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[Misión C] El Terreno Robado
Kuroitsuki
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28-09-2026, 04:37 PM
LINK A LA PETICIÓN DE LA MISIÓN

La oficina de misiones de Konoha mantenía abiertas tres ventanillas aquella mañana. Shinobi recién llegados entregaban informes en una, mientras comerciantes y aldeanos aguardaban frente a las otras dos. Farahan fue asignado a un escritorio apartado del tránsito principal, donde un funcionario había preparado un expediente delgado, un mapa del territorio oriental de Hi no Kuni y la copia de una denuncia sin pruebas documentales que permitieran resolverla por medios administrativos.

El encargado era Iori Matsuda, un hombre delgado próximo a los sesenta años, con gafas rectangulares y los dedos manchados permanentemente de tinta. Llevaba tres décadas revisando contratos, reclamaciones y herencias. Su paciencia con los documentos era considerable; con las personas que afirmaban recordar perfectamente aquello que nunca habían leído, bastante menor. Antes de explicar la misión, alineó los bordes de las hojas y colocó una piedra sobre cada esquina.

—La denunciante se llama Chiyo Arahara. Afirma que una parcela agrícola perteneciente a su familia fue transferida utilizando un contrato que ella jamás firmó. El problema es sencillo de explicar y difícil de demostrar: el título original desapareció de su casa poco antes de que el registro cambiara.

El actual poseedor figuraba como Tetsuo Mibara, intermediario de tierras de cincuenta y dos años. Era un hombre de estatura media, cabello canoso recortado sobre las orejas y una cicatriz curva debajo de la mandíbula. Caminaba con una ligera cojera en la pierna derecha y acostumbraba vestir un haori verde oscuro. La investigación preliminar lo situaba en una residencia cercada al norte de la aldea de Matsukawa, aproximadamente a una jornada de Konoha siguiendo el camino comercial oriental.

Mibara no vivía solo. Tres guardias habían sido observados alrededor de la propiedad durante los últimos días: uno controlaba la entrada principal, otro recorría el patio y un tercero alternaba entre la vivienda y un almacén separado. Ninguno portaba una bandana ninja, aunque los tres llevaban armas visibles. El título probablemente permanecía dentro de la casa o en aquel almacén, pero la oficina no había confirmado su ubicación exacta.

Iori apoyó un dedo sobre la denuncia antes de continuar. Su expresión no cambió al mencionar la acusación.

—La señora Arahara lo llama ladrón. Esta oficina lo llama investigado hasta que aparezca el documento. La tarea consiste en recuperar el título original sin entregárselo a ninguna de las dos partes.

El papel debía regresar primero a Konoha. Los funcionarios compararían nombres, medidas, sellos, fechas y firmas con los registros fiscales conservados en la aldea. Si la propiedad realmente pertenecía a Chiyo, el título sería devuelto mediante el procedimiento correspondiente y Mibara quedaría sujeto a investigación. Si los datos no coincidían, el documento permanecería bajo custodia y la denunciante tendría que explicar su reclamación.

—No cambie un posible robo por otro cometido en nombre de una historia convincente. Traiga el título, informe dónde estaba y deje que los sellos decidan a quién pertenece.

Sobre el escritorio quedaron el mapa, la descripción física de Mibara y un croquis aproximado de la propiedad. La residencia aparecía al oeste del camino principal, detrás de un huerto y una cerca de madera. Una acequia bordeaba el terreno por el norte, mientras el almacén se encontraba separado de la vivienda por un patio descubierto.

---

Más tarde, el sol iluminaba las puertas de Konoha y proyectaba sombras cortas bajo los aleros. El tránsito era intenso: carretas con verduras aguardaban la inspección, varios comerciantes discutían el orden de salida y dos mensajeros cruzaban entre los viajeros con paquetes sellados. Farahan se encontraba en el sector destinado a quienes abandonaban la aldea, frente al camino oriental indicado en el expediente.

