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[Rango B] La garganta del Viento
Narrador General
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06-08-2026, 02:59 PM
[Rango B] La garganta del Viento
Solicitud de misión: Aquí
Día 48 de Verano del año 150 — Cordillera de las Brisas, País de las Olas

El camino que conectaba Brisalmar con Velamar abandonaba la costa para internarse entre dos enormes paredes de piedra conocidas como la Garganta del Viento. El paso era angosto, irregular y lo bastante largo como para ocultar durante horas a cualquier caravana que se aventurara en él. A la entrada de la cordillera, junto a un puesto de vigilancia construido con madera y roca, un hombre de barba gris y abrigo azul esperaba la llegada de Orión y Sayuri. Se presentó como Daigo, supervisor de las rutas terrestres de la Coalición, y les dio la bienvenida señalando el sendero vacío que se extendía detrás de él.

Daigo explicó que, desde la llegada de las delegaciones de Konoha y Kirigakure al País de las Olas, el comercio entre las distintas comunidades se había vuelto indispensable para mantener abastecidos los alojamientos y almacenes. Sin embargo, durante los últimos cuatro días, tres caravanas completas habían desaparecido dentro del paso: veintidós personas, nueve carros y más de treinta animales de carga. Ninguno había llegado a Velamar ni había regresado a Brisalmar. Las patrullas enviadas para buscarlos no encontraron sangre, cuerpos, mercancías abandonadas ni señales evidentes de combate.

El supervisor extendió sobre una mesa un mapa antiguo de la cordillera. Bajo el camino principal aparecía dibujada una extensa red de túneles que, según explicó, había sido utilizada décadas atrás para extraer piedra y transportar suministros sin exponerse a las tormentas. La mayoría de las entradas habían sido selladas después de varios derrumbes, pero nadie podía asegurar que continuaran cerradas. Todas las caravanas desaparecidas habían sido vistas por última vez cerca de un tramo conocido como el Recodo de las Campanas, aproximadamente a dos kilómetros de aquel puesto.

Antes de permitirles avanzar, Daigo les advirtió que la última patrulla también había reportado algo extraño: las huellas de los carros continuaban con normalidad hasta el centro del recodo y terminaban de manera abrupta, como si toda la caravana hubiera sido levantada del suelo. En ese instante, una corriente fría descendió desde la garganta y atravesó el puesto de vigilancia. Entre el silbido del viento, Orión y Sayuri pudieron escuchar un sonido metálico y lejano que no provenía de las montañas, sino de algún lugar situado bajo el camino.
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
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06-08-2026, 11:40 PM
Orión escuchó toda la explicación sin apartar la vista del viejo mapa. Las palabras de Daigo llenaban el pequeño puesto de vigilancia mientras el Hoshigaki permanecía inmóvil, con las manos relajadas a los costados y el peso del cuerpo repartido de manera uniforme sobre ambos pies. No hacía preguntas porque todavía no las necesitaba. Prefería dejar que la información encontrara sola sus huecos antes de intervenir. Tres caravanas. Veintidós personas. Nueve carros. Treinta animales. Demasiadas cosas para desaparecer.

Cuando el supervisor terminó de hablar, el silencio volvió a ocupar el lugar. Entonces llegó aquella corriente fría. El viento descendió por la garganta de la montaña y atravesó el refugio haciendo vibrar la madera del techo. Orión no reaccionó de inmediato. Esperó. Con la cabeza apenas inclinada, dejó que el sonido metálico volviera a repetirse una segunda vez. No venía del paso. Tampoco rebotaba entre las paredes de roca como lo hacía el viento. Venía de abajo.

Su mirada abandonó el mapa para recorrer lentamente el sendero que se perdía entre la cordillera. Después descendió hasta el suelo. Caminó unos pocos pasos fuera del puesto y se acuclilló junto a las profundas marcas que habían dejado las ruedas de incontables caravanas durante años. Pasó una mano sobre la tierra húmeda mientras inspiraba con calma. El olor de la roca, del barro, de los caballos y de la madera vieja seguía allí, mezclado por los días y la humedad constante de aquellas montañas.

No había rastro del olor metálico de la sangre. Ni el aroma ácido que dejaba el miedo cuando un grupo entero huía desesperado. Frunció apenas el ceño. Aquello no encajaba. Se incorporó despacio y volvió junto al mapa.

-¿Encontraron alguna abierta?

La pregunta salió grave y breve, sin despegar la vista del dibujo de las galerías. Permaneció esperando la respuesta de Daigo, inmóvil, como si aquella única duda fuera suficiente para decidir el siguiente paso. Solo entonces miró a Sayuri. No hacía falta hablar. Si alguien había utilizado aquellas minas, empezar por el Recodo sin entender qué ocurría bajo la montaña era caminar a ciegas.

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
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07-08-2026, 04:22 AM
Había escuchado toda la explicación de Daigo en silencio, aunque eso no significaba que no estuviera prestando atención. Mientras hablaba, mis ojos habían ido varias veces del mapa a las entradas de la garganta, intentando imaginar cómo alguien podía hacer desaparecer tres caravanas completas sin dejar ni un solo rastro. Veintidós personas, carros, animales... demasiado para que simplemente alguien hubiera atacado y se hubiera ido sin dejar nada atrás. Me acomodé la trenza sobre el hombro mientras observaba las líneas del mapa. Había algo que no terminaba de encajar. —Tres caravanas desaparecidas, ningún cuerpo, ninguna mercancía abandonada y ninguna señal de pelea...— Murmuré más para mí que para los demás.

No era una que creyera en historias absurdas. Una criatura enorme apareciendo de la nada y llevándose todo sin dejar marcas era una explicación bastante cómoda para alguien que no quería buscar otra respuesta. Pero los ninjas sabíamos que muchas veces las cosas no eran exactamente como parecían. Si alguien quería ocultar algo, no necesitaba mover una montaña. Bastaba con hacer que los demás vieran algo diferente. Mis ojos se dirigieron hacia el camino cuando aquella corriente fría volvió a atravesar el puesto. El sonido metálico volvió a escucharse desde debajo de nuestros pies y fruncí ligeramente el ceño. —Eso sí que no me gusta.—

Me acerqué al mapa, apoyando una mano sobre la mesa mientras miraba la zona del Recodo de las Campanas que antes habia mencionado nuestro contacto. —Si las huellas terminan de golpe y nadie encontró rastros de una pelea... entonces hay dos opciones. O algo está escondiendo lo que pasó, o nosotros estamos viendo una parte incompleta de la historia.— Miré de reojo a Orión cuando hizo su pregunta. Tenía sentido empezar por los túneles. Si alguien estaba usando esas antiguas minas, necesitábamos saberlo antes de meternos en medio de ellas.

