha definitiva hacia la Academia Ninja a través de los sectores restringidos de la aldea. Las patrullas de la ANBU lo escrutaban desde las azoteas bajo un régimen de vigilancia estricta, sus máscaras inexpresivas ocultando una desconfianza latente. A su paso, los civiles madrugadores, los comerciantes que levantaban las persianas de sus locales y los transeúntes apresurados desviaban la mirada de forma ostentosa, o bien se congelaban por un instante para clavarle ojos llenos de recelo, hostilidad reprimida y murmullos apenas audibles que laceraban el aire a su espalda. Aquella atmósfera de repudio constante golpeó su interior, removiendo una densa marea de sensaciones: un frío seco y punzante en la boca del estómago, mezcla de resignación helada y un orgullo indomable que se negaba a quebrarse ante el desprecio ajeno. Y fue precisamente ese trayecto físico, bajo el peso de esas miradas ajenas cargadas de juicio, el que despertó un eco profundo y visceral en su memoria. Mientras caminaba por los pasillos y patios exteriores de la institución, Argeon evocó fugazmente los fantasmas de su propio pasado: el día lejano en que su madre, con una sonrisa firme pero cargada de una secreta y melancólica preocupación, lo había tomado de la mano para guiarlo por primera vez a esos mismos salones de aprendizaje.<br />
<br />
Aquel recuerdo le produjo un dolor sordo y punzante en el pecho, un contraste brutal entre la calidez de aquel tacto maternal ya extinguido y la gélida soledad que lo envolvía ahora. Aquellos destellos de su infancia, una época en la que el distrito todavía respiraba una frágil y engañosa armonía familiar antes de que la tragedia y la traición mancharan su apellido, chocaban violentamente con la cruda realidad del presente. Sintió el amargo peso de la ausencia y, al mismo tiempo, una oleada de estoica determinación. Ahora, el paria a quien todos señalaban regresaba no como un alumno ilusionado que aspiraba a la gloria de la aldea, sino como la última e indeseable alternativa de un sistema en crisis, investido con la solemne y a la vez amarga responsabilidad de enseñar a las futuras generaciones de shinobi las implacables leyes del asedio. Con la respiración perfectamente regulada para aplacar cualquier atisbo de emoción superflua, el semblante imperturbable y la mirada fija en su objetivo, cruzó el umbral del ala académica, plenamente consciente de que su deber esa jornada no era desangrarse en las trincheras del frente, sino moldear a las mentes inocentes de los niños antes de que la maquinaria de la guerra los devorara sin piedad.<br />
<br />
Mientras cruzaba el patio exterior de la Academia, con el eco de sus propias pisadas resonando en los corredores vacíos, la fría hostilidad de las paredes blancas pareció desvanecerse por un instante, arrastrada por una corriente interna que removió los sedimentos más profundos de su memoria. Aquel ambiente cargado de tensiones bélicas y miradas de reojo le devolvió, con una claridad pasmosa, el sabor metálico y denso de su primera gran derrota en el campo de entrenamiento: el día de su primera lesión real. Aquel recuerdo se proyectó en su mente como una herida abierta. Era un niño aún, presionado por el apellido que portaba y la exigencia implícita de estar a la altura del legado de su sangre. En medio de un ejercicio de combate simulado frente a instructores que ya lo miraban con recelo, un contrincante lo había superado en velocidad, abriéndole el costado con un kunai y dejándolo tendido sobre la tierra húmeda y fría. Pero el dolor físico de la carne desgarrada no había sido lo más devastador, sino la humillación sorda que sobrevino al intentar invocar su herencia. En el momento crítico, cuando su cuerpo debió responder canalizando el poder ancestral de su estirpe, el chakra se había ahogado en su interior. No había brotado ni una sola gota de agua, ni la más mínima humedad que respondiera a la afinidad elemental con el Suiton que todos daban por sentada en un Senju.<br />
<br />
Para su clan, incapaz de manifestar el elemento primario del agua a temprana edad, aquello no era solo una anomalía; era una prueba temprana de insuficiencia, una mancha invisible que anunciaba la decadencia o la traición latente de su rama familiar. Recordar esa impotencia visceral —el vacío en sus pulmones, la sequedad en su garganta y la mirada de desaprobación de los supervisores al constatar que el niño carecía del don elemental clásico— le produjo una punzada helada en el pecho. Sin embargo, lejos de quebrarlo, esa vieja frustración actuó como un bálsamo de rigor: apretó los dientes, reajustó la postura de su chaleco con manos firmes y devolvió su mente al presente. Aquella carencia de antaño había sido superada a base de una disciplina férrea y un doloroso despertar tardío, el mismo dominio elemental que hoy, ironías del destino y de la guerra, obligaba al alto mando a suplicar su presencia en las aulas de la retaguardia. El eco de aquel recuerdo doloroso se desvaneció lentamente cuando una voz seca, áspera y cargada de una severidad exenta de cualquier amabilidad quebró el silencio del pasillo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Senju. No has venido a pasear por los pasillos de la Academia.—</span></span></span><br />
<br />
Argeon detuvo su marcha en seco y levantó la vista. A pocos metros, de pie junto al umbral que separaba el patio interior del ala de los cursos inferiores, se encontraba un instructor veterano de la institución, un shinobi de facciones duras, cicatrices marcadas por la guerra y una mirada implacable que fungiría como su supervisor directo durante la jornada. El hombre lo observó de arriba abajo con evidente desdén, evaluando su postura con la misma frialdad con la que se inspecciona a un arma defectuosa pero necesaria. Sin ofrecerle un saludo ni concederle el más mínimo atisbo de respeto por su investidura, el veterano le hizo un gesto cortante con la barbilla para que se adelantase, recordándole con ese simple acto que, para la retaguardia, él seguía siendo una herramienta vigilada bajo sospecha. Con el semblante imperturbable y la respiración perfectamente controlada, Argeon dio el paso definitivo hacia el interior del recinto, cruzando la línea que marcaba el inicio formal de su misión.<br />
<br />
——————<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Academia</span></div>
<br />
El ambiente en el interior del complejo educativo respiraba una asfixiante ley marcial. Los tablones de anuncios tradicionales, antaño repletos de avisos sobre actividades escolares y torneos de destreza, habían sido reemplazados por carteles de movilización de tropas, mapas estratégicos con rutas de evacuación marcadas en tinta roja y listas de bajas actualizadas diariamente. Argeon cruzó el umbral principal sintiendo cómo la atmósfera del edificio se tornaba densa, impregnada con el olor a desinfectante, metal pulido y la ansiedad contenida de una institución que había dejado de ser un centro de aprendizaje para convertirse en un cuartel de retaguardia. El instructor veterano que lo había interceptado en el pasillo lo guió a través de los corredores en completo silencio, marcando un paso firme cuyas botas resonaban rítmicamente contra el suelo de piedra. A su alrededor, los pocos instructores regulares y celadores de seguridad que permanecían en las instalaciones los observaban al pasar. No había saludos de camaradería ni miradas neutrales; cada par de ojos fijos en Argeon destilaba una profunda desconfianza institucional. Sabían perfectamente que el joven no estaba allí por vocación pedagógica ni por un reconocimiento a sus méritos, sino porque las fuerzas de élite del clan Senju habían sido vaciadas de la retaguardia para ser enviadas al frente de batalla, dejando los cimientos de la aldea peligrosamente desguarnecidos.<br />
<br />
Mientras avanzaban hacia el sector de los cursos inferiores, el supervisor se detuvo frente a una puerta metálica pesada, reforzada para soportar impactos estructurales, y le lanzó una última advertencia con voz ronca y cortante: —Los críos que están ahí dentro son lo único que nos queda para asegurar el futuro de la aldea si el perímetro cae. El alto mando te ha dado esta tregua y te tolera porque tu control del Suiton es la única carta que la intendencia pudo rescatar de tu linaje. Pero no olvides dónde estás, Senju. Un solo paso en falso, y tu apellido te terminará de enterrar.— Sin inmutarse ante la amenaza implícita, con el rostro imperturbable y el ritmo cardíaco perfectamente regulado mediante su disciplina respiratoria, Argeon asintió con la cabeza en un gesto seco.<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Vaya, qué expresión tan solemne. Cuidado, Senju, no vayas a romper el suelo con tanta altivez... a menos que, claro, el agua te vuelva a fallar como aquella vez en el campo de entrenamiento y termines ahogándote en tu propio ridículo.—</span></span><br />
</span><br />
<br />
Ante esas palabras, Argeon sintió como si una cuchilla helada le atravesara el pecho. Su cuerpo se congeló en el acto. Por un segundo, el pasillo entero pareció desvanecerse y la sangre le zumbó en los oídos, arrastrándolo de golpe al dolor sordo de su primera gran derrota, a la humillación de aquel día en que su chakra se había negado a responder y su linaje había quedado en entredicho. La rigidez se apoderó de sus músculos, conteniendo la respiración bajo un esfuerzo sobrehumano para evitar que el resentimiento quebrara su fachada. El veterano, al notar la fulminante y helada quietud del joven, dio un paso al frente y bajó el tono de su voz, transformando el escarnio en una advertencia pragmática y áspera:<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Guárdate ese orgullo para las trincheras —</span></span></span> murmuró el supervisor, cambiando a un tono estrictamente táctico. <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Allá adentro no tienes soldados; tienes críos que apenas entienden el peso de un kunai. No les hables de la guerra abierta ni les digas que el frente está cayendo, o se te van a quebrar en las manos. Dales reglas simples, procedimientos basicos y una rutina estricta; hazles creer que todo es un simulacro. Si logras que respiren al mismo compás que tú, salvarás el pellejo de la mitad de ese salón. Entra de una vez.—</span></span></span><br />
<br />
Ante la ácida indicación del instructor y el peso instantáneo de lo que debería hacer ante los estudiantes que le esperaban, Argeon permaneció completamente inmóvil. Su respiración se detuvo por un segundo, y la rabia contenida comenzó a arder en su interior como brasas bajo la ceniza. Sin embargo, su férrea disciplina ascética actuó como un dique de contención. Obligó a su ritmo cardíaco a desacelerar, cerró los ojos un instante para enterrar el fantasma de su pasado y, al abrirlos, su mirada recuperó una frialdad absoluta. Comprendió que el sarcasmo del veterano no era solo crueldad, sino una prueba más de supervivencia y una advertencia velada sobre la fragilidad del entorno. Con el semblante ya completamente inalterable, Argeon inclinó ligeramente la cabeza en un gesto formal y contenido, rompiendo el mutismo con voz baja pero firme:<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entendido, superior. Gracias por el consejo —</span></span></span><br />
<br />
Respondió el Senju, reconociendo el valor táctico de las palabras del viejo shinobi a pesar de la aspereza con la que se las había entregado. El veterano, sorprendido sutilmente por la madurez con la que el joven había tragado tanto el insulto como la lección, dio media vuelta ajustándose las correas del chaleco. Mientras comenzaba a alejarse por el pasillo hacia su puesto de mando, alzó la mano sin mirar atrás y lanzó su última instrucción por sobre el hombro:<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No me agradezcas con palabras, Senju. Demuestra que tu apellido sirve para algo más que para cargar culpas. Estaré en mi oficina esperando buenas noticias... más te vale no decepcionarme.—</span></span></span><br />
<br />
—————<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El Desafío</span></span></div>
<br />
<br />
El pestillo cedió con un chasquido metálico y Argeon empujó la pesada puerta, cruzando el umbral hacia el interior del aula de los cursos inferiores. De inmediato, el aire cerrado y denso del salón lo golpeó como una bofetada. El espacio era un hervidero de caos infantil: niños de apenas seis y siete años corrían entre los pupitres de madera, lanzándose borradores de tiza, riendo con estridencia o discutiendo a los gritos por un trozo de pergamino arrugado. La ausencia prolongada de directrices claras y el clima de tensión general que se respiraba en la aldea habían desbordado por completo el autocontrol de los pequeños, convirtiendo el aula en un reflejo en miniatura del desconcierto que imperaba en el exterior. Al percibir la presencia de una nueva figura en la entrada, algunos niños más cercanos se detuvieron, pero el bullicio general persistía, consumido en sus propios juegos y gritos. Gritarles o imponer una autoridad marcial y seca, tal como el veterano le había advertido en el pasillo, solo conseguiría aterrorizarlos o quebrarlos de inmediato. Recordando la directiva táctica de manejar la situación con precisión psicológica y control del entorno, Argeon supo que necesitaba un estímulo distinto para capturar su atención sin desatar el pánico.<br />
<br />
Sin decir una sola palabra, caminó con paso medido hasta colocarse frente a la pizarra central. Respiró hondo, regulando su flujo interno, y extendió dos dedos de su mano derecha con una fluidez milimétrica. Concentrando una mínima y controlada chispa de chakra en la yema de sus dedos —invocando sutilmente la afinidad elemental del <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Suiton </span></span>que tanto le había costado dominar— <br />
<br />
<div class="sg-spoiler sg-spoiler--warm sg-tree-technique">
  <button class="sg-spoiler__toggle" type="button" onclick="sgToggleSpoiler(this)" aria-expanded="false">
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        <span class="sg-spoiler__eyebrow">Técnica</span>
        <span class="sg-spoiler__title">Mizu Dōmu no Jutsu</span>
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            <div class="sg-technique__badges"><div class="sg-technique__badge sg-technique__badge--accent"><span class="sg-technique__badge-icon">✔</span>Aprendida · 14-09-2026</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">◈</span>Suiton</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">✦</span>Nivel: Cero</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">#</span>ID: SUIT003R</div></div>
            <div class="sg-technique__stat">
              <div class="sg-technique__stat-label"><span class="sg-technique__label-icon">◔</span>Coste</div>
              <div class="sg-technique__stat-value">15 de Chakra, 5 de Chakra por Turno	</div>
            </div>
          </div>
          <div class="sg-technique__main">
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">▣</span>Descripción</div>
              <p class="sg-technique__text">El usuario crea una pequeña burbuja de agua, lo suficientemente grande para proteger una parte de su cuerpo, como la cabeza o una extremidad, utilizándola netamente como defensa. Esta técnica sigue las reglas generales de una defensa, pero al ser de naturaleza Suiton, posee propiedades elementales y evita el contacto directo con la ofensiva mientras no sea superada.<br />
<br />
Si el usuario se encuentra sobre una fuente de agua, puede expandir la técnica y envolver todo su cuerpo para protegerse del daño de forma completa. A pesar de estar rodeado de agua, el usuario puede respirar libremente dentro de la burbuja sin dificultad.</p>
            </div>
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">✧</span>Efecto</div>
              <div class="sg-technique__text"><span class="sg-tec-parsed" title="Control de Chakra ÷ 2">2,5 (CCK)</span> de Defensa</div>
            </div>
          </div>
        </div>
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}
</script><br />
<br />

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					</script><br />
<br />
El leve silbido del chakra al condensarse cortó el bullicio del aula de golpe. Sobre la superficie de madera polvorienta del estrado, Argeon no limitó su técnica a un simple rastro congelado; lo que modeló con milimétrica precisión fue una perfecta y translúcida burbuja de agua. Aquella esfera fluida flotaba suspendida sobre sus dedos, meciéndose con una ligereza pasmosa que desmentía la enorme y agónica dificultad que le había costado dominarla durante sus años de su duro entrenamiento. El impacto visual fue inmediato. Los niños de seis y siete años, que un segundo antes corrían y se arrojaban borradores de tiza, detuvieron sus juegos en seco. Las pequeñas cabezas se giraron al unísono hacia el estrado, y decenas de pares de ojos quedaron completamente fijos en la esfera cristalina que giraba con suavidad, reflejando la tenue luz de las ventanas. El caos ruidoso del aula se extinguił por completo, sepultado bajo un asombro silencioso y expectante.<br />
<br />
Aprovechando que había capturado la atención de la clase sin recurrir a gritos ni a una severidad aterrorizante, Argeon estabilizó su respiración mediante su férrea disciplina ascética. Permitió que la burbuja flotara un instante más ante los rostros fascinados de los niños antes de disiparla con un parpadeo, devolviendo el agua a la palma de su mano con absoluta naturalidad. Con el rostro imperturbable y la voz firme, midió sus primeras palabras, mientras que finalizaba la técnica y <span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">recuperaba chacra</span></span>:<br />
<br />
<span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La atención es la única línea que separa el orden del caos —</span></span></span>comenzó Argeon, recorriendo el salón con una mirada sobria y penetrante que obligó a los pequeños a enderezarse en sus asientos. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—A partir de hoy, las reglas en este recinto cambian. No estamos aquí para jugar, sino para aprender a resistir.—</span></span></span><br />
<br />
El silencio expectante que había dejado la flotación de la burbuja de agua se rompió casi de inmediato por el chisporroteo de las primeras voces infantiles. Desde la segunda fila, un niño de cabello revuelto y mejillas regordetas levantó la mano con timidez, incapaz de contener la curiosidad que superaba su miedo inicial:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—¡Ey! ¿Cómo hiciste eso con el agua sin usar sellos de manos? ¿Es una técnica secreta de los Senju? </span>— </span></span>preguntó, con los ojos brillando de fascinación, olvidando por completo el protocolo marcial.<br />
<br />