Más allá de las puertas, la ruta se dividía después de varios kilómetros. El camino comercial conducía directamente hacia Matsukawa y ofrecía tránsito constante; un sendero junto a las acequias permitía aproximarse desde el norte con menos testigos, aunque tardaba más y atravesaba terrenos abiertos. La casa de Tetsuo Mibara aguardaba al final de cualquiera de las dos rutas, junto con sus guardias y un documento cuya legitimidad todavía debía demostrarse.
[Imagen: pBeQreq.jpeg]
Farahan
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08-10-2026, 09:14 AM
El tercer día del verano distaba de ser uno de los más calurosos. La primavera había terminado hacía poco y todavía persistía en el ambiente el aroma de las flores que acompañaban los cambios de estación en Konoha. Aquella mañana, sin embargo, no había sido el sol quien despertara a Farahan, sino la costumbre de salir a trotar antes de comenzar sus obligaciones.

Vestía una camiseta sin mangas de color plomo, pantalones deportivos a juego y un par de tenis cómodos. Incluso para hacer ejercicio acostumbraba utilizar una loción de aroma distintivo, aunque lo bastante discreta para no resultar empalagosa. No había dedicado demasiado tiempo a elegir su atuendo y tampoco tenía planes especiales para aquella mañana. Simplemente había salido a correr.

A mitad del recorrido, una kunoichi un año mayor que él comenzó a seguirle el ritmo. Lo que empezó como un intercambio de saludos terminó convirtiéndose en una conversación bastante animada, aunque Farahan apenas necesitó intervenir para mantenerla. La muchacha parecía tener suficientes cosas que contar y él no encontraba motivo para interrumpirla. Cuando pasaron cerca de su casa, la invitó a entrar para beber un poco de agua y descansar del ejercicio.

Una hora después, la joven todavía permanecía recostada en su cama cuando Farahan salió de la ducha. Ella no parecía tener ninguna prisa por vestirse y, al verlo, intentó convencerlo de que regresara a acompañarla un rato más. Él respondió con una sonrisa, pero declinó la invitación: tenía obligaciones que atender y prometió que podrían repetir aquella mañana en otra ocasión, aunque, por el momento, no tenía demasiado interés en cumplir esa promesa.

Finalmente abandonaron la vivienda juntos. Ella llevaba la ropa deportiva algo desarreglada y el cabello todavía más; Farahan, en cambio, se había tomado el tiempo de arreglarse y parecía tan satisfecho consigo mismo como de costumbre. Se despidieron poco después y cada uno continuó su camino.

Con aquella mañana a sus espaldas y una sonrisa que difícilmente habría podido disimular, Farahan se presentó en la oficina de misiones de Konoha con un café bien cargado en la mano. Aprovechó el reflejo de una ventana para retocarse el cabello, ensayó un par de sonrisas desde distintos ángulos y, satisfecho con lo que veía, se adentró en el edificio con pasos largos y seguros.

Las peculiaridades del encargado pronto se hicieron evidentes conforme se acercaba al escritorio. Su rostro no ocultaba en absoluto el paso de los años y sus movimientos tenían esa precisión metódica que Farahan asociaba con quienes habían pasado demasiado tiempo entre documentos. En cualquier otra ocasión, probablemente ya lo habría catalogado como un hombre distante de los placeres que él mismo había disfrutado aquella mañana; sin embargo, su excelente humor lo mantuvo alejado de aquellos juicios apresurados, algo bastante peculiar en él.

Se sentó con cierta propiedad, pero también con la comodidad de quien ocupa una silla como un lugar ganado y no simplemente concedido. Su sonrisa se mantuvo presente, aunque sin mostrar aquella dentadura perlada y perfectamente alineada de la que tanto se enorgullecía. Escuchó la pausada explicación del funcionario mientras bebía pequeños sorbos de café, sin encontrar motivo para interrumpirlo.

