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  ›   [Misión Simple] ¿Que le pasa a Lupita? III [D]
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¿Que le pasa a Lupita? III [D]
Yogan Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza20(1)
Destreza40(2)
Ctrl. de Chakra55(3)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud10
Velocidad12
Tenketsu11
Sigilo12
395
460
Enlace al Post
20-07-2026, 03:38 PM
Cuando vi el nombre de la misión por tercera vez no pude evitar quedarme unos segundos mirando el pergamino, empezaba a pensar que alguien en la oficina de asignaciones disfrutaba numerando enfermedades. Aun así, acepté el encargo sin hacer preguntas. Nueve días atrás había recorrido los humedales para conseguir unas hierbas; ahora el problema parecía ser otro. La enfermedad ya no mantenía a Lupita postrada en una cama, pero sus pulmones seguían demasiado débiles y el médico no estaba dispuesto a correr riesgos. Había preparado un tónico especial que debía conservarse en pequeños recipientes de cristal esterilizados, aunque el artesano encargado de fabricarlos había sufrido un accidente y necesitaba materiales para terminar su trabajo.

Arena de cuarzo, carbón vegetal, cal. Leí la lista una vez más antes de comenzar a caminar. —Al final voy a convertirme en proveedor oficial de esta familia. — La casa ya me resultaba tan familiar que casi sentía que podía encontrarla con los ojos cerrados. Cuando llamé a la puerta, la madre de Lupita me recibió con una sonrisa sincera, era la primera vez que la veía sonreír desde que todo aquello había comenzado. —Gracias por volver. —

—Supongo que ya me aprendí el camino. — La mujer soltó una pequeña risa y me invitó a pasar, el ambiente había cambiado por completo. Ya no olía a fiebre ni a remedios improvisados, incluso las ventanas permanecían abiertas para dejar entrar el aire fresco de la mañana y lo mejor era que Lupita ya no estaba acostada. Se encontraba de pie en medio de la habitación, concentrada mientras intentaba realizar unos sellos manuales con una seriedad casi cómica. Sus dedos se enredaban constantemente, obligándola a empezar de nuevo una y otra vez. Cuando me vio entrar abrió mucho los ojos. —¡Mira! Ya puedo practicar.— Observé sus manos unos segundos antes de hablarle de vuelta. —Vas por buen camino.— Respondí mirándola.

Pareció pensarlo durante un momento antes de reír, aquello probablemente había sido un cumplido. Su madre me entregó la nota del médico con las indicaciones del artesano y no tardé en salir nuevamente hacia el barrio donde se encontraba el pequeño taller. El hombre tenía el brazo izquierdo inmovilizado con varias vendas, pero aun así trabajaba sentado frente a un horno apagado. —Con esos materiales podré terminar todos los recipientes antes de que anochezca.— Asentí mientras memorizaba la lista, no parecía una misión complicada. Las misiones sencillas seguían teniendo la desagradable costumbre de intentar demostrar lo contrario.

El primer destino fue una pequeña cantera situada a las afueras de Kirigakure. Allí se acumulaban montones de arena clara mezclada con grava de distintos tamaños. El encargado me indicó la zona donde podía encontrar cuarzo de mejor calidad y comencé a examinar el terreno con calma. No tardé demasiado en distinguir los pequeños fragmentos translúcidos entre el resto de minerales, reuní la cantidad necesaria en un saco y emprendí el camino hacia el siguiente punto. Conseguir carbón vegetal resultó todavía más simple. Un viejo carbonero trabajaba cerca del bosque aprovechando la abundancia de madera húmeda de la región. Después de explicarle el motivo de mi visita, me permitió escoger varias piezas ya preparadas. —¿Para una misión? — Asentí.

—Para ayudar a una niña. — El anciano sonrió mientras llenaba el saco. —Entonces llévate un poco más, nunca está de más.— Dicen que la gente del pais del agua es pobre y tienen escaseces en muchas de sus cosas básicas, pero lo que les sobra es corazón. Le di las gracias con una ligera inclinación de cabeza antes de continuar.

