Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Hachibi vs Daeru y Chota
忍 SG
知
¿Sabías que… existió una clínica Yamanaka dedicada al tratamiento de traumas psicológicos de los ninjas?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Resto del Mundo   ›   Países del Mar del Norte   ›   Pais de las Aguas Termales   ›   Yomikage
« Anterior 1 2 3 Siguiente »
  ›   [Común] El Descenso por los Puentes de la Gran Estructura
Responder
El Descenso por los Puentes de la Gran Estructura
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 04:11 PM
Última modificación: 12-10-2026, 04:11 PM por Narrador Tenseigan-kun.



El Descenso por los Puentes de la Gran Estructura
País de las Aguas Termales — Yomikage

venimos de aquí
aprobada aqui




La niebla no cubría la Gran Estructura Central; se derramaba por ella.

Desde el borde de la plataforma superior, las pasarelas de piedra descendían en sucesivos niveles alrededor de una fosa cuya profundidad se perdía en la oscuridad. Antiguos acueductos atravesaban el vacío de un extremo a otro, conectando pilares erosionados y balcones suspendidos sobre la nada. Algunos conservaban todavía sus canaletas, aunque por ellas ya no circulaba agua. Otros habían cedido por la mitad, dejando arcos incompletos que terminaban en salientes quebrados.

No era difícil comprender por qué aquel lugar preocupaba a quienes todavía se aventuraban por la isla. Había grietas recientes en las paredes, bloques desprendidos y secciones enteras de barandillas vencidas hacia el abismo. En determinados puntos, un musgo pálido cubría la piedra húmeda, extendiéndose sobre los peldaños y las juntas como una costra viva. Bajo la tenue iluminación de Yomikage, sus filamentos emitían un resplandor verdoso que se intensificaba cada vez que una corriente de aire ascendía desde la fosa.

El encargo parecía sencillo en comparación con las extrañas experiencias de los últimos días: descender por las pasarelas, localizar el puente cuyo anclaje amenazaba con ceder y encontrar la manera de estabilizarlo antes de que el deterioro lo volviera intransitable.

Sin embargo, al alcanzar el primer tramo de escaleras, el silencio de la estructura se quebró.

Toc. Toc. Toc.

Tres golpes sordos resonaron en algún lugar bajo la plataforma.

La piedra vibró apenas un instante. Una fina lluvia de polvo se desprendió de las juntas y cayó hacia la fosa, sin que llegara a oírse el impacto contra el fondo. Después, un sonido áspero recorrió los conductos de un acueducto cercano: un roce prolongado que avanzó por debajo de la pasarela y se perdió hacia los niveles inferiores.

No hubo una segunda secuencia de golpes.

En cambio, desde las cornisas del otro lado del vacío surgió un graznido ronco. Tres criaturas de aspecto carroñero se mantenían aferradas a los salientes, con sus extremidades largas y sus cuerpos encorvados recortados contra la niebla. Sus cabezas se movían a tirones mientras observaban el acceso. Una de ellas abrió unas alas membranosas, revelando pliegues oscuros y desgarrados, pero ninguna se lanzó todavía al ataque.

Más abajo, el musgo de una pasarela comenzó a liberar un vapor tenue.

La corriente ascendente lo arrastró hacia las escaleras y lo dispersó en jirones translúcidos. Durante un instante, las luces distantes parecieron duplicarse en la niebla. No era posible determinar desde aquella posición si el fenómeno bastaría para provocar alucinaciones con una exposición prolongada, pero el aspecto de las plantas y la advertencia sobre sus propiedades aconsejaban mantenerlas a distancia.

Al otro lado de la primera pasarela, parcialmente oculta tras una columna inclinada, podía distinguirse la estructura del puente principal. Su arco de piedra todavía resistía, aunque uno de los anclajes se había separado del muro. Entre ambos extremos se abría una fisura irregular, y varias piezas metálicas antiguas sobresalían de la mampostería como costillas expuestas.

Cada nueva ráfaga que ascendía desde la fosa hacía crujir el conjunto.

Una cuerda de mantenimiento colgaba de una argolla próxima al acceso, deshilachada pero aparentemente todavía sujeta. Cerca de ella, alguien había dejado herramientas corroídas y restos de tablones, quizá pertenecientes a una cuadrilla que había intentado reparar el paso antes de abandonar el lugar. En la piedra, bajo una capa de musgo seco, se apreciaban también unas marcas paralelas que continuaban hacia el borde de la plataforma y desaparecían entre las grietas.

La Gran Estructura ofrecía un camino hacia el puente, pero no uno seguro. Habría que avanzar por las pasarelas deterioradas, evitar el musgo y vigilar a los carroñeros, sin perder de vista las vibraciones que recorrían los cimientos.

Desde las profundidades llegó una corriente de aire especialmente fuerte. La cuerda colgante se tensó de golpe y golpeó la pared tres veces.

Toc. Toc. Toc.

Esta vez, el sonido procedía de la cuerda.

O eso parecía.

La pasarela que conducía al primer descenso seguía en su sitio, esperando el primer paso.


OFF


Objetivo principal: descender por las pasarelas y acueductos, alcanzar el puente dañado e identificar cómo asegurar su anclaje.


Peligros presentes: musgo alucinógeno, corrientes ascendentes, piedra deteriorada y criaturas carroñeras en las cornisas.
✘No aprendida
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: KODO101E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El Dokugiri Kotaro adquiere una variante especializada en la que la nube tóxica se transforma en un veneno alucinógeno que genera un estado de control mental sobre quienes permanecen dentro de ella. Aunque muchos lo confunden con un Genjutsu, en realidad se trata de un efecto químico ilusorio: la toxina manipula la percepción del objetivo, impidiéndole salir del interior de la niebla mientras permanezca activa. El enemigo puede moverse libremente dentro del área, atacar o defenderse, pero su mente rechaza la idea de abandonar la nube, atrapándolo en un laberinto ilusorio de humo y veneno.

Este estado de control mental puede ser resistido como cualquier otra ilusión, aplicando la comparativa normal de Resistencia del objetivo contra la Inteligencia del usuario. Sin embargo, al no tratarse de un Genjutsu propiamente dicho, la resistencia no puede ser mejorada, ya que solo se considera la Resistencia Básica del objetivo junto a sus Especialidades, así como el nivel del Control Mental no puede incrementarse mediante mejoras. De esta forma, el veneno ilusorio se convierte en una trampa mental tan sutil como peligrosa, capaz de retener al enemigo en un campo hostil sin necesidad de cadenas físicas ni técnicas ilusorias tradicionales.

✧Efecto
75 (INT) de Inteligencia para Comparativa


Pista de continuidad: las vibraciones y los tres golpes recuerdan los fenómenos del laberinto y del templo, pero todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que tengan el mismo origen.