Al recibir los pormenores, colocó el vaso junto a una de las patas de su silla, donde difícilmente podría derribarlo por accidente. Tomó el expediente y comenzó a hojearlo, prestando especial atención a la descripción de Mibara, las características de la residencia y la distribución conocida de sus guardias.

Su mirada volvió al frente cuando el funcionario retomó la palabra, esta vez para referirse a la denunciante y al procedimiento que seguirían con el documento. A Farahan le resultaba extraño que Konoha estuviera tan interesada en investigar la legitimidad de la reclamación en lugar de limitarse a cumplir con el encargo. Después de todo, alguien había solicitado una misión y alguien tendría que pagarla. ¿Acaso una resolución desfavorable para la mujer podía poner en peligro su recompensa? ¿O la aldea cubriría sus honorarios por completar la tarea encomendada, incluso si el resultado terminaba contradiciendo a quien había presentado la denuncia?

Volvió a revisar los papeles durante unos momentos. La propiedad parecía bien resguardada y, aunque tres guardias no constituían necesariamente un problema insuperable, entrar en una residencia ajena para recuperar un documento cuya autenticidad todavía estaba en duda podía complicarse más de lo previsto. En cualquier caso, aquella investigación correspondía a los funcionarios; él tendría que encontrar el título y llevarlo de regreso.

Finalmente dejó el expediente sobre el escritorio, se levantó con energía y adoptó una postura formal para despedirse.

—¡Sí, señor! Volveré cuando tenga noticias.

Hizo un amago de reverencia, aunque no llegó a completarla. Recuperó su café y abandonó el despacho con la misma desenvoltura con la que había entrado, permitiéndose un sorbo bastante más profundo una vez fuera.

Por el camino se hizo con otro café y un bocadillo para el viaje. Al llegar a las puertas de Konoha, aguardó su turno con aparente paciencia y presentó el pergamino de misión para que autorizaran su salida.

De las dos rutas señaladas, consideró que el camino comercial era el más conveniente. No solamente resultaba más corto, sino que su tránsito constante y la vigilancia habitual de las autoridades ofrecían cierta seguridad durante el recorrido. Tampoco veía motivo para aproximarse a escondidas a una propiedad cuya ubicación ya conocía, especialmente cuando todavía no había decidido cómo actuaría al llegar.

Su principal preocupación eran los guardias de Mibara, aunque confiaba en encontrar alguna alternativa que le permitiera evitar un enfrentamiento innecesario. Tal vez bastaría con observar la propiedad y conversar con sus habitantes; tal vez tendría que improvisar algo más elaborado una vez conociera el lugar.

Con aquel pensamiento, el segundo café entre sus pertenencias y el excelente humor que lo había acompañado desde el amanecer, Farahan emprendió el camino hacia Matsukawa.
Narrador Mangekyou-kun
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10-10-2026, 03:12 AM
Al final de un estrecho sendero se levantaba una antigua cabaña perteneciente a Tetsuo Mibara o, mejor dicho, una de sus tantas propiedades. El hombre administraba varias residencias distribuidas por Hi no Kuni y acostumbraba permanecer durante cortos periodos en cada una de ellas. Nadie conocía con certeza el motivo de aquellos constantes traslados. Algunos habitantes de Matsukawa aseguraban que ocultaba negocios poco transparentes, aunque la mayoría prefería no hacer demasiadas preguntas. Mibara rara vez se dejaba ver y, mientras no molestara a los demás, nadie parecía interesado en averiguar más sobre su vida.

Esta vez, sin embargo, parecía haberse involucrado con la persona equivocada. Una mujer lo había acusado de robar el título de propiedad de sus terrenos y había ofrecido una recompensa lo bastante generosa para que alguien aceptara recuperarlo.

La residencia permanecía en calma. Era una construcción pequeña, compuesta por tres dormitorios y rodeada por un pintoresco jardín en el que crecían diferentes tipos de plantas y flores. Un cerco de madera delimitaba la propiedad, mientras una acequia recorría el extremo norte del terreno. En la parte posterior había un almacén separado de la vivienda por un patio descubierto. Los tres guardias descritos en el expediente se encontraban allí. Todos llevaban la cabeza rapada, un tantō sujeto a la cintura y un kimono de distinto color: Kai vestía de azul, Ren de rojo y Ryo de blanco.

