Detrás suyo, algunos vecinos de similar aspecto, silenciosos, contemplaban al ninja retirado.
—No son peligrosas —concluyó, junto a un bostezo.
Buscaba dar algo de tranquilidad. Su tono serio y postura serena impregnaban quietud en el ambiente. Sin embargo, en sus adentros algo no le cuadraba. Shigerone tragó saliva. Ni siquiera el calor del verano le causaba tanta incomodidad como aquellas redes entrelazadas.
—Esperaré a la gennin. Vayan a sus casas.
El hombre se sentó en el césped, sin dejar de observar fijamente como el rocío de la mañana se posaba sobre las telas. Estuvo rodeado por un enorme jardín botánico, dedicado al estudio e investigación entomológica entre otros. Alzó la mirada al cielo, y se percató que aún le acompañaban las primeras horas de la mañana. Este distrito era un ecosistema en sí mismo. El propósito de la reserva biológica era cultivar algunas plantas que alimentan, protegen y sirven como hábitat a distintas especies de insectos. Dividido por canales de riego, caminos de piedra y pequeños estanques, el jardín impactaba por su sola presencia. El lugar, estaba dividido por varios sectores: un sendero principal, jardines florales, sectores húmedos, invernadero y un bosquecillo sombreado. Una joya bien cuidada, que incluso tenía prohibida su entrada a los ciudadanos comunes del clan. Los miembros selectos que trabajaban tenían diferentes funciones, entre ellas alimentar a las colonias, criar especies, cultivar plantas medicinales, sanar colonias enfermas, enseñanza, etc.
Shigenori Aburame trabajaba allí.
La joven al ingresar notaría mariposas paseando de flor en flor, abejas, escarabajos recorriendo los troncos húmedos, hormigas en el suelo, libélulas, polillas, algunos zumbidos, el agua recorriendo los canales, hojas, roces de ramas. Todo muy familiar para ella. Toda una belleza de lugar, de no ser porque había un elemento presente allí que rompía toda la armonía.
Cuando el hombre notó la presencia de su par Aburame, casi como si fuese una comunicación sensorial digna de insectos, se puso de pie. Esta vez sostenía un cuaderno con los reportes en la mano derecha. Mantuvo el silencio unos segundos, luego, se presentó.
—Soy Shigenori —dijo, con una frialdad acostumbrada. Giró su cabeza sobre las enormes telarañas y bostezó—. El problema está a la vista.
Luego, agachó la mirada sobre el cuaderno desgastado, y lo abrió justo en las primeras páginas. En él se podía observar descripciones, algún pequeño mapa, nombres.
—Las primeras telas surgieron hace tres semanas. Tímidas. Ligeras. Delgadas. Al principio solo cubrían árboles y cobertizos. Ahora, conectan tejados del distrito. Durante la noche es cuando trabajan y se las ve. Durante el día, desaparecen.
El cuarentón se tomó una larga pausa a la par que examinaba las anotaciones, estructurando todo cronológicamente como podía. Volvió a mirar a Carina.
—Ni animales ni insectos han sido atacados. Menos humanos. Pero sí se ha notado que las colonias que habitan aquí ignoran y evitan las telas. Este mapa indica las viviendas afectadas, además del jardín. Solicité que no tocaran nada. Y el jardín hoy está cerrado también. Podrás explorar con tranquilidad.
Se lo veía irritado de tanto hablar. No estaba acostumbrado a expresarse demasiado. Su postura era la de una estatua en todo momento, sin emociones. Le ofreció el cuaderno y un birome, aparte del mapa con los puntos clave. Además, le entregó un par de frascos para albergar especímenes. Volvió a meter sus manos dentro del abrigo y alzó la mirada al cielo, notando algunas nubes grises aproximarse. Imploró por dentro que la lluvia no entorpeciera la investigación.
—Cualquier información que encuentres, regístrala.
El Aburame se encaminó hacia la salida, sigiloso. No obstante, recordó algo más.
