10-10-2026, 11:16 PM
¿Esto de aquí? - diría a Chota, señalando su costado derecho mientras terminaba de acomodarse a su lado, apoyándose en su cuerpo acolchadito - Pues... el enemigo tenía algo así como unas espadas bien locas que se movían por su cuenta... No pude evadir todos los ataques, así que me golpeó el costado bien fuerte - diría, señalando el lugar y levantando un poco la tela para mostrar que tenía un corte bajo el busto - No hizo un corte muy profundo, pero sí fue muy fuerte y doloroso... ¡Y eso que el desgraciado ya estaba hecho mierda! - agregaría, haciendo una pequeña mueca de molestia antes de volver a acomodarse contra su compañero.
Sacó unos Doritos de la bolsa de Chota y se dispuso a comer uno de ellos. Al principio puso una cara algo rara, nunca había probado un sabor como ese. Era como queso rancio y, a su vez, crujiente, que se dejaba masticar, bien salado y un poco apestoso. De hecho, su nariz se arrugó un par de veces antes de que terminara de masticarlo, porque aquel olor a queso era tan fuerte que parecía habérsele quedado pegado dentro. Dejaba sazón en los dedos y en la boca, y era un contraste muy fuerte con el sabor de la sandía. Su cara lo dijo todo... sin embargo, el crujir del Dorito empezó a ser memorable, y no se dio cuenta de cuándo se llevó un segundo y luego un tercero, y finalmente se echó todo el bocado que había sacado dentro de la boca para hacer mucho crunchy mientras Daeru hablaba... Se detuvo un segundo, vio a sus canes y miró a su alrededor. Sí... aquello estaba bastante destruido, y aunque hubiese preferido quedarse un rato más descansando, tampoco era prudente permanecer allí demasiado tiempo. Luego posó su mano sobre la pierna del grandote y le dio un par de palmadas - Vamos... tiene razón. No es tiempo de descansar, supongo - diría, para luego, con algo de dificultad, pararse nuevamente e intentar estirarse. Volvió a quejarse - Tshi, shi, shi, shii... - diría, sujetándose un poco el costado - Vaya, sí que me lesionó bien fuerte ese chico - diría acongojada.
Ibuki estiraría sus brazos, primero el izquierdo con soltura, luego el derecho con dificultad, pero se detuvo al ver a Daeru. Lo observó con algo de curiosidad... No podía reconocer su rostro, pero podía reconocer bien su aroma y su complexión. Era el mismo chico de siempre, aquel joven novato de la academia que había visto durante años sin acercarse mucho a él, pero con quien había vivido al menos un par de ocasiones peligrosas este último tiempo... Sí, él fue uno de los que ayudó a librarlos de ese pájaro en Konoha. Lo observó con detenimiento, inclinando ligeramente la cabeza hacia un costado, como si estuviese buscando algo extraño en su rostro. Y, tras un segundo, se acercó a él, puso su rostro muy cerca del suyo, lo agarró del mentón y le dijo - Eh, te quedó un poco aquí - diría, para luego lamerle la mejilla, muy cerca de su boca, para sacar un trozo de sandía que le había quedado en la comisura de los labios. Su lengüetazo fue totalmente descuidado, tanto que hasta rozaría parte de su labio sin quererlo intencionadamente. Para Ibuki no había nada de extraño en aquello, simplemente le había quitado algo de comida de la cara, como habría hecho con cualquiera de sus compañeros, así que ni siquiera se detuvo a pensar en cómo podría reaccionar el muchacho.
Luego, Ibuki se alejaría un poco y se quejaría del dolor nuevamente - Ahhh... Dios... creo que en serio me dislocó una costilla... ¿O quizas se me rompió? - diría, tratando de hacer algo por ello, como si no le diera importancia a lo que acababa de hacer - Eh, ¿alguno me ayudaría a reacomodarla? Daeru es un poco débil, tal vez - diría, para luego tomar la mano de Chota y llevarla hasta su costilla derecha, debajo de su busto, posando su mano en su costado sin importarle que tocase con sus enormes dedos parte del busto mientras alzaba el brazo como podía, con una cara de dolor - Vamos... solo... debes tomarla con fuerza... y reacomodarla... Tskk... - diría casi al borde del llanto. No tenía la menor idea de si aquello funcionaría, pero en su cabeza sonaba bastante sencillo. Si algo se había movido de su lugar, bastaba con devolverlo, ¿no? - Luego... podríamos investigar esa puerta de aquel árbol... digo... es la mejor pista que tenemos... ¡KYAAA! - gritaría al final, tras aguantarse todo lo que podía del dolor y casi temblándole las rodillas. Una lesión en el pecho podía doler muchísimo, y hasta le dificultaba la respiración, pero quería hacerse la fuerte frente a sus kohais... Al fin y al cabo, ella era la mayor ahí. La mayor, la más experimentada y, supuestamente, quien debía dar el ejemplo... aunque en ese momento apenas podía levantar el brazo sin que se le escapara algún quejido - buaaaa... quiero descansar... hoy ha sido... un puto día - serian sus palabras, antes de dejar notar que llevaba mucho aguantándose el llanto.
