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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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[Rango D Autonarrada] Sepulturera
Yocko
Rango Genin
Clan Yuki
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza6(1)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra59(3)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad18
Tenketsu11
Sigilo9
421
544
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04-08-2026, 04:30 PM
La niebla poblaba las calles de la aldea, ocultando lentamente los rastros de quienes habían recorrido Kirigakure antes de que llegara la noche. Una sombra silenciosa que parecía tragarse los últimos ecos del día. El camino hacia el cementerio parecía más largo de lo normal y cada paso hacía crujir la grava húmeda bajo las sandalias de Yocko. Cuando recibió la misión en la oficina de registros había supuesto que se trataría de algún trabajo aburrido relacionado con mantenimiento, pero el nombre del lugar de destino le había bastado para replantearse varias decisiones de vida. Ahora avanzaba entre lápidas gastadas por la humedad, procurando no mirar demasiado tiempo ninguna inscripción. « Si una misión empieza en un cementerio, debería pagarse mejor. »

El encargado del lugar la esperaba junto a una pequeña caseta de madera construida contra el muro exterior. Era un anciano alto y delgado que parecía tan viejo como algunas de las tumbas que cuidaba. Le explicó que durante varias noches había visto una luz extraña cerca de un viejo sauce y que, en ocasiones, había escuchado cantar a una niña en mitad de la madrugada. Los trabajadores más jóvenes se negaban a acercarse al lugar después del anochecer y los rumores comenzaban a extenderse por la aldea. Yocko escuchó toda la explicación con una expresión cada vez más rígida. Quiso preguntar si aquello no podía investigarlo directamente algún sacerdote, un monje o cualquier otra persona cuya profesión incluyera tratar con espíritus, pero el anciano ya parecía convencido de que la kunoichi era la solución al problema.

Las horas transcurrieron con una lentitud insoportable. Cuando la noche definitivamente se extendió sobre el cementerio y la niebla comenzó a deslizarse entre las lápidas, el lugar adquirió una apariencia completamente distinta. El sauce señalado por el anciano se recortaba contra la oscuridad como una silueta torcida y, durante varios minutos, no ocurrió absolutamente nada. Entonces apareció una luz pequeña y verdosa, que se movía entre las tumbas a una distancia imposible de calcular. Yocko se quedó inmóvil observándola, convencida de que cualquier movimiento brusco provocaría exactamente aquello que llevaba horas temiendo, que la cosa le saltase a la cara y le provocase un paro cardíaco mortífero. Pero entonces la luz desapareció y reapareció más lejos. Después escuchó algo que sonaba como el llanto de una niña.

La lógica le decía que debía acercarse; sus piernas, en cambio, parecían estar negociando la rendición. Aun así avanzó y cada ruido producido por el viento parecía perseguirla entre las tumbas; varias veces creyó distinguir figuras moviéndose por el rabillo del ojo. Cuando finalmente alcanzó la zona del muro exterior encontró ramas agitándose entre los arbustos y algo huyendo a través de la oscuridad. Durante unos segundos lo persiguió, convencida de que estaba a punto de descubrir al responsable de toda aquella historia « ¿Qué tipo de espanto horrible huiría de alguien como yo? » . Sin embargo, la figura desapareció tan rápido como había aparecido y la única recompensa que obtuvo fue la sensación de haberse internado aún más en el rincón más inquietante de todo el cementerio.

Al regresar hacia el sauce vio a alguien arrodillado entre las tumbas. Era una niña, o al menos era algo que parecía una niña. Permanecía inmóvil frente a dos lápidas mientras sostenía una pequeña lámpara protegida del viento. Durante unos segundos Yocko consideró seriamente dar media vuelta y fingir que jamás había encontrado nada. Entonces la pequeña se giró sobresaltada al escuchar sus pasos y terminó gritando con más fuerza que la propia kunoichi. El susto fue tan mutuo que ambas necesitaron varios segundos para comprender que ninguna era un fantasma. Entre disculpas, lágrimas y explicaciones atropelladas, la niña terminó confesando que visitaba aquel lugar cada pocas noches para hablar con dos personas muy importantes para ella, antiguos amigos que habían muerto lejos de Kirigakure. Como no podía salir durante el día debido a un problema de salud, solamente acudía por las noches, escondiéndose para evitar que los adultos la descubrieran.

Aparentemente la tarea había sido tan simple como pensó que sería, solamente se trataba de una niña aferrándose a sus recuerdos. El viejo cuidador llegó al lugar unos segundos después, armado con una vara y su vieja lámpara de aceite, permaneció en silencio durante unos instantes y luego soltó una carcajada cansada. Si hubiera sabido la verdad desde el principio, dijo, él mismo habría acompañado a la pequeña cada noche. Yocko no respondió, se limitó a observar las dos tumbas bajo el sauce, no dejaba de sorprenderse con lo paradójicamente simples e inolvidables que habían sido sus misiones desde que se hizo kunoichi.
[Imagen: q0yojli.png]
Masashi Kishimoto
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04-08-2026, 06:14 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Rango D Autonarrada] Sepulturera (TID 14453)
Tipo: Misión Autonarrada · Rango: D
  • Yocko — Autor (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Himawari
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04-08-2026, 06:15 PM
[cerrada]
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