13-10-2026, 02:41 AM
Última modificación: 13-10-2026, 03:00 AM por Chota Akimichi.
Las antiguas murallas de Yomikage tenían una presencia difícil de ignorar. Desde algunos puntos de la isla podían distinguirse sus estructuras elevándose sobre el terreno, con torres desgastadas y tramos de piedra que parecían haber resistido incontables noches. La iluminación de la Feria Nocturna llegaba hasta allí de manera irregular, dejando algunas zonas cubiertas por una luz tenue y otras completamente a oscuras.
Había decidido visitar el lugar porque quería alejarme un rato del bullicio de los puestos. No me molestaban las multitudes, pero después de recorrer varias atracciones empezaba a sentir que cada vendedor de la isla tenía una forma diferente de convencerme de que necesitaba comprar algo. Algunos ofrecían golosinas, otros máscaras y otros objetos cuyo propósito era tan misterioso como sus precios.
Prefería caminar un poco.
Sin embargo, al acercarme a uno de los tramos de las murallas, descubrí que la tranquilidad tendría que esperar. Unos faroles marcaban el acceso a un espacio preparado para una actividad especial con tematica de terror. Había un cartel que anunciaba un desafío de combate por una reliquia recuperada de las ruinas de la isla.
La recompensa se encontraba sobre un pedestal de piedra, protegida por una pequeña estructura de cristal. Era un objeto metálico de aspecto antiguo, con marcas grabadas en la superficie y una forma que no conseguí reconocer. No parecía un arma convencional ni una pieza de equipo que pudiera identificar a simple vista.
Me acerqué lo suficiente para observarla sin tocar la vitrina.
—Eso parece tener una historia detrás.
Uno de los organizadores explicó que la reliquia sería entregada al vencedor de un combate. No aseguró que tuviera poderes especiales ni ofreció una explicación definitiva sobre su procedencia. Se limitó a indicar que había sido recuperada en Yomikage y que formaba parte de la colección reservada para el evento.
Me pareció una recompensa interesante. No porque necesitara llevarme un objeto misterioso a casa, sino porque quería descubrir qué clase de desafío habían preparado los organizadores y medir mis capacidades frente a otro participante.
Me inscribí y seguí las instrucciones hasta el área delimitada para el combate. El terreno era irregular. Algunas piedras sobresalían del suelo, mientras que varias grietas recorrían el pavimento antiguo. A un lado se elevaban las murallas; al otro, el terreno descendía hacia una zona donde la niebla se acumulaba entre las rocas. Los faroles iluminaban el espacio sin eliminar por completo las sombras.
No era un lugar demasiado amplio, pero ofrecía espacio suficiente para moverse, cambiar de posición y buscar una oportunidad. Me gustó que el escenario exigiera algo más que quedarse quieto intercambiando golpes.
Me situé dentro del área señalada y examiné el terreno. No sabía quién sería mi contrincante ni qué estilo de combate tendría, así que preferí no elaborar teorías antes de tiempo. Lo único sensato era estar preparado para adaptarme cuando comenzara el enfrentamiento.
—Espero que no hayan puesto esto aquí para que alguien termine rompiéndose la cabeza con una piedra —murmuré observando una grieta cerca de mis pies.
Retrocedí un poco para dejar espacio y adopté una postura más firme. No pensaba asumir que el terreno haría tropezar a mi rival ni que las columnas me protegerían automáticamente. El escenario ofrecía posibilidades, pero aprovecharlas dependería de las decisiones que tomara durante el combate.
Miré una última vez la reliquia. La vitrina reflejó la luz de los faroles y por un instante los grabados parecieron más oscuros que antes. Tal vez solo era un efecto de la iluminación.
Quería ganar. No iba a fingir lo contrario. Pero sobre todo quería enfrentarme a alguien que me obligara a pensar, adaptarme y sacar lo mejor de mis capacidades. La recompensa esperaba sobre el pedestal. La noche seguía extendiéndose sobre las murallas y los faroles proyectaban sombras largas sobre las piedras.
