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[Misión Autonarrada - Rango E] Suministros Faltantes
Natsu Ashida
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra80(4)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad22
Tenketsu10
Sigilo10
510
505
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28-08-2026, 03:48 AM
Verano 20 del Año 150
Konohagakure no Sato - Zona Comercial
Petición de la Misión

Este día comenzó como cualquier otro en Konoha durante el verano: despejado, soleado y con bastante movimiento peatonal en las calles desde temprano.

Hacía apenas unos días que me había graduado de la Academia y finalmente había obtenido permiso para comenzar a recibir misiones en el despacho de asignación de la aldea, un lugar donde los shinobi encargados se ocupaban de repartir los distintos encargos entre los ninjas disponibles. Aquella mañana me encontraba allí, esperando mi primera misión, cuando uno de los encargados me llamó y tomó uno de los papeles que tenía sobre el escritorio.

"Creo que tengo el trabajo perfecto para ti."

"¿Para mí?"

Tomé el documento que me tendía y le eché un vistazo.

"¿Una tienda de animales?"

"Sí. El dueño del local llamó esta mañana y dijo que necesitaba ayuda urgentemente, ya que uno de sus encargados tuvo que ausentarse a último momento. Antiguamente era uno de los principales criadores de animales ninja de la aldea, pero ya está retirado. Sin embargo, el establecimiento sigue siendo bastante importante para los ciudadanos de la zona."

"Qué aburrido... ¿No habrá otro más interesante?"

"Solo haz el trabajo y procura no perderte, ¿sí?"

Eso había dicho él. Y ahora aquí estaba, frente a las puertas del pequeño local mencionado en el documento, ubicado en una zona bastante rústica de la Zona Comercial.

Nunca había estado por esta parte de la aldea. De hecho, creo que era apenas la tercera vez en toda mi estancia en Konoha que me adentraba tanto en la zona comercial. La mayoría de las cosas que necesitaba podía conseguirlas en las tiendas de conveniencia que quedaban cerca de mi apartamento.

Además... olía bastante extraño.

— ¿Holaaa? ¿Hay alguien aquí? — Pregunté en voz alta mientras golpeaba insistentemente la puerta principal. — Soy Natsu, he venido a ayudarlo con...

— ¡Shh!

— ¿¡Wah!?

Giré rápidamente la cabeza al escuchar aquel sonido y descubrí el rostro de un pequeño hombre mayor asomándose desde uno de los costados del local. Tenía el dedo índice colocado frente a sus labios y una expresión bastante seria.

— ¿Q-Qué?

— Con ese ruido vas a alterar a todos. — Se quejó. — Ven por acá. — Me hizo una seña con la mano antes de desaparecer nuevamente por donde había venido.

Sin hacer más preguntas, me acerqué y lo seguí hasta llegar a la parte trasera del local. El patio estaba lleno de utensilios y herramientas, además de varias jaulas y vitrinas donde se encontraban algunos animales curiosos.

— ¡Ohh!

Me acerqué inmediatamente a una de las jaulas, olvidándome por un instante de la misión mientras observaba al pequeño animal que había dentro.

— ¿Vienes de la agencia? — Preguntó el hombre.

— Sí. Me dijeron que necesitaba ayuda con algunos suministros faltantes. — Respondí, volteando a verlo.

— Ya veo. Al menos eres puntual.

Se acercó a uno de sus archivadores y comenzó a buscar entre los documentos que guardaba en su interior.

— Soy Telmo. Natsu, dijiste, ¿verdad?

— Sí.

Finalmente sacó una hoja de papel y me la tendió. Era una lista.

— Necesito que traigas todos estos artículos a la tienda antes del mediodía. Lo haría yo mismo, pero ya no soy tan joven como antes y todavía tengo mucho que hacer por aquí. ¿Crees poder hacerlo?

— ¡Claro! Déjemelo a mí.

Tomé la lista con seguridad y comencé a leerla.

— Veamos... Alimento para perros, gatos, aves... Juguetes y... ¿bolsas de paja? — Fruncí el ceño. — ¿También arena?

— Los alimentos los encontrarás en el almacén de suministros de la calle este. La arena puedes conseguirla en la tienda de artículos domésticos de la esquina. — Explicó, señalando hacia una zona desde la que apenas podían verse los tejados de los establecimientos. — Para la paja tendrás que ir hasta el mercado. Ah, y los juguetes los prepara un artesano que tiene su taller cerca de la plaza.

— ¿Eh?

Pestañeé un par de veces mientras miraba en la dirección que señalaba.

Yo no era oriundo de Konoha y, aunque ya llevaba un tiempo viviendo en la aldea, todavía no conocía demasiado bien aquella zona. ¿Cómo se suponía que iba a encontrar cuatro lugares diferentes antes del mediodía?

Espera, eso no es lo más importante.

Giré la cabeza hacia uno de los muros del almacén y observé el reloj que colgaba allí.

— ¡¿Las 8:27?!

— Oh, sí. No tenemos mucho tiempo, así que tendrás que darte prisa. — Agregó Telmo mientras caminaba nuevamente hacia el exterior.

— ¡Me voy ya!

Comencé a correr hacia la calle. Si tenía que recorrer tantos lugares, tendría que darme prisa.

— ¡Espera!

La voz del anciano hizo que me detuviera en seco.

— ¿¡Qué sucede, viejo!? — Pregunté en tono de queja mientras movía las piernas en el mismo sitio — ¡Si no salgo ahora no voy a alcanzar!