Oportunidades: herramientas abandonadas, una cuerda de mantenimiento y marcas paralelas sobre la piedra que podrían aportar información sobre el deterioro.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 05:53 PM
Última modificación: 12-10-2026, 05:54 PM por Itsuki Senju.
El abismo que se abría bajo la Gran Estructura Central era un recordatorio constante de que en Yomikage la gravedad no perdonaba errores. Desde el borde superior, la niebla descendía en cascadas silenciosas entre arcos rotos y pasarelas que colgaban sobre la negrura. Antes de poner un pie en el primer escalón, Itsuki se tomó un momento para ajustar su propio equipo. El vendaje original en su pie derecho había sido reforzado con tiras de corteza flexible y fibras vegetales trenzadas que fue recogiendo por el camino; no se comparaba con la bota táctica reglamentaria de Konoha, pero la suela improvisada le daba una base mucho más estable contra el filo de la roca mojada.

Al notar las volutas verdosas que el musgo comenzaba a soltar con cada ráfaga ascendente, el Senju no se confió. Sabía que su resistencia física y vitalidad innata podían tolerar toxinas ambientales leves, pero exponerse a vapores con propiedades alucinógenas en pleno descenso era una estupidez innecesaria. Con un movimiento seco, rasgó un tramo limpio de venda de su faltriquera para improvisar un filtro doble sobre su nariz y boca, anudándolo tras la nuca. Luego, con paciencia quirúrgica, tomó a Makey bajo su brazo izquierdo y le acomodó una tira similar alrededor del hocico, lo bastante ajustada para protegerlo de los gases sin cortarle la respiración. El felino soltó un bufido de descontento, pero Itsuki le sujetó el lomo con firmeza para calmarlo.

—Quédate quieto si no quieres terminar mareado en el fondo —murmuró con voz apagada bajo la tela.

Tres golpes sordos volvieron a retumbar desde el subsuelo. Toc. Toc. Toc. La cadencia familiar hizo vibrar la mampostería, seguida por el roce metálico que recorrió las tuberías vacías. Casi de inmediato, la ráfaga tensó la cuerda de mantenimiento y la azotó tres veces contra el muro, imitando el mismo compás. Itsuki no se distrajo con la coincidencia. Clavó sus ojos en las cornisas del frente: tres carroñeros alados lo observaban con movimientos espasmódicos. Con la mano derecha desabrochó discretamente el estuche de su muslo, dejando la empuñadura de tres kunais al alcance inmediato de sus dedos para responder con un lanzamiento reflejo si alguna de esas bestias decidía arrojarse en picada.

Antes de pisar la pasarela, se agachó junto a los restos de la cuadrilla abandonada. Sus ojos examinaron las marcas paralelas sobre el suelo; eran huellas de arrastre de maquinaria pesada o bloques que terminaban abruptamente en el borde, indicando dónde había cedido el terreno original. Revisó las herramientas corroídas: la mayoría eran inservibles, pero apartó un cincel de hierro pesado y seleccionó dos tablones que aún conservaban cierta densidad sin pudrirse del todo. Al examinar la cuerda deshilachada sujeta a la argolla, comprobó su tensión tirando con fuerza controlada. Estaba gastada por el roce continuo, por lo que utilizó parte de los sobrantes de fibra y alambre oxidado que yacían en el suelo para trenzar un refuerzo sobre el tramo más crítico, asegurando el nudo superior para evitar que la fricción terminara de cortarla.

Con el puente principal a la vista, su arco crujiendo y el anclaje desprendido mostrando los hierros internos, Itsuki midió la bajada. Tomó la cuerda reforzada con la mano derecha, usando su tensión como guía de descenso para no cargar todo el peso sobre los escalones cubiertos de musgo resbaladizo, mientras mantenía a Makey firmemente pegado a su costado. Si la corriente de aire sacudía demasiado la soga o amenazaba con desestabilizarlo, soltaría el cabo de inmediato para buscar apoyo sobre la cornisa de piedra más firme, avanzando paso a paso hacia la fisura del puente.


Resumen

Preparación: Calzado improvisado con cortezas y fibras para el pie derecho; tapabocas con vendajes para Itsuki y protección similar para Makey contra el vapor alucinógeno.

Seguridad: Kunais desasegurados en el portaherramientas para respuesta rápida ante los carroñeros alados.

Acción Táctica: Inspección de marcas de arrastre y herramientas; recolección preventiva de un cincel y dos tablones firmes; refuerzo manual del tramo deshilachado de la cuerda con alambre/fibras; inicio del descenso usándola como guía de apoyo lateral sin comprometer el equilibrio, atento a las corrientes ascendentes.

Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 07:23 PM
La cuerda respondió con un quejido áspero cuando Itsuki comenzó el descenso. El refuerzo improvisado parecía contener las fibras más castigadas, aunque el trenzado desigual y el alambre oxidado difícilmente devolverían al cabo su resistencia original. Aun así, la tensión se distribuyó mejor que antes y, por el momento, la argolla superior permaneció firme en la piedra.

Bajo sus pies, los escalones se estrechaban conforme descendía. El musgo formaba una película húmeda sobre los bordes, y el filtro de tela amortiguaba el olor terroso que ascendía desde la fosa. No eliminaba la incertidumbre sobre las propiedades del vapor, pero sí mantenía parte de aquella bruma lejos de su rostro y del hocico de Makey.

La corriente volvió a golpear la estructura.

La cuerda se tensó de golpe hacia el vacío, y un puñado de fragmentos desprendidos de la cornisa salió despedido hacia las profundidades. Desde abajo llegó un silbido grave, semejante al aire pasando por el cuello de una botella gigantesca. La ráfaga no era uniforme: nacía en algún lugar de la fosa, ascendía por un conducto invisible y se dividía al chocar contra los arcos, produciendo remolinos que cambiaban de dirección sin previo aviso.

En las cornisas opuestas, los carroñeros dejaron de observar pasivamente.

Uno de ellos se desplazó de lado, aferrándose a la piedra con sus extremidades ganchudas. Otro extendió las alas y saltó hacia una repisa inferior, sin llegar a lanzarse directamente contra el shinobi. Su graznido provocó una respuesta inmediata de sus congéneres, que comenzaron a moverse entre los salientes como si estuvieran buscando un ángulo desde el cual acercarse.

Entonces, el primer carroñero se detuvo.

Su cabeza giró bruscamente hacia la pared que quedaba detrás de Itsuki.

Por debajo de la pasarela, algo había golpeado el interior de la mampostería.

Toc. Toc. Toc.

La cuerda vibró entre las manos del Senju. No fue una sacudida lo bastante violenta como para arrancarla de la argolla, pero el sonido recorrió su longitud y se transmitió hasta el tramo que descendía hacia el puente. Durante un instante, los carroñeros guardaron silencio. Después, la criatura más cercana al muro se apartó de la cornisa con un movimiento precipitado, como si hubiera perdido interés en la presa que vigilaba.

El roce metálico volvió a recorrer los conductos.

Esta vez, la vibración llegó acompañada de un repiqueteo breve, localizado bajo uno de los arcos laterales. Una junta se abrió y expulsó polvo junto con diminutas escamas de piedra. No hubo un derrumbe, aunque la grieta recién formada siguió avanzando unos centímetros antes de detenerse.

Al alcanzar el nivel inferior, el puente principal quedó mucho más cerca.

Desde aquella posición, el deterioro del anclaje resultaba evidente. El soporte no se había desprendido de manera limpia: la piedra alrededor de los hierros estaba fracturada en varias direcciones, y una parte del mecanismo metálico había quedado expuesta. Dos de las piezas de fijación estaban torcidas; una tercera conservaba su posición, pero la mampostería que la rodeaba se había desmoronado parcialmente.