Otro niño, sentado más hacia la esquina, se inclinó sobre su pupitre y añadió con genuina intriga:<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Por qué tenemos que ver cartografía hoy? El Sensei anterior nos hacía practicar shurikens en el patio. ¿Hoy toca juego de estrategia o examen sorpresa?—</span></span></span><br />
<br />
Argeon observó las caritas expectantes. En lugar de reprenderlos con la frialdad que dictaban los manuales de la retaguardia, sintió un leve eco en su memoria: el recuerdo lejano de su madre enseñándole los fundamentos del Suiton cuando era niño, transformando los ejercicios más agónicos y frustrantes en dinámicas de desafío y descubrimiento que su mente infantil procesaba como un juego. Esa había sido la estrategia de su madre para mantenerlo a salvo y enfocado cuando el peso de su linaje ya comenzaba a asfixiarlo; una pedagogía intuitiva que, en otra época, los eruditos llamarían gamificación, pero que para aquellos niños de siete años era simplemente una forma de engañar al terror. Con el rostro imperturbable, pero con una sutil modulación en la voz que suavizó la aspereza anterior, Argeon respondió manteniendo el control absoluto del aula:<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No es una técnica secreta, es solo control de flujo y geometría de la atención —</span></span></span> respondió con calma, cruzando los brazos. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Y para responder a tu duda sobre los shurikens: el patio hoy será usado como parte de un entrenamiento especial, el cual les hará ganar puntos y practicarán su sigilo y capacidad de esconderse.—</span></span></span><br />
<br />
Hizo una pausa breve, barriendo el salón con una mirada firme mientras canalizaba la lejanía de las enseñanzas maternas.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—A partir de este momento, cada ejercicio que hagamos aquí funcionará bajo un esquema diferente —</span></span></span> prosiguió Argeon, midiendo cada palabra.<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —Lo llamaremos una simulación de alta prioridad. Cada mapa que tracen, cada ruta de evacuación que memoricen y cada litro de agua que aprendan a estabilizar no será una tarea escolar común. Cada acierto acumulará puntos de supervivencia para mantener en pie el juego; cada error, en cambio, ples va quitar puntos, y hará que no puedan ganar el premio que les traje.— </span></span></span><br />
<br />
Los niños se quedaron en absoluto silencio, asimilando el concepto. No entendían de terminologías pedagógicas avanzadas, pero el tono de Argeon convirtió el lúgubre deber de la supervivencia en un desafío táctico que capturó por completo su atención infantil. <br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Abran los manuales en la página doce —</span></span></span> ordenó de nuevo, con la autoridad restablecida pero con un matiz de guía. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—El juego de la retaguardia ha comenzado. Veamos quiénes logran mantener a salvo su sector antes de que suene la siguiente sirena.—</span></span></span><br />
<br />
Mientras los niños, con los rostros iluminados por una súbita chispa de emoción competitiva, se apresuraban a buscar la página doce en sus manuales arrugados, Argeon se desplazó con paso silencioso entre los pasillos formados por los pupitres de madera. Su mirada, afilada y vigilante, inspeccionaba de reojo la forma en que cada pequeño trataba de orientar los planos subterráneos con los lápices de grafito. Mantenía la respiración rítmicamente regulada, consciente de que esa ilusión de un "juego de supervivencia" era la única barrera psicológica que impedía que el pánico real de la guerra se filtrara en el aula.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No marquen las rutas principales con trazo grueso —</span></span></span>indicó con voz baja pero firme al detenerse junto a una niña de coletas deshechas que trazaba líneas titubeantes sobre el papel. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— En una contingencia real, las vías principales son las primeras en colapsar. Busquen siempre los ductos de servicio secundarios, los que están ocultos tras los cimientos de piedra. Esos son los que realmente salvan el sector.—</span></span></span><br />
<br />
La pequeña asintió con fervor, cambiando el trazo del lápiz con una concentración absoluta, adoptando el desafío con la misma seriedad con la que un shinobi evaluaba un mapa de territorio hostil. Argeon continuó avanzando, deteniéndose brevemente en cada mesa para corregir ángulos, modular posturas y mantener a los niños inmersos en la dinámica, vigilando cada segundo para que la atmósfera del aula no decayera y se mantuviera firme bajo su estricta y calculada tutela. Y aún con los manuales aún abiertos sobre los pupitres, Argeon no se limitó a señalar los errores generales, sino que descendió al nivel de cada estudiante para ofrecer una retroalimentación técnica, inmediata y precisa, cumpliendo rigurosamente con el estándar de instrucción que exigía el protocolo. Se inclinó ligeramente sobre el primer banco, observando el mapa de la niña de coletas deshechas.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Tu elección de los ductos secundarios fue correcta, pero fallaste en la densidad del trazo —</span></span> </span>le indicó con voz pausada pero firme, señalando con el dedo índice sobre el papel. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—En una situación real, si marcas los límites con tanta debilidad, el equipo de rescate confundirá un muro de contención con una salida de emergencia. Para la próxima sesión, corrige la presión del lápiz y duplica el grosor en las esquinas críticas. ¿Entendido?—</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">—Sí, instructor —</span></span></span> respondió la pequeña, asintiendo con la cabeza mientras ajustaba su trazo de inmediato. Argeon dio un paso hacia el siguiente pupitre, donde el niño de mejillas regordetas lo miraba con expectación contenida.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Resolviste la velocidad de evacuación en tiempo récord, lo cual es vital, pero pasaste por alto la variable ambiental —</span></span></span>señaló Argeon, tocando suavemente la sección de ventilación del plano. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Si evacuas a cincuenta personas a una zona segura de tercer nivel sin calcular el consumo de oxígeno de los primeros diez minutos, habrás sacado a todos del fuego para condenarlos al asfixiamiento. La próxima vez, calcula primero la capacidad volumétrica antes de trazar la ruta de salida.—</span></span></span><br />
<br />
El niño tragó saliva, mirando el gráfico con nueva seriedad, y prometió corregirlo antes del siguiente toque de campana. Y finalmente el Senju termino recorrer las filas restantes bajo el mismo método de corrección directa, Argeon se aseguró de que cada estudiante entendiera que el elogio inicial no significaba perfección, sino el punto de partida para exigirles un rigor técnico absoluto. Con el rostro imperturbable y el control absoluto del aula, consolidó las bases de su enseñanza antes de dar paso al siguiente bloque del día.<br />
<br />
——————<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Prueba del Patio</span></span></div>
<br />
Con las correcciones individuales firmemente anotadas en los márgenes de los manuales y el aula estabilizada bajo su estricto control, el Senju se irguió por completo y cruzó los brazos sobre el chaleco táctico. Su mirada recorrió las filas de niños, quienes aún procesaban el peso de las observaciones técnicas que acababa de darles.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Guarden los manuales —</span></span></span>ordenó Argeon con voz clara y cortante, cuyo eco resonó en el silencio del salón<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—. La teoría sobre el papel ha terminado. Es hora de comprobar si su cartografía sobrevive al terreno real. Fila india, en completo orden. Salimos al patio central.—</span></span></span><br />
<br />
Los niños, obedeciendo de inmediato a la directiva, se pusieron de pie con rapidez y se formaron en una hilera disciplinada, conteniendo la nerviosa excitación propia de su edad. Argeon abrió la pesada puerta metálica y los condujo por los pasillos de la Academia hasta alcanzar la salida posterior que daba al patio principal. Al cruzar el umbral hacia el exterior, el contraste fue absoluto. El patio, que en los días de paz solía albergar juegos y prácticas libres de shurikens, había sido transformado por completo bajo la dirección de los instructores veteranos y los equipos de intendencia en un circuito cerrado de simulación táctica. Cintas rojas delimitaban falsos campos minados y zonas de impacto, barricadas improvisadas con sacos de arena simulaban trincheras urbanas, y se habían dispuesto una serie de obstáculos y túneles de baja altura que replicaban fielmente las condiciones de un perímetro sitiado. La fría brisa matutina de la retaguardia mecía las cintas de advertencia, mientras a lo lejos se percibía la presencia estática de algunos celadores de seguridad supervisando el perímetro desde las pasarelas elevadas.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Argeon detuvo a su grupo al borde del asfalto marcado y se giró para observarlos, manteniendo su semblante gélido y la respiración perfectamente regulada. </span><span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">[i]<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El sector exterior ha sido acondicionado como zona de contingencia —</span>.</span>[/i]</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> les indicó y señalo con un gesto seco el circuito de obstáculos frente a ellos.  </span><span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">[i]<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Cada equipo deberá recorrer los búnkeres improvisados aplicando la cartografía que acaban de corregir en sus manuales. No busquen velocidad; busquen precisión geométrica y control de rutas. El que tropiece con el perímetro restringido, abandona el ejercicio. Comiencen.</span>.</span>[/i]</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Lista de equipos'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Lista de equipos'; }">Lista de equipos</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 1</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Kenji Sarutobi</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Sora Senju, Mei Haruno</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 2</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Tatsuya Yamanaka</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Chiharu Hyuga, Ren Uzumaki</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 3</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Kenta Inuzuka</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Ayame Aburame, Shizuka Uchiha</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 4</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Hayato Nara</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Daichi Inuzuka, Hana Hyuga</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 5</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Daiki Sarutobi</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Naoko Akimichi, Riku Akimichi</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Equipo 6</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Líder a cargo: Raido Hatake</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Miembros: Kazuha Nara, Akane Yamanaka</div>
		</div></span><br />
<br />
Los niños fueron divididos en pequeños escuadrones bajo la atenta y severa mirada de Argeon con apoyo de otros instructores que supervisan el desempeño del Genin, se alinearon frente al circuito de obstáculos del patio. Organizados en un total de seis equipos debidamente estructurados, cada escuadrón aguardaba su turno de salida bajo la estricta supervisión de sus respectivos líderes de formación. Y el Senju con el rostro completamente inalterable y la respiración regulada según su disciplina ascética expresó una última instrucción<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">[i]<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Escuchen bien, escuadrones —</span></span></span> [/i]ordenó Argeon con voz firme, cortando cualquier atisbo de murmullos<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—. El terreno está diseñado para castigar el error. No busquen velocidad ciega; apliquen la cartografía que acaban de corregir en sus manuales y mantengan la formación táctica en los búnkeres. El Equipo 1 a la línea de partida. En posición... Comiencen.—</span></span></span><br />
<br />
El silbato de inicio cortó la brisa fría del patio y el Equipo 1, encabezado por Kenji Sarutobi junto a Sora Senju y Mei Haruno, se precipitó hacia el circuito de búnkeres con una velocidad desmedida. En su afán por superar los obstáculos, el escuadrón ignoró el margen de tolerancia volumétrica que Argeon les había corregido previamente en el aula; al ingresar de golpe en la estructura subterránea simulada, la falta de cálculo en la ventilación provocó que los niños tropezaran con las estacas de delimitación y cruzaran las cintas rojas que señalaban el perímetro minado. En las pasarelas elevadas y al borde del asfalto, los supervisores y instructores veteranos no interrumpieron la prueba. Con rostros impasibles, sostenían tablas de portapapeles de madera y anotaban de inmediato las infracciones con trazos secos de tinta negra. Apuntaban los fallos estructurales, la pérdida de formación y la negligencia en la lectura de los mapas secundarios, registrando cada penalización con fría precisión militar.<br />
<br />
Uno a uno, los siguientes escuadrones tomaron la línea de salida bajo la misma tensión. El Equipo 2, liderado por Tatsuya Yamanaka y acompañado por Chiharu Hyuga y Ren Uzumaki, demostró mayor cautela en los giros, pero falló en la densidad del trazo de los ductos del norte al momento de coordinar sus posiciones, lo que obligó a los supervisores a consignar marcas rojas de advertencia en sus reportes de campo. Por su parte, el Equipo 3, con Kenta Inuzuka al frente junto a Ayame Aburame y Shizuka Uchiha, cometió errores críticos de orientación al elegir una ruta de evacuación principal que ya había colapsado teóricamente, un desliz que los anotadores registraron de inmediato como una falla letal de procedimiento. <br />
<br />
Los equipos restantes se sucedieron bajo el implacable escrutinio del circuito. El Equipo 4, bajo la tutela de Hayato Nara, avanzó con una notable eficiencia geométrica en los planos subterráneos, aunque el joven líder demoró demasiado en dar la orden de repliegue, retrasando la salida del escuadrón completo y ganándose una anotación de penalización temporal en los portapapeles. Inmediatamente después, el Equipo 5, liderado por Daiki Sarutobi junto a Naoko y Riku Akimichi, demostró una fuerza bruta considerable al superar los obstáculos físicos, pero descuidó por completo las esquinas críticas de los búnkeres, provocando que los supervisores marcaran múltiples infracciones por desprotección de flancos.<br />
<br />
Finalmente, el Equipo 6, encabezado por Raido Hatake y secundado por Kazuha Nara y Akane Yamanaka, cerró la prueba práctica. Mantuvieron una compostura disciplinada y respetaron los trazados secundarios que Argeon había exigido, pero sufrieron un colapso en la coordinación de la retaguardia cuando una mala lectura de las líneas de aire comprimido los obligó a detenerse en seco dentro del túnel principal. A lo largo de todo el perímetro, los instructores veteranos continuaron firmes, moviendo los lápices sin descanso sobre las hojas de registro. Los portapapeles se llenaron de marcas rojas, advertencias de riesgo y calificaciones frías que evaluaban la ejecución de cada escuadrón, encapsulando en tinta el balance de una simulación donde el margen de error era estrictamente nulo.<br />
<br />
El sonido del silbato final marcó el cierre definitivo de la simulación. Con los rostros sudorosos, las respiraciones agitadas y el polvo del circuito impregnado en la ropa, los seis equipos se reagruparon en el patio central bajo las directrices de los instructores. Las tablas de los portapapeles ya estaban cerradas, repletas de las marcas rojas que los veteranos habían registrado sin piedad durante los recorridos. Para mitigar el desgaste físico y mantener la disciplina ante la fatiga, la intendencia dispuso la entrega de un pequeño refrigerio: una barra compacta de ración seca y una cantimplora individual con agua purificada para cada estudiante. Los niños, sentados en filas ordenadas sobre el borde de las plataformas de concreto, tomaron los víveres con manos aún temblorosas mientras el peso de la experiencia comenzaba a asentarse en sus mentes.<br />
<br />
El ambiente, que antes era de tensión competitiva, se transformó en un murmullo contenido mientras los pequeños compartían sus impresiones del ejercicio:<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Yo pensé que el túnel del norte era más ancho —</span></span></span> susurró Sora Senju, dando un pequeño sorbo de agua a su cantimplora y mirando de reojo al líder de su equipo. <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cuando nos metimos todos juntos, el aire se sintió pesado de verdad, como si el búnker se fuera a cerrar.—</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El instructor Senju nos lo advirtió en el mapa —</span></span></span> respondió Kenji Sarutobi, apretando la mandíbula mientras mordía la barra energética. <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si no marcas el doble grosor en las esquinas, el equipo de rescate te confunde con un muro caído. Casi perdemos el sector por mi culpa.—</span></span></span><br />
<br />
Más allá, en el grupo del Equipo 3, Kenta Inuzuka sacudía la cabeza con frustración contenida: <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Elegimos la ruta principal porque era la más corta, pero Kazuha tenía razón... en una contingencia real, esa zona ya estaría bloqueada por escombros. Los supervisores anotaron tres cruces rojas en nuestro informe apenas cruzamos la cinta.—</span></span></span><br />
<br />
Los comentarios se extendieron por el patio, mezclando el alivio de haber terminado con la cruda constatación de que la teoría del aula y la realidad del circuito no perdonaban descuidos. Argeon, de pie a pocos metros con los brazos cruzados y la mirada fija en el horizonte del complejo, observaba en silencio cómo cada niño procesaba su propio tropiezo, sabiendo que el verdadero aprendizaje comenzaba justo allí, donde la simulación dejaba de ser un juego para convertirse en instinto de supervivencia. Y con el último sorbo de agua en las cantimploras y las barras de ración terminadas, Argeon dio un paso al frente, indicando con un gesto seco que el descanso había concluido. Los murmullos infantiles se apagaron de golpe ante la inquebrantable autoridad del joven Senju.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La simulación ha terminado, pero el ejercicio intelectual recién comienza —</span></span></span>anunció Argeon, recorriendo con la mirada las filas de los seis escuadrones. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ningún informe de los supervisores tiene valor si ustedes mismos no son capaces de auditar su propio desempeño. Saquen nuevamente los manuales y el lápiz de anotación.—</span></span></span><br />
