Las estanterías que cubrían la pared norte han sido derribadas desde los soportes, provocando una avalancha de manuales de táctica, bitácoras de guardia y legajos que alfombran el pasillo central, pisoteados y rotos. En la cocina contigua, los cajones inferiores fueron arrancados de cuajo de sus rieles de metal, colgando torcidos con los fondos partidos, mientras los utensilios de cocina y latas de ración militar yacen esparcidos entre trozos de vajilla de cerámica hecha añicos. Las puertas de los armarios oscilan levemente con el viento. Sin embargo, bajo la aparente futilidad del desastre, un análisis minucioso del suelo de la cocina revela un detalle microscópico: los pesados trozos de cerámica rota que tapan la rejilla del desagüe del piso han sido colocados de manera milimétricamente calculada, ocultando debajo un minúsculo rastro de tierra arcillosa y húmeda que no pertenece al polvo acumulado de la casa, formando una ruta imperceptible que apunta directamente hacia el conducto de ventilación inferior, el cual carece de marcas de haber sido forzado desde afuera.
Recostado contra el marco de la puerta de la entrada con absoluta desidia, un veterano shinobi de la división de seguridad da una última calada a su cigarrillo y exhala el humo con pesadez antes de hablar:
—No busques milagros, Uchiha... el tipo se esfumó y las probabilidades de hallarlo son nulas— murmura el veterano con voz rasposa, arrojando la colilla al suelo y aplastándola con desdén. —Haz lo que tengas que hacer, pero aquí adentro solo hay un muladar de pistas falsas.—
![[Imagen: uYoQ0If.jpeg]](https://imgur.com/uYoQ0If.jpeg)