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[Misión | C] Llevado por los Espíritus
Naoto
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10-08-2026, 09:44 PM
5 de Verano del aña 150,
Kirigakure no Sato
Misión protagonizada por Yato Hachibi y Sung Terumi
Narrado por Naoto Heizu
 Llevado por los Espíritus


En la mañana del segundo día de la desaparición de Goro…
 
Un par de días pasaron desde el misterioso desenlace de aquel empleado de almacén. La noticia caería como un balde de agua fría a Hachibi, posiblemente, por varios motivos que podrían haber pasado por su cabeza.
 
En primer lugar: su trabajo fue perfecto. Una investigación cuya resolución finalizaba con la cacería de un felino que atormentaba a un vigilante nocturno del almacén, que se emborrachaba noche tras noche y en sus viajes inducidos por el alcohol pudo haber tenido innumerables sugestiones provocadas por los ruidos de la noche. Ese propósito le llevó a solicitar a su jefe que llamara a los shinobis con el fin de investigar de noche lo que había ocurrido. El resultado: un gato de gran tamaño mezclado entre velas de barcos y pequeñas cadenas que se arrastraba por todos los sectores del enorme depósito generando extraños e inquietantes ruidos.
 
En segundo lugar: ¿Cómo ese hombre podría haber desaparecido si el ninja Hachibi estuvo explorando el almacén entero durante toda la noche? No tenía mucho sentido.
 
El oficinista encargado de entregar la misión rango C a los ninjas se paró frente a ellos y se rascó la barbilla. Él tenía la obligación de encomendar, pero también estudiar previamente para poder dar una explicación certera, con todos los detalles incluidos.
 
—Muy bien… Yato Hachibi y Sung… Terumi. Sin lugar a duda, su desaparición es extraña —concluyó, mientras se acomodaba en su silla y observaba a ambos jóvenes—. Según el reporte ingresado por Hachibi, el vigilante era alguien doblegado a las bebidas. Todo podría indicar que tuvo un accidente. Salió a pasear por el muelle, tuvo la mala suerte de pisar el borde y caer al río. Es una posibilidad. El rastrillaje lleva un tiempo. Sin embargo, ningún marinero reportó un cuerpo.
 
El hombre castaño se acomodó sus lentes, se acercó al mapa de la ciudad y apoyó el dedo índice sobre el viejo mapa urbano de Kirigakure que estaba en la pared. Señaló el almacén y sus alrededores.
 
—Empezaría la búsqueda por aquí. Es importante recordar a ambos que la zona del puerto y en especial donde está el gran almacén es peligrosa, pero tienen herramientas suficientes para cuidarse solos.
 
El oficinista volvió a su asiento y echó un vistazo a los expedientes. Después, a la información del caso.
 
—La otra hipótesis que barajan en la oficina es que haya estado involucrado con mafias alrededor del almacén. No sería estúpido pensar que el hombre después de su jornada se dirigiera al bar para seguir bebiendo. Por otro lado, su departamento está a cinco cuadras del almacén —miró a ambos ninjas y les entregó el pergamino con la misión—. Es aconsejable que Hachibi vuelva al almacén e investigue allí, gracias a su experiencia previa posiblemente pueda sacar buenas conclusiones. En cambio, Terumi podrá investigar el departamento de Gorō en la calle diecisiete. Es el departamento tres. Tenemos la llave, se halló entre las pertenencias de Gorō cuando desapareció. Entra al lugar y trata de conseguir algo que nos pueda servir.
 
Colocó ambas manos detrás de su espalda y sonrió.
 
—Éxitos en la misión.
 
Regreso al almacén
Horas más tarde…
 
Hachibi podría notar la enorme diferencia en ese lugar entre día y noche: los obreros se movían automatizados por sus monótonos trabajos. Operaban grúas, utilizaban redes de pesca, ingresaban la mercadería proveniente de los barcos de carga, generaban informes, varios guardias se paseaban por allí. Todo indicaba que las operaciones navales y el depósito funcionaban a la perfección a pesar de la desaparición.
 
Allí estaba el capataz, Tenma. Un hombre de aspecto similar a Goro: fornido, duro, de cabello y barba poblada, tosco y directo en el habla. Se encontraba dando indicaciones que sus hombres por miedo cumplían sin rechistar. Era hace años el encargado. Se lo había ganado. Resistir esa compleja vida de marinero no era fácil, desgastaba el cuerpo y la mente. Y muchos acompañaban bajo ese musculoso y temible cuerpo un silencioso sufrimiento que apagaban con la bebida.
 
El hombre notó que Hachibi estaba en el lugar y se acercó a él. Lo saludó y fue directo al grano.
 
No podía perder tiempo.
 
—Sí… Gorō. Demasiado extraño todo. Lo buscamos por todas partes y no hubo caso —de su bolsillo sacó una pipa y prendió el fuego. Le dio dos pitadas. El humo lo disparó directo al rostro de Hachibi—. Mira, ese hombre era misterioso. Hablaba mucho, y con el alcohol todavía más. Pero era una máquina de decir idioteces. Su vida… bueno, no sabemos nada de su vida. Sé que vivía cerca de aquí, y que se paseaba por el distrito marítimo. Le di trabajo porque era viejo conocido y aunque pareciese extraño, hacía bien su trabajo.
 
La voz ronca acompañaba sus palabras, cada tanto inhalaba por la nariz intentando contener los mocos que se deslizaban de ella. Hizo una mueca e intentó recordar algo más.
 
—Lo último que se vio de sus pertenencias fue en la zona de redes y aparejos. Allí encontramos… una lámpara, una botella de sake, nada más. Bueno, tampoco es que seamos detectives nosotros. El trabajo es tuyo.
 
Volvió a señalar hacia el sector de redes y luego le dio unos palmazos en el hombro derecho al joven.
 
—Suerte con eso.
 
Departamento de Gorō
Horas más tarde…
 
El departamento de Goro.
 
La calle diecisiete contenía un edificio de dos plantas bastante viejo, situado en la zona obrera cercana al puerto. La humedad del lugar se desprendía por los canales que pasaban por las calles. Desde fuera Sung podría notar que el departamento de Gorō era pequeño. Su frente enseñaba poco, solo el indicio en la puerta de ser el indicado.
 
Al ingresar, se podía ver una habitación principal que funcionaba como dormitorio y comedor, con una cocina mínima separada por un tabique. Una ventana abierta dejaba entrar la brisa del mar empujando las cortinas y dejaba ver los tejados del distrito portuario. El olor era insoportable: tabaco, alcohol y humedad. Su hogar estaba compuesto por muebles baratos y antiguos. La cama estaba sin hacer, y al lado, una pequeña mesa donde guarda documentos, recibos y anotaciones. Un armario, utensilios de cocina y comida suficiente para varios días, varias botellas vacías repartidas por toda la casa. Sí, el lugar estaba desordenado, producto de un soltero descuidado. Pero no era tan grave.
 
Se podía ver un calendario de trabajo con sus turnos nocturnos; los días posteriores al a desaparición también se hallaban marcados. Algunos recibos de compras: comida, tabaco, bebida. Como siempre. Dinero, una cantidad modesta, nada exagerado ni escaso. En el armario se encontraban sus abrigos y más botellas cerradas. En la puerta izquierda de este una fotografía vieja: estaba su familia. Una hija, un hijo, una esposa.
 
Nada de señales de destrozos, cerraduras forzadas ni sangre.




Cita:Reglas del juego
—Cada uno podrá lanzar un dado para una tirada de investigación en la zona donde están. El resultado revelará información que está oculta en un hide, dependiendo el valor del dado. 
—Es necesario que previo a realizar el post, cada uno lance un dado y me diga el resultado, para yo poder liberar la información que su personaje logra percibir.

—Cada uno tiene modificadores en el dado que influyen en el resultado final dependiendo sus virtudes, defectos y modificador de stat.

Yato Hachibi:
—1d20 + MINT + Brújula interna +3 (por conocer previamente el almacén) + Capacidad sensorial +1

Sung Terumi:
—1d20 + MINT 



ALMACÉN — Resultado bajo (1-8)
Contenido Oculto

La búsqueda alrededor de la zona de redes y aparejos no ofrecía demasiado a simple vista. La lámpara indicada por Tenma continuaba allí, apartada junto a unas cajas y con parte del cristal quebrado por el golpe contra el suelo. La botella de sake estaba a pocos metros, todavía con algo de bebida en su interior. No había sangre alrededor, tampoco madera rota, mercancía removida o señales evidentes de que Gorō hubiese forcejeado con alguien.



Lo extraño era la ubicación. La lámpara había aparecido bastante lejos del lugar desde donde Gorō acostumbraba vigilar el almacén. De haberla llevado consigo, tuvo que desplazarse hasta ese sector por alguna razón antes de desaparecer. Entre el desorden habitual de cuerdas, aparejos y redes tampoco había ninguna pertenencia más del vigilante.

ALMACÉN — Resultado intermedio (9-15)
Contenido Oculto

Revisando con mayor atención la zona donde apareció la lámpara, algunos detalles empezaban a diferenciarse del movimiento normal de los trabajadores. Sobre varios tablones había pequeñas manchas oscuras de humedad ya parcialmente secas. No parecían provenir de una botella derramada: continuaban en forma irregular entre las redes y terminaban cerca de una parte poco utilizada de la pared. Entre las juntas de la madera también podía verse barro oscuro y pequeños restos de limo.



Apartando algunos aparejos aparecía una vieja estructura de hierro casi confundida con el suelo. Era parte de un antiguo sistema de drenaje, oxidado y cubierto de suciedad, seguramente anterior a varias remodelaciones del almacén. Las marcas de humedad comenzaban prácticamente junto a ella. Lo más extraño era que Hachibi podía recordar aquella zona de su investigación anterior: esa cantidad de agua y barro no estaba allí cuando buscaba al supuesto fantasma.

ALMACÉN — Resultado alto (+16)
Contenido Oculto

La vieja estructura de drenaje ofrecía algo todavía más extraño. El óxido estaba desgastado en varios puntos y algunos arañazos sobre el metal eran demasiado claros para ser antiguos. Alguien había movido recientemente una pieza de aquella estructura. Entre una de sus uniones había quedado enganchado un pequeño fragmento de tela oscura, similar a la utilizada en la ropa de trabajo de los empleados del almacén. Cerca de allí todavía podían distinguirse restos de barro húmedo protegidos bajo unas redes.



Las marcas sobre el suelo tampoco parecían producirse únicamente por agua filtrándose desde abajo. Había rastros parciales de calzado que comenzaban junto al drenaje y avanzaban algunos metros hacia el interior antes de perderse entre el tránsito de los obreros. Por su disposición resultaba difícil asegurar cuántas personas habían pasado por allí, pero algo sí parecía evidente: aquella vieja instalación había sido utilizada recientemente desde debajo del almacén.



DEPARTAMENTO — Resultado bajo[b] (1-8)[/b]
Contenido Oculto

Después de revisar con cierto cuidado el departamento, Sung podía sacar al menos una conclusión: nada parecía indicar que Gorō hubiera preparado una fuga. Su dinero seguía guardado allí, junto con documentación personal, la mayor parte de su ropa y varias compras realizadas recientemente. Había alimentos suficientes para algunos días y los turnos posteriores a su desaparición continuaban marcados en el calendario.



Tampoco había equipaje preparado ni cajones vaciados con apuro. Incluso algunas botellas cerradas permanecían guardadas entre sus cosas. Si Gorō había decidido marcharse por voluntad propia, lo había hecho dejando prácticamente toda su vida detrás y sin mostrar ninguna preparación previa.

DEPARTAMENTO — Resultado intermedio [b](9-15)[/b]
Contenido Oculto

Entre recibos, cuentas atrasadas y papeles sin demasiada importancia aparecía un pequeño cuaderno de bolsillo. Gorō lo utilizaba principalmente para recordar horarios, compras y obligaciones. Sin embargo, durante los últimos días había dedicado varias líneas a los ruidos del almacén. Había anotaciones torpes sobre cadenas, telas moviéndose y sonidos nocturnos, seguramente realizadas durante los días anteriores a la investigación de Hachibi.



Las últimas palabras relacionadas con aquello resultaban mucho más simples. En una de las páginas había escrito: “Era el gato”. Después de esa frase no aparecían nuevas referencias al supuesto fantasma. Gorō parecía haber aceptado completamente la explicación recibida aquella noche. Si volvió a investigar algo después de que Hachibi se marchara, no había sido porque continuara obsesionado con aquel mismo fenómeno.

