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[Autonarrada D] Criminal en fuga
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
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Generales
Fuerza25(2)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud11
Velocidad16
Tenketsu11
Sigilo11
460
525
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28-08-2026, 02:35 PM
Misión
● Nombre de la Misión: Criminal en fuga
● Información de la Misión: Se ubicó un asesino en la aldea de Kirigakure pero no se ha dado con su identidad, los detalles de él son mínimos y se requiere de un ninja para dar con su paradero, capturarlo y traerlo ante las autoridades para encarcelarlo.
● Rango y Tipo de la Misión: Autonarrada D
● Fecha y Lugar: 22 Verano 150
● Cantidad de Usuarios: Rin to Rei
● Cantidad máxima de horas por ronda: Único mensaje

La mañana comenzó antes de que Kirigakure adquiriera una forma definida detrás de la neblina. Una llovizna fina golpeaba los cristales de la vivienda y descendía por ellos en líneas irregulares, deformando los tejados del exterior. Rin abrió los ojos al escuchar tres golpes contra la puerta principal. Permaneció inmóvil durante un instante, diferenciando aquel sonido del crujido habitual de la madera, hasta que una segunda sucesión confirmó que alguien esperaba afuera.

Rei seguía dormida en la habitación contigua. Rin se vistió sin encender ninguna lámpara, ajustó el chakram sobre la cadera y atravesó el pasillo mientras los golpes se repetían. Antes de abrir comprobó la silueta bajo la puerta y mantuvo una mano cerca del arma. La persona del exterior no intentó identificarse hasta que ella apartó el seguro y dejó una abertura mínima.

Un mensajero del ayuntamiento aguardaba bajo un paraguas oscuro. Llevaba el protector de Kirigakure visible, una bolsa de documentos cruzada sobre el pecho y gotas de agua acumuladas en los hombros.

<Rin y Rei Akizu deben presentarse en la oficina de asignaciones lo antes posible>

Rin recibió el sobre sin ofrecerle espacio para entrar. Revisó el sello, comprobó que no hubiera alteraciones y cerró la puerta después de que el mensajero se alejara. El documento solamente indicaba que se trataba de una misión urgente dentro de la aldea. No mencionaba rango, duración ni objetivos. Aquella ausencia de información bastó para que abandonara cualquier intención de permitir que su hermana durmiera un poco más.

Rei despertó cuando Rin descorrió la puerta de su habitación. Primero abrió un ojo, luego el otro, y finalmente observó el sobre sostenido frente a ella.

<Espero que eso anuncie un desayuno gratuito>
<Anuncia que tenemos que ir al ayuntamiento>
<Entonces es exactamente lo contrario>

A pesar de la queja, Rei se incorporó inmediatamente. Ambas conocían la diferencia entre una asignación ordinaria y una llamada entregada antes del amanecer. Se prepararon con rapidez, revisaron sus armas y guardaron provisiones suficientes para permanecer fuera durante varias horas. Rin llevó el chakram y sus herramientas habituales; Rei comprobó el arco, la cuerda y las flechas antes de sujetarlo sobre la espalda.

Desayunaron arroz frío y pescado conservado porque no había tiempo para preparar algo más elaborado. Rei trató de obtener alguna conclusión examinando el exterior del sobre, pero el mensajero no había dejado ninguna pista útil. El papel era común, el sello pertenecía a la oficina de asignaciones y la letra había sido escrita por un funcionario. Rin terminó primero, recogió los recipientes y esperó junto a la puerta.

<Podría ser una misión sencilla que alguien olvidó asignar ayer>
<No envían un mensajero antes del amanecer para limpiar un almacén>
<Quizá sea un almacén muy sucio>

Abandonaron la vivienda cuando las calles apenas comenzaban a despertar. Los comerciantes levantaban las protecciones de sus puestos y varios trabajadores caminaban hacia el puerto con las capas cerradas hasta el cuello. La neblina reducía la visibilidad, aunque no lo suficiente para ocultar por completo los movimientos cercanos. Rin y Rei avanzaron juntas, vigilando ambos lados por costumbre, hasta llegar al edificio administrativo.

Una kunoichi adulta las esperaba en una sala apartada de la oficina principal. Se presentó como Sayuri Kanda, investigadora asignada a la guardia interna. Sobre la mesa había tres carpetas, un mapa de Kirigakure y varias fotografías cubiertas por hojas en blanco. Su expresión bastó para confirmar que el encargo no tenía ninguna relación con trabajos de mantenimiento.

<Durante los últimos seis días fueron asesinadas tres personas en distintos sectores de la aldea> explicó Sayuri. <No tenemos la identidad del responsable y tampoco una descripción fiable. Las escenas indican que actúa solo, conoce los horarios de sus víctimas y sabe desplazarse sin atraer atención>

Rei dejó de sonreír. Rin se aproximó a la mesa y observó las tres ubicaciones señaladas sobre el mapa. La primera correspondía a un almacén próximo al puerto interior; la segunda se encontraba en la zona comercial y la tercera dentro del distrito residencial. No formaban una ruta evidente. Las distancias sugerían que el asesino podía desplazarse con libertad por toda Kirigakure o que había escogido deliberadamente lugares alejados para dificultar cualquier relación.

Las víctimas tampoco parecían conectadas. Toru Minagawa, cincuenta y dos años, trabajaba registrando cargamentos en un almacén de sal. Kaede Ishino, veintisiete, era ayudante en una botica. Daizen Muro, sesenta y cuatro, había servido como guardia de prisión antes de retirarse. Ninguno llevaba consigo objetos de valor cuando fue encontrado, pero tampoco existían señales de robo en sus viviendas o lugares de trabajo.

