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[Misión Normal Rango C] La niebla de los peregrinos
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
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Generales
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Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra60(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
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560
535
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11-08-2026, 02:32 PM
Última modificación: 11-08-2026, 02:40 PM por Orión Hoshigaki.
38 de Verano del año150
 de Kirigakure - Camino de Shiosai
Pedido
[Imagen: IMG-1680.jpg]

El punto de reunión no estaba en ninguna plaza importante ni frente a las grandes puertas de Kirigakure. Habían escogido uno de los viejos depósitos que bordeaban el camino costero, un edificio de madera castigada por la humedad que durante años había servido para guardar redes, sal y barriles antes de que buena parte de la actividad comercial se trasladara hacia el puerto. A esa hora de la mañana todavía quedaba suficiente niebla prendida de los tejados como para ocultar parcialmente el lugar desde el camino principal. Afuera esperaban tres carruajes y un pequeño grupo de personas que, visto desde lejos, no tenía absolutamente nada de extraordinario.

Los tres vehículos tampoco eran idénticos. El primero parecía haber recorrido media costa antes de llegar hasta allí; la madera presentaba reparaciones de distintas tonalidades y una de las ruedas tenía el borde reforzado con una placa de hierro que chirriaba cada vez que el caballo cambiaba de posición. El segundo era más ancho y estaba cargado con cajas sujetas mediante cuerdas gruesas, sacos de grano, herramientas y un par de barriles pequeños. El tercero resultaba bastante más modesto, cubierto por una lona verde descolorida por la humedad y el salitre.

Un hombre de barba corta y cabello entrecano esperaba junto al primero con una tablilla debajo del brazo. No llevaba protector ninja ni arma visible. Vestía una chaqueta marrón bastante sencilla para alguien que parecía haber decidido que absolutamente todo cuanto ocurría alrededor de aquellos carros era asunto suyo. En ese momento observaba cómo uno de los mozos terminaba de acomodar un barril en la parte posterior del segundo vehículo.

-Ese barril va en el segundo. Si vuelven a ponerlo detrás terminará rodando encima de alguien en la primera pendiente. - Tadayoshi Mura

-Lleva dos días ahí y no se ha movido. -Mozo de carga

-Entonces lleva dos días esperando el momento adecuado para matarte. -Tadayoshi Mura

El muchacho miró primero el barril y después al comerciante. Pareció considerar durante un instante la posibilidad de continuar discutiendo, pero finalmente decidió que enfrentarse a un recipiente con aparentes intenciones homicidas no formaba parte de su salario y comenzó a moverlo. Tadayoshi soltó un bufido satisfecho, tachó algo de su tablilla y solo entonces prestó verdadera atención a Naoto.

Aquel era Tadayoshi Mura, comerciante de pescado seco desde hacía casi treinta años, propietario de dos de los carruajes y uno de los pocos hombres de la zona que había aceptado participar voluntariamente en aquella operación. No porque tuviera una vocación heroica especialmente desarrollada. Las desapariciones estaban comenzando a espantar comerciantes, encarecer transportes y obligar a utilizar rutas considerablemente más largas. Tadayoshi parecía ser de esos hombres capaces de soportar fantasmas, bandidos y amenazas mientras ninguna de las tres cosas empezara a costarle dinero.

-Supongo que tú eres el que faltaba.- Tadayoshi Mura

No utilizó nombres. Eso también había sido acordado. Para cualquier observador externo, aquella debía parecer una caravana ordinaria acompañada por algunos guardias contratados. Naoto no había sido anunciado como responsable de la operación y el comerciante tenía instrucciones bastante claras de mantener aquello de esa manera. Tadayoshi metió una mano dentro de su chaqueta, sacó un pequeño papel doblado varias veces y se lo ofreció.

-Me dijeron que si llegabas debía enseñarte esto y después dejarte hacer tu trabajo. La segunda parte pienso cumplirla con muchísimo entusiasmo. - Tadayoshi Mura

No era otro informe completo, sino una recopilación apresurada de observaciones obtenidas después de revisar los incidentes anteriores. Los carruajes encontrados tras las desapariciones no habían sido saqueados. En dos ocasiones aparecieron bolsas de dinero todavía dentro de los vehículos. Las mercancías permanecían prácticamente intactas y los caballos de una de las caravanas habían sido localizados horas después vagando por el camino con parte del arnés todavía colocado. Otro animal apareció junto al propio carruaje sin heridas importantes. Nada de aquello parecía compatible con simples salteadores de caminos.

Había otra coincidencia. Tres de los incidentes se habían producido dentro de una franja de menos de ochocientos metros. Cerca de los lugares donde aparecieron los vehículos se encontraron pequeñas incisiones verticales sobre algunos árboles. Eran demasiado simples para reconocerlas como algún símbolo concreto y durante la primera inspección fueron descartadas como marcas antiguas o señales dejadas por viajeros. Sin embargo, aparecieron nuevamente en el segundo incidente y después en el tercero. Al final del papel alguien había añadido una última observación. "los carros parecían haber sido separados entre sí antes de quedar abandonados." Investigador

Aquella última parte no figuraba en los informes generales de la misión. Era precisamente la clase de información que había terminado llegando anticipadamente hasta Naoto. No resolvía el misterio, pero permitía descartar una posibilidad bastante evidente, quien estuviese interceptando aquellas caravanas no parecía demasiado interesado en lo que transportaban. El valor estaba en otra parte.

Tadayoshi esperó a que Naoto terminara de revisar el papel antes de guardar nuevamente la tablilla bajo el brazo.

-No sé qué esperan encontrar ahí dentro. Pero llevo veinte años usando ese camino y jamás escuché voces saliendo de la niebla hasta hace unas semanas. -Tadayoshi Mura

-Yo sí. -Chiyo Aramaki

La interrupción llegó desde el segundo carruaje. Una mujer de poco más de cuarenta años estaba sentada sobre uno de sus laterales, con el cabello recogido debajo de un pañuelo gris y dos cestas cubiertas por tela descansando entre sus pies. Tadayoshi cerró los ojos durante un segundo, como si conociera perfectamente el rumbo que tomaría aquella conversación.

-Chiyo... -Tadayoshi Mura

-¿Qué? Las escuché. -Chiyo Aramaki

Chiyo Aramaki era recolectora de plantas medicinales de uno de los pequeños poblados costeros. Había recorrido aquel camino durante años y aceptado formar parte de la caravana porque necesitaba regresar a su aldea de todas formas. Según la lista de pasajeros viajaba sola y, a diferencia de algunos de los otros presentes, parecía bastante menos impresionada por la fama que había adquirido aquella carretera.

-Hace nueve días. No iba por el camino, estaba recogiendo cerca de los acantilados. Escuché a una mujer llamar a alguien. -Chiyo Aramaki

-Eso no estaba en el informe. -Tadayoshi Mura

-Porque nadie me preguntó. -Chiyo Aramaki

Tadayoshi se llevó dos dedos al entrecejo antes de mirarla nuevamente.

-¿Qué dijo? -Tadayoshi Mura

-Un nombre. Haru, creo. Quizá Haruto. Lo repitió tres veces. Después escuché una campanilla. -Chiyo Aramaki

-¿Y fuiste a mirar? Tadayoshi Mura

Chiyo lo observó durante unos segundos con una expresión que consiguió convertir la pregunta en algo considerablemente más estúpido de lo que probablemente había pretendido.

-Tengo cuarenta y tres años, Tadayoshi. No cuatro. -Chiyo Aramaki

Una carcajada llegó desde el tercer carruaje. Su conductor, un hombre ancho de hombros y bigote irregular, levantó una mano cuando Tadayoshi giró hacia él. Goro parecía haberse divertido bastante más de lo conveniente con la respuesta, aunque tuvo la prudencia de volver rápidamente a ocuparse de las riendas.

No todos estaban igual de relajados. Junto al primer carruaje esperaba Renji Sazanami, responsable de los cuatro guardias contratados para acompañar la columna. Era alto, bastante delgado, con una naginata corta apoyada sobre el hombro y una cicatriz que ascendía desde la mandíbula hasta casi desaparecer detrás de la oreja. No era shinobi. Había trabajado durante años protegiendo embarcaciones mercantes y tenía la incómoda costumbre de mirar constantemente hacia lugares donde nadie más estaba mirando.

Los otros tres guardias eran más jóvenes. Isao hablaba poco y llevaba varios minutos comprobando que su espada pudiera abandonar la funda sin engancharse. Kenta, de cabello negro cortado demasiado corto, había sido asignado a la retaguardia. Mizuki, la única mujer del grupo, cargaba un arco ligera sobre la espalda y observaba la niebla con una expresión que dejaba bastante claro que preferiría enfrentarse a algo que pudiera ver.

Renji dejó finalmente su posición junto al carro y se acercó a Naoto. No había desafío en su forma de hablar. Solamente la necesidad bastante razonable de saber qué se esperaba de cuatro personas normales si aquello terminaba convirtiéndose en un enfrentamiento entre shinobi.

-Nosotros no somos ninjas. Si las cosas se complican, necesito saber qué espera que hagamos. Puedo dejar dos delante y dos detrás como hacemos normalmente, o repartirlos entre los carros. Los conductores conocen el camino. Mientras nadie obligue a los caballos a detenerse, deberían mantener la marcha. Renji Sazanami

La formación preparada inicialmente era sencilla. Renji e Isao marcharían en vanguardia. Veinte metros detrás viajaría el primer carruaje, conducido por Saburō y ocupado por tres pasajeros. Diez metros más atrás estaría el segundo, conducido por Tadayoshi, cargado principalmente con mercancías aunque transportando también a Chiyo y otro viajero. Otros diez metros separarían aquel vehículo del tercero, donde viajaban dos pasajeros bajo la conducción de Goro. Finalmente, Kenta y Mizuki cerrarían la marcha aproximadamente veinte metros detrás.

Nada de aquello era obligatorio. Naoto podía modificar la formación, redistribuir a los guardias, alterar las distancias o preparar cualquier otra medida antes de entrar en la zona de las desapariciones. Tadayoshi aparentemente estaba decidido a dejar bien clara esa responsabilidad antes de ponerse nuevamente al frente de su carruaje.

-Hasta el tramo de las desapariciones puedo conducir esto como cualquier otro viaje. Cuando lleguemos allí, la organización será cosa tuya. Si sale bien, diré que fue gracias a tus órdenes. Si sale mal, probablemente también. -Tadayoshi Mura

La caravana no tardó demasiado en ponerse en marcha. Durante los primeros kilómetros no ocurrió absolutamente nada que justificara la tensión con la que algunos habían comenzado el recorrido. El bosque se abría ocasionalmente para dejar ver fragmentos de la costa, pequeños arroyos atravesaban el camino y las ruedas se hundían apenas unos centímetros en la tierra húmeda. Chiyo pasó una buena parte del trayecto intentando convencer a Tadayoshi de comprarle una cesta de plantas que él aseguraba no necesitar. Goro canturreó durante casi media hora. Isao, después de mantener silencio durante buena parte del viaje, terminó atrapado en una discusión con Renji acerca del tamaño de un tiburón que ambos juraban haber visto años atrás.

Después el bosque comenzó a cerrarse. No ocurrió de golpe. Primero desapareció la vista hacia la costa. Luego los árboles fueron acercándose progresivamente al camino y la niebla, que hasta entonces permanecía baja entre raíces y arbustos, comenzó a ocupar también los espacios entre los troncos. Las conversaciones fueron desapareciendo por sí mismas. Goro dejó de cantar. Chiyo cubrió completamente sus cestas. Mizuki llevó una mano hacia la empuñadura de su arco sin llegar todavía a descolgarlo.

Unos minutos después, Renji levantó una mano y la caravana entera fue deteniéndose poco a poco. Delante había dos pilares de piedra. Uno estaba quebrado cerca de la parte superior y ambos se encontraban cubiertos de musgo hasta casi la mitad. Entre ellos no quedaban puertas, cadenas ni restos suficientes para saber exactamente qué había existido allí. Solamente marcaban el punto donde, décadas atrás, algún pequeño puesto de control había vigilado el tránsito de aquella carretera.

-Es aquí. -Renji Sazanami

Tadayoshi descendió del segundo carruaje. El cambio en su comportamiento fue pequeño, pero evidente. Ya no parecía el mismo hombre que unos kilómetros atrás discutía con un muchacho acerca de las intenciones homicidas de un barril. Miró los pilares y después el camino que desaparecía lentamente dentro del gris.

-El primer carro apareció a unos seiscientos treinta metros después de esos postes. -Tadayoshi Mura

Chiyo dejó las cestas a un lado. Mizuki terminó por quitarse el arco de la espalda. Isao comprobó una vez más su espada y Renji permaneció delante de la columna observando el bosque. Más allá de aquellos pilares no había nada particularmente distinto. El mismo camino. Los mismos árboles. La misma niebla. Sin embargo, nadie volvió a conversar. Tampoco se escuchaban campanillas, silbidos ni voces. Solo el resoplido ocasional de los caballos y el pequeño crujido de la madera cuando alguno de ellos movía el peso de un lado al otro. 

Tadayoshi permaneció unos segundos mirando hacia delante antes de volverse hacia Naoto.

-Bueno... desde aquí, mandas tú. -Tadayoshi Mura

La caravana permanecería detenida unos minutos antes de atravesar los antiguos pilares. Era tiempo suficiente para realizar preparativos, pero no para convertir aquella carretera en una fortaleza. Naoto tendría que decidir qué consideraba realmente importante. Podía concentrarse en mantener unidos los vehículos, preparar a los civiles para una emergencia, esconder su verdadera función dentro de la escolta, convertir uno de los carruajes en un señuelo o estudiar los alrededores inmediatos intentando anticipar cómo podría ser detenida una columna en aquel lugar. Después tendría que escoger dónde situarse cuando comenzaran a avanzar.
Preparativos de la caravana
Antes de atravesar los pilares, Naoto dispone de tiempo para realizar 2 preparaciones. Deberá escoger dos de las siguientes opciones, narrar cómo las lleva a cabo y realizar la tirada correspondiente.

1- Formación cerrada - 1d20 + MINT
Reorganizar la posición y distancia entre los carruajes para mantener cohesionada la columna.

2- Protocolo de emergencia - 1d20 + MINT
Dar instrucciones a conductores, pasajeros y guardias sobre cómo reaccionar ante una posible emergencia.

3- Escolta fantasma - 1d20 + Punto de sigilo asignado por suba de nvel.
Ocultar entre los integrantes de la caravana quién es realmente el responsable de su protección.

4- Carro señuelo - 1d20 + MINT
Escoger uno de los tres carruajes y modificar su apariencia, pasajeros o carga para convertirlo en un objetivo aparentemente más interesante.

5- Contramedidas - 1d20 + MINT
Examinar el terreno antes de avanzar para anticipar posibles bloqueos, trampas o puntos de emboscada.

Además de las dos preparaciones, Naoto deberá indicar en qué posición queda respecto a la caravana cuando esta atraviese los pilares.