Me mantuve en guardia, preparado para el momento en que comenzara el desafío.
—Que gane el mejor.
Había decidido visitar el lugar porque quería alejarme un rato del bullicio de los puestos. No me molestaban las multitudes, pero después de recorrer varias atracciones empezaba a sentir que cada vendedor de la isla tenía una forma diferente de convencerme de que necesitaba comprar algo. Algunos ofrecían golosinas, otros máscaras y otros objetos cuyo propósito era tan misterioso como sus precios.
Prefería caminar un poco.
Sin embargo, al acercarme a uno de los tramos de las murallas, descubrí que la tranquilidad tendría que esperar. Unos faroles marcaban el acceso a un espacio preparado para una actividad especial con tematica de terror. Había un cartel que anunciaba un desafío de combate por una reliquia recuperada de las ruinas de la isla.
La recompensa se encontraba sobre un pedestal de piedra, protegida por una pequeña estructura de cristal. Era un objeto metálico de aspecto antiguo, con marcas grabadas en la superficie y una forma que no conseguí reconocer. No parecía un arma convencional ni una pieza de equipo que pudiera identificar a simple vista.
Me acerqué lo suficiente para observarla sin tocar la vitrina.
—Eso parece tener una historia detrás.
Uno de los organizadores explicó que la reliquia sería entregada al vencedor de un combate. No aseguró que tuviera poderes especiales ni ofreció una explicación definitiva sobre su procedencia. Se limitó a indicar que había sido recuperada en Yomikage y que formaba parte de la colección reservada para el evento.
Me pareció una recompensa interesante. No porque necesitara llevarme un objeto misterioso a casa, sino porque quería descubrir qué clase de desafío habían preparado los organizadores y medir mis capacidades frente a otro participante.
Me inscribí y seguí las instrucciones hasta el área delimitada para el combate. El terreno era irregular. Algunas piedras sobresalían del suelo, mientras que varias grietas recorrían el pavimento antiguo. A un lado se elevaban las murallas; al otro, el terreno descendía hacia una zona donde la niebla se acumulaba entre las rocas. Los faroles iluminaban el espacio sin eliminar por completo las sombras.
No era un lugar demasiado amplio, pero ofrecía espacio suficiente para moverse, cambiar de posición y buscar una oportunidad. Me gustó que el escenario exigiera algo más que quedarse quieto intercambiando golpes.
Me situé dentro del área señalada y examiné el terreno. No sabía quién sería mi contrincante ni qué estilo de combate tendría, así que preferí no elaborar teorías antes de tiempo. Lo único sensato era estar preparado para adaptarme cuando comenzara el enfrentamiento.
—Espero que no hayan puesto esto aquí para que alguien termine rompiéndose la cabeza con una piedra —murmuré observando una grieta cerca de mis pies.
Retrocedí un poco para dejar espacio y adopté una postura más firme. No pensaba asumir que el terreno haría tropezar a mi rival ni que las columnas me protegerían automáticamente. El escenario ofrecía posibilidades, pero aprovecharlas dependería de las decisiones que tomara durante el combate.
Miré una última vez la reliquia. La vitrina reflejó la luz de los faroles y por un instante los grabados parecieron más oscuros que antes. Tal vez solo era un efecto de la iluminación.
Quería ganar. No iba a fingir lo contrario. Pero sobre todo quería enfrentarme a alguien que me obligara a pensar, adaptarme y sacar lo mejor de mis capacidades. La recompensa esperaba sobre el pedestal. La noche seguía extendiéndose sobre las murallas y los faroles proyectaban sombras largas sobre las piedras.
Me mantuve en guardia, preparado para el momento en que comenzara el desafío.
—Que gane el mejor.
![[Imagen: wfr9Yyc.jpeg]](https://i.imgur.com/wfr9Yyc.jpeg)