Restaurante La Grulla Sumergida
Centro Comercial de Kirigakure
Su nombre, La Grulla Sumergida, aparecía tallado sobre una placa discreta junto a la entrada. No era un lugar destinado a atraer transeúntes mediante música o faroles llamativos. La ausencia de carteles, el silencio de los camareros y los biombos que separaban las mesas indicaban que su clientela pagaba tanto por la comida como por la privacidad. Era una elección razonable para un empresario que deseaba almorzar antes de abandonar la aldea sin anunciar su itinerario a cualquiera que supiera observar.
Rin y Rei ingresaron juntas, llevando bajo sus ropas el informe de la misión. El nombre completo de su protegido era Fumihiro Shirogane, aunque fuera de documentos comerciales pocos parecían utilizar el apellido. En los puertos, almacenes y mercados de Kirigakure era conocido como la Morsa Blanca, un sobrenombre nacido de su aspecto y consolidado por décadas negociando mercancías procedentes de distintos territorios.
La misión de rango C exigía escoltarlo hasta un pueblo vecino, protegerlo durante sus reuniones y garantizar su regreso. Fumihiro había sobrevivido a intentos de robo, emboscadas contra sus caravanas y al menos una conspiración para secuestrarlo. No comerciaba con secretos militares ni objetos prohibidos; movía alimentos, herramientas, telas y materiales de construcción. Sin embargo, el volumen de sus negocios convertía incluso la mercancía común en una fortuna suficientemente grande para atraer delincuentes.
Las hermanas no necesitaron preguntar dónde se encontraba. Fumihiro ocupaba una mesa amplia situada cerca del fondo, acompañado por un único hombre. Era corpulento, de hombros redondeados y rostro ancho, con una abundante cabellera blanca peinada hacia atrás. Dos extremos de su bigote descendían a ambos lados de la boca como colmillos suaves, explicando el origen más evidente de su apodo. Vestía una túnica azul marino de excelente calidad, aunque evitaba joyas u ornamentos capaces de entorpecer sus movimientos.
Frente a él descansaban varios platos de pescado, arroz y vegetales, además de una tetera cuyo contenido servía con sorprendente delicadeza para el tamaño de sus manos. Comía sin apresurarse, pero tampoco parecía disfrutar de una sobremesa ociosa. Entre un bocado y el siguiente revisaba documentos, señalaba cantidades y escuchaba las observaciones de su acompañante.
El segundo hombre era más joven y delgado, con el cabello negro recogido y una cicatriz pequeña atravesándole una ceja. Vestía de manera sobria y mantenía junto a una rodilla una cartera reforzada. El informe lo identificaba como Masato Kurose, administrador personal y mano derecha de Fumihiro. No era shinobi, pero llevaba años organizando sus rutas, revisando contratos y distinguiendo una mala negociación de una posible emboscada.
Rin observó primero las salidas, las ventanas y la posición de los demás comensales. El establecimiento ofrecía privacidad a través de sus biombos, pero esa misma distribución ocultaba manos, armas y movimientos. Rei examinó los reflejos sobre la tetera, las sombras bajo las divisiones y las reacciones de los camareros cuando ellas cruzaron el salón. Nadie parecía alarmado por su presencia; aun así, no confundieron tranquilidad con seguridad.
<Es él> confirmó Rei en voz baja
<Y eligió la mesa más apartada, pero no la más segura> respondió Rin <Desde ahí no puede ver la entrada lateral>
<Por eso nos contrataron>
Las hermanas avanzaron hasta la mesa. Masato las detectó primero y dejó de ordenar los documentos. Su mano no buscó un arma, aunque se desplazó sobre la cartera con un gesto protector. Fumihiro siguió su mirada, limpió cuidadosamente sus dedos y observó a las recién llegadas. Sus ojos eran pequeños bajo unas cejas espesas, pero contenían una atención que contrastaba con la aparente pesadez de su cuerpo.
Rei inclinó la cabeza con cortesía. Rin permaneció junto a ella, firme y atenta al entorno.
<Señor Fumihiro, somos Rin y Rei, kunoichi de Kirigakure asignadas a su escolta durante el viaje y su estancia fuera de la aldea> se presentó Rei <Un tercer integrante, Funato Kishue, se incorporará en breve>
Fumihiro las examinó durante unos segundos sin ocultar que esperaba encontrar algo en ellas. Quizá edad, experiencia o una razón para confiar su vida a dos jóvenes que nunca había visto. Finalmente, su bigote se elevó junto con una sonrisa breve.
<Puntuales, observadoras y suficientemente prudentes para no anunciar mi apodo en mitad del salón> dijo Fumihiro <Es un comienzo aceptable>
Masato cerró la cartera y reunió los documentos sobre la mesa.
<Partiremos cuando llegue el tercer escolta> explicó <El equipaje y la mercancía ya están preparados. Antes de salir revisaremos con ustedes la ruta, las paradas previstas y las amenazas recibidas durante los últimos días>
Rin dirigió una mirada hacia las ventanas empañadas. Más allá de ellas, la niebla cubría los canales y convertía cada embarcación distante en una silueta incompleta. Fumihiro no parecía asustado, pero un hombre amenazado tantas veces aprendía a ocultar el miedo detrás de rutinas, comidas tranquilas y nombres cuidadosamente escogidos.
<Hasta que partamos, este restaurante también forma parte de la escolta> declaró Rin <Necesitamos conocer todas sus entradas y saber quién estaba informado de este almuerzo>
La sonrisa del empresario se ensanchó apenas.
<Entonces tomen asiento, kunoichi> respondió Fumihiro <Parece que tenemos bastante de qué hablar antes de emprender el camino>
Rin no se sentó todavía. Rei ocupó el lugar desde el que podía escuchar al empresario y conservar la entrada dentro de su campo visual. Mientras aguardaban la llegada de Kishue, las hermanas comenzaron a proteger a la Morsa Blanca mucho antes de que el viaje hubiese comenzado.
![[Imagen: ffIFI3H.jpeg]](https://i.imgur.com/ffIFI3H.jpeg)
![[Imagen: chBNIhB.jpeg]](https://i.imgur.com/chBNIhB.jpeg)