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[Autonarrada C] El Hombre que Compraba Recuerdos
Issei
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza60(3)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu12
Sigilo18
495
580
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11-08-2026, 09:20 PM
La primera vez que escuché hablar de aquel hombre fue en una taberna demasiado pequeña para la cantidad de rumores que conseguía almacenar entre sus paredes. No fue su nombre lo que llamó mi atención, sino la forma en que uno de los pescadores lo describió. Llevaba varias semanas recorriendo distintos pueblos del país, pagando por objetos viejos, diarios incompletos y testimonios de personas que habían vivido los primeros años de la guerra civil. Según él, no buscaba dinero, ni armas, ni información militar. Solo compraba recuerdos.

Aquello me hizo sonreír, no porque me pareciera gracioso, sino porque siempre había encontrado algo profundamente ridículo en la gente que creía que podía entender una tragedia simplemente reuniendo sus restos. Esperé a que el pescador terminara de hablar antes de preguntarle dónde podía encontrarlo. Me dio una dirección sin demasiadas preguntas y volvió a su cerveza. Yo, en cambio, me quedé un momento mirando el fondo oscuro del vaso, repitiendo en mi cabeza aquella palabra.

Recuerdos

La gente hablaba de la Marea Roja como si fuera una historia lejana, algo que pertenecía a otra generación, un capítulo cerrado que solo sobrevivía en libros o en las conversaciones de los viejos, pero para mí nunca había sido así. Había crecido entre fragmentos de esa historia, entre versiones que no encajaban entre sí pero que todas coincidían en una cosa: había habido decisiones, y algunas de esas decisiones habían sido imperdonables. Había heredado de mi padre, aunque fuera un inútil, una forma de mirar el pasado, y sobre todo la certeza de que no todas las historias merecían ser tratadas con la misma indulgencia.

Cuando encontré al hombre, estaba en una pensión cerca del puerto. No destacaba en nada, llevaba ropa sencilla y tenía una presencia tranquila. Sobre la mesa tenía una colección de objetos que no guardaban relación aparente entre sí: una insignia oxidada, fotografías antiguas, fragmentos de documentos, una hebilla militar y una pequeña caja de madera. Lo observé desde la entrada unos segundos. No parecía un fanático, y eso fue lo primero que me molestó. Un fanático al menos es fácil de entender, pero este tipo no.

Me acerqué sin pedir permiso y le pregunté si era el que compraba recuerdos. Levantó la vista con calma, como si ya esperara que alguien hiciera esa pregunta tarde o temprano, y respondió que dependía de quién preguntara.

— Alguien curioso —le dije.

Aquello le arrancó una leve sonrisa antes de señalar la silla frente a él.

Durante un rato no dije nada y dejé que hablara. Me explicó que llevaba años recorriendo las distintas islas del país, recopilando testimonios de la guerra civil, no buscando una versión oficial ni una verdad única, sino escuchando a todos: a los que habían combatido, a los que habían huido, a los que habían perdido algo y a los que fingían no haber perdido nada. Luego compraba lo que quedaba de esas historias: objetos, cartas, lo que fuera.

— ¿Para qué quieres todo eso? —le pregunté al final.

— Alguien debe recordar lo que ocurrió —respondió.

Solté una pequeña risa—. La gente ya recuerda lo que quiere recordar.

— Por eso intento reunirlo todo —dijo sin cambiar el tono—. Varias versiones.

La forma en que lo dijo me resultó demasiado cómoda, como si todas las versiones tuvieran el mismo valor y como si la sangre pudiera convertirse en un asunto de perspectiva. Cogí la insignia oxidada de la mesa y la giré entre mis dedos antes de volver a mirarlo.

— ¿Y qué haces cuando dos versiones se contradicen?

— Las conservo —respondió—. Aunque una de ellas sea mentira.

Dejé la insignia donde estaba y no respondí de inmediato. No porque no tuviera algo que decir, sino porque su respuesta me resultó más desagradable de lo que esperaba. No por ingenua, sino por coherente. Él no estaba intentando decidir qué había ocurrido, estaba intentando evitar que algo desapareciera, incluso si ese algo era contradictorio, incómodo o directamente falso.

