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¿Sabías que… las bestias corrompidas de los Inuzuka comenzaron a cazar a sus antiguos compañeros humanos?
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  ›   [Evento] [Side Quest] Motín Bajo la Montaña
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[Side Quest] Motín Bajo la Montaña
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
04-08-2026, 04:39 PM
Última modificación: 04-08-2026, 04:48 PM por Narrador General.
[Side Quest] Motín Bajo la Montaña
Día: 47 de Verano del año 150.
Lugar: Prisión de la Montaña, Kirigakure.

[Imagen: 11112.jpg]


La Prisión de la Montaña había sido construida en el interior de una elevación rocosa situada en el extremo oriental de Kirigakure, lejos de los distritos habitados y rodeada por barrancos que convertían cualquier intento de fuga en una sentencia de muerte. La instalación descendía varios niveles bajo tierra, con bloques separados mediante gruesas compuertas de hierro, corredores vigilados y mecanismos diseñados para aislar cada sección en caso de emergencia. Aquella mañana, sin embargo, la fortaleza permanecía inquietantemente silenciosa. Las torres exteriores continuaban ocupadas, pero sus vigilantes observaban la entrada sin apartar las manos de sus armas, mientras varios guardias heridos eran atendidos detrás de una barricada improvisada. Desde el interior no llegaban alarmas ni órdenes, solamente golpes lejanos, ecos metálicos y, de vez en cuando, algún grito apagado que parecía ascender desde las profundidades de la montaña.

Frente al portón principal esperaba el teniente Genzō Arakawa, un hombre de cabello gris recogido sobre la nuca y uniforme penitenciario cubierto de polvo. Una venda rodeaba su antebrazo izquierdo y mantenía una pequeña tablilla con el plano incompleto de la prisión apretada contra el pecho. Cuando los shinobi se acercaron, el teniente los recibió sin ceremonias y señaló la enorme puerta reforzada que se alzaba detrás de él. Explicó que los problemas habían comenzado menos de una hora atrás, cuando varias compuertas internas se cerraron al mismo tiempo sin recibir ninguna orden desde la sala de control. Después se perdieron las comunicaciones con los bloques inferiores y comenzaron a escucharse enfrentamientos entre los guardias y los prisioneros. Algunos agentes consiguieron escapar hacia la entrada, pero ninguno sabía quién había abierto las primeras celdas ni por qué los mecanismos de seguridad parecían estar respondiendo a alguien desde dentro de la instalación.

Genzō indicó sobre el plano que el corredor principal conducía primero al puesto de inspección, desde donde podían alcanzarse la enfermería, el bloque de guardias y las escaleras que descendían hacia las celdas. No obstante, las compuertas habían dividido la prisión en sectores y el estado de cada ruta era desconocido. En la sala de control debía encontrarse el alcaide, junto con los registros de apertura de las celdas, mientras que varios guardias habían quedado atrapados cerca del Bloque Dos. El teniente advirtió que la prisión albergaba asesinos, contrabandistas y antiguos shinobi capaces de utilizar chakra, aunque todos llevaban esposas especiales destinadas a limitarlo. Si alguien había conseguido desactivar esas restricciones, incluso una pequeña revuelta podía transformarse rápidamente en una fuga masiva. La prioridad era impedir que cualquier recluso alcanzara la superficie, localizar a los supervivientes y recuperar el control de los sistemas antes de que las salidas secundarias fueran abiertas.

El teniente entregó al equipo una llave de emergencia, dos sellos de comunicación de corto alcance y el plano que conservaba, aunque varias de sus secciones aparecían marcadas como inaccesibles. Después ordenó a los guardias exteriores retirar únicamente el primer cerrojo del portón. Las cadenas cayeron con un golpe pesado y la puerta se abrió apenas lo suficiente para revelar un corredor iluminado por lámparas rojas, con manchas de sangre sobre el suelo y una lanza abandonada junto a la pared. Más adelante, el pasillo se dividía en dos direcciones: desde la izquierda llegaban golpes constantes contra una compuerta cerrada, mientras que por la derecha se escuchó durante un instante una voz pidiendo ayuda antes de quedar interrumpida por un estruendo. Genzō permaneció fuera de la prisión, observando al equipo mientras el portón esperaba abierto. A partir de allí, los shinobi debían decidir cómo ingresarían, qué sector investigarían primero y de qué manera evitarían que el caos bajo la montaña continuara extendiéndose.
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 72 horas para postear ya se cumplió.
Kinzo Funato
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 14
Estadísticas
Generales
Fuerza26(2)
Destreza27(2)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia12(1)
Especiales
Salud10
Velocidad11
Tenketsu10
Sigilo11
338
352
Enlace al Post
04-08-2026, 05:43 PM
“Un nuevo encargo una nueva oportunidad ¿no?”, eso debió pensar cuando el chico, una vez más se había metido en aquel berenjenal, ¿ahora donde estaba?, pues metido en una prisión investigando un incidente con unas puertas, de lo más normal, era un novato, un chico que solo quería demostrar de lo que era capaz, no era algo malo, tenía ambición aunque podía que este vulgar intento por hacerse valer fuera su condena, no era algo habitual pero, querer ayudar a su aldea podría condicionarlo, un fallo cuando no tocaba no solo comprometería su propia existencia sino también las de sus posibles compañeros,  no estaría solo, quizás si contaba con la suerte suficiente coincidiría con algunos ninjas con los que ya paso su anterior encargo, todos eran muy diestros al menos los que conoció tiempo atrás, ¿habrían mejorado?¿serían más fuertes?, el joven Funato no tenía claro si el mismo mejoro o estaba igual que antes, tenía como más empaque, mas entereza y veía los encargos de otra manera, estaba como más suelto, si es que podría decirse así.

Repaso que llevara todos el armamento necesario y su capa de camuflaje, no tenía claro si en ambiente como ese tendría posibilidad de usarlo, era un lugar desconocido pero, ¿Cuándo tendría un ninja la posibilidad de conocer desde dentro una prisión como esa?, no era lo habitual, conocer como estaba estructurado el sitio y que clase de individuos vivían en aquella prisión sería fundamental para entender que actos impíos los habían llevado hasta allí, para Kinzo ser fiel a la aldea era una prioridad, no sé si más o menos que a su clan pero si podría aventurarme a decir que estaban a la par, era por esto que, tener ese encargo seria de lo más interesante, al menos desde el prisma del Funato.

-Gracias por la oportunidad, daré mi mejor esfuerzo, puntuó haciendo una clara reverencia, no podía hablar por sus compañeros y lejos de que sus palabras quedaran en agua de borraja fue sincero, no quería parecer ansioso o descuidado, quería estar alerta y hacer las cosas bien, era por esto que dijo eso, esperaba saber con qué clase de personas se topaba y si podrían hacer buen equipo en esta misión, se sentía más que motivado para este encargo, “No te relajes, esta no es tu primera misión”, resonó en su mente aquella voz, una clara advertencia ante lo que pudiera estar por venir, no era una amenaza sino una consideración más que notable a tener en cuenta, el demonio se escondía en los pequeños detalles y confiarse, en un lugar así sería como firmar de su puño y letra una condena de muerte, real como la vida misma.

Información
Resumen: Kinzo  observa a los presentes y escucha las indicaciones dadas antes de entrar al lugar, replanteándose que serán esas áreas “prohibidas”.

Importante: Solicito información especial al tener la virtud “Investigador”, gracias.

Inventario:
Espadas Kunai x1
Tantō×1
Manta de Camuflaje×1
Tetsubishi×1
Porta Kunais×1
Kunais x3 (novato)

Estadísticas de Kinzo Funato
Kinzo Funato
Estadísticas Generales
Fuerza
26 M: 2
Inteligencia
12 M: 1
Destreza
27 M: 2
Ctrl. Chakra
25 M: 2
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
10
Sigilo
11
Velocidad
11
Vida 338 Chakra 352 Reg. Chakra 40



Efectos, Daños y consumo:

Vida: 273/273

Chakra: 307/307


Rama y mejoras compradas: Aquí

Técnica usada (0)

Gracias por la oportunidad de participar, espero hacerlo bien y ser de ayuda.

Yocko
Rango Genin
Clan Yuki
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza6(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra49(2)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu11
Sigilo9
341
404
Enlace al Post
04-08-2026, 09:14 PM
Última modificación: 04-08-2026, 09:20 PM por Yocko.
La noticia había corrido por Kirigakure con una rapidez sorprendente. Para cuando Yocko recibió las instrucciones básicas y la dirección a la que debía acudir, ya había escuchado al menos tres versiones distintas de lo sucedido. Una afirmaba que los presos habían derribado las puertas y tomado el control de la prisión; otra aseguraba que un monstruo había despertado bajo la montaña; la tercera mezclaba ambas historias de una forma que parecía exigir una gran imaginación y muy poco sentido común. Como de costumbre, decidió no confiar en ninguna.

El camino hasta la Prisión de la Montaña le permitió contemplar poco a poco cómo el paisaje cambiaba. Las zonas habitadas fueron quedando atrás y los senderos se volvieron más escarpados, rodeados por barrancos y paredes de roca que parecían levantarse directamente desde la niebla. Cuanto más se acercaba al lugar, más fácil resultaba comprender por qué había sido construido allí. Incluso sin guardias ni muros, escapar de aquella montaña parecía una idea excelente para cualquiera que quisiera morir rápidamente.

Cuando la fortaleza finalmente apareció ante sus ojos, Yocko redujo el paso de forma involuntaria. Había imaginado algo parecido a un edificio con celdas; en cambio, aquello parecía una gigantesca mansión, mientras las torres de vigilancia observaban los alrededores como si esperasen un ataque inminente. Durante unos segundos se preguntó cuántas personas habrían sido encerradas allí y cuántas habrían deseado salir. « Probablemente viven cómodamente en todas esas habitaciones » se imaginó, pues ignoraba la extensión subterránea de la verdadera prisión y que aquello era tan solo la fachada.

Pronto llegó frente al teniente Genzō Arakawa y permaneció en silencio mientras este explicaba la situación. Sus ojos recorrieron varias veces el plano del lugar y después se desviaron hacia el enorme portón reforzado que acababa de abrirse. Las lámparas rojizas del interior teñían el corredor de un color desagradable y las manchas de sangre sobre el suelo no ayudaban a mejorar la impresión. Yocko tragó saliva. No era miedo exactamente; estaba entusiasmada y la adrenalina empezaba a cruzar con fuerza cada parte de su cuerpo.

Entonces ajustó la posición de su porta kunais, observó por última vez la entrada y dirigió la mirada hacia la oscuridad que descendía bajo la montaña. A sus dieciséis años había imaginado muchas veces cómo sería participar en una misión importante. Descubrió que la realidad contenía más sangre, más barro y tal vez más gloria de la que había esperado. Dio un paso al frente y sólo se detuvo hasta alcanzar el punto donde una lanza reposaba contra la pared, la tomó « Si algo intenta morderme, prefiero que muerda la punta de esto. » Se dijo y luego tanteó el peso del arma e intentó blandirla « No sé usar una lanza, pero tampoco sé usar una silla y aun así podría atacar con ella a alguien. ».

Avanzó hasta la intersección y dobló hacia la izquierda, después se detuvo cerca de la compuerta donde se escuchaban golpes desesperados, o de miedo o de ira. Aprisionó la lanza con una de sus manos con fuerza, hizo sellos con su mano libre e infundió su chakra en la superficie de la lanza, forjando una estructura de hielo en una de las puntas de la lanza. Esta estructura no era un arma ni un filo, tenía forma de muñeco de nieve, con su naricita de hielo y dos huequitos para los ojos. Luego se preparó para lanzarla en caso de que fuera necesario.

✔Aprendida · 01-08-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: YUKI201E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El usuario ha canalizado y refinado su chakra Hyōton hasta tal punto que es capaz de ejecutar técnicas del clan utilizando una sola mano para los sellos, reduciendo la limitante de requerir ambas manos para su ejecución. Este dominio le permite activar el Hyōton: Kōri Shunpō de forma mucho más fluida, canalizando chakra hacia sus pies sin comprometer completamente sus manos, facilitando la combinación de desplazamiento y ejecución de técnicas simultáneamente y manteniendo una presión constante sobre el oponente.

Adicionalmente, cuando el usuario realiza desplazamientos entre estructuras de hielo utilizando su capacidad de salto normal, no la equivalente a su velocidad de movimiento, estos movimientos se vuelven extremadamente difíciles de seguir visualmente, alcanzando una velocidad tal que se perciben como casi instantáneos. Esto genera confusión en la lectura del oponente, dificultando rastrear la dirección real del usuario y permitiéndole reposicionarse hacia ángulos ciegos; si logra salir del campo visual del rival durante este proceso, el usuario puede entrar en estado de Sigilo, aprovechando la pérdida momentánea de referencia para ejecutar acciones desde una posición ventajosa.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.

✔Aprendida · 12-07-2026
◈Hyoton
✦Nivel: 1
#ID: YUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

El usuario moldea chakra Hyōton tras la ejecución de sellos, generando una estructura de hielo de tamaño humano en un punto dentro de un radio de hasta 1 metro a su alrededor, la cual actúa como una barrera defensiva capaz de interceptar ataques directos. Esta creación combina la compresión del Suiton con la proyección del Fūton, permitiendo formar defensas de rápida aparición cuya forma puede adaptarse de manera básica según la intención del usuario, manteniendo su función principal de protección.

Si la estructura permanece en el campo por más de un turno, comienza a regenerar la mitad de los puntos de vida perdidos por turno tras haber recibido daño, representando la reconstrucción constante del hielo mediante chakra. Dependiendo del nivel de control de chakra del usuario, este puede generar múltiples estructuras mediante esta misma técnica, permitiéndole bloquear distintos frentes o establecer defensas simultáneas dentro del campo de batalla.

✧Efecto
49 (CCK) de Resistencia - 2 (MCCK) de Estructuras Simultaneas


Datos

Estadísticas de Yocko
Yocko
Estadísticas Generales
Fuerza
6 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
49 M: 2
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
11
Sigilo
9
Velocidad
14
Vida 341 Chakra 404 Reg. Chakra 44

Vida: 341/341

Chakra: 389/404

Inventario
Boomerang de madera x1

Kyo
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza65(3)
Destreza60(3)
Ctrl. de Chakra20(1)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
485
480
Enlace al Post
06-08-2026, 04:16 PM
Pasiva
✔Aprendida · 27-07-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI303E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El usuario ha aprendido a unir herramientas con armas u objetos de forma eficiente y sin entorpecer sus acciones ofensivas. Unir un ítem a otro sigue tardando 1 segundo, pero esta acción puede ejecutarse durante el desarrollo de cualquier ofensiva, siempre que no requiera el uso activo de ambas manos, permitiendo al usuario colocar un sello, hilo o explosivo mientras lanza un arma o prepara una técnica. Además, puede llevar consigo una cantidad libre de herramientas ya unidas entre sí de forma anticipada, como kunais con sellos explosivos, shurikens con hilos metálicos, o pergaminos pegados a bombas de humo, sin límite impuesto por esta técnica.

Esta especialidad permite una preparación estratégica avanzada, asegurando que el arsenal del usuario esté listo para cualquier situación sin sacrificar velocidad ni capacidad ofensiva.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.
Arco y Flechas
Arco y Flechas 2.205 ryos
EmpuñadaMediano10
Arma de largo alcance compuesta por un cuerpo curvo y una cuerda tensada, diseñada exclusivamente para el lanzamiento de flechas. Es una herramienta frágil: si se utiliza para golpear o bloquear, se romperá de inmediato. Aun así, su cuerda puede aprovecharse de forma creativa en combate, por ejemplo, para retener o atrapar a un enemigo mientras se ejecuta una técnica de Taijutsu, otorgando utilidad táctica sin comprometer su estructura.

