Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
el muelle vencedores
忍 SG
知
¿Sabías que… algunos Yamanaka tuvieron que aislarse completamente del contacto humano para conservar la cordura?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato   ›   Zona Comercial
1 2 3 4 5 … 7 Siguiente »
  ›   [Común] Misión Rango C: Las voces del silencio
Responder
Misión Rango C: Las voces del silencio
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
14-10-2026, 10:37 PM


 Las voces del silencio
Konohagakure no Sato — 50 de verano






La mañana había comenzado con el movimiento habitual de Konoha. Los comerciantes levantaban las persianas de sus establecimientos, los primeros clientes recorrían las calles en busca de algo para desayunar y el murmullo de las conversaciones se mezclaba con el sonido de las sandalias sobre el empedrado. Bajo el sol de verano, la aldea parecía tan tranquila como cualquier otro día.

Sin embargo, no todas las familias habían podido comenzar la jornada con la misma serenidad.

Durante las últimas semanas, varias denuncias por la desaparición de menores habían llegado a las autoridades. Al principio, los casos se habían tratado como incidentes aislados: niños que no regresaban a casa a la hora acordada, pequeños que se separaban de sus padres durante las compras o que no aparecían después de visitar a algún amigo. Pero, a medida que las horas se convertían en días y las búsquedas concluían sin respuestas, la preocupación había empezado a extenderse entre los vecinos.

No había señales claras de violencia en los lugares donde se había visto a los menores por última vez. Tampoco se habían encontrado rastros suficientes para reconstruir sus movimientos. Lo único que parecía repetirse en algunos testimonios era la presencia de desconocidos merodeando cerca de ellos poco antes de su desaparición.

Aquellas coincidencias, por sí solas, no constituían una prueba. Pero eran suficientes para justificar una investigación más cuidadosa.

Fue en ese contexto que se asignó una nueva misión de rango C.

El encargo no exigía enfrentarse a un enemigo conocido ni adentrarse en territorios peligrosos. Su propósito inicial era más sencillo, al menos sobre el papel: reunir testimonios, revisar las circunstancias de las desapariciones y encontrar alguna pista que las autoridades hubieran pasado por alto. Aun así, detrás de aquella tarea había una responsabilidad que no necesitaba explicaciones. Cada familia esperaba noticias. Cada día sin respuestas aumentaba la incertidumbre.

En una de las calles próximas al centro comercial, un tablón de anuncios exhibía avisos de objetos perdidos, solicitudes de ayuda y pequeños encargos para los habitantes de la aldea. Entre ellos, una hoja reciente llevaba varios nombres escritos a mano y una petición de información sobre los niños desaparecidos. La tinta todavía conservaba su intensidad, aunque los bordes del papel comenzaban a doblarse por el viento.

A poca distancia, un pequeño puesto de bebidas atendía a los transeúntes. Su propietario conversaba con una mujer que sostenía de la mano a su hijo, mientras dos shinobi examinaban una lista de domicilios antes de continuar con sus labores.

La vida seguía su curso, pero había preguntas que nadie había conseguido responder.

¿Quiénes eran aquellos desconocidos? ¿Por qué se acercaban a los menores? ¿Y qué había ocurrido con los niños después de desaparecer?

Por el momento, no existían respuestas concluyentes. Solo testimonios incompletos, familias preocupadas y una investigación que apenas comenzaba.

Era allí donde empezaba la misión.
AsunaMatata
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad20
Tenketsu20
Sigilo10
525
650
Enlace al Post
15-10-2026, 06:10 PM
Llevaba un rato caminando con el informe de la misión entre las manos, releyendo sus líneas como si esperara encontrar en ellas alguna respuesta que se me hubiera escapado. Varios menores desaparecidos. Familias sin noticias. Testimonios incompletos sobre desconocidos que se acercaban a los pequeños antes de que se perdiera su rastro. Aquellas palabras se me habían quedado clavadas en la cabeza desde el momento en que las leí.

No era la primera vez que escuchaba hablar de niños que desaparecían. Sin embargo, había algo en aquella misión que me impedía contemplarla con la distancia que habría mantenido ante cualquier otro encargo. Quizás, porque algo en todo aquello recordaba la niña que fui. Aquella en la que aún confiaba en los hombres, que creía que bastaba con ser buena para que los demás no tuvieran motivos para hacerte daño. “ Que ingenua era”

Mis pasos se hicieron más lentos. Por un instante, el bullicio de la calle pareció alejarse de mí, como si las conversaciones y las risas pertenecieran a un mundo al que yo solo podía asomarme desde fuera. Recordé el miedo que había aprendido demasiado pronto, la impotencia de no haber podido decidir sobre algo que jamás tendría que haberme ocurrido. “No es el momento” . - Me recordé a mi misma. No quería recordar. No allí, en mitad de la calle, ni mientras intentaba cumplir con mi trabajo. Pero tampoco podía fingir que aquellas desapariciones me resultaban indiferentes.

Me detuve frente al tablón de anuncios situado cerca del centro comercial. Entre las solicitudes habituales, una hoja reciente reunía varios nombres escritos a mano y pedía a los habitantes que compartieran cualquier información que pudiera ayudar a encontrar a los menores. Me acerqué despacio, casi con temor a leerlos, y recorrí cada línea con la mirada. Eran nombres. Solo nombres escritos sobre un papel. Pero detrás de cada uno había una habitación en la que alguien esperaba escuchar unos pasos, una madre que seguramente miraba hacia la puerta cada vez que alguien llamaba, un padre que repasaba mentalmente los últimos momentos que había compartido con su hijo, preguntándose qué podría haber hecho de otra manera.

Inspiré lentamente, intentando recuperar la compostura. Era una kunoichi de Konoha y aquella misión me había sido encomendada precisamente para investigar, observar y encontrar respuestas. No podía permitir que mis recuerdos nublaran mi juicio, pero tampoco quería convertirlos en algo que tuviera que enterrar para hacer bien mi trabajo. “ Por una vez, mi sensibilidad será mi fortaleza” - Comprender lo que significaba sentirse indefensa me ayudaría a reconocer el sufrimiento de quienes todavía no sabían cómo pedir ayuda. Me sequé discretamente la humedad que comenzaba a acumularse en mis ojos y volví a mirar los nombres. Después doblé el informe con cuidado y lo guardé entre mis pertenencias. No iba a resolver nada quedándome allí, lamentándome por cosas que ya no podía cambiar. Si quería ayudar a aquellos niños, tenía que empezar por escuchar a quienes quizá hubieran visto algo.