DEPARTAMENTO — Resultado alto [b](+16)[/b]
Contenido Oculto

Una revisión más minuciosa de los papeles permitía encontrar algo extraño entre las pertenencias sin importancia. Era un pequeño recorte viejo, probablemente sacado de alguna publicación barata del distrito marítimo. Hablaba sobre una superstición conocida entre marineros y trabajadores nocturnos: los llamados “Ahogados de Kirigakure”, figuras empapadas que algunos aseguraban haber visto cerca de canales, puentes y entradas antiguas de desagües durante la madrugada.



En el reverso alguien había escrito con otra tinta: “Para que Gorō aprenda cómo se ve un fantasma de verdad”. Probablemente una broma de alguno de sus conocidos después de escuchar sus historias. Gorō había agregado debajo una pequeña anotación propia: “Dicen que aparecen por los drenajes viejos del puerto. Quizás en el bar "El dragón de agua" pueda encontrar información”. No había nada que demostrara que le otorgara demasiada importancia, pero aquella referencia adquiría otro significado considerando que había desaparecido precisamente después de terminar su turno en uno de los almacenes más antiguos del distrito.

Hachibi
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11-08-2026, 08:48 AM
Ira.
 
Contenido en su mirada, las pupilas de Hachibi estaban contraídas al límite. Su ceño fruncido y la barbilla ligeramente inclinada hacia abajo mostraban una faceta del mestizo de la que pocos habían podido ser testigos. Lejos de la altivez habitual, su molestia parecía densificar el entorno a su alrededor. ¿Era responsabilidad? ¿La sensación de haber sido insuficiente al investigar? Tal vez incluso algo de culpa.
 
Ni siquiera habían investigado si él podía tener alguna relación con la desaparición. Su lado inquisitivo no podía evitar cuestionarlo: ¿por qué habían esperado hasta dos días después para buscar a Gorō? ¿Por qué lo enviaban nuevamente a investigar a él, cuando había sido uno de los últimos testigos de su paradero, sin siquiera haberle preguntado antes qué había visto?
 
Se acomodó el cuello quizá tres veces, antes de ajustar también el cinturón tres veces más, como si al final ninguna pieza de su vestimenta pudiera estar en orden. Sus oídos prestaban apenas la atención suficiente a las indicaciones de la misión. La mandíbula parecía a punto de fusionarse en una sola pieza debido al bruxismo extremo del momento; incluso se percibía cierta acidez en el ambiente, aunque bien podía ser simplemente la vibra que desprendía.
 
Tomó el pergamino con rapidez y lo leyó en un instante. Sus ojos parecieron tomar una fotografía de cada línea antes de devolverlo para que su compañero pudiera revisarlo. Después desapareció; se fundió con la misma esencia húmeda de aquella tierra, difuminándose en el firmamento cual nube al ser soplada.
 
No tenía cabeza para las formalidades.
 
¿De qué manera se podía comparar el almacén que fue de noche con el que es de día? Era como si la esencia se hubiera apagado, como si el día sacara a relucir una verdad de decadencia y no de vida sobrenatural con la que se viste de noche. La materialización de shinobi caminando a paso marcado llevó a varios a sacarle la vuelta, mirar hacia otro lado o simplemente devolverse por donde venían. Incluso un hombre quedó atrapado entre las presencias colindantes que se iban acercando del capataz y de Hachibi, rebotando como una pelota entre dos pesadas estructuras a punto de una colisión inminente entre ellas; al final terminó disparado hacia un costado mientras el híbrido permitió al hombre percatarse a su tiempo de su presencia, a lo cual respondió acercándose igualmente.
 
Tal vez fue aquel gesto reconocido. Tal vez el hecho de que tanto Gorō como Tenma exigían respeto tan solo con la presencia de sus cuerpos y aquella seguridad ganada a pulso. En cualquier caso, el bruno simplemente contuvo la respiración ante el humo en su cara y luego soltó aire con fuerza para apartarlo.
 
«Misterioso» y «hablador» no sonaban a características de una misma persona. Para el bruno, aquella falta de conocimiento era una mezcla de ignorancia cómoda y de mirar hacia otro lado para no responsabilizarse. ¿Había él volteado hacia otro lado y así justificado su resultado de hacía dos días?
 
El hombre había hecho un punto: no eran detectives. Se lavaba las manos, o más bien embarraba la responsabilidad sobre él. Podía sentirlo cuando le palmeó el hombro, pero esta vez Hachibi no se movió. No le cargó el peso como aquella vez que Gorō le había reacomodado el sistema respiratorio con una de esas palmadas. Esta vez resistió en su lugar y luego giró la cabeza hacia lo señalado.
 
Miró la bandera que alguna vez onduló amenazante. Su color y su figura no resplandecían. Se apreciaba cual simple carpa decrépita, ya por ser desechada. Al avanzar más, terminó en aquel lugar donde la misión fue concluida, donde tenía un gato amarrado como lo haría con un lechón. Por un momento volvió a aquella noche, reminiscente de la humedad, el calor y el viento. El hombre con su pipa y su botella de Sake. Miró al costado. Ahí estaba, completa y aún con más que un sorbo; tampoco parecía que nadie más la haya tocado, ¿un hombre tan amante del alcohol la abandonaría así como así?, ¿es que nadie más ha pasado por ahí y la ha visto? La recogió y guardó en uno de sus bolsillos. La botella había rodado como si la hubieran abandonado, pero no como si la hubieran aventado.
 
La lámpara también estaba ahí, pero Hachibi no la tomó esa noche. Esta vez sí lo haría, colgándola de su cinturón, entonces percibió algo más. Un rastro.
Se acercó despacio, sus oídos captaban a la gente trabajando en la distancia ocupada con sus quehaceres lejos de ahí; apartó algunas cosas y pudo apreciar mejor un lodo y una sustancia viscosa. Aproximó el rostro, intentó comprobar si despedía algún aroma en especial, se apreciaba extrañamente fresco, ¿qué sustancia no se seca en un verano así?
 
Giró la cabeza y de las cosas que había movido encuentra algo más, una extraña pieza aun no terminada de revelar. Removiendo un poco más, da con una estructura antigua, ajena de alguna manera, como perteneciente a otra época, a otro uso. Pero aquello no había salido con la investigación. Recordó al gato, recordó al felino tirano reclamando ese lugar, ¿dónde es que estará? Igualmente, un gato no gusta de la humedad ni de mojarse, pero mientras lo buscaba la otra noche, aquello no estaba ahí.
 
Despejó el camino. Pisadas, huellas y rastros indicaban uso reciente e invitaban a explorar. Ya había pasado algo de tiempo mientras buscaba, removía e indagaba, ¿debiera esperar a su compañero o tal vez debería adelantarse? Aquella oscuridad lo llamaba, parecía decirle que se adentrara, pero no lo hizo. En su lugar devolvió todo a como estaba antes y haciendo su peculiar acto de desaparición dejó de mostrarse a la gente. Por un lado, esperaría a que su compañero viniera para saber si logró aprender algo, por el otro, tendría tiempo de ver si alguien se acerca a ese lugar.
 
En ese momento recuerda: Sung… Terumi.
Sung Terumi
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14-08-2026, 02:08 AM
Sung Terumi era apenas un genin que comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundo shinobi. Todavía tenía mucho que aprender y demasiadas cosas que pulir, pero había algo que parecía despertar en él con cada día que pasaba: aquel instinto asesino que permanecía enterrado bajo su temperamento serio e irritable.
Aquel día había sido asignado junto a otro camarada a una misión de investigación. Algo que, para variar, no se le daba del todo mal. Investigar significaba observar, deducir y encontrar aquello que otros eran incapaces de ver. No necesitaba hablar demasiado para hacerlo.
El objetivo era encontrar a Gorō, un vigilante nocturno del distrito portuario conocido por su afición a la bebida. Su desaparición había ocurrido después de una investigación relacionada con unos extraños ruidos en el almacén donde trabajaba. Cadenas arrastrándose, telas moviéndose y, finalmente, la explicación más absurda de todas: un gato.
Sung había escuchado la historia con cierta incredulidad.
Un gato.
Quizás el animal había sido más inteligente que todos ellos y realmente había terminado comiéndose al viejo.
—Qué estupidez...
Murmuró para sí mientras comenzaba a revisar el departamento.
Se tomó su tiempo. No tenía intención de marcharse después de echar un vistazo superficial. Revisó cajones, armarios, documentos, la mesa y cada rincón que pudiera esconder alguna información relevante.
El lugar era un desastre.
Tabaco. Alcohol. Humedad. Ropa. Recibos. Objetos acumulados sin demasiado orden.
Pero detrás de aquella apariencia descuidada no había señales claras de una huida apresurada.
El dinero seguía allí.
Sung lo observó durante unos segundos.
No parecía una suma especialmente grande, pero tampoco era insignificante. Gorō no estaba allí para reclamarlo y, considerando que llevaba varios días desaparecido, difícilmente fuera a necesitarlo.
—No vas a gastarlo de todas formas...
Sin demasiados remordimientos, tomó el dinero y lo guardó entre sus pertenencias.
La documentación permanecía en su sitio, al igual que la ropa y la comida. Tampoco había señales de que Gorō hubiera preparado una fuga. Incluso los turnos posteriores a su desaparición continuaban marcados en el calendario.
Sung frunció el ceño.
Si realmente había decidido marcharse por voluntad propia, había dejado prácticamente toda su vida atrás.
Aquello no tenía demasiado sentido.
Entonces reparó en una fotografía.
Una familia.
Una mujer. Un hijo. Una hija.
Sung permaneció unos segundos observándola.
No le interesaban demasiado los asuntos familiares de un borracho desaparecido, pero aquello podía convertirse en una pista.
—¿Dónde están ustedes...?
Dejó la fotografía en su sitio y continuó buscando.
Finalmente encontró un pequeño cuaderno entre los papeles. Lo abrió y comenzó a leer las anotaciones de Gorō.
Horarios.
Compras.
Obligaciones.
Y nuevamente aparecían referencias a los sonidos del almacén.
Cadenas.
Telas.
Ruidos nocturnos.
Hasta que llegó a una frase particularmente sencilla.
Era el gato.
Sung entrecerró los ojos.
Después de aquella anotación no había nada más relacionado con el supuesto fenómeno.
Así que Gorō había aceptado la explicación.
O al menos eso parecía.
—Entonces dejaste de buscar...
Cerró el cuaderno.
Aquello hacía que la historia resultara todavía más extraña.
Gorō no parecía haber preparado una fuga. No había señales de violencia en el departamento. No parecía haber salido llevándose sus pertenencias y, sin embargo, tampoco estaba allí.
¿Entonces qué demonios había ocurrido?
Sung volvió a mirar la fotografía familiar.
Después guardó el cuaderno entre sus pertenencias.
El asunto del gato comenzaba a parecer cada vez menos importante y, al mismo tiempo, más sospechoso.
Una criatura enorme devorándose al viejo en algún rincón del puerto no era una hipótesis que pudiera descartarse por completo en un mundo como aquel.
La idea incluso le provocó una pequeña sonrisa.
Te pasa por débil.
Antes de marcharse, sus ojos se detuvieron en una de las botellas cerradas que permanecían guardadas entre las cosas de Gorō.
La tomó y la observó durante unos segundos.
—Por lo menos esto no se va a desperdiciar.
También se la guardó.
Sung hizo una última revisión del departamento antes de dirigirse hacia la puerta. No había nada más que llamara su atención.
Había encontrado un cuaderno, algunas anotaciones extrañas, una fotografía familiar y la confirmación de que Gorō no parecía haberse marchado voluntariamente.
No era suficiente.
Pero tendría que bastar por ahora.
Abandonó el departamento y cerró la puerta detrás de sí.
Su rostro volvió a adoptar aquella expresión seria y poco amigable de siempre.
Ahora solo quedaba encontrar a Hachibi y poner en común lo que habían descubierto.
Quizás el almacén tuviera las respuestas que aquel miserable departamento se había negado a darle.
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14-08-2026, 05:11 PM
La vigilancia no dio resultados inmediatos.

Hachibi había tenido tiempo suficiente para observar la zona de redes desde una posición donde el constante movimiento del almacén difícilmente podría delatar su presencia. Los trabajadores iban y venían siguiendo la monotonía habitual de una jornada portuaria; cuerdas tensándose, redes arrastradas de un lado a otro, cajas que golpeaban contra la madera y órdenes gritadas desde distintos puntos del depósito. En más de una ocasión alguno pasó peligrosamente cerca de aquella estructura que había vuelto a ocultar, pero nadie se detuvo allí. Ni siquiera la miraron.

Podría haber sido una buena señal.O todo lo contrario.