<br />
Bajo la atenta instrucción de Argeon, los niños pasaron de la ejecución táctica a un ejercicio de profunda autoevaluación y coevaluación.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Primero, la autocrítica —</span></span></span>ordenó Argeon, marcando el compás con voz sobria. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Evalúen su propio rendimiento individual: ¿fallaron en el cálculo del aire, titubearon en el trazo o permitieron que el pánico alterara su ritmo respiratorio? Anoten su propia falta principal en el margen de la página.—</span></span></span><br />
<br />
Los niños se inclinaron sobre los manuales, escribiendo con trazos temerosos pero honestos. Una vez cumplido el primer paso, Argeon indicó la transición hacia la coevaluación:<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Ahora, intercambien los manuales con el compañero de al lado dentro de su escuadrón. Revisen el trabajo del otro. Si su compañero cometió un error que ustedes habrían evitado, señálenlo y explíquenle por qué esa falla habría costado la vida del sector en un escenario real. Deben comprender el porqué de cada corrección; la metacognición es el escudo invisible que protege a la retaguardia antes de pisar el terreno.—</span></span></span><br />
<br />
Durante varios minutos, el patio se llenó de un intercambio inusual para una academia militar: niños de siete años analizando críticamente el razonamiento detrás de sus elecciones cartográficas, discutiendo por qué una línea mal trazada o un cálculo de oxígeno omitido representaba una brecha en la supervivencia colectiva. Mientras los escuadrones debatían sus propios errores con una naciente conciencia táctica, los instructores veteranos que habían permanecido en las pasarelas descendieron lentamente hacia el patio con los portapapeles repletos de marcas rojas bajo el brazo, se reunieron alrededor de Argeon para contrastar los registros de campo con las autoevaluaciones y coevaluaciones que los niños acababan de realizar. El análisis conjunto entre el joven Senju y la vieja guardia comenzó a estructurar el balance final de la jornada, cerrando el círculo pedagógico donde el error ya no era solo un castigo, sino una lección comprendida desde la raíz.<br />
<br />
Y toda historia tiene su final, porque ahora con los manuales cerrados y el aire frío de la retaguardia envolviendo el patio, Argeon dio un paso al frente ante las filas de los seis escuadrones. Su rostro mantenía la seriedad implacable, pero sus ojos recorrieron con precisión a cada uno de los niños que habían resistido el circuito táctico.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Un operativo que solo recibe castigos aprende a temer al error, pero un shinobi que comprende su mérito aprende a sobrevivir —</span></span></span> enunció Argeon con voz clara y cortante, rompiendo la tensión del momento. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—La coevaluación ha terminado. Ahora se recompensa la precisión bajo presión.—</span></span></span><br />
<br />
Sin vacilar, Argeon comenzó a nombrar los aciertos específicos de cada equipo, entregando simbólicamente los puntos de supervivencia acumulados y reconociendo el mérito de cada escuadrón:<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Equipo 1: Kenji Sarutobi, Sora Senju y Mei Haruno. Aunque fallaron en la densidad inicial de los ductos, demostraron una rápida capacidad de reacción al corregir el rumbo en la segunda mitad del circuito subterráneo. Mérito otorgado por adaptabilidad táctica en espacios confinados.<br />
<br />
Equipo 2: Tatsuya Yamanaka, Chiharu Hyuga y Ren Uzumaki. Mantuvieron el orden geométrica y la disciplina de marcha en los giros más cerrados del sector este. Mérito otorgado por rigor en la formación.<br />
<br />
Equipo 3: Kenta Inuzuka, Ayame Aburame y Shizuka Uchiha. A pesar de haber optado inicialmente por una ruta colapsada, supieron frenar a tiempo antes de cruzar la línea de exclusión tras la advertencia. Mérito otorgado por contención y juicio ante el riesgo letal.<br />
<br />
Equipo 4: Hayato Nara, Daichi Inuzuka y Hana Hyuga. Exhibieron la mayor eficiencia matemática en el cálculo de los planos y la distribución espacial de los búnkeres. Mérito otorgado por cartografía limpia y exacta.<br />
<br />
Equipo 5: Daiki Sarutobi, Naoko Akimichi y Riku Akimichi. Mostraron una resistencia física sobresaliente al superar los obstáculos pesados de la zona de impacto. Mérito otorgado por potencia de avance y fortaleza corporal.<br />
<br />
Equipo 6: Raido Hatake, Kazuha Nara y Akane Yamanaka. Conservaron la compostura institucional y el respeto absoluto a los protocolos de soporte vital en la retaguardia. Mérito otorgado por disciplina estricta de búnker.—</span></span></span><br />
<br />
Al terminar de nombrar y premiar el mérito de cada equipo, Argeon hizo una seña a los instructores veteranos que aguardaban con los portapapeles. La tensión en las expresiones de los niños se transformó en un silencioso orgullo: ya no eran solo estudiantes novatos castigados por sus fallos, sino operativos en formación cuyas virtudes individuales y colectivas habían quedado registradas oficialmente en los anales de la Academia. El murmullo de los niños al recibir sus respectivas menciones se atenuó cuando Argeon dio un paso más al frente. La brisa de la tarde mecía las tiras de su chaleco táctico mientras su mirada gris, profunda y cargada de un peso generacional que ellos apenas comenzaban a vislumbrar, se posó en cada uno de los rostros infantiles.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No hay mayor victoria para un instructor que ver a la retaguardia comprender el valor de la vida a través de la disciplina —</span></span></span> expresó Argeon, con un tono que por primera vez suavizó su aspereza habitual, dejando escapar un atisbo de sincera gratitud<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.— Gracias por resistir, por sostenerse unos a otros y por demostrar que esta generación puede cargar con el peso de la aldea cuando el terreno se vuelva oscuro. No lo olviden.—</span></span></span><br />
<br />
Antes de que los niños pudieran responder o formular palabra alguna, Argeon ejecutó un leve parpadeo de velocidad en un parpadeo corporal sincronizado con su control de chakra. No hubo una despedida prolongada ni pasos apresurados; en una fracción de segundo, el joven Senju se desvaneció por completo frente a sus ojos, dejando tras de sí únicamente una ligera estela de aire frío y la firme presencia de los instructores veteranos que los rodeaban. Los pequeños se quedaron mirando el espacio vacío donde un instante antes había estado el instructor, con una mezcla de sorpresa y profundo respeto en la mirada. Aquellos niños, que al inicio del día desconocían por completo el sombrío pasado de la familia Senju y las cicatrices que cargaba su tutor, ahora lo observaban con una silenciosa y renovada admiración, comprendiendo que detrás de cada corrección severa y cada fría exigencia, solo existía el deseo inquebrantable de verlos sobrevivir al mañana.<br />
<br />
——————<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El Informe de Mando</span></span></div>
El vacío dejado por la repentina desaparición de Argeon en el patio central no duró mucho tiempo; los instructores veteranos asumieron de inmediato el control, ordenando la retirada ordenada de los escuadrones hacia sus dormitorios. Mientras los niños marchaban en completo silencio, aún procesando la lección y la figura del joven Senju, Argeon ya se encontraba cruzando los pasillos interiores de la Academia bajo el manto de un atardecer que teñía los muros de gris plomoro. Su camino lo llevó directamente hacia la oficina de mando del instructor veterano principal, el espacio donde se consolidaban los destinos tácticos de la retaguardia. Al abrir la puerta de madera pesada, el ambiente denso a tabaco viejo y tinta fresca lo recibió sin preámbulos. El veterano levantó la vista de los portapapeles repletos de marcas rojas y notas de coevaluación que los instructores habían recolectado en el patio.<br />
<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Veo que sobrevivieron al circuito, Senju —</span></span></span> señaló el anciano instructor con voz ronca, arrojando una carpeta sobre el escritorio antes de cruzar los brazos. <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Los reportes indican que la coevaluación funcionó; rompieron los esquemas tradicionales de castigo y los obligaron a pensar como unidades reales. Aunque el Equipo 3 casi colapsa el sector principal por su terquedad.—</span></span></span><br />
<br />
Argeon tomó asiento frente al escritorio, manteniendo la respiración rítmica y el semblante imperturbable bajo el peso del uniforme táctico.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El error de cálculo en la ruta principal era previsible, veterano —</span></span></span> respondió Argeon con tono firme y pausado. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—La teoría sin la presión del terreno es solo ilusión. Al obligarlos a auditar el error del compañero, entendieron que una línea mal trazada en el mapa no es una simple mancha de tinta; es una tumba en el subsuelo. Los escuadrones respondieron al estímulo.—</span></span></span><br />
<br />
El veterano esbozó una sonrisa cínica, analizando las notas finales de los méritos otorgados.<br />
<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bien. Has cumplido con el protocolo de hoy con la precisión esperada. La esperanza en la siguiente generación necesita ese temple si pretende resistir lo que se avecina en la frontera, por suerte hoy contamos con tu innovadora estrategia.— </span></span></span>Sonríe. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Quizás la Academia te pudiera solicitar de nuevo, porque ya no eres ese crio llorón que no puede hacer algún jutsu o taijutsu.—</span></span></span>Lo mira fijamente. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">—Retírate.—</span></span></span><br />
<br />
Ante la estocada verbal y el recordatorio punzante de su pasado, Argeon no emitió sonido alguno. Su mandíbula se contrajo ligeramente en un gesto imperceptible, pero mantuvo el dominio absoluto de su respiración. Con una frialdad inquebrantable, se limitó a asentir con la cabeza en un seco y protocolar saludo, dando media vuelta de inmediato para abandonar la oficina sin concederle al anciano una sola palabra de réplica. El trayecto lo condujo lejos de la academia, hacia un pequeño puesto de comidas clandestino y solitario al borde del distrito comercial, envuelto en las sombras de la ley marcial. Tomó asiento en un banco de madera desvencijado y pidió una porción simple de sopa caliente, un bocado humilde para aplacar el desgaste de la jornada.<br />
<br />
Mientras el vapor se elevaba frente a sus ojos, el peso del silencio nocturno fracturó la coraza de su disciplina. Su mente retrocedió inevitablemente al pasado, arrastrándolo de regreso a los días en que cruzaba esos mismos patios con el uniforme limpio y la ilusión quebrada. Recordó con dolorosa nitidez aquel rostro maternal observándolo desde la grada lejana el día de la ceremonia de ingreso a la Academia, con los ojos llenos de un orgullo tierno y esperanzado. Pero el recuerdo se ensombreció de inmediato con la memoria de la graduación: el estruendo de la guerra, el caos repentino y el cuerpo sin vida de su madre siendo retirado bajo el cielo plomizo exactamente ese mismo día, impidiéndole ver el momento en que finalmente recibió su banda. Argeon apretó los nudillos contra la madera de la mesa, cerrando los ojos por un instante mientras el eco de aquella pérdida resonaba en su pecho, recordándole por qué se obligaba a ser de piedra en un mundo donde los seres queridos se desvanecían antes de ver el fruto de su esfuerzo.<br />
<br />
El calor de la sopa apenas mitigaba el frío que parecía filtrarse desde los huesos. Frente al humilde plato, la soledad del puesto nocturno se volvió absoluta. Fue entonces, en el quiebre de la armadura que con tanta fuerza sostenía, cuando una única y solitaria lágrima rompió el curso de su rigidez, surcando el carril de su mejilla endurecida por el polvo del circuito y perdiéndose en el vapor del cuenco. Argeon dejó el dinero exacto sobre la tabla de madera y se puso de pie, emprendiendo la marcha definitiva hacia su casa. El trayecto de regreso se convirtió en un desfile silencioso de fantasmas entrañables. Con cada paso que daba sobre las adoquineras calles oscuras bajo la ley marcial, la fría estela de la noche comenzó a poblarse de destellos cálidos. Las imágenes de su madre emergieron desde los recovecos más profundos de su memoria: la vio riendo en la cocina mientras intentaba ajustar las vendas de sus manos infantiles; la recordó sentada al borde de su tatami, curando las quemaduras de chakra en sus palmas tras horas de fallar con el Suiton; y revivió el brillo de sus ojos cuando, en medio de sus peores crisis de frustración, ella le acariciaba el cabello con una paciencia infinita, enseñándole que la verdadera fuerza no nacía de la perfección, sino de la capacidad de levantarse tras el tropiezo.<br />
<br />
El contacto con los niños en el patio, el pulso de los escuadrones intentando comprender el valor del error, y el eco de su propia voz guiando a la retaguardia habían abierto una puerta que llevaba años sellada. Aquella pedagogía del cuidado y la supervivencia que su madre le había inculcado de niño —y que él ahora transmitía como un mandato militar— dejó de sentirse solo como una carga pesada. Un destello de calidez genuina atravesó su pecho. Poco a poco, la línea recta de sus labios se quebró, cediendo ante una sonrisa melancólica pero profundamente apacible que se dibujó en su rostro en medio de la penumbra. Al llegar a su solitario hogar, abrió la puerta pesada y cerró el mundo exterior. La casa estaba vacía y fría, pero por primera vez en mucho tiempo, el eco de los pasos de su madre dentro de aquellas paredes no dolía como una herida abierta, sino como el recordatorio de que él era, en cada fibra de su ser, el reflejo viviente de su legado.<br />
<br />
Sin embargo, algo era diferente, ya que al encender un tenue farol sobre la mesa del comedor, la luz reveló un detalle que quebrantó el silencio de la estancia. Sobre la madera pulida reposaba un sobre ajado, doblado con torpeza infantil y cerrado con un sello improvisado de cera. Argeon se detuvo en seco. Su respiración se atascó un instante mientras extendía la mano con rigidez, reconociendo el trazo irregular y apresurado en el anverso del papel: los caracteres torpes escritos por las manos de la misma retaguardia que acababa de huir de su presencia para evitar que notara su vulnerabilidad. Al desdoblar la hoja, las palabras escritas con lápiz grafito se abrieron paso ante sus ojos:<br />
<br />
<blockquote class="mycode_quote"><cite>Cita:</cite><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Instructor Senju:</span></span><br />
Sabemos que no le gustan las despedidas largas y que se fue rápido para que nadie lo viera. Pero queríamos decirle que gracias por no rendirse con nosotros en el circuito. Hoy entendimos que las marcas rojas en el mapa no son para hacernos sentir mal, sino para cuidarnos. Sabemos que usted carga con mucho peso solo, pero hoy nos enseñó a levantarnos. De parte del Equipo 1 al 6: nosotros también vamos a sobrevivir.</blockquote>
<br />
Las líneas finales venían acompañadas de firmas temblorosas y pequeños dibujos de escudos y kunais trazados al margen. El peso de aquellas palabras golpeó el pecho de Argeon con una fuerza inusitada. La sonrisa melancólica se profundizó, temblando ligeramente en sus labios, mientras una nueva lágrima —esta vez cálida y desprovista de amargura— resbalaba por su mejilla y caía directamente sobre la carta de los niños. En medio de la fría soledad de su hogar, el círculo finalmente se había cerrado: el maestro que temía mostrar su vulnerabilidad había recibido, sin saberlo, el refugio más sincero de aquellos a quienes intentaba salvar.<br />
<br />
El parpadeo del farol en la mesa del comedor comenzó a difuminarse lentamente entre las sombras de la habitación. Argeon dobló con extrema delicadeza el papel ajado, guardándolo junto al pecho, justo bajo las capas de su uniforme táctico, como un recordatorio tangible de que el frío de la guerra podía encontrar resistencia en los lugares más inesperados. Afuera, la ley marcial continuaba imponiendo su paso firme sobre las calles desiertas de la aldea, y el mañana exigiría de nuevo la rigurosidad del circuito, el peso de los portapapeles y la inquebrantable disciplina del Protocolo de Guerra. Pero en el interior de aquellas cuatro paredes, la soledad ya no pesaba de la misma manera. Con los ojos fijos en la oscuridad y una paz largamente postergada habitando al fin en su pecho, el joven Senju apagó la luz, listo para descansar sabiendo que el legado de su madre, transformado ahora en el escudo de una nueva generación, había comenzado a echar raíces.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión D] Apoyo en la Academia]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14801</link>
			<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 14:07:45 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=102">Narrador Tenseigan-kun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14801</guid>
			<description><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14792&amp;pid=28426" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">aprobada aqui</span></a><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fecha y Lugar: Día 11 del Verano del año 150 - Konohagakure no Sato - Academia Shinobi</span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
El sol de media mañana caía sobre Konohagakure no Sato sin piedad, transformando la superficie del patio posterior de la Academia Shinobi en un espejo de tierra seca y dorada. En este rincón de la villa, apartado de las bulliciosas avenidas comerciales y de las altas torres administrativas, el aire olía a una mezcla muy particular: madera picada por miles de impactos, paja húmeda de los blancos de tiro, tiza escolar y el rastro metálico del sudor juvenil. Un calor denso flotaba sobre el recinto, haciendo que el horizonte, justo sobre la valla de madera que delimitaba el terreno de práctica, vibrara sutilmente bajo el empuje de la temperatura.<br />
