Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Kinzo vs Ibuki
忍 SG
知
¿Sabías que… después de una guerra civil los Hyuga sometieron a su Rama Secundaria marcándola con un sello en la frente?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato   ›   Academia Shinobi
1 2 3 Siguiente »
  ›   [Común] A little bit of past for the future.
Responder
A little bit of past for the future.
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud11
Velocidad16
Tenketsu11
Sigilo11
460
525
Enlace al Post
05-08-2026, 01:56 PM
La madrugada había dejado a Kirigakure envuelta en una niebla tan espesa que las casas parecían islas dormidas en un mar sin orillas. En una vivienda modesta, junto a uno de las calles interiores, Rin abrió los ojos antes de que sonara el pequeño reloj colocado sobre la repisa. Permaneció inmóvil unos segundos, escuchando el goteo regular, el crujido de la madera húmeda y la respiración tranquila de Rei al otro lado de la habitación. Luego apartó las mantas con la severidad de quien rompe un juramento y se puso en pie.
<Despierta> dijo, todavía con la voz áspera del sueño. <Si llegamos tarde el primer día, nos recordarán por eso>
Rei no se movió.
<También podrían recordarnos por ser misteriosas>
<Nos recordarán por recibir un castigo>
<Menos poético, pero probablemente cierto>

Rin abrió las persianas y una lengua de aire frío entró en la habitación, recorriendo el suelo como un animal invisible. La luz apenas había nacido; era una claridad gris, tímida, todavía indecisa entre la noche y la mañana. Rei se incorporó despacio, con el cabello oscuro desordenado alrededor del rostro y una expresión de ofensa silenciosa dirigida al mundo entero. Rin ya doblaba sus mantas con precisión militar. Ambas compartían la habitación, pero no el mismo modo de habitarla: el lado de Rin estaba limpio, recto y casi vacío; el de Rei guardaba horquillas, papeles con anotaciones y pequeños objetos colocados en un orden que solo ella comprendía.
<Tu uniforme está debajo de ese libro> dijo Rin.
<Lo sabía>
<Llevas buscándolo con la mirada desde que despertaste>
<Estaba comprobando que seguía ahí>

Se vistieron en silencio durante unos minutos. El uniforme era sencillo, demasiado común para el gusto de Rin y demasiado rígido para el de Rei, pero ambas lo ajustaron a su manera. Rin apretó las vendas de sus antebrazos hasta sentir que cada músculo quedaba despierto bajo la tela. Rei recogió parte de su cabello y dejó el resto caer por su espalda como una corriente negra, asegurándolo con una pequeña pieza metálica que había pertenecido a su madre. Sobre la mesa descansaban dos tramos cortos de cadena de entrenamiento, armas aún sin filo ni peso suficiente para una misión real. Rin tomó el suyo de inmediato. Rei lo observó antes de guardarlo bajo la ropa.
<No creo que nos permitan usarlas hoy> murmuró.
<No importa>
<¿Entonces por qué llevarlas?>
Rin ajustó el cinturón.
<Porque son nuestras>

La cocina conservaba el calor débil de las brasas de la noche anterior. Rin avivó el fuego mientras Rei llenaba una olla con agua y arroz. Prepararon un desayuno modesto: arroz caliente, pescado seco, sopa clara y unas verduras encurtidas cuyo sabor despertaba con más eficacia que cualquier instructor. Rin cocinaba como combatía, con movimientos firmes, económicos y sin tolerancia para el desorden. Rei, en cambio, probaba el caldo, añadía una pizca de sal y corregía pequeños detalles hasta que la comida parecía menos una obligación y más un refugio. Comieron frente a frente, mientras la niebla empañaba los cristales.
<¿Estás nerviosa?> preguntó Rei.
<No>
<Has comprobado tres veces tu equipo>
<Eso se llama estar preparada>
<Entonces estás nerviosa de una forma muy preparada>
Rin la miró durante un instante y, aunque su rostro no cambió, Rei supo que había logrado hacerla sonreír por dentro.

Salieron cuando el cielo comenzaba a aclararse sobre los tejados. Kirigakure despertaba lentamente a su alrededor: pescadores empujando carros húmedos, comerciantes levantando cortinas de metal, shinobis cruzando los puentes sin dejar más huella que un leve movimiento de la bruma. Las hermanas caminaron juntas por las calles de piedra y el paso acompasado. Rin avanzaba ligeramente por delante, abriendo camino entre la gente; Rei observaba escaparates, puertas entreabiertas y rostros desconocidos. La Academia se levantaba en el horizonte, un edificio prominente rodeado por patios de entrenamiento. Desde lejos parecía una fortaleza que hubiera aprendido a guardar soldados en lugar de niños.
<Es más grande de lo que imaginaba> dijo Rei.
<Solo es un edificio>
<Los edificios también pueden intimidar>
<Entonces no lo mires como un edificio>
<¿Como qué?>
<Como algo que tendremos que conquistar>

