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		<title><![CDATA[Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto - Hospitales]]></title>
		<link>https://shinobigaiden.net/</link>
		<description><![CDATA[Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto - https://shinobigaiden.net]]></description>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2026 14:00:04 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Entre libros, sangre y silencio, social abierto a cualquiera de Kiri]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14606</link>
			<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 14:32:23 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=833">Kairo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14606</guid>
			<description><![CDATA[Primero de verano del 150.<br />
<br />
La noche había caído sobre Kirigakure hacía ya varias horas. Desde fuera, la vivienda de Kairo no parecía especialmente distinta a cualquier otra de la aldea. Una luz permanecía encendida tras una de las ventanas, proyectando una tenue silueta sobre las cortinas, alguna sombra que se movía de vez en cuando al otro lado del cristal y, después, silencio. Mucho silencio. El tipo de silencio que parecía envolverlo todo cuando la mayoría de los habitantes de la aldea ya habían regresado a sus hogares.<br />
Kairo pasaba buena parte de su tiempo allí dentro. No era precisamente alguien al que pudiera encontrarse con facilidad recorriendo las calles de Kiri, entrando en establecimientos concurridos o conversando despreocupadamente con otros jóvenes de su edad. Salía poco, lo estrictamente necesario, en realidad, y cuando lo hacía acostumbraba a hacerlo solo. No porque despreciara a los demás, sino porque nunca había aprendido demasiado bien cómo acercarse a ellos. Kairo era introvertido, observador y bastante más cómodo entre sus propios pensamientos que rodeado de personas. Podía permanecer varios minutos en una habitación escuchando una conversación sin intervenir una sola vez, mientras su cabeza registraba cada palabra, cada gesto y cada pequeño detalle. No tenía demasiadas amistades, ni vínculos especialmente estrechos, y mucho menos personas a las que pudiera llamar íntimas. Conocía a poca gente. Y, probablemente, poca gente lo conocía realmente a él.<br />
Quizá por eso aquel pequeño laboratorio se había convertido, con el tiempo, en el lugar donde más cómodo se sentía. Sobre una de las mesas había varios libros abiertos, algunos pertenecientes a la biblioteca familiar y otros documentos mucho más antiguos, escritos a mano y cuidadosamente conservados. Pero la mayor parte de aquel material tenía algo en común: pertenecía a su madre. Kairo llevaba semanas revisando sus apuntes, estudiando tratados de anatomía, notas sobre circulación de chakra, estudios sobre heridas, primeros auxilios, informes médicos, observaciones sobre intoxicaciones y apuntes acerca de los efectos del chakra sobre el cuerpo humano. Incluso aquellos documentos cuya letra resultaba difícil de descifrar habían terminado llenándose de pequeñas anotaciones realizadas por él. El laboratorio comenzaba a parecer menos una habitación de trabajo y más el reflejo de una mente incapaz de abandonar una pregunta hasta encontrar una respuesta.<br />
La luz de la lámpara iluminaba parcialmente su rostro mientras Kairo acercaba uno de los documentos hacia sí. Sus ojos recorrieron lentamente varias líneas antes de detenerse en un punto concreto. Frunció ligeramente el ceño y volvió a leerlo. Después comparó aquella información con otra página que había dejado abierta a su lado. Durante unos segundos permaneció inmóvil, hasta que finalmente tomó el lápiz y realizó una pequeña anotación en uno de los márgenes.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto no puede ser correcto...</span><br />
<br />
Volvió a leer una de las páginas. Después otra. Tomó un cuaderno y comenzó a comparar las observaciones de su madre con otro documento médico que había encontrado horas antes. No buscaba convertirse en un médico de la noche a la mañana. Ni siquiera estaba completamente seguro de tener el talento necesario para conseguirlo. Pero había tomado una decisión, quizá una de las pocas decisiones importantes que había tomado pensando realmente en su futuro. Algún día quería convertirse en un ninja médico al servicio de Kirigakure. No lo hacía por reconocimiento. Tampoco por prestigio. Ni siquiera porque le interesara especialmente que los demás supieran de lo que era capaz. Había algo mucho más sencillo detrás de aquella voluntad: quería aprender a mantener con vida a alguien cuando todo lo demás hubiera fallado. En una aldea shinobi como Kiri, donde las heridas, las misiones y la violencia formaban parte de la vida cotidiana, alguien tenía que ser capaz de permanecer al lado de un compañero cuando la batalla terminaba. Alguien tenía que saber qué hacer cuando el cuerpo dejaba de responder, cuando la sangre no dejaba de brotar o cuando el chakra de una persona comenzaba a agotarse. Kairo quería ser esa persona.<br />
Aunque todavía no estuviera preparado. Aunque apenas conociera a nadie. Aunque su mundo se hubiera reducido durante demasiado tiempo a cuatro paredes, libros y la voz de su propia mente. Quizá existía cierta ironía en ello. Pretendía aprender a cuidar de otras personas cuando apenas sabía cómo relacionarse con ellas. Quería convertirse en alguien capaz de salvar vidas mientras pasaba la mayor parte de las suyas encerrado entre páginas y anotaciones. Pero Kairo no parecía encontrar ninguna contradicción en ello. Para él, simplemente eran cosas diferentes. Comprender un cuerpo era mucho más sencillo que comprender a una persona.<br />
<br />
Pasó otra página.<br />
<br />
Entonces encontró una anotación de su madre. La leyó una vez. Después otra.Y finalmente se quedó mirándola en silencio.<br />
<br />
Durante unos segundos, su expresión cambió. Era difícil saber qué estaba pensando. Quizá recordaba a su madre. Quizá simplemente acababa de encontrar una pieza que llevaba días buscando. Sus dedos recorrieron ligeramente el borde de la página antes de que tomara el lápiz y escribiera cuidadosamente en el margen.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Volver a comprobar.</span><br />
<br />
Después cerró el libro. Solo durante unos segundos. Porque inmediatamente volvió a abrirlo. Era una costumbre casi absurda. Una página más. Una comprobación más.<br />
Una duda más. Aquella noche tampoco dormiría demasiado. Mientras Kairo continuaba estudiando bajo la tenue luz del laboratorio, completamente ajeno a lo que pudiera estar sucediendo al otro lado de aquellas paredes, una cosa comenzaba a quedar clara. Todavía era un desconocido para muchos. Un muchacho solitario que rara vez se dejaba ver, alguien cuya presencia podía pasar inadvertida durante semanas entre la multitud de Kirigakure. No tenía demasiados amigos, no compartía intimidad con demasiadas personas y tampoco parecía tener especial interés en cambiar aquella situación de inmediato. Su mundo era pequeño, quizá demasiado pequeño, pero dentro de él había comenzado a crecer una ambición silenciosa.<br />
<br />
Entre aquellos libros y aquellos apuntes estaba empezando a construirse el camino de un futuro ninja médico. Uno que todavía no sabía cuánto tendría que aprender, ni cuánto tendría que cambiar, ni a cuántas personas terminaría conociendo en el camino. Quizá tampoco sabía que aprender medicina significaría, tarde o temprano, tener que enfrentarse a algo mucho más complicado que los libros: las personas.<br />
<br />
Por ahora solo tenía sus apuntes, sus dudas y una voluntad silenciosa de aprender. La noche siguió avanzando. Fuera, Kirigakure permanecía envuelta en humedad y oscuridad. Dentro, la lámpara continuaba encendida. Kairo pasó otra página.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Primero de verano del 150.<br />
<br />
La noche había caído sobre Kirigakure hacía ya varias horas. Desde fuera, la vivienda de Kairo no parecía especialmente distinta a cualquier otra de la aldea. Una luz permanecía encendida tras una de las ventanas, proyectando una tenue silueta sobre las cortinas, alguna sombra que se movía de vez en cuando al otro lado del cristal y, después, silencio. Mucho silencio. El tipo de silencio que parecía envolverlo todo cuando la mayoría de los habitantes de la aldea ya habían regresado a sus hogares.<br />
Kairo pasaba buena parte de su tiempo allí dentro. No era precisamente alguien al que pudiera encontrarse con facilidad recorriendo las calles de Kiri, entrando en establecimientos concurridos o conversando despreocupadamente con otros jóvenes de su edad. Salía poco, lo estrictamente necesario, en realidad, y cuando lo hacía acostumbraba a hacerlo solo. No porque despreciara a los demás, sino porque nunca había aprendido demasiado bien cómo acercarse a ellos. Kairo era introvertido, observador y bastante más cómodo entre sus propios pensamientos que rodeado de personas. Podía permanecer varios minutos en una habitación escuchando una conversación sin intervenir una sola vez, mientras su cabeza registraba cada palabra, cada gesto y cada pequeño detalle. No tenía demasiadas amistades, ni vínculos especialmente estrechos, y mucho menos personas a las que pudiera llamar íntimas. Conocía a poca gente. Y, probablemente, poca gente lo conocía realmente a él.<br />
Quizá por eso aquel pequeño laboratorio se había convertido, con el tiempo, en el lugar donde más cómodo se sentía. Sobre una de las mesas había varios libros abiertos, algunos pertenecientes a la biblioteca familiar y otros documentos mucho más antiguos, escritos a mano y cuidadosamente conservados. Pero la mayor parte de aquel material tenía algo en común: pertenecía a su madre. Kairo llevaba semanas revisando sus apuntes, estudiando tratados de anatomía, notas sobre circulación de chakra, estudios sobre heridas, primeros auxilios, informes médicos, observaciones sobre intoxicaciones y apuntes acerca de los efectos del chakra sobre el cuerpo humano. Incluso aquellos documentos cuya letra resultaba difícil de descifrar habían terminado llenándose de pequeñas anotaciones realizadas por él. El laboratorio comenzaba a parecer menos una habitación de trabajo y más el reflejo de una mente incapaz de abandonar una pregunta hasta encontrar una respuesta.<br />
La luz de la lámpara iluminaba parcialmente su rostro mientras Kairo acercaba uno de los documentos hacia sí. Sus ojos recorrieron lentamente varias líneas antes de detenerse en un punto concreto. Frunció ligeramente el ceño y volvió a leerlo. Después comparó aquella información con otra página que había dejado abierta a su lado. Durante unos segundos permaneció inmóvil, hasta que finalmente tomó el lápiz y realizó una pequeña anotación en uno de los márgenes.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto no puede ser correcto...</span><br />
<br />
Volvió a leer una de las páginas. Después otra. Tomó un cuaderno y comenzó a comparar las observaciones de su madre con otro documento médico que había encontrado horas antes. No buscaba convertirse en un médico de la noche a la mañana. Ni siquiera estaba completamente seguro de tener el talento necesario para conseguirlo. Pero había tomado una decisión, quizá una de las pocas decisiones importantes que había tomado pensando realmente en su futuro. Algún día quería convertirse en un ninja médico al servicio de Kirigakure. No lo hacía por reconocimiento. Tampoco por prestigio. Ni siquiera porque le interesara especialmente que los demás supieran de lo que era capaz. Había algo mucho más sencillo detrás de aquella voluntad: quería aprender a mantener con vida a alguien cuando todo lo demás hubiera fallado. En una aldea shinobi como Kiri, donde las heridas, las misiones y la violencia formaban parte de la vida cotidiana, alguien tenía que ser capaz de permanecer al lado de un compañero cuando la batalla terminaba. Alguien tenía que saber qué hacer cuando el cuerpo dejaba de responder, cuando la sangre no dejaba de brotar o cuando el chakra de una persona comenzaba a agotarse. Kairo quería ser esa persona.<br />
Aunque todavía no estuviera preparado. Aunque apenas conociera a nadie. Aunque su mundo se hubiera reducido durante demasiado tiempo a cuatro paredes, libros y la voz de su propia mente. Quizá existía cierta ironía en ello. Pretendía aprender a cuidar de otras personas cuando apenas sabía cómo relacionarse con ellas. Quería convertirse en alguien capaz de salvar vidas mientras pasaba la mayor parte de las suyas encerrado entre páginas y anotaciones. Pero Kairo no parecía encontrar ninguna contradicción en ello. Para él, simplemente eran cosas diferentes. Comprender un cuerpo era mucho más sencillo que comprender a una persona.<br />
<br />
Pasó otra página.<br />
<br />
Entonces encontró una anotación de su madre. La leyó una vez. Después otra.Y finalmente se quedó mirándola en silencio.<br />
<br />
Durante unos segundos, su expresión cambió. Era difícil saber qué estaba pensando. Quizá recordaba a su madre. Quizá simplemente acababa de encontrar una pieza que llevaba días buscando. Sus dedos recorrieron ligeramente el borde de la página antes de que tomara el lápiz y escribiera cuidadosamente en el margen.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Volver a comprobar.</span><br />
<br />
Después cerró el libro. Solo durante unos segundos. Porque inmediatamente volvió a abrirlo. Era una costumbre casi absurda. Una página más. Una comprobación más.<br />
Una duda más. Aquella noche tampoco dormiría demasiado. Mientras Kairo continuaba estudiando bajo la tenue luz del laboratorio, completamente ajeno a lo que pudiera estar sucediendo al otro lado de aquellas paredes, una cosa comenzaba a quedar clara. Todavía era un desconocido para muchos. Un muchacho solitario que rara vez se dejaba ver, alguien cuya presencia podía pasar inadvertida durante semanas entre la multitud de Kirigakure. No tenía demasiados amigos, no compartía intimidad con demasiadas personas y tampoco parecía tener especial interés en cambiar aquella situación de inmediato. Su mundo era pequeño, quizá demasiado pequeño, pero dentro de él había comenzado a crecer una ambición silenciosa.<br />
<br />
Entre aquellos libros y aquellos apuntes estaba empezando a construirse el camino de un futuro ninja médico. Uno que todavía no sabía cuánto tendría que aprender, ni cuánto tendría que cambiar, ni a cuántas personas terminaría conociendo en el camino. Quizá tampoco sabía que aprender medicina significaría, tarde o temprano, tener que enfrentarse a algo mucho más complicado que los libros: las personas.<br />
<br />
Por ahora solo tenía sus apuntes, sus dudas y una voluntad silenciosa de aprender. La noche siguió avanzando. Fuera, Kirigakure permanecía envuelta en humedad y oscuridad. Dentro, la lámpara continuaba encendida. Kairo pasó otra página.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión rango D autonarrada] El paciente perdido.]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14145</link>
			<pubDate>Wed, 22 Jul 2026 01:53:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=705">Orión Hoshigaki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14145</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">5 de Primavera del Año 150</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Kirigakure no sato</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Hospitales - Puerto Funato</span></span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">La mañana había comenzado tranquila en Kirigakure. Una llovizna fina caía sobre los techos de madera del distrito médico mientras la niebla avanzaba lentamente entre los edificios, envolviendo el Hospital de la Niebla en ese silencio húmedo que parecía acompañarlo desde su construcción. A diferencia del bullicioso puerto, allí predominaban las conversaciones en voz baja, el ir y venir apresurado de enfermeros y el inconfundible aroma de hierbas medicinales mezclado con desinfectantes y vendas recién preparadas. Los pacientes ocupaban los largos bancos de la recepción aguardando ser llamados, algunos conversando con familiares y otros simplemente observando la lluvia caer detrás de los grandes ventanales.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión cruzó la entrada principal con la serenidad que lo caracterizaba. La enorme figura azul llamó la atención de varios presentes durante apenas unos segundos antes de que cada uno regresara a sus asuntos. Entre los dientes sostenía un pequeño trozo de madera seca que masticaba distraídamente mientras sus enormes ojos recorrían el edificio. No le agradaban especialmente los hospitales. No por miedo a la enfermedad ni a la sangre, sino porque el olor del lugar le recordaba demasiado a las despedidas. Respiró hondo y continuó avanzando hasta el mostrador principal, donde una enfermera de cabello oscuro parecía esperarlo desde hacía rato.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-¿<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Orión Hoshigaki</span>?</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El shinobi asintió con un leve movimiento de cabeza. La mujer soltó un suspiro de alivio.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Gracias por venir tan rápido. Tenemos un pequeño inconveniente.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión aguardó en silencio. Ya había aprendido que cuando alguien describía un problema como “pequeño”, normalmente no lo era. La enfermera tomó una carpeta repleta de anotaciones y comenzó a caminar por uno de los pasillos mientras le explicaba la situación. Dos médicos se cruzaron con ellos empujando una camilla, un grupo de aprendices transportaba cajas con suministros y, desde una habitación cercana, llegaba la risa de un niño que seguramente ya se encontraba mejor. Aquel sitio parecía vivir entre la tranquilidad y el caos al mismo tiempo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">-El paciente se llama Genzo. Tiene setenta y ocho años. Es pescador desde que era un niño y lleva una semana internado por una lesión en las costillas provocada durante una tormenta.</span></span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Doblaron una esquina.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Esta madrugada desapareció.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión levantó apenas una ceja. La enfermera comprendió inmediatamente la pregunta.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">No fue un secuestro. Escapó.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Continuaron avanzando hasta una habitación situada junto a una ventana. La cama estaba perfectamente tendida. Sobre la mesa descansaban un vaso de agua, varias vendas y una nota escrita con una caligrafía temblorosa. La enfermera la tomó entre las manos.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">La dejó antes de marcharse.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Le entregó el papel. “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las costillas sanan pescando. No acostado</span>.” Orión observó la frase durante unos segundos antes de devolver la nota. La enfermera dejó escapar una pequeña sonrisa resignada.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Ese hombre lleva cuarenta años diciendo exactamente lo mismo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Siguieron caminando hasta una oficina donde los esperaba un médico de avanzada edad. El hombre revisaba varios informes cuando levantó la vista y descubrió al enorme Hoshigaki.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Supongo que usted es nuestro salvavidas.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión permaneció en silencio. El médico no pareció incomodarse.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Genzo es terco. Muy terco. Si intenta obligarlo a volver, escapará otra vez. Necesitamos que regrese por voluntad propia. Su estado no es grave, pero tampoco puede seguir cargando redes ni remando durante horas con las costillas lesionadas.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Abrió un viejo mapa del distrito portuario sobre el escritorio.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Conocemos demasiado bien sus costumbres.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El médico fue marcando distintos puntos con el dedo mientras hablaba.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Todas las mañanas desayuna cerca del muelle oeste. Después visita una pequeña tienda donde compra anzuelos, aunque nunca los necesita. Luego pasa por los embarcaderos para revisar cómo trabajan los pescadores jóvenes. Siempre encuentra algo para criticar.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">La enfermera sonrió.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Dice que las redes modernas pescan peces… pero no enseñan paciencia</span>.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El médico continuó.