18-06-2026, 09:11 PM
Última modificación: 20-06-2026, 01:51 AM por Kaguya Kuren.
Misión de Rango E — Proviciones Provisionales
Año: 150
Lugar: Konohagakure
Hora: 7:00 a. m.
Petición: Aquí
—Y por eso, pequeño Sarutobi, es que nunca debes confiarte de una mamá soltera por muy suculenta que te parezca. Si lo haces, terminarás como yo: gordo, pobre y abandonado. ¡Trabajando dieciocho horas al día simplemente para poder llevar algo de pan a la boca! ¡Ah, y este consejo vale el doble si se trata de mujeres rubias! De hecho, lo mejor sería que nunca te acercaras a una de esas. Mhmm... sí, no te pases por la florería Yamanaka ni por ningún lugar que frecuente ese clan.
Botan abrió la boca tanto que cualquiera habría pensado que se estaba por dislocar la mandíbula y dejó escapar otro de esos bostezos ruidosos que llevaban acompañando a Kaito toda la mañana.
—¡Mira que divorciarse y quedarse hasta con el último de mis centavos, y con la casa! ¡Yo construí esa casa! Aunque, bueno, hay una cosa sobre la que mentí: no es culpa de esa mujer que yo esté gordo. Ya estaba panzón desde antes de conocerla. Viene de familia, ¿sabes? No hay mucho que pueda hacer al respecto. Pero bueno, ¡me alegro de poder desahogarme así contigo, pequeño Sarutobi! ¿Quién diría que la escasez de arroz en los comercios del centro comercial daría luz a tan bonita amistad? ¡Jajajaja!
Botan, ancho como dos refrigeradores y de más de dos metros de altura, se rio a carcajadas que resonaron por las tempranas calles de Konohagakure. Sobre sus hombros cargaba cuatro cajas repletas de bolsas con granos de arroz.
—¿Qué me dices tú? ¿Te ha roto el corazón una mujer? ¿Un hombre, quizá? ¡Yo no discrimino! Aunque quizá eres demasiado joven todavía para eso.
Botan dejó las cajas en el suelo y tocó el timbre de un local culinario. A los pocos segundos salió un hombre flacuchento de pelo castaño, que recibió con mucha alegría las cajas que le correspondían y despidió a Kaito y a su compañero con una sonrisa y un exagerado saludo.
—Veamos, ¿a dónde tenemos que ir ahora? Deja que me fije en la lista... ¡Ah, mira! ¡Es mi restaurante favorito! ¡El Pito de Bambú! ¿Has comido en el Pito? ¡Está de rechupete!
Año: 150
Lugar: Konohagakure
Hora: 7:00 a. m.
Petición: Aquí
—Y por eso, pequeño Sarutobi, es que nunca debes confiarte de una mamá soltera por muy suculenta que te parezca. Si lo haces, terminarás como yo: gordo, pobre y abandonado. ¡Trabajando dieciocho horas al día simplemente para poder llevar algo de pan a la boca! ¡Ah, y este consejo vale el doble si se trata de mujeres rubias! De hecho, lo mejor sería que nunca te acercaras a una de esas. Mhmm... sí, no te pases por la florería Yamanaka ni por ningún lugar que frecuente ese clan.
Botan abrió la boca tanto que cualquiera habría pensado que se estaba por dislocar la mandíbula y dejó escapar otro de esos bostezos ruidosos que llevaban acompañando a Kaito toda la mañana.
—¡Mira que divorciarse y quedarse hasta con el último de mis centavos, y con la casa! ¡Yo construí esa casa! Aunque, bueno, hay una cosa sobre la que mentí: no es culpa de esa mujer que yo esté gordo. Ya estaba panzón desde antes de conocerla. Viene de familia, ¿sabes? No hay mucho que pueda hacer al respecto. Pero bueno, ¡me alegro de poder desahogarme así contigo, pequeño Sarutobi! ¿Quién diría que la escasez de arroz en los comercios del centro comercial daría luz a tan bonita amistad? ¡Jajajaja!
Botan, ancho como dos refrigeradores y de más de dos metros de altura, se rio a carcajadas que resonaron por las tempranas calles de Konohagakure. Sobre sus hombros cargaba cuatro cajas repletas de bolsas con granos de arroz.
—¿Qué me dices tú? ¿Te ha roto el corazón una mujer? ¿Un hombre, quizá? ¡Yo no discrimino! Aunque quizá eres demasiado joven todavía para eso.
Botan dejó las cajas en el suelo y tocó el timbre de un local culinario. A los pocos segundos salió un hombre flacuchento de pelo castaño, que recibió con mucha alegría las cajas que le correspondían y despidió a Kaito y a su compañero con una sonrisa y un exagerado saludo.
—Veamos, ¿a dónde tenemos que ir ahora? Deja que me fije en la lista... ¡Ah, mira! ¡Es mi restaurante favorito! ¡El Pito de Bambú! ¿Has comido en el Pito? ¡Está de rechupete!