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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato
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[Misión | B] La miel perfecta II
Naoto
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06-08-2026, 03:19 AM
Última modificación: 11-08-2026, 06:03 PM por Naoto.
19 de Verano del Año 150,
Afueras de Konohagakure no Sato
Misión protagonizada por Carina Aburame y Akira Hyūga
Misión narrada por Naoto Heizu
La miel perfecta II

Shigure Kisaragi encendió su cigarro y le dio una pitada mientras observaba las nubes grisáceas invadir el cielo. Negó con la cabeza, en señal de fastidio, deseando que la lluvia no complicara su trabajo. Su mirada se posó sobre la última cabaña derruida que acompañaba la bifurcación del canal. Podría jurar que el escenario había cambiado desde la última semana que visitó el terreno. Eso lo tenía demasiado intrigado, pues algunas flores ya estaban alcanzando la falda misma de la tienda. Dio otra pitada, profunda y expulsó el humo por la ventana. Detrás suyo unos cuantos investigadores novatos ultimaban detalles de la operación dejando sobre la mesa diferentes herramientas que serían de utilidad: tijeras de poda reforzadas, pinzas largas, frascos de vidrio sellados, mascarillas con filtros, estacas para delimitar las áreas, pergaminos para preservar las muestras y un pequeño herbario encuadernado en cuero.
 
—Dejen todo allí. Pueden ir a descansar. Buen trabajo, chicos.
 
El profesor de botánica les regaló una amplia sonrisa a sus asistentes y los saludó, sacudiendo su mano derecha. Cuando los becarios le dieron la espalda, el semblante del hombre volvió a la serenidad. Sus ojos cayeron al suelo y sintió desconcierto. En sus más de treinta años de profesión jamás vio algo similar. Generaba temor y emoción al mismo tiempo. Amagó a darle otra pitada al cigarrillo, pero se detuvo. Contempló por unos segundos el humo que desprendía el extremo y lo apagó.
 
—Manos a la obra.  
 
Esperó sentado a que los ninjas aparecieran.
 
Sintió el ruido de pisadas e intuyó que debían ser los ninjas. Antes de saludarlos, notó que las primeras gotas de una lluvia veraniega caerían sobre sus cabezas, así que los invitó a pasar a la carpa. El aspecto de Shigure era el de un hombre de sesenta años. Delgado, ligeramente encorvado por décadas de trabajo sobre mesas de cultivo. Mantenía su cabello grisáceo recogido detrás de la nuca y utilizaba anteojos rectangulares. Su abrigo de campo verde oscuro traía numerosos bolsillos, y por supuesto no podían faltarle los guantes. Un civil normal.
 
Cuando sus ojos se posaron sobre la Aburame no pudo evitar mostrar una sonrisa de oreja a oreja.
 
—¡Ooooh, pero si tú eres Carina! Mucho gusto, mucho gusto —saludaba efusivo, a la par que tomaba la mano de la chica para llevarla a la altura de su cintura y darle un apretón de manos una y otra vez—. He leído todo tu informe, realmente has hecho un progreso y un descubrimiento increíble, me alegra mucho que puedas trabajar de nuevo aquí.
 
El profesor no soltaba la mano de Carina. El hombre guiaba la mano de la kunoichi una y otra vez de arriba hacia abajo y viceversa a medida que le mostraba sus respetos junto a un rostro marcado por la felicidad. Luego, la tomó de ambos hombros y acercó su rostro a centímetros del suyo y la observó fijamente, a los ojos.
 
—Aunque fuiste muy imprudente al acercarte mucho. Quizás estás viva de milagro.
 
Se reincorporó a su posición inicial en un segundo, y giró la cabeza para contemplar al Hyūga. Su semblante fue serio, pero de aprobación. Se posicionó frente a él y lo examinó como si fuese una planta.
 
—Mmmm…. Mmmm…. Sí… —luego, asintió con la cabeza repetidas veces, satisfecho—. Es el grupo que estaba buscando, es perfecto. En mis años de trabajo he podido ver a los Hyūga en acción, me han ayudado mucho —elevó su mano para darle varias palmadas en la espalda, una tras otra—. Hoy no será la excepción.
 
Kisaragi volvió a su lugar y caminó hacia una enorme pizarra que tenía junto a la mesa. Se aclaró la garganta y acomodó su mandíbula con algunos movimientos gesticulares, tras ello, tomó una vara de madera y la apoyó sobre la superficie donde varios dibujos y frases congregaban una explicación detallada posiblemente solo entendible por él a simple vista.
 
—Campanilla del Reposo. Ese es el nombre de la planta que está generando todo esto. Es interesante porque no es fácil de conseguir, y tiene efectos curativos potentes. En el País del Fuego es casi imposible encontrar un ejemplar. Durante toda mi carrera, solo había oído hablar de ella por mi profesor. Crecen en los lugares remotos, en el extranjero —después de apoyar la vara sobre la imagen de la planta, dejó el palo un segundo sobre la mesa y se prendió otro cigarro, buscando calmar su ansiedad—. Sin embargo… los dibujos que he visto de la planta son diferentes a las que tenemos en la cabaña. Por lo general son plantas pequeñas y delicadas, de tallos finos y flores acampanadas, su color es violeta claro o azulado. Las que hay allí —dijo apuntando con la vara hacia la cabaña—, bueno, están raras. Su masa vegetal es invasiva, de tallos gruesos y, raíces expuestas. Tienen flores que se expanden a un ritmo acelerado. El color es violeta intenso, casi oscuro. Incluso el tamaño de las flores es irregular. Su crecimiento desde luego es… exponencial. Estamos hablando de una planta que cuesta encontrar. Aquí crece en abundancia y en una región donde no debería existir.
 
Ladeó la cabeza y encogió los hombros. Hizo silencio, dejando que los ninjas comprendieran hacia dónde apuntaba su hipótesis. Fumó, una, dos, tres veces y disparó el humo sobre la pizarra. Asomó la cabeza hacia la ventana para contemplar la ligera llovizna que estaba cayendo y sacó la palma hacia afuera, dejando que algunas gotas caigan sobre sí.
 
—¿Se imaginan que estas gotas, apenas tocaran nuestra piel, nos obligaran a hacer algo que no deseamos? El informe de Carina sugiere que el supuesto polen provoca que los insectos abandonen sus obligaciones para alimentarse de las flores. El contacto parece generar una atracción difícil de resistir, reforzada por ese aroma dulce. Los animales se muestran apaciguados: sienten calma, somnolencia, respiran con mayor lentitud y permanecen cerca del foco. Creo que estamos ante una infección. Si esas partículas ingresan en el organismo a través de los pulmones… entonces quizá no sea polen. Quizá sean esporas.
 
Dio una última pitada y apagó el pucho sobre el cenicero. Lanzó un suspiro, agotado de tanta charla. Aprovechó a dar los detalles y resumir la investigación a ambos ninjas antes de que estos presentaran dudas.
 
—Los animales muestran detalles más claros. Síntomas como sueño, tranquilidad, lentitud, desorientación y por último un deseo de estar cerca de la planta. Finalmente, mueren.
 
El hombre tomó el equipamiento que estaba sobre la mesa y comenzó a guardarlo todo en su mochila. Al notar la oscuridad que el cielo produjo por las nubes negras también guardó una lámpara. Se colocó su abrigo y ofreció las mascarillas con filtros de carbón a los ninjas.  
 
—Para trabajar con una planta desconocida, es mejor tener en cuenta estas máscaras.
 
Finalmente, el profesor salió primero de la tienda en dirección a la cabaña donde se encontraba el origen del problema.
 
Carina podría sentir un notable cambio en las afueras. La influencia de la planta era tan grande que varias abejas del apiario cercano decidieron crear sus colmenas al lado de las flores, aquellas abejas formaban espirales alrededor de la cabaña. Varios insectos estaban muertos, ya no despedazados, sino enteros, sobre los pétalos de las flores. El barro de los canales delataba huellas de animales, y por alguna extraña razón, en el medio del bosque, no se sentía ninguna ave cantar. El aroma dulce de las flores penetraba con mayor intensidad. Las raíces atravesaban la cabaña, los árboles se hallaban torcidos contra el terreno que nucleaba el problema. Allí, en la habitación final de la choza, se hallaba el problema. De nuevo esa planta, ahora más grande, ocupaba todo rincón posible. Las raíces levantaban las tablas del suelo y en los alrededores se generaba una densidad vegetal mezclada entre raíces, flores, pétalos y tallos que producían incomodidad al caminar. Al costado, en un rincón, de espaldas a la pared, yacía el cadáver en descomposición de un oso. Pero no solo ese animal. Muchos otros roedores estaban muertos, otros, vivos, disfrutando, comiendo las flores hasta morir. Atraídas irresistiblemente a la dulzura y el placer de mantener la panza llena con tan poco.
 