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Si no está en ninguno de esos lugares, seguramente habrá ido hasta su viejo bote. Lleva meses intentando repararlo pese a que apenas se mantiene a flote.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión observó detenidamente el mapa. No necesitaba memorizarlo. Conocía el puerto casi tan bien como el anciano que estaba buscando. Había crecido recorriendo aquellos mismos muelles, respirando el mismo olor a sal y escuchando las mismas historias de pescadores que creían entender al océano.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Guardó el mapa enrollado bajo un brazo y emprendió la marcha hacia la salida del hospital. Antes de abandonar el edificio, la enfermera volvió a llamarlo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Una última cosa.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión giró apenas la cabeza.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">No le diga que lo estamos esperando preocupados.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El Hoshigaki aguardó la explicación.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Porque responderá que todavía no estamos preocupados lo suficiente.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Por primera vez en toda la mañana, una pequeña carcajada grave escapó del pecho de Orión.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">No era una risa de diversión. Era el reconocimiento silencioso de haber encontrado a alguien tan testarudo como el propio mar.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Sin decir una palabra más, abandonó el hospital y tomó el camino que descendía hacia el Puerto Funato. Si el anciano realmente había vuelto a donde pertenecía, no serían los médicos quienes lo encontrarían primero. Sería otro hombre que también había aprendido a escuchar el océano antes que a las personas.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El aire del puerto era distinto al del hospital. Más pesado. Más vivo. La humedad impregnaba cada tablón de los embarcaderos y el incesante ir y venir de pescadores devolvía al lugar el ruido habitual de una jornada de trabajo. Las embarcaciones llegaban cargadas de redes, los comerciantes discutían el precio del pescado y las gaviotas sobrevolaban los muelles esperando la oportunidad de robar algún descuido. Orión caminaba sin prisa entre aquella multitud, respirando profundamente. No necesitaba preguntar demasiado; el puerto siempre dejaba rastros para quien supiera observar.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Primero pasó por el pequeño puesto donde el anciano compraba anzuelos desde hacía décadas. El dueño negó con la cabeza antes incluso de que Orión abriera la boca. Después recorrió el muelle donde solía detenerse a criticar el trabajo de los jóvenes pescadores. Tampoco estaba allí. Sin embargo, un muchacho que reparaba una red señaló discretamente hacia un viejo embarcadero apartado, casi oculto entre dos depósitos de madera.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffc95f;" class="mycode_color">Si busca al viejo Genzo creo que fue para allá. Lo vi cargar un balde y un martillo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión agradeció con una leve inclinación de cabeza y continuó caminando. El lugar señalado era uno de los rincones más antiguos del Puerto Funato. Allí descansaban embarcaciones que ya casi nadie utilizaba, algunas sostenidas únicamente por la costumbre de sus dueños de negarse a abandonarlas. El silencio volvía a imponerse conforme se alejaba del bullicio principal, acompañado únicamente por el golpeteo del agua contra los pilotes. No tardó en encontrarlo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Sentado sobre el borde de un pequeño bote de madera, un anciano de espesa barba gris lijaba pacientemente una tabla del casco como si dispusiera de todo el tiempo del mundo. Varias costillas estaban vendadas bajo su camisa abierta y, aun así, trabajaba con una tranquilidad admirable. A su alrededor descansaban un balde con brea, algunas herramientas oxidadas y un montón de redes cuidadosamente dobladas. Sin levantar la vista, el viejo habló.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Tardaron bastante en mandarte.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión permaneció inmóvil unos segundos antes de acercarse.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Los médicos caminan lento.</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El anciano soltó una carcajada ronca.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Los médicos viven lento.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Volvió a pasar la lija sobre la madera.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Seguro vienen a decirme que vuelva.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión no respondió. Simplemente se sentó sobre uno de los pilotes cercanos, dejando que el silencio hiciera su trabajo. Durante varios minutos ninguno de los dos habló. El único sonido provenía de la lija raspando la madera y de las pequeñas olas golpeando suavemente contra el casco del bote. Finalmente, Genzo dejó la herramienta a un lado.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-¿<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Sabés cuál es el problema de esos doctores?</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión aguardó.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">- <span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Creen que un hombre vive porque respira.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El anciano apoyó una mano sobre la vieja embarcación.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Yo vivo porque salgo al mar.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Sus ojos recorrían cada tabla del bote con un cariño imposible de fingir.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Mi hijo construyó esta embarcación cuando todavía tenía tus años. Después se hizo shinobi… y nunca volvió. Desde entonces la reparo cada primavera, aunque ya no navegue lejos. No lo hago por el bote. Lo hago para no olvidarme de sus manos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión guardó silencio. Entendía demasiado bien aquellas palabras. El mar también le había quitado personas importantes y, aun así, nunca había dejado de regresar a la costa. El anciano sonrió con tristeza.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-¿<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Ves? Por eso escapé. No porque odie el hospital sino porque todavía necesito terminar esto.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión observó el casco durante unos segundos. Después se levantó, tomó el martillo que descansaba junto al balde de brea y comenzó a fijar una de las tablas flojas sin decir una sola palabra. Genzo arqueó una ceja. Durante casi una hora trabajaron juntos. No hicieron falta grandes conversaciones. Uno sostenía las piezas mientras el otro las ajustaba. Repararon una grieta, cambiaron un cabo desgastado y terminaron de impermeabilizar la proa. Cuando finalizaron, el pequeño bote volvía a verse digno de surcar los canales. El anciano pasó una mano por la madera recién reparada y sonrió satisfecho.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Ahora sí.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Respiró profundamente.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Ahora puedo volver.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión dejó el martillo en su lugar. Ambos emprendieron el regreso caminando despacio hacia el hospital. Los médicos levantaron la vista al ver aparecer al anciano acompañado por el enorme Hoshigaki y el alivio fue La enfermera no tardó en acercarse para ayudarlo a sentarse mientras el doctor negaba con la cabeza, resignado.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Sabía que solo volvería cuando quisiera.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Genzo soltó una risa cansada.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">No vine porque ustedes me convencieran.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Señaló discretamente a Orión.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Vine porque entendió que algunos hombres primero terminan una promesa y después curan las costillas.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El médico suspiró sin discutir. Orión abandonó el hospital tan silenciosamente como había llegado. Mientras descendía nuevamente hacia el puerto, sacó un pequeño trozo de madera del bolsillo y volvió a masticarlo con tranquilidad. Miró un instante el océano, dejó escapar una breve carcajada y murmuró para sí</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Hay botes que flotan con tablas… y otros con recuerdos. Los segundos pesan mucho más.</span></span></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">5 de Primavera del Año 150</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Kirigakure no sato</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Hospitales - Puerto Funato</span></span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">La mañana había comenzado tranquila en Kirigakure. Una llovizna fina caía sobre los techos de madera del distrito médico mientras la niebla avanzaba lentamente entre los edificios, envolviendo el Hospital de la Niebla en ese silencio húmedo que parecía acompañarlo desde su construcción. A diferencia del bullicioso puerto, allí predominaban las conversaciones en voz baja, el ir y venir apresurado de enfermeros y el inconfundible aroma de hierbas medicinales mezclado con desinfectantes y vendas recién preparadas. Los pacientes ocupaban los largos bancos de la recepción aguardando ser llamados, algunos conversando con familiares y otros simplemente observando la lluvia caer detrás de los grandes ventanales.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión cruzó la entrada principal con la serenidad que lo caracterizaba. La enorme figura azul llamó la atención de varios presentes durante apenas unos segundos antes de que cada uno regresara a sus asuntos. Entre los dientes sostenía un pequeño trozo de madera seca que masticaba distraídamente mientras sus enormes ojos recorrían el edificio. No le agradaban especialmente los hospitales. No por miedo a la enfermedad ni a la sangre, sino porque el olor del lugar le recordaba demasiado a las despedidas. Respiró hondo y continuó avanzando hasta el mostrador principal, donde una enfermera de cabello oscuro parecía esperarlo desde hacía rato.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-¿<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Orión Hoshigaki</span>?</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El shinobi asintió con un leve movimiento de cabeza. La mujer soltó un suspiro de alivio.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Gracias por venir tan rápido. Tenemos un pequeño inconveniente.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión aguardó en silencio. Ya había aprendido que cuando alguien describía un problema como “pequeño”, normalmente no lo era. La enfermera tomó una carpeta repleta de anotaciones y comenzó a caminar por uno de los pasillos mientras le explicaba la situación. Dos médicos se cruzaron con ellos empujando una camilla, un grupo de aprendices transportaba cajas con suministros y, desde una habitación cercana, llegaba la risa de un niño que seguramente ya se encontraba mejor. Aquel sitio parecía vivir entre la tranquilidad y el caos al mismo tiempo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">-El paciente se llama Genzo. Tiene setenta y ocho años. Es pescador desde que era un niño y lleva una semana internado por una lesión en las costillas provocada durante una tormenta.</span></span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Doblaron una esquina.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Esta madrugada desapareció.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión levantó apenas una ceja. La enfermera comprendió inmediatamente la pregunta.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">No fue un secuestro. Escapó.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Continuaron avanzando hasta una habitación situada junto a una ventana. La cama estaba perfectamente tendida. Sobre la mesa descansaban un vaso de agua, varias vendas y una nota escrita con una caligrafía temblorosa. La enfermera la tomó entre las manos.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">La dejó antes de marcharse.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Le entregó el papel. “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las costillas sanan pescando. No acostado</span>.” Orión observó la frase durante unos segundos antes de devolver la nota. La enfermera dejó escapar una pequeña sonrisa resignada.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Ese hombre lleva cuarenta años diciendo exactamente lo mismo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Siguieron caminando hasta una oficina donde los esperaba un médico de avanzada edad. El hombre revisaba varios informes cuando levantó la vista y descubrió al enorme Hoshigaki.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Supongo que usted es nuestro salvavidas.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión permaneció en silencio. El médico no pareció incomodarse.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Genzo es terco. Muy terco. Si intenta obligarlo a volver, escapará otra vez. Necesitamos que regrese por voluntad propia. Su estado no es grave, pero tampoco puede seguir cargando redes ni remando durante horas con las costillas lesionadas.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Abrió un viejo mapa del distrito portuario sobre el escritorio.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Conocemos demasiado bien sus costumbres.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El médico fue marcando distintos puntos con el dedo mientras hablaba.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Todas las mañanas desayuna cerca del muelle oeste. Después visita una pequeña tienda donde compra anzuelos, aunque nunca los necesita. Luego pasa por los embarcaderos para revisar cómo trabajan los pescadores jóvenes. Siempre encuentra algo para criticar.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">La enfermera sonrió.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Dice que las redes modernas pescan peces… pero no enseñan paciencia</span>.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El médico continuó.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Si no está en ninguno de esos lugares, seguramente habrá ido hasta su viejo bote. Lleva meses intentando repararlo pese a que apenas se mantiene a flote.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión observó detenidamente el mapa. No necesitaba memorizarlo. Conocía el puerto casi tan bien como el anciano que estaba buscando. Había crecido recorriendo aquellos mismos muelles, respirando el mismo olor a sal y escuchando las mismas historias de pescadores que creían entender al océano.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Guardó el mapa enrollado bajo un brazo y emprendió la marcha hacia la salida del hospital. Antes de abandonar el edificio, la enfermera volvió a llamarlo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Una última cosa.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión giró apenas la cabeza.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">No le diga que lo estamos esperando preocupados.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El Hoshigaki aguardó la explicación.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Porque responderá que todavía no estamos preocupados lo suficiente.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Por primera vez en toda la mañana, una pequeña carcajada grave escapó del pecho de Orión.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">No era una risa de diversión. Era el reconocimiento silencioso de haber encontrado a alguien tan testarudo como el propio mar.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Sin decir una palabra más, abandonó el hospital y tomó el camino que descendía hacia el Puerto Funato. Si el anciano realmente había vuelto a donde pertenecía, no serían los médicos quienes lo encontrarían primero. Sería otro hombre que también había aprendido a escuchar el océano antes que a las personas.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El aire del puerto era distinto al del hospital. Más pesado. Más vivo. La humedad impregnaba cada tablón de los embarcaderos y el incesante ir y venir de pescadores devolvía al lugar el ruido habitual de una jornada de trabajo. Las embarcaciones llegaban cargadas de redes, los comerciantes discutían el precio del pescado y las gaviotas sobrevolaban los muelles esperando la oportunidad de robar algún descuido. Orión caminaba sin prisa entre aquella multitud, respirando profundamente. No necesitaba preguntar demasiado; el puerto siempre dejaba rastros para quien supiera observar.</span><br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Primero pasó por el pequeño puesto donde el anciano compraba anzuelos desde hacía décadas. El dueño negó con la cabeza antes incluso de que Orión abriera la boca. Después recorrió el muelle donde solía detenerse a criticar el trabajo de los jóvenes pescadores. Tampoco estaba allí. Sin embargo, un muchacho que reparaba una red señaló discretamente hacia un viejo embarcadero apartado, casi oculto entre dos depósitos de madera.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffc95f;" class="mycode_color">Si busca al viejo Genzo creo que fue para allá. Lo vi cargar un balde y un martillo.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión agradeció con una leve inclinación de cabeza y continuó caminando. El lugar señalado era uno de los rincones más antiguos del Puerto Funato. Allí descansaban embarcaciones que ya casi nadie utilizaba, algunas sostenidas únicamente por la costumbre de sus dueños de negarse a abandonarlas. El silencio volvía a imponerse conforme se alejaba del bullicio principal, acompañado únicamente por el golpeteo del agua contra los pilotes. No tardó en encontrarlo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Sentado sobre el borde de un pequeño bote de madera, un anciano de espesa barba gris lijaba pacientemente una tabla del casco como si dispusiera de todo el tiempo del mundo. Varias costillas estaban vendadas bajo su camisa abierta y, aun así, trabajaba con una tranquilidad admirable. A su alrededor descansaban un balde con brea, algunas herramientas oxidadas y un montón de redes cuidadosamente dobladas. Sin levantar la vista, el viejo habló.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Tardaron bastante en mandarte.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión permaneció inmóvil unos segundos antes de acercarse.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Los médicos caminan lento.</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El anciano soltó una carcajada ronca.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Los médicos viven lento.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Volvió a pasar la lija sobre la madera.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Seguro vienen a decirme que vuelva.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión no respondió. Simplemente se sentó sobre uno de los pilotes cercanos, dejando que el silencio hiciera su trabajo. Durante varios minutos ninguno de los dos habló. El único sonido provenía de la lija raspando la madera y de las pequeñas olas golpeando suavemente contra el casco del bote. Finalmente, Genzo dejó la herramienta a un lado.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-¿<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Sabés cuál es el problema de esos doctores?</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión aguardó.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">- <span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Creen que un hombre vive porque respira.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El anciano apoyó una mano sobre la vieja embarcación.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Yo vivo porque salgo al mar.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Sus ojos recorrían cada tabla del bote con un cariño imposible de fingir.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Mi hijo construyó esta embarcación cuando todavía tenía tus años. Después se hizo shinobi… y nunca volvió. Desde entonces la reparo cada primavera, aunque ya no navegue lejos. No lo hago por el bote. Lo hago para no olvidarme de sus manos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión guardó silencio. Entendía demasiado bien aquellas palabras. El mar también le había quitado personas importantes y, aun así, nunca había dejado de regresar a la costa. El anciano sonrió con tristeza.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-¿<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Ves? Por eso escapé. No porque odie el hospital sino porque todavía necesito terminar esto.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión observó el casco durante unos segundos. Después se levantó, tomó el martillo que descansaba junto al balde de brea y comenzó a fijar una de las tablas flojas sin decir una sola palabra. Genzo arqueó una ceja. Durante casi una hora trabajaron juntos. No hicieron falta grandes conversaciones. Uno sostenía las piezas mientras el otro las ajustaba. Repararon una grieta, cambiaron un cabo desgastado y terminaron de impermeabilizar la proa. Cuando finalizaron, el pequeño bote volvía a verse digno de surcar los canales. El anciano pasó una mano por la madera recién reparada y sonrió satisfecho.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Ahora sí.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Respiró profundamente.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Ahora puedo volver.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Orión dejó el martillo en su lugar. Ambos emprendieron el regreso caminando despacio hacia el hospital. Los médicos levantaron la vista al ver aparecer al anciano acompañado por el enorme Hoshigaki y el alivio fue La enfermera no tardó en acercarse para ayudarlo a sentarse mientras el doctor negaba con la cabeza, resignado.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #ffff44;" class="mycode_color">Sabía que solo volvería cuando quisiera.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Genzo soltó una risa cansada.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">No vine porque ustedes me convencieran.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">Señaló discretamente a Orión.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="color: #72ff84;" class="mycode_color">Vine porque entendió que algunos hombres primero terminan una promesa y después curan las costillas.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">El médico suspiró sin discutir. Orión abandonó el hospital tan silenciosamente como había llegado. Mientras descendía nuevamente hacia el puerto, sacó un pequeño trozo de madera del bolsillo y volvió a masticarlo con tranquilidad. Miró un instante el océano, dejó escapar una breve carcajada y murmuró para sí</span><br />