Lo que sí parecía claro era que aquel acceso no formaba parte de las actividades cotidianas del almacén. Nadie acudía a revisarlo, ningún empleado depositaba herramientas allí y mucho menos daba la impresión de conocer su existencia. Si realmente alguien lo había utilizado recientemente, lo había hecho procurando que permaneciera de la misma manera que estaba ahora: perdido entre aparejos viejos, redes y objetos que ya formaban parte del paisaje.

El tiempo avanzó.

La mañana comenzó a perder lentamente su frescura mientras el calor del verano se mezclaba con la humedad proveniente del río. El olor de la madera mojada, pescado y sal invadía buena parte del sector. Desde allí podía verse parcialmente el muelle a través de las enormes puertas abiertas del depósito, cargueros amarrados y hombres trabajando sobre sus cubiertas.

Nadie llegó.

Para cuando Sung apareció nuevamente por la entrada principal, el almacén seguía igual.

Tenma lo reconoció como uno de los shinobis enviados por la oficina y dejó escapar una bocanada de humo antes de acercarse. La presencia del Terumi era mucho más discreta que aquella que Hachibi había arrastrado consigo por el lugar, pero el capataz parecía tener suficiente memoria para recordar quién debía estar investigando qué.

—Tú eras el que iba a revisar la casa del viejo, ¿no? —preguntó, manteniendo la pipa entre los dientes mientras observaba lo que llevaba consigo—. Espero que allí hubiese algo. Aquí las cosas siguen exactamente igual.

No del todo.

Tenma desconocía aquello.

La mirada del hombre se deslizó hacia la zona de redes donde había enviado anteriormente a Hachibi. No podía verlo. Eso provocó una pequeña mueca bajo su barba.

—Tu compañero estaba por ahí hace un rato. No sé dónde demonios se metió ahora.

El capataz tampoco pareció demasiado preocupado por encontrarlo. Giró sobre sus talones y regresó hacia uno de los grupos de trabajadores después de señalar vagamente hacia el sector.

Allí volverían a encontrarse ambos caminos de la investigación.

Por un lado, Sung traía consigo un departamento prácticamente intacto. Dinero, ropa, comida, documentación y jornadas laborales futuras que Gorō jamás llegó a cumplir. También estaba aquel pequeño cuaderno donde los temores que habían provocado la misión anterior terminaban con una conclusión bastante sencilla: era el gato. Después de aquello no existía nada. Ni una nueva sospecha, ni una anotación extraña, ni siquiera indicios de que el hombre hubiese pensado abandonar su hogar.
Por el otro estaba Hachibi.

Una botella abandonada a pesar del apego de Gorō por la bebida. Una lámpara encontrada lejos de su posición habitual. Agua y barro donde no estaban dos noches atrás. Pisadas que comenzaban en un lugar donde, en teoría, nadie tendría por qué caminar.

Y debajo de las redes todavía permanecía aquello que había vuelto a esconder.

La antigua estructura de hierro.

Ahora que no estaba completamente cubierta por el ruido de una investigación apresurada podía percibirse algo adicional en aquel rincón. No era un sonido definido, ni lo bastante fuerte como para llamar la atención de los trabajadores. Entre pausas del movimiento de las grúas y los golpes de las cajas, desde algún punto debajo de la madera llegaba ocasionalmente el murmullo tenue del agua corriendo.

No provenía del río exterior. Parecía correr por debajo del almacén.

El viejo hierro permanecía donde Hachibi lo había encontrado, con sus arañazos recientes, la humedad acumulada entre las juntas y aquella suciedad que alguien había removido hacía poco. Una de sus partes podía distinguirse ahora con mayor claridad como una cobertura o compuerta, aunque el óxido y los años habían terminado por mimetizarla con el resto de la estructura.

Había algo debajo.

Y por primera vez desde que comenzó la búsqueda de Gorō, las dos investigaciones parecían ofrecer una misma posibilidad.

El vigilante no había preparado su partida.

Quizás tampoco había salido del almacén por la puerta.
Hachibi
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22-08-2026, 07:36 AM
Paciencia.

Había pasado suficiente tiempo para que la espera comenzara a responder por sí sola. Nadie se acercaba.
 
Los trabajadores pasaban de un lado a otro sin dedicar siquiera una mirada al montón de redes, herramientas viejas y hierro oxidado que ocultaba aquella estructura. Algunos habían trabajado ahí durante años, posiblemente décadas entre todos ellos, y aun así caminaban a pocos metros como si debajo solo hubiera suelo. Si aquel acceso formaba parte del almacén, no pertenecía al almacén que ellos conocían.

Apareció Sung.
 
Hachibi lo reconoció desde donde permanecía oculto y, por un instante, el apellido volvió antes que el nombre: Terumi. No había olvidado aquello, simplemente existían asuntos con mayor prioridad. Esperó hasta que Tenma terminara de indicarle aproximadamente dónde buscarlo y regresara a sus labores. Solo entonces abandonó su ocultamiento, materializándose a pocos metros del otro genin con bastante menos dramatismo del que la repentina aparición seguramente merecía.

La lámpara colgaba todavía de su cinturón y sacó del bolsillo la botella de sake encontrada entre las pertenencias abandonadas. Aún tenía contenido. La sostuvo unos segundos antes de colocarla sobre una caja cercana junto con la lámpara; dos objetos ordinarios que, vistos desde otro ángulo, parecían contar algo distinto. Gorō bebía demasiado y cargaba aquella lámpara durante sus turnos.

Las dos cosas habían quedado juntas en un lugar donde nadie parecía tener motivos para estar. Los ojos del mestizo bajaron por un momento hasta aquello que Sung traía consigo. Había salido del departamento con algo más que las manos vacías, suficiente para entender que la otra mitad de la investigación también había producido resultados. No necesitaba conocerlos todavía para señalar con dos dedos hacia el rincón cubierto por las redes.
 
Apartó nuevamente los aparejos.
 
Esta vez no hizo el esfuerzo de conservar la apariencia desordenada con la que había encontrado el lugar. Las redes fueron desplazándose hasta revelar el hierro ennegrecido por los años, cubierto de óxido, humedad y suciedad acumulada. Ahora que sabía qué buscaba, resultaba extraño pensar que pudiera haber pasado desapercibido: no porque fuera evidente, sino porque una vez encontrada una forma cuesta volver a verla como simples manchas. La compuerta. El murmullo bajo la madera llegó durante una pausa entre los gritos de los obreros y al fondo: Agua.
 
Hachibi quedó inmóvil unos segundos, escuchando cómo corría debajo de sus pies. La corriente exterior estaba demasiado lejos y en otra dirección; aquello pertenecía a algún canal inferior, drenaje o estructura que el almacén había terminado construyendo encima y olvidando con el tiempo; ¿o alguien prefería que pareciera olvidada?

Se acuclilló junto al hierro. Los arañazos recientes rompían las capas viejas de óxido y la humedad se acumulaba entre las juntas. No necesitaba reconstruir cada movimiento ocurrido allí para comprender algo bastante simple: aquello había sido utilizado con suficiente cercanía, como para que no sea relevante para la investigación.
 
Su mandíbula volvió a tensarse.
 
Durante dos noches había cargado con una conclusión sencilla porque todos los elementos visibles apuntaban hacia ella. Había encontrado al gato, explicado las cadenas, las telas y los ruidos, recorrido el almacén y dado la misión por concluida. Pero no había investigado todo el almacén. Había investigado todo aquello que sabía que era el almacén, la diferencia cabía debajo de unas redes.

Apoyó los dedos sobre el borde metálico, sintiendo la rugosidad del óxido contra la piel. Podía abrirlo. Podía comprobar inmediatamente qué escondía aquella oscuridad y continuar hasta encontrar la respuesta o un nuevo problema. Dos días atrás probablemente lo habría hecho, dos días atrás debió haberlo hecho, no asumir que la respuesta más simple era la solución a todo. 
 
Esta vez retiró la mano y su atención regresó hacia Sung. No era únicamente prudencia. Gorō había desaparecido después de quedarse solo en aquel lugar y Hachibi ya había cometido una vez el error de considerar terminado algo que todavía escondía una segunda capa. Meterse sin informar al único compañero presente habría sido convertir aquella lección en decoración. Señaló primero la compuerta, después el agua que podía escucharse debajo y finalmente la lámpara y la botella sobre la caja; luego esperó. No necesitaba decirle qué significaba: un hombre desaparecido sin preparar una huida. Sus pertenencias abandonadas junto a una entrada que nadie utilizaba. Marcas recientes. Agua donde dos noches atrás no recordaba haberla visto. Gorō quizá nunca había salido del almacén.
 
Hachibi volvió a acomodarse frente a la estructura y deslizó el kunai entre dos secciones del hierro, buscando un punto donde pudiera hacer palanca sin producir más ruido del necesario. No aplicó fuerza todavía. El trabajo continuaba alrededor como si nada hubiera cambiado: cajas, órdenes, cadenas, redes, hombres entrando y saliendo. Aquello también podía aprovecharse. El siguiente golpe de una carga contra el suelo cubrió el sonido cuando ajustó el arma.

Otra grúa comenzó a moverse, esperó. La mano libre quedó sobre la compuerta, esta vez no pensaba desaparecer debajo del almacén sin que alguien supiera exactamente por dónde se había ido, esta vez tenía a un equipo, alguien con quien cubrir sus flaquezas.

Off

Hachibi se presenta ante Sung para mostrarle el conducto encontrado y así ambos pasen a investigar, aprovechando el ruido de alrededor para reducir que puedan escucharle abrir. 
Sung Terumi
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25-08-2026, 03:13 AM
Sung permaneció unos instantes observando el almacén después de escuchar las palabras de Tenma. No respondió de inmediato. Sus ojos recorrieron el lugar hasta encontrar finalmente a Hachibi acercándose desde el sector de las redes.
Su expresión apenas cambió.
—Así que estabas aquí.
El comentario salió seco, casi como una recriminación. Después su mirada descendió hacia los objetos que Hachibi había dejado sobre la caja: una lámpara y una botella de sake.
Sung ladeó ligeramente la cabeza.
Él también tenía algo que mostrar.
Sacó el pequeño cuaderno encontrado en el departamento y lo sostuvo entre dos dedos.
—Encontré esto en la casa de Gorō.
Abrió el cuaderno por las páginas donde aparecían las anotaciones sobre los ruidos del almacén y se las mostró a Hachibi.
—El viejo anotaba los ruidos. Cadenas, telas... cosas que escuchaba durante sus turnos. Pero después de nuestra primera investigación escribió que era el gato. No volvió a mencionar nada extraño después de eso.
Cerró el cuaderno.
—Tampoco preparó una fuga. Dejó dinero, ropa, comida, documentos... todo. Incluso tenía marcados sus turnos posteriores a la desaparición.
Sung hizo una pausa y miró hacia la zona donde Hachibi había estado investigando.
—Así que, a menos que fuera lo bastante idiota como para abandonar toda su vida sin llevarse absolutamente nada... alguien lo hizo desaparecer.
Entonces notó el gesto de su compañero.
Hachibi señaló hacia las redes.
Sung siguió el movimiento con la mirada.
Cuando el acceso quedó expuesto, sus ojos se estrecharon.
No parecía pertenecer al almacén.
Demasiado viejo. Demasiado oculto.
Y, sobre todo, demasiado húmedo.
Sung se acercó unos pasos mientras el ruido de las grúas y las cajas continuaba cubriendo cualquier sonido menor. Entonces lo escuchó.
Agua.
Su rostro se volvió más serio.
—¿Qué mierda es eso...?
Se agachó junto a la estructura y pasó los dedos cerca del metal sin tocarlo demasiado. Los arañazos recientes y la humedad eran difíciles de ignorar.
Después miró a Hachibi.
—¿Estaba así cuando viniste la primera vez?
No esperó demasiado por la respuesta.
La posibilidad comenzaba a tomar forma.
Gorō había desaparecido.
No había abandonado su departamento.
Había dejado sus pertenencias.
Y ahora tenían un acceso oculto bajo el almacén que alguien parecía haber utilizado recientemente.
Sung observó la compuerta mientras Hachibi colocaba el kunai en uno de sus bordes.
—Si hay algo ahí abajo, quiero verlo.
Se incorporó y echó una última mirada hacia los trabajadores.
Nadie estaba prestando atención.
El estruendo de una carga al caer volvió a sacudir el depósito.
Sung aprovechó el ruido para acercarse un poco más.
—Pero no hagamos ruido innecesario. Si alguien estuvo usando esto, no sabemos si todavía lo hace.
Su mano descendió lentamente hacia uno de sus kunai.
No parecía particularmente preocupado.
Más bien parecía molesto.
Había pasado demasiado tiempo buscando respuestas para terminar encontrando otra pregunta.
—Abrámoslo y averigüemos dónde termina.
Sung se colocó junto a Hachibi, preparado para entrar en cuanto la compuerta cediera.
Esta vez no pensaba limitarse a observar.
Si Gorō había desaparecido dentro de aquel lugar, entonces finalmente estaban a punto de descubrir qué había ocurrido con él.
Tenma
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26-08-2026, 05:20 PM
El siguiente estruendo de las cargas sirvió para cubrir buena parte del ruido. El kunai encontró finalmente el punto donde el óxido había cedido con anterioridad y la vieja estructura respondió con un crujido que apenas alcanzó a distinguirse entre el trabajo de las grúas. El hierro se resistió al principio, como si varias décadas hubiesen terminado por soldarlo al mismo suelo, hasta que uno de sus extremos se levantó unos centímetros. A partir de allí fue más sencillo. La humedad había carcomido buena parte del mecanismo y, después de otro esfuerzo, la cobertura terminó separándose del marco hasta dejar una abertura oscura debajo del almacén.
 