El vestíbulo estaba lleno de voces, pasos y miradas que chocaban entre sí como gotas bajo una tormenta. Había alumnos acompañados por sus familias, otros que fingían no necesitar a nadie y algunos que ya buscaban rivales antes de conocer siquiera el nombre de sus profesores. Rin y Rei entraron sin detenerse, aunque ambas sintieron el peso de tantas presencias nuevas. Varias miradas se posaron sobre ellas, primero por su parecido, luego por la manera distinta en que llevaban el silencio. Rin devolvía cada observación con una frialdad que parecía preguntar si alguien deseaba convertir la curiosidad en problema. Rei sonreía apenas, lo suficiente para que nadie supiera si era amable o si ya había memorizado sus debilidades. Un instructor leyó sus nombres en una lista.
<Rin. Rei. Aula tres>
<Nos han puesto juntas> dijo Rei.
<Era lo lógico>
<No siempre hacen lo lógico>
<Entonces hoy han tenido suerte>

Se sentaron cerca de una ventana desde la que podía verse el patio cubierto por la niebla. El instructor era un hombre de rostro anguloso y voz grave, con una cicatriz que le cruzaba la barbilla. Comenzó hablando de disciplina, del deber de un shinobi y de la diferencia entre fuerza y utilidad. Después pasó a una lección básica sobre chakra, explicando cómo circulaba por el cuerpo y cómo la concentración podía dirigirlo. Rin escuchaba inmóvil, con los brazos cruzados, absorbiendo cada palabra como si fueran instrucciones antes de una batalla. Rei tomaba notas pequeñas y ordenadas, añadiendo observaciones en los márgenes.
<El chakra no responde a la ansiedad> dijo el instructor <Responde al control>
Rei inclinó la cabeza hacia su hermana.
<Eso parece escrito para ti>
<Y la parte sobre concentración para ti>
<Estoy concentrada>
<Has dibujado una carpa en la esquina>
<Es una carpa muy atenta>

Después de la teoría llegó la primera práctica. Los alumnos fueron llevados al patio y organizados en filas. El suelo estaba mojado y la neblina flotaba alrededor de sus piernas, convirtiéndolos en figuras incompletas. Les enseñaron posturas básicas, desplazamientos y formas de caer sin lesionarse. Rin destacó de inmediato: su equilibrio era sólido, sus movimientos secos y directos, y cada vez que golpeaba el aire parecía esperar que algo real se quebrara frente a ella. Rei no tenía la misma fuerza, pero se movía con una ligereza difícil de seguir. Corregía su posición antes de que el instructor terminara de señalar el error y aprendía observando a los demás tanto como practicando. Durante un ejercicio por parejas, Rin intentó barrerle las piernas. Rei giró, evitó el movimiento y quedó detrás de ella.
<Te vi venir> susurró.
Rin se volvió.
<Entonces la próxima vez no me verás>
El instructor las separó antes de que convirtieran la práctica en una disputa familiar.

Cuando anunciaron el recreo, el aula se vació con la rapidez de una presa al romperse. Los alumnos corrieron hacia el patio, sacaron comida o comenzaron a formar pequeños grupos en los corredores. Rin y Rei se instalaron bajo el alero de madera, donde podían observar sin quedar en medio del bullicio. Compartieron una pequeña caja con bolas de arroz que habían preparado antes de salir. La niebla comenzaba a elevarse y, por primera vez, el sol trazó una línea pálida sobre los tejados de Kirigakure.
<No ha sido tan terrible> dijo Rei.
<Todavía no ha terminado el día>
<Eso no contradice lo que dije>
Rin miró a los estudiantes que entrenaban, discutían y se medían a distancia.
<Tendremos que mejorar rápido>
Rei siguió su mirada, tranquila.
<Lo haremos. Tú derrotarás a todos>
<¿Y tú?>
Rei tomó otra bola de arroz y sonrió.
<Yo me aseguraré que lo logres>
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Kishue
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra30(2)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud17
Velocidad11
Tenketsu11
Sigilo10
550
435
Enlace al Post
06-08-2026, 03:45 AM
—Ya es hora, es tu primer día de clases ¡No puedes llegar tarde! Y aún tienes que alistarte y desayunar.

Kishue despertó con los gritos de su madre desde la cocina, suele ser así porque el niño aún no sabía abrir sus ojos por su cuenta, el sueño y el desgano mañanero siempre le ganaba en ese sentido, no es que suela dormir demasiado, de hecho no duerme sus horas, pero cuando está dormido, despertarse es una odisea, si no se le despierta puede dormir hasta 14 horas seguidas, pero siempre duerme tarde y no suele conciliar el sueño con facilidad debido a que en su mente, no le gusta dormir —suena contradictorio pero una vez lo conoces tiene sentido—.

—Funato Kishue... No me hagas ir allá a levantarte de las orejas.

La amenaza se hace real, un profundo suspiro y se giró sobre la cama para poner por fin sus pies sobre el gélido suelo que sumado a la humedad daba una sensación que si no estuviera acostumbrado a dicho clima estaría con dos pares de calcetines, cuatro abrigos y ocho cobijas, pero no Kishue, él iba descalzo con un pijama de mangas largas y una cobija, lo normal. Antes de que lo llamara por tercera vez, lo cual sería una llamada física de un tirón de orejas, salió de la habitación para desayunar.

