30-09-2026, 12:50 PM
[Misión Rango E] El Burdel
Petición Misión: Aquí
Día 46 del Verano del Año 150, 20:00 horas. Zona Comercial, Konohagakure no Sato.
Con la llegada de la noche, la zona comercial comenzaba a cambiar. Algunos negocios cerraban mientras tabernas y locales nocturnos encendían sus faroles. Entre ellos se encontraba Las Señoritas del Edén, un establecimiento de dos plantas fácilmente reconocible por su cartel y las luces rojizas de la entrada. Tokuma había sido citado allí a las ocho para cubrir temporalmente la ausencia de uno de los guardias. Su trabajo sería sencillo: ayudar con la seguridad, controlar la entrada y mantener el orden si algún cliente causaba problemas. Al entrar, encontró el local todavía preparándose para la noche. Varias trabajadoras organizaban las salas mientras el personal terminaba de revisar el establecimiento. Poco después, una mujer de mediana edad y aspecto elegante se acercó hasta él. Tras observarlo unos segundos, habló.
- Tú debes ser el shinobi que ha enviado la aldea. -La mujer apoyó una mano sobre su cintura.- Soy Ayame, la responsable de Las Señoritas del Edén. Puedes llamarme Madame Ayame si quieres quedar bien conmigo.
Una pequeña sonrisa apareció durante apenas un instante antes de que señalara hacia la entrada.
- El trabajo es sencillo. Necesitamos una persona más en seguridad durante esta noche. Principalmente estarás ahí fuera, ayudando a controlar quién entra y quién no.
Cerca de la puerta esperaba el otro guardia del turno. Era un hombre alto, de hombros anchos y bastante mayor que Tokuma, que saludó con un ligero movimiento de cabeza al escuchar la conversación.
- Ese es Gen. Lleva años trabajando aquí y conoce a prácticamente todos los habituales.
Ayame comenzó entonces a enumerar las normas básicas del establecimiento. Los clientes excesivamente borrachos podían ser rechazados directamente. Las armas debían quedarse fuera o ser entregadas antes de acceder al interior. Si alguien molestaba a una trabajadora, iniciaba una pelea o se negaba a abandonar el local cuando se le solicitara, seguridad debía intervenir.
- Pero procura no romperle la cara a nadie por mirar mal. -Añadió Ayame-. Esto sigue siendo un negocio.
Gen soltó una carcajada desde la puerta.
- Normalmente basta con pedirles que se marchen.
La mujer lo miró de reojo.
- Normalmente.
Poco después comenzaron a llegar los primeros clientes. La mayoría entró sin problemas, algunos saludando a Gen y otros dejando sus armas antes de pasar. La noche apenas empezaba cuando tres hombres aparecieron al final de la calle. Uno llevaba una botella en la mano, otro caminaba con cierta dificultad y el tercero discutía a voces con sus compañeros. Gen los vio acercarse y suspiró.
- Vaya... -Miró brevemente hacia Tokuma.- Esos tres ya han venido alguna vez.
Los hombres continuaron acercándose.
- Y casi nunca sobrios.
Petición Misión: Aquí
Día 46 del Verano del Año 150, 20:00 horas. Zona Comercial, Konohagakure no Sato.
Con la llegada de la noche, la zona comercial comenzaba a cambiar. Algunos negocios cerraban mientras tabernas y locales nocturnos encendían sus faroles. Entre ellos se encontraba Las Señoritas del Edén, un establecimiento de dos plantas fácilmente reconocible por su cartel y las luces rojizas de la entrada. Tokuma había sido citado allí a las ocho para cubrir temporalmente la ausencia de uno de los guardias. Su trabajo sería sencillo: ayudar con la seguridad, controlar la entrada y mantener el orden si algún cliente causaba problemas. Al entrar, encontró el local todavía preparándose para la noche. Varias trabajadoras organizaban las salas mientras el personal terminaba de revisar el establecimiento. Poco después, una mujer de mediana edad y aspecto elegante se acercó hasta él. Tras observarlo unos segundos, habló.
- Tú debes ser el shinobi que ha enviado la aldea. -La mujer apoyó una mano sobre su cintura.- Soy Ayame, la responsable de Las Señoritas del Edén. Puedes llamarme Madame Ayame si quieres quedar bien conmigo.
Una pequeña sonrisa apareció durante apenas un instante antes de que señalara hacia la entrada.
- El trabajo es sencillo. Necesitamos una persona más en seguridad durante esta noche. Principalmente estarás ahí fuera, ayudando a controlar quién entra y quién no.
Cerca de la puerta esperaba el otro guardia del turno. Era un hombre alto, de hombros anchos y bastante mayor que Tokuma, que saludó con un ligero movimiento de cabeza al escuchar la conversación.
- Ese es Gen. Lleva años trabajando aquí y conoce a prácticamente todos los habituales.
Ayame comenzó entonces a enumerar las normas básicas del establecimiento. Los clientes excesivamente borrachos podían ser rechazados directamente. Las armas debían quedarse fuera o ser entregadas antes de acceder al interior. Si alguien molestaba a una trabajadora, iniciaba una pelea o se negaba a abandonar el local cuando se le solicitara, seguridad debía intervenir.
- Pero procura no romperle la cara a nadie por mirar mal. -Añadió Ayame-. Esto sigue siendo un negocio.
Gen soltó una carcajada desde la puerta.
- Normalmente basta con pedirles que se marchen.
La mujer lo miró de reojo.
- Normalmente.
Poco después comenzaron a llegar los primeros clientes. La mayoría entró sin problemas, algunos saludando a Gen y otros dejando sus armas antes de pasar. La noche apenas empezaba cuando tres hombres aparecieron al final de la calle. Uno llevaba una botella en la mano, otro caminaba con cierta dificultad y el tercero discutía a voces con sus compañeros. Gen los vio acercarse y suspiró.
- Vaya... -Miró brevemente hacia Tokuma.- Esos tres ya han venido alguna vez.
Los hombres continuaron acercándose.
- Y casi nunca sobrios.