<br />
El patio este de la Academia no era un lugar para los despliegues de ninjutsu espectaculares ni para los duelos de alto nivel. Era el cimiento primario, el terreno tosco donde los niños de la villa aprendían a sostener una herramienta sin cortarse los dedos y a mantener el equilibrio sobre troncos de pino gastados. En el centro de la explanada, tres postes de madera de cedro, profundamente marcados por hendiduras de antiguas armas de práctica, permanecían verticales bajo la luz directa. A un costado, bajo la larga sombra proyectada por el voladizo del tejado del edificio principal, se disponían varios estantes de madera basta que albergaban el equipo del día: cuerdas de cáñamo, blancos de paja trenzada, barriles con agua y cajas de madera repletas de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">shuriken</span> tallados en madera blanda para evitar heridas de gravedad.<br />
<br />
Sentado con las piernas cruzadas directamente sobre el suelo de tierra —ignorando deliberadamente las bancas de madera pulida que la dirección de la escuela disponía para los instructores— se encontraba Akira Hyūga.<br />
<br />
El joven Chunin de dieciséis años vestía pantalones oscuros y holgados, ceñidos a la cintura por un fajín de un tono granate intenso. Sobre su chaleco táctico reglamentario de la villa llevaba puesta una capa blanca de corte amplio, cuyos bordes inferiores reposaban sobre la tierra sin que al muchacho pareciera importarle en absoluto la suciedad. No llevaba los pesados guanteletes de hierro que solía utilizar en combates reales; en su lugar, sus manos y antebrazos estaban cubiertos por vendas de tela clara limpiezas, que dejaban al descubierto sus nudillos curtidos. Su largo cabello castaño estaba recogido en un moño alto bastante práctico, dejando libre el cuello donde la banda ninja de Konoha colgaba de forma holgada, sin apretar. Sus ojos, con el tono perlado e inconfundible del clan Hyūga, permanecían entrecerrados, observando la escena con una calma meditativa y rigurosa.<br />
<br />
A menos de medio metro de él, encaramado sobre la barandilla de madera del corredor, reposaba Makey. El gato de pelaje blanco impoluto contrastaba de manera evidente con la suciedad del entorno. Con una parsimonia casi absoluta, el felino movía la cola rítmicamente contra el listón de madera. Sus ojos, marcados por una extraña y llamativa heterocromía —el izquierdo de un azul zafiro helado y el derecho de un profundo color violeta—, seguían con curiosidad el vuelo errático de una libélula que revoloteaba cerca de un barril de agua.<br />
<br />
La jornada de entrenamiento de los estudiantes de primer y segundo año estaba resultando ser un pequeño caos cotidiano, el clásico escenario de una misión de Rango D.<br />
<br />
—¡<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Te digo que este estilo de agarre es el que usan los ninjas de elite de mi familia!</span></span> —exclamaba a viva voz un niño de unos nueve años, luciendo una camisa con un blasón aristocrático bordado en la espalda. El pequeño agitaba un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> de madera con ostentación frente a sus compañeros, intentando realizar una pirueta en el aire que terminó con el arma saliendo disparada de sus dedos y clavándose, sin fuerza alguna, en la tierra seca, a tres metros de cualquier objetivo.<br />
<br />
Akira soltaría un leve exhalo por la nariz ante la escena. Su rostro no mostraría enfado, sino esa fría frialdad con la que solía contemplar la presunción vacía. El Hyūga aborrecía profundamente la arrogancia de los linajes que pretendían sustituir la disciplina con apellidos rimbombantes. Sin embargo, no intervendría de inmediato con gritos ni reprimendas verbales; preferiría dejar que el propio peso de la realidad y la torpeza enseñaran la lección. Sus ojos perlados se desviaría, en cambio, hacia el extremo opuesto del patio, donde el esfuerzo real estaba teniendo lugar.<br />
<br />
A pocos pasos de las dianas de paja, un niño llamado Akihiro luchaba contra su propio cuerpo. De tez pálida y cabello revuelto, Akihiro apoyaba gran parte de su peso sobre un bastón de madera de fresno bien pulido, debido a una debilidad congénita en su pierna izquierda. A pesar del sudor que le empapaba la frente y de la evidente fatiga en sus hombros, el muchacho no se había tomado ni un solo minuto de descanso. Frente a él reposaba una pequeña mesa de trabajo repleta de herramientas de madera. Akihiro intentaba sujetar un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">shuriken</span> de práctica, pero la madera del arma estaba mal lijada y llena de asperezas de fábrica que se le clavaban en los dedos. Cada vez que intentaba armar una postura de tiro estable, la falta de apoyo en su pie izquierdo lo hacía tambalearse, provocando que sus disparos chocaran inofensivamente contra el marco de madera de las dianas.<br />
<br />
Un par de metros más atrás, casi oculta detrás de un apilamiento de blancos de paja de repuesto, se hallaba Yumi. La niña, de no más de siete años, permanecía encogida, abrazando sus rodillas contra el pecho. Llevaba en las manos un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> de madera que sostenía con un temblor evidente. Asustada por los gritos de los niños más bulliciosos, el polvo en suspensión y el miedo a hacer el ridículo o resultar lastimada por alguna herramienta perdida, Yumi intentaba pasar desapercibida, mirando de reojo hacia la entrada principal del patio con la clara esperanza de que la clase terminara lo antes posible.<br />
<br />
El ambiente estaba saturado de pequeños problemas prácticos que requerían atención:<br />
<ul class="mycode_list"><li>Un barril lleno de armas de madera se había volcado cerca de los escalones de la entrada, esparciendo docenas de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">shuriken</span> y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> por el camino de grava.<br />
</li>
<li>Dos postes de entrenamiento tenían los soportes inferiores flojos, balanceándose de forma peligrosa cada vez que un estudiante intentaba golpear la paja.<br />
</li>
<li>Akihiro necesitaba ayuda urgente para corregir el balance de sus armas de madera o encontrar un método de tiro que se adaptara a su punto de apoyo con el bastón.<br />
</li>
<li>Yumi requería una aproximación paciente y tranquila para perder el miedo a las prácticas básicas antes de que el instructor oficial pasara lista de evaluación.<br />
<br />
</li>
</ul>
Fue en ese preciso instante cuando la pesada puerta de madera del patio posterior crujiría sobre sus bisagras de hierro.<br />
<br />
El sonido de los pasos sobre la grava de la entrada rompería la monotonía del patio. Akira Hyūga ladearía ligeramente la cabeza, permitiendo que sus ojos perlados enfocaran la figura que acababa de cruzar el umbral. Reconocería de inmediato los rasgos y el porte característicos del clan Uchiha en el joven que ingresaba al recinto: Kuroto.<br />
<br />
Makey, el gato de heterocromía, interrumpiría el rastreo de la libélula. Sus orejas se erguirían al instante. Con un movimiento fluido y silencioso, el felino saltaría desde la barandilla hacia el suelo de tierra, dando un par de pasos elegantes hacia adelante antes de sentarse sobre sus patas traseras, fijando su mirada bipartita —azul y violeta— directamente en Kuroto Uchiha.<br />
<br />
Akira no se levantaría de inmediato de la posición de loto en la que se encontraba, pero el aire de pasividad a su alrededor cambiaría hacia una actitud de atenta recepción. El Chunin acomodaría la capa blanca sobre sus hombros y llevaría la mano derecha hacia la correa de su pulsera de tela, apretándola con un gesto involuntario pero firme, un pequeño hábito que delataba el inicio de su actividad.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Llegas justo a tiempo</span> —declararía Akira con un tono de voz firme, pausado y carente de cualquier formalidad innecesaria o pretensión aristocrática—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El sol está en su punto más alto y estos chicos están a medio camino entre la frustración y el desastre.<br />
</span><br />
El Hyūga extendería un brazo hacia la explanada, señalando con un gesto sereno la dinámica del patio.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La misión de hoy es simple en el papel, pero requiere paciencia. La Academia necesita que supervisemos la práctica de tiro y manejo de herramientas básicas, corrijamos las posturas de los estudiantes y nos aseguremos de que nadie termine con una astilla en el ojo o un hueso roto antes de mediodía.</span><br />
<br />
En ese mismo momento, un pequeño incidente ocurriría a pocos metros de la entrada donde Kuroto se hallaba instalado. Akihiro, intentando arrastrar una caja de madera llena de blancos para despejar la zona de tiro, perdería el equilibrio cuando su bastón de madera resbaló sobre una piedra suelta. El niño caería de costado sobre la tierra con un golpe seco. La caja de madera se ladearía por completo, haciendo rodar una docena de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">shuriken</span> y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> de práctica de madera directamente hacia los pies de Kuroto Uchiha.<br />
<br />
—¡Ah...! —exclamaría el pequeño Akihiro, intentando incorporarse rápidamente mientras apretaba los dientes para no mostrar dolor, apoyando la mano sobre el polvo e intentando alcanzar su bastón, que había quedado a escasos centímetros de las calzadas del recién llegado.<br />
<br />
Desde detrás de la pila de paja, la pequeña Yumi se encogería aún más al ver la caída de su compañero, clavando sus ojos de par en par en la figura de Kuroto, evidentemente intimidada por la presencia de un shinobi con los colores y la prestancia del clan Uchiha.<br />
<br />
Akira observaría la reacción de los niños y luego dirigiría su mirada perlada de vuelta hacia Kuroto. El Chunin mantendría una postura neutral, evaluando cómo el Uchiha decidiría abordar la situación y por dónde preferiría comenzar a imponer orden en aquel caótico mediodía.<br />
<br />
—Como verás, hay trabajo de sobra para ambos —añadiría Akira, dejando abierta la iniciativa—. Puedes empezar por donde creas conveniente.<br />
<br />
Makey daría unos pasos suaves en dirección a Kuroto, oliendo el aire impregnado de polvo y tela, mientras el viento de la mañana levantaba una pequeña ráfaga de tierra seca entre ambos ninjas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14792&amp;pid=28426" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">aprobada aqui</span></a><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fecha y Lugar: Día 11 del Verano del año 150 - Konohagakure no Sato - Academia Shinobi</span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
El sol de media mañana caía sobre Konohagakure no Sato sin piedad, transformando la superficie del patio posterior de la Academia Shinobi en un espejo de tierra seca y dorada. En este rincón de la villa, apartado de las bulliciosas avenidas comerciales y de las altas torres administrativas, el aire olía a una mezcla muy particular: madera picada por miles de impactos, paja húmeda de los blancos de tiro, tiza escolar y el rastro metálico del sudor juvenil. Un calor denso flotaba sobre el recinto, haciendo que el horizonte, justo sobre la valla de madera que delimitaba el terreno de práctica, vibrara sutilmente bajo el empuje de la temperatura.<br />
<br />
El patio este de la Academia no era un lugar para los despliegues de ninjutsu espectaculares ni para los duelos de alto nivel. Era el cimiento primario, el terreno tosco donde los niños de la villa aprendían a sostener una herramienta sin cortarse los dedos y a mantener el equilibrio sobre troncos de pino gastados. En el centro de la explanada, tres postes de madera de cedro, profundamente marcados por hendiduras de antiguas armas de práctica, permanecían verticales bajo la luz directa. A un costado, bajo la larga sombra proyectada por el voladizo del tejado del edificio principal, se disponían varios estantes de madera basta que albergaban el equipo del día: cuerdas de cáñamo, blancos de paja trenzada, barriles con agua y cajas de madera repletas de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">shuriken</span> tallados en madera blanda para evitar heridas de gravedad.<br />
<br />
Sentado con las piernas cruzadas directamente sobre el suelo de tierra —ignorando deliberadamente las bancas de madera pulida que la dirección de la escuela disponía para los instructores— se encontraba Akira Hyūga.<br />
<br />
El joven Chunin de dieciséis años vestía pantalones oscuros y holgados, ceñidos a la cintura por un fajín de un tono granate intenso. Sobre su chaleco táctico reglamentario de la villa llevaba puesta una capa blanca de corte amplio, cuyos bordes inferiores reposaban sobre la tierra sin que al muchacho pareciera importarle en absoluto la suciedad. No llevaba los pesados guanteletes de hierro que solía utilizar en combates reales; en su lugar, sus manos y antebrazos estaban cubiertos por vendas de tela clara limpiezas, que dejaban al descubierto sus nudillos curtidos. Su largo cabello castaño estaba recogido en un moño alto bastante práctico, dejando libre el cuello donde la banda ninja de Konoha colgaba de forma holgada, sin apretar. Sus ojos, con el tono perlado e inconfundible del clan Hyūga, permanecían entrecerrados, observando la escena con una calma meditativa y rigurosa.<br />
<br />
A menos de medio metro de él, encaramado sobre la barandilla de madera del corredor, reposaba Makey. El gato de pelaje blanco impoluto contrastaba de manera evidente con la suciedad del entorno. Con una parsimonia casi absoluta, el felino movía la cola rítmicamente contra el listón de madera. Sus ojos, marcados por una extraña y llamativa heterocromía —el izquierdo de un azul zafiro helado y el derecho de un profundo color violeta—, seguían con curiosidad el vuelo errático de una libélula que revoloteaba cerca de un barril de agua.<br />
<br />
La jornada de entrenamiento de los estudiantes de primer y segundo año estaba resultando ser un pequeño caos cotidiano, el clásico escenario de una misión de Rango D.<br />
<br />
—¡<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Te digo que este estilo de agarre es el que usan los ninjas de elite de mi familia!</span></span> —exclamaba a viva voz un niño de unos nueve años, luciendo una camisa con un blasón aristocrático bordado en la espalda. El pequeño agitaba un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> de madera con ostentación frente a sus compañeros, intentando realizar una pirueta en el aire que terminó con el arma saliendo disparada de sus dedos y clavándose, sin fuerza alguna, en la tierra seca, a tres metros de cualquier objetivo.<br />
<br />
Akira soltaría un leve exhalo por la nariz ante la escena. Su rostro no mostraría enfado, sino esa fría frialdad con la que solía contemplar la presunción vacía. El Hyūga aborrecía profundamente la arrogancia de los linajes que pretendían sustituir la disciplina con apellidos rimbombantes. Sin embargo, no intervendría de inmediato con gritos ni reprimendas verbales; preferiría dejar que el propio peso de la realidad y la torpeza enseñaran la lección. Sus ojos perlados se desviaría, en cambio, hacia el extremo opuesto del patio, donde el esfuerzo real estaba teniendo lugar.<br />
<br />
A pocos pasos de las dianas de paja, un niño llamado Akihiro luchaba contra su propio cuerpo. De tez pálida y cabello revuelto, Akihiro apoyaba gran parte de su peso sobre un bastón de madera de fresno bien pulido, debido a una debilidad congénita en su pierna izquierda. A pesar del sudor que le empapaba la frente y de la evidente fatiga en sus hombros, el muchacho no se había tomado ni un solo minuto de descanso. Frente a él reposaba una pequeña mesa de trabajo repleta de herramientas de madera. Akihiro intentaba sujetar un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">shuriken</span> de práctica, pero la madera del arma estaba mal lijada y llena de asperezas de fábrica que se le clavaban en los dedos. Cada vez que intentaba armar una postura de tiro estable, la falta de apoyo en su pie izquierdo lo hacía tambalearse, provocando que sus disparos chocaran inofensivamente contra el marco de madera de las dianas.<br />
<br />
Un par de metros más atrás, casi oculta detrás de un apilamiento de blancos de paja de repuesto, se hallaba Yumi. La niña, de no más de siete años, permanecía encogida, abrazando sus rodillas contra el pecho. Llevaba en las manos un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> de madera que sostenía con un temblor evidente. Asustada por los gritos de los niños más bulliciosos, el polvo en suspensión y el miedo a hacer el ridículo o resultar lastimada por alguna herramienta perdida, Yumi intentaba pasar desapercibida, mirando de reojo hacia la entrada principal del patio con la clara esperanza de que la clase terminara lo antes posible.<br />
<br />
El ambiente estaba saturado de pequeños problemas prácticos que requerían atención:<br />
<ul class="mycode_list"><li>Un barril lleno de armas de madera se había volcado cerca de los escalones de la entrada, esparciendo docenas de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">shuriken</span> y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> por el camino de grava.<br />
</li>
<li>Dos postes de entrenamiento tenían los soportes inferiores flojos, balanceándose de forma peligrosa cada vez que un estudiante intentaba golpear la paja.<br />
</li>
<li>Akihiro necesitaba ayuda urgente para corregir el balance de sus armas de madera o encontrar un método de tiro que se adaptara a su punto de apoyo con el bastón.<br />
</li>
<li>Yumi requería una aproximación paciente y tranquila para perder el miedo a las prácticas básicas antes de que el instructor oficial pasara lista de evaluación.<br />
<br />
</li>
</ul>
Fue en ese preciso instante cuando la pesada puerta de madera del patio posterior crujiría sobre sus bisagras de hierro.<br />
<br />
El sonido de los pasos sobre la grava de la entrada rompería la monotonía del patio. Akira Hyūga ladearía ligeramente la cabeza, permitiendo que sus ojos perlados enfocaran la figura que acababa de cruzar el umbral. Reconocería de inmediato los rasgos y el porte característicos del clan Uchiha en el joven que ingresaba al recinto: Kuroto.<br />
<br />
Makey, el gato de heterocromía, interrumpiría el rastreo de la libélula. Sus orejas se erguirían al instante. Con un movimiento fluido y silencioso, el felino saltaría desde la barandilla hacia el suelo de tierra, dando un par de pasos elegantes hacia adelante antes de sentarse sobre sus patas traseras, fijando su mirada bipartita —azul y violeta— directamente en Kuroto Uchiha.<br />
<br />
