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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato
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[Rango C] Refugio en el Bosque de la Muerte
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07-08-2026, 10:10 PM
[Rango C] Refugio en el Bosque de la Muerte
Día 40 de Verano del año 150 — Bosque de la Muerte, Konohagakure
Solicitud de misión: Aquí
La investigación iniciada durante el festival de Konoha no había terminado con la captura del carterista. El posterior intento de liberarlo confirmó que aquel hombre no actuaba completamente solo y, entre los objetos recuperados durante los interrogatorios, apareció un pequeño cuaderno lleno de direcciones incompletas, horarios y referencias que la División de Investigación tardó varios días en ordenar. Una de aquellas anotaciones resultó especialmente concreta: describía una vieja cabaña improvisada dentro del Bosque de la Muerte, suficientemente alejada de los caminos habituales como para funcionar como escondite, punto de reunión o lugar donde guardar información sin llamar demasiado la atención. Kaito y Daeru fueron enviados para comprobarlo antes de que quienes estuvieran relacionados con el refugio pudieran abandonarlo o borrar cualquier rastro.

En una de las entradas controladas al bosque los esperaba Shimada, un chūnin perteneciente a la División de Investigación, vestido con un chaleco oscuro y cargando bajo el brazo una copia del mapa recuperado. No parecía tener intención alguna de acompañarlos. Extendió el documento sobre una mesa de madera del puesto de vigilancia y señaló una pequeña marca situada varios kilómetros hacia el interior, fuera de las rutas utilizadas normalmente por los equipos de entrenamiento.
—El carterista llevaba esto anotado junto con otros puntos que ya comprobamos. Algunos estaban vacíos. Otros habían sido limpiados recientemente. Este todavía no ha sido tocado por nosotros.— El hombre desplazó un dedo desde la entrada hasta la ubicación señalada. —La cabaña debería estar aquí. Entren, revisen todo lo que pueda relacionarse con la organización y traigan cualquier documento, sello, nombre, ruta o registro que encuentren. Si hay alguien dentro, pueden capturarlo, pero no destruyan el lugar peleando si pueden evitarlo. Lo que necesitamos está en esa cabaña—

Antes de dejarlos partir, Shimada añadió una última advertencia. Una patrulla encargada de comprobar el perímetro desde lejos había encontrado aquella misma mañana varias ramas cortadas limpiamente y huellas recientes cerca de uno de los senderos secundarios, aunque ninguno de los vigilantes se había acercado lo suficiente como para confirmar quién las había dejado. Con eso les entregó el mapa y permaneció junto al puesto mientras Kaito y Daeru cruzaban la verja que separaba Konoha de la espesura.

El Bosque de la Muerte comenzó a cerrarse alrededor de ambos apenas dejaron atrás el camino principal. La vegetación era demasiado densa para mantener una línea recta durante mucho tiempo y las marcas del mapa dependían de árboles, desniveles y pequeños cursos de agua que podían confundirse fácilmente entre sí. Después de internarse en la zona indicada, encontraron la primera señal de que iban por buen camino: una cuerda fina, casi invisible entre los arbustos, había sido tendida a la altura del tobillo y se perdía entre la maleza hacia la base de un árbol. No parecía parte de las defensas habituales del bosque. Alguien había preparado el acceso al refugio.
Daeru Uchiha
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13-08-2026, 01:35 AM
Luego de todo el caos ocurrido durante el interrogatorio, donde alguien había intentado facilitar la fuga del carterista, todo parecía indicar que aquel hombre no era un simple ladrón. Las anotaciones encontradas entre sus pertenencias habían llevado a los shinobi hasta un punto específico del Bosque de la Muerte: una pequeña cabaña oculta entre la espesura. La idea de encontrar una construcción en un lugar como aquel no le daba demasiada confianza a Daeru.

Uchiha Daeru se encontraba en la entrada del bosque, esperando junto a su nuevo compañero de equipo, Kaito Sarutobi. Lo había visto un par de veces durante algunos acontecimientos de la aldea, pero jamás había tenido la oportunidad de intercambiar palabras con él. Ahora, ambos formarían parte del nuevo Grupo 3 de Konoha, por lo que aquella misión sería la primera oportunidad que tendrían para comenzar a conocerse y aprender a trabajar juntos.