El arco aumenta pasivamente la distancia de todos los ataques con flechas, ya sean considerados empuñados o arrojadizos, siempre que se utilicen flechas como medio. Se entrega con 10 flechas simples, que pueden ser recuperadas del entorno o del cuerpo del enemigo al entablar combate cuerpo a cuerpo, siempre que no hayan sido destruidas deliberadamente, ya que son débiles al impacto. Las flechas se consideran Armas Arrojadizas Chicas para todos los efectos, incluyendo el máximo de armas que pueda usar el usuario simultaneamente.
Efecto 15 (MDES) de Rango
Efecto 3 (MFUE) de Lesión
Efecto Aumenta alcance con flechas
Como preparación para este tema se escribió:
  • 3 flechas con hilo metálico.
  • 2 flechas con bombas de humo
  • 1 flecha con kunai granada y sello explosivo
  • 4 flechas normales
La cercanía de Kyōraku a la zona oriental de Kirigakure y su disponibilidad inmediata habían bastado para incluirlo en el grupo enviado a la Prisión de la Montaña. No tardó demasiado en alcanzar la fortaleza, avanzando por los senderos escarpados con el arco sujeto a la espalda y el carcaj acomodado para no entorpecer sus movimientos. Llevaba únicamente diez flechas: algunas permanecían ordenadas dentro del carcaj, otras estaban ligeramente separadas para poder tomarlas con rapidez y una descansaba ya entre sus dedos, preparada para ser colocada sobre la cuerda. No era una gran cantidad, pero todas habían sido revisadas antes de partir y cada una estaba lista para cumplir una función concreta.

Se mantuvo en silencio mientras el teniente explicaba la situación, observando primero el plano y después a quienes entrarían junto a él. Kinzo parecía decidido a demostrar su valía, quizá demasiado consciente de que debía hacerlo, aunque su disposición no resultaba inútil en un lugar donde vacilar podía costar una vida. La joven Yuki, por otro lado, ya se había adelantado hacia la compuerta de la izquierda cargando una lanza que evidentemente no le pertenecía y adornándola con una pequeña figura de hielo. Kyōraku contempló durante un instante aquel muñeco de nieve con los ojos entrecerrados, sin decidir si se trataba de una extravagancia o de una forma particularmente extraña de mantener la calma. «Al menos no parece paralizada por el miedo», concluyó antes de cruzar el portón.

El Senju tomó el arco con la mano izquierda, colocó la flecha sobre la cuerda sin tensarla todavía y avanzó hasta quedar algunos pasos por detrás de Yocko, procurando conservar una línea de tiro despejada hacia la compuerta. Sus sentidos permanecieron atentos a los golpes, a la voz que había surgido desde el corredor contrario y a cualquier movimiento que pudiera producirse detrás del equipo. —No abran nada hasta saber qué intenta salir —indicó con voz baja y severa, sin apartar la mirada del pasillo—. Sea quien sea, ya sabe que estamos aquí. Tras aquello guardó silencio, preparado para reaccionar a la primera señal de peligro mientras esperaba que el interior de la prisión revelara su siguiente amenaza.
[Imagen: 01213245.jpg]
Hachibi
Rango Chuunin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza7(1)
Destreza9(1)
Ctrl. de Chakra14(1)
Inteligencia15(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo12
262
263
Enlace al Post
06-08-2026, 09:19 PM
Última modificación: 06-08-2026, 09:25 PM por Hachibi.
La luna de plata es testigo, no juez. Su luz permite ver a los presentes y poco más, pero los ojos de alguien dedicado a recorrer la noche, incluso a mitad del día, los detalles vienen con más claridad. Hachibi había tenido el día más tranquilo en mucho tiempo, la rutina fue de lo más natural, sus ejercicios, sus comidas e incluso su sueño habían sido tendidos tan prolijamente, que parecía haberse ritualizado para esta precisa ocasión, como si su instinto previera la tormenta que se avecinaba.
 
Su presencia era apartada, un tanto distante. Su mirada estudian el plano hasta grabarlo en piedra en su propia consciencia; ni siquiera tenía que posicionarse hacia el norte para orientarse, la comprensión de aquel esquema le era claro, pero la incógnita no era la distribución, sino los caminos disponibles.
Sus ojos se detuvieron en varios nodos principales, la enfermería, el bloque de los guardias y el centro de comando, el alcaide debería poder controlar mejor la situación. 
 
Sus ojos formaron una ruta, no sabía que tan posible era, pero su instinto decía: “bloque de guardias -> sala de control”. Si algunos guardias logran llevarlo con el Alcaide, no solo podrán retomar control de la prisión, podrán también controlarla y contener a los prisioneros.
 
No dudó más. Tomó la llave, uno de los sellos de comunicación y para cuando la puerta se abrió, su imagen se había vuelto ya una ausencia completa. Sus pasos lo guiaron a través del pasillo, a la derecha, a dónde el grito pidiendo ayuda venía, razonando que esa persona podría tal vez guiarlo con los guardias. Aunque se movía veloz, lo hacía pendiente, visual y auditivamente, de mantener la distancia prudente para no ser visto y que sus pasos fueran camuflados con el ruido del mismo conflicto. Su prioridad en ese momento es clara: Liberar a los guardias encerrados.

Estadísticas de Yato Hachibi
Yato Hachibi
Estadísticas Generales
Fuerza
7 M: 1
Inteligencia
15 M: 1
Destreza
9 M: 1
Ctrl. Chakra
14 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
12
Velocidad
9
Vida 262 Chakra 263 Reg. Chakra 36

Aun no sé citar los rasgos, lo lamento. Así que solo los enumeraré:
- Bien Organizado
- Brújula Interna
- Capacidad Sensorial Aumentada II (Vista y Oído)
- Instinto de Supervivencia (no para subida de stats, sino para actuar)
- Voluntad Férreea (para no intimidarse por la misión)

Técnica usada para desplazarse de forma oculta:

- Kiriki Shihai

Resumen: Hachibi toma la llave y uno de los sellos de comunicación, pues aunque no habla, los guardias podrían comunicar y plantear la informaicón. Toma el camino de la derecha usando su habilidad pasiva para no ser detectado fácilmente.

- Inventario: Porta Kunais pierna derecha.
Kon Kaguya
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 7
Estadísticas
Generales
Fuerza30(2)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra5(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud10
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo10
290
290
Enlace al Post
07-08-2026, 08:42 AM
El pergamino sellado llegó a la casa de té justo cuando Kon terminaba de ganarle la tercera partida seguida de shōgi a un viejo pescador que juraba, entre dientes, que la próxima vez le rompería esa sonrisa a él en persona. Kon se rió, cobró su apuesta y recién entonces reparó en el chunin parado junto a la entrada. — Kaguya-san. Es una orden urgente. Se trata de la prisión de la Montaña. —

— ¿Urgente? —Kon levantó una ceja, tomando el pergamino sin apuro, como si esa palabra hubiera perdido peso hacía años de tanto escucharla en contextos que después resultaban perfectamente manejables — La última vez que alguien me dijo eso terminé cobrando la mitad de lo pactado porque, "la misión resultó menos complicada de lo esperado". Pero bueno, a ver qué tenemos. — Rompió el sello y leyó por encima: disturbios internos, comunicaciones cortadas, posible fuga masiva en la fortaleza asentada en la elevación rocosa del extremo oriental. Volvió a enrollarlo con un chasquido de muñeca y se puso de pie, sacudiéndose el polvo de su pantalon.

— Bueno viejo, la revancha va a tener que esperar —le dijo al pescador, guardándose las monedas— Parece que hoy tengo trabajo de verdad. — Salió de la aldea sin correr y en el camino se detuvo en un puesto callejero a comprar una brocheta de pescado a la parrilla que se comió en tres bocados desprolijos, dejando caer alguna miga sobre la camiseta negra ajustada que llevaba. La mujer del puesto, que ya lo conocía de otras mañanas parecidas, le preguntó adónde iba con tanta prisa para ser él. — A la Prisión de la Montaña. Parece que a alguien se le ocurrió abrir la jaula equivocada. —

—¿Y no te da miedo? —

— Señora, si algo me diera miedo de verdad, hace rato que estaría vendiendo pescado como usted en vez de andar por ahí rompiéndole huesos a la gente. — Le guiñó un ojo, dejó unas monedas sobre el mostrador y siguió camino con las manos hundidas en los bolsillos. El trayecto lo llevó de los tejados y canales de la aldea a senderos rocosos que se hundían de a poco en la niebla espesa y calida que Kirigakure llevaba en el nombre como una advertencia perpetua. En algún tramo del camino, sin nadie que lo escuchara salvo el viento entre las rocas, su mente se fue a un lugar que rara vez visitaba a plena luz del día: Reiji, años atrás, escoltando un traslado de prisioneros peligrosos por ese mismo tipo de sendero, con Kon adolescente pegado a sus talones solo por el placer de meterse donde no lo llamaban. "Algún día vas a tener que aprender cuándo callarte", le había dicho su hermano, sin enojo, casi con ternura. Kon nunca aprendió. Y ahora Reiji llevaba ocho años bajo tierra, inmóvil para siempre en un sentido mucho más literal y definitivo del que él jamás hubiera imaginado a esa edad. Kon sacudió la cabeza, como si el gesto físico pudiera desprenderle el pensamiento de encima, y aceleró apenas el paso, dejando que el aire frío de la montaña le devolviera la sonrisa habitual a la cara.
Para cuando la fortaleza apareció ante sus ojos Kon calculó, con cierta satisfacción perversa, que probablemente era el último en llegar. Eso le convenía. Le gustaba llegar tarde a las reuniones y temprano al bardo, de esa forma se ahorraba las explicaciones aburridas y se aseguraba de estar presente justo cuando la cosa se ponía interesante.

No fue, sin embargo, ningún misterio saber que no llegaría solo a la escena. Mientras subía la última pendiente alcanzó a distinguir, más adelante, un puñado de siluetas ya reunidas frente al portón: el uniforme cubierto de polvo del teniente Genzō Arakawa, tan tenso como cabía esperar de un hombre que llevaba una tablilla apretada contra el pecho como si fuera lo único sólido que le quedaba en el mundo. La figura menuda de una genin que tanteaba el peso de una lanza que evidentemente no era suya, con una determinación torpe pero genuina, y algo más atrás, con esa rigidez casi ceremonial, un muchacho que en ese momento hacía una reverencia de agradecimiento con una seriedad que a Kon le pareció, de entrada, un poco excesiva para las siete de la mañana.

Ninguna cara le sonaba de nada. Kon los repasó a todos con la misma curiosidad desapegada con la que evaluaba cualquier grupo de desconocidos con el que le tocaba trabajar. Terminó de subir sin apuro, notando de reojo, un poco más atrás, a un arquero de porte tranquilo que ya avanzaba con una flecha semi lista sobre la cuerda, revisando cada nodo del plano con la clase de disciplina metódica que a Kon siempre le pareció, en el mejor de los casos, admirable, y en el peor, francamente agotadora de mirar durante demasiado tiempo.

De lo que no tuvo ni la más remota noción fue de la sombra que ya se movía puertas adentro, silenciosa, casi una ausencia completa, deslizándose corredor a la derecha con la intención clara de encontrar a los guardias atrapados antes que nadie más ni siquiera terminara de cruzar el portón principal. Kirigakure entera solía moverse así, por capas invisibles unas de otras, y Kon lo sabía bien. Uno nunca terminaba de conocer del todo con quién estaba trabajando hasta que la sangre ya estaba en el suelo.

Llegó finalmente junto al grupo con las manos todavía hundidas en los bolsillos del pantalon, el pelo blanco cayéndole sobre la cara en esos mechones puntiagudos y desarreglados que nunca terminaba de acomodarse del todo bien, y se detuvo a un par de metros de Genzo, ladeando la cabeza para apreciar el despliegue completo. —Vaya, vaya —dijo, con un silbido bajo y apreciativo — Cuando me dijeron "mision urgente" me imaginé algo bastante más aburrido. Un par de tipos haciendo escandalo, alguien tirándole una silla a un guardia. Esto —señaló con la barbilla el conjunto entero de la escena— esto ya me gusta bastante más. —

Kon escuchó todo a medias, con la atención repartida entre el muchacho de la reverencia, que seguía sosteniendo esa postura formal con una convicción casi incómoda de presenciar, y la genin que forjaba con total tranquilidad una figura de hielo con forma de muñeco de nieve sobre la punta de una lanza ajena. Respiró hondo el aire cargado de sangre y hierro viejo que escapaba por la rendija del portón entreabierto, y la sonrisa se le ensanchó un poco más, esa sonrisa pícara y confiada que tantos confundían con simple buen humor y que en realidad escondía algo bastante más filoso debajo. — Bueno —dijo, sin dirigirse a nadie en particular, dando el primer paso hacia el resto del grupo mientras el corredor iluminado en rojo se abría frente a todos como una boca hambrienta— Supongo que toca ganarse el pan de hoy ¿no? —
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza7(1)
Destreza9(1)
Ctrl. de Chakra7(1)
Inteligencia7(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo10
234
236
Enlace al Post
07-08-2026, 04:07 PM
Rin y Rei llegaron a la Prisión de la Montaña sin necesidad de intercambiar demasiadas palabras. La convocatoria había sido suficiente para entender que aquello no era una práctica de Academia ni uno de aquellos encargos cuyo mayor peligro terminaba siendo regresar con barro hasta las rodillas. Frente a ellas se encontraba el teniente encargado de recibir al grupo, todavía aferrado al plano incompleto de la instalación. Las hermanas permanecieron juntas mientras escuchaban la explicación: compuertas cerradas sin autorización, comunicaciones perdidas con los niveles inferiores, guardias atrapados y prisioneros que quizá ya no estuvieran limitados por sus esposas especiales. La prioridad era clara: impedir una fuga, encontrar supervivientes y recuperar el control de la prisión.

Rin escuchó con los brazos relajados a ambos lados del cuerpo, pero su quietud tenía poco de despreocupada. Sus ojos recorrían alternativamente el plano y el rostro del teniente, guardando cada dato que pudiera resultar útil después. A su lado, Rei permanecía algo más recogida, con las manos juntas frente al vientre y aquella serenidad suya que muchas veces conseguía disfrazar la velocidad con la que procesaba cuanto escuchaba. Cuando se mencionaron los antiguos shinobi encerrados allí, ambas cruzaron una breve mirada. No necesitaron comentar nada. Si las restricciones de chakra habían sido anuladas, cualquier corredor podía convertirse en un campo de batalla antes de que tuvieran oportunidad de comprender qué estaba ocurriendo.
<Así que no sabemos quién controla las puertas> murmuró Rei cuando la explicación terminó.
<Ni quién quiere que permanezcan cerradas> respondió Rin.
La diferencia era pequeña únicamente en apariencia.