<br />
<span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Hay botes que flotan con tablas… y otros con recuerdos. Los segundos pesan mucho más.</span></span></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión Rango C] El domador de abejas]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14024</link>
			<pubDate>Thu, 16 Jul 2026 03:44:10 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=622">Kyōraku Senju</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=14024</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">26 de Verano, Año 150 11:00 am</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Alrededores del Hospital de Kiri</span></span></div>
<br />
<br />
A La oficina de incidentes de Kirigakure comenzaron a llegar los primeros reportes poco después de aquella hora gris de la mañana.<br />
<br />
<br />
Al principio no hablaron de ataques. Los primeros mensajes solo describían un sonido. Una vibración baja entre los canales, confundida al comienzo con el rumor del agua, el crujir de los puentes húmedos y el respirar metálico de las compuertas. Un zumbido lejano. Persistente. Tan uniforme que parecía venir de la propia niebla.<br />
<br />
<br />
Después llegaron los gritos, desde el norte, sobre las cercanías del canal Mizuchi y los jardines del templo una masa oscura descendió entre los faroles apagados y las balaustradas húmedas. Los monjes interrumpieron rezos y plegarias cuando la nube cayó sobre ellos con una violencia impropia de criaturas tan pequeñas. Rostros, manos y cuellos recibieron las primeras picaduras. Las túnicas blancas se agitaron entre espasmos torpes. Los más jóvenes intentaron cubrir a los ancianos, pero el enjambre no obedecía al miedo ni a la compasión. Solo al movimiento. Solo al olor. Solo a una orden que nadie alcanzaba a escuchar. Las puertas del templo se cerraron desde dentro. El zumbido quedo afuera golpeando las puertas de madera y la piedra de la estructura.<br />
<br />
<br />
Desde el oeste llegaron reportes de las residencias. Familias enteras abandonaron patios, corredores y lavaderos para refugiarse en sus casas. Ventanas cerradas a medias, respiraderos cubiertos con telas húmedas, niños arrastrados por sus madres hacia el interior. La nube chocaba contra los cristales con un sonido seco, repetido, casi paciente, como una tormenta viva. Como si cada abeja supiera que detrás de aquella barrera temblaba algo blando, caliente y vulnerable.<br />
<br />
<br />
Desde el este, un halcón mensajero llego con las patas manchadas de cera y polvo. El distrito comercial había sido tomado por otra masa. Los toldos se hundieron bajo el peso del enjambre. Los vendedores abandonaron puestos, mercancías y cajas abiertas. Frutas dulces rodaron por el suelo. Frascos de aceite se quebraron sobre la piedra. Clientes y comerciantes quedaron encerrados en casetas estrechas, escuchando cómo miles de cuerpos diminutos raspaban las lonas desde fuera.<br />
<br />
<br />
El peor reporte llego desde el sur, allí en una de las plazas de la aldea, no había edificios o estructuras que proporcionaran protección. La nube cayó sobre el espacio abierto como un manto dorado y negro, capaz de borrar una calle entera sin apagar la luz del día. Algunos aldeanos corrieron hacia los puentes. Otros tropezaron antes de alcanzarlos. Los niños lloraron en el suelo, cubriéndose la cabeza con ambos brazos mientras madres y transeúntes intentaban apartar la horda con manos desnudas. Fue inútil. El enjambre se abría y cerraba como humo, esquivando golpes, envolviendo rostros, buscando piel expuesta. Cada picadura traía otra nueva. Cada aguijón dejaba en el aire una señal química que enfurecía más a la nube de insectos.<br />
<br />
<br />
Los menos afortunados ya no corrían. Permanecían tendidos sobre la piedra, con la piel hinchada y roja, los ojos llorosos, la respiración áspera y la boca húmeda de saliva espesa. El personal civil que intentó acercarse retrocedió al comprender que salvarlos implicaba entrar también en la nube.<br />
<br />
<br />
En cuatro puntos distintos, el zumbido crecía. Las masas se extendían lentamente hacia el centro, agrandándose con cada minuto, cerrando calles, puentes y canales alrededor del Hospital Central. Si una sola de aquellas nubes alcanzaba sus inmediaciones, la catástrofe sería inmediata. Pacientes inmóviles. Heridos en recuperación. Ancianos. Niños. Salas llenas de cuerpos incapaces de correr. Y detrás de ellos, una aldea entera necesitando auxilio.<br />
<br />
<br />
Los Jardines Botánicos confirmaron el robo antes del mediodía, varias colmenas experimentales, usadas para polinizar plantas medicinales, habían desaparecido durante la noche. Las cajas no habían sido rotas. Los sellos no habían sido forzados. Solo quedaban restos de humo gris, cera removida y un olor dulce, extraño, adherido a la madera como una firma.<br />
<br />
<br />
El nombre surgió poco después, El Domador de Abejas, antiguo apicultor de los Jardines Botánicos. Expulsado años atrás por prácticas excéntricas, experimentos poco convencionales y una insistencia peligrosa en el uso de insectos con fines bélicos. Un hombre de humo, feromonas y rencores viejos. Cobarde en la presencia. Audaz en la distancia. Lo bastante inteligente para no necesitar estar donde el daño ocurría.<br />
<br />
<br />
Sus motivos permanecían ocultos, aun así, Kirigakure no podía permitir que se amenazará contra la paz e integridad de la propia aldea. Por tal razón un shinobi fue requerido con urgencia. Su tarea, contener los focos, reducir el número de víctimas, impedir a toda costa que las nubes alcanzaran el Hospital Central y encontrar al Domador de Abejas antes de que el caos escalase a una escala mayor.<br />
<br />
¿Qué haría Orion Hoshigaki como primera acción? ¿Dejaría a los aldeanos a su suerte? ¿Priorizaría encontrar al culpable para cortar el problema de raíz?<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Mapa de la misión'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Mapa de la misión'; }">Mapa de la misión</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><img src="https://i.ibb.co/JWmxsWgx/Mapa-kiri.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Mapa-kiri.png]" class="mycode_img" /></div>
		</div><br />
</div>
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estado inicial y Mecánicas'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estado inicial y Mecánicas'; }">Estado inicial y Mecánicas</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">- Cada cuadro pequeño son 2 metros x 2 metros<br />
- El objetivo principal es encontrar al domador de abejas<br />
- Un objetivo secundario es evitar que ningún enjambre alcance el hospital<br />
- Cuatro nubes activas de abejas rodean al hospital central. Al final de cada turno crecerán en un nivel (1,2,3,4,5) en un radio de 2 metros si su reina no ha sido destruida.<br />
- Para destruir los enjambres habrá que destruir a la abeja reina de cada enjambre mediante un jutsu/técnica del personaje tirando el dado 1d20+MDES con una clase de dificultad que asciende con cada nivel de enjambre (debiendo siempre sacar un resultado mayor): 4, 8, 12, 16 y 20. Si se utiliza un jutsu de área el enjambre podrá ser eliminado en totalidad si abarca el tamaño total del enjambre.<br />
- Si encuentras al domador el crecimiento de los enjambres se detiene.</div>
		</div><br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="var c=this.parentNode.nextElementSibling; c.style.display = (c.style.display==='block') ? 'none' : 'block';">Contenido Oculto </span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">El domador de Abejas se encontraría escondido en el Ahumadero, envuelto entre humos emanados al cielo mezclados y camuflados con el olor del pescado seco</div>
		</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">26 de Verano, Año 150 11:00 am</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Alrededores del Hospital de Kiri</span></span></div>
<br />
<br />
A La oficina de incidentes de Kirigakure comenzaron a llegar los primeros reportes poco después de aquella hora gris de la mañana.<br />
<br />
<br />
Al principio no hablaron de ataques. Los primeros mensajes solo describían un sonido. Una vibración baja entre los canales, confundida al comienzo con el rumor del agua, el crujir de los puentes húmedos y el respirar metálico de las compuertas. Un zumbido lejano. Persistente. Tan uniforme que parecía venir de la propia niebla.<br />
<br />
<br />
Después llegaron los gritos, desde el norte, sobre las cercanías del canal Mizuchi y los jardines del templo una masa oscura descendió entre los faroles apagados y las balaustradas húmedas. Los monjes interrumpieron rezos y plegarias cuando la nube cayó sobre ellos con una violencia impropia de criaturas tan pequeñas. Rostros, manos y cuellos recibieron las primeras picaduras. Las túnicas blancas se agitaron entre espasmos torpes. Los más jóvenes intentaron cubrir a los ancianos, pero el enjambre no obedecía al miedo ni a la compasión. Solo al movimiento. Solo al olor. Solo a una orden que nadie alcanzaba a escuchar. Las puertas del templo se cerraron desde dentro. El zumbido quedo afuera golpeando las puertas de madera y la piedra de la estructura.<br />
<br />
<br />
Desde el oeste llegaron reportes de las residencias. Familias enteras abandonaron patios, corredores y lavaderos para refugiarse en sus casas. Ventanas cerradas a medias, respiraderos cubiertos con telas húmedas, niños arrastrados por sus madres hacia el interior. La nube chocaba contra los cristales con un sonido seco, repetido, casi paciente, como una tormenta viva. Como si cada abeja supiera que detrás de aquella barrera temblaba algo blando, caliente y vulnerable.<br />
<br />
<br />
Desde el este, un halcón mensajero llego con las patas manchadas de cera y polvo. El distrito comercial había sido tomado por otra masa. Los toldos se hundieron bajo el peso del enjambre. Los vendedores abandonaron puestos, mercancías y cajas abiertas. Frutas dulces rodaron por el suelo. Frascos de aceite se quebraron sobre la piedra. Clientes y comerciantes quedaron encerrados en casetas estrechas, escuchando cómo miles de cuerpos diminutos raspaban las lonas desde fuera.<br />
<br />
<br />
El peor reporte llego desde el sur, allí en una de las plazas de la aldea, no había edificios o estructuras que proporcionaran protección. La nube cayó sobre el espacio abierto como un manto dorado y negro, capaz de borrar una calle entera sin apagar la luz del día. Algunos aldeanos corrieron hacia los puentes. Otros tropezaron antes de alcanzarlos. Los niños lloraron en el suelo, cubriéndose la cabeza con ambos brazos mientras madres y transeúntes intentaban apartar la horda con manos desnudas. Fue inútil. El enjambre se abría y cerraba como humo, esquivando golpes, envolviendo rostros, buscando piel expuesta. Cada picadura traía otra nueva. Cada aguijón dejaba en el aire una señal química que enfurecía más a la nube de insectos.<br />
<br />
<br />
Los menos afortunados ya no corrían. Permanecían tendidos sobre la piedra, con la piel hinchada y roja, los ojos llorosos, la respiración áspera y la boca húmeda de saliva espesa. El personal civil que intentó acercarse retrocedió al comprender que salvarlos implicaba entrar también en la nube.<br />
<br />
<br />
En cuatro puntos distintos, el zumbido crecía. Las masas se extendían lentamente hacia el centro, agrandándose con cada minuto, cerrando calles, puentes y canales alrededor del Hospital Central. Si una sola de aquellas nubes alcanzaba sus inmediaciones, la catástrofe sería inmediata. Pacientes inmóviles. Heridos en recuperación. Ancianos. Niños. Salas llenas de cuerpos incapaces de correr. Y detrás de ellos, una aldea entera necesitando auxilio.<br />
<br />
<br />
Los Jardines Botánicos confirmaron el robo antes del mediodía, varias colmenas experimentales, usadas para polinizar plantas medicinales, habían desaparecido durante la noche. Las cajas no habían sido rotas. Los sellos no habían sido forzados. Solo quedaban restos de humo gris, cera removida y un olor dulce, extraño, adherido a la madera como una firma.<br />
<br />
<br />
El nombre surgió poco después, El Domador de Abejas, antiguo apicultor de los Jardines Botánicos. Expulsado años atrás por prácticas excéntricas, experimentos poco convencionales y una insistencia peligrosa en el uso de insectos con fines bélicos. Un hombre de humo, feromonas y rencores viejos. Cobarde en la presencia. Audaz en la distancia. Lo bastante inteligente para no necesitar estar donde el daño ocurría.<br />
<br />
<br />
Sus motivos permanecían ocultos, aun así, Kirigakure no podía permitir que se amenazará contra la paz e integridad de la propia aldea. Por tal razón un shinobi fue requerido con urgencia. Su tarea, contener los focos, reducir el número de víctimas, impedir a toda costa que las nubes alcanzaran el Hospital Central y encontrar al Domador de Abejas antes de que el caos escalase a una escala mayor.<br />
<br />
¿Qué haría Orion Hoshigaki como primera acción? ¿Dejaría a los aldeanos a su suerte? ¿Priorizaría encontrar al culpable para cortar el problema de raíz?<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Mapa de la misión'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Mapa de la misión'; }">Mapa de la misión</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><img src="https://i.ibb.co/JWmxsWgx/Mapa-kiri.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Mapa-kiri.png]" class="mycode_img" /></div>
		</div><br />
</div>
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Estado inicial y Mecánicas'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Estado inicial y Mecánicas'; }">Estado inicial y Mecánicas</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">- Cada cuadro pequeño son 2 metros x 2 metros<br />
- El objetivo principal es encontrar al domador de abejas<br />
- Un objetivo secundario es evitar que ningún enjambre alcance el hospital<br />
- Cuatro nubes activas de abejas rodean al hospital central. Al final de cada turno crecerán en un nivel (1,2,3,4,5) en un radio de 2 metros si su reina no ha sido destruida.<br />
- Para destruir los enjambres habrá que destruir a la abeja reina de cada enjambre mediante un jutsu/técnica del personaje tirando el dado 1d20+MDES con una clase de dificultad que asciende con cada nivel de enjambre (debiendo siempre sacar un resultado mayor): 4, 8, 12, 16 y 20. Si se utiliza un jutsu de área el enjambre podrá ser eliminado en totalidad si abarca el tamaño total del enjambre.<br />
- Si encuentras al domador el crecimiento de los enjambres se detiene.</div>
		</div><br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="var c=this.parentNode.nextElementSibling; c.style.display = (c.style.display==='block') ? 'none' : 'block';">Contenido Oculto </span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;">El domador de Abejas se encontraría escondido en el Ahumadero, envuelto entre humos emanados al cielo mezclados y camuflados con el olor del pescado seco</div>
		</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Promesas a los muertos]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13896</link>
			<pubDate>Mon, 06 Jul 2026 15:30:08 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=770">Aomori</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13896</guid>
			<description><![CDATA[La niebla de Kirigakure no era solo un fenómeno meteorológico que se pudiese destacar... Realmente hablamos de algo que sucedía incluso en los días de verano donde como si fuese arte de nigromancia o como se le pudiese decir a la magia negra peruana en vez de desaparecer, la misma lluvia y niebla que rodeaba la vida de Ao terminaba siendo más caliente que olla hirviendo (exageramos), una presencia viva?, una entidad que envolvía la aldea?, no bueno, si quisieses transportarnos a Londres en juegos como FGO te la compro, pero no era así. Lo canales donde el agua podría moverse libremente debido a las lluvias intensas eran visibles en las calles y las almas de sus habitantes con la misma indiferencia con que el mar devora la costa rígida y espesa de su propia soledad, tanto como... Lo que perdió su narrador en el Parley de ayer por apostarle a México e.e... Por eso muchachos nunca apuesten porque me quitarán la casa en unos días (en realidad no hice nada pero quise hacer el chiste de cómo teniendo Dios, afición y guión en contra Inglaterra todavía ganó :v). Dejando las quejas de lado, Ao, una joven geisha que había nacido en esa niebla, como todos sus habitantes había aprendido a moverse por esta como pez en el agua, desde los entrenamientos rigurosos que lograba imitar gracias a su padre quien como miembro del clan Heizu debía de inculcar ya que había algo que la negación jamás podría quitarle a Al por las que lo pidiesen a los cielos... La pensión alimentaria digo digo, los genes de los Heizu. Esos ojos no eran mentira o si quieren pregúntele quien fue el pelagato que la quitaron los ojos para ponérselos a una jovencita e.e.<br />
<br />
Tremenda hilera de fantasías: su primera misión en soledad desde que le recetaron a 2 pendejos más desviados de la personalidad común de un ser humano común y corriente, graduada con honores en la Academia de la Niebla, y su primera acción, pasar por el hospital y ser chica de los recados por un día, que bonita chica de recados con comportamientos comunes entre las geishas en un hospital, nada podía salir mal cierto?.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— NOOOOOOOOOO —</span></span></span><br />
<br />
Sin incidentes pero aún así se quejaba en la entrada. Como si ser ella una mensajera fuese el castigo peor diseñado para una kunoichi novata que había entrenado durante meses para servir a su aldea, había aprendido a lanzar kunais directo a muñecos de prueba, ahora pareciendo que solo lo haría para mostrar dotes exóticos en fiestas. Ao asintió antes de que pudiese saber de qué trataba el encargo y eso la decepcionó profundamente, veía la vida Shinobi como entretenida, nah, necesitaba era palo.<br />
<br />
Al entrar, fueron obvias sus siguientes acciones...<br />
<br />
Se dirigió al mostrador de recepción, donde una mujer de cabello canoso y ojos cansados la miró sin expresión, con decepción, era fanática de Brasil en el mundial seguramente y le cagó el perder con noruega, joder el Joga Vikingo es más que el Jogo Bonito, que hermoso.<br />
<br />