El olor llegó antes que cualquier otra cosa.
 
Agua estancada, piedra húmeda y ese aroma desagradable que dejan los lugares encerrados durante demasiado tiempo. Una corriente fresca subía desde el agujero y contrastaba con el pesado calor del verano. Bajo la compuerta aparecía un conducto vertical de unos pocos metros, construido con piedra oscurecida y reforzado en algunos puntos por viejas placas metálicas. Varios peldaños de hierro habían sido clavados directamente sobre una de las paredes para permitir el descenso. Los superiores estaban cubiertos de óxido; los últimos, mucho más cerca del fondo, conservaban humedad y algunas zonas sorprendentemente limpias.
 
Alguien había bajado por allí.
 
Lo que existía debajo tampoco parecía haberse construido únicamente para aquel almacén.
 
El descenso terminaba sobre una plataforma lateral de piedra desde donde podía observarse una cámara rectangular atravesada por un canal estrecho. El agua corría lentamente por el centro, apenas unos centímetros de profundidad en aquella sección, mientras dos márgenes elevados permitían caminar sin necesidad de introducirse en ella. Había tuberías abandonadas, soportes completamente vacíos y antiguas ruedas metálicas que alguna vez debieron controlar compuertas. Algunas raíces habían logrado atravesar las juntas del techo y colgaban entre pequeñas gotas que caían a intervalos irregulares.
 
Era parte de Kirigakure. Pero de una Kirigakure vieja.
 
El sistema parecía construido para recoger y redirigir agua proveniente del distrito portuario. De la cámara nacía una galería amplia que continuaba durante varios metros, siempre acompañando la corriente, hasta desembocar en otra estancia donde el recorrido finalmente dejaba de ser sencillo.
 
Dos canales.
 
Uno continuaba hacia la izquierda bajo un arco bastante deteriorado. Allí el agua parecía prácticamente detenida y una importante acumulación de sedimentos cubría buena parte de la entrada. El segundo giraba hacia la derecha y descendía suavemente. El sonido de la corriente era mayor en esa dirección y una corriente de aire recorría periódicamente el corredor, señal de que debía existir alguna apertura mucho más adelante.
 
Entre ambos caminos había restos de una antigua instalación de mantenimiento: una rueda de hierro inutilizada, una pequeña plataforma, varias cadenas ennegrecidas y algunas placas cuya escritura apenas podía distinguirse después de tantos años.
Hasta allí podían avanzar sin demasiados inconvenientes.
 
A partir de ese punto, tendrían que averiguar por dónde había pasado Gorō.
 


Cita:Tirada de Investigación
Cada usuario deberá realizar una tirada de 1d20. El resultado final determinará qué información consigue durante la investigación de los canales.
Yato Hachibi:
1d20 + MINT (+2) + Brújula Interna (+1) + Capacidad Sensorial (+1)
Total: 1d20 +4
Sung Terumi:
1d20 + MINT (+2) + Capacidad Sensorial: Oído (+1)
Total: 1d20 +3
Los resultados obtenidos por ambos se complementan.


 
HACHIBI — Resultado bajo (1-8)
Contenido Oculto

La humedad dificultaba separar las marcas antiguas de las recientes, pero Hachibi podía notar que el corredor derecho se encontraba en mejores condiciones que el izquierdo. Había menos sedimentos acumulados sobre la plataforma y varias manchas sobre el barro parecían haber sido producidas por pisadas, aunque el agua y el paso del tiempo impedían determinar cuándo o cuántas personas habían pasado por allí.

 

Mientras intentaba seguirlas, una de las piedras bajo su peso descendió apenas unos centímetros. Un chasquido metálico respondió desde el interior de la pared. Algo tiró de una fina cadena escondida entre las juntas y, durante un instante, pudo escucharse cómo el movimiento se propagaba hacia las profundidades antes de detenerse. Aquello no pertenecía al viejo funcionamiento del canal. Alguien había colocado recientemente un mecanismo en ese lugar y acababan de activarlo.

 
HACHIBI — Resultado intermedio (9-15)
Contenido Oculto

La diferencia entre ambos caminos resultaba demasiado grande para deberse únicamente al agua. El corredor izquierdo llevaba mucho tiempo sin utilizarse: sedimentos acumulados, pequeñas piedras y suciedad bloqueaban parcialmente la plataforma. El derecho, en cambio, presentaba barro removido, arañazos recientes sobre algunas paredes y varias marcas incompletas de calzado. No correspondían a una sola persona. Alguien transitaba por allí con cierta frecuencia.

 

Hachibi también alcanzaría a notar una piedra ligeramente elevada junto al acceso. Debajo había un pequeño mecanismo unido a una fina cadena introducida en la pared. No pertenecía al sistema hidráulico original y podía evitarse con facilidad después de descubrirlo. Más adelante, pequeñas marcas realizadas sobre la piedra parecían señalar determinadas curvas y bifurcaciones, demasiado discretas para llamar la atención de quien desconociera su existencia.


HACHIBI — Resultado alto (16+)
Contenido Oculto

Las huellas confirmaban que varias personas utilizaban el corredor derecho y que algunas habían pasado recientemente. Hachibi podía seguir los puntos donde la suciedad había sido apartada, detectar las pequeñas marcas utilizadas para señalar el recorrido y evitar el mecanismo colocado en el acceso. Su orientación también le permitía hacerse una idea aproximada del trayecto: aquella galería se alejaba del almacén y avanzaba progresivamente hacia el sector del gran río.

 

Pero había algo más. Entre una pieza de hierro oxidado y la pared había quedado atrapado un pequeño fragmento de tela oscura. No era demasiado grande, aunque su tejido y color resultaban familiares después de haber tratado personalmente con Gorō y con los trabajadores del almacén. Parecía formar parte de aquellas mismas vestimentas de trabajo. La tela había quedado enganchada al pasar por allí y no llevaba suficiente tiempo expuesta como para haberse deteriorado por completo.




SUNG — Resultado bajo (1-8)
Contenido Oculto

El sonido del agua podía resultar engañoso dentro de aquellos conductos. Cada gota producía ecos que parecían llegar desde lugares diferentes y el ruido de la corriente se multiplicaba al atravesar las galerías. Aun así, Sung podía percibir que el canal derecho poseía una acústica diferente: continuaba durante bastante más distancia y parecía desembocar posteriormente en espacios mayores.

 

Al aproximarse para escuchar mejor, su pie rozó una fina pieza prácticamente invisible entre el barro y la piedra. Hubo un pequeño tirón seguido por varios golpes metálicos que se alejaron por el interior de la pared. Después, silencio. No era una parte natural del canal. Alguien había instalado allí algún tipo de aviso mecánico y el movimiento acababa de activarlo.


SUNG — Resultado intermedio (9-15)
Contenido Oculto

El oído de Sung conseguía separar poco a poco los distintos sonidos. El corredor izquierdo devolvía el agua rápidamente, como ocurriría dentro de una sección parcialmente cerrada. El derecho era diferente. Los ecos continuaban durante mucho más tiempo y el aire recorría aquella galería antes de regresar hacia ellos. Si buscaban un trayecto que continuara bajo el distrito, ese era el más probable.

 

También podía distinguir un pequeño sonido irregular cerca del suelo. Siguiendo su procedencia encontraría una fina cadena conectada a una pieza de metal escondida entre las piedras. Bastaría pisar o rozar determinado punto para tensarla. Aquello no parecía antiguo. Había sido colocado para advertir a alguien de que otra persona estaba atravesando la bifurcación.


SUNG — Resultado alto (16+)
Contenido Oculto

Más allá del agua y de los ecos naturales existía otra cosa. Sung podía escuchar ocasionales sonidos metálicos procedentes del corredor derecho, demasiado irregulares para pertenecer al movimiento de una corriente. No estaban cerca. Podían encontrarse a decenas de metros o incluso más allá, distorsionados por las curvas de los canales, pero indicaban que la red continuaba y que alguna estructura seguía moviéndose en sus profundidades.

 

Su oído también le permitiría descubrir el pequeño mecanismo de alarma antes de tocarlo: una cadena delgada permanecía tensa detrás de una piedra y desaparecía dentro de un conducto estrecho que continuaba en la misma dirección. Además, entre los ecos llegaba algo todavía más difícil de identificar. Durante unos segundos parecía escucharse otro ruido al fondo del sistema. Un chapoteo ocasional, separado del ritmo del agua, como si algo —o alguien— se estuviese moviendo mucho más adelante.

Hachibi
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29-08-2026, 06:14 AM
Calma.

La predecesora de la tormenta se volvió la máscara del bruno antes de bajar.

Permaneció junto a la abertura mientras la corriente fresca ascendía desde las entrañas del edificio, contrastando con el calor pegajoso que todavía reinaba en la superficie. El hierro oxidado, los peldaños incrustados en piedra y aquella humedad demasiado reciente terminaban de confirmar algo que ya no necesitaba demasiadas interpretaciones: alguien utilizaba ese lugar. Su mano subió hasta el cuello de la ropa; lo acomodó una vez, luego otra y finalmente una tercera, hasta que la tela quedó exactamente donde debía. El gesto no eliminó lo ocurrido dos noches atrás ni la sensación de haber cerrado demasiado pronto una investigación que ahora se abría literalmente bajo sus pies, pero puso algo en orden. Recuperar una fracción de control era suficiente.

Descendió.

Los primeros peldaños protestaron bajo su peso con pequeños crujidos metálicos, obligándolo a distribuirlo antes de confiar por completo en cada apoyo. Desde arriba podía parecer que bajaba sin vacilar, enfrentando el abismo con naturalidad; por dentro, cada pisada era calculada, medida y auditada antes de comprometer el siguiente movimiento. La piedra retenía la humedad y el aire se volvía más frío conforme descendía, aunque también más viciado. Al llegar a la plataforma inferior no avanzó de inmediato. El canal atravesaba la cámara entre márgenes de piedra, rodeado por tuberías olvidadas, ruedas inmóviles y raíces que habían encontrado camino entre las juntas del techo. Kirigakure continuaba existiendo encima de ellos, pero aquel sitio pertenecía a otra época de la aldea; una clase de historia lejos de los libros, relatada por incrustaciones, desgaste y arquitectura arcaica.

Hachibi se apartó lo suficiente para permitir el descenso de Sung y comenzó a recorrer la cámara sin tocar nada innecesariamente. El agua seguía una dirección definida. La corriente, la inclinación del suelo y la posición aproximada del almacén fueron componiéndose en su cabeza hasta formar un mapa rudimentario. No necesitaba ver el cielo para reconocer el este; aquel sistema antiguo serpenteaba bajo el distrito y, de mantener esa orientación, terminaría aproximándose al gran río.

Los dos canales ofrecían posibilidades muy distintas. A la izquierda, el arco deteriorado acumulaba sedimentos y agua casi inmóvil; el suelo había tenido demasiado tiempo para asentarse y casi nada parecía perturbarlo. A la derecha, la corriente conservaba mayor movimiento y el aire llegaba por intervalos, respirando desde algún punto distante y arrastrando consigo los olores del conducto junto a algo difícil de identificar, una diferencia mínima que bastaba para mantener despierto el instinto.

Se acuclilló cerca de la bifurcación, apoyando los antebrazos sobre las rodillas mientras sus manos quedaban suspendidas cerca del agua. No había una sucesión perfecta de pisadas esperando ser seguida, sino alteraciones: suciedad apartada, pequeños cortes en los depósitos, puntos donde la humedad había sido interrumpida antes de volver a asentarse. Una sola podía atribuirse a cualquier accidente dentro de un conducto antiguo, a algo arrastrado por una crecida o a la sobrecarga provocada por una lluvia intensa. Varias empezaban a construir otra cosa.

