Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
el muelle vencedores
忍 SG
知
¿Sabías que… cientos de Hoshigaki sufrieron daños pulmonares hasta ser incapaces de sobrevivir correctamente tanto bajo el agua como en tierra?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Resto del Mundo   ›   Países del Mar del Norte   ›   Pais de las Aguas Termales   ›   Yomikage
« Anterior 1 2 3
  ›   [Común] Las Cenizas Vivas del Templo en Ruinas
Responder
Las Cenizas Vivas del Templo en Ruinas
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 02:22 AM
link a la petición



La ceniza caía sobre las escalinatas como una nevada que jamás alcanzaba a cubrir el suelo.

En la cumbre, entre los riscos oscuros de Yomikage, las ruinas de un antiguo templo se recortaban contra la luna. Sus tejados se habían desplomado hacía mucho tiempo y las columnas partidas descansaban entre raíces secas y montones de piedra ennegrecida. De las estatuas que alguna vez flanquearon el acceso solo quedaban torsos sin rostro, erosionados por la humedad y cubiertos de hollín. Sin embargo, pese al abandono, algo seguía ardiendo en aquel lugar.

Tres enormes incensarios dominaban el santuario. Uno se alzaba junto a las escalinatas superiores; los otros dos podían distinguirse más allá, en el patio central, sobre pedestales de piedra agrietada. Sus cuencos estaban ennegrecidos por incontables quemas, pero las llamas que brotaban de ellos tenían un color anaranjado demasiado vivo para unas ruinas tan antiguas. No consumían leña ni carbón visible. Ardían sobre una sustancia oscura adherida al metal, desprendiendo espirales de humo espeso que ascendían unos metros antes de retorcerse sobre sí mismas.

El viento soplaba desde la costa, pero no lograba dispersarlas.

A lo largo de la escalinata, las barandillas de piedra estaban cubiertas de pequeñas campanillas oxidadas. Algunas colgaban de sus soportes; otras yacían rotas entre los escalones. Cada vez que una ráfaga atravesaba la montaña, emitían un tintineo desigual que se mezclaba con el crepitar de los incensarios. Entre los peldaños podían distinguirse placas de piedra levantadas, hendiduras estrechas y viejos mecanismos ocultos bajo capas de ceniza húmeda.

En uno de los descansillos, una cuerda casi carbonizada atravesaba el camino a la altura de los tobillos. Su extremo desaparecía bajo una losa desplazada, junto a una hilera de pequeñas aberturas talladas en la pared.

Entonces, una llamarada se elevó desde el incensario más cercano.

El humo que brotaba del cuenco se contrajo de golpe. Las volutas se enroscaron unas alrededor de otras, formando una silueta alta y encorvada, sin rostro ni extremidades claramente definidas. Durante un instante, pareció una figura cubierta por un manto ardiente. Después, la forma se deshizo y cayó en cascada sobre los escalones, arrastrándose contra la piedra como una lengua de fuego que buscara algo a lo que aferrarse.

Las campanillas repicaron.

La humareda se detuvo antes de alcanzar el siguiente descansillo. Allí permaneció suspendida, palpitando con destellos rojizos en su interior. Una pequeña corriente de aire agitó las cenizas del suelo y las hizo girar alrededor de la masa oscura. Cuando el remolino se disipó, la figura se había alzado de nuevo, esta vez orientada hacia la base de las escalinatas.

Desde el patio superior llegó un estruendo metálico.

Los otros dos incensarios acababan de avivar sus llamas. Una columna de humo se elevó detrás de las estatuas derruidas, mientras otra se extendía a ras del suelo entre los pedestales. En las paredes del templo, unas inscripciones casi borradas comenzaron a brillar con un tenue resplandor rojizo, revelando símbolos ceremoniales que el hollín había ocultado durante años.

El aire se volvió más caliente a medida que las llamas crecían, aunque la montaña continuaba envuelta en el frío húmedo de la noche.

En la entrada del santuario, una losa partida conservaba todavía una inscripción legible:

QUE LAS CENIZAS GUARDEN LO QUE EL FUEGO NO PUDO PURIFICAR.

Debajo, alguien había dejado tres pequeñas marcas circulares, una junto a otra. La piedra alrededor de la primera estaba ennegrecida; la segunda conservaba restos de cera solidificada; la tercera había sido cubierta con una capa de ceniza tan espesa que ocultaba por completo su superficie.

Desde el interior de las ruinas llegó un sonido semejante a una respiración profunda.

La figura de humo se estremeció y se deshizo en una ráfaga de partículas incandescentes. Por un instante, las brasas quedaron suspendidas en el aire como luciérnagas rojas. Luego, todas giraron al mismo tiempo hacia el camino de ascenso.

Las llamas de los tres incensarios crepitaron en respuesta.

Y el templo, que llevaba quién sabe cuánto tiempo ardiendo bajo la luna, aguardó en silencio.


OFF — Truco o Trato


Durante la misión,  podrás realizar una tirada de 1d10 para determinar qué manifestación del santuario se desencadena. El resultado se incorporará a la narración y sus consecuencias se interpretarán dentro del rol.

1–2 | Truco: Una trampa antigua se activa o la ceniza cobra forma para obstaculizar el avance. El personaje deberá afrontar el contratiempo mediante su narración.

3–4 | Truco: Una llamarada espectral surge de uno de los incensarios y amenaza con alcanzar al personaje. Si el contacto con el fuego provoca quemaduras, estas generan una Lesión de −1 a la Velocidad, sin causar daño a los PV por el momento.

5–6 | Trato: Las llamas revelan brevemente una pista sobre los tres incensarios o las inscripciones del santuario.

7–8 | Trato: El humo se aparta durante unos instantes, dejando al descubierto un tramo seguro de las escalinatas o del patio.

9 | Trato: Una corriente de aire extingue momentáneamente parte de las llamas, ofreciendo una oportunidad para avanzar.

10 | Trato especial: Las cenizas dibujan un símbolo o una breve visión relacionada con el antiguo propósito del templo, proporcionando una pista adicional.

Consideraciones:

Los efectos nárralos dentro de la escena tuya itsuki.