Se puso algo nerviosa pero se le quitó al instante al poner cara al asunto. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Señora, soy la kunoichi que fue asignada a su encargo. Espero nos llevemos bien —</span></span></span>. Incluso como prueba un pergamino que lo indicaba. Con una sonrisa, a diferencia de la bruja quien como buen recepcionista tomó el pergamino que Ao le dió, lo leyó con indiferencia. Urgencias, farmacia, pediatría y ortopedia, cuatro lugares de los cuales creía que iba a ser sencillo acceder, hablamos de un hospital, lógicamente necesitaba indicaciones. La señora sin espera le dió lo que parecía un pergamino desplegado, pero no, era un pequeño mapa.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Necesitas eso, no quiero tener que buscarte. Ya nos pasó una vez con novatos"</span></span><br />
<br />
El tono era cortante, esperable, pero Ao no se ofendió. Por mera cortesía... En realidad... Una geisha estaba para complacer.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Empezando...</span><br />
<br />
Su primera parada fue la sala de urgencias justo en la planta baja, donde entregó vendas, gasas y frascos de desinfectante a un médico que le contestó con gestos de agradecimiento antes de volver a su paciente, un hombre con el brazo vendado. La segunda parada fue la farmacia, en el primer piso, donde una enfermera le dió una lista de medicamentos a buscar en el almacén.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Y cuando subas, lleva esto a pediatría. Necesitas apresurarte un poco mi niña te caerá la tarde encima —</span></span><br />
<br />
Ao asintió, guardó el papel justo debajo de las vendas que cubrían su pecho (bendecido quien reciba ese papel (?), por mera casualidad el pequeño mapa también estaba acompañando a su nuevo compañero de cuarto junto a las instrucciones de la recepcionista, junto a todo el peso de ser jugo la primera vez que hacía este tipo de cosas, estaba algo nerviosa. Pero más nerviosa empezó a ponerse cuando lo vió.<br />
<br />
Justo bajando las escaleras, sentado en uno de la escalones, más exactamente la parte más cercana a la pared, había un joven. De rasgos destacados, una muy buena representación del ejemplar masculino donde sus rasgos más llamativos eran los más visibles. Piel blanca, cabello blanco arreglado, sin sentirse artificial, la inclinación de los cabellos hasta uno de los lados tenía algunos cabellos sueltos, indicando el desorden que estaba presentando, ojos escarlata con una sombra en ellos que te podía penetrar el alma, junto a una pequeña sonrisa que se le podía notar cuando más te acercabas a él.<br />
<br />
Pero había algo más. Algo que la Heizu no pudo ignorar, que se clavó en su mente como una kunai atravesando si cabeza. El joven llevaba una camisa holgada de manga larga, pero en el borde de la manga derecha, asomaba el borde de una venda blanca que se extendía hasta los dedos. Y en su cuello, apenas visible bajo el cuello de la camisa, había una mancha oscura que podría ser un moretón... o algo peor. Un pequeño destello de floración morada/negra que no se movía con la luz, indicando que no eran engaños de su memoria. Había escuchado historias sobre gente que... Simplemente no podía con el mundo en que nacían, pero había decidido ignorarlas porque no creía que nadie pudiera odiarse tanto a si mismo como para cometer tal acto.<br />
<br />
Ao se detuvo en seco al darse cuenta que el joven la miraba sin parpadear, pareciendo reírse un poco del trabajo que ella estaba realizando.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">—Tienes un mapa —</span></span>. Ulala Sherlock Holmes, gracias por destacar lo obvio con flojas palabras. <span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Pero no veo que lo uses mucho —</span></span><br />
<br />
Se quedó estupefacta, asustando se casi que tiraba los frascos y se echaba a correr, pero se mantuvo firme y encaró, sorprendida de que le hablara. Si bien parecía tener una buena condición física (si, Ao es de las pocas personas que se fijaría en tus brazos y pecho para distinguir de tu condición física), no parecía estar muy bien, a no ser que las vendas sea algo como con ella, ocultar cierta parte importante, pero en un brazo?.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Te ves ciertamente corpulento... Quiero decir... — </span></span></span>Se congeló unos instantes al tratar de hablar mejor. Apartando la mirada hacia la izquierda. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— No tengo tiempo para perderlo con... —.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Con un fantasma? —</span></span>. La interrumpió él, esbozando una sonrisa tenue, una sonrisa que apenas curvaba sus labios. <span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Podrías llamarme así. Pero prefiero Mu. Solo Mu —</span></span><br />
<br />
El nombre le sonó extraño, como si estuviera incompleto. Digo... Le faltaba una sílaba completa o incluso mucho más como acostumbraba a ver nombres exageradamente largo, bueno no eran nombres como los de sus compañeros: Yukine Sekki, Douma Kodon... Enserio que tan fanáticos del anime serán sus padres para llamarlos así de manera tan pendeja e.e (esto último es nota del narrador). Mu parecía mayor que ella, no sabía por cuánto, pero no había una diferencia amplia, quizás por unos 2 años, sus expresiones faciales le parecían extrañas, pero no hizo caso a estas suposiciones y siguió dudando. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— ¿Mu?. ¿De verdad? —</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Murasaki —</span></span>. Lo dijo manteniendo la sonrisa y ahora rascándose la cabeza. <span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— P</span></span><span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">refiero que sea simple, tanto que se te olvide después de minutos —</span></span><br />
<br />
Ese "olvidar", había resonado con ella más de lo que pudiese haber imaginado, más con lo anterior que había visto en su cuerpo, las marcas visibles que esperaría de un muchacho así pero de otro contexto mucho más, pasional. Suspiró y como toda buena Geisha dejó los suplementos de lado para intentar quitarse la incomodidad que llevaba, usando uno de sus abanicos para repeler el aire directo hacia su cara.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Muy bien Mu. Gracias por la preocupación pero sé dónde ir y que hacer, lo siguiente que debo hacer es... —</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— ¿Ir a la sala de Pediatría? —</span></span>. Comentó, haciendo una seña hacia su derecha.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Al final de este pasillo, subes un tramo más de escaleras, cruzas el pasillo que conecta traumatología con cirugía, vas recto, y y giras a la izquierda. La puerta tiene un dibujo de un pez. No te confundas con la de maternidad, que tiene un dibujo de una ola —</span></span><br />
<br />
Okey... Cuanto tiempo lleva ese sujeto ahí que parece que anda muy al pendiente de todos los anillos en intersecciones que conectan las distintas habitaciones del hospital, duerme ahí quizás para... Bueno ejem... Si si, si es un enfermo pues duerme ahí lógicamente, pero ese no es el punto. Al de dispuso a revisar minuciosamente el mapa que le habían otorgado en recepción, y era increíble la precisión con la que había logrado acertar el camino desde donde estaba.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Cuatro meses confinado aquí, he aprendido con el tiempo el recorrido —</span></span><br />
<br />
Ao se quedó bastante callada después de esa confirmación,. Ciento veinte días era demasiado para cualquier persona cuerda de la cabeza y lo peor es que se veía tan sereno que daba hasta miedo como su expresión no estaba cambiando, pero no era solo eso. Una curiosidad yendo hacia lo detectivesco, se apoderó de ella.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Por qué estás aquí? —</span></span></span><br />
<br />
Pero Mu no pareció ofendido. Al contrario, sus ojos rojo no parecieron cambiar con la pregunta que resurgió desde el diafragma.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— ¿A que nos referimos?. Porque estoy aquí o sigo aquí? —</span></span>.<br />
<br />
Hizo una pequeña pausa riéndose un poco ya que había entendido perfectamente, pero quería saber el porqué de su pregunta.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Fue un accidente —</span></span><br />
<br />
La palabra "accidente" salió de sus labios con una ligereza que no encajaba con el tono de su voz, aprendida y ensayada diría yo, como si hubiera disipado pa pregunta así tantas veces que ya era visible la mentira, pero bueno esto sería hablado mucho después...<br />
Mu sonrió, pero era una sonrisa que no llegaba a sus ojos, una sonrisa que era más un gesto que una emoción.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La niebla de Kirigakure no era solo un fenómeno meteorológico que se pudiese destacar... Realmente hablamos de algo que sucedía incluso en los días de verano donde como si fuese arte de nigromancia o como se le pudiese decir a la magia negra peruana en vez de desaparecer, la misma lluvia y niebla que rodeaba la vida de Ao terminaba siendo más caliente que olla hirviendo (exageramos), una presencia viva?, una entidad que envolvía la aldea?, no bueno, si quisieses transportarnos a Londres en juegos como FGO te la compro, pero no era así. Lo canales donde el agua podría moverse libremente debido a las lluvias intensas eran visibles en las calles y las almas de sus habitantes con la misma indiferencia con que el mar devora la costa rígida y espesa de su propia soledad, tanto como... Lo que perdió su narrador en el Parley de ayer por apostarle a México e.e... Por eso muchachos nunca apuesten porque me quitarán la casa en unos días (en realidad no hice nada pero quise hacer el chiste de cómo teniendo Dios, afición y guión en contra Inglaterra todavía ganó :v). Dejando las quejas de lado, Ao, una joven geisha que había nacido en esa niebla, como todos sus habitantes había aprendido a moverse por esta como pez en el agua, desde los entrenamientos rigurosos que lograba imitar gracias a su padre quien como miembro del clan Heizu debía de inculcar ya que había algo que la negación jamás podría quitarle a Al por las que lo pidiesen a los cielos... La pensión alimentaria digo digo, los genes de los Heizu. Esos ojos no eran mentira o si quieren pregúntele quien fue el pelagato que la quitaron los ojos para ponérselos a una jovencita e.e.<br />
<br />
Tremenda hilera de fantasías: su primera misión en soledad desde que le recetaron a 2 pendejos más desviados de la personalidad común de un ser humano común y corriente, graduada con honores en la Academia de la Niebla, y su primera acción, pasar por el hospital y ser chica de los recados por un día, que bonita chica de recados con comportamientos comunes entre las geishas en un hospital, nada podía salir mal cierto?.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— NOOOOOOOOOO —</span></span></span><br />
<br />
Sin incidentes pero aún así se quejaba en la entrada. Como si ser ella una mensajera fuese el castigo peor diseñado para una kunoichi novata que había entrenado durante meses para servir a su aldea, había aprendido a lanzar kunais directo a muñecos de prueba, ahora pareciendo que solo lo haría para mostrar dotes exóticos en fiestas. Ao asintió antes de que pudiese saber de qué trataba el encargo y eso la decepcionó profundamente, veía la vida Shinobi como entretenida, nah, necesitaba era palo.<br />
<br />
Al entrar, fueron obvias sus siguientes acciones...<br />
<br />
Se dirigió al mostrador de recepción, donde una mujer de cabello canoso y ojos cansados la miró sin expresión, con decepción, era fanática de Brasil en el mundial seguramente y le cagó el perder con noruega, joder el Joga Vikingo es más que el Jogo Bonito, que hermoso.<br />
<br />
Se puso algo nerviosa pero se le quitó al instante al poner cara al asunto. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Señora, soy la kunoichi que fue asignada a su encargo. Espero nos llevemos bien —</span></span></span>. Incluso como prueba un pergamino que lo indicaba. Con una sonrisa, a diferencia de la bruja quien como buen recepcionista tomó el pergamino que Ao le dió, lo leyó con indiferencia. Urgencias, farmacia, pediatría y ortopedia, cuatro lugares de los cuales creía que iba a ser sencillo acceder, hablamos de un hospital, lógicamente necesitaba indicaciones. La señora sin espera le dió lo que parecía un pergamino desplegado, pero no, era un pequeño mapa.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Necesitas eso, no quiero tener que buscarte. Ya nos pasó una vez con novatos"</span></span><br />
<br />
El tono era cortante, esperable, pero Ao no se ofendió. Por mera cortesía... En realidad... Una geisha estaba para complacer.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Empezando...</span><br />
<br />
Su primera parada fue la sala de urgencias justo en la planta baja, donde entregó vendas, gasas y frascos de desinfectante a un médico que le contestó con gestos de agradecimiento antes de volver a su paciente, un hombre con el brazo vendado. La segunda parada fue la farmacia, en el primer piso, donde una enfermera le dió una lista de medicamentos a buscar en el almacén.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Y cuando subas, lleva esto a pediatría. Necesitas apresurarte un poco mi niña te caerá la tarde encima —</span></span><br />
<br />
Ao asintió, guardó el papel justo debajo de las vendas que cubrían su pecho (bendecido quien reciba ese papel (?), por mera casualidad el pequeño mapa también estaba acompañando a su nuevo compañero de cuarto junto a las instrucciones de la recepcionista, junto a todo el peso de ser jugo la primera vez que hacía este tipo de cosas, estaba algo nerviosa. Pero más nerviosa empezó a ponerse cuando lo vió.<br />
<br />
Justo bajando las escaleras, sentado en uno de la escalones, más exactamente la parte más cercana a la pared, había un joven. De rasgos destacados, una muy buena representación del ejemplar masculino donde sus rasgos más llamativos eran los más visibles. Piel blanca, cabello blanco arreglado, sin sentirse artificial, la inclinación de los cabellos hasta uno de los lados tenía algunos cabellos sueltos, indicando el desorden que estaba presentando, ojos escarlata con una sombra en ellos que te podía penetrar el alma, junto a una pequeña sonrisa que se le podía notar cuando más te acercabas a él.<br />
<br />
Pero había algo más. Algo que la Heizu no pudo ignorar, que se clavó en su mente como una kunai atravesando si cabeza. El joven llevaba una camisa holgada de manga larga, pero en el borde de la manga derecha, asomaba el borde de una venda blanca que se extendía hasta los dedos. Y en su cuello, apenas visible bajo el cuello de la camisa, había una mancha oscura que podría ser un moretón... o algo peor. Un pequeño destello de floración morada/negra que no se movía con la luz, indicando que no eran engaños de su memoria. Había escuchado historias sobre gente que... Simplemente no podía con el mundo en que nacían, pero había decidido ignorarlas porque no creía que nadie pudiera odiarse tanto a si mismo como para cometer tal acto.<br />
<br />
Ao se detuvo en seco al darse cuenta que el joven la miraba sin parpadear, pareciendo reírse un poco del trabajo que ella estaba realizando.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color">—Tienes un mapa —</span></span>. Ulala Sherlock Holmes, gracias por destacar lo obvio con flojas palabras. <span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Pero no veo que lo uses mucho —</span></span><br />
<br />
Se quedó estupefacta, asustando se casi que tiraba los frascos y se echaba a correr, pero se mantuvo firme y encaró, sorprendida de que le hablara. Si bien parecía tener una buena condición física (si, Ao es de las pocas personas que se fijaría en tus brazos y pecho para distinguir de tu condición física), no parecía estar muy bien, a no ser que las vendas sea algo como con ella, ocultar cierta parte importante, pero en un brazo?.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Te ves ciertamente corpulento... Quiero decir... — </span></span></span>Se congeló unos instantes al tratar de hablar mejor. Apartando la mirada hacia la izquierda. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— No tengo tiempo para perderlo con... —.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Con un fantasma? —</span></span>. La interrumpió él, esbozando una sonrisa tenue, una sonrisa que apenas curvaba sus labios. <span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Podrías llamarme así. Pero prefiero Mu. Solo Mu —</span></span><br />
<br />
El nombre le sonó extraño, como si estuviera incompleto. Digo... Le faltaba una sílaba completa o incluso mucho más como acostumbraba a ver nombres exageradamente largo, bueno no eran nombres como los de sus compañeros: Yukine Sekki, Douma Kodon... Enserio que tan fanáticos del anime serán sus padres para llamarlos así de manera tan pendeja e.e (esto último es nota del narrador). Mu parecía mayor que ella, no sabía por cuánto, pero no había una diferencia amplia, quizás por unos 2 años, sus expresiones faciales le parecían extrañas, pero no hizo caso a estas suposiciones y siguió dudando. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— ¿Mu?. ¿De verdad? —</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Murasaki —</span></span>. Lo dijo manteniendo la sonrisa y ahora rascándose la cabeza. <span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— P</span></span><span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">refiero que sea simple, tanto que se te olvide después de minutos —</span></span><br />
<br />
Ese "olvidar", había resonado con ella más de lo que pudiese haber imaginado, más con lo anterior que había visto en su cuerpo, las marcas visibles que esperaría de un muchacho así pero de otro contexto mucho más, pasional. Suspiró y como toda buena Geisha dejó los suplementos de lado para intentar quitarse la incomodidad que llevaba, usando uno de sus abanicos para repeler el aire directo hacia su cara.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Muy bien Mu. Gracias por la preocupación pero sé dónde ir y que hacer, lo siguiente que debo hacer es... —</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— ¿Ir a la sala de Pediatría? —</span></span>. Comentó, haciendo una seña hacia su derecha.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Al final de este pasillo, subes un tramo más de escaleras, cruzas el pasillo que conecta traumatología con cirugía, vas recto, y y giras a la izquierda. La puerta tiene un dibujo de un pez. No te confundas con la de maternidad, que tiene un dibujo de una ola —</span></span><br />
<br />
Okey... Cuanto tiempo lleva ese sujeto ahí que parece que anda muy al pendiente de todos los anillos en intersecciones que conectan las distintas habitaciones del hospital, duerme ahí quizás para... Bueno ejem... Si si, si es un enfermo pues duerme ahí lógicamente, pero ese no es el punto. Al de dispuso a revisar minuciosamente el mapa que le habían otorgado en recepción, y era increíble la precisión con la que había logrado acertar el camino desde donde estaba.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Cuatro meses confinado aquí, he aprendido con el tiempo el recorrido —</span></span><br />
<br />
Ao se quedó bastante callada después de esa confirmación,. Ciento veinte días era demasiado para cualquier persona cuerda de la cabeza y lo peor es que se veía tan sereno que daba hasta miedo como su expresión no estaba cambiando, pero no era solo eso. Una curiosidad yendo hacia lo detectivesco, se apoderó de ella.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Por qué estás aquí? —</span></span></span><br />
<br />
Pero Mu no pareció ofendido. Al contrario, sus ojos rojo no parecieron cambiar con la pregunta que resurgió desde el diafragma.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— ¿A que nos referimos?. Porque estoy aquí o sigo aquí? —</span></span>.<br />
<br />
Hizo una pequeña pausa riéndose un poco ya que había entendido perfectamente, pero quería saber el porqué de su pregunta.<br />
<br />
<span style="color: #fbb8ec;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Fue un accidente —</span></span><br />
<br />
La palabra "accidente" salió de sus labios con una ligereza que no encajaba con el tono de su voz, aprendida y ensayada diría yo, como si hubiera disipado pa pregunta así tantas veces que ya era visible la mentira, pero bueno esto sería hablado mucho después...<br />
Mu sonrió, pero era una sonrisa que no llegaba a sus ojos, una sonrisa que era más un gesto que una emoción.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Priv. Arako]: Happiness]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13503</link>
			<pubDate>Thu, 18 Jun 2026 12:19:59 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=726">Soma Hozuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13503</guid>