—Aunque me gustaría saber algo más antes de avanzar.— Añadí mirando a Daigo. —¿Alguna de las patrullas llegó a entrar en los túneles? ¿O todas asumieron que seguían sellados?— Hice una pequeña pausa y volví a mirar hacia la garganta. La idea de un genjutsu no era una certeza, pero era la explicación que más sentido tenía hasta ahora. —Porque si alguien está manipulando lo que ocurre ahí dentro... entrar sin saberlo sería bastante mala idea.— Me pasé los dedos por la trenza, acomodándola una vez más, y suspiré. —En fin... parece que tendremos que descubrir qué está pasando debajo de esta montaña.—
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
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07-08-2026, 10:04 PM
Daigo tardó unos segundos en responder. Bajó la vista hacia el mapa y recorrió con el índice las antiguas galerías hasta detenerlo ligeramente al norte del Recodo de las Campanas. —Sí. Encontramos una abierta.— El supervisor mantuvo el dedo sobre aquel punto. —Fue durante la primera búsqueda. Según nuestros registros debía estar sellada desde hace décadas, pero cuando llegaron estaba completamente despejada. Tres hombres entraron... no llegaron demasiado lejos, quizá cincuenta metros.— Daigo frunció el ceño antes de continuar.

—Encontraron el túnel apuntalado. Había marcas sobre el suelo, como si hubieran arrastrado cosas pesadas hacia las galerías inferiores. Después comenzaron a escuchar golpes y movimientos bajo ellos. Creyeron que la estructura podía venirse abajo y regresaron.— Ante la pregunta de Sayuri, negó lentamente con la cabeza. —Y...pues...Nadie volvió a entrar. Las siguientes patrullas asumieron que era demasiado peligroso y concentraron la búsqueda en el camino. Ahora que ustedes lo mencionan... quizás fue exactamente eso lo que alguien esperaba que hiciéramos.—

El trayecto hasta el Recodo transcurrió bajo paredes cada vez más estrechas, con el camino encajonado entre roca húmeda y desniveles suficientemente pronunciados como para impedir abandonar fácilmente la ruta principal. Allí estaban las huellas mencionadas por Daigo. Dos surcos profundos de ruedas avanzaban desde Brisalmar, acompañados por decenas de pisadas de animales, hasta alcanzar aproximadamente el centro de la curva. Después desaparecían todas al mismo tiempo. No había una zona erosionada que explicara aquella interrupción ni señales de que los carros hubiesen girado. Sin embargo, la inspección más cercana revelaba algo que las patrullas habían pasado por alto: una fina línea recta atravesaba el camino de pared a pared bajo una capa deliberadamente extendida de tierra y grava.

El sonido metálico volvió a resonar bajo la montaña, esta vez mucho más fuerte. No era una campana. Una vibración recorrió el suelo y varios fragmentos de grava comenzaron a deslizarse hacia aquella línea. Entonces, desde algún punto dentro de la roca, se escuchó el golpe seco de un contrapeso liberándose. Una sección completa del camino —casi seis metros de largo y suficiente para sostener varios carros— descendió varios centímetros antes de detenerse violentamente. La tierra superficial se quebró y dejó al descubierto gruesas placas de madera reforzada con hierro ocultas bajo el sendero: el camino no se había derrumbado por accidente; alguien había construido una plataforma móvil exactamente donde terminaban las huellas de las caravanas.

Pero el mecanismo no terminó allí. Otro golpe respondió desde las profundidades y la plataforma comenzó a inclinarse lentamente hacia el interior de la montaña mientras, entre las grietas abiertas junto a la pared, escapaba una corriente de aire cargada con olor a animales, madera húmeda y algo más reciente: humo. Al mismo tiempo, desde el interior del conducto recién expuesto llegó un ruido distinto al de los engranajes, débil pero inequívoco entre el eco de la piedra: varios golpes apresurados contra metal. Quienquiera que estuviera debajo todavía utilizaba aquel sistema, y acababa de ponerlo nuevamente en movimiento.
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra75(4)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu11
Sigilo10
425
485
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08-08-2026, 03:24 AM
—Entonces sí había una entrada abierta.— Comenté mientras seguía con la mirada el punto que Daigo señalaba sobre el mapa. —Y nadie volvió a revisar ese túnel después de que los primeros hombres escucharan los golpes.— No necesitaba que me explicara mucho más. Lo que acababa de contar encajaba demasiado bien con lo que habíamos encontrado hasta ese momento. Tres caravanas desaparecidas, ninguna señal de combate y una entrada que debía estar sellada desde hacía décadas. Si alguien estaba utilizando esas galerías, tenía bastante sentido que quisiera que las patrullas se mantuvieran alejadas de ellas. —Y si las patrullas pensaron que era demasiado peligroso seguir avanzando, entonces quien esté ahí abajo consiguió exactamente lo que quería.— Añadí mientras me pasaba los dedos por la trenza, acomodándola sobre mi hombro. 

Después de eso continuamos el camino hasta el Recodo de las Campanas. Las paredes de roca se fueron cerrando cada vez más a nuestro alrededor hasta que finalmente llegamos al punto indicado por Daigo. Las huellas estaban ahí, exactamente como las había descrito. Los surcos de las ruedas avanzaban por el camino y de pronto, simplemente terminaban. Me agaché para observarlas durante unos segundos antes de levantarme y mirar alrededor.

Fue entonces cuando el sonido volvió a escucharse. Esta vez fue mucho más fuerte. Sentí la vibración bajo mis pies y vi cómo algunas piedras comenzaban a desplazarse hacia una línea que atravesaba el camino. Retrocedí un paso por instinto mientras la tierra se quebraba y dejaba al descubierto las placas de madera reforzadas con hierro. No tardé demasiado en entender lo que estábamos viendo. —Vaya vaya, esto resuelve todo el merengue.— La plataforma comenzó a moverse y, mientras se inclinaba hacia el interior de la montaña, un olor bastante claro salió desde las grietas. Animales, madera húmeda y humo. Y después llegaron los golpes contra el metal. Me quedé mirando la abertura durante unos segundos. Había gente ahí abajo. O al menos algo que estaba usando aquel lugar, y acababa de activar el mecanismo justo cuando nosotros llegamos.

—Orión— Dije en voz baja, sin apartar la mirada de la abertura. —Escóndete donde puedas. Si alguien está manejando esto desde dentro, no quiero que nos vea a los dos.— Revisé rápidamente el equipo que llevaba encima. No tenía sentido lanzarnos directamente hacia el interior sin saber qué nos esperaba, pero tampoco quería quedarme esperando mientras quien estuviera abajo terminaba de mover la plataforma. —Yo voy a intentar entrar primero. Si encuentro algo raro, te aviso.— Saqué entonces la manta de camuflaje ninja y la desplegué con cuidado, revisando sus bordes antes de buscar un punto donde pudiera colocarla sin quedar expuesta. Necesitaba algo que me permitiera acercarme a la abertura sin llamar la atención y, sobre todo, un lugar desde el que pudiera observar antes de decidir si seguir avanzando.

