07-09-2026, 08:35 PM
Nodo de Exploración: La Barca Entre las Rocas
Ubicación: Villa de Pedralba
Día 03 de Otoño, del año 150:
La pequeña Villa de Pedralba ocupaba su habitual rincón apartado al sur del País de las Montañas, rodeada por aguas frías, peñascos y pendientes sobre las que se distribuían unas pocas viviendas de piedra y madera. El muelle recibía principalmente embarcaciones pesqueras y pequeños cargamentos procedentes de Rocabruma, mientras los habitantes trabajaban entre los Huertos Altos, las casas próximas al puerto y los estrechos senderos que ascendían hacia el Mirador del Sur. Aquella mañana, después de una noche de oleaje especialmente fuerte, varios habitantes se habían reunido en la Playa de Piedra para observar algo atrapado entre los peñascos.
—Es solo una barca vieja —sentenció uno de los pescadores mientras otros dos intentaban liberarla con una cuerda—. Seguro se soltó de algún muelle durante la tormenta. La embarcación estaba vacía, no llevaba identificación alguna y presentaba años de desgaste. En su interior únicamente había una red rota, un remo partido y un pequeño cencerro oxidado cuya procedencia nadie pudo reconocer.
La barca terminó siendo arrastrada hasta el muelle y desmontada para aprovechar la madera que todavía podía recuperarse. Para el final del día, el hallazgo había quedado reducido a otra historia menor causada por el mal tiempo.
Ubicación: Villa de Pedralba
Día 03 de Otoño, del año 150:
La pequeña Villa de Pedralba ocupaba su habitual rincón apartado al sur del País de las Montañas, rodeada por aguas frías, peñascos y pendientes sobre las que se distribuían unas pocas viviendas de piedra y madera. El muelle recibía principalmente embarcaciones pesqueras y pequeños cargamentos procedentes de Rocabruma, mientras los habitantes trabajaban entre los Huertos Altos, las casas próximas al puerto y los estrechos senderos que ascendían hacia el Mirador del Sur. Aquella mañana, después de una noche de oleaje especialmente fuerte, varios habitantes se habían reunido en la Playa de Piedra para observar algo atrapado entre los peñascos.
—Es solo una barca vieja —sentenció uno de los pescadores mientras otros dos intentaban liberarla con una cuerda—. Seguro se soltó de algún muelle durante la tormenta. La embarcación estaba vacía, no llevaba identificación alguna y presentaba años de desgaste. En su interior únicamente había una red rota, un remo partido y un pequeño cencerro oxidado cuya procedencia nadie pudo reconocer.
La barca terminó siendo arrastrada hasta el muelle y desmontada para aprovechar la madera que todavía podía recuperarse. Para el final del día, el hallazgo había quedado reducido a otra historia menor causada por el mal tiempo.