08-09-2026, 03:55 PM
Apenas estaba amaneciendo, la niebla baja apenas dejaba ver la silueta de los postes que mi padre había clavado en el suelo de tierra apisonada.
Yo llevaba puesta la sudadera amarilla con la capucha abajo. A unos cinco metros, mi padrei permanecía de pie con los brazos cruzados. Ya teníamos unas tres horas entrenando.
—Fuiste testigo de las palabras del Hokage. Las cosas definitivamente están por cambiar, y no para bien. Solicitaré al líder de clan permiso para que puedas acompañarme al próximo viaje que realizaré al país de las Olas. Debes volverte fuerte Chota —me dijo mi padre con su voz grave—. Lo primero es que puedas realizar el Bunbun baika no jutsu sin utilizar sellos de mano. Un sello de mano es algo que te puede costar la vida. En una misión normal tienes el segundo necesario para juntar los dedos y moldear la técnica. Pero en la guerra, probablemente no vayan a sobrar los segundos.
—Entiendo, lo que dices —le respondí, intentando que el cansancio no se notara en mi voz—. Pero redirigir la masa directamente sin la secuencia de sellos hace que mi chakra se desborde.
—Porque estás pensando en el resultado, no en el flujo —mi padre dio un paso hacia adelante, plantando una de sus pesadas botas en la tierra. El impacto levantó una pequeña nube de polvo—. El Bubun Baika no Jutsu no consiste en inflar un músculo con aire. Consiste en trasladar tu peso, tu masa y tu chakra a un punto específico de tu cuerpo en una fracción de segundo, y luego retirarlo antes de que esa misma masa juegue en tu contra. Si te quedas atascado en la forma agrandada, eres un blanco fácil. Y caso contrario, si tardas en agrandarte, te matarán.
Mi padre tomó una viga de madera maciza que fácilmente requeriría la fuerza de dos hombres para moverla. La sostuvo con su mano derecha agrandada.
—Ahora probemos con esto. Vas a defenderte de esto —comenzó a indicarme—. No quiero ver un solo sello de mano.
Tragué saliva y retrocedí medio paso, abriendo mis piernas y flexionándolas. Traté de concentrar mi atención en el estómago para canalizar chakra. Sentí la calidez del chakra acumulado en la boca del estómago, pero esta vez intenté no llevar las manos al frente para ejecutar sellos.
Mi padre no me dio tiempo a nada más. Giró el torso y lanzó la viga de madera directamente hacia mi costado izquierdo. El aire silbó bruscamente con la trayectoria de la masa de madera.
Mi primer instinto fue juntar las manos. Los dedos se me movieron por reflejo, pero rápidamente separe las manos obligando a mis brazos a quedarse abajo, pegados al torso. En su lugar, proyecté la orden mental directamente hacia mi brazo izquierdo. ¡Expansión!
La carne y el hueso de mi brazo izquierdo se expandieron de golpe, doblando y triplicando su volumen en un segundo, justo cuando la viga impactaba contra mi antebrazo.
El dolor recorrió mi brazo hasta la nuca; aunque la densidad de la técnica absorbió la mayor parte del impacto, la fuerza bruta del golpe de mi padre me desplazó dos metros hacia atrás.
Sostuve la viga contra mi pecho con el enorme brazo expandido, jadeando fuertemente. La masa muscular de mi extremidad era enorme, pero me sentía torpe, desequilibrado. Ni siquiera fui capaz de notar una pequeña piedra que lanzó mi padre hacia mi hombro derecho. Cuando aquella piedra impacto perdí inmediatamente el equilibrio y caí al suelo.
—Mírate —dijo mi padre—. Lograste expandirlo sin sellos, sí. Pero ahora tienes tres veces más peso en el lado izquierdo y tu costado derecho está muerto. Si fuese un ninjutsu enemigo en este momento estarías en el suelo con un costado herido.
Liberé la tensión de mi chakra. El brazo izquierdo volvió a su tamaño normal con una sensación de hormigueo.
[]—Cuesta... controlar el contrapeso[] —admití, tomando una bocanada de aire profundo.
—Porque tratas la técnica como algo estático —mi padre caminó hacia mí y se detuvo a un metro. Me miró desde arriba—. El chakra no se queda en un solo lugar; fluye, se mueve y se adapta. Cuando usas la expansión parcial, el cuerpo debe convertirse en una balanza. Si agrandas el brazo izquierdo para bloquear, debes dejar chakra en el resto del cuerpo con la finalidad de sostener el equilibrio o alternar la extremidad expandida al instante.
Mientras mi padre hablaba, me levanté del suelo y me limpié la tierra de los pantalones. Ajusté la capucha de mi sudadera y volví a ponerme en guardia. Miré a mi padre a los ojos.
—De nuevo —dije firmemente.
Mi padre no sonrió, pero si asintió en aprobación. Se giró hacia el montón de postes de práctica y tomó dos troncos más pequeños.
—Esta vez no será un solo golpe —advirtió—. O aprendes a alternar la masa entre tus extremidades a voluntad, o terminarás exhausto antes de que el enemigo siquiera empiece a sudar.
Cerré los ojos un segundo. Me concentré en el ritmo de mi corazón y en la masa pesada que llevaba dentro. Apreté las botas contra el barro y abrí los ojos, listo para la siguiente embestida.