Mi mirada se desplazó hacia el pequeño puesto de bebidas situado a poca distancia. Su propietario conversaba con una mujer que sostenía a su hijo de la mano. El pequeño se movía inquieto, atraído por todo lo que sucedía a su alrededor, mientras su madre lo observaba con esa atención distraída y cariñosa que parecía tan natural. Aparté la mirada y me obligué a avanzar. No quería que mi tristeza se convirtiera en una sospecha indiscriminada hacia cada desconocido, ni que el miedo me llevara a sacar conclusiones precipitadas. Necesitaba escuchar, reunir información y distinguir los hechos de mis propios temores.

- Disculpe… - Mi voz salió más suave de lo que había previsto. Me aclaré la garganta y procuré mantener una expresión serena. - Es una pregunta rápida. Desde aquí tiene buena visión, ¿sabría decirme quien ha colgado esto en aquel tablón de información?. - Le pregunté al comerciante, mostrándole levemente la nota y asegurándome de interponer mi cuerpo entre la madre y el niño para que no viesen anda. No quería preocupar a nadie con mis acciones.



Outfitt de Asunita en la misi
[Imagen: 53c30d20-479c-4562-8b69-037eac8515b2.png]
[Imagen: Captura-de-pantalla-2026-10-12-100635.png]
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
15-10-2026, 09:49 PM
El comerciante siguió la dirección que Asuna le señalaba. Al distinguir la hoja del tablón, entrecerró los ojos un momento, como si intentara recordar cuándo la había visto por primera vez.

—Ah, esa nota… La colocaron hace unos días —respondió, dejando sobre el mostrador el paño con el que limpiaba unas tazas—. Creo que fue un shinobi quien la trajo. No se quedó mucho tiempo; preguntó si podía ponerla ahí y se marchó enseguida.

Se volvió hacia la calle, buscando entre los transeúntes a alguien que pudiera reconocer, aunque pronto negó despacio con la cabeza.

—No sabría decirte quién era. Llevaba ropa corriente, nada que llamara demasiado la atención. Pero la mujer que vive en la casa de la esquina estuvo aquí cuando la colocaron. Quizá ella recuerde algo más.

El comerciante miró brevemente a la madre y al niño que permanecían junto al puesto, y luego bajó un poco la voz, sin dramatizar.

—Es una situación triste. Algunos de los padres han venido a preguntar si alguien vio algo. Uno de ellos pasó por aquí varias veces, revisando la calle como si esperara que su hijo apareciera de pronto entre la gente.

Se quedó callado un instante. Después, señaló con la barbilla una casa de fachada clara, al otro lado de la calle.

—La vecina suele estar en casa por las mañanas. Si quieres hablar con ella, vive allí. Y… si averiguas algo, espero que encuentren pronto a esos niños.

No parecía tener más información que ofrecer. El bullicio de la calle continuaba a su alrededor, y la mención de aquella vecina le daba a Asuna un posible siguiente paso: alguien que había estado presente cuando el aviso llegó al tablón.

Sin embargo, no todos los presentes estaban prestando atención únicamente a sus propios asuntos.

Al otro lado de la calle, entre un puesto de frutas y la entrada de una tienda de telas, un hombre de aspecto corriente fingía examinar unas mercancías. Vestía ropa sencilla, de tonos apagados, y llevaba el cabello parcialmente cubierto por una tela oscura. No había nada en su apariencia que lo distinguiera especialmente de los demás habitantes de Konoha, y precisamente por eso resultaba fácil perderlo de vista entre la multitud.

Su mirada se había detenido en Asuna desde el momento en que la vio consultar el tablón de anuncios. Al principio, no le había concedido demasiada importancia; otros vecinos también se acercaban a leer los avisos. Pero la conversación con el comerciante, las preguntas sobre quién había colocado la nota y el interés por los testimonios despertaron su atención.

El hombre dejó las mercancías en su sitio.

No se apresuró. Esperó unos segundos, fingiendo buscar algo en el interior de su bolsa, mientras observaba de reojo a la kunoichi. Cuando comprendió que aquella conversación estaba llegando a su fin, se apartó del puesto y comenzó a caminar en la misma dirección que ella, manteniendo una distancia prudente.

No intentó acercarse ni llamar su atención. Se limitó a mezclarse con los transeúntes, deteniéndose cuando otros lo hacían y reanudando la marcha poco después.

Desde fuera, parecía un vecino más que seguía su camino por las calles de Konoha.

Pero había tomado una decisión: averiguaría adónde se dirigía Asuna y por qué estaba haciendo preguntas sobre los niños desaparecidos.
AsunaMatata
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad20
Tenketsu20
Sigilo10
525
650
Enlace al Post
15-10-2026, 11:03 PM
La respuesta del comerciante me dejó con una sensación agridulce. Por un lado, agradecía haber encontrado a alguien dispuesto a orientarme; por otro, cada nuevo testimonio parecía abrir una puerta que conducía a más preguntas. Un shinobi había colocado el aviso y se había marchado sin apenas detenerse. ¿Quién era? ¿Por qué se había encargado de hacerlo? Podía tratarse de alguien que colaboraba con la investigación, pero no quería dar nada por sentado. En aquella misión, cualquier detalle podía ser importante.

Cuando mencionó al padre que había recorrido la calle una y otra vez, buscando a su hijo entre la gente, sentí que algo se me encogía dentro del pecho. Tuve que bajar la mirada durante un instante para disimular la expresión que se me había quedado en el rostro. Podía imaginar demasiado bien aquella desesperación: el deseo de encontrar una respuesta, la esperanza absurda de reconocer una silueta entre los transeúntes y el temor de que cada minuto que pasaba alejase un poco más la posibilidad de volver a abrazar a alguien querido. Me llevé una mano al pecho, apretando discretamente la tela de mi ropa. No quería que aquellos recuerdos me dominaran, pero tampoco podía ignorar lo que despertaban en mí. Aquellos padres necesitaban respuestas, y yo quería ayudarles a encontrarlas.