Akira no se levantaría de inmediato de la posición de loto en la que se encontraba, pero el aire de pasividad a su alrededor cambiaría hacia una actitud de atenta recepción. El Chunin acomodaría la capa blanca sobre sus hombros y llevaría la mano derecha hacia la correa de su pulsera de tela, apretándola con un gesto involuntario pero firme, un pequeño hábito que delataba el inicio de su actividad.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Llegas justo a tiempo</span> —declararía Akira con un tono de voz firme, pausado y carente de cualquier formalidad innecesaria o pretensión aristocrática—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El sol está en su punto más alto y estos chicos están a medio camino entre la frustración y el desastre.<br />
</span><br />
El Hyūga extendería un brazo hacia la explanada, señalando con un gesto sereno la dinámica del patio.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La misión de hoy es simple en el papel, pero requiere paciencia. La Academia necesita que supervisemos la práctica de tiro y manejo de herramientas básicas, corrijamos las posturas de los estudiantes y nos aseguremos de que nadie termine con una astilla en el ojo o un hueso roto antes de mediodía.</span><br />
<br />
En ese mismo momento, un pequeño incidente ocurriría a pocos metros de la entrada donde Kuroto se hallaba instalado. Akihiro, intentando arrastrar una caja de madera llena de blancos para despejar la zona de tiro, perdería el equilibrio cuando su bastón de madera resbaló sobre una piedra suelta. El niño caería de costado sobre la tierra con un golpe seco. La caja de madera se ladearía por completo, haciendo rodar una docena de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">shuriken</span> y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kunai</span> de práctica de madera directamente hacia los pies de Kuroto Uchiha.<br />
<br />
—¡Ah...! —exclamaría el pequeño Akihiro, intentando incorporarse rápidamente mientras apretaba los dientes para no mostrar dolor, apoyando la mano sobre el polvo e intentando alcanzar su bastón, que había quedado a escasos centímetros de las calzadas del recién llegado.<br />
<br />
Desde detrás de la pila de paja, la pequeña Yumi se encogería aún más al ver la caída de su compañero, clavando sus ojos de par en par en la figura de Kuroto, evidentemente intimidada por la presencia de un shinobi con los colores y la prestancia del clan Uchiha.<br />
<br />
Akira observaría la reacción de los niños y luego dirigiría su mirada perlada de vuelta hacia Kuroto. El Chunin mantendría una postura neutral, evaluando cómo el Uchiha decidiría abordar la situación y por dónde preferiría comenzar a imponer orden en aquel caótico mediodía.<br />
<br />
—Como verás, hay trabajo de sobra para ambos —añadiría Akira, dejando abierta la iniciativa—. Puedes empezar por donde creas conveniente.<br />
<br />
Makey daría unos pasos suaves en dirección a Kuroto, oliendo el aire impregnado de polvo y tela, mientras el viento de la mañana levantaba una pequeña ráfaga de tierra seca entre ambos ninjas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un golpe directo de realidad]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14783</link>
			<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 10:38:00 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=850">Daralth Uchiha</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14783</guid>
			<description><![CDATA[Sentada sobre la porosa madera de una de las salas de entrenamiento, Daralth permanecía descalza, con las piernas cruzadas y los brazos relajados sobre sus rodillas. Sus ojos estaban cerrados y toda su atención se encontraba concentrada en su interior. Intentaba controlar su respiración a la vez que dejaba fluir el chakra por su cuerpo, tratando de sentir cada pequeño movimiento, cada cambio, por insignificante que fuese.<br />
<br />
Notaba cada parte de su cuerpo e intentaba manipular el chakra en su interior como si se tratase de una marea cuya dirección estuviese ligada a su consciencia. Cada exhalación iba acompañada de un movimiento interno. Piernas. Brazos. Cabeza. Dedos. Exploraba cada rincón de su cuerpo con el simple deseo de comprender mejor el funcionamiento del chakra y, sobre todo, de aprender a controlarlo.<br />
<br />
No era especialmente experta en el cuerpo a cuerpo. Lo sabía. Su profesor también lo había dejado claro cuando habló con sus padres. El potencial de aquella kunoichi se encontraba en el control de su chakra, en sus ojos y en la forma en la que fuese capaz de administrar unas reservas que, por ahora, eran bastante limitadas.<br />
<br />
Había sido su padre quien le enseñó que la meditación diaria podía convertirse en una herramienta muy poderosa. Controlar las emociones significaba también controlar el chakra. Y controlar el chakra significaba tener una oportunidad más de sobrevivir cuando llegase el momento de enfrentarse a alguien de verdad.<br />
<br />
Daralth ansiaba alcanzar ese momento. Ansiaba llegar a unos límites donde su poder pudiese servir de forma activa en las misiones. Poder proteger la ciudad. Poder acabar con aquellos que amenazasen a los suyos. Para ello necesitaba poder y aquella idea había ido creciendo poco a poco en su cabeza, como una enredadera que cada día ocupaba un poco más de espacio.<br />
<br />
Por eso, todos los días, al terminar las clases, dedicaba una hora a meditar. Una hora en silencio. Una hora intentando comprender algo que todavía se le escapaba entre los dedos. Su respiración se hizo más lenta. El chakra comenzó a recorrer nuevamente su cuerpo, obedeciendo poco a poco a su voluntad. Daralth permaneció inmóvil unos segundos más antes de abrir los ojos.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Mostrar Contenido'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Ocultar Contenido'; }">Mostrar Contenido</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Daralth'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Daralth'; }">Estadísticas de Daralth</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Daralth</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>0</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>0</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>5</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>240</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>230</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>40</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	</div>
		</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Sentada sobre la porosa madera de una de las salas de entrenamiento, Daralth permanecía descalza, con las piernas cruzadas y los brazos relajados sobre sus rodillas. Sus ojos estaban cerrados y toda su atención se encontraba concentrada en su interior. Intentaba controlar su respiración a la vez que dejaba fluir el chakra por su cuerpo, tratando de sentir cada pequeño movimiento, cada cambio, por insignificante que fuese.<br />
<br />
Notaba cada parte de su cuerpo e intentaba manipular el chakra en su interior como si se tratase de una marea cuya dirección estuviese ligada a su consciencia. Cada exhalación iba acompañada de un movimiento interno. Piernas. Brazos. Cabeza. Dedos. Exploraba cada rincón de su cuerpo con el simple deseo de comprender mejor el funcionamiento del chakra y, sobre todo, de aprender a controlarlo.<br />
<br />
No era especialmente experta en el cuerpo a cuerpo. Lo sabía. Su profesor también lo había dejado claro cuando habló con sus padres. El potencial de aquella kunoichi se encontraba en el control de su chakra, en sus ojos y en la forma en la que fuese capaz de administrar unas reservas que, por ahora, eran bastante limitadas.<br />
<br />
Había sido su padre quien le enseñó que la meditación diaria podía convertirse en una herramienta muy poderosa. Controlar las emociones significaba también controlar el chakra. Y controlar el chakra significaba tener una oportunidad más de sobrevivir cuando llegase el momento de enfrentarse a alguien de verdad.<br />
<br />
Daralth ansiaba alcanzar ese momento. Ansiaba llegar a unos límites donde su poder pudiese servir de forma activa en las misiones. Poder proteger la ciudad. Poder acabar con aquellos que amenazasen a los suyos. Para ello necesitaba poder y aquella idea había ido creciendo poco a poco en su cabeza, como una enredadera que cada día ocupaba un poco más de espacio.<br />
<br />
Por eso, todos los días, al terminar las clases, dedicaba una hora a meditar. Una hora en silencio. Una hora intentando comprender algo que todavía se le escapaba entre los dedos. Su respiración se hizo más lenta. El chakra comenzó a recorrer nuevamente su cuerpo, obedeciendo poco a poco a su voluntad. Daralth permaneció inmóvil unos segundos más antes de abrir los ojos.<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Mostrar Contenido'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Ocultar Contenido'; }">Mostrar Contenido</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Daralth'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Daralth'; }">Estadísticas de Daralth</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Daralth</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>0</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>0</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>5</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>10</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>240</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>230</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>40</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	</div>
		</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Exoesqueleto!]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14445</link>
			<pubDate>Mon, 03 Aug 2026 20:14:52 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=807">Carina Aburame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14445</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Todavía estaba convencida de que tenía razón. Y eso era un problema, porque mi padre también estaba convencido de que la tenía él. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No puedes pasarte la vida</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">investigando." ¿Por qué no? "Porque eres una kunoichi." Precisamente por eso investigo. "Silencio</span></span>."</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Siempre pasa. Cuando alguien no espera la respuesta correcta suele quedarse unos segundos reorganizando el cerebro. Es fascinante observarlo. Creo que los músculos de la mandíbula tardan aproximadamente un segundo y medio en relajarse después de una contradicción inesperada. Tendría que medirlo algún día.</span><br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Mi padre respiró hondo. Muy hondo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Carina...</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">-¿Sí?</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-¿Cuándo fue la última vez que entrenaste contra otra persona?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Abrí la boca para responder y la cerré otra vez. Porque la respuesta era incómoda. Había entrenado muchísimo. Con insectos. Con trampas. Con feromonas. Con muestras biológicas. Con plantas. Con hongos. Con bueno casi cualquier cosa que respirara o hubiera respirado alguna vez. Pero personas...Eso ya era otra historia.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Eso pensé.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Suspiró mientras negaba lentamente con la cabeza.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Cada vez que paso por tu laboratorio encuentro un frasco nuevo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">-¡Porque aparecen preguntas nuevas!</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Y cada vez que pregunto por tus entrenamientos...</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">-Estoy recopilando datos.</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Carina.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">...</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Necesitas combatir.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Inflé apenas las mejillas. No porque estuviera enfadada. Bueno un poquito sí. La gente insiste en separar el combate de la investigación cuando, objetivamente, un combate es solo un experimento extremadamente agresivo entre dos organismos vivos. Cambian variables, aparecen respuestas fisiológicas, se modifican patrones de movimiento científicamente era una mina de información. La diferencia era que normalmente el otro organismo intentaba romperte la nariz. Aunque, siendo sincera, eso también aportaba datos interesantes.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Salí de casa dándole vueltas al asunto mientras varios Kikaichū revoloteaban tranquilamente alrededor de mi cabello. Uno terminó posándose sobre una de mis coletas y ni siquiera hice el esfuerzo de apartarlo. Ya encontraría un motivo para estudiar por qué le gustaba ese sitio. Caminé por las calles de Konoha con las manos entrelazadas detrás de la espalda, disfrutando del sol que se colaba entre los árboles. Llevaba mi abrigo verde militar abierto lo suficiente para moverme con absoluta libertad, dejando ver la camiseta negra ajustada bajo la tela. La babucha oscura apenas acompañaba el movimiento firme de mis piernas mientras las botas resonaban con un ritmo ligero sobre el empedrado. El viento se colaba por el cuello de la ropa, acariciando la piel de mis clavículas y jugando con algunos mechones morados que siempre parecían negarse a obedecer las leyes de la física. Mis lentes de montura con forma de corazón reflejaban pequeños destellos verdosos y rosados cada vez que giraba la cabeza. Ridículos. Absolutamente ridículos. Precisamente por eso me encantaban. Además, descubrí hace tiempo que la gente tarda un poco más en concentrarse cuando intenta decidir si estoy coqueteando o simplemente pensando. Esa confusión es extraordinariamente útil.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Entonces tuve una idea. Una idea brillante. Bueno potencialmente brillante. Busque una pequeña tabla de madera, un pincel y un frasco de tinta. Escribí despacio. Retrocedí un paso. Incliné la cabeza hacia un lado para releerlo. Corregí una palabra. Asentí completamente satisfecha.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"SE BUSCA ESPÉCIMEN PARA ENTRENAMIENTO."</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Debajo, con una letra mucho más pequeña</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Preferentemente resistente. Interesados en contribuir al avance de la ciencia mediante enfrentamiento controlado. No garantizo ausencia de moretones, pero sí una conversación muy interesante durante el proceso."</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Perfecto. Muchísimo más profesional. Clavé el cartel junto al camino principal que daba lugar a la entrada de la Academia y me acomodé a un costado con las manos nuevamente detrás de la espalda. Ahora solo quedaba esperar. La parte realmente interesante no era quién aparecería primero. Era cuánto tardaría. Porque las personas son increíblemente predecibles. Algunas leen un cartel y siguen caminando. Otras sienten curiosidad. Algunas fingen no mirar mientras ya lo leyeron entero. Y existe un grupo especialmente divertido, los que vuelven sobre sus pasos intentando aparentar que pasaban por allí por casualidad. Sonreí para mí misma. Qué maravilla. Ni siquiera había empezado el entrenamiento y el experimento ya estaba dando resultados.</span><br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Carina Aburame'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Carina Aburame'; }">Estadísticas de Carina Aburame</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Carina Aburame</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>5</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>0</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>30</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>11</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>11</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>255</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>325</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>44</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	</span><br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Inventario'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Inventario'; }">Inventario</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
	<div style='display:flex;gap:14px;align-items:flex-start;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #7b4ab8;background:#130f1e;padding:14px 16px;margin:10px 0;'>
		<div style='position:relative;width:84px;height:84px;flex-shrink:0;background:#171224;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);overflow:hidden;'>
			<img src='https://shinobigaiden.net/images/sg/uploads/chakram.jpg' alt='Chakram' style='width:100%;height:100%;object-fit:cover;' />
		</div>
		<div style='flex:1;min-width:0;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:baseline;justify-content:space-between;gap:10px;flex-wrap:wrap;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:15px;font-weight:900;letter-spacing:1px;color:#e8dff8;'>Chakram</span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:10px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#c09840;white-space:nowrap;'>1.470 ryos</span>
			</div>
			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:6px;margin-top:7px;'><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(192,152,64,0.4);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#c09840;white-space:nowrap;'>Arrojadiza</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>Chico</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>3</span></div>
			
				<input type='checkbox' id='obj_desc_CHAKRAM' style='position:absolute;width:1px;height:1px;opacity:0;overflow:hidden;' />
				<div class='obj_desc_CHAKRAM_box' style='max-height:58px;overflow:hidden;position:relative;margin-top:7px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.6;color:#c9bfe0;'>
					Arma arrojadiza con forma de circunferencia metálica de aproximadamente 20 cm de diámetro, con filo a lo largo de todo su perímetro exterior, salvo por una pequeña sección sin filo que permite sujetarlo de forma segura. Su diseño ligero y equilibrado lo convierte en un proyectil eficaz, capaz de causar cortes limpios y veloces al ser lanzado.<br />
<br />
Cuando se empuña, el filo del chakram queda alineado por sobre los nudillos, lo que lo diferencia de las armas convencionales como cuchillos o espadas. Debido a esta particularidad, el chakram no puede usarse como un arma cuerpo a cuerpo tradicional, pero sí permite potenciar los ataques de Taijutsu realizados con la mano que lo sostiene, añadiendo capacidad de corte al impacto físico sin interferir con la técnica marcial.