Había también algo extraño en la distribución de los daños.

Las fracturas más recientes no se extendían hacia el exterior, como cabría esperar de un puente vencido por su propio peso. Varias convergían hacia un estrecho conducto situado detrás del anclaje, una abertura vertical que descendía entre los bloques y desaparecía en la oscuridad. Por su interior se filtraba una corriente de aire tibio, completamente distinta del frío que cubría el resto de la estructura.

A un lado de la abertura, casi ocultas bajo el polvo, aparecían tres incisiones paralelas en la piedra.

No eran idénticas a las marcas del templo, pero compartían una particularidad: sus extremos terminaban en pequeños círculos hundidos. El borde de uno de ellos conservaba una mancha negra incrustada en la roca, como si algo hubiera rozado la superficie a temperaturas elevadas.

Un crujido más profundo interrumpió la inspección.

El puente descendió apenas una fracción, lo suficiente para que los restos de una antigua barandilla se sacudieran sobre el vacío. La pieza de anclaje todavía aguantaba, pero la vibración había puesto de manifiesto cuánto dependía el paso de aquel único soporte.

En la repisa contigua había dos tablones que podían aprovecharse como refuerzo provisional. Cerca de ellos, una abrazadera metálica de tamaño considerable permanecía atrapada bajo un bloque de piedra; su estado era difícil de determinar desde aquella distancia. Y, detrás del anclaje, el conducto continuaba exhalando aquella corriente tibia en intervalos breves.

Desde la cornisa superior llegó otro graznido.

Una sombra alada descendió entre la niebla y se posó sobre una columna situada a pocos metros del puente. Esta vez, la criatura no miró a Itsuki ni a Makey.

Fijó sus ojos en el anclaje agrietado.

Sus garras rasparon la piedra una vez.

Y desde el interior de la estructura respondió un golpe seco.

Toc.

El puente seguía ofreciendo un paso hacia los niveles inferiores, pero su reparación exigiría algo más que bloquear las grietas visibles. Entre el soporte expuesto, las piezas reutilizables y el conducto que parecía atravesar los cimientos, había varias posibilidades que examinar antes de decidir cómo asegurar el anclaje sin comprometer aún más la estructura.




OFF — Truco o Trato


Tirada: 1d10. 

1 — Anclaje inestable. El soporte cede ligeramente al recibir una nueva vibración. La estructura todavía resiste, pero una intervención precipitada podría agravar las fracturas.

2 — Nube de musgo. Una ráfaga desprende esporas verdosas de la pasarela y las lleva hacia la zona de descenso. La visibilidad empeora y el filtro improvisado queda expuesto a una concentración mayor de vapor.

3 — Ataque carroñero. Uno de los carroñeros se lanza desde la cornisa para hostigar a Itsuki en el tramo estrecho. Su aproximación amenaza con dificultar la maniobra, pero no determina automáticamente que consiga golpearlo.

4 — Corriente ascendente. Un remolino sacude la cuerda y levanta fragmentos de piedra alrededor del puente. Hace falta encontrar un punto de apoyo estable antes de continuar trabajando sobre el anclaje.

5 — Pista estructural. Las fracturas convergen hacia el conducto posterior al anclaje. Examinar su trazado podría ayudar a determinar si el soporte está cediendo únicamente por el peso o por vibraciones provenientes de debajo.

6 — Herramienta aprovechable. Al revisar los restos de la cuadrilla, se descubre que la abrazadera metálica conserva un pasador útil para sujetar temporalmente una de las piezas desplazadas del anclaje.

7 — Ruta alternativa. Una repisa lateral permite acceder al reverso del soporte sin cruzar la sección más dañada del puente. El trayecto es estrecho, pero proporciona un ángulo de trabajo más favorable.

8 — Ventaja para la reparación. Los tablones recuperados pueden colocarse contra la base del anclaje para distribuir parte de la presión mientras se reajustan las piezas metálicas.

9 — Ventana de calma. La corriente ascendente se interrumpe brevemente y los carroñeros se retiran hacia las cornisas. Es una oportunidad para examinar el mecanismo y trabajar sin la interferencia inmediata del viento o de las criaturas.

10 — Revelación excepcional. Una vibración recorre el conducto y hace que una fina línea de luz atraviese las juntas de la mampostería. Por un instante, revela que las incisiones circulares del anclaje continúan bajo el puente formando parte de un trazado mayor que desciende hacia la fosa. Una de las líneas presenta una interrupción reciente, muy similar a la discontinuidad observada bajo el templo. No demuestra que ambos lugares compartan una misma causa, pero aporta un indicio importante de que las anomalías podrían estar afectando a distintas partes de la Gran Estructura.

Estado: post 2/5. El puente aún no está asegurado; el siguiente turno puede centrarse en examinar el anclaje, elegir los materiales adecuados y afrontar el problema que Itsuki considere prioritario.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 08:07 PM
El descenso terminó sobre una repisa estrecha donde el aire frío del abismo chocaba de lleno contra la corriente tibia que exhalaba la estructura. Itsuki plantó con firmeza su bota izquierda y asentó la suela improvisada de cortezas en su pie derecho, comprobando que la tracción sobre la mampostería rota fuera suficiente antes de soltar la soga.

A pocos metros, sobre una columna derruida, el carroñero alado permanecía inmóvil con las garras curvadas sobre la piedra. Sus ojos no buscaban al shinobi ni al felino, sino la fractura abierta del soporte. Desde el fondo del conducto, aquel golpe seco había dejado una advertencia silenciosa. Para Itsuki, la criatura del laberinto ya no era una sospecha lejana; era una entidad activa que recorría las arterias de la isla y quebraba los cimientos a su paso mediante sacudidas y ráfagas térmicas.

Con carroñeros en las alturas, dejar al animal sobre la repisa era condenarlo. Itsuki aprovechó el respiro relativo, extrajo otro tramo de venda táctica y trenzó un arnés cruzado sobre su propio pecho. Acomodó a Makey pegado a su costado derecho, fijando las tiras con nudos dobles para que el peso del felino quedara repartido contra su torso. El animal bufó levemente por el ajuste, pero el vendaje le permitía respirar sin holguras que pudieran desestabilizarlo. Con ambas manos libres y la guardia atenta hacia las cornisas, el Senju encaró la reparación.

El anclaje estaba al límite. Colocar los tablones de golpe sobre la piedra partida solo habría sumado peso muerto a una estructura vencida. Itsuki optó por una solución más limpia: apoyó una mano enguantada en la junta inferior y canalizó un hilo fino y controlado de chakra hacia la mampostería. En lugar de levantar grandes masas, utilizó su afinidad de tierra para fusionar temporalmente las fisuras superficiales, compactando los sedimentos sueltos y creando una base rígida que absorbiera las vibraciones del vacío.

Con el puente estabilizado de forma provisional, actuó con rapidez. Se agachó junto al bloque derrumbado, encajó la punta del cincel de hierro bajo el borde y aplicó una palanca seca y precisa. El mineral cedió con un chasquido sordo, liberando la abrazadera metálica antes de que el polvo alertara a las criaturas. Comprobó el pasador: el metal conservaba su rigereza.