Las quemaduras provocadas por el fuego generan una Lesión de −1 a la Velocidad, pero no ocasionan daño a los PV por el momento.

La lesión solo se aplica cuando la exposición al fuego y lo ocurrido en el rol justifican que el personaje haya sufrido quemaduras; la aparición de una llamarada no basta por sí sola.

Los resultados favorables ofrecen oportunidades narrativas y algunas mecanicas, no victorias automáticas.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 03:04 AM
Vengo de aqui El Laberinto de los Caminos Perdidos

La ceniza descendía con la insistencia de una nevada estéril sobre los riscos escarpados de Yomikage. Antes de iniciar la aproximación hacia la escalinata del santuario, Itsuki se tomó los segundos necesarios para ajustar su propia condición operativa. Apoyó la rodilla sobre una saliente de roca resguardada del viento y extrajo un tramo de venda táctica de su faltriquera; con vueltas tensas y solapadas cubrió por completo la planta y el empeine de su pie derecho. El vendaje no reemplazaba la estructura rígida de la bota perdida en el laberinto anterior, pero aislaba la piel del contacto directo con los sedimentos gélidos y le otorgaba tracción sobre la piedra calcinada. Aseguró a Makey bajo su brazo izquierdo, acomodando al animal de modo que su cuerpo quedara pegado a su torso, mitigando los temblores del felino ante el tintineo constante de las campanillas oxidadas que poblaban las barandillas.

El avance inicial fue medido al milímetro. Al alcanzar la base del acceso, sus ojos claros se posaron sobre la losa partida. Leyó en silencio la inscripción grabada en la superficie: QUE LAS CENIZAS GUARDEN LO QUE EL FUEGO NO PUDO PURIFICAR. Directamente debajo, examinó las tres marcas circulares sin aproximar los dedos ni alterar la capa superficial: la primera ennegrecida por calcinación directa, la segunda con vestigios cerosos solidificados y la tercera totalmente sepultada bajo una costra densa de ceniza. Su experiencia previa en las catacumbas le dictaba una regla tajante: en esta isla, cualquier contacto impulsivo con mecanismos arcaicos detonaba trampas o anomalías imprevistas.

Evitando la cuerda carbonizada que cruzaba a la altura de los tobillos en el descanso inmediato, Itsuki flanqueó el perímetro para aproximarse hacia las estatuas derruidas y sin rostro del acceso. Sin embargo, en el instante en que las columnas de humo espeso se alzaron con un crujido metálico desde los pedestales del patio, las brasas incandescentes giraron al unísono hacia su posición.

Itsuki no vaciló. Flexionó las piernas y ejecutó un repliegue seco de dos zancadas hacia atrás, restableciendo la distancia de seguridad mientras el aire caliente chocaba contra las telas de su chaleco. Fue entonces cuando la densa humareda se abrió de pronto; una corriente canalizada por la arquitectura desplazó las volutas oscuras hacia los extremos, dejando al descubierto una franja limpia de peldaños que ascendía directamente hacia el flanco izquierdo del patio.

Aprovechando esa ventana visual libre de obstáculos, Itsuki mantuvo la mirada fija en las inscripciones que palpitaban con un resplandor rojizo en los muros. Su mente comenzó a cruzar los datos de forma quirúrgica: los tres incensarios en la cumbre guardaban una correlación directa con las tres marcas circulares de la losa de entrada. El fuego voraz, el remanente de cera y la ceniza acumulada sugerían estados o etapas de combustión vinculados a cada cuenco ritual. Con el sendero seguro despejado momentáneamente frente a él, Itsuki reajustó el agarre sobre Makey y comenzó a subir por el tramo despejado, decidido a verificar de cerca el incensario que presentara indicios compatibles con la primera marca antes de que el humo volviera a cerrarse.



Estadísticas de Itsuki Senju
Itsuki Senju
Estadísticas Generales
Fuerza
75 M: 4
Inteligencia
0 M: 1
Destreza
0 M: 1
Ctrl. Chakra
75 M: 4
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
23
Sigilo
9
Velocidad
15
Vida 435 Chakra 575 Reg. Chakra 92
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 03:31 AM
El sendero ascendía entre columnas carcomidas por el fuego y escalones cubiertos de una ceniza tan fina que parecía polvo de hueso. A medida que la escalinata se aproximaba al patio, el aire adquiría un olor más penetrante: madera quemada, piedra húmeda y algo más antiguo, semejante al de una estancia que hubiera permanecido sellada durante siglos.

Bajo las losas, un temblor recorrió la estructura.

Fue breve, apenas una vibración que hizo desprender pequeñas partículas de los muros. Sin embargo, entre el crujido de la piedra resonó un sonido que no pertenecía a aquel lugar: un roce prolongado, irregular, parecido al de algo desplazándose bajo una capa de grava. Por un instante, el recuerdo de las profundidades del laberinto parecía encontrar un eco en las entrañas de la montaña.

Después, nada.

Las campanillas oxidadas volvieron a tintinear a espaldas del ascenso. Esta vez no lo hicieron todas a la vez, sino en una secuencia que comenzó en los peldaños inferiores y fue trepando hacia el patio, como si una presencia invisible recorriera la escalinata en sentido contrario. Ninguna silueta apareció entre la niebla, y el sonido cesó antes de alcanzar el último tramo.

En el flanco izquierdo, el primer incensario aguardaba sobre un pedestal de piedra agrietada. Su cuenco ceremonial era más ancho de lo que parecía desde la entrada, con un borde deformado por el calor y una superficie cubierta de antiguas marcas. La llama se elevaba desde un lecho de ceniza compacta sin consumir material alguno. A diferencia del fuego ordinario, no proyectaba una luz uniforme: en ocasiones, su núcleo adquiría una tonalidad blanca y fría, mientras lenguas anaranjadas se retorcían alrededor como si intentaran sujetarlo.

El pedestal conservaba parte de una inscripción. El hollín había borrado casi todos los caracteres, pero tres símbolos permanecían visibles bajo una costra oscura: un círculo, una línea vertical y una figura semejante a una espiral incompleta. En el centro de la base se distinguía una hendidura estrecha, demasiado regular para ser una simple grieta.