					<div class='obj_desc_CHAKRAM_fade' style='position:absolute;left:0;right:0;bottom:0;height:26px;background:linear-gradient(180deg,transparent,#130f1e);'></div>
				</div>
				<label for='obj_desc_CHAKRAM' style='display:inline-flex;margin-top:5px;cursor:pointer;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:1px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Leer más ↓</label>
				<style>
					#obj_desc_CHAKRAM:checked ~ .obj_desc_CHAKRAM_box { max-height: none !important; }
					#obj_desc_CHAKRAM:checked ~ .obj_desc_CHAKRAM_box .obj_desc_CHAKRAM_fade { display: none !important; }
					#obj_desc_CHAKRAM:checked ~ label { display: none !important; }
				</style>
			<div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Fuerza (modificador) × 1">1 (MFUE)</span> de Lesión</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Destreza (modificador) × 1">2 (MDES)</span> de Sangrado</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> Compatible con golpes de Taijutsu</div>
		</div>
	</div>
	
	<div style='display:flex;gap:14px;align-items:flex-start;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #7b4ab8;background:#130f1e;padding:14px 16px;margin:10px 0;'>
		<div style='position:relative;width:84px;height:84px;flex-shrink:0;background:#171224;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);overflow:hidden;'>
			<img src='https://shinobigaiden.net/images/sg/uploads/hilometalico.jpg' alt='hilo metálico' style='width:100%;height:100%;object-fit:cover;' />
		</div>
		<div style='flex:1;min-width:0;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:baseline;justify-content:space-between;gap:10px;flex-wrap:wrap;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:15px;font-weight:900;letter-spacing:1px;color:#e8dff8;'>hilo metálico</span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:10px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#c09840;white-space:nowrap;'>1.470 ryos</span>
			</div>
			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:6px;margin-top:7px;'><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(192,152,64,0.4);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#c09840;white-space:nowrap;'>Herramienta</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>Chico</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>10</span></div>
			
				<input type='checkbox' id='obj_desc_hilo' style='position:absolute;width:1px;height:1px;opacity:0;overflow:hidden;' />
				<div class='obj_desc_hilo_box' style='max-height:58px;overflow:hidden;position:relative;margin-top:7px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.6;color:#c9bfe0;'>
					Puede emplearse para activar trampas, recuperar armas arrojadizas, alterar su dirección en pleno vuelo o incluso realizar técnicas de agarre a distancia. Aunque rara vez se utiliza de forma independiente, puede ser aplicado directamente en combate cercano durante Entablar Taijutsu para amarrar o sujetar al oponente con el Agarre. Cualquier arma arrojadiza atada al hilo metálico aumenta en 1 su nivel para ser evadida (no puede superar el nivel 5).
					<div class='obj_desc_hilo_fade' style='position:absolute;left:0;right:0;bottom:0;height:26px;background:linear-gradient(180deg,transparent,#130f1e);'></div>
				</div>
				<label for='obj_desc_hilo' style='display:inline-flex;margin-top:5px;cursor:pointer;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:1px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Leer más ↓</label>
				<style>
					#obj_desc_hilo:checked ~ .obj_desc_hilo_box { max-height: none !important; }
					#obj_desc_hilo:checked ~ .obj_desc_hilo_box .obj_desc_hilo_fade { display: none !important; }
					#obj_desc_hilo:checked ~ label { display: none !important; }
				</style>
			<div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Destreza (modificador) × 5">10 (MDES)</span> de Rango</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Inteligencia (modificador) × 1">1 (MINT)</span> de Sigilo</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> Aumenta en +1 el nivel para ser evadido</div>
		</div>
	</div>
	
	<div style='display:flex;gap:14px;align-items:flex-start;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #7b4ab8;background:#130f1e;padding:14px 16px;margin:10px 0;'>
		<div style='position:relative;width:84px;height:84px;flex-shrink:0;background:#171224;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);overflow:hidden;'>
			<img src='https://shinobigaiden.net/images/sg/uploads/mantadecamuflaje.jpg' alt='Manta de Camuflaje' style='width:100%;height:100%;object-fit:cover;' />
		</div>
		<div style='flex:1;min-width:0;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:baseline;justify-content:space-between;gap:10px;flex-wrap:wrap;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:15px;font-weight:900;letter-spacing:1px;color:#e8dff8;'>Manta de Camuflaje</span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:10px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#c09840;white-space:nowrap;'>1.470 ryos</span>
			</div>
			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:6px;margin-top:7px;'><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(192,152,64,0.4);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#c09840;white-space:nowrap;'>Herramienta</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>Mediano</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>1</span></div>
			
				<input type='checkbox' id='obj_desc_Manta' style='position:absolute;width:1px;height:1px;opacity:0;overflow:hidden;' />
				<div class='obj_desc_Manta_box' style='max-height:58px;overflow:hidden;position:relative;margin-top:7px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.6;color:#c9bfe0;'>
					Esta herramienta solo sirve para esconderse detrás o debajo de ella, siendo completamente inútil si el usuario se mueve o intenta combatir mientras la utiliza. Su diseño permite ver parcialmente el exterior desde el interior, lo que facilita identificar el momento oportuno para abandonar el escondite. Es una herramienta útil para infiltración, vigilancia o emboscadas, siempre que el usuario permanezca quieto y no sea detectado.
					<div class='obj_desc_Manta_fade' style='position:absolute;left:0;right:0;bottom:0;height:26px;background:linear-gradient(180deg,transparent,#130f1e);'></div>
				</div>
				<label for='obj_desc_Manta' style='display:inline-flex;margin-top:5px;cursor:pointer;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:1px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Leer más ↓</label>
				<style>
					#obj_desc_Manta:checked ~ .obj_desc_Manta_box { max-height: none !important; }
					#obj_desc_Manta:checked ~ .obj_desc_Manta_box .obj_desc_Manta_fade { display: none !important; }
					#obj_desc_Manta:checked ~ label { display: none !important; }
				</style>
			<div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Inteligencia (modificador) × 1">1 (MINT)</span> de Sigilo</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Destreza (modificador) × 1">2 (MDES)</span> de Sigilo</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> Efecto de camuflaje</div>
		</div>
	</div>
	</div>
		</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Todavía estaba convencida de que tenía razón. Y eso era un problema, porque mi padre también estaba convencido de que la tenía él. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No puedes pasarte la vida</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">investigando." ¿Por qué no? "Porque eres una kunoichi." Precisamente por eso investigo. "Silencio</span></span>."</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Siempre pasa. Cuando alguien no espera la respuesta correcta suele quedarse unos segundos reorganizando el cerebro. Es fascinante observarlo. Creo que los músculos de la mandíbula tardan aproximadamente un segundo y medio en relajarse después de una contradicción inesperada. Tendría que medirlo algún día.</span><br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Mi padre respiró hondo. Muy hondo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Carina...</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">-¿Sí?</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-¿Cuándo fue la última vez que entrenaste contra otra persona?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Abrí la boca para responder y la cerré otra vez. Porque la respuesta era incómoda. Había entrenado muchísimo. Con insectos. Con trampas. Con feromonas. Con muestras biológicas. Con plantas. Con hongos. Con bueno casi cualquier cosa que respirara o hubiera respirado alguna vez. Pero personas...Eso ya era otra historia.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Eso pensé.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Suspiró mientras negaba lentamente con la cabeza.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Cada vez que paso por tu laboratorio encuentro un frasco nuevo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">-¡Porque aparecen preguntas nuevas!</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Y cada vez que pregunto por tus entrenamientos...</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">-Estoy recopilando datos.</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Carina.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">...</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">-Necesitas combatir.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Inflé apenas las mejillas. No porque estuviera enfadada. Bueno un poquito sí. La gente insiste en separar el combate de la investigación cuando, objetivamente, un combate es solo un experimento extremadamente agresivo entre dos organismos vivos. Cambian variables, aparecen respuestas fisiológicas, se modifican patrones de movimiento científicamente era una mina de información. La diferencia era que normalmente el otro organismo intentaba romperte la nariz. Aunque, siendo sincera, eso también aportaba datos interesantes.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Salí de casa dándole vueltas al asunto mientras varios Kikaichū revoloteaban tranquilamente alrededor de mi cabello. Uno terminó posándose sobre una de mis coletas y ni siquiera hice el esfuerzo de apartarlo. Ya encontraría un motivo para estudiar por qué le gustaba ese sitio. Caminé por las calles de Konoha con las manos entrelazadas detrás de la espalda, disfrutando del sol que se colaba entre los árboles. Llevaba mi abrigo verde militar abierto lo suficiente para moverme con absoluta libertad, dejando ver la camiseta negra ajustada bajo la tela. La babucha oscura apenas acompañaba el movimiento firme de mis piernas mientras las botas resonaban con un ritmo ligero sobre el empedrado. El viento se colaba por el cuello de la ropa, acariciando la piel de mis clavículas y jugando con algunos mechones morados que siempre parecían negarse a obedecer las leyes de la física. Mis lentes de montura con forma de corazón reflejaban pequeños destellos verdosos y rosados cada vez que giraba la cabeza. Ridículos. Absolutamente ridículos. Precisamente por eso me encantaban. Además, descubrí hace tiempo que la gente tarda un poco más en concentrarse cuando intenta decidir si estoy coqueteando o simplemente pensando. Esa confusión es extraordinariamente útil.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Entonces tuve una idea. Una idea brillante. Bueno potencialmente brillante. Busque una pequeña tabla de madera, un pincel y un frasco de tinta. Escribí despacio. Retrocedí un paso. Incliné la cabeza hacia un lado para releerlo. Corregí una palabra. Asentí completamente satisfecha.</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"SE BUSCA ESPÉCIMEN PARA ENTRENAMIENTO."</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Debajo, con una letra mucho más pequeña</span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Preferentemente resistente. Interesados en contribuir al avance de la ciencia mediante enfrentamiento controlado. No garantizo ausencia de moretones, pero sí una conversación muy interesante durante el proceso."</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Perfecto. Muchísimo más profesional. Clavé el cartel junto al camino principal que daba lugar a la entrada de la Academia y me acomodé a un costado con las manos nuevamente detrás de la espalda. Ahora solo quedaba esperar. La parte realmente interesante no era quién aparecería primero. Era cuánto tardaría. Porque las personas son increíblemente predecibles. Algunas leen un cartel y siguen caminando. Otras sienten curiosidad. Algunas fingen no mirar mientras ya lo leyeron entero. Y existe un grupo especialmente divertido, los que vuelven sobre sus pasos intentando aparentar que pasaban por allí por casualidad. Sonreí para mí misma. Qué maravilla. Ni siquiera había empezado el entrenamiento y el experimento ya estaba dando resultados.</span><br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estadísticas de Carina Aburame'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estadísticas de Carina Aburame'; }">Estadísticas de Carina Aburame</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
		<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);background:#130f1e;padding:16px 18px;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:center;gap:10px;margin-bottom:16px;'>
				<span style='display:inline-block;width:3px;height:18px;background:#c0582a;'></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:14px;font-weight:900;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;'>Carina Aburame</span>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Generales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Fuerza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>5</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Inteligencia</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>0</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 1</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Destreza</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>25</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);background:#171224;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Ctrl. Chakra</div>
					<div style='display:flex;align-items:baseline;gap:6px;margin-top:4px;'>
						<span style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;'>30</span>
						<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#b890e0;'>M: 2</span>
					</div>
				</div>
			</div>

			<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;margin-bottom:8px;'>Estadísticas Especiales</div>
			<div style='display:grid;grid-template-columns:repeat(4,minmax(0,1fr));gap:6px;margin-bottom:16px;'>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Salud</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Tenketsu</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>11</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Sigilo</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>11</div>
				</div>
				<div style='border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);border-left:1.5px solid #7b4ab8;background:#1c162c;padding:9px 10px;'>
					<div style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Velocidad</div>
					<div style='font-size:19px;font-weight:700;color:#e8dff8;margin-top:4px;'>9</div>
				</div>
			</div>

			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:18px;border-top:0.5px solid rgba(156,107,204,0.12);padding-top:12px;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Vida <strong class='personaje_vida' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>255</strong> <img title="Vida" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/vida.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Chakra <strong class='personaje_chakra' style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>325</strong> <img title="Chakra" style=" width: 13px; top: -1px; position: relative; " src="./images/sg/icons/chakra.png" /></span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;letter-spacing:1.5px;text-transform:uppercase;color:#8a7a9a;'>Reg. Chakra <strong style='font-size:13px;color:#e8dff8;'>44</strong></span>
			</div>
		</div>
	</div>
		</div>
	</span><br />
<span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Inventario'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Inventario'; }">Inventario</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">
	<div style='display:flex;gap:14px;align-items:flex-start;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #7b4ab8;background:#130f1e;padding:14px 16px;margin:10px 0;'>
		<div style='position:relative;width:84px;height:84px;flex-shrink:0;background:#171224;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);overflow:hidden;'>
			<img src='https://shinobigaiden.net/images/sg/uploads/chakram.jpg' alt='Chakram' style='width:100%;height:100%;object-fit:cover;' />
		</div>
		<div style='flex:1;min-width:0;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:baseline;justify-content:space-between;gap:10px;flex-wrap:wrap;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:15px;font-weight:900;letter-spacing:1px;color:#e8dff8;'>Chakram</span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:10px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#c09840;white-space:nowrap;'>1.470 ryos</span>
			</div>
			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:6px;margin-top:7px;'><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(192,152,64,0.4);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#c09840;white-space:nowrap;'>Arrojadiza</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>Chico</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>3</span></div>
			
				<input type='checkbox' id='obj_desc_CHAKRAM' style='position:absolute;width:1px;height:1px;opacity:0;overflow:hidden;' />
				<div class='obj_desc_CHAKRAM_box' style='max-height:58px;overflow:hidden;position:relative;margin-top:7px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.6;color:#c9bfe0;'>
					Arma arrojadiza con forma de circunferencia metálica de aproximadamente 20 cm de diámetro, con filo a lo largo de todo su perímetro exterior, salvo por una pequeña sección sin filo que permite sujetarlo de forma segura. Su diseño ligero y equilibrado lo convierte en un proyectil eficaz, capaz de causar cortes limpios y veloces al ser lanzado.<br />
<br />
Cuando se empuña, el filo del chakram queda alineado por sobre los nudillos, lo que lo diferencia de las armas convencionales como cuchillos o espadas. Debido a esta particularidad, el chakram no puede usarse como un arma cuerpo a cuerpo tradicional, pero sí permite potenciar los ataques de Taijutsu realizados con la mano que lo sostiene, añadiendo capacidad de corte al impacto físico sin interferir con la técnica marcial.
					<div class='obj_desc_CHAKRAM_fade' style='position:absolute;left:0;right:0;bottom:0;height:26px;background:linear-gradient(180deg,transparent,#130f1e);'></div>
				</div>
				<label for='obj_desc_CHAKRAM' style='display:inline-flex;margin-top:5px;cursor:pointer;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:1px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Leer más ↓</label>
				<style>
					#obj_desc_CHAKRAM:checked ~ .obj_desc_CHAKRAM_box { max-height: none !important; }
					#obj_desc_CHAKRAM:checked ~ .obj_desc_CHAKRAM_box .obj_desc_CHAKRAM_fade { display: none !important; }
					#obj_desc_CHAKRAM:checked ~ label { display: none !important; }
				</style>
			<div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Fuerza (modificador) × 1">1 (MFUE)</span> de Lesión</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Destreza (modificador) × 1">2 (MDES)</span> de Sangrado</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> Compatible con golpes de Taijutsu</div>
		</div>
	</div>
	
	<div style='display:flex;gap:14px;align-items:flex-start;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #7b4ab8;background:#130f1e;padding:14px 16px;margin:10px 0;'>
		<div style='position:relative;width:84px;height:84px;flex-shrink:0;background:#171224;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);overflow:hidden;'>
			<img src='https://shinobigaiden.net/images/sg/uploads/hilometalico.jpg' alt='hilo metálico' style='width:100%;height:100%;object-fit:cover;' />
		</div>
		<div style='flex:1;min-width:0;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:baseline;justify-content:space-between;gap:10px;flex-wrap:wrap;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:15px;font-weight:900;letter-spacing:1px;color:#e8dff8;'>hilo metálico</span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:10px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#c09840;white-space:nowrap;'>1.470 ryos</span>
			</div>
			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:6px;margin-top:7px;'><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(192,152,64,0.4);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#c09840;white-space:nowrap;'>Herramienta</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>Chico</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>10</span></div>
			
				<input type='checkbox' id='obj_desc_hilo' style='position:absolute;width:1px;height:1px;opacity:0;overflow:hidden;' />
				<div class='obj_desc_hilo_box' style='max-height:58px;overflow:hidden;position:relative;margin-top:7px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.6;color:#c9bfe0;'>
					Puede emplearse para activar trampas, recuperar armas arrojadizas, alterar su dirección en pleno vuelo o incluso realizar técnicas de agarre a distancia. Aunque rara vez se utiliza de forma independiente, puede ser aplicado directamente en combate cercano durante Entablar Taijutsu para amarrar o sujetar al oponente con el Agarre. Cualquier arma arrojadiza atada al hilo metálico aumenta en 1 su nivel para ser evadida (no puede superar el nivel 5).