—No me gusta este panorama.
 
Expresó a la par que dejaba la mochila en el suelo y retiraba algunas cosas de su interior. La voz del profesor sonaba encerrada, producto de la máscara. Shigure se paró frente a los dos ninjas. Mientras hablaba su vista cambiaba de uno al otro.
 
—Muy bien. Desde este punto nadie se quita la máscara. No corten tallos, no pisen raíces expuestas, y sobre todo, nada de fuego. Todavía no sabemos si influye en humanos el efecto que produce la planta. Pero si se acercan demasiado a ella y sienten algunos de los detalles que mencioné antes, me lo dicen de inmediato. No ignoren las señales de su cuerpo.
 
La lluvia comenzaba a caer con mayor fuerza, y los relámpagos se presentaban en el escenario. Esta vez se dirigió hacia Carina. Se acercó a pocos centímetros y se inclinó para que oyera mejor. La tomó de los hombros y miró fijamente.
 
—Todo lo relacionado con los insectos queda bajo tu criterio. Si notas algún comportamiento extraño lo debes tener en cuenta. Necesito que compares lo que ves con la primera visita. Quiero que no solo veas las plantas, también a quienes la rodean. Incluidos animales. El recorrido de los insectos, qué hacen, qué buscan.
 
El profesor soltó a la muchacha y ahora se dirigió a Akira. También se aproximó hacia él, lo más que pudo. Miró al cielo maldiciendo que esté cayendo una tormenta en ese preciso instante y se mordió la lengua para no soltar una burrada.
 
—Akira, pedí expresamente la presencia de un Hyūga porque estos canales transportan chakra, por alguna razón, a través de sellos. ¿Los ves? Comienza desde allí, donde hay dos cabañas abandonadas y llega hasta aquí. El primer sello está en una compuerta que desvía el agua del canal hasta esta dirección, por alguna razón esta cabaña donde está la planta necesitaba de agua imbuida con chakra —explicaba a la par que señalaba con su dedo las direcciones y recorridos que hacía la canaleta. Después movió su hombro para que el Hyūga pusiera atención a su mirada—. Necesito saber de dónde viene, hacia dónde va. Parece obvio, pero debo comprender qué naturaleza de chakra es, qué función exacta cumple. También quiero que examines el chakra de las plantas, las flores y las raíces. Tu byakugan nos podrá ayudar a comprender el flujo de la planta. ¿Entendiste? Ve a investigar el terreno.
 
Finalmente, abandonó al Hyūga y se dirigió adentro de la cabaña. Contempló al oso muerto, y le señaló a Carina. El oso mostraba detalles horripilantes. Aquello que tanto había deseado se transformó en su muerte. Las raíces entraban por la boca y las heridas, algunas recorriendo su pelaje como si fuesen venas. Parecía consumido por dentro. Y lo más extraño es que estaba descomponiéndose por partes desiguales.
 
Carina podría notar otras diferencias dentro de la cabaña. Antes, las flores rodeaban la choza, ahora estaban incluso dentro. En el interior también había panales que se fusionaban con las flores violetas.
 
Shigure elevó el pulgar a ambos.
 
—Comienza la operación.
 

Cita:Reglas de juego:

— Ambos deberán tirar 1d20 y agregar al resultado la cantidad pasiva que poseen. Esta tirada se realizará antes de su posteo con el objetivo de brindar información y que puedan explayarlo en su post y a su manera.  
— Ambos parten con la ventaja de estar en una zona segura e instruidos por el profesor, por lo que pueden tomarse el tiempo necesario de investigar. Por lo que tendrán ventaja en la tirada de su dado. Podrán tirar 2 veces y quedarse con el resultado más alto. 

 
Tirada de investigación de Carina Aburame: investigación biológica
 
1D20 + MINT + Investigador
1D20 + 1 + 4 = 1D20 + 5
 
Tirada de investigación de Akira Hyūga: análisis del terreno
 
1D20 + MCCK + MINT
1D20 + 2 + 1 = 1D20 + 3


Cita:● Nombre de la Misión: La miel perfecta II
● Información de la Misión: El informe presentado por la kunoichi Carina Aburame tras investigar la alteración en la producción de miel del apiario de Hachirō provocó la inmediata intervención del Departamento de Investigación de Konohagakure.
En las ruinas de un antiguo sistema de irrigación alimentado por sellos de chakra fue descubierta una mutación sin precedentes de la Campanilla del Reposo, una planta medicinal extremadamente rara que desarrolló propiedades capaces de atraer compulsivamente a insectos y alterar el comportamiento de la fauna del bosque. El fenómeno afecta ya a colonias completas de abejas, otros artrópodos e incluso mamíferos de gran tamaño.
La presencia de un canal que continúa transportando chakra décadas después de haber sido abandonado plantea interrogantes mucho más preocupantes que la propia planta. Se desconoce quién construyó aquellas instalaciones, con qué finalidad fueron utilizados los sellos de irrigación y si el cultivo mutado fue un accidente o el resultado de una investigación deliberada.
Debido al potencial riesgo biológico y al desconocimiento del origen del lugar, el caso ha sido reclasificado como Misión de Rango B.
El profesor Shigure Kisaragi, uno de los mayores especialistas en botánica medicinal de Konohagakure, encabezará la expedición científica. Carina Aburame actuará como responsable del estudio entomológico y guía del equipo tras haber localizado el foco de contaminación, mientras que Akira Hyūga ayudra en el flujo de chakra oculto bajo el terreno, detectar posibles mecanismos aún activos y garantizar la seguridad de la expedición.
La prioridad no será destruir la planta inmediatamente, sino comprender el origen de la mutación, asegurar el área y determinar si existen más especímenes o instalaciones similares ocultas bajo el bosque antes de decidir cómo proceder.
● Rango y Tipo de la Misión: Simple B
● Fecha y Lugar: 19 de Verano del Año 150 Konohagakure
● Cantidad de Usuarios: Orión y Akira + Narrador.
● Cantidad máxima de horas por ronda: 48hs
Carina Aburame
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07-08-2026, 01:56 AM
Antes de que el profesor terminara de guardar el último frasco en su mochila yo ya había dejado de escuchar la mitad de sus explicaciones. No por falta de interés. Todo lo contrario. Mi cerebro simplemente había decidido adelantarse unos minutos a la conversación. ¿Esporas? ¿Polen? ¿Mutación inducida por chakra? ¿Atracción neuroquímica? Ah maravilloso. Llevaba exactamente diecisiete segundos intentando no sonreír como una completa desquiciada. Lo sabía. Bueno, no que fueran esporas. Eso todavía no podía afirmarlo. Lo que sí sabía era que aquello era muchísimo más interesante de lo que imaginé durante mi primera visita.

Mis ojos recorrieron el interior de la choza con una curiosidad casi voraz. Las flores habían avanzado. No era una impresión. Era un crecimiento auténtico. Los tallos invadían habitaciones que antes permanecían libres, las raíces levantaban las tablas del suelo como si la propia casa hubiera decidido rendirse y los panales aparecían fusionados con la vegetación formando una estructura híbrida que jamás había visto en toda mi vida. Era precioso. Terroríficamente precioso.

-La belleza no está peleada con la ciencia.

Lo murmuré casi sin darme cuenta mientras inspiraba suavemente detrás de la mascarilla. Incluso filtrado, aquel aroma dulzón seguía siendo mucho más intenso que la semana anterior. Eso también había cambiado. Mi atención descendió hacia los pequeños insectos esparcidos sobre los pétalos. Me agaché despacio, procurando no alterar el entorno. Ni una raíz. Ni una flor. Ni una partícula de aquel extraño polvo violáceo. Tomé unas pinzas del equipo y acerqué el rostro apenas unos centímetros.

-Curioso.

No había desgarros. Ni perforaciones. Ni restos de depredación. Los cuerpos permanecían completos, inmóviles, como si simplemente hubieran decidido detenerse allí para siempre.

-Eso rompe completamente el patrón...

Los depredadores siempre dejan evidencia. Las hormigas desmontan. Los escarabajos perforan. Las avispas parasitan. Incluso los hongos terminan deformando el exoesqueleto con el paso del tiempo. Aquí no. Aquí simplemente... morían. Observé el fino polvo violáceo adherido sobre cada diminuto cuerpo.