La mandíbula se tensó.

Avanzó algunos pasos por el margen derecho hasta que una pequeña alteración sobre la piedra rompió el patrón natural de desgaste. No era la única. Encontró otra más adelante y después una tercera: marcas discretas, suficientemente pequeñas para confundirse con daños antiguos si uno no sabía que debía buscar repetición.

Una ruta.

Su índice recorrió el aire frente a la primera sin llegar a tocarla, continuó hacia la siguiente y reconstruyó mentalmente el trayecto. Aquellas señales no estaban allí para decorar un drenaje abandonado; alguien había necesitado recordar por dónde avanzar o asegurarse de que otros pudieran hacerlo. Continuó con mayor cuidado. Sus pisadas apenas producían ruido, aunque todavía no existía garantía alguna de que el sonido fuera la única manera de ser detectados.

Una pieza de metal, una junta irregular y una diferencia mínima en la disposición de varios componentes cerca del acceso al corredor consiguieron detenerlo antes de completar el siguiente paso. Bajó lentamente el pie y lo retiró hasta la posición anterior. Había algo dispuesto allí, un mecanismo integrado entre la estructura envejecida con suficiente cuidado para desaparecer ante cualquiera que avanzara concentrado únicamente en la oscuridad. Hachibi trató de reconstruir mentalmente su funcionamiento sin moverlo ni comprobarlo por la fuerza; lo incorporó al mapa que iba formando y dejó la conclusión pendiente hasta reunir más piezas.

Mediante un movimiento de dos dedos señaló primero el punto peligroso y luego a Sung, dejándole claro dónde no apoyar el peso. Después lo rodeó sin alterar nada, sirviendo él mismo de ejemplo.

La vieja galería continuaba alejándose del almacén. Cada tramo confirmaba la orientación hacia el río mientras el sonido del agua ganaba presencia. También continuaban aquellas alteraciones sobre el recorrido, algunas antiguas y otras recientes; demasiadas para atribuirlas al paso aislado de un vigilante perdido que hubiera tropezado accidentalmente con una compuerta olvidada. Aquello era una ruta utilizada y alguien incluso se había molestado en protegerla.

La mano de Hachibi encontró el borde del porta-kunais y lo corrigió sin interrumpir el paso. Una vez. El cierre quedó alineado, pero los dedos regresaron. Dos. La tercera corrección fue casi imperceptible. Solo entonces la mano se apartó, satisfecha con una necesidad que el resto del cuerpo ni siquiera parecía haber reconocido conscientemente.

Algo oscuro quedó atrapado entre una pieza de hierro y la pared.

Tela.

Se inclinó para examinarla donde estaba, sin arrancarla. No tenía el deterioro propio de algo abandonado durante meses en aquellas condiciones; las fibras todavía conservaban forma y parte del color bajo la suciedad superficial. No podía llamarse nueva, pero sí mucho más reciente que casi todo lo que la rodeaba. Y era familiar. Había pasado suficiente tiempo entre los trabajadores del almacén como para reconocer aquel tipo de tejido.

Gorō.

Un fragmento no bastaba para asegurarlo, pero tampoco podía tratarse ya como una coincidencia cualquiera. Dos noches atrás había visto al hombre con aquella ropa, su lámpara y la botella. Después encontró ambas pertenencias abandonadas cerca de la entrada y ahora aparecía un tejido compatible con las vestimentas de trabajo dentro de una ruta secreta utilizada recientemente por varias personas.

No se quedó demasiado tiempo junto a la tela. La retuvo en la atención algunos pasos más, hasta perderla detrás, y señaló su ubicación para Sung antes de indicar primero la dirección del almacén y luego la continuidad del corredor. La secuencia se explicaba bastante bien por sí sola: Gorō no había preparado una fuga, sus pertenencias habían quedado arriba y, sobre todo, su botella seguía conteniendo sake. Para un hombre con aquella relación con la bebida, abandonarla sin terminar era casi más sospechoso que cualquier cerradura forzada. Tampoco había surgido hasta ahora ningún motivo para una huida voluntaria. ¿Una vida mejor? ¿Una paga mayor? ¿Un sake extraordinario esperando en algún otro sitio?

La primera vez había perseguido ruidos hasta encontrar un gato y aceptado que aquello explicaba la noche. Esta vez no permitiría que una sola respuesta silenciara todas las preguntas restantes. Gorō podía haber bajado voluntariamente, haber sido obligado, haber seguido a alguien o descubierto algo que nunca debió conocer. Nada estaba demostrado todavía. La diferencia era que esta vez Hachibi llegaría al fondo del asunto aunque tuviera que recorrer las entrañas de su propia nación.

Solo había una dirección.

Derecha.

Adelantó un pie y esperó un instante para que Sung terminara de reconocer cuanto había señalado. No necesitaba gastar palabras todavía; el corredor hablaba por él mediante las marcas, el mecanismo, la tela, los rastros recientes y el agua que continuaba avanzando hacia algún lugar bajo la aldea.

Entonces retomó la marcha. Su figura comenzó a confundirse incluso a corta distancia y el sonido de sus pasos desapareció poco a poco entre el murmullo de la corriente, hasta que ni siquiera el contacto con el agua pareció delatarlo. Hachibi empezaba a borrar su presencia del conducto como si jamás hubiera descendido.

Sung sería el único testigo de que seguía allí.

Resumen
Hachibi desciende al conducto con Sung, determina que la ruta se dirige hacia el gran río y encuentra señales de tránsito reciente en el camino derecho: marcas de orientación, un mecanismo oculto que evita y señala a su compañero, y un fragmento de tela compatible con la ropa de Gorō. Decide continuar por esa vía ocultando progresivamente su presencia. Durante el recorrido satisface su vicio al acomodarse tres veces el cuello antes de bajar y su adicción al corregir el porta-kunais mientras avanza, repitiendo también este ajuste tres veces.
Bonos: + 2 Sigilo + 2 Velocidad
Gastos: 15 Chakra
✔Aprendida · 03-08-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: TERU101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Los miembros del clan Terumi han sido formados en las condiciones únicas del País del Agua, desarrollando una capacidad innata para fundirse con la niebla y el entorno húmedo. Esta habilidad solo puede manifestarse dentro de territorios pertenecientes al País del Agua, donde la densidad ambiental y las condiciones naturales permiten al usuario ocultar su presencia con facilidad. Mientras se encuentre fuera del rango melee de sus oponentes, el Terumi puede entrar en estado de Oculto, volviéndose indetectable sin el uso de acciones de búsqueda o detección directa; sin embargo, toda ofensiva sigilosa realizada desde una posición donde el oponente podría percibir el ataque con normalidad implica un descuento en su Sigilo, facilitando su detección. Además, gracias a su conocimiento del terreno, los Terumi pueden guiar a otros shinobi hacia puntos donde la niebla y el entorno facilitan el ocultamiento, permitiéndoles esconderse con mayor eficacia bajo sus indicaciones.

Este estado de ocultamiento se vuelve progresivamente más fácil de detectar con el paso del combate, por lo que cada vez que el usuario es descubierto, el tiempo necesario para volver a ingresar a este estado aumenta de forma acumulativa. Tras ser revelado, deberá esperar 2 turnos para ocultarse nuevamente; si es descubierto otra vez, la espera se incrementa a 3 turnos, y así sucesivamente durante el combate. Por su parte, el número de aliados que pueden beneficiarse simultáneamente de la guía del usuario está determinado por su Modificador de Inteligencia, reflejando su capacidad para coordinarse y transmitir instrucciones precisas en medio de la niebla. Los miembros del clan Terumi aunque poseen Tendencia Elemental con Suiton, Katon y Doton, la formación inicial de todos los Terumi se basa en el Suiton, siendo este el elemento con el que dan sus primeros pasos como shinobi.

✧Efecto
2 (MINT) de Aliados Afectados, -8 (MINT) de Sigilo
✔Aprendida · 08-08-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: TERU001R
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Técnica básica dentro del mundo shinobi, conocida como “asesinato silencioso”, que el clan Terumi ha perfeccionado hasta volverla parte de su propio estilo de combate. A través de esta, el usuario aprende a suprimir completamente su presencia, desplazándose sin emitir sonido y ocultando tanto su intención como su hostilidad. Mientras se encuentre en estado Oculto, obtiene un aumento significativo en su Sigilo, permitiéndole fundirse con el entorno y ejecutar ofensivas sin ser detectado con facilidad; la propia naturaleza de estos ataques, surgidos desde puntos ciegos, genera una fuerte presión psicológica en sus objetivos, aplicando Confusión a 1 enemigo dentro de rango melee. Si el objetivo es abatido durante la ofensiva y cae inconsciente, lo hace en completo silencio, sin posibilidad de alertar a otros bajo ninguna circunstancia. Durante su ejecución, no puede hacer uso de Ninjutsu, ya que la canalización de chakra rompería este estado; únicamente puede emplear Bukijutsu o Taijutsu, perdiendo el bono de Sigilo en caso contrario.

Durante el uso de esta técnica, el usuario puede convertir la totalidad del bono de Sigilo obtenido en Velocidad, o viceversa, pudiendo alternar entre ambos según lo requiera para reposicionarse o ejecutar su ofensiva dentro del estado Oculto; en caso de utilizar esta técnica fuera de dicho estado, todos los bonos de Sigilo se convierten automáticamente en Velocidad. Si el usuario se encuentra dentro del País del Agua, el bono base de Sigilo otorgado por esta técnica (sin considerar mejoras adicionales) también se aplica como penalizador al oponente, reflejando la dificultad de moverse sin ser percibido en un entorno dominado por el Terumi.

✧Efecto
2 (MINT) de Sigilo - 2 (MINT) de Confusión
✔Aprendida · 13-08-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: TERU102E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El shinobi Terumi lleva su dominio del sigilo a un nivel superior, transformando su desplazamiento en la niebla en una extensión de su propia voluntad. Mientras se encuentre en estado Oculto, puede beneficiarse simultáneamente de los bonos de Sigilo y Velocidad de sus técnicas, moviéndose con una rapidez antinatural sin sacrificar su capacidad de ocultamiento. En este estado, su presencia se vuelve prácticamente imperceptible, y la técnica funciona de manera pasiva, activándose automáticamente sin necesidad de intervención adicional mientras se mantengan las condiciones de sigilo.

Fuera del estado Oculto, el usuario canaliza el terror generado por su estilo de combate en cada una de sus acometidas, integrándolo directamente en sus ataques. Cada ofensiva que logre ejecutar aplica Confusión como efecto de Control Mental, pudiendo ser resistido según las condiciones del sistema, producto del impacto psicológico acumulado de enfrentarse a un usuario capaz de aparecer y desaparecer en el campo de batalla. Este efecto puede incorporarse a cualquier tipo de ataque, manteniendo la presión constante sobre el enemigo incluso cuando el usuario no se encuentra oculto.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.