- Gracias por contármelo. - Respondí con una pequeña inclinación de cabeza. - Hablaré con su vecina. Quizá recuerde algo. - Antes de marcharme miré al niño que estaba con su madre y le dediqué una amplia sonrisa amistosa.

Seguí la dirección que el comerciante me había indicado y localicé la casa de fachada clara al otro lado de la calle. Crucé con paso tranquilo, procurando ordenar mis pensamientos. No esperaba encontrar todas las respuestas en una sola conversación, pero cada pequeño dato podía acercarnos a ellas. Sin embargo, antes de llegar a la puerta, tuve una extraña sensación.

No sabría explicar exactamente qué la provocó. Quizá fue la impresión de que alguien había permanecido demasiado tiempo cerca del puesto, o tal vez una simple intuición nacida de observar durante años los movimientos de quienes me rodeaban. No me detuve de golpe ni giré la cabeza de inmediato. Había aprendido que dejarse llevar por cualquier sospecha podía ser tan perjudicial como ignorar una amenaza real. “Tranquila, no sobreactúes, analiza” - Avancé unos pasos, reduje ligeramente el ritmo y me detuve junto a un puesto cercano, fingiendo examinar los productos expuestos. A través del rabillo del ojo, busqué al hombre entre los transeúntes. “¿Que te interesa de mi?”. - Fruncí ligeramente el ceño. “ Que me siga, le daré mas oportunidades de descubrirse” - Me repetí aquellas palabras mientras alcanzaba la entrada de la casa. Alisé la ropa con un gesto casi automático y respiré profundamente, intentando dejar atrás la inquietud que me había acompañado desde que leí el informe. No podía permitir que mis recuerdos decidieran por mí, pero tampoco quería ignorar aquella cautela que tantas veces me había ayudado a mantenerme alerta. Levanté la mano y llamé a la puerta con suavidad.

- ¿Hola? Me gustaría hablar sobre su nota, se que es un tema delicado y por eso estoy aquí. ¿Puedo pasar? . - No quería hablar de algo así en público, y menos siendo vigilada.
[Imagen: Captura-de-pantalla-2026-10-12-100635.png]
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 20
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud15
Velocidad25
Tenketsu20
Sigilo8
755
885
Enlace al Post
16-10-2026, 07:36 PM
La puerta se abrió después de unos segundos. Al otro lado apareció una mujer de mediana edad, con el cabello recogido y un delantal claro sobre la ropa. Al principio, su expresión reflejó una cautela normal ante una desconocida, pero esta se disipó en cuanto escuchó la explicación de Asuna.

—Ah… vienes por el aviso.

La mujer iba a responder cuando su mirada pasó por encima del hombro de la kunoichi. Sus ojos se detuvieron en alguien que se acercaba por la calle y, de pronto, su rostro perdió todo rastro de serenidad.

El hombre caminaba con las manos en los bolsillos y una expresión despreocupada, como cualquier habitante que aprovechara la mañana para hacer sus recados. Sin embargo, aquella apariencia no engañó a la mujer. Lo reconoció al instante.

Su mano se tensó alrededor del borde de la puerta.

—Tú…

El desconocido alzó ligeramente la barbilla al advertir que había sido reconocido. No intentó ocultarse ni cambió de dirección. Al contrario, continuó avanzando con una calma insolente, como si supiera perfectamente el efecto que causaba su presencia.

La mujer reaccionó de forma brusca. Sin ofrecer ninguna explicación, empujó la puerta para cerrarla de golpe. La madera pasó a escasa distancia del rostro de Asuna y retumbó contra el marco, seguida inmediatamente por el sonido seco del cerrojo.

Ni siquiera le dio tiempo a la kunoichi para cruzar el umbral.

Desde el interior no llegó ninguna explicación. Solo se escucharon unos pasos apresurados que se alejaban de la entrada, como si la propietaria quisiera poner toda la distancia posible entre ella y lo que acababa de suceder.

El desconocido contempló la puerta cerrada durante un instante. Después, sus ojos se posaron sobre Asuna.

Una sonrisa torcida comenzó a dibujarse en sus labios.

—Vaya, vaya… ¿Te han cerrado la puerta en las narices?

Se acercó sin ninguna prisa, acortando la distancia con la familiaridad desagradable de alguien acostumbrado a invadir el espacio ajeno. No llevaba insignias, uniforme ni nada que revelara una ocupación legítima. Su ropa era corriente, pero sus nudillos mostraban pequeñas cicatrices y una de las comisuras de su boca conservaba una marca antigua. Tenía el aspecto de un hombre que conocía demasiado bien los callejones de Konoha, las personas a las que convenía evitar y aquellas a las que se podía intimidar sin demasiadas consecuencias.

Su mirada recorrió a Asuna de arriba abajo antes de detenerse en su rostro. No parecía preocupado por estar delante de una kunoichi. Si había reparado en su condición, no le concedía demasiada importancia.

—Qué curioso. Una muchachita haciendo preguntas por el barrio y una señora que prefiere encerrarse antes que hablar contigo.

Soltó una risa breve, áspera, y ladeó la cabeza con fingida amabilidad.

—Déjame adivinar… ¿Estás buscando a los niños desaparecidos?

No esperó una respuesta para continuar. El brillo burlón de sus ojos sugería que aquella investigación le divertía, aunque su atención se mantenía demasiado fija en Asuna para que sus palabras parecieran una simple conversación casual.

—Mira que sois persistentes los shinobi. Os dan una misión de poca monta y ya os creéis capaces de arreglar todos los problemas de la aldea.

Se inclinó apenas hacia ella, sin llegar a tocarla, con una sonrisa cargada de desprecio. Hablaba como si estuviera frente a una niña ingenua que se había aventurado en un lugar que no comprendía.

—Dime, gatita… ¿De verdad crees que vas a conseguir algo haciendo preguntas por ahí?

El hombre volvió a enderezarse. Por un instante, su mirada se deslizó hacia la puerta que la mujer había cerrado, y la sonrisa se le ensanchó al comprobar que nadie parecía dispuesto a salir en defensa de la kunoichi.

Entonces, volvió a mirarla directamente.

—¿No sabes lo que les pasa a las gatitas curiosas?