Cuando el primer cerrojo fue retirado y el portón cedió lo suficiente para permitir el acceso, Rin no avanzó inmediatamente. Esperó. Observó primero aquello que la apertura les permitía ver y escuchó los sonidos procedentes de ambos caminos. El corredor terminaba dividiéndose: desde una dirección llegaban golpes contra una compuerta y desde la otra se había escuchado una petición de ayuda antes de ser cortada abruptamente. Rei dirigió la mirada primero hacia la izquierda y luego hacia la derecha, midiendo ambas posibilidades sin pretender descubrir desde allí algo que simplemente no podían saber.
<La derecha> dijo finalmente.
Rin la observó de reojo.
<¿Por la voz?>
<Por la posibilidad de que todavía pueda responder preguntas>
Una sonrisa apenas visible tocó una esquina de los labios de Rin.
<Eso esperaba que dijeras>

Las dos hermanas cruzaron entonces el portón. Rin tomó la delantera por apenas medio paso, no tanto para imponer dirección como por una costumbre nacida de su manera de combatir. Si algo aparecía frente a ellas, prefería ser la primera superficie contra la que chocara. Rei avanzó ligeramente detrás y hacia un costado, manteniendo suficiente separación para que ninguna obstaculizara los movimientos de la otra. No discutieron la formación; habían entrenado juntas durante demasiado tiempo como para necesitar hacerlo.
Al alcanzar la división, Rin se detuvo apenas un instante y señaló el camino derecho con dos dedos.
<Juntas>
Rei asintió.

Y así tomaron el pasillo derecho. No corrieron. Avanzaron con rapidez contenida, dejando que sus pasos conservaran el menor ruido posible y prestando atención a cuanto pudiera alterar el silencio entre un movimiento y el siguiente. Rin mantenía la mirada al frente mientras Rei vigilaba también los ángulos que su hermana dejaba atrás. No buscaban todavía respuestas definitivas; apenas estaban entrando en el problema. De momento, encontrar a quien había pedido ayuda era suficiente.
Stats
Estadísticas de Rin to Rei
Rin to Rei
Estadísticas Generales
Fuerza
7 M: 1
Inteligencia
7 M: 1
Destreza
9 M: 1
Ctrl. Chakra
7 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
10
Velocidad
10
Vida 234 Chakra 236 Reg. Chakra 36

Vida: 234/234
Chakra: 236/236
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Kishue
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza15(1)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo10
270
255
Enlace al Post
07-08-2026, 04:35 PM
Tras haber recibido la misión de parte de su jefa Aiko con la intención de que tuviera más experiencia en campo y ayudando a la aldea, a pesar de no ser de su jurisdicción ni mucho menos su especialidad, pero Kishue era un ninja en formación y debe de recorrer diferentes departamentos para tener más conocimiento del funcionamiento de la aldea para el futuro cargar con un alto cargo en ella, para Aiko el conocimiento es poder y Kishue requiere de ganar más para cubrir las expectativas de la jefa. Kishue tomó sus cosas y partió en dirección a la prisión en cuanto antes.

Vestido con una simple camisa azul marino por debajo de una gabardina negra de manga larga de corte largo que llega hasta sus pantorillas como método de protección contra el frío en caso de necesitar permanecer largos ratos en el exterior, guantes negros de cuero para proteger sus manos tanto en combate como de las condiciones climáticas, unos pantalones largos negros y unas sandalias ninja negras, las sandalias para permitir mayor flexibilidad y movilidad, entre razones extrañas de Kishimoto de enviar a ninjas con sandalias, tal vez de esa manera sirve para canalizar el chakra mejor en los pies, quién sabe.

En el lugar observó a los presentes, entre ellos las hermanas Rin y Rei, quienes fueron sus compañeros y ahora amigas, pero estaban concentradas en escuchar la información, y él mismo también por lo que no se acercó a ellas todavía, en cambio se mantuvo atrás poniendo atención a las palabras del teniente sin perderse detalle, pero la llave fue tomada por otra persona y uno de los comunicadores, por lo que decidió no hacerlo pero algo que si decidó hacer fue hacer equipo con personas conocidas, en este caso con RIn y Rei, aunque no lo expuso de manera directa, en cambio Kishue sin mediar palabra alguna continuó avanzando cuando todos empezaron a avanzar. Su avance fue detrás de Rin y Rei.
Estadísticas de Kishue
Kishue
Estadísticas Generales
Fuerza
15 M: 1
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
10 M: 1
Ctrl. Chakra
10 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
9
Sigilo
10
Velocidad
10
Vida 270 Chakra 255 Reg. Chakra 36
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Kalak
Rango Genin
Clan Hozuki
Nivel 4
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza20(1)
Ctrl. de Chakra20(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo10
265
315
Enlace al Post
07-08-2026, 06:30 PM
Avancé bajo la luz de la luna, emergiendo entre la niebla. Dislumbré las enormes lomas de roca y en la zona indicada, se veían las siluetas de personas. Caminé lentamente hacia ellos, haciendo un saludo marcial al superior y una reverencia coloquial al resto.

Escuché las instrucciones. La revuelta tenía lugar en los pisos bajo tierra, en el subsuelo y había guardias atrapados en el Bloque 2. La única entrada a la prisión era mediante el puente, de otra forma los barrancos podrían matar a cualquiera que intentase caer. Escuché a mis compañeros y a mis superiores.

-Supongo que lo prudente sería asegurar las partes superiores, el bloque 1, para impedir que salgan los prisioneros y evitar que tomen más zonas. Debemos ser cautelosos, si hay ninjas dentro seguramente estarán dispuestos a morir, y utilizarán lo mejor que tengan para entrar- dije mientras observaba la zona, observando la llave.  Observé los planos, el mapa de la prisión y analicé sus rutas.

-Sugiero que aseguremos y limpiemos la zona de recepción, siguiendo con la enfermería. Asegurar las escaleras que descienden, seguro tendrán trampas, y nosotros mismos podríamos colocar las nuestras. Un "cuello de botella" para cubrir la zona- dije mientras dibujaba con el pie sobre la tierra un bosquejo del mapa otorgado por el superior. 

Vi a Rei y a Rin alejarse, cruzando el portón, seguramente a su muerte.  Sólo les dije "adiós" con la mano.

-Si los demás están de acuerdo, podríamos pensar en un plan- diría mientras caminaría hacia el portón, con las manos en formas de pistola, asomándome para ver que podría observar. Esperaría a que ellos tomaran alguna decisión, de cualquier modo, yo tomaría ese plan de avance por la zona superficial, asegurando que no estuviera tomada ya, antes de siquiera pensar en descender.  


Estadísticas de Kalak
Kalak
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
20 M: 1
Ctrl. Chakra
20 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
12
Sigilo
10
Velocidad
9
Vida 265 Chakra 315 Reg. Chakra 48

Vida: 265/265

Chakra: 315/315

Virtudes:
Atractivo
Líder Nato
Ninja prodigioso 1
Defectos:
Impopularidad
Venganza
Naoto
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra5(1)
Inteligencia70(3)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo12
345
290
Enlace al Post
09-08-2026, 06:25 PM
La Prisión de la Montaña no era un lugar que Naoto hubiese tenido motivos para visitar anteriormente. Había escuchado hablar de ella, por supuesto, como cualquier shinobi de Kirigakure que prestara algo de atención a los asuntos internos de la aldea; una fortaleza construida lejos de las zonas habitadas, donde algunos de los criminales más problemáticos eran apartados del resto de la sociedad. Sin embargo, conocer su existencia y observarla desde aquel sendero eran dos cosas completamente diferentes. La montaña se alzaba como un bloque de piedra en mitad de un terreno poco amigable, rodeada por desniveles y barrancos que hacían innecesarios algunos muros. No parecía haber demasiados lugares por los cuales escapar.

Ni por los cuales entrar.

Su llegada fue silenciosa. El sonido de sus pasos se mezcló con aquellos que iban y venían alrededor de la entrada, guardias transportando heridos, armas cambiando de manos y algunas órdenes breves pronunciadas entre hombres que todavía intentaban comprender qué había ocurrido. Naoto se mantuvo apartado durante los primeros segundos. Su kimono ocultaba casi por completo las vendas que recorrían su cuerpo, aunque aquellas alrededor del rostro permanecían visibles, dejando solamente sus ojos expuestos a la luz exterior.

Los heridos llamaron primero su atención.

No por compasión.

Su mirada descendió hacia ellos con detenimiento, intentando encontrar alguna similitud entre las heridas visibles. Cortes, golpes, quemaduras, perforaciones. Cualquier cosa podía decir algo sobre aquello que los había atacado. No necesitaba acercarse demasiado para comprender que algunos habían logrado salir apresuradamente, pero saber de qué estaban escapando era otra cuestión. Se permitió observar también sus armas, la ropa dañada, las manchas de sangre y cualquier rastro que pudiera ayudarle a diferenciar una lucha entre hombres desesperados de algo producido mediante ninjutsu.

Lo que menos le gustaba era el silencio proveniente de la montaña.

Había esperado alarmas. Órdenes. Hombres corriendo de un lado hacia otro intentando recuperar el control de la situación.

En cambio, cada tanto llegaba un golpe.

Naoto terminó por aproximarse al teniente junto al resto de los shinobi. No dijo nada durante la explicación. Sus ojos acompañaron el dedo de Genzō sobre el plano mientras recorría mentalmente las distintas secciones de la prisión: puesto de inspección, enfermería, bloque de guardias, escaleras, celdas, sala de control. Prestó especial atención a las zonas marcadas como inaccesibles y a la manera en que unas dependencias comunicaban con otras. No sabía cuánto tiempo permanecerían allí abajo y tampoco sabía si aquel trozo de papel continuaría con ellos durante toda la operación.
Por eso procuró recordarlo.

Los corredores principales. Las bifurcaciones. Las escaleras. El camino nuevamente hacia la superficie.

Había algo que le resultaba extraño.

—¿Cómo se desactivan las esposas?

Fue lo primero que preguntó.

Su voz no fue particularmente alta, aunque tampoco hizo falta. Permaneció mirando el mapa durante unos instantes más antes de levantar los ojos hacia el teniente.

—Si alguien abrió las celdas no significa que los prisioneros recuperaran su chakra. Alguien tuvo que quitarles las restricciones también.

O quizás no.

Eso era precisamente lo que quería saber.

Esperó la respuesta antes de señalar con uno de sus dedos vendados las diferentes compuertas dibujadas en el plano.

—¿Sabe cuál se cerró primero? 

No necesitaba conocer todavía por qué. Solo el orden. Si los sistemas habían comenzado a fallar desde un punto determinado de la prisión quizás aquello les indicaría hacia dónde debían avanzar, o al menos dónde había comenzado todo. Naoto tampoco descartaba que los cierres hubiesen sido utilizados para dirigir a los guardias hacia ciertos sectores, separándolos deliberadamente.

Entonces las cadenas del portón cayeron.

El sonido metálico fue suficiente para alejar su atención del plano.

Las luces rojizas del interior no ayudaban demasiado. Teñían el corredor y las paredes de un color desagradable, haciendo que las manchas sobre el suelo parecieran extenderse más de lo que realmente lo hacían. Naoto permaneció un momento antes de cruzar. Observó la lanza abandonada junto a la pared, pero no intentó tomarla. Primero siguió con la mirada la sangre cercana, buscando descubrir si se trataba simplemente del lugar donde alguien había sido herido o si continuaba formando algún rastro hacia el interior.

Después entró.

Sus pasos se volvieron más medidos en cuanto dejó atrás la claridad exterior. No tenía intención de adelantarse innecesariamente al resto. Sabía perfectamente cuáles eran sus capacidades y ninguna de ellas involucraba recibir una hoja en el pecho para descubrir qué había detrás de una esquina. Sus ojos pasaron de una pared a otra, recorriendo puertas, intersecciones y cualquier punto donde alguien pudiera ocultarse.
Los golpes llegaron desde la izquierda.

Naoto volvió la cabeza.

Una compuerta.

Cerrada.

Luego llegó la voz desde el otro corredor.

Ayuda.

El estruendo que siguió terminó por decidirlo.

—Derecha.

No avanzó inmediatamente. Miró hacia quienes hubiesen ingresado con él antes de señalar aquel corredor con un movimiento corto de la cabeza.

—Lo que sea que esté golpeando del otro lado todavía tiene una puerta delante. Allí había alguien hablando.

Un superviviente era información.

También podía ser una trampa.

Naoto llevó lentamente una mano hacia las vendas próximas a su cuello, acomodándolas por simple costumbre mientras mantenía la mirada puesta en la oscuridad del corredor derecho. Su cuerpo continuaba relajado a simple vista, pero su atención ya no lo estaba. Escuchó antes de continuar, procurando identificar nuevos pasos, voces o cualquier otro ruido después de aquel golpe. No avanzaría pegado a una pared ni expondría su cuerpo en mitad del pasillo si podía evitarlo.
La prisión todavía tenía muchas puertas cerradas.

El problema era averiguar quién las estaba cerrando.



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Vida: 345/345
Chakra: 290/290


Cita:Virtudes:
Brújula Interna
El ninja tiene un sentido de orientación confiable que le permite recordar rutas y ubicaciones con facilidad. Incluso en lugares desconocidos, suele encontrar el camino correcto sin depender constantemente de ayuda externa.

Investigador
El ninja tiene un talento nato para la investigación. Lo que le ayuda a enterarse antes de las cosas.
Al inicio de una misión o evento, el usuario recibe información sobre la trama, pudiendo ser para objetivos principales como secundarios de esta.

Estadísticas de Naoto
Naoto
Estadísticas Generales
Fuerza
0 M: 1
Inteligencia
70 M: 3
Destreza
0 M: 1
Ctrl. Chakra
5 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
10
Sigilo
12
Velocidad
10
Vida 345 Chakra 290 Reg. Chakra 40
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
10-08-2026, 11:44 PM
Última modificación: 11-08-2026, 12:10 AM por Narrador Tenseigan-kun.

La neblina de Kirigakure no solo envolvía la fortaleza exterior; parecía filtrarse con premeditación por las grietas de la roca, mezclándose con el humo denso de las lámparas de aceite infundidas con chakra que parpadeaban en un rojo agónico. No había rastro de cables ni de circuitos convencionales; el aire vibraba con la estática pesada de matrices de sellado que habían sido forzadas con una precisión quirúrgica, dejando únicamente finas cenizas de papel quemado adheridas a los marcos de las puertas.

Kinzo Funato cruzó el umbral con una serenidad calculada, un contraste absoluto frente al caos latente en el ambiente. Tras inclinar la cabeza en una reverencia formal dirigida al Teniente Genzō Arakawa, sus ojos se posaron sobre el pergamino que albergaba el plano incompleto de la instalación. Su mente, guiada por el instinto de un investigador nato, no se limitó a contemplar pasillos sombríos; rápidamente analizaría cada irregularidad del entorno para comprender la verdadera magnitud de la crisis.

—Esto no es un simple arrebato de desesperación — le susurraba al oido el instinto al joven Funato, mientras su mirada revisa los puntos críticos del mapa—.

Al examinar con atención las llamadas "áreas prohibidas" y los accesos principales, las anomalías revelaban una pauta alarmante:
  • Sabotaje de Fūinjutsu: Las pesadas compuertas de hierro no habían cedido por un fallo mecánico o por la fuerza bruta de los reclusos. Kinzo llegaria a la conclusión de que los sellos de cierre en zonas tan vitales como el suministro médico y las comunicaciones fueron neutralizados mediante una técnica de contra-sellado específica, un procedimiento que exigía un conocimiento profundo y exclusivo de las claves internas de la aldea.

  • La Lanza y el Rastro de Tinta: Cerca de la entrada, una lanza abandonada conservaba restos de tinta de sellado fresca en su punta. El arma cumpliría un propósito mucho más complejo que el de una simple trifulca; funcionaría como un canalizador externo para alterar y desarticular los sellos de las celdas desde el exterior de los barrotes.

  • El Silencio de los Sellos: El zumbido constante que debían emitir las paredes de la prisión —diseñadas para captar vibraciones mediante chakra— se encontraba completamente muerto en sectores clave. Alguien había "ensordecido" la estructura de piedra, garantizando que los guardias jamás oirían el avance sigiloso desde las profundidades.