Estadísticas de Yato Hachibi
Yato Hachibi
Estadísticas Generales
Fuerza
7 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
14 M: 1
Ctrl. Chakra
59 M: 3
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
15
Velocidad
10
Vida 352 Chakra 393 Reg. Chakra 36
Vida: 352/352
Chakra: 378/393

Sung Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza20(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo12
285
240
Enlace al Post
01-09-2026, 01:11 AM
Última modificación: 01-09-2026, 01:11 AM por Sung Terumi.
Sung descendió detrás de Hachibi, manteniendo una mano cerca de su armamento mientras sus ojos se acostumbraban progresivamente a la oscuridad.
El cambio de temperatura fue inmediato.
El aire fresco que ascendía desde el conducto contrastaba con el calor del almacén y traía consigo un olor desagradable a humedad, piedra vieja y agua estancada. Sung no parecía particularmente impresionado, aunque su mirada se movía constantemente de un lado a otro.
No confiaba en aquel lugar.
Y mucho menos en un lugar que aparentemente había permanecido oculto bajo Kirigakure durante quién sabía cuánto tiempo.
Sus ojos recorrieron la cámara.
Tuberías abandonadas.
Ruedas metálicas.
Raíces atravesando las paredes.
Agua.
Todo parecía pertenecer a una época olvidada de la aldea.
—Así que esto estaba debajo del almacén todo este tiempo...
Sung avanzó lentamente por uno de los márgenes de piedra, procurando no pisar el agua. No tardó demasiado en llegar a la bifurcación.
Dos caminos.
Uno parecía prácticamente muerto. Sedimentos, agua detenida y una entrada parcialmente obstruida.
El otro conservaba una corriente más activa.
Sung miró hacia ambos lados.
—El de la derecha.
No lo dijo como una pregunta.
Había visto hacia dónde había dirigido su atención Hachibi y también podía percibir la diferencia en el flujo del aire.
Entonces su compañero señaló algo.
Sung bajó la mirada.
Una marca.
Después otra.
Y otra más.
Se agachó.
No tocó las señales. Simplemente las observó durante unos segundos.
—Alguien pasó por aquí varias veces.
El ambiente húmedo de aquel lugar comenzó a jugar a su favor.
Sung cerró los ojos durante un instante y dejó que su chakra se acomodara a las condiciones del conducto. La humedad impregnaba las paredes, el suelo y el aire mismo. Era prácticamente imposible encontrar un rincón de aquel lugar completamente seco.
El entrenamiento del clan Terumi había sido pensado precisamente para terrenos como aquel.
Su presencia comenzó a perderse entre la humedad.
—No sabemos qué hay adelante.
Su voz bajó hasta convertirse casi en un murmullo.
—Será mejor que tampoco sepan que estamos aquí.
✔Aprendida · 31-07-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: TERU101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Los miembros del clan Terumi han sido formados en las condiciones únicas del País del Agua, desarrollando una capacidad innata para fundirse con la niebla y el entorno húmedo. Esta habilidad solo puede manifestarse dentro de territorios pertenecientes al País del Agua, donde la densidad ambiental y las condiciones naturales permiten al usuario ocultar su presencia con facilidad. Mientras se encuentre fuera del rango melee de sus oponentes, el Terumi puede entrar en estado de Oculto, volviéndose indetectable sin el uso de acciones de búsqueda o detección directa; sin embargo, toda ofensiva sigilosa realizada desde una posición donde el oponente podría percibir el ataque con normalidad implica un descuento en su Sigilo, facilitando su detección. Además, gracias a su conocimiento del terreno, los Terumi pueden guiar a otros shinobi hacia puntos donde la niebla y el entorno facilitan el ocultamiento, permitiéndoles esconderse con mayor eficacia bajo sus indicaciones.

Este estado de ocultamiento se vuelve progresivamente más fácil de detectar con el paso del combate, por lo que cada vez que el usuario es descubierto, el tiempo necesario para volver a ingresar a este estado aumenta de forma acumulativa. Tras ser revelado, deberá esperar 2 turnos para ocultarse nuevamente; si es descubierto otra vez, la espera se incrementa a 3 turnos, y así sucesivamente durante el combate. Por su parte, el número de aliados que pueden beneficiarse simultáneamente de la guía del usuario está determinado por su Modificador de Inteligencia, reflejando su capacidad para coordinarse y transmitir instrucciones precisas en medio de la niebla. Los miembros del clan Terumi aunque poseen Tendencia Elemental con Suiton, Katon y Doton, la formación inicial de todos los Terumi se basa en el Suiton, siendo este el elemento con el que dan sus primeros pasos como shinobi.

✧Efecto
2 (MINT) de Aliados Afectados, -8 (MINT) de Sigilo

Sung se fundió con el entorno húmedo, entrando en aquel estado de ocultamiento propio de los Terumi. La oscuridad y la humedad hacían el resto. Desde cierta distancia, resultaba difícil distinguir su presencia del propio ambiente.
No necesitaba alejarse de Hachibi.
Al contrario.
Aprovechó su conocimiento del terreno para moverse por las zonas donde la humedad, las sombras y la piedra ofrecían mayor cobertura. Con pequeños gestos indicó a Hachibi dónde pisar y qué sectores evitar.
No era necesario hablar.
La coordinación silenciosa resultaba mucho más segura.
Continuaron avanzando.
El sonido del agua acompañaba cada paso.
Sung mantenía la atención dividida entre el camino y su compañero. Entonces Hachibi volvió a detenerse.
Un mecanismo.
Oculto entre la estructura antigua.
Sung entrecerró los ojos.
—...Una trampa.
No se acercó.
Observó.
Había algo integrado entre la estructura envejecida, colocado de una manera demasiado precisa para ser producto del deterioro natural.
Sung señaló el mecanismo y luego el suelo que lo rodeaba.
—No lo toques.
No hacía falta decirlo, pero era mejor prevenir.
Rodearon el mecanismo.
Y continuaron.
La ausencia de ruido se volvió todavía más importante.
Sung había aprendido que permanecer oculto no significaba simplemente desaparecer de la vista. El mínimo sonido podía destruir todo el trabajo.
Por eso llevó su concentración un paso más allá.
El chakra se mantuvo contenido.
Su respiración se volvió prácticamente imperceptible.
Sus movimientos dejaron de producir cualquier sonido innecesario.
✔Aprendida · 31-07-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: TERU001R
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Técnica básica dentro del mundo shinobi, conocida como “asesinato silencioso”, que el clan Terumi ha perfeccionado hasta volverla parte de su propio estilo de combate. A través de esta, el usuario aprende a suprimir completamente su presencia, desplazándose sin emitir sonido y ocultando tanto su intención como su hostilidad. Mientras se encuentre en estado Oculto, obtiene un aumento significativo en su Sigilo, permitiéndole fundirse con el entorno y ejecutar ofensivas sin ser detectado con facilidad; la propia naturaleza de estos ataques, surgidos desde puntos ciegos, genera una fuerte presión psicológica en sus objetivos, aplicando Confusión a 1 enemigo dentro de rango melee. Si el objetivo es abatido durante la ofensiva y cae inconsciente, lo hace en completo silencio, sin posibilidad de alertar a otros bajo ninguna circunstancia. Durante su ejecución, no puede hacer uso de Ninjutsu, ya que la canalización de chakra rompería este estado; únicamente puede emplear Bukijutsu o Taijutsu, perdiendo el bono de Sigilo en caso contrario.

Durante el uso de esta técnica, el usuario puede convertir la totalidad del bono de Sigilo obtenido en Velocidad, o viceversa, pudiendo alternar entre ambos según lo requiera para reposicionarse o ejecutar su ofensiva dentro del estado Oculto; en caso de utilizar esta técnica fuera de dicho estado, todos los bonos de Sigilo se convierten automáticamente en Velocidad. Si el usuario se encuentra dentro del País del Agua, el bono base de Sigilo otorgado por esta técnica (sin considerar mejoras adicionales) también se aplica como penalizador al oponente, reflejando la dificultad de moverse sin ser percibido en un entorno dominado por el Terumi.

✧Efecto
2 (MINT) de Sigilo - 2 (MINT) de Confusión

La técnica se superpuso al ocultamiento natural proporcionado por el entorno húmedo. Sung comenzó a desplazarse con una precisión casi antinatural, suprimiendo el ruido de sus pisadas y reduciendo al mínimo cualquier indicio de su presencia.
No necesitaba atacar.
Todavía no.
Pero ahora podía acompañar a Hachibi sin que ninguno de los dos tuviera que preocuparse demasiado por anunciar su llegada.
La galería continuaba alejándose del almacén.
Entonces apareció algo atrapado entre una pieza de hierro y la pared.
Tela.
Sung se detuvo.
Su mirada se clavó en el pequeño fragmento.
Se acercó lentamente, sin tocarlo.
Reconocía aquel tipo de tela.
Había visto a Gorō durante la investigación anterior.
Su expresión cambió.
—No me jodas...
Extendió la mano, pero se detuvo antes de tocarlo.
No quería destruir ninguna evidencia.
Miró hacia Hachibi.
—Esto puede ser de Gorō.
La conclusión parecía evidente.
El viejo no había preparado una fuga.
Había dejado su dinero.
Su ropa.
Su comida.
Sus documentos.
Y, por alguna razón, había terminado relacionado con aquel conducto.
Sung volvió a mirar hacia la oscuridad que se extendía delante de ellos.
Su rostro se endureció.
—Entonces bajó aquí.
Una pausa.
—O alguien lo trajo.
La segunda posibilidad era mucho menos agradable.
Sung llevó lentamente la mano hacia uno de sus kunais, pero no llegó a desenvainarlo.
No quería romper el silencio.
—Si hay alguien más adelante, no pienso darle la oportunidad de sorprendernos.
Continuó caminando.
Cada movimiento era controlado.
Cada respiración, medida.
La técnica de asesinato silencioso no había sido creada para investigar, pero Sung comprendía perfectamente su utilidad en aquel momento. No necesitaba matar a nadie. Todavía.
Solo necesitaba llegar lo suficientemente cerca como para descubrir qué se ocultaba al final de aquel túnel.
El sonido del agua aumentaba.
El aire también cambiaba.
Había una corriente proveniente de algún lugar mucho más adelante.
Sung miró de reojo a Hachibi.
Ambos estaban ocultos.
Ambos avanzaban sin hacer prácticamente ruido.
Y ahora tenían algo que seguir.
El rastro de Gorō.
Sung apretó ligeramente el mango de su kunai.
—Sigamos.
Esta vez no había ninguna duda en su voz.
Si Gorō había llegado hasta allí, Sung pensaba descubrir por qué.


Chakra: 225/240

Estadísticas de Sung Terumi
Sung Terumi
Estadísticas Generales
Fuerza
20 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
0 M: 1
Ctrl. Chakra
0 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
12
Velocidad
9
Vida 285 Chakra 240 Reg. Chakra 36
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
14-09-2026, 12:52 PM
El ambiente en los conductos subterráneos se espesa a medida que el avance los aleja de la luz de la superficie. El aire huele a salobre, limo estancado y el hierro rancio de tuberías que dejaron de funcionar hace décadas. Cada gota que cae del techo retumba contra las piedras con una resonancia hueca, difuminándose en la neblina tenue que Sung evapora a su paso para cubrir la marcha.

Al inspeccionar de cerca la estructura señalada, el engranaje de hierro no muestra el desgaste natural de la humedad. Entre las grietas de la mampostería roída, tres finas líneas de tripa de pescado trenzada se extienden a ras del suelo, tensadas hacia un mecanismo de trinquete oculto bajo un montón de escombros. El trozo de tela oscura de Gorō permanece enganchado justo en el borde de un perno oxidado; los hilos deshilachados y la dirección del rasgón revelan que no fue un roce casual, sino el tirón violento de alguien siendo arrastrado o apresurado sin contemplaciones.

Unas yardas más adelante, donde el verdín cubre el estrecho borde de piedra del canal, el musgo aparece arrancado en surcos paralelos. Marcas profundas de suelas pesadas —las mismas botas de trabajo del personal del depósito— se mezclan con huellas de calzado más ligero y plano. El agua estancada en las pequeñas hendiduras de la roca aún se tambalea ligeramente, agitada por el goteo y la reciente vibración.

El corredor gira bruscamente a la izquierda, abriéndose hacia un antiguo colector de aguas pluviales. A través de una reja de hierro parcialmente colapsada, el choque de la corriente con las paredes de piedra enmascara un débil resplandor anaranjado: la luz temblorosa de una lámpara de aceite proyecta sombras alargadas contra la humedad de la bóveda subterránea. Entre el murmullo del agua, el eco ahogado de una voz ronca interrumpe el silencio, seguido del tintineo seco de cadenas contra el suelo de piedra.
Hachibi
Rango Chuunin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza7(1)
Destreza14(1)
Ctrl. de Chakra59(3)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo15
352
393
Enlace al Post
20-09-2026, 04:43 PM
Rastros.
 
Aquel sendero decía mucho, pero lo hacía en un idioma cuyo significado parecía requerir de piezas clave a fin de descifrarlo. El lugar hablaba a destiempos de maneras muy peculiares: parte de la historia antigua, parte de la historia actual y parte de movimientos que tal vez deberían ser considerados por las autoridades de Kirigakure.
 
Las proporciones de aquel sitio también eran distintas. La anchura de los conductos, la separación entre algunas estructuras e incluso la manera abrupta en que el corredor cambiaba de dirección parecían responder a criterios diferentes de aquellos empleados en las construcciones modernas. Hachibi no podía evitar preguntarse qué tan antiguo sería aquel sistema y cuántas veces habría sido modificado desde su construcción.
 
El sonido metálico de unas cadenas lo hizo reducir el paso y luego detenerse, haciendo una señal a su compañero. Apuntó al techo con el dedo índice, aunque no dirigió hacia allí la mirada; era más bien una forma de pedirle que prestara oído.
 
Su ojo derecho se tiñó de noche mientras la pupila adoptaba la forma de una flecha apuntando hacia abajo. Entonces comenzó a escanear la zona.
Sonaban como cadenas, pero aquello no significaba que fueran inofensivas. También podían tener un uso bélico. Y, aun si realmente había alguien encadenado más adelante, nada garantizaba que estuviera solo.