Solo faltaba la cal. La pequeña cantera donde se extraía se encontraba algo más alejada y el sendero discurría entre árboles cubiertos por la niebla habitual de Kirigakure. Caminé con tranquilidad, escuchando el sonido constante del agua correr entre las rocas y el canto de varias aves ocultas entre las copas, por un momento pensé que aquella misión terminaría sin ningún inconveniente, pero ntonces percibí un olor familiar. Me detuve inmediatamente, aquello que olía era miel. Miré alrededor con una expresión completamente seria. —No otra vez.— Elevé la vista hacia las ramas más altas de un árbol cercano y allí estaba otra colmena. Era distinta de la vez anterior, pero igual de grande, suspiré despacio. No tenía miedo de muchos enemigos. Shinobis, bandidos o animales salvajes eran problemas con soluciones relativamente claras.

Las abejas, en cambio, negociaban muy poco. Decidí rodear la zona en silencio, manteniendo una distancia más que prudente. Mientras caminaba por un sendero alternativo no pude evitar pensar que, si algún día alguien escribía la historia de mi vida, probablemente ocultaría esta parte, ser derrotado por una alergia no sonaba especialmente heroico. Finalmente llegué hasta la cantera, recogí la pequeña cantidad de cal que necesitaba y emprendí el regreso a toda velocidad. El sol comenzaba a descender lentamente y todavía debía entregar los materiales al artesano para que pudiera fabricar los recipientes.

Llegué al taller con tiempo suficiente, el hombre examinó cada uno de los materiales y asintió satisfecho. —Perfecto. Con esto podré terminar los frascos hoy mismo.— Sin perder un segundo comenzó a trabajar. El cuarzo fue triturado y mezclado con la cal antes de fundirse en el horno, mientras el carbón alimentaba el fuego necesario para alcanzar la temperatura adecuada. Permanecí observando el proceso durante varios minutos. Nunca había prestado demasiada atención a la fabricación del vidrio. Resultaba curioso pensar que algo tan frágil pudiera ser tan importante para salvar una vida. Cuando los recipientes estuvieron listos, el artesano los envolvió cuidadosamente y me pidió que los llevara de inmediato al médico.

No tardé en hacerlo. El médico recibió los frascos con evidente alivio y comenzó a preparar el tónico mientras yo regresaba una vez más a la casa de Lupita. La encontré sentada junto a la ventana practicando sellos otra vez, pero esta vez sus movimientos eran un poco mejores. —Creo que ya me salen. — Entonces observé la secuencia y tenia que admitir que no estaba mal. —Todavía puedes mejorar. — Le explique mientras movia mis propias manos. —Lo sé. — Respondió sin desanimarse. —Quiero convertirme en kunoichi para ayudar a otras personas, igual que ustedes me ayudaron a mí. — Aquellas palabras hicieron que permaneciera en silencio unos segundos, era curioso. Había aceptado aquella primera misión pensando que solo debía comprar una medicina. Después llegaron unas hierbas, luego materiales para fabricar recipientes y, sin darme cuenta, habían pasado varias semanas viendo cómo aquella niña recuperaba poco a poco las fuerzas y sonreí apenas.

—Entonces tendrás que entrenar mucho. —
—Lo haré. —
—Y comer bien. —
—También. —
—Excepto miel. — En ese momento Lupita me miró confundida.
—¿Por qué?—
—Porque alguien tiene que mantener alejadas a las abejas.— No entendió del todo la respuesta, pero volvió a reír, supongo que no hacía falta entender todas las cosas para disfrutar el momento. Mientras abandonaba la vivienda por tercera vez, pensé que probablemente aquella sería la última misión relacionada con Lupita. Ya caminaba por su cuenta, volvía a sonreír y hablaba del futuro con una ilusión que semanas atrás parecía imposible, quizá dentro de unos años terminaría cruzándome con ella llevando un protector de Kirigakure sobre la frente y si eso ocurría, esperaba que recordara una lección importante.

No todas las misiones consisten en derrotar enemigos. Algunas simplemente consisten en ayudar a alguien a seguir soñando un día más y, por alguna razón, esas terminaban siendo las que uno recordaba durante más tiempo.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Masashi Kishimoto
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20-07-2026, 06:39 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: ¿Que le pasa a Lupita? III [D] (TID 14090)
Tipo: Misión Autonarrada · Rango: D
  • Yogan Terumi — Autor (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
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