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[Autonarrada][D] - Lo que Ba Sing Se vivió
Ibuki Inuzuka
Rango Chuunin
Clan Inuzuka
Nivel 16
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud12
Velocidad25
Tenketsu11
Sigilo11
690
620
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19-07-2026, 04:48 AM
Ibuki-hime, es hora de ir a dormir - le dijo una de las muchachas a aquella joven que estaba sentada en la sala, jugando con un muñeco de trapo y un kunai de madera, moviéndolos de un lado a otro, mientras un cachorro de tanuki reposaba en una caja a su lado.

La joven observó a la mujer y no le respondió. Se quedó muda. Luego, observó nuevamente el suelo y dejó en su lugar el muñeco y el arma de fantasía. Se puso de pie, limpió el inexistente polvo de su inmaculado kimono rosado con adornos púrpuras, prolijo, sin una sola arruga ni una sola mancha.

Primero hizo una reverencia. Se alejó un paso hacia atrás de sus pertenencias y luego, con un protocolar movimiento, volvió a agacharse, quedando a medio metro de sus juguetes. Uno a uno, aunque solo eran un par, procedió a tomarlos con extremo cuidado y a guardarlos en dos contenedores cuadrados que usaba para cubrirlos. Luego tapó esas cajas, las tomó, una encima de la otra, se acercó al estante y las posicionó en un compartimento rectangular, vacío, sin nada en él, salvo la marca de aquellas dos pequeñas cajas, pues el polvo delataba hasta las huellas más pequeñas. Esas dos únicas cajas, en un enorme espacio, se veían tan solas y distantes.

La niña dio un paso hacia atrás y se pudo observar cómo el resto del mueble poseía personalidad. Cada espacio era un mundo diferente: adornos de perros, juegos, revistas, los collares de un perro dentado... había de todo, excepto el último espacio, el de más abajo. Parecían una obra abstracta que abarcaba con el peso de su sombra el resto del estante y, abajo, inmaculado, un único espacio dedicado para una niña libre de desorden, libre de maldad, libre de impurezas.

Ibuki caminó hasta el final de la sala y se aproximó entonces a la puerta. - Ibuki-hime... Kiro-sama aún se encuentra en... la sala...

La niña miró a los ojos de la criada. Se detuvo un segundo y luego se dio vuelta, caminó hasta la caja, la tomó con ambas manos y la llevó consigo, sin tocar el pelaje del cachorro en ningún momento.

Dentro de la caja, la oscuridad reinaba cuando la tapa era colocada, y el tanuki realmente nada podía hacer. Su mundo se reducía a una pequeña caja de madera con agujeros, escasos para ver hacia afuera y sin salida; solo la oscuridad de la noche y un relato que empezaba a sonar.

Kiro no lo pasaba mal, realmente; solo... era nuevo. No entendía nada, y su mundo actualmente era tan grande como el mundo de su dueña. Podía escuchar los pasos alrededor y sentir cómo la caja era alzada, mientras una dulce voz le empezaba a hablar.

Pequeña princesa, no puedes dejar a Kiro ahí, ¿sabes? - dijo la mujer de piel oscura, mientras sacaba a Kiro del interior de la caja—. Él, aunque aún es pequeño, es tu compañero —decía mientras acariciaba la cabeza del cachorro—. No hay nada más preciado que un amigo. Además, de todos los animales, fue esta raza la que escogiste tú, por tu propia voluntad.

Se sentía cálido. Se sentía lindo. Ella era realmente amorosa. Cuando se recostó sobre la cama, el tanuki se apoyó en su abdomen y caminó por su cuerpo hasta llegar a su pecho, con dificultad, entre la tela y los pliegues, hasta alcanzar el rostro de aquella morena y empezar a lengüetear la barbilla de la persona más cálida que conocía en este mundo.

¿Ves? Es muy lindo. ¿Lo quieres acariciar? - le preguntaba a la niña, tan fría como la noche.

Ella solo le miraba, con la mirada muerta y el alma apagada.
La mujer morena se quedó en pausa un rato. La observó de reojo y luego se percató de que, aunque ella estaba tan cómoda y recostada sobre esa cama, la verdad era que solo era una sirvienta. Tomó al tanuki entre sus manos, lo levantó y lo llevó hasta el regazo de la niña. Luego se arrodilló al borde de la cama, apoyó sus brazos sobre el colchón, observó a la niña con mucho amor en los ojos y le dijo con algo de emoción:

Hey, acaso... ¿te he hablado de Baba antes? - dijo, sonriéndole.

La niña asintió con la cabeza.

Aah... y supongo que ya leíste los textos - dijo, jugando con la oreja de Kiro mientras la tocaba con el dedo índice de su mano izquierda.

La niña volvió a asentir.

-—Entonces... eso significa que ya lo sabes todo, ¿cierto? - diría mientras tocaba la nariz del tanuki.

La niña guardó silencio y solo miró al animal en su regazo, posando su mano sobre su lomo. Era tan... pequeño... y aquella mano diminuta era tan grande para él, que sentía cómo le recorría todo el cuerpo... y sentía cómo tiritaba...

Bueno, entonces... supongo que no hay nada que pueda enseñarte - diría aquella morena, poniéndose de pie y preparándose para irse.

Ibuki le agarró del traje.

La morena la observó. Observó al tanuki y entonces simplemente contestó a su súplica. - Y... ¿te sabes la canción para Se?

Ibuki abrió los ojos. Parecía como si se iluminaran.

Helena le tomó la mano, volvió a arrodillarse y entonces la llevó hasta su rostro, mientras empezaba a entonar con su angelical voz...

Oh... Ba Sing Se... oh, Baba...
Oh, Ba Sing Se, te llama.
Onno Baba canta al sen, en llamas.
Oh, baila, sin ganas...
Oh... Ba Sing Se... oh, Baba...
Oh, Ba Sing Se... se calla...
Oooo, oh, oh, oh... oh, Baba...
Mi lindo Ba Sing Se os ama...

Los ojos del tanuki no daban más. Solo podía mantenerlos abiertos. Luego de recibir un par de caricias más de aquella muchacha, de su nueva amiga... las manos cálidas de esa niña, quien no paraba de llorar...

Y así... esa es... mi historia.
Espero tengas buenas noches, Ibuki.
Yo ya me iré a dormir.
Por favor... algún día cuéntame por qué lloras, ya que quisiera saberlo y oír tu voz, aunque sea una vez.
No te conozco, pero... te amo.
Buenas noches, Ibuki.
Buenas noches... a todos.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
Moderador 2
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19-07-2026, 06:02 AM
Recompensas entregadas:
Ibuki: 500 Ryos, 5 Tobis, 70 de Exp


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