Apoyando la espalda contra el muro firme, Itsuki encajó la abrazadera alrededor de las piezas metálicas torcidas del anclaje, forzándolas a recuperar su alineación. Solo entonces tomó los dos tablones densos, colocándolos a modo de puntales en cuña bajo la base del soporte para consolidar el esfuerzo del arco y evitar que el puente continuara cediendo hacia la fosa.

Con la estructura apuntalada y el paso seguro, Itsuki fijó sus ojos claros en el conducto vertical. Las tres incisiones con extremos circulares y el rastro de calor sobre la roca eran la primera pista concreta sobre la criatura que rondaba Yomikage desde la encrucijada. Con la guardia alta y Makey asegurado al pecho, se aproximó a la abertura para inspeccionar los grabados antes de dar el siguiente paso.

Resumen

Seguridad: Confección de un arnés de tela para sujetar a Makey al pecho, manteniendo ambas manos operativas y al animal a salvo de los carroñeros. 
Acción: Utilizala especialidad Ishin Shogeki para alterar, compactar y endurecer la masa rocosa del anclaje, solidificando las fisuras y absorbiendo la tensión del peso sin sobrecargar la estructura con masa excedente.
Trabajo manual: Extracción rápida de la abrazadera metálica con el cincel; ajuste de los hierros deformados e instalación de los tablones como refuerzo estructural duradero.
Investigación: Aproximación cautelosa hacia el conducto vertical para examinar las tres marcas circulares ennegrecidas y la fuente del calor.

✔Aprendida · 12-10-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: DOTO201E
◔Coste
30 de Chakra
▣Descripción

El usuario puede unificar el daño y la resistencia de cualquier jutsu Doton con efecto Rocoso que deje estructuras en el campo. Esta suma se convierte en la nueva resistencia de la estructura y en su daño potencial. A través de una nueva secuencia de sellos, el usuario puede hacer que dicha estructura se derrumbe como un jutsu de nivel 0, aplicando este valor combinado como daño en el área o forma del jutsu original. En el caso de murallas u otras estructuras verticales, el usuario elige la dirección en que caerán al liberarlas.

Adicionalmente, el usuario puede tomar estructuras previamente creadas por sus propios jutsus o, en ausencia de estas, extraer rocas del entorno o porciones de tierra directamente del suelo. Si estas no provienen de un jutsu, adquieren el efecto Rocoso. Estas estructuras u objetos pueden ser usados como armas contundentes o ser lanzadas, o incluso, para empujar otras estructuras, como muros, aprovechando la fuerza física del usuario para moverlas estratégicamente dentro del campo de batalla aprovechando su nuevo daño y resistencia.

✧Efecto
4 (MFUE) de Radio de Área - 25 (MCCK) de Rango

Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 08:53 PM
Última modificación: 12-10-2026, 08:53 PM por Narrador Tenseigan-kun.
El chakra de Itsuki se extendió por las grietas del anclaje como una presión silenciosa que recorrió la piedra desde el interior. Los fragmentos sueltos se asentaron unos contra otros; los bordes de las fisuras se cerraron lo suficiente para reducir el movimiento de la mampostería y proporcionar una base más firme alrededor de los hierros deformados.

La roca respondió con una sucesión de chasquidos profundos.

Bajo aquella presión, las piezas metálicas dejaron de oscilar libremente. Itsuki pudo recuperar la abrazadera y ajustarla alrededor del soporte sin que el puente volviera a hundirse. Los tablones, encajados bajo la base como puntales, completaron el refuerzo: la madera crujió al recibir la carga, pero se mantuvo en su sitio. Cuando una nueva corriente ascendió desde la fosa, el arco entero tembló y dejó caer algo de polvo; sin embargo, el anclaje resistió.

El puente ya no amenazaba con ceder ante cada sacudida. Su estabilidad seguía dependiendo de un soporte antiguo y de materiales improvisados, pero el paso había quedado asegurado lo suficiente para permitir el tránsito y una inspección más detenida.

En las cornisas, los carroñeros reaccionaron al estruendo de la piedra. Dos se apartaron hacia los salientes superiores, inquietos por las vibraciones. El tercero, todavía posado sobre la columna derruida, estiró el cuello y abrió las alas. Sus ojos permanecieron fijos en el conducto, aunque esta vez no intentó aproximarse al shinobi.

Makey se removió en el arnés improvisado. Sus orejas seguían orientadas hacia la abertura, y las patas delanteras se tensaron contra el pecho de Itsuki justo cuando un soplo tibio escapó de la grieta.

No olía a humo ni a materia en descomposición. Era un aire seco, con un leve rastro mineral, como el que se desprende de la piedra después de haber permanecido demasiado tiempo cerca de una fuente de calor. Su intensidad aumentaba y disminuía en intervalos irregulares.

Itsuki tenía el conducto a su alcance.

Las tres incisiones de la entrada estaban talladas directamente sobre una franja de roca oscurecida. De cerca, los círculos hundidos no parecían simples remates decorativos. Cada uno rodeaba una pequeña depresión, y las líneas que los unían descendían hacia una junta vertical entre dos bloques. Allí, la piedra mostraba una alteración peculiar: el borde estaba pulido por el roce, mientras que la superficie contigua conservaba una textura áspera y erosionada.

Algo había pasado repetidamente por aquel estrecho espacio, o una pieza alojada en su interior había sido sometida a un movimiento constante.

El Senju no encontraría una explicación inmediata con solo observar las marcas. No había inscripciones legibles ni símbolos que identificaran a un constructor o una época. Pero una de las incisiones conservaba restos de un residuo negro incrustado en sus bordes. Su aspecto recordaba al material carbonizado que había encontrado en el templo en ruinas, aunque el entorno y la forma de las marcas no permitían concluir que se tratara de la misma sustancia.

Entonces, desde el interior llegó un roce.

No fue el golpe seco de antes, sino un arrastre lento y metálico, tan cercano que la vibración se transmitió por la pared hasta el anclaje recién reforzado. Unas partículas se desprendieron del techo del conducto y cayeron sobre la repisa.

El puente permaneció firme.

Bajo el suelo, sin embargo, el sonido continuó desplazándose.

Itsuki pudo distinguir que el conducto no terminaba inmediatamente detrás de los bloques visibles. La abertura descendía en diagonal y giraba hacia el interior de la estructura, desapareciendo en una oscuridad que ni siquiera la tenue iluminación de Yomikage lograba penetrar. La corriente tibia procedía de aquel recodo, pero el aire parecía desplazarse en dirección contraria a los movimientos que hacían vibrar la piedra.

Por un momento, el carroñero emitió un graznido agudo y se lanzó hacia una cornisa más alta. No huyó de la estructura; se limitó a alejarse de la abertura, aferrándose a la roca hasta quedar parcialmente oculto entre la niebla.

Makey soltó un maullido corto.

A través de las ranuras del conducto apareció entonces algo que no había sido visible desde la distancia: una pequeña pieza de piedra encajada entre los bloques, con uno de sus extremos desgastado y tres círculos grabados sobre la superficie. La pieza no encajaba perfectamente en la junta; parecía estar desplazada, como si la presión ejercida desde el interior la hubiera empujado hacia fuera.