Su tono fue casi cariñoso, lo que solo conseguía hacerlo más desagradable. La amenaza no necesitaba gritos ni gestos violentos; estaba en la seguridad con la que se dirigía a ella, en la forma en que daba por sentado que podía intimidarla y en aquella evidente subestimación de sus capacidades.

El hombre se apartó medio paso, aunque no lo suficiente como para dejar de interponerse en el camino hacia la entrada.

—Hazte un favor, pequeña. Regresa con quienquiera que te haya encargado este trabajito y dile que no has encontrado nada. Todos estarán contentos, tú podrás volver a jugar a ser una gran kunoichi y nosotros seguiremos con nuestras vidas.

Pronunció la última frase con una despreocupación estudiada. Después, guardó silencio y observó a Asuna, esperando su reacción, con la convicción de que aquella conversación terminaría como tantas otras para él: con alguien intimidado que preferiría marcharse antes que meterse en problemas.

A su alrededor, Konoha continuaba con su actividad habitual. Los comerciantes atendían a sus clientes, las conversaciones llenaban la calle y nadie parecía prestar especial atención a aquel encuentro.

Pero el comportamiento de la mujer había dejado algo claro: aquel hombre no era un desconocido al que hubiera confundido con otra persona. Lo había reconocido, y el miedo que la había llevado a cerrarle la puerta a Asuna en la cara sugería que sabía perfectamente de qué era capaz.

Y ahora él estaba allí, frente a la kunoichi, demasiado interesado en una investigación que, en teoría, no debería preocuparle en absoluto.
[Imagen: JK2RddW.png]
AsunaMatata
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad20
Tenketsu20
Sigilo10
525
650
Enlace al Post
16-10-2026, 08:34 PM
La puerta se cerró tan cerca de mi rostro que apenas tuve tiempo de apartarme. Me quedé inmóvil durante unos segundos, con la mano todavía suspendida en el aire y la mirada fija en la madera. El golpe del cerrojo resonó al otro lado, seguido por unos pasos apresurados que se alejaban. “Vaya manera de recibirme”. - No llegué a sentirme ofendida. La reacción de aquella mujer había sido demasiado brusca para tratarse de una simple descortesía. Hasta hacía un instante parecía dispuesta a escucharme; después, bastó con que reconociera al hombre que se acercaba para que el miedo se apoderase de ella.

No necesité girarme para saber que él había llegado. Cuando me llamó gatita, apreté ligeramente la mandíbula, conteniendo la primera respuesta que me vino a la cabeza. Lo observé de arriba abajo, deteniéndome un instante en las pequeñas cicatrices de sus nudillos y en la marca de la comisura de su boca. No eran pruebas de nada, por supuesto. Tampoco lo era su ropa corriente ni aquella sonrisa con la que parecía disfrutar de la situación. Pero su interés por mi investigación, unido a la reacción de la vecina, era suficiente para que dejara de considerarlo un simple transeúnte.

- Qué curioso. - Respondí al fin, ladeando ligeramente la cabeza. -Yo venía buscando información sobre unos niños desaparecidos y, de repente, una mujer se asusta al verte y tú apareces para aconsejarme que me marche. No sé tú, pero yo no llamaría a eso una coincidencia especialmente discreta. - Mantuve la voz serena, sin elevarla ni permitir que la incomodidad se reflejara demasiado en mi rostro. No me gustaba tenerlo tan cerca, y mucho menos aquella manera de dirigirse a mí, como si mi condición de kunoichi fuera una broma que él pudiera permitirse. Sin embargo, no pensaba regalarle la satisfacción de verme retroceder por sus provocaciones. - Por cierto, si me llamas “gatita” una vez más dejaré de lado las cordialidades.

Mi mirada se sostuvo sobre la suya unos instantes antes de desviarse hacia la puerta cerrada. La mujer había reconocido a aquel hombre. No había dudado, no había intentado disimularlo y, desde luego, no había parecido sorprendida de verlo. Había tenido miedo. Un miedo lo bastante intenso como para encerrarse en su propia casa y dejarme fuera sin explicaciones. Aquello me preocupaba mucho más que sus insultos.

- No voy a fingir que sé quién eres ni a acusarte de algo que todavía no puedo demostrar. - Continué, cruzándome de brazos. - Pero comprenderás que resulta difícil ignorar que te hayas interesado tanto por una investigación que, según tú, no es más que un trabajito de poca monta. - Dejé que mis palabras quedaran suspendidas entre ambos. No esperaba que confesara nada por las buenas, aunque su reacción podía darme alguna pista. Necesitaba averiguar si conocía a los menores desaparecidos, si tenía relación con sus familias o si simplemente pretendía evitar que alguien hablara.

- Así que te haré una pregunta muy sencilla. ¿Por qué crees que deberías decirme dónde tengo que ir o cuándo debo abandonar una investigación que me ha encargado Konoha? - No esperaba que confesara nada por las buenas. Necesitaba averiguar si conocía a los menores desaparecidos, si tenía relación con sus familias o si simplemente pretendía evitar que alguien hablara.

Fue entonces cuando volvió a llamarme gatita. “Dos veces” La cuenta quedó grabada en mi cabeza con una claridad casi irritante. No era la palabra en sí lo que me molestaba, sino la intención con la que la utilizaba, como si creyera que podía provocarme a su antojo y salir indemne de ello. Mi expresión cambió. La sonrisa desapareció y mis ojos se clavaron en los suyos. - Te lo he dicho una vez. No vuelvas a llamarme así. - La advertencia salió de mis labios en un tono bajo, mucho más frío que antes. Al mismo tiempo, el chakra comenzó a concentrarse en mis ojos. El negro de mis pupilas dio paso al rojo característico del Sharingan, mientras las aspas oscuras se dibujaban en mis iris. Ya no estaba intentando averiguar si aquel hombre era desagradable. Eso ya estaba más que claro. Entonces ocurrió.

- Los hombres como tu me dais asco. - No alcé la voz. No lo necesitaba. Di un paso hacia él, acortando la distancia sin apartar la mirada. Mi mano se cerró lentamente junto a mi costado. Mientras el chakra de mi interior elevaba su temperatura y pequeñas chispas se arremolinaban a mi alrededor. Lancé un golpe directo con el puño envuelto en fuego hacia su rostro, un ataque rápido y deliberado, buscando alcanzarlo antes de que pudiera continuar con sus provocaciones. No pretendía matarlo ni perder el control; quería dejarle claro que mi paciencia había terminado.