<¿Murieron de la misma manera?>
Sayuri apartó las hojas que cubrían las fotografías. Las imágenes mostraban las posiciones en que habían sido encontrados, sin detenerse en detalles innecesarios. Los tres presentaban una única herida estrecha en una zona vital. No había marcas de lucha importantes ni daños extensos alrededor. El asesino había esperado el momento adecuado, atacado con precisión y abandonado cada lugar antes de que alguien pudiera intervenir.
<Creemos que utilizó una hoja delgada, quizá un estilete o una aguja reforzada> respondió la investigadora. <Las heridas son demasiado profundas para una herramienta común. En dos escenas encontramos restos de aceite de clavo. Puede usarlo para limpiar el arma, cubrir otros olores o tratar alguna pieza de su equipo>
<¿Testigos?>
<Una mujer vio una figura con capa gris cerca del almacén. Un niño afirma que alguien salió de la botica después del cierre, pero no pudo identificarlo. En el tercer caso nadie vio entrar ni salir a ninguna persona>

La misión consistía en revisar nuevamente las escenas, descubrir el vínculo entre las víctimas y localizar al responsable antes de que atacara otra vez. Sayuri permanecería coordinando a la guardia y proporcionaría acceso a los archivos necesarios, pero no podía acompañarlas durante toda la investigación. La presencia constante de una oficial conocida podía alertar al asesino si vigilaba los movimientos de las autoridades.

Rin no ocultó su desagrado ante la falta de información. Debían encontrar a una persona sin nombre, rostro ni residencia, partiendo de tres muertos cuyas vidas parecían no tocarse. Rei, en cambio, comenzó a ordenar las carpetas por fecha. Si el asesino había escogido a aquellas personas por una razón, la conexión existiría aunque todavía no apareciera en los registros más recientes.
<Empezaremos por la última escena> propuso. <Es la que ha tenido menos tiempo para contaminarse y quizá encontremos algo que no pareciera importante durante la primera revisión>
<Después hablaremos con quienes conocían a los tres. Los informes solamente contienen lo que alguien decidió preguntar>

Sayuri les entregó credenciales temporales de investigación, copias de los reportes y una señal de comunicación para solicitar guardias. Antes de que abandonaran la sala les advirtió que la captura debía realizarse con vida si resultaba posible. Las autoridades necesitaban descubrir el motivo de los asesinatos y confirmar si el responsable trabajaba para alguien más.

La vivienda de Daizen Muro se encontraba en una casa de huéspedes próxima al límite norte del distrito residencial. El edificio tenía dos pisos, un patio interior y corredores exteriores protegidos por aleros. Una guardia custodiaba la habitación sellada. Permitió el acceso al comprobar las credenciales y explicó que nadie había entrado desde que el cuerpo fue retirado.

El interior estaba ordenado. Daizen vivía en una única habitación con una cama, un escritorio, un armario y varios estantes llenos de documentos antiguos. La ventana permanecía cerrada desde dentro y la puerta no mostraba señales de haber sido forzada. Una taza se encontraba sobre el escritorio junto a una tetera vacía. Había preparado bebida para dos personas o aceptado servir a alguien que conocía.

Rei examinó las tazas sin tocarlas directamente. Una conservaba una marca tenue de té; la otra había sido limpiada con agua y colocada boca abajo sobre un paño. El asesino había eliminado cualquier rastro evidente de su presencia, pero dejar la segunda taza en la habitación confirmaba que Daizen lo había recibido voluntariamente. No se trataba de alguien que hubiera entrado ocultándose.

Rin revisó la puerta y el área inmediata. El seguro funcionaba correctamente. Quien abandonó la habitación tuvo que cerrar desde el exterior utilizando una llave o manipular el mecanismo. La encargada de la casa de huéspedes conservaba una copia, pero Daizen también podía haber abierto y cerrado para su visitante. En el suelo no había huellas útiles; las tablas habían sido limpiadas antes de que la guardia comprendiera que se trataba de un asesinato.

Sobre el escritorio descansaban registros de pagos, cartas personales y una lista de compras. Rei los leyó mientras Rin examinaba el armario. Nada parecía haber sido revuelto. El dinero permanecía dentro de una caja, las armas antiguas de Daizen continuaban guardadas y un pequeño estuche con medallas de servicio no había sido tocado. El responsable buscaba únicamente a la víctima o se había llevado un objeto tan específico que nadie sabía que faltaba.

Rin encontró una rotura reciente en el borde inferior de una de las mangas pertenecientes a Daizen. La prenda había sido doblada y guardada, pero varios hilos colgaban de la tela. En el interior del puño había una mancha oscura y dura. No era sangre ni tierra. Parecía cera negra, adherida después de entrar en contacto con algún sello todavía caliente o parcialmente quebrado.

<Esto no estaba mencionado en el informe>
Rei se aproximó. La cera había quedado atrapada entre las fibras y presentaba un brillo azulado cuando la acercaban a la luz. Los documentos oficiales de Kirigakure utilizaban distintos colores según su procedencia. La oficina de asignaciones empleaba rojo; los registros civiles, verde; los archivos judiciales y penitenciarios utilizaban una mezcla negra con pigmento azul.
<Daizen trabajó en la prisión. Podría pertenecer a uno de sus documentos antiguos>
<La manga está limpia alrededor. La mancha es reciente>

Guardaron la prenda como evidencia y continuaron examinando la habitación. Bajo una pata del escritorio encontraron una tira pequeña de papel comprimida para impedir que el mueble se balanceara. Daizen había escrito varios nombres y fechas antes de doblarla. Dos nombres correspondían a antiguos compañeros de la prisión. El tercero era Toru Minagawa, la primera víctima. El cuarto pertenecía a Nao Fushimi, una mujer cuya identidad no aparecía en ninguno de los informes.

Rei extendió cuidadosamente el papel. Junto a los nombres había una misma fecha, siete años atrás, y una abreviatura: «Traslado K-17». Kaede Ishino no aparecía en la lista, pero la fecha podía relacionarla de otra manera. Ya no tenían tres víctimas completamente separadas. Daizen y Toru compartían un acontecimiento antiguo, y una cuarta persona podía encontrarse en peligro.

La encargada de la casa de huéspedes se llamaba Chiyo. Era una mujer de más de cincuenta años que había administrado el edificio durante casi toda la vida de Daizen allí. Las recibió en la cocina, todavía afectada por lo ocurrido. Rei inició las preguntas con suavidad, permitiendo que relatara la última noche sin interrumpirla. Rin permaneció cerca de la puerta, observando sus reacciones y el movimiento del patio.

