06-08-2026, 02:59 PM
[Rango B] La garganta del Viento
Solicitud de misión: Aquí
Día 48 de Verano del año 150 — Cordillera de las Brisas, País de las Olas
El camino que conectaba Brisalmar con Velamar abandonaba la costa para internarse entre dos enormes paredes de piedra conocidas como la Garganta del Viento. El paso era angosto, irregular y lo bastante largo como para ocultar durante horas a cualquier caravana que se aventurara en él. A la entrada de la cordillera, junto a un puesto de vigilancia construido con madera y roca, un hombre de barba gris y abrigo azul esperaba la llegada de Orión y Sayuri. Se presentó como Daigo, supervisor de las rutas terrestres de la Coalición, y les dio la bienvenida señalando el sendero vacío que se extendía detrás de él.
Daigo explicó que, desde la llegada de las delegaciones de Konoha y Kirigakure al País de las Olas, el comercio entre las distintas comunidades se había vuelto indispensable para mantener abastecidos los alojamientos y almacenes. Sin embargo, durante los últimos cuatro días, tres caravanas completas habían desaparecido dentro del paso: veintidós personas, nueve carros y más de treinta animales de carga. Ninguno había llegado a Velamar ni había regresado a Brisalmar. Las patrullas enviadas para buscarlos no encontraron sangre, cuerpos, mercancías abandonadas ni señales evidentes de combate.
El supervisor extendió sobre una mesa un mapa antiguo de la cordillera. Bajo el camino principal aparecía dibujada una extensa red de túneles que, según explicó, había sido utilizada décadas atrás para extraer piedra y transportar suministros sin exponerse a las tormentas. La mayoría de las entradas habían sido selladas después de varios derrumbes, pero nadie podía asegurar que continuaran cerradas. Todas las caravanas desaparecidas habían sido vistas por última vez cerca de un tramo conocido como el Recodo de las Campanas, aproximadamente a dos kilómetros de aquel puesto.
Antes de permitirles avanzar, Daigo les advirtió que la última patrulla también había reportado algo extraño: las huellas de los carros continuaban con normalidad hasta el centro del recodo y terminaban de manera abrupta, como si toda la caravana hubiera sido levantada del suelo. En ese instante, una corriente fría descendió desde la garganta y atravesó el puesto de vigilancia. Entre el silbido del viento, Orión y Sayuri pudieron escuchar un sonido metálico y lejano que no provenía de las montañas, sino de algún lugar situado bajo el camino.
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Día 48 de Verano del año 150 — Cordillera de las Brisas, País de las Olas
El camino que conectaba Brisalmar con Velamar abandonaba la costa para internarse entre dos enormes paredes de piedra conocidas como la Garganta del Viento. El paso era angosto, irregular y lo bastante largo como para ocultar durante horas a cualquier caravana que se aventurara en él. A la entrada de la cordillera, junto a un puesto de vigilancia construido con madera y roca, un hombre de barba gris y abrigo azul esperaba la llegada de Orión y Sayuri. Se presentó como Daigo, supervisor de las rutas terrestres de la Coalición, y les dio la bienvenida señalando el sendero vacío que se extendía detrás de él.
Daigo explicó que, desde la llegada de las delegaciones de Konoha y Kirigakure al País de las Olas, el comercio entre las distintas comunidades se había vuelto indispensable para mantener abastecidos los alojamientos y almacenes. Sin embargo, durante los últimos cuatro días, tres caravanas completas habían desaparecido dentro del paso: veintidós personas, nueve carros y más de treinta animales de carga. Ninguno había llegado a Velamar ni había regresado a Brisalmar. Las patrullas enviadas para buscarlos no encontraron sangre, cuerpos, mercancías abandonadas ni señales evidentes de combate.
El supervisor extendió sobre una mesa un mapa antiguo de la cordillera. Bajo el camino principal aparecía dibujada una extensa red de túneles que, según explicó, había sido utilizada décadas atrás para extraer piedra y transportar suministros sin exponerse a las tormentas. La mayoría de las entradas habían sido selladas después de varios derrumbes, pero nadie podía asegurar que continuaran cerradas. Todas las caravanas desaparecidas habían sido vistas por última vez cerca de un tramo conocido como el Recodo de las Campanas, aproximadamente a dos kilómetros de aquel puesto.
Antes de permitirles avanzar, Daigo les advirtió que la última patrulla también había reportado algo extraño: las huellas de los carros continuaban con normalidad hasta el centro del recodo y terminaban de manera abrupta, como si toda la caravana hubiera sido levantada del suelo. En ese instante, una corriente fría descendió desde la garganta y atravesó el puesto de vigilancia. Entre el silbido del viento, Orión y Sayuri pudieron escuchar un sonido metálico y lejano que no provenía de las montañas, sino de algún lugar situado bajo el camino.
![[Imagen: l93r50D.png]](https://i.imgur.com/l93r50D.png)
![[Imagen: 2SIowDu.jpeg]](https://i.imgur.com/2SIowDu.jpeg)