- Tercera vez que me llamas gatita. - Le aclaré con la vista fija en él. - Vuelve hacerlo y no volveras a comer solido en lo que resta de tu miserable vida. - No sabía qué relación tenía con la desaparición de los niños, pero, si aquella era la forma en que pretendía apartarme de la investigación, acababa de cometer un error. - Ahora me vas a contar todo, has pasado de ciudanao molesto a principal sospechoso. Enhorabuena.




acciones
Vida: 490/490
Chakra: 560/630
✔Aprendida · 21-07-2026
◈Yin
✦Nivel: 1
#ID: UCHI101B
◔Coste
40 de Chakra | 30 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario manifiesta el verdadero poder del Sharingan activándolo en ambos ojos al mismo tiempo. El iris de cada ojo se vuelve rojo, y las astas negras comienzan a surgir conforme se avanza en el dominio de las ramas del dōjutsu, ganando una por cada técnica base desbloqueada. Esta técnica no requiere sellos de mano para ejecutarse.

Cada asta representa una mejora pasiva que amplifica la capacidad visual del usuario y su instinto de reacción. Estas se acumulan entre sí para crear un efecto progresivamente más poderoso en combate.

Beneficios acumulativos por número de astas:

1 asta: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.
2 astas: Permite esquivar técnicas de nivel 0 sin perder potencial de esquiva.
3 astas: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.

Al utilizar ambos ojos, todas las otras habilidades del Sharingan se consideran pasivas (excepto Mejoras) y no consumen chakra mientras la técnica esté activa.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.
✔Aprendida · 20-10-2026
◈Katon
✦Nivel: 1
#ID: KATO001R
◔Coste
30 de Chakra
▣Descripción

Este jutsu permite al usuario generar múltiples proyectiles de fuego que pueden ser dirigidos hacia uno o varios enemigos de forma simultánea. Cada proyectil se considera un ataque de nivel 1, y tanto el daño como los efectos que este jutsu haya acumulado se distribuyen equitativamente entre todos los proyectiles generados.

Si varios proyectiles impactan al mismo objetivo al mismo tiempo, se consideran como un único ataque combinado, resolviéndose en una sola instancia de daño con el nivel acumulado. Sin embargo, los efectos de Quemadura se aplican de forma individual por cada proyectil que impacte, acumulándose por separado.

✧Efecto
5 (MCCK) de Proyectiles - 25 (MCCK) metros de Rango


Aclaracion: Uso la tecnica de los proyectiles para darle en la cara, pero lo intepreto como un puñetazo de fuego al ser super rapida y estar cerca [queda mas guay :P]
[Imagen: Captura-de-pantalla-2026-10-12-100635.png]
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
16-10-2026, 10:14 PM
La expresión burlona del hombre se mantuvo apenas un instante después de que Asuna terminara de hablar. Parecía dispuesto a responder con otra de sus provocaciones, quizá convencido de que aquellas amenazas no eran más que palabras pronunciadas por una kunoichi demasiado orgullosa para aceptar que alguien la menospreciara.

Entonces, el Sharingan apareció ante sus ojos.

La transformación de la mirada de Asuna captó su atención justo cuando el chakra comenzaba a manifestarse. Su sonrisa vaciló, y su cuerpo empezó a reaccionar al advertir que la muchacha no estaba allí para intercambiar amenazas vacías.

Pero la distancia era demasiado corta.

El estallido de fuego surgió con una velocidad que apenas le concedió tiempo para comprender lo que ocurría. La llamarada concentrada alcanzó su rostro de lleno, convirtiendo el ataque en un impacto brutal que le hizo girar la cabeza y perder el equilibrio. El calor le lamió la piel, chamuscándole parte del cabello y las cejas, mientras el golpe lo arrojaba varios pasos hacia atrás.

—¡AAAGH!

El grito escapó de su garganta antes de que pudiera contenerlo. Su espalda chocó contra la pared de un establecimiento cercano y un par de objetos expuestos en el exterior cayeron al suelo con estrépito. El olor a tela quemada y piel chamuscada se mezcló con el aire cálido de la calle.

Por un momento, el hombre no consiguió hacer otra cosa que llevarse ambas manos al rostro. Su respiración se volvió irregular y una maldición brotó entre sus dientes apretados. Tenía la mejilla enrojecida, parte del rostro abrasada y el labio abierto por el impacto. Cuando apartó ligeramente los dedos, descubrió que le temblaban.

Los transeúntes más cercanos se detuvieron, sorprendidos por el estallido. Un vendedor retrocedió de inmediato, mientras una mujer agarraba a su hijo y lo apartaba de la escena. Las conversaciones alrededor se apagaron progresivamente, sustituidas por murmullos nerviosos y miradas que iban del desconocido a la kunoichi.

El hombre también reparó en ellas.

Y comprendió que acababa de cometer un error.

No porque Asuna fuera una muchacha con la que hubiera calculado mal sus fuerzas, sino porque había despertado la atención de demasiados testigos en mitad de una calle concurrida. La arrogancia que había mostrado momentos antes se resquebrajó bajo el dolor y la humillación. Sin embargo, en lugar de aceptar su situación, la ira terminó imponiéndose sobre el miedo.

—¡Maldita…!

La palabra murió en su boca cuando volvió a mirar los ojos rojos de Asuna. Durante una fracción de segundo pareció debatirse entre continuar insultándola o buscar una salida. Su mirada saltó hacia los callejones próximos y luego regresó a ella.

—¡¿Te has vuelto loca?! ¡¿Sabes lo que acabas de hacer?!

Su voz había perdido la despreocupación con la que había hablado antes. Ahora gritaba, tanto por el dolor como por la necesidad de recuperar algo de la autoridad que acababa de perder delante de todos.

Se apartó de la pared con torpeza y deslizó una mano bajo su chaqueta. El movimiento fue brusco, poco disimulado. Sus dedos encontraron el mango de un kunai oculto entre sus ropas y lo sacaron, dejando que la hoja reflejara brevemente la luz del sol.

Algunos de los presentes comenzaron a alejarse. Nadie parecía dispuesto a interponerse entre ambos.