<El señor Muro regresó antes de que oscureciera> explicó Chiyo. <Cenó aquí y subió a su habitación. Más tarde llegó un mensajero. Dijo que traía documentos de la prisión para una revisión urgente. No me pareció extraño porque Daizen todavía ayudaba con registros antiguos>
<¿Podría describir al mensajero?>
<Llevaba una capa gris para la lluvia y una bolsa sobre el pecho. Era joven, quizá de treinta años. No le vi bien el rostro. Se inclinó al saludar y mantuvo la capucha puesta porque estaba empapado>
<¿Mostró alguna identificación?>

Chiyo admitió que no la había solicitado. La bolsa tenía el símbolo de los archivos y el mensajero cargaba un rollo cerrado con cera oscura. Daizen lo reconoció o al menos actuó como si esperara la visita. Le permitió entrar y pidió una segunda taza. Chiyo no volvió a verlo. A la mañana siguiente encontró la habitación cerrada, utilizó su copia de la llave y descubrió el cuerpo.

La salida del asesino continuaba siendo un problema. El corredor exterior podía alcanzarse desde el tejado mediante una baranda, aunque hacerlo bajo la lluvia habría dejado marcas. Rin encontró una zona donde la madera había sido limpiada con mayor cuidado que el resto. En una grieta permanecía un hilo gris, probablemente desprendido de la capa. El visitante había abandonado la habitación por la ventana, cerrado desde dentro y utilizado el tejado para descender al patio trasero.

Antes de marcharse, Rei preguntó si Daizen había mostrado preocupación durante los días anteriores. Chiyo recordó que había recibido una carta dos noches antes del asesinato. Después de leerla, quemó el papel en un brasero y permaneció despierto hasta tarde. Las cenizas ya habían sido retiradas, pero el recipiente conservaba un fragmento del sello negro adherido al fondo.

Las hermanas regresaron a la calle con dos evidencias y un nombre nuevo. Nao Fushimi debía ser localizada de inmediato, aunque primero necesitaban comprender qué significaba el traslado K-17. Solicitar protección sin explicar la amenaza podía provocar que la mujer huyera o rechazara colaborar. También era posible que supiera más que las autoridades y se hubiera ocultado deliberadamente.

El almacén donde trabajó Toru Minagawa quedaba de camino a los archivos penitenciarios. La actividad había regresado parcialmente, pero los empleados evitaban utilizar la oficina donde ocurrió el asesinato. Un supervisor llamado Goro aceptó hablar con ellas. Describió a Toru como un hombre meticuloso, poco sociable y responsable de comparar cargamentos con documentos de entrada.

<No tenía enemigos aquí> aseguró Goro. <Discutía cuando alguien llenaba mal un registro, pero eso no es motivo para matarlo. La noche en que murió se quedó revisando unas cajas que llegaron sin aviso>
<¿Quién entregó el aviso después?>
<Un mensajero de los archivos. Dijo que los documentos originales habían sido enviados a la oficina equivocada y que venía a corregirlos>

La misma figura había utilizado una excusa distinta para entrar. Toru también recibió voluntariamente al supuesto mensajero. Después de matarlo, el responsable cerró el almacén y se llevó los papeles que justificaban la visita. Nadie conocía el contenido de las cajas porque fueron retiradas a la mañana siguiente por una orden posteriormente declarada falsa.

Rin preguntó por el pasado de Toru. Goro no sabía nada acerca de un traslado penitenciario, pero recordaba que había trabajado para aduanas antes de llegar al almacén. Siete años atrás participaba en inspecciones de embarcaciones y registraba mercancía confiscada. Aquella información lo conectaba con la fecha escrita por Daizen.

La botica donde trabajó Kaede estaba cerrada. Su propietario, Saburo Ishino, vivía en el piso superior y descendió al escuchar las credenciales de investigación. Había perdido a su sobrina y llevaba dos días respondiendo las mismas preguntas. Al principio se mostró impaciente, pero Rei explicó la posible relación con los otros asesinatos y mencionó el traslado K-17.

El nombre no le resultó familiar. La fecha, en cambio, cambió su expresión. Kaede todavía era aprendiz entonces, pero había ayudado a su maestro a identificar varias sustancias encontradas durante una confiscación. Una de ellas era un veneno líquido oculto en frascos de medicina. Su análisis permitió acusar a los responsables no solo de contrabando, sino también de provocar la muerte de varias personas que utilizaron productos contaminados.

<Kaede no declaró ante ningún tribunal> explicó Saburo. <Su maestro firmó el informe. Murió hace cuatro años y ella heredó sus notas. Hace una semana alguien vino preguntando por ellas>
<¿Un mensajero?>
<Dijo que trabajaba para los archivos judiciales. Kaede se negó a entregárselas sin una orden formal>

El visitante regresó la noche del asesinato. Esta vez llevaba una solicitud sellada y afirmó que la necesitaban para revisar el caso. Kaede lo recibió en la trastienda. Saburo se encontraba realizando una entrega y, cuando volvió, encontró a su sobrina muerta. Las notas del análisis habían desaparecido junto con la orden.

El patrón estaba completo. El asesino utilizaba credenciales de mensajero, documentos falsos y sellos judiciales para acercarse a personas relacionadas con un caso de siete años atrás. No robaba dinero; eliminaba testigos y retiraba registros capaces de identificarlo o de reconstruir algún delito. La bolsa de archivo, la capa gris y el aceite de clavo le permitían atravesar distintos sectores sin llamar la atención.

Saburo conservaba una copia incompleta de las notas. Entre las sustancias analizadas aparecía precisamente el aceite de clavo, empleado para disimular el olor de un veneno más peligroso. El cargamento había sido confiscado de una embarcación llamada Kuroshio. Sus tripulantes intentaron escapar por los canales, pero varios fueron detenidos y trasladados bajo la designación K-17.

Rei pidió la copia y Saburo la entregó después de que prometieran devolverla. Rin observó los nombres de los productos, las cantidades y una anotación al margen: «El manipulador habitual presenta manchas amarillas en los dedos y daño persistente en la uña izquierda». El veneno reaccionaba con el metal y dejaba señales difíciles de ocultar. Si el asesino había formado parte de aquella tripulación, podía conservar alguna marca.

