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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato   ›   Zona Comercial
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[Misión D] Una mañana de compras
Narrador Cuervito-kun
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07-09-2026, 02:58 PM
La mañana había comenzado con bastante tranquilidad en Konohagakure. A aquella hora, la Zona Comercial empezaba a llenarse poco a poco de vecinos, comerciantes levantando sus puestos y algunos shinobi que aprovechaban las primeras horas del día para realizar diferentes recados. Akira había recibido una misión bastante sencilla. Su objetivo era acompañar a Fumiko, una mujer de avanzada edad que vivía a pocas calles de la Zona Comercial. La mujer necesitaba realizar varias compras para los próximos días, pero sus problemas para caminar durante largos periodos de tiempo y cargar peso hacían recomendable que alguien la acompañara. Cuando Akira llegó hasta la vivienda indicada en la misión, encontró a Fumiko esperándolo frente a la puerta. La anciana sostenía una pequeña bolsa de tela y una lista doblada entre las manos.

- Ah, debes ser el shinobi que han enviado. Menos mal. Ya empezaba a pensar que tendría que cargarlo todo yo sola.

Fumiko le dedicó una sonrisa antes de comenzar a caminar lentamente hacia la Zona Comercial. La lista tampoco parecía demasiado complicada. Necesitaba comprar arroz, algunas verduras, pescado y varios productos para la casa. El único inconveniente era que los establecimientos estaban repartidos por diferentes calles, por lo que tendrían que realizar varias paradas antes de regresar.

- Primero iremos a por las verduras. El puesto de siempre debería estar abierto ya.

La anciana avanzaba despacio, aunque sin necesitar ayuda por el momento. Por ahora, todo apuntaba a que aquella sería exactamente lo que parecía: Una tranquila mañana de compras.
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
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07-09-2026, 03:38 PM
El aire matutino de Konohagakure carecía de la pesadez que solía asfixiar las calles al mediodía. Akira avanzaba a paso firme pero sosegado por el empedrado del distrito residencial, disfrutando de una inusual ligereza en su estado de ánimo. Para alguien acostumbrado a la estricta rigidez del complejo Hyūga, una mañana lejos de los formalismos del clan era un respiro necesario. Llevaba la larga cabellera castaña parcialmente recogida en un moño alto, dejando algunos mechones sueltos enmarcando sus rasgos afilados y aquellos ojos perlados tan característicos de su linaje.Vestía unos holgados pantalones oscuros de combate sujetos a los tobillos y un grueso fajín granate que rompía la sobriedad del conjunto. Oculto bajo la tela de su amplia capa blanca —cuyos faldones decorados ondeaban a la altura de sus pantorrillas con la suave brisa—, llevaba ceñido al torso el rígido chaleco táctico de chunín. Alrededor del cuello, a modo de silenciosa rebeldía contra las convenciones de su rango, colgaba la banda protectora de la aldea.

 Sus antebrazos, como siempre, estaban resguardados por pesados guanteletes rojos de hierro.A su lado, marcando el mismo compás de sus sandalias, trotaba Makey. El felino de pelaje blanco impoluto caminaba con la elegancia serena propia de su especie. Cada vez que el gato alzaba la cabeza para escudriñar el entorno, la luz del amanecer destellaba en su mirada heterocromática: un ojo de un profundo azul zafiro y el otro de un vibrante tono violeta.Al llegar frente a la vivienda indicada en la orden de misión, Akira detuvo su andar, provocando que Makey hiciera lo mismo y se sentara sobre sus patas traseras. La mujer mayor ya aguardaba en el umbral. Cuando Fumiko le dirigió la palabra, expresando su alivio por no tener que cargar el peso en soledad, el semblante del Hyūga se suavizó. Detestaba la pomposidad elitista, pero sentía un respeto genuino y profundo por los civiles trabajadores de la aldea. 

