15-09-2026, 02:45 PM
Última modificación: 15-09-2026, 02:46 PM por Kishue.
[Misión C] El Cargamento de la Marea Roja
La misión fue entregada durante la mañana en una oficina del ayuntamiento de Kirigakure. Una lámpara permanecía encendida sobre el escritorio pese a la claridad que atravesaba las ventanas; la neblina exterior filtraba la luz y teñía de gris cada rincón de la estancia. Detrás de una montaña de informes esperaba Ayame, una chūnin de cabello negro recogido mediante dos agujas metálicas y expresión cansada, aunque sus documentos estaban organizados con una precisión absoluta.
Ayame extendió sobre el escritorio un plano del canal oriental. Uno de los edificios cercanos al agua aparecía rodeado con tinta roja, mientras varias anotaciones señalaban las horas aproximadas de cada desaparición. Los tres incidentes habían ocurrido durante la última semana y siempre entre la medianoche y el amanecer. En total faltaban siete cajones de medicinas, vendas, pescado conservado y arroz.
—No hubo puertas forzadas ni ventanas rotas. El encargado asegura que solamente él conserva las llaves, pero los cajones continúan desapareciendo. —explicó la chūnin—. La única coincidencia verificable es la marea. Los robos ocurrieron cuando el nivel del canal estaba en su punto más bajo.
El almacén había sido construido sobre pilares de piedra y poseía un pequeño embarcadero destinado a recibir mercancías. Según los planos antiguos, debajo de la estructura existía una abertura utilizada décadas atrás para descargar embarcaciones pequeñas. Aquella entrada debía encontrarse sellada, pero nadie había revisado el muro inferior recientemente. La misión consistía en investigar sin alertar a los responsables y capturarlos si regresaban.
—Necesitamos recuperar la mercancía, pero los registros son igual de importantes. —añadió Ayame, colocando un segundo documento junto al mapa—. Alguien está comprando esos suministros. Si encuentran una lista de entregas, nombres o lugares, no permitan que sea destruida.
El almacén se encontraba al final de una calle estrecha, apartado de la parte más transitada del mercado. La mañana era fría y el aire arrastraba el olor salado del canal, mezclado con pescado, madera húmeda y humo procedente de los locales cercanos. El agua permanecía alta en ese momento y golpeaba lentamente los pilares del embarcadero.
Genza, el encargado, esperaba frente a la entrada. Era un hombre bajo y robusto, con barba gris, cejas pobladas y un delantal cubierto por manchas de sal. Abrió la puerta principal y condujo a las visitantes hacia el interior. Los cajones restantes estaban distribuidos en filas ordenadas, aunque existían espacios vacíos cerca de la pared posterior.
—Cierro personalmente todas las noches y reviso los cerrojos antes de marcharme. —aseguró Genza—. Por la mañana las puertas siguen cerradas, pero siempre falta algo. Si buscan una llave perdida, perderán el tiempo; aquí están las dos únicas copias.
Cerca de los espacios vacíos podían observarse manchas de humedad, fragmentos de cuerda oscura y una delgada línea de sal extendida hacia el fondo del almacén. La investigación acababa de comenzar.
La misión fue entregada durante la mañana en una oficina del ayuntamiento de Kirigakure. Una lámpara permanecía encendida sobre el escritorio pese a la claridad que atravesaba las ventanas; la neblina exterior filtraba la luz y teñía de gris cada rincón de la estancia. Detrás de una montaña de informes esperaba Ayame, una chūnin de cabello negro recogido mediante dos agujas metálicas y expresión cansada, aunque sus documentos estaban organizados con una precisión absoluta.
Ayame extendió sobre el escritorio un plano del canal oriental. Uno de los edificios cercanos al agua aparecía rodeado con tinta roja, mientras varias anotaciones señalaban las horas aproximadas de cada desaparición. Los tres incidentes habían ocurrido durante la última semana y siempre entre la medianoche y el amanecer. En total faltaban siete cajones de medicinas, vendas, pescado conservado y arroz.
—No hubo puertas forzadas ni ventanas rotas. El encargado asegura que solamente él conserva las llaves, pero los cajones continúan desapareciendo. —explicó la chūnin—. La única coincidencia verificable es la marea. Los robos ocurrieron cuando el nivel del canal estaba en su punto más bajo.
El almacén había sido construido sobre pilares de piedra y poseía un pequeño embarcadero destinado a recibir mercancías. Según los planos antiguos, debajo de la estructura existía una abertura utilizada décadas atrás para descargar embarcaciones pequeñas. Aquella entrada debía encontrarse sellada, pero nadie había revisado el muro inferior recientemente. La misión consistía en investigar sin alertar a los responsables y capturarlos si regresaban.
—Necesitamos recuperar la mercancía, pero los registros son igual de importantes. —añadió Ayame, colocando un segundo documento junto al mapa—. Alguien está comprando esos suministros. Si encuentran una lista de entregas, nombres o lugares, no permitan que sea destruida.
El almacén se encontraba al final de una calle estrecha, apartado de la parte más transitada del mercado. La mañana era fría y el aire arrastraba el olor salado del canal, mezclado con pescado, madera húmeda y humo procedente de los locales cercanos. El agua permanecía alta en ese momento y golpeaba lentamente los pilares del embarcadero.
Genza, el encargado, esperaba frente a la entrada. Era un hombre bajo y robusto, con barba gris, cejas pobladas y un delantal cubierto por manchas de sal. Abrió la puerta principal y condujo a las visitantes hacia el interior. Los cajones restantes estaban distribuidos en filas ordenadas, aunque existían espacios vacíos cerca de la pared posterior.
—Cierro personalmente todas las noches y reviso los cerrojos antes de marcharme. —aseguró Genza—. Por la mañana las puertas siguen cerradas, pero siempre falta algo. Si buscan una llave perdida, perderán el tiempo; aquí están las dos únicas copias.
Cerca de los espacios vacíos podían observarse manchas de humedad, fragmentos de cuerda oscura y una delgada línea de sal extendida hacia el fondo del almacén. La investigación acababa de comenzar.
![[Imagen: chBNIhB.jpeg]](https://i.imgur.com/chBNIhB.jpeg)
![[Imagen: ffIFI3H.jpeg]](https://i.imgur.com/ffIFI3H.jpeg)