Una de las marcas estaba partida por una grieta reciente.

Debajo, casi tapado por los residuos, se extendía un surco que continuaba hacia la profundidad. Su trazado recordaba la interrupción luminosa que Itsuki había visto en el templo, pero allí no había luz, ni fuego, ni indicios suficientes para determinar qué función cumplía.

La pieza permanecía atascada en la abertura. Retirarla podía permitirle observar mejor el interior, aunque también podía alterar la presión de los bloques que la mantenían sujeta. Examinar primero sus marcas y el espacio que la rodeaba ofrecía una alternativa más prudente.

Una última vibración recorrió el conducto.

Esta vez, el sonido no llegó en tres golpes.

Fue un murmullo grave, seguido de un roce que se alejó lentamente hacia las profundidades. Después, la corriente tibia se interrumpió y el silencio volvió a envolver el puente.

El anclaje resistía. El objetivo inmediato de la reparación estaba prácticamente cumplido, pero aquellas marcas y la pieza desplazada planteaban una nueva pregunta: ¿qué función tenía aquel conducto dentro de la estructura y por qué parecía estar sometido a una presión que venía desde abajo?




OFF — Truco o Trato


Tirada: 1d10. El resultado de esta tirada determinará qué sucede durante la inspección del conducto. De ahora en adelante usaremos el marcador de dados de la noticicacion del canal de discord con los valores que siguen se toma el numero del dado de mi notificacion de mi publicacion

1 /11— Desprendimiento. Un fragmento se desprende del techo del conducto y golpea la repisa. La zona requiere precaución antes de acercarse más a la abertura.

2 /12— Vapor mineral. Una nueva exhalación de aire tibio arrastra polvo y residuos oscuros hacia el exterior. La visibilidad dentro del conducto empeora, aunque la corriente permite identificar con mayor precisión de dónde procede.

3 /13— El carroñero se aproxima. La criatura que permanecía en la columna desciende hasta una cornisa próxima y empieza a hostigar desde el costado. Itsuki tendrá que vigilarla mientras mantiene el equilibrio en la repisa.

4 /14— Vibración estructural. El conducto transmite una sacudida al anclaje recién reforzado. La reparación resiste, pero la vibración desplaza la pieza encajada y hace necesario revisar su estabilidad antes de manipularla.

5 /15— Pista material. Al examinar el residuo negro, Itsuki descubre que no se trata únicamente de hollín superficial: parte del material está incrustado en las incisiones. La observación permite compararlo con los restos encontrados en el templo, sin confirmar todavía que tengan un origen común.

6/16 — Trazado oculto. La inspección desde la repisa revela que el surco de la pieza continúa por la cara interior del conducto. Su dirección conduce hacia un nivel inferior de la estructura, aunque la oscuridad impide determinar hasta dónde llega.

7/17 — Acceso favorable. Una sección lateral de la abertura permite observar el interior sin retirar la pieza desplazada. Itsuki obtiene una perspectiva más clara de las marcas y de los bloques que la sostienen.

8 /18— Ventaja para investigar. El anclaje reforzado permanece estable y la corriente tibia se interrumpe durante unos instantes. Itsuki dispone de una oportunidad favorable para examinar la pieza de piedra y el conducto con mayor detalle, sin que las vibraciones interfieran de inmediato.

9 /19— Rastro reciente. El aire arrastra desde el interior pequeñas partículas del mismo residuo oscuro que cubre las marcas. Su distribución permite distinguir una franja relativamente reciente de roce que se adentra en el conducto.

10/20 — Revelación excepcional. Una pulsación recorre el conducto y una luz tenue se filtra por las juntas internas, revelando durante unos segundos un trazado más extenso bajo la Gran Estructura. Tres marcas circulares están conectadas por líneas que descienden hacia la fosa, y una de ellas aparece interrumpida cerca de un bloque desplazado. La disposición recuerda las anomalías del templo y del laberinto, pero no revela qué mantiene activo el trazado ni confirma que los tres lugares compartan un mismo origen.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 09:19 PM
Última modificación: 12-10-2026, 09:19 PM por Itsuki Senju.
El temblor no tardó en manifestarse. Desde el fondo del conducto, una sacudida seca trepó por la mampostería y golpeó de lleno la zona del soporte. La roca compactada con chakra crujió al recibir el impacto y los dos tablones vibraron bajo la presión; sin embargo, el refuerzo aguantó. El puente no se descolgó hacia el vacío, demostrando que la intervención previa había salvado el punto crítico inmediato. Aun así, el sacudón repercutió directamente en la ranura vertical, provocando que la pieza de piedra encajada en la junta se moviera un par de centímetros hacia afuera, aflojando los sedimentos que la retenían.

Itsuki no cometió el error de precipitarse sobre la pieza suelta. Su prioridad absoluta seguía siendo la integridad del paso. Antes de tocar cualquier mecanismo ajeno, se aseguró de convertir el arreglo temporal en una fijación permanente para que la estructura no dependiera de su concentración continua. Apoyó la rodilla sobre la repisa firme, cargando el peso sobre su pierna izquierda para no forzar la suela improvisada de cortezas. Con el cincel de hierro en la mano diestra, reajustó la abrazadera metálica, clavando pasadores auxiliares y rematando los extremos de los tablones con cuñas de piedra encajadas a golpes secos. Añadió una capa adicional de chakra de tierra sobre el perímetro de la mampostería, soldando los bordes de la roca fracturada con la pared principal hasta que el anclaje quedó completamente trabado y rígido.

Solo cuando comprobó que el puente ya no oscilaba ni crujía ante las ráfagas del abismo, Itsuki desvió su atención hacia el conducto vertical.

Makey permanecía pegado a su pecho, contenido dentro del arnés de vendas. El felino tenía las orejas tiesas y el hocico orientado hacia la penumbra de la abertura, sintiendo el aire tibio y mineral que seguía brotando a intervalos irregulares. Aunque el carroñero se había replegado a una cornisa superior oculta entre la niebla, el Senju no bajó la guardia en ningún momento; mantuvo la postura ladeada, dejando su flanco libre y la mano derecha cerca del cinto donde descansaban los kunais.

Con movimientos lentos, se acercó a la ranura. La vibración previa había dejado la pieza de piedra al borde de desmoronarse o caer hacia el fondo del hueco. Para evitar que un derrumbe accidental bloqueara el conducto o hiciera ceder la junta interna, Itsuki utilizó la punta del cincel como soporte preventivo, apuntalando el bloque superior antes de examinar el relieve.

Los indicios resultaban ambiguos y requerían cautela. La losa pequeña mostraba tres círculos grabados, uno de ellos quebrado por una fisura reciente, y las hendiduras conservaban residuos negros incrustados en la roca. A simple vista parecía material expuesto a altas temperaturas, guardando cierta similitud con las costras carbonizadas que había observado en el templo superior, aunque bien podía tratarse de alguna resina degradada por los años o sedimento mineral propio de los conductos. Del mismo modo, el desgaste pulido en el borde de la pared sugería que aquella pieza tal vez formaba parte de algún mecanismo móvil o sufría roces periódicos, pero sin ver el interior era imposible descartar una simple falla por asentamiento de la propia mampostería.