 Hizo una leve inclinación de cabeza. Fue un gesto sencillo y directo, carente de las reverencias teatrales de la rama principal, pero cargado de cortesía.—Muy buenos días, señora Fumiko. Mi nombre es Akira —respondió con un tono de voz llano y amable, cruzando las manos detrás de su espalda para mostrar una postura relajada—. No tiene de qué preocuparse. Hoy mi trabajo es ser sus manos y su espalda; no dejaré que cargue ni una sola bolsa mientras yo la acompañe. Si gusta, puedo llevar esa lista por usted.La anciana emprendió la marcha a paso lento, mencionando que la primera parada sería su puesto de hortalizas de confianza.

El joven asintió de inmediato a la propuesta, ajustando de forma rutinaria la correa de cuero de su guantelete derecho antes de iniciar el trayecto.  —Me parece una excelente idea. A esta hora los agricultores recién terminan de descargar la mercancía; encontraremos lo más fresco si vamos a las verduras primero —comentó, dándole la razón.

Akira adaptó su zancada larga al ritmo mucho más pausado de la mujer. Se posicionó un paso por detrás y a la derecha de Fumiko, dispuesto a servir como una barrera física natural contra cualquier transeúnte apresurado o carro de carga que pudiera transitar rumbo al sector comercial. Makey se mantuvo a la par del chunín, avanzando en silencio por el borde del camino.  El ninja fijó la vista en el sendero, escaneando el suelo de piedra para identificar cualquier adoquín suelto o desnivel que pudiera representar un tropiezo para la anciana, preparado para advertirle o sujetarla si perdía el equilibrio. Con paciencia, Akira se dispuso a seguir la ruta trazada por Fumiko, aguardando a que ella misma los guiara hacia el comercio específico que deseaba visitar en la concurrida calle principal.

Estadísticas de Akira Hyuuga
Akira Hyuuga
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Vida 630 Chakra 685 Reg. Chakra 40
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Narrador Cuervito-kun
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07-09-2026, 03:56 PM
Última modificación: 07-09-2026, 04:12 PM por Narrador Cuervito-kun.
El recorrido hasta la Zona Comercial transcurrió sin mayores inconvenientes. Fumiko agradeció varias veces que Akira adaptara el paso al suyo durante el trayecto, aunque aseguró con una sonrisa que todavía podía caminar perfectamente sin ayuda.

- Una cosa es ser vieja y otra inútil, muchacho. -Bromeó mientras continuaba avanzando.-

Pocos minutos después llegaron al puesto de verduras. El comerciante reconoció a Fumiko enseguida y comenzó a preparar parte de su pedido mientras ella señalaba tomates, cebollas, zanahorias y algunas verduras de temporada. Tal como había prometido, Akira terminó haciéndose cargo de las primeras bolsas. La siguiente parada fue una pequeña tienda de arroz situada dos calles más adelante. Después vendrían el pescado y algunos productos básicos para la casa. El peso comenzaba a acumularse, aunque seguía siendo perfectamente manejable para un shinobi. El único contratiempo apareció cuando abandonaron la tienda de arroz. Un pequeño carro de mercancías había quedado detenido atravesando parcialmente la calle. Una de sus ruedas se había introducido en un hueco entre los adoquines y dos comerciantes intentaban moverlo mientras varios peatones se acumulaban alrededor. Fumiko observó la situación y después miró hacia una calle lateral.

- Podríamos rodear por allí, pero tendríamos que caminar bastante más.

La anciana parecía dispuesta a hacerlo, aunque el desvío supondría alargar considerablemente el recorrido y todavía quedaban varias compras pendientes. Por suerte, el problema no parecía especialmente grave. Bastaría con liberar la rueda del carro o encontrar una forma segura de atravesar aquella pequeña aglomeración. Fumiko permaneció junto a Akira, esperando su decisión.
Akira Hyuuga
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07-09-2026, 04:03 PM
El peso de las bolsas de arroz y verduras acumuladas en sus manos se sentía apenas como un recordatorio leve de la tarea, un contraste absoluto con los pesados fardos de entrenamiento a los que el joven chunín estaba acostumbrado. Al escuchar la broma de la anciana sobre su independencia, una ligera y genuina sonrisa se dibujó en el rostro de Akira, ablandando sus finas facciones y despejando cualquier rastro de rigidez.