Con cada detalle descubierto, una certeza incómoda crecería en su interior. Un motín carcelario común se nutre del desorden y del impulso salvaje, pero aquello presentaba una sincronización demasiado precisa, una jerarquía invisible y una planificación que superaba con creces los recursos de un grupo de presos comunes.

 Alguien estaba orquestando una expansión sistemática desde el interior hacia la superficie, convirtiendo el descontento en una maquinaria perfectamente engrasada.

Frente a él, el pasillo bifurcado presentaba un dilema inmediato: a la izquierda, los golpes sordos contra el hierro encantado resonaban como un tambor de guerra; a la derecha, una voz humana se extinguía abruptamente entre las sombras. Ajustando su capa de camuflaje y palpando el frío mango de su tantō, Kinzo determinaría el siguiente paso, sabiendo perfectamente que en aquel laberinto de piedra, la lealtad a la aldea dependería de su capacidad para ver a través del engaño.




El corredor izquierdo de la Prisión de la Montaña respondería de inmediato a la naturaleza del jutsu de Yocko. A medida que la joven del clan Yuki avanza, el aire viciado y la humedad densa de la piedra actua como el catalizador perfecto para que su linaje aflorara sin reservas en el entorno.

Bajo el parpadeo agónico de las lámparas de aceite, la punta de la lanza manifestaría un contraste con la penumbra. La humedad suspendida comenzaría a cristalizarse de forma acelerada, y sobre el metal se alzaría una fría figura de escarcha con ojos vacíos, un muñeco de nieve que funcionaría como un silente pararrayos visual en medio de la tensión del pasillo. Con cada paso, el suelo se cubriría de una película delgada de hielo que delataría instantáneamente cualquier vibración o desplazamiento furtivo proveniente del otro lado de los muros.

Frente a la pesada compuerta de hierro reforzado, los golpes sordos marcarían un ritmo algo peculiar. Yocko escucharía que no se trata del pataleo errático de un prisionero común; cada impacto llevaría una cadencia estricta hasta  militar.

A cada segundo, la atmósfera ofrecía más indicios inquietantes. Entre los golpes, un siseo metálico, quizas corrosivo, como si algo del otro lado mordiera la estructura. Al mismo tiempo, al aproximar su cuerpo a la superficie de la puerta esta transmitiría un calor anómalo que contrastaría de forma violenta con el ambiente gélido que ella proyecta su jutsu.

A sus espaldas notaria la presencia sobria de Kyo y percibiría la tensión contenida donde el arco. 




La disciplina de Kyo se erigiría como una barrera invisible contra el caos que amenaza con devorar la entrada de la prisión. Mientras la luz roja y agónica de las lámparas de aceite proyecta sombras alargadas y distorsionadas sobre las paredes de roca, el arquero se posicionaría como el ancla táctica indiscutible del flanco izquierdo, manteniendo una línea de tiro despejada y precisa hacia la pesada compuerta que vibraría bajo impactos rítmicos.

Ajeno a la peculiar excentricidad del muñeco de nieve que Yocko habría manifestado, el enfoque del tirador era estrictamente pragmático. Con el arco sujeto con firmeza absoluta y una flecha descansando entre sus dedos, su presencia equilibraría con frialdad la balanza entre la curiosidad circundante y la letalidad inminente requerida para sobrevivir.

Su advertencia seca resonaría en el estrecho pasillo con una autoridad severa: —Nadie abriría nada hasta saber con certeza qué intentaría salir de ahí.

Su mente analítica desgloso la situación con precisión de estratega. A diferencia de quienes solo verían una puerta cerrada por el miedo, Kyo observaría el ángulo exacto de los impactos. Notaría que los golpes no buscan derribar el metal por pura fuerza bruta, sino que estan dirigidos con alevosía hacia los puntos de anclaje de los sellos de fūinjutsu. Sus sentidos permanecerían en máxima alerta, escrutando no solo lo que tendría al frente, sino también los ecos tenues que llegarían desde el corredor derecho, donde el silencio sepulcral posterior al estruendo resultaría ser mucho más alarmante que cualquier grito de desesperación.

Bajo su atenta vigilancia, la atmósfera se volvería aún más densa y opresiva. El polvo que desprendería el techo a causa de las vibraciones violentas quedaría suspendido en el aire, atrapado en la red invisible de la humedad gélida que emana de la técnica de su compañera. Pero la mirada aguda de Kyo detectaría un detalle sutil que el resto pasaría por alto: un hilo delgado de humo negro comenzaría a filtrarse sigilosamente por la parte superior de la compuerta, confirmando que los reclusos no solo utilizarían su propia fuerza, sino algo mucho más oscuro y abrasivo para forzar su salida.




Mientras el debate y la tensión quedaban atrás en la entrada y en la compuerta izquierda, Hachibi se desvanecería por completo en el aire viciado de la prisión. Bajo los efectos del Kiriki Shihai, su presencia se diluiría hasta transformarse en una "ausencia completa", una sombra imperceptible que se deslizaría sigilosa por el corredor derecho, donde el eco del grito de auxilio aún vibraría latente en las paredes de roca.

Sin requerir el plano físico gracias a su brújula interna, su mente visualizaría la arquitectura tridimensional de la montaña como un mapa esculpido en la misma piedra. Cada sombra proyectada por las lámparas de aceite rojas ofrecería un refugio táctico, y cada irregularidad en el relieve serviría como un punto de apoyo silencioso para avanzar camuflado entre el ruido sordo de la revuelta.

Los sentidos refinados captarían los matices que el resto obviaría. Aquella interrupción abrupta del grito no obedecería al azar; Hachibi identificaría con claridad el golpe seco de un cuerpo contra una superficie sólida y el arrastre metálico de unas esposas de chakra rozando el suelo. Unos metros más adelante, ocultándose tras un ángulo ciego, una respiración agitada y rítmica delataría la presencia de un superviviente o su captor, aún al acecho en la penumbra.

Llevando consigo la llave de emergencia y el sello de comunicación, Hachibi constituiría el eslabón indispensable para restablecer el orden. La voluntad férrea bloquearía la presión asfixiante de aquel ambiente de matadero, centrando toda la atención en el objetivo primordial: liberar a los guardianes. A su paso, las paredes exhibirían rastros de un fūinjutsu de aislamiento que habría sido desgarrado manualmente, fiel testimonio de la desesperación de quienes intentaron huir antes de que el cierre total los atrapase.

Al doblar la primera intersección en dirección al Bloque Dos, la temperatura descendería de forma notable. El aire abandonaría el rastro de humo para impregnarse de humedad estancada y metal viejo. En el suelo, un brillo tenue llamaría la atención: no se trataría de sangre, sino de una serie de sellos de supresión de chakra arrancados de cuajo de sus anclajes y abandonados a su suerte, lo que confirmaría la sospecha de que alguien —siguiendo directrices precisas desde las sombras— estaría desarmando sistemáticamente las entrañas de seguridad de la prisión desde el interior.




El pasaje correspondiente a Kon Kaguya ajustaría su perspectiva para reflejar correctamente que Yocko sostendría la lanza, integrándola en su técnica de hielo en lugar de dejarla abandonada junto al muro. La escena corregida mantendría el rigor cronológico y el uso de la prosa narrativa:

El ingreso de Kon Kaguya aportaría un tinte de cínica ligereza al ambiente asfixiante que reinaría en la Prisión de la Montaña. Mientras las lámparas de aceite, teñidas de un rojo agónico, parpadearían como un corazón desfalleciente, el joven Kaguya se adentraría en el corredor principal con las manos hondamente hundidas en los bolsillos, proyectando una silueta despreocupada que parecería desafiar el peso colosal de la roca y el abismo circundante.

Para él, aquella misión no significaría un simple protocolo de emergencia, sino el escenario predilecto donde la tensión soterrada de Kirigakure por fin estallaría en acción. Su característica sonrisa —que la mayoría interpretaría erróneamente como un síntoma de frivolidad— actuaría en realidad como un escudo labrado tras años de atestiguar cómo los hilos invisibles de la aldea moverían los engranajes de su destino.

Sin detenerse a examinar pergaminos ajenos, su mirada recorrería el despliegue táctico: desde la formalidad reverente de Kinzo hasta la figura de Yocko, quien empuñaría con firmeza la lanza metálica transformada en un canalizador de escarcha azulada. El instinto de combate de Kon captaría de inmediato el hedor punzante a hierro oxidado y sangre fresca que emanaría del portón entreabierto, confirmándole que el disturbio superaría por mucho a una simple revuelta de celdas comunes.

Al cruzar el umbral, una sombra invisible pesaría sobre sus hombros. El recuerdo de su hermano Reiji, quien habría perdido la vida escoltando a prisioneros peligrosos una década atrás, impregnaría cada uno de sus pasos con un matiz sombrío. Kon sabría que bajo las entrañas de la montaña no solo habitarían infractores corrientes, sino veteranos del shinobi que, tras sacudirse sus grilletes especiales, convertirían los estrechos pasillos en un matadero ineludible.
Sin dirigir una sola palabra a la vanguardia, Kon daría el paso definitivo hacia el corredor bañado en luces escarlatas. Su postura reflejaría la aceptación tácita del caos que se avecinaría. Lejos de buscar respuestas en los planos trazados por Genzō Arakawa, aguardaría a que el crujir del metal y la manipulación del chakra revelaran la identidad del artífice detrás de las celdas abiertas.

A medida que avanza, el eco rítmico y relajado de sus pisadas —mucho menos apremiantes que las de sus compañeros los investigadores— rebota contra las paredes húmedas. La atmósfera circundante se tornaría densa y notablemente más cálida de lo previsto, una señal inequívoca de que los sellos de contención trabajarían al límite para sofocar algo colosal desde el abismo. De reojo, notaría que la lanza que antes yacía en la entrada ahora formaría parte del arsenal gélido que su compañera exhibiría con destreza, erigiéndose como un mudo recordatorio de que el orden instituido habría sido quebrantado con violencia extrema.

Posicionado justo a espaldas del grupo de vanguardia, su atención permanecería en máxima alerta, registrando la descoordinación inicial de sus aliados y, con un destello de perspicacia, alcanzaría a divisar cómo la silueta imperceptible de Hachibi se desvanece en dirección al ala derecha, preparado para reaccionar si la boca hambrienta de la prisión decidiera cerrarse por completo.




El ala derecha de la Prisión de la Montaña recibiría a las gemelas Rin y Rei bajo una atmósfera donde la neblina densa cedería ante un aire estancado, cargado de ozono e hierro oxidado. Las lámparas de aceite, con su fulgor escarlata y rítmico, proyectarían dos siluetas que se moverían con una fluidez milimétrica, fundiéndose como una sola entidad táctica dispuesta a desentrañar el misterio del corredor.

Rin tomaría la vanguardia por un escaso margen, sirviendo como el baluarte físico y el escudo defensivo del binomio, mientras que Rei vigilaría cada ángulo ciego y procesaría los ecos sutiles que rebotarían en las paredes. Ambas avanzarían con paso medido y calculado; comprender que aquel complejo había sido diseñado para confinar a antiguos shinobi expertos en el uso del chakra significaría que cada intersección representaría una potencial zona de asfixia.

Al aproximarse al sector donde la petición de auxilio se había extinguido, Rei analizaría con cautela la incongruencia acústica. La súplica no habría emanado de una celda abierta convencional, sino que parecería propagarse de forma distorsionada desde los conductos de drenaje secundarios. La disyuntiva flotaría latente en la mente de la joven: podría tratarse de un superviviente genuino capaz de aportar información vital, o bien de una trampa calculada para desviar la atención del equipo principal.

Bajo la luz parpadeante, los rastros visuales ofrecerían una pista perturbadora. Las manchas hemáticas sobre la piedra no responderían a un patrón de huida caótica, sino a un arrastre deliberado hacia las profundidades del Bloque Dos. Al detenerse un instante para evaluar el terreno, Rin notaría que en los muros de roca existían sutiles marcas de dedos, posicionadas no por desesperación, sino como puntos de referencia tácticos para navegar en la más absoluta oscuridad cuando el sistema de iluminación fallara.

Sin embargo, el corredor no estaría tan desierto como sugeriría el silencio. En los límites de su percepción sensorial, el aire experimentaría una ligera alteración en la densidad, un indicio casi imperceptible que delataría la presencia cercana de Hachibi, quien avanzaría metros más adelante sumergido en su propio sigilo, compartiendo el mismo rastro sin romper la penumbra.

Al fondo del pasillo, una de las compuertas de hierro reforzado oscilaría apenas unos milímetros impulsada por una corriente helada que contrastaría de forma alarmante con el calor general del sector. No hablaría nadie en los puestos de guardia, y la ausencia absoluta de personal indicaría que la estructura habría sido manipulada desde dentro.





Tras la estela sincronizada de las gemelas Rin y Rei, Kishue avanzaría por el ala derecha de la prisión, con su gabardina negra rozando de forma casi imperceptible la piedra húmeda y los guantes de cuero bien ajustados, listos para cualquier contacto repentino. Su presencia discreta y su semblante común le permitirían integrarse en la formación con absoluta naturalidad, mientras su mente operaría en un nivel de alerta muy superior al del resto.


A medida que progresaría por el pasillo bañado en luces escarlatas, el aire estancado y el olor a hierro oxidado darían paso a matices olfativos mucho más específicos. Sus fosas nasales captarían el rastro acre de una tinta de sellado de baja calidad —típica de falsificaciones para forzar accesos— mezclada con el hedor rancio de cuerpos hacinados en celdas sobrepobladas. Dicho aroma se intensificaría conforme la marcha se aproximara al Bloque Dos, lo que sugeriría que la "limpieza" de la seguridad interna habría sido un trabajo minuciosamente planeado desde adentro.

Bajo una estricta disciplina ascética, su respiración permanecería perfectamente controlada, evitando interferir con su agudeza auditiva. Al percibir que el eco en el corredor era inusualmente corto, Kishue deduciría que las paredes de roca habrían sido tratadas con un fūinjutsu de absorción sonora pero ¿por que?. Asimismo, el estruendo que momentos antes había cortado la petición de auxilio no habría obedecido a una explosión, sino al golpe seco de una barra de hierro encajándose en un mecanismo de cierre manual.

Su aguda capacidad investigadora repararía además en un detalle fundamental: las sandalias de los guardias heridos que habría observado en la entrada presentarían restos de un barro arcilloso de tonalidad blanquecino, un sedimento ausente en la superficie de la montaña. Esto indicaría de manera concluyente que el enfrentamiento inicial no habría tenido lugar en los niveles superiores.

El entorno reaccionarían de forma sutil a su avance; el goteo constante de agua en una tubería cercana alteraría su ritmo de improviso, como si alguien accionara una válvula más adelante en el corredor....Justo cuando ellos entraron.



Bajo la mortecina luz de la luna que se filtraría entre la densa niebla de Kirigakure, la incorporación de Kalak añadiría una nota de frío pragmatismo al caos que respiraría la Prisión de la Montaña. Mientras otros correrían hacia los gritos o examinarían pergaminos ajenos, el joven del clan Hozuki emergería de la bruma con la calma de quien comprendería que, en una fortaleza ceñida por abismos, el terreno resultaría tan letal como los propios reclusos.

Tras un saludo marcial que denotaría su respeto castrense hacia la jerarquía, su atención se clavaría en la arquitectura misma de la montaña, analizando las rutas como si fueran las venas por donde circularía el veneno de la revuelta. Kalak sería el primero en verbalizar lo que la mayoría obviaría en medio de la prisa: la necesidad imperiosa de asegurar la superficie. Su propuesta de limpiar el Bloque 1 y la enfermería nacería de un instinto de supervivencia colectiva; para su perspectiva, la prisión no representaría un laberinto para explorar por capricho, sino una trampa colosal que debería controlarse estrictamente desde sus puntos de salida.