![[Imagen: 9NUo9td.gif]](https://i.imgur.com/9NUo9td.gif)
Sacó unos Doritos de la bolsa de Chota y se dispuso a comer uno de ellos. Al principio puso una cara algo rara, nunca había probado un sabor como ese. Era como queso rancio y, a su vez, crujiente, que se dejaba masticar, bien salado y un poco apestoso. De hecho, su nariz se arrugó un par de veces antes de que terminara de masticarlo, porque aquel olor a queso era tan fuerte que parecía habérsele quedado pegado dentro. Dejaba sazón en los dedos y en la boca, y era un contraste muy fuerte con el sabor de la sandía. Su cara lo dijo todo... sin embargo, el crujir del Dorito empezó a ser memorable, y no se dio cuenta de cuándo se llevó un segundo y luego un tercero, y finalmente se echó todo el bocado que había sacado dentro de la boca para hacer mucho crunchy mientras Daeru hablaba... Se detuvo un segundo, vio a sus canes y miró a su alrededor. Sí... aquello estaba bastante destruido, y aunque hubiese preferido quedarse un rato más descansando, tampoco era prudente permanecer allí demasiado tiempo. Luego posó su mano sobre la pierna del grandote y le dio un par de palmadas - Vamos... tiene razón. No es tiempo de descansar, supongo - diría, para luego, con algo de dificultad, pararse nuevamente e intentar estirarse. Volvió a quejarse - Tshi, shi, shi, shii... - diría, sujetándose un poco el costado - Vaya, sí que me lesionó bien fuerte ese chico - diría acongojada.
Ibuki estiraría sus brazos, primero el izquierdo con soltura, luego el derecho con dificultad, pero se detuvo al ver a Daeru. Lo observó con algo de curiosidad... No podía reconocer su rostro, pero podía reconocer bien su aroma y su complexión. Era el mismo chico de siempre, aquel joven novato de la academia que había visto durante años sin acercarse mucho a él, pero con quien había vivido al menos un par de ocasiones peligrosas este último tiempo... Sí, él fue uno de los que ayudó a librarlos de ese pájaro en Konoha. Lo observó con detenimiento, inclinando ligeramente la cabeza hacia un costado, como si estuviese buscando algo extraño en su rostro. Y, tras un segundo, se acercó a él, puso su rostro muy cerca del suyo, lo agarró del mentón y le dijo - Eh, te quedó un poco aquí - diría, para luego lamerle la mejilla, muy cerca de su boca, para sacar un trozo de sandía que le había quedado en la comisura de los labios. Su lengüetazo fue totalmente descuidado, tanto que hasta rozaría parte de su labio sin quererlo intencionadamente. Para Ibuki no había nada de extraño en aquello, simplemente le había quitado algo de comida de la cara, como habría hecho con cualquiera de sus compañeros, así que ni siquiera se detuvo a pensar en cómo podría reaccionar el muchacho.
Luego, Ibuki se alejaría un poco y se quejaría del dolor nuevamente - Ahhh... Dios... creo que en serio me dislocó una costilla... ¿O quizas se me rompió? - diría, tratando de hacer algo por ello, como si no le diera importancia a lo que acababa de hacer - Eh, ¿alguno me ayudaría a reacomodarla? Daeru es un poco débil, tal vez - diría, para luego tomar la mano de Chota y llevarla hasta su costilla derecha, debajo de su busto, posando su mano en su costado sin importarle que tocase con sus enormes dedos parte del busto mientras alzaba el brazo como podía, con una cara de dolor - Vamos... solo... debes tomarla con fuerza... y reacomodarla... Tskk... - diría casi al borde del llanto. No tenía la menor idea de si aquello funcionaría, pero en su cabeza sonaba bastante sencillo. Si algo se había movido de su lugar, bastaba con devolverlo, ¿no? - Luego... podríamos investigar esa puerta de aquel árbol... digo... es la mejor pista que tenemos... ¡KYAAA! - gritaría al final, tras aguantarse todo lo que podía del dolor y casi temblándole las rodillas. Una lesión en el pecho podía doler muchísimo, y hasta le dificultaba la respiración, pero quería hacerse la fuerte frente a sus kohais... Al fin y al cabo, ella era la mayor ahí. La mayor, la más experimentada y, supuestamente, quien debía dar el ejemplo... aunque en ese momento apenas podía levantar el brazo sin que se le escapara algún quejido - buaaaa... quiero descansar... hoy ha sido... un puto día - serian sus palabras, antes de dejar notar que llevaba mucho aguantándose el llanto.
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