La ausencia de los propietarios había relajado considerablemente su vigilancia. Kai y Ren permanecían sentados en una banca cercana a la entrada principal, conversando sobre cuánto tiempo llevaban sin recibir noticias de Mibara. Ryo era el único que todavía realizaba rondas, aunque su recorrido se limitaba a caminar desde el jardín hasta el almacén y regresar algunos minutos después.

—Te digo que no volverá esta semana. Seguramente está en alguna de sus otras casas. Ren se recostó despreocupadamente sobre la banca.

—Mientras siga pagando, puede quedarse donde quiera. Respondió Kai sin demasiado interés.

Ryo regresó desde el almacén y se detuvo junto a ellos. Después de observar brevemente el sendero, terminó apoyándose contra el cerco para participar en la conversación. Durante los minutos siguientes, los tres permanecieron reunidos en el sector delantero de la residencia, dejando el patio posterior y el costado norte momentáneamente desprotegidos.

Farahan pudo observar todo aquello desde cierta distancia sin ser descubierto. La vegetación situada junto a la acequia ofrecía cobertura suficiente para aproximarse desde el norte, mientras el huerto permitía rodear la propiedad por el oeste. También alcanzaba a distinguir una ventana entreabierta en la parte posterior de la vivienda y una puerta lateral que conectaba el patio con la cocina.

Los guardias continuaban conversando sin prestar demasiada atención a los alrededores. Farahan tenía frente a él la primera oportunidad para infiltrarse en la propiedad, aunque tendría que actuar antes de que alguno retomara su ronda.

Minijuego

Minijuego: Infiltración en la propiedad

La residencia se encuentra desocupada, pero tres guardias vigilan el jardín y realizan rondas alrededor de la vivienda. Farahan deberá entrar, encontrar el título y escapar sin ser descubierto.

Desarrollo

- Turno 1: ingresar a la propiedad evitando a los guardias.
- Turno 2: registrar la vivienda y encontrar el título.
- Turno 3: escapar de la propiedad con el documento.

Farahan comenzará con 0 puntos de sospecha. Al finalizar cada turno deberá lanzar 1d5:

1. Un guardia detecta movimientos sospechosos. Farahan suma 2 puntos de sospecha.
2. Farahan deja un rastro o provoca un ruido. Suma 1 punto de sospecha.
3. Farahan consigue ocultarse a tiempo. La sospecha no aumenta ni disminuye.
4. Una distracción aparta a los guardias de su camino. Reduce 1 punto de sospecha.
5. Farahan aprovecha perfectamente el cambio de vigilancia. Reduce 2 puntos de sospecha.

La sospecha nunca podrá bajar de 0.

Resultados

- 0 a 1 punto: recupera el título y escapa sin ser descubierto.
- 2 a 3 puntos: recupera el título, pero los guardias descubren que alguien entró.
- 4 puntos: es descubierto durante la huida y deberá escapar mientras los guardias lo persiguen.
- 5 o más puntos: es descubierto antes de completar la misión y deberá abandonar la propiedad.

Los guardias no iniciarán un combate. Si descubren a Farahan, intentarán perseguirlo, bloquearle el paso o alertar a las autoridades.
Farahan
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10-10-2026, 04:08 AM
Oculto entre las sombras, escuchó el intercambio entre los guardias. Su idea de tocar a la puerta y solicitar trabajo quedó descartada antes de siquiera intentarlo. Durante el viaje le había parecido una buena alternativa para ingresar a la propiedad sin despertar sospechas, pero, en ausencia del propietario, difícilmente encontraría a alguien dispuesto a contratarlo. Lo más probable era que lo rechazaran y, para colmo, que su presencia despertara una curiosidad que hasta entonces no parecía existir.