Usando la suela de su sandalia para trazar un rápido bosquejo del mapa sobre el suelo arcilloso, Kalak propondría una táctica defensiva clásica: convertir las escaleras que descenderían hacia las profundidades en un punto de asfixia o "cuello de botella". Para su mente calculadora, avanzar sin asegurar la retaguardia significaría un suicidio táctico, y su sugerencia de disponer trampas preventivas delataría a un estratega acostumbrado a pensar tres pasos por delante de cualquier adversario.
Al percatarse de cómo Rin y Rei emprenderían su marcha hacia el peligroso corredor derecho, una despedida silenciosa con la mano se dibujaría en su gesto, mientras su pensamiento sopesaría que aquellas compañeras marcharían con gran probabilidad hacia su propia muerte, acentuando la tensión asfixiante de que cada decisión individual podría fracturar al equipo.

Mientras Kalak se asomaría al portón con las manos adoptando una forma de pistola, manteniéndose en máxima alerta para reaccionar ante cualquier imprevisto, el aire a su alrededor parecería volverse más denso y húmedo, respondiendo sutilmente a la naturaleza fluida de su clan. Al escuchar su propuesta de blindar la recepción, el Teniente Genzō Arakawa asentiría con un leve movimiento de cabeza; la premisa de impedir que los reclusos alcanzaran la superficie constituiría la prioridad absoluta de la guardia. Ubicado estratégicamente en la zona superficial, Kalak actuaría como el último filtro defensivo, vigilando que el caos soterrado bajo la montaña jamás lograra desbordarse hacia los barrancos exteriores.


 
La llegada de Naoto a la escena se materializaría no con la urgencia impetuosa de un combatiente, sino con la frialdad clínica de un analista para quien la sangre y el silencio constituirían meros datos dentro de un intrincado rompecabezas de alta traición. Con su intelecto envuelto en vendas y una compostura imperturbable, el joven desenterraría las raíces ocultas tras el caos que asfixiaría a la Prisión de la Montaña.

Antes de cruzar el umbral, su atención se detendría con meticulosidad sobre los guardias heridos. Lejos de buscar un alivio para su sufrimiento, su aguda mirada escrutaría la naturaleza exacta de cada lesión, contrastando cortes quirúrgicos frente a quemaduras de ninjutsu. A través de su rigor analítico, analizaría que el silencio sepulcral de la fortaleza no obedecería al azar, sino a una "sordera" deliberadamente impuesta por el agresor para encubrir el desplazamiento sigiloso de tropas internas.

Sin inmutarse por la tensión ambiental, su voz plantearía las dos incógnitas fundamentales que redefiniría el curso de la investigación: ¿Cómo habrían logrado neutralizar las restrictivas esposas de chakra? ¿Qué compuerta habría cedido en primer lugar? Al cuestionar la naturaleza de las restricciones, Naoto dejaría al descubierto que la brecha exigiría un conocimiento profundo y exclusivo del fūinjutsu de la aldea, confirmando una falla técnica sistémica antes que una simple revuelta carcelaria.

Ante la precisión de sus palabras, el Teniente Genzō Arakawa palidecería sutilmente; la deducción confirmaría su peor temor al reconocer que las fuerzas de seguridad enfrentarían a ninjas de élite y no a meros reclusos comunes.

Frente a la bifurcación del pasillo, su elección se regiría por una estricta jerarquía lógica. Mientras el corredor izquierdo ofrecería únicamente el fragor estéril de los golpes y el ruido bruto, el ala derecha escondería una voz humana, un resquicio de información. Al optar por internarse tras las gemelas y Kishue hacia la penumbra de la derecha, Naoto antepondría la obtención de datos al combate directo, configurándose como la retaguardia intelectual del equipo.

A medida que avanzaría por el corredor derecho, el aire se tornaría notablemente más viciado y pesado, dando la sensación de que los conductos de ventilación succionarían el oxígeno hacia las insondables profundidades de la montaña, mientras su mente grabaría cada rincón topográfico mediante su brújula interna, listo para lo que pudiera aguardar en la oscuridad.


OFF


Resumen de Despliegue Actual:
  • Ala Izquierda (Acción Directa): Yocko y Kyo enfrentan la compuerta que vibra con golpes y calor.

  • Ala Derecha (Investigación y Rescate): Hachibi (en sigilo), Rin, Rei, Kishue y Naoto avanzan hacia la voz de auxilio y el posible centro de mando.

  • Superficie (Contención): Kalak y Kinzo (en la retaguardia del corredor) aseguran que el "veneno" no escape de la montaña.



Yippee-ki-yay motherfucker


Bienvenidos a la Prisión de la Montaña, una de las instalaciones de máxima seguridad más implacables de Kirigakure, donde el frío de la piedra se mezcla con el peso de los secretos que oculta

 Como su narrador, es un placer darles la bienvenida a esta misión de Rango C, la cual se desarrollará bajo una atmósfera de thriller de investigación y acción constante

En esta historia, no se enfrentarán únicamente a un motín convencional; se adentrarán en un laberinto de sabotaje interno y matrices de sellado comprometidas que han dejado a la guardia en una situación crítica

La narrativa explorará la delgada línea entre el orden y el caos, mientras algunos de ustedes se verán forzados a actuar de inmediato ante amenazas físicas, otros deberán usar su ingenio para descubrir quién movió los hilos de esta traición antes de que las salidas secundarias sean abiertas

Información Clave de la Misión:

Objetivo: Recuperar el control, proteger al personal y capturar al responsable

Recompensas: 1000 Ryos, 10 Tobis y 90 de Exp (sujetas a un mínimo de 5 posts por participante)

Nota de Seguridad: En caso de fracaso, solo se otorgará el 50% de las recompensas

Se espera que cada intervención sea imparcial, coherente y respetuosa con el desarrollo de los demás compañeros

Estaré atento al desarrollo de sus habilidades y virtudes, como la de Investigador o las capacidades sensoriales, para brindarles pistas que enriquezcan su experiencia narrativa

Ante cualquier duda sobre las mecánicas, el entorno o su participación, los invito a enviarme un mensaje directo (MD) para resolverla a la brevedad. ¡Que la niebla los guíe o los oculte, según su conveniencia!
Hachibi
Rango Chuunin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza7(1)
Destreza9(1)
Ctrl. de Chakra14(1)
Inteligencia15(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo12
262
263
Enlace al Post
12-08-2026, 04:02 AM
Silencio. 
 
Cuando normalmente es el benefactor del bruno y su mayor acompañante, en este momento parecía estar siendo compartido. No parece escudarlo solo a él de la atención ajenas, sino que, ese día, parece estar siendo usado por alguien más, alguien que no solo lo tiene como compañero y buen amigo, no, alguien que lo encadena, domina y dirige a capricho. El viento no aúlla, el suelo no retumba con estampidas y las voces… solo ha habido una.
 
Las lámparas no parecen simple iluminación, son el corazón decadente del mismo lugar, latiendo tan despacio que parecen indicar que después de este silencio, viene una muerte segura y con la muerte de esta prisión, se presagia el nacimiento del caos.
 
Hachibi es joven, si, con recursos limitados. Habría quienes llegarían a aquel lugar y de inmediato se sentirían sobrecogidos, afectados cuanto menos, pero él solo tenía una ventaja por sobre todas las cosas: actuar con cabeza fría.
 
La humedad se desprendía de su cuerpo, condensándose en frescas gotas que comienzan a correr por su tez. El origen de la petición de auxilio fue cortado de golpe -literalmente- y siguió su camino usando de refugio las sombras. Le seguían. Venían desde el mismo sitio que él y tal vez sus pisadas podrían ser motivo de alerta, por lo que cuando las miradas se cruzaron, la mano de Hachibi se alzaría sugiriendo el detenerse, con una palma elevada, un gesto básico de la academia para cuando las palabras podrían ser un delator y tu más terrible traidor, pero la comunicación imperaba.
 
Su dedo índice y corazón señalaron sus ojos, luego señaló el punto recóndito donde aun había alguien. Con aquellos rápidos gestos, no preparó una técnica, sino una comunicación visual para denotar tanto el cuerpo tumbado, como el ser oculto. Una pequeña señalización más haría antes de continuar avanzando, creando una ruta que las gemelas pudieran seguir, de querer así, para continuar con la ruta de ocultamiento que él mismo a trazado, pero no las esperaría más, tampoco se quedaría para informar o revisar a ninguna otra persona, su avanzar continuaría hasta que su sudor se enfriaría tan rápido que sintió el cambio de estación al instante.
 
Su paso continúa sin detenerse, mientras que su mente va construyendo una conclusión; el escape es solo la fachada, aun debe dar con la razón.
 
En el suelo había dibujos que alguna vez constituyeron un circuito de defensa completo, ahora son escombros que fueron sacados a la fuerza. En su pso, tomó uno de los trozos y lo guardó en su bolsillo, tal vez después fuera bueno analizarlo. De la misma oscuridad se tiñó su esclera antes de cerrar su ojo derecho que en última instancia y por apenas una fracción de segundo mostró una flecha hacia hacía el suelo. Si había algo más adelante, lo intentará ver en un parpadeo y es que su párpado no solo oculta su peculiaridad, también funciona de filtro para que no se externe su chakra y la peculiar luz azur de su iris.

Estadísticas de Yato Hachibi
Yato Hachibi
Estadísticas Generales
Fuerza
7 M: 1
Inteligencia
15 M: 1
Destreza
9 M: 1
Ctrl. Chakra
14 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
12
Velocidad
9
Vida 262 Chakra 263 Reg. Chakra 36
Vida: 262/262
Chakra: 248/263
✔Aprendida · 03-08-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: TERU101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Los miembros del clan Terumi han sido formados en las condiciones únicas del País del Agua, desarrollando una capacidad innata para fundirse con la niebla y el entorno húmedo. Esta habilidad solo puede manifestarse dentro de territorios pertenecientes al País del Agua, donde la densidad ambiental y las condiciones naturales permiten al usuario ocultar su presencia con facilidad. Mientras se encuentre fuera del rango melee de sus oponentes, el Terumi puede entrar en estado de Oculto, volviéndose indetectable sin el uso de acciones de búsqueda o detección directa; sin embargo, toda ofensiva sigilosa realizada desde una posición donde el oponente podría percibir el ataque con normalidad implica un descuento en su Sigilo, facilitando su detección. Además, gracias a su conocimiento del terreno, los Terumi pueden guiar a otros shinobi hacia puntos donde la niebla y el entorno facilitan el ocultamiento, permitiéndoles esconderse con mayor eficacia bajo sus indicaciones.

Este estado de ocultamiento se vuelve progresivamente más fácil de detectar con el paso del combate, por lo que cada vez que el usuario es descubierto, el tiempo necesario para volver a ingresar a este estado aumenta de forma acumulativa. Tras ser revelado, deberá esperar 2 turnos para ocultarse nuevamente; si es descubierto otra vez, la espera se incrementa a 3 turnos, y así sucesivamente durante el combate. Por su parte, el número de aliados que pueden beneficiarse simultáneamente de la guía del usuario está determinado por su Modificador de Inteligencia, reflejando su capacidad para coordinarse y transmitir instrucciones precisas en medio de la niebla. Los miembros del clan Terumi aunque poseen Tendencia Elemental con Suiton, Katon y Doton, la formación inicial de todos los Terumi se basa en el Suiton, siendo este el elemento con el que dan sus primeros pasos como shinobi.

✧Efecto
1 (MINT) de Aliados Afectados, -9 (MINT) de Sigilo
✔Aprendida · 03-08-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ102B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, el ojo del usuario brilla con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En el ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (uno a la vez):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-9 (MDES) de Sigilo por Niebla - 1 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista


Resumen: Hachibi alerta a Rin y Rei de que hay alguien en un punto muy muy oscuro, luego les plantea una ruta por la cual permanecer ocultas como él, a través del efecto del Kiriki Shihai, será decisión de ellas si deciden o no seguir sus pasos, así como la transmisión de información a quien viene detrás. Al avanzar y ver los trozos de sello, toma uno para analizarlo después. Posteriormente activa el Aokigan y cierra el ojo; este lo usará por un instante cuando deba avanzar a la siguiente zona para usar su vista mejorara en el lugar, usando la propiedad de reducir sigilo de a dónde dirige la mirada (Efecto Flecha hacia abajo)
Kinzo Funato
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 14
Estadísticas
Generales
Fuerza26(2)
Destreza27(2)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia12(1)
Especiales
Salud10
Velocidad11
Tenketsu10
Sigilo11
338
352
Enlace al Post
12-08-2026, 01:35 PM
El chico solo tuvo que hincar su rodilla sobre el suelo para que, el alrededor desapareciera, ¿Cómo es que desapareció?, ante la mente del muchacho todo se volvió oscura, sinuoso, casi como si no estuviera en ese lugar, solo quedaban los sentidos de Funato, haciendo foco sobre lo que realmente era importante, era un método para concentrarse, analizando todo lo que podía haber visto, buscando conexiones entre lo visto,  era un método claro para buscar respuesta lejos de lo que pudiera sentir en un primer momento, claro que las primeras impresiones eran importantes pero necesitaba datos, hechos fehacientes, estaba claro que tendría que hacer un esfuerzo colosal si quería sacar qué diablos estaba pasando, se colocó en cuclillas casi como si pensara en silencio mientras que todo era arrastrado por esa oscuridad hasta que, despacio abrió los ojos, ¿Qué diablos había visto?, no era que vio sino lo que ya no estaba, el hecho de las puertas indicaba cierto control habilidad incluso, no era algo fácil que pudiera emularse, “Tenemos algún traidor en las filas”, pensó para sus adentros mientras una gota fría caía por su frente, no había otra explicación, no sabía cómo decirlo o expresarlo pero todo apuntaba a eso, las técnicas de sellado eran terriblemente complejas y, deshacerlas requerían unas dotes enormes, no solo eso sino que tenían que ser contrarrestadas por alguien que conociera su procedencia y su metodología, no era moco de pavo, estaba casi seguro de este hecho.

Se movió hasta dar con una especie de pluma, ¿o era una especie de lanza?, era una lanza con tinta, todo eso hizo que sus peores presagios se hicieran realidad, se mordió el labio frustrado mientras caminaba sobre sus pasos revisando los restos de tinta y la lanza,-Tsk…mierda, esto es mucho peor de lo que pensaba, comentó resignado mirando hacia los lados, escuchaba muchos ruidos pero nada de eso importaba, nada hasta que pudiera dar la información que tenía, debían saber a qué cojones nos estábamos enfrentando, sin embargo al caminar sobre sus pasos se topó con un compañero. Un chico muy joven, estaba claro que debían hacer algo por lo que, suspiro, intentaba calmar su mente para exponer los detalles de la mejor manera posible, posiblemente pondría en un brete al chico pero ¿Qué más opciones tenia?, nada funcionaria y ahora bueno, estaban obligados a solventar la situación.

-¡Chico! ¡Chico!, soy Funato, Funato Kinzo, hemos sido traicionados, alguien desde dentro forzó los cierres, exclamó mirándolo, no sabía que hacia allí ni siquiera si esa misma persona, ese muchacho había dado con algo que el Funato desconocía, se quedó parado avisándole, tenían que hacer algo, -¿Qué ocurre? ¿Paso algo?, preguntó colocándose a su lado mientras miraba por el corredor, los demás ya habían tomado sus direcciones, ¿debían quedarse en el sitio?, posiblemente fueran el último bastión ante la libertad y los presos del sitio, ¿podrían con todo aquello?