-¿Polen?

Negué lentamente con la cabeza.

-No. Eso es una descripción. No una explicación.

Podía ser polen. Podía no serlo. Y esa diferencia era enorme. Con extremo cuidado recogí una pequeña muestra utilizando únicamente las pinzas y la guardé dentro de un frasco estéril antes de sellarlo.

-Muestra uno. Polvo superficial sobre artrópodo intacto. Sin daños externos visibles.

Sonreí para mí misma. Qué frase tan bonita. Al incorporarme, mis ojos siguieron el movimiento de las abejas alrededor de la cabaña. No estaban trabajando. No seguían rutas eficientes entre flores y colmenas. Simplemente giraban. Una. Otra. Y otra vez. Describiendo espirales casi perfectas alrededor de la planta.

-¿Os dais cuenta? 

Pregunté sin esperar respuesta. 

-Una colonia jamás desperdicia energía. Nunca. Todo vuelo tiene un propósito. Toda obrera cumple una función. Pero ellas no están recolectando están orbitando.

Seguí con la mirada uno de aquellos círculos.

-Es como si la recompensa hubiese sustituido por completo al comportamiento.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda. Los mamíferos hacían exactamente lo mismo. Los insectos hacían exactamente lo mismo. Mismos síntomas. Biologías completamente distintas. Eso significaba que el mecanismo actuaba sobre algo muchísimo más profundo que una especie concreta. Algún impulso biológico compartido. Una necesidad fundamental. Mi respiración se aceleró. Giré de golpe hacia Akira con una sonrisa imposible de ocultar y lo sujeté de ambos brazos.

-¡¿Te das cuenta de lo increíble que es esto?!

Lo miré apenas un instante. Y antes de que mi cerebro recordara que las personas normales reaccionaban de otra manera. Un impulso me hizo contener la respiracion no quería morir pero necesitaba probar aquel ser. Me quite la mascara en un acto sucida. Ñac. Le di un pequeño mordisco en el hombro. Suave. Apenas un par de segundos. Parpadeé. Retrocedí inmediatamente.

-...Perdón.

Me acomodé las mascara y volví a respirar, también una de mis sexis coletas con absoluta naturalidad, como si aquello solucionara algo.

-Me emocioné.

Carraspeé con una dignidad francamente cuestionable.

-Mi cerebro hace esas cosas cuando encuentra un problema biológico especialmente interesante.

Sin darle demasiado tiempo para responder, volví mi atención hacia el profesor Shigure y levanté el pequeño frasco que acababa de sellar.

-Profesor... creo que la similitud entre insectos y mamíferos merece más atención de la que parece.

Esperé unos segundos antes de continuar.

-Durante la primera inspección observé somnolencia, lentitud, desorientación y una necesidad creciente de permanecer junto a las flores tanto en insectos como en animales. Hoy encuentro además individuos muertos completamente intactos, sin heridas ni signos de depredación, todos cubiertos por este polvo violáceo.

Moví ligeramente el recipiente entre los dedos.

-Todavía no puedo afirmar que sea únicamente polen. Si empezamos la investigación dando eso por sentado y resulta no serlo, podríamos construir toda nuestra hipótesis sobre una premisa equivocada.

Mis ojos recorrieron nuevamente el interior de la choza. El oso invadido por raíces. Los panales fusionados con las flores. Las tablas levantadas. Aquella masa vegetal que parecía respirar lentamente mientras la lluvia golpeaba el techo. Sentí otra vez ese cosquilleo inconfundible detrás de los ojos. No era miedo. Era curiosidad. Y empezaba a sospechar algo inquietante. Quizá nosotros no estábamos estudiando únicamente una planta mutada. Quizá llevábamos demasiado tiempo pensando que éramos los observadores cuando, desde el momento en que entramos en aquel bosque, era ella quien estaba observándonos a nosotros.
Narro - Hablo - Pienso
[Imagen: Firma-Carina.png]
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
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09-08-2026, 12:57 AM
El contacto repentino de los dientes de Carina sobre su hombro dejaría una punzada tibia y seca que perforaría la ajustada tela de su indumentaria oscura, apenas amortiguada por el gi rojo que protegía su torso y la capa con tomoes que pendía de su espalda. En otra época, antes de abrazar la forzada senda de la moderación y la introspección que tanto le costaría mantener, su reacción habría sido un estallido ruidoso y altanero. Sin embargo, en esta ocasión, el joven Hyūga intentaría contener cada músculo de su mandíbula, apretando sutilmente con los dientes la correa de su pesado guantelete rojo brillante en un gesto mudo de paciencia.



Al girar el rostro —cubierto por la mascarilla dada por el cientifico— hacia ella, observando de soslayo esa energía febril e incansable que la delataría como alguien con dos años más de experiencia, notaría cómo el calor escarlata ascendería desbocado desde el cuello hasta la línea de su mandíbula. Por fortuna, la penumbra cenicienta de la cabaña y la rigidez de su postura servirían como una muralla improvisada para ocultar el desconcierto juvenil que amenazaría con traicionar su fachada de serena madurez.



—Tu entusiasmo es... vital, Carina-san —murmuraría, con un timbre ligeramente más tenso y agudo de lo prudente, carraspeando con disimulo para devolverle a su voz la gravedad que su nuevo camino filosófico le exigiría—. Pero tienes razón. Debemos mirar más allá de lo evidente.



Cerraría los párpados un instante, buscando en la oscuridad interior el equilibrio necesario para disipar el rubor antes de permitir que la energía fluyera con violencia contenida hacia los costados de sus sienes, marcando las venas alrededor de sus órbitas.



—¡Byakugan! —proclamaría por instinto, obligado por su verborrea ninja a verbalizar la técnica, transformando el grito en un informe estrictamente técnico.

Al abrir los ojos, el mundo físico se desvanecería para revelar la cruda y pulsante realidad del chakra. Lo que se extendería ante su visión perlada barrería cualquier rastro residual de timidez o asombro trivial.



—Profesor, Carina... esto es una red perfectamente orquestada —señalaría con precisión milimétrica, perfilando con el índice hacia los rincones de las paredes y el suelo de madera carcomida—. Las raíces no solo crecen; funcionan como conductos circulatorios. Vería cómo el chakra desciende por ciertos canales principales y regresa por otros secundarios, transportando energía y nutrientes de forma constante, latiendo al unísono con una sincronía antinatural por toda la estructura.

Sus pasos lo llevarían a detenerse frente al macabro escenario del oso y los pequeños roedores atrapados por la maraña vegetal.



—Incluso los animales muertos son parte del diseño. Las raíces conectadas a sus cuerpos inertes los integrarían en el circuito como si fueran depósitos orgánicos de combustible, extrayendo su esencia hasta la última gota. Toda esta red, este flujo de vida robada, no se dispersa al azar. Con mi visión confirmaría que la convergencia apunta hacia un único punto: una cámara situada a mucha mayor profundidad.—



Giraría el torso hacia la Aburame, intentando sostenerle la mirada con la fría solemnidad que su clan y su búsqueda de equilibrio demandarían, aunque el recuerdo reciente de aquel mordisco aún dejaría un rescoldo cálido y sutil en su mejilla.



—Parece que tus insectos orbitan un sol que tiene su raíz en el abismo, Carina-san —concluiría Akira con firmeza—. Si queremos detener esto, tendríamos que descender al corazón de este sistema.



OFF

Resumen

Status

Vida: 545/545

Chakra: 565/585

Cambios de estado:
—Ninguno
Estadísticas de Akira Hyuuga
Akira Hyuuga
Estadísticas Generales
Fuerza
70 M: 3
Inteligencia
0 M: 1
Destreza
100 M: 5
Ctrl. Chakra
40 M: 2
Estadísticas Especiales
Salud
12
Tenketsu
9
Sigilo
9
Velocidad
20
Vida 545 Chakra 585 Reg. Chakra 36
[/personaje]

Inventario

Kunai Granada
Kunai Granada 4.410 ryos
ArrojadizaGrande1
La Granada Kunai es un arma que, por sus características, solo puede utilizarse de manera arrojadiza para infligir su daño o, si el usuario posee un enlace (como cadenas) con ella, emplearse también como arma empuñada y arrojadiza mediante dicho vínculo. Consiste en una enorme esfera de metal con múltiples hojas de kunai sobresaliendo de ella, aunque en su interior oculta un mecanismo que puede activarse mediante un enlace, un hilo metálico o cualquier otro detonador de trampas. Al hacerlo, todas sus hojas son expulsadas simultáneamente, dañando a todos los objetivos que se encuentren en un área pequeña a su alrededor. Debido al considerable peso del arma y de su mecanismo, su efectividad depende principalmente de la fuerza del usuario para manipularla, siendo un arma que prácticamente no requiere destreza.

