Misión Solicitada: Aquí
Día: 14 de verano - Kirigakure
El Día 14 de verano había amanecido con uno de esos fríos que hacían que la estación pareciera una simple formalidad en Kirigakure. La niebla se deslizaba entre los edificios del centro mientras una llovizna fina golpeaba tejados, canales y adoquines, arrastrada por ráfagas que llegaban desde el mar. Décadas de tormentas cada vez más violentas e inviernos prolongados habían obligado a la aldea a depender de sistemas de calefacción y suministros constantes para sostener incluso sus asentamientos más expuestos. Frente a uno de los depósitos de abastecimiento esperaba un único carruaje cubierto por una gruesa lona, cargado con sacos dealimentos, cajas de conservas y recipientes de combustible destinados a un pequeño puerto de la periferia.
Un hombre de barba entrecana y abrigo impermeable permanecía junto al cargamento con una tablilla protegida bajo el brazo. Era Genzō, uno de los encargados de distribución de aquel sector, y apenas distinguió a los shinobi asignados levantó la voz por encima del golpeteo de la lluvia. —Supongo que son los ninjas ¿No? Les esperaba...Tenemos prisa entonces les explico rápido... Este es el envío. Nada demasiado glorioso, me temo, pero en aquel puerto probablemente les parezca más importante que cualquier arma. Apartó un extremo de la lona para dejar visibles los recipientes asegurados contra la madera. —La calefacción del sector lleva varios días funcionando a medias y las reservas de comida están bajando. Si este carruaje no llega, tendrán que empezar a racionar ambas cosas antes de que termine la semana.
Genzō señaló entonces el camino que abandonaba el distrito central en dirección a los sectores exteriores de la isla. —Los primeros tramos siguen teniendo tránsito y patrullas; el problema empieza más adelante, cuando el camino se estrecha junto a la costa. Hizo una pausa antes de añadir, esta vez con un tono menos administrativo. —No esperamos shinobi enemigos. Han desaparecido provisiones menores por esa zona y los informes hablan de ladrones comunes, gente que aprovecha la niebla y los puntos donde las patrullas tardan más en pasar. Puede que no aparezca nadie... pero comida y combustible valen mucho cuando el frío aprieta.
El carruaje permanecía preparado frente al depósito mientras la ruta hacia el puerto se perdía poco a poco detrás de la bruma. Más allá del centro de Kirigakure quedaban caminos cada vez menos transitados, almacenes aislados y largos tramos costeros donde el viento podía cubrir cualquier sonido con facilidad. La misión era sencilla sobre el papel: conseguir que los suministros alcanzaran su destino. El verdadero problema sería descubrir si alguien más había decidido que aquella carga no debía llegar hasta allí.
![[Imagen: dfb0581e-5bdc-43df-86a0-00244b050c19.png]](https://i.postimg.cc/HxhvwD5K/dfb0581e-5bdc-43df-86a0-00244b050c19.png)