Los archivos penitenciarios ocupaban un edificio anexo a la prisión, protegido por dos controles y una sala de registro. Sayuri había enviado autorización, por lo que las hermanas fueron conducidas hasta una sección donde se guardaban documentos antiguos. El encargado, un hombre llamado Jiro, les entregó la caja correspondiente al traslado K-17. El sello original era negro con reflejos azules, idéntico a la cera encontrada en la manga de Daizen.

La caja estaba incompleta. Faltaban la lista de prisioneros, el registro de objetos confiscados y una declaración firmada por los responsables del traslado. Jiro aseguró que nadie había retirado aquellos documentos oficialmente. La última consulta correspondía a un mensajero interno llamado Itsuki Kuroda, quien afirmó trasladarlos a restauración por daños de humedad. La solicitud llevaba la firma falsificada de Daizen Muro.

<¿Dónde podemos encontrar a Kuroda?>

Jiro buscó el registro de empleados. Itsuki trabajaba como mensajero nocturno desde hacía cuatro meses. Había presentado documentos de residencia, referencias de un almacén desaparecido y una identificación emitida en un distrito costero. Su tarea consistía en transportar expedientes entre la prisión, los archivos judiciales y distintas oficinas administrativas. Conocía los sellos, las rutas y los horarios de quienes todavía colaboraban con casos antiguos.

No se había presentado aquella mañana.

La dirección registrada conducía a una vivienda próxima a los talleres de curtido. Jiro envió un guardia a comprobarla mientras Rin y Rei examinaban la ficha. El retrato mostraba a un hombre delgado, de cabello oscuro y rasgos poco memorables. La mano izquierda no aparecía. Su fecha de nacimiento lo situaba alrededor de los treinta años, igual que la descripción ofrecida por Chiyo.

Rin señaló las referencias laborales. Las tres estaban firmadas por personas que ya no vivían en Kirigakure. Una había muerto, otra se había trasladado y la tercera supuestamente trabajaba para una empresa disuelta. Itsuki había construido una identidad utilizando información difícil de verificar. Alguien dentro de los archivos aceptó los documentos sin investigar demasiado o recibió dinero para ignorar las inconsistencias.

<No se presentó porque sabe que encontraríamos su nombre>
<O porque todavía no ha terminado>

Nao Fushimi seguía en la lista.

Los registros identificaban a Nao como antigua escribiente de aduanas. Había preparado el inventario de la Kuroshio y acompañado los documentos durante el traslado K-17. Después abandonó el servicio público y abrió un pequeño negocio de encuadernación cerca del distrito académico. Su dirección continuaba vigente. Sayuri recibió el aviso mediante la señal de comunicación y envió dos guardias, pero Rin y Rei se encontraban más cerca.

Abandonaron los archivos y atravesaron Kirigakure a toda velocidad. La lluvia se había detenido, aunque la neblina se volvió más densa conforme avanzaba la tarde. Rei repasaba la información mientras corría. Itsuki necesitaba eliminar a Nao y quizá recuperar la declaración faltante. Si sabía que los archivos ya estaban revisando sus credenciales, no esperaría hasta la noche.

La encuadernación ocupaba un local estrecho entre una papelería y un taller de caligrafía. La puerta principal estaba abierta y una tira de tela anunciaba que el negocio continuaba atendiendo. Rin redujo el paso antes de llegar. No había clientes visibles ni sonidos de trabajo. Una bandeja con papeles descansaba sobre el mostrador y una lámpara permanecía encendida en la habitación trasera.

Rei llamó desde la entrada.

<¿Señora Fushimi?>

No obtuvieron respuesta. Rin desenvainó el chakram y avanzó junto a la pared. Rei retiró el arco, aunque no colocó una flecha mientras permanecieran dentro de un espacio tan reducido. Atravesaron el establecimiento comprobando cada esquina. En el taller trasero encontraron una silla caída, varios hilos cortados y manchas de tinta sobre la mesa.

Nao no estaba allí.

La ventana posterior permanecía abierta. En el alféizar había una marca de barro reciente y el patio comunicaba con un callejón. Rin salió primero y encontró señales de dos personas: pisadas cortas y desordenadas pertenecientes a alguien que se resistía, acompañadas por huellas más firmes. El asesino había cambiado de método. No mató a Nao en el negocio porque necesitaba algo que ella todavía no había entregado.

Sobre el suelo encontraron un fragmento de papel. Formaba parte de una solicitud oficial y llevaba cera negra en uno de los bordes. El texto visible convocaba a Nao para identificar documentos recuperados del caso K-17. Ella permitió entrar al mensajero, pero algo provocó una lucha antes de que pudiera atacar con la misma precisión utilizada contra las otras víctimas.

Rei regresó al taller y examinó la tinta derramada. Una línea irregular atravesaba la mesa hasta terminar junto a un estante vacío. En la pared había una silueta rectangular más limpia que el resto, señal de que allí había permanecido un libro grande o una caja. Itsuki había preguntado por algo, Nao se negó y él decidió llevársela para obligarla a revelarlo.

Los guardias enviados por Sayuri llegaron poco después. Uno aseguró el negocio y el otro comenzó a preguntar en los establecimientos cercanos. Una vendedora había visto a Nao caminar por el callejón acompañada por un hombre con capa gris. No parecía completamente inmovilizada, pero él mantenía una mano dentro de su manga y se desplazaba demasiado cerca. La condujo hacia el sur, en dirección a los canales de almacenamiento.

Rin y Rei siguieron el recorrido mientras los guardias organizaban una búsqueda más amplia. No podían avanzar únicamente detrás de las huellas; las calles estaban llenas de marcas y el secuestrador podía haber cambiado de dirección. Rei estudió los lugares relacionados con el caso. Itsuki necesitaba un sitio aislado donde interrogar a Nao y buscar el documento que aún faltaba. También debía conocerlo bien para evitar patrullas.

La Kuroshio había descargado el cargamento siete años atrás en un almacén de sal. Toru trabajaba en uno distinto, pero sus registros mencionaban que la embarcación fue retenida en el muelle diecisiete. Cerca de allí existía una hilera de depósitos abandonados después de que una tormenta dañara sus cimientos. Algunos comunicaban directamente con canales secundarios.