Sin embargo, había otro asunto que llamó su atención. La vigilancia de los centinelas dejaba bastante que desear, pues dos de ellos permanecían sentados mientras el tercero parecía más interesado en conversar que en continuar con sus obligaciones. Resultaba sorprendente que una residencia custodiada por tres hombres armados tuviera tantos puntos vulnerables, especialmente cuando una de sus ventanas permanecía entreabierta.

Desde la perspectiva del Yamanaka, el hombre menos dispuesto a reanudar inmediatamente sus labores sería precisamente aquel que acababa de interrumpir su recorrido. Después de todo, ¿quién abandonaría una conversación para regresar a caminar por un lugar que acababa de inspeccionar? No era una certeza, pero sí una suposición razonable sobre la cual podía construir su siguiente movimiento.

Decidió entonces aprovechar aquella oportunidad para aproximarse por el patio posterior. Antes de abandonar su escondite, dedicó unos instantes a observar la orientación de los tres hombres y el espacio que separaba la vivienda del almacén. Su intención era rodear la propiedad, utilizando el huerto como cobertura hasta encontrar un punto desde el cual pudiera aproximarse a la puerta lateral.

Tampoco tenía intención de apresurarse innecesariamente. Si algo había aprendido durante su formación como shinobi, era que incluso las personas distraídas podían descubrir aquello que se movía justo frente a sus narices. Por ello, procuró mantener un ritmo prudente, aprovechando los obstáculos naturales para interrumpir cualquier posible línea de visión.

Su objetivo inmediato era sencillo: alcanzar el costado de la vivienda y situarse cerca de la entrada que comunicaba con la cocina, antes de que alguno de aquellos hombres decidiera recordar que estaba recibiendo un salario por vigilar.

Resumen
Acciones: Farahan intenta infiltrarse por el patio posterior, aprovechando la distracción de los guardias.
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12-10-2026, 02:12 AM
Farahan había conseguido escabullirse dentro de la casa sin ser detectado por los guardias, quienes continuaban conversando en el exterior para hacer pasar el tiempo. De vez en cuando, alguna de sus risotadas atravesaba las paredes, lo que permitía al muchacho saber que todavía permanecían distraídos y actuar con algo más de tranquilidad.

En el interior lo recibió un intenso olor a madera mezclado con aquel inconfundible aroma a encierro que dejaba entrever que nadie había abierto una puerta o una ventana durante varios días. Los guardias tenían estrictamente prohibido ingresar en la vivienda, salvo que existiera una razón realmente importante para hacerlo.

La sala principal contenía dos sillones desgastados y una mesa rodeada por cuatro sillas. A simple vista, el lugar parecía una pequeña cabaña destinada únicamente al descanso. Sin embargo, aquella era solo su fachada. Mibara utilizaba la propiedad para realizar diferentes negocios y, probablemente, también para mantener lejos de miradas curiosas aquello que no deseaba guardar en sus residencias habituales.

Desde la sala nacía un pasillo que conducía hacia tres habitaciones. La primera contenía únicamente una cama y un pequeño armario vacío, sin objetos personales ni señales de haber sido utilizada recientemente.

La segunda parecía haber funcionado como una oficina improvisada. En el centro había un escritorio antiguo cubierto por papeles desordenados, mientras varias sillas permanecían apoyadas contra las paredes. También podía verse un mueble con numerosos cajones y una pequeña caja metálica cerrada.

La última habitación era utilizada como bodega. En ella se acumulaban sacos, tablas de madera, herramientas y diferentes materiales de construcción. Algunas cajas habían sido colocadas unas sobre otras, dificultando observar qué se ocultaba detrás de ellas.

El título podía encontrarse en cualquiera de aquellos lugares. Farahan tendría que registrar cuidadosamente la vivienda y decidir por dónde comenzar, procurando no provocar ningún ruido que pudiera llamar la atención de los guardias.