'A ver... aquí debería funcionar.' Me agaché junto a una de las paredes de roca, procurando que la posición de la manta se confundiera con el terreno y que ningún movimiento brusco pudiera delatarme. Una vez preparada, respiré profundamente y volví a mirar hacia el interior. 'Bueno, Sayuri... despacio. Primero miramos y después vemos qué hacemos.'
Manta de Camuflaje
Manta de Camuflaje 1.470 ryos
HerramientaMediano1
Esta herramienta solo sirve para esconderse detrás o debajo de ella, siendo completamente inútil si el usuario se mueve o intenta combatir mientras la utiliza. Su diseño permite ver parcialmente el exterior desde el interior, lo que facilita identificar el momento oportuno para abandonar el escondite. Es una herramienta útil para infiltración, vigilancia o emboscadas, siempre que el usuario permanezca quieto y no sea detectado.
Efecto 2 (MINT) de Sigilo
Efecto 2 (MDES) de Sigilo
Efecto Efecto de camuflaje


Datos Sayuri
Estadísticas de Sayuri Yuki
Sayuri Yuki
Estadísticas Generales
Fuerza
25 M: 2
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
75 M: 4
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
11
Sigilo
10
Velocidad
15
Vida 425 Chakra 485 Reg. Chakra 44
Vida: 425/425
Chakra: 485/485


Inventario
Porta Kunai 

Arrojadizas: 4 de 5 espacios
-Chakram x1: 1 espacio
-Senbom x2: 2 espacios
-Shuriken x1: 1 espacio

Herramientas: 5 de 5 espacios
-Botiquin x1: 2 espacios
-Sello explosivo x1: 1 espacio
-Manta de camuflaje: 2 espacios
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza80(4)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad14
Tenketsu10
Sigilo13
490
475
Enlace al Post
08-08-2026, 11:54 AM
Orión había permanecido cerca del borde de aquella enorme plataforma mientras terminaba de comprender el mecanismo. Sus ojos siguieron las placas de madera reforzada, después las uniones de hierro y finalmente aquella abertura que descendía hacia las entrañas de la montaña. Era sencillo una vez descubierto. Los carros llegaban hasta allí, alguien accionaba el mecanismo y el propio camino se encargaba de tragárselos. Ningún combate. Ningún cadáver. Ninguna huella continuando hacia otro sitio.

El olor que escapó desde abajo terminó de quitarle cualquier duda. Animales. Madera húmeda. Humo. No necesitaba distinguir mucho más para comprender que aquellas galerías no estaban abandonadas. Entonces escuchó a Sayuri. Giró la cabeza hacia ella y permaneció callado mientras explicaba lo que pretendía hacer. Primero esconderse. Después observar. Ella entraría antes y avisaría si encontraba algo extraño. Orión asintió.

-Donde manda capitán no manda marinero.

Nada más. Un frase, un antiguo dicho de ciudad, dicho desde la calidez de su garguero. Si la Reina de Hielo decía que había que esconderse, se escondía. Si mañana decía que las piedras crecían cuando nadie las miraba, probablemente dedicaría unos minutos a comprobarlo antes de discutirle. Había aprendido que ciertas personas pensaban mejor cuando uno no interrumpía, y Sayuri parecía pertenecer a esa peligrosa especie.

Mientras ella comenzaba a preparar la manta de camuflaje, Orión retrocedió lentamente hacia uno de los laterales del camino. No pretendía acompañarla ni acercarse demasiado a la abertura. Dos personas intentando ocultarse en el mismo lugar solo conseguían duplicar las posibilidades de hacer ruido, y él tenía aproximadamente la sutileza arquitectónica de una puerta.

Buscó una posición entre las irregularidades de la pared rocosa desde donde pudiera mantener la entrada dentro de su campo de visión sin permanecer directamente frente a ella. Después bajó el cuerpo y quedó inmóvil. Una mano permaneció cerca de su equipo. El Kanabō no Samehada colgaba exageradamente pintoresco en su espalda. Tampoco preparó ningúna trampa. Todavía no había enemigo al que golpear ni estructura que necesitara destruir. Si algo salía mal, tendría opciones. Por ahora, gastar recursos únicamente conseguiría anunciar que estaban allí.

Volvió a inspirar lentamente. Prestó atención al aire que escapaba desde las profundidades, intentando reconocer cualquier cambio entre aquellos olores. Animales. Humo. Humedad. Personas, si conseguía distinguirlas. También mantuvo el oído pendiente de los golpes metálicos y del movimiento del mecanismo. Sayuri podía mirar lo que había delante. Él intentaría notar lo que se acercara. La vio desaparecer poco a poco bajo el camuflaje y permaneció donde ella le había indicado, sin decir una palabra más.

Solo entonces una idea completamente innecesaria atravesó su cabeza. La montaña tenía una puerta. No le gustaban las puertas. Mucho menos las que se comían carros.
Estadísticas de Orión
Orión
Estadísticas Generales
Fuerza
80 M: 4
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
50 M: 3
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
10
Sigilo
13
Velocidad
14
Vida 490 Chakra 475 Reg. Chakra 40
Inventario
Arrojadizas: 
Senbon
Senbon 490 ryos
ArrojadizaChico10
Agujas metálicas extremadamente finas de aproximadamente 15 cm de largo, diseñadas exclusivamente como armas arrojadizas de alta precisión. No pueden ser empuñadas, ya que su forma delgada y liviana las hace ineficaces en combate cuerpo a cuerpo. Al clavarse, no provocan sangrado abundante, sino que están pensadas para lesionar músculos o zonas nerviosas, dificultando el movimiento del oponente.

Cuando se lanzan desde el sigilo, las senbon otorgan un aumento temporal al sigilo del usuario, gracias a su trayectoria silenciosa y difícil de detectar. Este beneficio es no acumulativo, se aplica solo durante el lanzamiento de las senbon, sin importar cuántas se utilicen en una misma acción o en turnos sucesivos.
Efecto 2 (MDES) de Sigilo
Efecto 2 (MDES) de Lesión
Efecto Solo Arrojadizas
Senbons Diminutas
Senbons Diminutas 735 ryos
ArrojadizaChico15
Las Senbons Diminutas son agujas de un tamaño extremadamente reducido, casi imperceptibles a simple vista. El daño que provocan es ínfimo y cualquier interferencia durante su trayectoria o impacto puede anular por completo sus efectos. Además, si el objetivo consigue bloquearlas con cualquier defensa, estas no tendrán la fuerza suficiente para penetrar la piel.