Entonces, la llama se contrajo.

El humo dejó de ascender y se derramó por el borde del recipiente, descendiendo lentamente por la piedra. Al alcanzar el suelo, no se dispersó. Se dividió en varios filamentos que buscaron las juntas entre las losas, introduciéndose en ellas hasta desaparecer bajo el pavimento.

Las otras dos columnas de humo reaccionaron al mismo tiempo.

En el centro del patio, una llamarada se elevó con un silbido agudo. El calor deformó el aire y arrancó de las paredes una lluvia de cenizas que cayó sobre los pedestales. La segunda llama respondió con un crepitar grave, y durante un instante las tres combustiones parecieron acompasarse, como si obedecieran a un mismo pulso.

Sobre el muro del fondo apareció una sombra alargada.

No tenía contornos definidos ni llegó a adquirir una forma humana completa. Parecía una mancha de hollín que se extendía contra la piedra, pero su borde se movía en dirección contraria a las llamas que la proyectaban. Un segundo después, la sombra se recogió sobre sí misma y desapareció entre las grietas de la pared.

En el lugar donde había estado, quedaron visibles unas palabras grabadas en la roca. La ceniza que las cubría se desprendió poco a poco, dejando al descubierto una frase incompleta:

«LO QUE ARDE ARRIBA…»

El resto permaneció oculto bajo una capa endurecida de residuos negros.

Un nuevo golpe resonó bajo el patio.

Esta vez fue más profundo que los anteriores. Las piedras vibraron y, desde algún lugar bajo el primer incensario, llegó una respuesta metálica: tres golpes breves, separados por pausas idénticas.

La llama blanca volvió a crecer.

El humo que se había filtrado entre las losas regresó lentamente al cuenco, arrastrando consigo pequeñas partículas oscuras que se fundieron con la ceniza. Durante unos segundos, el incensario pareció contener algo que respiraba bajo su superficie.

Luego, el fuego recuperó su forma original.

Los tres pedestales continuaron ardiendo, pero las inscripciones del patio comenzaron a brillar con distinta intensidad. Una línea rojiza se extendió desde la base del incensario izquierdo hacia las losas centrales y se detuvo frente a una junta transversal, donde la piedra presentaba una separación casi imperceptible.

El santuario no había cerrado el paso.

Sin embargo, el eco procedente de las profundidades volvió a recorrer sus cimientos, y esta vez el roce irregular que lo acompañaba duró unos segundos más antes de extinguirse.

Mecánica: Truco o Trato — Tirada de 1d10


Realiza una tirada de 1d10. El resultado determinará el efecto que Itsuki deberá afrontar o aprovechar en su siguiente post.

1 — Truco: La junta transversal frente al incensario cede parcialmente y activa un mecanismo bajo las losas. Itsuki deberá responder al cambio del terreno.

2 — Truco: El humo que se había filtrado bajo el pavimento emerge repentinamente alrededor del pedestal, reduciendo la visibilidad y dificultando la aproximación.

3 — Truco: Una llamarada espectral se proyecta desde el primer incensario hacia el área cercana. Si Itsuki sufre quemaduras justificadas por el contacto, recibirá una Lesión de −1 a la Velocidad, sin daño a los PV por el momento.

4 — Truco: Las cenizas adheridas a las losas se elevan y envuelven el tramo inmediato de la escalinata, dificultando la tracción, especialmente por la condición del pie derecho de Itsuki.

5 — Trato: La llama blanca disminuye durante unos instantes y permite distinguir nuevos detalles en los símbolos del pedestal.

6 — Trato: El resplandor rojizo de las juntas dibuja una conexión entre el primer incensario y el mecanismo situado bajo el patio.

7 — Trato: El humo deja al descubierto una pequeña cavidad en la base del incensario, aunque su función continúa siendo incierta.

8 — Trato: Una corriente despeja temporalmente las cenizas del muro del fondo y revela parte del texto que continúa la inscripción incompleta.

9 — Trato: Los golpes subterráneos cesan durante un breve intervalo, ofreciendo una oportunidad para examinar el pedestal y escuchar posibles sonidos bajo las losas.

10 — Trato especial: Las tres llamas se sincronizan y proyectan sobre el pavimento una figura que relaciona los incensarios con las marcas de la entrada. La imagen ofrece una pista importante, pero no revela por sí sola cómo extinguirlos.

Reglas de aplicación: El resultado modifica las circunstancias de la escena, no las decisiones de Itsuki. Las amenazas no implican un impacto automático ni garantizan el fracaso. Las lesiones solo se aplican cuando las acciones y los acontecimientos narrados justifican que se produzcan.

Continuidad de la cadena: Los sonidos bajo el santuario y el roce irregular evocan los fenómenos del laberinto anterior, pero todavía no confirman que exista una conexión directa ni revelan qué los origina.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 04:41 AM
El aire en el patio superior conservaba una temperatura densa y cargada de partículas minerales que flotaban entre las columnas carcomidas. Aunque el resplandor de las llamas deformaba ligeramente la visión a la distancia, Itsuki mantuvo una respiración controlada y fría, midiendo las condiciones del entorno sin precipitar juicios físicos innecesarios. La vibración profunda que sacudió las losas bajo sus plantas vino acompañada de una secuencia rítmica que erizó los instintos del Senju: tres golpes secos, distanciados por pausas idénticas, y el eco amortiguado de un roce contra la piedra. No asoció de inmediato aquel compás con la criatura sepultada en las catacumbas previas, pero una fría sensación de familiaridad se instaló en su nuca. El laberinto y este santuario parecían compartir una misma lógica hostil, respondiendo a patrones que se repetían como un engranaje invisible.

Sin embargo, Itsuki no permitía que la incertidumbre entorpeciera su enfoque. Su prioridad táctica era inmediata: verificar si la conducta del fuego guardaba relación con las tres marcas circulares de la entrada y encontrar una ruta estable hacia el segundo incensario antes de que la estructura alterara nuevamente su configuración. La línea de luz rojiza que corría desde la base del pedestal se había detenido con precisión frente a una junta transversal del suelo, perdiéndose en una ranura que descendía hacia los niveles inferiores del templo. Aquel trazo actuaba como un hilo conductor evidente, pero cruzar el patio directamente sobre losas agrietadas sin comprobar su resistencia era un riesgo innecesario.