Minijuego
Has obtenido un 3. Farahan logra realizar la búsqueda sin llamar la atención de los guardias. La sospecha se mantiene sin cambios.
Farahan
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12-10-2026, 09:47 PM
Infiltración exitosa.

La ruta utilizada por el chico de cabellos argénteos le permitió entrar sin atraer atención indeseada. Acuclillado, comenzó a andar entre los muebles, deteniéndose cada ciertos segundos para cuidar que no se viera actividad desde afuera, pues podría ser que alguien se asomara por la ventana y lo mirara. Debía cuidar también de no tirar nada que llamara la atención.

La habitación central permitía una visualización superficial del resto del inmueble, aunque no aseguraba nada realmente. Lo más sensato era que un documento como un título de propiedad estuviera archivado junto a otros documentos importantes, por lo que ignoró la habitación con la cama y la bodega para ir directamente a la oficina.

Comenzó a rebuscar primero con la mirada, luego apartando levemente los papeles y finalmente abriendo cajones, intentando confirmar algún dato que pudiera concordar con lo que estaba buscando: la propiedad del terreno citado en su misión.

Leía rápido, pasando de un detalle a otro donde se señalaran nombres. No se detenía demasiado en toda la complejidad de los documentos, sino simplemente en la información relevante. Su intención era salir de ahí con aquel papel sin ser visto, aunque cada tanto las risas de los hombres del exterior le robaban la atención.

Resumen
Acciones: Farahan intenta encontrar el documento en la oficina.
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16-10-2026, 02:39 AM
Farahan revisó los primeros cajones sin encontrar nada demasiado importante. Había recibos, anotaciones sobre compras de materiales y algunos contratos antiguos que no guardaban relación con la misión. Todo parecía estar desordenado, aunque algunos documentos habían sido agrupados cuidadosamente en la parte inferior del escritorio.

Mientras continuaba buscando, las voces del exterior comenzaron a escucharse más lejos. Uno de los guardias había propuesto revisar las trampas colocadas en el sendero y los otros dos decidieron acompañarlo, más por aburrimiento que por verdadera preocupación. Sus conversaciones se desplazaron poco a poco hacia el otro extremo de la propiedad, dejando despejada la zona frente a la vivienda.

En el último cajón, oculto debajo de un libro de cuentas, Farahan encontró un sobre amarillento cerrado con un cordel. En su interior había varios documentos relacionados con la compra y transferencia de terrenos. Entre ellos destacaba uno más antiguo, elaborado con un papel de mayor calidad y marcado con un sello oficial.

El documento identificaba a Chiyo Arahara como propietaria de una parcela agrícola situada en el territorio oriental de Hi no Kuni. La ubicación, las medidas y los límites descritos coincidían con la información entregada por Iori Matsuda. También aparecía el nombre de Tetsuo Mibara en documentos posteriores, aunque Farahan no tenía los conocimientos necesarios para determinar si aquella transferencia era legítima.

Había encontrado lo que buscaba.

Ahora debía guardar el título sin dañarlo y abandonar la residencia antes de que los guardias regresaran de su recorrido. La entrada principal se encontraba momentáneamente despejada, pero también podía utilizar la misma ruta por la que había ingresado si prefería no exponerse.

Minijuego

Has obtenido un 5. Farahan encuentra el título y los guardias se alejan temporalmente de la vivienda, facilitando su escape.

La sospecha se mantiene en 0.
Farahan
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17-10-2026, 12:14 AM
No había orden.

Si Farahan tuviera trastorno obsesivo-compulsivo, seguramente pondría a alguien a acomodar aquel lugar hasta dejarlo impecable. Tanto, que quien entrara a rebuscar entre los documentos y robar un pergamino podría hacerlo con toda libertad, barajando las papeletas con un dedo hasta detenerse en una letra y encontrar, entre una muestra reducida, aquello que buscaba. Pero el Yamanaka no solo carecía de semejante obsesión; tampoco había venido a poner en orden la oficina de un hombre ausente que, quién sabía cuándo, terminaría por darse cuenta del hurto. Tal vez cuando fueran a reclamarle el terreno.