Posición inicial Además de escoger sus dos preparaciones, Naoto deberá indicar desde qué posición acompañará a la caravana cuando esta atraviese los pilares. Esta elección no requiere tirada. 
1- Vanguardia Junto a Renji e Isao, aproximadamente 20 metros por delante del Carro 1. 
2- Carro 1 Junto al primer carruaje, cerca de Saburō y sus tres pasajeros. 
3- Carro 2 En el centro de la columna, junto al segundo carruaje, cerca de Tadayoshi y Chiyo. 
4- Carro 3 Junto al tercer carruaje, cerca de Goro y sus pasajeros. 
5- Retaguardia Junto a Kenta y Mizuki, aproximadamente 20 metros detrás del Carro 3. 
6- Flanco izquierdo Fuera del camino, aproximadamente 10 metros a la izquierda del Carro 2, avanzando paralelamente a la caravana. 
7- Flanco derecho Fuera del camino, aproximadamente 10 metros a la derecha del Carro 2, avanzando paralelamente a la caravana. 

Naoto deberá finalizar su turno indicando: 
Preparación 1: opción escogida + tirada. 
Preparación 2: opción escogida + tirada. 
Posición inicial: opción escogida.

REGLA GENERAL DE RESULTADOS
1 natural >> efecto especial negativo
2-5 >> Defectuosa
6-10 >> Básica
11-15 >> Competente
16-20 >> Excelente
21+ >> Magistral
20 natural >> efecto especial máximo
Contenido Oculto
 TURNO 1



Las consecuencias no sustituyen las reglas normales de combate, técnicas, Genjutsu, Sigilo o movimiento del personaje. Únicamente modifican el comportamiento de la caravana, los NPC, el terreno o el plan inicial de los atacantes.



1- FORMACIÓN CERRADA - 1d20 + MINT



Naoto reorganiza las distancias entre los tres carruajes y la forma en que conductores y guardias deben conservar la columna.



1 natural: La orden parece correcta inicialmente, pero la proximidad excesiva entre vehículos provoca una reacción en cadena cuando la marcha es interrumpida. El Carro 2 impactará contra el Carro 1. Ambos quedarán detenidos y el centro de la formación quedará congestionado.



2-5 La formación resulta demasiado rígida. Cuando aparezcan obstáculos simultáneos, los conductores reaccionarán de manera diferente. Los atacantes conseguirán aislar completamente uno de los extremos de la caravana.



6-10: La formación funciona mientras el camino permanece despejado, pero pierde cohesión durante una interrupción brusca. En T2 uno de los tres carros podrá quedar separado del resto.



11-15: Los conductores mantienen correctamente las distancias ordenadas. La maniobra enemiga destinada a dividir la columna solo funcionará parcialmente. Ningún carro quedará completamente aislado sin una acción enemiga adicional.



16-20: La columna responde correctamente a las órdenes de Naoto. Llas trampas podrán detener vehículos, pero NO separarán automáticamente la formación. Los atacantes tendrán que exponerse o realizar una segunda acción para conseguirlo.



21+: La formación funciona prácticamente como una sola unidad. No habrá separación automática en y, cuando comience la emboscada, conductores y guardias reaccionarán siguiendo el patrón preparado por Naoto. La Tirada de Crisis de turno 2 se realizará con VENTAJA.



20 NATURAL FORMACIÓN PERFECTA: La organización supera incluso lo previsto por Naoto. Conductores y guardias entienden no solo dónde deben permanecer, sino cómo compensar automáticamente el movimiento de los demás vehículos. Ningún carruaje podrá quedar separado como consecuencia inicial de la emboscada. El primer mecanismo enemigo destinado a dividir la formación podrá detener parcialmente un vehículo, pero NO romperá la columna ni provocará colisiones. La Tirada de Crisis de T2 se realizará con VENTAJA. Además, cuando comience el ataque, uno de los conductores o guardias reconocerá por iniciativa propia que están intentando dividirlos y actuará siguiendo las órdenes previas de Naoto sin consumir una instrucción de este. 



2- PROTOCOLO DE EMERGENCIA - 1d20 + MINT



Naoto establece instrucciones previas para responder ante voces, campanillas, niebla, desapariciones, bloqueos o ataques.



1 natural: Naoto establece demasiadas instrucciones o estas son interpretadas de manera contradictoria. En Turno 3 la Crisis Civil se realizará con DESVENTAJA y, si ambos dados muestran el mismo resultado, se aplicará igualmente la consecuencia negativa correspondiente.



2-5: Las instrucciones existen, pero algunos pasajeros no terminan de comprenderlas. En Turno tres la Crisis Civil se realizará con DESVENTAJA.



6-10: Conductores y guardias recuerdan las órdenes principales, pero los civiles siguen dependiendo de su propia reacción. La Crisis Civil se realizará normalmente.



11-15: La mayoría comprende exactamente qué debe hacer. La Crisis Civil se realizará normalmente, pero las voces NO podrán provocar que un civil abandone voluntariamente la formación. Si el dado genera ese resultado, todos mantendrán posiciones.



16-20: La preparación es clara y fácil de ejecutar incluso bajo presión. En Turno 3 la Crisis Civil se realizará con VENTAJA.



21+: Cada integrante conoce exactamente su función y sabe qué debe hacer si pierde contacto visual con Naoto. En Turno 3 NO habrá Crisis Civil. Los pasajeros permanecerán en sus posiciones salvo que un enemigo intervenga físicamente sobre ellos.



20 NATURAL - DISCIPLINA PERFECTA: Las instrucciones de Naoto resultan simples, precisas y fáciles de recordar incluso bajo presión. En Turno 3 NO se realiza Crisis Civil. Ningún pasajero abandonará voluntariamente la formación por voces, campanillas, humo, miedo o confusión. Los conductores tampoco intentarán girar o retirar sus carros sin orden. Los guardias mantendrán las posiciones asignadas. Además, la primera maniobra enemiga destinada exclusivamente a provocar pánico o engañar a los civiles fracasará automáticamente. Solo una intervención física directa, una técnica o una amenaza real podrá obligarlos a romper el protocolo.



3- ESCOLTA FANTASMA - 1d20 + Sigilo extra por nivel



Naoto intenta ocultar su verdadera función dentro de la expedición para impedir que un observador identifique quién está tomando las decisiones.



1 natural: El intento de parecer irrelevante produce el efecto contrario. Un observador atento nota que Naoto está deliberadamente evitando destacar. Antes del comienzo de turno 3 será identificado como posible shinobi o responsable de seguridad.



2-5: Los observadores detectan que Naoto no parece un viajero ordinario. En Turno 3 el enemigo encargado de vigilar la escolta lo tendrá como objetivo principal de observación.



6-10: Los atacantes no consiguen determinar qué función cumple. Naoto será considerado sospechoso, pero no será identificado como responsable.



11-15: Naoto se mezcla correctamente con la expedición. Los enemigos lo catalogarán inicialmente como viajero o acompañante y observarán a Renji como posible responsable.



16-20: El engaño funciona. Renji será identificado erróneamente como el hombre que dirige la protección de la caravana. El observador enemigo centrará inicialmente su atención sobre él.



21+: Los observadores construyen una lectura completamente equivocada de la escolta. Renji será considerado responsable y Naoto será descartado como amenaza inmediata. El enemigo encargado de identificar al protector desperdiciará su primera intervención de Turno 3 vigilando o intentando neutralizar a Renji.



20 NATURAL - FANTASMA PERFECTO: Naoto desaparece completamente dentro de la lectura táctica que los observadores realizan de la caravana. Los enemigos descartan a Naoto como responsable de la seguridad. Renji será identificado como líder de la escolta y los atacantes construirán su primera maniobra alrededor de esa conclusión falsa. En T3 el Enemigo 3 dedicará obligatoriamente su primera intervención a Renji. Además, aunque Naoto actúe durante el comienzo de la emboscada, los enemigos no comprenderán inmediatamente que él era el verdadero responsable, deberán observar una segunda acción inequívoca o descubrirlo mediante los mecanismos normales del sistema. Naoto comienza T3 con libertad para explotar tácticamente esa identificación errónea.



4- CARRO SEÑUELO - 1d20 + MINT



Naoto deberá declarar cuál de los tres carruajes convierte en señuelo.



1 natural: La manipulación resulta demasiado evidente. Los atacantes comprenderán que ese vehículo está preparado deliberadamente para llamar su atención. En T3 evitarán ese carro durante la primera maniobra de captura.



2-5: Algo en la distribución despierta sospechas. El carro escogido perderá prioridad como objetivo durante la primera intervención enemiga.



6-10: El engaño no termina de convencer. Los enemigos considerarán el vehículo posible objetivo, pero mantendrán su planificación original.



11-15: El señuelo resulta creíble. Uno de los atacantes modificará su objetivo original y se dirigirá hacia el carro seleccionado.



16-20: La apariencia del vehículo resulta suficientemente convincente para alterar el operativo. Dos de los atacantes de T3 priorizarán inicialmente el carro seleccionado.



21+: El engaño resulta completo. Los observadores consideran que el carro escogido contiene los pasajeros más valiosos o vulnerables. La primera maniobra de captura de T3 se concentrará sobre ese vehículo.



20 NATURAL -CEBO PERFECTO: El carro seleccionado resulta completamente convincente como objetivo prioritario. Los observadores enemigos concluyen que en ese vehículo viajan las personas más importantes, vulnerables o valiosas de la expedición. La primera maniobra de captura de T3 se concentrará obligatoriamente sobre el carro señuelo. Los enemigos no podrán abandonar inmediatamente el objetivo simplemente porque encuentren resistencia. Para descubrir que fueron engañados deberán obtener información nueva durante el enfrentamiento. Además, Naoto conocerá de antemano el punto de la formación donde probablemente se concentrará la primera entrada enemiga, permitiéndole preparar su posición alrededor de esa certeza.



5- CONTRAMEDIDAS - 1d20 + MINT



Naoto analiza el camino, árboles, desniveles, vegetación y puntos donde sería posible interrumpir físicamente una caravana.



1 natural: Una señal natural del terreno es confundida con manipulación humana. Naoto concentra su atención en un sector incorrecto. La primera trampa de T2 lo sorprenderá completamente.



2-5: La lectura del terreno resulta incorrecta. Naoto no detectará los mecanismos antes de su activación.



6-10: No localiza ninguna trampa concreta, pero identifica correctamente varios puntos ideales para detener una columna. Cuando ocurra el primer incidente de T2 comprenderá inmediatamente que se trata de una emboscada y no de un accidente.



11-15: Encuentra señales menores de manipulación. Durante T2 advertirá uno de los mecanismos instantes antes de activarse, permitiéndole reaccionar narrativamente antes de que complete su efecto.



16-20: Localiza correctamente uno de los mecanismos utilizados para dividir la caravana. Antes o durante el inicio de T2 tendrá oportunidad de neutralizarlo, señalarlo o preparar una respuesta específica contra él.



21+: Naoto reconstruye parcialmente la lógica de la emboscada. Uno de los mecanismos queda localizado con suficiente antelación para ser neutralizado y además identifica el sector aproximado desde donde necesariamente tendría que accionarse el segundo.



20 NATURAL - LECTURA PERFECTA DEL TERRENO:Naoto reconstruye correctamente cómo utilizaría aquel tramo alguien que pretendiera detener y dividir una caravana. Antes de entrar en la zona peligrosa localiza uno de los mecanismos preparados por los secuestradores y consigue neutralizarlo completamente. Además identifica el sector desde donde necesariamente debe accionarse el segundo mecanismo. Cuando comience T2 reconocerá inmediatamente cuál de los acontecimientos constituye el verdadero intento de ruptura y cuál funciona como distracción. El segundo mecanismo todavía podrá ser utilizado, pero Naoto conocerá su procedencia antes de que termine de ejecutarse. No será necesaria una Tirada de Crisis para descubrir que están intentando dividir la caravana ni para comprender que los acontecimientos son coordinados. La Tirada de Crisis de T2 seguirá realizándose, pero sus resultados inferiores a 11 se tratarán como 11 a efectos de información obtenida.



INTERACCIONES ENTRE PREPARACIONES



-Si Naoto obtiene 16+ simultáneamente en Formación Cerrada + Protocolo de Emergencia, la caravana comienza T2 con una organización excepcional. El primer incidente no provocará movimientos espontáneos de conductores o guardias.



-Si obtiene 16+ simultáneamente en Escolta Fantasma + Carro Señuelo, los enemigos interpretarán tanto al responsable como al objetivo prioritario de manera equivocada. Durante el comienzo de T3 no podrán corregir AMBOS errores simultáneamente: deberán descubrir primero uno de ellos.



-Si obtiene 16+ simultáneamente en Formación Cerrada + Contramedidas, Naoto habrá preparado específicamente la columna contra una interrupción del camino. El primer mecanismo de T2 no solamente podrá ser neutralizado, sino que su activación no romperá la marcha del resto de la formación.



-Si obtiene 16+ simultáneamente en Protocolo de Emergencia + Escolta Fantasma, los guardias podrán seguir las instrucciones previamente establecidas sin necesidad de recibir órdenes visibles de Naoto. Esto evita que el comportamiento de los NPC revele inmediatamente quién dirige realmente la operación.



-Si obtiene 16+ simultáneamente en Carro Señuelo + Protocolo de Emergencia, los ocupantes del carro seleccionado conocerán de antemano que forman parte del engaño y no reaccionarán con pánico cuando sean priorizados durante T3.



-Si alguna combinación contiene un resultado 1 natural, la complicación correspondiente se mantiene aunque la otra preparación active una interacción favorable

POSICIÓN INICIAL DE NAOTO - CONSECUENCIAS FIJADAS

La posición escogida no concede bonificadores numéricos por sí misma. Determina las distancias iniciales, qué acontecimientos puede observar razonablemente y sobre qué parte de la emboscada puede intervenir primero.

1- VANGUARDIA

Naoto comienza junto a Renji e Isao, aproximadamente 20 metros por delante del Carro 1. Cuando comience T2, el obstáculo frontal será el acontecimiento más próximo a su posición y podrá intervenir inmediatamente sobre él. La zona central de la columna quedará aproximadamente a 30 metros. El Carro 3 y el mecanismo de retaguardia serán los acontecimientos más alejados, aproximadamente a 40 metros.

2- CARRO 1

Naoto comienza junto a Saburō y el primer carruaje. El obstáculo frontal se producirá inmediatamente delante de su sector.La bomba de humo aparecerá aproximadamente 10 metros detrás de su posición. El mecanismo destinado al Carro 3 estará aproximadamente a 20 metros. Podrá intervenir inmediatamente sobre el bloqueo frontal.

3- CARRO 2

Naoto comienza en el centro de la formación. El bloqueo frontal estará aproximadamente a 10-15 metros. El mecanismo contra Carro 3 estará aproximadamente a 10-15 metros. La bomba de humo será utilizada entre Carro 1 y Carro 2, aproximadamente a 5 metros de Naoto. Esta posición permite reaccionar hacia ambos extremos, pero lo coloca directamente junto al punto donde aparecerá el humo.

4- CARRO 3

Naoto comienza junto a Goro y el tercer carruaje. El mecanismo destinado a detener Carro 3 será activado dentro de su sector inmediato. La bomba de humo estará aproximadamente a 10-15 metros. El bloqueo frontal quedará aproximadamente a 20 metros. Podrá intervenir inmediatamente sobre el mecanismo de retaguardia.

5- RETAGUARDIA

Naoto comienza junto a Kenta y Mizuki, aproximadamente 20 metros detrás del Carro 3. El mecanismo contra Carro 3 será el acontecimiento más próximo. La zona central estará aproximadamente a 30 metros. El bloqueo frontal estará aproximadamente a 40 metros. Desde esta posición tendrá perspectiva sobre la parte posterior de la columna y será el primero situado para reaccionar ante cualquier aproximación procedente de retaguardia.