Yo llevaba puesta la sudadera amarilla con la capucha abajo. A unos cinco metros, mi padrei permanecía de pie con los brazos cruzados. Ya teníamos unas tres horas entrenando.
—Fuiste testigo de las palabras del Hokage. Las cosas definitivamente están por cambiar, y no para bien. Solicitaré al líder de clan permiso para que puedas acompañarme al próximo viaje que realizaré al país de las Olas. Debes volverte fuerte Chota —me dijo mi padre con su voz grave—. Lo primero es que puedas realizar el Bunbun baika no jutsu sin utilizar sellos de mano. Un sello de mano es algo que te puede costar la vida. En una misión normal tienes el segundo necesario para juntar los dedos y moldear la técnica. Pero en la guerra, probablemente no vayan a sobrar los segundos.
—Entiendo, lo que dices —le respondí, intentando que el cansancio no se notara en mi voz—. Pero redirigir la masa directamente sin la secuencia de sellos hace que mi chakra se desborde.
—Porque estás pensando en el resultado, no en el flujo —mi padre dio un paso hacia adelante, plantando una de sus pesadas botas en la tierra. El impacto levantó una pequeña nube de polvo—. El Bubun Baika no Jutsu no consiste en inflar un músculo con aire. Consiste en trasladar tu peso, tu masa y tu chakra a un punto específico de tu cuerpo en una fracción de segundo, y luego retirarlo antes de que esa misma masa juegue en tu contra. Si te quedas atascado en la forma agrandada, eres un blanco fácil. Y caso contrario, si tardas en agrandarte, te matarán.
Mi padre tomó una viga de madera maciza que fácilmente requeriría la fuerza de dos hombres para moverla. La sostuvo con su mano derecha agrandada.
—Ahora probemos con esto. Vas a defenderte de esto —comenzó a indicarme—. No quiero ver un solo sello de mano.
Tragué saliva y retrocedí medio paso, abriendo mis piernas y flexionándolas. Traté de concentrar mi atención en el estómago para canalizar chakra. Sentí la calidez del chakra acumulado en la boca del estómago, pero esta vez intenté no llevar las manos al frente para ejecutar sellos.
Mi padre no me dio tiempo a nada más. Giró el torso y lanzó la viga de madera directamente hacia mi costado izquierdo. El aire silbó bruscamente con la trayectoria de la masa de madera.
Mi primer instinto fue juntar las manos. Los dedos se me movieron por reflejo, pero rápidamente separe las manos obligando a mis brazos a quedarse abajo, pegados al torso. En su lugar, proyecté la orden mental directamente hacia mi brazo izquierdo. ¡Expansión!
La carne y el hueso de mi brazo izquierdo se expandieron de golpe, doblando y triplicando su volumen en un segundo, justo cuando la viga impactaba contra mi antebrazo.
El dolor recorrió mi brazo hasta la nuca; aunque la densidad de la técnica absorbió la mayor parte del impacto, la fuerza bruta del golpe de mi padre me desplazó dos metros hacia atrás.
Sostuve la viga contra mi pecho con el enorme brazo expandido, jadeando fuertemente. La masa muscular de mi extremidad era enorme, pero me sentía torpe, desequilibrado. Ni siquiera fui capaz de notar una pequeña piedra que lanzó mi padre hacia mi hombro derecho. Cuando aquella piedra impacto perdí inmediatamente el equilibrio y caí al suelo.
—Mírate —dijo mi padre—. Lograste expandirlo sin sellos, sí. Pero ahora tienes tres veces más peso en el lado izquierdo y tu costado derecho está muerto. Si fuese un ninjutsu enemigo en este momento estarías en el suelo con un costado herido.
Liberé la tensión de mi chakra. El brazo izquierdo volvió a su tamaño normal con una sensación de hormigueo.
[]—Cuesta... controlar el contrapeso[] —admití, tomando una bocanada de aire profundo.
—Porque tratas la técnica como algo estático —mi padre caminó hacia mí y se detuvo a un metro. Me miró desde arriba—. El chakra no se queda en un solo lugar; fluye, se mueve y se adapta. Cuando usas la expansión parcial, el cuerpo debe convertirse en una balanza. Si agrandas el brazo izquierdo para bloquear, debes dejar chakra en el resto del cuerpo con la finalidad de sostener el equilibrio o alternar la extremidad expandida al instante.
Mientras mi padre hablaba, me levanté del suelo y me limpié la tierra de los pantalones. Ajusté la capucha de mi sudadera y volví a ponerme en guardia. Miré a mi padre a los ojos.
—De nuevo —dije firmemente.
Mi padre no sonrió, pero si asintió en aprobación. Se giró hacia el montón de postes de práctica y tomó dos troncos más pequeños.
—Esta vez no será un solo golpe —advirtió—. O aprendes a alternar la masa entre tus extremidades a voluntad, o terminarás exhausto antes de que el enemigo siquiera empiece a sudar.
Cerré los ojos un segundo. Me concentré en el ritmo de mi corazón y en la masa pesada que llevaba dentro. Apreté las botas contra el barro y abrí los ojos, listo para la siguiente embestida.