					<div class='obj_desc_hilo_fade' style='position:absolute;left:0;right:0;bottom:0;height:26px;background:linear-gradient(180deg,transparent,#130f1e);'></div>
				</div>
				<label for='obj_desc_hilo' style='display:inline-flex;margin-top:5px;cursor:pointer;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:1px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Leer más ↓</label>
				<style>
					#obj_desc_hilo:checked ~ .obj_desc_hilo_box { max-height: none !important; }
					#obj_desc_hilo:checked ~ .obj_desc_hilo_box .obj_desc_hilo_fade { display: none !important; }
					#obj_desc_hilo:checked ~ label { display: none !important; }
				</style>
			<div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Destreza (modificador) × 5">10 (MDES)</span> de Rango</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Inteligencia (modificador) × 1">1 (MINT)</span> de Sigilo</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> Aumenta en +1 el nivel para ser evadido</div>
		</div>
	</div>
	
	<div style='display:flex;gap:14px;align-items:flex-start;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #7b4ab8;background:#130f1e;padding:14px 16px;margin:10px 0;'>
		<div style='position:relative;width:84px;height:84px;flex-shrink:0;background:#171224;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.16);overflow:hidden;'>
			<img src='https://shinobigaiden.net/images/sg/uploads/mantadecamuflaje.jpg' alt='Manta de Camuflaje' style='width:100%;height:100%;object-fit:cover;' />
		</div>
		<div style='flex:1;min-width:0;color:#e8dff8;'>
			<div style='display:flex;align-items:baseline;justify-content:space-between;gap:10px;flex-wrap:wrap;'>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:15px;font-weight:900;letter-spacing:1px;color:#e8dff8;'>Manta de Camuflaje</span>
				<span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:10px;font-weight:700;letter-spacing:1px;color:#c09840;white-space:nowrap;'>1.470 ryos</span>
			</div>
			<div style='display:flex;flex-wrap:wrap;gap:6px;margin-top:7px;'><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(192,152,64,0.4);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#c09840;white-space:nowrap;'>Herramienta</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>Mediano</span><span style='display:inline-flex;align-items:center;padding:3px 9px;background:rgba(0,0,0,0.25);border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.25);font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:0.8px;text-transform:uppercase;color:#e8dff8;white-space:nowrap;'>1</span></div>
			
				<input type='checkbox' id='obj_desc_Manta' style='position:absolute;width:1px;height:1px;opacity:0;overflow:hidden;' />
				<div class='obj_desc_Manta_box' style='max-height:58px;overflow:hidden;position:relative;margin-top:7px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.6;color:#c9bfe0;'>
					Esta herramienta solo sirve para esconderse detrás o debajo de ella, siendo completamente inútil si el usuario se mueve o intenta combatir mientras la utiliza. Su diseño permite ver parcialmente el exterior desde el interior, lo que facilita identificar el momento oportuno para abandonar el escondite. Es una herramienta útil para infiltración, vigilancia o emboscadas, siempre que el usuario permanezca quieto y no sea detectado.
					<div class='obj_desc_Manta_fade' style='position:absolute;left:0;right:0;bottom:0;height:26px;background:linear-gradient(180deg,transparent,#130f1e);'></div>
				</div>
				<label for='obj_desc_Manta' style='display:inline-flex;margin-top:5px;cursor:pointer;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:1px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Leer más ↓</label>
				<style>
					#obj_desc_Manta:checked ~ .obj_desc_Manta_box { max-height: none !important; }
					#obj_desc_Manta:checked ~ .obj_desc_Manta_box .obj_desc_Manta_fade { display: none !important; }
					#obj_desc_Manta:checked ~ label { display: none !important; }
				</style>
			<div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Inteligencia (modificador) × 1">1 (MINT)</span> de Sigilo</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> <span class="sg-tec-parsed" title="Destreza (modificador) × 1">2 (MDES)</span> de Sigilo</div><div style='margin-top:5px;font-family:"Source Serif 4",serif;font-size:12.5px;line-height:1.5;color:#c9bfe0;'><span style='font-family:Cinzel,serif;font-size:8px;font-weight:700;letter-spacing:1.2px;text-transform:uppercase;color:#9c6bcc;'>Efecto</span> Efecto de camuflaje</div>
		</div>
	</div>
	</div>
		</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada D] Mantenimiento del campo de tiro]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14409</link>
			<pubDate>Sat, 01 Aug 2026 06:26:58 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=762">Kuroto Uchiha</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14409</guid>
			<description><![CDATA[La mañana transcurría con tranquilidad cuando Kuroto recibió el encargo de dirigirse al campo de tiro utilizado por los alumnos de la Academia. El recinto permanecería cerrado durante toda la jornada para realizar tareas de mantenimiento. Kuroto emprendió el camino con una mochila cargada de herramientas. Al llegar, encontró la entrada cerrada con una cuerda y un cartel que advertía de que el campo no podía utilizarse aquel día. Apartó la cuerda, entró y observó el recinto. Las marcas de los entrenamientos eran evidentes. Varias dianas estaban llenas de cortes y perforaciones, algunas permanecían inclinadas y otras apenas se mantenían sujetas a sus postes. Por el suelo había kunais de práctica, shuriken sin filo, trozos de madera y algunas cuerdas olvidadas.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">- Parece que nadie se molestó en recoger al terminar...</span></span><br />
<br />
Dejó la mochila junto al almacén y comenzó por despejar el terreno. Empezó a recoger una por una las armas de entrenamiento. Antes de guardarlas, comprobó su estado para separar las que todavía podían utilizarse de aquellas que estaban dobladas o demasiado desgastadas. Algunos kunais habían quedado ocultos entre la hierba y varios shuriken estaban clavados en los postes laterales. Una vez recogido el material, centró su atención en las dianas. Retiró la primera desatando las cuerdas que la mantenían unida al soporte. La madera estaba tan castigada que una parte se desprendió al tocarla.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">- Esta ya no servía para mucho...</span></span><br />
<br />
Depositó los restos a un lado y colocó una diana nueva. Ajustó las cuerdas, comprobó que quedara centrada y tiró ligeramente de los amarres para asegurarse de que no se moviera. Después repitió el proceso con las siguientes. Uno de los soportes presentaba un problema mayor. El poste estaba inclinado y su base se movía cada vez que Kuroto intentaba instalar la nueva diana. Retiró la tierra suelta con una pequeña pala, enderezó la madera y volvió a fijarla utilizando varias piedras y un par de cuñas. Se alejó unos pasos para comprobar la posición.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Así debería aguantar.</span><br />
<br />
Continuó trabajando hasta sustituir todas las dianas inutilizables. Las que únicamente presentaban daños menores fueron reforzadas para que pudieran aprovecharse durante algunas sesiones más. Con aquella parte terminada, recogió los restos de madera y llevó las armas de práctica hasta la caseta del almacén. Los kunais estaban mezclados con shuriken, las cuerdas se amontonaban junto a las herramientas y algunas dianas pequeñas descansaban apoyadas contra la pared. Kuroto dejó escapar un leve suspiro antes de comenzar a organizarlo todo. Separó las armas por tipo y estado, enrolló las cuerdas y colocó las herramientas en una caja aparte. Después apiló los tablones de madera en un rincón y dejó las dianas de repuesto cerca de la entrada para que los instructores pudieran encontrarlas fácilmente. Mientras ordenaba, encontró una pequeña diana utilizada por los estudiantes más jóvenes. Aunque estaba desgastada, todavía podía soportar algunos entrenamientos. La limpió y la dejó junto al resto del material destinado a las prácticas de la Academia.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">- Todavía puede aprovecharse.</span></span><br />
<br />
Cuando salió del almacén, el campo ofrecía una imagen mucho más ordenada. Sin embargo, antes de dar la misión por concluida, decidió realizar una última revisión.<br />
Recorrió nuevamente el recinto y comprobó la estabilidad de los postes. Ajustó una diana que había quedado ligeramente torcida, retiró varios clavos del suelo y tensó la cuerda que delimitaba una de las calles de lanzamiento. También recogió un kunai que había pasado por alto y apartó unas ramas cercanas a la zona de prácticas.<br />
Cuando terminó, se situó frente a una de las dianas nuevas. Sacó uno de los kunais de entrenamiento y lo sostuvo durante unos segundos. Quería comprobar que el soporte resistiera un impacto normal. Lanzó el arma con un movimiento rápido. El kunai quedó clavado cerca del centro y la diana apenas se movió. Kuroto se acercó, retiró el arma y revisó de nuevo los amarres.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Perfecto.</span><br />
<br />
Guardó el kunai en el almacén y cerró la puerta. Después recogió sus herramientas, reunió el material deteriorado en una caja y volvió a colocar la cuerda en la entrada para impedir que alguien accediera antes de la reapertura. El trabajo no había requerido técnicas especiales ni suponía ningún riesgo, pero era necesario. Al día siguiente, los alumnos podrían entrenar sin encontrar armas abandonadas, postes inestables o dianas demasiado dañadas para ser utilizadas.<br />
Kuroto observó por última vez las filas de blancos alineados. Todo estaba limpio, ordenado y preparado para una nueva jornada de prácticas.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Trabajo terminado.</span><br />
<br />
Se cargó la mochila al hombro y abandonó el campo de tiro. Después emprendió el camino de regreso hacia la oficina de misiones para devolver las herramientas, entregar el material inutilizable e informar de que el mantenimiento del recinto había concluido correctamente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La mañana transcurría con tranquilidad cuando Kuroto recibió el encargo de dirigirse al campo de tiro utilizado por los alumnos de la Academia. El recinto permanecería cerrado durante toda la jornada para realizar tareas de mantenimiento. Kuroto emprendió el camino con una mochila cargada de herramientas. Al llegar, encontró la entrada cerrada con una cuerda y un cartel que advertía de que el campo no podía utilizarse aquel día. Apartó la cuerda, entró y observó el recinto. Las marcas de los entrenamientos eran evidentes. Varias dianas estaban llenas de cortes y perforaciones, algunas permanecían inclinadas y otras apenas se mantenían sujetas a sus postes. Por el suelo había kunais de práctica, shuriken sin filo, trozos de madera y algunas cuerdas olvidadas.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">- Parece que nadie se molestó en recoger al terminar...</span></span><br />
<br />
Dejó la mochila junto al almacén y comenzó por despejar el terreno. Empezó a recoger una por una las armas de entrenamiento. Antes de guardarlas, comprobó su estado para separar las que todavía podían utilizarse de aquellas que estaban dobladas o demasiado desgastadas. Algunos kunais habían quedado ocultos entre la hierba y varios shuriken estaban clavados en los postes laterales. Una vez recogido el material, centró su atención en las dianas. Retiró la primera desatando las cuerdas que la mantenían unida al soporte. La madera estaba tan castigada que una parte se desprendió al tocarla.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">- Esta ya no servía para mucho...</span></span><br />
<br />
Depositó los restos a un lado y colocó una diana nueva. Ajustó las cuerdas, comprobó que quedara centrada y tiró ligeramente de los amarres para asegurarse de que no se moviera. Después repitió el proceso con las siguientes. Uno de los soportes presentaba un problema mayor. El poste estaba inclinado y su base se movía cada vez que Kuroto intentaba instalar la nueva diana. Retiró la tierra suelta con una pequeña pala, enderezó la madera y volvió a fijarla utilizando varias piedras y un par de cuñas. Se alejó unos pasos para comprobar la posición.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Así debería aguantar.</span><br />
<br />
Continuó trabajando hasta sustituir todas las dianas inutilizables. Las que únicamente presentaban daños menores fueron reforzadas para que pudieran aprovecharse durante algunas sesiones más. Con aquella parte terminada, recogió los restos de madera y llevó las armas de práctica hasta la caseta del almacén. Los kunais estaban mezclados con shuriken, las cuerdas se amontonaban junto a las herramientas y algunas dianas pequeñas descansaban apoyadas contra la pared. Kuroto dejó escapar un leve suspiro antes de comenzar a organizarlo todo. Separó las armas por tipo y estado, enrolló las cuerdas y colocó las herramientas en una caja aparte. Después apiló los tablones de madera en un rincón y dejó las dianas de repuesto cerca de la entrada para que los instructores pudieran encontrarlas fácilmente. Mientras ordenaba, encontró una pequeña diana utilizada por los estudiantes más jóvenes. Aunque estaba desgastada, todavía podía soportar algunos entrenamientos. La limpió y la dejó junto al resto del material destinado a las prácticas de la Academia.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">- Todavía puede aprovecharse.</span></span><br />
<br />
Cuando salió del almacén, el campo ofrecía una imagen mucho más ordenada. Sin embargo, antes de dar la misión por concluida, decidió realizar una última revisión.<br />
Recorrió nuevamente el recinto y comprobó la estabilidad de los postes. Ajustó una diana que había quedado ligeramente torcida, retiró varios clavos del suelo y tensó la cuerda que delimitaba una de las calles de lanzamiento. También recogió un kunai que había pasado por alto y apartó unas ramas cercanas a la zona de prácticas.<br />
Cuando terminó, se situó frente a una de las dianas nuevas. Sacó uno de los kunais de entrenamiento y lo sostuvo durante unos segundos. Quería comprobar que el soporte resistiera un impacto normal. Lanzó el arma con un movimiento rápido. El kunai quedó clavado cerca del centro y la diana apenas se movió. Kuroto se acercó, retiró el arma y revisó de nuevo los amarres.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Perfecto.</span><br />
<br />
Guardó el kunai en el almacén y cerró la puerta. Después recogió sus herramientas, reunió el material deteriorado en una caja y volvió a colocar la cuerda en la entrada para impedir que alguien accediera antes de la reapertura. El trabajo no había requerido técnicas especiales ni suponía ningún riesgo, pero era necesario. Al día siguiente, los alumnos podrían entrenar sin encontrar armas abandonadas, postes inestables o dianas demasiado dañadas para ser utilizadas.<br />
Kuroto observó por última vez las filas de blancos alineados. Todo estaba limpio, ordenado y preparado para una nueva jornada de prácticas.<br />
<br />
<span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Trabajo terminado.</span><br />
<br />
Se cargó la mochila al hombro y abandonó el campo de tiro. Después emprendió el camino de regreso hacia la oficina de misiones para devolver las herramientas, entregar el material inutilizable e informar de que el mantenimiento del recinto había concluido correctamente.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Rango E] Barrido en la Academia]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14330</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 18:53:18 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=58">Narrador General</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14330</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">[Rango E] Barrido en la Academia</span></span><br />
Petición de misión: <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14297" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Aquí</a><br />
Día 15 de Verano, Año 150.<hr class="mycode_hr" />
<br />
La última jornada de prácticas había terminado, pero la Academia Ninja de Konoha todavía mostraba las consecuencias. Varias aulas conservaban una capa de polvo levantada durante los ejercicios, los kunai de entrenamiento habían quedado mezclados dentro de distintas cajas y algunos pergaminos seguían tirados entre los pupitres. En el patio interior, alrededor del gran árbol, también permanecían marcas de tiza, muñecos de práctica desplazados y restos de madera. Los instructores debían preparar las clases del día siguiente, por lo que solicitaron la ayuda de Kami para ordenar el material, limpiar las áreas utilizadas y comprobar que ninguna herramienta se hubiera perdido.<br />
<br />
Cerca de la entrada principal esperaba Daichi Sarutobi, uno de los asistentes encargados del mantenimiento de la Academia. A su lado había dos cubetas, varias escobas y una tablilla con el inventario del equipo utilizado durante las prácticas. Cuando Kami llegara, el hombre levantaría la tablilla para señalar primero las aulas y después el patio interior. <span style="color: #6B8E23;" class="mycode_color">—Tenemos que dejar todo listo antes de mañana. Empieza recogiendo los pergaminos y separando los kunai por tamaño; luego revisaremos el inventario y limpiaremos el patio. Si encuentras alguna herramienta rota o algo que no aparezca en esta lista, déjalo aparte y avísame.—<br />
</span><br />
El edificio permanecía casi vacío y todas las zonas necesarias estaban abiertas. Las aulas requerían limpieza y orden, mientras que el patio concentraba la mayor parte del equipo utilizado durante la jornada. La tarea no presentaba ningún peligro, pero debía realizarse con cuidado: cada pergamino tenía que regresar al salón correspondiente, las armas de práctica debían coincidir con el inventario y cualquier material dañado tendría que quedar separado antes de que los instructores regresaran.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">[Rango E] Barrido en la Academia</span></span><br />
Petición de misión: <a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14297" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Aquí</a><br />
Día 15 de Verano, Año 150.<hr class="mycode_hr" />
<br />
La última jornada de prácticas había terminado, pero la Academia Ninja de Konoha todavía mostraba las consecuencias. Varias aulas conservaban una capa de polvo levantada durante los ejercicios, los kunai de entrenamiento habían quedado mezclados dentro de distintas cajas y algunos pergaminos seguían tirados entre los pupitres. En el patio interior, alrededor del gran árbol, también permanecían marcas de tiza, muñecos de práctica desplazados y restos de madera. Los instructores debían preparar las clases del día siguiente, por lo que solicitaron la ayuda de Kami para ordenar el material, limpiar las áreas utilizadas y comprobar que ninguna herramienta se hubiera perdido.<br />