Muchos ni siquiera las considerarían un arma debido a su escaso poder ofensivo. Sin embargo, su verdadero peligro radica en su capacidad para pasar inadvertidas. Su diminuto tamaño, sumado a la ausencia de superficies reflectantes, hace que sean excepcionalmente difíciles de detectar en vuelo. Incluso después de impactar, resulta sencillo que permanezcan ocultas, permitiendo que pasen completamente desapercibidas para la mayoría de las personas.
Efecto 2 (MDES) de Lesión
Efecto Solo Arrojadizas
Efecto Efecto Diminuto

Empuñadas: 
Tako Kanabō no Samehada

Herramientas:
bomba de humo
bomba de humo 1.715 ryos
HerramientaChico3
La bomba de humo es una herramienta táctica que libera una densa nube al impactar, permaneciendo en el área durante dos rondas completas. Su expansión depende de la Destreza del usuario al momento de detonarla. Todos los que se vean afectados por el humo, ya sea dentro de la nube o fuera de ella, entran automáticamente en estado de Sigilo. Este sigilo potenciado aplica por igual a todos los presentes, tanto al usuario que lanzó la bomba como a aquellos afectados, sin importar si la detonación ocurre entre las dos partes o directamente sobre una de ellas. El aumento de sigilo se basa en la Inteligencia de cada individuo, ya que quienes saben aprovechar el entorno confuso ganan ventaja. La bomba puede ser activada directamente, lanzada, o usada como parte de una trampa, siempre que el sistema incluya un detonador que sirva para activar trampas.

Aunque el humo brinda cobertura, también dificulta el movimiento de quienes se encuentren dentro del área de impacto inmediato, siendo más recomendable adoptar una pose defensiva. Solo aquellos con Destreza igual o superior a la del usuario podrán moverse del humo inmediatamente tras la detonación. Los demás quedarán momentáneamente en su lugar, afectados por la inhalación o la confusión durante aproximadamente 2 segundos, antes de poder reaccionar adecuadamente a la situación.
Efecto 1 (MINT) de Sigilo
Efecto 4 (MDES) de Radio
Efecto Impide moverse o reaccionar con normalidad durante 2 segundos
sello explosivo
sello explosivo 1.960 ryos
HerramientaChico3
El sello explosivo es una herramienta clásica de combate utilizada para causar daño en un área mediante una explosión generada por chakra. El daño que produce está determinado por el Control de Chakra del usuario al momento de activar el sello, y se distribuye en un área alrededor del punto de detonación. Cualquier persona dentro del rango de explosión recibe daño y sufre lesiones directas por el impacto.

Este sello puede activarse de distintas formas, lo que lo convierte en una herramienta versátil. Puede ser detonado a distancia mediante una señal de chakra, programado con retardo funcionando como una mecha con tiempo, o activado por una fuente externa como parte de un sistema de trampa, siempre y cuando el detonador utilizado sirva específicamente para activar trampas. Esto lo hace ideal para emboscadas, control de zonas o estrategias de distracción.
Efecto 50 (CCK) de Daño
Efecto 3 (MCCK) de Lesión
Efecto 3 (MCCK) de Radio
Tetsubishi
Tetsubishi 245 ryos
HerramientaChico3
Los Tetsubishi nacieron como el resultado de estrellas ninja mal forjadas, deformadas o simplemente desechadas por herreros inexpertos. Sin embargo, su peculiar forma demostró ser mucho más útil como trampa que como arma arrojadiza. Gracias a sus múltiples puntas, siempre permanecen con una de ellas orientada hacia arriba, convirtiéndose en un peligro difícil de detectar a simple vista.

Los Tetsubishi pueden esparcirse sobre un área del campo de batalla, creando una zona peligrosa para cualquiera que la atraviese. Cada turno que un objetivo permanezca dentro del área, un Tetsubishi adicional se adherirá a su cuerpo, incrustándose en sus ropas o extremidades. Una vez adheridos, sus efectos persistirán incluso si el objetivo abandona el área, recibiendo los efectos de Lesión cada turno hasta retirar todos los Tetsubishi incrustados. Extraer cada Tetsubishi requiere 1 segundo, por lo que ignorarlos puede convertir una simple trampa en un problema cada vez más difícil de manejar.
Efecto 1 (MINT) de Lesión
Efecto 2 (MDES) de Radio
Efecto Daño de Lesión por Turno

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
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Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
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10-08-2026, 05:43 PM
Durante varios segundos no ocurrió nada más. La plataforma terminó de inclinarse hasta quedar convertida en una pendiente que descendía hacia una abertura rectangular excavada directamente bajo el camino. Desde su posición, Sayuri podía observar sin abandonar la protección de la manta una parte del interior: gruesas cadenas recorrían las paredes, varias ruedas dentadas giraban lentamente y, mucho más abajo, lámparas de aceite iluminaban una galería suficientemente ancha para permitir el paso de los carros. No había señales de derrumbe. Aquello había sido adaptado deliberadamente. Entre las sombras podían distinguirse siluetas moviéndose alrededor de algo voluminoso, acompañadas por relinchos nerviosos y golpes contra madera. Desde su escondite lateral, Orión pudo confirmar lo mismo por otros medios. El aire que ascendía desde las galerías traía ahora olores mucho más claros: sudor humano, caballos, alimentos almacenados y humo de varias hogueras. Las caravanas no habían desaparecido de la montaña. Seguían dentro.

El mecanismo comenzó a detenerse y dos voces ascendieron desde el conducto. Un par de hombres aparecieron sobre una estrecha pasarela situada varios metros bajo la superficie. Ninguno llevaba uniforme de la Coalición. Uno comprobó una de las cadenas mientras el otro observaba hacia arriba, directamente hacia el camino, sin llegar a descubrir a ninguno de los shinobi ocultos. —La siguiente ya salió de Brisalmar.— dijo el primero mientras introducía una barra metálica en uno de los engranajes. —Entonces súbela. Tiene que parecer normal cuando lleguen.— respondió el segundo. Un instante después ambos desaparecieron nuevamente hacia la galería y una serie de golpes mecánicos comenzó a propagarse por toda la estructura.

Las cadenas se tensaron. La enorme plataforma inició lentamente el movimiento contrario y la abertura comenzó a cerrarse. La grava que había caído durante el descenso fue arrastrada por un sistema de tablones laterales que la devolvía sobre la superficie, ocultando poco a poco las placas metálicas y reconstruyendo ante sus ojos la apariencia ordinaria del camino. No era únicamente una trampa capaz de hacer desaparecer caravanas: estaba diseñada para borrar su propio funcionamiento después de cada uso. Al mismo tiempo, desde las profundidades llegó un sonido nuevo. Varias voces comenzaron a gritar órdenes, animales fueron obligados a moverse y algo pesado rodó sobre los raíles inferiores. Los golpes que antes habían escuchado contra el metal se hicieron más violentos durante unos segundos, hasta que fueron silenciados por un portazo seco. Entonces llegó otro sonido desde el extremo de la garganta.