6- FLANCO IZQUIERDO

Naoto comienza aproximadamente 10 metros a la izquierda del Carro 2, dentro del bosque. La primera campanada del T2 procederá del OESTE, correspondiente a este lado de la formación. Naoto estará, sin conocerlo previamente, más próximo al observador encargado de confirmar la llegada de la caravana. Esto NO significa que lo detecte automáticamente. Si dispone de percepción, técnicas o condiciones reglamentarias suficientes podrá intentar localizar el origen de la señal. Estará aproximadamente a 10 metros de la carretera antes de poder intervenir directamente sobre los carruajes. Si utiliza Sigilo, este se resolverá mediante las reglas normales.

7- FLANCO DERECHO

Naoto comienza aproximadamente 10 metros a la derecha del Carro 2, dentro del bosque. Las dos campanadas consecutivas del T2 procederán del ESTE, correspondiente a este lado de la formación. Naoto estará, sin conocerlo previamente, más próximo al responsable de transmitir la orden de comenzar la operación. Esto NO significa que pueda detectarlo automáticamente. Si dispone de percepción, técnicas o condiciones reglamentarias suficientes podrá intentar localizar el origen de las señales. Estará aproximadamente a 10 metros de la carretera antes de poder intervenir directamente sobre los carruajes. Si utiliza Sigilo, este se resolverá mediante las reglas normales.

REGLA DE POSICIÓN

La posición queda fijada en el momento en que la caravana atraviesa los pilares. No proporciona modificadores automáticos. Determina únicamente:

- Distancias iniciales.

- Línea de visión razonable.

- Cercanía a los acontecimientos.

- Posibilidad de intervención inmediata.

- Sector desde el que Naoto experimentará el comienzo de la emboscada. Las técnicas, desplazamientos, Sigilo y demás capacidades del sistema podrán alterar posteriormente estas condiciones.
Naoto
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia95(4)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo15
430
370
Enlace al Post
12-08-2026, 04:06 AM
Última modificación: 12-08-2026, 04:17 AM por Naoto. Razón: Olvidé los colores de los diálogos
[Imagen: LcNcYJw.png]


Naoto mantuvo un prolongado silencio junto a Tadayoshi mientras observaba las indicaciones impartidas al muchacho con el objetivo de finalizar los preparativos; la conversación no era de su importancia. En cambio, sus ojos estaban puestos sobre la caravana entera como uno.

Tres carruajes, caballos, civiles, guardias.

Podría funcionar. Era lo primero que pensó en el momento en que el genin se aproximó al convoy. La vestimenta de Naoto constaba de su viejo kimono morado, junto a una túnica abrigada; la capucha caía en su espalda, dejando al descubierto los vendajes que cubrían gran parte de su cuerpo. A veces más, a veces menos. Era mejor eso que nada. Por el bien de los demás. En su cinturón, por debajo de la túnica, cargaba con una bomba de humo y una bolsita con tetsubishis. Y en su espalda llevaba una diminuta mochila casi imperceptible que contenía una manta de camuflaje. Nada más.

Lanzó un suspiro al mirar hacia los árboles. La información que el pergamino le había brindado produjo intranquilidad en sus adentros; la idea de encerrarse en medio de un bosque cubierto de neblina le producía la misma sensación de ser un cerdo para el matadero. Ni siquiera. Simplemente un pequeño trozo de pescado recubierto de sebo, una carnada para un banco de peces.

—Me lo imagino —dijo irónicamente a la par que estiraba sus manos para tomar el papel.

Ese informe captó la curiosidad de Naoto. Fue un flechazo directo a su imaginación, a la mente de un ninja que no podía frenar la maquinaria de ideas. Su única arma letal. Sus ojos se deslizaban entre las palabras y párrafos del papel arrugado, en silencio.

—Hmmm... —la mirada se posó sobre las carretas y después sobre los caballos—. Def...

Su voz fue interrumpida por Tadayoshi. El shinobi elevó la mirada y presenció a una mujer de mediana edad. Su presencia había pasado inadvertida hasta ese momento para ambos, quienes comenzaron una especie de discusión. ¿Escuchar qué?, se preguntaba a la par que guardaba el papel con la información dentro de su bolsillo. ¿Una mujer? ¿Haru? ¿Tres veces? ¿Una campanilla? Su cabeza se reclinó levemente hacia la izquierda intentando percibir de quién era aquella carcajada de fondo. Un conductor.

Volvió a mirar a ambos, con las intenciones de hablar sobre la información del documento.

—Creo qu...

De pronto se vio interrumpido nuevamente, esta vez por Renji al aproximarse a él. El shinobi comprobó que aquel guardia veterano era lo suficientemente astuto como para comprender su lugar y respetar la cadena de mando.

—Eso es lo mejor que podría ocurrir. Si algo sucede, prefiero que todos se detengan antes de que alguno se disperse.

Los ojos del ninja se deslizaron hacia el suelo, buscando indicios. Algunas cosas eran claras, otras no tanto. Ahora todo indicaba que se encontraba en un barco. Él era el capitán; ellos, sus tripulantes. Sintió fastidio. Tanta teatralidad en organizar esta expedición para averiguar qué estaba ocurriendo provocó en Naoto cierta preocupación por sus vidas. Su misión estuvo clara desde un inicio: averiguar qué ocurría en ese tramo del camino. El cómo ya dependía de su ética y moral.

Naoto asintió a las palabras del señor Mura. No sabía si tomarlo como una advertencia. Le restó importancia.

—Viajaremos de esa manera hasta aproximarnos a la zona de peligro. Cuando estemos allí les explicaré el plan.

Durante el trayecto Naoto estuvo en el centro. Su atención se puso sobre el paisaje, la charla entre Chiyo y Tadayoshi y, finalmente, sobre el informe; decidió revisar de nuevo su contenido para estar seguro de que su estrategia funcionaría. Le desagradaba ese lugar. No por miedo, sino porque a simple vista parecía un sendero traicionero. El ninja aprovechó para beber un poco de agua y acomodar su equipamiento, verificando que todo estuviera en orden. Confiaba en que su entrenamiento y técnicas nuevas pudieran ponerlo en ventaja. Hacía aproximadamente un año que había ganado el derecho de tener el emblema de Kirigakure colgando de su kimono. Aunque por esta vez lo dejó en las oficinas.

Dio ligeros pasos y se acercó a Chiyo un momento. Algo se le había quedado en la cabeza.

—Chiyo. Necesito hacerte unas cuantas preguntas —dijo. Su tono inquisitivo no daba lugar a evasivas. Quería las respuestas—. Usted dijo que una mujer mencionó un nombre al menos tres veces, y después sonó una campanilla. ¿Puede confirmar si tanto la voz como la campanilla estaban en el mismo lugar? ¿Pasó un tiempo prolongado o fue al instante?

El shinobi sospechaba que aquel sonido podría significar una señal de alerta. Quizás Chiyo se había encontrado accidentalmente cerca de los causantes de los secuestros y había escuchado alguna advertencia relacionada con la llegada de una caravana. O quizás no.

—¿Desde qué dirección venían?

Dos puntos distintos... un mismo punto... La cabeza de Naoto intentaba descifrar ese pequeño rompecabezas antes de llegar al lugar de los hechos.

No tuvo más tiempo. Poco a poco una tensa atmósfera penetró el ambiente y los huesos de cada uno. Ya no se escuchaban bromas, risas ni voces. Vio la mano de Renji y se detuvo a la par que el segundo carro lo hizo. Todos, incluido él, distinguieron los pilares. Cruzó la mirada con Tadayoshi justo cuando este se encontraba descendiendo del carruaje y escuchó. Naoto, en cambio, caminó varios metros hacia delante, atravesando el primer carro a la par que escuchaba las últimas palabras de Mura. Las ignoró, siendo consciente de ese hecho.

En la vanguardia se unió a Renji e Isao y miró hacia su espalda, hacia el primer carruaje. No estaba convencido de la enorme distancia que había entre ellos y el primero.

—Renji. Quiero que informes a todos los presentes las órdenes —hizo una pausa. Su mirada se posó sobre la caravana y después sobre el guardia—. Tienes años de experiencia cuidando mercaderes. Sabes cómo hablar con ellos.

Luego su mirada se desvió hacia Isao y después hacia los pilares.

—La vanguardia no será a veinte metros. Es demasiado, los necesito más cerca de la primera carreta. Isao, quiero que llames al resto de la retaguardia y les digas que se acerquen hasta la tercera carreta. No quiero que estén tan lejos. Vamos.

El shinobi volvió hasta la caravana. Junto a Renji, llamó a Tadayoshi. Los tres estarían reunidos delante de la primera carreta. Naoto se frotó las manos cubiertas de vendajes y miró hacia los árboles. Procuró no levantar demasiado la voz.

—He leído el informe unas cuantas veces. Las suficientes como para concluir que estos no son ladrones. No roban nada. Ni las carretas, ni los contenidos, ni los animales. Parece obvio, pero no lo es —marcó lo último buscando una mayor atención de ambos—. Tampoco descartaría por completo que se trate de comerciantes de esclavos o traficantes de personas, aunque no parece existir interés alguno en obtener ganancias de todo lo demás que dejan atrás.

Naoto giró su cabeza hacia el bosque y contempló los árboles del lugar. Las marcas encontradas en aquellos troncos podían indicar muchas cosas.

—Los árboles, sus marcas. Es posible que estén utilizando algún mecanismo para frenar las caravanas a través de los troncos, o para dividirlas. Sabemos que las caravanas fueron encontradas dispersas por el lugar. Así que debemos evitar dispersarnos. Y con mayor razón: separarnos más de la cuenta.

Se agachó en el suelo y tomó una pequeña rama, esperando que los dos hombres hicieran lo mismo. Pidió a Tadayoshi que alumbrara el suelo y comenzó a dibujar el plan de marcha.

—Renji, te quiero en el frente, a unos cinco metros del primer carruaje. Eso servirá para que puedas alertar y ser asistido rápidamente en caso de problemas. Entre el primer y segundo carro deseo que Isao sea el escolta de ambos. Vigilará la derecha. Por mi lado, yo iré en el centro, junto al segundo carruaje.

Los dibujos representaban con claridad el trayecto y la composición del equipo. Mantuvo el silencio un momento, pues se hallaba dubitativo con los otros dos guardias.

—Quiero a Mizuki entre la segunda y tercera carreta. Que vigile la izquierda y los árboles. Sobre todo, los árboles. Su altura. Por último, en la retaguardia, estará Kenta. Vigilará detrás y apoyará a Mizuki en su tarea también. Kenta estará a cinco metros de la caravana.

Se aclaró la garganta y se puso de pie. Finalmente observó a ambos.

—La estrategia es sencilla: debemos saber qué está ocurriendo, es indispensable descubrirlo. Por lo tanto, optaremos por una formación cerrada. Los carros estarán a pocos metros cada uno, a una distancia prudente para que no choquen en caso de frenar. Necesitamos cerrar las distancias para poder comunicarnos mejor y para que pueda dirigirme hacia el sector donde surjan problemas. Durante la marcha pondremos especial cuidado a los árboles. Esas marcas son importantes de investigar. Si alguno ve una de ellas, necesito que lo anuncie al resto. Renji, es posible que haya rastros físicos adelante, y serías tú el primero en verlos.

Naoto intentó ahondar más en su cabeza. Temía que tanta información causara confusión a los dos. Contempló una vez más los árboles. Después el camino. Después a los tripulantes. Muchas cosas al mismo tiempo. Poca información.

—Es importante... árboles, el camino... las marcas... ¿algo capaz de detener un vehículo? —musitó, casi imperceptible.

Nunca creyó que una misión rango C fuera tan difícil.

Pensó en camuflarse entre la espesura. Usar sus habilidades de sigilo para interceptar el problema por sí mismo. Masculló y se tomó la cabeza. Demasiado arriesgado. Si él caía primero, el resto también.

Antes de ordenar la partida, volvió a observar los pilares y el espacio que comenzaba más allá de ellos. Si las otras caravanas habían sido detenidas allí, entonces algo debía haber permitido hacerlo. Quizás no encontraría nada, pero entrar sin mirar sería aún peor.

—Isao. Mizuki. Vengan conmigo un momento —ordenó mientras se aproximaba a los antiguos pilares—. No se alejen demasiado de la caravana. Revisaremos solamente los alrededores antes de avanzar.

Naoto cruzó unos cuantos metros más allá de los postes acompañado por ambos guardias. No pretendía internarse todavía en el bosque. Comenzó por el propio camino, inclinándose ocasionalmente para observar la tierra húmeda, los bordes donde las ruedas de los carruajes podían haber abandonado el sendero y cualquier alteración que pareciera demasiado reciente para pertenecer al tránsito habitual. Buscaba surcos extraños, tierra removida, pisadas que abandonaran el camino, vegetación aplastada o cualquier señal que indicara que alguien había transitado repetidamente por los márgenes.

—Mizuki, observa los troncos y las ramas. Sobre todo a media altura y por encima de nosotros. Si encuentras alguna de esas incisiones, no la toques. Avísame —indicó antes de dirigir la mirada hacia Isao—. Tú revisa el otro lado. Cuerdas, cables, ramas cortadas o cualquier cosa que pudiera atravesar el camino y obligar a detener un caballo o una carreta.

Él mismo estudió los árboles más cercanos a los pilares y las zonas desde las que una persona pudiera observar el camino sin exponerse demasiado. No buscaba únicamente trampas. También le interesaban los lugares donde alguien pudiera permanecer escondido, producir un sonido hacia la carretera y desaparecer nuevamente entre la niebla. Cada desnivel, cada árbol demasiado próximo al sendero y cada espacio entre la maleza podía significar algo. O absolutamente nada.

Naoto avanzó solamente lo suficiente para inspeccionar los alrededores inmediatos y luego hizo una señal a Mizuki e Isao para regresar. No tenía intención de permitir que una simple búsqueda terminara separándolos antes siquiera de comenzar.

—Eso es todo. Renji. Pasa las órdenes al resto.


Cita:Preparación 1: Formación cerrada — 1d20 + 4 MINT — Resultado: 19
Preparación 2: Contramedidas — 1d20 + 4 MINT — Resultado: 23
Posición inicial: Carro 2

Formación

1 - Vanguardia: Renji, aproximadamente 5 metros por delante del Carro 1. 
2 - Carro 1 Junto al primer carruaje, cerca de Saburō y sus tres pasajeros. 
3 - Isao estará en el medio de carro 1 y carro 2.
4 - Carro 2 En el centro de la columna, junto al segundo carruaje, cerca de Tadayoshi, Chiyo y Naoto.
5 - Mizuki estará entre el carro 2 y 3. 
5 - Carro 3 Junto al tercer carruaje, cerca de Goro y sus pasajeros. 
6 - Retaguardia: Kenta aproximadamente a 5 metros detrás del Carro 3. 
7 - Nadie está a los flancos. Pero vigila Isao flanco derecho y Mizuki flanco izquierdo. 
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra60(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud11
Velocidad14
Tenketsu11
Sigilo15
560
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12-08-2026, 07:23 PM
Última modificación: 13-08-2026, 09:18 PM por Orión Hoshigaki.
[Imagen: uzfnjgI.png]

La reorganización de la caravana había terminado por alterar bastante aquella formación con la que Tadayoshi pretendía atravesar el camino. Renji ya no avanzaba veinte metros por delante, sino apenas cinco; Kenta hacía lo mismo desde atrás y los otros dos guardias ocupaban los espacios entre carruajes. Visto desde fuera, el cambio parecía sencillo. Para quienes viajaban dentro, sin embargo, la diferencia era evidente. Nadie tenía que levantar demasiado la voz para comunicarse con el siguiente vehículo y cualquier alteración en la marcha podía transmitirse rápidamente hacia delante o hacia atrás.