<br />
Cerca de la entrada principal esperaba Daichi Sarutobi, uno de los asistentes encargados del mantenimiento de la Academia. A su lado había dos cubetas, varias escobas y una tablilla con el inventario del equipo utilizado durante las prácticas. Cuando Kami llegara, el hombre levantaría la tablilla para señalar primero las aulas y después el patio interior. <span style="color: #6B8E23;" class="mycode_color">—Tenemos que dejar todo listo antes de mañana. Empieza recogiendo los pergaminos y separando los kunai por tamaño; luego revisaremos el inventario y limpiaremos el patio. Si encuentras alguna herramienta rota o algo que no aparezca en esta lista, déjalo aparte y avísame.—<br />
</span><br />
El edificio permanecía casi vacío y todas las zonas necesarias estaban abiertas. Las aulas requerían limpieza y orden, mientras que el patio concentraba la mayor parte del equipo utilizado durante la jornada. La tarea no presentaba ningún peligro, pero debía realizarse con cuidado: cada pergamino tenía que regresar al salón correspondiente, las armas de práctica debían coincidir con el inventario y cualquier material dañado tendría que quedar separado antes de que los instructores regresaran.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Mision Rango E] Mantenimiento y Clasificación en los Archivos Menores]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14320</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 16:04:30 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=102">Narrador Tenseigan-kun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14320</guid>
			<description><![CDATA[Fecha: 18 de verano<br />
<br />
Lugar: Biblioteca Central de Konoha - Almacén Secundario<br />
<br />
Rango: Rango E (Administrativo / Asistencia)<br />
<br />
<br />
<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14258" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">aprobada aqui</a><br />
<br />
El aire dentro del almacén secundario de la Biblioteca Central de Konoha tiene esa textura pesada y polvorienta típica de los lugares que han ignorado el paso del tiempo durante demasiadas décadas. Filas interminables de estanterías de madera crujen bajo el peso de miles de rollos, cajas de cartón ajadas y expedientes acumulados desde la época de la fundación.<br />
<br />
Apenas cruzar el umbral, una densa nube de polvo flota en los rayos de sol que se filtran por una pequeña ventana alta, provocando una inevitable y sonora racha de estornudos entre los presentes.<br />
<br />
Junto a una mesa central rebosante de atados de pergaminos amarrados con cuerda deshilachada, un bibliotecario de mediana edad, con gafas redondas a punto de deslizarse por la nariz y una mascarilla de tela mal ajustada, revisa con desesperación un grueso libro de registros. Al escuchar los pasos de Keisuke, el hombre levanta la vista, luciendo ojeroso, exhausto y con varias capas de telarañas metafóricas cubriendo sus hombros.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Oh, por fin! ¡El shinobi asignado! </span>—exclama el empleado con un suspiro de profundo alivio, agitando los brazos hacia las descomunales pilas de documentos que rodean la estancia—. B<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">ienvenido al corazón olvidado de la intendencia de la aldea.</span><br />
<br />
El hombre señala con un dedo tembloroso hacia dos pasillos oscuros repletos de estantes repletos y cajas sin rotular.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Tenemos un caos absoluto. La misión de hoy consiste en tres tareas sencillas pero titánicas: desempolvar con cuidado los rollos más antiguos para no desintegrarlos, clasificarlos cronológicamente según los reportes de intendencia de cada trimestre, y organizar los estantes del fondo que colapsaron ayer por el peso.</span><br />
<br />
El bibliotecario le tiende un trapo limpio, un delantal de lona y una caja de tiza para marcar las secciones, mientras le dedica una sonrisa suplicante.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Te dejo a cargo de este sector. La paciencia será tu mejor jutsu aquí dentro. ¡Manos a la obra!</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Fecha: 18 de verano<br />
<br />
Lugar: Biblioteca Central de Konoha - Almacén Secundario<br />
<br />
Rango: Rango E (Administrativo / Asistencia)<br />
<br />
<br />
<a href="https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14258" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">aprobada aqui</a><br />
<br />
El aire dentro del almacén secundario de la Biblioteca Central de Konoha tiene esa textura pesada y polvorienta típica de los lugares que han ignorado el paso del tiempo durante demasiadas décadas. Filas interminables de estanterías de madera crujen bajo el peso de miles de rollos, cajas de cartón ajadas y expedientes acumulados desde la época de la fundación.<br />
<br />
Apenas cruzar el umbral, una densa nube de polvo flota en los rayos de sol que se filtran por una pequeña ventana alta, provocando una inevitable y sonora racha de estornudos entre los presentes.<br />
<br />
Junto a una mesa central rebosante de atados de pergaminos amarrados con cuerda deshilachada, un bibliotecario de mediana edad, con gafas redondas a punto de deslizarse por la nariz y una mascarilla de tela mal ajustada, revisa con desesperación un grueso libro de registros. Al escuchar los pasos de Keisuke, el hombre levanta la vista, luciendo ojeroso, exhausto y con varias capas de telarañas metafóricas cubriendo sus hombros.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Oh, por fin! ¡El shinobi asignado! </span>—exclama el empleado con un suspiro de profundo alivio, agitando los brazos hacia las descomunales pilas de documentos que rodean la estancia—. B<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">ienvenido al corazón olvidado de la intendencia de la aldea.</span><br />
<br />
El hombre señala con un dedo tembloroso hacia dos pasillos oscuros repletos de estantes repletos y cajas sin rotular.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Tenemos un caos absoluto. La misión de hoy consiste en tres tareas sencillas pero titánicas: desempolvar con cuidado los rollos más antiguos para no desintegrarlos, clasificarlos cronológicamente según los reportes de intendencia de cada trimestre, y organizar los estantes del fondo que colapsaron ayer por el peso.</span><br />
<br />
El bibliotecario le tiende un trapo limpio, un delantal de lona y una caja de tiza para marcar las secciones, mientras le dedica una sonrisa suplicante.<br />
<br />
—<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Te dejo a cargo de este sector. La paciencia será tu mejor jutsu aquí dentro. ¡Manos a la obra!</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Verano Carmesí vs Invierno Tormentoso (?) [Kuroto y Kei VS Akira]]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14313</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 14:56:10 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=720">Uchiha Keisuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14313</guid>
			<description><![CDATA[El médico de Konoha había llegado al patio de la Academia Ninja. Lo habían citado los Profesores para que se dejara de vagancias y practicara más su combate. El Uchiha no era vago, se la pasaba haciéndo misiones, leyendo libros, y practicando en el patio de su casa o en los ríos, o cualquier otro lugar, pero a solas. Sin embargo, no tenía experiencia luchando contra otras personas, y eso podía costarle caro en una misión más avanzada o en una guerra. Su rendimiento en la invación de Konoha habló de eso a pesar de que era capaz de ver más alla de los demás con su inteligencia, pero… A nivel combate, dejó mucho que desear, más para ser un Uchiha. La carta le había llegado a Keisuke, quien suspiró con resignación cuando se enteró su padre y le dió una reprienda. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Casa de Keisuke</span><br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-No vas a faltar a ese entrenamiento. </span><br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-Si… Si… </span>- Respondió con desgano, pero sin poder evadir sus responsabilidades.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Y llevate tus armas. </span><br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-¿No es mejor el botiquín…? </span><br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Armas. </span>- Respondió el Uchiha mayor al ver que su hijo dependía tanto de la medicina e intentaba huír de sus habilidades de combate. La voz de una mujer se escuchó acercarse al lugar. Era una mujer hermosa, que tambaleaba con los pasos que daba. Estaba riéndo sola. Kenzo, el padre Uchiha, se preocupó y fue por la mujer para evitar que cayera al suelo en uno de esos traspiés. Keisuke se miró por primera vez preocupado por lo que estaba viendo.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Reissa. </span><br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">-Vas a la guerra, ¿no, hijo? Vas a la guerra y no volverás, como pasó hacen 18 años atrás. </span>- A punto estuvo Keisuke de decirle “Madre…” <br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Reissa, regresa a tu habitación. </span><br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">-No, no. Vengo a desearle suerte al fantasma de mi hijo, de mi bebé. ¿Eres tu, Kei-san? ¿Viniste a verme? Por favor, asesina a quienes <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">nos</span> quitaron la vida. </span><br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-Todo estará bien, madre.</span> <br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Vete. Yo me encargo. </span><br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">-¡¡¡MATALOS MATALOS MATALOS MATALOS KEI-SAN!!! ¡¡¡DEGOLLALOS Y LUEGO VEN Y MATAME A MI…!!! ¡¡¡HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAAHAHA!!! </span><br />
<br />
Las hermanas habían escuchado todo el escándalo y se escondieron a llorar asustadas. Keisuke bajó la cabeza, apretó sus armas y se fue a la Academia suprimiendo las lágrimas.<br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">”Y después me llaman obsesionado con la medicina ¿no, padre? Heh…”</span> - Pensó.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Academia</span><br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-I've lost myself<br />
You tried to reach me, but you just can't help me ~ <br />
So long, goodbye<br />
You tried to save me, it wont work this time ~<br />
<br />
'Cause now I've lost my fucking mind, and there's no fucking time<br />
I can't believe I'm actually meant to be here<br />
Trying to consume, the drug in me is you<br />
And I'm so high on misery, can't you see? </span><br />
<br />
Cantaba el Uchiha mientras jugaba con la Hoz que recién había adquirido, tirándola hacia arriba y hacia abajo, capturandola justo del mango y dándole vueltas al arma de todas las formas posibles. Parecía un niño jugando con armas de filo. Esperaba ahí a sus compañeros de entrenamiento. También había traído otras armas y su portakunais, pero la que se veía a simple vista era esa Hoz. <br />
<br />
<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Mostrar Contenido'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Ocultar Contenido'; }">Mostrar Contenido</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><img src="https://shinobigaiden.net/images/sg/uploads/hoz.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: hoz.jpg]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hoz</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Empuñada</span></span><span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chico</span></span><br />
Arma de filo curvo con corte interno, tradicionalmente diseñada para enganchar, desgarrar y cortar con movimientos amplios y precisos. Su forma permite bloquear o desviar ataques, así como ejecutar tajos envolventes que pueden alcanzar zonas difíciles del cuerpo enemigo, lo que la hace especialmente peligrosa en combate cercano. Su filo está diseñado para desgarrar más que perforar, causando heridas difíciles de tratar.<br />
<br />
Además de su uso cuerpo a cuerpo, la hoz puede ser arrojada como un proyectil de tamaño mediano, manteniendo su letalidad en movimiento. Al ser lanzada, provoca sangrado y lesiones moderadas, gracias al filo curvo que gira en el aire y corta con fuerza al impactar. Aunque su efectividad máxima se da a corta distancia, su versatilidad la convierte en un arma útil tanto en ataques directos como en ofensivas sorpresivas a media distancia.<br />
<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Efecto</span></span> 2 (MDES) de Sangrado<br />
<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Efecto</span></span> 2 (MFUE) de Lesión<br />
<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Efecto</span></span> Se considera proyectil mediano al ser arrojada <br />
<br />
</div>
		</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El médico de Konoha había llegado al patio de la Academia Ninja. Lo habían citado los Profesores para que se dejara de vagancias y practicara más su combate. El Uchiha no era vago, se la pasaba haciéndo misiones, leyendo libros, y practicando en el patio de su casa o en los ríos, o cualquier otro lugar, pero a solas. Sin embargo, no tenía experiencia luchando contra otras personas, y eso podía costarle caro en una misión más avanzada o en una guerra. Su rendimiento en la invación de Konoha habló de eso a pesar de que era capaz de ver más alla de los demás con su inteligencia, pero… A nivel combate, dejó mucho que desear, más para ser un Uchiha. La carta le había llegado a Keisuke, quien suspiró con resignación cuando se enteró su padre y le dió una reprienda. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Casa de Keisuke</span><br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-No vas a faltar a ese entrenamiento. </span><br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-Si… Si… </span>- Respondió con desgano, pero sin poder evadir sus responsabilidades.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Y llevate tus armas. </span><br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-¿No es mejor el botiquín…? </span><br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Armas. </span>- Respondió el Uchiha mayor al ver que su hijo dependía tanto de la medicina e intentaba huír de sus habilidades de combate. La voz de una mujer se escuchó acercarse al lugar. Era una mujer hermosa, que tambaleaba con los pasos que daba. Estaba riéndo sola. Kenzo, el padre Uchiha, se preocupó y fue por la mujer para evitar que cayera al suelo en uno de esos traspiés. Keisuke se miró por primera vez preocupado por lo que estaba viendo.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Reissa. </span><br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">-Vas a la guerra, ¿no, hijo? Vas a la guerra y no volverás, como pasó hacen 18 años atrás. </span>- A punto estuvo Keisuke de decirle “Madre…” <br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Reissa, regresa a tu habitación. </span><br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">-No, no. Vengo a desearle suerte al fantasma de mi hijo, de mi bebé. ¿Eres tu, Kei-san? ¿Viniste a verme? Por favor, asesina a quienes <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">nos</span> quitaron la vida. </span><br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-Todo estará bien, madre.</span> <br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Vete. Yo me encargo. </span><br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">-¡¡¡MATALOS MATALOS MATALOS MATALOS KEI-SAN!!! ¡¡¡DEGOLLALOS Y LUEGO VEN Y MATAME A MI…!!! ¡¡¡HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAAHAHA!!! </span><br />
<br />
Las hermanas habían escuchado todo el escándalo y se escondieron a llorar asustadas. Keisuke bajó la cabeza, apretó sus armas y se fue a la Academia suprimiendo las lágrimas.<br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">”Y después me llaman obsesionado con la medicina ¿no, padre? Heh…”</span> - Pensó.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Academia</span><br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-I've lost myself<br />
You tried to reach me, but you just can't help me ~ <br />
So long, goodbye<br />
You tried to save me, it wont work this time ~<br />
<br />
'Cause now I've lost my fucking mind, and there's no fucking time<br />
I can't believe I'm actually meant to be here<br />
Trying to consume, the drug in me is you<br />
And I'm so high on misery, can't you see? </span><br />
<br />
Cantaba el Uchiha mientras jugaba con la Hoz que recién había adquirido, tirándola hacia arriba y hacia abajo, capturandola justo del mango y dándole vueltas al arma de todas las formas posibles. Parecía un niño jugando con armas de filo. Esperaba ahí a sus compañeros de entrenamiento. También había traído otras armas y su portakunais, pero la que se veía a simple vista era esa Hoz. <br />
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			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><img src="https://shinobigaiden.net/images/sg/uploads/hoz.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: hoz.jpg]" class="mycode_img" /><br />
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<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hoz</span></span><br />
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<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Empuñada</span></span><span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Chico</span></span><br />
Arma de filo curvo con corte interno, tradicionalmente diseñada para enganchar, desgarrar y cortar con movimientos amplios y precisos. Su forma permite bloquear o desviar ataques, así como ejecutar tajos envolventes que pueden alcanzar zonas difíciles del cuerpo enemigo, lo que la hace especialmente peligrosa en combate cercano. Su filo está diseñado para desgarrar más que perforar, causando heridas difíciles de tratar.<br />
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Además de su uso cuerpo a cuerpo, la hoz puede ser arrojada como un proyectil de tamaño mediano, manteniendo su letalidad en movimiento. Al ser lanzada, provoca sangrado y lesiones moderadas, gracias al filo curvo que gira en el aire y corta con fuerza al impactar. Aunque su efectividad máxima se da a corta distancia, su versatilidad la convierte en un arma útil tanto en ataques directos como en ofensivas sorpresivas a media distancia.<br />
<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Efecto</span></span> 2 (MDES) de Sangrado<br />
<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Efecto</span></span> 2 (MFUE) de Lesión<br />
<span style="font-family: Cinzel, serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Efecto</span></span> Se considera proyectil mediano al ser arrojada <br />
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