Daeru agitaba las manos cerca de su pecho, intentando entrar en calor y, al mismo tiempo, disimular el nerviosismo que le provocaba la situación. Frente a ellos, un Chunin sostenía una copia del mapa mientras les explicaba las indicaciones para encontrar la cabaña y les recordaba que debían actuar con cautela.

Una vez terminadas las instrucciones, Daeru realizó una leve reverencia para despedirse de su superior y luego volteó hacia Kaito. —Soy Daeru Uchiha... Un gusto, Kaito. Supongo que desde ahora seremos compañeros del Grupo 3.- Llevó una mano hasta su nuca y comenzó a frotársela mientras esbozaba una sonrisa algo nerviosa. —Espero que podamos llevarnos bien. Después de todo, seguramente tendremos que hacer muchas misiones juntos.- La expresión de Daeru cambió ligeramente al recordar lo ocurrido durante el interrogatorio. —Yo estuve involucrado en la misión del carterista. Alguien intentó sacarlo del cuartel y, por lo que descubrimos, podría haber ninjas peligrosos involucrados. Por eso creo que deberíamos tener cuidado.- Miró nuevamente hacia el bosque. —No sabemos qué vamos a encontrar ahí dentro, así que será mejor que nos avisemos si vemos algo extraño.-

Con aquella última advertencia, Daeru tomó la iniciativa y comenzó a internarse en el Bosque de la Muerte, aunque procurando no alejarse demasiado de Kaito. La vegetación se volvía cada vez más densa a medida que avanzaban, obligándolo a apartar ramas mientras revisaba constantemente el mapa para asegurarse de que continuaban siguiendo la dirección correcta.

Después de varios minutos, algo llamó su atención. Una cuerda delgada atravesaba la maleza a la altura de sus tobillos y se perdía entre los árboles. Daeru se detuvo inmediatamente y levantó una mano para indicarle a Kaito que hiciera lo mismo. —Eh, Kaito... mira esto.- Se agachó para observar la cuerda con detenimiento, evitando tocarla. —Debe estar cerca la cabaña. Pero si alguien colocó esto aquí, quizás no sea buena idea seguir avanzando sin cuidado.- Daeru levantó la mirada hacia su compañero. —¿Qué opinas? Podemos seguirla, pero será mejor que vayamos atentos por si se trata de una trampa.- Sin alejarse de él, comenzó a avanzar lentamente siguiendo el recorrido de la cuerda, manteniéndose alerta y procurando no pisarla.
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
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30-08-2026, 04:19 AM
La precaución de Daeru terminó siendo acertada. La cuerda no desaparecía demasiado lejos entre la vegetación, sino que avanzaba pegada al suelo durante varios metros antes de ascender por el tronco de un árbol y atravesar una pequeña argolla metálica clavada en la corteza. Desde allí descendía hasta un recipiente de madera hueco en cuyo interior varias piezas de metal habrían chocado entre sí si alguien hubiese tensado el hilo. No era una trampa destinada a herir, sino una alarma rudimentaria, y al haber seguido su recorrido sin tocarla, Daeru había evitado activarla. Fue entonces cuando escuchó pasos apresurados detrás de él. Un shinobi de Konoha apareció siguiendo el mismo camino, con un brazalete administrativo visible en el brazo, y apenas llegó señaló a Kaito. —Kaito Sarutobi, necesito que regreses conmigo. Hay un problema con el registro de asignación del Grupo 3 y tu participación en esta misión debe corregirse antes de que continúes operando fuera de la aldea. La orden para Uchiha Daeru sigue vigente. Shimada ya autorizó que complete la inspección en solitario.— No hubo mayor ceremonia; pocos minutos después, ambos se marcharon hacia la entrada del bosque y Daeru quedó solo frente al perímetro que acababa de descubrir.

Siguiendo cuidadosamente la cuerda, pudo comprobar que aquel no era el único tramo. El hilo se extendía lateralmente entre varios árboles, formando una línea irregular alrededor de una zona más despejada, con otros puntos de tensión distribuidos entre la vegetación. Más adelante, aproximadamente a cuarenta metros, apareció finalmente la cabaña: pequeña, vieja y cubierta parcialmente por musgo, pero no abandonada. Una columna fina de humo escapaba por una abertura improvisada en el techo y, durante apenas un instante, una silueta humana cruzó detrás de una de las ventanas antes de desaparecer. Poco después el viento cambió y arrastró hasta el bosque varios fragmentos ennegrecidos de papel, uno de los cuales cayó cerca del límite del claro conservando todavía parte de varias líneas escritas. Quienes estuvieran dentro no estaban simplemente refugiándose allí; estaban destruyendo evidencia.