Escuchó cómo las voces de los guardias se alejaban de la vivienda. Tal vez terminaran haciendo más trabajo del necesario para su empleador; tal vez la mujer que lo había contratado acabara enfrentándose a sus armas o a sus puños. Quién sabía. Farahan se estaba adelantando demasiado.

Plegó el documento en tres partes y lo guardó bajo su camisa, donde el propio cuerpo ayudaría a mantenerlo extendido sin arrugarlo. Después salió de la habitación, permitiéndose ser un poco menos cuidadoso con sus pasos ahora que la propiedad parecía ofrecerle una oportunidad.

Se acercó a la entrada principal y se asomó antes de cruzarla. No había nadie a la vista. Sabía que existían dos rutas para acceder a la vivienda y, aunque había elegido aquella en la que se exponía más, no había encontrado trampas durante su aproximación. Quizá el otro camino, parcialmente oculto, concentrara los peligros que los guardias acababan de ir a revisar.

No tenía motivos para comprobarlo por sí mismo. La entrada principal estaba despejada y los tres hombres se encontraban lo bastante lejos como para ofrecerle una oportunidad de escapar sin ser visto. Así que, tras confirmar que nada le impedía el paso, se dispuso a abandonar la residencia por la misma ruta por la que había entrado.

Si todo salía bien, los guardias ni siquiera advertirían su ausencia. Si no, tendría que confiar en su capacidad para encontrar algunas palabras convincentes.

Resumen
Farahan guarda el título usando su cuerpo para tenerlo planchado y busca retirarse por el camino contrario al que los guardias fueron a revisar las trampas
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Ayer, 01:26 PM
Los guardias continuaban recorriendo el extremo norte de la propiedad, convencidos de que alguna de las trampas instaladas junto a la acequia había sido alterada. Uno de ellos se agachaba para revisar los mecanismos mientras los otros dos discutían sobre quién había sido el responsable de colocarlos de manera incorrecta. Ninguno prestaba atención a la vivienda.

Farahan salió por la entrada principal y cruzó el patio sin encontrar resistencia. Durante unos segundos permaneció expuesto entre la casa y la cerca, pero las voces de los hombres seguían escuchándose a la distancia. Una vez que alcanzó el huerto, los árboles y la vegetación fueron suficientes para ocultarlo.

No hubo gritos ni pasos corriendo detrás de él. Tampoco escuchó el sonido de alguna alarma. Los guardias no habían descubierto la infiltración y probablemente tardarían bastante tiempo en advertir que alguien había registrado la oficina.

El Yamanaka continuó avanzando hasta alcanzar nuevamente el camino comercial. Solo entonces pudo alejarse con mayor tranquilidad, procurando no manipular demasiado el documento que llevaba bajo la camisa. Había ingresado, encontrado el título y abandonado la propiedad sin enfrentarse a ninguno de los hombres que protegían el lugar.

Más tarde, Farahan regresó a Konoha y se presentó nuevamente en la oficina de misiones. Iori Matsuda se encontraba sentado en el mismo escritorio, rodeado por una cantidad de documentos casi idéntica a la de aquella mañana. Al verlo regresar, dejó la pluma a un costado y extendió una mano.

—Supongo que tiene algo que entregarme.

Iori recibió el título y lo colocó cuidadosamente sobre la mesa. Primero revisó el estado del papel y luego observó los nombres, las medidas del terreno, las fechas y los sellos presentes en el documento. La información coincidía con los antecedentes entregados por Chiyo Arahara, aunque aquello todavía no era suficiente para confirmar su legitimidad.

—Parece ser el documento que buscábamos —comentó mientras acomodaba sus gafas—. Tendremos que compararlo con los registros fiscales y verificar cada uno de estos sellos antes de tomar una decisión.