Muy lejano todavía, pero imposible de confundir, el traqueteo irregular de ruedas sobre piedra comenzó a colarse entre el viento. Después aparecieron campanillas de animales de carga y algunas voces indistintas. Una nueva caravana acababa de entrar en el paso desde la dirección de Brisalmar. Abajo, el mecanismo continuaba cerrándose y los engranajes aceleraban conforme la plataforma recuperaba su posición original. En menos de unos minutos, el camino volvería a parecer completamente intacto, mientras quienes controlaban las galerías terminaban de preparar exactamente la misma trampa que ya había hecho desaparecer a las tres caravanas anteriores.
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza80(4)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
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Velocidad14
Tenketsu10
Sigilo13
490
475
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12-08-2026, 08:59 PM
Orión permaneció inmóvil mientras la plataforma regresaba lentamente a su posición. Desde donde se encontraba no necesitaba ver demasiado para comprender lo que había debajo. El aire que escapaba de las galerías había cambiado. Sudor. Caballos. Comida. Humo. Demasiados olores mezclados para unas minas que supuestamente llevaban décadas abandonadas. Las caravanas seguían allí. Las voces terminaron de confirmarlo.

No se movió cuando aquellos dos hombres aparecieron sobre la pasarela. Tampoco buscó el arma que descansaba a su espalda. Se limitó a escuchar hasta que ambos desaparecieron nuevamente en las profundidades. Entonces llegaron las palabras importantes. La siguiente ya salió de Brisalmar. El sonido lejano de las ruedas confirmó que no mentían. Orión dirigió una mirada hacia el lugar donde Sayuri permanecía oculta bajo la manta. Ella había dicho que entraría primero. Él había aceptado. No necesitaban cambiar el plan solamente porque ahora supieran un poco más.

-Reina de Hielo.

Esperó apenas un instante.

-Vuelvo.

Eso fue todo. Retrocedió por el mismo camino por el que habían llegado, alejándose del Recodo antes de que la plataforma terminara de recuperar su apariencia normal. No corrió. Aquel sonido todavía estaba lejos y llamar la atención con movimientos apresurados podía ser peor. Sus pasos pesados avanzaron entre las paredes de piedra mientras prestaba atención al traqueteo de las ruedas y las campanillas que se aproximaban desde Brisalmar. Sayuri podía ocuparse de lo que estaba debajo. Él se ocuparía de que no llegara nada más. Cuando finalmente distinguió la caravana aproximándose por el paso, Orión avanzó hasta quedar claramente visible en medio del camino. Su tamaño probablemente resultaría suficiente para conseguir que el conductor redujera la marcha mucho antes de alcanzarlo. Levantó una enorme mano.

-Paren.

No esperó a que los primeros carros se detuvieran antes de acercarse. No explicó la existencia de la plataforma ni mencionó a los hombres ocultos bajo la montaña. Si alguien observaba desde algún punto del desfiladero, prefería que solamente pareciera un shinobi deteniendo temporalmente el tránsito.

-Problemas adelante.

Señaló hacia atrás con el pulgar.

-Esperen acá, atún será sardina. 

Si la caravana obedecía, Orión esperaría únicamente el tiempo necesario para asegurarse de que ningún carro continuara hacia el Recodo antes de regresar con Sayuri. No necesitaba explicar más ni provocar preguntas. Había gente debajo de la montaña y cada segundo que pasaba seguía contando. Pero tampoco confiaba en que unos comerciantes aceptaran detenerse únicamente porque un enorme Hoshigaki apareciera en mitad del camino diciendo dos palabras. Si ignoraban su advertencia y continuaban avanzando, no intentaría detener los carros por la fuerza. Se apartaría del camino y esperaría a que pasaran junto a él. Entonces cambiaría el plan. Buscaría el último carro y, aprovechando su paso, intentaría escabullirse debajo de este para sujetarse a su estructura inferior, ocultando su enorme cuerpo como pudiera entre los ejes y la carga. Si aquella gente bajo la montaña esperaba recibir otra caravana, Orión dejaría que se la llevaran. Esta vez, sin embargo, transportarían algo que no figuraba en la mercancía. Un tiburón.

[Imagen: l93r50D.png]

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Sayuri Yuki
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13-08-2026, 12:36 AM
La plataforma ya estaba comenzando a cerrarse cuando escuché las voces de los hombres desaparecer nuevamente hacia el interior. Me quedé quieta bajo la manta, observando cómo las placas de madera e hierro volvían lentamente a su posición. Así que era cierto. Las caravanas seguían ahí abajo y quienes controlaban aquel lugar ya estaban preparando la siguiente. Todo estaba demasiado organizado como para tratarse de unos simples bandidos improvisando sobre la marcha. Habían construido el mecanismo, conocían los horarios de las caravanas y hasta habían encontrado la manera de cubrir las huellas después de utilizarlos. —Vaya vaya...— Pensé en voz baja, mientras seguía observando. —No me gusta ni un poquito.—

Entonces escuché a Orión llamarme. Giré apenas la cabeza hacia donde estaba escondido y levanté un poco las cejas cuando lo escuché decir que se iba. Me tomó por sorpresa, pero tardé poco en entender lo que estaba haciendo. Si alguien tenía que detener la nueva caravana, era mejor que él se encargara de eso mientras yo aprovechaba para investigar lo que había debajo. Confiaba en él, así que no tenía mucho sentido discutir. Además, ya habíamos hablado de dividirnos las tareas. Antes de que se alejara demasiado, saqué una mano de debajo de la manta y levanté el pulgar hacia él, procurando que el resto de mi cuerpo siguiera cubierto.

Volví a esconder rápidamente el brazo y solté una pequeña risa para mí misma. Sí, probablemente había sido un gesto bastante innecesario para alguien que se suponía que estaba intentando pasar desapercibida, pero ya estaba hecho. 

Esperé unos segundos más, hasta asegurarme de que los hombres no regresaran y de que la plataforma todavía no hubiera terminado de cerrarse. Esa era mi oportunidad. Si esperaba demasiado, tendría que encontrar otra forma de entrar y no tenía idea de cómo funcionaba el mecanismo desde fuera. 'Bueno, Sayuri... tú querías saber qué había aquí abajo y jugar a las escondidas. Bond, Sayuri Bond.' Me ajusté la manta de camuflaje y comprobé rápidamente que mi ropa y mi cabello quedaran completamente cubiertos. Después aproveché el espacio que todavía quedaba abierto y comencé a descender por la plataforma inclinada, manteniéndome cerca de la pared para evitar quedar expuesta. El sonido de los engranajes cubría buena parte de mis movimientos, así que avancé con cuidado mientras observaba las cadenas, las pasarelas y las lámparas que iluminaban la galería.

No tardé mucho en llegar al interior. Una vez abajo, busqué una zona de sombra junto a la pared y me quedé quieta durante unos segundos, dejando que mis ojos se acostumbraran a la poca luz. Desde ahí podía escuchar con mayor claridad los relinchos de los animales, las voces de los hombres y el movimiento de los carros más adelante. 'En fin... ya estoy dentro, y sola. Que sea lo que diosito quiera.' No solté la manta. La mantuve sobre mí mientras comenzaba a avanzar lentamente por la galería, aprovechando las sombras y procurando no acercarme demasiado a nadie. Todavía no sabía qué estaban haciendo con las caravanas ni cuántas personas había allí, pero ya había conseguido lo más difícil: entrar sin que me vieran.

