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  ›   [Misión Simple] [C] Escoltando a los Kodon
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[C] Escoltando a los Kodon
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza40(2)
Destreza35(2)
Ctrl. de Chakra80(4)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud12
Velocidad15
Tenketsu11
Sigilo10
490
530
Enlace al Post
17-10-2026, 11:05 PM
Última modificación: 17-10-2026, 11:08 PM por Sayuri Yuki.
Peticion

La misión no parecía demasiado complicada cuando me explicaron los detalles. Tenía que acompañar a un grupo de boticarios del Clan Kodon hasta una de las pequeñas islas deshabitadas al sur de Kirigakure, protegerlos mientras recolectaban una planta bastante extraña y asegurarme de que regresaran con las muestras intactas. Según la información que me dieron, aquella especie solamente florecía durante las heladas extremas y era necesaria para elaborar antídotos destinados al Hospital Central. Un trabajo importante, desde luego, aunque la parte de enfrentar criaturas marinas agresivas no sonaba precisamente como un paseo agradable. —Qué bien, frío, rocas resbaladizas y monstruos marinos.— Comenté mientras terminaba de revisar el contenido de mi bolsa de equipo.

Comprobé que llevara mis kunai, shuriken y las herramientas habituales, además de asegurarme de tener suficiente espacio para transportar cualquier material que necesitáramos. Después me acomodé la trenza sobre un hombro y revisé que mi ropa estuviera en orden. Una misión podía terminar con una criatura intentando arrancarte la cabeza, pero eso no significaba que tuviera que presentarme hecha un desastre. Hay cosas que sencillamente no estaba dispuesta a negociar.

Al reunirme con los boticarios, me encontré con un pequeño grupo que parecía más acostumbrado a trabajar entre frascos y plantas que a viajar acompañado de una hermosa kunoichi. Algunos me saludaron con educación, otros se limitaron a observarme, deteniéndose especialmente en mi protector de Kirigakure y en las armas que llevaba encima. No me sorprendió. El Clan Kodon acababa de integrarse a la aldea y todavía había gente que no terminaba de confiar en sus conocimientos, sus toxinas o sus métodos. Supuse que aquella desconfianza también podía funcionar en ambas direcciones. —Bueno, espero que hayan preparado todo lo necesario.— Uno de los boticarios, un hombre de mediana edad con varias bolsas colgadas del cinturón, me aseguró que estaban listos. Su compañero, en cambio, comentó que esperaba que la escolta estuviera a la altura del encargo y no se distrajera demasiado durante el trabajo. Lo miré un instante antes de acomodarme un mechón detrás de la oreja. —¿Eso fue una advertencia o una forma bastante torpe de decir que te preocupa mi apariencia? Porque, si es lo segundo, puedes preguntar directamente. No suelo cobrar por responder preguntas sencillas.— El hombre pareció arrepentirse de haber abierto la boca. Yo sonreí, satisfecha.

Partimos desde los Jardines Venenosos Kodon hacia el Canal Mizuchi. El trayecto transcurrió sin incidentes importantes, aunque el viento frío que llegaba desde el mar no tardó en colarse entre mis ropas. A medida que nos alejábamos de la zona más protegida de la aldea, las aguas se volvían más agitadas y las pequeñas islas exteriores empezaban a distinguirse entre la bruma. Me mantuve atenta al entorno, observando tanto la superficie del agua como las formaciones rocosas que sobresalían a nuestro alrededor.

Cuando finalmente alcanzamos la isla, descendí primero para comprobar el terreno antes de permitir que los boticarios cargaran sus herramientas. La superficie era irregular y estaba cubierta por una fina capa de hielo que hacía bastante difícil mantener el equilibrio. Avancé con cuidado, probando cada apoyo antes de trasladar el peso del cuerpo, mientras examinaba las rocas cercanas. El viento golpeaba con fuerza y el agua chocaba contra la base de los acantilados, levantando pequeñas salpicaduras que se congelaban al tocar las superficies más frías. No tardé en encontrar los primeros ejemplares de la planta. Sus filamentos azulados se distinguían bajo el hielo, tal como me habían explicado, y los boticarios se acercaron con una emoción que me pareció bastante graciosa. Uno de ellos se arrodilló inmediatamente para preparar sus instrumentos, mientras otro sacaba varios recipientes de su bolsa.

—Está bien, pueden empezar. Pero manténganse juntos y no se acerquen demasiado al borde.— —No necesitamos que nos trates como niños.— Respondió el hombre que antes había cuestionado mi capacidad. Giré la cabeza hacia él y levanté una ceja. —Perfecto. Entonces no te comportes como uno y hazme caso.— No esperé a comprobar si tenía una respuesta. Volví a vigilar el agua, aunque una parte de mi atención seguía pendiente de los boticarios. Había aprendido que la gente podía cometer errores bastante estúpidos cuando se concentraba demasiado en una sola tarea. Y en aquella ocasión, un simple descuido podía terminar con alguien cayendo al mar helado.