—Tiene toda la razón, señora Fumiko. Disculpe el exceso de celo; admiro su energía, pero permítame al menos aligerarle el paso con las compras que ya llevamos —respondió con un tono suave y grato, cargado de un respeto sincero hacia la vitalidad de la mujer.

A su lado, avanzando con pasos silenciosos, Makey caminaba con absoluta compostura. El felino de pelaje blanco impoluto detuvo su marcha al mismo tiempo que su dueño, alzando la cabeza para observar el pequeño revuelo que se había formado unos metros más adelante. Sus ojos heterocromáticos —uno azul zafiro y el otro de un brillante violeta— parpadearon con calma ante el grupo de peatones acumulados junto a un carro de mercancías detenido.

Akira desvió la mirada hacia el obstáculo que bloqueaba parcialmente la calle. Una de las ruedas de madera del vehículo había quedado trancada en un hueco profundo entre los adoquines, inmovilizando la carga. Al escuchar la propuesta de Fumiko sobre tomar el desvío por la calle lateral, el joven Hyūga negó suavemente con la cabeza, evaluando de inmediato la distancia adicional que eso supondría para las piernas de la anciana con el resto de los recados pendientes.

—No será necesario alargar el camino, señora Fumiko. Con un pequeño ajuste saldremos de esto en un momento y podremos seguir con el pescado y los artículos para la casa sin que tenga que dar rodeos innecesarios —comentó con total amabilidad, dando un paso al frente para acercarse a la zona del problema.

Tras asegurar las bolsas de manera que no estorbaran, Akira se aproximó al par de comerciantes que forcejeaban con la estructura de madera. Sin aires de superioridad y manteniendo la cordialidad que lo caracterizaba aquella mañana, se dirigió a ellos para declarar su intención de colaborar.

—Disculpen la molestia. Déjenme echarles una mano con eso para sacar la rueda del bache; así abrimos el paso para todos en seguida —expresó de forma directa, situándose junto a uno de los laterales del carro.

Flexionando ligeramente las piernas y apoyando las manos enguantadas en los puntos de agarre seguros de la estructura, Akira se preparó para aplicar la fuerza necesaria y liberar la rueda atascada, buscando resolver el contratiempo con presteza mientras Makey se sentaba pacientemente a unos pasos, observando la escena con su habitual serenidad bicolor.
[Imagen: JK2RddW.png]
Narrador Cuervito-kun
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07-09-2026, 04:41 PM
Los comerciantes aceptaron la ayuda de Akira sin poner ninguna objeción. Entre los tres consiguieron levantar ligeramente el lateral del carro mientras uno de ellos empujaba desde atrás. La rueda salió del hueco entre los adoquines con un golpe seco y el vehículo volvió a quedar estable sobre la calle.

- Gracias, muchacho. Nos has ahorrado un buen rato de pelea con esta cosa. -Comentó uno de los hombres mientras apartaban finalmente el carro hacia un lado.-

El paso quedó despejado casi de inmediato y los peatones comenzaron a circular otra vez con normalidad. Fumiko observó la escena con una expresión satisfecha antes de continuar caminando junto a Akira.

- Sabía que traer un shinobi conmigo acabaría siendo útil para algo más que cargar bolsas.

La siguiente parada fue la pescadería. Allí, la anciana escogió un par de piezas frescas mientras conversaba brevemente con el vendedor, que terminó envolviéndolas con cuidado antes de entregárselas a Akira junto al resto de las compras. Después solo quedaban algunos productos para la casa. Fumiko los condujo hasta una pequeña tienda situada cerca del extremo de la Zona Comercial. Compró jabón, algunas velas y varios artículos básicos que añadió a las bolsas que Akira ya transportaba. Cuando salieron de allí, la anciana repasó mentalmente la lista durante unos segundos antes de asentir satisfecha.

- Eso debería ser todo.

Sin embargo, justo cuando se disponían a emprender el camino de regreso, Fumiko se detuvo frente a un pequeño puesto de fruta. Sus ojos se quedaron unos segundos sobre unas mandarinas recién colocadas en exposición.