El surco continuaba descendiendo en diagonal hacia las entrañas de la Gran Estructura, perdiéndose en la oscuridad donde el roce metálico había resonado momentos antes. Pudo haber sido el eco de una compuerta, el paso de una criatura o simplemente corrientes de aire arrastrando escombros por una tubería hueca. Itsuki no intentó meterse en el conducto ni forzó la extracción del fragmento para no arriesgarse a descompensar la presión interna. En lugar de eso, memorizó la trayectoria aparente del surco, la orientación del aire y el estado de la grieta, acumulando hipótesis de trabajo sobre lo que pudiera esconderse bajo el suelo mientras mantenía la mano firme sobre el anclaje restaurado.


Resumen

Acciones: Asegura el anclaje del puente de forma definitiva ajustando la abrazadera, metiendo cuñas en los tablones y reforzando la piedra para dejarlo firme.
Tirada (Dado 4): La vibración golpea la estructura pero el puente aguanta; usa el cincel para sostener la piedra suelta del conducto y evitar que caiga o se rompa.
Investigación: Examina las marcas de los tres círculos, los restos oscuros y el surco hacia el fondo, sacando conjeturas sobre lo que podría haber abajo sin tocar de más ni meterse al conducto.
Estado: Makey seguro en el arnés de tela y guardia alta por si el carroñero regresa entre la niebla.
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 09:30 PM
La vibración recorrió el anclaje y trepó por los muros como un gruñido contenido. Los tablones encajados bajo el soporte crujieron bajo la presión, mientras la abrazadera metálica respondió con un chirrido agudo. Durante un instante, las grietas recién compactadas volvieron a desprender polvo.

Pero el puente resistió.

La presión se repartió entre la mampostería reforzada, los puntales y la fijación metálica. El arco descendió apenas lo suficiente para que algunos fragmentos de piedra se desprendieran hacia la fosa, pero no volvió a ceder. Cuando la sacudida terminó, el anclaje permaneció en su lugar, sin oscilaciones apreciables. La reparación ya no dependía únicamente de mantener el chakra concentrado sobre la estructura: las cuñas y la abrazadera habían quedado firmemente trabadas, mientras la piedra consolidada ofrecía una base capaz de soportar el peso del paso.

Un último crujido recorrió el puente y se extinguió entre los arcos.

Entonces, desde la ranura vertical, llegó un sonido diferente.

La pieza de piedra que Itsuki mantenía apuntalada con el cincel se había desplazado unos centímetros hacia el exterior. El movimiento no llegó a desprenderla, pero liberó una pequeña cantidad de sedimento que cayó sobre la repisa. La abertura dejó al descubierto una franja más amplia de su cara interior: tres círculos grabados, unidos por una línea que desaparecía bajo el borde del bloque superior.

El símbolo estaba incompleto.

No por desgaste uniforme, sino porque una fisura reciente atravesaba uno de sus extremos. Alrededor de la fractura, el residuo negro se había acumulado en pequeñas vetas, como si el material hubiera sido empujado desde el interior de la junta. Parte de aquel depósito se deshizo al contacto con el aire, dejando pequeñas escamas opacas sobre la piedra.

No era posible determinar su composición a simple vista. Su parecido con los residuos del templo seguía siendo una pista, no una prueba de que ambos lugares compartieran el mismo origen.

La corriente tibia se interrumpió.

El silencio hizo que los sonidos más pequeños adquirieran una claridad incómoda: el roce de la cuerda contra la argolla, el goteo distante de agua en algún acueducto y el movimiento inquieto de Makey dentro del arnés. El felino mantenía las orejas erguidas, atento a la abertura. No parecía dispuesto a apartar la mirada de ella.

Desde las cornisas superiores llegó un graznido.

El carroñero que había vigilado el anclaje reapareció entre la niebla, aferrándose a una columna cercana. Abrió las alas, pero no descendió. La criatura observó primero el puente reforzado y después la ranura. Un instante más tarde, retrocedió por la cornisa y desapareció tras un arco derruido. Su retirada no significaba que la zona estuviera libre de aquellas bestias, aunque al menos había dejado de hostigar el paso inmediato.

Bajo la repisa, la niebla continuaba ascendiendo desde el abismo. Las corrientes habían recuperado su ritmo irregular, pero el puente no reaccionó a ellas con nuevos crujidos. El tramo podía utilizarse de nuevo con precaución, y la reparación había eliminado el peligro inmediato de que el anclaje cediera bajo el peso de un viajero.

La misión principal estaba prácticamente resuelta.

Sin embargo, cuando las últimas partículas de polvo terminaron de asentarse, una línea quedó visible en el interior del conducto. No pertenecía a la pieza desplazada, sino al bloque situado detrás de ella. Era un surco estrecho que descendía en diagonal y presentaba pequeñas marcas transversales a intervalos irregulares. Las hendiduras se perdían en la oscuridad, pero su alineación sugería que continuaban mucho más allá de la sección accesible desde la repisa.

La siguiente vibración tardó en llegar.

Cuando finalmente apareció, fue tan tenue que apenas levantó una fina capa de polvo de la ranura. No hubo tres golpes. Tampoco se escuchó el roce metálico que había acompañado las sacudidas anteriores.

Solo un sonido breve, profundo, que pareció alejarse hacia las entrañas de la estructura.

La piedra no volvió a temblar.

Allí quedaban dos asuntos distintos: un puente que ahora podía soportar el tránsito y un conducto cuyo trazado seguía perdiéndose bajo Yomikage. La reparación había asegurado el paso, pero no había eliminado las vibraciones que afectaban a los cimientos. Las marcas circulares y los residuos oscuros ofrecían indicios comparables a los hallazgos anteriores, aunque todavía insuficientes para establecer una conexión definitiva.

La abertura permanecía accesible desde la repisa. La pieza de piedra seguía parcialmente encajada, sostenida por el apoyo preventivo, y el surco interior podía examinarse con mayor detenimiento. Más allá, la oscuridad no ofrecía ninguna garantía sobre lo que esperaba bajo la estructura.

El viento volvió a recorrer los arcos.

Esta vez, el puente no se movió.






OFF — Truco o Trato
 

NOS QUEDAMOS CON ESE BELLO 20 DE TU TIRADA ASI QUE ESCOGE LA OPCION DEL 10 PARA TU PROXIMO POST

1 — Desprendimiento localizado. Un fragmento de la junta superior se desprende cerca de la abertura. El anclaje principal permanece firme, pero la zona del conducto requiere cautela si se desea continuar examinándola.

2 — Exhalación de polvo. Una corriente tibia expulsa sedimentos oscuros desde la ranura y reduce temporalmente la visibilidad. Al asentarse el polvo, queda expuesta una parte adicional del surco interior.

3 — Carroñero rezagado. Una de las criaturas reaparece en una cornisa próxima, atraída por el movimiento y el ruido. Todavía no ataca, pero obliga a vigilar el entorno mientras se decide cómo terminar la inspección.

4 — Última sacudida. Una vibración débil alcanza la repisa y hace sonar la abrazadera. La fijación resiste sin ceder; el sonido permite advertir que los movimientos continúan en algún lugar bajo la estructura.