<Si pretende abandonar la aldea, buscará agua>
<Y si solo quiere el documento, buscará un lugar que conozca del caso>
<El antiguo muelle reúne ambas cosas>

Informaron a Sayuri antes de dirigirse al puerto. La investigadora ordenó que los guardias cerraran las salidas principales, pero pidió a las hermanas no entrar solas si encontraban al sospechoso. Rin no respondió. Rei confirmó que enviarían una señal cuando localizaran el lugar, evitando prometer algo que quizá no pudieran cumplir si Nao estaba a punto de ser asesinada.

El muelle diecisiete se encontraba fuera de las rutas más utilizadas. Las plataformas estaban cubiertas por algas y varios almacenes habían sido clausurados con tablones. El agua golpeaba los pilotes bajo una capa de neblina que ocultaba la orilla opuesta. Rin y Rei redujeron el paso antes de entrar en el sector, separándose algunos metros para observar ángulos diferentes.

No encontraron movimiento en el primer almacén. El segundo había perdido parte del techo y contenía únicamente redes viejas. Frente al tercero distinguieron una huella reciente sobre el barro. La suela presentaba un desgaste irregular hacia el interior, coincidente con una marca parcial fotografiada cerca de la primera escena. Junto a ella había una gota de cera negra.

Rei preparó una flecha. Rin se acercó a la puerta y escuchó. Una voz masculina hablaba en el interior, demasiado baja para comprender las palabras. Otra voz respondió con mayor intensidad. Nao continuaba viva y discutía con su captor. Las hermanas intercambiaron una mirada antes de desplazarse hacia lados contrarios del edificio.

Rin encontró una abertura entre dos tablones y observó el interior. Nao estaba atada a una silla cerca del centro. Era una mujer de cabello blanco y espalda recta, aparentemente ilesa, aunque uno de sus pómulos presentaba una marca. Itsuki permanecía delante de ella con la capucha retirada. Sostenía una hoja estrecha en la mano derecha y un documento en la izquierda.

<La lista no estaba en el taller> decía el hombre. <Daizen tampoco la tenía. Dime dónde la escondiste y esto terminará sin más sufrimiento>
<Mataste a tres personas y esperas que crea que vas a dejarme vivir> respondió Nao.
<No necesito que lo creas>

Rin no podía identificar una ruta directa hasta la silla sin cruzar el campo visual del asesino. Varias cajas vacías ofrecían cobertura, pero el suelo estaba lleno de fragmentos capaces de producir ruido. Rei rodeó el almacén y encontró una ventana elevada desde la que podía apuntar. El ángulo hacia Itsuki era parcial; Nao se encontraba demasiado cerca para arriesgar un disparo apresurado.

Rei utilizó la señal para indicar a Sayuri la ubicación. Los refuerzos tardarían varios minutos. Mientras tanto, Itsuki acercó la hoja al cuello de Nao. Rin vio cómo la mujer contenía la respiración y comprendió que no podían esperar. Golpeó dos veces el tablón con los nudillos, una señal conocida entre ambas. Rei respondió tensando la cuerda.

Rin abrió la puerta frontal mediante una patada. La madera chocó contra la pared y consiguió que Itsuki volviera la cabeza. Rei liberó la flecha al mismo tiempo. El proyectil atravesó la ventana y se dirigió hacia la mano armada, obligando al hombre a apartarla del cuello de Nao. La punta rozó su manga y se clavó en una caja detrás de él.

Itsuki reaccionó con rapidez. Empujó la silla hacia un lado, derribó una lámpara y lanzó el documento al fuego que comenzaba a extenderse sobre el aceite derramado. Después retrocedió hacia una salida lateral. Rin cruzó el almacén, pero no lo persiguió inmediatamente. Primero apartó la lámpara de Nao y cortó las ataduras de sus piernas.

<¿Puede caminar?>
<Sí. Vayan tras él>

Rei entró por la ventana y liberó las manos de la mujer. El fuego todavía era pequeño, aunque comenzaba a alcanzar papeles acumulados. Nao tomó el documento antes de que las llamas lo consumieran por completo y apagó los bordes contra el suelo. Luego señaló la salida utilizada por Itsuki.

<No dejará Kirigakure sin la lista. Cree que la escondí aquí, pero nunca estuvo en este almacén>
<Los guardias vienen en camino. Espérelos afuera y no se separe de ellos>

Las hermanas salieron por la puerta lateral. Itsuki había alcanzado el canal y corría sobre una pasarela estrecha. Ya no llevaba la capa gris; la abandonó para moverse con mayor libertad y dificultar que los guardias lo identificaran mediante la descripción. Su ropa oscura podía confundirse con la de cualquier trabajador, pero Rin reconoció el desgaste de su pierna izquierda. Cada varios pasos, el pie giraba ligeramente hacia dentro.

La persecución atravesó los muelles abandonados. Itsuki derribó barriles, cortó cuerdas y utilizó las estructuras deterioradas para crear obstáculos. Rin avanzaba delante, saltando sobre la madera caída. Rei permanecía varios metros detrás para conservar una línea de disparo. No liberó otra flecha mientras su hermana ocupara la misma trayectoria.

El asesino alcanzó una embarcación pequeña amarrada al extremo del muelle. Cortó la cuerda y empujó el casco con un pie, pero Rin llegó antes de que pudiera separarse. Lanzó el chakram hacia el poste de amarre, no hacia el hombre. La hoja circular golpeó la cuerda suelta, la arrastró alrededor de la proa y quedó enganchada entre los tablones. El movimiento detuvo parcialmente la embarcación.

Itsuki abandonó el intento de escapar por agua. Saltó hacia otra plataforma y arrojó tres agujas metálicas durante el giro. Rin utilizó el chakram para desviar dos; la tercera pasó junto a su hombro y se perdió en el canal. El olor a clavo llegó incluso bajo la humedad del puerto. Aquellas armas podían estar tratadas con la misma sustancia encontrada en las escenas.

<No dejes que te alcance ninguna> advirtió Rin.
<Eso ya estaba entre mis planes>

Rei disparó hacia la pasarela delante de Itsuki. La flecha no buscaba herirlo, sino obligarlo a modificar la dirección antes de llegar a una intersección. El hombre reconoció la trayectoria y saltó sobre una caja para evitarla. Rin utilizó el instante de desequilibrio para reducir la distancia, aunque Itsuki respondió lanzando otra aguja y descendiendo hacia un embarcadero inferior.