Una vez expulsadas todas sus hojas, la Granada Kunai seguirá pudiendo utilizarse, aunque pasará a infligir únicamente daño de Lesión, perdiendo por completo su capacidad de provocar daño de Corte. De forma opcional, el arma puede mantenerse con las hojas retraídas dentro de la esfera antes de desplegarlas, en cuyo caso cualquier impacto que produzca también será considerado daño de Lesión hasta revelar sus pinchos.

Si la esfera es detonada junto a un Sello Explosivo, su mecanismo interno quedará completamente destruido y no podrá volver a utilizarse durante el resto del combate. Sin embargo, durante la explosión aportará tanto su Lesión como su Sangrado al daño del sello, además de aumentar el radio de la explosión en los metros que el arma cubre de forma natural, convirtiendo esta combinación en uno de los recursos explosivos más peligrosos del mundo shinobi.
Efecto 9 (MFUE) de Sangrado o Lesión
Efecto Empuñada solo con Enlace
Efecto 3 (MFUE) de Radio

sello explosivo
sello explosivo 1.960 ryos
HerramientaChico3
El sello explosivo es una herramienta clásica de combate utilizada para causar daño en un área mediante una explosión generada por chakra. El daño que produce está determinado por el Control de Chakra del usuario al momento de activar el sello, y se distribuye en un área alrededor del punto de detonación. Cualquier persona dentro del rango de explosión recibe daño y sufre lesiones directas por el impacto.

Este sello puede activarse de distintas formas, lo que lo convierte en una herramienta versátil. Puede ser detonado a distancia mediante una señal de chakra, programado con retardo funcionando como una mecha con tiempo, o activado por una fuente externa como parte de un sistema de trampa, siempre y cuando el detonador utilizado sirva específicamente para activar trampas. Esto lo hace ideal para emboscadas, control de zonas o estrategias de distracción.
Efecto 40 (CCK) de Daño
Efecto 2 (MCCK) de Lesión
Efecto 2 (MCCK) de Radio
X4
bomba de humo
bomba de humo 1.715 ryos
HerramientaChico3
La bomba de humo es una herramienta táctica que libera una densa nube al impactar, permaneciendo en el área durante dos rondas completas. Su expansión depende de la Destreza del usuario al momento de detonarla. Todos los que se vean afectados por el humo, ya sea dentro de la nube o fuera de ella, entran automáticamente en estado de Sigilo. Este sigilo potenciado aplica por igual a todos los presentes, tanto al usuario que lanzó la bomba como a aquellos afectados, sin importar si la detonación ocurre entre las dos partes o directamente sobre una de ellas. El aumento de sigilo se basa en la Inteligencia de cada individuo, ya que quienes saben aprovechar el entorno confuso ganan ventaja. La bomba puede ser activada directamente, lanzada, o usada como parte de una trampa, siempre que el sistema incluya un detonador que sirva para activar trampas.

Aunque el humo brinda cobertura, también dificulta el movimiento de quienes se encuentren dentro del área de impacto inmediato, siendo más recomendable adoptar una pose defensiva. Solo aquellos con Destreza igual o superior a la del usuario podrán moverse del humo inmediatamente tras la detonación. Los demás quedarán momentáneamente en su lugar, afectados por la inhalación o la confusión durante aproximadamente 2 segundos, antes de poder reaccionar adecuadamente a la situación.
Efecto 1 (MINT) de Sigilo
Efecto 10 (MDES) de Radio
Efecto Impide moverse o reaccionar con normalidad durante 2 segundos
X2

Bélico
Defensivo
-Sin Acciones

Ofensivo
-Sin Acciones

Gastos y Ganancias
Gasto de técnicas:
Técnica
✔Aprendida · 19-06-2026
◈dōjutsu
✦Nivel: 1
#ID: HYUG101B
◔Coste
20 de Chakra| 10 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, este dōjutsu otorga al usuario la visión característica del clan Hyūga. En combate, el usuario obtiene una cantidad de puntos de visión independientes equivalente a su modificador de Destreza, los cuales puede mover libremente dentro de un rango definido. Estos puntos le permiten ver a través de paredes y objetos físicos, aunque sin atravesar estructuras creadas o reforzadas con chakra. Si un punto se ubica sobre el propio usuario, este reduce el sigilo de las ofensivas dirigidas hacia él, independiente de la distancia. Si un punto se fija sobre un objetivo, el usuario puede observarlo en todo momento a menos que se oculte mediante una técnica, reduciendo el sigilo de sus acciones y ofensivas. El usuario puede concentrar múltiples puntos de visión sobre un mismo objetivo o sobre sí mismo, potenciando los efectos de las técnicas del estilo Hyūga empleadas en esas zonas. El usuario puede reubicar cada punto una vez por turno, siempre que el nuevo objetivo sea visible dentro de su campo visual, o bien realizar una tirada de búsqueda adicional por cada punto de visión dedicado a detectar si un objetivo se encuentra oculto.

Fuera de combate, el Byakugan amplía su rango de visión al doble del habitual, manteniendo la reducción de sigilo y permitiendo rastrear presencias en amplias zonas con notable precisión. Gracias a sus múltiples focos visuales, el usuario puede controlar el entorno, detectar amenazas y anticiparse a los movimientos enemigos, consolidando la fama del Byakugan como los verdaderos “ojos que todo lo ven".

✧Efecto
50 (MDES) de Rango de Visión, 5 (MDES) de Puntos de Visión, 5 (MDES) de Reducción de Sigilo

Gasto:-20 PC



[Imagen: JK2RddW.png]
Naoto
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia95(4)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo15
430
370
Enlace al Post
11-08-2026, 05:59 PM
Shigure permaneció en silencio durante algunos segundos, observando primero a Carina, después el pequeño frasco que sostenía entre sus manos y finalmente regresando su atención hacia la muchacha. Parecía estar procesando varias cosas al mismo tiempo, aunque una en particular terminó imponiéndose sobre todas las demás. Entrecerró los ojos, aproximándose hacia ella con pasos firmes mientras señalaba directamente la mascarilla que llevaba puesta.
 
—¿Te quitaste la máscara? —preguntó mientras se acercaba todavía más, como si esperara que Carina negara algo que él mismo había visto. Sin esperar demasiado, tomó a la Aburame del mentón y comenzó a observarle el rostro. Estiró suavemente uno de sus párpados inferiores, después el otro y finalmente volvió a acomodarle la mascarilla con ambas manos hasta asegurarse de que estuviera correctamente cerrada—. ¿Estás loca? Te dije que nadie se quitaba la máscara. Nadie. Si dentro de diez minutos empiezas a sentir sueño, mareos, cosquilleos, una tranquilidad extraña, ganas de acostarte o deseos de morder a alguien más, me lo dices inmediatamente.
 
Shigure suspiró con pesadez y soltó finalmente el rostro de Carina. No parecía verdaderamente enfadado, pero sí preocupado por la facilidad con la que la muchacha había ignorado una medida de seguridad tan básica. Movió ligeramente la cabeza hacia un costado y terminó aceptando que no iba a conseguir demasiado insistiendo sobre lo ocurrido.
 
—Aunque supongo que lo último ya lo tenías de antes —agregó mientras estiraba la mano para tomar el recipiente que ella había preparado.
 
El fastidio desapareció rápidamente cuando observó la muestra. Levantó el pequeño frasco hasta la altura de sus ojos y lo giró varias veces aprovechando la escasa luz que atravesaba las ventanas de la cabaña. Algunas partículas del polvo violáceo descendían rápidamente hasta el fondo, mientras que otras permanecían adheridas al cristal de una manera extraña. Shigure acercó todavía más el recipiente a sus anteojos, pasando algunos segundos contemplándolo antes de guardarlo cuidadosamente dentro de uno de los bolsillos internos de su abrigo.
 
—Hiciste bien en no llamarlo polen todavía —comentó mientras se aseguraba de cerrar correctamente el bolsillo—. Una cosa es describir lo que vemos y otra muy diferente comprender qué estamos viendo.
 