—Buenos días mamá. —su voz es apagada, sin vida, sin haberse aún despertado.

No solo su voz estaba aún apagada, sus ojos aún están entrecerrados por no decir cerrados, y su postura perezosa, encogida con pasos torpes y arrastrados, su cuerpo cayó sobre la silla, en lugar de sentarse, y sus brazos y cuerpo se posaron sobre la mesa como si fuera a echarse una siesta allí; pero su madre llegó y le colocó su plato de desayuno enfrente. Generalmente la secuencia de Kishue al despertar es primero desayunar, después ducharse, cambiarse y salir, y así sería ese ritual esa mañana, no hay razón para cambiarlo.

El intercambio de palabras entre ambos es ligero pero no inexistente pero si mundano para que valga la pena pasmarlo en diálogos, una conversación común y corriente entre dos familiares y la emocionante aventura del inicio de clases. Kishue terminó de alistarse con sus ropajes ligeros para permitirse una movilidad y sigilo al usar ropas oscuras, un cortavientos azul oscuro y un pantalón largo negro, sus sandalias ninjas negras y algunos accesorios como sus guantes entre otras cosas no importantes.

—¿Estamos listos Mekka? —saludó a su mascota, un pez espada dentro de una pequeña bola de cristal llena de agua, del tamaño de la palma de su mano, parece no tener espacio y así es, pero es un pez especial y no necesita de mayor espacio.

El inicio de clases pasó como normalmente, aparte de las clases ya mencionadas por Rin y Rei, pues le tocó en el mismo grupo, hubieron presentaciones, Kishue no vio el momento en salir a receso y cuando por fin llegó la hora, salió disparado al comedor para comprar unas bolas de arroz, no vaya a ser que se agoten antes de poder tomar los suyos, compró 6 porque tenía mucha hambre y buscó un espacio dónde disfrutarlos. Fue en ese momento que notó la presencia de las curiosas hermanas, en un quién sabe qué se refiere, pero dice que es un alero de madera, sea lo que sea, Kishue se acercó con una sonrisa.

—Hola, soy vuestro compañero, mi nombre es Funato Kishue, mucho gusto.

Kishue es un muchacho extrovertido y amistoso que gusta de hacer amistades, hablarle a personas que no conoce es algo de lo más común, sin esperar invitación ni aprobación, tomó asiento a una distancia prudente entre el espacio personal y la cercanía para sentirse en el grupo.

—¿Cómo les ha parecido la academia? —preguntó con curiosidad. —A mi me parece un lugar increíble para aprender y a prepararnos, las clases son interesantes, una mezcla de teoría y práctica para estar listos en cualquier momento. Hoy ha sido más relajado pero siento que pronto se va a volver más estricto.
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud11
Velocidad16
Tenketsu11
Sigilo11
460
525
Enlace al Post
06-08-2026, 03:25 PM
La sombra del alero, un pequeño techo como un pollito que va enlazado a un edificio, les había ofrecido un pequeño refugio contra el movimiento del patio, un rincón donde el murmullo de la Academia llegaba amortiguado, como si la niebla filtrara también las voces. Rin permanecía sentada con la espalda recta, una pierna flexionada y la caja del almuerzo descansando entre ambas, mientras Rei contemplaba a los estudiantes que corrían entre los postes de entrenamiento. Cuando el saludo llegó hasta ellas, las dos levantaron la mirada casi al mismo tiempo. Rin lo hizo con la cautela de quien mide una distancia antes de combatir; Rei, con una expresión abierta y serena. Escucharon la presentación y después aquella valoración entusiasta del primer día, sin interrumpir. Solo cuando la pregunta quedó suspendida entre los tres, Rei inclinó suavemente la cabeza.
<También me ha parecido interesante> respondió Rei, acomodando sobre sus piernas un mechón de cabello que el viento había liberado. <Aunque creo que la Academia intenta mostrarnos primero la superficie. Hoy hemos aprendido cómo reconocer el chakra, pero todavía no nos han enseñado cómo usarlo y aplicarlo. Supongo que es normal. Antes de llevar una embarcación al mar, hay que comprobar que no se hunda en el puerto. La teoría me gusta; permite entender por qué una técnica funciona y no limitarse a repetirla. La práctica, en cambio, revela cuánto de lo aprendido permanece cuando el cuerpo se cansa. Creo que necesitaremos ambas cosas si queremos llegar a ser algo más que estudiantes con armas prestadas>