-Tranquilo, todo saldrá bien, dime que has descubierto, propuso mientras el semblante del chico parecía tornarse ahora mucho más tranquilo, sosegado mientras tomaba algo de aliento mientras mantenía las manos alejadas de las armas, estaba en apariencia tranquila, como si la cosa no fuera con ´él, claro que iba con él pero tampoco quería asustar al muchacho, todos, cada uno de los miembros envueltos en esta misión saldrían bien parados, tocaría ver si bueno, podría averiguar que cojones estaba pasando y actuar de la mejor manera posible.

Información
Resumen: Kinzo  analiza lo visto y decide volver sobre sus pasos para informar sobre los descubrimientos, luego se encuentra con su compañero para verlo parado, esperando saber si ocurre algo y el por qué no se mueve, esperando saber para actuar en consecuencia.

Interacción: Kalak, hablo con el esperando saber si ocurre algo.

Importante: intento coger la lanza para usarla como prueba, explicando el hecho de que, alguien a ayudado a provocar el motin.

Inventario:
Espadas Kunai x1 (vinculado con esta arma)
Tantō×1
Manta de Camuflaje×1
Tetsubishi×1
Porta Kunais×1
Kunais x3 (novato)

Estadísticas de Kinzo Funato
Kinzo Funato
Estadísticas Generales
Fuerza
26 M: 2
Inteligencia
12 M: 1
Destreza
27 M: 2
Ctrl. Chakra
25 M: 2
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
10
Sigilo
11
Velocidad
11
Vida 338 Chakra 352 Reg. Chakra 40



Efectos, Daños y consumo:

Vida: 273/273

Chakra: 307/307


Rama y mejoras compradas: Aquí

Técnica usada (1)

✔Aprendida · 01-07-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: FUNA101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Todo miembro del clan Funato hereda, desde su niñez, la tradición de forjar y mantener a su propio “pez acompañante”, ya sea vivo o un cadáver preservado. Este se convierte en la base de su arma y en el símbolo de su vínculo con el mar; de hecho, se rumorea que el creador de la Samehada fue un antiguo Funato. Al inicio de un tema, el usuario puede ofrecer un arma empuñada de su inventario para que el pez se fusione completamente con ella, formando una sola arma mejorada que será su herramienta de combate durante todo el encuentro. Si no se ha elegido un arma antes de usarla, el pez toma la forma de una kunai por el resto del tema.

La transformación no es solo física, el pez se integra por completo con el arma, adaptando su forma, peso y filo al estilo del Funato. En todos los casos, el arma Funato es siempre considerada un arma empuñada y nunca arrojadiza, siendo la única excepción a esta regla su versión en forma de kunai mejorada. Esta fusión solo puede realizarse una vez por tema.

✧Efecto
2 (MCCK) de Daño


Gracias por la oportunidad de participar, espero hacerlo bien y ser de ayuda.

Kyo
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza65(3)
Destreza60(3)
Ctrl. de Chakra20(1)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
485
480
Enlace al Post
12-08-2026, 02:15 PM
Kyo no necesitó acercarse más a la compuerta para comprender que aquello no iba a permanecer cerrado durante mucho tiempo. Había observado suficiente. Los golpes contra el hierro producían melodías repetitivas, impactos concentrándose sobre puntos concretos. El fino hilo de humo negro que comenzaba a escapar por la parte superior terminó de confirmar su sospecha. Fuera lo que fuese que estaban utilizando al otro lado, no estaban tratando de derribar la puerta.... La estaban desmontando poco a poco.... Mientras algunos de los shinobi comenzaban a internarse por el corredor derecho y otros permanecían más cerca de la entrada, Kyo elevó la voz lo suficiente para que pudiera alcanzarlos antes de que la distancia terminara separándolos.

—¡Oooooooooooooook! ¡Yo me quedo cubriendo la izquierda! ¡Buena suerte equipo Diamante Rojo! —gritó inventándose un nombre para el equipo, manteniendo la mirada clavada sobre la compuerta—. ¡Yo creo esta puerta va a terminar cediendooooo!

No esperó respuesta. Si los demás continuaban hacia el Bloque Dos, buscaban a los guardias o intentaban recuperar el control de otra sección era asunto de ellos; al menos ahora sabían que el corredor que dejaban atrás estaba a punto de convertirse en otro problema. Kyo retrocedió varios metros mientras se desplazaba hacia uno de los laterales del pasillo, abandonando deliberadamente el espacio directamente frente a la compuerta. La flecha que hasta entonces había mantenido preparada terminó acomodándose contra la cuerda y esta vez sí comenzó a tensarla, buscando un ángulo desde el cual pudiera observar la abertura completa sin convertirse en lo primero que encontraría quien consiguiera atravesarla. No dispararía contra una sombra ni contra el primer cuerpo que apareciera. Había guardias atrapados dentro de aquella prisión y todavía no sabía quién se encontraba realmente al otro lado.

Solo entonces dirigió brevemente la mirada hacia Yocko, que permanecía mucho más cerca de la puerta. —Yo no me quedaría delante de eso —le dijo ignorante a los limitantes de la comunicación, bajando nuevamente la voz ahora que solamente necesitaba que ella pudiera escucharlo (sin saber que no) Tras aquello volvió a concentrarse completamente en la compuerta, terminando de tensar el arco mientras fijaba la mira sobre el punto por donde esperaba que apareciera la primera silueta. El humo seguía filtrándose por arriba, los impactos continuaban castigando los sellos y Kyo dejó de preguntarse qué había detrás. Si realmente querían salir, estaba dispuesto a dejar que fueran ellos quienes respondieran esa pregunta.
[Imagen: 01213245.jpg]
Yocko
Rango Genin
Clan Yuki
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza6(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra49(2)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu11
Sigilo9
341
404
Enlace al Post
12-08-2026, 09:18 PM
Última modificación: 12-08-2026, 09:59 PM por Yocko.
Ante la advertencia de Kyo retrocedió dos pasos sin apartar la vista de la compuerta, alejándose de la línea directa frente a ella mientras el hielo bajo sus pies crujía con cada movimiento. « Diamante Rojo, vaya nombre. Espero que no hayan elegido los equipos según el color de la sangre que esperan encontrar. » Giró la cabeza hacia el arquero y levantó un pulgar en su dirección, el gesto más simple que se le ocurrió para decirle que había captado el mensaje, antes de volver a concentrarse en la puerta que seguía irradiando aquel calor imposible.

El grito de Kyo hacia el resto del grupo también le sirvió para entender algo más: los demás ya se habían dispersado, y si aquella compuerta terminaba cediendo, serían principalmente ellos dos quienes tuvieran que lidiar con lo que saliera. No era una perspectiva especialmente alentadora, pero tampoco la primera vez que las cosas se complicaban más rápido de lo planeado. Apretó el agarre sobre la lanza con su muñeco de nieve todavía intacto en la punta y valoró rápidamente sus opciones: podía seguir reforzando el suelo frente a la puerta como pensaba hacer, o podía aprovechar la posición lateral que Kyo acababa de sugerirle sin saberlo y preparar algo capaz de atrapar lo que fuera que cruzara el umbral, en lugar de simplemente ralentizarlo.

Se movió hacia el lateral opuesto al que había elegido Kyo, dejando el centro del corredor completamente despejado como una especie de embudo entre ambos. Desde allí, con una línea de visión clara hacia la compuerta pero sin quedar directamente expuesta, formó nuevos sellos con una mano mientras mantenía la lanza firme con la otra. Esta vez no buscaba reforzar el suelo, sino preparar una segunda estructura de hielo más alta, oculta tras uno de los salientes de roca del pasillo, algo que pudiera cerrarse rápidamente sobre lo que emergiera si resultaba hostil, sin necesidad de que ella tuviera que interponerse en el camino.

El siseo metálico volvió a intensificarse justo cuando terminaba de formar la estructura, y esta vez el calor que desprendía la compuerta se sintió incluso desde su nueva posición, más intenso que antes. Yocko frunció el ceño y dirigió una mirada rápida hacia Kyo, señalando primero el humo que seguía escapando por la parte superior y después trazando con dos dedos una cuenta descendente silenciosa, como si quisiera decirle "esto no va a aguantar mucho más". No sabía si él entendería la seña exacta, pero confiaba en que la urgencia del gesto hablara por sí sola.

Con la trampa de hielo lista y oculta tras el saliente de roca, Yocko se permitió un último vistazo hacia el corredor derecho, donde el resto del grupo había desaparecido minutos antes. Nadie regresaba, lo cual probablemente significaba que estaban ocupados con sus propios problemas, o que simplemente no habían escuchado el aviso de Kyo por encima del ruido de sus propias exploraciones. « Bien. Nosotros nos encargamos de esto, entonces. » Ajustó su postura, manteniendo el peso repartido entre ambas piernas para reaccionar con rapidez en cualquier dirección, y esperó, con la mirada fija en la compuerta y el oído atento a cada golpe rítmico que se acercaba peligrosamente al momento en que el metal, finalmente, cedería.

RESUMEN
Yocko se acomoda del otro lado, haciendo una especie de embudo con Kyo hacia la puerta. Crea otra estructura, pero esta vez es de contención y seria.
Kishue
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza15(1)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo10
270
255
Enlace al Post
13-08-2026, 12:39 PM
El silencio del ala derecha no era natural. No se trataba simplemente de la ausencia de voces o del cuidado de quienes avanzaban, sino de una interrupción demasiado limpia, como si la montaña estuviera tragándose cada sonido antes de permitirle recorrer los pasillos. Kishue mantuvo la respiración controlada y prestó atención a los ecos de sus propios pasos. Morían demasiado pronto. Incluso dentro de una estructura excavada en roca deberían haber viajado más lejos.

Mientras avanzaba detrás de Rin y Rei, su mirada descendió hacia las manchas que atravesaban el suelo. La sangre no dibujaba el rastro irregular de alguien intentando escapar. Se extendía hacia el interior del Bloque Dos, acompañada por marcas prolongadas contra la piedra. Los cuerpos habían sido arrastrados hacia las profundidades en lugar de abandonados durante una huida. Aquello, sumado a la voz surgida de los conductos de drenaje, volvía peligroso confiar en cualquier sonido que intentara guiarlos.

Kishue redujo la distancia con las hermanas hasta poder hablar sin elevar demasiado la voz.

—Los cuerpos fueron llevados hacia dentro. Nadie estaba huyendo con esas heridas; los arrastraron hacia el interior —informó, manteniendo la mirada al frente. —También hay un sello que absorbe el sonido. Lo que ocurra aquí no llegará al exterior, así que tengan cuidado con lo que escuchen. La petición de ayuda podría ser real, pero también podrían estar atrayéndonos.

No terminó allí. Había conservado en la memoria otro detalle desde la entrada, uno que entonces parecía insignificante frente a los guardias heridos y las compuertas cerradas. Las sandalias de algunos supervivientes estaban cubiertas por un barro arcilloso blanquecino. No pertenecía al terreno rocoso de la superficie ni a los senderos que rodeaban la prisión.

—Los guardias tenían barro blanco en las sandalias. No proviene de esta montaña. El enfrentamiento comenzó en otro lado, o ese material fue traído hasta aquí por alguna razón.

Tras compartir lo necesario, Kishue reparó nuevamente en las tuberías que recorrían uno de los muros. El goteo había mantenido un ritmo constante hasta que ellos entraron; entonces cambió, no de manera gradual, sino como si alguien hubiese manipulado una válvula más adelante. No informó todavía de ello. Un cambio en la presión podía ser una avería, una señal o parte de algún mecanismo, y prefería acercarse antes de convertir una sospecha en una advertencia inútil.

Observó a Rin, Rei y Naoto, y después dirigió brevemente la mirada hacia la oscuridad donde el integrante más adelantado del grupo había desaparecido. No conocía las capacidades de todos, tampoco sabía cómo reaccionarían cuando algo surgiera al otro lado de una compuerta, pero detenerse a discutir una formación les quitaría un tiempo que quizá los guardias atrapados no tenían.

—No nos conocemos, ni tenemos tiempo para hacerlo, pero iré yo adelante, confío en que ustedes cuiden mi espalda.

Kishue adelantó la marcha y dejó una distancia prudente entre él y el resto de la formación visible. No lo hizo por impaciencia ni porque pretendiera entrar a ciegas. Si alguien vigilaba el corredor y esperaba que el grupo se acercara, él sería la primera figura que distinguiría y el primer objetivo que tendría al alcance. Los demás conservarían espacio suficiente para reaccionar sin quedar atrapados junto a él.

Se aproximó por el lado de las tuberías, atento al goteo y a cualquier vibración que recorriera el metal. Cada paso fue colocado con cuidado, evitando los fragmentos de los sellos arrancados y procurando no alterar aquello que todavía pudiera servir como evidencia.

Al alcanzar la puerta, no se plantó frente a ella. Se ubicó a un costado, afirmó una mano enguantada sobre el borde y comenzó a abrirla lentamente. Mantuvo la mayor parte del cuerpo protegida por la propia hoja, utilizándola como escudo ante cualquier ataque procedente del interior, mientras observaba a través de la abertura desde el primer instante. No empujó más de lo necesario ni apartó la vista del espacio que iba revelándose al otro lado.

Si había alguien esperando, Kishue pretendía verlo antes de ofrecerle una apertura completa.
Resúmen
Kishue observa los detalles brindados, analiza e informa principalmente a Rin y Rei a quienes conoce, pero es audible por los más cercanos. Les da una formación donde él es la vanguardia y avanza para abrir la puerta con cautela.
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Rin to Rei
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13-08-2026, 01:36 PM
La advertencia de Hachibi detuvo cualquier avance impulsivo antes de que llegara a producirse. Rin reconoció los gestos básicos aprendidos en la Academia: atención al frente, una figura tendida y otra presencia escondida más allá. Sin embargo, las indicaciones posteriores eran distintas. El muchacho no se limitaba a señalar un peligro; marcaba una ruta entre las sombras, escogiendo irregularidades del corredor y espacios donde la luz rojiza apenas alcanzaba a penetrar.

Rin observó el trayecto durante unos segundos. No comprendía por completo qué clase de habilidad estaba utilizando Hachibi ni hasta dónde podía extenderse su efecto, pero su silueta había desaparecido con demasiada eficacia para atribuirlo únicamente a la oscuridad. Quizá no pretendía volverlas invisibles, sino enseñarles a desplazarse dentro de las condiciones que él mismo aprovechaba. Fuera cual fuese la respuesta, ignorar la ventaja ofrecida habría sido absurdo.

Al mismo tiempo, las conclusiones de Kishue terminaron de ordenar varias piezas que ellas ya habían observado. Las manchas sobre el suelo no correspondían a una retirada: se prolongaban hacia las profundidades mediante trazos demasiado definidos. La sangre no señalaba el camino de quienes habían escapado, sino el destino de aquellos a quienes se habían llevado. Rei dirigió una breve mirada hacia los conductos de drenaje, recordando la forma distorsionada en que la petición de auxilio había viajado desde ellos.
<Coincide con lo que vimos> respondió Rei en voz baja <Los rastros entran al Bloque Dos y la voz llegó por los conductos, no desde una celda. Si además existe un sello que contiene el sonido, alguien puede decidir qué escuchamos y desde dónde creemos escucharlo>
<Entonces no seguiremos otra voz sin comprobar antes su origen> sentenció Rin.

El barro blanquecino añadió una nueva dirección a sus sospechas. Si no pertenecía a la superficie de la montaña, los guardias lo habían adquirido en otro nivel o alguien lo había transportado hasta la entrada. En cualquiera de los dos casos, el disturbio no había comenzado donde los supervivientes consiguieron salir. Lo ocurrido arriba podía ser solamente la última consecuencia de algo preparado más abajo.