El hombre sostuvo el arma con un agarre tenso, manteniendo el brazo cerca del cuerpo mientras respiraba con dificultad. Su mirada alternó entre el Sharingan y el fuego que todavía parecía asociar con el dolor de su rostro.

—¡Escúchame bien! No tienes ni idea de dónde te has metido, mocosa. ¡No sabes con quién estás jugando!

Quiso recuperar aquella sonrisa insolente, pero el gesto se deformó al sentir el dolor de la quemadura. Se limpió con el dorso de la mano el hilo de sangre que le bajaba desde el labio y observó la mancha rojiza sobre sus dedos.

Algo en su expresión cambió entonces. Ya no parecía divertido. Tampoco se mostraba dispuesto a conversar.

—¿Quieres respuestas? ¡Ven a buscarlas!

Se abalanzó hacia delante, lanzando un corte con el kunai en dirección al torso de Asuna, con un movimiento agresivo y poco elegante, más propio de alguien acostumbrado a resolver sus problemas mediante la violencia que de un shinobi entrenado. La hoja avanzó mientras el hombre trataba de aprovechar la cercanía, decidido a golpear antes de que la kunoichi pudiera volver a atacarlo.

El encuentro había dejado de ser una conversación entre una investigadora y un sospechoso.

Ahora, en plena calle de Konoha, el hombre al que Asuna había señalado como principal sospechoso acababa de sacar un arma frente a varios testigos. Y, aunque la investigación sobre los menores desaparecidos todavía no había revelado ninguna prueba concluyente contra él, su reacción había dejado una pregunta mucho más inquietante que sus insultos: ¿por qué parecía tan desesperado por impedir que Asuna siguiera haciendo preguntas?


✔Aprendida · 27-06-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: 1
#ID: BUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Las armas empuñadas pueden ser utilizadas siempre que el usuario tenga la fuerza suficiente para sostenerlas. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá sujetar tantas armas como su Modificador de Fuerza pueda soportar al pagar el valor correspondiente por cada una. Si desea empuñar dos armas al mismo tiempo, deberá contar con la fuerza suficiente para cubrir ambas. De lo contrario, podrá alternar entre ellas, pero solo atacar con una a la vez. El número máximo de armas empuñadas está limitado por la cantidad de manos libres que tenga el usuario, y desenfundar un arma toma 1 segundo.

En caso de utilizar más de un arma durante una misma acometida, los efectos de Daño por Valor de Tamaño de cada una se aplicarán simultáneamente, al igual que el resto de sus efectos, sumándose al daño de la acometida final. Por otro lado, si se opta por atacar con un arma en cada mano de forma independiente, cada ataque se resolverá en un segundo distinto, debiendo pagar su costo correspondiente y mejorarse de manera individual. Por turno, el usuario podrá elegir entre realizar una única acometida con múltiples armas o efectuar múltiples ataques simples, sin embargo, independientemente de la opción elegida, cada arma solo podrá utilizarse para atacar una vez por turno.

✧Efecto
0 (FUE) de Daño - 1 (MFUE) de Fuerza para Valor de Tamaño

Kunai
Kunai 980 ryos
ArrojadizaChico3
Arma ninja de tamaño reducido, con forma de daga de hoja ancha y punta aguda. En uno de sus extremos posee un anillo circular que facilita un agarre rápido y seguro, permitiendo cambiar entre lanzamiento y combate cuerpo a cuerpo con fluidez.

Su uso arrojadizo provoca sangrado moderado y lesiones leves en el objetivo al impactar, siendo ideal para hostigar o debilitar a distancia. Sin embargo, cuando es un ataque empuñado, la lesión que provoca el arma es mayor al que provoca cuando es lanzado, convirtiéndola en una herramienta letal y versátil.
Efecto 2 (MDES) de Sangrado
Efecto 1 (MFUE) de Lesión
Efecto 1 (MFUE) de Lesión (Solo Ataque Empuñado)
AsunaMatata
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad20
Tenketsu20
Sigilo10
525
650
Enlace al Post
17-10-2026, 11:35 AM
El grito del hombre no consiguió hacerme retroceder. Con el Sharingan activo, observé cómo se llevaba las manos al rostro, tambaleándose hasta chocar contra la pared del establecimiento. El olor a quemado me alcanzó poco después, pero no aparté la mirada de él. - ¿ A que ya no te hace tanta gracia lo de gatita?. - Sin embargo, la satisfacción que pude haber sentido al verlo dejar de subestimare se desvaneció cuando reparé en los transeúntes que comenzaban a detenerse a nuestro alrededor. Algunas personas se alejaban, otras murmuraban y una mujer apartaba a su hijo de la escena. “Este no era precisamente el plan”

Había querido dejarle claro que no podía intimidarme, pero convertir una investigación en un espectáculo público no era precisamente la mejor manera de conseguir información. Aun así, había sido él quien había sacado un arma y quien había intentado amenazarme. No iba a fingir que me arrepentía de haberme defendido.

- Lo que acabas de hacer es sacar un arma en mitad de Konoha. - Respondí, sin perder la calma. - Así que te aconsejo que pienses muy bien cuál de los dos está metido en problemas. - Mis ojos siguieron el movimiento de su mano cuando la deslizó bajo la chaqueta. El Sharingan me permitió advertir el gesto antes de que el kunai quedara completamente expuesto. Mi cuerpo se tensó de inmediato y mis pies se acomodaron sobre el suelo, preparados para reaccionar.

- ¿Todavía no has aprendido a cerrar la boca?. - La hoja se dirigió hacia mi torso y reaccioné por instinto, girando el cuerpo hacia un lado para apartarme de la trayectoria del corte. Al mismo tiempo, llevé una mano hacia su muñeca armada, intentando desviar el brazo que sostenía el kunai mientras utilizaba el impulso de su propia embestida para desequilibrarlo. No tenía intención de quedarme intercambiando golpes en mitad de la calle. Había demasiados civiles cerca y no sabía si aquel hombre ocultaba alguna otra arma. Necesitaba neutralizarlo antes de que pudiera herir a alguien. - ¡Te he dicho que se acabó!

No había olvidado dónde estábamos. Los civiles que nos rodeaban no tenían por qué pagar las consecuencias de aquel enfrentamiento, y mucho menos los niños que seguían desaparecidos. Precisamente por eso necesitaba terminar con aquello cuanto antes.