5 — Residuo revelador. La inspección de las escamas negras permite distinguir pequeñas partículas incrustadas en las incisiones. Su aspecto puede compararse con los restos hallados en el templo, aunque no permite identificar con certeza su naturaleza.

6 — Marca parcialmente oculta. Al cambiar el ángulo de observación, se hace visible una pequeña prolongación del símbolo detrás de la pieza encajada. La marca continúa hacia el interior del conducto, pero no ofrece una explicación completa de su función.

7 — Observación segura. La corriente de aire se calma durante unos instantes, permitiendo observar mejor la abertura sin tener que retirar la pieza ni comprometer el bloque superior.

8 — Reparación confirmada. Una nueva ráfaga golpea el puente y el anclaje permanece inmóvil. Las cuñas y la abrazadera han asegurado el paso, permitiendo dar por cumplido el objetivo estructural de la misión.

9 — Rastro de movimiento. Una fina línea de sedimento reciente aparece sobre el borde interior del conducto, como si algo hubiera rozado la superficie desde el otro lado. El rastro se dirige hacia abajo, pero no permite determinar qué lo produjo.

10 — Revelación excepcional. Una pulsación tenue ilumina durante unos segundos el interior de las juntas. El surco que desciende desde la pieza encajada se conecta visualmente con otras líneas bajo la mampostería, formando parte de un trazado mucho mayor que continúa hacia la fosa. Una de sus ramificaciones presenta una interrupción semejante a las observadas en el templo en ruinas. La luz desaparece antes de revelar su destino o la función del trazado, pero aporta un indicio importante de que las anomalías de Yomikage podrían estar afectando a una red estructural extensa.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 10:43 PM
El silencio en la repisa confirmó que el anclaje había quedado firme. Las corrientes ascendentes ya no hacían crujir la mampostería, pero Itsuki no tenía intenciones de apresurarse sin exprimir cada indicio que la estructura le ponía enfrente. Con el puente estable y el carroñero replegado tras los arcos superiores, disponía de una breve ventana de calma para consolidar información.

Manteniendo el cincel calzado con cuidado para que el bloque no se viniera abajo, se inclinó un poco más hacia la ranura. Sin meter las manos a ciegas en la oscuridad, usó la punta de una herramienta para recoger un par de escamas del residuo negro que se habían desprendido sobre la roca, guardándolas en un trozo de tela dentro de su faltriquera. El material era opaco, quebradizo y guardaba la misma textura de hollín endurecido que había visto antes. Los surcos con marcas transversales que bajaban en diagonal hacia el interior del abismo le daban una pista más clara: aquel túnel no era una simple fisura natural ni un desagüe cualquiera. Todo apuntaba a un conducto de ventilación, escape térmico o una guía mecánica conectada a los cimientos de la isla.

Apoyó la espalda contra el muro firme, sin aflojar la sujeción de Makey contra su pecho. Extrajo un pergamino pequeño de notas de campo y un carboncillo de su equipo táctico. Con trazos rápidos y limpios comenzó a volcar un esquema visual para no depender de la memoria ni perder detalles con el paso de los días.

Dibujó la red de puntos que iba conectando mentalmente: las marcas circulares del templo en ruinas, las tres frases rituales que hablaban de cenizas, recuerdos y fuegos no purificados, y la losa de tres círculos recién descubierta con una fractura en su extremo. Añadió la inclinación del conducto de aire tibio, las marcas de arrastre de la cuadrilla abandonada y la correlación con los tres golpes secos que se repetían en cada sector. Era evidente que no se trataba de incidentes aislados; las ruinas de Yomikage compartían un sistema que alguien había construido o intentado sellar tiempo atrás, y la criatura que rondaba el fondo parecía aprovechar o quebrar esas mismas arterias.

Guardó el pergamino y retiró con pulso medido el cincel de hierro, dejando que la pieza de piedra quedara asentada en su propio tope sin forzar más desprendimientos.

Ajustó las tiras de fibra que cubrían su pie derecho para asegurar el agarre y acomodó a Makey bajo el arnés de tela. Deslizó sus dedos sobre el estuche del muslo, dejando tres kunais listos entre sus nudillos diestros con una carga ligera y preventiva de chakra para responder en el acto. Con la guardia alta y los ojos fijos en la niebla donde los carroñeros seguían acechando entre las sombras, dio el primer paso sobre el puente recién reparado, avanzando a ritmo constante y alerta hacia el otro extremo.



Mostrar Contenido
[Imagen: Dl0PGEn.png]
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
13-10-2026, 12:04 AM
El puente soportó el avance de Itsuki hasta el otro extremo sin producir un solo crujido alarmante. Las cuñas permanecieron encajadas bajo los tablones, la abrazadera continuó sujetando las piezas metálicas y la mampostería reforzada resistió las últimas ráfagas que ascendían desde la fosa. El trabajo no había devuelto a la estructura su antiguo esplendor, pero sí la estabilidad necesaria para mantener el paso abierto.

Tras superar el tramo reparado, la pasarela desembocó en una galería de servicio que bordeaba la pared exterior de la Gran Estructura. Allí, las corrientes perdían fuerza y el musgo alucinógeno daba paso a líquenes oscuros adheridos a las juntas. La niebla seguía presente, aunque menos densa, dejando entrever una sucesión de plataformas que se alejaban de la fosa y conectaban con los edificios levantados en torno a la feria.

El contraste resultaba evidente.

Atrás quedaban los arcos erosionados, las canaletas vacías y los conductos que exhalaban aire tibio desde las entrañas de la montaña. Más adelante aparecían tejados curvos, faroles apagados y estructuras de madera decoradas con motivos festivos que el tiempo había reducido a siluetas descoloridas. Algunas guirnaldas se agitaban entre los postes, aunque no soplaba suficiente viento para explicar todos sus movimientos.

La feria parecía dormida.

Los puestos permanecían cerrados y las plataformas de entretenimiento estaban vacías. A lo lejos, varias luces anaranjadas flotaban entre los edificios, suspendidas sobre la niebla como pequeñas brasas. Ninguna voz rompía la quietud. No obstante, la ausencia de visitantes no significaba que todo estuviera abandonado.

La galería terminaba junto a una bifurcación. Un camino descendía hacia la zona principal de la feria, donde las luces se agrupaban alrededor de una plaza; el otro bordeaba una hilera de almacenes y construcciones destinadas a guardar los materiales de los espectáculos. Sobre esta última ruta colgaban placas metálicas corroídas, algunas todavía legibles pese a las manchas de óxido.

Una de ellas señalaba el acceso a un edificio alargado, parcialmente oculto tras un arco de piedra.

PABELLÓN DE LAS ARMAS.

La construcción parecía formar parte de las instalaciones antiguas de la feria. Sus puertas de madera estaban reforzadas con bandas de hierro, y varias cadenas sujetaban los herrajes desde el exterior. El polvo acumulado sobre el umbral sugería que nadie había entrado recientemente por aquella puerta, aunque las huellas de desgaste sobre las piedras cercanas indicaban que, en otro tiempo, aquel acceso había recibido bastante tránsito.

No había señales visibles de combate ni daños comparables a los del puente. El edificio conservaba una integridad inquietante, como si hubiese quedado apartado del deterioro que afectaba al resto de Yomikage.

