04-08-2026, 08:37 PM
Verano del año 150
Campos de entrenamiento.
El amanecer se asomaba tímidamente entre la niebla, mientras la brisa refrescaba el ambiente, intentando en vano remover aquel manto gélido que casi se hacía tangible. Entre toda aquella bruma del amanecer, Yocko caminaba desprevenida rumbo al campo de entrenamiento. Ciertamente era muy temprano como para que la genin transitase precisamente hacia allí, pero había pasado menos de una semana desde que un genin le había ganado usando movimientos de rutina. Algo que la había inquietado sobremanera y ahora buscaba de forma casi desesperada mejorar todas sus habilidades.
Cuando llegó al campo no perdió tiempo observando el lugar, lo conocía de memoria. Dejó su mochila junto a una cerca y comenzó con una serie de ejercicios simples que había repetido tantas veces que ya podía realizarlos sin pensar. Primero estiró piernas, espalda y hombros, prestando especial atención a las articulaciones. Una vez terminado el estiramiento, pasó a movimientos más exigentes. Practicó desplazamientos cortos, cambios bruscos de dirección y saltos sencillos. No intentaba ejecutar ninguna técnica en específico; durante demasiado tiempo había confiado en que el hielo compensara cualquier deficiencia y el combate reciente le había recordado que incluso el mejor ninjutsu era inútil si el cuerpo no podía acompañarlo.
Cuando terminó el calentamiento se acercó a uno de los muñecos de entrenamiento clavados en el suelo. Lo observó durante unos segundos, como si el pobre objeto fuera responsable de todos sus problemas recientes. Entonces lanzó una patada baja contra uno de sus costados. El impacto hizo crujir la madera. Después vino otra patada y luego otra más. Ninguna especialmente poderosa, pero sí rápidas y precisas. Buscaba repetir el movimiento hasta que dejara de requerir atención consciente.
El sonido seco de los golpes comenzó a romper el silencio de la mañana. Cada impacto era seguido por un breve ajuste en la postura, una corrección casi imperceptible en el equilibrio o en la posición de los pies. Así continuó golpeando al muñeco una y otra vez, mientras la niebla se retiraba lentamente del campo y el nuevo día terminaba de despertar junto a ella.
![[Imagen: q0yojli.png]](https://i.imgur.com/q0yojli.png)