La inspección previa de Naoto también había dado resultados. No encontró cadáveres, rastros evidentes de combate ni ningún bandido agazapado esperando pacientemente a ser descubierto. Encontró algo bastante menos espectacular y, precisamente por eso, más preocupante. Cerca de uno de los árboles situados junto al camino había tierra removida recientemente y pequeñas marcas sobre la corteza que no correspondían al crecimiento natural del tronco. Una inspección más cuidadosa reveló el verdadero problema, alguien había preparado aquel punto para hacer caer una sección pesada de madera sobre la carretera mediante una pequeña detonación. El sello explosivo había sido colocado fuera de la vista inmediata de quienes avanzaran por el camino y el mecanismo estaba dispuesto para convertir el propio árbol en un obstáculo.

Aquello no podía haberse preparado unos minutos antes. Alguien había trabajado allí con anticipación. Naoto había tenido tiempo suficiente para advertirlo y evitar que el mecanismo pudiera cumplir correctamente su función. Pero había otra cosa. La disposición de aquel primer dispositivo tenía sentido únicamente si existía algo preparado para actuar desde otro lugar. Siguiendo esa lógica, algunas pequeñas alteraciones entre los árboles permitían reducir las posibilidades hasta señalar aproximadamente un segundo sector, más atrás y hacia uno de los márgenes de la carretera. No podía determinar todavía qué había allí sin internarse y detener nuevamente toda la expedición, pero si alguien pretendía utilizar otro mecanismo contra la columna, probablemente tendría que accionarlo desde aquella dirección.

La caravana atravesó finalmente los pilares. Durante los primeros cien metros no ocurrió nada. Tampoco durante los siguientes. La niebla continuó cerrándose entre los árboles y, poco a poco, los antiguos postes desaparecieron detrás de los últimos carruajes. Renji mantenía una mano cerca de su arma. Isao observaba principalmente el lado derecho, tal como se le había indicado. Mizuki hacía lo mismo hacia la izquierda. Kenta permanecía cerca de la retaguardia. En el centro, el segundo carruaje avanzaba con Naoto a su lado mientras Tadayoshi sostenía las riendas y Chiyo permanecía bastante menos conversadora que durante la primera parte del recorrido.

Quinientos metros. Luego algo más. El chirrido de las ruedas, los cascos contra el suelo húmedo y el resoplido ocasional de los animales eran prácticamente los únicos sonidos. Hasta que algo diminuto quebró aquella monotonía.

-Clin...

La campanilla sonó desde algún punto perdido entre los árboles del lado occidental. Renji giró la cabeza. Mizuki hizo lo mismo. No hubo ninguna figura saliendo de la niebla. Ninguna voz. Ningún movimiento suficientemente evidente como para señalar un origen concreto. Pasaron apenas unos segundos.

-Clin. Clin.

Esta vez fueron dos. Y llegaron desde el lado contrario. Entonces todo ocurrió a la vez. Una detonación seca sacudió la parte delantera de la columna. El fogonazo apareció entre los árboles y una sección gruesa de madera cedió violentamente, arrancando ramas y levantando tierra al desplomarse hacia la carretera. Era exactamente el mecanismo que había sido localizado durante la inspección. Pero no cayó donde debía. La modificación previa había arruinado el ángulo preparado por sus responsables. El tronco golpeó violentamente el suelo junto al camino, lanzó fragmentos de corteza y barro sobre la ruta y quedó atravesado solo parcialmente sobre uno de sus márgenes. El Carro 1 no recibió el impacto. Tampoco quedó encerrado detrás del obstáculo. 

La columna aguantó. La preparación había funcionado. Los animales no entendieron nada de aquello. Los caballos del primer carruaje reaccionaron al estruendo con violencia. Uno se encabritó mientras el segundo tiraba hacia un costado y Saburō tuvo que tensar ambas riendas con todas sus fuerzas para evitar perder inmediatamente el control del vehículo.

-¡Quietos! ¡QUIETOS! -Saburō

El Carro 1 dio un brusco tirón hacia delante. Renji tuvo que apartarse de su trayectoria mientras Isao retrocedía para no quedar entre las ruedas y el margen del camino. La distancia reducida que Naoto había impuesto entre los vehículos hizo que el resto de la formación reaccionara casi inmediatamente. Tadayoshi tiró de las riendas del segundo carruaje antes de alcanzar al primero y Goro hizo lo propio detrás. No hubo choque. Tampoco la separación que aquella emboscada parecía haber buscado.

Pero el problema apenas comenzaba. Desde la retaguardia llegó un ruido metálico seguido por un fuerte crujido debajo del tercer vehículo. Algo previamente dispuesto junto al camino se tensó contra la zona de una de sus ruedas. Goro soltó una maldición y corrigió las riendas mientras el carro daba un tirón hacia uno de sus lados.
hilo metálico
hilo metálico 1.470 ryos
HerramientaChico10
Puede emplearse para activar trampas, recuperar armas arrojadizas, alterar su dirección en pleno vuelo o incluso realizar técnicas de agarre a distancia. Aunque rara vez se utiliza de forma independiente, puede ser aplicado directamente en combate cercano durante Entablar Taijutsu para amarrar o sujetar al oponente con el Agarre. Cualquier arma arrojadiza atada al hilo metálico aumenta en 1 su nivel para ser evadida (no puede superar el nivel 5).
Efecto 10 (MDES) de Rango
Efecto 1 (MINT) de Sigilo
Efecto Aumenta en +1 el nivel para ser evadido


-¡Algo agarró la rueda! -Goro

Mizuki se volvió inmediatamente hacia el sector que Naoto había señalado antes de comenzar la marcha. Fuera lo que fuese, procedía precisamente de aquella dirección.

-¡Izquierda, entre los árboles! -Mizuki

La formación volvió a demostrar por qué había sido reorganizada. El tercer carruaje perdió velocidad, pero Kenta estaba apenas unos metros detrás e Isao podía verlo desde su posición intermedia. No quedó abandonado a decenas de metros del resto. Los tres vehículos seguían formando una única columna comprimida, aunque ahora el primero luchaba contra sus propios animales y el último contra algo que intentaba retenerlo.

Entonces un pequeño objeto oscuro atravesó la niebla. Pasó por encima del margen del camino. Cayó entre el primer y el segundo carruaje. A unos cinco metros de Naoto.

-Tac.

Tadayoshi alcanzó a bajar la mirada.

-¿Qué mier...? -Tadayoshi Mura

El humo estalló alrededor del objeto. Una nube espesa comenzó a expandirse entre ambos vehículos, trepando sobre las ruedas y ocultando primero las piernas de los caballos, después parte de los carros y finalmente las figuras que se encontraban alrededor. La línea visual entre la zona delantera y el centro comenzó a desaparecer en cuestión de segundos.
bomba de humo
bomba de humo 1.715 ryos
HerramientaChico3
La bomba de humo es una herramienta táctica que libera una densa nube al impactar, permaneciendo en el área durante dos rondas completas. Su expansión depende de la Destreza del usuario al momento de detonarla. Todos los que se vean afectados por el humo, ya sea dentro de la nube o fuera de ella, entran automáticamente en estado de Sigilo. Este sigilo potenciado aplica por igual a todos los presentes, tanto al usuario que lanzó la bomba como a aquellos afectados, sin importar si la detonación ocurre entre las dos partes o directamente sobre una de ellas. El aumento de sigilo se basa en la Inteligencia de cada individuo, ya que quienes saben aprovechar el entorno confuso ganan ventaja. La bomba puede ser activada directamente, lanzada, o usada como parte de una trampa, siempre que el sistema incluya un detonador que sirva para activar trampas.

Aunque el humo brinda cobertura, también dificulta el movimiento de quienes se encuentren dentro del área de impacto inmediato, siendo más recomendable adoptar una pose defensiva. Solo aquellos con Destreza igual o superior a la del usuario podrán moverse del humo inmediatamente tras la detonación. Los demás quedarán momentáneamente en su lugar, afectados por la inhalación o la confusión durante aproximadamente 2 segundos, antes de poder reaccionar adecuadamente a la situación.
Efecto 1 (MINT) de Sigilo
Efecto 4 (MDES) de Radio
Efecto Impide moverse o reaccionar con normalidad durante 2 segundos

-¡Humo! -Renji Sazanami

Chiyo se agachó instintivamente dentro del carro. Tadayoshi mantuvo ambas manos sobre las riendas mientras intentaba impedir que sus propios caballos imitaran a los de Saburō. Isao desapareció parcialmente detrás de aquella cortina gris mientras Mizuki permanecía visible algunos metros más atrás. No había aparecido un solo atacante a plena vista. Solo señales. Una explosión. Un mecanismo desde el bosque. Humo. Y animales que comenzaban a convertir una formación cuidadosamente organizada en algo mucho más difícil de controlar.

Las campanadas habían llegado antes de todo aquello, pero los acontecimientos se habían sucedido demasiado rápido y desde demasiadas direcciones como para ofrecer una lectura clara de lo que acababa de comenzar. Podía tratarse de un bloqueo, de un ataque contra los vehículos, de una distracción o de varias cosas ocurriendo simultáneamente. Por el momento, nada permitía establecer con certeza qué buscaban realmente quienes estaban detrás de aquello. Entonces los caballos del primer carro volvieron a tirar. Esta vez Saburō perdió varios centímetros de rienda.

-¡No puedo sujetarlos mucho más! -Saburō

El Carro 1 comenzó a desplazarse hacia el margen derecho. Detrás, el mecanismo continuaba ejerciendo tensión sobre el tercero. En medio, el humo seguía creciendo.
Y entre los árboles no se veía a nadie. Todavía.
Crisis
TIRADA DE CRISIS 
Debido a los preparativos realizados previamente, la Tirada de Crisis se realizó con VENTAJA.
Dado: 1
Modificador: +4 MINT VENTAJA
Resultado final: 5

Escala de Crisis:
1-5 >> Confusión inicial.
Naoto no recibe información adicional que permita determinar la intención de los atacantes ni relacionar entre sí los distintos acontecimientos.

6-10 >> Amenaza coordinada.
Naoto comprende que los incidentes no son independientes y que existe un intento organizado de alterar o dividir la formación.

11-15 >> Objetivo identificado.
Además de lo anterior, Naoto puede determinar que el verdadero interés de los atacantes son los viajeros y no la mercancía.

16-20 >> Sistema de señales.
Además de lo anterior, Naoto relaciona las campanadas con las acciones que están ocurriendo y comprende que funcionan como método de coordinación.

21+ >> Código parcialmente descifrado.
Además de todo lo anterior, Naoto puede deducir parcialmente el código utilizado: una campanada está relacionada con la detección o confirmación de la caravana y dos campanadas con la ejecución de la operación.
Evento
TIRADA DE EVENTO
Dado: 1d6
Resultado: 1
Escala de Evento:
1 >> Los caballos del Carro 1 entran en pánico.
2 >> Una rueda del Carro 3 queda dañada.
3 >> Uno de los guardias de retaguardia queda aislado visualmente por la niebla.
4 >> Parte de la carga del Carro 2 cae sobre el camino y dificulta parcialmente el tránsito.
5 >> Uno de los viajeros distingue durante unos instantes una silueta entre los árboles.
6 >> Uno de los atacantes comete un error y deja expuesto brevemente el sector desde donde fue activado uno de los mecanismos.
Instrucciones
Naoto deberá reaccionar libremente a la emboscada utilizando las acciones, técnicas y recursos disponibles para su personaje. Actualmente la caravana enfrenta tres problemas simultáneos. Los caballos del Carro 1 están entrando en pánico, una cortina de humo se está desplegando entre los Carros 1 y 2, y un mecanismo está interfiriendo con el avance del Carro 3. La formación permanece cohesionada y todavía no hay atacantes claramente expuestos.
Naoto no está obligado a solucionar los tres problemas. Podrá priorizar aquello que considere más importante, desplazarse, investigar el origen de alguno de los ataques, proteger la caravana o actuar de cualquier otra manera.
Naoto
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia95(4)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo15
430
370
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12-08-2026, 10:48 PM
Las sospechas de Naoto dieron frutos jugosos al grupo. Los indicios de trampas bien orquestadas alertaron al shinobi, que no pudo ocultar su sorpresa al comprender en cierta medida el accionar de sus rivales. Inmediatamente optó por explicar a los guardias lo que vio buscando nutrirlos de conocimientos y prepararlos para lo peor. Primero a Renji, después Renji lo distribuyó al resto, como había acordado previamente. Ahora la caravana poseía información importante. Y con ello precaución.
 
Volvió hacia las carretas junto a los guardias armados y emprendieron la marcha por el camino hasta dejar atrás los pilares. Su mirada estuvo puesta en el sector derecho, después el izquierdo, sobre los árboles. Cada tanto inspeccionaba la retaguardia y la vanguardia hasta donde la alcanzaba la visión, sintiendo satisfacción al confirmar que su estrategia de comprimir la caravana podría resultar útil durante el enfrentamiento. La posición estratégica en el segundo carro permitió al shinobi comunicarse durante los cientos de metros que iniciaron ese viaje hacia lo desconocido.
 
Delante de él estaba Isao; detrás, Mizuki. Ambos podían transmitir la información y viceversa con facilidad. Por último, comprobó a los pasajeros, que se hallaban cautos y silenciosos.
 
Entendible, dadas las circunstancias.
 
La expedición los llevó quinientos metros más adentro. La zona del peligro.
 
Naoto quiso abrir su boca para confirmar que Renji estuviese atento al frente, pero esta vez su voz no fue apagada por sus compañeros, sino por el enemigo. Su mirada se posó inmediatamente en los árboles. Derecha, izquierda, derecha, de nuevo izquierda. Por un segundo cruzó miradas con Chiyo y sin decirse nada entendieron todo: era lo que ella había escuchado antes.
 
—Atentos… —alcanzó a avisar con rapidez, pero el segundo tintineo fue mucho más rápido que él.
 
La sensación de una comunicación entre los laterales recorrió la mente del shinobi. Podía jurar que esas campanas estaban en lugares opuestos.
No obstante, sus pensamientos se vieron interrumpidos ante el estruendo que tronó los oídos de todos los presentes. Por primera vez su corazón palpitó a una velocidad que solo en aquellos momentos de miedo que tuvo durante su adolescencia, cuando permanecía hundido entre las heridas de su enfermedad. Esta vez no se trataba de juegos: era su responsabilidad.
 
Y estaba bajo ataque.
 
Su reacción fue pésima. No pudo decir nada. No salió nada de su boca mientras veía como la madera caía frente a sus ojos. Una polvareda se levantó fusionándose con la neblina que se despejaba momentáneamente al sentir la brisa de los troncos caídos golpear el suelo. Dio gracias a su madre que el trozo de madera no había golpeado el primer carro a la par que algunos gritos se introducían en su cabeza, provenientes de ambos extremos de la columna.
 