Fue entonces cuando la ceniza acumulada sobre los escalones y el pavimento reaccionó al núcleo de combustión del primer cuenco.

Un remolino ascendió desde las hendiduras, levantando una cortina de ceniza grisácea que envolvió el tramo inmediato del acceso. El polvo de hueso y piedra calcinada no solo entorpeció la visibilidad a ras de suelo, sino que cubrió la superficie de las baldosas con una película suelta y resbaladiza. La desventaja de su pie derecho descalzo se hizo notar en la adherencia: la tela del vendaje amortiguaba el contacto, pero la ceniza reducía la tracción sobre la roca lisa y amenazaba con deslizar su apoyo en cada zancada.

Itsuki se adaptó al instante. Hundió su centro de gravedad, afianzando con firmeza la suela reforzada de su bota izquierda para cargar la mayor parte de su peso corporal, mientras empleaba el pie vendado únicamente como punto de balance ligero y rápido. Con el brazo izquierdo bloqueó a Makey de forma segura contra sus costillas, resguardando al animal con la solapa de su chaleco oscuro para evitar que el polvo le impidiera respirar.

Previendo cualquier anomalía reactiva que pudiera desencadenarse de golpe o comprometer su posición en tierra, Itsuki no esperó a quedar acorralado. Liberó su mano derecha y, coordinando los movimientos de sus dedos enguantados en una secuencia precisa, comenzó a moldear y retener su chakra internamente, componiendo la secuencia necesaria para ejecutar una técnica de escape y repliegue vertical. Mantuvo la técnica latente en su sistema, lista para detonarse en una fracción de segundo hacia las vigas superiores o los riscos si el terreno cedía o se volvía intransitable.

Con la ruta de evacuación asegurada en su mente y la guardia alta, bordeó con cautela la junta transversal por donde se colaba el resplandor rojizo. Ignorando el humo que serpenteaba a sus espaldas, avanzó con pasos medidos y calculados a través del perímetro con mejor tracción, dirigiéndose hacia el segundo incensario para cotejar sus inscripciones y descifrar la mecánica que mantenía encendidas las llamas del santuario.
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 04:55 AM
Última modificación: 12-10-2026, 04:56 AM por Narrador Tenseigan-kun.
El perímetro del patio ofrecía una superficie más firme, aunque no por ello completamente segura. Bajo la capa de ceniza, las losas conservaban las marcas de una antigua circulación ritual: surcos poco profundos, círculos concéntricos y pequeñas perforaciones que desaparecían bajo los pedestales. La línea rojiza que atravesaba el pavimento permaneció visible desde aquel ángulo, pero su brillo disminuyó a medida que se alejaba del primer incensario, hasta convertirse en una tenue cicatriz luminosa entre las juntas.

A sus espaldas, el remolino de ceniza perdió fuerza. El polvo descendió lentamente sobre las piedras, pero no llegó a asentarse por completo. Algunas partículas quedaron suspendidas en el aire, inmóviles, como si la gravedad hubiera dejado de ejercer efecto sobre ellas. Entonces, desde las profundidades, regresó aquel roce áspero contra la piedra.

Tres golpes.

La misma separación exacta entre cada uno.

Después, el silencio.

El segundo incensario se alzaba al otro lado del patio, parcialmente protegido por dos columnas inclinadas. Su estructura difería de la primera: el recipiente era más estrecho y descansaba sobre una base cuadrangular rodeada de relieves florales, casi irreconocibles bajo el hollín. Alrededor del borde se distinguían restos de cera endurecida, acumulados en capas que habían descendido por la piedra como lágrimas petrificadas. Algunas conservaban un tono marfil; otras estaban ennegrecidas, aunque ninguna parecía haberse consumido por completo.

La llama que ardía en su interior era más baja que la del primer cuenco. Su color oscilaba entre un amarillo enfermizo y un azul tenue, y cada vez que el fuego se contraía, una gota de cera se desprendía del borde y caía hacia el interior. Sin embargo, nunca llegaba a tocar la ceniza. Se detenía a medio camino, suspendida durante un instante antes de deshacerse en una fina hebra de humo.

Sobre el pedestal había una inscripción distinta. La mayoría de los caracteres permanecían ocultos bajo la cera solidificada, pero en el centro podía distinguirse un símbolo semejante a una espiral rodeada por pequeños trazos verticales. Debajo, una línea de escritura sobrevivía entre las grietas:

«AQUELLO QUE SE CONSERVA NO SIEMPRE PERMANECE INTACTO».

El aire se enfrió de repente.

No fue una disminución gradual de la temperatura, sino un cambio brusco que hizo desaparecer por un instante la sensación sofocante del patio. La llama azul se inclinó hacia un costado y las gotas de cera comenzaron a deslizarse en dirección contraria a la pendiente del recipiente. Al mismo tiempo, las columnas que rodeaban el pedestal proyectaron sombras alargadas sobre el suelo.

En una de ellas apareció una figura inmóvil.

Su contorno era estrecho y desproporcionado, apenas una silueta oscura adherida a la piedra. No tenía rostro visible ni rasgos que permitieran distinguir una identidad. Durante unos segundos, permaneció orientada hacia el centro del patio, aunque ninguna llama parecía proyectarla en aquella dirección.

Entonces, las campanillas de la escalinata emitieron un único tintineo.

La figura desapareció.

El segundo incensario respondió con una vibración profunda que recorrió su base. Una fina grieta se abrió en uno de los relieves y dejó escapar un hilo de humo azulado. No se extendió por el suelo como la ceniza del primer pedestal; ascendió lentamente, dibujando un arco hacia el muro posterior, donde se detuvo frente a una hornacina vacía.

En el interior de aquella cavidad había una marca circular idéntica a la segunda de la losa de entrada. El contorno estaba cubierto por restos de cera, pero su centro permanecía limpio, como si algo hubiera sido retirado de allí recientemente.

