Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Kinzo modo seguro
忍 SG
知
¿Sabías que… antes de ser famosos por sus técnicas mentales los Yamanaka eran conocidos como adivinadores?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato   ›   Academia Shinobi
« Anterior 1 2
  ›   [Común] El reflejo en el cristal roto [Ran Kurai]
Responder
El reflejo en el cristal roto [Ran Kurai]
Shun
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 4
Estadísticas
Generales
Fuerza6(1)
Destreza13(1)
Ctrl. de Chakra13(1)
Inteligencia13(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo10
254
271
Enlace al Post
06-07-2026, 10:21 PM
El atardecer en la Villa Oculta de la Hoja teñía los tejados de un tono anaranjado, denso y casi asfixiante, pero para Shun el paisaje no era más que el decorado de fondo de una jornada rutinaria que ya daba por concluida. Había realizado todas sus tareas del día y había decidido caminar por inercia, para despejarse, permitiendo que sus pasos le guiaran sin seguir un rumbo preestablecido. Para alguien como él, aquellos momentos muertos no eran más que un trámite aburrido en medio de sus quehaceres diarios. Se podía escuchar a lo lejos el eco apagado de los últimos rezagados que abandonaban las instalaciones de la Academia Ninja de la villa, un ruido de fondo que le resultaba completamente anodino y del que prefería distanciarse para mantener la mente en blanco.

«La Academia Ninja me trae recuerdos, algunos que es mejor dejar enterrados en el pasado...», un pensamiento intrusivo cruzó su mente, fugaz, antes de que modificase su rumbo. Con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón y el rostro parcialmente oculto por las sombras que aumentaban por momentos, decidió acortar camino por uno de los senderos laterales que bordeaban el recinto educativo. Era una zona repleta de vegetación y que solía permanecer poco transitada a aquellas horas del día, apartada por completo del bullicio de las principales calles y avenidas comerciales de la villa. Había creído que allí donde la naturaleza le ganaba la partida a la civilización podría disfrutar de la paz del silencio, pero sus sentidos no tardaron en hacerle saber que el destino tenía otros planes reservados para él. 

Una presencia se reveló ante él, pero no una cualquiera, su lenguaje corporal rompía todos los cánones de normalidad que tenía preestablecidos. Se trataba de una muchacha que parecía ser un poco más joven que él. No fue su apariencia enfermiza o sus rasgos toscos los que le llamaron la atención, sino la evidente, intensa y casi violenta perturbación que emanaba de todo su ser. La joven caminaba con una rigidez antinatural, como una cuerda de un instrumento tensada en exceso, amenazando con romperse al menor roce. Su respiración era irregular, entrecortada, por lo que parecía ser un ataque de ansiedad o algún tipo de problema de origen nervioso y sus manos —que temblaban con un sutil pero constante espasmo— buscaban con una mezcla de premura y desesperación algo oculto entre sus pertenencias.

El ninja se detuvo en seco a unos metros de distancia, oculto a medias por la penumbra que proyectaba la copa de un viejo arce. Cada detalle le daba más información sobre el contexto de la escena que le había tocado presenciar sin esperarlo. Tenía unas ojeras muy pronunciadas, no obstante, lo auténticamente perturbador era su mirada, perdida en un bucle de pensamientos que parecían estarla consumiendo. Su mandíbula estaba tan apretada que los músculos de su cuello mostraban una rigidez tan palpable que no hacía más que reafirmar que estaba completamente alterada. El intento de proyectar una máscara de control y autosuficiencia era una fachada que no hacía más que agrietarse por momentos. Para él, una persona tan inestable y desbordada en un entorno militarizado como lo era una villa shinobi representaba un enigma peligroso. Alguien que no poseía autocontrol era un eslabón débil o potencialmente peligroso, dependiendo de que lado cayese la moneda al girar.

Su curiosidad y su desapego ganaron la batalla frente a su capacidad analítica y su deseo primitivo de dar media vuelta y marcharse del lugar antes de ser detectado. La susodicha tenía "algo" que resultaba digno de ser analizado o estudiado. Dando un paso al frente y abandonado la protección natural que le brindaba la naturaleza, el ninja hizo crujir intencionadamente una rama seca bajo la suela de su pie derecho. No lo hizo como una muestra de cortesía, sino para anunciar su presencia de forma controlada, midiendo el impacto que pudiese causar en una persona como aquella. Sabía de sobra que cualquier interrupción externa que recibiese la muchacha podría ser recibida como una afrenta o como una vulneración de su intimidad.

—Deberías mejorar tu autocontrol si planeas mantener las distancias con el resto del mundo —comentó Shun, interrumpiendo el silencio del lugar. Su tono era plano, desprovisto de simpatía, pero cargado de una implacable lógica —. Estás llamando demasiado la atención para alguien que, claramente, preferiría estar sola. ¿Quieres que alguna mirada indiscreta alerte a las fuerzas del orden de la villa y te veas salpicada por una situación desagradable?