Un sonido seco llegó entonces desde la derecha. Entre los árboles apareció un hombre joven vestido con ropa oscura y sin protector visible, avanzando lentamente alrededor de la cabaña mientras sostenía una ballesta pequeña entre las manos. Su atención no estaba puesta en el bosque en general, sino en los puntos donde las cuerdas atravesaban la vegetación. Al llegar junto a uno de los árboles, levantó brevemente una sección de corteza colocada de forma artificial y dejó expuesto lo que había debajo: un sello explosivo conectado a un hilo mucho más fino que continuaba en dirección al refugio. Desde la posición de Daeru podían distinguirse al menos otros dos colocados de manera semejante alrededor del claro. La alarma exterior no era la única defensa; si alguien descubría la infiltración, quienes estaban dentro podían hacer desaparecer la cabaña, los documentos y buena parte del terreno que la rodeaba en cuestión de segundos.

Desde el interior llegó entonces el golpe de algo pesado contra el suelo, seguido por una voz amortiguada que atravesó las paredes de madera. —Apúrate con lo que queda. Cuando termine esta pila, quemamos la otra y nos vamos.— El vigilante continuó recorriendo lentamente el perímetro, todavía sin señales de haber detectado a Daeru, mientras nuevas cenizas escapaban por la abertura del techo. Por ahora el genin conservaba la ventaja de no haber sido descubierto, pero el tiempo comenzaba a jugar en su contra: las pruebas estaban desapareciendo y cualquier error podía convertir el escondite entero en una explosión antes de que lograra recuperar algo útil.
Daeru Uchiha
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07-09-2026, 02:15 PM
Daeru observó durante unos segundos el lugar por donde Kaito había desaparecido. No esperaba tener que continuar aquella misión completamente solo, mucho menos después de lo que acababan de encontrar. Tragó saliva y regresó lentamente la mirada hacia el bosque. «Así que estoy solo...» No podía hacer nada al respecto; la misión seguía vigente y debía terminar la inspección. 

Continuó siguiendo cuidadosamente el recorrido de las cuerdas hasta finalmente encontrar la pequeña cabaña. La presencia de humo y aquella silueta cruzando por una de las ventanas terminaron por confirmar sus sospechas, pero fueron los restos de documentos quemados los que más llamaron su atención. «Están destruyendo algo...» Entrecerró los ojos. Si esperaba demasiado tiempo, quizás no quedaría nada que recuperar.

El sonido proveniente de su derecha hizo que Daeru se agachara instintivamente entre la vegetación. Permaneció inmóvil, observando al sujeto de la ballesta mientras este recorría el perímetro. Su atención terminó concentrándose en lo que el hombre descubrió bajo la corteza del árbol: un sello explosivo y un hilo mucho más fino que se dirigía hacia la cabaña. Daeru recorrió lentamente el lugar con la mirada, encontrando otros similares alrededor del claro. «Genial... Si descubren que estoy aquí, pueden destruirlo todo.» Llevar una mano hacia sus armas fue casi instintivo, pero se detuvo. Atacarlo directamente podía alertar a quienes se encontraban dentro. Necesitaba neutralizarlo sin provocar demasiado ruido.

Daeru activó lentamente su Sharingan y permaneció oculto, esperando que el recorrido del vigilante volviera a acercarlo a su posición. Cuando encontró una oportunidad, salió de su escondite lo suficiente para buscar directamente la mirada del sujeto. No realizó sellos ni lanzó ninguna ofensiva; simplemente intentó establecer contacto visual con él, buscando aprovechar el efecto de confusión provocado por el Genmyō Tomoe para dificultar su capacidad de reacción. «Vamos... mírame.» Si conseguía aquella pequeña oportunidad, avanzaría rápidamente sobre él para intentar sujetarlo y golpearlo con fuerza en la cabeza, buscando dejarlo inconsciente antes de que pudiera gritar o utilizar su ballesta.