La atención del profesor pasó entonces hacia Akira. El Hyūga comenzó a explicar aquello que podía observar gracias a sus ojos y poco a poco la expresión de Shigure fue cambiando. Dejó de acomodar las herramientas de su mochila y simplemente se quedó quieto. Una cámara a mayor profundidad. Raíces funcionando como conductos. Chakra descendiendo por unas ramificaciones y regresando por otras. Nutrientes siendo extraídos de los animales muertos. Todo terminaba convergiendo en un mismo punto. Shigure volvió lentamente la cabeza hacia el oso muerto, observando las gruesas raíces que penetraban por su boca y heridas antes de desaparecer entre las tablas de madera.
 
—¿Estás seguro? —preguntó mirando fijamente al Hyūga. No necesitaba demasiada confirmación, pues precisamente había pedido la presencia de alguien de su clan por aquella razón. Se llevó una mano hasta el mentón y recorrió nuevamente con sus ojos el suelo, los cadáveres y finalmente la enorme planta que ocupaba el centro de la habitación—. Entonces estos canales no alimentan solamente las plantas.
 
Su voz se detuvo durante unos segundos. Un relámpago iluminó el interior de la choza y la lluvia golpeó con todavía más violencia sobre el techo. Shigure bajó la mirada hacia las tablas cubiertas de raíces y corrigió inmediatamente su propia conclusión.
 
—No... alimentan algo.
 
El botánico comenzó a caminar lentamente alrededor de la masa vegetal. Se agachó junto a uno de los tallos más gruesos, apartó varias hojas utilizando las pinzas y siguió visualmente el recorrido de una raíz hasta comprobar que desaparecía debajo del suelo. Buscó otra. Después una tercera. Todas hacían exactamente lo mismo. La Campanilla gigantesca que durante días había considerado como el centro de aquella anomalía no era donde se originaba el flujo descrito por Akira. El chakra llegaba hasta ella desde las profundidades y parte de aquello que obtenía de los animales parecía regresar nuevamente hacia abajo. Los ojos del profesor comenzaron a abrirse más de lo habitual cuando finalmente comprendió lo que estaba observando.
 
—No es el origen —murmuró mientras se levantaba rápidamente y apartaba algunas hojas con el brazo—. ¡Esta planta no es el origen! Lo que estamos viendo salió de abajo. Encontró alguna grieta, una abertura o cualquier camino hasta alcanzar la superficie y después siguió creciendo.
 
Shigure extendió ambos brazos para señalar la habitación completa. Las paredes invadidas, las raíces atravesando la madera, las flores sobre los panales y aquella vegetación que había convertido la cabaña en una extensión del bosque. Nada de aquello era realmente el centro del problema.
 
—Todo esto es apenas una extensión —concluyó, regresando rápidamente hacia Akira—. Dijiste que viste una estructura debajo de nosotros. ¿Dónde está?
 
La ubicación indicada por el Hyūga coincidía prácticamente con la mayor concentración de raíces de toda la habitación. Shigure contempló durante unos segundos aquella masa vegetal y terminó soltando una pequeña carcajada, más nerviosa que divertida. Se quitó la mochila de los hombros y comenzó a dejar herramientas sobre una mesa que todavía permanecía parcialmente libre.
 
—Claro. Tenía que estar debajo de la cosa más grande de toda la habitación —masculló mientras retiraba unas tijeras reforzadas, una pequeña sierra de poda, varias pinzas, telas gruesas y algunos recipientes vacíos. Después se colocó correctamente los guantes y señaló con las tijeras primero a Carina y luego hacia los insectos—. Quiero que vigiles a los bichos mientras hacemos esto. Si cambian de comportamiento, si dejan de volar o empiezan a hacer cualquier cosa distinta, me avisas. Akira, necesito que me indiques qué raíces transportan mayor cantidad de chakra. No pienso cortar una de las principales y descubrir por las malas qué ocurre.
 
El profesor se arrodilló frente a uno de los tallos más delgados y abrió lentamente las tijeras a su alrededor. Antes de cerrar las hojas metálicas levantó la vista hacia ambos ninjas, recordando una última cosa.
 
—Y nada de fuego.
 
El primer corte fue pequeño, pero suficiente para generar una reacción. Apenas las cuchillas atravesaron el tallo, varias flores cercanas cerraron sus pétalos prácticamente al mismo tiempo. Shigure dejó de mover las manos y esperó durante algunos segundos, contemplando la planta por si ocurría algo más. Nada. La vegetación permaneció inmóvil y el hombre regresó entonces al trabajo, mucho más despacio que antes. Cada sección retirada era envuelta inmediatamente dentro de una tela gruesa o introducida en algún recipiente. No parecía dispuesto a desperdiciar absolutamente ninguna muestra. La masa vegetal comenzó a reducirse poco a poco, dejando a la vista raíces todavía más gruesas y una sustancia oscura que escapaba lentamente desde algunos cortes. Entre la pulpa podían distinguirse pequeños filamentos blanquecinos que no parecían formar parte normal de la Campanilla. Shigure los observó de reojo, pero prefirió no detenerse todavía en ello.
 
El trabajo continuó durante varios minutos hasta que la pequeña sierra dejó de avanzar. Shigure volvió a empujarla y esta chocó nuevamente contra algo sólido. Detuvo el movimiento, apartó tierra y restos vegetales con las manos enguantadas y comenzó a limpiar la superficie. Debajo de toda aquella vegetación apareció lentamente una plancha metálica rectangular cubierta de óxido. El profesor aceleró el trabajo y pronto pudieron distinguir dos grandes anillas enterradas entre las raíces.
 
—Aquí está —dijo mientras continuaba retirando restos con ambas manos.
 
Tuvieron que remover todavía más vegetación para descubrir la superficie completa. Sobre uno de los costados sobrevivía una inscripción erosionada por el tiempo y la humedad. Shigure pasó varias veces el pulgar sobre las letras hasta conseguir leerlas bajo la luz.
 
SECTOR DE IRRIGACIÓN — ACCESO TÉCNICO
 
—Acceso técnico... —repitió para sí mismo mientras miraba primero la trampilla y después hacia los canales exteriores—. Entonces esta cabaña probablemente nunca fue otra cosa que una estación de mantenimiento.
 
Las raíces se habían introducido completamente alrededor de los bordes, manteniendo la entrada cerrada desde hacía quién sabía cuánto tiempo. Fue necesario continuar podando hasta liberar las anillas. Entre los tres consiguieron entonces tirar de la pesada tapa. El metal apenas se movió los primeros centímetros y soltó un ruido insoportable por el óxido acumulado, pero después de varios intentos terminó cediendo. Una corriente de aire húmedo escapó inmediatamente desde las profundidades y Shigure retrocedió un paso. Incluso atravesando la máscara podía percibirse una mezcla extraña de tierra mojada, vegetación podrida y productos químicos antiguos.
 
El botánico permaneció unos segundos frente al agujero, buscando en su mochila hasta encontrar una de las lámparas que había llevado consigo. La encendió y acercó lentamente la luz hacia la abertura. Una escalera descendía varios metros hasta desaparecer por completo en la oscuridad.
 
—Bueno... —murmuró inclinándose un poco más para intentar observar el fondo—. Supongo que encontramos nuestra cámara secreta.
 
El descenso fue lento. Shigure iba iluminando cada escalón antes de apoyar el pie mientras las raíces continuaban descendiendo junto a ellos. Algunas estaban completamente secas y se quebraban al menor contacto. Otras conservaban todavía una superficie húmeda y saludable. Las primeras secciones parecían construidas con piedra y metal, pero conforme descendían se hacía evidente que aquello no era completamente artificial. Habían aprovechado una enorme cueva natural y adaptado sus paredes para algún propósito específico. Sobre la roca podían verse placas metálicas, antiguas tuberías, canaletas para agua, cables y restos de sellos de chakra colocados a intervalos regulares.
 
Cuando finalmente alcanzaron el fondo llegaron a una cámara mucho más amplia de lo que Shigure esperaba. La luz de las lámparas apenas conseguía abarcarla por completo. Varias mesas de investigación habían sido colocadas de forma irregular alrededor de la cueva, acompañadas por estanterías oxidadas, recipientes rotos, macetas vacías y herramientas cubiertas por una gruesa capa de suciedad. Contra una de las paredes todavía permanecían colgados algunos trajes de protección completamente abandonados. Todo parecía haber quedado detenido en algún momento del pasado y nadie se había molestado en regresar.
 