La aguja chocó contra el chakram. Rin sintió la vibración recorrerle el brazo, pero mantuvo el arma. Itsuki era más peligroso de lo que sugería su oficio falso. No poseía la fuerza de un combatiente especializado ni utilizaba técnicas visibles, pero compensaba ambas limitaciones escogiendo espacios estrechos, atacando puntos vitales y obligándolas a avanzar por rutas preparadas.

El embarcadero inferior terminaba junto a una compuerta de mantenimiento. Itsuki abrió una puerta metálica y desapareció dentro de un túnel utilizado para revisar los canales. Rin llegó segundos después, aunque no entró de inmediato. La oscuridad anulaba la ventaja del arco de Rei y ofrecía al asesino suficientes esquinas para preparar una emboscada.

<Quiere que lo sigamos>
<No tiene otra salida si la compuerta está cerrada al final>
<¿Y si no lo está?>

Rin examinó un mapa de mantenimiento colocado junto a la puerta. El túnel conectaba con dos accesos: uno bajo el mercado de pescadores y otro junto a una estación de bombeo. Itsuki podía utilizarlos para regresar a calles concurridas. Esperar a los guardias le concedería demasiado tiempo. Entrar juntas permitiría que una sola trampa alcanzara a ambas.

Rei retiró una pequeña campanilla de su equipo y la ató a una flecha. Después disparó hacia la oscuridad en un ángulo alto. El proyectil golpeó una tubería, cayó y comenzó a producir un sonido débil mientras rodaba. Si Itsuki esperaba junto a la entrada, aquel movimiento podía obligarlo a revelar su posición o confundirlo respecto a la aproximación.

No hubo ataque. Rin entró primero, manteniendo el chakram delante del cuerpo. Rei la siguió a varios metros, con otra flecha preparada. El túnel olía a agua estancada, metal y aceite. Las lámparas se encontraban apagadas, pero pequeñas rejillas permitían el paso de luz suficiente para distinguir las paredes. Las pisadas húmedas de Itsuki avanzaban hacia la primera bifurcación.

Allí se dividían.

Una ruta mostraba huellas claras; la otra tenía gotas de agua sobre el borde, pero ninguna marca completa. Rin se agachó. Itsuki había caminado hacia la izquierda y después regresado sobre sus propios pasos, utilizando las mismas huellas. Finalmente entró por la derecha apoyándose sobre una tubería para evitar dejar señales durante los primeros metros.

<Derecha>

Rei aceptó la conclusión sin preguntar. Continuaron por el túnel estrecho hasta escuchar el cierre de una puerta. Itsuki había alcanzado la estación de bombeo. Cuando Rin intentó abrir, descubrió que el mecanismo estaba bloqueado desde el otro lado. El metal no cedió ante el primer golpe.

Rei buscó una alternativa y encontró una tubería estrecha que comunicaba con la sala. No podían atravesarla, pero sí observar parte del interior. Itsuki estaba colocando una barra contra la puerta principal mientras miraba hacia una escalera ascendente. Si conseguía subir, llegaría a la superficie antes de que ellas atravesaran el bloqueo.

Rin retrocedió varios pasos. Rei comprendió su intención y se apartó. El segundo impacto del pie de Rin sacudió la puerta; el tercero desprendió uno de los soportes. La barra continuó resistiendo, aunque el marco comenzó a separarse de la pared. Itsuki abandonó el bloqueo y corrió hacia la escalera.

Rei introdujo una flecha por la abertura de la tubería. No disponía de un ángulo hacia el cuerpo del asesino, pero sí hacia el mecanismo que aseguraba la salida superior. El proyectil golpeó la palanca y la cerró antes de que Itsuki llegara. El hombre tiró de ella, descubrió la flecha atravesada y perdió varios segundos intentando romperla.

Rin derribó finalmente la puerta. Entró cuando Itsuki descendía de la escalera y recibió una aguja dirigida al rostro. Giró el chakram, desvió el proyectil y avanzó sin permitirle preparar otro. El asesino sacó la hoja estrecha utilizada contra sus víctimas. A corta distancia, su propósito resultaba evidente: no necesitaba causar muchas heridas, solamente encontrar una abertura.

El primer ataque se dirigió bajo las costillas. Rin giró la cadera y atrapó la hoja dentro del círculo de su chakram. El metal chocó y quedó desviado hacia un lado. Itsuki soltó el arma antes de permitir que el giro le torciera la muñeca, utilizó la mano libre para golpear la garganta de Rin y trató de pasar junto a ella.

Rin levantó el hombro, recibió parte del golpe y cerró el paso con la pierna. Itsuki cambió de dirección antes de tropezar. Rei entró en la sala y apuntó desde la puerta. El asesino quedó entre ambas, con la escalera bloqueada y el túnel ocupado. Aun así, no levantó las manos.

<Se terminó, Itsuki>
El hombre sonrió sin alegría.
<Ese nunca fue mi nombre>
Introdujo la mano derecha bajo la ropa. Rei aumentó la tensión sobre la cuerda.
<Sácala despacio y vacía>

Itsuki ignoró la orden. Lanzó una pequeña esfera contra el suelo y la sala se llenó de humo oscuro. Rin perdió de vista su silueta, pero escuchó el movimiento hacia la pared izquierda. Rei liberó la flecha contra el espacio frente a la escalera, impidiendo que utilizara la confusión para regresar a ella.

Una hoja rozó el brazo de Rin. El corte fue superficial, aunque el olor a clavo le advirtió que no debía permitir otro. Retrocedió, utilizó el chakram para cubrir la parte superior del cuerpo y escuchó. El sistema de bombeo llenaba la sala con vibraciones, pero los pasos de Itsuki producían un ritmo diferente sobre el metal.

Rei permaneció junto a la entrada y retiró dos flechas. En lugar de disparar hacia una figura que no podía ver, lanzó una al suelo de cada lado. Los proyectiles delimitaron el espacio por el que el asesino debía atravesar para alcanzar el túnel. Después tensó una tercera y esperó a que el humo comenzara a dispersarse.

Itsuki apareció detrás de Rin. Había rodeado una de las máquinas y levantaba otra aguja hacia su espalda. Rei distinguió primero el movimiento.