Si conseguía neutralizarlo, Daeru arrastraría su cuerpo fuera de la vista de la cabaña antes de regresar al árbol donde el hombre había dejado expuesto el primer sello explosivo. No pensaba tocar el hilo sin saber exactamente cómo funcionaba. Se agacharía frente al mecanismo y, manteniendo activo su Sharingan, observaría cuidadosamente la conexión entre el sello y el hilo. Necesitaba descubrir si podía separarlos sin provocar la detonación y, de ser posible, inutilizar aquel mecanismo antes de continuar con los demás. Cada segundo que perdía significaba más documentos convertidos en cenizas.

off
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Daeru Uchiha
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9
Sigilo
11
Velocidad
16
Vida 465 Chakra 500 Reg. Chakra 36

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yin
✦Nivel: 1
#ID: UCHI101B
◔Coste
40 de Chakra | 30 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario manifiesta el verdadero poder del Sharingan activándolo en ambos ojos al mismo tiempo. El iris de cada ojo se vuelve rojo, y las astas negras comienzan a surgir conforme se avanza en el dominio de las ramas del dōjutsu, ganando una por cada técnica base desbloqueada. Esta técnica no requiere sellos de mano para ejecutarse.

Cada asta representa una mejora pasiva que amplifica la capacidad visual del usuario y su instinto de reacción. Estas se acumulan entre sí para crear un efecto progresivamente más poderoso en combate.

Beneficios acumulativos por número de astas:

1 asta: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.
2 astas: Permite esquivar técnicas de nivel 0 sin perder potencial de esquiva.
3 astas: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.

Al utilizar ambos ojos, todas las otras habilidades del Sharingan se consideran pasivas (excepto Mejoras) y no consumen chakra mientras la técnica esté activa.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.

✔Aprendida · 09-07-2026
◈Yin
✦Nivel: 1
#ID: UCHI001R
◔Coste
25 de Chakra
▣Descripción

Concede al usuario la capacidad de aplicar Genjutsu a través del contacto visual directo, sin necesidad de sellos de mano. Mientras mantenga la mirada con su objetivo, puede ejecutar cualquier técnica ilusoria, pagando su coste y respetando sus limitaciones como cualquier otro Jutsu. En caso de que no usar un Genjutsu específico en ese momento, el contacto visual provocará un efecto básico de Confusión en el objetivo, dificultando su concentración y reduciendo su Sigilo durante la ilusión.

Si el enemigo decide evitar el contacto visual para prevenir el Genjutsu, todas las ofensivas del Uchiha que normalmente serían visibles se considerarán sigilosas. En estas situaciones, el Uchiha recibe una reducción de sigilo en combates cara a cara proporcional a su Inteligencia, lo que le permite ocultar mejor sus intenciones incluso frente a oponentes atentos. Debido al conflicto actual, evitar la mirada de un Uchiha se considera una precaución justificada, no metarol.

✧Efecto
-7 (MINT) de Sigilo - 3 (MINT) de Confusión


Chakra: 435/500
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
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07-09-2026, 10:13 PM
El vigilante terminó acercándose lo suficiente. Cuando levantó la vista entre los árboles encontró los ojos rojos de Daeru antes de comprender que había alguien oculto allí, y durante aquel instante el Genmyō Tomoe hizo exactamente lo que el Uchiha necesitaba: su concentración se quebró, la ballesta descendió unos centímetros y su reacción llegó demasiado tarde. Daeru salió de la vegetación, consiguió sujetarlo y el golpe alcanzó directamente el lateral de su cabeza; con la escasa fuerza física del genin no habría sido suficiente contra alguien preparado para recibirlo, pero el hombre estaba completamente desorientado y ni siquiera consiguió tensar el cuerpo antes del impacto. Cayó pesadamente contra el suelo sin alcanzar a gritar y la ballesta quedó entre las hojas a su lado. Seguía respirando, pero había perdido el conocimiento. Daeru pudo arrastrarlo fuera del campo visual de la cabaña sin que desde el interior parecieran notar lo sucedido, dejando por primera vez aquel sector del perímetro sin vigilancia.