De pronto, un ligero silencio dio paso a aclarar la mente.
 
Su intervención previa había funcionado. No sabía cuánto tiempo había ganado con aquello, pero el tronco no había caído donde sus atacantes pretendían. Pero el relinche de los caballos del primer carro asustados por la primera explosión generaron cierta preocupación en el shinobi, que escuchaba como Saburo intentaba contenerlos. Las palabras no salían de Naoto, quien estaba sorprendido. No lograba comprenderlo. Intentó por todos los medios prevenir esto, anticiparse al enemigo, pero algo le daba muy mala espina. Se sintió vencido en su propio juego.
 
Cuando los caballos del primer carro tiraron hacia delante, Naoto temió lo peor. Tadayoshi reaccionó mejor que el ninja empujando su carro, después el de Goro replicó el mismo accionar. Por mérito y destreza de sus tripulantes del barco la operación se mantenía a flote. El barco se mantenía a flote.
 
Pero eso no fue todo.
 
Escuchó a Goro maldecir y se giró intentando descubrir qué estuvo ocurriendo a sus espaldas todo este rato. ¿La rueda? ¿Cómo? Su mirada se posó de inmediato sobre ellas, viendo los bruscos movimientos que producía la tensión entre los caballos y las ruedas entorpecidas. Pero de pronto la voz femenina quitó su atención en eso y miró la izquierda. A pesar de los percances, la formación aún parecía resistir. Naoto golpeó el segundo carro y maldijo al notar que el impedimento del tercer carro estaba relacionado a quien sea que esté oculto entre los arbustos y la neblina en el lado izquierdo. Se preparó para dar indicaciones a Mizuki.
 
Pero sus palabras de nuevo se vieron opacadas por una pequeña detonación.
 
Una humareda se levantó entre los carros delanteros. El Shinobi pudo ver con claridad como devoraba toda la línea visual que él tenía del frente. Primero la figura de Isao se esfumó; después el primer carro y los caballos. A unos metros escuchó la obvia confirmación de Renji. Vio a Chiyo ocultarse.
 
Demasiadas cosas al mismo tiempo. No tan bien coordinado, quizás. ¿Hubo suerte? ¿Es una primera señal? ¿Hay más? ¿Es el principio de todo?
 
Naoto se preguntó qué querrían los atacantes. No lo comprendió. Nadie se asomó entre la espesura. ¿Intentaron dividir la caravana? ¿Detenerla? No lo comprendió.
 
Y no lo iba a permitir.
 
Tardó en reaccionar. La inexperiencia, su primera misión rango C. Se aprende todo en la academia, pero no te enseñan cómo afrontar algo real. Su semblante todavía reflejaba la sorpresa y preocupación del shinobi, aunque poco a poco comenzó a recuperar una serenidad impuesta por la supervivencia.
 
—¡Renji! ¡Renji! ¡Los caballos! ¡Apacigua a los caballos! ¡Ayuda a Saburo! ¡Isao, quédate con el primero! ¡No persigas nada! —gritó implorando que su voz atravesara con éxito el otro lado. Contaba con Isao para transmitir el mensaje—. ¡Mizuki, ve con Kenta, que él verifique qué es lo que está impidiendo el paso al tercer carro y que desarme esa trampa! Necesito que lo cubras desde el flanco izquierdo.  
 
Su mirada se posó al costado, sobre Todayoshi.
 
—¡Tadayoshi, no avances! ¡Mantén el segundo carro donde está!
 
Finalmente, Naoto permaneció junto al segundo carro, exactamente donde había decidido ubicarse desde el principio. Los otros tenían tareas concretas. La suya, por el momento, era esperar. Sus ojos recorrieron los árboles, deteniéndose en cualquier irregularidad que pudiera esconder una figura detrás de la niebla. No podía echar a perder el plan persiguiendo algo que todavía ni siquiera podía ver.
 
Existía otra ventaja que no pretendía desperdiciar. Hasta ese momento no había utilizado una sola técnica y tampoco portaba consigo el emblema de Kirigakure. Si quienes los observaban desde la espesura todavía no habían comprendido que un shinobi viajaba entre aquellas personas, Naoto prefería mantenerlo así. Los guardias podían resolver aquello que podían tocar. Él debía encargarse de lo que todavía no podían ver.
 
Confió en que Renji, Isao, Mizuki y Kenta solucionaran los problemas inmediatos mientras su mirada continuaba recorriendo los márgenes del camino, los espacios entre los troncos y cualquier movimiento que rompiera la monotonía de la niebla. Esperaría. Si alguien necesitaba asomarse para comprobar el resultado de las trampas, aproximarse a los carruajes o simplemente cometer el error de mirar en su dirección, Naoto quería estar preparado para verlo primero.
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra60(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud11
Velocidad14
Tenketsu11
Sigilo15
560
535
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13-08-2026, 10:13 PM
[Imagen: AvHfXEA.png]
Crisis Civil: Tirada 1d20 = 7 >> Confusión.
Sector afectado: Tirada 1d3 = 2 >> Carro 2.
Incursión: Tirada 1d6 = 3 >> 3 atacantes 

La primera parte del ataque había fracasado en aquello que parecía buscar con mayor insistencia, romper la columna. El tronco no había cerrado el camino, los tres carruajes continuaban suficientemente próximos entre sí y las órdenes comenzaron a viajar de un extremo al otro apenas Naoto consiguió recuperar la voz. Sin embargo, mantener unida la caravana no significaba mantenerla tranquila. El estruendo todavía resonaba entre los árboles, los caballos resoplaban con violencia y la nube gris seguía creciendo entre los dos primeros vehículos.

Renji escuchó la orden y abandonó cualquier intención de buscar el origen de la explosión. Corrió hacia Saburō y entre ambos comenzaron a recuperar las riendas de los caballos del primer carro, obligándolos a corregir aquella peligrosa desviación hacia el margen del camino. Isao permaneció cerca, tal como Naoto había indicado, atento a cuanto pudiera surgir desde el humo o los árboles sin abandonar su posición para perseguir sombras.

-¡Sujeta el izquierdo! ¡Yo tengo este! Renji Sazanami

En el extremo contrario ocurrió algo parecido. Kenta alcanzó el tercer carruaje y se agachó junto a la rueda mientras Mizuki ocupaba una posición desde la que podía vigilar el bosque occidental. No tardaron demasiado en confirmar que aquello no era una avería. Entre el barro y la vegetación podía distinguirse la tensión de un hilo metálico conectado al mecanismo que estaba obstaculizando el movimiento de la rueda.

-Lo encontré.- Kenta

Mizuki no respondió. Continuaba mirando entre los árboles mientras Kenta comenzaba a trabajar sobre el mecanismo. En el centro, Tadayoshi obedeció también la última orden recibida y mantuvo completamente detenido el segundo carruaje. La formación continuaba entera, pero cada uno de sus guardias había tenido que ocuparse de una parte distinta del problema.

Aquella distribución terminó creando una situación extraña. Renji e Isao estaban ocupados delante. Kenta y Mizuki, detrás. Durante unos instantes, el segundo carro quedó convertido en el único punto de la columna sin uno de aquellos cuatro guardias inmediatamente junto a sus pasajeros. Naoto seguía allí, pero todavía no había revelado ninguna capacidad que permitiera distinguirlo claramente de los demás integrantes de la expedición.

El humo terminó de complicarlo. El segundo carruaje había quedado detenido exactamente como Naoto había ordenado, pero quienes permanecían junto a él no reaccionaron con la misma claridad. Tadayoshi continuaba aferrado a las riendas mientras intentaba observar alternativamente el frente y la retaguardia, incapaz de decidir cuál de los problemas requería primero su atención. Chiyo tampoco abandonó el carro ni intentó internarse entre los árboles, aunque la desaparición de Isao detrás del humo y los gritos procedentes de ambos extremos terminaron por hacerla cambiar de posición.

-¿Qué está pasando atrás? -Chiyo

Tadayoshi intentó responder mientras giraba nuevamente hacia el frente. Los caballos del primer carro continuaban relinchando detrás de la cortina gris y, desde la retaguardia, acababa de llegar la advertencia de Kenta. Por unos segundos, el conductor hizo exactamente aquello que menos convenía en medio de una emboscada, intentar prestar atención a todo simultáneamente.

-No lo sé. Quédate junto al carro.-Tadayoshi Mura

Chiyo obedeció solo a medias. No se alejó del segundo carruaje, pero descendió buscando el lateral menos cubierto por el humo para intentar descubrir qué estaba ocurriendo. Permanecía junto al vehículo, aunque ahora había terminado en uno de sus costados, fuera de la protección inmediata que ofrecía su interior. Tadayoshi, todavía en el pescante, volvió la cabeza hacia ella antes de mirar otra vez hacia los caballos. Naoto permanecía allí. A diferencia de ambos, no había abandonado la posición que había elegido desde el comienzo. Su atención continuaba sobre los márgenes del camino, los espacios entre los troncos y cualquier irregularidad capaz de anunciar una aproximación. Había enviado a los demás guardias a resolver problemas concretos y ahora el centro de la columna dependía principalmente de lo que pudiera ocurrir alrededor del segundo carruaje. Entonces la tensión sobre el tercer carro cambió repentinamente. El hilo metálico que Kenta estaba manipulando se tensó durante un instante antes de deslizarse violentamente entre el barro. Mizuki alcanzó a advertirlo y el guardia retiró las manos justo antes de que desapareciera hacia la vegetación. Alguien había soltado el mecanismo desde el otro extremo.

-¡Kenta! ¡EL CARRO SE LIBERO!- Mizuki

La rueda quedó liberada. Sin embargo, aquello confirmaba algo menos tranquilizador, quien estuviera al otro lado sabía que habían encontrado su trampa. Una rama se agitó brevemente en aquel mismo sector, demasiado lejos y cubierta por demasiada niebla como para permitir distinguir a una persona. Apenas un movimiento oscuro entre los árboles antes de desaparecer nuevamente. Casi al mismo tiempo, junto al segundo carruaje, el humo cambió de forma. Una figura salió de su interior con el cuerpo inclinado y parte del rostro cubierta por una tela oscura. Llevaba un arma corta en una mano, pero no cargó contra el vehículo ni intentó alcanzar las mercancías. Durante un instante observó el sector y encontró a Chiyo fuera del interior del carruaje.
Tantō
Tantō 2.205 ryos
EmpuñadaChico1
Pequeña arma blanca de filo recto o ligeramente curvado, con una longitud aproximada de 20 a 30 cm. Diseñada para el combate cercano, su tamaño compacto permite ataques precisos y veloces, siendo fácil de ocultar y de desenvainar rápidamente.

Su filo limpio y penetrante es ideal para provocar sangrado y causar lesiones profundas, convirtiéndola en una herramienta letal en manos entrenadas. Es eficaz tanto en ataques rápidos como en contraataques breves a corta distancia.
Efecto 2 (MDES) de Sangrado
Efecto 5 (MFUE) de Sangrado
Efecto 4 (MDES) de Lesión
Un segundo movimiento apareció desde el lateral contrario. Otra persona abandonó la vegetación aprovechando la niebla y la atención dividida de Tadayoshi. Su aproximación tampoco estaba dirigida hacia los animales ni hacia la carga. Avanzaba hacia el mismo sector donde se encontraba Chiyo, cerrando desde otro ángulo la distancia con el segundo carro.

-¡Chiyo, adentro!- Tadayoshi Mura

Tadayoshi soltó una de las riendas y extendió un brazo hacia ella. El movimiento terminó de evidenciar la confusión que había provocado aquella sucesión de acontecimientos, debía mantener detenido el vehículo, vigilar los caballos, seguir las órdenes recibidas y ahora intentar recuperar a Chiyo al mismo tiempo. La tercera figura apareció algunos instantes después. A diferencia de las otras dos, no avanzó profundamente sobre el camino. Permaneció cerca del límite de la vegetación, varios metros detrás de sus compañeros, con una abertura estrecha entre los árboles inmediatamente a su espalda. Desde allí observaba el segundo carruaje y los movimientos de quienes acababan de aproximarse.

Por primera vez desde que habían atravesado los pilares, los responsables de aquella emboscada se habían expuesto físicamente. Tres individuos habían aparecido alrededor del sector central. Dos reducían rápidamente la distancia con Chiyo y el segundo carruaje mientras el tercero permanecía próximo al bosque. No habían intentado llevarse la mercancía. Tampoco habían atacado a los caballos ni parecían interesados en destruir el carruaje. Uno de los dos primeros desconocidos comenzó a interponerse entre Chiyo y el lateral del carro mientras el segundo continuaba aproximándose desde el ángulo contrario. Todavía ninguno había conseguido tocarla. La mujer permanecía a escasos pasos del vehículo y Tadayoshi intentaba hacerla regresar, pero aquella confusión había proporcionado a los atacantes la oportunidad que necesitaban para acercarse.

Delante, Renji y Saburō continuaban recuperando el control de los caballos mientras Isao protegía el primer sector. Detrás, Kenta tenía nuevamente libre la rueda del tercer carro y Mizuki vigilaba el punto hacia donde había desaparecido el hilo metálico. En el centro, tres desconocidos acababan de realizar la primera incursión directa contra la expedición. Y entre ellos y el segundo carruaje permanecía Naoto, exactamente donde había decidido esperar a que alguien cometiera el error de mostrarse.
Crisis Civil
CRISIS CIVIL 
La Tirada de Crisis Civil determina cómo reaccionan los integrantes no shinobi de la caravana cuando comienza la intervención directa de los atacantes. La tirada no determina las acciones de Naoto ni sustituye las acciones reglamentarias de los enemigos.
1 NATURAL 
La tensión acumulada rompe por completo la disciplina de los civiles. Uno de los pasajeros abandona impulsivamente la protección inmediata de su carruaje intentando alejarse del peligro. Al mismo tiempo, otro civil grita o realiza un movimiento brusco que revela claramente su posición entre la niebla y el humo. Los conductores permanecen junto a sus vehículos, pero durante los primeros instantes son incapaces de ayudar a controlar a los pasajeros. Los secuestradores obtienen una oportunidad clara para iniciar su maniobra de captura sobre el civil que abandonó su posición. Esto NO significa captura automática. El enemigo todavía deberá ejecutar las acciones necesarias para someterlo.

2-5 PÁNICO
Uno de los pasajeros pierde la calma y abandona la posición segura que ocupaba junto a su carruaje. Su movimiento lo separa algunos metros del grupo y lo convierte en el objetivo civil más expuesto al comenzar la fase de captura. Los demás pasajeros permanecen cerca de los vehículos. No existe captura automática.

6-10  CONFUSIÓN
Los civiles comprenden que están siendo atacados, pero no existe una respuesta coordinada. Nadie abandona deliberadamente la caravana, aunque algunos pasajeros reaccionan de manera incorrecta: se agachan detrás de los carros, cambian de lado buscando protección, llaman a los guardias o intentan observar qué sucede. Durante el comienzo de T3 uno de los grupos de pasajeros queda momentáneamente mal posicionado respecto a la protección de los guardias. Los atacantes podrán aprovechar esta desorganización para escoger un objetivo de captura favorable, pero deberán aproximarse y actuar normalmente.

11-15  CONTENCIÓN
El miedo existe, pero la mayoría consigue mantener la posición. Los pasajeros permanecen junto a los carruajes y obedecen las indicaciones inmediatas de conductores y guardias. No se generan objetivos civiles expuestos automáticamente. Los secuestradores deberán penetrar en la formación si quieren alcanzar a alguno de los viajeros.