Rei examinó también las marcas de dedos distribuidas sobre la roca. No parecían arañazos desesperados. Se repetían en posiciones útiles, cerca de giros y cambios en el corredor, como señales destinadas a orientar a alguien cuando las lámparas dejaran de funcionar. El sabotaje de los sellos, el aislamiento acústico y aquellas referencias formaban un conjunto demasiado preciso.

<No improvisaron esta revuelta> expuso Rei al grupo, sin elevar la voz más de lo indispensable <Prepararon el corredor para desplazarse sin luz y sin permitir que el exterior escuchara lo ocurrido. Si las compuertas fueron manipuladas desde dentro, debemos asumir que conocen la prisión mejor que nosotros>

Kishue se ofreció entonces como vanguardia visible. Rin lo miró apenas un instante; conocía lo suficiente de él para comprender que no se trataba de una demostración vacía. Pretendía ofrecer al enemigo un objetivo claro y reservar al resto del grupo la oportunidad de responder.
<De acuerdo> aceptó Rin <Pero si atraes algo, no intentes contenerlo solo>

Las hermanas se separaron sin perder la coordinación. Rin siguió la ruta marcada por Hachibi, colocando cada paso en los espacios que él había señalado y manteniéndose fuera de las franjas más intensas de luz. No podía asegurar que compartiera su ocultamiento, así que actuó como si todavía pudiera ser descubierta en cualquier momento. Avanzó detrás de la presencia apenas perceptible del muchacho, atenta tanto al cuerpo señalado como al punto donde había indicado que alguien permanecía escondido.

Rei conservó una posición más retrasada, detrás de Hachibi y por delante de Naoto. Desde allí podía vigilar el avance, los conductos y el corredor que quedaba a sus espaldas sin amontonarse junto a la puerta. También tendría una línea clara para transmitir cualquier cambio a la retaguardia.

Cuando Kishue se aproximó a la entrada utilizando la propia hoja como protección, Rin aminoró el paso y desplazó una mano hacia sus armas. Rei hizo lo mismo más atrás. Ninguna intentó adelantarse ni ampliar la abertura antes de tiempo. Mientras Rei se agachaba a examinar el cuerpo, sus pertenencias, sus signos vitales y cualquier pista que le pudiera dar.

La corriente helada que escapaba por la compuerta contrastaba con el calor del sector, mientras la sangre arrastrada, las señales sobre los muros y el silencio impuesto convergían hacia el mismo lugar. Algo había preparado aquel camino mucho antes de que ellos llegaran.

Ahora solamente faltaba descubrir si también los estaba esperando.
Resumen
Basicamente Rin sigue la orden de Hachibi de desplazarse por el camino que él formó y Rei se posiciona en la retaguardia y Rei reivsa el cuerpo antes de seguir.
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Naoto
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14-08-2026, 02:50 AM
El avance terminó por confirmar aquello que Naoto había sospechado desde la entrada. Las esposas, las compuertas y el silencio de la prisión no eran problemas separados. El gesto del teniente había bastado para comprender que su pregunta había tocado un punto incómodo; desactivar aquellas restricciones no parecía estar al alcance de cualquier prisionero que tuviese suficiente tiempo y desesperación. Alguien conocía las entrañas del lugar.
 
No dijo nada sobre ello mientras continuaba caminando. La luz rojiza acompañaba sus pasos de una manera molesta, deformando las sombras contra la piedra y obligándolo cada tanto a volver la mirada hacia lugares donde no había nada. Era fácil imaginar movimientos donde solamente existían irregularidades en la roca. Más difícil era distinguir cuáles de ellas realmente escondían algo.
 
El aire tampoco ayudaba.
 
Naoto había notado el cambio poco después de internarse por el corredor derecho. Se sentía más pesado, viciado, extraño de respirar durante demasiado tiempo. Al principio lo atribuyó a la profundidad y al encierro, pero cuanto más avanzaban más evidente resultaba aquella sensación de que algo tiraba del aire hacia el interior de la montaña. No dejó que la incomodidad modificara demasiado su marcha; se limitó a respirar con tranquilidad detrás de las vendas mientras seguía memorizando los giros realizados.
 
Entonces el muchacho que se había adelantado levantó una mano.
 
Naoto redujo el paso.
 
No alcanzaba a distinguirlo con demasiada claridad entre las sombras, aunque reconoció lo suficiente de las señales que fueron transmitiéndose hacia atrás. Algo delante. Un cuerpo.
 
Y alguien más.
 
Sus ojos abandonaron durante un instante la figura tendida para clavarse en el punto que Hachibi había señalado. No tenía sentido aproximarse todos al mismo cadáver, mucho menos cuando existía la posibilidad de que otra persona estuviese observándolos desde algún lugar del corredor. Aquella voz que los había llevado hasta allí tampoco resultaba ya tan confiable.
 
Su atención se posó ahora en Kishue. Naoto lo escuchó sin interrumpir. La sangre había seguido hacia las profundidades. Los cuerpos no habían escapado de allí, habían sido arrastrados hacia dentro. La petición de auxilio llegó por los conductos y el sonido estaba siendo contenido. Después apareció el barro blanco, otro detalle que por sí solo no decía demasiado, pero que junto al resto comenzaba a dibujar una situación bastante diferente a la que habían encontrado frente al portón.
 
Naoto bajó ligeramente la mirada hacia los restos de los sellos esparcidos por el suelo y después hacia las señales sobre las paredes. Había dedicado demasiado tiempo de su vida a estudiar cosas que podían matarlo como para ignorar un patrón cuando empezaba a repetirse. Una falla podía ser casualidad. Dos… demasiado extraño.
 
—Entonces la revuelta empezó antes de que abrieran las celdas.
                                                                      
Lanzó al aire. Su voz salió baja, casi como si simplemente hubiese terminado de ordenar el pensamiento en voz alta.
 
Naoto observó a Kishue durante unos segundos y terminó asintiendo a sus palabras.
 
Su mirada cayó sobre Rei, que se hallaba analizando el cuerpo. Distante y en silencio acompañó a la kunoichi. Los ojos de Naoto se posaron sobre las extremidades.
 
—Las muñecas —indicó mientras ella comenzaba a revisarlo—. Si llevaba restricciones, quizás todavía quede alguna marca.
 
No sabía siquiera si se trataba de un prisionero. Precisamente por eso quería saberlo.
Mientras la muchacha se ocupaba del cadáver, Naoto llevó una mano hacia uno de sus antebrazos. Entre las capas más exteriores de las vendas encontró una pequeña hebra desgastada y tiró de ella hasta desprender un fragmento fino, apenas suficiente para sostenerlo entre dos dedos.
 
Luego lo dejó colgando.
 
Su atención se desplazó hacia los conductos.
 
No buscaba descubrir nada particularmente complejo. Solamente observar.
 
La corriente llevaba tiempo resultándole extraña y, si verdaderamente el aire estaba siendo arrastrado hacia las profundidades, quería saber si aquel pequeño trozo de tela señalaba hacia la puerta que Kishue estaba comenzando a abrir, hacia alguno de los conductos cercanos o simplemente hacia el fondo general del corredor. Algo estaba alterando la circulación dentro de una instalación enterrada bajo toneladas de roca y Naoto no tenía intención de descubrir demasiado tarde que aquello también formaba parte del sabotaje.
 
A unos metros, el hierro comenzó a desplazarse lentamente y Naoto dejó de mirar la venda.
 
El joven mantuvo su posición. Una mirada hacia la abertura, otra hacia el punto oscuro advertido por Hachibi. Rei continuaba entre él y el resto del grupo; suficiente distancia para que, si algo aparecía desde delante, no terminaran todos acumulados en el mismo espacio.
 
Habían entrado buscando a alguien que pedía ayuda y habían terminado encontrando un corredor diseñado para mentirles.
 
Era mejor esperar a que la prisión cometiera el siguiente error.

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Naoto escucha y relaciona la información compartida por Kishue y Rei con sus sospechas anteriores, concluyendo que el motín parece haber sido preparado antes de la apertura de las celdas. Acepta que Kishue tome la vanguardia y permanece retrasado cubriendo el corredor y prestando atención al punto donde Hachibi señaló una presencia escondida. Le pide a Rei que revise las muñecas del cuerpo por posibles indicios de restricciones de chakra y utiliza una hebra de sus vendas para intentar determinar hacia dónde circula el aire de los conductos mientras Kishue abre la puerta. No utiliza ninguna técnica ni chakra.
Kon Kaguya
Rango Genin
Clan Kaguya
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14-08-2026, 08:11 AM




Kon dio el primer paso hacia el corredor bañado en rojo y el resto vino solo. El aire que salía de ahí adentro olía a hierro viejo, a sangre seca y a algo más, algo eléctrico y raro que Kon no supo describir. Sonrió de lado un poco. A su alrededor, el grupo ya se estaba desarmando en pedazos, cada uno tirando para un lado distinto como si alguien hubiera dado una orden que él no llegó a escuchar. Un puñado de ellos se metió por la derecha detrás de Hachibi que ya había desaparecido antes que nadie terminara de cruzar el portón, otro par se quedó plantado frente a la compuerta de la izquierda, de donde llegaban esos golpes parejos, casi musicales, que a Kon le sonaron menos a desesperación y más a alguien trabajando con paciencia. Cerca de la entrada, Kinzo le gritaba algo sobre traición a un chico que parecía estar escuchándolo con más atención de la que la situación probablemente merecía en ese momento. Kon captó la palabra al vuelo y no le sorprendió ni un poco.

— Oh — murmuró, más para sí mismo que para nadie — ¿Un traidor dentro? Qué original. —

Contempló la escena entera un segundo más, con las manos todavía en los bolsillos y el peso repartido entre ambas piernas. Kirigakure entera funcionaba así en el fondo: nadie confiaba del todo en nadie y, sin embargo, todos terminaban trabajando juntos igual, apretando los dientes y esperando que la otra mitad del equipo no fuera el problema. A Kon esa hipocresía particular siempre le pareció bastante graciosa, sobre todo en días como este, donde la traición ya no era una sospecha lejana sino una explicación bastante razonable para por qué media prisión se estaba cayendo a pedazos desde adentro.

Se giró apenas cuando notó a Kalak. Se había quedado parado cerca del portón, con las manos en forma de pistola y la vista clavada hacia el interior, sin decidirse todavía a cruzar del todo. Lo había escuchado, apenas un rato antes, proponer algo sobre asegurar la recepción y la enfermería antes de pensar siquiera en bajar, dibujando el bosquejo de la prisión con la punta de la sandalia sobre la tierra mientras el teniente asentía. Parecía seguir exactamente en eso: firme en su puesto, sin moverse ni un centímetro del último filtro entre la superficie y lo que fuera que terminara subiendo desde abajo.

— ¿Al final te quedas vigilando la entrada? — le preguntó Kon, acercándose un par de pasos, con tono liviano. — Bien pensado, la verdad. Alguien tiene que estar aquí si a algún preso se le ocurre subir en lugar de darnos el gusto de bajar nosotros a buscarlo. —

— Buena suerte con la recepción — dijo, alzando dos dedos a modo de saludo perezoso antes de seguir camino — Espero que no te aburras demasiado. —

Avanzó unos metros más, dejando atrás tanto a Kalak como al teniente, cuya tablilla seguía apretada contra el pecho como si fuera un escudo de papel contra todo lo que estaba pasando bajo sus pies. Cerca del portón, la voz de Kinzo seguía subiendo de volumen, algo sobre sellos forzados y una lanza con tinta, dirigido a un compañero que escuchaba con las manos lejos de las armas. No se acercó a escuchar el resto. Ya tenía suficiente con la palabra traición flotando en el aire, los detalles finos se los iba a terminar contando alguien más tarde, cuando el humo se asentara, si es que había alguien vivo para contarlos.

Lo que sí le interesó, apenas de reojo, fue el corredor de la izquierda. Los golpes seguían ahí, constantes, casi aburridos de tan metódicos, y ahora se les sumaba un siseo agudo, como metal quejándose de algo que no le gustaba nada. Kon giró la cabeza hacia la derecha, donde el grupo grande ya se había perdido entre las sombras rojizas persiguiendo una voz que pedía ayuda, y después hacia la izquierda, donde apenas se distinguían dos siluetas plantadas frente a una compuerta que claramente no iba a aguantar mucho más.

La decisión no le costó nada.

Un corredor lleno de gente investigando pistas, sacando deducciones y analizando sellos rotos. El otro, con dos personas solas frente a una puerta a punto de escupir algo. A Kon nunca le gustaron las multitudes, ni siquiera cuando esa multitud estaba de su lado. Demasiada gente hablando al mismo tiempo, demasiadas opiniones sobre qué hacer. Mejor ahorrarse el trámite.

Caminó hacia la izquierda sin apuro, con el mismo paso relajado que había usado para subir la última pendiente antes de llegar a la prisión, aunque esta vez algo bajo la piel se le había puesto un poco más alerta. Pasó junto al lugar donde antes había visto una lanza tirada contra la pared, ahora convertida en otra cosa entre las manos de Yocko, y notó, sin darle demasiada importancia todavía, que el suelo bajo sus pies empezaba a sentirse distinto: más cálido de lo que un pasillo de piedra subterráneo tenía derecho a estar.

Flexionó los dedos dentro de los bolsillos, un gesto pequeño y casi automático. No apuró el paso todavía. Prefería llegar con tiempo de sobra para evaluar la situación antes de meterse en el medio como un idiota, algo que de joven no siempre conseguía y que con los años había aprendido, a fuerza de golpes ajenos y propios, a hacer un poco mejor.

Se cruzó, casi sin querer, con el recuerdo de Reiji parado en un pasillo parecido a este, explicándole con paciencia infinita por qué convenía escuchar antes de entrar a los golpes a cualquier parte. Kon en su momento se reía y no le hacía caso, y ahora, años después, se sorprendía cumpliendo ese consejo casi al pie de la letra sin haberlo decidido conscientemente. La ironía no le duró más de un par de pasos, no era un buen día para quedarse pensando en eso. El eco de los golpes contra el metal se hizo más nítido a medida que avanzaba, y con él llegó también un murmullo de voces que no reconocía todavía. Alguien gritó algo sobre un nombre de equipo ridículo, y Kon soltó una risa corta, casi involuntaria, ante lo absurdo de escuchar a alguien inventarse un apodo de batalla en medio de semejante problema. Diamante Rojo, pensó, sacudiendo apenas la cabeza. Sonaba a algo que un genin diría después de leer demasiados pergaminos de propaganda de la aldea, el tipo de nombre que en cualquier otro contexto le hubiera dado vergüenza ajena y que ahí, en cambio, le pareció casi entrañable.

Cuando finalmente distinguió las dos siluetas con claridad, Kon aminoró el paso lo justo y necesario para no sorprender a nadie desde atrás con pasos apurados. Prefería que lo vieran llegar antes de que alguno reaccionara mal por instinto y terminara apuntándole a él en lugar de a lo que fuera que estuviera del otro lado de esa puerta. — Bueno — dijo, en voz lo suficientemente alta como para hacerse notar sin gritar, levantando ambas manos apenas a la altura del pecho, con las palmas abiertas — Espero que no le estén disparando a cualquiera que doble la esquina, porque estoy doblando la esquina. —

— Lindo trabajo, la verdad — dijo, sin apuro, deteniéndose a mitad de camino entre los dos — Cobertura desde los dos costados, el centro despejado, y encima una segunda trampa escondida atrás de la roca por si la primera no alcanza. Alguien acá sabe lo que hace. — No esperó ningún reconocimiento por el comentario ni pareció necesitarlo demasiado. Se quedó ahí un segundo, terminando de leer el resto del pasillo: los salientes de roca, la línea exacta donde la luz roja de las lámparas dejaba de alcanzar, el punto donde el aire empezaba a sentirse más caliente de lo normal.

