12-01-2023, 10:57 PM
Lunas habían pasado, ya hacía una semana que había iniciado mi viaje, caminé por las torrenciales tierras de la Lluvia, encontrándome con un joven muchacho de pelo llameante, atravesé el desierto encontrando la razón de mi viaje; y crucé el mar para encontrarme con una joven de gran potencial e imperturbable belleza. Del poblada y vibrante melena carmesí y piel pálida como la nieve de enero, recuerdo su manejo en el arte del dibujo, era capaz de dar viveza a sus trazos, tanto así que conseguía sacarlos del propio papel y caminasen en el mundo físico, una capacidad increíble, mas no la única.
Akami no era la persona mas extrovertida del mundo, pero si había mirado al mundo lo suficiente como para saber que iba en decadencia, gobernados por líderes que se autoproclamaban dioses, imperios regidos por palabras ultra religiosas y desacertadas, avanzábamos si, pero... A dónde. Yo conocía aquella aversión por los Jinn y por Yogensha, conocía su cansancio ante el poder establecido y también era mas que consciente de que solo necesitaba un pequeño empujón para que la maquinaria comenzase a funcionar en su alma revolucionaria. Por es emotivo, y no por otro, me embarqué en tamaño periplo, en busca de aquella buena mujer para ser reclutada para aquel descabellado plan que Ryth tenía en mente, sin saber siquiera que pensaría, sin certeza de su respuesta, solo con la esperanza de encontrar una nueva aliada. La aldea no me era desconocida, tampoco la densa telaraña etérea que siempre lo enmarañaba, esa espesa niebla que los ocultaba de los peligros, pero también encapotaba su cielo con un permanente aire de melancolía. No era de mis lugares favoritos, llegar a sus costas resultaba difícil por la piratería y el contrabando, y no es que fuera el mas bello de los parajes, pero si que tenían una gastronomía exquisita y una arquitectura adaptada para el clima, aprovechando con cristales reflectantes cualquier rayo de sol que pasara por bruma mística.
Fui hasta aquella iglesia de tan renacentista estilo, pequeña y con unas proporciones áureas dedicadas al tamaño del propio hombre, el arco de medio punto era bastante visible en sus puertas y ventanas, una vista impresionante, sin embargo, aquella a quien buscaba no estaba y parecía llevar días con el portón de su templo cerrado, extraño, extraño cuanto menos. Curioso, o mas bien extrañado, caminé hacia la aldea de la niebla, buscando su rojizo cabello, me resultaba extraño que tan devota mujer abandonase su lugar de culto por tanto tiempo sin motivo alguno, tal vez me enterase de algo que escuchase por las calles o tal vez diese con ella, como fuere al menos haría algo de turismo.
Trotaba y deambulaba por la avenida principal, observando puestos y escaparates, deteniéndome mas tiempo en los de comida, sobre todo dulces, cuando decía que la gastronomía de la ciudad me tenía cautivado no era exageración, sus mochis dulces de judía eran famosos en todo el continente, no podía no probarlos cada vez que visitaba Kirigakure. No solo observaba escaparates, también me detenía para poder escuchar conversaciones ajenas sin levantar sospecha alguna, qué mejor excusa que ir de compras.
![[Imagen: yexpdWD.png]](https://i.imgur.com/yexpdWD.png)
[espe=GEN][maestria=YIN]
Akami no era la persona mas extrovertida del mundo, pero si había mirado al mundo lo suficiente como para saber que iba en decadencia, gobernados por líderes que se autoproclamaban dioses, imperios regidos por palabras ultra religiosas y desacertadas, avanzábamos si, pero... A dónde. Yo conocía aquella aversión por los Jinn y por Yogensha, conocía su cansancio ante el poder establecido y también era mas que consciente de que solo necesitaba un pequeño empujón para que la maquinaria comenzase a funcionar en su alma revolucionaria. Por es emotivo, y no por otro, me embarqué en tamaño periplo, en busca de aquella buena mujer para ser reclutada para aquel descabellado plan que Ryth tenía en mente, sin saber siquiera que pensaría, sin certeza de su respuesta, solo con la esperanza de encontrar una nueva aliada. La aldea no me era desconocida, tampoco la densa telaraña etérea que siempre lo enmarañaba, esa espesa niebla que los ocultaba de los peligros, pero también encapotaba su cielo con un permanente aire de melancolía. No era de mis lugares favoritos, llegar a sus costas resultaba difícil por la piratería y el contrabando, y no es que fuera el mas bello de los parajes, pero si que tenían una gastronomía exquisita y una arquitectura adaptada para el clima, aprovechando con cristales reflectantes cualquier rayo de sol que pasara por bruma mística.
Fui hasta aquella iglesia de tan renacentista estilo, pequeña y con unas proporciones áureas dedicadas al tamaño del propio hombre, el arco de medio punto era bastante visible en sus puertas y ventanas, una vista impresionante, sin embargo, aquella a quien buscaba no estaba y parecía llevar días con el portón de su templo cerrado, extraño, extraño cuanto menos. Curioso, o mas bien extrañado, caminé hacia la aldea de la niebla, buscando su rojizo cabello, me resultaba extraño que tan devota mujer abandonase su lugar de culto por tanto tiempo sin motivo alguno, tal vez me enterase de algo que escuchase por las calles o tal vez diese con ella, como fuere al menos haría algo de turismo.
Trotaba y deambulaba por la avenida principal, observando puestos y escaparates, deteniéndome mas tiempo en los de comida, sobre todo dulces, cuando decía que la gastronomía de la ciudad me tenía cautivado no era exageración, sus mochis dulces de judía eran famosos en todo el continente, no podía no probarlos cada vez que visitaba Kirigakure. No solo observaba escaparates, también me detenía para poder escuchar conversaciones ajenas sin levantar sospecha alguna, qué mejor excusa que ir de compras.
![[Imagen: yexpdWD.png]](https://i.imgur.com/yexpdWD.png)
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![[Imagen: MmXWoKO.png]](https://i.imgur.com/MmXWoKO.png)
![[Imagen: hhqptmc.png]](https://i.imgur.com/hhqptmc.png)