El primer indicio de peligro llegó desde las rocas situadas a nuestra derecha. Escuché un golpe húmedo, seguido de un movimiento extraño entre las olas. Me aparté ligeramente del grupo y me agaché para observar mejor. Al principio solo distinguí unas sombras oscuras bajo la superficie, pero después aparecieron varias criaturas de cuerpo alargado, cubiertas por placas endurecidas y protuberancias irregulares. Sus movimientos eran bruscos, como si sus cuerpos no respondieran del todo bien, y algunas de aquellas formaciones tenían un color enfermizo que contrastaba con el agua. Las criaturas comenzaron a trepar por las rocas, impulsándose con sus extremidades y arrastrando sus cuerpos hacia nosotros. No parecían interesadas en advertirnos ni en mantener la distancia. Una de ellas se lanzó directamente hacia el lugar donde trabajaba uno de los boticarios, obligándome a intervenir antes de que pudiera alcanzarlo.

Concentré chakra y extendí una mano hacia el suelo. El Hyōton respondió a mi voluntad, levantando una barrera de hielo entre la criatura y el hombre. El impacto sacudió la estructura, pero conseguí mantenerla en pie durante los primeros segundos. Aproveché ese instante para acercarme al boticario y sujetarlo del brazo, apartándolo de la trayectoria de la bestia. —Atrás, todos detrás de mí, ahora.— No tuve que repetirlo. Los hombres recogieron sus herramientas como pudieron y retrocedieron hacia una zona más elevada. Mientras tanto, otras dos criaturas treparon por las rocas y comenzaron a rodearnos, buscando un camino para superar la barrera. Creé varias formaciones de hielo en los puntos más estrechos del terreno, levantando obstáculos que obligaran a las criaturas a avanzar por rutas más limitadas. Una de ellas chocó contra una de las estructuras y resbaló, golpeándose contra una roca antes de caer parcialmente al agua. No perdí tiempo intentando comprobar si había quedado fuera de combate. Otra ya se acercaba por mi flanco izquierdo.

Me agaché cuando la criatura lanzó una de sus extremidades hacia mí y retrocedí con un salto corto. El suelo cedió ligeramente bajo mi pie, haciéndome perder el equilibrio durante un instante. Tuve que apoyar una mano sobre una roca para evitar caer, y sentí el frío atravesar el guante. —No me jodas... eso era justo lo que me faltaba.— La bestia volvió a acercarse, así que levanté una placa de hielo delante de ella y utilicé el breve espacio que conseguí para apartarme. No intenté enfrentarme a todas al mismo tiempo. Mi prioridad era impedir que llegaran hasta los boticarios, y para eso tenía que controlar los accesos en lugar de perseguir a cada criatura por aquellas rocas traicioneras.

Desde el otro lado de la barrera escuché que uno de los hombres había terminado de preparar varios recipientes. También me informó que las muestras principales ya estaban recogidas, y finalmente escuchar al boticario principal anunciar que las muestras estaban aseguradas. No necesité que me lo repitiera. Retrocedí hacia el grupo, manteniendo una barrera entre nosotros y las criaturas mientras los hombres guardaban sus recipientes en contenedores protegidos. —Bien. Se acabó la excursión botánica. Todos conmigo, y no se separen por nada del mundo.— La retirada resultó más complicada de lo que esperaba. Durante el tiempo que habíamos permanecido en la isla, la marea había comenzado a subir y las olas golpeaban ahora las rocas con mayor fuerza. Algunas de las rutas por las que habíamos llegado estaban parcialmente cubiertas de agua, así que tuvimos que desviarnos hacia un paso más estrecho que conectaba con el punto donde habíamos dejado la embarcación. Me mantuve cerca de los boticarios, comprobando constantemente que ninguno se quedara atrás. Uno de ellos caminaba con dificultad porque llevaba una de las cajas más pesadas, y terminé ayudándolo a sostenerla cuando el terreno se volvió demasiado irregular. No esperé su agradecimiento. Ajusté el peso entre mis brazos y continué avanzando, vigilando el agua. A nuestras espaldas todavía podía distinguir los movimientos de algunas criaturas, aunque las barreras y los obstáculos de hielo habían conseguido retrasarlas. Una sombra se movió entre las olas, pero no se acercó lo suficiente como para obligarnos a combatir de nuevo.

El regreso por el Canal Mizuchi fue tenso, aunque conseguimos avanzar sin nuevos incidentes. Me mantuve alerta durante todo el trayecto, observando la superficie del agua y las formaciones rocosas que dejábamos atrás. El frío seguía siendo insoportable, mi ropa estaba salpicada de agua y tenía el hombro dolorido por el golpe, pero los boticarios seguían con nosotros y las muestras permanecían intactas. Por el momento, eso era suficiente.

Al llegar a Kirigakure, acompañé al grupo hasta el punto acordado para entregar el material destinado al Hospital Central. Los responsables recibieron los recipientes y comprobaron que las muestras estuvieran en condiciones adecuadas para su traslado. Aproveché mientras trabajaban para revisar mi hombro y asegurarme de que el golpe no hubiera pasado de una molestia. No parecía grave, así que no había motivo para convertirlo en un asunto mayor.
Masashi Kishimoto
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19-10-2026, 10:35 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [C] Escoltando a los Kodon (TID 15204)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Sayuri Yuki — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo9
270
255
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19-10-2026, 10:37 PM
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