Rin giró lentamente una de las bolas de arroz entre los dedos antes de llevársela a la boca. No parecía tan impresionada por el lugar como su hermana, aunque sus ojos dorados habían seguido con atención cada ejercicio, cada corrección del instructor y cada error cometido por los demás. Para ella, la Academia no tenía nada de santuario ni de promesa; era una fragua, y las fraguas no preguntaban al metal si deseaba recibir el martillo. Tragó con calma antes de contestar, dejando que sus palabras salieran firmes y sin adornos innecesarios.
<Ha sido demasiado relajado> dijo <Si tienen intención de prepararnos para convertirnos en shinobi, tarde o temprano tendrán que descubrir cómo actuamos bajo presión. Repetir posiciones en un patio no sirve de mucho si después olvidas todas cuando alguien te apunta con una hoja al cuello. Pero es el primer día. Imagino que están observándonos antes de decidir cuánto pueden exigirnos>
Rei dirigió hacia su hermana una mirada de soslayo, acompañada por esa sonrisa pequeña que parecía florecer únicamente para irritarla con delicadeza.
<Rin esperaba que el instructor nos arrojara al canal y nos pidiera regresar caminando sobre el agua antes del desayuno>
<Habría sido una prueba útil>
<Ninguno de nosotros sabe caminar sobre el agua>
<Entonces habría revelado quién aprende más rápido>
<O quién sabe nadar mejor> replicó Rei, antes de volver la atención hacia su compañero <No le hagas demasiado caso. Para ella, cualquier clase que no termine con alguien cubierto de barro ha desperdiciado parte de su potencial>

Rin no negó la acusación. Sus ojos se desplazaron hacia el centro del patio, donde algunos alumnos habían comenzado a repetir por cuenta propia las posturas enseñadas durante la mañana. Los observó con la atención de un animal inmóvil junto al agua, esperando que alguna vibración rompiera la superficie. No parecía juzgar únicamente su fuerza, sino también la forma en que colocaban el peso, cuánto tardaban en recuperar el equilibrio y qué mano levantaban primero al defenderse. Incluso durante el descanso continuaba aprendiendo. La academia no se limitaba a los instructores ni a las pizarras; cada estudiante era una lección escrita en movimiento, una suma de hábitos que tarde o temprano podrían convertirse en ventajas o debilidades.
<Tiene razón en algo> admitió finalmente <Pronto será más estricto. Hoy querían que conociéramos las reglas y que nos acostumbráramos al ritmo. Después comenzarán a separar a quienes escuchan de quienes solo parecen escuchar>

Rei recogió la caja vacía y pasó un dedo por la tapa antes de cerrarla. A diferencia de Rin, no observaba a los demás como posibles adversarios, sino como enigmas. Algunos hablaban demasiado para ocultar nervios; otros permanecían callados porque esperaban que el silencio los hiciera parecer fuertes. Había quienes ya intentaban formar grupos, buscando seguridad en números, y quienes se apartaban para fingir que no necesitaban compañía. Ella parecía almacenar cada gesto en algún rincón de su memoria, no por desconfianza absoluta, sino porque comprender a una persona era otra manera de acercarse a ella sin bajar completamente la guardia.
<Lo mejor de hoy ha sido comprobar que no todo será fuerza> añadió <Habrá estrategia, control, memoria y observación. Una pelea puede comenzar mucho antes del primer golpe. Quizá incluso antes de saber que existe una pelea>
<Y puede terminar con el primer golpe> intervino Rin.
<Solo si das el correcto>

Entre ambas cayó un silencio cómodo, de esos que no separaban, sino que unían como una costura invisible. Desde algún punto del edificio llegó el golpe apagado de una puerta, seguido por las risas de varios alumnos y el silbido del viento atravesando las ramas húmedas. La niebla se había elevado lo suficiente para mostrar los tejados más cercanos, aunque todavía se aferraba al suelo del patio en jirones blancos. Rei apoyó las manos junto a sus piernas y contempló por un momento la Academia como si intentara imaginarla meses después, cuando sus corredores dejaran de ser desconocidos y cada rincón guardara una victoria, un castigo o una cicatriz.
<Creo que será un buen lugar para aprender> concluyó <No porque vaya a ser amable, sino porque parece dispuesto a mostrarnos todo aquello que todavía ignoramos de nosotros mismos>
Rin asintió apenas. Para cualquiera que no la conociera, aquel movimiento habría parecido insignificante; para Rei era una concesión entera.
<Mientras no intenten tratarnos como si fuéramos de cristal, estará bien>
<No creo que nadie vaya a cometer ese error contigo>
<Espero que tampoco contigo>
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Kishue
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra30(2)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud17
Velocidad11
Tenketsu11
Sigilo10
550
435
Enlace al Post
12-08-2026, 01:09 AM
La interacción de las hermanas es, si se puede decir de una manera ligera, curiosa, es como una constante batalla verbal entre las dos que llama bastante la atención, pues al mismo tiempo se siente la cercanía de ambas y la confianza que se tienen el uno con el otro que las hace poder llevarse la contraria y la razón, pelear sin pelear, sin hacerse enojar, al mismo tiempo se nota como se conocen profundamente desde un punto de vista no solo psicológico sino espiritual, de manera que no hace falta ni estar una al lado de otra para saber lo que la otra persona piensa y haría en ciertas situaciones. Tal vez muchos no entenderían esa conexión ni como la estoy describiendo pero es como si fueran una entidad en dos cuerpos distintos.

Eso si, Kishue le daría la razón a las chicas en que las clases pronto se iban a poner más estrictas, pues Kiri se conoce por ser un lugar que adiestra herramientas y no niños exploradores, sin embargo así mismo es lo que desea pues quiere aprender a ser mejor de la forma más rápida y efectiva posible. Y eso que la diferencia de edad se nota, pues Kishue es de los más jóvenes de la academia con gran diferencia.