Resumen
Hachibi Activa Aokigan y comienza la revisión del lugar. 
Gastos: 15 Chakra
✔Aprendida · 03-08-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ102B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, el ojo del usuario brilla con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En el ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (uno a la vez):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-9 (MDES) de Sigilo por Niebla - 3 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista

Estadísticas de Yato Hachibi
Yato Hachibi
Estadísticas Generales
Fuerza
7 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
14 M: 1
Ctrl. Chakra
59 M: 3
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
15
Velocidad
10
Vida 352 Chakra 393 Reg. Chakra 36
Vida: 352/352
Chakra: 363/393

Sung Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza20(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo12
285
240
Enlace al Post
25-09-2026, 03:49 AM
Sung se detuvo en cuanto Hachibi hizo la señal.
El sonido de las cadenas había sido suficiente.
Hasta ese momento había avanzado con la atención puesta principalmente en los rastros del viejo conducto, pero aquella señal cambió por completo sus prioridades. Permaneció inmóvil, dejando que el silencio hiciera su trabajo.
Escuchó.
Agua.
Goteos.
El viento desplazándose por alguna abertura.
Y, entre todo aquello, nuevamente las cadenas.
Sung entrecerró los ojos.
—...Alguien está ahí.
No elevó la voz más de lo necesario. Apenas un susurro.
Su estado de ocultamiento continuaba activo. La humedad del conducto y la niebla que se acumulaba alrededor de ambos favorecían su presencia invisible, mientras Sairento Kiringu mantenía sus movimientos completamente silenciosos.
Entonces bajó la mirada.
Las marcas sobre el suelo ya no podían confundirse con el desgaste natural.
Había huellas.
Unas pesadas.
Otras mucho más ligeras.
Sung se agachó sin llegar a tocar el barro.
Observó primero las marcas profundas de las botas.
Después las otras.
—Dos tipos de calzado...
Su mirada recorrió el suelo hasta encontrar los surcos en el musgo.
Había algo más.
El tejido oscuro enganchado en el perno.
Sung lo reconoció.
Gorō.
Pero esta vez no era simplemente un pedazo de ropa abandonado.
El rasgón hablaba por sí solo.
No había sido un roce.
Había habido fuerza.
Sung apretó la mandíbula.
—Lo arrastraron.
Aquello eliminaba otra posibilidad.
Gorō no había bajado allí tranquilamente para investigar por su cuenta.
Alguien lo había llevado.
Y probablemente no había sido precisamente con buenas intenciones.
Sung levantó lentamente la mirada hacia Hachibi.
No necesitaba explicarle lo evidente.
Habían encontrado la respuesta a una de las preguntas principales.
Gorō había estado allí.
Y había sido trasladado contra su voluntad.
Entonces volvió a escuchar las cadenas.
Esta vez acompañadas por algo más.
Una voz.
Ronca.
Lejana.
Sung quedó completamente inmóvil.
La mano se cerró alrededor del kunai, aunque todavía no lo desenvainó.
No quería producir ningún sonido.
La luz anaranjada que se filtraba más adelante revelaba que alguien había encendido una lámpara.
Eso era imposible de atribuir a una estructura abandonada.
Había personas allí.
Sung avanzó apenas unos centímetros, aprovechando las sombras y la humedad del conducto. La Sairento Kiringu mantenía su desplazamiento sin emitir ruido, mientras su ocultamiento le permitía aproximarse sin revelar su presencia.
✔Aprendida · 31-07-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: TERU001R
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Técnica básica dentro del mundo shinobi, conocida como “asesinato silencioso”, que el clan Terumi ha perfeccionado hasta volverla parte de su propio estilo de combate. A través de esta, el usuario aprende a suprimir completamente su presencia, desplazándose sin emitir sonido y ocultando tanto su intención como su hostilidad. Mientras se encuentre en estado Oculto, obtiene un aumento significativo en su Sigilo, permitiéndole fundirse con el entorno y ejecutar ofensivas sin ser detectado con facilidad; la propia naturaleza de estos ataques, surgidos desde puntos ciegos, genera una fuerte presión psicológica en sus objetivos, aplicando Confusión a 1 enemigo dentro de rango melee. Si el objetivo es abatido durante la ofensiva y cae inconsciente, lo hace en completo silencio, sin posibilidad de alertar a otros bajo ninguna circunstancia. Durante su ejecución, no puede hacer uso de Ninjutsu, ya que la canalización de chakra rompería este estado; únicamente puede emplear Bukijutsu o Taijutsu, perdiendo el bono de Sigilo en caso contrario.

Durante el uso de esta técnica, el usuario puede convertir la totalidad del bono de Sigilo obtenido en Velocidad, o viceversa, pudiendo alternar entre ambos según lo requiera para reposicionarse o ejecutar su ofensiva dentro del estado Oculto; en caso de utilizar esta técnica fuera de dicho estado, todos los bonos de Sigilo se convierten automáticamente en Velocidad. Si el usuario se encuentra dentro del País del Agua, el bono base de Sigilo otorgado por esta técnica (sin considerar mejoras adicionales) también se aplica como penalizador al oponente, reflejando la dificultad de moverse sin ser percibido en un entorno dominado por el Terumi.

✧Efecto
2 (MINT) de Sigilo - 2 (MINT) de Confusión

La reja apareció finalmente frente a ellos.
Sung no se acercó demasiado.
Observó desde la distancia.
La luz de la lámpara proyectaba sombras deformadas sobre la pared.
Una voz volvió a escucharse.
Después...
Clink.
Cadenas contra piedra.
Sung sintió cómo aquella sensación familiar comenzaba a despertar en el fondo de su pecho.
No era miedo.
Era otra cosa.
Aquella parte de él que cada vez aparecía con mayor facilidad cuando había una posibilidad real de violencia.
Su respiración permaneció controlada.
Su rostro, inexpresivo.
Pero sus ojos se habían vuelto mucho más fríos.
Así que aquí estaban...
No sabía todavía quiénes eran.
No sabía cuántos había.
No sabía qué le habían hecho a Gorō.
Y precisamente por eso no iba a lanzarse de frente.
Sung se mantuvo oculto, observando la entrada y escuchando.
Esperaría.
Primero necesitaba saber cuántos enemigos había al otro lado.
Después decidiría cómo actuar.
Por ahora, el silencio seguía siendo su mejor arma.
Resumen

Sung y Hachibi siguen las pistas de Gorō por los antiguos conductos de Kirigakure. Encuentran señales de que fue arrastrado y llegan ante una rejilla, detrás de la cual escuchan una voz ronca y cadenas. Ambos permanecen ocultos, intentando descubrir qué hay al otro lado.
Estadísticas de Sung Terumi
Sung Terumi
Estadísticas Generales
Fuerza
20 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
0 M: 1
Ctrl. Chakra
0 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
12
Velocidad
9
Vida 285 Chakra 240 Reg. Chakra 36

Chakra: 220/240

Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
08-10-2026, 03:29 AM
Llevado por los Espíritus

El corredor continuaba.
Cada paso los alejaba un poco más del almacén y, con él, de la seguridad relativa que ofrecía la superficie. La humedad se había vuelto más densa y el aire comenzaba a moverse con mayor claridad, anunciando una salida o, al menos, una cámara de dimensiones considerablemente superiores a las del estrecho conducto.
Entonces el sonido volvió a aparecer.

Clang.

Una cadena contra piedra.
Después otra.
Clang.


Hachibi había tenido razón al detenerse.

No estaban solos.

Más adelante, el corredor se abría finalmente hacia un antiguo colector. Una reja de hierro parcialmente derrumbada permitía observar el interior sin necesidad de exponerse por completo. El agua atravesaba la cámara por un canal central y, sobre una de las plataformas laterales, podía distinguirse una pequeña lámpara de aceite.

La llama oscilaba.
Alguien estaba allí.

La luz proyectaba una sombra irregular contra la pared, demasiado grande para pertenecer únicamente a una persona sentada.
Durante unos segundos no ocurrió nada.
Hasta que una voz ronca rompió el silencio.

—...¿Hay alguien ahí?

El sonido llegó debilitado por la distancia.
Era una voz humana.

Y familiar.

Gorō.

No había ninguna duda después de escucharla.
El vigilante desaparecido seguía con vida.

Sin embargo, algo no encajaba.

La voz parecía venir desde una posición más profunda de la cámara, mientras que la lámpara se encontraba cerca de la entrada. Entre ambas zonas existían varias columnas antiguas, restos de maquinaria y estructuras metálicas que podían ocultar perfectamente a una segunda persona.
Entonces las cadenas volvieron a sonar.

Esta vez más cerca.

Gorō soltó un quejido.

—Por favor... ya les dije que no vi nada...

Silencio.

Una segunda voz respondió.
Era mucho más baja.

Imposible distinguir las palabras desde aquella distancia.
Después se escuchó un golpe seco.

La cadena volvió a tensarse.
Gorō dejó escapar un gemido.

La situación quedaba clara.
No se trataba de un anciano perdido en los túneles.
Había sido retenido allí.

El rastro de sus ropas, las marcas sobre el suelo y las huellas que habían encontrado durante el descenso finalmente encontraban sentido. Gorō había sido arrastrado hasta aquel lugar y alguien se había encargado de mantenerlo allí.
Pero todavía quedaba una pregunta.

¿Quién?

La luz de la lámpara volvió a moverse.
Por un instante, una silueta cruzó detrás de una de las columnas.
No permaneció allí el tiempo suficiente para identificarla.
Solo lo suficiente para demostrar que había alguien más.
El agua continuaba corriendo.
El ruido ocultaba buena parte de los sonidos de la cámara y ofrecía a los dos shinobi una última ventaja: todavía no parecían haber sido descubiertos.
A unos metros de ellos, Gorō permanecía retenido.
La reja parcialmente caída ofrecía varios puntos desde los que podían aproximarse sin quedar completamente expuestos. También existían otros accesos alrededor de la cámara, aunque ninguno podía determinarse con seguridad desde aquella posición.
Y entonces, como si el propio túnel quisiera complicar todavía más las cosas, algo cayó al agua.

Ploc.

La figura junto a la lámpara se detuvo.

La conversación cesó.

Por primera vez, aquella presencia pareció escuchar atentamente hacia el corredor.
El silencio se volvió absoluto.
Gorō también dejó de hablar.

Durante unos segundos solamente permanecieron el agua y el débil temblor de la llama.
La persona junto a la lámpara comenzó a girarse lentamente hacia la entrada.
Era ahora o nunca.

La investigación había llegado a su respuesta.
Gorō estaba allí.
Estaba vivo.

Y alguien lo había llevado hasta aquel lugar por una razón que todavía no conocían.
Lo que ocurriera a continuación ya no pertenecía a las pistas.
Dependía de los dos genin.

La misión estaba a punto de terminar.
Hachibi
Rango Chuunin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza7(1)
Destreza14(1)
Ctrl. de Chakra59(3)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo15
352
393
Enlace al Post
09-10-2026, 06:56 AM
Luz en tinieblas.

Por encima de las cadenas, del agua y de aquella segunda presencia que todavía no conseguía identificar, Hachibi reconoció algo que llevaba buscando desde que descendieron al conducto. Gorō estaba vivo.

El reconocimiento no produjo una reacción evidente en su rostro. Su atención se desplazó hacia la lámpara y las columnas que interrumpían la visión del interior, procurando determinar cuánto espacio separaba al vigilante de aquella figura que comenzaba a girarse hacia ellos. La posición era incómoda: podían observar parte de la cámara sin exponerse, pero aquellas mismas estructuras ofrecían refugio a quienes se encontraban dentro. Desconocía cuántas personas había y qué tan cerca estaban del prisionero.

Su ojo derecho permanecía oscurecido por el Aokigan, cuya flecha continuaba apuntando hacia abajo. Hachibi examinaba cuanto podía distinguir entre las columnas y la neblina, intentando aprovechar cualquier movimiento que revelara mejor la posición de los ocupantes de aquella cámara.

El sonido que había interrumpido la conversación no parecía haberlos delatado todavía, pero la reacción de aquella figura indicaba que su ventaja podía desaparecer en cualquier momento.

Buscó a Sung con la mirada e hizo una señal breve, indicando primero la posición aproximada de Gorō y después la figura junto a la lámpara. No necesitaban discutir la situación. Habían encontrado a un hombre secuestrado y al menos a uno de sus posibles captores; cualquier decisión que tomaran debía considerar que la vida del vigilante seguía dependiendo de quienes lo retenían.

Con aquella advertencia, el mestizo comenzó a desplazarse, formando una breve secuencia de sellos con ambas manos.