Shigure avanzó unos pocos pasos hasta que la luz de su lámpara encontró algo apoyado contra una pared. Se detuvo de inmediato. Era un cadáver humano. El cuerpo permanecía sentado, parcialmente momificado por las condiciones del lugar, con la cabeza caída sobre el pecho y restos de una bata de trabajo todavía cubriendo parte del torso. Más adelante encontraron otro tendido boca abajo entre dos mesas y finalmente uno más cerca de la escalera. Este último llamó inmediatamente la atención del profesor. Estaba orientado hacia la salida y mantenía los brazos extendidos en aquella dirección. Shigure acercó la lámpara y observó que varias uñas habían desaparecido de sus dedos. Después elevó la luz hacia la parte inferior de la trampilla y descubrió marcas antiguas sobre la superficie metálica.
 
Arañazos.
 
—Intentó salir... —comentó mientras se incorporaba lentamente y miraba hacia arriba, en dirección a la misma entrada que ellos habían tenido que liberar desde el exterior.
 
No agregó nada más. Continuó recorriendo la cámara acompañado por los ninjas mientras observaba los restos de lo que alguna vez había funcionado allí. Había pequeñas jaulas destinadas a animales, algunas destruidas y otras todavía cerradas. Bandejas metálicas acumulaban instrumentos quirúrgicos oxidados. Algunos frascos se habían vuelto completamente negros por el paso del tiempo y numerosos pergaminos estaban destruidos por la humedad. Sobre otra mesa encontró un pequeño herbario y varias macetas identificadas mediante códigos. Shigure se aproximó hacia una bandeja dividida en numerosos compartimentos y comenzó a iluminar uno por uno.
 
A-01.
Vacío.
A-02.
También vacío.
A-03.
Dentro quedaban restos completamente secos de una flor.
 
Shigure acercó lentamente la lámpara. A pesar del tiempo podía reconocerse la silueta de una pequeña Campanilla del Reposo. Nada que ver con las enormes flores que habían cubierto la superficie. Aquello podría haber cabido perfectamente dentro de su mano.
 
—Así debería verse —explicó mientras observaba el ejemplar seco sin atreverse a tocarlo.
 
No demasiado lejos encontró una pared cubierta por antiguos dibujos y anotaciones. Algunos representaban plantas. Otros insectos y pequeños mamíferos. Había distintas etapas de crecimiento, cambios en las flores y diagramas cuyo significado todavía no podía interpretar. Shigure comenzó entonces a retirar documentación de una de las mesas. La mayor parte estaba arruinada. Registros de mantenimiento, listas de suministros, turnos de trabajo, formularios y solicitudes. Nada parecía particularmente útil hasta que encontró una pequeña identificación enterrada debajo de varios papeles.
 
La tomó sin demasiado interés y limpió la superficie con el pulgar.
 
Entonces se quedó completamente inmóvil.
 
Shigure acercó la identificación hacia la lámpara y observó durante varios segundos la fotografía. Después leyó el nombre.
 
Hideo Moriyama — Supervisor agrícola.
 
El profesor frunció el ceño.
 
—No...
 
Comenzó a revisar los documentos con mayor rapidez. Apartó pergaminos, abrió cajones y removió carpetas viejas hasta encontrar una segunda identificación. La fotografía era exactamente la misma, pero debajo había otro nombre.
 
Kenzō Arata — Especialista en irrigación.
 
Shigure tragó saliva y continuó buscando. No tardó demasiado en encontrar una tercera credencial.
 
Tadashi Kuromori — Consultor botánico.
 
El mismo rostro aparecía en las tres.
 
Diferentes nombres. Diferentes cargos. Posiblemente diferentes momentos.
 
El botánico dejó lentamente todas las identificaciones sobre la mesa. La emoción que había mostrado desde el comienzo de la investigación desapareció por completo. Durante varios segundos permaneció mirando las fotografías sin decir absolutamente nada. Después tomó una de ellas con ambas manos y la acercó nuevamente hacia la lámpara, como si necesitara asegurarse de que el cansancio o la oscuridad no le estuvieran jugando una mala pasada.
 
Conocía ese rostro. Lo había visto durante años. Había aprendido de aquel hombre.
 
Incluso la Campanilla del Reposo, aquella planta que había considerado durante toda su carrera prácticamente imposible de encontrar en el País del Fuego, había llegado hasta sus conocimientos gracias a él.
 
Shigure bajó lentamente la identificación y regresó la mirada hacia Carina y Akira. Su semblante había perdido toda aquella energía exagerada que lo caracterizaba desde que ambos lo conocieron.
 
—Ese hombre... —murmuró mientras volvía a observar la fotografía que sostenía entre sus manos. Sus dedos apretaron ligeramente los bordes de la credencial antes de completar la frase—. Fue mi profesor.



Carina Aburame — Investigación de la primera cámara

Cita:Tirada:
1d20 + MINT + Investigador = 1d20 +5
— Lanzar el dado previo a realizar el post para descubrir la información de los hides dependiendo el resultado de la tirada.

CD 12 — Cadáveres y salida
Contenido Oculto

Al revisar con mayor detenimiento los cadáveres, Carina nota que ninguno presenta heridas propias de un combate. El cuerpo más cercano a la escalera tiene varias uñas rotas y pequeñas lesiones antiguas en los dedos. Las marcas encontradas sobre la cara interior de la trampilla coinciden con la altura y posición de sus manos.

Además, junto a otros cadáveres encuentra herramientas de corte y restos de raíces secas.

Todo indica que aquellas personas intentaron desesperadamente abrirse camino hacia la superficie, pero algo bloqueaba la salida desde el exterior.

CD 15 — El laboratorio fue abandonado de forma repentina
Contenido Oculto

Carina encuentra más señales de que aquello no fue una evacuación ordenada. Varios recipientes quedaron abiertos, hay anotaciones inconclusas, comida completamente descompuesta dentro de recipientes sellados y equipos de protección abandonados donde fueron utilizados por última vez.

Cerca de uno de los cuerpos encuentra una mascarilla cuyo filtro está completamente saturado por un residuo violáceo muy parecido al polvo recuperado en la superficie.

Los investigadores parecieron permanecer allí durante un tiempo considerable después de quedar atrapados. No murieron todos al mismo tiempo.

CD 18 — El segundo organismo
Contenido Oculto

Al inspeccionar detenidamente uno de los cadáveres parcialmente cubierto por raíces, Carina encuentra algo diferente a la vegetación de la superficie.

Entre los dientes, las fosas nasales y algunas zonas de tejido seco existen diminutos filamentos blanquecinos, extremadamente finos, que no tienen estructura vegetal. Al compararlos con la muestra recogida anteriormente, puede advertir que partículas semejantes se encuentran mezcladas con el polvo violáceo.

No puede identificar todavía la especie, pero ya puede asegurar que la Campanilla no es el único organismo involucrado. Algo semejante a un hongo crece junto a ella y llegó a entrar en contacto directo con los cuerpos humanos del laboratorio.

No puede determinar si los infectó mientras estaban vivos o si colonizó sus cadáveres posteriormente.




Akira Hyūga — Inspección con el Byakugan

Cita:Tirada:
1d20 + MCCK + MINT = 1d20 +3
— Lanzar el dado previo a realizar el post para descubrir la información de los hides dependiendo el resultado de la tirada.

Debe utilizar el Byakugan. Su capacidad sensorial aumentada corresponde al tacto, por lo que no otorga bonificación. Su defecto Verborrea Shinobi continúa obligándolo a anunciar el nombre de la técnica.
CD 12 — Los sellos de la cámara

CD 15 — Una sección oculta

CD 18 — La red continúa activa
Carina Aburame
Rango Genin
Clan Aburame
Nivel 7
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu11
Sigilo14
320
425
Enlace al Post
12-08-2026, 04:54 PM
La forma en que Akira había reaccionado al mordisco no pasó desapercibida. No fue necesario verlo demasiado bien; aquel pequeño cambio en su voz había sido suficiente. Incliné ligeramente la cabeza mientras lo observaba proclamar su Byakugan con aquella seriedad casi ceremonial.

-Qué curioso... tu voz subió un poquito.

Sonreí detrás de la mascarilla.

-Debe ser el estrés de la misión.

Por supuesto. Absolutamente científico. 

La reprimenda del profesor consiguió borrar momentáneamente mi sonrisa. Cuando tomó mi mentón y comenzó a revisarme los ojos permanecí completamente quieta, siguiendo sus movimientos con la mirada hasta que volvió a ajustar correctamente mi mascarilla.

-No estoy loca, profesor. Estoy entusiasmada. Hay una diferencia metodológica importantísima.

Su comentario sobre mis ganas de morder a alguien provocó que mis ojos se desviaran lentamente hacia Akira.

-Eso era una condición preexistente.

