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Un pequeño secreto [Ibuki Inuzuka]
Ran Kurai
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza8(1)
Destreza29(2)
Ctrl. de Chakra37(2)
Inteligencia46(2)
Especiales
Salud11
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo14
404
396
Enlace al Post
29-07-2026, 11:57 PM
Última modificación: 29-07-2026, 11:57 PM por Ran Kurai.
Resultaba ya que a estas alturas la joven ni siquiera tenía la capacidad necesaria cómo para mantenerse tranquila, cómo para mantenerse en calma, cómo para mantenerse en paz. ¿Cómo era que la muchacha podría efectivamente apaciguar de una buena vez por todas sus aceleradas pulsaciones cardíacas, las cuales eran tan, pero tan intensas que hasta provocar cierto malestar en su ya adolorido pecho, si ella después de todo siempre se había caracterizado por ser una persona de lo más nerviosa, de lo más ansiosa, de lo más alterada? Sintiéndose entonces la chica inevitablemente contrariada, en el sentido de que todavía en su cabeza vagaba el molesto pensamiento de que lo mejor tal vez hubiera sido quedarse al interior de las enormes y por qué no decirlo, intimidantes murallas del majestuoso palacete que por cientos años había pertenecido a su familia paterna, aún sabiendo no tan en el fondo que si ella hubiera hecho esto pues se hubiera arrepentido de por vida, lo único que atinó a hacer la joven a buenas a primeras fue recurrir a esa botellita que contenía en su interior ese brebaje, ese mismo brebaje que tanto, pero tanto le ayudaba a apaciguar su estado psicológico y mental. ¿Qué sería de su persona sin esa sustancia? ¿Qué sería de su atareada vida social entre la alta aristocracia de Konoha, sin todo esa contención que le otorgaba ese brebaje, que había sido creado única y exclusivamente para su uso personal? Ya que sí, la chica estaba segura que sin él todo estaría perdido. 

¿O era que la joven estaba dándole atribuciones que no correspondían a ese tan importante líquido para ella? No deseando la joven seguir haciéndose preguntas que ciertamente no la llevarían a buen puerto, fue que ella misma, no sin antes previamente mirar de un lugar para otro, cómo corroborando que nadie estaba cerca de su persona, no dándose cuenta lo egocéntrica que era al creer, al pensar de que todavía la seguían aún cuando no estaban para nada cerca de la Aldea Oculta de la Hoja, lo que sólo quería decir que los Kurai no se encontraba próximos a su paradero para así dar con ella, la muchacha después de un par de eternas fracciones de segundo, finalmente salió de aquel sitio, rumbo directo hacia las calles de esos lares, pero no para concurrir a estas mismas, las cuales por cierto gracias a ese evento estaban más llenas que nunca, sino más bien para encaminarse hacia donde estas calles daban a terrenos periféricos de esa zona. Por que sí, la verdad de las cosas era que aunque la mente de Ran ahora mismo se encontraba total y absolutamente nublada por la ansiedad, por el nerviosismo, casi por la alteración, aún ella de algún modos seguía conservando de todas maneras ese pensamiento racional, el cual era certero y efectivo hasta que aparecía la paranoia, el cual le decía a cabalidad de que si deseaba relajarse un poco, pues sí o sí se vería en la obligación de evitar a toda costa interactuar con otras personas, conocidas o no conocidas.


Todavía no atreviéndose a beber algo del brebaje que estaba contenido en esa botellita, la cual a su vez se encontraba oculta prolija y discretamente escondida en sus ropas,  y es que lo único que Ran era capaz de pensar era en que sí ella, al menos en el lugar en el que se encontraba ahora ya,  lo hacía pues podrían descubrir su adicción, sus debilidad, su patética dependencia, la joven empezó a camuflarse entre todo ese gentío que seguía atiborrado, casi como si no pudiera caber ni un mísero alfiler en estas. ¿No que era mejor así, mimetizarse entre muchas personas, cosa de mantenerse lo más oculta posible…? —Supongo que tan pronto como cuando logre atravesar esos callejones, pues podría acceder a los terrenos de por aquí—fue lo que se dijo la genin a sí misma, la misma que no puedo evitar chocar con más de alguna persona, sin siquiera tomarse la molestia de disculparse, en vista que era tanto el trágico de gente, que hasta no valía la pena hacerlo. Sin embargo, aunque ya a ese punto la muchacha estuviera  más que integrada, por decirlo de alguna manera, a toda esa gente que seguía transitando por todas esas callejuelas, no quería decir por ningún motivo que la inquietud en su pecho se hubiera calmado. Al contrario, su ansiedad no hacía más que seguir creciendo… pero ella todavía se resistía determinante a beber algo de ese brebaje en ese preciso lugar. ¿Y si realmente alguien la veía, alguien la pillaba, y con ello llegar su desgracia…?

¿Y con ello, a la vez, que todas sus ambiciosas metas fueran ya algo imposible de cumplir? Después de seguir caminando la joven por ese sitio por un rato que se le hizo excesivamente largo, casi interminable, gracias a que ella después de todo nunca le gustó mucho compartir con personas, con personas a las cuales no conocía, por fin sus ojos, sus apagados, sombríos y ojerosos ojos, dieron a dar con un paisaje que sólo parecía indicar que ella ya había logrado encontrar el lugar al cual quería llegar. Esbozando entonces una pequeña sonrisa en su enfermizo y demacrado rostro, una sonrisa que era apenas sí perceptible, la muchacha acto seguido comenzó a internarse entre medio de árboles y arbustos, pero siempre teniendo el cuidado de no alejarse mucho de las calles de las cuales ella precisamente provino. ¿Qué pasaría si en una de esas ella se perdía, y así extraviaba el rumbo? —Supongo que es prácticamente imposible de que alguien me pueda encontrar aquí—se dijo Ran así misma, a la vez que otra vez más miraba de un lado para otro. Ya entonces cuando estaba prácticamente por  atardecer. volviéndose así el cielo de colores anaranjados, al instante en el cual el sol empezó a esconderse, la muchacha se resolvió a beber el contenido de esa botellita, y al hacerlo el efecto fue casi, sólo casi inmediato. No solamente un tremendo alivio emergió de su pecho, sino que al mismo tiempo los apresurados latidos comenzaron a menguar con suma evidencia. Pero fue cuando sintió otra presencia…  
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