Me acerqué cuanto me permitiera la situación, sin apartar los ojos de él. La rabia me tensaba los músculos, pero mi voz salió firme y controlada.

Escúchame bien, porque no voy a repetírtelo. - Apreté la mandíbula. - Has sacado un arma en la vía pública, te has negado a colaborar y me has atacado. ¿De verdad crees que vas a salir de aquí después de eso?. - Mis ojos se clavaron en los suyos. - Y déjate de gatita, mocosa y cualquier otro asqueroso mote que se te ocurra. La próxima vez que abras la boca será para contestarme, con respeto y amabilidad. - Me giré un momento a la multitud, no podía preocuparles. - Perdonen. - Me disculpé. - Todo esta controlado, solo hemos hecho un poco de ruido. - Me centré de nuevo en él. Agarrándole por las muñecas y obligándole a seguir a un sitio menos concurrido.

- Se acabaron los juegos, vas a decirme todo lo que sabes, o puedo llevarte al cuartel de inteligencia. Creo que no se andan con mucho cuidado cuando penetran en la mente de la gente. A veces se escuchan los gritos desde fuera. Entonces, ¿como quieres hacerlo? Y decide rápido, me das asco.



Mostrar Contenido
✔Aprendida · 21-07-2026
◈Yin
✦Nivel: 1
#ID: UCHI101B
◔Coste
40 de Chakra | 30 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario manifiesta el verdadero poder del Sharingan activándolo en ambos ojos al mismo tiempo. El iris de cada ojo se vuelve rojo, y las astas negras comienzan a surgir conforme se avanza en el dominio de las ramas del dōjutsu, ganando una por cada técnica base desbloqueada. Esta técnica no requiere sellos de mano para ejecutarse.

Cada asta representa una mejora pasiva que amplifica la capacidad visual del usuario y su instinto de reacción. Estas se acumulan entre sí para crear un efecto progresivamente más poderoso en combate.

Beneficios acumulativos por número de astas:

1 asta: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.
2 astas: Permite esquivar técnicas de nivel 0 sin perder potencial de esquiva.
3 astas: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.

Al utilizar ambos ojos, todas las otras habilidades del Sharingan se consideran pasivas (excepto Mejoras) y no consumen chakra mientras la técnica esté activa.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.
✔Aprendida · 19-09-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: DEFE103E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El usuario ha perfeccionado su evasión hasta el punto de no necesitar grandes movimientos para esquivar, permitiéndole continuar su ofensiva sin interrupciones. En lugar de desplazarse fuera del alcance del ataque, ajusta su postura con la mínima movilidad necesaria para que el golpe apenas lo roce o pueda deslizarse alrededor del ataque. En términos simples, puede evadir sin interrumpir sus acciones ni desplazarse significativamente para evitar las ofensivas.

Esta precisión extrema le permite esquivar ataques tanto en el suelo como en el aire, manteniendo su estabilidad y flujo de combate. Además, puede usar el mismo movimiento evasivo para contraatacar sin pausa, realizando o terminando una técnica mientras esquiva una ofensiva. Si su contraataque ocurre en el mismo instante en que evade, este se considerará [Sigiloso]. Sin embargo, esta habilidad no funciona contra ataques de área o técnicas que cubran espacios amplios, pues necesita un punto definido para escapar justo en el momento del impacto.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.
[Imagen: Captura-de-pantalla-2026-10-12-100635.png]
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
19-10-2026, 07:13 PM
El hombre soltó una carcajada breve que terminó convertida en una mueca de dolor. La quemadura del rostro le recordaba a cada instante que había cometido un error al subestimar a la kunoichi, pero el orgullo le impedía reconocerlo abiertamente. Cuando escuchó la amenaza de llevarlo al cuartel de inteligencia, su expresión cambió. La sonrisa se apagó poco a poco, sustituida por una mirada más calculadora.

—¿Penetrar en la mente de la gente? Tienes una imaginación estupenda, niña.

Intentó conservar el tono burlón, aunque la tensión de su mandíbula lo delataba. Miró las manos que lo sujetaban por las muñecas y después dirigió los ojos hacia los transeúntes que todavía observaban la escena desde una distancia prudente. Había demasiados testigos, una kunoichi con el Sharingan activado y un problema que ya no podía solucionar intimidándola.

Por primera vez desde que había comenzado aquella conversación, pareció considerar seriamente sus opciones.

—Está bien, está bien. No hace falta ponerse así. ¿Quieres información? Te daré un nombre.

Su voz bajó unos tonos. Ya no hablaba para el público, sino para Asuna, como si estuviera a punto de compartir un secreto que preferiría mantener enterrado.

—Akito. Busca a Akito.

Dejó que el nombre permaneciera un instante entre ambos, pendiente de la reacción de la kunoichi. Luego torció los labios en una sonrisa desagradable.

—Suele frecuentar un sitio al que llaman la Casa Rosa. No está lejos de aquí. Si de verdad quieres saber qué demonios pasa con esos críos, quizá él tenga algo que contarte.

No ofreció más explicaciones. Tampoco aclaró cómo conocía a aquel hombre ni qué relación tenía con las desapariciones. Su manera de hablar sugería que estaba acostumbrado a moverse por los rincones menos amables de Konoha, donde algunos nombres bastaban para abrir puertas y otros para conseguir que se cerraran de golpe.

—Y ahora que tienes lo que querías, quizá podamos dejar de hacernos perder el tiempo mutuamente.

El hombre bajó la mirada hacia sus muñecas y dejó de forcejear durante un momento. Parecía haberse resignado, aunque la inquietud de sus ojos no encajaba con aquella repentina docilidad.

Fue entonces cuando aprovechó la cercanía de un puesto de mercancías. Con un movimiento brusco, se dejó caer contra las cajas apiladas a su lado, haciéndolas volcar sobre el empedrado. Fruta, recipientes vacíos y pequeños artículos se desperdigaron por el suelo, provocando una lluvia de objetos y una oleada de protestas del comerciante.