Resumen: Al contrario que mi compa Orion, yo si me quedo ahi dentro de las instalaciones. Sigo usando mi mantita de ocultacion para que no me de frio♥
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14-08-2026, 02:46 PM
La advertencia de Orión surtió efecto. El conductor del primer carro tiró de las riendas con fuerza y la caravana fue deteniéndose detrás de él entre protestas de animales, ruedas y algunos comerciantes que intentaban averiguar qué ocurría. Ninguno continuó hacia el Recodo. Durante unos instantes pareció que aquello había bastado para ganar tiempo, hasta que un sonido agudo atravesó la garganta desde algún punto elevado de la cordillera: tres golpes metálicos, perfectamente espaciados. No provenían de la caravana ni del mecanismo bajo el camino. Alguien, oculto en las alturas, acababa de enviar una señal. Pocos segundos después, desde la dirección del Recodo respondió otra campanada mucho más grave.

Bajo la montaña, Sayuri continuaba sin haber sido descubierta cuando el ambiente cambió por completo. Las conversaciones cesaron y varios hombres abandonaron sus puestos al escuchar aquella secuencia. Desde su escondite podía ver ahora con mayor claridad lo que había detrás de los carros almacenados: una docena larga de comerciantes permanecía reunida tras una reja improvisada, algunos heridos y otros todavía con las manos atadas, mientras varios caballos ocupaban corrales construidos contra la piedra. Uno de los hombres que había aparecido anteriormente en la pasarela salió corriendo desde una galería lateral. —¡La cuarta se detuvo antes del Recodo! ¡El vigía dice que hay un shinobi bloqueando el camino!— Otro respondió inmediatamente desde el fondo. —Entonces se acabó. ¡Protocolo de cierre! ¡Saquen a los prisioneros y preparen los soportes!—

El primer resultado fue inmediato. Un estruendo recorrió la mina y una enorme compuerta de hierro descendió detrás de la zona por la que Sayuri había entrado, golpeando el suelo con suficiente fuerza para levantar polvo y cortar por completo aquella salida. Después comenzaron a abrirse puertas más profundas. Los cautivos fueron obligados a levantarse mientras varios hombres acercaban dos grandes plataformas de carga montadas sobre raíles que descendían hacia las galerías inferiores. Pero aquello no era lo peor. Otros tres corrieron hacia los pilares que sostenían el techo bajo el Recodo y comenzaron a retirar unas cubiertas de madera que ocultaban pequeños recipientes conectados entre sí por largas mechas. No estaban preparando una emboscada para la siguiente caravana. Estaban preparándose para abandonar el lugar y derrumbar la sección de la montaña que contenía la entrada.

En la superficie, las consecuencias comenzaron a sentirse casi al mismo tiempo. Un temblor corto sacudió la piedra bajo la caravana detenida y una bandada de aves salió disparada desde las paredes de la garganta. Desde el Recodo llegó el crujido profundo de vigas sometidas a tensión, seguido por pequeñas piedras desprendiéndose de las laderas. La vía todavía permanecía abierta, pero debajo de ella los secuestradores estaban evacuando a las personas desaparecidas hacia alguna parte más profunda de la cordillera mientras preparaban la destrucción del único acceso que Orión y Sayuri habían conseguido descubrir. La interrupción de la cuarta caravana había terminado con el secreto; ahora quienes estaban dentro sabían que habían sido encontrados, y acababan de comenzar a borrar todo antes de que la Coalición pudiera llegar hasta ellos.
Orión Hoshigaki
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18-08-2026, 04:43 PM
El sonido de aquellos tres golpes hizo que Orión levantara inmediatamente la cabeza. No provenían de los carros ni del mecanismo que habían descubierto bajo el Recodo. Sus ojos recorrieron las paredes de la garganta buscando un origen que desde aquella posición no consiguió encontrar. Después llegó la respuesta, una campanada mucho más grave desde la dirección que acababa de abandonar. Permaneció quieto apenas un segundo. Los habían visto. El temblor bajo sus pies terminó de confirmarle que esperar allí ya no servía de nada. Algunas piedras descendieron por las paredes de la garganta mientras, a lo lejos, la madera crujía bajo una tensión que antes no estaba allí. Giró hacia el conductor del primer carro. 

-Regresen. Ahora. 

Su voz fue firme. No explicó nada más. La caravana estaba detenida y todavía lejos de la plataforma; mantenerla allí solamente convertía a comerciantes y animales en otro problema si aquello comenzaba a derrumbarse. Dio media vuelta y emprendió inmediatamente el regreso hacia el Recodo. Esta vez no caminó. Sus enormes pasos golpearon el terreno mientras avanzaba tan rápido como podía entre las paredes de piedra. Sayuri había conseguido entrar y, mientras no tuviera pruebas de lo contrario, asumiría que continuaba haciendo su parte. Él tenía la suya.

Al aproximarse al Recodo redujo el ritmo. No sabía qué estaba ocurriendo debajo ni cuánto tiempo tenía, pero aquel crujido de vigas no le gustaba. Inspiró profundamente, buscando nuevamente entre el aire los olores que anteriormente habían escapado desde las galerías. Caballos, humo, sudor, comida, madera húmeda; cualquier cambio podía indicarle si las personas continuaban allí o estaban siendo desplazadas hacia otra parte de la montaña. Su mirada descendió después hacia el terreno, buscando la línea bajo la cual se ocultaba la plataforma. Una de sus enormes manos alcanzó su equipo y pasó de largo el sello explosivo. Hacer estallar algo sobre una estructura subterránea llena de personas era una estupidez incluso para él. La bomba de humo y los tetsubishi permanecieron también guardados. Sus dedos terminaron cerrándose alrededor del Kanabō no Samehada. No pretendía destruir el mecanismo sin saber qué sostenía. Lo quería preparado por si encontraba algo que necesitara una solución menos delicada.

Orión avanzó hacia el punto donde anteriormente se había abierto el camino. Ya no tenía sentido continuar ocultándose. Si la plataforma conservaba alguna abertura antes de terminar de cerrarse, intentaría introducirse por ella y descender hacia las galerías. Si ya había recuperado completamente su posición, buscaría inmediatamente entre las placas, uniones y bordes que habían quedado expuestos algún espacio que pudiera utilizar para acceder al mecanismo o forzar una entrada con su fuerza. El tiempo para observar había terminado. Habían encontrado a las caravanas y quienes estaban debajo sabían que algo había salido mal. Ahora solamente quedaba llegar hasta ellas antes de que aquella montaña decidiera tragarse también la única entrada.