Makey se removió contra el pecho de Itsuki.

Desde el interior llegó un sonido metálico.

Clang.

No fue el golpe irregular de una pieza suelta sacudida por el viento. Después de una pausa breve, se oyó otro choque, seguido por un arrastre pesado sobre un suelo de piedra. El ruido se desplazó de un extremo del edificio al otro y cesó abruptamente.

Las cadenas de la puerta no se movieron.

A través de una separación entre las tablas se filtraba una línea tenue de luz. Por un instante, una sombra alta cruzó aquella rendija. Después apareció otra, más ancha, cuyo contorno pareció detenerse justo al otro lado de la entrada.

No hubo voces, pasos apresurados ni señales de que alguien hubiese advertido la presencia de un visitante en el exterior.

Un nuevo sonido llegó desde el interior: un chirrido prolongado, semejante al de una articulación metálica que llevaba demasiado tiempo sin moverse. Le siguió un golpe seco que hizo vibrar uno de los herrajes de la puerta.

Makey mantuvo las orejas erguidas y la mirada fija en la entrada.

El fenómeno no se parecía a las sacudidas que recorrían los cimientos de la Gran Estructura. Allí, los ruidos habían surgido de las profundidades y se habían propagado por la piedra; ahora, los sonidos parecían proceder de objetos desplazándose dentro de un recinto cerrado. La diferencia no bastaba para establecer si ambos sucesos estaban relacionados, pero tampoco permitía descartarlo.

A un lado de la puerta, una ventana estrecha permanecía cubierta por listones de madera. Dos estaban rotos y dejaban ver una porción del interior: soportes verticales, sombras alargadas y el reflejo opaco de varias superficies metálicas. No había suficiente ángulo para distinguir qué se almacenaba allí, y la penumbra ocultaba el fondo de la estancia.

Bajo el marco, casi enterrada por la suciedad, una pequeña placa de inventario conservaba unas líneas grabadas. Las letras estaban demasiado desgastadas para leerse desde la distancia, aunque el emblema de un antiguo registro militar todavía podía reconocerse en su superficie.

El siguiente golpe no llegó.

Durante varios segundos, el pabellón permaneció inmóvil. Después, desde el interior, resonaron tres chasquidos metálicos, breves y separados, seguidos por un silencio absoluto.

La reparación del puente había quedado atrás. Itsuki llevaba consigo las notas y las muestras recogidas durante el descenso, mientras la Gran Estructura continuaba en pie al otro lado de la niebla. Nada de lo descubierto en sus cimientos explicaba por qué aquel recinto, apartado de la actividad de la feria, parecía albergar movimiento pese a encontrarse cerrado.

La puerta seguía encadenada, la ventana ofrecía una visión limitada y los sonidos no habían alertado a nadie en el exterior.

Frente al Pabellón de las Armas, la tranquilidad de la feria adquirió un matiz distinto. Allí no había grietas abiertas sobre un abismo ni corrientes capaces de derribar un puente; el peligro, si realmente lo había, permanecía detrás de unas puertas que todavía no se habían abierto.

Y, desde el otro lado de la madera, algo metálico volvió a rozar lentamente el suelo.


OFF
Misión 3/6 completada: El Descenso por los Puentes de la Gran Estructura.

El anclaje ha quedado asegurado y el paso es transitable. Itsuki conserva las muestras y las anotaciones de su investigación. Su recorrido lo ha conducido hasta las inmediaciones del Pabellón de las Armas, donde unos ruidos inexplicables parecen proceder del interior de un recinto cerrado.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
13-10-2026, 03:07 AM
El cruce del puente concluyó sin contratiempos. Con cada paso medido sobre la madera y el hierro recién consolidados, la estructura se mantuvo firme bajo el peso del shinobi, dejando atrás el abismo y los conductos que exhalaban calor desde las profundidades. Al alcanzar la galería de servicio, el viento perdió su violencia y la niebla se abrió lo suficiente para mostrar una hilera de tejados curvos, guirnaldas descoloridas y faroles apagados. El contraste con la fosa era brutal: la feria se alzaba silenciosa, como una puesta en escena suspendida a mitad de una función que nadie llegó a terminar.

Itsuki avanzaba pegado al muro exterior, pero su cabeza no descansaba. Jamás se había considerado una persona supersticiosa; no creía en maldiciones etéreas ni en castigos divinos. Sin embargo, su carácter analítico rayaba en una obstinación implacable cuando las piezas de un entorno se negaban a encajar con la lógica ordinaria. Los tres golpes rítmicos que se repetían en cada sector, el circuito de llamas en el templo superior, las fracturas térmicas que reventaban la mampostería desde adentro y las escamas negras que guardaba en su faltriquera formaban una cadena demasiado coherente para ser fruto del azar. Algo se movía bajo las entrañas de Yomikage, operando con una fuerza calculada que quebraba la isla nivel por nivel.

Ese flujo de deducciones se detuvo en seco al llegar a la bifurcación. Frente a él, a un costado del descenso hacia la plaza iluminada, se recortaba el Pabellón de las Armas. Las puertas estaban trabadas con cadenas oxidadas, pero desde el interior se filtró un impacto inconfundible.

Clang.

El choque de metal contra piedra alertó de inmediato los sentidos de Itsuki. Aquel sonido no provenía de las profundidades de la roca ni vibraba como una sacudida geológica; era un ruido físico, mundano, semejante al roce de armamento o maquinaria manipulada dentro de una estancia cerrada. Era el tipo de escenario al que estaba acostumbrado como shinobi, pero su situación operativa le exigía una cautela redoblada. El calzado improvisado de fibras apenas protegía su pie derecho del suelo frío, el desgaste físico del descenso empezaba a pasar factura y la responsabilidad de custodiar a Makey le impedía asumir riesgos innecesarios en un combate a ciegas.

El felino se tensó contra su pecho en el arnés de tela, clavando los ojos en las maderas selladas. Desde adentro, un chirrido agudo de goznes forzados y un golpe seco antecedieron a una secuencia final: tres chasquidos metálicos, secos y separados, seguidos por un silencio repentino.

Aprovechando ese corte abrupto en el movimiento interno, Itsuki se deslizó hacia el marco de la ventana con la agilidad silenciosa que le permitía su pie descalzo. Sin asomarse de lleno tras los listones rotos ni exponer su silueta frente a la rendija iluminada, estiró la mano enguantada hacia la placa de inventario empotrada bajo el alféizar. Memorizó con una mirada rápida los trazos del antiguo registro militar y arrancó con la punta de su kunai una fina lámina de latón que registraba el número de serie del almacén, asegurando una prueba material directa de las instalaciones.

Con los datos en mano y sin intención de forzar las cadenas mientras cargara con Makey, el Senju retrocedió en silencio, amortiguando cada pisada contra el suelo. Dio media vuelta y tomó con paso ligero y constante la pendiente que descendía hacia las luces de la feria. Si la suerte estaba de su lado, en aquella plaza desolada encontraría algo para reponer el equipo táctico perdido antes de que la noche terminara de cerrarse sobre Yomikage.
Moderador Madara
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
13-10-2026, 11:15 AM
閉
🔒 Tema cerrado
Este tema ha sido cerrado.
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)