Bajo el pavimento volvió a resonar el mecanismo.

Esta vez, los golpes no llegaron de las profundidades, sino de un punto situado entre los dos incensarios. Una losa se estremeció y una pequeña cantidad de polvo cayó por sus bordes. No se abrió, aunque la línea rojiza que conectaba el primer pedestal con la junta transversal recuperó su intensidad durante un instante.

Desde el interior del segundo cuenco surgió entonces un murmullo apagado, semejante a varias voces pronunciando la misma palabra desde lugares distintos. Ninguna llegó a distinguirse con claridad. La llama azul se encogió hasta convertirse en un punto diminuto, y el humo que escapaba de la grieta se replegó hacia el recipiente.

Cuando el fuego recuperó su altura, una nueva línea apareció sobre la base del incensario, justo debajo de la inscripción anterior:

«LO QUE RECUERDA…»

El resto de los caracteres permaneció oculto.

Al otro extremo del patio, la tercera llama se elevó bruscamente. Su resplandor iluminó durante un instante las estatuas sin rostro y reveló que las cenizas acumuladas alrededor de sus pedestales habían formado pequeños montículos circulares. En el centro de cada uno se distinguía una hendidura oscura, demasiado profunda para ser una simple marca en el suelo.

El santuario volvió a quedar en silencio.

Pero, bajo las losas, algo raspó la piedra una vez más.


Mecánica: Truco o Trato


Tirada de 1d10

Realiza una tirada de 1d10. El resultado determinará el acontecimiento que Itsuki deberá afrontar o aprovechar en su siguiente post. Los efectos están adaptados al segundo incensario, las marcas de cera y las anomalías que conectan el santuario con el laberinto.

1 — Truco: La losa que se estremeció entre los dos incensarios cede parcialmente, dejando al descubierto un mecanismo que comienza a desplazarse bajo el pavimento. Itsuki deberá reaccionar ante la inestabilidad.

2 — Truco: La cera del segundo incensario se derrite de golpe y libera una nube de humo azulado que invade el área cercana, reduciendo la visibilidad.

3 — Truco: La llama azul se extiende por el borde del pedestal y proyecta una llamarada hacia las inmediaciones. Si Itsuki sufre quemaduras justificadas por el contacto, recibirá una Lesión de −1 a la Velocidad, sin daño a los PV por el momento.

4 — Truco: La cera endurecida se desprende del pedestal y cubre parte del suelo con una película resbaladiza, complicando el desplazamiento por esa zona.

5 — Trato: La cera se retrae momentáneamente y deja visibles varios caracteres de la inscripción del segundo incensario.

6 — Trato: El humo azulado señala una conexión entre la hornacina vacía y la base del segundo incensario, aportando una pista sobre su función.

7 — Trato: La llama disminuye lo suficiente para dejar al descubierto una cavidad bajo el borde del recipiente. Su contenido o propósito aún no queda claro.

8 — Trato: La corriente de humo despeja una parte del muro posterior y revela símbolos que relacionan las tres marcas circulares con los pedestales.

9 — Trato: Los golpes subterráneos se detienen temporalmente, permitiendo examinar la losa inestable y comparar su mecanismo con las señales anteriores.

10 — Trato especial: Las tres llamas proyectan una secuencia de imágenes sobre las paredes: el laberinto, el santuario y una tercera estructura todavía irreconocible. La visión sugiere una conexión entre los lugares, pero no explica su origen.

Consideraciones: El resultado introduce una circunstancia para el siguiente post; no decide las acciones de Itsuki ni garantiza el éxito de sus intentos. Las lesiones solo se aplican cuando el desarrollo del rol justifique que se han producido.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 05:33 AM
El descenso abrupto de la temperatura en aquel sector del patio no alteró el pulso de Itsuki. Mientras las partículas de ceniza flotaban en una suspensión casi antinatural a sus espaldas, la silueta oscura adherida a la columna y el murmullo gutural que brotó del cuenco encendieron su análisis táctico en una fracción de segundo. Su primer reflejo como shinobi fue evaluar si sus sentidos estaban comprometidos por un Genjutsu ambiental derivado de la combustión; no obstante, tras cotejar la estabilidad de su propia red de chakra y la firmeza de su flujo interno, descartó una ilusión directa. Para su mente pragmática, la conclusión lógica apuntaba a una manifestación física inducida por manipulación de chakra residual canalizado a través de la arquitectura del santuario, sin descartar que la anomalía estuviera impregnada de alguna energía contaminada propia de Yomikage. La teatralidad de las sombras y los susurros no le provocaban pavor, sino un renovado desdén metodológico.

Manteniendo el centro de gravedad firme sobre su bota izquierda, Itsuki avanzó trazando una trayectoria perimetral calculada. Sus ojos claros vigilaron de reojo la losa central que acababa de estremecerse entre ambos pedestales, reconociendo el sector como un cuadrante de riesgo activo que no convenía pisar ni activar por descuido. Ajustó con delicadeza pero con total firmeza la presión de su brazo izquierdo alrededor de Makey; el felino, visiblemente inquieto por las corrientes de aire helado y el temblor bajo sus patas, permanecía seguro y contenido contra las costillas del Senju, protegido bajo el ala de su chaleco para impedir que un espasmo lo precipitara contra las juntas agrietadas del suelo.

Siguiendo el arco de humo azulado que escapaba de la base del segundo incensario, Itsuki fijó la mirada en la hornacina vacía del muro posterior. El cotejo visual fue instantáneo: la marca circular rodeada de cera petrificada era idéntica a la segunda marca observada en la losa de la entrada. El hecho de que el centro estuviera pulcro y despejado le indicó con claridad que aquel receptáculo había albergado un componente, una ofrenda o una pieza clave que fue retirada recientemente, sirviendo como detonante o estabilizador del mecanismo que mantenía vivo el fuego en el cuenco cuadrangular.