La conversación de las chicas se hizo bastante larga, mientras que Kishue pasó de ser el inicio de una conversación pareció ser desplazado completamente hacia atrás sin tiempo ni de hacer un regreso triunfal para unirse, algo muy raro en el chico extrovertido, se quedó en silencio, pasmado, escuchando sin poder replicar... Pero cuando el silencio se dio por fin abrió por fin la boca.

—Eeehh... Si, yo comparto el mismo punto de vista... —su entrada triunfal terminó siendo una entrada de cara al lodo porque no supo qué decir. —¿Quieren salir un rato a pasear por el centro comercial después de clases? Las invito a un dango o un ramen. No sé qué les gusta.

El deseo de hacer amigos no se lo quita nadie y el miedo es lo último que lo detendrá y de ser así se defendería en todo caso. ¿No? Kishue escucha el sonido de la campana de regreso a clases y mira a las chicas.

—Creo que ya vamos a entrar. ¿Vamos?

Las esperó a que estuvieran listas para emprender camino de vuelta con ellas mientras intentaba analizarlas un poco más en su curiosa interacción. Rin resulta ser más ruda y Rei más dulce, de alguna forma, más cálida mientras su hermana es más fría. Pero eso es muy superficial y le gustaría conocerlas aún más.

Una vez inicia clases se separa de las chicas para ir a su lugar... Y saltamos a la salida después de un largo periodo de prácticas... Kishue salió lo más rápido que pudo para asegurarse que las gemelas salieran después y pudiera interceptarlas. Parecía extraño, probablemente pero es aún un joven de 12 años, la intensidad de sus acciones y su deseo de hacer nuevos amigos lo llevaba a actuar así, su madurez no es su personalidad, sino su capacidad para razonar y sobrevivir sin ayuda, pero no a la hora de interactuar con extraños o compañeros. Una vez en el portón de la academia esperó con ansias la salida de las chicas para volver a invitarlas a comer.
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud11
Velocidad16
Tenketsu11
Sigilo11
460
525
Enlace al Post
13-08-2026, 03:39 PM
Última modificación: 14-08-2026, 11:18 PM por Rin to Rei.
La invitación llegó apenas antes de que la campana reclamara nuevamente a los estudiantes. Rei observó a Kishue con una sorpresa breve, no porque la propuesta resultara extraña, sino por la facilidad con que el muchacho parecía atravesar aquella distancia inicial que otros preferían rodear durante semanas. Habían intercambiado poco más que nombres y algunas impresiones sobre la Academia, pero él ya hablaba de compartir comida como si la amistad fuese una puerta que únicamente necesitaba ser empujada.
<Me parece bien> respondió Rei mientras recogía la caja del almuerzo <Podríamos ir después de clases. El ramen suena bien>
Rin se puso de pie sin participar de aquel entusiasmo. No rechazó la invitación, pero tampoco hizo nada que pudiera confundirse con una aceptación. Ajustó uno de los tramos de cadena ocultos bajo su uniforme y dirigió la mirada hacia la entrada del edificio.
<Primero terminemos el día>

La respuesta fue suficientemente ambigua para permitirle decidir más tarde, aunque Rei conocía demasiado bien aquella clase de evasión. Rin no sentía hostilidad hacia Kishue; sencillamente, pasar la tarde conversando con un compañero recién conocido ocupaba un lugar muy bajo entre sus prioridades. Entrenar, repasar lo aprendido o regresar a casa en silencio le parecían alternativas bastante más provechosas.

Las clases continuaron con ejercicios de desplazamiento y coordinación. El instructor marcó recorridos sobre el patio húmedo y obligó a los estudiantes a repetirlos hasta que sus pasos dejaron de obedecer al pensamiento consciente. Rin recibió cada corrección como un desafío personal. Si su pie quedaba unos centímetros fuera de posición, repetía el movimiento con una precisión casi agresiva. Rei avanzaba de otra manera: observaba primero, identificaba el ritmo del ejercicio y luego permitía que su cuerpo lo reprodujera sin desperdiciar fuerza.

Kishue permaneció separado de ellas después del recreo, ocupado en su propio lugar dentro de las filas. Rin agradeció aquella distancia sin expresarlo; Rei, en cambio, miró alguna vez hacia donde se encontraba, todavía intrigada por la naturalidad de su acercamiento.

Cuando el instructor dio por terminado el día, el cansancio había reemplazado buena parte de la inquietud matutina. Los estudiantes abandonaron el aula entre conversaciones, quejas y promesas de demostrar al día siguiente aquello que no habían conseguido durante el primero. Rin y Rei salieron juntas, descendiendo los escalones mientras comentaban las prácticas.
<Apoyas demasiado el peso antes de girar> señaló Rin.
<Y tú anuncias cada ataque con los hombros>
<No todos pueden verlo>
<Yo sí>

La discusión habría continuado hasta casa de no ser porque, al acercarse al portón, distinguieron a Kishue esperando en la salida. Rin lo reconoció y modificó ligeramente el rumbo, escogiendo el lado más alejado del acceso con la esperanza poco disimulada de que la corriente de estudiantes les permitiera pasar sin detenerse.
Rei observó el desvío y luego a su hermana.
<Lo viste>
<Vi que por el otro lado hay menos gente>
<Por supuesto> La maniobra no fue suficiente.