- Aunque… ahora que lo pienso, me vendrían bien algunas de esas.

La compra parecía prácticamente terminada, pero todavía quedaba aquella última parada antes de poder regresar a casa.
Akira Hyuuga
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07-09-2026, 05:02 PM
El seco sonido del adoquín al encajar de nuevo bajo la rueda devolvió la estabilidad al carro, liberando el paso en la concurrida calle del mercado. Mientras los dos hombres se apartaban y uno de ellos le dirigía un sincero agradecimiento por la ayuda prestada con la carga, el joven Hyūga se limitó a inclinar levemente la cabeza en un gesto cordial, respondiendo de inmediato a su mención.

—No hay de qué, procuren calzar mejor el vehículo la próxima vez para evitar estos atascos —respondió Akira con un tono llano y amable, acomodándose la amplia capa blanca que ondeaba ligeramente a su espalda.

El aroma a salitre del pescado y el rastro seco del jabón recién empaquetado quedaron atrás cuando el trio retomó el sendero hacia el tramo final de la calle comercial. Con los brazos sosteniendo las diversas bolsas provistas de arroz, hortalizas y provisiones para el hogar, Akira caminaba con total soltura. El peso acumulado de la carga apenas representaba un esfuerzo para su complexión física, permitiéndole mantener una postura erguida pero relajada. 

A su lado, marcando el paso con una precisión silenciosa, Makey avanzaba sobre las losas de piedra. El felino de pelaje blanco impoluto caminaba con la elegancia sobria que lo caracterizaba, deteniéndose en seco justo al lado de las sandalias de su dueño cuando la anciana hizo alto de manera repentina frente a un pequeño puesto de fruta. Los ojos heterocromáticos del animal —un brillante azul zafiro en el lado izquierdo y un profundo violeta en el derecho— parpadearon con calma mientras observaban la colorida exhibición de mandarinas recién acomodadas en los cajones de madera.

Al escuchar el murmullo dubitativo de Fumiko y su repentino deseo por incorporar la fruta a los recados, el semblante del joven Hyūga se distendió en una expresión genuinamente afable. Aunque la lista original parecía completada, el respeto que profesaba hacia los civiles de la aldea hacía que cualquier pequeño desvío fuera completamente secundario.

—No se preocupe lo más mínimo, señora Fumiko. Unas cuantas mandarinas frescas le darán un buen toque a la despensa y no nos tomará nada de tiempo añadirlas al resto —respondió Akira con un tono de voz reposado y cordial, cuidando de no alterar el ritmo de la mujer.

Dando un paso al frente para aproximarse al mostrador del tendero, el ninja ajustó ligeramente el agarre de las bolsas que ya transportaba con una mano, liberando la extremidad contraria para señalar con cortesía la mercancía seleccionada. Manteniendo la mirada fija en el comerciante para indicar su disposición a cerrar la transacción de inmediato, el joven aguardó a que el vendedor terminara de despachar la porción solicitada, dispuesto a concluir los encargos y retomar sin demora el camino de regreso hacia el hogar de la anciana.
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Narrador Cuervito-kun
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07-09-2026, 05:40 PM
El vendedor preparó rápidamente una pequeña bolsa con las mandarinas que Fumiko había señalado y se la entregó a Akira junto con el resto de las compras. La anciana pagó sin prisas, guardó el cambio en su pequeño monedero y repasó una última vez la lista que llevaba consigo. Esta vez no parecía faltar nada.

- Ahora sí -Comentó satisfecha-. Podemos volver a casa antes de que empiece a apretar demasiado el calor.

El camino de regreso transcurrió con la misma tranquilidad que el trayecto de ida. Fumiko mantuvo un paso pausado, mientras Akira cargaba con todas las bolsas sin mostrar dificultad alguna. Makey los acompañó durante todo el recorrido, avanzando junto al chunín con su habitual calma. Al llegar finalmente frente a la vivienda, la mujer abrió la puerta y señaló una pequeña mesa situada cerca de la entrada.

