Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Kishue vs Akira y Kei
忍 SG
知
¿Sabías que… Con la especialidad Sekkō Inyō [TAIJ301E], si logras un Agarre durante un Entablado, puedes usar la mano de tu oponente para formar tus propios sellos de mano, lo que reduce el tiempo de ejecución de tu siguiente jutsu
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Resto del Mundo   ›   Países del Mar del Norte   ›   Pais de las Aguas Termales   ›   Yomikage
« Anterior 1 2 3 Siguiente »
  ›   [Misión Simple] Limpieza y Rescate en el Sótano Olvidado
Responder
Limpieza y Rescate en el Sótano Olvidado
Noa Kaguya
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza40(2)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud11
Velocidad13
Tenketsu9
Sigilo9
350
340
Enlace al Post
20-10-2026, 02:07 AM
Última modificación: 20-10-2026, 02:10 AM por Noa Kaguya.
Yomikage
Feria Nocturna
-850 ryus y 4 cigarros
Aprobada aqui

La noche perpetua de Yomikage hacía que el aire de la Feria Nocturna se sintiera pesado, cargado de una humedad fría que se pegaba a la ropa y entumecía los dedos de las manos. En los sectores más alejados del bullicio principal, donde los faroles colgantes iluminaban a duras penas los adoquines mojados, los callejones se volvían estrechos y silenciosos. Allí no llegaba la música de los carruseles ni el olor a comida recién hecha; solo se escuchaba el golpe constante de las olas contra los cimientos de roca de la isla, un murmullo sordo que parecía subir directamente desde el suelo.

A diferencia de los recados simples que se resolvían pasando un trapo en media hora, un trabajo de Rango D exigía bastante más tiempo y esfuerzo físico. El viejo encargado de una tienda de antigüedades situada al final del callejón le había ofrecido una paga mayor a cambio de una tarea mucho más pesada: bajar al sótano inundado del local, vaciar los estantes que llevaban años pudriéndose bajo la humedad y rescatar cualquier herramienta o pieza de barco que todavía pudiera venderse en la superficie. El resto de la basura inservible debía sacarse en sacos hasta los contenedores traseros del muelle para despejar el almacén de una vez por todas.

Noa empujó la pesada puerta de madera que daba acceso a las escaleras subterráneas, recibiendo de golpe el olor a moho, salitre y agua estancada. Todavía llevaba puesto el disfraz oscuro de Jiangshi con el que había desembarcado en la isla, aunque se había arremangado las anchas mangas hasta los codos para no mancharlas de barro y llevaba el talismán amarillo pegado de lado sobre la frente para que no le estorbara la vista. Miró hacia la oscuridad del fondo con total indiferencia, buscó en su ropa hasta sacar un cigarro arrugado y lo encendió antes de dar el primer paso hacia abajo, dejando que el humo fuerte del tabaco disimulara un poco el mal olor del ambiente.

—Qué manera tan miserable de ganarse el jornal —murmuró para sí mismo con una sonrisa torcida, rozando con el pulgar el aro de su labio inferior mientras bajaba los escalones de piedra resbaladiza sin ninguna prisa.

La única luz allá abajo venía de un farol portátil que dejó colgado de un gancho oxidado junto a la entrada. El suelo de piedra estaba cubierto por un par de centímetros de agua oscura que salpicaba a cada paso de sus sandalias, y las paredes estaban llenas de estanterías de madera hinchada que parecían a punto de vencerse por el peso. Sin perder más tiempo en quejarse, agarró un par de cestos grandes de mimbre y empezó a revisar la primera fila de cajones apilados contra el muro.

Durante la primera hora de trabajo, casi todo lo que tocaba se deshacía entre sus manos. Sacó redes de pesca podridas hechas jirones, sogas cubiertas de algas secas y cajas enteras de papeles viejos que la humedad había convertido en una pasta negra imposible de leer. Todo eso fue a parar directamente a los sacos de basura. Sin embargo, a medida que se abría paso hacia el fondo del sótano, empezaron a aparecer las cosas que el viejo quería recuperar. Debajo de unas lonas tiesas por la sal encontró dos cofres de madera dura que todavía resistían cerrados. Al intentar abrirlos vio que los candados estaban completamente soldados por el óxido; para no perder tiempo buscando una palanca arriba, hizo brotar una gruesa espina de hueso blanco desde su palma derecha, la metió en la argolla de metal y giró la muñeca con un golpe seco hasta partir el hierro oxidado en dos.

Para esto sí que sirve el famoso linaje del clan, pensó con ironía mientras guardaba el hueso bajo la piel y levantaba la tapa del cofre. Mis parientes estarían orgullosos de ver cómo uso su regalo sagrado como si fuera un abrelatas barato en el sótano de un viejo tacaño.

Dentro de los cofres había instrumentos de navegación bastante bien conservados: brújulas de latón pesado, faroles de barco con el vidrio intacto, cadenas de bronce y varias poleas de hierro macizo que solo necesitaban una buena mano de aceite para volver a funcionar. Noa fue sacando cada pieza, quitándoles el barro más grueso con un cepillo de cerdas duras y acomodándolas en los cestos de carga. En más de una ocasión, al tirar de alguna caja atrapada en los estantes superiores, la madera podrida cedió de golpe con un crujido seco; gracias a sus reflejos y a que tenía la vista acostumbrada a la penumbra, pudo apartarse a tiempo de un paso rápido antes de que los tablones rotos y las herramientas pesadas le cayeran encima.

—Oye, viejo, aquí abajo hay un ancla de bote que pesa como un muerto. Si quieres que suba esa porquería por las escaleras, me vas a tener que soltar un par de monedas extra —gritó hacia el hueco de la puerta, aunque sabía de sobra que el encargado se iba a hacer el sordo desde el piso de arriba.

Le tomó un par de horas más terminar de despejar los rincones del fondo, separar los metales que todavía servían de la chatarra rota y arrastrar los cuatro sacos llenos de desperdicios hasta la salida trasera que daba al callejón. Cuando por fin subió el último cesto cargado de piezas de bronce y lo dejó caer con un golpe sordo frente al mostrador principal, tenía los antebrazos manchados de hollín y el borde inferior de la túnica salpicado de agua salada. El anciano revisó el contenido de las cestas en silencio, asintió conforme al ver los instrumentos rescatados y puso sobre la madera una bolsa de monedas bastante más generosa que la de un simple recado. Noa recogió su paga, se sacudió el polvo de las manos y salió de nuevo al aire frío de la feria mientras encendía otro cigarro para buscar dónde gastarse el dinero.

Masashi Kishimoto
Enlace al Post
20-10-2026, 04:28 AM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: Limpieza y Rescate en el Sótano Olvidado (TID 15217)
Tipo: Misión Normal · Rango: D
  • Noa Kaguya — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo9
270
255
Enlace al Post
20-10-2026, 04:29 AM
閉
🔒 Tema cerrado
Este tema ha sido cerrado.
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)