16-19  DISCIPLINA
Los integrantes de la caravana reaccionan correctamente. Los pasajeros utilizan los propios carruajes como cobertura y evitan desplazamientos innecesarios. Conductores y guardias consiguen mantener a los civiles agrupados. Durante la primera maniobra de captura ningún civil será considerado expuesto por Crisis Civil. Los enemigos deberán romper físicamente la protección de la formación antes de intentar una extracción.

20 NATURAL  SANGRE FRÍA
La caravana responde de manera excepcional. Los pasajeros comprenden inmediatamente que permanecer juntos representa su mejor posibilidad de supervivencia y siguen las instrucciones de los guardias sin generar movimientos innecesarios. Los conductores mantienen sus puestos y los guardias pueden concentrarse exclusivamente en la amenaza exterior. La primera maniobra enemiga destinada exclusivamente a aprovechar el miedo o la confusión de los civiles fracasa. Esto no impide ataques, técnicas, agarres u otras acciones reglamentarias realizadas directamente contra ellos.

Con una tirada de 1d3 definiré que carro sufre la crisis, ya que la tirada fue de 7 Confusión. Resultado Carro 2

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Naoto
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia95(4)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo15
430
370
Enlace al Post
14-08-2026, 12:21 AM
La atención de Naoto estaba puesta sobre el flanco derecho, atento a bruscos movimientos entre la vegetación que pudiesen dar una indicación sobre la cobertura realizada por los atacantes. Estaban bien camuflados.
 
Detrás escuchó como Tadayoshi lidiaba con sus propios problemas junto a Chiyo. No prestó mucha atención a ello; su preocupación estaba puesta sobre los extremos de la columna. Confiaba en que la vanguardia resolvería el problema pronto, donde más temor tuvo fue la retaguardia. Ese constante forcejeo entre los asaltantes y la defensa era clave para el avance de los carruajes en caso de que tuviesen que escapar todos juntos.
 
El humo continuaba siendo una molestia. La expansión atravesó incluso el interior del carruaje provocando que Chiyo se moviera de su posición, alertando al shinobi por los ruidos de sus pisadas cerca. Volteó y en su mirada no pudo ocultar la preocupación que le generó ver un pequeño indicio de caos dentro de sus filas.
 
No pudo culpar a la mujer por hacer eso.
 
De pronto las noticias llegaron de la retaguardia. La voz de Mizuki penetraba como música en sus oídos. Una buena noticia.
 
No duró mucho tiempo.
 
La reacción de Chiyo atrapó la atención de Naoto al instante, afectando también sus rasgos. Ya no se hallaba sorprendido por las acciones de Chiyo, sino por la aparición del  atacante, provocando una mezcla de satisfacción por confirmar parte de su hipótesis, temor por ver a Chiyo en la delicada situación y, un instinto de supervivencia que gatilló la reacción de él. Todo combinado en la acción que Naoto haría a continuación: sus manos realizaron los sellos adecuados. Contaba con que la corta distancia del primer intruso fuese suficiente para involucrarlo en un juego para niños.
 
En la mente del primero, Naoto intentaría construir la certeza de haber alcanzado a Chiyo, mientras el entorno se cerraba sobre su cuerpo y le impedía continuar avanzando.
 
—Tadayoshi, ayuda a Chiyo —alcanzó a decir mientras mantenía la técnica sobre el primer atacante. Si conseguía retenerlo, la mujer tendría vía libre para escapar y volver al interior del carro—. ¡Mizuki, encárgate de él! ¡Isao!
 
Naoto soltó un grito buscando llamar al otro guardia hacia su posición, pero entre los gritos sintió que era imposible. Las acciones del enemigo permitieron confirmar sus sospechas: no deseaban las riquezas, ni las carretas, ni los animales. Deseaban humanos. ¿Quizás alguien en particular?
 
Giró la cabeza reaccionando a los pasos del otro extremo. Otro más.
 
Las manos de Naoto se entrelazaron generando sellos nuevos. La segunda técnica adquirió las mismas características que la primera, intentando construir sobre aquel atacante el mismo engaño. Una mentira confortable.
 
Sus ojos se colocaron inmediatamente sobre el tercero. Casi que se miraron entre sí. Confiaba en que Mizuki pudiese neutralizar al primero, mientras el shinobi mantenía el segundo a raya.
 
—¡Mizuki, apunta al más lejano! ¡No dejes que escape!
 
Mantener ambas técnicas exigía una concentración agotadora, pero quería asegurarse de que sus enemigos no pudiesen salir de los genjutsus.


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✔Aprendida · 08-08-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: YIN101E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Esta especialidad transforma el Sōtaishiki en un Genjutsu, una manifestación ilusoria del mundo mismo. Ya no es el usuario quien impone el control sobre el cuerpo del enemigo, sino que es el entorno quien se vuelve cómplice de la inmovilidad. Las raíces brotan del suelo, las sombras se alargan, el aire se vuelve denso o el tiempo parece congelarse: cada ejecución narra una forma única en la que la realidad misma se cierra sobre el objetivo, inmovilizándolo sin que nadie pueda ver el hilo real de la técnica. El efecto de “Control Físico” se convierte en un efecto ilusorio tan perfecto que el cuerpo responde como si fuese real… aunque nunca fue tocado.

Esta es una forma alternativa de ejecutar el mismo jutsu, y puede mejorarse del mismo modo que el Sōtaishiki base. Sin embargo, debido a su naturaleza ilusoria y al esfuerzo mental que conlleva, esta especialidad solo puede utilizarse una vez por combate por persona. Al ser una realización de Genjutsu, la técnica ya no requiere contacto continuo con la víctima, puede ejecutarse desde la distancia y se considera una técnica sigilosa, además de cambiar el efecto de Control Físico por uno Ilusorio. El resultado es el mismo, pero el camino hasta él es mucho más elegante, más narrativo y, sobre todo, más difícil de anticipar.

✧Efecto
10 (MCCK) de Rango

✔Aprendida · 08-08-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: YIN301E
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

Este Genjutsu representa la forma más pura de ilusión visual, afectando únicamente la percepción mental del objetivo. No deforma el mundo real ni interfiere con la verdad objetiva, sino que genera imágenes, formas, paisajes o entidades que solo existen dentro de la mente de quien es atrapado por la técnica. Estas ilusiones pueden parecer reales en apariencia, pero no bloquean la visión de lo que ocurre realmente, coexistiendo como una capa ilusoria sobre la realidad. Por sí solo, Genkei no Shiki no altera el cuerpo, ni inflige daño, ni impide la acción directa, pero construye el escenario perfecto para el engaño, la distracción o el condicionamiento.

La verdadera fuerza de esta técnica está en su capacidad de adaptar y utilizar cualquier Mejora o Especialidad perteneciente a un Genjutsu, sin importar su rama original. Se considera Genjutsu a cualquier técnica que cuente con al menos una especialidad que indique que puede ejecutarse como tal. Gracias a esta condición, el Genkei no Shiki puede absorber y aplicar efectos secundarios, transformaciones, extensiones o manipulaciones derivadas de esas mejoras, sin necesidad de reproducir las técnicas originales. Así, se convierte en una herramienta versátil y expansiva, lista para adoptar formas nuevas según el arsenal ilusorio del usuario.

Esta técnica cuenta como un jutsu independiente, completamente separado del Henge no Jutsu. Su nivel, costo y ejecución no guardan relación alguna con la técnica base.

✧Efecto
10 (MCCK) de Rango



Vida: 370/370
Chakra: 256/320
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra60(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud11
Velocidad14
Tenketsu11
Sigilo15
560
535
Enlace al Post
15-08-2026, 12:23 AM
El fracaso de aquella primera incursión no necesitó una orden para hacerse evidente. Dos de los tres hombres que habían abandonado la protección del bosque permanecían detenidos a escasos metros del segundo carruaje, atrapados en una realidad que solamente existía para ellos. Uno mantenía el cuerpo rígido mientras intentaba arrancar las piernas de aquello que creía sentir enroscándose alrededor de sus tobillos. El otro forcejeaba contra un terreno que, para todos los demás, no estaba haciendo absolutamente nada.

El tercero no necesitó comprender qué clase de técnica había utilizado Naoto para saber que la situación había cambiado. Había visto los sellos, había visto detenerse a sus compañeros y había escuchado suficientes órdenes como para identificar finalmente al verdadero peligro dentro de la caravana. Retrocedió hacia el margen del camino sin intentar auxiliarlos. Cuando Mizuki dirigió su atención hacia él, el desconocido ya había dado los primeros pasos hacia la vegetación.

-¡Se escapa!-Mizuki

Mizuki no fue detrás. Permaneció junto a la formación, arma preparada y mirada fija sobre el lugar por donde el hombre comenzaba a desaparecer. Perseguirlo significaba internarse sola en un bosque donde todavía nadie sabía cuántas personas permanecían ocultas. Apenas unos segundos fueron suficientes para que la niebla y los troncos hicieran el resto. Primero desapareció su torso, después las piernas y finalmente cualquier señal clara de movimiento.

Isao llegó al centro poco después. La urgencia en el primer carruaje había disminuido considerablemente. Renji y Saburō habían conseguido recuperar el control suficiente de los caballos para impedir una nueva desviación, aunque los animales continuaban nerviosos. En la retaguardia, Kenta confirmó que la rueda del tercer carro volvía a girar sin impedimentos. La columna seguía detenida, pero por primera vez desde la explosión todos sus vehículos estaban nuevamente en condiciones de moverse. Los dos atacantes seguían allí. No hizo falta que Naoto explicara demasiado. Los integrantes de la caravana habían pasado los últimos minutos viendo cómo alguien intentaba bloquearlos, envolverlos en humo y finalmente acercarse a Chiyo. Ahora tenían delante a dos de aquellos responsables incapaces de defenderse correctamente. El miedo tardó muy poco en convertirse en iniciativa.

-¡Cuerdas! ¡Traigan cuerdas!-Tadayoshi Mura

Isao fue el primero en aproximarse. Había regresado desde la vanguardia después de que Renji y Saburō consiguieran recuperar el control de los caballos y encontró al primero de los desconocidos todavía incapaz de avanzar. No necesitó que Naoto le explicara demasiado. Apartó de una patada el arma que permanecía a su alcance, obligó al hombre a descender hasta el barro y buscó entre la carga una cuerda con la que asegurarle las muñecas detrás de la espalda. Después hizo lo mismo con sus tobillos. Mizuki se encargó del segundo. Había visto desaparecer al tercer atacante entre los árboles, pero no cometió el error de perseguirlo hacia un terreno desconocido. Regresó hacia el Carro 2 y aprovechó que el hombre continuaba atrapado por la técnica de Naoto para desarmarlo y reducirlo. Con la urgencia del momento, rodeó sus muñecas con una cuerda, aseguró también sus piernas y terminó dejándolo junto al primero. A simple vista, ambos parecían igualmente incapacitados. No lo estaban.

-Este no va a ninguna parte.- Isao

-¡Más fuerte! ¡Átale también las piernas!-Tadayoshi Mura

A simple vista, el resultado parecía suficiente. El segundo hombre terminó sentado junto al camino, con las manos sujetas detrás de la espalda y las piernas aseguradas. Quienes habían participado en su reducción se apartaron convencidos de que estaba tan incapacitado como el primero. Nadie reparó en la pequeña holgura que había quedado entre una de sus muñecas y la cuerda. El prisionero sí. No hizo nada. Permaneció exactamente como lo habían dejado.

Chiyo había regresado junto al segundo carruaje. Todavía miraba a los dos desconocidos con una mezcla difícil de ocultar entre miedo y rabia, pero ya no estaba expuesta en el lateral. Tadayoshi volvió a ocupar su posición y recogió las riendas. Delante, Renji hizo una señal confirmando que podían volver a mover el primer carro cuando recibieran la orden. Kenta respondió desde atrás haciendo lo mismo con el tercero.

La emboscada había terminado. Al menos sobre el camino. Mizuki continuaba observando el punto por donde había escapado el tercer hombre. Con el humo completamente disipado, el margen del bosque podía verse ahora mucho mejor que unos minutos antes. Había algo extraño allí. El fugitivo no había atravesado la vegetación al azar. Había desaparecido exactamente por una abertura estrecha entre dos árboles.

-Naoto.- Mizuki

La mujer señaló hacia aquel lugar sin internarse en él.

-Ese hombre sabía por dónde salir. -Mizuki

Desde el camino apenas parecía un espacio algo menos tupido entre los árboles. Una observación más cuidadosa revelaba otra cosa. Algunas ramas habían sido cortadas tiempo atrás y la vegetación más baja estaba aplastada en una franja suficientemente ancha para permitir el paso de una persona. El barro conservaba huellas recientes, entre ellas las del hombre que acababa de escapar, pero debajo podían distinguirse marcas anteriores. No era una ruta improvisada durante aquella emboscada. Había sido utilizada muchas veces. Más cerca del suelo aparecían incluso dos surcos paralelos, parcialmente borrados por la humedad y superpuestos unos sobre otros. No pertenecían a unas simples pisadas. Algo con ruedas había entrado y salido repetidamente por aquel lugar.

La dirección tampoco parecía escogida al azar. Mientras el antiguo camino continuaba hacia los poblados costeros, aquella senda se internaba hacia el norte entre los árboles, alejándose progresivamente de la ruta principal. Desde fuera era prácticamente invisible para cualquiera que no supiera dónde buscarla. Entonces uno de los prisioneros levantó ligeramente la cabeza. Había escuchado la conversación. El movimiento fue pequeño, pero suficiente para que Isao lo notara.

-¿Qué hay por ahí?-Isao

El hombre no respondió.

-¿Dónde llevan a la gente?-Isao

Esta vez la reacción fue distinta. No hubo palabras, pero la mirada del prisionero se desplazó durante un instante hacia la abertura antes de regresar al suelo. Chiyo lo vio. Tadayoshi también.

-Hijos de puta.- Tadayoshi Mura

Entre los árboles llegó entonces un sonido distante. No fueron campanillas. Tampoco voces. Un silbido largo atravesó el bosque desde algún lugar al norte y murió lentamente entre la niebla. Los dos prisioneros reaccionaron. El primero levantó ligeramente la cabeza antes de volver a bajarla. Sus ataduras no ofrecían margen alguno para intentar algo diferente. El segundo permaneció completamente quieto. Había descubierto hacía varios segundos que una de las vueltas de cuerda colocadas por Mizuki no estaba suficientemente ajustada. Hasta entonces no había intentado aprovecharlo. Con Naoto manteniéndolo atrapado en aquella realidad ilusoria y varias personas alrededor, hacerlo solo habría conseguido revelar el error. Esperó.

La atención de Mizuki se encontraba sobre la abertura entre los árboles. Isao observaba la reacción del otro prisionero. Tadayoshi y Chiyo miraban hacia el lugar señalado como posible ruta de escape. El silbido había conseguido durante unos instantes exactamente aquello que necesitaba, hacer que prácticamente todas las miradas buscasen su origen. Entonces comenzó a mover la muñeca. Primero fueron apenas unos milímetros. Después consiguió introducir el pulgar bajo una de las vueltas. La cuerda cedió. La mano se estrechó cuanto pudo y terminó atravesando el nudo defectuoso. Quedó libre. No se levantó inmediatamente.
Con una mano todavía colocada detrás de la espalda, fingió continuar atado mientras soltaba las restantes vueltas. Cuando finalmente recuperó suficiente movilidad, esperó un instante más. Y entonces salió disparado.