— ¿De qué estás hablando? — Arqueó ligeramente una ceja. — ¿De verdad pensabas traer todo el encargo a mano? ¡Tonterías!

Tiró de una gruesa tela que cubría algo junto a la pared, dejando al descubierto una vieja carreta de mano de madera.

— Llévate esto. Colocas todo dentro y...

— ¡Ugh-!

Me llevé ambas manos a la boca, cubriéndola de inmediato.

—¿Pero qué te sucede? — Preguntó, sorprendido.

— ¡N-No es nada!

Tragué saliva y me enderecé rápidamente mientras me acercaba a la carreta.

Está bien si yo no voy en ella.

— Eres un joven muy raro... — Comentó Telmo, mirándome con cierta preocupación.

— De este modo será mucho más fácil.

Me coloqué detrás de la carreta y sujeté ambos mangos con firmeza.

— ¡Volveré antes del mediodía, téngalo por seguro!

Sin esperar respuesta, salí corriendo del lugar con la carreta detrás de mí, dejando una pequeña nube de polvo a mis espaldas.

Cuando llegué al pleno centro de la Zona Comercial, mi recorrido se vio rápidamente entorpecido por la cantidad de peatones que transitaban por las calles. Tuve que reducir el paso y avanzar con mayor cuidado, procurando no golpear a nadie con la carreta. Aun así, aquello no iba a detenerme.

Seguí las señales colocadas en los postes de algunas esquinas y fui llegando poco a poco a los distintos establecimientos indicados. Al mostrar el logo de la tienda de animales que llevaba en la carreta, los encargados reconocían rápidamente el pedido y me entregaban los suministros correspondientes.

Uno tras otro: el alimento para perros, el alimento para gatos, el alimento para aves, la arena, la paja, los juguetes… Todo iba terminando dentro de la carreta.

Bueno... casi todo salió según lo planeado.

En un par de ocasiones tomé una calle equivocada y tuve que regresar sobre mis pasos. En otra terminé frente a un establecimiento que no tenía absolutamente nada que ver con lo que estaba buscando. Pero, después de preguntar un par de veces, finalmente logré orientarme.

Cuando terminé de recoger el último de los encargos, la carreta estaba completamente llena.

— Uff... — Miré el montón de suministros que había conseguido. — Esto va a pesar un poco...

Regresé a la tienda de animales poco después de las once de la mañana. La puerta principal ya estaba abierta y Telmo se encontraba organizando algunas cosas detrás del mostrador. Al verme llegar, salió del establecimiento y se acercó a revisar el contenido de la carreta.

Eran las 11:04.

— Uhm, uhm... Parece que está todo. — Dijo satisfecho mientras asentía desde una pequeña banca que había acercado para poder revisar mejor el interior de la carreta.

— Ahh... ahh... ¿Lo ve? Le dije que podía hacerlo.

Me encontraba jadeando ligeramente. Aunque había conseguido llegar antes del mediodía, más de una vez el peso de la carreta había terminado tirando de mí hacia atrás y obligándome a detenerme para volver a ponerla en movimiento.

— Aunque mi ayudante es más rápido.

— ¿¡Qué!?

— Pero ya que estás aquí, ven. Ayúdame a organizar todo.

Sin siquiera esperar mi respuesta, volvió a entrar en la tienda.

— Sí, sí...

Lo seguí hasta el interior mientras comenzábamos a descargar los suministros. Fui colocando cada cosa donde Telmo me indicaba y también lo ayudé a alcanzar algunos objetos que se encontraban en lugares a los que ya no llegaba con tanta facilidad.

No tardamos demasiado en terminar, y una vez que todo estuvo organizado, Telmo me tendió un gran vaso de agua fría.

— Toma. Te lo has ganado.

— ¡Gracias! — Lo bebí con gusto. Después de todo aquel recorrido, estaba bastante sediento.

Mientras terminaba el vaso, escuché el sonido de la puerta principal. Los primeros clientes del día acababan de entrar.

— Parece que ya tengo trabajo otra vez. — Comentó Telmo. — Gracias por la ayuda, muchacho.

— No hay problema.

Me despedí de él y salí finalmente de la tienda. Quizá me había quedado más tiempo del necesario, pero no podía negar que había sido una experiencia bastante agradable. Además, mientras me alejaba, no pude evitar echar un último vistazo hacia el interior de la tienda. Había varios animales allí. Algunos dormían tranquilamente, otros jugaban entre ellos, y uno de los gatos me observó desde el interior de una jaula antes de apartar la mirada.

...Quizá tener uno no estaría tan mal.

Negué rápidamente con la cabeza.

No. Otro día.

Después de todo, todavía tenía muchas cosas que aprender antes de empezar a ocuparme de una mascota.

Finalmente regresé al despacho de misiones para informar que el encargo había sido completado y, una vez terminado mi primer trabajo oficial como shinobi, solo había una cosa en la que podía pensar.

Comida.

Me fui corriendo a buscar algo de comer.
[Imagen: 9oeXPFe.gif]
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Masashi Kishimoto
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28-08-2026, 08:58 AM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Misión Autonarrada - Rango E] Suministros Faltantes (TID 14709)
Tipo: Misión Autonarrada · Rango: E
  • Natsu — Autor (100%): 250 Ryos, 2 Tobis, 50 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Rin
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28-08-2026, 08:58 AM
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