También anotó el lugar exacto donde Farahan lo había encontrado: oculto entre otros documentos dentro de la oficina de una propiedad utilizada por Tetsuo Mibara. Aquella información sería incluida en la investigación, junto con el testimonio del shinobi y la presencia de los tres guardias contratados.

El documento no sería entregado inmediatamente a Chiyo ni devuelto a Mibara. Permanecería bajo custodia de Konoha hasta que los funcionarios determinaran quién poseía realmente los derechos sobre el terreno.

Farahan había cumplido con su parte. Había recuperado el título sin provocar un enfrentamiento, sin ser identificado y sin dejar a la denunciante decidir por su cuenta qué hacer con aquella prueba.

Resultado del minijuego

El resultado favorable permite que Farahan abandone la propiedad sin ser descubierto.

Sospecha final: 0 puntos.

La infiltración fue completada limpiamente y el título quedó bajo custodia de Konoha para comprobar su autenticidad. Misión cumplida.
Farahan
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Ayer, 07:58 PM
La recompensa era lo único que faltaba.

Farahan observó cómo Iori guardaba el título junto con el resto de los documentos que tendría que revisar. Había algo particularmente satisfactorio en ver que el resultado de sus esfuerzos terminaba bajo llave y no en manos de alguna de las partes involucradas, aunque sospechaba que su satisfacción tenía bastante más que ver con haber completado el encargo sin recibir un solo golpe.

—Espero que la investigación no les quite demasiado tiempo. Aunque, por lo que veo, tienen práctica de sobra con el papeleo.

La sonrisa que acompañó el comentario difícilmente podía confundirse con una crítica seria. Farahan se acomodó la ropa y apoyó una mano sobre el escritorio, lo justo para inclinarse un poco hacia el funcionario.

—Por mi parte, el trabajo está hecho. Encontré el documento donde me indicaron y se lo entregué sin alterarlo. No tuve que molestar a los guardias ni ellos tuvieron que molestarse conmigo. Diría que todos salimos ganando.

Excepto, quizá, quien hubiera perdido aquel título en primer lugar. Pero eso ya no era asunto suyo.

Se incorporó y aguardó a que Iori terminara de registrar los detalles de su informe. No tenía intención de marcharse sin saber qué ocurriría con su paga, por mucho que la curiosidad por el desenlace de aquella disputa fuese considerablemente menor que su interés por cobrarla.

Una vez concluido el trámite, se despidió del funcionario con una inclinación de cabeza y abandonó la oficina. Afuera, la aldea continuaba con su actividad habitual, ajena a la pequeña investigación que acababa de ponerse en marcha. Comerciantes, mensajeros y shinobi seguían cruzándose por las calles, cada uno ocupado en sus propios asuntos.

Farahan se detuvo un instante para estirarse, notando el cansancio acumulado durante el viaje de regreso. Había sido una misión sencilla, aunque no por ello carente de inconvenientes. Entrar en una propiedad ajena, rebuscar entre los documentos de un desconocido y salir con aquello que buscaba sin despertar sospechas requería cierta paciencia. Por fortuna, no había tenido que recurrir a ninguna de las alternativas que había imaginado durante el trayecto.

Se pasó una mano por el cabello, comprobó su reflejo en el cristal de un establecimiento cercano y retomó el camino con el ánimo de quien ya estaba pensando en cómo aprovechar el resto del día.

La disputa por las tierras seguiría su curso sin él. Si Chiyo Arahara era la legítima propietaria, los registros terminarían por demostrarlo; si no lo era, alguien tendría que explicarle por qué su reclamación no podía prosperar. En cualquiera de los casos, Farahan había cumplido con la tarea que le encomendaron y lo había hecho ileso para su satisfacción.
Masashi Kishimoto
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Ayer, 08:19 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Misión C] El Terreno Robado (TID 15011)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Dōma Farahan Yamanak — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp
  • Daeru Uchiha — Narrador Oficial (100%): 1500 Ryos, 0 Tobis, 65 Exp, Pergamino PERG003

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
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