Kishue terminó interceptando su camino antes de que pudieran abandonar el recinto. Rin se detuvo por obligación, con esa quietud tensa de quien ya había imaginado cuánto podría estar entrenando durante el tiempo que durase aquella conversación. Rei, por el contrario, permaneció frente al muchacho con una expresión tranquila.
<No hemos olvidado tu invitación> le aseguró <Podemos acompañarte a comer ramen, si todavía quieres. Además, supongo que será más sencillo conocernos fuera de una clase donde alguien amenaza con hacernos repetir veinte veces cada movimiento>
Rin dirigió una mirada lateral hacia su hermana. Podía marcharse, pero hacerlo significaría dejarla sola con alguien a quien acababan de conocer. La decisión apenas tardó un instante.
<Está bien> concedió finalmente <Pero no quiero perder toda la tarde>

Rei sonrió con la discreción de quien acababa de obtener exactamente la respuesta que esperaba. Rin fingió no advertirlo y volvió la mirada hacia Kishue, resignada a que aquel primer día todavía no hubiese terminado.
Kishue
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra30(2)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud17
Velocidad11
Tenketsu11
Sigilo10
550
435
Enlace al Post
18-08-2026, 12:31 PM
La respuesta afirmativa de Rei bastó para iluminar el rostro de Kishue. Aunque Rin no parecía compartir el mismo entusiasmo, él no interpretó su brevedad como un rechazo; después de todo, ambas seguían allí y habían aceptado acompañarlo. El muchacho se acercó con pasos rápidos, deteniéndose frente a ellas con una sonrisa tan abierta como inocente. La esfera de agua donde viajaba Mekka se agitó ligeramente entre sus ropas debido al movimiento.

—¡Sabía que no olvidarían la invitación! Bueno… esperaba que no la olvidaran. Yo tampoco la olvidé, así que supongo que eso cuenta.

Kishue señaló con decisión hacia una de las calles que atravesaban el centro de la aldea. No parecía haber considerado que aquella explicación fuera innecesaria. Echó a andar con energía, aunque redujo su ritmo poco después para no distanciarse de las hermanas. De vez en cuando miraba por encima del hombro, comprobando que ambas continuaran detrás de él, antes de proseguir entre las calles húmedas de Kirigakure.

—Conozco un buen lugar. El ramen es caliente, sirven bastante y nunca me han echado por quedarme mirando cómo lo preparan.

El establecimiento se encontraba entre una tienda de herramientas y una pequeña vivienda de madera oscurecida por la humedad. Un farol rojizo colgaba sobre la entrada, y tras sus cristales empañados se distinguía un interior modesto, iluminado por lámparas cálidas. El aroma del caldo, la carne cocida y las especias alcanzaba la calle cada vez que alguien apartaba la cortina de la puerta. No era un sitio elegante, pero sí limpio y acogedor.

Al llegar, Kishue se adelantó para sostener la cortina y abrir la puerta. Se irguió todo lo que su reducida estatura le permitió y extendió el brazo hacia el interior con una solemnidad exagerada, imitando la caballerosidad que alguna vez había observado en los adultos.

—Primero ustedes. Así se hace cuando invitas a alguien, ¿verdad?

Una vez dentro, eligió una mesa libre cerca de una pared. Separó cuidadosamente dos sillas para dejarles espacio a las hermanas y esperó antes de ocupar la suya. Después acomodó la esfera de Mekka para que no quedara presionada contra el borde de la mesa y levantó una mano hacia quien atendía, sin necesitar demasiado tiempo para revisar el menú.

—Para mí, un ramen de cerdo, por favor.
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud11
Velocidad16
Tenketsu11
Sigilo11
460
525
Enlace al Post
19-08-2026, 06:00 PM
Kishue tomó la delantera apenas obtuvo la respuesta afirmativa de Rei. Echó a andar por las calles de Kirigakure con tanta energía que, durante los primeros metros, las hermanas tuvieron que acelerar para no dejar que se distanciara demasiado. El muchacho pareció darse cuenta y moderó el paso, aunque siguió volviendo la cabeza para comprobar que continuaran detrás de él. Incluso la esfera de agua oculta entre sus ropas se agitaba al ritmo de su marcha.

Rei caminaba con una sonrisa discreta. La idea de compartir ramen ya le había parecido agradable cuando Kishue la propuso durante el descanso, pero conocer un lugar elegido por alguien más añadía cierta curiosidad. Aquel era su primer día en la Academia y, hasta entonces, casi todo había sido instrucciones, observaciones y conversaciones demasiado breves. Salir a comer con otro estudiante convertía el final de la jornada en algo distinto a regresar directamente a casa.