			<description><![CDATA[Soma estaba acostumbrado a los días malos. En Kiri solía haber muchos. Las mañanas las pasaba entrenando, y el resto del día, entre la academia y la casa, casi no le sobraba tiempo porque la enfermedad de su madre cada vez pedía más. Aun con eso, estaba satisfecho con lo que tenía. Siempre podía ir peor.<br />
<br />
Ese día lo pasaba sentado en un banco del pasillo del hospital. Tenía las rodillas pegadas al pecho y la vista clavada en una puerta cerrada donde estaba su madre. El pasillo olía a lejía, y las paredes de madera dejaban pasar el frío por las juntas. Afuera la niebla seguía tapando medio barrio. En el mostrador una enfermera hojeaba un cuaderno de tapas húmedas.<br />
<br />
Las cosas habían empeorado otra vez. Lo de casa ya no alcanzaba y por eso su madre estaba allí. Soma no estaba preparado para perder a otro familiar. Suki se había ido de misión tres días antes, y a él le habría venido bien su compañía, porque con su hermana cerca al menos podía decir tonterías y reírse aunque no tuviera ganas.<br />
<br />
La enfermera vio el barro en los tabis de Soma, arrugó la nariz y volvió al cuaderno. Soma se levantó con las piernas entumecidas, golpeó los pies contra el borde del banco hasta que dejó de salir tierra y volvió a sentarse en el mismo sitio. Apoyó la frente en las rodillas y contó hasta diez, con las manos temblándole un poco mientras detrás de la puerta no llegaba ningún sonido claro]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Soma estaba acostumbrado a los días malos. En Kiri solía haber muchos. Las mañanas las pasaba entrenando, y el resto del día, entre la academia y la casa, casi no le sobraba tiempo porque la enfermedad de su madre cada vez pedía más. Aun con eso, estaba satisfecho con lo que tenía. Siempre podía ir peor.<br />
<br />
Ese día lo pasaba sentado en un banco del pasillo del hospital. Tenía las rodillas pegadas al pecho y la vista clavada en una puerta cerrada donde estaba su madre. El pasillo olía a lejía, y las paredes de madera dejaban pasar el frío por las juntas. Afuera la niebla seguía tapando medio barrio. En el mostrador una enfermera hojeaba un cuaderno de tapas húmedas.<br />
<br />
Las cosas habían empeorado otra vez. Lo de casa ya no alcanzaba y por eso su madre estaba allí. Soma no estaba preparado para perder a otro familiar. Suki se había ido de misión tres días antes, y a él le habría venido bien su compañía, porque con su hermana cerca al menos podía decir tonterías y reírse aunque no tuviera ganas.<br />
<br />
La enfermera vio el barro en los tabis de Soma, arrugó la nariz y volvió al cuaderno. Soma se levantó con las piernas entumecidas, golpeó los pies contra el borde del banco hasta que dejó de salir tierra y volvió a sentarse en el mismo sitio. Apoyó la frente en las rodillas y contó hasta diez, con las manos temblándole un poco mientras detrás de la puerta no llegaba ningún sonido claro]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sharp dressed man]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12860</link>
			<pubDate>Thu, 04 Apr 2024 16:31:31 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=471">Muphasa</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12860</guid>
			<description><![CDATA[Con la mayor desvergüenza, el pelinegro enfiló su camino al hospital luego de acomodar su corbata frente al reflejo de una ventana sobre una de las calles que transitaba por allí cerca de la institución de la salud. El sol resplandia fuerte, aunque la niebla dejaba verlo, pero más no sentirlo… Colándose la luz del astro por entre los bancos de niebla permitiendo existir una cálida resolana.<br />
No sabia con que encontrarse al llegar al hospital y tampoco sabía que poder llegar a decir al llegar, como para poder ser aceptado, o poder ingresar para poder trabajar allí, o al menos comenzar a estudiar. Cuanto más se acercaba más se le dibujaba una sutil y ligera sonrisa evidenciando que claramente no tenía idea que estaba haciendo, y menos aún haber pensado que haría una vez llegado al sitio, así que no le quedaba mucho más que seguir adelante y reírse entre nervios de si mismo. En su mente, ya no había retorno, ya estaba allí y algo iría a hacer…<br />
<br />
Ocultaba su emoción tras una fachada de entusiasmo y seguridad aunque de lo único que estaba seguro era que no tenía ni la menor de las certezas ni idea alguna de que hacer… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Algo se me va a ocurrir, no debe ser tan dificil… Solo estoy buscando un trabajo o estudiar…</span></span> intentaba reflexionar algo preocupado mientras se distraía con la fachada del lugar que comenzaba a eregirse frente a él, inmenso a sus ojos, siendo totalmente distinto a cualquier instalación sanitaria que hubiera visto antes en su pueblo, y eso logró cautivarlo desde un primer momento. No dejaba de asombrarlo lo grande de aquel lugar, aún sin haber entrado, sino que también ver las entradas a la distancia, como estaban dispuestas, los controles, ver a los shinobis uniformados custodiando el edificio, era algo totalmente fuera de sus expectativas ya que no se imaginaba sería algo tan opulento, frente a su pequeño conocer.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">Dis... Culpe...</span></span> — dijo mientras alzó tímidamente su índice derecho levantando a media asta su brazo, y su cabeza solo siguió el movimiento de derecha a izquierda aquel doctor que pasó por el hall de la entrada entre dos pasillos que convergian en ese punto y simplemente siguió de largo sin siquiera frenar o voltear a verle por un instante. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Bueno pudo ser peor..</span></span> creía como consuelo ante su primer intento fallido de lograr acercarse a la medicina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Con la mayor desvergüenza, el pelinegro enfiló su camino al hospital luego de acomodar su corbata frente al reflejo de una ventana sobre una de las calles que transitaba por allí cerca de la institución de la salud. El sol resplandia fuerte, aunque la niebla dejaba verlo, pero más no sentirlo… Colándose la luz del astro por entre los bancos de niebla permitiendo existir una cálida resolana.<br />
No sabia con que encontrarse al llegar al hospital y tampoco sabía que poder llegar a decir al llegar, como para poder ser aceptado, o poder ingresar para poder trabajar allí, o al menos comenzar a estudiar. Cuanto más se acercaba más se le dibujaba una sutil y ligera sonrisa evidenciando que claramente no tenía idea que estaba haciendo, y menos aún haber pensado que haría una vez llegado al sitio, así que no le quedaba mucho más que seguir adelante y reírse entre nervios de si mismo. En su mente, ya no había retorno, ya estaba allí y algo iría a hacer…<br />
<br />
Ocultaba su emoción tras una fachada de entusiasmo y seguridad aunque de lo único que estaba seguro era que no tenía ni la menor de las certezas ni idea alguna de que hacer… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Algo se me va a ocurrir, no debe ser tan dificil… Solo estoy buscando un trabajo o estudiar…</span></span> intentaba reflexionar algo preocupado mientras se distraía con la fachada del lugar que comenzaba a eregirse frente a él, inmenso a sus ojos, siendo totalmente distinto a cualquier instalación sanitaria que hubiera visto antes en su pueblo, y eso logró cautivarlo desde un primer momento. No dejaba de asombrarlo lo grande de aquel lugar, aún sin haber entrado, sino que también ver las entradas a la distancia, como estaban dispuestas, los controles, ver a los shinobis uniformados custodiando el edificio, era algo totalmente fuera de sus expectativas ya que no se imaginaba sería algo tan opulento, frente a su pequeño conocer.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">Dis... Culpe...</span></span> — dijo mientras alzó tímidamente su índice derecho levantando a media asta su brazo, y su cabeza solo siguió el movimiento de derecha a izquierda aquel doctor que pasó por el hall de la entrada entre dos pasillos que convergian en ese punto y simplemente siguió de largo sin siquiera frenar o voltear a verle por un instante. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Bueno pudo ser peor..</span></span> creía como consuelo ante su primer intento fallido de lograr acercarse a la medicina.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Mano de Obra Necesaria [Autonarrada D]]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12812</link>
			<pubDate>Mon, 01 Apr 2024 19:50:05 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=467">Usohime</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=12812</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">Mano de Obra Necesaria</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3 de Febrero del 16</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kirigakure no Sato </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afueras de la Aldea</span></span></div>
<br />
<br />
No se muy bien como comentar esto ahora que ya termino. Estas líneas son escritas tras finalizar mi segunda misión, la cual tomo un día completo, pero literalmente completo desde que salió el sol hasta que este se volvió a ocultar. Lo cierto es que viví una experiencia agotadora e infernal, no hay otra forma de definir lo que esa jornada laboral fue para mi. Durante todo el día estuve pensando en que tal vez no estaba capacitada para ser shinobi, que quizá me he equivocado en elegir este camino. Pero he decidido recopilar toda esta frustración y sentimiento de inutilidad para usarlo como combustible para esforzarme más y seguir progresando. No es que sea inservible, es solo que debo esforzarme más y eso hare con toda la experiencia de este día.<br />
<br />
Esa mañana amanecí muy temprano, como para mi primera misión, aunque había una diferencia fundamental, esta vez ya había recibido los detalles de la misión que iba a realizar el día anterior. De nuevo no era lo que esperaba cuando me forme en la academia, parecía que me hubiera inscrito en una empresa de trabajo temporal. Aunque tras mi primera misión indague un poco y en eso consistían las misiones de rango D, tareas y ayudas que la aldea requiere para cualquier función y necesidad por pequeña que fuera, y de hecho solían ser cosas pequeñas dado que cualquier cosa de mayor responsabilidad ya iría algo más elevada en dificultad. Pero me esforcé en convencerme de que era lo mejor para mi crecimiento y desarrollo, al igual que la oruga debe ser crisálida antes de poder volar, yo he tenido y tendré que pasar por este tipo de misiones para aprender y escalar. En especial si como comprobé mi físico aun no esta tan desarrollado...<br />
<br />
Esa madrugada salí incluso antes de que saliera el sol. Es decir que me toco preparar el desayuno a mi y no a mi padre, dejándole yo algo preparado con una nota despidiéndole. Esto era debido a que la obra comenzaba a trabajar en el momento que saliera el sol, por eso era necesario que estuviéramos todos allí para cuando amaneciera. Oh cierto no había contado en que consistirá la misión. Pues se trataba de ayudar a cubrir una serie de bajas medicas en una obra publica que estaba construyendo un hospital, muchos obreros enfermaron por un brote de resfriado y ahora estaban afrontando un gran retraso. Por eso entre todos los ninjas disponibles de rango bajo se hicieron turnos a lo largo de varios días para cubrir las bajas y tratar de recuperar el tiempo perdido. Aunque claro no pudimos ir todos de golpe porque un exceso de trabajadores podría llevar a una mala organización y que la gente se entorpeciera entre si, más aun si contamos que muchos no saben de la obra y se les tendrá que explicar.<br />
<br />
Debíamos ser una decena de shinobi ahí presentes, todos estábamos formados esperando al capataz para que nos diera instrucciones. Me fije en que algunos optaron por no venir con su uniforme shinobi sino ropa más parecida a la de los obreros, aunque portaban su bandana consigo, supuse que era para no manchar el uniforme. Por un momento me sentí un poco mal por haber venido con el mío, pero no era la única así que estaba todo bien <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">— Muchas gracias por venir a darnos una mano, de veras que no andamos muy sobrados de tiempo, ya repase los expedientes que me dieron por la noche y os dividiré en parejas y tríos para que acompañéis a alguno de los primeros oficiales y le ayudéis en sus tareas, así que por favor id acompañando al operario que os indique cuando diga vuestros nombres —</span> El hombre fue directo al grano, pero me transmitía seguridad y preparación, sin duda es alguien que preparo y planifico una estrategia con los recursos que le brindaron para resolver esta fatídica situación, así que me llene de confianza y determinación darlo todo.<br />
<br />
No tardo mucho en decirse mi nombre, ante lo que no pude evitar recitar <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">— ¡Hai! —</span></span> Como cuando pasaban lista en la academia, unos leves instantes de vergüenza. Pero no tuve realmente tiempo para desear que la tierra me tragara, puesto que ya siendo mi nombre el tercero del grupo ya nos señalo el hombre con quien debíamos ir <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">— Vosotros acompañareis a Gyutaro —</span> Dijo señalando a un hombre de casi cuarenta años, pero que claramente aun se veía en muy buena forma, bueno todos en la obra me parecieron estar en una buena forma.<br />
<br />
<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">— Bien chicos, soy Gyutaro principalmente necesito que me deis una mano moviendo materiales y herramientas por todo el lugar para la gente que los necesita, si somos rápidos podemos agilizar mucho el trabajo dado que nadie tendrá que esperar o ir a buscar las cosas por si mismos, con lo cual mejoraremos mucho el tiempo —</span> Nos dio algún detalle más, de hecho encontraba que él se enrollaba un poco más hablando que el capataz, era por así decirlo, menos preciso y no iba tan al grano, por lo menos así me pareció. Pero ya el trabajo estaba dicho, solo nos quedo acompañarlo. Todos los demás tambien se dispersaron en sus grupos y esparcieron por el lugar.<br />
<br />
Fue un inicio duro, moviendo paquetes y sacos de un lado a otro. Empecé algo tímida por así decirlo puesto que no quería sobrecargarme y cansarme muy pronto, optaba por hacer más viajes si lo necesitaba pero ir más ligera. Aunque eso fue cambiando a lo largo de la mañana al fijarme en los otros dos que estaban en mi grupo que iban bastante por faena y cargaban mucho, estaban claramente más fuertes que yo. Los demás que iba viendo por el lugar que habian venido a dar una mano se veían tambien increíbles. Había algunos que incluso usaban técnicas ninja como los clones de sombra para hacer uno solo el trabajo de una cuadrilla, otro soldaba con técnicas de fuego y mucho más <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">— Pensaba que solo habíamos venido rangos bajos aquí —</span></span> No pude evitar comentar al ver finalmente ya un exceso de despliegues asombrosos <span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">— Algunos chunin, incluso jounin se presentaron voluntarios al saber la situación dado que esta es una obra importante para la aldea, este hospital aunque no será muy grande es muy necesario para esta zona —</span> Me comento Gyutaro cuando me oyó, aunque yo no pretendía decirlo en voz alta, se me escapo sin querer<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color"> — Los rangos altos no son tampoco tan indiferentes de las cosas de la aldea como muchos piensan —</span> Sin duda me quedo un poco marcado eso, sin duda había subestimado el trabajo, era algo importante y debía esforzarme.<br />
<br />
Y como una estúpida decidir dar más de mi misma para esforzarme tanto como el resto, un error estúpido si lo veo ahora con perspectiva. Puesto que quise cargarme con más sacos de los que estaba llevando hasta ese momento para igualar el ritmo de mis compañeros. Era algo difícil y me costaba, no pude evitar pensar que tras aquello debía hacer un poco más de ejercicio para estar más en forma. Y al final ocurrió lo inevitable, me tropecé y lance los sacos por el suelo; evidentemente son sacos bastante pesados y el golpe no fue discreto, de hecho se hizo por un instante el silencio en el lugar y pude notar como gente se me quedo mirando<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color"> — Lo siento, lo siento de veras, enseguida lo arreglo —</span></span> Me puse nerviosa, estaba tensa y mi respiración se volvió agitada y notaba el sudor de mi espalda como una gota fría que me quería hacer temblar mientras intentaba no mirar a los demás directamente y centrarme en volver a apilar los sacos, por suerte parecía que ninguno se había abierto y perdido el material <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— No deberías hacer más de lo que puedes, podrías haber roto algo o hecho daño alguien —</span> Esas palabras fueron precedidas de unos suaves movimientos con el pie diestro de uno de mis compañeros de grupo que elevo tres sacos en el aire con gracilidad amontonándolos a los suyos, incrementando su carga, pero avanzando con firmeza reduciendo mi carga. <br />
<br />
<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">— Bueno, que esperar de Muda-chan, no valía en la academia y no lo hará nunca —</span> Esas palabras vinieron desde el piso de arriba, el cual aun faltaban muchos ladrillos para acabar la fachada y por lo tanto se veía toda la zona baja perfectamente. Allí vi a otro grupo de tres shinobi que había sido asignado a otro oficial, reconocía a dos de ellos como otros genin que estuvieron por mi promoción, el tercero no lo conocía aunque su mirada era de desaprobación, en contraste a las risas burlonas que no se molestaban en disimular el otro par. Me esforcé en evitar cruzar miradas, notaba cuando lo hacia como se clavaban en mi y me juzgaban, reviviendo aquel mote en la academia cuando suspendía alguna prueba o no me salía algo de clase. Por suerte el trabajo apremiaba y rápidamente todo el mundo volvía a estar con algo en manos y no se fijaron tanto en mí.<br />
<br />
El resto de la jornada sucedió sin incidentes, ninguno grande por lo menos, algún pequeño error fue inevitable cometer. Pero en su mayoría era que me había equivocado en que sitio dejar algo y tuve que volver a moverlo, pero ningún incidente grave. Pero busque compensar mi fallo esforzándome mucho más, aunque sin intentar hacer más de lo que podía de golpe para no volverla a liar. Repasándolo en retrospectiva es normal que ahora este tan exhausta.<br />
<br />
Con el ocaso el viaje fue directo a casa, se ocuparía el capataz de reportar los avances del día, para que de paso le dieran la lista de ayudantes para el día de mañana, por lo que pude irme a casa y morirme un poco deshaciéndome en una bañera caliente como si fuera una pastilla de jabón. Las cálidas aguas me hicieron salir a flote todas las dolencias y mal estar físico por un día tan intenso de trabajo físico, creo que luego iré ha tomarme alguna infusión relajante. Pero en este repaso del día que hago mientras juego con las burbujas de la bañera solo podía sacar algo en claro. Mi camino como ninja aun esta empezando y el camino es mucho más largo de lo que pensaba. No soy alguien que haya nacido con un talento inato, por ende soy consciente de que debo esforzarme el doble que los demás para mejorar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">Mano de Obra Necesaria</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3 de Febrero del 16</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kirigakure no Sato </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afueras de la Aldea</span></span></div>
<br />
<br />
No se muy bien como comentar esto ahora que ya termino. Estas líneas son escritas tras finalizar mi segunda misión, la cual tomo un día completo, pero literalmente completo desde que salió el sol hasta que este se volvió a ocultar. Lo cierto es que viví una experiencia agotadora e infernal, no hay otra forma de definir lo que esa jornada laboral fue para mi. Durante todo el día estuve pensando en que tal vez no estaba capacitada para ser shinobi, que quizá me he equivocado en elegir este camino. Pero he decidido recopilar toda esta frustración y sentimiento de inutilidad para usarlo como combustible para esforzarme más y seguir progresando. No es que sea inservible, es solo que debo esforzarme más y eso hare con toda la experiencia de este día.<br />
<br />