—Cierto. Hay un especialista llamado Daizen, ya está retirado. Su hogar está en el mapa. El mío también, por si necesitas algo.
Retomó el camino hacia la salida, despojándose así de toda responsabilidad en la investigación. No obstante, de nuevo se detuvo. Y dio un brusco giro. Observó a los ojos a Carina a través de los cristales oscurecidos, la mirada transmitía cierta preocupación expuesta intencionalmente, casi por primera vez en mucho tiempo.
—Mis Kikaichū evitaron tocar las telas —dijo, intrigado—. No lo tomes a la ligera.
Tras esa advertencia, se retiró.
Quedaba todo un trabajo por delante.
La bitácora mostraba anotaciones de las últimas semanas. En la tapa decía “Registro de anomalías biológicas — Sector Aburame”. Cada página mostraba diferentes apartados. La primera contenía un breve resumen del indicente. En la segunda, una cronología detallaba los días y algunas descripciones de los hechos.
Fecha aproximada e incidente
29 de Primavera — Primera red retirada del jardín botánico. Considerada una aparición aislada.
3 de Verano— Nuevas redes entre los árboles del sector húmedo.
7 de Verano —Telas detectadas sobre el invernadero medicinal de Hinae.
10 de Verano —Aparición alrededor de la vivienda de Chiharu.
14 de Verano —Redes reconstruidas en la casa de Genzō tras haber sido destruidas.
18 de Verano —Telarañas densas alrededor de la vivienda de Daizen.
19 de Verano — Extensión de hilos entre varios tejados y el jardín botánico.
En otra página estaba el mapa con diferentes marcas de los lugares. Había puntos negros, líneas, flechas, signos de interrogación. También un registro de viviendas afectadas:
Vivienda 001: Hinae Aburame
Edad: 65 años.
Actividad actual: Medicina tradicional y cultivo de plantas medicinales.
Vivienda 002: Chiharu Aburame
Edad: 71 años.
Actividad actual: Archivista retirada.
Vivienda 003: Genzō Aburame
Edad: 73 años.
Actividad anterior: Seguridad interna del clan.
Vivienda 04: Daizen Aburame
Edad: 69 años.
Actividad anterior: Investigación de toxinas y especies venenosas.
La otra hoja contenía una ficha de análisis de la especie, a llenar. Con su morfología, comportamiento y detalles de la seda. Un registro de testigos, página de conexiones y un inventario de muestras que decía lo siguiente:
M-01: Seda del jardín botánico.
M-02: Fibra rojiza del invernadero de Hinae.
M-03: Sustancia repelente hallada en un hilo.
M-04: Saco de huevos vacío.
Finalmente, una última página escrita. Aparentaba ser una evaluación de riesgo biológico.
Categoría | Nivel inicial
Riesgo para habitantes - Desconocido
Riesgo para colonias de insectos - Bajo
Riesgo ecológico - Moderado
Riesgo médico - Desconocido
Posible manipulación humana - No confirmada
Amenaza contra el clan - No confirmada
Valor científico - Potencialmente alto
Cita:● Nombre de la Misión: La viuda escarlata
● Información de la Misión: Durante las últimas semanas, varios vecinos del Sector Aburame han reportado la aparición de enormes telarañas entre los tejados y jardines del distrito. Aunque las arañas nunca han atacado directamente a nadie. Los ancianos sospechan que una rara especie de araña, podría haber establecido allí un nuevo nido. Debido a sus conocimientos entomológicos, Carina Aburame recibirá la misión de localizar la colonia, estudiar su comportamiento y determinar si representa un peligro para el equilibrio biológico del distrito o si, por el contrario, constituye un descubrimiento científico de gran valor para el clan.
● Rango y Tipo de la Misión: Misión Normal / Rango D
● Fecha y Lugar: 20 de Verano del año 150 Konohagakure
● Cantidad de Usuarios: Carina
● Cantidad máxima de horas por ronda:48h
![[Imagen: Firma-Carina.png]](https://i.ibb.co/8L4f3C8L/Firma-Carina.png)