Rin avanzaba a su lado con menos entusiasmo. No protestó de nuevo porque ya había aceptado acompañarlos y no pensaba convertir una comida sencilla en una discusión. Aun así, no compartía la emoción de su hermana. Para ella seguía siendo un muchacho desconocido que había aparecido durante el descanso, hizo varias preguntas y decidió invitarlas a comer como si eso bastara para establecer una relación.

Kishue parecía más pequeño de lo que sugería su manera de conducirse. Su baja estatura, las facciones todavía infantiles y la sonrisa abierta hacían difícil observarlo sin pensar en un niño. Sin embargo, poseía una facilidad extraña para ocupar la atención de quienes lo rodeaban. No necesitaba alzar la voz ni comportarse como alguien mayor; su energía y la seguridad inocente con la que expresaba cada idea hacían que seguirlo pareciera natural.

Rei dejó de pensar demasiado en su edad. No porque olvidara que era menor, sino porque Kishue no parecía incómodo alrededor de dos muchachas de dieciséis años ni trataba de impresionarlas mediante una actitud falsa. Hablaba, avanzaba y las incluía en sus planes con una espontaneidad difícil de rechazar. Su carisma no eliminaba su naturaleza infantil; nacía precisamente de ella.

Rin no llegó a la misma conclusión. Tampoco lo rechazaba por parecer un niño. Habría desconfiado de él si hubiera sido mayor, más alto o capaz de mostrarse mucho más serio. Para ella el problema era sencillo: acababan de conocerlo. Las personas podían sonreír, ser amables y esconder intenciones desagradables al mismo tiempo. Kishue todavía no había hecho nada malo, pero tampoco había tenido tiempo de demostrar demasiado.

<Parece que de verdad sabe adónde va> comentó Rei en voz baja.
<Eso espero. Él hizo la invitación>
<Quizá deberíamos confiar un poco>
<Estamos siguiéndolo. Eso ya es bastante por hoy>

El trayecto continuó hacia una sección más cálida y concurrida del centro. La humedad se acumulaba sobre las calles, pero los establecimientos de comida mantenían las puertas abiertas y llenaban el aire con aromas que atravesaban incluso la neblina. Rei trató de adivinar cuál de ellos sería el elegido cada vez que pasaban frente a una cortina diferente. Rin se limitó a observar las calles y memorizar el camino de regreso.

Kishue finalmente se detuvo frente a un establecimiento situado entre una tienda de herramientas y una vivienda de madera oscurecida por los años. Un farol rojizo colgaba sobre la entrada, proyectando una luz suave contra la niebla. Los cristales estaban empañados desde dentro y, cada vez que alguien apartaba la cortina, escapaba una mezcla de vapor, caldo, carne cocida y especias.

El lugar no parecía costoso ni particularmente elegante. La madera mostraba desgaste cerca de la entrada y el letrero había perdido parte de su color, pero todo se encontraba limpio y cuidado. Tras las ventanas se distinguían mesas ocupadas, lámparas cálidas y el movimiento constante de quienes preparaban los platos. Rei inspiró con mayor profundidad cuando el olor del caldo llegó hasta ellas.

<Elegiste bien> reconoció, lo bastante alto para que Kishue pudiera oírla.
Rin contempló la entrada y después a su hermana.
<Todavía no has probado nada>
<Huele bien. Es un comienzo>

Kishue se adelantó para sostener la cortina y abrirles el paso. Después extendió un brazo hacia el interior con una formalidad algo exagerada, como si estuviera imitando un gesto observado en alguien mayor. La solemnidad contrastaba con su estatura y volvía evidente que su caballerosidad no procedía de una costumbre perfectamente aprendida, sino del esfuerzo sincero por tratar a sus invitadas como correspondía.

Rei se detuvo un instante frente a él. La sorpresa apareció primero y luego fue sustituida por una sonrisa cálida. No esperaba que un muchacho de su edad se preocupara por sostenerles la entrada, mucho menos con aquella seriedad infantil. Inclinó ligeramente la cabeza antes de cruzar.

<Gracias, caballero> dijo, permitiendo que el título sonara más afectuoso que burlón.

Rin pasó inmediatamente después. No sonrió ni manifestó sorpresa. Entró como si sostener la cortina hubiera sido lo mínimo esperable después de invitarlas y no hubiera razón para convertirlo en algo especial. En realidad, no esperaba aquella atención de Kishue ni de nadie; simplemente se negó a concederle importancia delante de él.

El calor del restaurante las envolvió. El vapor flotaba cerca de la cocina y el ruido de las conversaciones formaba un murmullo cómodo, interrumpido por platos, cucharones y órdenes breves. Había una barra frente al área de preparación, pero Kishue eligió una mesa libre junto a una pared. El lugar ofrecía suficiente espacio para los tres sin dejarlos aislados del resto del establecimiento.

Rin fue la primera en llegar. Identificó la silla desde la que podía ver la entrada y parte de la cocina, la separó por su cuenta y tomó asiento antes de que Kishue pudiera alcanzarla para ayudarla. El gesto de caballerosidad quedó interrumpido incluso antes de comenzar. Rin acomodó la silla, apoyó un brazo sobre la mesa y observó el salón como si no hubiera ocurrido nada.