Cuando regresó al árbol y examinó el mecanismo con el Sharingan, descubrió que aquello era considerablemente peor de lo que parecía desde lejos. El hilo fino no estaba simplemente anudado al sello explosivo: atravesaba una pequeña pieza metálica incrustada detrás de la corteza y permanecía bajo una tensión extremadamente precisa antes de introducirse bajo tierra. Al seguirlo visualmente, Daeru pudo reconocer otra línea que regresaba desde el suelo hasta el mismo mecanismo. Era un circuito cerrado. Separar el sello, cortar el hilo o incluso aflojarlo demasiado liberaría la pieza metálica y tiraría de aquella segunda conexión; desde allí, la reacción continuaría hacia los otros sellos distribuidos alrededor del claro. No habían colocado explosivos independientes que pudieran desmontarse uno por uno. Habían construido una cadena diseñada específicamente para detonar si alguien intentaba manipular cualquiera de sus puntos. Lo único que su inspección le permitió determinar con seguridad era algo todavía más preocupante: la conexión principal no terminaba afuera. Todas las líneas desaparecían bajo la cabaña.

Entonces el sonido de madera arrastrándose llegó desde el interior y una de aquellas líneas enterradas comenzó a tensarse lentamente frente a los ojos de Daeru. No había sido provocado por él. Alguien dentro acababa de manipular el extremo central del sistema. Un pequeño símbolo apareció progresivamente sobre el sello que estaba examinando, como tinta extendiéndose por el papel hasta completar un círculo negro alrededor del kanji explosivo; segundos después ocurrió lo mismo con otro sello al otro lado del claro y luego con un tercero. Estaban armando la red desde dentro. —Riku debería haber terminado la vuelta hace rato.— comentó una voz desde la cabaña. Otra respondió mientras algo era arrojado al fuego. —Déjalo. Cerramos el circuito y terminamos esto. Si vuelve, conoce el camino de salida.— Un nuevo chasquido recorrió los hilos y la pieza metálica frente a Daeru descendió apenas unos milímetros. Desde ese momento cualquier variación brusca de tensión sería suficiente para iniciar la reacción en cadena.

Pero el problema no terminó allí. La puerta de la cabaña se abrió unos centímetros y una mujer encapuchada salió al pequeño porche cargando una caja de madera contra el pecho mientras otro individuo permanecía detrás de ella sosteniendo una antorcha. La caja llevaba en uno de sus laterales el mismo símbolo que Daeru había alcanzado a ver parcialmente entre los documentos quemados, y varias hojas sobresalían por una abertura de la tapa; claramente no todo había sido destruido todavía. —Llévala al punto de entrega. Yo termino de quemar esto y después activo la carga.— La mujer descendió del porche, pero no tomó el sendero donde había patrullado el hombre inconsciente. Avanzó directamente hacia el bosque por el lado opuesto, siguiendo un estrecho corredor entre los explosivos mientras la cabaña continuaba consumiendo documentos detrás de ella. Daeru había logrado eliminar al vigilante y comprender la defensa sin ser detectado, pero ahora la misión se había dividido frente a sus ojos: parte de la evidencia estaba abandonando el refugio mientras el resto seguía ardiendo dentro, y toda la zona había quedado enlazada a una red explosiva ya armada que podía convertir cualquier error en la destrucción inmediata de ambos objetivos.
Daeru Uchiha
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23-09-2026, 07:15 PM
Daeru observó en silencio cómo la mujer abandonaba la cabaña cargando aquella caja entre sus brazos. Por unos instantes dirigió nuevamente la mirada hacia el interior. Todavía quedaban documentos allí, pero la red de explosivos estaba completamente armada y cualquier intento por intervenir podía terminar haciendo volar todo por los aires. Entonces escuchó algo que llamó completamente su atención. «¿Punto de entrega...?» Si estaban sacando aquella caja antes de destruir el resto, debía existir alguna razón para conservar su contenido.

Por unos segundos dudó qué hacer. Podía intentar detenerla allí mismo y recuperar la caja, pero quizás perdería una oportunidad mucho más importante. «Si la sigo, puede llevarme directamente con los demás...» Daeru permaneció oculto entre la vegetación y dejó que la mujer avanzara, esperando que consiguiera cierta distancia antes de comenzar a moverse.

Con su Sharingan todavía activo, prestó especial atención al camino utilizado por la encapuchada. No podía olvidar que toda aquella zona estaba rodeada de explosivos y un paso equivocado podía ser suficiente para activar la cadena. Memorizó cuidadosamente por dónde avanzaba la mujer y comenzó a seguir sus mismos pasos, manteniéndose a una distancia prudente y aprovechando la vegetación para intentar no ser descubierto.