— Ya me imagino cuál es el plan — agregó, más para sí mismo que para nadie en particular, mientras terminaba de ubicarse — Ustedes dos cubren desde los costados. Alguien tiene que pararse justo en el medio para que lo que salga no llegue limpio hasta el fondo del pasillo. Y bueno, mirándolos bien, no creo que ninguno de los dos quiera ese lugar. — Se acomodó exactamente ahí, en el centro, dejando espacio suficiente a ambos lados para no comprometer ni el ángulo del arco ni el alcance de la trampa de hielo. Sacó por fin las manos de los bolsillos, el primer gesto de ese tipo desde que había cruzado el portón principal, y las dejó caer relajadas a los costados del cuerpo, los dedos apenas curvados.

Alcanzó a escuchar, de cuando había llegado, la advertencia que el arquero ya había dejado flotando en el aire para cualquiera que quisiera prestarle atención: que nadie abriera nada hasta saber con certeza qué intentaba salir de ahí, que quien fuera que estuviera del otro lado ya sabía que estaban esperando. Kon no necesitó que se la repitieran. Le pareció, de hecho, el único consejo sensato que había escuchado en toda la mañana.

Se quedó pensando un momento en lo poco que sabía todavía de la situación completa. Había escuchado fragmentos sueltos desde que cruzó el portón: algo sobre sellos forzados desde adentro, algo de traición, algo sobre esposas de chakra que tal vez ya no estuvieran cumpliendo su función. Ninguno de esos datos terminaba de cerrar del todo en su cabeza, y Kon tampoco se esforzó demasiado por ordenarlos ahí mismo. Prefería mil veces que la información le llegara despacio, en el orden en que la vida se la iba mostrando, antes que pararse a especular con la mitad de los hechos sobre la mesa.

El muñeco de nieve en la punta de la lanza seguía ahí, con su naricita torpe y sus dos huequitos por ojos, mirando hacia la compuerta, completamente fuera de lugar en medio de todo lo demás. Kon lo miró un instante más de lo necesario y no pudo evitar la sonrisa. — Me gusta el muñeco — comentó. Giró apenas la cabeza hacia Kyoshiro, notando por primera vez con algo más de detalle el resto de su postura: la disciplina metódica con la que sostenía el arco, sin un temblor de más, sin gastar energía en nada que no fuera sostener esa línea perfecta hacia la abertura.

Aprovechó esos segundos de calma relativa para recorrer una vez más el pasillo entero con la mirada, memorizando cada saliente, cada sombra, cada punto ciego. Pensó, de paso y sin darle mucho peso, en lo raro que resultaba encontrarse trabajando codo a codo con completos desconocidos y que la cosa, contra todo pronóstico, funcionara bastante bien. Ni él sabía cómo peleaba exactamente la chica del hielo más allá de lo que veía, ni ella sabía nada de él salvo lo que su propia cara pudiera sugerirle, y sin embargo el pasillo entero ya estaba armado como si llevaran meses entrenando juntos. Kirigakure tenía esa costumbre extraña de juntar gente que jamás se hubiera cruzado en otras circunstancias y esperar que, de algún modo, funcionara. La mayoría de las veces funcionaba. Las otras veces, alguien terminaba bajo tierra antes de tiempo, y Kon prefería no pensar demasiado en esa segunda categoría mientras todavía hubiera margen para evitarla.

Flexionó los dedos una vez, apenas, sintiendo ese cosquilleo conocido subirle por los nudillos, la promesa muda de hueso disponible esperando un motivo decente para salir a jugar. No lo dejó asomar todavía. Repasó mentalmente, sin apuro, las opciones que tenía disponibles si las cosas efectivamente se ponían feas: algo rápido y afilado para lo primero que cruzara el umbral, algo más contundente si hacía falta cerrar distancia de golpe. Prefería decidir esas cosas con tiempo, antes de que el cuerpo tuviera que resolverlo solo en medio segundo, sin margen para pensar.

Kon aprovechó esos últimos minutos de calma relativa para terminar de acomodarse el cuerpo, un par de giros cortos de cuello, los hombros rodando hacia atrás, las rodillas flexionando apenas para probar el equilibrio sobre el suelo cada vez más caliente. Se pasó una mano por el pelo blanco, apartándolo apenas de la cara sin conseguir del todo acomodarlo, y volvió a fijar la vista al frente.

El calor que llegaba desde la compuerta ya no era solamente una sensación de fondo. Kon lo sentía ahora en la piel expuesta del cuello, un peso denso y seco muy distinto al frío húmedo que había traído consigo la niebla de Kirigakure durante todo el camino hasta la montaña. Algo del otro lado de esa puerta estaba generando esa temperatura, y fuera lo que fuera, no parecía tener ninguna prisa por mostrarse todavía. Kon clavó la vista al frente, con la sonrisa todavía puesta pero la mirada ya completamente distinta a la que había traído desde la entrada: más quieta, más atenta, la de alguien que dejó de estar pelotudeando hace un rato.





Resumen
Kon entra al corredor justo cuando el grupo se termina de dispersar. Kon escucha a Kinzo hablar sobre un posible traidor. Se cruza con Kalak, que sigue parado en el portón asegurando la superficie tal como había propuesto antes. Kon lo saluda con un comentario irónico sobre quedarse cuidando la entrada y sigue camino sin esperar mucho más. Frente a la elección entre el corredor derecho y el izquierdo, Kon se inclina por el segundo. En el camino pasa por donde antes estaba la lanza, ahora en manos de Yocko convertida en algo helado. Al llegar, evalúa en voz alta la trampa que ya armaron Kyoshiro y Yocko. Nota que el centro del pasillo quedó libre y decide plantarse ahí él mismo.
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
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15-08-2026, 06:13 PM
El silencio rítmico de los golpes en el ala izquierda se quebraria con un chirrido agónico de metal fundido. La advertencia de Kyo se materializaría de golpe: la compuerta de hierro no cedió por fuerza bruta, sino que se desplomó hacia adentro, devorada por un siseo corrosivo y una ola de calor.

Una ráfaga de aire viciado y sofocante golpearia el embudo táctico del equipo. El contraste de temperatura seria violento; la humedad gélida del entorno se transformó al instante en una densa cortina de vapor blanquecino que nubló la visión por completo. En la punta de la lanza, el delicado muñeco de nieve de ser de no estar hecho de chakra sin duda comenzaria a llorar escarcha, deformándose y derritiéndose hasta perder toda forma ante la temperatura.

Entre la penumbra teñida de rojo y el humo negro que vomitaba el umbral luego de la caída de la puerta, emergierian las primeras siluetas. No eran prisioneros famélicos o debilitados por el cautiverio, sino hombres de complexión robusta, con los nudillos ensangrentados y vistiendo jirones de uniformes de guardias que colgaban como trofeos arrebatados a la fuerza. Sus armas improvisadas —barras de metal retorcido y estacas de madera empapadas en aceite— brillaban bajo el parpadeo enfermizo de las lámparas.

—¡Abran paso, malditos mocosos! ¡Nadie va a volver a encerrarnos en este infierno! —bramó el primer recluso, un hombre de mandíbula cuadrada, pómulos marcados y una oreja desgarrada que avanzaba mostrando los dientes en una mueca salvaje, blandiendo un tubo de acero oxidado.

Detrás de él, otro prisionero de ojos hundidos, cabello apelmazado por el sudor y la piel cubierta de hollín secundó el avance con una carcajada ronca: —¡La montaña entera va a arder hoy! ¡Mátenlos a todos y pasen por encima de sus huesos!

Sin embargo, el ímpetu del grupo se estrelló contra la vanguardia. Kon Kaguya, plantado con absoluta calma en el centro exacto del pasillo, con las manos hundidas en los bolsillos y una sonrisa cínica e imperturbable, se convirtió en lo primero que vieron al salir. Su presencia desafiante y la fría seguridad que irradiaba obligaron a los primeros tres atacantes a frenar en seco, trastabillando y dudando ante la absoluta falta de temor del Kaguya, lo que permitió que la formación en embudo operara a la perfección.

Aprovechando la confusión lateral, un recluso de tez morena y con la mitad del rostro surcada por profundas cicatrices de quemaduras se lanzó hacia el lateral, intentando flanquear la posición. Sin reparar en  la segunda estructura de hielo que Yocko había dispuesto ocultamente. El hielo crujió con fuerza al cerrarse de golpe sobre sus piernas, aprisionándole los tobillos con grilletes gélidos que le cortaron el avance y arrancándole un grito de frustración mientras golpeaba el suelo con los puños en un arrebato de impotencia.

Al fondo de la abertura, envuelto en el humo negro, un individuo de aspecto más sobrio y mirada calculadora coordinaba los movimientos de los reclusos. Su mano derecha no empuñaba ningún arma física; en su lugar, emitía un parpadeo constante y un tenue rastro de chakra elemental de fuego que consumía el aire a su alrededor, confirmando sin margen de duda que las restricciones del cautiverio habían sido anuladas.

Pero desde la retaguardia, con una fría y absoluta concentración, Kyo mantuvo la cuerda de su arco tensada al límite. Sus ojos atravesarían el vapor asfixiante y la cortina de humo; su flecha apuntaba con precisión letal directamente al pecho del cabecilla que impartía las órdenes al fondo, era un blanco limpio si decidía disparar.
El pasillo era ahora un campo de batalla activo. El suelo, cubierto por una mezcla fangosa de agua derretida y aceite de lámpara, exhalaba un vaho denso que quemaba los pulmones y reducía la visibilidad a escasos metros, mientras la tensión pendía de un hilo a punto de romperse.





El corredor derecho de la Prisión de la Montaña se había tragado hasta el último eco. Al abrir la puerta lateral usando la madera como un escudo improvisado, Kishue sentiria cómo el aire—pesado y cargado de una quietud antinatural— se estancaba. Al cruzar el umbral, el sonido de sus propias botas moriría con una rapidez desconcertante, devorado por el fūinjutsu de absorción sonora tan implacable que el silencio parecería una entidad física, una losa invisible presionando contra los tímpanos.

Bajo la luz parpadeante y escasa, el equipo se toparía con el primer indicio de la tragedia: un guardia caído. Rei se arrodilló junto al cuerpo con parsimonia, guiada por la advertencia silenciosa de Naoto. Sus dedos rozaron las muñecas del cadáver; la piel estaba desollada y profundamente carbonizada alrededor de los grilletes de supresión de chakra, los cuales no habían sido abiertos con llave, sino arrancados a la fuerza bruta mediante un violento sabotaje. Un destello metálico, apenas perceptible bajo el uniforme ensangrentado, hizo que Rei contuviera el aliento: un sello explosivo, sutilmente calibrado para detonar con el simple cambio de peso del cuerpo.

A pocos centímetros, las hebras de las vendas de Naoto vibraron, tensándose con fuerza hacia el fondo de la estancia, estiradas por una corriente invisible que delataba un sistema de ventilación invertido, diseñado para purgar vapores químicos o abrir paso sigilosamente a tropas de élite desde las profundidades. El barro blanco y seco incrustado en el calzado del cadáver —sedimento de caolín puro, exclusivo de las vetas volcánicas del Nivel 4— terminó por trazar el mapa de la pesadilla: el feudo criminal ya latía en el corazón mismo de la montaña.

Más allá del radio de la escasa iluminación, donde las sombras parecían coagularse en una masa sólida, la oscuridad cobró vida propia. De entre la negrura más absoluta, sin emitir un solo paso, emergió un hombre de hombros caídos y mandíbula afilada tenia una textura etérea, como la de los espejismos. Vestía un abrigo de lona gastada que ocultaba su complexión, y su rostro presentaba una piel grisácea y curtida por años de encierro, surcada por ojeras violáceas que rodeaban unos ojos completamente vacíos de miedo. Sus manos permanecían inmóviles a los costados, exhalando una calma tan gélida y deliberada que resultaba más intimidante que cualquier arma apuntándoles. Su voz, ronca, pausada y provista de una macabra tranquilidad, desgarró el vacío del fūinjutsu:

—El Ressha no Kiri ya ha reclamado al alcaide —susurró con una sonrisa apenas insinuada en la comisura de los labios, mientras sus ojos recorrían a los operativos con desdén—. Si buscan respuestas, solo las encontrarán si están dispuestos a descender al lugar donde la niebla no puede entrar.

Pero la atención del equipo se desvió de inmediato hacia arriba. El Aokigan de Hachibi disipó una fracción del sigilo ambiental, revelando una silueta adherida al techo abovedado de la cámara. La figura se movía con una agilidad felina, deslizándose sigilosamente mediante las marcas táctiles dejadas en la mampostería. Sus dedos, enfundados en guantes de cuero desgarrado, se aferraban a la piedra con una tensión de resortes listos para saltar; su respiración contenida apenas alteraba el aire, el cual comenzó a impregnarse de un olor acre y punzante idéntico al de la tinta de sellado fresca encontrada en la entrada.

En un movimiento seco, la silueta se desprendió parcialmente del techo, soltando en caída libre un pequeño frasco de cristal que amenazaba con romperse justo sobre las cabezas de Kishue y Naoto, iniciando la ofensiva en el encierro de la cámara.





El humo negro y acre que vomitaba el corredor izquierdo comenzó a lamer la superficie, arrastrando consigo un persistente y pesado olor a ozono quemado y tinta de sellado fresca. En la entrada, con las manos aún manchadas de ese mismo brillo oscuro y resbaladizo que había analizado en el "arma del delito", Kinzo Funato alzó la vista hacia el interior del pasillo.

A través de la cortina de vapor y la penumbra teñida de rojo que ascendía desde las entrañas de la montaña, Kinzo pudo contemplar directamente el epicentro del caos: el "embudo" táctico formado por el equipo Diamante Rojo.

Desde su posición en el umbral, el investigador vio con absoluta claridad cómo la precisión quirúrgica que había denunciado momentos antes cobraba forma física. Las lanzas con trazos de contra-sellado —exactamente idénticas a la que él mismo sostenía como prueba de la traición interna de la cúpula— eran las herramientas que habían desmantelado la compuerta metálica sin rastro de fuerza bruta.

Con los ojos fijos en el fondo del corredor, Kinzo vio al cínico Kon Kaguya plantado imperturbable en el centro, sirviendo como el primer muro humano que detenía el avance de los reclusos robustos. Pudo distinguir a la joven Yuki congelando el ambiente, el hielo cediendo ante la furia del chakra de fuego liberado al fondo, y el denso humo que conectaba el motín subterráneo con la fría y silenciosa superficie, confirmando que la traición ya había abierto la primera gran brecha.


RESUMEN Y KABOOON!!!!!


• Grupo 1 (Ala Izquierda - "Diamante Rojo"): Están en medio de una pelea contra presos que acaban de derretir una puerta metálica con calor y ácido. Kon está frenando el avance en el centro, Yocko usa trampas de hielo y Kyo apunta con su arco al líder enemigo que usa fuego.

• Grupo 2 (Ala Derecha - La Lantinband de Kishue): Están investigando una voz de auxilio y cayeron en una emboscada. Encontraron un cadáver con una trampa explosiva (75 pv de daño) y descubrieron que los prisioneros fueron liberados desde adentro. Ahora, una figura desde el techo les lanza un frasco químico mientras intentan no explotar.

• Grupo 3 (Entrada - Contención): Se quedan en la superficie para evitar que nadie escape de la prisión. Kinzo encontró una lanza con tinta que prueba que alguien de la propia aldea traicionó a la guardia, y Kalak está preparando defensas para bloquear la salida definitiva.
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