Rei, en cambio, aguardó junto a la segunda silla. Había visto la intención de Kishue y no pensaba estropearla solamente porque Rin hubiese decidido competir contra cualquier muestra de cortesía. Cuando el muchacho le dejó espacio, tomó asiento con cuidado y alisó la ropa sobre sus piernas.

<Creo que nunca me habían apartado una silla> confesó <Podría acostumbrarme>
Rin la miró desde el otro lado de la mesa.
<Puedes apartarla tú misma>
<No es lo mismo>

Kishue ocupó su lugar después de acomodar la esfera de Mekka para evitar que el cristal quedara presionado contra el borde. Pidió un ramen de cerdo sin necesitar demasiado tiempo para revisar el menú. La rapidez de la decisión hizo que Rei volviera a sonreír; parecía haber llegado pensando en aquel plato desde mucho antes de encontrarlas.

Una mesera se aproximó para recibir el resto de la orden. Era una joven de cabello oscuro recogido, vestida con una túnica sencilla y un delantal claro. Sostenía una pequeña libreta y esperaba con la paciencia de quien había escuchado cientos de combinaciones diferentes del mismo menú.

Rin pidió un ramen de miso. No añadió ingredientes ni solicitó cambios. Quería comer, cumplir con el compromiso adquirido al aceptar la invitación y regresar a casa antes de que la tarde desapareciera por completo.

<Ramen de miso>
Rei estudió el menú durante más tiempo. Dudó entre varias opciones, preguntó cuáles ingredientes incluía una de ellas y terminó escogiendo un ramen con caldo de pescado, huevo y vegetales. Su interés aumentó cuando la mesera confirmó que el pescado había llegado aquella misma mañana.
<Ese quiero. Y té, por favor>
<Enseguida> respondió la mesera antes de alejarse.

Cuando quedaron solos, Rin guardó silencio. No parecía incómoda, aunque tampoco hizo esfuerzos por mantener la conversación. Observó a los clientes cercanos, la rapidez con la que trabajaban en la cocina y el modo en que los camareros atravesaban los espacios estrechos sin chocar entre ellos. De vez en cuando dirigía una mirada a Kishue, no con hostilidad abierta, sino con la atención de quien todavía intentaba decidir qué clase de persona tenía enfrente.

Rei no compartía la intención de pasar toda la comida escuchando únicamente el ruido del restaurante. Habían aceptado la invitación para conocerlo fuera de la Academia y, si esperaba que Rin iniciara la conversación, probablemente terminarían los tres sus platos sin averiguar nada. Apoyó los antebrazos sobre la mesa y se inclinó ligeramente hacia Kishue.

<Ya sabemos que te gusta el ramen de cerdo y que puedes caminar muy rápido cuando tienes hambre> comenzó con una sonrisa <Pero eso no es suficiente para conocerte>
Rin desvió los ojos hacia su hermana. Rei ignoró la advertencia silenciosa y continuó con el mismo tono ligero, sin convertir las preguntas en un interrogatorio.
<¿Qué quieres hacer cuando termines la Academia? No me refiero solo a convertirte en shinobi. ¿Tienes algún sueño, algún lugar al que quieras llegar o algo que de verdad quieras conseguir?>

La pregunta dejó unos segundos de espacio. Rei habría podido formular otras inmediatamente, pero prefirió permitir que Kishue escogiera cuánto deseaba contarles. Entonces su mirada descendió hacia la pequeña esfera de agua acomodada entre sus ropas. El pez se movía en su interior, mucho más presente de lo que habría estado una mascota común dentro de un restaurante.

<Y también quiero saber quién es él> añadió, señalando la esfera sin tocarla <Lo llevas contigo desde que te vimos en la Academia. ¿Es tu mascota, tu compañero o algo distinto?>

Rin no intervino. Las preguntas también le interesaban, aunque no habría reconocido la curiosidad con la misma facilidad que su hermana. El sueño de alguien revelaba más que una presentación y la manera en que Kishue trataba al pez parecía demasiado importante para ser una simple excentricidad. Permaneció callada, esperando escuchar la respuesta mientras el aroma de los platos próximos se volvía más intenso.

La mesera regresó desde la cocina cargando una bandeja. Sobre ella descansaba un cuenco de ramen recién preparado para otra mesa, lleno casi hasta el borde. El caldo todavía hervía alrededor de los fideos y una capa de vapor dificultaba ver con claridad delante de su rostro. Avanzó entre las sillas con una mano bajo la bandeja y la otra preparada para estabilizarla.

Un cliente movió su asiento al mismo tiempo. La joven lo evitó con un paso lateral, pero aquel cambio la hizo aproximarse demasiado a la mesa de las hermanas. Rin, concentrada en la conversación y sin esperar que alguien cruzara tan cerca por detrás, desplazó ligeramente su propia silla.

Una de las patas chocó contra la mesera.

El impacto no fue fuerte, pero bastó para romper su equilibrio. La bandeja se inclinó, el cuenco se deslizó hacia el borde y el caldo caliente se levantó dentro de él. La mesera abrió los ojos y trató de corregir la caída con ambas manos.

<¡Cuidado!>

El cuenco comenzó a volcarse directamente sobre Rin.
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)