Para él todo era parte de la misma colección, pero para mí no. En aquella historia había decisiones, traiciones... Y sobre todo había consecuencias.

— ¿Nunca te ha importado quién tiene la culpa? —le pregunté.

Negó despacio.

— Me importa saber qué ocurrió, al fin y al cabo gracias a aquello, Kirigakure es lo que es hoy en día.

Por primera vez dejé de sonreír, ya que para mi aquella conversación había dejado de ser curiosa para volverse molesta. No porque defendiera algo concreto, sino porque no defendía nada. Era como hablar con alguien que se niega a pisar el suelo mientras tú estás cubierto de barro.

Me levanté y señalé la caja—. Enséñame lo que tienes.

Dudó un instante, pero la abrió.

Dentro había objetos envueltos en tela, algunos irreconocibles a simple vista, otros claramente dañados por el tiempo. Fragmentos de metal, restos de documentos, una pieza de tela con un símbolo casi borrado. Cosas que, en otro contexto, no significarían nada, pero no estaban en otro contexto. Eran restos de personas, de vidas, de decisiones. Y él los trataba como piezas de un archivo.

— ¿Cuánto has pagado por esto? —pregunté.

Él me dio una cifra y yo solté una carcajada breve.

— Estás comprando cadáveres.

Frunció el ceño—. No compro cadáveres.

— No —respondí—. Compras lo que queda de ellos.

El silencio que siguió fue incómodo, pero no lo rompió. Simplemente cerró la caja con calma, mostrándose como si la conversación no le hubiera afectado nada.

Lo que más me molestaba no era que aquel hombre no sintiera nada al mirar aquellos objetos. En realidad, podía entenderlo perfectamente. Lo que no entendía era que pretendiera sacar algo útil de ellos sin decidir primero qué información merecía conservarse y cuál debía descartarse. Para mí, un recuerdo solo tenía valor si servía para reconstruir los hechos, identificar responsabilidades o evitar que los mismos errores volvieran a repetirse. Si una historia era falsa, no tenía el mismo valor que una verdadera. Si alguien había mentido para protegerse, aquello no era una perspectiva distinta; era información defectuosa.

Quizá por eso me resultaba tan irritante su forma de trabajar. Él acumulaba todo, fuera verdad o mentira, una culpa, excusas, recuerdos deformados por los años... para aquel tipo todo terminaba dentro de la misma caja. Yo no necesitaba sentir lástima por quienes habían muerto ni rabia por quienes los habían matado. Necesitaba saber qué había ocurrido realmente, quién había tomado las decisiones y qué consecuencias seguían teniendo aquellas decisiones. Lo demás era ruido.

— ¿Dónde conseguiste los objetos? —pregunté.

— En distintos lugares —respondió.

— Eso no responde a mi pregunta.

— Es la única respuesta que tengo.

Lo miré durante unos segundos y por primera vez entendí algo: no estaba ocultando información, simplemente no veía el mundo como alguien que tuviera que justificarlo todo.

Sonreí, más por irritación que por otra cosa.

— Entonces tendré que averiguarlo yo.

Me di la vuelta y salí de la pensión. No tenía intención de detenerlo todavía, pero ahora sabía que aquel hombre no era peligroso por lo que hacía, sino por lo que podía llegar a hacer sin siquiera darse cuenta. Estaba reconstruyendo una historia que otros habían aprendido a simplificar, y eso, para alguien como yo, era peor que un enemigo, porque un enemigo al menos sabe que lo es.

Al final del día presenté el informe. No incluí conclusiones, solo hechos, y una observación personal que no debería haber escrito pero que no pude evitar dejar: el objetivo no parece hostil, sin embargo su actividad consiste en reunir fragmentos de la Marea Roja sin distinguir entre verdad, mentira o propaganda. Su falta de criterio no lo hace inofensivo, lo hace impredecible.
[Imagen: xd.png]
Masashi Kishimoto
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11-08-2026, 09:28 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Autonarrada C] El Hombre que Compraba Recuerdos (TID 14523)
Tipo: Misión Autonarrada · Rango: C
  • Issei — Autor (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Himawari
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11-08-2026, 09:29 PM
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