Antes de aproximarse a la hornacina o desplazarse hacia el tercer incensario, Itsuki se detuvo junto al flanco del segundo pedestal. Con la mano derecha enguantada y extremando precauciones para no quebrar las capas solidificadas ni tocar la llama directamente, utilizó la punta de una herramienta metálica para raspar superficialmente la costra de cera endurecida sobre la piedra, buscando revelar los caracteres ocultos que complementaban la frase: «LO QUE RECUERDA…». Cada fragmento de texto era un dato para descifrar la trampa ritual.

Con un ojo en la losa inestable y el otro en la incipiente línea de caracteres, Itsuki preparó su siguiente movimiento: en cuanto obtuviera la confirmación visual de la inscripción, cruzaría por el borde exterior hacia el patio del fondo para inspeccionar la tercera llama y los montículos de ceniza alineados frente a las estatuas derruidas.
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 06:14 AM
La herramienta metálica desprendió una fina escama de cera ennegrecida. Bajo ella, los caracteres permanecían parcialmente ocultos por los residuos endurecidos, pero el raspado cuidadoso bastó para descubrir el resto de la inscripción.
«LO QUE RECUERDA NO PUEDE SER CONSUMIDO; SOLO PUEDE SER DESPERTADO».

La llama azulada del segundo incensario se inclinó hacia la hornacina vacía. Durante unos segundos, su luz recorrió el interior del receptáculo y dejó al descubierto pequeñas marcas en la piedra: surcos circulares, demasiado regulares para ser producto del desgaste natural. El centro, limpio de cera y hollín, contrastaba con los bordes ennegrecidos. Algo había ocupado aquel espacio y, a juzgar por los residuos, no había sido retirado hacía demasiado tiempo.

Entonces, la losa que Itsuki había evitado volvió a estremecerse.

Toc. Toc. Toc.

Tres golpes sordos resonaron bajo el patio, seguidos por un roce prolongado que pareció desplazarse entre las cimentaciones. La cadencia resultaba inquietantemente familiar: no demostraba que aquello estuviera relacionado con lo sucedido en el laberinto, pero se parecía demasiado a los golpes y vibraciones que habían acompañado aquella exploración como para descartarlo sin más.

Makey alzó la cabeza bajo el chaleco de Itsuki. Sus orejas se aplastaron y sus ojos dispares quedaron fijos en las estatuas derruidas del fondo. Un ronroneo áspero vibró en su garganta, interrumpido por un breve maullido. La ceniza acumulada ante las figuras se deslizó entonces hacia unas grietas del pavimento, como si una corriente invisible la estuviera arrastrando desde abajo.

Tres depresiones circulares aparecieron entre los montículos. La primera dejaba ver una piedra oscurecida por el fuego; la segunda conservaba un anillo de cera petrificada; la tercera permanecía cubierta por una capa de hollín. Las marcas coincidían con las que Itsuki había observado en la entrada del santuario.

No era suficiente para determinar la función exacta de aquellos discos, pero su disposición, junto con las tres llamas y las inscripciones, sugería que formaban parte de un mismo mecanismo ritual.

Un nuevo temblor recorrió el patio. Esta vez, una luz pálida se filtró por las juntas de las losas, dibujando fugazmente tres puntos unidos por líneas. El trazado desaparecía bajo los muros y continuaba más allá de los límites visibles del templo, como si la estructura se prolongara por debajo de las ruinas.

La luz se apagó antes de que pudiera distinguirse el recorrido completo.

En el tercer incensario, la llama creció de golpe. Su resplandor iluminó una inscripción oculta bajo el hollín de la base:

«TRES LLAMAS. TRES RECUERDOS. UNA SOLA CENIZA».

El humo de los tres pedestales comenzó a converger hacia el patio del fondo. Ya no ascendía libremente hacia la noche: formaba corrientes estrechas que se deslizaban sobre la piedra y se perdían entre las grietas. Al mismo tiempo, el roce subterráneo volvió a oírse, ahora más cerca del tercer incensario.

El santuario parecía estar reaccionando a la presencia de Itsuki, aunque todavía no quedaba claro si intentaba impedir el avance, proteger algo enterrado o completar un proceso interrumpido.

La inscripción, las tres marcas y el trazado luminoso ofrecían indicios suficientes para orientar el siguiente paso. Pero el tercer incensario seguía ardiendo, y mientras las llamas permanecieran encendidas, el fenómeno no daba señales de detenerse.

Bajo la piedra, algo golpeó una última vez.

Toc.

El silencio posterior duró apenas un instante. Después, la llama del tercer incensario volvió a estremecerse, dejando al descubierto su base y una estrecha hendidura que descendía hacia el interior del pedestal.

La oportunidad de actuar estaba abierta. El modo en que Itsuki se aproximara al último incensario y utilizara lo descubierto determinaría cómo se resolvería aquella anomalía.




OFF Truco o Trato
Tirada: 1d10. 

- 1 — Trampa: La losa inestable cede parcialmente y revela una cavidad bajo el pavimento. Puede examinarse desde el borde, pero el peso sobre la zona agrietada podría activar un mecanismo.

- 2 — Humo: Una bocanada de humo azulado cubre parte del patio. Su corriente permite advertir que los vapores de los tres incensarios convergen hacia el fondo del santuario.

- 3 — Fuego: La llama del tercer incensario se proyecta bruscamente hacia las estatuas. Su dirección revela por un instante la base del pedestal, aunque acercarse durante la llamarada supondría un riesgo de contacto.

- 4 — Terreno: La ceniza oculta grietas y desniveles entre los discos circulares. El recorrido exterior ofrece una alternativa al paso por la losa inestable.

- 5 — Pista: Las inscripciones indican que las tres llamas están vinculadas a tres recuerdos o elementos rituales. No revelan todavía qué representan ni quién retiró lo que ocupaba la hornacina.

- 6 — Trato obtenido: Los golpes subterráneos parecen desplazarse entre los pedestales, mientras el humo converge hacia el patio del fondo. Esto sugiere un circuito ritual que conecta las tres llamas, en lugar de tres fuegos independientes.

- 7 — Investigación: Los discos expuestos pueden examinarse para comparar sus marcas. La piedra quemada, la cera petrificada y el hollín parecen corresponder a tres estados distintos del mismo procedimiento.