Esa mañana amanecí muy temprano, como para mi primera misión, aunque había una diferencia fundamental, esta vez ya había recibido los detalles de la misión que iba a realizar el día anterior. De nuevo no era lo que esperaba cuando me forme en la academia, parecía que me hubiera inscrito en una empresa de trabajo temporal. Aunque tras mi primera misión indague un poco y en eso consistían las misiones de rango D, tareas y ayudas que la aldea requiere para cualquier función y necesidad por pequeña que fuera, y de hecho solían ser cosas pequeñas dado que cualquier cosa de mayor responsabilidad ya iría algo más elevada en dificultad. Pero me esforcé en convencerme de que era lo mejor para mi crecimiento y desarrollo, al igual que la oruga debe ser crisálida antes de poder volar, yo he tenido y tendré que pasar por este tipo de misiones para aprender y escalar. En especial si como comprobé mi físico aun no esta tan desarrollado...<br />
<br />
Esa madrugada salí incluso antes de que saliera el sol. Es decir que me toco preparar el desayuno a mi y no a mi padre, dejándole yo algo preparado con una nota despidiéndole. Esto era debido a que la obra comenzaba a trabajar en el momento que saliera el sol, por eso era necesario que estuviéramos todos allí para cuando amaneciera. Oh cierto no había contado en que consistirá la misión. Pues se trataba de ayudar a cubrir una serie de bajas medicas en una obra publica que estaba construyendo un hospital, muchos obreros enfermaron por un brote de resfriado y ahora estaban afrontando un gran retraso. Por eso entre todos los ninjas disponibles de rango bajo se hicieron turnos a lo largo de varios días para cubrir las bajas y tratar de recuperar el tiempo perdido. Aunque claro no pudimos ir todos de golpe porque un exceso de trabajadores podría llevar a una mala organización y que la gente se entorpeciera entre si, más aun si contamos que muchos no saben de la obra y se les tendrá que explicar.<br />
<br />
Debíamos ser una decena de shinobi ahí presentes, todos estábamos formados esperando al capataz para que nos diera instrucciones. Me fije en que algunos optaron por no venir con su uniforme shinobi sino ropa más parecida a la de los obreros, aunque portaban su bandana consigo, supuse que era para no manchar el uniforme. Por un momento me sentí un poco mal por haber venido con el mío, pero no era la única así que estaba todo bien <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">— Muchas gracias por venir a darnos una mano, de veras que no andamos muy sobrados de tiempo, ya repase los expedientes que me dieron por la noche y os dividiré en parejas y tríos para que acompañéis a alguno de los primeros oficiales y le ayudéis en sus tareas, así que por favor id acompañando al operario que os indique cuando diga vuestros nombres —</span> El hombre fue directo al grano, pero me transmitía seguridad y preparación, sin duda es alguien que preparo y planifico una estrategia con los recursos que le brindaron para resolver esta fatídica situación, así que me llene de confianza y determinación darlo todo.<br />
<br />
No tardo mucho en decirse mi nombre, ante lo que no pude evitar recitar <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">— ¡Hai! —</span></span> Como cuando pasaban lista en la academia, unos leves instantes de vergüenza. Pero no tuve realmente tiempo para desear que la tierra me tragara, puesto que ya siendo mi nombre el tercero del grupo ya nos señalo el hombre con quien debíamos ir <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">— Vosotros acompañareis a Gyutaro —</span> Dijo señalando a un hombre de casi cuarenta años, pero que claramente aun se veía en muy buena forma, bueno todos en la obra me parecieron estar en una buena forma.<br />
<br />
<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">— Bien chicos, soy Gyutaro principalmente necesito que me deis una mano moviendo materiales y herramientas por todo el lugar para la gente que los necesita, si somos rápidos podemos agilizar mucho el trabajo dado que nadie tendrá que esperar o ir a buscar las cosas por si mismos, con lo cual mejoraremos mucho el tiempo —</span> Nos dio algún detalle más, de hecho encontraba que él se enrollaba un poco más hablando que el capataz, era por así decirlo, menos preciso y no iba tan al grano, por lo menos así me pareció. Pero ya el trabajo estaba dicho, solo nos quedo acompañarlo. Todos los demás tambien se dispersaron en sus grupos y esparcieron por el lugar.<br />
<br />
Fue un inicio duro, moviendo paquetes y sacos de un lado a otro. Empecé algo tímida por así decirlo puesto que no quería sobrecargarme y cansarme muy pronto, optaba por hacer más viajes si lo necesitaba pero ir más ligera. Aunque eso fue cambiando a lo largo de la mañana al fijarme en los otros dos que estaban en mi grupo que iban bastante por faena y cargaban mucho, estaban claramente más fuertes que yo. Los demás que iba viendo por el lugar que habian venido a dar una mano se veían tambien increíbles. Había algunos que incluso usaban técnicas ninja como los clones de sombra para hacer uno solo el trabajo de una cuadrilla, otro soldaba con técnicas de fuego y mucho más <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">— Pensaba que solo habíamos venido rangos bajos aquí —</span></span> No pude evitar comentar al ver finalmente ya un exceso de despliegues asombrosos <span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">— Algunos chunin, incluso jounin se presentaron voluntarios al saber la situación dado que esta es una obra importante para la aldea, este hospital aunque no será muy grande es muy necesario para esta zona —</span> Me comento Gyutaro cuando me oyó, aunque yo no pretendía decirlo en voz alta, se me escapo sin querer<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color"> — Los rangos altos no son tampoco tan indiferentes de las cosas de la aldea como muchos piensan —</span> Sin duda me quedo un poco marcado eso, sin duda había subestimado el trabajo, era algo importante y debía esforzarme.<br />
<br />
Y como una estúpida decidir dar más de mi misma para esforzarme tanto como el resto, un error estúpido si lo veo ahora con perspectiva. Puesto que quise cargarme con más sacos de los que estaba llevando hasta ese momento para igualar el ritmo de mis compañeros. Era algo difícil y me costaba, no pude evitar pensar que tras aquello debía hacer un poco más de ejercicio para estar más en forma. Y al final ocurrió lo inevitable, me tropecé y lance los sacos por el suelo; evidentemente son sacos bastante pesados y el golpe no fue discreto, de hecho se hizo por un instante el silencio en el lugar y pude notar como gente se me quedo mirando<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color"> — Lo siento, lo siento de veras, enseguida lo arreglo —</span></span> Me puse nerviosa, estaba tensa y mi respiración se volvió agitada y notaba el sudor de mi espalda como una gota fría que me quería hacer temblar mientras intentaba no mirar a los demás directamente y centrarme en volver a apilar los sacos, por suerte parecía que ninguno se había abierto y perdido el material <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— No deberías hacer más de lo que puedes, podrías haber roto algo o hecho daño alguien —</span> Esas palabras fueron precedidas de unos suaves movimientos con el pie diestro de uno de mis compañeros de grupo que elevo tres sacos en el aire con gracilidad amontonándolos a los suyos, incrementando su carga, pero avanzando con firmeza reduciendo mi carga. <br />
<br />
<span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">— Bueno, que esperar de Muda-chan, no valía en la academia y no lo hará nunca —</span> Esas palabras vinieron desde el piso de arriba, el cual aun faltaban muchos ladrillos para acabar la fachada y por lo tanto se veía toda la zona baja perfectamente. Allí vi a otro grupo de tres shinobi que había sido asignado a otro oficial, reconocía a dos de ellos como otros genin que estuvieron por mi promoción, el tercero no lo conocía aunque su mirada era de desaprobación, en contraste a las risas burlonas que no se molestaban en disimular el otro par. Me esforcé en evitar cruzar miradas, notaba cuando lo hacia como se clavaban en mi y me juzgaban, reviviendo aquel mote en la academia cuando suspendía alguna prueba o no me salía algo de clase. Por suerte el trabajo apremiaba y rápidamente todo el mundo volvía a estar con algo en manos y no se fijaron tanto en mí.<br />
<br />
El resto de la jornada sucedió sin incidentes, ninguno grande por lo menos, algún pequeño error fue inevitable cometer. Pero en su mayoría era que me había equivocado en que sitio dejar algo y tuve que volver a moverlo, pero ningún incidente grave. Pero busque compensar mi fallo esforzándome mucho más, aunque sin intentar hacer más de lo que podía de golpe para no volverla a liar. Repasándolo en retrospectiva es normal que ahora este tan exhausta.<br />
<br />
Con el ocaso el viaje fue directo a casa, se ocuparía el capataz de reportar los avances del día, para que de paso le dieran la lista de ayudantes para el día de mañana, por lo que pude irme a casa y morirme un poco deshaciéndome en una bañera caliente como si fuera una pastilla de jabón. Las cálidas aguas me hicieron salir a flote todas las dolencias y mal estar físico por un día tan intenso de trabajo físico, creo que luego iré ha tomarme alguna infusión relajante. Pero en este repaso del día que hago mientras juego con las burbujas de la bañera solo podía sacar algo en claro. Mi camino como ninja aun esta empezando y el camino es mucho más largo de lo que pensaba. No soy alguien que haya nacido con un talento inato, por ende soy consciente de que debo esforzarme el doble que los demás para mejorar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Privado] Visita familiar]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=2939</link>
			<pubDate>Sun, 24 Dec 2023 15:42:26 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=404">Melessar</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=2939</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">12 de Diciembre (Año 15 D.K)</span></span></div>
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Buenos dias madre </span></span>– el sonido de la cortina rompe el silencio del lugar.<br />
<br />
La luz empieza a iluminar poco a poco la habitación del hospital hasta que uno de los rayos se posan en la cara de una mujer que descansa en la cama.<br />
<br />
La mujer no articula emoción ni palabra alguna, simplemente sigue con la misma cara y esa mirada, tan perdida, sin brillo en esos ojos antes llenos de alegría. La piel blanca y el pelo del mismo color, parecía un ángel tallado en mármol.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Te alegrará saber que hoy es mi cumpleaños ¿y sabes que?</span></span> - me siento en la misma silla de siempre y le agarro la mano – <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">este año voy a ir a ese pequeño pueblo del país de las Aguas Termales ¿te acuerdas?</span></span><br />
<br />
No espero respuesta alguna, ya estoy acostumbrado, pero los médicos dijeron que es bueno hablarle, que quizás ayude a que salga de su estado... su estado.<br />
<br />
Intento no pensar en ello, al principio me era imposible, casi como una obsesión, ya conforme pasaron los años esa ansia se fue calmando, supongo que me acostumbré a todo esto, a que no encontraran ni la cura ni al culpable, eso último es cosa mía por mucho que haga la aldea no darán con él, lo se.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Ven, tengo otra sorpresa</span></span> – procedo a sacarla de esa cama y la siento en la silla de ruedas.<br />
<br />
Antes de salir aireo un poco la cama, se que en cuanto salga las enfermeras los dejarán todo recogido pero no me importa.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Mira madre, esta nevando como a ti te gusta</span></span> – alzo la cabeza hacia arriba contemplando el cielo nublado con una sonrisa mientras algunos copos de nieve caen en mi rostro. <br />
<br />
Dicen que somos dos gotas de agua, en lo físico no cabe duda, pero incluso en gustos y aficiones también, algunas me las inculcó ella como la música, otras de nacimiento, como esa pasión por la nieve y el frío, por la niebla, la lluvia, sentirlo en tu cuerpo.<br />
<br />
Empujo la silla en dirección al sitio de siempre, la nieve cae sobre su rostro, ninguna emoción ante nada, ni ante el frío, con una sonrisa sigo hacia nuestro destino, hay algo que quería enseñarle ya que llevaba tiempo practicando para ella. En el jardín del hospital había un sitio, un poco apartado, pero que desde que lo vi supe que a ella le encantaría, por eso siempre voy a ese lugar, por si algún día vuelve en sí que sea contemplando algo tan bello.<br />
<br />
Un jazmín, gigante, los viejos de la aldea dicen que ya estaba cuando ellos eran pequeños, nadie sabe los años que lleva allí, el grosor de su tronco y las marcas dan fe de eso, el árbol favorito de mi madre, tal vez por eso me gustó aquel rincón la primera vez que lo vi. Aunque no es la estación idónea tenía algunas flores de jazmín todavía, algunas estaban en el suelo y poco a poco la nieve lo iba tapando mezclando los colores y creando un contraste bastante bonito alrededor de aquel gran árbol.<br />
<br />
Acomodé la silla debajo del árbol como tantos años llevaba ya, me senté al lado apoyando la espalda en el tronco del árbol y saqué uno de nuestros libros favoritos, una historia de dos hermanos músicos que deambulaban por el mundo surgiendo varias aventuras, a ella le encantaban los libros de aventuras y si encima incluye música entonces ya la cosa mejora.<br />
<br />
Las horas pasaron mientras leía aquel libro y el sol aunque fuera mediodía ya empezaba a dejarse de ver, quedaba poco para tener que volver adentro, a los médicos no le hacían gracia que estuviera tanto rato fuera y menos en esta época, aunque nunca supuso ningún problema para nosotros dos.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">- Y ahora, lo que te había prometido y mi regalo de cumpleaños claro –</span></span><br />
<br />
Saco del petate la Shakuhachi de mi madre, un tanto peculiar la cual me contó cuando era pequeño que era un legado de nuestra familia, concretamente estaba echa de hueso, una flauta larga, perfecta y perlada, sonaba increíblemente bien y recuerdo que de pequeño me llevé un par de regañinas por intentar cogerla sin permiso.<br />
<br />
Pero ahora todo es diferente, la música, la casa, ella, yo, todo... ahora es mía, no porque ella me la haya dejado, si no porque ya no puede usarla y mientras yo le daré un buen uso y la cuidaré, a las dos,<br />
<br />
Con los dedos en su posición procedí a tocar una canción, una que a ella le sonaba, básicamente porque me la enseñó ella, era una canción que me tocaba siempre en mi cumpleaños, una que evocaba la alegría según ella, pero a mi me recordaba al invierno, al frio, a la nieve, concretamente mi mente estaba ahora mismo en un gran campo de nieve, solo yo y ella escuchando.<br />
<br />
<br />
<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML=' Canción'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML=' Canción'; }"> Canción</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/OKQvA8Cx6Z4" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>
		</div><br />
<br />
Una vez terminé le limpie el agua de la cara, restos de la nieve que ha caído en su rostro y se ha derretido, sonrío mientras lo hago y pongo en marcha hacia dentro del hospital, ya es hora de volver a cama a descansar, lo único que hace, descansar.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Volveré a verte cuando vuelva y te traeré un recuerdo que se que te gustan mucho </span></span>– le doy un beso en la mejilla antes de irme dejándola ya en su cama a cargo de las enfermeras.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">12 de Diciembre (Año 15 D.K)</span></span></div>
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Buenos dias madre </span></span>– el sonido de la cortina rompe el silencio del lugar.<br />
<br />
La luz empieza a iluminar poco a poco la habitación del hospital hasta que uno de los rayos se posan en la cara de una mujer que descansa en la cama.<br />
<br />
La mujer no articula emoción ni palabra alguna, simplemente sigue con la misma cara y esa mirada, tan perdida, sin brillo en esos ojos antes llenos de alegría. La piel blanca y el pelo del mismo color, parecía un ángel tallado en mármol.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Te alegrará saber que hoy es mi cumpleaños ¿y sabes que?</span></span> - me siento en la misma silla de siempre y le agarro la mano – <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">este año voy a ir a ese pequeño pueblo del país de las Aguas Termales ¿te acuerdas?</span></span><br />
<br />
No espero respuesta alguna, ya estoy acostumbrado, pero los médicos dijeron que es bueno hablarle, que quizás ayude a que salga de su estado... su estado.<br />
<br />
Intento no pensar en ello, al principio me era imposible, casi como una obsesión, ya conforme pasaron los años esa ansia se fue calmando, supongo que me acostumbré a todo esto, a que no encontraran ni la cura ni al culpable, eso último es cosa mía por mucho que haga la aldea no darán con él, lo se.<br />
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<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Ven, tengo otra sorpresa</span></span> – procedo a sacarla de esa cama y la siento en la silla de ruedas.<br />
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Antes de salir aireo un poco la cama, se que en cuanto salga las enfermeras los dejarán todo recogido pero no me importa.<br />
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<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Mira madre, esta nevando como a ti te gusta</span></span> – alzo la cabeza hacia arriba contemplando el cielo nublado con una sonrisa mientras algunos copos de nieve caen en mi rostro. <br />
<br />
Dicen que somos dos gotas de agua, en lo físico no cabe duda, pero incluso en gustos y aficiones también, algunas me las inculcó ella como la música, otras de nacimiento, como esa pasión por la nieve y el frío, por la niebla, la lluvia, sentirlo en tu cuerpo.<br />
<br />
Empujo la silla en dirección al sitio de siempre, la nieve cae sobre su rostro, ninguna emoción ante nada, ni ante el frío, con una sonrisa sigo hacia nuestro destino, hay algo que quería enseñarle ya que llevaba tiempo practicando para ella. En el jardín del hospital había un sitio, un poco apartado, pero que desde que lo vi supe que a ella le encantaría, por eso siempre voy a ese lugar, por si algún día vuelve en sí que sea contemplando algo tan bello.<br />
<br />
Un jazmín, gigante, los viejos de la aldea dicen que ya estaba cuando ellos eran pequeños, nadie sabe los años que lleva allí, el grosor de su tronco y las marcas dan fe de eso, el árbol favorito de mi madre, tal vez por eso me gustó aquel rincón la primera vez que lo vi. Aunque no es la estación idónea tenía algunas flores de jazmín todavía, algunas estaban en el suelo y poco a poco la nieve lo iba tapando mezclando los colores y creando un contraste bastante bonito alrededor de aquel gran árbol.<br />
<br />
Acomodé la silla debajo del árbol como tantos años llevaba ya, me senté al lado apoyando la espalda en el tronco del árbol y saqué uno de nuestros libros favoritos, una historia de dos hermanos músicos que deambulaban por el mundo surgiendo varias aventuras, a ella le encantaban los libros de aventuras y si encima incluye música entonces ya la cosa mejora.<br />
<br />
Las horas pasaron mientras leía aquel libro y el sol aunque fuera mediodía ya empezaba a dejarse de ver, quedaba poco para tener que volver adentro, a los médicos no le hacían gracia que estuviera tanto rato fuera y menos en esta época, aunque nunca supuso ningún problema para nosotros dos.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">- Y ahora, lo que te había prometido y mi regalo de cumpleaños claro –</span></span><br />
<br />
Saco del petate la Shakuhachi de mi madre, un tanto peculiar la cual me contó cuando era pequeño que era un legado de nuestra familia, concretamente estaba echa de hueso, una flauta larga, perfecta y perlada, sonaba increíblemente bien y recuerdo que de pequeño me llevé un par de regañinas por intentar cogerla sin permiso.<br />
<br />
Pero ahora todo es diferente, la música, la casa, ella, yo, todo... ahora es mía, no porque ella me la haya dejado, si no porque ya no puede usarla y mientras yo le daré un buen uso y la cuidaré, a las dos,<br />
<br />
Con los dedos en su posición procedí a tocar una canción, una que a ella le sonaba, básicamente porque me la enseñó ella, era una canción que me tocaba siempre en mi cumpleaños, una que evocaba la alegría según ella, pero a mi me recordaba al invierno, al frio, a la nieve, concretamente mi mente estaba ahora mismo en un gran campo de nieve, solo yo y ella escuchando.<br />
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<div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML=' Canción'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML=' Canción'; }"> Canción</span></div>