- Puedes dejar las bolsas ahí, muchacho. Ya me encargaré yo de guardar las cosas poco a poco.

Una vez depositadas las compras, Fumiko volvió a mirar a Akira con una sonrisa sincera.

- Muchas gracias por acompañarme. Me habría llevado toda la mañana hacerlo sola, y seguramente habría terminado cargando más peso del que debería.

La anciana se despidió también de Makey con un gesto cariñoso antes de entrar en la vivienda. Akira había cumplido con todos los objetivos del encargo. Fumiko había realizado sus compras, había regresado a casa sin sufrir ningún percance y toda la mercancía había llegado en perfectas condiciones. Con la tarea terminada, solo quedaba informar del resultado correspondiente.

OFF
¡Misión completada! 


Puedes realizar tu último post como prefieras y enviar posteriormente la misión a revisión.
Akira Hyuuga
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07-09-2026, 06:04 PM
El crujir suave de la bolsa con las mandarinas recién añadidas se mezcló con el murmullo matutino cuando el trayecto final de regreso comenzó. Akira avanzaba con paso sereno y medido, adaptándose de forma natural a la marcha pausada de la anciana. Con los brazos cargados de las diversas provisiones —arroz, hortalizas, pescado, los artículos de limpieza y la fruta—, el joven chunín no mostraba la más mínima señal de fatiga; el peso acumulado quedaba anulado por la complexión física de alguien habituado a cargas de entrenamiento considerablemente más duras. La amplia capa blanca sobre su espalda ondeaba con el viento, ocultando el chaleco táctico de chunín ceñido con firmeza a su torso, mientras su larga cabellera castaña se mantenía recogida en un impecable moño alto y la banda de la aldea colgaba holgada alrededor de su cuello.

A su lado, marcando el paso con una elegancia felina, Makey se deslizaba con absoluta soltura sobre los adoquines. El animal, dotado de un pelaje blanco impoluto y una mirada enigmática perfectamente diferenciada por un ojo azul zafiro y otro de un vibrante violeta, desvió la atención hacia su dueño, rozando brevemente el costado de su bota con el lomo antes de continuar su avance sin romper el ritmo compartido.

Al fin, la pequeña fachada de la vivienda apareció frente a ellos. Fumiko abrió la puerta de madera con un movimiento fluido y señaló con amabilidad la mesa situada junto a la entrada. Siguiendo su indicación, Akira cruzó el umbral con cuidado y depositó las bolsas sobre la superficie con absoluta pulcritud, asegurándose de que toda la mercancía quedara en perfectas condiciones.

Al volverse hacia la anciana, quien le dedicó unas sinceras palabras de agradecimiento por el tiempo prestado y la ayuda con el peso, el semblante del Hyūga se suavizó en una expresión genuinamente cordial, desprovista de cualquier rastro de arrogancia o aires de superioridad.

—No tiene que agradecer nada, señora Fumiko. Me alegra haber podido echarle una mano y ahorrarle un recorrido tan pesado; ha sido todo un gusto acompañarla esta mañana —respondió Akira con un tono de voz reposado y respetuoso, inclinando ligeramente la cabeza en señal de cortesía.

Makey, respondiendo con sutileza a la cariñosa despedida que la mujer le dedicó antes de retirarse al interior de su hogar, movió la punta de la cola con calma y se sentó pacientemente junto a las sandalias de su dueño. Con el encargo cumplido a la perfección, el joven chunín dio media vuelta para emprender la marcha, listo para regresar al punto de partida y formalizar el informe correspondiente de la misión.
[Imagen: JK2RddW.png]
Masashi Kishimoto
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07-09-2026, 06:49 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Misión D] Una mañana de compras (TID 14766)
Tipo: Misión Normal · Rango: D
  • Akira Hyuuga — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp
  • Kuroto Uchiha — Narrador Oficial (100%): 750 Ryos, 0 Tobis, 50 Exp, Pergamino PERG002

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
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07-09-2026, 06:51 PM
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Este tema ha sido cerrado.
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