<¡Abajo!>

Rin se agachó sin buscar una explicación. La flecha de Rei pasó sobre ella y golpeó la manga de Itsuki, clavándola contra una estructura de madera. El ataque destinado a la espalda perdió toda su fuerza. El asesino tiró del brazo para desprender la tela, pero Rin ya había girado desde el suelo.

El chakram golpeó sus piernas con la zona segura del arma. Itsuki cayó sobre una rodilla y abandonó la aguja. Rin se levantó, sostuvo su muñeca derecha y llevó el brazo detrás de la espalda. El hombre trató de golpearla con la cabeza, por lo que ella desplazó el rostro y aumentó la presión hasta obligarlo a inclinarse.

Rei se aproximó sin bajar el arco. Itsuki todavía conservaba la mano izquierda libre. La mantuvo cerca del suelo, aparentemente utilizada para sostenerse, hasta que un brillo apareció entre sus dedos. Otra aguja.

Rei colocó el extremo del arco sobre su muñeca antes de que pudiera levantarla.

<No lo intentes>

Durante unos segundos nadie se movió. Itsuki respiraba con dificultad y observaba alternativamente a las dos hermanas. Después abrió los dedos. La aguja cayó sobre el metal. Rin utilizó una cuerda para asegurarle primero una muñeca y luego la otra, manteniéndolas detrás de la espalda. Rei registró su ropa y retiró seis proyectiles adicionales, dos cuchillos, una bolsa de cera negra y varios documentos falsificados.

El humo terminó de disiparse. Bajo la identidad de Itsuki Kuroda encontraron otra placa con un nombre diferente: Masaru Enoki. Rei recordó aquel apellido en uno de los informes de la Kuroshio. El documento lo identificaba como ayudante de carga, aunque figuraba entre los tripulantes desaparecidos después de la confiscación.

<Masaru Enoki> leyó. <Siete años fingiendo estar muerto y cuatro meses dentro de los archivos>
<Siete años esperando que todos olvidaran>
<Ellos no olvidaron>
<Ellos destruyeron mi vida>

Rin apretó las ataduras y lo obligó a levantarse. Masaru explicó fragmentos de su historia durante el traslado hacia el túnel. Había escapado de la captura nadando bajo uno de los muelles y sobrevivido con identidades falsas fuera de Kirigakure. Regresó al descubrir que los archivos revisarían el caso por la desaparición de varios documentos. Las cuatro personas podían identificarlo y conservaban partes del expediente capaces de relacionarlo con las muertes causadas por el veneno.

No expresaba remordimiento por los asesinatos. Toru registró la mercancía, Kaede identificó las sustancias y Daizen custodió a los detenidos. Masaru los consideraba responsables de la condena de sus compañeros. Nao era la única que conservaba la lista original con los nombres verdaderos de la tripulación. Pretendía destruirla antes de abandonar nuevamente la aldea.

<Ellos registraron lo que hicieron ustedes> señaló Rei. <No introdujeron el veneno en esos frascos>
<Firmaron los papeles que nos condenaron>
<Y tú acabas de confirmar que decían la verdad>

Los guardias las encontraron cerca de la entrada al canal. Sayuri encabezaba el grupo y llevaba a Nao protegida entre dos oficiales. La mujer había rechazado retirarse hasta comprobar que las hermanas regresaran. Al ver a Masaru, su expresión no mostró sorpresa. Lo reconoció a pesar de los años y de los cambios en su rostro.

<Tú estabas en la bodega de la Kuroshio> dijo Nao. <Eras quien cambiaba las etiquetas de los frascos>

Masaru no respondió. Los guardias sustituyeron las cuerdas por grilletes, separaron sus manos dentro de fundas protectoras y recogieron todas las armas. Sayuri solicitó que un médico revisara el corte del brazo de Rin antes de cualquier otra cosa. La herida era poco profunda, pero la presencia del aceite de clavo hacía necesario descartar veneno.

El examen se realizó en una sala del puesto portuario. La hoja no contenía la sustancia peligrosa del cargamento antiguo; Masaru utilizaba el aceite para limpiar el metal y conservar el mismo olor en todas las escenas, quizá como recuerdo o amenaza. Rin recibió una venda y la indicación de vigilar cualquier cambio. No parecía especialmente preocupada.

Nao entregó a Sayuri el documento parcialmente quemado y explicó dónde se encontraba la lista original. Nunca la guardó en la encuadernación ni en el almacén. La había entregado años atrás a un archivo civil bajo una clasificación distinta, precisamente para impedir que alguien pudiera eliminar todas las pruebas destruyendo el expediente penitenciario.

<Entonces permitió que Masaru creyera que todavía la conservaba>
<No sabía que había regresado hasta que vi su mano> respondió Nao. <La uña izquierda continúa deformada por el veneno. Cuando comprendí quién era, traté de alcanzar la puerta, pero ya estaba demasiado cerca>

Los guardias registraron el antiguo almacén, apagaron el pequeño incendio y recuperaron los objetos abandonados. También encontraron una bolsa preparada para abandonar Kirigakure por agua, con dinero, alimentos y una tercera identidad. Masaru no había improvisado su huida después de ser descubierto. Planeaba matar a Nao, destruir la lista y desaparecer esa misma noche.

La investigación todavía requería esclarecer cómo obtuvo los sellos y quién aceptó sus documentos falsos. Masaru afirmaba haber trabajado solo, pero los archivos revisarían a todos los empleados que facilitaron su ingreso. Aquellas tareas continuarían bajo responsabilidad de Sayuri. Para Rin y Rei, el objetivo principal estaba cumplido: el asesino había sido identificado, capturado con vida y entregado a las autoridades.

Sin embargo, el día no terminó allí. Las hermanas permanecieron en el puesto hasta completar declaraciones separadas. Sayuri comparó ambos relatos, registró las evidencias y anotó cada lugar visitado. Rin describió las huellas, la cera y los movimientos durante el enfrentamiento. Rei explicó la conexión entre las víctimas, los documentos falsos y el modo en que Masaru utilizaba su posición como mensajero.

Cuando abandonaron el edificio, la noche cubría por completo el puerto. Habían pasado casi todo el día sin descansar más que unos minutos y todavía debían regresar al ayuntamiento para entregar el informe provisional. Nao insistió en acompañarlas junto con los guardias. No quería regresar a su vivienda hasta saber que Masaru estaba dentro de una celda.