La reja parcialmente derrumbada ofrecía una oportunidad para introducirse en el colector. Hachibi avanzó con cuidado, procurando aprovechar las columnas y los restos de maquinaria para reducir su exposición. No pretendía aproximarse directamente al vigilante, pues ignoraba qué obstáculos o personas podían encontrarse entre ambos. Primero necesitaba colocarse en una posición que le permitiera intervenir sin ponerlo en peligro.

Al completar los sellos, la neblina comenzó a concentrarse frente a él. Los jirones de humedad se arremolinaron sobre un mismo punto, comprimiéndose hasta formar una esfera de apariencia compacta que permaneció suspendida apenas un instante. Su consistencia contrastaba con la naturaleza vaporosa del elemento del que había surgido, preparada para salir impulsada en dirección a su objetivo.

Hachibi llevó entonces una mano hacia sus agujas. La combinación formaba parte de uno de los primeros esquemas de desgaste que había aprendido: dificultar la visión del adversario mientras reducía su capacidad de movimiento. No necesitaba desenvainar un arma de mayor tamaño ni recurrir a una ofensiva indiscriminada para intentar someterlo. Una abertura en su defensa podía bastar, especialmente si conseguía aprovechar la confusión provocada por aquella esfera, cuya potencia superaba la de sus versiones ordinarias.

La figura junto a la lámpara comenzaba a girarse hacia el corredor. Hachibi siguió aquel movimiento con atención y preparó dos agujas entre los dedos, buscando un ángulo que mantuviera al prisionero fuera de sus trayectorias.

Entonces atacó.

La esfera salió impulsada hacia la posición de aquella presencia, seguida casi inmediatamente por las dos agujas, dirigidas hacia sus extremidades. El propósito era combinar ambos efectos: entorpecer la visión del sujeto y dificultar sus movimientos antes de que pudiera reaccionar contra Gorō. Hachibi procuró aprovechar aquella ofensiva para continuar desplazándose hacia una posición más favorable, desde la cual pudiera mantener la presión sin comprometer al rehén.

No sabía si aquella persona era la única responsable de la desaparición ni si poseía alguna capacidad que pudiera convertir el rescate en un enfrentamiento peligroso. Pero el tiempo de observar había terminado. El vigilante había sido golpeado y retenido durante dos días, y su situación difícilmente mejoraría si permitían que sus captores recuperaran la iniciativa.

Hachibi mantuvo la atención sobre su objetivo, preparado para reaccionar según el resultado de su ofensiva.

Resumen

Hachibi identifica la voz de Gorō y confirma que permanece cautivo. Mediante señas indica a Sung la posición aproximada del prisionero y de la figura junto a la lámpara. Con el Aokigan activo, intenta aproximarse aprovechando la cobertura de la cámara y ejecuta Shikan Bakudan, acompañado del lanzamiento de una aguja dirigida hacia una extremidad del sujeto. Busca obstaculizar su visión y reducir su movilidad sin poner en peligro al vigilante.

Munición utilizada: 1 aguja.
Gastos de Chakra: 5 Aokigan + 35 Shikan Bakudan + 35 mejoras = 75 de Chakra.

Estadísticas de Yato Hachibi
Yato Hachibi
Estadísticas Generales
Fuerza
7 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
14 M: 1
Ctrl. Chakra
59 M: 3
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
15
Velocidad
10
Vida 352 Chakra 393 Reg. Chakra 36
✔Aprendida · 03-08-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ102B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, el ojo del usuario brilla con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En el ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (uno a la vez):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-9 (MDES) de Sigilo por Niebla - 3 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista
✔Aprendida · 05-08-2026
◈Yang
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ002R
◔Coste
35 de Chakra
▣Descripción

El usuario concentra chakra en una esfera compacta de niebla, la cual lanza como un proyectil hacia su objetivo. Al impactar contra una persona, objeto o superficie, la esfera estalla en una explosión silenciosa que libera una densa niebla que cubre únicamente el punto de impacto. Esta niebla permanece fija en ese espacio reducido, sin desplazarse, incluso si el objetivo logra moverse o alejarse.

Este jutsu resulta útil para aislar visualmente a un enemigo o cubrir zonas clave del campo, como puertas, trampas o cuerpos caídos. La niebla reduce drásticamente la visibilidad dentro de ese pequeño espacio, brindando al usuario y a sus aliados una ventaja táctica momentánea, ya sea para atacar, huir o desorientar. Aunque de alcance limitado, su precisión lo convierte en una herramienta versátil para el control del entorno.

✧Efecto
29,5 (CCK) de Daño - 15 (MCCK) de Rango - 3 (MCCK) de Turnos con Niebla
✔Aprendida · 10-08-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ201E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Esta especialidad modifica el Shikan Bakudan para que, al impactar, la niebla generada cubra una mayor área, permitiendo abarcar más espacio del campo de batalla. La explosión inicial se expande más allá del punto de impacto, invadiendo zonas adyacentes con una nube densa y repentina, lo que puede ser crucial para desorientar enemigos o bloquear múltiples líneas de visión.

Además de la expansión, la niebla permanece activa el doble de tiempo habitual, haciendo de esta técnica una amenaza duradera y mucho más efectiva como herramienta de control de terreno. Esta versión especializada del Shikan Bakudan transforma un proyectil puntual en una fuente constante de presión en el campo.

✧Efecto
3 (MCCK) de Radio
✔Aprendida · 07-08-2026
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ203M
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

El daño del estallido aumenta conforme a la precisión y control del chakra del usuario, concentrando mejor la energía en el impacto.

✧Efecto
9 (MCCK) de Daño
✔Aprendida · 07-08-2026
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ202M
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

El daño del estallido aumenta conforme a la precisión y control del chakra del usuario, concentrando mejor la energía en el impacto.

✧Efecto
6 (MCCK) de Daño
✔Aprendida · 02-08-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas pueden ser utilizadas tanto para atacar como para defender, permitiendo bloquear o chocar contra otras armas en combate. Cada arma posee un Valor de Tamaño, que representa su peso, volumen e impacto: 1 para armas pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes. Este valor es fundamental para determinar cuántas armas puede empuñar o arrojar un usuario, según su fuerza o destreza, y se desarrollará con mayor detalle en sus respectivas técnicas.

Además, toda arma empleada en combate otorga un bono de daño adicional basado en su tamaño, el cual se suma a cualquier ofensiva que la utilice. Este daño extra refleja el poder físico del arma y se aplica tanto en ataques simples como en técnicas especiales, siempre que el usuario cumpla con los requisitos necesarios para empuñarla correctamente. Las armas más grandes ofrecen un mayor bono de daño que las más pequeñas, reforzando su presencia ofensiva dentro del combate.

Debido a que el Bukijutsu utiliza Armas con Munición, estos no poseen Coldown entre turnos.

✧Efecto
1 (MDES) de Daño (Pequeño) - 2 (MDES) de Daño (Mediano) - 3 (MDES) de Daño (Grandes)
✔Aprendida · 02-08-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI002R
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas arrojadizas se utilizan en combate mediante el Modificador de Destreza, el cual determina cuántas armas pueden lanzarse simultáneamente. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá lanzar tantas armas como su destreza pueda cubrir, pagando el valor correspondiente por cada una. Todas las armas lanzadas pueden ser arrojadas al mismo tiempo, siempre que la suma de sus valores no supere el modificador del usuario. Esta mecánica permite realizar ofensivas variadas combinando múltiples proyectiles de diferentes tamaños y efectos.

Cuando dos armas arrojadizas con el mismo Valor de Tamaño colisionan en el aire, ambas se desvían de su curso, anulando sus trayectorias. Si se utilizan únicamente armas más pequeñas para intentar desviar una de mayor tamaño, estas deben superar de forma combinada el Valor de Tamaño del proyectil objetivo para tener éxito. Además, cada arma adicional utilizada en un lanzamiento aumenta en +1 el nivel del jutsu base, funcionando como si fueran mejoras aplicadas al ataque, y permitiendo acumular efectos especiales, bonificaciones o propiedades propias de las armas lanzadas. Esta combinación convierte los ataques arrojadizos en herramientas de gran versatilidad táctica.

Atención: Arrojar múltiples Armas aumenta los efectos del ataque y aumenta el nivel del Jutsu Base consumiendo las municiones del arma, pero esto conlleva a un sacrificio, ya que esto impide usar las Mejoras del Jutsu Arrojadizo.

✧Efecto
3,5 (FUE) de Daño - 5 (MFUE) de Rango - 1 (MDES) de Destreza para Valor de Tamaño
Senbon
Senbon 490 ryos
ArrojadizaChico10
Agujas metálicas extremadamente finas de aproximadamente 15 cm de largo, diseñadas exclusivamente como armas arrojadizas de alta precisión. No pueden ser empuñadas, ya que su forma delgada y liviana las hace ineficaces en combate cuerpo a cuerpo. Al clavarse, no provocan sangrado abundante, sino que están pensadas para lesionar músculos o zonas nerviosas, dificultando el movimiento del oponente.

Cuando se lanzan desde el sigilo, las senbon otorgan un aumento temporal al sigilo del usuario, gracias a su trayectoria silenciosa y difícil de detectar. Este beneficio es no acumulativo, se aplica solo durante el lanzamiento de las senbon, sin importar cuántas se utilicen en una misma acción o en turnos sucesivos.
Efecto 1 (MDES) de Sigilo
Efecto 1 (MDES) de Lesión
Efecto Solo Arrojadizas
Vida: 352/352
Chakra: 288/393

Sung Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza20(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo12
285
240
Enlace al Post
09-10-2026, 02:33 PM
Sung observó cómo Hachibi iniciaba su ofensiva contra el individuo situado junto a la lámpara. Aquello le venía de maravilla. Mientras su compañero se ocupaba de uno de los secuestradores, él podría concentrarse en encontrar a Gorō y sacarlo de allí.
—Tú encárgate de ese. Yo voy por el viejo.
Sin esperar respuesta, comenzó a desplazarse por uno de los laterales del colector, aprovechando las columnas y la maquinaria abandonada para mantenerse fuera del alcance de la luz. Su ocultamiento continuaba activo y la humedad del lugar favorecía sus movimientos. Con Sairento Kiringu podía avanzar sin producir prácticamente ningún ruido, una ventaja que pensaba aprovechar.
Desenvainó un kunai y siguió la dirección de donde habían provenido los quejidos y el tintineo de las cadenas. No sabía cuántos enemigos había en aquella cámara, pero tampoco tenía intención de ponerse a contarlos mientras Gorō permaneciera encadenado.
—Maldito borracho... Espero que todo esto valga la pena.
La situación tenía cierta ironía. Habían comenzado investigando los ruidos provocados por un gato y ahora estaban metidos en las alcantarillas de Kirigakure, buscando a un vigilante secuestrado. Definitivamente, aquella misión estaba resultando bastante más entretenida de lo esperado.
Sung procuró aproximarse al lugar donde se encontraba Gorō sin llamar la atención de sus captores. Si conseguía alcanzarlo, examinaría sus ataduras para determinar cómo liberarlo. Prefería hacerlo discretamente, aunque tampoco descartaba utilizar la fuerza si las circunstancias lo exigían.
Una vez junto al vigilante, intentaría indicarle que permaneciera callado y se mantuviera cerca de él. No tenía sentido rescatarlo para que terminara recibiendo una cuchillada por ponerse a gritar.
—Como hagas un solo ruido, te dejo aquí abajo.
La amenaza, aunque poco amable, tendría una finalidad bastante práctica.
Con el kunai preparado, Sung permanecería atento a cualquier movimiento sospechoso mientras intentaba liberar al prisionero. Si alguno de los secuestradores se acercaba para atacarlo, trataría de interceptarlo antes de que pudiera ponerle una mano encima.
Después de todo, necesitaban a Gorō vivo para averiguar qué demonios estaba ocurriendo bajo el almacén.
Y Sung tenía bastantes preguntas que hacerle.
Resumen

Sung aprovecha el ataque de Hachibi para infiltrarse por un lateral del colector, manteniendo su ocultamiento y Sairento Kiringu. Intenta llegar hasta Gorō sin ser descubierto, examinar sus ataduras y liberarlo. Se mantiene preparado para proteger al vigilante de cualquier enemigo que intente acercarse. 
Chakra: 215/240

Estadísticas de Sung Terumi
Sung Terumi
Estadísticas Generales
Fuerza
20 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
0 M: 1
Ctrl. Chakra
0 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
12
Velocidad
9
Vida 285 Chakra 240 Reg. Chakra 36

Moderador Himawari
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10-10-2026, 04:26 AM
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