-¡EL PRISIONERO!-Mizuki

El hombre se incorporó desde el barro y se lanzó hacia el margen del camino antes de que quienes lo habían considerado asegurado comprendieran qué acababa de ocurrir. No intentó recuperar su arma. No atacó a nadie. Tampoco buscó ayudar al compañero que permanecía correctamente reducido. Corrió. Atravesó la primera línea de vegetación, apartó violentamente unas ramas y tomó exactamente la misma abertura por donde había desaparecido el tercer atacante. Mizuki dio un par de pasos por puro reflejo, pero se detuvo antes de internarse detrás de él. Perseguirlo significaba abandonar nuevamente la formación y entrar a ciegas en un terreno que los atacantes conocían mucho mejor.

-¡Maldita sea... estaba flojo!-Mizuki

Unos segundos después ya no podía verse al fugitivo. Quedaba uno. El primer atacante permanecía sentado junto al segundo carruaje, desarmado, registrado y con las ataduras correctamente aseguradas. Ahora estaba solo. Su mirada pasó por el espacio vacío donde había estado su compañero y terminó deteniéndose sobre la abertura entre los árboles. La caravana estaba nuevamente operativa. Uno de los responsables de la emboscada había quedado prisionero. Otros dos habían conseguido escapar por el mismo punto del bosque. Pero su huida había dejado algo mucho más valioso que un segundo rehén. Un camino. Entre la vegetación podían distinguirse las pisadas recientes de ambos fugitivos, pero debajo de ellas había rastros mucho más antiguos.
Aseguramiento
TIRADA DE ASEGURAMIENTO - 1d20

1 NATURAL - ATADURA DEFECTUOSA
Las ataduras parecen correctas, pero existe un fallo importante que pasa inadvertido. El prisionero descubre la debilidad y, cuando encuentre una oportunidad apropiada, conseguirá liberarse y fugarse. 

2-5 - ATADURA PRECARIA
El prisionero queda atado, pero las cuerdas presentan suficiente holgura como para permitir intentos de liberación. Si queda sin vigilancia o dispone de tiempo suficiente, podrá intentar escapar.

6-10 - ATADURA FUNCIONAL
Las cuerdas cumplen su propósito. El prisionero permanece reducido y cualquier intento de liberarse requerirá tiempo y movimientos suficientemente evidentes como para poder ser descubiertos.

11-15 - ATADURA FIRME
Muñecas y piernas quedan correctamente aseguradas. El prisionero no puede escapar mediante movimientos ordinarios y necesitará una herramienta, capacidad específica, ayuda externa o una circunstancia excepcional.

16-19 - ASEGURAMIENTO COMPLETO
El prisionero queda firmemente inmovilizado y además es registrado. Se le retiran armas y herramientas que puedan encontrarse durante el registro. No dispone de una posibilidad ordinaria de fuga mientras permanezca bajo vigilancia.

20 NATURAL  ASEGURAMIENTO PERFECTO
El prisionero es reducido, registrado y asegurado cuidadosamente. Las ataduras son comprobadas nuevamente y queda colocado bajo vigilancia en una posición que impide manipularlas. No podrá escapar durante esta escena mediante medios convencionales; necesitaría una capacidad específica o intervención externa.

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Naoto
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia95(4)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo15
430
370
Enlace al Post
15-08-2026, 08:51 AM
La efectividad con la que el grupo había logrado sobrellevar las dificultades en medio de una emboscada sorprendió incluso al mismo Naoto, que mantuvo hasta el final la presión de las ilusiones aplicadas a ambos enemigos. Los dos atacantes no lograron superar el ataque del ninja y eso tranquilizó sus propios nervios. Su atención estuvo puesta sobre el tercero, y temió que lo atacara mientras realizaba los genjutsus con el fin de romper los mismos.
 
Pero no fue así.
 
Comenzó a correr, y la mirada del shinobi lo siguió hasta que se perdió entre la maleza. Temió que Mizuki intentara interceptarlo, pero fue lo suficientemente inteligente como para saber que aquellos terrenos inexplorados podrían convertirse en una trampa mortal para una simple guardia. Ni siquiera tuvo que dar la orden. El tercero se camufló entre la vegetación y la neblina, dejando nuevas incógnitas en la mente de Naoto. No supo si aquel sujeto había huido en busca de refuerzos o con alguna otra intención.
 
Volvió la mirada sobre los dos enemigos paralizados. Y después sobre Isao.
 
—Atrápenlos. Van a ser útiles para obtener información.
 
Naoto desactivó los genjutsus en el momento en que ambos fueron neutralizados. Las reacciones de los guardias tranquilizaron aún más al shinobi, sintiéndose satisfecho con el trabajo de todos. A pesar de las circunstancias, la defensa había sido férrea. Que Isao hubiese regresado al centro de la columna quería decir que la vanguardia se mantenía firme, a pesar del bloqueo en la línea de visión. Hizo un chequeo general sobre el grupo: giró hacia la retaguardia y comprobó que todos estuvieran bien; después revisó el centro y, por último, la vanguardia. El humo de la bomba se disipaba poco a poco. Chiyo había vuelto a su posición original. La última señal que necesitó fue la de Renji. Naoto respondió levantando el pulgar.
 
De pronto, la voz de Mizuki ocupó la atención del shinobi.
 
Este detuvo la mirada sobre el lugar señalado por la guardia. Una senda oculta se revelaba entre la vegetación, un lugar por donde los enemigos parecían haberse dirigido hacia algún punto desconocido. Los rastros sobre el suelo demostraban que el tránsito por allí no era algo reciente ni improvisado. Había huellas nuevas, pero debajo de ellas permanecían otras más antiguas y, todavía más llamativos, dos surcos paralelos marcados sobre la tierra que parecían haber sido producidos por ruedas. Aquello no era simplemente una vía de escape utilizada durante la emboscada. Alguien había transitado por allí numerosas veces.
 
Podía conducir hacia una guarida. Podía conducir hacia los desaparecidos. También podía ser otra trampa.
 
No lo sabía.
 
Se giró hacia Isao al oír las preguntas.
 
Naoto llevó una mano hacia su estuche, dispuesto a arrancarle algunas respuestas rápidas al prisionero. No llegó a intentarlo. El sonido proveniente de aquella misma dirección captó la atención del grupo entero antes de que tuviese oportunidad de acercarse.
 
El grito de Mizuki penetró los oídos de Naoto provocándole un sobresalto. Apretó los dientes mientras su rostro reflejaba la sorpresa al comprobar que el segundo prisionero escapaba con rapidez entre la maleza. Naoto siguió los pasos de Mizuki e intentó alcanzarlo, pero la sorpresa le había arrebatado segundos demasiado valiosos. Se frenó en seco antes de internarse entre la vegetación al recordar que separarse del grupo de aquella manera podía ser exactamente lo que sus enemigos esperaban. Lanzó un insulto por lo bajo, lamentándose por aquella pequeña derrota. Su mirada se posó unos instantes sobre Mizuki, culpándola por lo sucedido, pero prefirió no decir nada.
 
Ya tendrían tiempo para discutir errores.
 
—Revisen que él esté bien atado. No quiero otra sorpresa así.
 
El ninja hizo una señal a Isao para que comprobara nuevamente las cuerdas, los tobillos y cualquier objeto que el prisionero pudiera llevar oculto entre las prendas. Cuando terminara, quería que permaneciese junto a él durante todo el regreso. Después indicó a Renji que se aproximara. Era hora de reformular el plan y tomar decisiones.
 
Cuando el grupo se reunió junto al segundo carro estaban Renji, Tadayoshi, Chiyo, Isao, Mizuki y Naoto. Kenta podía continuar ocupándose de la retaguardia mientras ellos resolvían los siguientes pasos.
 
Naoto pasó la mirada por todos y luego por el prisionero. Finalmente observó nuevamente la entrada oculta.
 
—No tenemos tiempo para interrogarlo aquí. El enemigo puede estar buscando refuerzos, o escapando en este mismo instante —su voz mostraba autoridad sobre los presentes—. Hicieron un buen trabajo. Pero ahora quiero que vuelvan a Kirigakure con el prisionero y que sea interrogado allí. La caravana cumplió su función. Logramos obtener información importante y frustrar la emboscada.
 
Señaló entonces a Renji.
 
—Toma nuevamente el liderazgo. Mantengan la formación cerrada durante todo el regreso. No persigan voces, campanas ni movimientos fuera del camino. Si algo intenta alejarlos de los carruajes, ignórenlo. Isao viajará junto al prisionero y no lo dejará solo hasta llegar a la aldea.
 
Hizo una pequeña pausa. Durante unos segundos revisó el interior de su mochila y comprobó que el manto de camuflaje permaneciera allí. No lo necesitaría todavía. Si encontraba un punto desde donde fuese necesario observar sin ser descubierto, entonces tendría utilidad.
 
Luego miró a Tadayoshi.
 
—Iré solo a partir de aquí. Investigaré esa senda y buscaré rastros de los desaparecidos. Cuanto antes, mejor. No sabemos si intentarán reagruparse y atacar de nuevo.
 
No pretendía perseguir a los dos hombres.
 
Ellos sabían que había un shinobi detrás. Podían separarse, borrar sus propias huellas, conducirlo hacia una trampa o simplemente aguardar entre los árboles hasta que pasara junto a ellos. En cambio, aquellas marcas antiguas sobre el suelo no podían desaparecer con la misma facilidad. Los surcos de las ruedas habían quedado allí después de numerosos trayectos y, mientras continuaran internándose hacia el norte, serían una guía mucho más fiable que las pisadas de dos hombres que sabían que podían estar siendo perseguidos.
 
Naoto esperó unos instantes mientras Renji comenzaba a reorganizar a los demás. Los carruajes volvieron a colocarse en movimiento poco a poco, esta vez en dirección a Kirigakure. Permaneció observándolos hasta que el ruido de las ruedas, las voces y los caballos comenzó a confundirse con la distancia y la neblina.
 
Después se quedó solo.
 
El shinobi se aproximó a la abertura por la misma dirección que habían utilizado los enemigos, aunque no ingresó directamente. Primero examinó el suelo cercano, los troncos, las ramas bajas y los límites de aquella senda buscando algún hilo, sello, tierra removida o mecanismo semejante a aquellos que habían descubierto durante la emboscada. No iba a cometer el error de suponer que el camino utilizado por sus enemigos era seguro solamente porque ellos mismos transitaban por allí.
 
Las huellas recientes eran importantes, pero su atención regresaba una y otra vez hacia los surcos paralelos. Aquello era lo que quería seguir.
 
Cuando finalmente comenzó a avanzar evitó hacerlo directamente por el centro del sendero. Se introdujo algunos metros entre la vegetación y continuó en paralelo a la ruta, utilizándola como referencia siempre que la espesura y la neblina se lo permitieran. Sus movimientos fueron cuidadosos. Alternaba la atención entre el suelo y las alturas, buscando pisadas, ramas quebradas, mecanismos ocultos, posiciones desde las que alguien pudiera vigilar el sendero o cualquier otro indicio que revelara hacia dónde conducía aquel tránsito constante.
 
Su objetivo era pasar desapercibido.
 
No tenía sentido enfrentarse a quienes estuvieran allí dentro antes de averiguar qué había ocurrido con todos los desaparecidos.
Orión Hoshigaki
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15-08-2026, 12:32 PM
Última modificación: 15-08-2026, 12:32 PM por Orión Hoshigaki.
La desaparición de la caravana terminó de devolverle al bosque una tranquilidad difícil de creer después de todo lo ocurrido. Durante algunos minutos todavía pudo escucharse el rechinar de las ruedas alejándose por el camino principal, acompañado ocasionalmente por algún relincho y por las voces de Renji y los demás mientras reorganizaban el regreso. Poco a poco incluso aquellos sonidos fueron perdiéndose entre la distancia y la neblina. Naoto quedó solo frente a aquella abertura estrecha que se internaba hacia el norte, acompañado únicamente por el murmullo del viento entre las copas y el agua acumulada que continuaba cayendo desde las hojas.

La primera inspección no reveló ninguno de los mecanismos utilizados durante la emboscada. Naoto encontró ramas cortadas y vegetación apartada deliberadamente, pero ningún hilo, sello o alteración reciente del terreno que indicara una trampa preparada para quienes atravesaran aquel lugar. Tenía cierta lógica. Quienes utilizaban aquella ruta necesitaban recorrerla con frecuencia y llenar su propio camino de mecanismos habría supuesto un riesgo innecesario. Los surcos de las ruedas, en cambio, continuaban hacia el interior del bosque y resultaban mucho más difíciles de ocultar.

Naoto avanzó sin abandonar la cobertura proporcionada por la vegetación. En algunos sectores las marcas desaparecían bajo raíces, piedras o acumulaciones de hojas húmedas, pero siempre volvían a surgir algunos metros después. El tránsito repetido había compactado tanto la tierra que ni siquiera la lluvia había conseguido borrar completamente el recorrido. Aquello le permitió mantenerse apartado del centro de la senda, avanzando entre árboles y arbustos mientras conservaba los surcos como referencia.

No encontró inmediatamente a los dos hombres que habían escapado. Tampoco volvió a escuchar el silbido que había atravesado el bosque momentos antes. La ruta permaneció silenciosa durante varios minutos hasta que el terreno comenzó a cambiar lentamente. La pendiente descendía hacia una zona más baja y los árboles crecían progresivamente más juntos, encerrando el sendero entre dos elevaciones cubiertas por vegetación. Desde el camino principal habría resultado prácticamente imposible advertir que aquella depresión existía.

Las primeras señales aparecieron antes de alcanzar el fondo. Una cuerda cortada permanecía enganchada en un arbusto. Más adelante había marcas profundas sobre el barro producidas por algo pesado que había sido arrastrado. Algunos metros después, Naoto encontró un fragmento de madera astillada que no pertenecía a ninguno de los árboles cercanos. Conservaba incluso parte de una unión metálica oxidada. Era un pedazo de carruaje.

Los surcos continuaban descendiendo hasta desembocar finalmente en una pequeña hondonada natural escondida entre el bosque. Naoto pudo observar el lugar desde la vegetación sin necesidad de abandonar inmediatamente su cobertura. Allí encontró aquello que durante semanas nadie había conseguido localizar siguiendo únicamente el antiguo camino.

Había varios carruajes. Algunos estaban parcialmente desmontados y a otros les faltaban ruedas, lonas o piezas enteras. Uno permanecía volcado contra el margen de la hondonada mientras otro había sido cubierto apresuradamente con ramas. Alrededor de ellos se acumulaban cajas abiertas, herramientas, sacos vacíos, prendas y diferentes pertenencias separadas en pequeños montones. No era necesario reconocer cada objeto para comprender de dónde habían salido. Eran restos de las expediciones desaparecidas.

Sin embargo, el lugar no parecía una guarida permanente. No había construcciones capaces de albergar a un grupo numeroso durante demasiado tiempo ni señales de que aquellos hombres pretendieran defender la posición. Era un punto intermedio. Las propias marcas del terreno lo confirmaban. Los surcos que Naoto había seguido terminaban alrededor de los carruajes abandonados, pero desde allí comenzaban otras marcas más estrechas que atravesaban el extremo septentrional de la hondonada y continuaban hacia una segunda senda. Las voces llegaron desde aquella dirección antes de que pudiera aproximarse más. Naoto pudo distinguir movimiento entre los árboles y el sonido de madera siendo manipulada apresuradamente. La emboscada fallida no había pasado inadvertida para quienes permanecían allí.

