07-09-2026, 11:16 PM
01 de Otoño del 150.
Naturaleza.
Tan impredecible como caótica. Su furia a veces parece un simple capricho que ni los mejores navegantes o estudiosos del clima pueden anticipar con suficiente precisión como para dictaminar cuándo es seguro cruzar el mar y cuándo no.
El trayecto hacia el País de las Montañas se vio truncado casi tan rápido como inició. Como si no fueran suficientes los temblores en el cuerpo del mestizo ni la profunda sudoración que intentaba contener al saberse transitando por encima de un abismo inexplorado, una tormenta obligó al barco en el que Amida Heizu y su hijo navegaban a desviarse de su ruta y buscar refugio antes de continuar hacia su destino.
No se sabía cuánto tiempo pasaría antes de que fuera seguro volver a navegar; lo cierto era que, para alivio del cuerpo del menor, ambos, padre e hijo, habían terminado en un sitio protegido de la Fortaleza Shoseki.