[Imagen: l93r50D.png]

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20-08-2026, 03:14 PM
[Por orden de la Coalición, Sayuri Yuki fue retirada de la operación
y reasignada de manera inmediata a otra misión.
Desde este punto, Orión continuará la investigación en solitario.]

La orden de Orión fue suficiente. El primer conductor comenzó a maniobrar y, uno detrás de otro, los carros fueron dando vuelta con toda la lentitud que permitía aquel paso estrecho hasta iniciar el regreso hacia Brisalmar. Cuando el último desapareció detrás de la curva, ya no quedaba ninguna carreta expuesta al mecanismo oculto. Para cuando Orión regresó al Recodo, sin embargo, la situación debajo había cambiado. El olor de los caballos y de las personas seguía presente, pero era considerablemente más débil cerca de la superficie y se concentraba ahora hacia algún punto más profundo de la montaña. El humo, en cambio, había aumentado. Bajo sus pies continuaban escuchándose golpes apresurados, ruedas sobre raíles y órdenes lanzadas a gritos. La evacuación ya estaba en marcha.

La plataforma había recuperado completamente su posición y, a simple vista, el camino volvía a parecer normal. No obstante, las vibraciones del mecanismo habían desplazado parte de la grava junto a uno de sus extremos, dejando expuesta una unión de hierro que antes permanecía enterrada. Allí se encontraba precisamente lo que Orión había buscado: una abertura de mantenimiento entre la plataforma y la pared de roca. La estructura no estaba diseñada para soportar que alguien intentara acceder desde aquel lado y, al ejercer fuerza sobre la unión, uno de los seguros terminó deformándose con un crujido metálico. Una sección de las placas cedió lo suficiente para abrir un hueco hacia el interior del mecanismo. Más abajo aparecía nuevamente la galería iluminada por lámparas, aunque ahora casi todos los carros habían desaparecido. Al fondo podían verse las dos plataformas ferroviarias mencionadas anteriormente alejándose por un túnel descendente, cargadas con los comerciantes capturados.

El ruido de la estructura cediendo no pasó inadvertido. Uno de los hombres que permanecían rezagados volvió la cabeza hacia la entrada y gritó inmediatamente. —¡Está entrando! ¡Derriben el paso ahora!— Otro corrió hacia una palanca situada junto a los raíles y la bajó con ambas manos. Muy por delante, un fuerte golpe metálico respondió desde la oscuridad. Las lámparas permitieron distinguir entonces la verdadera disposición del túnel: los raíles atravesaban un enorme vacío natural mediante un puente de madera y hierro suspendido sobre una grieta cuya profundidad desaparecía completamente en las sombras. La primera plataforma, cargada de prisioneros, ya se encontraba sobre él. La segunda acababa de entrar.

Entonces comenzaron a soltarse los seguros. Uno tras otro, enormes pernos de hierro fueron retirándose automáticamente de los soportes laterales y el puente entero tembló bajo el peso de las plataformas. Desde uno de sus extremos apareció una pequeña llama avanzando por una mecha instalada alrededor del soporte principal. Los secuestradores no estaban esperando a terminar la evacuación: habían iniciado el derrumbe antes de tiempo para impedir que Orión pudiera seguirlos. Las ruedas de ambas plataformas continuaban avanzando mientras la estructura comenzaba a inclinarse lentamente hacia la grieta, con más de una docena de cautivos todavía encima. El acceso había sido encontrado y la ruta de escape estaba delante de él, pero ahora el mismo camino que conducía hacia los desaparecidos estaba a segundos de convertirse en una caída hacia el fondo de la montaña.
Sayuri Yuki
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24-09-2026, 04:44 AM
La situación cambió de golpe. Hasta ese momento había conseguido mantenerme escondida bajo la manta, observando cómo aquellos hombres movían a los prisioneros y preparaban la evacuación. Entonces escuché un grito desde la entrada y, poco después, varias voces comenzaron a cruzarse por las galerías. No necesitaba ver a Orión para saber que lo habían descubierto, o que se habia dejado descubrir. —Genial...— Murmuré, agachándome un poco más mientras miraba hacia el pasillo. Los hombres empezaron a moverse de un lado para otro. Algunos corrían hacia la entrada, otros recibían órdenes y varios más se encargaban de sacar a los prisioneros de la zona. Las voces se mezclaban con el ruido de los raíles, los animales y los mecanismos de la montaña. Era un caos bastante conveniente, si sabía aprovecharlo.

Me quedé quieta unos segundos, pensando en mis opciones. Podía intentar regresar por donde había entrado, pero la compuerta ya estaba cerrada. También podía intentar seguir a alguno de los hombres y atacar cuando estuviera aislado, pero aquello probablemente terminaría haciendo que todos supieran exactamente dónde estaba. Y, sinceramente, todavía no tenía suficiente información. Miré hacia los prisioneros, después miré hacia los hombres que los estaban reuniendo. y por ultimo volví a mirar a los prisioneros. —Venga va...— Susurré, sonriendo un poco debajo de la manta. —¿Por qué complicarlo?—

La idea era bastante sencilla. Si ellos estaban evacuando a los prisioneros, solo tenía que convertirme en uno más.

Me alejé unos pasos aprovechando que nadie estaba pendiente de mi posición y busqué entre algunas cajas y restos de materiales abandonados cerca de la pared. La idea era encontrar unos cuantos trozos de tela y una prenda vieja, seguramente perteneciente a alguno de los comerciantes o quien sabe, tambien podria ser de alguno de estos secuestradores. No buscaba un vestido digno de mí ni nada parecido, para lo que lo quería cualquier cosa servía perfectamente. —En fin, hoy toca sacrificar la elegancia por la investigación.—

Guardé rápidamente parte de mi equipo bajo la ropa y escondí todo lo que pudiera delatarme como shinobi. La manta de camuflaje quedó cuidadosamente recogida en un lugar donde pudiera recuperarla después, o no, no importaba. También acomodé mi trenza para que quedara oculta y me cubrí lo suficiente para que nadie pudiera reconocerme a simple vista. Aproveche un poco la tierra y el polvo de los alrededores y me manche un poco el rostro, para parecer una simple secuestrada mas. 

Me miré un instante, revisando que no quedara nada demasiado evidente. 'Sí... definitivamente he tenido mejores días para vestirme.' Pero funcionaría. 