- 8 — Ventaja:El movimiento del humo permite distinguir un trayecto por el borde exterior del patio, evitando la losa inestable para alcanzar el tercer incensario.

- 9 /10— Oportunidad: La llama del tercer incensario se inclina momentáneamente, dejando visible una hendidura en su base. Su estructura podría ofrecer una pista para extinguir el fuego sin tocarlo directamente.

 Revelación excepcional concedida:La luz bajo las losas dibuja tres puntos conectados por líneas y una prolongación que continúa más allá del templo. La imagen recuerda las vibraciones y los golpes del laberinto anterior. No confirma que ambos fenómenos tengan el mismo origen, pero ofrece un indicio concreto de que podrían formar parte de una anomalía mayor.
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 07:08 AM
Las palabras talladas bajo la cera terminaron de encajar en la cabeza de Itsuki: «Lo que recuerda no puede ser consumido; solo puede ser despertado».

No eran frases poéticas al aire. Al sumar la advertencia de la entrada y la inscripción recién descubierta en el último pedestal —
«Tres llamas. Tres recuerdos. Una sola ceniza»—, la lógica del santuario quedaba al descubierto. No se trataba de tres hogueras independientes, sino de un circuito cerrado. El destello bajo las losas, dibujando tres puntos unidos por líneas que se perdían más allá de las ruinas, le confirmó lo que ya sospechaba: este patio y el laberinto subterráneo formaban parte del mismo engranaje.

Bajo sus pies, los tres golpes sordos volvieron a retumbar con esa cadencia idéntica y exasperante.

Toc. Toc. Toc.

Makey reaccionó al instante. El gato se puso rígido bajo su brazo izquierdo, aplastando las orejas y clavando los ojos en las estatuas derruidas del fondo, soltando un ronroneo áspero que terminó en un maullido entrecortado. Itsuki, casi por puro reflejo, llevó su mano derecha a la cabeza del animal. Le apretó la nuca con firmeza y calma, no por ternura, sino para aplacarle los nervios; un salto descontrolado del felino bastaba para delatarlos o hacerlos pisar en falso sobre el mecanismo. El instinto animal sentía las vibraciones mucho antes que el ojo humano. Si el gato apuntaba hacia el fondo, el peligro venía de allí.

El Senju miró el suelo para medir la ruta. Cruzar por el medio era tentar a la suerte: la losa inestable amenazaba con venirse abajo y las grietas luminosas parecían listas para activarse al menor contacto. Aún descalzo del pie derecho y con la tela del vendaje amortiguando a duras penas el filo de la ceniza, no podía arriesgarse a resbalar o perder el paso.

Prefirió la opción lenta pero segura. Bordeando el extremo exterior del patio, lejos de las fisuras del pavimento, avanzó pegado a los restos del muro perimetral. Cada paso fue medido, cargando el peso sobre la bota izquierda para no perder agarre y apoyando el pie vendado solo lo justo para mantener el ritmo.

Al colocarse frente al tercer pedestal, la llama se ladeó un segundo, dejando al descubierto una hendidura estrecha en la base. Itsuki flexionó las rodillas con la guardia en alto, manteniendo a Makey bien sujeto contra las costillas. Clavó la mirada en la abertura de la piedra, listo para averiguar qué pieza o acción hacía falta para cortar el circuito y apagar de una buena vez las llamas del ritual.
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
12-10-2026, 07:15 AM
Última modificación: 12-10-2026, 07:23 AM por Narrador Tenseigan-kun.
La hendidura no era una cerradura. Itsuki pudo distinguirlo al aproximarse: no había engranajes visibles ni espacio para introducir una llave. Era una ranura estrecha, abierta en la base del pedestal, por la que escapaba un hilo de humo oscuro que descendía en lugar de elevarse. A su alrededor, la piedra estaba cubierta por diminutas incisiones que convergían hacia el centro, como las ramificaciones de una raíz petrificada.

Entonces, el tercer incensario emitió un chasquido seco.

La llama se contrajo hasta convertirse en un punto blanco.

Y el templo recordó.

No fue una voz ni una imagen proyectada sobre los muros. Durante un instante, la luz que se filtraba bajo las losas se volvió lo bastante intensa como para revelar el trazado completo que antes solo había aparecido fragmentado. Tres círculos ocupaban el centro del patio; desde ellos partían líneas que atravesaban los cimientos, descendían por debajo de las ruinas y se prolongaban mucho más allá de la montaña. Una de aquellas líneas se bifurcaba hacia una estructura distante, enterrada bajo una extensión de terreno que la luz no alcanzó a definir.

En el mismo destello, Itsuki distinguió algo más: las líneas no estaban iluminadas de manera uniforme. Dos pulsaban con una luz débil, irregular, mientras la tercera permanecía casi completamente oscura. El circuito no se encontraba intacto. Algo había interrumpido su funcionamiento, y los tres incensarios parecían estar compensando aquella ausencia mediante un fuego que no terminaba de consumirse.

La visión duró apenas unos latidos, pero dejó una certeza difícil de ignorar. El laberinto y el templo compartían aquella extraña cadencia subterránea y, al menos, parte de la misma red oculta. Lo que hubiera bajo las ruinas no era una criatura aislada que merodeaba por los túneles: sus movimientos parecían seguir una estructura que se extendía mucho más allá de aquel santuario.

Después, el destello se concentró en la base del tercer pedestal.

Las incisiones de la piedra se iluminaron una a una, revelando un pequeño símbolo grabado en el interior de la hendidura: tres círculos unidos por una línea quebrada. El mismo diseño apareció fugazmente en los otros dos incensarios. No era necesario tocar las llamas para comprender que aquella marca representaba el vínculo que las mantenía activas.

El mecanismo ofrecía una última oportunidad de ser interrumpido.

Cuando la luz volvió a recorrer el patio, las tres llamas se inclinaron hacia el centro. Los vapores azulados abandonaron los cuencos y se precipitaron por las ranuras de las bases, como si el santuario estuviera absorbiendo su propia combustión. Un sonido profundo recorrió los cimientos. La ceniza se levantó en espirales alrededor de las estatuas y, durante un instante, las sombras de las figuras derruidas recuperaron una silueta humana.