Decidió mantener una distancia prudencial hasta comprobar la reacción de aquella chica, con los músculos relajados pero listo para reaccionar ante cualquier tentativa hostil. Posó sus particulares orbes heterocromáticos sobre los ojos azules de la fémina, sin apartar la mirada ni un solo momento, comunicándole a su subconsciente de forma no verbal que a él no le intimidaba.
Ran Kurai
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza8(1)
Destreza29(2)
Ctrl. de Chakra37(2)
Inteligencia46(2)
Especiales
Salud11
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo14
404
396
Enlace al Post
07-07-2026, 09:50 PM
Misma pesadillas, mismos males sueños, mismas pésimas noches. Lo cierto era que las imágenes se repetían una, tras otra, y otra vez más en su siempre alterada mente, a tal punto que a la joven no le daba respiro ni descanso alguno cómo para que su apretado y adolorido corazón pudiera ser capaz de latir de una forma más pausada, más calma, y por qué no decirlo, hasta más normal. Entonces los ojos de la joven, más abiertos que nunca y casi, sólo casi saliéndose de sus órbitas, dieron a parar hacia el techo de su cuarto, ese mismo cuarto el cual aunque sí, efectivamente sí era de lo más cómodo, teniendo así en su interior todo tipo de lujos, ella aún lo sentía más que ajeno. ¿Cómo ser de distinta forma, si tomamos en consideración que, al fin y al cabo, la chica nunca, jamás se sintió parte de su familia, tanto la paterna cómo la materna, a pesar de que ella no conocía otro ‘hogar’ que no fuese ese? Y aún con su mirada estando tal vez muy estancada en el techo, fue que la cabeza de la chica otra vez más se empeñó en replicar esa crudas escenas, de ese igualmente crudo mal sueño, casi no haciendo escape para la muchacha. ¿Acaso sería alguna vez posible que la chica pudiera dormir en paz, de pacífica manera? La verdad era que ya a este paso, la joven lo dudaba, demasiado casi estando ella por rendirse, por asumir de lleno todas sus graves aflicciones.

Esas mismas graves aflicciones que habían estado junto a ella desde que tenía conciencia de sí. Después de seguir mirando por un largo rato el techo de su alcoba, al mismo tiempo que su ritmo cardíaco por ningún motivo dejaba de acelerarse, fue que en el maltrecho pecho de la joven emergió otra sensación, una sensación que ciertamente era más intensa que había sentido en todo ese rato… y es que, esa sensación tenía un nombre, y ese nombre era ‘miedo’. ¿Cómo no sentir ella miedo, si al fin y al cabo ella ya estaba en cierta forma condenada al fracaso? No sólo debido a que su padre la miraba con desprecio, con desdén, sino porque  a la vez el vergonzoso comportamiento proyectado por su propia madre, quien de soltera había sido miembro de uno de los clanes más poderosos de toda la Aldea de la Hoja, la había casi a la chica vetado por completo de ese clan. Pero no, no, no… la joven era muy ambiciosa, muy obsesiva, muy llevada a su ideas, como para simple y sencillamente rendirse y ya. Al contrario, era tanto el afán de la propia Ran por ser eventualmente una shinobi reconocida, prestigiosa, respetada por todos y todas al interior de la Aldea, que era tal vez este mismo suficiente, al menos de momento, cómo para seguir dando la pelea a un destino casi inevitable. ¿Era que sí, que si la chica seguía en alto con sus altas expectativas, pues ella podría lograrlas, dejando así en el acto boquiabiertos a sus familiares?

Dándose la muchacha cuenta de que no sacaba absolutamente nada con seguir estando sobre su lecho, aún con la mirada fija en el techo, además de sentir de un momento a otro la urgente necesidad de respirar algo de aire fresco, la chica entonces se levantó de su cama, y no deseando ver por nada del mundo su reflejo a través de ese espejo de cuerpo entero, ya que lo que menos deseaba era encontrarse de lleno con una imagen que solamente podía inspirar o miedo o lástima. ¿Acaso también su físico era un caso perdido? Haciendo la chica todo lo humana, y no tan humanamente posible como para dejar de lado todos esos pensamientos que hacían que la angustia y la alteración se incrementaran en su persona, fue que ella salió de la manera más discreta y sigilosamente posible de su habitación, y sabiendo a la perfección que ya por ser esa hora era poco probable que pudiera encontrarse con sus progenitores o con algún sirviente, la joven consiguió con éxito salir a las afueras del palacete de la influyente familia Kurai. No teniendo en un principio muy claro a dónde quería ir, sólo teniendo una cosa realmente clara en su ya inestable cabeza, siendo esta que deseaba a toda costa no encontrarse con algún conocido o conocida, que notaran lo deplorable que era en esos precisos instantes su estado anímico, y por qué no decirlo, hasta mental, fue que ella, con ahora su mirada muy fija hacia ese cielo que cada vez era más oscuro, siguió. 

Estando entonces todo su cuerpo tenso, agarrotado, sumándole a que su expresión facial no podía ser más que lúgubre, una apariencia que ciertamente sólo podía provocar una sola cosa, siendo esta cosa temor, susto, miedo…. quizás hasta rechazo propiamente tal, fue que la joven sin darse cuenta, dio a dar con las afueras de la Academia Ninja, aquel mismo sitio el cual la había impulsado a ser lo que era hoy por hoy. ¿No que si ella no hubiera asistido a educarse en ese sitio, pues ella ya a estas alturas estaría absolutamente perdida, al tener cómo único camino posible el de casarse con un noble y ya? Con muchos ruidosos pensamientos vagando molesta y sin cesar en su mente, la verdad de las cosas era que ya la genin no estaba realmente dándose mucho cuenta de las personas que transitaban por el lugar, y es que era tal su ensimismamiento que ahora mismo ella era incapaz de concentrarse en una cosa que no fuera en lo que sus pesadillas querrían transmitirle, siendo su expresión corporal una alterada, inestable, casi desbordada. Y fue por esto cuando ella sintió cómo alguien le estaba dirigiendo la palabra, que la apagada y amargada mirada de la joven se fijó hacia el frente, mirando de lleno a quien le estaba hablando. —¿Disculpe…?—Ran alzó una ceja, mirando intensamente  a ese desconocido, el cual a pesar de esto le sonaba de alguna parte—¿Quién es usted para decirme eso?—añadió, a través de susurros manteniendo en todo momento su frialdad y gelidez. . 
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)