Una vez que el Byakugan reveló lo que realmente ocurría bajo nuestros pies, mi atención cambió por completo. Raíces transportando chakra, cadáveres convertidos en fuentes de nutrientes y todo convergiendo hacia una estructura enterrada. Miré nuevamente las flores que nos rodeaban.

-Entonces tenías razón, Akira. Estamos mirando las ramas y no el árbol. 

Cuando Shigure comenzó a cortar la vegetación permanecí atenta a los insectos tal como había pedido. Cada cierre de los pétalos, cada cambio en el vuelo de las abejas y cualquier alteración de su comportamiento recibieron toda mi atención. Sin embargo, cuando apareció aquella trampilla metálica, tuve que contener el impulso de acercarme demasiado. El laboratorio bajo nuestros pies hizo desaparecer rápidamente cualquier resto de entusiasmo juguetón. Mis ojos pasaron de las mesas abandonadas a las jaulas y finalmente a los cadáveres. Me agaché junto al cuerpo más cercano a la escalera. Uñas rotas. Lesiones en los dedos. Después alcé la mirada hacia los arañazos de la cara interior de la trampilla.

-Profesor.

Comparé silenciosamente ambas posiciones antes de observar las herramientas de corte y las raíces secas encontradas cerca de los demás cuerpos.

-No parece que lucharan entre ellos. Intentaron salir.

Recorrí lentamente la cámara. Recipientes abiertos, anotaciones interrumpidas, comida abandonada y equipos de protección donde habían sido utilizados por última vez. Aquello no parecía una evacuación. Cerca de uno de los cadáveres encontré además una mascarilla y observé detenidamente su filtro.

-Y estuvieron atrapados bastante tiempo. No murieron todos juntos.

El residuo violáceo acumulado en el filtro consiguió que mi expresión cambiara.

-Esto se parece demasiado a nuestra muestra de arriba.

Pero algo más llamó mi atención. Me aproximé a uno de los cadáveres parcialmente cubiertos por las raíces y observé diminutos filamentos blanquecinos entre los dientes, las fosas nasales y algunos tejidos secos. Permanecí completamente inmóvil unos segundos antes de recuperar mentalmente la imagen de aquel polvo violáceo.

-No...

Mi entusiasmo regresó, aunque esta vez acompañado por una inquietud mucho más difícil de ignorar.

-Profesor, Akira... la Campanilla no está sola.

Señalé los filamentos sin tocarlos.

-Esto no tiene estructura vegetal. Hay partículas semejantes mezcladas con el polvo que recogimos arriba. No puedo decir todavía qué organismo es, ni siquiera si estuvo presente antes o después de que estas personas murieran pero parece algo fúngico.

Miré hacia Shigure y después hacia las tres identificaciones que acababa de encontrar. Su cambio de expresión fue suficiente para impedir que hiciera inmediatamente las veinte preguntas que aparecieron en mi cabeza. Fue mi profescor. Aquellas tres palabras consiguieron algo extraordinariamente difícil. Me dejaron callada. Al menos durante unos segundos.

-Profesor...

Observé nuevamente las tres credenciales con el mismo rostro.
Narro - Hablo - Pienso
[Imagen: Firma-Carina.png]
Tenma
Rango Genin
Clan Kodon
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
25-08-2026, 07:26 PM
Última modificación: 25-08-2026, 07:27 PM por Tenma.
Shigure permaneció varios segundos contemplando aquellos filamentos sin acercar las manos. La revelación acerca de su antiguo profesor todavía parecía rondarle la cabeza, pero había algo en el descubrimiento de Carina que consiguió devolverlo poco a poco a su trabajo. Se inclinó junto al cadáver, observó primero los restos blanquecinos entre los tejidos secos y después tomó el frasco con el polvo violáceo que habían recogido anteriormente. No necesitaba saber todavía qué clase de hongo era para comprender que habían cometido un error desde el principio: llevaban todo el tiempo estudiando la Campanilla del Reposo como si fuese la única responsable de cuanto ocurría en el bosque.

—No creo que esto empezara buscando crear algo semejante a lo que encontramos arriba —mencionó finalmente. Tomó algunos de los papeles que todavía podían leerse y fue extendiéndolos sobre una de las mesas, apartando con cuidado el polvo acumulado—. Miren esto. Tiempo de exposición, alimentación, periodos de sueño, agresividad... respuesta frente a estímulos. Estas jaulas no estaban aquí simplemente para observar cómo reaccionaban los animales a una planta medicinal. Estaban intentando modificar su comportamiento.

Había demasiadas anotaciones incompletas para reconstruir el procedimiento con exactitud, aunque todas parecían converger en la misma dirección. La Campanilla del Reposo poseía de manera natural propiedades capaces de apaciguar a determinadas criaturas y aquellos investigadores habían tratado de potenciar ese efecto mediante preparados, alimentación y exposiciones prolongadas. Primero buscaban reducir la agresividad; después, conseguir que los ejemplares relacionaran determinadas conductas con el acceso a las flores o sus derivados. No se trataba de controlar sus cuerpos ni de arrebatarles la voluntad, sino de algo posiblemente más sencillo: convertir aquella sensación de calma y recompensa en una necesidad suficientemente intensa para condicionar su comportamiento.

—Una droga —resumió Shigure, dejando el documento sobre la mesa—. Una extremadamente eficaz, si estoy entendiendo bien lo que hicieron. Lo que no sé es cuándo apareció ese segundo organismo... ni qué cambió cuando comenzó a crecer junto a la Campanilla.

El profesor se incorporó. Ya no parecía existir demasiado que pudieran descubrir dentro de aquella cámara sin permanecer horas clasificando documentos y cadáveres, así que tomó nuevamente su lámpara y avanzó hacia la única abertura que continuaba hacia el interior. La inscripción de la trampilla había cobrado ahora otro significado. No habían encontrado la entrada de aquellas instalaciones; habían ingresado por la parte trasera, a través de un acceso técnico que en algún momento debió servir como salida de emergencia. Los cadáveres encontrados cerca de allí eran suficientes para imaginar que algo terrible había ocurrido mucho antes de su llegada y que, cuando sucedió, aquellas personas habían intentado alcanzar desesperadamente esa ruta hacia la superficie.

El pasillo que apareció frente a ellos, sin embargo, terminó con cualquier sensación de encontrarse explorando unas ruinas completamente abandonadas.

Pequeñas lámparas permanecían encendidas a intervalos regulares sobre las paredes. Algunas producían apenas una luz amarillenta, otras titilaban con insistencia, pero bastaban para seguir el túnel sin utilizar la lámpara de Shigure. Por un lateral corría un estrecho canal de agua, acompañado en distintos sectores por placas cubiertas de sellos antiguos. Había óxido, humedad y raíces atravesando las paredes, pero también señales difíciles de explicar después de tantos años: recipientes desplazados, puertas que todavía podían abrirse, restos de alimento para animales y sectores donde el polvo parecía haber sido removido. Incluso encontraron otros cadáveres durante el recorrido. Un hombre permanecía desplomado junto a una pared con una mascarilla todavía colgando del cuello; unos metros más adelante, los restos de un animal ocupaban el interior de una jaula deformada.

Aquello había salido mal.

Y, pese a todo, alguien había continuado utilizando el lugar.

—No toquen nada —advirtió Shigure, esta vez sin aquel entusiasmo que había demostrado al comienzo de la expedición.

El corredor terminó desembocando en una cámara considerablemente más amplia. El sonido del agua se volvió allí mucho más intenso. Diferentes canaletas excavadas sobre la piedra convergían alrededor de un sistema compuesto por compuertas, conductos, placas metálicas y sellos distribuidos a ambos lados del cauce. Raíces gruesas atravesaban algunos sectores y se introducían directamente dentro de los canales, absorbiendo el agua antes de desaparecer nuevamente por las paredes. No hacía falta ser un Hyūga para comprender que estaban frente al corazón de aquellas instalaciones.

Shigure se acercó lentamente.

—Esto es lo que Akira vio desde arriba.

El agua llegaba desde algún punto del bosque y atravesaba aquella cámara antes de continuar hacia las demás dependencias. Los sellos colocados a su alrededor no parecían moverla; su función era diferente. El profesor siguió con un dedo uno de los conductos y terminó deteniéndose frente a una sucesión de placas donde todavía podía percibirse un tenue resplandor.

—La están imbuyendo con chakra antes de distribuirla. La planta de la superficie lleva quién sabe cuánto tiempo recibiendo esto... agua, nutrientes y chakra de manera constante. Puede que no sea lo que provocó su alteración, pero sin duda está ayudando a mantenerla.