Me mezclé entonces con los demás prisioneros, manteniendo la cabeza ligeramente baja y procurando copiar sus movimientos sin exagerar. No quería llamar la atención. Esta vez, precisamente, necesitaba lo contrario. Mientras avanzaba con ellos, mantuve los ojos atentos a todo lo que pudiera servirme. Puertas, pasillos, guardias, raíles, mecanismos y cualquier posible salida. 'A ver dónde llevan a sus invitados' pensé, conteniendo una pequeña sonrisa.
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24-09-2026, 03:02 PM
El puente no llegó a desprenderse. Los primeros seguros cedieron y la estructura descendió violentamente unos centímetros, pero un golpe seco detuvo el resto del mecanismo: la unión que Orión había deformado al abrirse paso pertenecía al mismo sistema de contrapesos que liberaba los anclajes inferiores. Al quedar torcida, una de las cadenas maestras no pudo correr y el último soporte permaneció enganchado a la pared. Las dos plataformas quedaron inclinadas sobre la grieta, pero no cayeron; los cautivos permanecieron sobre ellas mientras los hombres de la organización descubrían demasiado tarde que su propio protocolo de destrucción se había atascado. La evacuación apresurada tampoco había permitido revisar a cada prisionero, por lo que Sayuri había conseguido mezclarse entre ellos sin levantar sospechas. Entonces llegó un sonido desde la galería posterior: botas, muchas. La caravana que Orión había obligado a regresar había alcanzado el puesto de vigilancia y Daigo, entendiendo lo ocurrido, había enviado a los hombres de la Coalición directamente por aquella entrada antigua que las primeras patrullas habían abandonado. Los secuestradores quedaron atrapados entre el acceso que Orión había abierto y la patrulla que avanzaba desde el otro extremo.

Con las galerías aseguradas, la explicación terminó apareciendo pieza por pieza dentro de las propias instalaciones. No había genjutsu ni caravanas evaporándose: el Recodo entero formaba parte de un antiguo sistema minero que aquel grupo había restaurado en secreto. Vigilaban desde las alturas los horarios del camino, accionaban la plataforma cuando una caravana quedaba completamente sobre ella y hacían descender carros, animales y comerciantes intactos antes de devolver el terreno a su posición y cubrir nuevamente las juntas con grava. Abajo separaban las mercancías, desmontaban cualquier elemento reconocible de los carros y trasladaban la carga mediante aquellos raíles hasta galerías secundarias, mientras retenían a los viajeros para impedir que revelaran el método. Los golpes metálicos, el aire que ascendía desde el subsuelo, las huellas que terminaban exactamente en el mismo punto y la entrada apuntalada con madera reciente habían sido partes distintas de una misma operación. Entre los registros encontrados junto a los controles había horarios de caravanas, inventarios de las tres desaparecidas y anotaciones sobre compradores clandestinos; el objetivo era hacer inseguro el único enlace terrestre entre Brisalmar y Velamar mientras convertían la interrupción del comercio en beneficio propio.

Horas después, los desaparecidos estaban nuevamente bajo custodia de la Coalición, los principales responsables habían sido detenidos y las cargas destinadas a sepultar el Recodo fueron desactivadas antes de poder utilizarse. El mecanismo oculto quedó inutilizado y marcado para ser desmontado, dejando la Garganta del Viento cerrada únicamente el tiempo necesario para reforzar el tramo dañado antes de devolverlo al tránsito. Daigo permaneció junto a la entrada de las cavernas mientras los últimos comerciantes eran acompañados hacia la superficie; cuando el ruido de los raíles finalmente cesó, observó una vez más aquel camino que durante días parecía haberse tragado personas enteras y negó lentamente con la cabeza. —Y pensar que todo este tiempo seguían debajo de nuestros pies...— Luego dirigió la mirada hacia los shinobi. —La garganta está despejada, encontramos a los desaparecidos y sabemos cómo lo hicieron. Cuando estén listos, volvemos al puesto. Creo que esta vez la Coalición querrá escuchar el informe completo.—
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25-09-2026, 12:26 AM
La verdad es que no esperaba que todo terminara tan rápido. Había conseguido mezclarme entre los prisioneros y todavía estaba intentando entender hacia dónde nos llevaban cuando escuché el ruido de varias botas acercándose desde otra de las galerías. Al principio pensé que serían más hombres de la organización, pero pronto comenzaron a escucharse órdenes distintas, más claras y organizadas. La Coalición había llegado. Me quedé unos segundos en silencio, mirando cómo la situación se les iba completamente de las manos a los secuestradores. Entre la llegada de las fuerzas de seguridad, el mecanismo atascado y Orión abriendo el acceso desde el otro lado, ya no tenían demasiadas opciones. 'Ja, pa casa' —Vaya... sí que se movieron rápido.— Comenté para mí mientras dejaba escapar un suspiro de alivio.

Una vez que todo quedó bajo control, pude quitarme aquellos trapos que había usado para hacerme pasar por una de las comerciantes y recuperar mi aspecto habitual. Revisé rápidamente que no hubiera perdido nada de mi equipo y tambien de que mi hermoso cabello estuvierea perfecto. Después de asegurarme de que los prisioneros estaban bien, busqué a Orión entre las galerías. Cuando finalmente lo encontré, me acerqué con una sonrisa y le di un pequeño golpe amistoso en el brazo. —Buen trabajo, Orión. Otra vez el Equipo 10 mostrando de qué somos capaces, siuuuuu.— Dije, acomodándome la trenza sobre el hombro. —Aunque admito que por un momento pensé que tendría que sacarte de ahí yo solita.— Le dediqué una sonrisa divertida antes de mirar alrededor. Habíamos entrado para descubrir qué estaba pasando con aquellas caravanas y habíamos terminado encontrando prácticamente una operación completa bajo nuestros pies. No estaba nada mal.

Más tarde, cuando regresamos junto a Daigo, me acerqué al supervisor para contarle todo lo que había visto durante mi infiltración. Le expliqué cómo los secuestradores movían a los prisioneros hacia las galerías inferiores, la existencia de los raíles, las plataformas de carga y la cantidad de personas que mantenían retenidas. También mencioné los mecanismos que utilizaban para ocultar la entrada y cómo parecían tener todo organizado para actuar rápidamente cuando alguna caravana entraba en el Recodo. —Ahora que sabemos cómo funcionaba todo, las desapariciones tienen mucho más sentido.— Comenté mientras señalaba hacia la entrada de las galerías. —Las caravanas nunca desaparecieron. Simplemente las bajaban aquí abajo y después volvían a cubrir el camino.— 

Finalmente miré a Daigo y asentí con una expresión más tranquila. —Gracias por confiar en nosotros y dejarnos investigar esto. Creo que hicimos bien en no quedarnos solamente con la primera explicación que tenían las patrullas.— Me acomodé nuevamente el cabello y solté una pequeña sonrisa. —En fin, por lo menos esta vez la montaña no se quedó con nadie. Y eso ya es bastante.—
Masashi Kishimoto
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25-09-2026, 01:04 AM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Rango B] La garganta del Viento (TID 14479)
Tipo: Misión Normal · Rango: B
  • Sayuri Yuki — Participante (80%): 1600 Ryos, 16 Tobis, 88 Exp
  • Orión — Participante (60%): 1200 Ryos, 12 Tobis, 66 Exp
  • Kyoshiro — Narrador Oficial (100%): 2500 Ryos, 0 Tobis, 80 Exp, Pergamino PERG004

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
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25-09-2026, 01:04 AM
[Imagen: 2SIowDu.jpeg]
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