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Una vez terminé le limpie el agua de la cara, restos de la nieve que ha caído en su rostro y se ha derretido, sonrío mientras lo hago y pongo en marcha hacia dentro del hospital, ya es hora de volver a cama a descansar, lo único que hace, descansar.<br />
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<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Volveré a verte cuando vuelva y te traeré un recuerdo que se que te gustan mucho </span></span>– le doy un beso en la mejilla antes de irme dejándola ya en su cama a cargo de las enfermeras.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Rango C] Veo gente muerta]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=2601</link>
			<pubDate>Thu, 19 Oct 2023 19:36:23 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=272">Horaime</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=2601</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Misión'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Misión'; }">Misión</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"></span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Información inicial: Un forense entró corriendo en la oficina de solicitud de misiones, el alterado hombre jura que por las noches los cadáveres salen de sus cavas y caminan en fila por toda la morgue, claramente el oficial a cargo de recibir la petición tomó nota en su máquina de escribir invisible,el oficial le aseguró al hombre enviarán a las fuerzas anbu a reprimir a los muertos vivientes lo más pronto posible.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> Esto seguro no hubiera pasado de ser un chiste interno en la oficina de misiones, sino fuera porque al día siguiente cinco empleados de la morgue se presentaron en la oficina asegurando lo mismo que el forense del día anterior, los muertos caminan. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Todo el sótano donde se encuentra la morgue está clausurado  y los cadáveres se acumulan afuera, se requiere de un equipo en el lugar que determine si es cierto que los cadáveres caminan y que lo causa, si fuera posible también terminar con la supuesta causa y restablecer la paz en la morgue.</span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"></div>
		</div></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Normas'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Normas'; }">Normas</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"></span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Welcome muchaches, les presento "Veo gente muerta" misión simple de rango C. Es simple y por tanto de relativamente baja peligrosidad, pero necesitamos tener ciertas cosas claras:</span><br />
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Se trata de una misión simple, así que no hay posibilidad de muerte forzosa (Cada quien sus fetiches) .</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Sigue existiendo la posibilidad de quedar fuera de combate (Lo que implicaría una resta de recompensa por cada turno K.O.).</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Los NPC´s son, en general, manejables únicamente por el narrador, así como el entorno, Invocaciones y/o técnicas de entorno realizadas por sus PJs siguen bajo su control.</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Como indica la misión, tienen un margen de 48 horas para responder cada turno, si me lo solicitan se puede dar un margen de 12 horas más por cualquier cosa que surja.</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">No hay orden predefinido de turnos, pero se permite un solo post por ronda (Fujitora te tengo visto).</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Recuerden  las normas básicas del foro, especialmente la del mínimo de palabras en misiones.</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Diversión gente linda, eso es lo más importante, me tienen en el Discord para lo que necesiten. </span></span><br />
</li>
</ul>
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"></div>
		</div></span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://lh7-us.googleusercontent.com/O2zdAFfZIMxbOmsgmW_bmoAP2ItipYGt3QZTFV0KtM75rkRAUcQRYnfX4V2TmCVrVu1ByySUAYVgsE3YaLPR9oJOGCkQd0XtX5Puavl-BiwXY9a5Yzr46XJJoHqvcYHJufaT6zn8rcCavNc11BLbRBE" loading="lazy"  width="602" height="353" alt="[Imagen: O2zdAFfZIMxbOmsgmW_bmoAP2ItipYGt3QZTFV0K...Nc11BLbRBE]" class="mycode_img" /></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cada uno de los implicados en la misión recibió de un modo u otro los documentos necesarios relacionados, estos documentos especificaba un punto de encuentro frente al hospital en cuestión, una hora de llegada que sería las 10:00 am, así como el nombre y la descripción de la persona de contacto.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">27 de junio del 15 DK</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">9:00 am</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Kirigakure, Entrada principal del hospital</span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">El clima regular de la aldea no estaba ausente el día de hoy, estaba nublado y caía una molesta llovizna a la que los nativos de la isla seguramente ya estaban más que acostumbrados, en el horizonte a simple vista entre los edificios de la aldea sobresalía el gran hospital general, a este centro médico acuden cientos de personas diariamente en busca de soluciones a sus malestares y dolencias, también es el hospital con la morgue más antigua y amplia se cree que fue construida hace más de cincuenta años, al irse acercando al hospital podrán notar gran movimiento en la zona, generado por pacientes esperando atención y curiosos, ya más cerca podrán ver un cordón de seguridad con cinta amarilla que mantiene a raya a los curiosos y regula el paso de pacientes, también se podrán ver enfermeros y doctores afuera del hospital corriendo y atendiendo pacientes en improvisadas tiendas de campaña, a un costado de la puerta principal se pueden ver grandes contenedores que sirven de morgue improvisada después de todo la muerte es cosa de todos los días y no toma vacaciones.</span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Doctor Aku'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Doctor Aku'; }">Doctor Aku</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://lh7-us.googleusercontent.com/rdrq8jiS-NG30iJHgN0BKqHp2hVhpFZ3NN-biWSR49IazM6Wm2qnTiGD54yF0E4Js0afLuFQUUKhk5g8232IOybvfKtqVBezKNUDb-CVgdBtRF4qmL7z4kY63HgugIQZD1RmUjd9aFg3PwIPs9DvUbI" loading="lazy"  width="444" height="629" alt="[Imagen: rdrq8jiS-NG30iJHgN0BKqHp2hVhpFZ3NN-biWSR...wIPs9DvUbI]" class="mycode_img" /></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"></div>
		</div></span></div>
<br />
<br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Frente a la entrada principal del centro de salud se podía ver a un pequeño hombre algo encorvado, el hombre denotaba llevar ya algunos años encima por su escaso y canoso cabello, el viejo miraba sin cesar su reloj casi con desesperación <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">–Vamos… cuanto mas tardarán en llegar–</span>, murmuraba el anciano caminando de un lado para otro en un inútil intento de que los minutos se acortaran, el anciano en cuestión es el doctor Aku, administrador del hospital y la persona que los shinobis asignados a la misión deberían contactar, el doctor fue informado más temprano de la llegada de los ninjas que le ayudaran a resolver la situación así que esperará a la llegada de todos ellos antes de iniciar las explicaciones.</span><br />
<br />

					<div style='position:relative;overflow:hidden;text-align:center;margin:10px 0;padding:14px 18px;background:#130f1e;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #b5544b;'>
						<span style='position:absolute;top:-10px;right:6px;font-size:56px;line-height:1;color:#b5544b;opacity:0.08;pointer-events:none;'>時</span>
						<div style='position:relative;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#b5544b;margin-bottom:6px;'>⏳ Tiempo expirado</div>
						<div style='position:relative;font-size:13.5px;color:#e8dff8;'>El límite de <strong>48 horas</strong> para postear ya se cumplió.</div>
					</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Misión'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Misión'; }">Misión</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"></span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Información inicial: Un forense entró corriendo en la oficina de solicitud de misiones, el alterado hombre jura que por las noches los cadáveres salen de sus cavas y caminan en fila por toda la morgue, claramente el oficial a cargo de recibir la petición tomó nota en su máquina de escribir invisible,el oficial le aseguró al hombre enviarán a las fuerzas anbu a reprimir a los muertos vivientes lo más pronto posible.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> Esto seguro no hubiera pasado de ser un chiste interno en la oficina de misiones, sino fuera porque al día siguiente cinco empleados de la morgue se presentaron en la oficina asegurando lo mismo que el forense del día anterior, los muertos caminan. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Todo el sótano donde se encuentra la morgue está clausurado  y los cadáveres se acumulan afuera, se requiere de un equipo en el lugar que determine si es cierto que los cadáveres caminan y que lo causa, si fuera posible también terminar con la supuesta causa y restablecer la paz en la morgue.</span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"></div>
		</div></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Normas'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Normas'; }">Normas</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"></span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Welcome muchaches, les presento "Veo gente muerta" misión simple de rango C. Es simple y por tanto de relativamente baja peligrosidad, pero necesitamos tener ciertas cosas claras:</span><br />
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Se trata de una misión simple, así que no hay posibilidad de muerte forzosa (Cada quien sus fetiches) .</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Sigue existiendo la posibilidad de quedar fuera de combate (Lo que implicaría una resta de recompensa por cada turno K.O.).</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Los NPC´s son, en general, manejables únicamente por el narrador, así como el entorno, Invocaciones y/o técnicas de entorno realizadas por sus PJs siguen bajo su control.</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Como indica la misión, tienen un margen de 48 horas para responder cada turno, si me lo solicitan se puede dar un margen de 12 horas más por cualquier cosa que surja.</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">No hay orden predefinido de turnos, pero se permite un solo post por ronda (Fujitora te tengo visto).</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Recuerden  las normas básicas del foro, especialmente la del mínimo de palabras en misiones.</span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Diversión gente linda, eso es lo más importante, me tienen en el Discord para lo que necesiten. </span></span><br />
</li>
</ul>
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"></div>
		</div></span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://lh7-us.googleusercontent.com/O2zdAFfZIMxbOmsgmW_bmoAP2ItipYGt3QZTFV0KtM75rkRAUcQRYnfX4V2TmCVrVu1ByySUAYVgsE3YaLPR9oJOGCkQd0XtX5Puavl-BiwXY9a5Yzr46XJJoHqvcYHJufaT6zn8rcCavNc11BLbRBE" loading="lazy"  width="602" height="353" alt="[Imagen: O2zdAFfZIMxbOmsgmW_bmoAP2ItipYGt3QZTFV0K...Nc11BLbRBE]" class="mycode_img" /></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cada uno de los implicados en la misión recibió de un modo u otro los documentos necesarios relacionados, estos documentos especificaba un punto de encuentro frente al hospital en cuestión, una hora de llegada que sería las 10:00 am, así como el nombre y la descripción de la persona de contacto.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">27 de junio del 15 DK</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">9:00 am</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Kirigakure, Entrada principal del hospital</span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">El clima regular de la aldea no estaba ausente el día de hoy, estaba nublado y caía una molesta llovizna a la que los nativos de la isla seguramente ya estaban más que acostumbrados, en el horizonte a simple vista entre los edificios de la aldea sobresalía el gran hospital general, a este centro médico acuden cientos de personas diariamente en busca de soluciones a sus malestares y dolencias, también es el hospital con la morgue más antigua y amplia se cree que fue construida hace más de cincuenta años, al irse acercando al hospital podrán notar gran movimiento en la zona, generado por pacientes esperando atención y curiosos, ya más cerca podrán ver un cordón de seguridad con cinta amarilla que mantiene a raya a los curiosos y regula el paso de pacientes, también se podrán ver enfermeros y doctores afuera del hospital corriendo y atendiendo pacientes en improvisadas tiendas de campaña, a un costado de la puerta principal se pueden ver grandes contenedores que sirven de morgue improvisada después de todo la muerte es cosa de todos los días y no toma vacaciones.</span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class="spoiler">
			<div class="spoiler_title"><span class="spoiler_button" onclick="javascript: if(parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display == 'block'){ parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'none'; this.innerHTML='Doctor Aku'; } else { parentNode.parentNode.getElementsByTagName('div')[1].style.display = 'block'; this.innerHTML='Doctor Aku'; }">Doctor Aku</span></div>
			<div class="spoiler_content" style="display: none;"></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://lh7-us.googleusercontent.com/rdrq8jiS-NG30iJHgN0BKqHp2hVhpFZ3NN-biWSR49IazM6Wm2qnTiGD54yF0E4Js0afLuFQUUKhk5g8232IOybvfKtqVBezKNUDb-CVgdBtRF4qmL7z4kY63HgugIQZD1RmUjd9aFg3PwIPs9DvUbI" loading="lazy"  width="444" height="629" alt="[Imagen: rdrq8jiS-NG30iJHgN0BKqHp2hVhpFZ3NN-biWSR...wIPs9DvUbI]" class="mycode_img" /></span><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"></div>
		</div></span></div>
<br />
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<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Frente a la entrada principal del centro de salud se podía ver a un pequeño hombre algo encorvado, el hombre denotaba llevar ya algunos años encima por su escaso y canoso cabello, el viejo miraba sin cesar su reloj casi con desesperación <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">–Vamos… cuanto mas tardarán en llegar–</span>, murmuraba el anciano caminando de un lado para otro en un inútil intento de que los minutos se acortaran, el anciano en cuestión es el doctor Aku, administrador del hospital y la persona que los shinobis asignados a la misión deberían contactar, el doctor fue informado más temprano de la llegada de los ninjas que le ayudaran a resolver la situación así que esperará a la llegada de todos ellos antes de iniciar las explicaciones.</span><br />
<br />

					<div style='position:relative;overflow:hidden;text-align:center;margin:10px 0;padding:14px 18px;background:#130f1e;border:0.5px solid rgba(156,107,204,0.18);border-left:2px solid #b5544b;'>
						<span style='position:absolute;top:-10px;right:6px;font-size:56px;line-height:1;color:#b5544b;opacity:0.08;pointer-events:none;'>時</span>
						<div style='position:relative;font-family:Cinzel,serif;font-size:9px;font-weight:700;letter-spacing:2px;text-transform:uppercase;color:#b5544b;margin-bottom:6px;'>⏳ Tiempo expirado</div>
						<div style='position:relative;font-size:13.5px;color:#e8dff8;'>El límite de <strong>48 horas</strong> para postear ya se cumplió.</div>
					</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El encargo (Priv Shura)]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=2577</link>
			<pubDate>Mon, 16 Oct 2023 20:10:18 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=272">Horaime</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=2577</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">8:00pm</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Afueras del hospital de Kirigakure</span></span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">– Los edificios imperiales siempre tan fríos… tan burocráticos, un hospital debería ser un lugar más acogedor–</span> pensó el joven genin mientras levantaba la mirada para contemplar frente a él el gran hospital de la aldea.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> Hoy el padre de Horaime le encargó una tarea en especial, debía ir al hospital de la aldea y entregar un paquete de libros a uno de los médicos del lugar, el encargo llegó un poco tarde pero en teoría el médico encargado trabajaba el turno nocturno así que el genin no debería tener problemas con la entrega, <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">–Quien hace un encargo en una librería a estas hora de la noche por dios–</span> pensó el chico mientras se encaminaba a la puerta del gran edificio llevando su mano atrás para apoyar el paquete de libros en su espalda, el genin tenia puesta su vestimenta característica, un rakusu de color dorado con su patrón de cuadros en color verde, debajo un yukata de color azul con pantalones negros, y al costado izquierdo de su cintura colgada la bandana de la aldea, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–Siempre siento escalofríos cuando vengo a este lugar–</span> murmuro mientras cruzaba las puertas automáticas, el genin camino unos pasos mirando a su alrededor, el hospital estaba especialmente vació seguramente la hora también ayudaba a que así fuera.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">–Bueno entre menos gente mejor así no tendré que hacer fila para preguntar–</span> pensó el chico mientras terminaba de acercarse a un mostrador donde detrás sentada estaba una enfermera mirando atentamente un monitor, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–H-hola, esto…– </span>intentó preguntar el genin que rápidamente fue interrumpido por la enfermera de pelo negro que ni levanto la mirada, –<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Emergencias llenas la forma azul, citas medicas para mañana la forma verde, quejas la forma roja– </span>dijo la chica como si de una contestadora automática se tratara, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–No usted no… entiende yo…–</span> de nuevo intento explicar el chico que obtuvo exactamente la misma respuesta que antes y con el mismo tono exacto, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–KAMADA busca al doctor Kamanda…–</span> respondió el genin algo alterado , <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">USH</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">–No tiene por que hablar así–</span> replico la enfermera en un tomo de desagrado mirando por primera vez al chico, inmediatamente la chica tomo un pequeño papel y le puso un sello, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">–Sótano dos, baja aquellas escalera– </span>concluyo entregando el papelito al genin e inmediatamente dándole la espalda, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–Gracias–</span> respondió el chico mientras tomaba el documento y una de las formas de color rojo que seguramente utilizaría después. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">El genin bajo las escaleras rápidamente queriendo acabar con el encargo lo más pronto posible y salir de aquel lúgubre lugar, <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">–Bueno ella</span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"> dijo sótano dos supongo que debo seguir bajando–</span> pensó sin detenerse mientras bajaba otro piso más, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–Veamos en qué piso estaré…–</span> murmuró el genin mirando a su alrededor, para ese punto el chico estaba en un piso totalmente desolado y con poca iluminación <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–Esto parece de historia de terror– </span>dijo mientras se encaminaba a bajar otro piso más, justo cuanto el genin dio un paso en dirección a las escaleras pudo escuchar un ruido al fondo del oscuro pasillo.</span><br />
