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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Resto del Mundo   ›   Paises del Mar del Este   ›   Pais de las Olas   ›   Ciudad de Astrel   ›   [Común] De Regreso a Konoha
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De Regreso a Konoha
Argeon
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza90(4)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra80(4)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad17
Tenketsu12
Sigilo14
525
550
Enlace al Post
10-10-2026, 06:31 PM
El rugido constante del Golfo de Azur resonaba contra los acantilados de Astrel como una advertencia persistente. Entre las callejuelas empedradas que descendían con brusquedad desde la Plaza de la Brisa hacia las dársenas inferiores, el aire soplaba cargado de salitre, brea fresca y la intensa fragancia a pescado recién extraído que caracterizaba al Mercado del Mar. Sin embargo, para Argeon Senju, aquel bullicio marítimo habitual de los marineros y artesanos no ofrecía consuelo ni respuestas. El shinobi médico ajustó la correa de su estuche de suministros y acomodó el chaleco táctico sobre sus hombros, manteniendo una expresión impasible que disimulaba la sutil amargura del desencanto. Su presencia en la ciudad portuaria había respondido a un objetivo preciso: la investigación minuciosa de un rumor que alertaba sobre un flujo anómalo de chakra y posibles experimentos clandestinos con toxinas marinas en las costas del País de las Olas. Tras intensas jornadas de rastreo en los astilleros, conversaciones discretas en la Posada del Viento Salado y exhaustivas inspecciones nocturnas en la recóndita Cala de las Rocas, el rastro se había disipado en la nada. La pista resultaba ser falsa, un simple espejismo alimentado por las fantasías de los viejos navegantes de la zona.

El fracaso de la investigación no dejaba margen para lamentaciones ni pausas innecesarias. En la rigurosa doctrina que caracterizaba a los ninja de Konohagakure, prolongar una estancia infructuosa en territorio neutral representaba un riesgo táctico que no valía la pena correr. Argeon reajustó las bandas de cuero en sus antebrazos, comprobando en un hábito instintivo que su kit completo de bisturís de chakra, los unguentos de sutura celular rápida y los pergaminos de sellado médico estuvieran perfectamente asegurados. Dirigió una última mirada hacia la imponente silueta de la Ciudadela de Astrel, erigida con firmeza en lo alto del barranco, cuya sombra alargada comenzaba a cubrir los tejados del Barrio de los Artesanos. Volver a la aldea con las manos vacías no era una situación de su agrado, pero la prudencia disciplinaria exigía reportar la inexistencia de la amenaza a los altos mandos y reasignar sus aptitudes curativas donde realmente resultaran útiles.

Con paso firme y fluido, comenzó a dejar atrás la brisa húmeda que ascendía desde las Dársenas de Pesca. Su silueta avanzó sin contratiempos bajo la sólida estructura de la muralla hasta alcanzar la Puerta de Tierra, el bastión de piedra que marcaba el límite entre la civilización del puerto y la vegetación salvaje que se extendía hacia el oriente. Los dos centinelas locales penas parpadearon al ver salir al médico militar; el andar sereno y la presencia resuelta del ninja transmitían una autoridad imponente. Al atravesar el gran umbral fortificado, la densa mezcla salina del océano fue sustituida gradualmente por el olor penetrante del pinar húmedo, la tierra fértil y la corteza fresca de los sauces.

Tomando el sendero comercial que conectaba con los caminos hacia Naldor y los cruces continentales, Argeon concentró una corriente uniforme y sutil de chakra en las plantas de sus pies. El terreno empedrado dio paso de inmediato a rutas de tierra compacta flanqueadas por la vegetación exuberante del país insular. Con un movimiento fluido y natural, el Senju abandonó el firme del camino para ganar altura de un solo salto hacia las copas de los árboles, incorporándose con elegancia a la red de ramas superiores. El choque distante de las olas contra los rompeolas de Astrel se transformó rápidamente en un eco lejano, devorado por el crujido constante de las hojas y el batir ritmico de la vegetación bajo el viento de la tarde.

Su trayectoria apuntaba firmemente hacia el sudoeste, en dirección al continente y a los densos bosques de la Gran Nación del Fuego. Sabía perfectamente que por delante le aguardaban jornadas agotadoras de travesía entre transbordos fluviales, cruces fronterizos y la vigilancia permanente en territorio abierto. En su mente ya trazaba con precisión el itinerario de retorno: cruzar las fronteras terrestres, evitar las vías principales más concurridas y avanzar sin descanso bajo la protección del follaje hasta divisar, eventualmente, la entrada del Gran País del Fuego o el imponente rostro de los Hokage esculpido en la roca. Sin aminorar el ritmo constante de sus zancadas sobre las ramas gruesas, Argeon reajustó la posición de su estuche médico y aceleró el paso con total determinación. El puerto de las Olas quedaba sepultado en la distancia; la larga ruta de regreso a la Aldea Oculta de la Hoja apenas acababa de comenzar.

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Se marcha luego de no cumplir este nodo de exploración, así que lo abandona.
[Imagen: uYoQ0If.jpeg]
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