Por el momento decidió olvidarse de la cabaña. Si realmente pretendían destruirla, intentar salvar lo que quedaba dentro podía costarle la vida. Aquella mujer, en cambio, todavía llevaba consigo parte de la evidencia y, más importante aún, podía conducirlo hasta alguien más. «Veamos dónde llevas eso...»
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
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24-09-2026, 03:58 PM
La decisión de Daeru de memorizar el recorrido de la mujer resultó acertada. A través del Sharingan pudo distinguir cada punto exacto donde apoyaba los pies y atravesar tras ella el corredor entre los sellos sin modificar la tensión de ninguno de los hilos; ninguna alarma sonó y la encapuchada continuó sin mostrar señales de haber advertido que alguien la seguía. Apenas habían dejado atrás el perímetro cuando un estruendo sacudió el bosque. La cabaña desapareció entre madera, tierra y una columna violenta de fuego: el hombre que permanecía dentro había cumplido su parte y detonado la red después de la partida de su compañera. La mujer ni siquiera volvió la cabeza. Continuó avanzando con la caja durante varios minutos hasta descender hacia una garganta estrecha atravesada por un antiguo sendero de piedra, y fue allí donde su comportamiento cambió. Redujo el paso, miró cuidadosamente el suelo y comenzó a cruzar sobre cuatro grandes losas grabadas respectivamente con un cuervo, una serpiente, un lobo y un jabalí, pisándolas en un orden deliberado: serpiente, jabalí, cuervo, lobo.

Cuando la mujer alcanzó el otro extremo, algo ocurrió bajo las piedras. Un mecanismo oculto produjo cuatro chasquidos consecutivos y, gracias al Sharingan, Daeru pudo seguir un movimiento que habría resultado prácticamente invisible a simple vista: los cuatro alambres conectados debajo de las losas fueron arrastrados lateralmente por un cilindro enterrado hasta desplazarse una posición hacia la derecha. El alambre que antes correspondía al cuervo terminó bajo la serpiente; el de la serpiente pasó al lobo; el del lobo al jabalí y el del jabalí quedó conectado al cuervo. La mujer no había cruzado simplemente unas placas de presión: había utilizado una combinación que, una vez completada, reorganizaba automáticamente todo el mecanismo para impedir que alguien pudiera limitarse a copiar sus pasos. Peor todavía, entre las grietas Daeru alcanzó a distinguir lo que ocurriría al activar una conexión incorrecta: varios seguros metálicos estaban unidos a sellos explosivos fijados a ambos muros de la garganta, mientras otro hilo ascendía hasta una pequeña campana escondida entre las ramas del extremo opuesto.

La encapuchada seguía alejándose. Unos metros más adelante llegó hasta una pared rocosa aparentemente cerrada, dejó momentáneamente la caja en el suelo y golpeó una sección concreta de piedra tres veces. —Entrega del refugio. Abre.— Una franja vertical de oscuridad apareció cuando parte de la roca comenzó a desplazarse hacia dentro, revelando que allí existía una entrada oculta. Desde el otro lado respondió una voz masculina. —Entra. Cerramos detrás de ti.— La mujer recogió nuevamente la caja mientras la abertura continuaba ensanchándose lentamente; no permanecería visible mucho más tiempo y, una vez aquella roca volviera a su posición, nada garantizaba que pudiera localizarse el mecanismo desde afuera.

Entre Daeru y aquella entrada permanecían las cuatro losas. El Sharingan le había mostrado toda la información necesaria, pero también una última crueldad del sistema: los símbolos grabados sobre las piedras no se habían movido; solo sus conexiones internas lo habían hecho. Repetir serpiente, jabalí, cuervo, lobo significaría activar cuatro mecanismos distintos a los que acababa de activar la mujer, mientras que el orden correcto debía reconstruirse siguiendo el desplazamiento de los alambres después de aquella rotación hacia la derecha. Frente a él, las losas permanecían inmóviles; a los lados, los sellos esperaban la primera presión incorrecta. Al otro extremo, la mujer comenzó a atravesar la puerta de piedra con la caja entre los brazos mientras esta iniciaba lentamente su cierre.
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