El estrépito distrajo a los curiosos y obligó al vendedor a salir de detrás de su mostrador para intentar salvar lo que aún quedaba en pie. En medio de aquella confusión, el hombre giró violentamente el cuerpo, retorciendo los brazos en un intento desesperado por zafarse de la sujeción. No luchaba con la técnica de un shinobi disciplinado, sino con la astucia de alguien habituado a escapar de situaciones que se torcían demasiado.

Una pequeña cápsula cayó de la manga de su ropa y se estrelló contra las piedras.

Una nube de humo gris se extendió a ras del suelo y creció rápidamente alrededor del puesto, ocultando las figuras entre las cajas derribadas. Se oyeron pasos apresurados, un golpe contra la madera y una última maldición ahogada. Cuando el aire comenzó a despejarse, el desconocido ya se había escabullido entre los callejones contiguos.

El kunai que había utilizado durante el enfrentamiento permanecía abandonado junto a una de las cajas rotas.

—¡Maldito delincuente! ¡Mis mercancías!

El comerciante salió de detrás del puesto, más preocupado por los desperfectos que por la persecución, y miró en dirección al callejón por el que había desaparecido el hombre. Después reparó en Asuna y, al reconocerla como la kunoichi que había protagonizado el enfrentamiento, retrocedió prudentemente.

El murmullo de los vecinos fue creciendo de nuevo. Algunos se marcharon al comprobar que el peligro inmediato había pasado; otros continuaron observando desde sus puertas y ventanas. Nadie parecía tener intención de perseguir al fugitivo.

El hombre había conseguido escapar, pero no se había marchado con las manos vacías. Había dejado tras de sí un arma, varios daños materiales y dos datos que podían resultar mucho más valiosos de lo que aparentaban.

Akito.

La Casa Rosa.

No era una confesión ni una prueba de que aquel hombre estuviera implicado en las desapariciones. Ni siquiera había explicado si el nombre que había dado correspondía al responsable, a un intermediario o a alguien que simplemente conocía el funcionamiento de aquella parte de la aldea.

Pero había reaccionado con miedo cuando la conversación dejó de estar bajo su control, y había preferido arriesgarse a huir antes que permitir que lo llevaran ante las autoridades.

A unas calles de allí, la vida cotidiana de Konoha continuaba ajena a lo ocurrido. Los puestos seguían atendiendo a sus clientes, los vecinos retomaban sus conversaciones y el sol iluminaba los tejados como si nada hubiera cambiado.

Sin embargo, ahora Asuna tenía un nuevo rastro que seguir.

La investigación aún estaba lejos de terminar....pero al menos aquella parte había concluido.
AsunaMatata
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad20
Tenketsu20
Sigilo10
525
650
Enlace al Post
19-10-2026, 09:32 PM
El humo todavía se aferraba al empedrado cuando comprendí lo que acababa de ocurrir. Durante unos segundos, me quedé inmóvil, con la mirada clavada en el callejón por el que aquel miserable había desaparecido. Mi mano seguía cerrada, tensa, y las uñas se me hundían en la palma del guante. No era la primera vez que alguien intentaba engañarme, ni mucho menos la primera vez que un adversario buscaba una oportunidad para escapar, pero aquello no impedía que la rabia me recorriera el cuerpo como una descarga.

-¡¿Eh?! Mierda… - Mascullé entre dientes. El Sharingan seguía girando en mis ojos mientras examinaba cada rincón visible del callejón, tratando de distinguir cualquier movimiento entre los últimos jirones de humo. Había estado a punto de conseguir respuestas. A punto. Y aquel desgraciado había preferido provocar un desastre, poner en peligro a los civiles y salir huyendo como una rata antes que enfrentarse a las consecuencias de sus propios actos. Di un paso hacia delante, dispuesta a salir tras él, pero me detuve en seco. Perseguirlo a ciegas por aquellos callejones, podía ser exactamente lo que pretendía. . “Y aquí aún tengo trabajo”. - Cerré los ojos un instante y respiré hondo por la nariz. Cuando volví a abrirlos, el Sharingan había dejado de girar, aunque la expresión de mi rostro distaba mucho de haberse suavizado. No podía cambiar lo que acababa de suceder, pero sí podía asegurarme de que aquella conversación no hubiera sido completamente inútil. “Akito. La Casa Rosa”

Repetí ambos nombres mentalmente, fijándolos en mi memoria con la misma precisión con la que habría memorizado los movimientos de un enemigo durante un combate. No sabía si aquel hombre me había dicho la verdad, si pretendía conducirme hacia una emboscada o si simplemente había pronunciado los primeros nombres que se le habían ocurrido para librarse de mí. Pero ahora tenía un punto de partida, y no pensaba desperdiciarlo.

Mi mirada descendió entonces hacia el kunai abandonado junto a las cajas. Me agaché, lo recogí con cuidado y examiné su superficie antes de guardarlo. Podía no ser suficiente para identificar al fugitivo, pero cualquier detalle podía resultar útil si la investigación terminaba llegando al cuartel de inteligencia. Solo entonces reparé en los desperfectos del puesto.

- Lo siento muchísimo, todo es mi culpa. - Me incliné tratando de disculparle. - Mi nombre es Asuna Uchiha, me encargaré de que recupere todo lo que se le haya podido estropear, pero por favor… no avise a mi superior. Me haría un enorme favor. - Utilice una voz tierna e infantil seguidos de unos gestos algo torpes pero lindos, no estaba orgullosa de tontear con aquel vendedor, pero no quería que me apartasen de la misión.

Me ajusté los guantes y me incorporé, decidida a continuar con la investigación. Aquel hombre había conseguido escapar de mis manos, sí, pero había cometido un error al pensar que eso significaba que se había librado de mí.

Si aquellos nombres tenían alguna relación con la desaparición de los niños, iba a descubrirlo. Y si alguien estaba utilizando a los pequeños para sus propios fines, más le valía prepararse para responder por ello.
[Imagen: Captura-de-pantalla-2026-10-12-100635.png]
Masashi Kishimoto
Enlace al Post
19-10-2026, 10:43 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: Misión Rango C: Las voces del silencio (TID 15188)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Asuna — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp
  • Shinsei Kaguya — Narrador No Oficial (100%): 1000 Ryos, 0 Tobis, 65 Exp, Pergamino PERG002

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo9
270
255
Enlace al Post
19-10-2026, 10:44 PM
閉
🔒 Tema cerrado
Este tema ha sido cerrado.
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)