La prisión recibió al detenido bajo vigilancia reforzada. Antes de cruzar la última puerta, Masaru volvió la cabeza hacia las hermanas. No ofreció amenazas ni pidió clemencia. Su mirada se detuvo primero en Rin y después en Rei, como si intentara memorizar otros dos nombres para una lista que ya no tendría oportunidad de completar.

Rin sostuvo la mirada hasta que los guardias lo obligaron a continuar.

<No volverá a salir utilizando una carta falsa>
<Después de esto revisarán hasta los mensajes que anuncien el desayuno>

Nao dejó escapar una risa breve, la primera desde su rescate. Después confirmó que permanecería aquella noche en una residencia protegida mientras los guardias revisaban su establecimiento. Se despidió de ambas con una inclinación profunda y prometió declarar acerca de la Kuroshio, de Masaru y del secuestro.

En el ayuntamiento, Sayuri organizó los documentos recuperados sobre la misma mesa donde había comenzado la misión. Las tres carpetas de las víctimas ya no parecían historias separadas. Toru, Kaede y Daizen formaban parte del mismo intento de eliminar un caso antiguo. Nao había sobrevivido porque una tira de papel utilizada para estabilizar un escritorio conservó los nombres que alguien creyó suficientemente insignificantes para no destruir.

<El encargo se considerará concluido cuando terminemos de registrar sus declaraciones> explicó Sayuri. <Encontraron al responsable antes de que completara el cuarto asesinato y conservaron las pruebas necesarias para procesarlo. También descubrimos una vulnerabilidad grave dentro del sistema de archivos>
<Una forma muy cuidadosa de decir que nadie comprobó quién era el mensajero nuevo>
Sayuri no discutió la observación.
<Eso también quedará escrito>

El informe final requirió otra hora. Rin respondió de forma breve y exacta; Rei añadió el contexto que permitía comprender las decisiones. Registraron la prenda de Daizen, la cera, las notas de Kaede, la ficha falsa de Itsuki Kuroda y las armas retiradas a Masaru. La flecha utilizada para sujetar su manga también fue recuperada de la estación de bombeo.

Al terminar, el reloj ya había superado la medianoche. Técnicamente la misión había ocupado dos días, aunque ninguno se había separado del anterior mediante sueño o descanso. Sayuri selló el documento, confirmó la entrega y les permitió marcharse. Antes de hacerlo, les entregó una nota para que un médico revisara nuevamente el brazo de Rin durante la mañana.

Las calles estaban casi vacías. La neblina amortiguaba los sonidos y las lámparas parecían suspendidas sin edificios alrededor. Rin y Rei caminaron juntas, más despacio que durante el resto de la jornada. El cansancio comenzaba a sentirse ahora que ya no existía una víctima por localizar ni un asesino al que perseguir.

<Tres escenas, cuatro archivos, un secuestro, un almacén incendiado y una persecución por los canales> enumeró Rei. <Todo porque alguien dejó una tira de papel bajo un escritorio>
<Daizen la dejó ahí>
<¿Crees que lo hizo a propósito?>

Rin consideró la pregunta. El antiguo guardia había recibido una carta amenazante y sabía que alguien revisaba el caso. Podía haber escondido los nombres en un lugar insignificante, esperando que el asesino buscara documentos importantes y pasara por alto aquello que parecía basura. También podía tratarse simplemente de un papel utilizado para evitar que el escritorio se moviera.

<No importa. Funcionó>

Llegaron a casa sin encontrar más mensajeros frente a la puerta. Rei encendió una lámpara mientras Rin comprobaba ventanas y cerraduras por costumbre. Ninguna tenía energía para preparar una comida completa, de modo que calentaron lo que quedaba del desayuno y se sentaron frente a la mesa. El silencio de la vivienda resultaba extraño después de tantas horas escuchando declaraciones, pasos y agua golpeando los muelles.

Rei observó la venda sobre el brazo de su hermana.

<Mañana iremos al médico>
<Dijo que no había veneno>
<Dijo que regresaras para comprobarlo>
<No necesito que me acompañes>
<No dije que fuera a acompañarte. Dije que iremos>

Rin no continuó la discusión. Ambas sabían que Rei estaría lista antes de que ella intentara salir sola. Terminó de comer, limpió su parte de la mesa y guardó el equipo. El chakram conservaba una marca del choque contra las agujas, pero no había sufrido daños. Rei revisó la cuerda del arco y contabilizó las flechas utilizadas, separando las que necesitaban nuevas plumas.

Antes de dormir, dejaron sobre la mesa una copia del comprobante de misión. El asesino que había permanecido seis días sin nombre ahora estaba encerrado bajo el suyo verdadero. Las autoridades conocían el vínculo entre las víctimas, Nao se encontraba protegida y los documentos robados serían reconstruidos mediante las copias conservadas en otros archivos.

Tres personas no podían ser recuperadas. Aquella parte del resultado permanecía fuera del alcance de cualquier informe favorable. Rin y Rei habían llegado después de sus muertes y solamente pudieron impedir que la lista creciera. No era una victoria limpia ni una historia que pudiera terminar ignorando los cuerpos encontrados al comienzo.

Sin embargo, Masaru Enoki ya no volvería a aproximarse a otra puerta vestido como mensajero. No utilizaría documentos falsos para ser recibido como invitado ni convertiría la confianza de otra persona en una oportunidad para matarla. La cuarta víctima continuaba viva y tendría la oportunidad de declarar ante las autoridades que él había intentado silenciar.

Rei apagó la lámpara. La neblina ocultaba nuevamente Kirigakure detrás de los cristales, igual que al comenzar la mañana anterior. Esta vez no hubo golpes contra la puerta ni un sobre esperando ser abierto. Solamente quedó el sonido de la lluvia regresando poco a poco sobre el techo.

La misión había concluido.
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Masashi Kishimoto
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28-08-2026, 09:19 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Autonarrada D] Criminal en fuga (TID 14711)
Tipo: Misión Autonarrada · Rango: D
  • Rin to Rei — Autor (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Rin
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28-08-2026, 09:19 PM
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