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://lh7-us.googleusercontent.com/PutnUOPlfL_AH4cCFtNHHB0lbt96PeFk4I7eyFmthzs2qGfE2Lm47rQFVTA5L5Jrt6WiBRmCB0-_N7mliUYdpRPOyuuW3YTv2D3h4L51c8xqNw7lUZL6_I75b9MsTf4WRCgpbNPPkmouO0wsWs-R4Wg" loading="lazy"  width="602" height="376" alt="[Imagen: PutnUOPlfL_AH4cCFtNHHB0lbt96PeFk4I7eyFmt...0wsWs-R4Wg]" class="mycode_img" /></span></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">8:00pm</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Afueras del hospital de Kirigakure</span></span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">– Los edificios imperiales siempre tan fríos… tan burocráticos, un hospital debería ser un lugar más acogedor–</span> pensó el joven genin mientras levantaba la mirada para contemplar frente a él el gran hospital de la aldea.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> Hoy el padre de Horaime le encargó una tarea en especial, debía ir al hospital de la aldea y entregar un paquete de libros a uno de los médicos del lugar, el encargo llegó un poco tarde pero en teoría el médico encargado trabajaba el turno nocturno así que el genin no debería tener problemas con la entrega, <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">–Quien hace un encargo en una librería a estas hora de la noche por dios–</span> pensó el chico mientras se encaminaba a la puerta del gran edificio llevando su mano atrás para apoyar el paquete de libros en su espalda, el genin tenia puesta su vestimenta característica, un rakusu de color dorado con su patrón de cuadros en color verde, debajo un yukata de color azul con pantalones negros, y al costado izquierdo de su cintura colgada la bandana de la aldea, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–Siempre siento escalofríos cuando vengo a este lugar–</span> murmuro mientras cruzaba las puertas automáticas, el genin camino unos pasos mirando a su alrededor, el hospital estaba especialmente vació seguramente la hora también ayudaba a que así fuera.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">–Bueno entre menos gente mejor así no tendré que hacer fila para preguntar–</span> pensó el chico mientras terminaba de acercarse a un mostrador donde detrás sentada estaba una enfermera mirando atentamente un monitor, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–H-hola, esto…– </span>intentó preguntar el genin que rápidamente fue interrumpido por la enfermera de pelo negro que ni levanto la mirada, –<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Emergencias llenas la forma azul, citas medicas para mañana la forma verde, quejas la forma roja– </span>dijo la chica como si de una contestadora automática se tratara, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–No usted no… entiende yo…–</span> de nuevo intento explicar el chico que obtuvo exactamente la misma respuesta que antes y con el mismo tono exacto, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–KAMADA busca al doctor Kamanda…–</span> respondió el genin algo alterado , <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">USH</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">–No tiene por que hablar así–</span> replico la enfermera en un tomo de desagrado mirando por primera vez al chico, inmediatamente la chica tomo un pequeño papel y le puso un sello, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">–Sótano dos, baja aquellas escalera– </span>concluyo entregando el papelito al genin e inmediatamente dándole la espalda, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–Gracias–</span> respondió el chico mientras tomaba el documento y una de las formas de color rojo que seguramente utilizaría después. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">El genin bajo las escaleras rápidamente queriendo acabar con el encargo lo más pronto posible y salir de aquel lúgubre lugar, <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">–Bueno ella</span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"> dijo sótano dos supongo que debo seguir bajando–</span> pensó sin detenerse mientras bajaba otro piso más, <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–Veamos en qué piso estaré…–</span> murmuró el genin mirando a su alrededor, para ese punto el chico estaba en un piso totalmente desolado y con poca iluminación <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">–Esto parece de historia de terror– </span>dijo mientras se encaminaba a bajar otro piso más, justo cuanto el genin dio un paso en dirección a las escaleras pudo escuchar un ruido al fondo del oscuro pasillo.</span><br />
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://lh7-us.googleusercontent.com/PutnUOPlfL_AH4cCFtNHHB0lbt96PeFk4I7eyFmthzs2qGfE2Lm47rQFVTA5L5Jrt6WiBRmCB0-_N7mliUYdpRPOyuuW3YTv2D3h4L51c8xqNw7lUZL6_I75b9MsTf4WRCgpbNPPkmouO0wsWs-R4Wg" loading="lazy"  width="602" height="376" alt="[Imagen: PutnUOPlfL_AH4cCFtNHHB0lbt96PeFk4I7eyFmt...0wsWs-R4Wg]" class="mycode_img" /></span></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Iryou Ninjutsu [Con Suiko]]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=1957</link>
			<pubDate>Tue, 20 Jun 2023 07:16:10 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=132">Saito Yamamoto</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=1957</guid>
			<description><![CDATA[Hoy era un dia lluvioso en la aldea de a niebla, la mayoria de la gente se refugia en sus casas o trabajos, algunos en lugares publicos como restaurantes, centros comerciales o incluso los hospitales.<br />
<br />
Saito se encontraba en horas de trabajo, como un ninja médico de la aldea dias como hoy donde no está en una misión se queda en el hospital a curar heridos y enfermos, ya conocía casi todas las técnicas de la maestria por lo que curar a alguien nunca habia sido tan fácil.<br />
<br />
<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Buen trabajo hoy, con tu ayuda apenas queda trabajo para mi</span>-Harley, una mujer de mediana edad de cabello rubio y maestra de Saito se encontraba junto a él en la cafeteria del hospital tomando algo de chocolate caliente para el clima frio.<br />
<br />
<span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">Mi fuerza vital es mas grande que la tuya, asi que puedo llevar mi limite mucho mas lejos</span>-Saito para curar los casos mas dificiles se respalda del jutsu mas peligroso de la maestria medica pero sin duda la mas efectiva.<br />
<div class="sg-spoiler sg-spoiler--warm sg-tree-technique">
  <button class="sg-spoiler__toggle" type="button" onclick="sgToggleSpoiler(this)" aria-expanded="false">
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      <span class="sg-spoiler__icon">●</span>
      <span class="sg-spoiler__titles">
        <span class="sg-spoiler__eyebrow">Técnica</span>
        <span class="sg-spoiler__title">Kishou Tensei</span>
      </span>
    </span>
    <span class="sg-spoiler__aside">
      <span class="sg-spoiler__caret">+</span>
    </span>
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            <div class="sg-technique__badges"><div class="sg-technique__badge sg-technique__badge--accent"><span class="sg-technique__badge-icon">✔</span>Aprendida · 06-03-2023</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">◌</span>Iryou Ninjutsu</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">◈</span>Ninjutsu</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">✦</span>Nivel: Si</div><div class="sg-technique__badge"><span class="sg-technique__badge-icon">#</span>ID: IRY602</div></div>
            <div class="sg-technique__stat">
              <div class="sg-technique__stat-label"><span class="sg-technique__label-icon">◔</span>Coste</div>
              <div class="sg-technique__stat-value">100 CH | 50 VIT</div>
            </div>
          </div>
          <div class="sg-technique__main">
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">▣</span>Descripción</div>
              <p class="sg-technique__text">La técnica consiste en transmitir las fuerzas de vida propia al objetivo. Esta técnica puede ser usada tanto en los vivos como los muertos; sin embargo, en el caso de usarse en alguien que ya ha fallecido, el precio a pagar para traerlo de vuelta a la vida es muy elevado, ya que ocasiona que el usuario pierda su vida a cambio. En caso de utilizar la técnica con alguien vivo, el ninja médico sacrificará parte de su vida para curar las heridas del afectado. Gracias a esto, cualquier efecto adverso que pudiese poseer dicho afectado se verá anulado. Esta técnica tarda 1 turno completo en realizarse.</p>
            </div>
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">✧</span>Efecto</div>
              <div class="sg-technique__text">Cura 270 VIT</div>
            </div>
          </div>
        </div>
      </div>
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</script>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hoy era un dia lluvioso en la aldea de a niebla, la mayoria de la gente se refugia en sus casas o trabajos, algunos en lugares publicos como restaurantes, centros comerciales o incluso los hospitales.<br />
<br />
Saito se encontraba en horas de trabajo, como un ninja médico de la aldea dias como hoy donde no está en una misión se queda en el hospital a curar heridos y enfermos, ya conocía casi todas las técnicas de la maestria por lo que curar a alguien nunca habia sido tan fácil.<br />
<br />
<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Buen trabajo hoy, con tu ayuda apenas queda trabajo para mi</span>-Harley, una mujer de mediana edad de cabello rubio y maestra de Saito se encontraba junto a él en la cafeteria del hospital tomando algo de chocolate caliente para el clima frio.<br />
<br />
<span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">Mi fuerza vital es mas grande que la tuya, asi que puedo llevar mi limite mucho mas lejos</span>-Saito para curar los casos mas dificiles se respalda del jutsu mas peligroso de la maestria medica pero sin duda la mas efectiva.<br />
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        <span class="sg-spoiler__title">Kishou Tensei</span>
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              <div class="sg-technique__stat-label"><span class="sg-technique__label-icon">◔</span>Coste</div>
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              <p class="sg-technique__text">La técnica consiste en transmitir las fuerzas de vida propia al objetivo. Esta técnica puede ser usada tanto en los vivos como los muertos; sin embargo, en el caso de usarse en alguien que ya ha fallecido, el precio a pagar para traerlo de vuelta a la vida es muy elevado, ya que ocasiona que el usuario pierda su vida a cambio. En caso de utilizar la técnica con alguien vivo, el ninja médico sacrificará parte de su vida para curar las heridas del afectado. Gracias a esto, cualquier efecto adverso que pudiese poseer dicho afectado se verá anulado. Esta técnica tarda 1 turno completo en realizarse.</p>
            </div>
            <div class="sg-technique__section">
              <div class="sg-technique__section-label"><span class="sg-technique__label-icon">✧</span>Efecto</div>
              <div class="sg-technique__text">Cura 270 VIT</div>
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ninjutsu Médico y más [Priv.Hikaru Yuki]]]></title>
			<link>https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=1121</link>
			<pubDate>Sat, 28 Jan 2023 18:26:56 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://shinobigaiden.net/member.php?action=profile&uid=132">Saito Yamamoto</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=1121</guid>
			<description><![CDATA[Primero que nada un breve flashback. Todo comenzó un lunes donde Saito llegó al hospital de Kirigakure o bueno, uno de varios, la aldea había avanzado tanto en ingeniería y demás que ahora contaba con varios hospitales pero este se caracteriza por se administrado 100% por ninjas médicos. En fin, el muchacho estaba decidido a continuar lo que su padre no pudo y aunque su sueño ya se había hecho Saito deseaba de todas formas aprender ese arte que es considerado por muchos una maestría.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Hola, un gusto. Soy Harley y seré tu supervisora y básicamente tu profesora a partir de ahora. Lamento llegar tarde me quedé dormida anoche y nisiquiera vi tu expediente</span>-rió incómoda, era una mujer rubia de edad media quizás la misma que Tsuki. <br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Soy Saito, Saito Yamamoto, gracias por al menos venir. Y bueno, será un placer trabajar con usted</span>-se presentó y realizó una reverencia, la mujer lo miraba curiosa y cuando Saito sonrió incómodo la mujer por fin recordaría algo emocionándose en el proceso.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">¡Claro, eres su hijo! Vaya ¿Tanto tiempo ha pasado? Fuah, me siento vieja</span>-bromeó entre risa y Saito se sorprendió por lo dicho.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Conoció a papá? ¿Enserio?</span>-preguntó atontado, no se esperaba al fin encontrar a una conocida de su padre, la mujer asintió con la cabeza y lo invitó a seguirla a su consultorio para poder charlar e inculcarle algunas clases.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Tu padre era el único ninja de su edad interesado en ser médico y yo fui su compañera y claro, profesora. La que tu veas lo coco que siempre he sido jeje</span>-su manera de hablar era algo rara pero era una mina de oro para Saito por lo cual no dijo nada al respecto y pasó a sacar la información que queria.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Tu padre era un chico decidido sobre ser medico pero al igual que gente nace para usar katon y otras Doton, hay gente que puede usar jutsus médicos y otras no, para desgracia de tu padre él no podía sin importar cuanto practicaba el manejo de su chakra</span>-comenzó a contar ya sentados en una silla cada quien, obvio... Obvio.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Y siempre andaba ocupado. Con lo de ser ninja, luego mentor, esposo, padre.... Siempre creí que era algo impulsivo y se sobre esforzaba aunque su esposa era el mismo cuento. Ups, dije era, ¿Tu mamá está bien?</span>-preguntó seriamente preocupada, había hablado un poco de más y lo sabia.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Se encuentra bien, solo no le gusta del todo por lo que pasó... Yo conozco esos detalles de papá pero esperaba escuchar algo que hiciera solo con usted</span>-insistió un poco.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Pues... Siempre tomábamos té helado cuando venia. O comíamos galletas y así. Fuimos amigos y yo siempre lo miré como un medio de despeje entre mis horas laborales. Pero debo admitir que él también me daba tareas jajaja siempre acababa herido</span>-comentó algo nostálgica y observó las heridas de Saito-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Pero creo que tu estas peor</span>-finalizó haciendo que el muchacho riera un poco por el dato que le dio.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Gracias por ayudarlo. Espero apredener mucho mas que él</span>-acabó con una reverencia y pasaron a practicar un poco.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fin del flashback</span>. Ahora lo actual. Saito había pasado varios meses en este hospital y ya dominaba 3 jutusus médicos, los mas sencillos, pero algo era algo, eran 3 jutsus mas que su padre, de eso seguro.<br />
<br />
Hoy era un día de rutina para el muchacho y su "senpai" Harley, atendiendo ninjas heridos, holgazaneando un poco y perdiendo su tiempo hablando con viejetes que iban por su chequeo semanal pero cuando quedaon solos en e consultorio de Harley una alarma sonó y el joven suspiró molesto.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Solo serán 15 minutos</span>-diría mientras tomaba su bolsa y se dirigía a la puerta-<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ese cigarro te matará Harley... Pero en fin. Te espero aquí, si alguien viene intentaré atenderlo</span>-Saito consideraba a la mujer una especie de tía loca por lo tanto se preocupaba por ella pero ya que la conocía sabía que discutirle no era la mejor opción. Harley le agradeció a Saito y salió del hospital para poder ir a un cubiculo de fumar, si, de esos especializados para que la gente fume tranquila. Mientras, Saito estaba solo, solo y aburrido....]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Primero que nada un breve flashback. Todo comenzó un lunes donde Saito llegó al hospital de Kirigakure o bueno, uno de varios, la aldea había avanzado tanto en ingeniería y demás que ahora contaba con varios hospitales pero este se caracteriza por se administrado 100% por ninjas médicos. En fin, el muchacho estaba decidido a continuar lo que su padre no pudo y aunque su sueño ya se había hecho Saito deseaba de todas formas aprender ese arte que es considerado por muchos una maestría.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Hola, un gusto. Soy Harley y seré tu supervisora y básicamente tu profesora a partir de ahora. Lamento llegar tarde me quedé dormida anoche y nisiquiera vi tu expediente</span>-rió incómoda, era una mujer rubia de edad media quizás la misma que Tsuki. <br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Soy Saito, Saito Yamamoto, gracias por al menos venir. Y bueno, será un placer trabajar con usted</span>-se presentó y realizó una reverencia, la mujer lo miraba curiosa y cuando Saito sonrió incómodo la mujer por fin recordaría algo emocionándose en el proceso.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">¡Claro, eres su hijo! Vaya ¿Tanto tiempo ha pasado? Fuah, me siento vieja</span>-bromeó entre risa y Saito se sorprendió por lo dicho.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Conoció a papá? ¿Enserio?</span>-preguntó atontado, no se esperaba al fin encontrar a una conocida de su padre, la mujer asintió con la cabeza y lo invitó a seguirla a su consultorio para poder charlar e inculcarle algunas clases.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Tu padre era el único ninja de su edad interesado en ser médico y yo fui su compañera y claro, profesora. La que tu veas lo coco que siempre he sido jeje</span>-su manera de hablar era algo rara pero era una mina de oro para Saito por lo cual no dijo nada al respecto y pasó a sacar la información que queria.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Tu padre era un chico decidido sobre ser medico pero al igual que gente nace para usar katon y otras Doton, hay gente que puede usar jutsus médicos y otras no, para desgracia de tu padre él no podía sin importar cuanto practicaba el manejo de su chakra</span>-comenzó a contar ya sentados en una silla cada quien, obvio... Obvio.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Y siempre andaba ocupado. Con lo de ser ninja, luego mentor, esposo, padre.... Siempre creí que era algo impulsivo y se sobre esforzaba aunque su esposa era el mismo cuento. Ups, dije era, ¿Tu mamá está bien?</span>-preguntó seriamente preocupada, había hablado un poco de más y lo sabia.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Se encuentra bien, solo no le gusta del todo por lo que pasó... Yo conozco esos detalles de papá pero esperaba escuchar algo que hiciera solo con usted</span>-insistió un poco.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Pues... Siempre tomábamos té helado cuando venia. O comíamos galletas y así. Fuimos amigos y yo siempre lo miré como un medio de despeje entre mis horas laborales. Pero debo admitir que él también me daba tareas jajaja siempre acababa herido</span>-comentó algo nostálgica y observó las heridas de Saito-<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Pero creo que tu estas peor</span>-finalizó haciendo que el muchacho riera un poco por el dato que le dio.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Gracias por ayudarlo. Espero apredener mucho mas que él</span>-acabó con una reverencia y pasaron a practicar un poco.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fin del flashback</span>. Ahora lo actual. Saito había pasado varios meses en este hospital y ya dominaba 3 jutusus médicos, los mas sencillos, pero algo era algo, eran 3 jutsus mas que su padre, de eso seguro.<br />
<br />
Hoy era un día de rutina para el muchacho y su "senpai" Harley, atendiendo ninjas heridos, holgazaneando un poco y perdiendo su tiempo hablando con viejetes que iban por su chequeo semanal pero cuando quedaon solos en e consultorio de Harley una alarma sonó y el joven suspiró molesto.<br />
<br />
<span style="color: #f551ff;" class="mycode_color">Solo serán 15 minutos</span>-diría mientras tomaba su bolsa y se dirigía a la puerta-<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ese cigarro te matará Harley... Pero en fin. Te espero aquí, si alguien viene intentaré atenderlo</span>-Saito consideraba a la mujer una especie de tía loca por lo tanto se preocupaba por ella pero ya que la conocía sabía que discutirle no era la mejor opción. Harley le agradeció a Saito y salió del hospital para poder ir a un cubiculo de fumar, si, de esos especializados para que la gente fume tranquila. Mientras, Saito estaba solo, solo y aburrido....]]></content:encoded>
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