El problema era que Shigure entendía de plantas mucho más de lo que entendía de sellos.

Movió una pequeña palanca. Nada ocurrió. Probó una segunda, observando cómo una compuerta modificaba ligeramente el caudal del agua, y entonces dirigió la atención hacia una pieza metálica unida a las placas principales. Parecía un regulador. La giró apenas unos centímetros.

El resplandor desapareció.

Shigure se quedó inmóvil.

Una de las lámparas del corredor se apagó. Luego otra.

El agua continuó corriendo exactamente igual, pero el brillo que acompañaba los sellos se extinguió progresivamente hasta dejar únicamente el ruido del cauce recorriendo aquella cámara.

—Eso... probablemente no debía hacerlo.

Durante algunos segundos no ocurrió absolutamente nada.

Después llegó un golpe desde el corredor siguiente.

Shigure levantó la cabeza.

Otro golpe respondió desde mucho más lejos. Algo metálico cayó al suelo y el ruido reverberó por los túneles. Después se escuchó un chillido, seguido por otro, y lo que comenzó como sonidos aislados terminó transformándose en un estruendo que parecía avanzar desde todas las dependencias al mismo tiempo. Jaulas sacudiéndose. Animales golpeando puertas. Aullidos. Gruñidos. Incluso gritos humanos se mezclaron en algún punto lejano antes de quedar sepultados por el caos.

Los primeros animales aparecieron segundos después.

Varias ratas atravesaron el corredor y pasaron entre las piernas de los presentes sin detenerse. Detrás llegaron otros roedores, conejos y pequeños mamíferos que escapaban en todas direcciones, algunos chocando entre sí antes de continuar corriendo. Un zorro salió disparado desde una abertura lateral, derribó un recipiente y desapareció hacia la cámara abandonada. Ninguno parecía perseguirlos. Huían. Se mordían cuando algo bloqueaba su camino, empujaban aquello que encontraban delante y buscaban desesperadamente cualquier dirección que los alejara de las salas interiores.

Shigure contempló el espectáculo con los ojos completamente abiertos.

—Los mantenía tranquilos...

No tuvo oportunidad de terminar.

Un impacto mucho más pesado estremeció el corredor.

Los animales pequeños comenzaron a apartarse.

Una respiración profunda llegó desde la oscuridad, acompañada por el arrastre de unas garras contra la piedra. La enorme figura apareció lentamente al otro lado del túnel. Un oso adulto, considerablemente más grande de lo habitual, avanzó entre restos de jaulas y animales que escapaban alrededor de sus patas. El pelaje estaba cubierto de suciedad y polvo violáceo, tenía pétalos adheridos alrededor del hocico y numerosas marcas sobre el cuerpo que parecían consecuencia de años encerrado en aquel lugar.

Shigure retrocedió.

El oso cargó.

El profesor apenas consiguió levantar los brazos antes de recibir el impacto. Su cuerpo salió despedido contra uno de los laterales del mecanismo, golpeando con violencia antes de caer al suelo completamente inmóvil. Los anteojos terminaron varios metros más allá.

El oso permaneció unos instantes respirando con violencia junto al cuerpo inconsciente de Shigure. Después giró hacia Carina. Apenas cuatro metros los separaban cuando hundió las garras contra la piedra y se lanzó hacia ella con todo el peso del cuerpo, levantando una de sus patas delanteras para descargar un zarpazo descendente sobre la parte superior de la kunoichi.

Sin detenerse después del primer movimiento, la bestia aprovechó la cercanía para girar parcialmente el cuerpo y atacar de nuevo con la extremidad contraria. El segundo zarpazo fue mucho más rápido, horizontal y directo hacia el torso y los brazos de Carina, buscando aprovechar cualquier apertura que hubiese dejado la primera embestida.





Cita:Inicio del combate — Oso de Laboratorio

Posicionamiento: Shigure permanece inconsciente junto al mecanismo central. Akira continúa dentro de la cámara. Carina se encuentra aproximadamente a 4 metros del oso cuando comienza la ofensiva.


Nivel: 12
Vida: 600/600
Chakra: 310/420


Stats

FUE: 100 — MFUE 5
DES: 30 — MDES 2
CCK: 25 — MCCK 2
INT: 25 — MINT 2

Salud: 20
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 9


Virtudes y defectos
— Capacidad Sensorial Aumentada II — Oído/Olfato. 
— Instinto de Supervivencia.


Ofensivas

1.º Golpe Fuerte — Nivel 3
FUE×1 = 100 de daño.
MFUE×1 = 5.
MFUE×2 = 10.
MFUE×3 = 15.
Daño total: 130 PV.
Coste: 60 Chakra.

2.º Golpe Rápido — Nivel 2
FUE/2 = 50 de daño.
MDES×1 = 2.
MDES×2 = 4.
MDES×3 = 6.
Daño total: 62 PV.
Coste: 50 Chakra.

Daño potencial total: 192 PV.


✔Aprendida · 20-08-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ002R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Golpe Fuerte es una técnica de impacto directo y contundente que busca dominar por pura potencia física, superando a los Golpes Rápidos durante Entablar Taijutsu. Dentro de este sistema, utiliza el modificador de Fuerza del usuario para la comparativa. Si ambos usuarios eligen Golpe Fuerte al mismo tiempo, se comparará el daño infligido por cada técnica para determinar al vencedor.

El Golpe Fuerte se caracteriza por el Daño que este puede realizar, además, fuera de Entablar Taijutsu, si el golpe impacta directamente sobre el oponente, sin ser bloqueado ni ser detenido por ningún medio, la siguiente acción que dure un segundo del usuario se considera sigiloso, ya sea otro golpe de rango Cuerpo a Cuerpo, el uso de un arma o herramienta o la activación de algún Jutsu. Esto ocurre porque el impacto suele mover naturalmente la cabeza o el enfoque del rival, ya sea al recibir un golpe en el rostro o al encorvarse brevemente por un golpe al torso, perdiendo así de vista al usuario por un instante.

✧Efecto
0 (FUE) de Daño, 2 (MFUE) de Comparativa en Entablar Taijutsu
✘No aprendida
◈Mejora
✦Nivel: Cero
#ID: TAIJ201M
◔Coste
10 de Chakra
▣Descripción

Tu fuerza bruta impulsa cada impacto como si rompieras la atmósfera misma, tu daño aumenta según tu nivel de Fuerza.

✧Efecto
1 (MFUE) de Daño
✘No aprendida
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ202M
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Tu fuerza bruta impulsa cada impacto como si rompieras la atmósfera misma, tu daño aumenta según tu nivel de Fuerza.

✧Efecto
2 (MFUE) de Daño
✘No aprendida
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ203M
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

Tu fuerza bruta impulsa cada impacto como si rompieras la atmósfera misma, tu daño aumenta según tu nivel de Fuerza.

✧Efecto
3 (MFUE) de Daño

✔Aprendida · 20-08-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: TAIJ001R
◔Coste
5 de Chakra
▣Descripción

Golpe Rápido es una técnica veloz y precisa que busca desestabilizar al oponente antes de que logre reaccionar, superando a los Agarres durante Entablar Taijutsu. En este tipo de enfrentamiento, utiliza el modificador de Destreza del usuario como base para la comparativa frente al rival. Si ambos usuarios emplean Golpe Rápido en el mismo intercambio, se comparará el daño infligido por cada técnica para determinar al vencedor.

Tal vez el Daño del Golpe Rápido no sea muy eficiente, sin embargo, fuera de Entablar Taijutsu, además del Daño, si se impacta durante el primer segundo de ejecución de cualquier jutsu de RANGO enemigo, sin importar el tipo o la situación, este ataque cancela automáticamente la realización de dicho Jutsu. No aplica si el jutsu es Mantenido y ya se encuentra en Ejecución.

✧Efecto
0 (FUE) de Daño, 2 (MDES) de Comparativa en Entablar Taijutsu
✘No aprendida
◈Mejora
✦Nivel: Cero
#ID: TAIJ101M
◔Coste
10 de Chakra
▣Descripción

La precisión de tus músculos convierte cada movimiento en una descarga directa, tu daño escala con tu Destreza pura.

✧Efecto
1 (MDES) de Daño
✘No aprendida
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ102M
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

La precisión de tus músculos convierte cada movimiento en una descarga directa, tu daño escala con tu Destreza pura.

✧Efecto
2 (MDES) de Daño
✘No aprendida
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ103M
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

La precisión de tus músculos convierte cada movimiento en una descarga directa, tu daño escala con tu Destreza pura.

✧Efecto
3 (MDES) de Daño
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