-¡Muévanlo! Ya saben que encontraron el camino.-Desconocido

Un golpe seco resonó entre los carruajes antes de que otra voz respondiera desde más lejos.

-¿Y los otros? -Desconocido 2

La respuesta llegó prácticamente acompañada por nuevos pasos alejándose hacia el norte.

-No vuelven. Nos largamos.-Desconocido

Las siluetas comenzaron a abandonar la hondonada. Ninguna avanzó hacia la posición de Naoto ni pareció organizar una defensa. Quienes todavía permanecían allí estaban evacuando el lugar. Poco a poco los movimientos fueron desapareciendo entre los árboles hasta que solamente quedó el eco de algunas ramas agitándose en la distancia. Los dos fugitivos habían conseguido advertirles a tiempo o el silbido escuchado anteriormente había cumplido precisamente aquella función.

Entonces otro ruido rompió el silencio. No procedía de la segunda senda ni de los hombres que acababan de retirarse. Llegó desde detrás de uno de los carruajes parcialmente desmontados. Allí había una construcción improvisada que Naoto no había podido distinguir inicialmente entre las sombras y la madera acumulada. Era un cobertizo pequeño, levantado con tablones desiguales y cerrado desde fuera mediante una gruesa pieza de madera atravesada sobre la puerta. Algo golpeó desde el interior. Una vez. Después otra.

-¿Hay alguien?- Voz desconocida

Pasaron apenas unos segundos antes de que una segunda voz surgiera desde el mismo lugar, esta vez con mucha más urgencia.

-¡Aquí! ¡Estamos aquí! -Voz desconocida 2

Los hombres que abandonaban la hondonada no regresaron. Sus pasos continuaron alejándose hasta desaparecer completamente hacia el norte. Perseguirlos habría significado abandonar aquello que Naoto acababa de encontrar para internarse solo todavía más profundamente en territorio desconocido. Ya no necesitaba hacerlo para comprender qué había sucedido en el antiguo camino.

Dentro del cobertizo permanecían cuatro personas. Tres hombres y una mujer ocupaban aquel espacio reducido entre recipientes casi vacíos de agua, mantas húmedas y restos de comida. Ninguno vestía como los atacantes. Sus ropas estaban sucias, las muñecas de varios conservaban marcas provocadas por cuerdas y el cansancio acumulado durante días resultaba evidente en sus rostros. Uno de los hombres apenas conseguía apoyar correctamente una pierna, pero los cuatro estaban vivos. La mujer permaneció unos segundos observando a Naoto antes de atreverse a aproximarse. Había esperado probablemente demasiadas veces que aquella puerta se abriera para encontrar del otro lado a alguno de sus captores. Esta vez fue diferente.

-¿Estamos en Kirigakure? ...Hablan de experimentos Cautiva Ana

No fue necesario un interrogatorio demasiado extenso para reconstruir lo fundamental. Los responsables llevaban semanas utilizando el mismo procedimiento. Escogían grupos que atravesaban aquel tramo del camino, preparaban obstáculos para detenerlos y utilizaban la niebla, los sonidos y la confusión para separar a los viajeros. Las mercancías podían resultarles útiles, pero nunca habían sido el verdadero objetivo de las emboscadas. Querían a las personas.

Los carruajes eran retirados posteriormente del camino, trasladados hasta aquella hondonada y desmontados cuando resultaba conveniente. Parte de las pertenencias eran almacenadas allí mientras otras terminaban nuevamente cerca de la ruta, creando escenarios abandonados que no permitían determinar con claridad hacia dónde habían ido sus propietarios. Aquello explicaba por qué las búsquedas anteriores habían encontrado vehículos y objetos, pero prácticamente ningún rastro útil de quienes viajaban en ellos. Los cuatro supervivientes tampoco debían permanecer allí demasiado tiempo. Uno de los hombres señaló con dificultad hacia la segunda senda que continuaba al norte. Había visto desaparecer a otros por aquella dirección durante los días que llevaba encerrado.

-Se llevan gente hacia el norte. Cada pocos días viene otro carro. Los suben y se los llevan. Cautivo Jen

El hombre miró después hacia los otros tres antes de completar la explicación.

-Nosotros éramos los siguientes. Cautivo Jen

Aquello explicaba los segundos surcos y también la urgencia con la que los responsables habían abandonado la hondonada. Naoto no había encontrado a todos los desaparecidos, pero había llegado antes de que aquellos cuatro fueran trasladados. Más importante todavía, ya no regresaría únicamente con sospechas. En dirección a Kirigakure viajaba un prisionero capaz de ser interrogado. Delante de él había cuatro supervivientes capaces de relatar lo sucedido. A su alrededor permanecían los carruajes y pertenencias de expediciones anteriores, mientras una segunda ruta señalaba exactamente hacia dónde debía continuar cualquier investigación posterior. La niebla comenzó a levantarse lentamente sobre la hondonada mientras el bosque recuperaba nuevamente su silencio. Entre los carros abandonados todavía quedaban objetos pertenecientes a personas cuyo destino los cuatro supervivientes desconocían. Algunas podían continuar vivas en algún lugar hacia el norte; otras quizá nunca regresarían. Resolver aquello requeriría otra expedición, más hombres y una incursión preparada para adentrarse mucho más allá de aquel punto.

Pero el misterio del antiguo camino había terminado. No eran espíritus los que hablaban entre la niebla ni campanillas capaces de hacer desaparecer carruajes enteros. Detrás de los relatos había una operación organizada, una ruta preparada, hombres que conocían perfectamente el terreno y un procedimiento repetido suficientes veces como para convertir aquella parte del bosque en su terreno de caza. Habían aprendido a detener caravanas, provocar confusión, separar viajeros y hacer desaparecer personas antes de que alguien comprendiera qué estaba ocurriendo.
Naoto
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15-08-2026, 05:06 PM
Naoto permaneció varios segundos contemplando el camino que continuaba hacia el norte. Las siluetas habían desaparecido hacía rato entre la vegetación, pero sus ojos siguieron puestos en ese lugar como si esperara que alguno de aquellos hombres cometiese la torpeza de regresar. La tentación por continuar era enorme. Después de todo, había llegado hasta ahí siguiendo pequeños indicios, sobrevivido a una emboscada y encontrado una ruta que parecía conducir directamente hacia los responsables de las desapariciones. Pero perseguirlos en esas condiciones era hacer exactamente lo que intentó evitar desde que abandonó el camino principal: caminar hacia un terreno desconocido siguiendo los pasos de personas que lo conocían mucho mejor que él.

Los golpes provenientes del cobertizo terminaron de quitarle aquella idea de la cabeza.

Se aproximó con cuidado. Antes de tocar la puerta inspeccionó rápidamente los alrededores, buscando alguna irregularidad entre las tablas, el suelo o las estructuras cercanas. Después de todo lo ocurrido desconfiaba hasta de las piedras. Cuando finalmente abrió encontró cuatro personas encerradas en aquel lugar; tres hombres y una mujer que cargaban sobre sus cuerpos las consecuencias de haber permanecido allí durante demasiado tiempo. Naoto paseó lentamente la mirada entre ellos, deteniéndose especialmente sobre uno de los hombres, que apenas podía apoyar correctamente una pierna.

Durante algunos segundos ninguno pareció demasiado convencido de que la figura cubierta en vendajes que acababa de aparecer frente a ellos fuese una buena noticia.

—Soy shinobi de Kirigakure —aclaró enseguida, procurando mantener las manos visibles—. Los que estaban aquí se marcharon. Vine a sacarlos de este lugar.
La explicación pareció suficiente.

Naoto no era particularmente habilidoso para consolar a nadie y tampoco intentó fingir que lo era. Les dio tiempo para recuperar la tranquilidad, les permitió beber lo que todavía quedara disponible y escuchó las explicaciones que pudieron entregarle. Cada pequeño relato reforzaba lo que ya había descubierto durante la emboscada. Las caravanas no desaparecían por sus mercancías. Los carruajes eran apartados, escondidos, desmontados y abandonados mientras sus ocupantes eran llevados hasta aquella posición antes de continuar hacia otro lugar.

Hacia el norte.

Una de las respuestas terminó llamando su atención más que todas las anteriores.

Experimentos.

—¿Experimentos? —repitió.

Sus ojos se estrecharon detrás de las vendas.

Intentó obtener algo más de aquella palabra. Quién la había mencionado, cuántas veces la habían escuchado, si alguno de ellos había visto a quienes se llevaban a los cautivos o si existía alguna característica particular entre las personas escogidas. No consiguió todas las respuestas que hubiese querido. Esperaba demasiado de personas que habían permanecido encerradas sin saber siquiera cuál sería su destino. Aun así, comprendió lo importante: cada cierto tiempo algunas personas eran retiradas de allí y trasladadas mediante otra ruta.

Naoto miró nuevamente hacia el norte.

El deseo de continuar regresó durante un instante.

Lo descartó.

No iba a resolver aquello solo.

—Nos vamos.

La prioridad cambió. Ayudó a organizar al pequeño grupo para que dos de los supervivientes sostuvieran al hombre lesionado mientras avanzaban. Antes de abandonar la hondonada realizó una última inspección de todo cuanto pudiera recordar después: los carruajes desmontados, las pertenencias dispersas, la entrada utilizada por ellos y aquella segunda vía que continuaba hacia el norte. No necesitaba llevárselo todo. Necesitaba poder indicar dónde estaba.

Y regresar.

El trayecto fue mucho más lento que su llegada.

Naoto tomó la delantera durante buena parte del recorrido, manteniéndose algunos metros por delante de los supervivientes para comprobar que el camino fuese seguro antes de permitirles continuar. Cada tanto regresaba sobre sus pasos para comprobar al herido y volvía a avanzar. Había dejado de buscar a los fugitivos. Ahora cualquier movimiento entre los árboles significaba un posible peligro para cuatro personas que acababa de recuperar y no tenía intención de perderlas por intentar conseguir una victoria más grande de la necesaria.

A medida que los kilómetros quedaron atrás, la presión comenzó a desaparecer lentamente de sus hombros.

La neblina siguió acompañándolos.

Esta vez no había campanas.

Tampoco voces.

Cuando finalmente las primeras señales de Kirigakure aparecieron frente a ellos Naoto sintió una tranquilidad que procuró no exteriorizar demasiado. Había salido de la aldea acompañando una caravana como señuelo y regresaba con cuatro personas que probablemente llevaban días creyendo que jamás volverían a verla. Solicitó ayuda apenas atravesó los controles y dejó que personal de la aldea se encargara de los supervivientes, especialmente del hombre que tenía problemas para caminar.
No fue con ellos.

Todavía le quedaba trabajo.

Avanzó directamente hacia las oficinas donde había comenzado todo y atravesó sus puertas con barro sobre las botas, las vendas sucias y un cansancio que ahora sí comenzaba a sentirse sobre su cuerpo. Allí recuperó finalmente el emblema de Kirigakure que había decidido no llevar durante la misión. Lo sostuvo unos segundos entre sus dedos.

Había funcionado.

Durante buena parte de la emboscada aquellos hombres no supieron que entre los integrantes de la caravana viajaba un shinobi. Solo lo descubrieron cuando estuvieron demasiado cerca para corregir el error.

Naoto volvió a colocárselo.

Después presentó el informe.

Comenzó por el camino de Shiosai. Explicó la disposición de las trampas, los mecanismos preparados para separar los carruajes, el humo, los hilos metálicos y las campanas escuchadas desde distintos puntos del bosque. Relató la incursión contra el segundo carro y cómo los atacantes ignoraron prácticamente todo cuanto pudiera considerarse valioso para intentar alcanzar directamente a los pasajeros. Informó también sobre los hombres neutralizados, el prisionero que Renji debía haber entregado a las autoridades y los fugitivos que lograron internarse entre la vegetación.

Después llegó a lo verdaderamente importante.

La ruta oculta.

Naoto pidió un mapa.

Su dedo recorrió parte del camino hasta detenerse sobre la zona aproximada donde Mizuki había descubierto aquella abertura.

—Aquí.

Explicó los surcos de las ruedas y el tránsito constante sobre aquella senda. Después describió la hondonada, los carruajes abandonados, las piezas desmontadas y el pequeño cobertizo donde encontró a los cuatro cautivos. Aquello, en su opinión, no parecía ser el destino final. Era un punto utilizado para retirar a las personas del camino principal y mantenerlas escondidas antes de trasladarlas nuevamente.

El dedo continuó hacia el norte.

—La ruta sigue por aquí.

Naoto mantuvo la mirada sobre el mapa.

—Los supervivientes dicen que otros fueron llevados en esa dirección. No saben exactamente adónde. 

Hizo una pequeña pausa. Había una última cosa.

—Escucharon hablar de experimentos.

La palabra provocó en él la misma incomodidad que cuando la escuchó por primera vez.

—No sabemos qué significa. Puede que ni siquiera hayan comprendido correctamente lo que escucharon. Pero las personas que desaparecieron del camino no terminaban en la hondonada. Algunas fueron trasladadas más al norte. Y quienes escaparon saben que descubrimos esta ruta.

Naoto retiró finalmente el dedo del mapa.

No intentó adornar su resultado. Habían frustrado una emboscada, capturado a uno de sus responsables y recuperado cuatro personas con vida. Pero también habían permitido escapar a varios integrantes de aquella organización y desconocían todavía qué había ocurrido con todos los demás.

Eso era suficiente para que no considerara terminado el asunto.

—No recomiendo enviar otra caravana —agregó—. Ya conocen el engaño. Si volvemos, debería hacerse con un grupo preparado para internarse en el bosque. Hay que interrogar al prisionero y comparar su información con la de los supervivientes antes de movernos.

La misión había terminado. La investigación no. Naoto abandonó las oficinas después de entregar todo cuanto había descubierto. La tensión acumulada durante aquellas horas desaparecía lentamente ahora que los pasillos de Kirigakure reemplazaban los árboles y la niebla del viejo camino. Sin embargo, hubo una imagen que permaneció clavada en su cabeza incluso mientras se alejaba.

Aquella senda. El norte. Y una palabra que todavía no tenía significado.

Experimentos.

Cuatro personas habían conseguido regresar.

No sabía cuántas seguían allí fuera.

Naoto continuó caminando por el pasillo hasta desaparecer entre los corredores del edificio. Había cumplido con la tarea que le habían encomendado. El antiguo camino ya no ocultaba fantasmas, espíritus ni peregrinos desaparecidos entre la niebla. Detrás de todo aquello había personas, un método y una organización lo suficientemente preparada como para llevar haciéndolo durante quién sabía cuánto tiempo.

Ahora Kirigakure sabía dónde comenzar a buscar.

Y si alguna vez llegaba la orden de continuar hacia el norte, Naoto ya conocía el camino.
Masashi Kishimoto
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15-08-2026, 08:23 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Misión Normal Rango C] La niebla de los peregrinos (TID 14520)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Orión — Narrador No Oficial (100%): 1000 Ryos, 0 Tobis, 65 Exp, Pergamino PERG002
  • Naoto — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador 4
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15-08-2026, 08:23 PM
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