No llegaron a moverse.

Sus contornos se deshicieron antes de completar el gesto, dejando tras de sí una lluvia de partículas grises.

El fuego se extinguió.

No hubo una explosión ni un derrumbe espectacular. Solo tres chasquidos, uno detrás de otro, y el silencio que siguió a la desaparición de las llamas. Las grietas luminosas se apagaron bajo el pavimento. El humo dejó de descender por las juntas y la temperatura comenzó a recuperar su estado anterior, aunque el frío de Yomikage permaneció aferrado a las piedras.

Por primera vez desde que Itsuki había alcanzado el templo, el suelo dejó de estremecerse.

Makey aflojó la tensión de su cuerpo, pero no apartó la mirada de las estatuas. Su ronroneo se volvió más tenue, sin llegar a desaparecer por completo.

En el tercer pedestal, la hendidura quedó abierta. Dentro solo había ceniza compactada y un fragmento de piedra negra, liso por una de sus caras y marcado por tres surcos en la otra. No parecía una herramienta ni una pieza que pudiera identificarse a simple vista. Cuando el último resto de humo se disipó, el fragmento perdió el tenue resplandor que había conservado durante unos segundos.

Las tres marcas de la entrada también habían cambiado. La piedra quemada ya no despedía calor; la cera petrificada se había resquebrajado y la ceniza que cubría el tercer círculo se había hundido, dejando visible el grabado completo. Los tres símbolos formaban ahora una figura cerrada.

El foco hostil del santuario había sido suprimido.

Sin embargo, la calma no eliminó todas las preguntas. En el muro posterior, donde antes se había proyectado la luz subterránea, quedaba una línea fina grabada sobre la piedra. No estaba cubierta de hollín ni parecía parte de las inscripciones rituales. Era una marca reciente que descendía hacia el suelo y terminaba en una pequeña flecha dirigida a los cimientos.

Bajo ella, alguien había dejado unas palabras, casi borradas por el tiempo:

«CUANDO EL TERCER FUEGO CALLE, ESCUCHA LO QUE QUEDA».

Durante unos segundos no sucedió nada.

Entonces, desde una profundidad imposible de calcular, llegó un único golpe.

Toc.

No hubo un segundo ni un tercero.

El sonido se perdió bajo la montaña y no volvió a repetirse.

El templo quedó en silencio, con sus incensarios apagados y la ceniza asentada sobre las losas. Itsuki había cumplido el objetivo de aquella incursión y detenido el fenómeno que amenazaba el patio, pero el fragmento hallado en el pedestal y la señal dirigida hacia los cimientos dejaban una última incógnita: si las llamas estaban conteniendo algo o intentando despertarlo, ¿qué había cambiado al apagarlas?

La respuesta no se encontraba en las ruinas.

Al menos, no en la parte que todavía podía verse.

OFF-FIN
Misión 2/6 completada:
Itsuki Senju
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu25
Sigilo10
485
655
Enlace al Post
12-10-2026, 08:28 AM
El silencio que siguió a la extinción de las llamas cayó sobre el santuario con el peso de una losa. No hubo estruendo ni derrumbe final; solo tres chasquidos secos, uno tras otro, marcando el colapso del circuito ritual. La temperatura sofocante comenzó a ceder de inmediato, barrida por el viento gélido que volvía a reclamar la cumbre de Yomikage.

Itsuki permaneció inmóvil en cuclillas frente al tercer pedestal. Sus ojos claros recorrieron la hendidura recién enfriada. La piedra negra reposaba entre la ceniza compacta, inerte y despojada del tenue resplandor que la había acompañado. A pesar de tenerla a escasos centímetros, no estiró la mano para tocarla. Su experiencia en la isla le había enseñado a desconfiar de cualquier artefacto ritual huérfano; recoger fragmentos de un mecanismo roto sin comprender su carga residual era una imprudencia innecesaria. La anomalía inmediata estaba neutralizada y eso bastaba para el parte operativo.

Bajo su brazo, Makey soltó un suspiro largo y aflojó la rigidez de sus patas. Las orejas del felino volvieron a su posición habitual, aunque sus ojos dispares continuaban fijos en las sombras inmóviles de las estatuas. Itsuki le acomodó el cuerpo contra las costillas, asegurando el agarre con el antebrazo izquierdo.

Fue entonces cuando resonó.

*Toc.*

Un único golpe seco. Distante, aislado y proveniente de una profundidad que escapaba a cualquier cálculo inmediato. No hubo un segundo ni un tercer impacto que completara la cadencia que lo había perseguido desde las catacumbas. Solo una vibración solitaria que se apagó bajo la montaña.

Itsuki levantó la mirada hacia el muro posterior, donde la flecha reciente señalaba hacia los cimientos bajo la advertencia grabada: *«Cuando el tercer fuego calle, escucha lo que queda»*.

La deducción era evidente y dejaba un sabor amargo en la boca: las tres llamas no alimentaban a la criatura de los túneles; la contenían. Al interrumpir el flujo del santuario para asegurar el patio, el circuito se había roto, dejando el paso libre a lo que fuera que aguardaba en las entrañas de la isla.

Sin embargo, el objetivo de despejar el foco hostil en la superficie estaba cumplido. Itsuki ajustó con una mano el nudo de las vendas en su pie derecho, apoyó el peso sobre su bota izquierda y se incorporó con calma. Con Makey a salvo y la amenaza del fuego extinta, dio media vuelta para emprender el descenso por las escalinatas de ceniza, dejando atrás las ruinas silenciosas mientras memorizaba cada detalle de la red subterránea para cuando llegara el momento de descender a cazar lo que acababa de despertar.
Masashi Kishimoto
Enlace al Post
12-10-2026, 11:15 AM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: Las Cenizas Vivas del Templo en Ruinas (TID 15135)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Itsuki Senju — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp
  • Akira Hyuuga — Narrador Oficial (100%): 1500 Ryos, 0 Tobis, 65 Exp, Pergamino PERG003

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Madara
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
12-10-2026, 11:16 AM
閉
🔒 Tema cerrado
Este tema ha sido cerrado.
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)